sábado, 30 de noviembre de 2019

Temor A Lo Diferente

El hecho de vivir “globalizados”, de que las culturas se mezclen por la facilidad que hay ahora, en relación al pasado, de viajar más, ha facilitado también que lo diferente cobre otro matiz

Es decir que el hecho de que lo diferente, lo extranjero, se convierta cada vez más en el vecino (porque antes se tenía a distancia en las películas, las pantallas) fragmenta el lazo social que se creía homogeneizado. Así, eso diferente o extranjero quiere decir lo que el otro hace diferente a mí pero cerca de mí. El diferente deja de ser lo exótico lejano para pasar a ser el incómodo próximo.

Su manera de hablar, de vestir, de comer, de usar el cuerpo, de relacionarse con los otros o su color de piel, puede llegar a molestar de una manera muy intensa a una persona. Es entonces cuando, inconscientemente, puede trasladar lo más insoportable de sí mismo –eso que como dice Lacan lo tiene perdido o no localizado– a ese otro que de alguna manera también simboliza “el afuera” o lo que está más allá de una frontera que, precisamente, no es la que delimita un país de otro.

Si lo que no se soporta de sí mismo se localiza fuera, entonces el sujeto puede hacer como si no le concerniera. Puede suscitar incluso el odio por hecho de que el otro no es, no hace, no dice como él.
En la vida contemporánea nos podemos sentir desbordados por el exceso de estímulos que nos rodea.

Sabemos bien que en nuestra época se ha configurado un modelo de experiencia de realidad en el que pareciera imperante siempre estar haciendo muchas cosas, conocer muchas opiniones sobre un mismo tema, saltar de una publicación en redes sociales a otra y así con muchas cosas más, en un ritmo frenético en donde, entre otros efectos, corremos el riesgo de quedar avasallados por ese mar y perder así la brújula de lo que somos, creemos y pensamos. Paradójicamente, el exceso hace que la experiencia del mundo deje la diferencia para encaminarse hacia lo idéntico.

En este sentido, ahora se nos presenta una oportunidad inmejorable y acaso urgente para re-descubrir la diferencia propia de la vida. Desde distintas perspectivas, la idea de lo diferente ha sido reivindicada como un elemento que también da vitalidad al mundo. 

Sin lo diferente, por ejemplo, no tendríamos capacidad de asombro, pues nos podemos sorprender sólo ante aquello que escapa a nuestras previsiones y la manera en que experimentamos la realidad. 

La diferencia activa nuestros sentidos, nos lleva fuera de nuestras creencias y, por lo mismo, es capaz de situarnos en territorios que nunca nos hubiéramos atrevido a pisar.

Ser independiente, vivir fuera de la casa familiar, adquirir el primer automóvil, dejar la universidad… éstas son algunas de las circunstancias en donde se vive con mayor ardor la fuerza de la diferencia, al mismo tiempo que se le busca con más empeño. 

Ser diferente se vive también como un ímpetu por ser arriesgado, creativo, innovador, inquieto: todo ello orientado con un propósito vital que aunque no es sencillo concretar, se sabe que está ahí, animando nuestra existencia.

¿Cómo descubrir lo diferente? En buena medida, relajando nuestros sentidos. Dándonos cuenta de que todo fluye y todo cambia, y aceptando esa mutabilidad. Mirando con atención lo más ínfimo y lo más grandioso, y percibiendo que cada uno de esos elementos tiene el peso específico que lo mantiene presente en nuestro mundo.


¿Y cómo aprender a valorarlo? Sencillo: al tomar conciencia del efecto que eso tiene en nuestra realidad, la manera en que la cambia y, como decíamos, la lleva a un punto imprevisible, siempre nuevo: diferente.

Intolerantes


ILa intolerancia se define como la falta de habilidad y voluntad de tolerar algo. En un sentido social o político, es la ausencia de tolerancia de los puntos de vista de otras personas. Para un principio social, es demasiado abierto para interpretación subjetiva debido al hecho de que hay una lista de definiciones

En la intolerancia cultural no acepta costumbre y tradiciones de otras personas, de raza, de otra comunidad, municipio, región o país.

En este último sentido, la intolerancia resulta ser cualquier actitud plena de las ideas, por ejemplo, se caracteriza por la perseverancia en la propia opinión, a pesar de las razones que se puedan esgrimir contra ella. Supone, por tanto, cierta dureza y rigidez en el mantenimiento de las propias ideas o características, que se tienen como absolutas e inquebrantables.

Tiene por consecuencia la discriminación dirigida hacia grupos o personas (que puede llegar a la segregación o a la agresión) por el hecho de que éstos piensen, actúen o simplemente sean de manera diferente. Las múltiples manifestaciones de este fenómeno poseen en común la elevación como valor supremo de la propia identidad, ya sea étnica, sexual, ideológica o religiosa, desde la cual se justifica el ejercicio de la marginación hacia el otro diferente. El intolerante considera que ser diferentes equivale a no ser iguales en cuanto a derechos.

Podríamos distinguir también una doble vertiente en la intolerancia. Por un lado estarían los grandes casos de persecución a lo largo de la historia. Pero también es un fenómeno sutil que puede identificarse continuamente en cualquier entorno. La intolerancia, pues, tendría una segunda vertiente más cercana, la cual se halla presente en la vida cotidiana.

