domingo, 30 de agosto de 2020

La Percepción

Durante mucho tiempo, filósofos y científicos se han preguntado cómo percibimos la realidad y cómo adquirimos el conocimiento.

En este artículo vamos a hablar de una de las posturas que da respuesta a estas preguntas, el constructivismo. La teoría constructivista nos aporta una visión interesante a la hora de hacer frente al estudio de la psicología.

Antes de hablar del constructivismo per se, tenemos que hacer un repaso de su historia para entender de dónde viene esta postura. Buscando la sencillez en la exposición, vamos a intentar plantearlo siguiendo dos vías diferentes: los antecedentes sobre la adquisición del conocimiento y los antecedentes sobre la percepción de la realidad.

¿Cómo adquirimos el conocimiento?

¿De dónde vienen nuestras ideas y representaciones mentales? Las teorías clásicas que explican esta pregunta se agrupan en dos corrientes: el empirismo y el innatismo

El empirismo parte de la premisa de que todo nuestro conocimiento viene dado por la experiencia. Hasta la idea más pequeña y simple vendría dada por nuestro ambiente, para luego ser captada por nuestro cerebro y aprenderla.

El supuesto de esta posición es que el conocimiento está por completo fuera del sujeto y este pasa a su mente: puede venir de otros o de la realidad misma, que el sujeto copiaría. El empirismo es una teoría muy acorde al sentido común y ha inspirado a corrientes psicológicas, como el conductismo.

El innatismo nace debido a que el empirismo parece insuficiente. Si bien podríamos aceptar que una buena parte del conocimiento lo hemos adquirido del exterior, no es menos cierto que nacemos con ciertas disposiciones, como la de relacionarnos utilizando un lenguaje sofisticado.

Así, el innatismo parte del postulado de que existen conocimientos o programaciones que no son adquiridas a través de la experiencia. Estos conocimientos -o programaciones- serían, por ejemplo, aquellos que son muy necesarios para organizar nuestra experiencia (categorías de espacio, tiempo, número…).

El problema que nos plantea el innatismo es que se queda corto a la hora de explicar cómo surgen esos conocimientos o por qué aparecen en distintos momentos, y sobre todo por qué existen las diferencias individuales. El constructivismo busca solventar este problema, junto con los problemas que también parecen presentar el empirismo.

El constructivismo parte del principio de que la adquisición del conocimiento es el resultado de una interacción continua entre la realidad y el sujeto. El individuo es como un científico intuitivo, recoge datos sobre su realidad y crea interpretaciones sobre su ambiente. Estas interpretaciones nos ayudarían a crear nuestro propio mundo y utilizarlo como base para las siguientes interpretaciones.

Esta ha sido también una de las grandes preguntas, y han surgido multitud de posibles soluciones ante ella. La respuesta más intuitiva y de las primeras que nos muestra la historia es el realismo. Desde esta postura se piensa que nosotros recibimos una copia exacta de la realidad, lo que vemos, oímos y tocamos es exactamente lo que percibimos; y todos los individuos lo perciben igual.

El realismo pronto cayó por su propio peso, muchos filósofos se dieron cuenta que los sentidos no percibían la realidad de forma perfecta. Descartes y Hume incluso llegaron al punto de decir que era posible que no hubiera realidad detrás de los sentidos. Aquí aparece otra de las posibles soluciones, los sentidos nos dan un reflejo impreciso de la realidad. Ya no observamos la realidad directamente, esta premisa dice que lo que vemos es una sombra de la realidad.

Aun así podemos observas algunas deficiencias en esta última explicación. Por ejemplo a pesar de que todos tenemos los mismos sentidos, no todos percibimos lo mismo en la misma situación.

Parece ser que la sombra de la realidad cambia según el individuo que la mire. Aquí es donde el constructivismo nos dice que nuestra percepción no es solo un reflejo, es algo más complejo.

sábado, 29 de agosto de 2020

Detener La Violencia

Todas las expresiones de violencia generan daños en las personas de una u otra manera. La severidad de estos daños dependerá de la magnitud y del tipo de violencia que se cometa (emocional, física, sexual o económica) y de las características de la persona que es violentada. Como ya se ha mencionado, en los casos de violencia familiar los niños, las mujeres, los discapacitados y las personas mayores son los más vulnerables.


Cuando la violencia ocurre durante la infancia, los daños que se generan en la personalidad del niño o de la niña pueden ser para toda la vida. Si el niño no recibió el afecto y el cuidado que necesitaba y en su lugar recibió maltrato emocional o físico lo más probable es que desarrolle una personalidad con baja autoestima, sentimientos de minusvalía, culpabilidad, gran inseguridad y termine por no darle importancia ni valor a sus necesidades afectivas.

Durante su etapa escolar, en el mejor de los casos experimentará bajo rendimiento y aislamiento social y en el peor se refugiará en las drogas, el alcohol o la delincuencia.

Más adelante, en su edad adulta, formará relaciones interpersonales que podrán ser insatisfactorias y conflictivas o podrán llegar a ser claramente destructivas, con altos grados de violencia, porque eso fue lo que aprendió en casa.

Cuando el maltrato es por parte del hombre hacia la mujer, la familia entera se verá afectada. La mujer, además de sentirse devaluada, culpable y temerosa experimentará “estrés emocional” afectando de manera importante su desempeño laboral o su trabajo en el hogar. Difícilmente logrará cuidar adecuadamente a sus hijos y brindarles el amor que ellos necesitan, en el peor de los casos se desquitará con ellos replicando la violencia ejercida por la pareja.

