domingo, 29 de septiembre de 2019

La Vida Pasa



Hay quienes se dedican simplemente a ver pasar la vida, acomodados donde ningún esfuerzo se les exija; quizás porque creen que de este modo nunca experimentarán dolor o tal vez porque consideran que simplemente viendo todo pasar, logran involucrarse menos y sentirse mejor. Otros asumen esta opción porque algo les pasó, dividiendo su vida en dos, pero puede suceder que hay quienes de acuerdo a las circunstancias, sienten que ya no hay nada más, se quedan atorados en un determinado tiempo y espacio viendo como la vida se les va y con ella muchas cosas se ha de llevar.

Puede parecer más cómodo estar en el rol del que solo observa, aplaude, critica, se ríe de los demás; ver como otros viven la vida, viendo su vida como ha de pasar… La vida da un paso en cada segundo que pasa, avanza; camina de la mano del tiempo, a un mismo compás, sin detenerse ni acelerar su andar, cada día que se nos regala, es una nueva oportunidad que la vida nos da y cada quien es responsable del rumbo que tome y decide si prefiere vivir o ver la vida pasar, sin olvidar que es imposible retroceder o echar para atrás.

Y no solo vemos la vida pasar; muchas veces es ella la que es testigo como seguimos de largo, queriendo saltarnos etapas o evadiendo realidades que nos hacen sentir lo que es realmente vivir; quizás porque duele asumir o porque deseamos llegar demasiado pronto al final, para que no se nos haga eterno el existir, porque en ese afán de concluir todo y terminar, somos de los que ve pasar la vida, o la vida nos ve pasar.

Vivir implica más que dejar el corazón latir; exige de nosotros involucrarnos en una razón de ser, hacer y existir; soñar y construir, realizar, crecer y avanzar; aprendiendo a llorar y a reír, a enojarnos de vez en cuando, a tener miedos, a caer y volverse a levantar; todo ello hace parte de reconocer que la vida es el mayor regalo que hayamos podido percibir.

Y un regalo no se nos da para guardarlo en el olvido, sin usarlo ni disfrutarlo y mucho menos sin compartirlo… no dejes que la vida te pase, ni veas la vida pasar, vive intensamente cada uno de los días  en los cuales tienes la oportunidad de navegar e introducir tu remo con toda tu fuerza en el infinito mar de la existencia.


El Valor Del Optimismo


Optimismo
Tendencia a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más positivo o más favorable

EL OPTIMISMO COMO VALOR HUMANO

Una persona optimista, se caracteriza por poseer ciertas cualidades que hacen a este valor, tales como el entusiasmo, el dinamismo, el emprendimiento ante determinadas circunstancias y por sobre todas las cosas, siempre vive de los hechos, es decir con los pies bien en el suelo.

Este valor nos permite confiar en nuestras capacidades y posibilidades, enfrentando con perseverancia y estado anímico muy positivo ante cualquier dificultad que se nos presente en el camino. Nos ayuda, a descubrir lo bueno de las personas que nos rodean y a aceptar todo tipo de favores que nos ofrezcan de corazón
.
El optimismo, nos permite encontrar soluciones, ventajas y posibilidades ante los inconvenientes surgidos. La diferencia de su valor opuesto, el pesimismo, es que la primera nos insiste en apreciar todas las cosas, lograr que nuestras actitudes cambien.

Sin embargo, cabe aclarar que no siempre la consecuencia lógica del optimismo es el éxito. Sino que a veces podemos equivocarnos y lograr los resultados esperados. Esto nos da ha entender que el optimismo es una actitud de recomenzar permanentemente sobre nuestras acciones, decisiones, hechos y vivencias; para ver en que fallamos y comprenderlos para en un futuro inmediato, superarnos y lograr los objetivos tan deseados.

Las personas que poseen este valor, no se creen los conocedores de los recursos necesarios para triunfar ante cualquier circunstancia, sino que saben buscar ayuda como una alternativa para mejorar, o en el mejor de los casos alcanzar sus objetivos propuestos. Esto no desacredita nuestro esfuerzo personal, sino que nos hace más sinceros en nuestras iniciativas.