La intransigencia para con los demás, para con los diferentes escoge distintos objetos. En cualquier caso, siempre supone una diferencia respecto a lo considerado normal o correcto por quienes juzgan. Acá esperan ser resueltos y desarrollados muchos conceptos, empezando por aproximarnos a un metalenguaje en el que cualquier cultura quiera definir los términos o conceptos.


La intransigencia es la diferencia en el prójimo, ya se base ésta en características de género, culturales, ideológicas o religiosas, contra lo que arremete el intolerante. Formas comunes de intolerancia son el racismo, el sexismo, la homofobia, la intolerancia religiosa y la intolerancia política.


viernes, 29 de noviembre de 2019

La Integridad


La gente generalmente cree que la palabra integridad proviene del latín integrîtas, -ãtis y eso es correcto (totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico), pero el vocablo se deriva del adjetivo integer (intacto, entero, no tocado o no alcanzado por un mal). Se compone de in- (no) y una raíz que es la misma que la del verbo tangere (tocar o alcanzar), es la pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño (físico o moral).

Integridad se traduce como honradez, honestidad, respeto por los demás, corrección, responsabilidad, control emocional, respeto por sí mismo, puntualidad, lealtad, pulcritud, disciplina, congruencia y firmeza en sus acciones. En general es alguien en quien se puede confiar. Integridad es retomar el camino de nuestra verdad, hacer lo correcto por las razones correctas del modo correcto. Se relaciona al derecho de no ser objeto de vulneraciones en la persona física, como lesiones, tortura o muerte.

La integridad personal, no se encuentran en una sola actividad, sino que se desplaza por las diversas partes del conocimiento. Además una persona íntegra es la que hace lo correcto y haciendo lo correcto se considerara bien para todos porque además no afecta los intereses de los demás sujetos.

La integridad moral, se refiere a los sujetos que se habilita para la toma de decisiones sobre la conducta de sí mismo, esta integridad es interesante a la hora de estar en el entorno familiar.

“Integridad y Política” dos palabras que unen un sentimiento pedido a gritos por la sociedad y una virtud asequible para cualquier persona. Si entendemos que la integridad política es la capacidad de obrar con rectitud y limpieza, donde cada acto, en cada momento se alinea con la honestidad, la franqueza y la justicia, tenemos la base para una nueva generación de estilo político.

Se puede hacer una política diferente y se pueden tener líderes políticos diferentes, sin embargo para ello requerimos valor. Valor para tomar decisiones ante las urnas, valor para reclamar de forma clara y contundente que no queremos un país envuelto en engaños, fraudes, malversación de fondos, comisiones ilegales y un sin fin de acciones que van en contra de la confianza puesta por el pueblo
.
Estamos tan acostumbrados a recibir información sobre casos de corrupción que lo que realmente nos sorprende es que a estas alturas se pillen a los malhechores y no demos importancia a los hechos.
Y la realidad es que ni todos los políticos son corruptos ni todas las personas de un mismo partido político actúan de la misma forma. La diferencia, marca la pauta de que es posible una política distinta. Y para que sea conocida esa forma distinta de hacer política es necesaria una buena comunicación, pues la integridad de todo líder político se refleja en todo lo que hace y es ahí donde su palabra obtiene mayor valor, logrando que lo que dice sea confiable y como reflejo creamos que cumplirá lo que promete. 

Así es la política, una generadora de ilusiones donde la base de todas ellas se llama confianza.

Si uno hace lo que dice, y a su vez, dice lo que hace, genera reputación y con ella obtiene la tranquilidad necesaria para disponer del tiempo imprescindible para llevar a cabo los proyectos políticos. En política y en lo personal levantar una sólida reputación es realmente difícil, sin embargo perderla es francamente muy fácil.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Razón De Ser

Para una razón de ser debe haber un objetivo principal a lograr, y aunque a la vez podrías escoger varios objetivos a lograr, lo ideal es que escojas uno….y los demás vendrán por añadidura, serán como los vagones que arrastra el tren.

Tu objetivo puede estar referido a cualquier aspecto de la vida en que te haya parecido difícil sobresalir, aunque se trate de algo que te haya parecido imposible antes, hazlo tu objetivo si eso deseas. Puede estar referido a la salud, al trabajo, a los estudios, a los negocios, al amor……no importa el campo ni cuan alto apuntes en tus sueños, lo que tienes que hacer es enfocarlo bien, concebirlo en tu mente.

Que no te preocupe si tus objetivos le parecen ilusos o locos a los demás, está claro que los que viven aferrados al EMS “esquema mental de la sociedad” consideran ciertos logros imposibles para los demás porque los sienten imposibles para ellos.

No hagas caso a esa gente que sólo sabe criticar, deja que vivan a su manera, no te contamines con su ignorancia y falta de audacia. Debe ser triste poseer vidas que nunca se preguntan por qué están en este mundo, para que existen,…La gente sin sueños, sin metas…sólo saben seguir al rebaño.
Una vez que has hecho la lista de tus objetivos, ubica el principal, y concentra todas tus energías en él. Se trata de que enfoques tu objetivo fuertemente en tu subconsciente con convicción pero sin apego. Si tu disposición es la correcta, las condiciones favorables llegarán a ti por si solas, las fuerzas del universo atraerán hacia ti dichas condiciones, te prepararán, y te avisarán para cuando llegue el momento de entrar en acción.

