jueves, 12 de septiembre de 2019

Anhelamos



El anhelo puede estar dirigido a cuestiones materiales o simbólicas. Una vivienda, un automóvil, cierta ropa o un teléfono móvil (celular) son algunos de los anhelos más frecuentes. Las personas que tienen estos anhelos se esfuerzan para reunir el dinero necesario y adquirir estos productos que, según creen, les aportarán satisfacción.

Vivir determinadas experiencias también es un anhelo de muchos individuos. Pasar las vacaciones en un lugar paradisíaco, obtener un título académico y crecer a nivel profesionaestán entre los deseos más habituales.

Los anhelos más profundos o intensos, de todos modos, suelen asociarse con lo afectivo.
Para los padres, el principal anhelo suele ser que sus hijos crezcan sanos y felices. Una pareja de enamorados pueden tener como anhelo pasar la vida juntos.

Un ser humano comienza a anhelar algo cuando cree que, una vez conseguido aquello que anhela, experimentará una gran satisfacción. Lo que se anhela, de este modo, no se lo tiene, al menos en el presente. Por eso se orientan los esfuerzos en conseguirlo. Una vez que el anhelo se cumple, se convierte en un logro. La persona que anhelaba comprar una casa y consigue hacerlo sentirá una enorme alegría y dicho objetivo dejará ser un anhelo.

El anhelo es la preferencia por que algo pase y el deseo de que eso pase ya que por el momento en que existe el anhelo no es una realidad. Anhelar algo es desearlo pero de una manera más utópica pero al mismo tiempo con más detalles o más vehementemente que con un simple deseo.


El anhelo puede ser descripto como un deseo que combina tanto elementos físicos u orgánicos como elementos psicológicos o mentales. Esto es así porque al anhelar algo la persona mueve tanto su ámbito mental y emocional hacia eso como también su ámbito físico, poniendo sus energías y fuerzas en eso. El anhelo es la esperanza de lograr o conseguir vivir determinadas situaciones que a uno le podrían generar alegría, placer, felicidad o satisfacción pero que todavía no son realidad.

También son frecuentes y muy importantes los anhelos que se encuentran asociados a lo afectivo, y por caso es que se caracterizan por su intensidad y la relevancia que los implicados le atribuyen a los mismos. Entre estos podemos destacar el anhelo de pasar la vida con aquella persona que amamos.

Para la psicología, el anhelo es un concepto complejo que gira en torno al ser humano y su posibilidad de abstracción racional. Así, ningún animal o ser vivo más allá del ser humano puede anhelar algo de manera consciente. Además, una de las características del anhelo es justamente su condición de fantasía o elemento no real ya que cuando aquello que uno deseaba se vuelve realidad, el anhelo cesa de manera inmediata.

La sensación de anhelo puede darse en cualquier tipo de persona y a lo largo de diferentes momentos de la vida. Un individuo puede incluso tener varios anhelos al mismo tiempo y buscar realizarlos todos. Por otro lado, hay determinadas enfermedades o condiciones mentales, tales como la depresión, que impiden que la persona tenga anhelo o deseo hacia nada ya que no puede generar en sí mismo una sensación de esperanza, de posible placer o gozo.

Cuando los anhelos no logran materializarse en algún momento es común que la persona sienta frustración, que podrá ser más o menos importante dependiendo del grado con que se haya anhelado algo.

La tristeza y la angustia suelen ser las dos emociones que se experimentan cuando el anhelo no se cumple, en tanto, si estos estados persisten en el tiempo imposibilitando a la persona a continuar con su vida normal será imprescindible que la misma consulte a un profesional para realizar una psicoterapia que le permita superar esa situación de frustración tan grande.

Y como ya señalamos, la contracara será lograr convertir en realidad aquello que se anhelaba. A partir de ese momento la persona será invadida por la satisfacción y la alegría de haber conseguido lo que se deseó tanto.