El optimista refuerza y alimenta su perseverancia. Es una persona que se detiene a pensar en todas las posibilidades, luego las piensa y toma la que considera pertinente para esa ocasión. Esto evita que nos engañemos ante una falsa realidad que nos asegura una vida más fácil y placentera.

En todas las instancias de nuestra vida deben ser optimistas. Por ejemplo, ante las demás personas podemos lograr una mejor relación, ya que nos predispondremos ante ellos de una manera positiva. Reconoceremos en el momento adecuado el aliento que el otro necesite, la motivación o solamente la presencia que el necesite.

Cada persona tiene algo bueno, cualidades y aptitudes y por ende defectos. En estos últimos podemos ayudarlos a superarlos o hacerles ver en que se equivocan. El optimismo, es el valor justo que nos ayuda a reconocerlos. Por eso dejemos ayudar, no nos encerremos en nosotros mismos después de los fracasos.

Entonces nos preguntamos, ¿Cómo hacemos para alcanzar esa actitud optimista? Y la respuesta es simple: “solamente hace falta disposición entusiasta y positiva”.

Por ello, siempre analiza las situaciones desde esta perspectiva y veras que las cosas pueden llegar a solucionarse más rápido de lo que esperabas.


sábado, 28 de septiembre de 2019

Manos Que Sostienen



¿Alguna vez te has caído y te ha sido difícil levantarte? Últimamente he pensado en las muchas ocasiones en que mis hijos de pequeños se han caído y el gozo de su sonrisa al ver que acudo en su ayuda para extenderles la mano y permitirles incorporarse. Una vez que se levantan, puedo ver la satisfacción en su rostro al sentir confianza en el apoyo que les brindo. 

Al reflexionar de manera profunda sobre este asunto, he considerado que el extender la mano de ayuda en el hogar va más allá de sólo levantar a nuestros hijos. Requiere que en los momentos en que cometen errores o sientan dudas puedan tener a un mentor que les permita superar la prueba. Nosotros, como padres, podemos ser los mentores y ayudantes de nuestros hijos. 

Invitarles a levantarse en toda caída

a medida que los hijos crecen, es muy probable que las “caídas” de otra índole, tales como el cometer un error o contestar en voz alta y de mal modo a los padres requieran una invitación gentil a detenerse y pensar sobre las decisiones que están tomando,. Para mi sorpresa, me contestó que se sentía mal por haber actuado de esa forma, lo cual dio lugar a un diálogo sincero sobre algunas ideas de cómo podría reaccionar positivamente la próxima vez. Finalmente, le fue fácil pedir perdón a su hermano, a quien había ofendido.

cuando ocurren caídas físicas, el que extiende la mano de ayuda generalmente está de pie, lo cual indica que no está caído. De la misma manera, cuando intentamos ayudar a alguien en la familia necesitamos estar bien para poder ayudar. 

Cuando corregimos a nuestros hijos, debemos creer que pueden cambiar sus decisiones, que pueden transformarse tras aprender de su caída, sobre todo cuando han hecho elecciones insensatas. Al evitar la crítica y el juicio repentino, podemos hacerles ver que estamos genuinamente interesados en su bienestar y en ayudarles a tener una segunda oportunidad dentro de la familia.

Que aprendan de cada caída

He aprendido que en la vida el principio es el mismo: podemos enseñar a nuestros hijos que existen ciertos “rieles” como la prudencia, la confianza en los padres y otros adultos responsables, los buenos ejemplos, en fin, todo lo que pueda ayudarles a evitar caídas que podrían acarrear dolorosas consecuencias en el futuro. 

Un dicho que teníamos en nuestro hogar nos ha sido muy útil para hacer nuestro mayor esfuerzo de tomar buenas decisiones: “lo que aprendemos en cada caída debería ser suficiente para evitarnos la próxima”.