El abuso sexual, también provoca daños importantes en la personalidad del que la padece, además de los sentimientos de minusvalía e inseguridad que ya hemos mencionado, se añaden los trastornos que los psiquiatras catalogan como “estrés postraumático”, es decir, la persona empieza a experimentar un gran temor, culpabilidad, frustración, enojo soledad, desesperanza, miedo intenso y una gran sensación de falta de ayuda y de horror. Este “estrés postraumático” se puede experimentar también cuando el maltrato físico es de grandes magnitudes.

 Por último, habría que señalar que en el maltrato físico y en ocasiones en el abuso sexual, además de ocasionar grandes daños psicológicos en la persona, se provocan lesiones en el cuerpo como llagas, heridas, traumatismos, hematomas, cortaduras, quemaduras, o fracturas. Se puede llegar incluso a la invalidez o al asesinato de la víctima.


Educación En Derechos


 Desde el momento en que una persona tome conciencia de que es sujeto de derechos y conozca el contenido de esos derechos que le son inherentes, tendrá en sus manos la posibilidad de hacer frente, así como de reaccionar, a las violaciones o intromisiones que sufra en su persona, haciendo valer sus derechos, y contribuyendo a que cada día, con su actitud, se refuerce la cultura de los derechos humanos. Pero para llegar a la afirmación de estos derechos en las conciencias de los individuos y de los pueblos, el proceso pasa, de manera inevitable, por la educación.


Sobra decir que la educación en los derechos humanos es una responsabilidad de los gobiernos, así como también lo es de cada individuo y de las instituciones. La responsabilidad de los gobiernos radica en que “nadie puede servir los intereses del pueblo si no entiende y apoya los derechos humanos”.

Para concluir, sólo añadiremos que es necesario educar a los jóvenes, principalmente, porque son el futuro, en un ambiente de tolerancia para que aprendan a vivir en tolerancia, palabra que va más allá de la armonía social como utopía, sino que se convierte en una estrategia y en una política real de desarrollo humano.

Todos debemos aunar esfuerzos para conseguir vivir en un mundo en el que se respeten los derechos humanos en su totalidad, y en el que la tolerancia se convierta en nuestra guía de actuación, entendiendo por tolerancia lo dispuesto en la Declaración de Principios sobre la Tolerancia (UNESCO, 1995):


La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La fomentan el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. 

No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia, la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz.


viernes, 28 de agosto de 2020

Violencia De Género

La violencia de género es un problema que tiene su origen tiempo atrás pero que ha empezado a ser una preocupación en los últimos años.

Durante mucho tiempo, sobre todo las mujeres, que son las más afectadas, han luchado contra esto sin tener resultados efectivos ya que la ley solía amparar a los maltratadores.

En esta época, se han impulsado muchas manifestaciones, movimientos que apoyan a la víctima en este sentido. Es chocante que en una sociedad que predica la tolerancia y el respeto sucedan cosas de este estilo que muestran una sociedad sin empatía y dura. Además, recordemos que la violencia de género engloba maltrato físico o verbal, por lo tanto, no solo es un problema en sí sino que conlleva muchas otras consecuencias.

En mi opinión habría que dar a este tema más importancia de la que ya se le está dando e imponer el respeto entre nosotros, porque los esfuerzos que se ponen no son suficientes y eso se refleja en los datos de hombres y mujeres agredidas e incluso asesinadas a manos de sus parejas. Luego, critican por defender el feminismo porque supuestamente generalizamos.

No es cuestión de generalizar sino en mostrar a la sociedad de que el machismo, que es el más común en estos tiempos, y la violencia son una realidad y no un simple movimiento que pretende defender la igualdad. Por lo tanto acabar con ellos es algo nuestro, de la sociedad. ¿Queremos una sociedad basada en la ley del más fuerte y de la violencia o una sociedad de unión? Conseguirlo es una tarea que nos pertenece única y exclusivamente a nosotros.

Puede parecernos que como no es algo que nos afecta, no tenemos por qué involucrarnos. En este sentido nuestra mentalidad tiene que cambiar, tenemos que dejar de basarnos en el amor e interés propio y buscar el bien y el beneficio de los demás

Nuestro Enfoque


Las presiones y demandas de energía en el entorno laboral actual no tienen precedentes. Numerosas personas van cada día a trabajar sintiéndose físicamente fatigadas, emocionalmente al límite, con dificultades de concentración y sin pasión ni compromiso hacia la compañía  para la que trabajan.

Aprender a gestionar la propia energía  frente a unas demandas siempre crecientes, ahora más que nunca, se ha convertido en una necesidad.

De hecho atravesamos lo que podemos considerar una crisis: se nos exige producir 24 horas al día y no tenemos herramientas para responder al nivel de demanda que requiere lo mejor de nosotros en cada campo.

La única solución viable es el aprendizaje que nos ayude a una adaptación más eficaz a las condiciones del entorno y que nos permita obtener el máximo rendimiento del principal instrumento de trabajo que tenemos: Nosotros Mismos.

Es la energía de nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra mente y nuestro espíritu la que dirige, vende, produce y crea valor y por lo tanto su gestión adecuada es la clave del rendimiento.


jueves, 27 de agosto de 2020

Mente Bien Dispuesta


uestro rendimiento mental depende del estado de la memoria, y ésta, de nuestra capacidad de atención. Estrés, depresión, déficits nutricionales, sedentarismo y medicamentos actúan de forma negativa en los procesos cognitivos.

El Ser humano se adapta constantemente al medio ambiente mediante conductas, procesos y actividades mentales. Por ello, la atención, la percepción, la memoria y la inteligencia son fundamentales para sobrevivir. Nuestro mundo está lleno de estímulos diversos y peligros potenciales, pero cuando el mecanismo de la atención se pone en marcha, somos más receptivos a cuanto acontece a nuestro alrededor, aumenta nuestra capacidad mental. Y la atención es clave para entender los resortes de otros procesos mentales como la memoria.

