viernes, 1 de julio de 2011

El Laberinto Del Minotauro



Leemos en las Sagradas Escrituras, que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza,  varón y hembra, los creo, esta aseveración ha sido desde entonces, el punto de partida, la piedra angular que sostiene todo el andamiaje, sobre el cual se ha construido, el pensamiento religioso judeo cristiano que basa su fundamento teológico en las escrituras mencionadas.

Partiendo entonces de este principio bíblico y a juzgar por los relatos subsiguientes que van desglosando, paso a paso,  los distintos relatores que han asumido la representatividad autorizada del Dios del universo, todo parece indicar, que una vez que fuimos creados y puestos en el Paraíso, la desobediencia  y el pecado subsecuente , han puesto en evidencia que tal como sucede en nuestros tiempos,  con nuestros propios hijos, nos hemos envuelto en una  conflictiva y un tanto escabrosa relación,  que según nos lo cuentan, siempre ha existido, entre el Padre que mora en los cielos y sus pecaminosos y expulsados hijos, que deambulamos errantes, carentes de su lenguaje original,  desde  que en nuestra soberbia pretendimos construir una torre que nos condujese, sin  aparente permiso previo, al hogar celestial desde el cual se nos había enseñado que habíamos venido.
Ahora, yo me pregunto, y me formulo a la vez, como quién piensa en voz alta, algunos  inquietantes ¿por qué?
No será que nos están envolviendo en una telaraña que nos atrapa e inmoviliza con la saliva que sale de la boca de todos los llamados “intérpretes de la voluntad divina”
Porque: Los primeros libros que nos hablan de nuestros orígenes, provienen de un autor  que no obstante ser hebreo de nacimiento tuvo la particularidad de ser criado como un miembro de la realeza , educado, desde su niñez hasta su vida adulta, por los grandes maestros de la cultura egipcia la cual mantenía lazos muy estrechos con los cretenses  y los helenos, de manera que no resulta descabellado suponer que su formación intelectual – como la de sus contemporáneos israelitas que vivieron más de cuatrocientos años  de sometimiento – estuviese altamente influenciado por la cosmogonía de los egipcios.
Seguramente, a esta altura, muchos me harán notar, que el panteón de los dioses egipcios como el de los helenos y cretenses que hemos citado, eran politeístas y que el Dios de Moisés, el que le visitó en la zarza ardiente y le instruyó con sus revelaciones, era El Gran Creador de todas las cosas, por lo que tendríamos que admitir que su concepción de la deidad difería sustancialmente de las culturas mencionadas, pues  bien, en ese aspecto tienen razón, aunque no toda la razón.
Veamos:
El propio Moisés al relatar las distintas etapas de la creación, cuando hace referencia a la creación del hombre, nos dice:
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,  conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” Génesis 1: 26
“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre”  Génesis 3: 22
Se puede apreciar  en la lectura, que el Jehová de Moisés no estaba solo, los términos: Hagamos – nuestra imagen – nuestra semejanza  - uno de nosotros – refiere a la participación de una pluralidad de dioses, en la gran tarea  de la creación del hombre y su hábitat.
La influencia de otras culturas en los escritos de Moisés  puede apreciarse claramente en la torah, la ley que rigió férreamente entre los israelitas, se puede apreciar, en su concepción, cierta similitud con el códice de Hammurabi, Rey de Sumer y Akkad, quien  unos mil ochocientos antes del nacimiento de Cristo, declaró a sus súbitos que había recibido del dios Morduk, un conjunto de leyes que tenían el propósito de fomentar “el bienestar entre las gentes”, he aquí la transcripción de algunas de las primera treinta.
  • Si un señor acusa a (otro) señor y presenta contra él denuncia de homicidio, pero no la puede probar, su acusador será castigado con la muerte.
  • Si un señor imputa a (otro) señor prácticas de brujería, pero no las puede probar, el acusado de brujería irá al río (y) deberá arrojarse al río. Si el río (logra) arrastrarlo, su acusador le arrebatará su hacienda. (Pero) si este señor ha sido purificado por el río saliendo (de él) sano y salvo, el que le imputó de maniobras de brujería será castigado con la muerte (y) el que se arrojó al río arrebatará la hacienda de su acusador.
  • Si un señor roba la propiedad religiosa o estatal, ese señor será castigado con la muerte. Además el que recibió de sus manos los bienes robados será (también) castigado con la muerte.
  • Si un señor roba un buey, un cordero, un asno, un cerdo o una barca, si (lo robado pertenece) a la religión (o) si (pertenece) al estado, restituirá hasta treinta voces (su valor); si (pertenece) a un subalterno lo restituirá hasta diez veces. Si el ladrón no tiene con qué restituir, será castigado con la muerte.
La Torah de Moisés, llamada Ley del Talión, expresa lo siguiente:
“ Más si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.”
Éxodo 21: 23 – 25
“El que hiere a algún animal ha de restituirlo, animal por animal.
Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho; rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente, según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él.”
Levítico 24: 18 – 20
“El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá”
Deuteronomio 18: 20
Esto que exponemos, no tiene como finalidad cuestionar o poner en tela de juicio, la autoridad de Moisés, ni siquiera manifestamos dudas sobre su condición de relator de la voluntad de su Dios, simplemente nos resistimos a aceptar a un Moisés erudito, sin que en su erudición, no haya influenciado el enorme caudal de conocimiento, adquirido en las aulas donde estudiaban los miembros de la casa real de faraón, rey de Egipto.
Su comprensión lectora y su capacidad narrativa son por demás elocuentes.
Tampoco debemos ignorar la intervención de su suegro, Jetro, sumo sacerdote de Madián, quién poseía el Sacerdocio de Melquisedec, autoridad incuestionable por provenir del autor de las grandes enseñanzas esotéricas transmitidas de “mano en mano” por los grandes maestros de la Kabbalah, nos referimos a Melquisedec, el Rey de Salem, poseedor de las “llaves” del Santo Sacerdocio Según el Orden del Hijo de Dios.
Para no desviarnos de la línea argumental de este artículo, invitamos a nuestros lectores que sientan interés en incursionar sobre el tema Melquisedec, que lean la epístola del apóstol Pablo a los Hebreos.
Nuestra intención, es la de intentar incursionar en un fenómeno de apropiación de los atributos de Dios, por quienes se han autoproclamado como sus representantes, y digo autoproclamados, porque en ninguna instancia, Dios, nuestro padre, los ha presentado en sociedad al resto de los mortales en forma personal y específica.
En este punto , vale la pena recordar las enseñanzas del Salvador, el se atribuyó, la legitimidad de su relación con su Padre y asumió sobre sí su representatividad, como tal , como el unigénito del padre, no tomó para sí el poder y la gloria, sino que declaró al mundo cual era su cometido, cuando nos manifestó “ Yo soy el camino, la resurrección, y la vida, nadie viene al padre si no es por mi”  agregando: Vosotros orareis así, Padre nuestro Que estáis en los Cielos…
También Santiago, el apóstol en su epístola nos manifiesta “Si alguno tiene falta de sabiduría demándesela a Dios quien da abundantemente y no zahiere” Santiago 1:5
De manera de que la criatura humana no necesita de intermediación alguna para comunicarse con su creador, lo que sucede, es que de aquellos primeros tiempos, a que refieren los relatos, se ha producido una tremenda metamorfosis,  de los escritos hemos pasado al dogma, del dogma a la liturgia, de la liturgia  a la organización, de las organizaciones a las corporaciones, de las corporaciones a redes multinacionales de cultos, de los simples pastores de ovejas descarriadas, a los profesionales de la comunicación religiosa.
Se han apoderado de la imagen de Dios, han registrado su marca, su grifa tiene derechos reservados, entre el pecador arrepentido y su redentor existe una telaraña de redes que cotiza en los mercados de la religión el valor del perdón y los costes inherentes, hoy en día “limpiar nuestro nombre” sacarlo del “clearing de pecadores “nos obliga a recurrir a los financistas, al pago de cuotas que nunca terminan de saldar la deuda contraída, sin duda las “indulgencias” vendidas en la edad media, se han transformado en lucrativas fuentes de riqueza y poder.
Es por esto que describimos que hemos titulado este artículo, como vemos los llamados “mitos”  de la antigüedad son una fuente inagotable de inspiración, cuenta la mitología de los cretenses, Que Minos, hijo de Zeus y de Europa, pidió a Poseidón ayuda para suceder al rey Asterión de Creta, en su disputa por el trono con sus hermanos Radamantis y Sarpedón.
Accediendo a su pedido, Poseidón hizo surgir de los mares un hermoso toro blanco con el propósito de que Minos, en señal de agradecimiento, lo sacrificara en su nombre.
La belleza del toro blanco, era tal, que Minos lo ocultó y sacrificó en su lugar, un toro de sus rebaños, como la mentira y el engaño tienen patas corta s, Poseidón en venganza, hizo despertar en Pasífae, la esposa de Minos, una incontrolable atracción sexual por el toro blanco, como consecuencia, Pasífae engendró un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro.
Debido a su ferocidad y a que sus hábitos alimenticios eran de comer carne humana, recurrieron a un artesano llamado Dédalo, para que buscara la forma de encerrarlo, este artesano ingenió un laberinto donde enceraron al llamado “Toro de Minos”, lo intrincado del laberinto hacia que aquellos condenados a servir de alimento al toro, una vez entrados en el, deambulaban perdidos por sus senderos sin poder encontrar la salida, de más está decir, el triste final de estos infelices.
La historia es interesante y lo que expongo es una síntesis muy escueta, confieso que al leerla, no pude evitar asociar al laberinto construido por Dédalo, con los intrincados caminos creados por la ingeniería humana, para encerrar la imagen de Dios y volverla inescrutable, lo mismo ha sucedido con nuestro Salvador y Redentor, los que le buscan deben internarse en el mismo laberinto, en el cual han pretendido esconder vanamente a su Padre;  sobre los constructores de tamaña confusión pesan  las siguientes palabras:
“Luego que hubo hablado, le rogó un fariseo que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa.
El fariseo, cuando lo vio, se extraño de que no se hubiese lavado antes de comer.
Pero el  Señor le dijo;: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad.
Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro?
Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio.
Mas ¡ay de vosotros fariseos! Que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.
¡Ay de vosotros fariseos! Que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.
Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros.
Y él les dijo: ¡Ay de vosotros también intérpretes de la ley! Porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis.
¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! Porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.
Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase muchas cosas; acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarle.”
Lucas 11: 37 al 46, 52, 53
El camino al calvario en la cruz, ya empezaba a recorrerse.
Hugo W Arostegui