Lo Que Sabemos



Proverbios Orientales

"Si haces planes para un año siembra arroz. Si lo haces para dos lustros, planta árboles. Si lo haces para toda la vida, educa a una persona."
- Proverbio Chino
"Me lo contaron y lo olvidé.
Lo vi y lo entendí.
Lo hice y lo aprendí."
               - Confucio (551 AC-478 AC)

"Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero sólo puedo derrotar tu mente con algún razonamiento."
- Proverbio Chino

"El que conoce a los hombres, es sabio.
Quien se conoce así mismo, es un iluminado.
El que vence a los hombres, tiene fuerza.
Quien se vence a sí mismo, es poderoso.
Quien sabe contentarse, es rico.
El que obra con vigor, es voluntarioso.
El que no se desvía, dura mucho.
Quien puede morir sin perecer, tiene larga vida."
- Tao Te Ching. Lao Tsé

"Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos."
- Confucio (551 AC-478 AC)

"Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes."
- Confucio (551 AC-478 AC)

"Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber."
- Confucio (551 AC-478 AC)

Proverbios Orientales

"Si haces planes para un año siembra arroz. Si lo haces para dos lustros, planta árboles. Si lo haces para toda la vida, educa a una persona."
- Proverbio Chino
"Me lo contaron y lo olvidé.
Lo vi y lo entendí.
Lo hice y lo aprendí."
               - Confucio (551 AC-478 AC)

"Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero sólo puedo derrotar tu mente con algún razonamiento."
- Proverbio Chino

"El que conoce a los hombres, es sabio.
Quien se conoce así mismo, es un iluminado.
El que vence a los hombres, tiene fuerza.
Quien se vence a sí mismo, es poderoso.
Quien sabe contentarse, es rico.
El que obra con vigor, es voluntarioso.
El que no se desvía, dura mucho.
Quien puede morir sin perecer, tiene larga vida."
- Tao Te Ching. Lao Tsé

"Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos."
- Confucio (551 AC-478 AC)

"Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes."
- Confucio (551 AC-478 AC)

"Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber."
- Confucio (551 AC-478 AC)

Proverbios Orientales

"Si haces planes para un año siembra arroz. Si lo haces para dos lustros, planta árboles. Si lo haces para toda la vida, educa a una persona."
- Proverbio Chino
"Me lo contaron y lo olvidé.
Lo vi y lo entendí.
Lo hice y lo aprendí."
               - Confucio (551 AC-478 AC)

"Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero sólo puedo derrotar tu mente con algún razonamiento."
- Proverbio Chino

"El que conoce a los hombres, es sabio.
Quien se conoce así mismo, es un iluminado.
El que vence a los hombres, tiene fuerza.
Quien se vence a sí mismo, es poderoso.
Quien sabe contentarse, es rico.
El que obra con vigor, es voluntarioso.
El que no se desvía, dura mucho.
Quien puede morir sin perecer, tiene larga vida."
- Tao Te Ching. Lao Tsé

"Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos."
- Confucio (551 AC-478 AC)

"Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes."
- Confucio (551 AC-478 AC)

"Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber."
- Confucio (551 AC-478 AC)



Al Recordar


Los recuerdos pueden confundirnos. Pueden causarnos muchas dudas. Pueden causarnos tropiezos. Pero ciertamente también se pueden ordenar lo suficiente como para sanar y tener la vida que usted quiere.

Los cerebros no graban y vuelven a poner los hechos exactamente como sucedieron en el pasado.  Sino que, casi en cada caso, el recordar algo incluye un proceso de reconstrucción en el cerebro, lo cual significa que también se da cierta distorsión.

Sin embargo, esto no significa que los recuerdos sean “solamente construcciones” y que no se pueda confiar en ellos.

Las investigaciones recientes sugieren que en el cerebro, un sistema  graba lo que pasó y otro se encarga de la manera en que alguien le atribuye el significado a lo que pasó.  Otras investigaciones muestran que generalmente la gente recuerda lo esencial y los detalles centrales de las experiencias altamente estresantes.  Por ejemplo, alguien puede recordar quien era la otra persona y la naturaleza del acto, o actos, sexuales más perturbadores o excitantes (detalles centrales), pero no los muebles del cuarto donde esto ocurrió, ni los detalles de cada acto.

El hecho de que la memoria humana no sea como un DVD significa que es posible que los recuerdos no sean completamente exactos, y que cualquier recuerdo específico pueda ser una mezcla de hechos reales e imaginados (o parte de los hechos).

Por supuesto, la realidad es más compleja.  Una persona puede borrar de la mente o suprimir emociones y sensaciones perturbadoras.  Un niño puede enfocar su atención en una mancha en el techo, o imaginarse que está en un lugar totalmente distinto.  En esos casos, “los detalles centrales” de la experiencia para esa persona, en ese momento, serían detalles secundarios que, usualmente  ni siquiera entrarían en la memoria.

¿Cuántas veces hemos querido saber la opinión de alguien ajeno a nuestra familia para ver cuál era su percepción de las cosas? A menudo muchas personas que pasan por problemas familiares, son conscientes de que cuando entran en juego sentimientos y apegos, no vemos las cosas como realmente son, en cambio alguien que ve las cosas desde fuera, podría ser más realista.