En la realización de tus objetivos, no debes olvidar que estos son el medio para encontrar tu verdadera razón de ser, por lo cual se ha de reiterar que no debe haber apego alguno a las cosas que deseas lograr, lo que no significa que las pierdas de vista en ningún momento.

La visualización de lo que deseas lograr es importantísimo, las imágenes mentales contribuirán a que la realización de tus sueños se logren más pronto de lo que imaginas.

Visualiza en tu mente como te imaginas el futuro como si tus objetivos ya estuvieran logrados, sé lo más detallado posible en tu visión. Ten esta imagen mental bien aferrada a tu mente, y recurre a ella cada que te quieras estimular positivamente. Está claro que no sólo se tendrá que visualizar imágenes sino también sonidos, grabaciones que le recuerden al subconsciente el objetivo principal, escritos que uno puede leer sea en un papel o incluso mensajes para uno mismo que se puedan leer en el celular.

En la búsqueda de tu logro, debes ser capaz de armonizar todos los aspectos de tu vida: la familiar, el aspecto económico, el profesional, la salud física, el ámbito espiritual, etc.
Claro, es cierto que esto implicaría en tener varios objetivos a la vez, en realidad se puede tener varios porque entre ellos hay una interrelación. Pero como se dijo antes, se debe tener un objetivo principal, el cuál siempre se pondrá en primer lugar cuando se entre en acción.

Es muy importante el “objetivo principal” porque este es el motor que te impulsará al objetivo supremo que es: encontrarte a ti mismo, lo cual es tu verdadera razón de ser.

El objetivo principal es el medio por el cual tú entras en el camino del verdadero propósito en tu vida. Por ello es importante que escojas bien cual será. Salud física, Dinero, Reconocimiento, Amor, cualquiera de esos puede ser tu objetivo principal pero recuerda que ese objetivo es un medio para llegar a lo más trascendente….que es tu verdadero propósito,

La verdadera razón de tu existencia.


Determinación


No sé qué voy a hacer para salir de este bache en el que me veo atrapado. La vida a veces llena de niebla los cruces de caminos e incluso me hace pensar y sentir que el mundo se puede acabar mañana. Sin embargo, sé que esta sensación es fruto de una ceguera que me provocan todas esas emociones y pensamientos negativos que me abordan. En mi interior, sé a ciencia cierta que conseguiré salir de todo esto. Porque me he sentido así otras veces, porque ya lo he conseguido otras veces.

Hay muchas situaciones que ahora, con perspectiva, me dan la sensación de haberme superado demasiado teniendo en cuenta el peligro que suponían realmente. En esos momentos, el mayor drama que existía era el que yo recreaba en mi mente. No obstante, aún existen muchas creencias y puntos de vista que tengo que revisar y en los que de alguna manera tengo que encontrar la calma.

“Lo conseguiré, siempre y cuando me arriesgue, siempre y cuando afronte mis miedos y lo haga apartando la idea de que son un motivo para desistir”

Los finales siempre son nuevos comienzos
Los finales aterran. Esa tristeza que nos aborda cuando termina nuestra serie o libro favorito, ese miedo que nos invade ante la posibilidad de romper con una relación y destrozar la idea del amor para toda la vida provocan en nosotros una sensación que buscamos evitar a toda costa.

Sin embargo, esto también impide que tomemos decisiones que nos beneficiarían. Por ejemplo, no es negativo romper una relación a la que en realidad ya nada nos une más allá de los recuerdos; una relación que en el presente incluso nos puede estar haciendo mucho daño. No obstante, creemos todo lo contrario y mantenemos nuestra posición, abrigados por una falsa sensación de fidelidad al otro, mientras nos traicionamos a nosotros mismos.

En ocasiones, romper o dejar atrás algo no es una decisión que podamos tomar. A veces, son las circunstancias las que nos obligan a cerrar un ciclo y además lo hacen sin darnos opción a retrasar ese momento. Esto supone un duro golpe para nosotros. Pues no estamos preparados para esto y, tampoco, es algo que en realidad deseemos.

A todo lo duradero, eterno y seguro lo consideramos algo bueno, a todo lo contrario como negativo. Así nos lo han enseñado desde pequeños, lo que ha provocado en nosotros esa tendencia a apegarnos a diferentes objetos, situaciones y personas. Por eso nos cuesta tanto soltar, dejar ir y tomar decisiones que impliquen un punto y final.

“Conseguiré cerrar esa puerta que me abrirá nuevas y mejores posibilidades, conseguiré observar los fracasos como éxitos personales”

Desechemos esas creencias en las que se afirma que todo final es la materialización de un fracaso. Esto no nos aporta nada más que frustración y una gran angustia que nos paraliza y evita que tiremos hacia adelante.

Daña nuestra autoestima, pensando que en nosotros existe una especie de magia negra con la fuerza suficiente como para terminar con cualquier proyecto que merezca la pena.