viernes, 10 de junio de 2011

El Medio Ambiente y Nosotros


Los últimos desastres ambientales ocurridos en todo el planeta, nos ha puesto nuevamente frente a una realidad insoslayable, que nos obliga a sincerarnos y tomar una posición bien definida, posición que no admite ambigüedades, en cuánto al grado de responsabilidad que nos compete a todos y cada uno, con relación a este tema tan relevante, donde lo que está en juego, es nada más y nada menos, que la sobrevivencia de todas las especies vivas, que conforman nuestro habitat natural.

Si en algo estamos todos de acuerdo, es en asignar responsabilidades y condenar al hombre, en términos genéricos, como el principal, por no decir el único, responsable de todos los desequilibrios ocasionados en nuestro eco sistema.

El juicio es unánime y la sentencia lacónica: El hombre es quien ha provocado la crisis ambiental y sus catastróficas consecuencias.   

Desde los antiguos escritos de La Kabbalah, sus maestros enseñaban este principio:
“El hombre, el mundo donde vive y el universo todo, son análogos  si bien sus dimensiones y apariencia sean distintas, su conformación y su esencia, son análogas.”

Es entonces, recurriendo a esta analogía, que abordaremos en este artículo el tema ambiental, lo haremos partiendo de la premisa, de que lo que expresemos  en él, será recogido por lectores que poseen  la madurez e ilustración suficiente como para que sea innecesario recurrir a una exposición exhaustiva sobre situaciones hartamente conocidas por todos.

Recurriremos a un viejo refrán que nos sentencia: “A buen entendedor pocas palabras bastan”

También escuchamos esta aseveración que nadie discute ni pone en tela de juicio: “El ser humano es ante todo, un individuo, y por tal motivo decimos por extensión,  que cada persona es en sí misma, un mundo.”
De manera que no nos parece tan descabellado el considerar, que existe un hilo conductor
-quizás para muchos imperceptible-  que permite vincular los acontecimientos que pensamos que son exclusivamente  de nuestra competencia y que podemos hacer lo que queramos con ellos, sin embargo, conllevan consecuencias que no solo nos afectan en lo personal, sino que además, influyen en todo nuestro entorno, es decir, alteran el equilibrio con otros seres que componen las varias constelaciones en las cuales orbitamos:  como lo pueden  ser la familiar o la laboral, entre otras.

En cuanto a las alteraciones físicas del planeta: En este punto podríamos recurrir a miles de ejemplos, pero bastará que mencionemos algunos indicadores, tales como: la contaminación ambiental, la desertización, la disminución de la capa de ozono, la falta de recursos hídricos renovables, el uso indiscriminado de la energía nuclear, etc. etc.

Ahora, veamos: decimos que nos preocupa el  medio ambiente en el cual vivimos, pero no relacionamos la interacción existente entre el medio ambiente exterior a nosotros  y nuestro propio mundo, el interior, es decir nuestra propia identidad, nos hemos preguntado alguna vez,  en qué condiciones está el cuerpo físico que ocupamos, ¿ se encuentra libre de contaminación? Nuestros pulmones reciben el oxígeno suficiente?  ¿Nuestra alimentación es la adecuada? ¿Nuestros huesos y músculos tienen la energía necesaria? ¿Nuestro índice de masa corporal es el adecuado?  Y así podríamos seguir agregando preguntas sobre lo que estamos haciendo por nuestro propio espacio, el que ocupamos, cual si fuésemos una hormiga más en este enorme  hormiguero humano que todos conformamos.