Si hablamos de memoria, tenemos que hablar de atención necesariamente. De hecho, atención y memoria trabajan conjuntamente y, en muchas ocasiones, los problemas de memoria no son tales, sino que en realidad son problemas atencionales.

Hay personas que se concentran mejor que otras, unos se distraen fácilmente, otros tienen una gran dificultad para realizar dos tareas simultáneamente… Todo esto nos revela que la atención está en la base de las grandes diferencias que hay en las personas en cuanto a capacidades mentales.

Quien disponga de una atención alta tendrá más posibilidades de rendimiento mental. El hecho de que la atención no sea una capacidad innata es una gran noticia, porque esto significa que podemos modificarla y, por tanto, todos podemos mejorarla y aumentar con ello nuestro funcionamiento mental general y, en especial, nuestra memoria.

Sin atención no hay memoria y, sin memoria, no existiría nada, porque es el proceso de grabación, conservación y reproducción de la experiencia pasada.




miércoles, 26 de agosto de 2020

Gratitud


“La gratitud es un valor que se nutre y se fortalece al practicarlo constantemente”.

Estar siempre agradecidos es definitivamente muy saludable, pero mejor aún si expresamos nuestro agradecimiento, no guardarnos las “gracias”, sino más bien aprovechar cada oportunidad para hacerle saber a las personas nuestra gratitud por haber contribuido a sobrellevar, de alguna manera, nuestro diario existir.

Decir gracias no nos quita nada, ni tiempo ni espacio, mucho menos dinero, aun así y a pesar de ser algo tan fácil de dar, muchas veces nos dejamos invadir por la arrogancia y la indiferencia o absorber por las preocupaciones y los afanes del día a día. La palabra ‘gracias’ es muy sencilla de pronunciar o de escribir, y acompañada con una sonrisa o de un emoticón sonriente, alegra el alma de todo ser humano, porque el corazón siendo tan complicado se satisface con lo elemental de esta apreciable expresión.

El agradecimiento es algo que debe estar presente en cada momento, en cada instante de nuestra vida. En la medida que aprendamos a ser agradecidos nos estamos ayudando a nosotros mismos a valorar lo que tenemos, lo que somos y, en cierta medida, a ser más felices, y mucho más si lo hacemos de buena gana, porque hasta para decir gracias hay que tener gracia.

El valor de la gratitud se ejerce cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento por alguien que le prestó ayuda. No quiere decir que gratitud es ‘pagar’ un favor, sino por el contrario, es demostrar afecto y corresponder con una actitud amable y positiva.


Dar las gracias es algo que cuesta poco, tal vez nada, pero trae grandes recompensas. No hay nada mejor que ser agradecidos y manifestar ese agradecimiento a nuestros amigos, familiares, quizás a algún desconocido, pero más importante aún, no olvidarnos de dar gracias a Dios.


Vida Humana


La vida es uno de los grandes misterios para el ser humano que se hace un montón de preguntas vinculadas con este tema. Una persona puede preguntarse por qué ha nacido en este siglo y no en otro momento histórico, por qué ha nacido en un lugar concreto y no en otro punto geográfico o incluso, por qué existe cuando podría no haber nacido nunca. Este tipo de preguntas muestra una realidad: la trascendencia de la vida misma que desde el punto de vista intelectual no puede analizarse únicamente como un hecho experimental, el ser humano convive con preguntas que no tienen respuesta.

Pero además, aunque existen otros tipos de vida en La Tierra, por ejemplo, la vida animal, una de las grandes diferencias entre el ser humano y los animales es que la persona tiene inteligencia, voluntad y también, conciencia. Una persona tiene cualidades que le permiten hacerse preguntas, reflexionar sobre sí misma y meditar sobre su destino.


La vida humana tampoco es una propiedad en el sentido estricto de la palabra, es decir, la vida humana le es dada a una persona pero sin que ésta haya hecho nada por tenerla. Un ser humano es dueño y poseedor de distintos objetos materiales, sin embargo, la vida en sí misma es un hecho trascendente. Una persona no decide cuándo nace, ni tampoco, cuándo muere.

Valorar, aprovechar y disfrutar de la vida
La vida es un regalo en sí mismo, un regalo que tiene fecha de caducidad. Esta es una de las razones por las que es muy importante aprender a vivir el momento presente y no hacer hipótesis de futuro a partir de hechos del ahora. Todo de ser humano también se siente más realizado en su vida cuando comparte su existencia con compañeros de vida (amigos y familia). El ser humano necesita sentirse reconocido. Este es otro de los puntos que diferencia a una persona de un objeto. Además, el ser humano tiene una inmensa dignidad, una cualidad que es inherente a todas las personas en cualquier edad.

La vida humana y la interpretación que cada persona hace de aquello que es la vida también pueden dar lugar a debates éticos como muestra la oposición entre aquellos que defienden el derecho a la vida frente a quienes defienden el aborto.

martes, 25 de agosto de 2020

Nuestra Vida Interior



La vida interior representa, actualmente, una de las dimensiones más olvidadas de la humanidad. Urge rescatarla, pues en ella se encuentra la serenidad, y el sentimiento sagrado de la dignidad.


En primer lugar, es importante aclarar la palabra interior. Es el reverso de exterior. La vida posee una dimensión exterior. Es nuestra corporalidad. La cultura moderna ha inflacionado la exterioridad a través de todos los medios de comunicación. El mundo de las personas ha sido totalmente divulgado.

Pero existe también lo interior. Generalmente lo interior es aquello que no se ve directamente. Podemos conocer y hasta fascinarnos por el exterior de una persona, por su belleza e inteligencia. Pero para conocerla necesitamos considerar su interior, su corazón, su modo de ser y su visión del mundo. Sólo entonces podemos hacer juicios más adecuados y justos sobre ella.