Tal como dije al principio, el extender una mano de ayuda requiere más que levantar a la persona que apreciamos. Al dedicar nuestros esfuerzos para prepararles a fin de evitar futuras caídas, beneficiaremos a nuestros hijos para que puedan tomar decisiones que les llevarán por senderos satisfactorios en esta jornada que llamamos vida.


El Valor De Cada Uno


Con Nuestros Puños Cerrados
“Si no estás contento de ti… ¿quién lo estará?
Si no sientes orgullo por lo que haces… ¿quién lo sentirá?
Si no tienes respeto por tus acciones… ¿quién lo tendrá?
Si no sientes admiración por lo que emprendes… ¿quién la sentirá?
Si no das crédito a tus decisiones… ¿quién se fijará en ellas?
Si eres capaz de engañarte a ti mismo… ¿a quién no engañarás?”
Samantha Ferrer

Muchas personas afirman que tienen tantos problemas que no pueden salir adelante y lograr colocar sus vidas al nivel en el que desearían tenerla. Es cierto que no todos cuentan con las mismas oportunidades, el mismo nivel de Autoestima, la misma preparación intelectual ni la misma base económica.

Sin embargo es factible persuadir que se tiende a engrandecer las dificultades, a convertirlas en nuestros verdugos y a disminuir y subestimar nuestra capacidad para resolverlas y avanzar creativamente.

No existe un concepto único sobre Autoestima, más bien hay diferentes formas de entender lo que significa. Como todo, el significado de Autoestima puede entenderse a partir de varios niveles, el energético y el psicológico.

Desde el punto de vista energético, se entiende que:

Autoestima es la fuerza innata que impulsa al organismo hacia la vida, hacia la ejecución armónica de todas sus funciones y hacia su desarrollo; que le dota de organización y direccionalidad en todas sus funciones y procesos, ya sean éstos cognitivos, emocionales o motores.

De aquí se desprende:

_ Existe una fuerza primaria que nos impulsa hacia la vida.
_ Esa fuerza posibilita la realización de las funciones orgánicas armónicamente.
_ Esa fuerza nos permite desarrollarnos.
_ Esa fuerza nos permite tener una organización, una estructura.

_ Esa fuerza es responsable de nuestros procesos de funcionamiento, y tiene que ver con nuestros pensamientos, nuestros estados emocionales y nuestros actos.


viernes, 27 de septiembre de 2019

La Iniciativa De Servir



El valor de ser servicial, es el valor de sentir el amor y la disposición de ayudar a otros cuando nos necesitan, de darle una mano a quien la pide a gritos.

Ser una persona servicial, es pensar en los demás y en su bienestar, y más que eso, es idear la manera de ayudarlos a que sean felices y motivarlos a lograr sus sueños.

Dejamos de pensar que "siempre me lo piden a mí". Observemos cuantas veces nos negamos a servir, seguramente muchas y muy frecuentes.

Las personas serviciales solo tienen como interés sentirse bien con los demás y sobre todo con ellas mismas, al saber que están dando de lo que tienen, para provocar sonrisas y bienestar en los que están a su alrededor.

Servir implica ayudar a alguien de una forma espontánea, es decir adoptar una actitud permanente de colaboración hacia los demás. Una persona servicial supone que traslada esta actitud a todos los ámbitos de su vida: en su trabajo, con su familia, ayudando a otras personas en la calle, cosas que aparecen como insignificantes, pero que van haciendo la vida más ligera y reconfortante.

Es posible que recordemos la experiencia de algún desconocido que apareció justo cuando necesitábamos ayuda, que luego después de ayudarnos, se perdió y no supimos nada más.

Las personas que son serviciales están continuamente atentas, observando y buscando la oportunidad para ayudar a alguien. Siempre aparecen de repente con una sonrisa y las manos por delante dispuestos a ayudar, en todo caso, recibir un favor hace nacer en nuestro interior un profundo agradecimiento.

Todo esto nos lleva a una conclusión: esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace, para ser servicial hace falta iniciativa, capacidad de observación, generosidad y vivir la solidaridad con los demás, haciendo todo aquello que deseamos que hagan por nosotros, viendo en los demás a su otro yo.