También la gran mayoría, hemos tenido alguna amistad o conocido que no veía la realidad de las cosas y por mucho que le hemos aconsejado, hemos visto que debido al estado de “ceguera” que produce el enamoramiento, no nos hacía caso o incluso se podía enfadar por nuestra forma realista de ver las cosas. La interpretación de los sucesos se puede ver muy modificada si hay sentimientos vinculados.
Los recuerdos pueden confundirnos. Pueden causarnos muchas dudas. Pueden causarnos tropiezos. Pero ciertamente también se pueden ordenar lo suficiente como para sanar y tener la vida que usted quiere.

Los cerebros no graban y vuelven a poner los hechos exactamente como sucedieron en el pasado.  Sino que, casi en cada caso, el recordar algo incluye un proceso de reconstrucción en el cerebro, lo cual significa que también se da cierta distorsión.

Sin embargo, esto no significa que los recuerdos sean “solamente construcciones” y que no se pueda confiar en ellos.

Las investigaciones recientes sugieren que en el cerebro, un sistema  graba lo que pasó y otro se encarga de la manera en que alguien le atribuye el significado a lo que pasó.  Otras investigaciones muestran que generalmente la gente recuerda lo esencial y los detalles centrales de las experiencias altamente estresantes.  Por ejemplo, alguien puede recordar quien era la otra persona y la naturaleza del acto, o actos, sexuales más perturbadores o excitantes (detalles centrales), pero no los muebles del cuarto donde esto ocurrió, ni los detalles de cada acto.

El hecho de que la memoria humana no sea como un DVD significa que es posible que los recuerdos no sean completamente exactos, y que cualquier recuerdo específico pueda ser una mezcla de hechos reales e imaginados (o parte de los hechos).

Por supuesto, la realidad es más compleja.  Una persona puede borrar de la mente o suprimir emociones y sensaciones perturbadoras.  Un niño puede enfocar su atención en una mancha en el techo, o imaginarse que está en un lugar totalmente distinto.  En esos casos, “los detalles centrales” de la experiencia para esa persona, en ese momento, serían detalles secundarios que, usualmente  ni siquiera entrarían en la memoria.

¿Cuántas veces hemos querido saber la opinión de alguien ajeno a nuestra familia para ver cuál era su percepción de las cosas? A menudo muchas personas que pasan por problemas familiares, son conscientes de que cuando entran en juego sentimientos y apegos, no vemos las cosas como realmente son, en cambio alguien que ve las cosas desde fuera, podría ser más realista.

También la gran mayoría, hemos tenido alguna amistad o conocido que no veía la realidad de las cosas y por mucho que le hemos aconsejado, hemos visto que debido al estado de “ceguera” que produce el enamoramiento, no nos hacía caso o incluso se podía enfadar por nuestra forma realista de ver las cosas. La interpretación de los sucesos se puede ver muy modificada si hay sentimientos vinculados.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Capacidad De Inteligencia


Es una capacidad mental muy general que permite razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y usar la experiencia. No es un simple conocimiento enciclopédico, una habilidad académica particular o una pericia para resolver tests de inteligencia, sino que refleja una capacidad amplia y profunda para comprender el ambiente, es decir, para darse cuenta, dar sentido a las cosas o imaginar qué se debe hacer.

La inteligencia humana es una combinación de todos los proceso nombrados, que van dirigidos hacia una adaptación efectiva. Es la unión de muchas habilidades.

La inteligencia humana no tiene límites, es casi infinito nuestro potencial, diferentes textos y expositores plantean el poder que tiene la visión, los sueños, las ganas de hacer las cosas, la actitud mental positiva

¿Por qué empezar hablando de la inteligencia? En un principio no vamos a distinguir entre dos conceptos intuitivos, que admitimos no saber definir, la conciencia y la inteligencia; sin embargo, sí nos vamos a hacer una pregunta sencilla sobre ellos: ¿Sabemos atribuir la inteligencia a seres y objetos? El estudio de la inteligencia siempre ha estado envuelto en complejas polémicas éticas, políticas y educativas, por eso es imposible abordar el tema de manera objetiva. 

La inteligencia ha sido usada como excusa para ordenar a los seres. La sociedad no suele reflejar este orden: Los más inteligentes no ocupan las posiciones más elevadas e influyentes.