La vida Interior tiene además el significado de calidad de vida. Así decimos que la vida «en el interior» (del país) es más tranquila, más integrada en la comunidad y en la naturaleza, en el fondo, con más posibilidad de hacernos felices. Es que la vida «en el interior» no está sujeta a la lógica de la ciudad, con el ir y venir de las personas, la parafernalia técnica y burocrática, y las amenazas de violencia.

Por último, interior significa la profundidad humana. Este interior, lo profundo, emerge cuando el ser humano se detiene, calla, comienza a mirar dentro de sí y a pensar seriamente. Cuando se plantea cuestiones decisivas como: ¿qué sentido tiene mi vida, todo ese universo de cosas, de aparatos, de trabajos, de sufrimientos, de luchas y de placeres? ¿Hay vida más allá de la vida, ya que tantos amigos murieron, a veces de forma absurda, en accidentes de automóvil o por una bala perdida? ¿Por qué estoy en este planeta pequeño, tan hermoso, pero tan maltratado?

¿Quién ofrece respuestas? Por lo general son las religiones y las filosofías, pues siempre se ocupan de estas cuestiones. Pero es ilusorio pensar que con asistir a los cultos o con adherirse a alguna visión del mundo se garantiza una vida interior. Todo eso importa, pero sólo en la medida en que produce una experiencia de sentido, una conmoción nueva y un cambio vital.

La vida interior no es monopolio de las religiones. Éstas vienen después. La vida interior es una dimensión de lo humano. Por eso es universal. Está en todos los tiempos y en todas las culturas.

Las religiones cumplen su misión cuando suscitan y alimentan la vida interior de sus seguidores, cuando les ayudan a hacer el viaje a su interior, rumbo al corazón, donde habita el Misterio. Vida interior supone escuchar las voces y los movimientos que vienen de dentro. Hay un yo profundo, cargado de anhelos, búsquedas y utopías. Sentimos una exigencia ética que nos invita al bien, no sólo personalmente, para uno mismo, sino también para los otros.

Hay una Presencia que se impone, mayor que nuestra conciencia. Presencia que habla de aquello que realmente cuenta en nuestra vida, de aquello que es decisivo y que no puede ser delegado en nadie. Dios es otro nombre para esta experiencia que satisface nuestra búsqueda insaciable.

Cultivar ese espacio es tener vida interior. El efecto más inmediato de esta vida interior es una energía que permite encarar los problemas cotidianos sin excesiva agitación. Quien posee vida interior irradia una atmósfera benéfica y transmite paz a quienes les rodean.

Alimentar la vida interior, como repite siempre Arthur da Távola en su programa de televisión «Quién tiene miedo de la música clásica», es no tener soledad nunca más. La soledad es uno de los mayores enemigos del ser humano, porque lo desenraiza de la conexión universal. La vida interior lo religa al Todo del cual es parte.


Superación Constante

Syperaciòn Constante supone pasar por obstáculos con los que nos iremos encontrando a lo largo de nuestra vida.  Vencerlos sin rendirnos dependerá de la actitud con la que nos enfrentemos a ellos. Y es que, los obstáculos aparecerán siempre para dificultarnos aquello que deseemos hacer y, claro está, también para impedirnos ser completamente realizados. 

Una situación de desempleo, la pérdida de un ser querido, la falta de dinero, una enfermedad o cualquier otra situación que venga sin previo aviso, forma parte de los obstáculos por los que podemos pasar.

Cada persona afrontará de una manera diferente los obstáculos que lleguen a su vida, pero lo importante es saber encontrar la mejor forma de superarlos así como adquirir las habilidades necesarias para afrontar cualquier problema. Tener una actitud resolutiva y positiva será la clave para superar cualquier obstáculo.

Todas aquellas personas de éxito que conozcas pasaron primero por cientos de obstáculos, algún que otro fracaso pero nunca se dejaron derrotar.  No es casualidad que hayan llegado a donde están, ellos no se dieron por vencidos, lucharon por superar los obstáculos que aparecieron mientras caminaban hacia sus metas. Si aprendes a vencer todas las dificultades que aparezcan en tu camino, tendrás una vida más plena y llena de éxitos.

Mucha gente tiene ideas brillantes, proyectos que podrían ayudar a los demás o simplemente sueños que cambiarían la vida de muchos pero, al primer obstáculo que encuentran se detienen y no intentan superarlo para seguir adelante.

No abandones antes de ver hecho realidad tu sueño. Las personas que piensan en cómo pueden superar los obstáculos son las que realmente consiguen el éxito, ya que no se rinden a la primera de cambio y perseveran para superar los problemas.

Claro, sería todo mucho más sencillo si no tuviésemos que asumir la presencia de adversidades que nos pongan un poco más difícil la consecución de nuestros objetivos, pero, sin ellas ni aprenderíamos ni nos superaríamos a nosotros mismos.


 Los obstáculos los tenemos que tomar como oportunidades para crecer, aprender y ser más fuertes. Solo de esa forma se consigue el éxito. Con un poco de tenacidad y tranquilidad para afrontar los obstáculos podrás lograr lo que te hayas propuesto. Y, por supuesto, será fundamental conseguir una actitud positiva en la que no viertas tus energías en hablar de los problemas, donde no veas los obstáculos como “eso” que te impide alcanzar tu meta y, una actitud en la que no te paralices ante las adversidades. 

