lunes, 6 de diciembre de 2010

La historia de Cozbi y Zimri


Nuevamente Zoar estaba con nosotros para contarnos una historia, y junto a ella los cuatro jóvenes que le habían acompañado en la charla anterior.

Esta historia, nos comenta Zoar, tiene para mí un especial significado, porque para que la podamos comprender mejor, será necesario que nos traslademos en el tiempo hasta una pequeña ciudad que ha sido bautizada con mi nombre: Zoar, que como ya les había dicho anteriormente quiere decir:  pequeña.

Comenzaré mi relato hablándoles de los antepasados de Cozbi, y permítanme adelantarles, que lo que tengo para decirles, es algo que ninguno de nosotros ignora, aunque me atrevo a asegurarles, que lo que se les ha dicho no es más que un breve resumen de una historia no muy bien contada.

Para llegar a conocer a los antepasados de Cozbi, debemos remontarnos a los tiempos de Abraham, más precisamente a la historia de Lot, su sobrino, hijo de su fallecido hermano, Harán.

En realidad, nos comenta Zoar, no encuentro grandes méritos en la persona de Lot a no ser su parentesco con Abraham, lo que sabemos de él es de que siempre se ha sentido inclinado a vivir cerca de las grandes ciudades y ha disfrutar de los placeres que las mismas ofrecían a sus habitantes.

Cuando su tío decide de que deben separarse para evitar enfrentamientos entre ellos debido a los grandes rebaños que ambos poseían, al dársele a elegir hacía  donde dirigirse no tuvo ningún reparo en elegir las mejores opciones, veamos lo que dicen al respecto las escrituras:

“ Entonces Abraham dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

¿ No está toda la tierra delante de ti ? Yo te ruego que te apartes de mí.

Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.

Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.”
                                                                                  Génesis 13: 8 – 11

Entonces Lot, el terrateniente de tierras privilegiadas, comparables con el Edén de Jehová, las ocupó para su ganado y sus sirvientes, porque él, como dijimos, no estaba dispuesto a privarse de la comodidad que le ofrecía la inicua ciudad de Sodoma.

Pasado un tiempo, debido a los conflictos que existían entre los distintos monarcas que gobernaban la tierra, ocurrió lo que relatan las escrituras, veamos:

“ Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim;

esto es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar y Arioc rey de Elazar; cuatro reyes contra cinco.

Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte.

Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron.

Y tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abraham, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.”
                                                                                              Génesis 14: 8 - 12

Es muy claro que Lot, moraba en Sodoma, era un ciudadano prominente de una ciudad condenada por su iniquidad, ahora estaba cautivo, había sido despojado de sus riquezas, pero, no olvidemos que podía contar con su influyente y poderoso tío, sólo se necesitaba de alguien que huyese y le avisase.

Otra vez, leamos lo que nos dicen las escrituras:

“ Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abraham el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abraham.

Oyó Abraham que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.

Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.

Y recobró todos sus bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente. ”
                                                                                              Génesis 14: 13 – 16

Uno pensaría que después de tantas dificultades y de haber estado al borde de perderlo todo, Lot, cambiaría radicalmente de comportamiento, buscando refugio en la inmensidad de sus tierras, pero parece que el buen sentido no era atributo del mundano sobrino de Abraham, como no podía ser de otra manera, se fue nuevamente a vivir en Sodoma.

No encontramos en la controvertida personalidad de Lot ninguna cualidad que le hiciese merecedor de que se asignase a dos ángeles para que acudan al rescate de él y su familia ante la inminente destrucción de Sodoma y Gomorra, no me cabe ninguna duda nos dice, Zoar, de que la única razón de que esto ocurriera es su parentesco con el patriarca Abraham.

Como todos sabemos, la destrucción de éstas ciudades, ya había sido decretada, no pudo encontrarse una cantidad mínima de justos viviendo allí, que impidiese esta acción, no obstante, como dijimos, se le es asignado a dos varones celestiales el acudir en la búsqueda de Lot y los que estuviesen con él.

La llegada de éstos varones es observada por Lot que estaba sentado a las puertas de la ciudad de Sodoma e inmediatamente sale a su encuentro, y a pesar de la negativa de ellos de pernotar en casa de Lot, fue tanta su insistencia que ambos terminaron aceptando su invitación.