Tenemos una resistencia mayor de la que pensamos, una capacidad para tomar impulso en el fondo de la que a veces nuestro olvido da buena cuenta. Hay muchos momentos vividos en el pasado en los que consideramos que todo se había terminado para nosotros, pero cuando menos lo esperamos surgieron nuevas oportunidades.

Estoy seguro de que conseguiré ver las circunstancias más desagradables como una oportunidad y no como un infortunio. Porque tras esquivar varias situaciones en las que tenía que tomar decisiones, tarde o temprano me terminaré encontrando en un callejón sin salida en el que, sí o sí, pondré a prueba mi determinación.


Libertad De Conducir

La vida de cualquier ser humano es un brevísimo lapso de tiempo en la historia del planeta tierra. Conforme crecemos y maduramos van transcurriendo los días, los meses, los años… De cada uno de nosotros depende cómo sean esos días. Podemos sufrir o podemos disfrutar, podemos hacer lo que nos gusta o podemos dedicarnos a cosas que no nos gustan, podemos emplear nuestro tiempo en actividades de nuestra elección o en actividades que otros elijan para nosotros. 


Aunque cueste creerlo, todo es cuestión de elección. En nuestra vida podemos dejar al azar las cosas que nos suceden, o podemos elegirlas. No depende tanto de las circunstancias externas como nos han inducido a pensar desde niños. Son nuestros miedos, hábitos, costumbres y rutinas las que habitualmente llevan el timón de nuestro destino. Pero nunca es tarde para aprender a manejar tu propia vida.

Sólo debemos sentirnos lo suficientemente libres para elegir hoy, aquí y ahora. Si quieres ser algo, sea lo que sea, simplemente hazlo ahora. Si deseas obtener algo, sea lo que sea, simplemente ve a por ello ahora. No puedes seguir dejando todo para mañana. Si dejas tu vida, tu felicidad y tus deseos profundos siempre para mañana, nunca los obtendrás, porque nunca estarán en el “hoy”. El mañana no existe, sólo existe el ahora, por tanto esas cosas importantes en tu vida, si las mantienes siempre en el “mañana”, jamás existirán. Pon en marcha tu felicidad ahora. Pasa a la acción, traslada tus sueños del plano de los deseos al plano de la realidad.

Los seres humanos somos criaturas de hábitos. Si tus hábitos cotidianos se basan en los miedos, en el pesimismo, en la negatividad, en el pensamiento de que la vida es lucha y sufrimiento, eso es lo que obtendrás. Tu “ahora” se basará en pesimismo, negatividad y sufrimiento. La felicidad y tus sueños quedarán de esa forma en el “mañana”, es decir, en el plano de los deseos. 

Las cosas que te ocurren en la vida no son más que consecuencias de lo que haces cada día, tus logros son el resultado de lo que siembras, ni más ni menos. Te resultará imposible alcanzar la felicidad, dado que el pesimismo se convierte en un hábito y una rutina, en tu día a día, en un automatismo diario. La infelicidad será tu hábito.

Salir de esa situación depende única y exclusivamente de que tomes una elecciónla elección de poner en marcha tu felicidad ahora. Planifica tu vida, elige las cosas que deseas para ti y tu familia y diseña un plan de acción para llegar a ello. Pero hazlo ahora. ¿O estás demasiado ocupado para ser feliz?



miércoles, 27 de noviembre de 2019

Intelecto

El intelecto es la capacidad que tiene el ser humano de comprender, analizar y entender el mundo que le rodea. De algún modo se asimila al concepto de razón, a la capacidad de discernir el orden oculto del universo de modo tal que le permita mejorar sus condiciones de existencia.

Lo primero que hay que hacer es dejar patente que intelecto es una palabra que tiene su origen etimológico en el latín. En concreto, procede de “intellectus” y es fruto de la unión de dos componentes de dicha lengua: el prefijo “inter-“, que es sinónimo de “entre”, y el vocablo “lectus”, que puede traducirse como “escogido”.

El intelecto supone la capacidad de desarrollar representaciones mentales de la realidad y de relacionarlas entre sí. El concepto puede asociarse a la inteligencia, la reflexión y el raciocinio.
La capacidad de entender la unidad de lo semejante y de pasar de lo individual a lo universal (y viceversa), de elaborar y vincular conceptos y de comprender distintas problemáticas forma parte del intelecto.

No podemos pasar por alto tampoco el hecho de que además se considera que el intelecto humano tiene varias funciones importantes como son las que exponemos a continuación:

• Atención, que ayuda a estar alerta ante un hecho o situación concreta.
• Sensopercepción, que es la que permite captar los estímulos externos a través de los diversos sentidos.
• Imaginación, que se define como la capacidad que tiene el intelecto de pensar en imágenes.
• Memoria, que da la oportunidad al hombre y a la mujer de usar el pasado en el momento presente.
• Afectividad. Con este término nos referimos a las sensaciones y a los sentimientos que experimentamos y que hacen que cambie nuestro estado de ánimo.
• Pensamiento, que es el que permite diferenciar al ser humano del resto de seres vivos. Es más, es el que hace que se establezca como superior frente al resto de seres que moran en el planeta.