El mundo necesita individuos que tengan intención de hacer cosas diferentes, que arriesguen, que acaben triunfando o que cometan errores, pero que hagan algo por sí mismos.


lunes, 24 de agosto de 2020

Hacer Lo Que Se Debe


Unas veces vamos de listos, otras de tontos y otras no sabemos muy bien de qué vamos. Y el asunto no es ir de listos o de tontos, sino saber estar a la altura de las circunstancias en cada momento, que cuando hablemos con alguien lleguemos donde queremos llegar utilizando la simple técnica de saber estar.

¿Qué significa esto? Pues que no es lo mismo hablar con un ministro que con un obrero de la construcción, por ejemplo. A cada uno hay que tratarle de una forma diferente, a todos con respeto pero de manera distinta.

Por ejemplo, si queremos mantener una conversación o que un ministro nos preste atención en una reunión de grupo, no podemos parecer superiores a él. El ministro, por definición, sea del partido que sea y del Gobierno que sea, es un ser engreído que se considera por encima del bien y del mal y a quien le molesta que otros estén a su altura o sean superiores a él. Bueno, como siempre, hay una excepción que confirma la regla. Que dada uno busque su propia excepción.

Cuando tratamos con un ministro debemos situarnos un poco por debajo de él, no mucho, pero sí lo suficiente para que el pobre se sienta superior a nosotros. 

He dicho que se sienta, no que lo sea. ¡Podrecito! Él se lo cree. Con esto lograremos lo que queremos de él, que no es otra cosa que nos escuche con atención en una conferencia, que admita un proyecto para que legisle sobre él o que su ministerio nos firme un contrato.

Repito, ministro por definición, y salvo la honrosa excepción que no voy a citar, es un ser engreído, que está por encima del bien y del mal. Esto ha pasado siempre, tanto ahora como con Franco o Felipe II. La diferencia quizá sea que ahora, supuestamente, te llama el presidente para cesarte y en tiempos de Franco te mandaba un chofer.

Pero si en vez de estar tratando con un ministro lo estamos haciendo con un obrero de la construcción, un carpintero o un cerrajero (que nadie se enfade que mi padre ha sido cerrajero toda su vida y estoy muy orgulloso de él), entonces la cosa cambia. Tenemos que situarnos un poco por encima de su nivel, pero solo un poco. Lo suficiente para que si nos está escuchando en una conferencia o estamos conversando con él sienta que estamos prácticamente al mismo nivel. 

Y que nos ponemos en su piel. Es lo que llaman empatizar. Así lograremos crear un puente de confianza.

La diferencia entre el ministro y el obrero es que con el obrero el puente de confianza es real y duradero mientras que con el ministro es ficticio, y durará lo que duren los intereses de él sobre nosotros. Ni un minuto más. Y ahora que hemos visto al ministro y al obrero, vamos al punto intermedio.

Imaginemos que estamos en una reunión de negocios donde hay un director general, varios subdirectores y algunas personas más. Nuestra referencia siempre deberá ser la persona que decida, generalmente el director generalDebemos ponernos a su altura demostrando que tenemos tanto o casi tanto poder como él, que somos iguales, que ambos estamos por encima del resto de los presentes. Si no lo logramos esa persona nos ninguneará y es muy posible que no consigamos lo que queremos, que no es otra cosa que firmar ese sustancioso contrato.

Por eso, lógicamente, para ir a esa reunión hay que preparársela. Y para esa preparación hay que tener en cuenta otras circunstancias como su comunicación no verbal. Por ejemplo, cómo va vestido ese director general, para no desentonar.  Si es un director general con vaqueros nosotros deberíamos desechar la corbata. Si es un director general con corbata, que es lo habitual, ni se nos ocurrirá ir en vaqueros.

Puede que estemos acostumbrados a ir en vaqueros, porque es lo más acorde con nuestra personalidad,  y puede que no queramos renunciar a llevarlos porque tenemos nuestras propias convicciones y no nos vendemos a nadie. 

Pero también puede que queramos perder el contrato si mantenemos nuestra postura por encima de todo.

 Allá cada uno.




Nuestro Ejemplo

 a palabra Paradigma proviene del griego Paradigma y el latín paradigma La palabra Paradigma proviene del griego paradeigma y el latín paradigma, cuyo significado es ejemplo o modelo. 

Es empleado para indicar un patrón, modelo, ejemplo o arquetipo. Alude aquellos aspectos relevantes de una situación que pueden ser tomados como un ejemplo, inclusive, la etimología de la palabra nos indica que esta puede ser sinónimo de Ejemplo, sin embargo, Paradigma es usado en otro tipo de contextos no tan simples como los usados con la palabra Ejemplo. Lo curioso de este término es su procedencia, pues de ahí es que se toma la idea que un paradigma no es más que un conjunto de acciones que seguir o ejecutar para concluir con un bien común o de fortaleza social. 

Derivada de la filosofía griega, fue Platón quien le dio la forma de “Ejemplo a seguir” y no como simple ejemplo como se cree al usarla en un contexto sin ningún tipo de aspiración.

Esto nos da a entender que la palabra Paradigma es usada para denotar aquellos actos los cuales son la mejor referencia para un camino a seguir, una buena educación con valores morales genuinos y dignos de la aceptación de los maestros, no es más que un paradigma social para la integración de alguien notable. 

Por lo general, cumplir con los paradigmas impuestos por una sociedad indica la superación de las expectativas del grupo, como consecuencia se procede a promociones o cadenas de ascendencia. Organizaciones de lucro activo como una empresa, usan ejemplos paradigmáticos para que sus empleados fortalezcan el valor de la misma y así poder optar por un puesto de más rango y prestigio en el orden colocado.

Dicho concepto fue utilizado en teoría de la ciencia por primera vez por Ch. Lichtenberg (1742-1799). A finales de los 60, el filósofo Thomas Kuhn dio a la palabra el significado que tiene en la actualidad al emplearla para referirse al conjunto de prácticas que definen una disciplina científica durante un período específico de tiempo.