La presencia de estos dos varones extranjeros, no pasó desapercibida entre los varones de Sodoma, al punto de que todos ellos, desde el más joven hasta el más viejo,
rodearon la casa reclamándole a Lot que querían conocerlos.

Los varones de Sodoma, seguramente creyeron que Lot les había birlado a los dos apuestos visitantes, para tener con ellos una fiesta en privado y claro no podían permitirle que les hiciera semejante desprecio.

Hay un pasaje de las escrituras que nos demuestra claramente un aspecto bastante sórdido y nada recomendable, propio de un digno representante de una sociedad como la de Sodoma y Gomorra que había sucumbido en medio de la corrupción y la inmoralidad.

Este pasaje nos dice lo siguiente:

“ Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿ Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche ? Sácalos, para que los conozcamos.”
                       
Antes de continuar, creo conveniente efectuar una ligera apreciación, Lot, conocía muy bien cuáles eran las costumbres que practicaban los varones sodomitas entre sí
y por esa razón, es que intentó resguardar a sus dos invitados, de lo que creía, sería una agresión depravada hacia ellos, es ahí, entonces, que nos hace la demostración sórdida, que les mencioné anteriormente, sigamos leyendo:

“ Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras de sí, y dijo:

Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.

He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os la sacaré fuera, y haced con ellas como bien les pareciere; solamente que a estos varones no les hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. ”
                                                                                              Génesis  19: 6 - 8

Es incomprensible e inaceptable, la actitud de Lot, nada puede justificar el hecho de que haya ofrecido a sus hijas en la forma en que lo hizo, porque lo hizo destacando que ambas eran vírgenes que no habían conocido varón, despertando el morbo y los más bajos instintos de sus conocidos vecinos, a quienes no tuvo ningún reparo en llamarlos, hermanos míos.

Conociendo las costumbres orgiásticas que se practicaban  en Sodoma, decirles que podrían hacer con ellas, lo que mejor les pareciere, nos está demostrando, sin lugar a ninguna duda, de que sabía muy bien lo que les estaba ofreciendo, y que él también de alguna manera compartía esa forma de proceder, la virginidad de sus hijas no era para Lot, nada más que una mercancía, que podría negociarse de acuerdo a las circunstancias.

Lo  que ocurrió después, los acontecimientos previos a la destrucción de estas ciudades, es lo suficientemente conocido como para ahondar en detalles, solamente leeremos, continúa Zoar, algunos pasajes, que nos ayudarán a terminar de demostrar la perversidad de este  tan controvertido sobrino de Abraham; veamos:  

“ Al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma a tu mujer, y tu dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.

Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo  sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.

Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no  mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos.

He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcanza el mal, y muera.

He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; `déjame escapar ahora allá ( ¿ no es ella pequeña? ),y salvaré mi vida.

Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.

Date prisa, escápate allá, la cual es pequeña; porque nada podré hacer hasta que hallas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.

El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.”
                                                                                              Génesis 19: 15 – 23

Es increíble la actitud de Lot, sencillamente no quería irse de su amada ciudad, fue necesario que los ángeles le tomaran de la mano, a él, a su esposa, y a sus hijas, y tiraran fuertemente de ellos para poder sacarlos fuera de la ciudad.

Y una vez fuera, se tomó el atrevimiento de decirles de que él no podría morar en el monte, que tuvieran paciencia y que le preservaran una pequeña ciudad que estaba cerca para que pudiese llegar allí, y entonces sí, estar seguro con comodidad.

Todas éstas exigencias fueron aceptadas por los dos ángeles, las instrucciones que habían recibido fueron muy claras: pase lo que pase, había que proteger al sobrino de Abraham.

Hasta la ejecución del decreto divino, de destrucción de Sodoma y Gomorra, tuvo que ser demorado, hasta después del amanecer de un nuevo día, para darle tiempo, a este tan distinguido varón, para que pudiera llegar seguro a mi pequeña tocaya, sonríe Zoar, pavadita de privilegios , ¿ no les perece ?.

Para terminar con el tema de Lot y sus hijas, tendremos que hablar sobre los acontecimientos posteriores, es decir, lo que pasó después de la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Como ustedes saben, Lot tuvo miedo de morar en Zoar, y se ubicó en el monte, más precisamente, en una cueva, el ahora solitario viudo se reconfortó con la compañía de sus dos vírgenes hijas.