Ser inteligente es bueno. Se trata de algo que todo el mundo sabe, ya que supone poseer un nivel elevado de inteligencia nos ayuda a hacer frente de forma efectiva a los diferentes sucesos de la vida. 
Sin embargo… ¿qué es exactamente ser inteligente? ¿A qué nos referimos con inteligencia? 

A la hora de responder a estas preguntas aparecen la duda, no siendo la respuesta algo simple ni insustancial. 

De hecho, el estudio de la inteligencia es un fenómeno complejo que se ha explorado de manera extensa y frecuente desde la psicología, habiendo una gran cantidad de maneras de entender qué y cómo es la inteligencia y habiéndose planteado numerosas teorías de la inteligencia humana a lo largo de la historia.

La inteligencia es la capacidad de entendimiento que poseen los seres humanos y se concentra en el cerebro. Ocupa toda la cavidad craneal y tiene la función evolutiva de auxiliar al ser humano para realizar acciones que lo ayuden a su autodesarrollo y también al desarrollo de la sociedad. 

La inteligencia es evolutiva, adaptativa, moldeable, modificable, perfectible y aplicable.
La inteligencia nace con el ser humano, evoluciona, se desarrolla y muere.

El cerebro podría compararse a un músculo del cuerpo humano que puede mejorar su forma y funcionamiento si el individuo que lo posee colabora en ello. La diferencia que existe es que el cerebro tiene el don de la sapiencia, gobierna los sentidos y dirige el sistema nervioso.

El cerebro es un órgano completo, que divide sus funciones pero a la vez sus partes interactúan para su buen funcionamiento. A toda esta capacidad de funcionamiento cerebral se le denomina capacidad cerebral, capacidad de inteligencia o inteligencia.

Los cambios evolutivos del cerebro en cuanto a su funcionamiento, capacidad, entendimiento y forma, se deben a los intereses del ser humano que se han presentado en distintas épocas de la historia del hombre.


Hoy Es Nuestro Presente


Si todas las personas fuéramos capaces de vivir en el momento presente, realmente estaríamos a salvo de cualquier tipo de preocupación o sufrimiento. Esto de vivir en el día de hoy, que parece una obviedad, es básico para poder sentir y tener una vida plena.

A nivel físico, es obvio que vivas en el día de hoy. No es posible que una persona físicamente viva en el día de ayer o en el día de mañana, porque las leyes de la naturaleza lo impiden. Pero a nivel mental, a nivel emocional, a nivel sentimental es muy común que vivas arrastrándote y culpándote de errores que has cometido en el pasado, o bien temiendo el futuro.

El futuro no se piensa, se crea, y si lo creas basándote en el miedo, lo estás creando de forma negativa. Y esta creación te causa un efecto que se traduce en sentimientos de miedo o angustia en el presente.

Vivir el día de hoy significa disfrutar el momento presente, valorar todas las cosas positivas que tienes en el día de hoy.

Si lo miras con objetividad, siempre habrá miles de cosas por la que tienes que estar agradecido. Siempre habrá montones de situaciones que harán que otra persona desee estar en tu lugar, porque siempre habrá alguien que necesite las cosas que tú tienes.

Cuantas veces tratamos de concentrarnos y caemos en distracciones, los pensamientos van y vienen, damos vueltas y no podemos dedicarnos a lo que debemos resolver? Para aprovechar nuestro potencial al máximo, es necesario que aprendamos a enfocarnos en lo que está sucediendo. 

La dispersión se debe a varios factores, pero el principal es que en ese momento preciso de distracción, la mente está en cualquier parte, menos en el presente

Sin atención, casi toda nuestra energía se disipa. Para aprender a concentrarnos, es fundamental practicar la focalización, que favorece la productividad. Cuando llegamos a este estado, toda la energía se dirige hacia un lugar, una acción, una idea.

No olvidemos que en el presente, está el mayor potencial. La mente tiende a comportarse como un limpiaparabrisas: va y viene, nunca se queda quieta. Salta del presente al pasado, y al futuro sin pausa. Y eso puede resultar agobiante porque genera nerviosismo y ansiedad. Es fundamental frenar esa charla interna para poder rendir al máximo.
Un metafísico diría: la mente oscila como un péndulo, va constantemente del pasado al futuro, y sólo cuando consigas detenerla en el centro vas a volver a ser el dueño consciente de tu vida.
Si todas las personas fuéramos capaces de vivir en el momento presente, realmente estaríamos a salvo de cualquier tipo de preocupación o sufrimiento. Esto de vivir en el día de hoy, que parece una obviedad, es básico para poder sentir y tener una vida plena.