La ciencia aplica los paradigmas desde otro punto de vista más práctico, orientados al descubrimiento de nuevos caminos de investigación, la constante persecución de datos que colaboren con la resolución de sus problemas, suponen un paradigma científico, el cual con métodos de investigación y deducción serán comprendidos y resueltos. Los paradigmas trazan líneas a seguir en cualquier campo en el que se aplique el termino, pues, a pesar de no ser clásico para ser usado en cada caso, no deja de ser genérico, por lo que puede ser empleado ante cualquier situación en la que se amerite un buen ejemplo que seguir en las acciones cualesquiera que sean que se realicen.

Ejemplos de paradigmas científicos serían el análisis aristotélico del movimiento de los cuerpos, la revolución copernicana, la mecánica de Newton, la teoría química de Lavoisier, la teoría einsteniana de la relatividad, y muchos otros, cuya delimitación en la historia de la ciencia sería el objetivo principal, a fin de evitar estudios históricos basados exclusivamente en la acumulación de datos, hechos y descubrimientos.

En las ciencias sociales, paradigma se describe como el conjunto de experiencias, creencias y valores que determinan la forma en la cual el individuo ve e interpreta la realidad, su realidad; y la forma en que responden a esa percepción. Es un patrón o modelo de conducta heredada o aprendida.

Muchas veces hablamos de romper paradigmas, de algo que está establecido. 

Generalmente, los paradigmas personales se llevan como dogmas: algunos son herencia recibida de nuestros padres. Son creencias que nos mantienen atrapados y no nos permiten ver otras posibilidades, convirtiéndose a veces en obstáculos que nos impiden avanzar y conseguir la ruta del éxito.

Es preciso romper, desterrar y superar estos paradigmas, de modo que se pueda asumir una mentalidad y actitud positiva y, como consecuencia de ello cambiar y crecer.




domingo, 23 de agosto de 2020

La Vida Que Deseamos


Si no “vivo” la vida que deseo, sólo me queda pedirla porque me siento incapaz de crearla. La vida que deseamos sólo la podemos desarrollar dentro de nosotros, para luego regalarla y compartirla, ya que nos es imposible comprarla porque nace de la “comunión gratuita del disfrute de cada una de las vidas individuales”.

Por tanto, la vida es un reflejo de nosotros mismos y no podemos percibir más allá de lo que nos sentimos. Una autopercepción reducida nos hace ver una vida minimizada, mientras que una autopercepción amplia, fruto de la comprensión personal a todos los niveles, nos hace contemplar la vida llena de oportunidades.

En definitiva, la sociedad no es más que una enorme comunión de autopercepciones. Sin embargo, por desgracia, sólo intentamos igualar los objetivos vitales, actualmente enfocados al “TENER” como identidad social y prototipo del éxito (nacimientos idénticos, enseñanza idéntica, conocimientos idénticos, títulos idénticos, trabajos idénticos, casas idénticas, coches idénticos, diversiones-huidas idénticas, intereses-consumo idénticos, muertes idénticas…), de manera que cualquiera que se salga de estos “intereses sociales” será excluido y rechazado por raro.

Los maestros y profesores somos simples espejos de una sociedad del “TENER” y lo reflejamos a los alumnos, tal y como lo hacen todos los estamentos públicos de nuestra sociedad (medios de comunicación, políticos, iglesias…).

Si queremos cambiar la enseñanza, hay que cambiar la luz que emana de la sociedad y, por tanto, el espejo de nuestra “AUTOPERCEPCIÓN”. Sólo empezando por un cambio personal íntimo, sereno, comprensivo, respetuoso… podremos cambiar el espejo donde me reflejo, es decir, todo aquello que me rodea en cada uno de los contextos donde yo aparezco.

Refléjate alegre y cambiarás el espejo que te rodea, no sin experimentar rechazo por parte de los que muestran una “autopercepción solemne”.

Refléjate comprensivo, sin ideas ni creencias que te hagan rígido, y aclararás el espejo enseñando a mirarse con una mayor ternura, no sin ser rechazado por utópico y soñador y, sobre todo, por “ingenuo”.

Refléjate humilde y paciente, es decir, abierto a aprender de todo y especialmente del fracaso, para darte siempre una nueva oportunidad para empezar a caminar.

Refléjate confiado e ingenuo. Esto es en nuestra sociedad lo más difícil porque requiere no tener miedos ni apegos y sólo en este caso te puedes abrir con “Fe” a cualquier “SUEÑO”, sin ninguna duda de conseguirlo.

Todo lo dicho hasta el momento no sólo tiene un interés psicosocial para nosotros, sino también psicobiológico, ya que desde hace unos años se ha empezado a hablar de un soporte neuronal, las “neuronas espejo”, a las que se les supone responsables en gran medida de nuestro aprendizaje por imitación, así como de nuestro sentir solidario.

El descubrimiento de las “neuronas espejo” ha revitalizado la importancia del ejemplo en aquello que deseamos transmitir a los demás, sobre todo y especialmente a los niños y adolescentes que aprenden por imitación de sus figuras más referenciales, como ya nos indicaba Bandura en su Aprendizaje vicario.

Las “neuronas espejo” se descubrieron en monos y se ha comprobado que están también presentes en la especie humana, como grupos de neuronas motoras o de asociación que aparecen en áreas de los lóbulos prefrontales o en zonas de descodificación sonora y gramatical como el área de Wernicke o de Broca. Se ha comprobado que estas neuronas no sólo se activan, por ejemplo, cuando el mono mueve el brazo, sino cuando ve que otro mono mueve el brazo. Por esta razón, se les llama “neuronas espejo”, ya que se activan tanto por la acción propia, como por la percepción de esos mismos actos por los demás.