Y si las respuestas que nos vamos dando a cada una de estas interrogantes no nos satisfacen,  deberemos admitir que también formamos parte de la contaminación que tanto nos preocupa.

Y la analogía nos lleva a las profundidades de nuestro yo interior, la preocupación que mencionamos, también nos lleva a considerar las alteraciones constatadas en lo referente al clima, hablamos y hablamos, organizamos cabildos, creamos organizaciones ambientalistas que alzan su voz en todos los fórums abiertos para denunciar los abusos y exigir por soluciones a los gobiernos del mundo.

Y nosotros, en lo personal, en que clima vivimos, somos serenos como una mañana veraniega, o por el contrario, estamos sujetos a cambios bruscos de conducta , que transforman, la serena mañana que mencionamos, en estallidos de violencia, en la aridez de los desiertos causados por la intolerancia, el egoísmo o la ambición.

Nuevamente nos preguntamos:
¿Podremos mejorar la contaminación que nos rodea si no somos capaces de vivir en armonía con nosotros mismos?

Estuve observando el comportamiento de un grupo de personas que se divertían en una fiesta, en su jolgorio, elevaban vasos desbordantes de alcohol, los cuales volvían a llenarse una y otra vez, al finalizar la diversión, algunos ni siquiera podían estar de pie, a su alrededor pululaban cientos de vasos vacíos, aplastados bajo sus zapatos, cual si fuesen hojarascas después de un torbellino.

El medio ambiente esperaba, una vez más, que alguien pusiese las cosas en su lugar.

Hugo W. Arostegui
  



sábado, 28 de mayo de 2011

Los Caminos Del Endeudamiento


Las crisis recurrentes de las economías a nivel mundial, son una demostración, más que elocuente, de la banalidad de nuestro comportamiento, en la búsqueda incesante y un tanto obtusa,  de una quimera, una ilusión, que tiene la particularidad de entorpecer nuestros sentidos con el agridulce sabor de todo aquello que anhelamos poseer, aunque la distancia que nos separe de ese anhelo, nos obligue a intentar tender puentes en el aire, sin una base sólida de sustentación.

Nos parecemos, en ese vano intento, a los burritos que tiran de la noria incentivados por una zanahoria que pende de un hilo delante de sus narices, dando vueltas y más vueltas, haciendo un surco a su alrededor, que poco a poco les va enterrando, cada vez más hondo.

Nos referimos al exceso de consumo, al que se vuelve compulsivo, el que sume a toda una sociedad en las terribles garras del consumismo, garras que atrapan y no sueltan a su presa, que las mantiene vivas, mientras succionan cuánto pueden sus cada vez más exiguos recursos financieros.

La salud de la economía de una sociedad,  sin importar el grado de desarrollo que haya alcanzado, ciertamente necesita, para su expansión y crecimiento,  de un libre acceso a los circuitos financieros, el crédito es sin duda alguna una valiosa herramienta para quién quiera planificar inversiones en infraestructura, actualización tecnológica, aumento de su capacidad productiva, etc. etc.

Pero el acceso a estos mercados, donde vamos a comprar el efectivo que hará posible nuestras compras, debería estar condicionado por nuestra capacidad de respuesta a los compromisos contraídos, pretender mantener un ritmo de, endeudamiento, que no se acompase con nuestros recursos genuinamente producidos, -a los cuales habremos  de deducirle un porcentaje razonable con destino al ahorro previsional para atender eventuales contingencias- será como pretender dar un salto al vacío, tal desequilibrio tenderá a ensanchar la brecha abierta entre el endeudamiento contraído y el capital adeudado - más los intereses – que deberemos indefectiblemente pagar, a costas del sacrificio y la postergación de nuestros planes de crecimiento y bienestar.

Estas prorrogativas que dicta la economía, como reina de las ciencias sociales, título que ostenta con la autoridad que le otorga su innegable incidencia en todo lo relacionado con las relaciones humanas, desde lo macro, que involucra a los mercados internacionales hasta lo micro, o sea la actividad que se genera desde las acciones del individuo y su entorno, hasta los distintos sectores que representan a la sociedad en su conjunto,  estos enunciados, como decíamos, si bien pueden ser fácilmente entendibles en su exposición de motivos, ya no lo es tanto, cuando intervienen en la ecuación, factores humanos tales como: La insatisfacción por lo que no tenemos y lo que quisiéramos tener , la necesidad de nuevas emociones, el mantenimiento del  “status social”, la depresión, el stress, etc. etc.



El Canto De Las Sirenas

En la Ilíada, Homero nos hace el relato de Ulises, cuando regresaba de la guerra de Troya.

En su atribulado viaje con destino a Ítaca, debía pasar por los temibles arrecifes donde habitaban las sirenas, mitológicas aves con cabeza y torso de mujer, cuyo canto provocaba una atracción irresistible, a tal punto, que los marinos, que forzosamente,  debían pasar por esos tenebrosos senderos, debían tomar severas precauciones para no sucumbir  por el encantamiento que les subyugaba  los sentidos y les conducía inexorablemente a la destrucción.   

Los cantos que emiten los hechiceros que incentivan el consumo, son semejantes al de las mitológicas sirenas, en sus estrofas cargadas de efímeras promesas, nos prometen la libertad de acceso a todos nuestros sueños, ellos nos dicen: disfrutemos hoy de los placeres del confort, adquiramos ahora, sin perder nuestro tiempo y oportunidad de consumir ahora, lo que podremos pagar cómodamente mañana, o mejor después de mañana…  algún día.

Las pequeñas cuotas son como las cuerdas que  usaron los enanitos que maniataron a Gulliver, allá en Lilliput, una a una , mientras nos mareamos en la maraña de ofertas que giran a nuestro alrededor,  nos van dejando sin margen de maniobra,  como el abrazo mortal de una cobra que oprime suave y persistente hasta que, inmovilizados,  buscamos desesperados el oxigeno vital para continuar sobreviviendo, contrayendo nuevas deudas que permitan cubrir las vencidas, entonces, lo que en un principio, fue una inofensiva burbuja, que creímos poder dominar sin mayor dificultad ha ido creciendo en forma tal que termina explotando  en nuestras propias narices, ocasionando un efecto dominó, que arrastra consigo todo lo que encuentra.

Ahora, volviendo a Ulises, según el relato de Homero, Ulises estaba advertido del peligro que significaba el prestar oído al cautivante cántico de las sirenas y por esta circunstancia antes de pasar por los peligrosos arrecifes, ordenó a su tripulación que se taparan sus oídos con cera para que no pudiesen oírlos y además les pidió que le ataran fuertemente a uno de los mástiles de la nave así podría escuchar su cántico sin perder los sentidos.