“Sólo el conocimiento de la estructura psíquica del hombre puede aclararnos la cuestión de la verdad. Esta estructura descansa sobre tres factores fundamentales: el intelecto, el corazón y la voluntad; con su intelecto piensa, con su corazón experimenta sentimientos, y la voluntad, estimulada por el intelecto y por el corazón, le impulsa a actuar… El intelecto tiene como ideal manifestar la sabiduría; el corazón, manifestar el amor; y la voluntad, que es la resultante de ambos, tiene como ideal manifestar la verdad. Esto significa que, en la medida en que sus pensamientos tiendan hacia la sabiduría y los sentimientos de su corazón tiendan hacia el amor, estará en la verdad. ¿Acaso no es sencillo?

De la verdad se han dado toda clase de definiciones que no han hecho más que embrollar la cuestión. En realidad, es imposible definirla, porque no existe como tal. Sólo existen el amor y la sabiduría, y la unión del amor y de la sabiduría es la que da nacimiento a la verdad.”



Las Buenas Personas


“Sembrar para recoger pero disfrutando de la siembra”

La tierra nos dice: “No me traigas tus necesidades, tráeme tu semilla”, J. Rohn

Las personas somos impacientes por naturaleza. Normalmente cuando siembras una semilla lleva un tiempo poder recoger el fruto; pero hay gente que lo quiere recoger al día siguiente. A esa gente le digo que tenga paciencia, que podrá recogerlo, pero que no se olvide de regarlo.

En esta entrada no quiero hablar de eso, quiero hablar de lo bonita que es la siembra, de que si realmente puedes llegar a disfrutar sembrando llegará el día en que te olvides de cuál era el fruto que querías recoger, y ese fruto vendrá igualmente cuando sea el momento. Cuando olvides que tienes algo que recoger inconscientemente sabrás que estás disfrutando de lo que haces.

Si te rodeas de gente como tú, con tus mismas inquietudes, te ayudará a regar tu cosecha cada día del mismo modo que tu riegas la suya. Puede que sus frutos estén más maduros que los tuyos y ya esté recogiendo algunos. No sientas envidia o impaciencia, no te frustres, al contrario, siéntete contento y dale la enhorabuena. Porque si sigues ese camino, y cuidas bien tu cosecha, tal vez algún día esa persona o personas que eran tus referentes te den la enhorabuena y algo más importante que eso: su amistad. E incluso siguiendo ese camino tú puedas llegar a convertirte en referente de otras cosechas que acaban de plantar sus primeras semillas.

No fuerces las cosas, se feliz sembrando, tu eres tu propia tierra. Si eres feliz y disfrutas, tus tierras serán fértiles. Y aunque algunos días las cosechas no den buenos frutos, tranquilízate, nada dura eternamente y tarde o temprano estarás donde mereces. Tú eres tu propio límite. Paciencia, valor, fuerza y mucha constancia.

Disfruta sembrando. Recoger es lo de menos.

Todos hemos oído infinidad de veces que lo que siembras lo recogerás. Así que siembras y siembras con mucho entusiasmo, riegas con mucho amor un día tras otro, cuidas y mimas tus cultivos con gran esmero y, como el resto de agricultores… unas veces recoges tu cosecha y otras veces te cae una helada, recoges la mitad o simplemente no recoges nada. Lo que sí es seguro es que para recoger hay que sembrar, si no siembras seguro que no recoges nada y si siembras, algo algún día recogerás. Hace unos días recibí un email, era un día de esos grises de lluvia, que a mí no me disgustan, es más, me gusta

Sentarme frente a la ventana y ver llover mientras escribo o leo, me relaja mucho. Al principio me sorprendió, no me lo esperaba para nada, lo leí, abrí el archivo adjunto sin más y de repente… ¡Salió el sol! Salió el sol para mí claro, porque afuera seguía lloviendo. Era mi cosecha, una cosecha que había sembrado, regado con amor, cuidado con mucho mimo y esmero durante varios meses. Una cosecha que pensaba que le había caído una de esas heladas de invierno y que ya no esperaba recoger.

Y es que, amigos/as, hay veces que lo que sembramos tarda mucho más en crecer y madurar. A veces impacientes, pensamos que nuestra semilla no va a desarrollarse y la damos por perdida, cuando lo que necesita, simplemente, es más tiempo. “La paciencia infinita produce resultados inmediatos.” – Confucio. 

Por eso si crees en algo de verdad, si es lo que deseas hacer en esta vida, si en realidad ese es tu sueño… ¡¡Sigue adelante!!



Lo Que Sembramos


“Sembrar para recoger pero disfrutando de la siembra”
La tierra nos dice: “No me traigas tus necesidades, tráeme tu semilla”, J. Rohn

Las personas somos impacientes por naturaleza. Normalmente cuando siembras una semilla lleva un tiempo poder recoger el fruto; pero hay gente que lo quiere recoger al día siguiente. A esa gente le digo que tenga paciencia, que podrá recogerlo, pero que no se olvide de regarlo.

En esta entrada no quiero hablar de eso, quiero hablar de lo bonita que es la siembra, de que si realmente puedes llegar a disfrutar sembrando llegará el día en que te olvides de cuál era el fruto que querías recoger, y ese fruto vendrá igualmente cuando sea el momento. Cuando olvides que tienes algo que recoger inconscientemente sabrás que estás disfrutando de lo que haces.

