jueves, 28 de abril de 2016

La Insastifacción Crónica


Antiguamente, cuando éramos más jóvenes, a quienes padecían de una Insastifacción crónica, se les decía que “tenían el mal de la parda Flora”  lo que se acompañaba con la siguiente frase: a la parda Flora si le haces una caricia grita y si no la atiendes llora”.
Pues bien. Resulta que este mal “el mal de la parda Flora” continúa muy activo en las redes sociales y son varias las personas que padecen actualmente de este mal, que como lo hemos mencionado, ahora ostenta una denominación científica más acorde con los tiempos modernos de la era informática.
Todavía podemos escuchar ciertos comentarios de gente que ha realizado ingentes esfuerzos por lograr sus objetivos y una vez que éstos han sido alcanzados, en lugar de demostrar su satisfacción por el aparente éxito de su trabajoso emprendimiento, suelen manifestar a los cuatro vientos, de que no están en absoluto conformes con los resultados obtenidos, en fin, parece que este “mal de la parda Flora” continúa haciendo de las suyas aún en plena era informática.
Agregamos:
La insatisfacción es un sentimiento que aparece cuando las cosas que tenemos o que hemos conseguido no nos parecen suficientes o no cubren por sí mismas nuestras expectativas. Todas las personas sufrimos de alguna u otra manera de un sentimiento de insatisfacción ‘sana’, que nos ayuda a seguir buscando, a intentar ser mejores cada vez, y a progresar en nuestra jerarquía de prioridades, en busca de la autorrealización. Por lo tanto, desde esta perspectiva, la insatisfacción es una emoción buena y necesaria, que nos impulsa hacia el crecimiento personal.
Sin embargo, algunas personas, lejos de manifestar un sentimiento de insatisfacción concreto suscitado por un determinado suceso, algo natural que todos hemos experimentado en alguna ocasión, presentan unos elevados niveles de insatisfacción crónica, que se mantienen en diferentes momentos de su vida, interfiriendo de manera significativa en todos los aspectos de la misma.
La causa más frecuente de la insatisfacción crónica son los problemas del estado de ánimo, como el trastorno depresivo; pero puede existir una insatisfacción crónica sin presencia de depresión en aquellos casos en los que la persona no se siente realizada, o considera que lo que ocurre en su vida no persigue ningún objetivo concreto, bien porque ella misma no acierte a establecerlo, o bien porque otras personas o circunstancias le impidan conseguirlo. En el primer caso, la insatisfacción cursa con elevados niveles de frustración, tristeza y apatía, mientras que, en el segundo caso, es la ira quien coge de la mano a la insatisfacción para hacerle la ‘tarea’ más complicada a quien la padece.
Finalmente, existen personas para quienes la insatisfacción no está siempre presente, sino que aparece poco tiempo después de haber conseguido su objetivo. Este hecho, que podría parecer contradictorio, suele ocurrir en personas que tienen un pronunciado rasgo de búsqueda de sensaciones y que, por lo tanto, rápidamente se 'cansan' de sus logros, y pierden interés por ellos. También ocurre en aquellos casos en los que las metas han sido demasiado fáciles de conseguir por lo que, una vez alcanzadas, pierden interés.
En definitiva, parece que gritar y llorar, continúa vigente

Hugo W. Arostegui

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