Cuenta Homero, que Ulises quedó tan hechizado por el cantar de las sirenas que ordenó a gritos a sus marinos para que le soltasen, más como éstos, con sus oídos tapados, no pudieron oírle, no lo hicieron, de más estar decirles que esto ha sido lo que salvó a su nave y preservó sus vidas de la muerte.
Las enseñanzas de Homero, aún nos siguen alertando, pero todos sabemos, que nuestra condición de humanos altamente desarrollados y civilizados, nos brinda la paradoja de ser los únicos sobre la faz de la tierra, que somos capaces de tropezar dos veces contra la misma piedra.

En nuestros días las sirenas cantan dentro de nuestra propia casa, gozan de una total impunidad y sus estrofas se dirigen a todos los integrantes del núcleo familiar, cada uno de ellos son antes que nada, potenciales consumidores en un mercado pleno de tentadoras ofertas,  ya no es posible tapar tantos oídos, de manera que habrá que recurrir a otros métodos  de contención, pensamos que el dialogo entre todos, una buena información, serán ingredientes imprescindibles, no mencionamos  al “sentido común” porque sabido es que ya no es tan común como antiguamente.

Habrá que saber distinguir entre las necesidades y los meros caprichos, de aquello que puede ser vital, de las que apenas son trivialidades, de lo que es impostergable, a lo que puede esperar tiempos mejores,  hasta aquellos que mejor sería que fuesen desechados.

Lo cierto es que el sistema apuesta a que consumas todo lo que puedas, que tus gastos superen largamente a tus ingresos, porque el capital es insaciable en su apetito, y se nutre de tus necesidades insatisfechas que necesitan financiación, así  actúan las sirenas, con el poder mágico de sus canciones,  te incitan a adquirir a través del “crédito fácil” el poder de compra que necesitas hoy, con el “gancho” de que podrás pagarlo mañana…

… Y el burrito de la noria sigue su ronda, en procura de la zanahoria que le incita delante.

Hugo W. Arostegui

viernes, 20 de mayo de 2011

Las Dimensiones De La Conciencia



En la escala evolutiva de la criatura humana coexisten dimensiones, o niveles de conciencia, que se manifiestan en el aquí y ahora de su existencia, no obstante, las vivencias de su día a día, se encuentren extremadamente ligadas o condicionadas por las secuelas de su pasado, o sus expectativas sobre el porvenir, en el sentido de transitar el hoy, como si fuese un simple paréntesis, entre lo que ha sido y lo que se anhela poder ser.

En nuestros días, la sociedad en su conjunto se plantea diversas medidas atinentes a disminuir el alto grado de violencia manifiesta en la actitud de los menores de edad, actitudes que suelen traer consigo desbordes calificados como inaceptables para la convivencia armónica en una sociedad que se precie como civilizada y progresista.

Lo interesante de estas discusiones es que parecen haberse enfocado en un solo aspecto, entre los que pretenden bajar la edad de imputabilidad de los menores y aquellos que manifiestan  que tal medida - bajar la edad de imputabilidad – no resolvería para nada el problema y que además, pondría al país en conflicto con las normas internacionales vigentes sobre los derechos del niño y el adolescente.

De manera que oímos argumentaciones sobre la edad más conveniente para imputar conductas a los infractores a las normas de convivencia social, alegando unos y otros con argumentos muy sólidos sobre la necesidad de “agiornarse”  en cuanto a los cambios que se han producido en la sociedad, como consecuencia de la revolución tecnológica y su impacto en las fuentes de información, sobre todo en lo referente a los “derechos de la minoridad”.

Nos enfocamos en los derechos de cada uno, y descuidamos todo lo relacionado con las obligaciones que el ejercicio del derecho implica, cuando llegamos a este punto nos situamos en la frontera de dos dimensiones , que bien podríamos llamar, “la puerta de la partida doble” vale decir: los derechos se compensan con el cumplimiento de las obligaciones asumidas en el mismo acto, ambos valores suman iguales, cualquier diferencia entre ambos, significará que hemos caído en el incumplimiento o incurrido en el abuso.

Hemos aprendido que el  ser humano es un ser esencialmente social, lo que significa que su sobrevivencia, el simple hecho de estar vivo, es consecuencia ineludible de la acción y voluntad de otros congéneres, quizás otros seres vivos puedan nacer y  desarrollarse en soledad, pero en nuestro caso, si estamos en condiciones de actuar como humanos, será indefectiblemente por causa de que otros humanos de alguna forma lo han hecho posible, no obstante lo evidente de este enunciado, vivimos en un mundo donde no hemos alcanzado la dimensión del agradecimiento y  la gratitud hacia los que han hecho posible que tengamos  alguna noción del verdadero significado de “Ser”

Desde el principio de los tiempos, se nos han inculcado algunas enseñanzas que aún, no obstante el tiempo transcurrido, no hemos logrado comprender en toda su dimensión, nos referimos al conocimientos de nuestros orígenes y nuestra razón de ser en este planeta que nos acoge como residentes eventuales, como pasajeros en tránsito hacia otras latitudes, cuyo pasaje marca claramente la fecha de llegada pero que nada específica sobre el día, la hora de la partida y hacia dónde nos dirigimos.

El pensamiento religioso, nos indica que somos “almas vivientes” y cuando preguntamos ¿Qué es el alma? Nos responden que el alma es la conjunción del cuerpo físico, heredado de nuestros padres terrenales, y el espíritu, el cual es nuestro verdadero Ser, que ha venido a este mundo  directamente de la presencia de Dios.

Otra vez en forma implícita se nos dice que venimos de otro lado, lo que vale decir que somos extraterrestres, y que en este estado en el cual nos encontramos, ocupamos, como medio de transporte, un cuerpo físico, o sea: tenemos un cuerpo, pero no somos solamente el cuerpo,  como si el cuerpo no significara otra cosa que un vehículo en el cual nos conducimos por la vida, al igual que cualquier automóvil, que por mejor modelo que sea, por mayor equipamiento que posea, si no nos introducimos dentro de él, sería incapaz de movilizarse.

Los que hemos adquirido un automóvil para desplazarnos, tendremos que de alguna forma aprender a usar sus comandos, demostrando por medio de exámenes y pruebas de aptitud que estamos en condiciones de conducirlo, solamente entonces se nos permitirá integrarnos al tránsito vehicular conjuntamente con otros medios de transporte,  y una vez habilitados para hacerlo, se nos impondrán severas normas de control que nos indicarán por medio de señales bien precisas, los derechos y las obligaciones que deberemos respetar al transitar.

Entonces, la primera lección que debemos aprender los humanos, es que el vehículo que utilizamos es una herencia, un legado, que somos usufructuarios de un bien, que no hemos pagado por él, y que para utilizarlo, deberemos demostrar que estamos en condiciones de conducirlo, nadie nos pide una licencia de habilitación, pero el mero hecho de intentar desplazarnos, por la senda donde otros congéneres transitan ,implica que asumimos la responsabilidad de respetar las normas establecidas para una correcta circulación.