Si te rodeas de gente como tú, con tus mismas inquietudes, te ayudará a regar tu cosecha cada día del mismo modo que tu riegas la suya. Puede que sus frutos estén más maduros que los tuyos y ya esté recogiendo algunos. No sientas envidia o impaciencia, no te frustres, al contrario, siéntete contento y dale la enhorabuena. Porque si sigues ese camino, y cuidas bien tu cosecha, tal vez algún día esa persona o personas que eran tus referentes te den la enhorabuena y algo más importante que eso: su amistad. E incluso siguiendo ese camino tú puedas llegar a convertirte en referente de otras cosechas que acaban de plantar sus primeras semillas.

No fuerces las cosas, se feliz sembrando, tu eres tu propia tierra. Si eres feliz y disfrutas, tus tierras serán fértiles. Y aunque algunos días las cosechas no den buenos frutos, tranquilízate, nada dura eternamente y tarde o temprano estarás donde mereces. Tú eres tu propio límite. Paciencia, valor, fuerza y mucha constancia.

Disfruta sembrando. Recoger es lo de menos.

Todos hemos oído infinidad de veces que lo que siembras lo recogerás. Así que siembras y siembras con mucho entusiasmo, riegas con mucho amor un día tras otro, cuidas y mimas tus cultivos con gran esmero y, como el resto de agricultores… unas veces recoges tu cosecha y otras veces te cae una helada, recoges la mitad o simplemente no recoges nada. Lo que sí es seguro es que para recoger hay que sembrar, si no siembras seguro que no recoges nada y si siembras, algo algún día recogerás. Hace unos días recibí un email, era un día de esos grises de lluvia, que a mí no me disgustan, es más, me gusta

Sentarme frente a la ventana y ver llover mientras escribo o leo, me relaja mucho. Al principio me sorprendió, no me lo esperaba para nada, lo leí, abrí el archivo adjunto sin más y de repente… ¡Salió el sol! Salió el sol para mí claro, porque afuera seguía lloviendo. Era mi cosecha, una cosecha que había sembrado, regado con amor, cuidado con mucho mimo y esmero durante varios meses. Una cosecha que pensaba que le había caído una de esas heladas de invierno y que ya no esperaba recoger.

Y es que, amigos/as, hay veces que lo que sembramos tarda mucho más en crecer y madurar. A veces impacientes, pensamos que nuestra semilla no va a desarrollarse y la damos por perdida, cuando lo que necesita, simplemente, es más tiempo. “La paciencia infinita produce resultados inmediatos.” – Confucio. 

Por eso si crees en algo de verdad, si es lo que deseas hacer en esta vida, si en realidad ese es tu sueño… ¡¡Sigue adelante!!

La Transformación

Seguro que existen un gran número de situaciones a tu alrededor que te gustaría cambiar, tanto de los demás como de ti mismo o de tu alrededor. Y en ocasiones, para conseguirlo intentas luchar contra las circunstancias imaginando que puede ser la mejor opción, negándote a aceptarlo. Tu resistencia para evitar la realidad se ha convertido en un obstáculo.


En muchas ocasiones, cambiar no significa modificar las cosas por fuera o desde el exterior, sino generar ese cambio desde adentro y esta nueva situación tan solo se inicia con la aceptación. Aceptar no significa permanecer pasivos e indiferentes, aceptar es el motor que promoverá el cambio cuando comencemos a ser conscientes.

“Lo que niegas, te somete. Lo que aceptas, te transforma.”
-Carl Gustav Jung-

En nuestra vida hay muchas experiencias dolorosas que no podemos eludir como las enfermedades, pérdidas, desilusiones, separaciones etc., que nos causan malestar. Si añadimos al sufrimiento de estas experiencias una actitud de resistencia, generaremos un sufrimiento que puede ser prescindible e innecesario.

La resistencia constituye un mecanismo de oposición a la realidad, acompañado de sentimientos como la rabia, el asco, el rechazo o la indignación, es decir, todo un movimiento emocional que nos priva de la calma y la lucidez, enturbiándonos el entendimiento la mayoría de las veces.

La resistencia ocasiona una tormenta emocional que nos hará difícil vislumbrar la solución adecuada. Es como si fuera una emoción que va creciendo conforme se va tomando conciencia de lo que sucede o lo que acabamos de saber. Y que si no sabemos controlar puede llevarnos al estancamiento personal.

Además del sufrimiento añadido por la adopción de la postura resistente, lo que ésta acaba produciendo es la imposibilidad de encontrar una solución o respuesta adecuada a la situación desagradable que la provocó por varias razones: una es el impedimento de ver con claridad la situación en la que nos encontramos inmersos en su conjunto y otra, que las emociones resultantes nos impedirán en mayor medida llevar a cabo el remedio en práctica.

“La resistencia no solo nos incrementa el sufrimiento, sino que nos hace más difícil el encuentro y la puesta en marcha de la solución al problema que nos sucede”

Y aunque el origen del rechazo y la resistencia sea completamente natural, ya que todos los seres vivos tratamos de evitar aquello que nos perjudica o hace daño y nos aproximamos a lo que nos favorece, el problema se origina o surge cuando aquello que no nos gusta presenta la característica de inevitable, por lo que no nos queda más remedio que afrontarlo.