A nivel físico, es obvio que vivas en el día de hoy. No es posible que una persona físicamente viva en el día de ayer o en el día de mañana, porque las leyes de la naturaleza lo impiden. Pero a nivel mental, a nivel emocional, a nivel sentimental es muy común que vivas arrastrándote y culpándote de errores que has cometido en el pasado, o bien temiendo el futuro.

El futuro no se piensa, se crea, y si lo creas basándote en el miedo, lo estás creando de forma negativa. Y esta creación te causa un efecto que se traduce en sentimientos de miedo o angustia en el presente.

Vivir el día de hoy significa disfrutar el momento presente, valorar todas las cosas positivas que tienes en el día de hoy.

Si lo miras con objetividad, siempre habrá miles de cosas por la que tienes que estar agradecido. Siempre habrá montones de situaciones que harán que otra persona desee estar en tu lugar, porque siempre habrá alguien que necesite las cosas que tú tienes.

Cuantas veces tratamos de concentrarnos y caemos en distracciones, los pensamientos van y vienen, damos vueltas y no podemos dedicarnos a lo que debemos resolver? Para aprovechar nuestro potencial al máximo, es necesario que aprendamos a enfocarnos en lo que está sucediendo. 

La dispersión se debe a varios factores, pero el principal es que en ese momento preciso de distracción, la mente está en cualquier parte, menos en el presente

Sin atención, casi toda nuestra energía se disipa. Para aprender a concentrarnos, es fundamental practicar la focalización, que favorece la productividad. Cuando llegamos a este estado, toda la energía se dirige hacia un lugar, una acción, una idea.

No olvidemos que en el presente, está el mayor potencial. La mente tiende a comportarse como un limpiaparabrisas: va y viene, nunca se queda quieta. Salta del presente al pasado, y al futuro sin pausa. Y eso puede resultar agobiante porque genera nerviosismo y ansiedad. Es fundamental frenar esa charla interna para poder rendir al máximo.

Un metafísico diría: la mente oscila como un péndulo, va constantemente del pasado al futuro, y sólo cuando consigas detenerla en el centro vas a volver a ser el dueño consciente de tu vida.


La Educación Inquieta



Cuántas de las insuficiencias que se observan en los alumnos de la educación media ya eran evidentes muchos años atrás; incluso antes del inicio de la educación formal? Hay mucho de secuencial y acumulativo en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

 Lo que observamos en la educación media es el resultado de un proceso. Los alumnos que fracasan en los primeros años en el aprendizaje se mantienen detrás de sus compañeros en los años sucesivos. El atraso inicial sigue pesando en los años siguientes.

No se construye un segundo piso (educación media) sobre un frágil primer piso y malos cimientos. Como suelo decir cada vez que tengo oportunidad, hay que rescatar al niño para salvar al adolescente y al adulto.

Cuántas de las insuficiencias que se observan en los alumnos de la educación media ya eran evidentes muchos años atrás; incluso antes del inicio de la educación formal? Hay mucho de secuencial y acumulativo en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Lo que observamos en la educación media es el resultado de un proceso. Los alumnos que fracasan en los primeros años en el aprendizaje se mantienen detrás de sus compañeros en los años sucesivos. El atraso inicial sigue pesando en los años siguientes.

No se construye un segundo piso (educación media) sobre un frágil primer piso y malos cimientos. Como suelo decir cada vez que tengo oportunidad, hay que rescatar al niño para salvar al adolescente y al adulto.

Cuántas de las insuficiencias que se observan en los alumnos de la educación media ya eran evidentes muchos años atrás; incluso antes del inicio de la educación formal? Hay mucho de secuencial y acumulativo en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Lo que observamos en la educación media es el resultado de un proceso. 

Los alumnos que fracasan en los primeros años en el aprendizaje se mantienen detrás de sus compañeros en los años sucesivos.

El atraso inicial sigue pesando en los años siguientes. No se construye un segundo piso (educación media) sobre un frágil primer piso y malos cimientos. Como suelo decir cada vez que tengo oportunidad, hay que rescatar al niño para salvar al adolescente y al adulto.

Muchos alumnos llegan a la educación media cargando una mochila pesada. Hay que actuar a tiempo para aliviar esa carga. Los primeros años de vida y las etapas de educación inicial y escolar representan un tiempo fértil para el desarrollo de capacidades cognitivas

fundamentales (curiosidad, habilidad verbal, habilidad para pensar, rapidez cognitiva, alcance de la memoria, etc.) que impactan en la capacidad de aprendizaje. En otras palabras, las desventajas cognitivas de muchos niños se hacen evidentes ya desde el punto de partida de la educación escolar. 