Sostengamos


Tener encima o sujeta una cosa de manera que no se caiga o se tambalee.
Mantener o defender una idea, teoría, opinión, o una actitud, sin variarla.

La mejor forma de darle apoyo emocional a alguien durante una conversación es escuchar atentamente lo que dice sin interrumpirle. 

Escuchar, sin ofrecer soluciones, consejos no solicitados ni contarle tus propias historias relacionadas con lo que está diciendo. Ser paciente, no proyectar tus miedos personales sobre la otra persona: esa persona no eres tú. 

Abrir el corazón. Darle tiempo al otro o a la otra para que a medida que vaya hablando esa persona pueda encontrar lo que de verdad le pasa y sus propias soluciones y a su tiempo.

Quizás no en esa conversación, pero puede ser que en alguna otra, más adelante. Las soluciones siempre llegan. Cuando te toque hablar a ti, sé compasiva/o. No te dejes arrastrar ciegamente ni por la tristeza ni por la euforia de la otra persona.

Equilibrio sabio y muy cálido. La mejor forma de apoyar y de acompañar es no juzgar (no hacer juicios ni buenos ni malos). Un buen abrazo ayuda mucho. Esto vale también para los hijos y las hijas, a quienes a menudo apabullamos con nuestros discursos sin haberlos escuchado, realmente escuchado.

Con el apoyo emocional me refiero a la capacidad de hacerle sentir al usuario querido, escuchado, útil y poder proporcionarle cierto “bienestar”.

A veces no tenemos las técnicas o habilidades que deberíamos como profesionales que tratan con personas. Existen diferentes tipos de apoyo social; el emocional se compone de la empatía, el cuidado, la confianza…  a veces es el más importante, y el que más necesita una persona.

No somos Psicólogos, pero debemos saber manejarnos ante ciertas situaciones y si no sabemos, debemos trabajarlo y desarrollar esas herramientas. La mejor ayuda que podemos dar es escuchar su dolor: emociones como la tristeza, 

la soledad o la culpa por sentir están muy presentes en los usuarios a los que atendemos. Lo importante es que puedan descargar su dolor.


El Vuelo De La Mente


Los expertos aseguran que la capacidad para recordar cosas en períodos cortos de tiempo, tiene directa relación con las personas que permiten que su mente desvaríe en algún momento del día, especialmente cuando realizan tareas simples. A su vez, este tipo de memoria suele predecir la inteligencia y está demostrado que se relaciona directamente el coeficiente intelectual y áreas como la compresión lectora. Por eso aseguran que cuánto más dispersa es una persona, más probable es que ostente una alta capacidad intelectual.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores solicitaron a un grupo de personas que cumplieran determinadas tareas, pero que cuando vieran en su computador que habían recibido un nuevo email, apretaran un botón. Paralelamente, fueron interrogados constantemente para averiguar si estaban atentos a sus labores o si en realidad estaban pensando en otras cosas.

Cuando terminó el experimento, midieron la capacidad de memoria de trabajo de cada uno de los individuos y observaron que, increíblemente, las personas que dejaban su mente volar mientras hacían sus tareas, recordaban mejor todo lo sucedido durante la actividad. 


jueves, 26 de septiembre de 2019

Sostener La Esperanza


“La creatividad con calidad, la excelencia con integridad, las fuerzas inventivas y el valor de hacer las cosas bien y de hacer el bien se convierten hoy en un motor formidable”

El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos
porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.”
Ernesto Sábato (La resistencia)

Atendiendo a la frase del célebre psicólogo Jean Piaget, quien considera que “el conocimiento es un sistema de transformaciones que se vuelven progresivamente adecuadas”, podemos deducir que la importancia de inculcar la esperanza en los niños, pese a que es uno de los valores que antes desarrollan, pero también de los que pueden desaparecer más rápido con su desarrollo.

Un niño es capaz de esperar un regalo día tras día y año tras año. El pequeño jamás pierde la esperanza cuando realmente desea algo. Ahora bien, según avanza en edad, si el joven se acostumbra a no conseguir nunca nada, también la acabará perdiendo, pudiendo este hecho traer consecuencias nefastas en su psique y desarrollo adecuado.