Así, malgastamos nuestra energía en el conflicto interno que albergamos, en lugar de buscar o encauzarnos por el camino o solución correcta.


martes, 26 de noviembre de 2019

Nada Es Imposible


Frases para conseguir algo imposible

1. Todo parece imposible hasta que se consigue. Nelson Mandela
2. Creer que algo es imposible es hacerlo imposible. Proverbio Francés
3. La mayor parte de nuestros sueños al principio parecen imposibles. Después parecen improbables. Y por último, cuando reunimos todas nuestras fuerzas, se convierten en inevitables. Christopher Reeve
4. Suelo creer en 6 cosas imposibles antes del desayuno. Lewis Carroll
5. Una de dos: o es fácil o es imposible. Salvador Dali
6. Para el tímido o el dubitativo todo es imposible porque así se lo parece. Sir Walter Scott
7. La palabra imposible no está en mi diccionario. Napoleón Bonaparte
8. Imposible sólo significa que aún no has encontrado la solución. Anónimo
9. Nadie llega muy lejos a menos que consiga lo imposible una vez al día. Elbert Hubbard
10. Que algo te parezca imposible no significa que le parezca imposible a los demás. Marco Aurelio
11. Lo que creemos que es posible o imposible depende más de lo que pensamos de nosotros mismos que de la auténtica naturaleza del problema. Anthony Robbins
12. El único lugar en el que tus sueños son imposibles es en tu pensamiento. Robert Schuller
13. Aquel que piensa de manera positiva logra ver lo invisible, tocar lo intangible y conseguir lo imposible. Anónimo
14. Para alcanzar lo imposible primero tienes que apuntar a lo absurdo. Miguel de Cervantes
15. Tan sólo existe una cosa capaz de hacer un sueño imposible de alcanzar: el miedo al fracaso. Paulo Coelho
16. Piensa y actúa como si fuera imposible fracasar. Charles F. Kettering
17. Es bastante divertido hacer lo imposible. Walt Disney
18. Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo. Thomas Alva Edison
19. Como no sabían que era imposible lo hicieron. Anónimo

20. Si crees que algo es imposible, tú lo harás imposible. Bruce Lee


Oportunidades Perdidas



Nuestros viejos repetían la frase “Tiempo perdido, los santos lo lloran”. Algo lleno de filosofía de vida. Y es que el tiempo que pasa, es dramáticamente tiempo pasado, ni un segundo será posible retroceder, menos aún cambiarlo o hacerle correcciones. Existen casos que muestran lecciones tristes, totalmente posibles de evitar en el presente, y que dibujan a cuerpo entero consecuencias negativas obtenidas cuando se siguen caminos desaconsejados, que nuestros padres nos persuaden para evitarlos.

Sus objetivos sanos es la búsqueda de cambios positivos en nosotros mismos, a través del estudio, abonado del camino de verdaderos sacrificios, para permitirnos lograrlo. Hace unos años contaba un profesor de Medicina en una de sus clases en nuestras universidades públicas; su historia de cómo había logrado estudiar en el extranjero con el sacrificio de sus padres, para culminar sus estudios de Medicina.

En ese viaje se logró conformar un grupo de unos 6 a 8 estudiantes con el mismo objetivo.
Sus padres poseían, en ese momento, algunas posibilidades económicas como para realizar ese esfuerzo. Pasado los años y terminada la carrera. Los progenitores alistaron maletas para ir a las graduaciones. Uno de ellos, al llegar, se encontró con la catastrófica sorpresa que su hijo se había retirado de la carrera, cursando solamente los dos primeros años. De manera que el resto de dinero que le habían enviado cada mes en los años subsiguientes, llegó a saco roto, dedicándose a cualquier otra cosa menos al estudio.

Pasados los años, hace poco, al bajarse de su vehículo en el estacionamieto en uno de los modernos centros comerciales, fue sorprendido cuando alguien le llamó por su nombre y título de Dr. Al tratar de identificar, le costó reconocer a la persona hasta que este se identificó que era aquel compañero de viaje de estudio al extranjero; ahora  desempeñando el oficio de cuidar vehículos (CPF). Sus padres ya no estaban; el dinero se terminó.

En otro caso, hace un par de años, se presentó al personal de la oficina de la Dirección Superior de un ministerio, la nueva Secretaria General. Esta dio los saludos, las palabras iniciales y definió de inmediato las pautas en el cargo de acuerdo a su especialidad, requerimiento del ministerio por su naturaleza y mecanismo de trabajo. Concluidas las formalidades, regresaron a sus escritorios y oficinas. Menos una persona, que fue llamada por la nueva Secretaria General a despacho para una pequeña reunión. Cerrada la puerta, las cosas marcharon de otra manera; la Secretaria General, estaba frente a la trabajadora de la limpieza de las oficinas. Roto el protocolo, que distancia por cargos, se dio el saludo y abrazo de la que había sido su compañera y amiga de estudio de primaria. Nadie supo cómo y desde cuándo se conocían, prefirieron de común acuerdo mantenerlo así.