El grado de evolución de nuestra conciencia se evidencia en nuestro comportamiento social, en nuestra relación con el o los otros que componen nuestro entorno, ¿cuándo?  En el aquí y en el ahora, no es refugiándonos en los hechos del pasado ni postergando nuestro accionar para lo que vendrá en el futuro, los hechos del pasado ya fueron y el porvenir sencillamente no existe, de manera que si hoy no disfrutamos del  hecho de estar presentes, si no queremos asumir nuestra cuota parte en el acontecer diario, el tiempo, que no se detiene, seguirá con su marcha inexorable, sin tener en cuenta nuestra ilusa pretendida evasión.

Nuestro retorno, cuando acontezca, podrá estar pleno de gratitud por la experiencia vivida, por los aconteceres de cada nueva mañana que se alza, cual imaginario telón de un escenario, por ser copartícipes, de esta maravillosa obra divina de la creación, cuyo  guión y argumento se transmite de generación en generación, como las gotas de lluvia o las olas del mar, que nunca serán las mismas no obstante parecer iguales.

Si por alguna causa no lo sientes tal como intento describirlo, si tus días transcurren en una sucesión  de reclamos, si te resultan insuficientes, o por el contrario, como parte de un calendario cuyas hojas se amontonan al borde de la papelera de tu vida, entonces, amigo mío, tendrás que partir cual parten las almas en pena, añorando lo que una vez pudo haber sido , vagando en medio de la inmensidad, cubierto por  el polvo  del pasado que te impide de ver la brillante luz con la cual has venido.

Dicen que a buen entendedor pocas palabras bastan, si la lectura de este artículo te resulta un tanto difícil de comprender, entonces, deberás buscar en los confines de tu conciencia, el grado de desarrollo que hayas alcanzado, y cuáles han sido las dimensiones que tu ser interior ha visitado.

Una mañana, hace muchos años, en el mes de setiembre, en mis tiempos de juventud, estuve sentado en la orilla del mar observando a un grupo de personas, que esperaban reverentes, el amanecer, cuando los rayos del sol emergieron en el horizonte, todos rompieron el silencio con esta solemne expresión: “Yo permanezco”.
Hugo W. Arostegui





viernes, 13 de mayo de 2011

El Alegato De Nicodemo


En estos días en que la conciencia se rechina a aceptar ciertos alegatos que se esgrimen para intentar justificar ciertos procedimientos claramente atentatorios contra los derechos inherentes a la criatura humana, nos hemos refugiado en la lectura de algunos autores que han aportado, con su agudeza y sensibilidad, puntos de vista muy elocuentes sobre la dicotomía existente entre el Derecho y la Justicia.

Una Vez habíamos dicho:

Se dice que cuando Dios dicto la Ley, surgieron como hongos los abogados, para maniatarla por medio del derecho.
El inolvidable Alfredo Zitarroza nos canta en una estrofa de “La Ley es Tela de Araña” :
 “Siempre había oído mentar, que ante la ley era yo, igual a todo mortal... pero hay su dificultad en cuanto a su ejecución... Si esto se llama igualdad, ¡la perra que los tiró!” 

Uno de estos autores, José Pallés, en su Libro “La Pasión Del Redentor”, nos recrea la brillante defensa de Jesús El Cristo, delante de sus acusadores, en la terrible noche en que fue juzgado, ante el Sanedrín, paso previo a su condena, martirio y crucifixión.

La defensa de Jesús estuvo a cargo de Nicodemo, en este sentido, José Pallés, imputa a este miembro del sanedrín, un extenso alegato que es una extraordinaria pieza jurídico-literaria.
En él se precisan, con elocuencia impresionante, las violaciones a la ley judía que se cometieron en el proceso a el maestro. Burgoa afirma que sin duda, se puede afirmar que la defensa de Nicodemo, es una de las más célebres que registra la historia de la oratoria forense.
He aquí parte del alegato de Nicodemo:

"Vengamos, pues, señores, al estudio detallado de la cuestión y veamos si el sanedrín ha procedido en la causa de Jesús, conforme a lo que prescribe terminantemente la ley, conforme a lo que enseña la inveterada costumbre del pueblo y por último, conforme a lo que muchos de vosotros enseñáis en las escuelas de que sois maestros. Y como se trata de jueces que deben de conocer a fondo la ley y como me dirijo a hombres que son doctores en ella, resultará necesariamente que una falta tan ostensible y grande en tan grande número de jueces, sabios y maestros, no puede proceder ni de ignorancia, ni de olvido, ni de mala inteligencia, sino que el motivo debe buscarse  en otra causa que os ahorraré el disgusto de oírme repetir, si logro, pues, probar la falta contra la ley que os indico, no solo quedará probada indudablemente la inocencia de Jesús, sino que yo me hallaré plenamente justificado de las inculpaciones que se me pudieran dirigir y libre del castigo severo a que, no siendo así, me haría justamente acreedor....".

"...veamos, pues, si en la primera parte del procedimiento criminal usado en nuestro pueblo, se ha faltado o no, veamos si se ha dado á los debates de la causa de Jesús de Nazaret, la publicidad exigida, por la ley, para prevenir todo efecto de alucinación o de injusticia en los jueces y para que el pueblo se convenza por sí mismo de que se conduce a un criminal y no se entrega a un inocente á la muerte afrentosa del patíbulo. ....".

"...la ley ordena terminantemente que se entienda en todas las causas, particularmente en las criminales, a la luz del día, prohíbe que se haga con las puertas cerradas, y da por nulas las sentencias de muerte que no se dicten en el cónclave gazith, a la sombra del santuario y con las imponentes y terribles formalidades prescritas para el caso...".

"...ahora bien; ¿necesitaré preguntaros si esto se ha hecho en todo o en parte en la causa de Jesús de Nazaret? ¿necesitaré deciros que esta casa no es el cónclave, donde solo puede reunirse el tribunal para sentenciar, que estamos lejos de la venerada sombra del santuario; que nos hallamos a plena noche; que para complemento de ilegalidades las puertas de esta casa se hallan cerradas, y que faltando la luz del día, la sala gazith, el santuario, el pueblo y todos los  accesorios indispensables, no se puede dar a la sentencia el carácter exigido por la ley, no se puede promulgar con el terrible aparato que la ley ordena, no se pude dictar con las formalidades que de nosotros exige el altísimo?. ...".

"...si protestáis de vuestro buen deseo, si me encarecéis vuestro afán por hacer justicia, yo os contestaré que ante todo debéis procurar no parecer tan injustos y que si tanta es vuestra rectitud, si tan grande es vuestro amor a la justicia, debéis anular todo lo que se ha hecho, debéis a vuestras casas, presentaros al cónclave mañana y ahí empezar de nuevo la causa, si es que vuestra conciencia no os dice a gritos que Jesús de Nazaret es inocente, que Jesús de Nazaret debe ser, desde luego, puesto en libertad, después de darle una reparación igual a las ofensas que le habéis hecho. ....".