Resulta por tanto importante inculcar la esperanza en nuestros pequeños. Además, también es básico potenciarla, pues es un valor que no debe perder jamás. Esta es una misión que recae en progenitores, profesores y monitores.

No obstante, también es necesario recordar que no es bueno permitir que el pequeño acabe en actitudes en exceso ingenuas. Es decir, no se debe potenciar la esperanza del niño en conseguir una quimera, un sueño irrealizable o un acto imposible. 

Es necesario que la potenciación de los valores esté siempre apegada a la realidad si deseamos mejorar su calidad de vida y su desarrollo ponderado y adecuado.

Para aprender a inculcar y potenciar la esperanza de nuestros pequeños, nos vamos a basar en las teorías de uno de los psicólogos infantiles más importantes del siglo XX. Hablamos de Paulo Freire, que basa su pensamiento en una serie de premisas sencillas y muy útiles:

Estimulación: un detalle importante que permitirá que el niño siempre mantenga y potencie valores como la esperanza es la estimulación. Hemos de favorecer que el joven pregunte, sienta curiosidad por aprender y tenga interés por descubrir. Enseñarle a experimentar e ir siempre más allá para explorar sus límites es verdaderamente útil y adecuado.

Ejemplificacion: es complejo tratar de inculcar en el pequeño valores como la esperanza si no le servimos como espejo y ejemplo. 

Debemos transmitir al niño todo aquello que realmente deseamos que aprenda a través de gestos, palabras, comportamientos, etc.

“Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo”
 -Paulo Freire-


Cuerpo Y Mente


El cuidado del cuerpo y de la mente son cada vez más imprescindibles si realmente queremos disfrutar plenamente de buena salud a todos los niveles
.
¿Por qué decimos que es necesario el cuidado del cuerpo?

Porque en este mundo de prisas en el que estamos inmersos hemos de parar y tomar consciencia de nuestro cuerpo y de nuestra mente si queremos estar lo más sanos posible.

¿Qué entendemos por cuidado del cuerpo?
Por cuidado del cuerpo entendemos aportar equilibrio a todos los aspectos que afectan a nuestro equilibrio físico y emocional. Algunos aspectos básicos son:

Cuidar nuestra dieta o nutrición: es sin duda alguna una de las prioridades para nuestro organismo. Escoger una dieta equilibrada, lo más variada posible y que se amolde a nuestro clima, a nuestra constitución física y a nuestras necesidades nutricionales según nuestra actividad o requerimientos concretos.

El Cuidado del cuerpo relacionado con la actividad física: el hecho de que nuestro trabajo sea cada vez más sedentario y que nos desplacemos a todas parte en automóvil u otro medio de transporte hace que la mayoría de las personas necesiten practicar una actividad física extra como el deporte. La necesidad de descargar el estrés y estirar nuestros músculos hace, por suerte, que la gente vuelva a interesarse por el ejercicio físico.

Descansar lo necesario: parar de vez en cuando y simplemente no hacer nada es muy importante. 

La típica siesta española es un claro ejemplo de un remedio natural gratuito y de grandísima eficacia para nuestro cuerpo y mente. Dormir las horas adecuadas es básico si queremos sentirnos recargados de energía al despertar por la mañana.

Aprender a escuchar a nuestro cuerpo: cuando tenemos algún dolor, alguna enfermedad o nos sentimos mal debemos pararnos e intentar escuchar que es lo qué nuestro cuerpo trata de decirnos. A menudo quiere decirnos que no estamos descansando lo suficiente, que estamos tomando demasiados excitantes (café, alcohol, etc.) o que estamos comiendo de un modo desordenado o desequilibrado. Una vez interpretado el mensaje deberíamos decirle que no hace falta que se enferme que ya vamos a corregir ese “desajuste”. Un masaje, una siesta o una cena muy ligera pueden ser un buen regalo para este cuerpo tan sufrido.