Se dice que las hijas de Lot, tramaron entre sí, un medio de preservar su descendencia, seguramente no pensaron en su tío, y la multitud de varones que trabajaban para él, ellos estaban quien sabe dónde, su padre era un varón y  estaba allí, y aunque formasen un trío,  les pareció, que no podían perderse esta inmejorable oportunidad que se les ofrecía para lograr su tan noble propósito

Parece que en la cueva no estaban tan falto de comodidades, al menos disponían de una buena cantidad de vino, y si alguien es capaz, de transportar vino en su huída de Sodoma, seguramente junto al vino, vinieron las copas y el resto de la vajilla.

Ahora bien, lo que toda persona adulta sabe, es que  para poder concebir una criatura, se hace necesario la participación de dos personas, un hombre y una mujer en un acto sexual en el cual ambos cuenten con la plenitud de su potencial.

Quiere decir que ambos se tienen que estar consientes de lo que están haciendo, además, difícilmente se logre la concepción en una única vez, probablemente, sean necesarias varias tentativas, en otras tantas noches, para alcanzar este propósito.

Lo que yo me inclino a pensar nos dice Zoar, es que lo que realmente ha pasado ha sido un tanto diferente a como nos lo han contado, además, me pregunto: ¿ Quién lo ha contado? porque lo que se nos dice es que Lot y sus hijas estaban solos, la noticia de estos hechos sólo pudo provenir de alguno de ellos; como nadie más ha sido testigo tendrá cada cual que sacar sus propias conclusiones.

Ahora, recordemos que Lot y sus hijas eran ciudadanas de una ciudad extremadamente corrompida, y que según parece, todo indica, de que se sentían muy a gusto viviendo allí, su poder económico les permitía relacionarse con la flor y nata de la ciudad, de manera de que podemos presumir de que estaban invitados a cuánta fiesta se organizara por los alrededores.

Una de las fiestas mas populares eran la orgías en  honor al dios Baco, las tan conocidas bacanales, donde regándose con bastante vino se revolcaban unos sobre otros en una desenfrenada búsqueda de placer y lascivia.

Es por esta circunstancia que me permito sugerir, que lo que realmente sucedió, es que las hijas de Lot y su padre organizaron una íntima fiesta en honor a Baco y en medio de la alegría y desinhibición que da la ingesta de alcohol, ofrecieron sus cuerpos al placer y como directa consecuencia ambas quedaron embarazadas.

Halla sido, lo que halla sido, lo cierto es las hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre.

Ahora, sí, leamos lo que nos dicen las escrituras:

“ Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.

Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy.

La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es el padre de los amonitas hasta hoy.”
                                                                                                          Génesis 19: 36 – 38

Lo que me resta por decirles, es que Cozbi, es hija de uno de los príncipes Moabitas,
una descendiente de Lot, el sobrino de Abraham.
   
Entonces, ahora conocemos un poco mejor a la familia de Cozbi, ¿ verdad? , nos preguntaba Zoar, como pueden ver, ella proviene de la nobleza moabita y ha sido educada en todo lo relacionado con las promesas que Jehová Dios; había dado al patriarca Abraham.

la historia de la gran hambruna que obligó a Jacob Israel, refugiarse en Egipto, era por todos ellos conocida, como también les había llegado la noticia que habían logrado salir de la esclavitud y que eran conducidos por Moisés a través del desierto.

Ellos conocieron a Moisés en la época en que se había escapado de Egipto y había buscado refugio en la tierra de Madián, de hecho estaban emparentados con su mujer, Séfora, hija de Reuel, también conocido por Jetro, sumo sacerdote, muy respetado por haber sido  ordenado por Caleb , cuya línea de autoridad provenía directamente de las manos de Jehová.
                                                                      
De manera de que cuando se enteraron de que los Israelitas habían constituido un pueblo numeroso, fuerte y vigoroso, cuyos varones poseían la cultura de una civilización tan avanzada como la egipcia, todas las doncellas en edad de formar pareja estaban ansiosas por conocerles e invitarles a participar de sus festividades en honor de  Baal-peor.

El pueblo de Israel se había instalado en los alrededores de Moab, y como no podía ser de otra manera, sus hombres jóvenes, que no se destacaban por su obediencia a las rígidas normas de Moisés, comenzaron a frecuentar a las hijas de Moab.