0"...el segundo punto que contribuye a formar parte del procedimiento en lo criminal entre los israelitas, consiste en la libertad absoluta y completa de defensa que se deba al acusado, veamos, pues si respecto a este punto habéis estado dentro de la ley más que el anterior en todo lo que concierne a la causa de Jesús de Nazaret. ...".

“... y os preguntaré desde luego, si la libertad absoluta y completa de defensa que la ley concede a los acusados, se ha dado a Jesús de Nazaret. A esa pregunta solo hay una contestación y la contestación que tiene no es, por cierto la que debería de tener; á esta pregunta únicamente puede contestarse diciendo que, lejos de permitir á Jesús la más absoluta libertad de defensa, hace procurado poner todos los obstáculos imaginables para impedir que un inocente, tenga ante el tribunal de Israel quien tome su causa con el empeño con que se toman, por los defensores, las causas de los más viles asesinos o ladrones. .."

“... ¿qué significa, jueces de Israel, que Caifás, el gran pontífice haya conjurado por el santo nombre de dios a Jesús de Nazaret, para que contestara a una pregunta tan mal intencionada, tal ilegal como capciosa?, ¿no significa acaso el propósito firme y decidido de condenarle a muerte? ¿no significa que las deposiciones de los testigos acusadores han resultado del todo falsas y que con propósito deliberado, se busca el medio para el cual se le pudiera sentenciar á la última pena? ¿Donde está aquí, pues, la libertad de defensa, cuando el gran sacerdote se esfuerza en inutilizar las pruebas de la inocencia de Jesús, que han resultado necesariamente de las interrogaciones de los testigos acusadores? Se establece así, contra Jesús de Nazaret una jurisprudencia particular, una jurisprudencia ilegal, una jurisprudencia que bien puede llamarse, jurisprudencia de la venganza.....".

"...y eso no es todo aún, dejad que me haga cargo de otra ilegalidad de las que han acompañado el acto de Caifás, ilegalidad, que si la vemos iniciada por el pontífice; no solo es del pontífice, sino que su responsabilidad cae también sobre vosotros en las mismas proporciones puesto que no solo lo habéis tolerado, sino que lo habéis prohijado, y haciéndoos solidarios de ella con el regocijo del que no espera un buen resultado y lo obtiene impensadamente, lo habéis hecho servir de base para proferir el intempestivo, el ilegal, el injusto, ¡es reo de muerte!, sentencia precipitada, que descubriendo vuestros corazones, me autoriza a deciros que, antes de empezar la causa, tenías ya dictada la sentencia, resultara lo que resultase de las indagaciones mentidas que abrierais para descubrir la verdad. ...".

"...como primera garantía ofrecida por la ley al acusado está la obligación de examinar a los acusadores delante del pueblo, y que las acusaciones y las defensas se den en público, a fin de que los jueces no osen postear la ley, y, al objeto de que juzgue el pueblo a los jueces, al acusado y a los testigos, ...¿donde está esta garantía contra las deposiciones falsas de los testigos, en la causa del justo, que tan audazmente ha sido calumniado aquí?....".

"...termino ya... la inocencia de Jesús se halla plenamente demostrada y las acusaciones que os he dirigido están evidentemente probadas; creo que he dado cumplimiento a la misión que he recibido en la tierra, y ya no me importa morir. ¡Ojala que esto suceda antes que las manos de Israel teñidas en la inocente sangre de su mesías!... ".

Pretendimos extractar algunas de las frases más representativas del discurso de Nicodemo ante el sanedrín, en la interpretación del escritor José Pallés. Quién a pesar de que pudo imprimirle una mayor trascendencia dramática, es indudable que en el que se reflejan de modo lacerante, la proclividad de este tribunal a condenar a Jesús aún a costa de violar sus propios preceptos legales.

Pensamos que ante los hechos de pública notoriedad, bien vale la pena que repasemos quienes somos, o mejor dicho, que se supone que deberíamos ser.

Hugo W. Arostegui


sábado, 7 de mayo de 2011

Cosas De La Lengua Calva



Seguramente se preguntarán, que significado podrá tener el título de este artículo, que es eso de la lengua calva, lo que pasa es que han sucedido algunos acontecimientos, que nos han dejado un tanto perplejos, que para intentar  desarrollar algún tipo de comentario sobre los mismos nos obliga a decir lo que pensamos sin pelos en la lengua, y una lengua sin pelos, no  es otra cosa que lo que define el título.
Hay veces en que se hace necesario preguntarse ¿qué diablos está sucediendo a nuestro alrededor?  Parafraseando a Eduardo Galeano en su libro: El Mundo Al Revés, nos sumamos  a la solicitud de: por favor, “paren el mundo que me quiero bajar” pag.326, es que todo parece indicar de que ya no existen parámetros inteligibles que nos puedan orientar en cuánto al comportamiento socialmente aceptable de ciertos personajes que suelen marcar la agenda de los acontecimientos que nos sacuden diariamente.
Hace unos días atrás, mi intención era la de referirme a la situación imperante en las economías de los países desarrollados, con los EE.UU. saturando con billetes  carentes en absoluto  de respaldo a todos los Bancos Centrales del mundo,  con la exportación de una nueva especie de “comodities”  de primera necesidad, tales como: la lucha contra el terrorismo y sus derivados directos e indirectos, que les ha permitido dar ocupación a miles de jóvenes en sus ejércitos, impulsar la industria bélica, y surtir los mercados del mundo con toda una amplia gama de “sistemas de seguridad”.
Sus “aliados europeos” que también están convalecientes, unos , y en franca bancarrota, otros, se les han unido, con Francia, Inglaterra e Italia, a la cabeza, en la búsqueda de alternativas que mitiguen la creciente tensión social generada por los obligados recortes que debieron realizarse al explotar la burbuja  financiera que saturó sus economías, creando un enorme agujero negro donde se han esfumado los ahorros de millones de incautos que han creído que es posible satisfacer sus cada vez mayores ansias de consumo sin equilibrar adecuadamente su capacidad de producción y la sustentabilidad de sus ingresos.
Y esa alianza estratégica, alentada por la imperiosa necesidad de “hacer caja” cuanto antes, le ha puesto ojo a los yacimientos petrolíferos de algunos países caídos en desgracia, a los cuales les han retirado su apoyo, no obstante haber sido aliados incondicionales, cuando no les interesaba dar oídos a los reclamos de sus poblaciones oprimidas, como se dice vulgarmente, ahora las cosas han cambiado, antes los aliados podían pagar las facturas en las cuentas  secretas de los dictadores que ostentan el poder, pero ahora, la necesidad, que siempre tuvo cara de hereje, les obliga a invocar “los derechos de los ciudadanos “ de esas naciones “oprimidas”  a manifestarse y reclamar libertades nunca antes admitidas.
Es entonces que comienza la función, en una primera instancia se informa a la opinión  pública de la honda preocupación que existe por la violencia represiva de los ahora “crueles tiranos” se difunden profusas escenas que dan cuenta de la multitud de muertos y heridos y se exhorta al Consejo De Seguridad de Las naciones Unidas, que se reúna para analizar la situación y determinar las acciones a realizar para “proteger a la población civil indefensa”.