Necesidad de relajarnosel deporte es sin duda una buena fuente de descarga del estrés, pero aquella persona que siente que necesita aún más cuidado del cuerpo (especialmente de su sistema nervioso) puede encontrar ayuda en alguna de las muchas técnicas de relajación que hay hoy en día (Yoga, taichi, Sofrología, Método Silva, visualizaciones, etc.)


Sanar las emociones: la gente interesada en el cuidado del cuerpo ya sabe que sanar las emociones es quizá lo más importante ya que es uno de los “alimentos” que más nos nutren… o nos envenenan. Es muy importante, de vez en cuando, hacer balance de nuestras emociones e intentar resolver esos temas que tenemos pendientes con familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos. 

La culpabilidad, la ira o el rencor son casi siempre un peso que nos impide caminar o avanzar en la vida. Compartir más tiempo con amigos y familia nos hace sentirnos queridos y disfrutar también de la posibilidad de poder expresarles a ellos lo que sentimos por ellos. No es suficiente en sentirlo. 

Al igual que a nosotros a los demás también les gusta oír que ellos también son especiales para nosotros.

Alimentar nuestro espíritu: levantarnos y respirar profundamente dando gracias por el nuevo día puede ser un modo bien simple de empezar la jornada con una mejor motivación. 

Es muy importante cultivar nuestro crecimiento interior tratando de ser un poco mejores cada día. Sentir que somos parte del planeta y del mismo equipo que el resto de la humanidad. 

Tener una visión más amplia del concepto de familia y tratar a los demás como nos gusta ser tratados nosotros mismos.

El cuidado del cuerpo es una obligación moral que tenemos con esa maravilla de la creación que hemos recibido que es nuestro cuerpo. Tratémoslo con el máximo de cariño ya que es nuestro vehículo y compañero inseparable..


La Autoagresión



 "Estos juegos de autoagresión indican cierto estado depresivo en los chicos y manifiestan la imposibilidad de expresar en palabras lo que les pasa"

Existen personas que se hieren o dañan a sí mismas de manera intencional, lo cual es un signo de sufrimiento emocional severo. Aquí conocerás razones que llevan a algunos jóvenes a autoagredirse y por qué es importante pedir ayuda.

Las personas que se autoagreden Ejemplos frecuentes de esta conducta son golpearse, cortarse, quemarse, rasguñarse, tirarse el pelo, arrancarse la piel. Otra forma de autoagresión es consumir alcohol en exceso o drogarse.

Casi siempre, las autolesiones son un signo de que la persona tiene un problema serio y padece un sufrimiento emocional severo.  

¿Con que frecuencia ocurre?
Es difícil saberlo, porque mucha gente mantiene sus autolesiones en secreto por la vergüenza que les da. Se dice que hasta 1 de cada 10 adolescentes podrían autolesionarse.

¿Por qué ocurre?
Existen distintas razones por las que una persona puede llegar a autoagredirse. Las autolesiones son una forma de reaccionar ante sentimientos muy intensos y desagradables. Algunos explican que se sienten desesperados y no saben a quién pedir ayuda y el autolesionarse les hace a sentir más en control. Para otros es una forma de aliviar sensaciones de rabia o tensión. Las sensaciones de culpa o vergüenza pueden también hacerse insoportables. Las autolesiones pueden ser una forma de auto castigarse o una forma de sentirse más vivo o conectado.

Las autolesiones son siempre preocupantes. Las personas deprimidas o con un trastorno alimentario, como la anorexia o la bulimia, tienen más riesgo de autolesionarse. También los que consumen drogas. Cuando se está en una situación de abuso, negligencia o rechazo, algunos tienen más riesgo de autolesionarse El desencadenante más común es una discusión con algún familiar o amigo cercano o alguna situación frustrante.

En situaciones extremas, incluso puede suceder que el joven se quite la vida en forma  accidental.

¿Por qué es necesario pedir ayuda?
Cualquier persona que se autoagreda necesita ayuda especializada de un psicólogo o psiquiatra. No sólo porque se está causando un daño, sino porque detrás de estas conductas hay un gran sufrimiento emocional que supera las capacidades que tiene la persona para hacerle frente. 

veces hay también enfermedades que necesitan un tratamiento específico, como la  depresión, los trastornos de la alimentación o las adicciones.