Desde este conocimiento inicial se ha empezado a pensar en la existencia de diferentes tipos de “neuronas espejo”, que podrían ser responsables, no sólo del aprendizaje por imitación, sino de nuestra capacidad empática, de nuestra impronta solidaria, de nuestra capacidad para percibir el sentir ajeno y ponernos en el lugar del otro, es decir, que estas neuronas podrían ser el asiento físico de nuestro sufrimiento ante el de los demás -aunque sea ficticio en una pantalla de cine-, así como de las alegrías compartidas con los éxitos de nuestros seres queridos o admirados.

Incluso se ha llegado a pensar en la posibilidad de que ciertos tipos de autismo puedan deberse al mal funcionamiento de las neuronas espejo, algo que sólo es una hipótesis por el momento y que carece de pruebas concluyentes. Aunque estos estudios nos indican que las “neuronas espejo”, que nos unen a los demás, están mucho más ampliamente distribuidas de lo que se pensaba en un principio y están implicadas en nuestras comunicaciones no verbales y verbales interpersonales, en definitiva, en la comprensión del hacer y sentir de los demás, es decir, de la empatía.

Por todo esto, queremos poner un especial énfasis en que la enseñanza y la educación, como espejos de la sociedad, no se construyen queriendo cambiar a los demás, sino trabajando sobre el cambio personal para ofrecernos como regalo de lo que deseamos que sea nuestra sociedad, primero creándolo dentro de nosotros, para luego compartirlo con ilusión (“no me hables porque lo que tú haces se oye tan fuerte que no me deja escuchar lo que tú dices”).



Ganando Espacios


La raza humana está en riesgo de desaparecer por el desarrollo de la inteligencia artificial -como lo advirtió el astrofísico fallecido Stephen Hawking-, no debiera preocupar que los trabajadores estén temerosos de perder sus empleos por la incursión de los robots en el mundo de las empresas. Pero el primer escenario es ciencia ficción, no así la mayor incursión de las máquinas ‘inteligentes’ en fábricas, bancos, medios de comunicación, aerolíneas, hoteles, hospitales, estudios jurídicos, empresas de transporte y hogares, lo que podría incluso cambiaría el trabajo doméstico. Este escenario ya es una realidad, pero no significa que el hecho de utilizar más robots cause automáticamente mayor desempleo. Siempre dependerá de cómo se gestione la inteligencia artificial, qué se haga para reeducar a los actuales trabajadores y cómo se forme a los niños y jóvenes para un mundo más digitalizado.

Por ahora hay varias razones para tener cierto optimismo. Por un lado, la actual revolución industrial no es más que una nueva versión de aquella registrada en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando las máquinas cambiaron la forma de trabajar. Si bien hubo empleos que desaparecieron a raíz de la incorporación de las máquinas, otros se crearon y el mundo mejoró. Por otro lado, hay ejemplos en Europa y Asia que matizan el impacto negativo que puede tener la automatización en el mercado laboral.

En Alemania, la densidad de robots en la industria manufacturera es la tercera más alta del mundo y, sin embargo, las personas empleadas llegaron a 44 millones el 2017, la cifra más alta desde la reunificación alemana, según una nota publicada la semana pasada por infoPLC, un portal especializado en automatización industrial. En esta publicación también se menciona el reciente estudio del Centro de Investigación Económica Europea (ZEW), el cual revela que la rápida expansión de los robots industriales no ha hecho mella en las cifras de empleo, ya que paralelamente se crearon nuevas tareas para las personas. La presencia de robots en las empresas está creciendo y parece que no hay vuelta atrás. En el 2016, la densidad de robots en la industrias manufactureras fue de 74 unidades por cada 10 000 empleados, mientras el año previo fue de 66 unidades (ver infografía). Por regiones, la densidad fue mayor en Europa (99), seguida de América (84) y Asia (63) unidades.

La modernización de la producción está trasladando el trabajo peligroso, insalubre y monótono a las máquinas, dijo Junji Tsuda, presidente de la Federación Internacional de Robótica. En un período de cinco años, estas plazas de trabajo se redujeron 5%, pero fueron compensadas por nuevos empleos en otras áreas. En Alemania, el resultado neto fue un crecimiento del 1% en el empleo. Y las proyecciones de ZEW apuntan a que una mayor automatización y digitalización en la industria aumentará un 1,8% el empleo para el 2021. Este desempeño guarda relación con lo sucedido en la década de los 90, cuando el boom de las computadoras desplazó a los trabajadores enfocados en procesar datos. Pese al remezón tecnológico, entre 1995 y el 2011 el empleo aumentó 0,2% cada año.

Los fabricantes alemanes tienen tres veces más robots que las empresas de los EE.UU., y también emplean a más humanos, señaló a la revista Time Joe Kaeser, presidente de Siemens AG. Su compañía no es el mejor ejemplo de creación de nuevos empleos, pero muestra cómo operan las empresas en pleno auge de los robots. Kaeser contó que la planta de Siemens en Amberg se automatizó a lo largo de 25 años y lo que más cambió en este tiempo fue la productividad. La mano de obra sigue en alrededor de 1 200 trabajadores, pero la productividad aumentó en más de un 1 000%. La London School Economics hizo otro estudio sobre el uso de robots industriales en 17 economías desarrolladas, entre 1993 y 2007. La conclusión fue que la productividad mejoró un 15%, la mano de obra poco calificada cayó y los salarios aumentaron. Lo que ocurre en Alemania puede ser un referente para la Unión Europea y también para EE.UU., donde un nuevo estudio de McKinsey Global Institute señaló que debido a los avances en robótica, inteligencia artificial y aprendizaje automático, hasta un tercio de todos los puestos de trabajo desaparecerán antes del 2030.