De esta manera se fue creando un clima muy especial entre ellos, los jóvenes de hoy en día creo que definen este clima como que “ había mucha química entre ellos” .
    
Mejor será, nos dice Zoar, que leamos lo que ha escrito Moisés al respecto:

“ Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab,

las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió y se inclinó a sus dioses.

Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.”
                                                                                  Números  25: 1 – 3

Zoar, nos dijo con relación a esta escritura, creo yo, y espero que entiendan de que es una apreciación personal, que el furor encendido, provino más del propio Moisés que de Jehová, me imagino cómo debía sentirse de tener que conducir a un pueblo que a la menor oportunidad no perdía tiempo en envolverse en todo tipo de iniquidades.

Comprendo de que debía tomar medidas drásticas, y por esa razón es que atribuyó a un mandato de Jehová, y perdonen que emplee este término -  atribuyó – porque me resisto a creer que se le haya ordenado ahorcar a todos los príncipes delante del Sol.

Los hijos de Israel sintieron el impacto de esta decisión pues se congregaron a llorar a las puertas del tabernáculo de reunión a la espera del cumplimiento por parte de los jueces de la orden de ejecución impartida por Jehová.

Para ayudarnos a comprender mejor estos acontecimientos, es necesario que sepamos que los israelitas no se encontraban simplemente de paso por Sitim, los escritos nos dicen que “moraban” en ese lugar y eso significa de que estaban en ese lugar durante un tiempo relativamente prolongado.

Estas relaciones de confianza entre unos y otros no ha sido algo imprevisto y espontáneo, lo que sucedió fue la consecuencia de la convivencia entre dos culturas que diferían sustancialmente en todo lo relacionado a la relación entre un hombre y una mujer.

El culto a Baal-peor incluía la celebración del “Hieros Gamus” representado en lo hoy conocemos como “la estrella de David”, que no era otra cosa que la unión sexual, los símbolos de las deidades masculinas y femeninas, Yahweh y Shekinah.

Como seguramente ahora comprenderán, la celebración de estos llamados sacrificios - en el sentido de sacro – oficio, que los moabitas realizaban en honor a sus dioses, resultaban una verdadera tentación para los jóvenes guerreros israelitas, recordemos que sus padres, habían dejado sus huesos en el desierto, y que era a ellos a quienes les correspondía entrar en la tierra prometida por Jehová.

Como dije, prosigue Zoar, éstos jóvenes, que vivían reprimidos en grado sumo, por las estrictas normas impuestas por Moisés, por mandato de Jehová, las que les impedía realizar cualquier intento  de acercamiento con  las doncellas israelitas, encontrarse con un pueblo que hacía gala de homenajear a sus dioses en la forma que les he descrito les resultaba una atracción verdaderamente irresistible para ellos.

¿ Comprenden ahora,? ¿ porqué eran tan propensos a desviarse e ir en procura de la adoración a otros dioses ?.

El joven israelita Zimri, un apuesto muchacho de carácter afable y romántico, era  hijo de Salu, el cual era jefe de una familia de la tribu de Simeón, y practicaba el uso de instrumentos de percusión con los cuales deleitaba a quienes tuviesen la oportunidad de escucharle.

Su relación con Cozbi, se había iniciado a través de su música, ella solía acercarse a escucharle y poco a poco fueron sintiendo una cálida y tierna atracción del uno por el otro, ambos eran muy jóvenes, diría que adolescentes, Cozbi, contaba con 15 años y Zimri ya había cumplido sus 17.

Cuando sucedieron los acontecimientos que motivaron la ira de Moisés, Zimri y Cozbi, comprendieron, que desde ese momento en adelante, ya no volverían a tener la posibilidad de estar juntos, la situación les pareció terrible y difícil de sobrellevar.

En su inocencia, pensaron que quizás todo no estaba perdido, que podrían ir de la mano y hablar con sus hermanos, delante de Moisés y de toda la congregación, estaban dispuestos a confesarles su amor y su ferviente deseo de permanecer juntos.

Dejemos que el relato de las escrituras nos cuenten lo que pasó:

“ Entonces Moisés dijo a los hijos de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.

Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo a una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión.

Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo  de Aarón,  y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel y a la mujer por su vientre.

Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.”
                                                                                              Números 25: 5 – 8

Sinceramente, nos dice Zoar, no tengo deseos de continuar con esta historia, lo que más me causa dolor y desazón , es la increíble justificación que se hace de la acción pecaminosa de Israel atribuyéndole toda la responsabilidad a los madianitas, tal como se desprende de este pasaje que les citaré:

“ Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Hostigad a los madianitas, y heridlos.

Por cuánto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante  a Cozbi hija del príncipe de Madían, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Baal-peor.”
                                                                                              Números 25: 16 – 18

Hay veces que pienso, reflexiona Zoar, que el impedimento dado a Moisés de entrar con su pueblo a la tierra prometida, no ha sido solamente por haber destruido las tablas de la ley.

Cuando Zoar, se disponía a dar por concluida se exposición, Zimri, que había permanecido en silencio, nos dijo: Desearía agregar algunas palabras a lo expuesto por Zoar :

El relato de Zimri:

Todo lo que les ha contado Zoar, ha sucedido tal como lo contó, cuando estuve delante de Finees y me ví enfrentado a su lanza, temí por la seguridad de Cozbi y lamenté profundamente el haberla animado a hacer lo que hicimos.

Todo sucedió tan rápidamente, que no tuvimos tiempo de nada, llenos de asombro Cozbi y yo, estábamos mirando nuestros cuerpos cubiertos de sangre en medio de tantas personas, allí estaban mis hermanos, mis padres, parientes y amigos y nosotros no entendíamos que había pasado, estábamos siendo espectadores de nuestra muerte pero no sentíamos la muerte.

Después de esta primera visión, nos fuimos alejando tomados de la mano, cada vez más y más, hasta que la escena de nuestros cuerpos tendidos en la tierra se perdió en la distancia.

En nuestro nuevo estado, muchas veces nos hemos preguntado, si realmente todo aquello había sucedido, sino estábamos siendo partícipes de un sueño, que, al despertar, nos dejaría otra vez en medio de nuestros seres tan queridos.

Con el tiempo todo se comprende mejor, siempre nos acompañó un sentimiento de angustia por lo que entendíamos había sido injusto para ambos, creíamos que no  éramos dignos del amor de Dios y hasta llegamos a creer que él nos había olvidado.

Un día nos visitaron, Nod, Gabriel, y Zoar y nos preguntaron como nos sentíamos, si podían ayudarnos en algo, fue entonces que compartí con ellos los sentimientos que nos embargaban en cuánto al amor de Dios y si realmente sabría algo de nosotros.

En ese momento descubrimos la grandeza de Gabriel, nos miró con ternura y tomando nuestras manos entre las suyas, nos dijo:

Hace un tiempo atrás, un gran hombre, profeta de Dios, se encontraba agobiado por la angustia, él, al igual que ustedes, se preguntaba, sobre cuáles serían los planes de Jehová y si sería capaz de recordar el sufrimiento de los que padecen injusticias y si su juicio estaría vigente para con aquellos que son capaces de actuar injustamente.

He aquí, su pregunta:

“ Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿ por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él, y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quién les gobierne?

Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.

 Y Jehová me respondió, y dijo:

Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.

Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.

He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos.

¿ No han de levantar todos éstos el refrán sobre él, y sarcasmos contra él ? Dirán:

¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿ Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda ?

¿ No se levantarán de repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para ellos ?

Por cuánto tú has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarán, a causa de la sangre de los hombres, y de los robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que habitan en ellas.

¡ Ay del codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal !

Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.

Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.

¡ Ay del que edifica ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad !

¿ No es esto de Jehová de los ejércitos ? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano.

Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.

¡ Ay del que da de beber a su prójimo ! ¡ Ay de ti que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez !

Te has llenado de deshonra más que de honra; bebe tu también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria.

Porque la rapiña del Líbano caerá sobre ti, y la destrucción de las fieras te quebrantará, a causa de la sangre de los hombres, y del robo de la tierra, de las ciudades y de todos los que en ellas habitaban. ”
Habacuc  1: 13 – 14  2: 1 – 17


Desde ese día, en que me habló Gabriel, nos comenta Zimri, pude comprender la justicia de Dios.

Ay muchos necios que piensan que las advertencias de Jehová, no es aplicable a ellos, que están dirigidas a otros pueblos y naciones, aún no han comprendido que cuando habla Jehová, a los suyos, habla, a través de sus profetas, habla, para los que asisten a sus congregaciones, habla. ¿ para quién más ?.

Gracias por escuchar nuestra historia.

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