Dejar Mejor Que Como Lo Encontramos



“Si la vida fuera siempre fácil, sería insípida.” – B.P. 

Robert Stephenson Smyth Baden-Powell of Gilwell o mejor conocido como Robert Baden Powell (o entre la raza, como “B.P.”) nació el 22 de Febrero de 1857, y fue el fundador de Movimiento Scout en 1907. Su Esposa, Olave St Clair Baden-Powell, Baroness Baden-Powell, GBE (o Lady Olave B.P.) quien sería la jefa Guía scout mundial posteriormente, nació algunos (solo algunos!) añitos después en la misma fecha: 22 de Febrero de 1889. Por tal coincidencia de fechas las Guías scouts del mundo celebran el Día Mundial del pensamiento. 

No voy a contar sus historias, ni tradiciones, ni nada por el estilo; solo dedico un espacio de mi blog para los fundadores los cuales son un gran ejemplo de vida. 

Carta de B.P. antes de morir:
Queridos scouts:
Si habéis visto alguna vez la obra “Peter Pan”, recordaréis cómo el jefe de los piratas siempre estaba pronunciando su discurso de despedida por temor de que cuando le llegara su hora no tuviera ya tiempo de compartirlo. Algo así me sucede a mí, y, aun cuando no me estoy muriendo en este momento, lo haré uno de estos días y quiero mandaros un mensaje de despedida.
Recordad, esto es lo último que oiréis de mí, por tanto meditadlo.
He tenido una vida muy dichosa, y quiero que cada uno de vosotros la tenga también.
Creo que Dios nos puso en este mundo maravilloso para que fuéramos felices y disfrutáramos de la vida. La felicidad no procede de ser rico, ni siquiera del éxito en la propia carrera, ni de concederse uno todos los gustos. Un paso hacia la felicidad es hacerse sano y fuerte cuando niño, para poder ser útil y así gozar de la vida cuando se es un hombre.
El estudio de la naturaleza os mostrará cómo Dios ha llenado el mundo de belleza y de cosas maravillosas para que las disfrutéis. Contentaos con lo que os haya tocado y sacad el mejor partido de ello. Mirad el lado alegre de las cosas en vez del lado triste.
Pero el camino verdadero para conseguir la felicidad pasa por hacer felices a los demás. Intentad dejar este mundo un poco mejor de cómo os lo encontrasteis y, cuando os llegue la hora de morir, podréis morir felices sintiendo que de ningún modo habréis perdido vuestro tiempo sino que habréis hecho todo lo posible. Así, estad “Siempre Listos” para vivir felices y morir felices: aferraos siempre a vuestra promesa Scout, aun cuando hayáis dejado de ser muchachos, y que Dios os ayude a hacerlo así.
Vuestro amigo,
Baden-Powell


Dar Siempre Lo Mejor

Existen dos palabras que aunque parezcan que tienen sus respectivos ámbitos de actuación, caso de “innovar” y “crear” en el proceso de crecimiento y desarrollo de las organizaciones, no están tan distantes en cuanto a la configuración de la personalidad. Es más: existe una mutua dependencia, aunque con matices.


La innovación depende de la creatividad y esto es algo que se puede empezar a construir hoy mismo.