En otra institución, no hace mucho, al llegar el nuevo jefe, presentó a su equipo de asesores con los que pretendía asumir las diversas tareas; no todos se conocían por dominar cada uno diferentes áreas de conocimiento. Terminada la reunión, dos personas al reconocerse se quedaron aparte para saludarse y platicar de manera amena. El último encuentro se había calendarizado en la época de colegio, en secundaria. Ambos estudiaron en colegio privado de varones en Managua, en la época que estos existían. Habían ingresado con extrema dificultad económica de sus padres, que con esfuerzo les habían logrado mantener sus estudios. El problema se dio cuando llegó el momento en que cada uno preguntó al otro por su cargo. El primero respondió que llegaba en calidad de asesor; el segundo bajando la cabeza respondió que había sido contratado como chofer de uno de los asesores. Luego del colegió no había querido seguir estudiando

Ninguno de los casos aquí descritos es inventado, pero sí se ausentan datos que puedan llevar a las personas reales y quienes aún viven esta historia, su propia historia. En cada caso hubo padres y madres que hicieron lo que estuvo en sus manos para lograrles otro destino, a través de la preparación, para lograr un mejor futuro. Pero la misma muestra que las decisiones de aprovechar, sacrificar y estudiar, no fue igual. En cada caso la ruleta de la vida los volvió a reencontrar con la comparación de los resultados de dos actitudes distintas ante la vida. 

Se suele decir que “Nadie escarmienta en cabeza ajena”. Qué bueno sería poder afirmar lo contrario. Y que las vidas de otros nos sirviera como lecciones ilustrativas de escarmientos para no imitarles, para retomar en nuestras manos las oportunidades que nos dan, en su momento, con tanto amor nuestros padres.


lunes, 25 de noviembre de 2019

Volver A Empezar


“La vida está compuesta de ciclos, etapas y momentos, unos más suaves o agradables que otros… y cada uno de ellos representa la oportunidad de aprender, crecer y madurar esencialmente. A través de estas experiencias podemos reflexionar y reconectarnos con nosotros mismos y con las herramientas que se encuentran guardadas en nuestro interior.

Al mismo tiempo, la mayoría de las veces, la dificultad que enfrentamos nos lleva a recordar la presencia de Dios, a reafirmar nuestras creencias, a rescatar el valor de los afectos en nuestra vida, a movernos suavemente hacia el punto medio o, simplemente, a ubicarnos de nuevo en el presente, para reconocer que estamos vivos.”

Son muchas las situaciones que le causan dolor al ser humano. Algunas de ellas nos hacen perder la dirección y las ganas de vivir, haciendo que nos enfrentemos al dolor, a la apatía, a la indolencia, al desánimo y hasta a la depresión. Lo más importante, en esos momentos, es recordar que podemos caer y experimentar la pérdida temporal del sentido y la dirección que llevaba nuestra vida… pero luego, tenemos que reunir la fortaleza, el valor y la determinación que nos haga falta para levantarnos y comenzar de nuevo.

La mayoría de las veces el dolor y la afectación que sentimos nos impide tener la claridad mental necesaria para analizar la situación con objetividad y ver un poco más allá para descubrir la solución. Por esta razón, es importante abrirnos a la sugerencia o al comentario positivo que nos haga un buen amigo, esa persona que nos quiere incondicionalmente y que tiene la serenidad y la claridad mental, por encontrarse afuera de la situación, para percibir la posible salida o respuesta que tanto necesitamos.

Ábrete al proceso de aprender y sanar, date el tiempo suficiente para reconocer cuál es la lección pendiente por aprender. Cuando no lo hacemos, el dolor se convierte en rabia, resentimiento, tristeza profunda, desánimo, rebeldía o depresión.
Construye una vida nueva y mejor, con dignidad, valor, responsabilidad, alegría, fuerza y fe. No olvides que son los momentos difíciles los que más nos enseñan. ¡Superarlos y usarlos como un trampolín para impulsarnos hará la diferencia!

Claves para volver a comenzar
Vive tu duelo y trabaja la aceptación. Tómate el tiempo necesario para liberar tu dolor. No trates de invalidarlo o de bloquearlo; lo más sano es dejarlo salir. Acepta lo sucedido sin hacerte muchas preguntas, hazlo con el valor y la determinación de hacer cuanto sea necesario para superarlo, transformarlo o sanar.

Suelta el pasado y perdona. Mientras más le des vuelta en tu mente al recuerdo de lo que te sucedió, más se profundizará el dolor. Soltar significa dejar ir el recuerdo triste y doloroso para volver a sentirnos bien. Utiliza el perdón si fuese necesario para sanar el dolor y suavizar tu situación.

Valórate y cuenta contigo. ¡Eres alguien especial, hecho a imagen y semejanza de Dios! Haz contacto con tus talentos, dones y capacidades, evita pensar en tus limitaciones, errores y fracasos del pasado... Estás en el umbral de una nueva vida que traerá consigo lo mejor para ti. Sal a caminar, aliméntate bien, descansa y distrae la mente. Suavízate el momento y acompáñate a vivir.

"Siempre podemos volver a comenzar, y hacerlo con más fuerza, entusiasmo y determinación".