En forma simultánea, se bloquean los cuantiosos fondos depositados en la banca internacional cuyos titulares son los tiranos de turno, para supuestamente: impedirles que huyan y los dilapiden, para que no puedan comprar armas, o para que no contraten mercenarios, etc .etc.
En realidad lo que se logra es una expropiación de estos fondos,  de los cuales se destinarán grandes sumas con el pretexto  de poder financiar los cuantiosos gastos que demandaran, el abastecimiento de víveres para la población civil, la compra de medicamentos para los atiborrados hospitales y solventar todas las acciones que la comunidad internacional deba realizar para proteger a los civiles indefensos, ancianos, mujeres y niños,  de las acciones bélicas resultante de los enfrentamientos entre las fuerzas represoras y los rebeldes armados.
La consecuente suba del barril de crudo, nos obliga a todos a contribuir en el financiamiento de las hostilidades, las multinacionales que vierten suculentas sumas a las arcas de los países del primer mundo a las que pertenecen, alivian la presión sobre sus devaluadas divisas, todos los Bancos Centrales del mundo sin importar su grado de desarrollo, también salen al rescate de la moneda americana, si el dólar de devalúa , tambalean sus economías y la competitividad de sus productos exportables se desvanece.
En medio de este clima de incertidumbre surgen los restauradores, los garantes de la paz universal, los que se autoproclaman defensores de los derechos humanos, y exigen que se declare la guerra, para defender los valores de la democracia, para salvar la vida de los justos que padecen por las maldades del terrorismo internacional, hay que bombardearles sus ciudades, destruir sus hogares, sus mujeres y sus niños, futuros terroristas como sus padres.
Como al principio, nos preguntamos ¿Vuelven las naciones dominantes a reivindicar las superadas épocas del colonialismo? 
En medio de todas estas manifestaciones de comportamiento absurdo del “homo sapiens” debemos agregarle otra perla a nuestro collar, el componente emotivo, sin duda somos criaturas sensibles a los cuentos de hadas, con sapos que se tornan apuestos príncipes y doncellas puras y castas que son llevadas al altar en carruajes tirados por hermosos caballos, mientras el pueblo acude formando multitudes a su paso y son felices y comen perdices, para siempre en sus imponentes palacios…
Entonces, para mitigar las tensiones, que son como el pan nuestro de cada día, la crisis económica de la gran mayoría de los países de Europa, el alto nivel de desempleo, la suba de los precios al consumo, la violencia, las deportaciones a indocumentados, los muertos en los campos de batalla y sigue… y sigue…
¡Aleluya! Tenemos una Boda Real,” Habemus Papa”  se casan Guillermo y Catalina, luego de ocho largos años de amorosa convivencia, he aquí un breve resumen de tan trascendental acontecimiento:
“El príncipe Guillermo y Kate Middleton dieron el sí en una glamorosa y tradicional boda real que transcurrió en la milenaria abadía de Westminster, ante los ojos del mundo entero.
Kate, ahora princesa Catalina, llegó acompañada por su padre, Michael Middleton. Guillermo llegó con su hermano Enrique, que fue su padrino, en una limusina. 
Los nuevos duques de Cambridge dieron el sí frente al altar principal de la abadía y el arzobispo de Canterbury les declaró marido y mujer.
La novia usó un elegante y sencillo vestido color marfil de la firma Alexander McQueen, diseñado por su actual directora creativa, Sarah Burton. 
En tanto, el hijo mayor de Carlos y Diana de Gales vistió el uniforme escarlata de la Guardia irlandesa, de la que es coronel honorario. Enrique llevó el uniforme de capitán del regimiento de caballería Blues and Royals, con las medallas del Jubileo de Oro y la Campaña de Afganistán, donde combatió.
En medio de la pompa, hubo un detalle de color: cuando Guillermo quiso deslizar en el dedo anular izquierdo de Kate la alianza matrimonial, confeccionada por joyeros galeses que usaron una pepita que la reina Isabel II le había entregado al príncipe tras el compromiso, en noviembre, se encontró con un problema: el anillo no le entraba a la novia. Según trascendió, Kate había mandado a achicar la alianza y a eso, probablemente, se sumó el nerviosismo típico que produce en una mujer su boda. 
Guillermo había decidido antes de la boda, de común acuerdo con su prometida, no usar alianza”
Y luego de este compendio de “real frivolidad” nosotros, los plebeyos, les seguimos intercambiando nuestras riquezas por espejitos de colores.
Finalizando con esta serie de “acontecimientos” que han estado golpeteando en mi cabeza estas últimas semanas, voy a referirme al “juego de video games” realizado en alguna sala de la Casa Blanca, en Washington DC, donde un Premio Nobel de la Paz, que además ostenta el título de presidente de la nación  más poderosa de nuestro mundo, en compañía de sus asesores de confianza y por control remoto, seguían con indisimulada atención, las maniobras que un conjunto de asesinos de élite, con la sacrosanta aprobación gubernamental, realizaban, con la finalidad de dar caza y abatir “ipso facto” a su enemigo público número uno, nos referimos a Osama Bin Laden.
Este anuncio hecho público por el propio presidente de la nación, dirigiéndose a su nación y por extenso a todo el planeta, nos ha rediseñado la escala de valores que ha caracterizado a nuestro mundo, el llamado occidental y cristiano, regido por los principios de las enseñanzas bíblicas de la religión judeo-cristiana y el pensamiento democrático de la antigua Grecia.
Ahora, amigo/a lector/a, el fin justifica los medios, la captura y asesinato de Osama Bin Laden, fue lograda a través de informaciones extraídas mediante la tortura a los prisioneros encarcelados en terroríficas prisiones que nos hacen recordar las fortificaciones donde la “santa inquisición” martirizaba a los “herejes”.

Por ende, la matanza de enemigos podrá realizarse en cualquier lugar del planeta, asistimos al fin de la soberanía e inviolabilidad de las naciones, ahora las garantías de un juicio justo, solamente serán válidas para aquellos a quienes el imperio determine, la venganza tiene rango institucional y nada podrá detener las sangrientas represalias para quienes osen enfrentar los designios del régimen dominante.
Una vez, en el meridiano de los tiempos, el imperio se dirigió a las multitudes para poner a su consideración a cual prisionero liberarían de la muerte en la cruz, y se les dijo:
A quién queréis que liberemos, a éste , Llamado Jesús, a quien sus seguidores llaman el Hijo de Dios y Rey de los judíos, o a Barrabás, condenado por asaltante y asesino, la multitud, enfervorizada a instancias de quienes ejercían el poder, responde a viva voz, a Barrabás, a Barrabás.
Hugo W Arostegui

jueves, 21 de abril de 2011

Los Rostros De La Violencia



Vivimos insertos en la vorágine de las comunicaciones, los ríos por donde fluyen las relaciones humanas están plagados de redes, que con el señuelo de mantenernos informados, en realidad nos van dejando prendidos en medio de una maraña de sensaciones, que incitan los sentidos,  cual si ingresáramos en un desenfrenado  free way  cuyo destino permanece incierto, allá adelante, en un punto sin precisar en algún lugar de la conciencia

Hoy hablamos de la violencia como quién habla de una mitológica hidra de mil cabezas a la que nos resulta imposible enfrentar, pues cada vez que nos enfocamos en alguna de sus fases, parecería ser que ésta  se bifurcase una y otra vez en nuevas y terribles expresiones de furor.