 Cuanto más innovadores seamos en la resolución de los problemas o al abordar los temas desde enfoques diferentes, saldrá a la luz lo mejor de nosotros mismos. ¿Por qué es importante este enfoque? Porque lo que impulsa la innovación es la creatividad. Y cuánto más libertad creativa tengamos mejor será el rol del que dispongamos en el proceso innovador.
¿Con qué intención te levantas por la mañana? ¿Eres de los que piensa que el mundo es un lugar lleno de posibilidades para desarrollarse y ser feliz?, o  ¿eres de los que piensa que es un valle de lágrimas, que todo está fatal, que tú no puedes hacer nada, etc…?
No vive lo mismo la persona que se enfrenta al mundo con la intención de sacar lo mejor de sí misma que la que, consciente o inconscientemente, decide ser víctima de las circunstancias y de los demás.
La primera vivirá la vida con intensidad disfrutando de cada momento y la segunda vivirá en constante dependencia de los demás.
La idea que uno tiene de sí mismo y de sus capacidades determinará lo que pueda ofrecer.
En cada persona hay un don que ofrecer al mundo y, desarrollarlo llena de sentido la vida. Una mente sin objetivos se entretiene  en pensar en círculos, dándole vueltas a todo, una y mil veces, y en emitir juicios constantemente.
Mucha gente no sabe qué es lo mejor que tienen ni qué podrían ofrecer de sí mismos. La verdad es que nos acostumbramos tanto a satisfacer las expectativas de los demás, de la sociedad, de lo que, suponemos que está bien o está mal, de lo que es aceptado o políticamente correcto, que nos hemos anulado y no vemos nuestras propias cualidades.
Todos podemos desarrollar ese potencial innato con el que nacemos.
Es esa actividad con la que nos sentimos a gusto, la que nos hace sentirnos útiles, a nosotros mismos y a los demás, eso que hacemos de una manera especial y que nos hace especiales. 
Nuestro don, ese regalo que podemos ofrecer al mundo, puede ser una palabra de consuelo en un momento oportuno, un buen plato de comida, una sincera ayuda al que lo necesita, una sonrisa o un servicio cualquiera ofrecido de corazón.
Para poder conectar con el propósito de la vida, tenemos que fijarnos en lo que hacemos y cómo lo hacemos y los sentimientos positivos que transmite. Hay que escuchar a nuestro corazón, sincerarnos con nosotros mismos y preguntarnos, “si yo tuviera la vida resuelta o si no importara el dinero, ¿cuál sería la actividad que me daría más satisfacción interna, la que podría hacer de mi mundo y del mundo en general, algo mejor?”

El poner nuestro ideal al servicio de la comunidad hace que aflore lo mejor de nosotros mismos.
Lo que obtengamos de la vida va a depender de lo que nosotros le demos a ella. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos estamos haciendo que lo positivo florezca alrededor y eso revierte a nuestro favor.
Solo se trata de hacer florecer nuestras cualidades y compartirlas con los que están a nuestro alrededor.



miércoles, 25 de septiembre de 2019

La Persona Imparcial

Imparcial es un término que se aplica sobre todo en el ámbito de  la aplicación de justicia para referirse al ideal de que el sistema judicial debe ser proceder bajo un criterio imparcial, es decir, sin sesgos, prejuicios o tratos diferenciados de ningún tipo hacia ninguna persona. Lo mismo aplica tanto para el juez como para sus juicios, por medio de los cuales se decide el futuro de los procesos.


Asimismo, el término es aplicable al ámbito del periodismo en referencia al principio según el cual toda información transmitida al público debe ser veraz e imparcial. Por ejemplo: “Me gusta este noticiero porque es imparcial”.

Sinónimos de imparcial son neutral, ecuánime, objetivo, sensato, justo, ponderado o neutral. Su antónimo es parcial.

Imparcialidad:

Aplicar la justicia, la rectitud y la equidad en todos las facetas de nuestra vida.

No hacer ninguna distinción de nacionalidad, raza, condición social ni credo político.
La imparcialidad en su más auténtica acepción impone que se prescinda de las distinciones subjetivas.

Aunque la necesidad de “conservar la confianza de todos” es atributo de la neutralidad, ese imperativo se aplica también al principio de la imparcialidad. Sólo una acción imparcial puede proyectar la imagen de uno mismo en la que pueden confiar las personas que necesitan ayuda o protección.

La imparcialidad no significa el no ser parte. La imparcialidad es una especie determinada de motivación, consistente en que la declaración o intención se orienta en el deseo de decir la verdad, de discernir con exactitud, de resolver justamente una situación.

La imparcialidad consiste en poner entre paréntesis todas las consideraciones subjetivas que puedan vendarnos la capacidad de obrar adecuadamente.