De cumplirse esa proyección, 70 millones de trabajadores estadounidenses tendrían que encontrar nuevas ocupaciones. A escala mundial, el impacto oscilaría entre 400 millones y 800 millones de personas. Pero estas predicciones ignoran que la mayoría de los trabajos comprenden un conjunto de tareas, algunas de las cuales no pueden automatizarse, explica Stephen Groff, vicepresidente del Banco de Desarrollo de Asia. En una nota publicada a inicios de este año en el portal del Foro Económico Mundial, dijo que solo el 9% de los empleos en 21 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) están realmente en riesgo, según un estudio de 2016. Y la misma lógica se aplica a Asia. En Vietnam, la proporción de puestos de trabajo en riesgo se reduce desde el 70% previsto por la OIT a solo el 15% cuando se tiene en cuenta la gran economía informal. Además, tampoco se considera el efecto positivo de la automatización en otros sectores.

En la India podrían crearse 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo en el área de ventas en los próximos tres años, según un informe del mes pasado de la firma de personal TeamLease Services. Para que esto suceda, los países deberán destinar más recursos para capacitar y entrenar a sus trabajadores y empresarios, caso contrario corren el riesgo de quedarse rezagados en la carrera por el desarrollo tecnológico. La Unión Europea lo tiene claro.


Esta semana, la Comisión Europea pidió que los sectores públicos y privados inviertan al menos 20 000 millones de euros hasta el 2020 en inteligencia artificial. Parte de esos recursos serán para adaptar los programas educativos y formativos a las necesidades de este nuevo salto tecnológico, pues lo seguro es que se crearán muchos empleos, otros desaparecerán y la mayoría se transformará.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO 


sábado, 22 de agosto de 2020

Nuestra Identidad

Desde un punto de vista psicológico, el concepto de identidad apela al sujeto viviente y concreto, es decir, para que haya identidad es necesario que haya personas que la experimenten y la vivencien. Desde este punto de vista, la identidad en tanto fenómeno psicológico, aparece con dos dimensiones: 1º El conjunto de experiencias que conforman la vida de cada cual o biografía personal o proceso de construcción del yo, A esto se le puede denominar la “sustancia” de la identidad: aquello de lo cual está constituida. La segunda dimensión se refiere a que todo ello implica un componente afectivo, pues se ama lo que se vive, aquello que constituye nuestra querencia. 


la aceptación de sí mismo y su correspondiente valoración y revalorización. El componente afectivo significa amarse a sí mismo, autoestimarse y respetarse.

Esta dimensión afectiva es indispensable para cada persona, sin ella no es posible vivir. Precisamente los enfermos mentales han perdido su identidad original y su propia estimación; son alienados, es decir, no se encuentran a sí mismos sino fuera de ellos, en el Otro. Por eso, los campesinos migrantes a la urbe capitalina, al sentirse desarraigados de su mundo, se esfuerzan por construir una nueva identidad, y lo hacen recogiendo los nuevos patrones culturales pero conservando los antiguos. 

El resultado es una nueva identidad, en la que se han redefinido los elementos culturales tanto de los lugares de origen como los del nuevo escenario urbano en el cual comienzan a vivir. A esto Quijano le llamó “proceso de cholificación”, expresión que por supuesto no tiene nada de peyorativa.

Pero la identidad no es un fenómeno únicamente psicológico o personal. La identidad rebasa los límites de lo puramente psicológico. Hay que comprenderla como un fenómeno histórico, que se da en el plano de lo socio-político-cultural así como en el plano de lo nacional, regional o subregional.

La identidad cultural por ejemplo, quiere decir un conjunto de creencias, modos de pensar, fines, valores, modo de percibir las cosas e inclusos concepciones del mundo, que son comunes o compartidas por un conjunto de personas en un determinado lugar. 

El problema metodológico consiste entonces en cómo llegar a saber las múltiples y complejas relaciones entre la interioridad individual y los planos social político y cultural. Sabemos hasta hoy que lo psicológico es la base sin la cual no puede existir identidad. Pero otra cosa es pretender explicar lo social por lo psicológico.

Otra cosa muy distinta es pretender que la identidad en tanto fenómeno socio-cultural es el resultado de una extensión de lo psicológico individual, es decir, de la suma de las identidades psicológicas. La identidad cultural no es la suma de las conciencias individuales a pesar de que sin estas consciencias individuales la identidad no puede presentarse. 

Hacer esto supone una reducción de lo cultural a lo psicológico. Pensar de esta manera implica pensar que primero y antes que todo existe el hombre individual, aislado, y es esto hombre aislado es el que por agregación, produce lo social. Pensar así es simplemente desconocer la esencialidad del ser humano que es su carácter profundamente social. Lo social en el hombre se hunde en las raíces más remotas de su proceso de evolución. 

El ser humano es el ser más social de las especies y en ello radica su poderío y también su debilidad (porque el capitalismo está destruyendo lo social en el hombre).

Lo que quiero decir y para finalizar esta parte de la exposición es que si bien la primera regla metodológica para comprender la identidad consiste, como lo hemos indicado antes, en comprender las múltiples relaciones entre lo social, lo político, lo cultural y lo individual, una segunda regla consiste en considerar que, una vez aparecida la cultura, ésta determina la conformación de la personalidad y por lo tanto, de la identidad.

Y una tercera regla consiste en saber cómo, cada uno de nosotros, como personas vivientes, podemos inter-venir en el escenario social, político y cultural dentro del cual se da la identidad.

 Las ideas que aquí se han esbozado se detallan en las líneas que siguen. La identidad se plantea a diversos niveles de realidad. Es una realidad psicológica, pero también sociológica, histórica, social y cultural y política.