La  violencia forma parte de lo cotidiano como una consecuencia natural de nuestro entorno, es la expresión viva de nuestras frustraciones, la máscara donde se ocultan las promesas incumplidas, los proyectos postergados, los mañanas de cambio que nunca llegan, los presentes  que se mofan de nuestros previsibles fracasos y de la ridiculez de nuestras cada vez menos creíbles excusas.

La violencia se ha instalado en el centro de todas las emociones humanas, la hemos encumbrado nosotros mismos, es la llave maestra de todas las justificaciones, el comodín que hace posible nuestras jugadas, la que nos recubre de una pretendida impunidad, cuando muy dentro, en lo profundo de nuestro yo, intentan accionar  “los frenos de la conciencia”  que todavía, aunque con una voz apenas audible nos recuerden quiénes somos y que es lo que se espera que hagamos en determinadas  circunstancias.

La violencia que portamos  cual si fuera un virus de virulencia transmisible es fácilmente detectable y se clasifica de acuerdo a las diversas formas en que se manifiesta, lo que equivale a decir, que aunque la enfermedad sea la misma se diversifica según sus síntomas  externos.

De manera de que si somos violentos en el ámbito familiar, tanto al o los agresores al igual que  a sus potenciales víctimas se les clasifica en lo que hemos denominado: Violencia Doméstica.

Y la sintomatología de la violencia continúa, decimos: la violencia de género;  de acoso sexual;  las que atentan contra las minorías, étnicas o religiosas, las que se expresan en agresiones a la minoridad, a los indocumentados, las homofobias, las “barras bravas” en el deporte, en los sindicatos, en las corporaciones, en los institutos de enseñanza, en la inseguridad de las calles, en el tránsito, etc. etc.

En fin, un enorme rosario cuyas cuentas repasamos una a una como quien intenta expiar una culpa mediante  una penitencia, que por ser un “mal de todos”  se desvanece y difícilmente pase los umbrales de las meras intensiones, tal cual lo expresa el refranero popular cuando nos sentencia que: “ el mal de muchos es el consuelo de los tontos”.

Los que heredamos los fundamentos del pensamiento occidental y cristiano, deberíamos realizar una retrospectiva a sus orígenes, no es lo mismo que hablemos de la democracia de la antigua Grecia, donde se esbozaron los principios rectores de la vida en las metrópolis, de la interrelación entre los diversos sectores de la sociedad, con respecto a los derechos de todos y cada uno, con una representación proporcional en los órganos representativos de gobierno, a que nos encontremos sojuzgados por la teocracia , por la voluntad y capricho de un dios posesivo y violento, donde la única opción admitida era el más absoluto acatamiento a la voluntad divina.

Seguramente si seguimos esta línea de pensamiento, podremos comprender mejor las palabras del divino maestro, cuando, a requerimientos de los escribas y fariseos, que pretendían confundirlo con la cuestión de si era lícito el cobro de tributos al pueblo de Israel por parte de la autoridad romana, Él les responde:

“Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.

¿Nos es lícito dar tributo a César, o no?

Mas él, comprendiendo la astucia de ellos les dijo: ¿Por qué me tentáis?
Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción?  Respondiendo dijeron: De César.

Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.
Y no pudieron sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo, sino que maravillados de su respuesta, callaron.
                                                                                                              Lucas 20: 21 – 26

He aquí una enseñanza  clara y precisa, expresada en el meridiano de los tiempos,  debemos separar y precisar los límites, entre las facultades propias del ejercicio del poder por parte del Estado y las atribuciones que puedan alegar poseer las autoridades eclesiásticas que representan a las colectividades religiosas. Una vez más, afirmamos: Democracia y Teocracia, no son sinónimos ni tampoco suelen congeniar en sus principios fundamentales.

Cuando las autoridades eclesiásticas llegan a ejercer el poder político de sus naciones, entonces la única alternativa posible, es la del sometimiento a la voluntad divina, y como generalmente, sus dioses están mudos, por que se arguye que ya han dicho todo lo que tenían que decir, los que obran a “nombre de ellos” los mediadores autorizados por un legado que nadie ha podido ver ni corroborar, les construyen altares y deciden en su nombre.

Como un aporte a la comprensión popular del  “cómo”  se ejerce la violencia invocando a la voluntad divina, les invito a la lectura de un pasaje bíblico, que nos mostrarán el carácter arbitrario, irascible y pasional de los dioses, según lo expresan aquellos que afirman haberlo escuchado directamente de sus labios.
Veamos:

Consecuencias de la desobediencia

“Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembrareis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.

Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.

Y si aún con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.

Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.
Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.

Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados.

Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros  hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos.

Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición, yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.

Traeré sobre vosotros espada vengadora, en reivindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.

Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis y no os saciaréis.

Y contra vosotros con ira, y los castigaré aún siete veces por vuestros pecados.

Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.

Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.

Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume.

Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren: y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades… continúa”
                                                              Levítico 26: 14 – 33

Esto que hemos leído no es un relato de ciencia ficción, tampoco una historieta de terror, son las palabras insertas en la Torah, la Ley de Moisés, dirigidas a su pueblo, sin duda su contenido merece que lo analicemos con imparcialidad de criterio, con inteligencia, y sobre todo bajo la influencia de todo lo que hemos aprendido sobre el libre albedrío y los derechos humanos.

Acciones como las descriptas en el relato, lamentablemente han sido y aún lo son, moneda corriente en el ejercicio del poder de muchos gobernantes en nuestro atribulado planeta, algunos, cuando son derrocados, cuando naciones más poderosas que las de ellos los someten y encarcelan, son enviados a las cortes para ser juzgados por sus crímenes de lesa humanidad.

Como lo hemos dicho en el principio, la violencia tiene múltiples  facetas, algunas son reconocidas con cierta facilidad, otras cuentan con el aval de nuestra propia complicidad, y otras son ejercidas con el pretexto de salvarnos de nuestros pecados, cometidos en algún momento, quizás en alguna lejana generación, como el pecado original de nuestros primeros padres, siempre  habrá algún “eje del mal”  que justifique todas las aberraciones que diariamente se cometen ante la vista impasible de todos los que alimentamos los “rating” de las cadenas de noticias del mundo.

Hugo W. Arostegui