sábado, 7 de noviembre de 2015

Aprendiendo A Mirar



En estos días pasados tuvimos la oportunidad de asistir a un encuentro entre compañeros de trabajo y nuestra instructora, Cintia Martinez, para desarrollar en conjunto un tema muy interesante relacionado con las “técnicas de venta” y cómo el conocimiento y la aplicación de ciertas habilidades nos pueden ayudar a mejorar nuestra gestión individual en el lugar de trabajo en la cual desarrollemos nuestra tarea.
Ahora bien, resulta que un hecho que debería ser “algo natural” en la capacidad expresiva de todo ser humano, lamentablemente se ha convertido en algo “en miras de extinción” posiblemente por causa de los nuevos métodos de comunicación masiva el uso de los cuales nos anula y absorbe a la vez a tal punto de que ya no miramos a nuestro interlocutor, el encuentro “cara a cara” prácticamente ha quedado en desuso incluyendo en esta práctica a todo nuestro entorno, nuestro encuentro permanente es a través de una pantalla, ya no miramos “ al otro o a los otros” y junto con nuestra nueva forma de mirar también se extinguen la sonrisa franca y natural, el apretón de manos y el abrazo solidario.
Si me preguntan ¿Qué hacer? Simplemente respondería que volvamos a ocupar nuestros ojos en la observación de todo lo que nos rodea que descubramos lo maravilloso que es nuestro “hábitat natural” la vida seguramente retomará el sentido y el color que siempre ha tenido y permanece en nuestro entorno.
Sin duda debemos disfrutar de la lectura, dedicar un tiempo diario para incursionar en nuestra propia ilustración, existen un sinnúmero de oportunidades en las cuales podremos verdaderamente compartir con todos aquellos “que toman de su propio tiempo” para dejarnos el fruto de su conocimiento y de sus experiencias de vida.
En la práctica de la lectura he encontrado el valioso aporte que les adjunto a este artículo lo cual agradezco por esta oportunidad que tengo de poder compartir.
“Estamos más acostumbrados a mirar más a lo que nos falta que a lo que ya tenemos, hemos crecido con la contante sensación de insuficiencia, y de esta forma vamos buscando la felicidad experiencia tras experiencia, sin encontrar más que pequeños momentos de satisfacción demasiado efímeros para considerar que hemos alcanzado ese horizonte llamado “Felicidad”. Hoy me gustaría hablarte de una de las cosas que puedes hacer para empezar a vivir en el lado positivo de la vida…
El sentimiento de gratitud no es un sentimiento que sobre precisamente en nuestros días. Damos por hecho que las cosas tienen que ser como son, que nos “merecemos” que la vida nos trate bien, que nuestros familiares se sientan bien, que todo a nuestro alrededor funcione. De esta forma en cuanto algo no está como nosotros queremos montamos en cólera contra el mundo, nos ponemos en esa posición de víctima que tanto daño nos hace.”www.cp67.com/libros/8/950637002.html
“Algo que debes tener en cuenta sobre esta estrategia de ventas sin vender es que inicia desde el primer contacto y nunca termina.
Muchos vendedores se dan por vencidos después de la primera visita a un cliente al que no le venden y nunca lo vuelven a buscar o visitar. Por otro lado, muchos vendedores dejan de atender al cliente una vez que se firma el contrato. Ambas fórmulas son erróneas, puesto que comunican al cliente que lo único que te interesa es venderle y no, realmente, ayudarle.
Termino esta columna la noche antes de irme de vacaciones con mi familia a mi tiempo compartido, aquel que juré que jamás compraría. ¿Qué me hizo cambiar de opinión y comprarlo? Me encontré con una compañía y un vendedor que siguieron varios de estos pasos:
1)  La compañía que me lo vendió es una cadena de hoteles seria e internacional con una excelente reputación, lo cual implica una relación de honestidad y confianza.
2) Se dieron a la tarea de entender mis necesidades y me ofrecieron exactamente lo que necesitaba, ni más ni menos.
3) En ningún momento me presionaron o exageraron los beneficios del producto. De hecho, me invitaron al resort todo pagado sin obligarme a asistir a la presentación del tiempo compartido.
4) Durante la presentación, a la cual accedí a ir voluntariamente, estaban dispuestos a no cerrar la venta si yo no la deseaba.
5) Fueron totalmente honestos conmigo y me dijeron exactamente qué esperar y no esperar del producto, y después lo cumplieron al pie de la letra, y
6) Me brindaron un extraordinario servicio en todo momento: antes, durante y después de la venta. 
Te recomendamos leer también: Guía de imagen para lograr ventas persuasivas
El autor es socio consultor y director de metodología en Mesa Consultores, una firma especializada en transformación organizacional, con más de 15 años de experiencia, asesorando en temas de liderazgo, clima laboral y renovación cultural. Puedes seguirlo en Twitter en las cuentas @MesaConsultores y @elanbenrey.

Sinceramente  Hugo W Arostegui

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