Experiencias tempranas enriquecidas –sensoriales, motoras, sociales– y un entorno cultural apropiado desempeñan un papel importante en el desarrollo del potencial cognitivo y la aptitud académica de un niño.

La rapidez en el procesamiento de información alcanza entre los 25 y los 30 años su máximo y luego declina en forma progresiva y constante en todas las edades. 

A los 6-8 años de edad, el desarrollo del lenguaje, el conocimiento léxico, la velocidad o rapidez de procesamiento de la información (rapidez perceptiva), la capacidad de procesamiento auditivo, y la capacidad de procesamiento visual, constituyen marcadores cognitivos fundamentales para explicar diferencias en capacidad de aprendizaje. 

En el otro extremo, cuando se está en etapas de educación universitaria o superior, las exigencias son distintas y, en consecuencia, otras destrezas y estrategias cognitivas se suman. 

El estudiante tiene que: aplicar conocimientos; apoyarse en la evidencia para defender sus argumentos y líneas de razonamiento; identificar y evaluar datos, materiales, fuentes de información; evaluar la validez, confiabilidad, y relevancia de los contenidos; investigar; hacer presentaciones orales y por escrito, etcétera.

En breve, estar en condiciones para iniciar la escuela no es simplemente un asunto de tener la edad cronológica para ingresar en el primer año. 

El mismo razonamiento se aplica para iniciar la educación media y para iniciar la educación superior/universitaria. Hay una variedad de factores relevantes y capacidades cognitivas que explican hasta qué punto se está en condiciones para beneficiarse de los procesos de enseñanza-aprendizaje al iniciar un determinado grado o nivel educativo. 

Muchos de los que comienzan mal siguen mal. La capacidad para aprender y rendir depende en mucho de lo que fueron las etapas previas. En otras palabras, los cambios y mejoras en la educación, traducidos a logros objetivos de aprendizajes relevantes, vendrán necesariamente de la mano de mejoras en la calidad de la educación en las etapas previas. 

Lo que no se hace y se logra oportunamente se lamenta y paga después.

El verdadero desafío que tenemos por delante está en concebir entornos más eficaces para la enseñanza-aprendizaje, y definir qué intervenciones tienen un mejor y mayor potencial de impacto en lo educativo y en el desarrollo integral del alumno y cómo efectivamente instrumentar estas acciones. 

Es así como se maximizan los esfuerzos, logros y resultados. Evitemos la llegada a la educación media cargando ya una mochila pesada llena de insuficiencias.
www.elobservador.com.uy/educacion-educacion-educacion-cuanto-antes-mejor-n256014


La Valoración Positiva


La autoestima es la valoración, generalmente positiva, de uno mismo. Para la psicología, se trata de la opinión emocional que los individuos tienen de sí mismos y que supera en sus causas la racionalización y la lógica.

En otras palabras, la autoestima es un sentimiento valorativo de nuestro conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que forman la personalidad. Dicho sentimiento puede cambiar con el tiempo: a partir de los cinco o seis años de edad, un niño comienza a formar el concepto sobre cómo es visto por el resto de la gente.

El mantenimiento de una buena autoestima es imprescindible en cualquier psicoterapia, ya que suele constituirse como un síntoma recurrente en distintos problemas conductuales. Por eso, hay psicólogos que definen a la autoestima como la función del organismo que permite la autoprotección y el desarrollo personal, ya que las debilidades en la autoestima afectan la salud, las relaciones sociales y la productividad.

El concepto de autoestima es muy importante en el campo de la psicopedagogía. Esta disciplina considera a la autoestima como la causa de las actitudes constructivas en los individuos, y no su consecuencia. 

Esto quiere decir que, si un alumno tiene buena autoestima, entonces podrá alcanzar buenos resultados académicos.

La autoestima también suele ser un valor analizado desde la autoayuda, con miles de libros que enseñan cómo protegerla e incentivarla. Sin embargo, hay sectores de la psicología que creen que la autoayuda puede ser perjudicial para el individuo, ya que promueve un perfil narcisista que afecta a las relaciones sociales.
La autoestima es la valoración, generalmente positiva, de uno mismo. Para la psicología, se trata de la opinión emocional que los individuos tienen de sí mismos y que supera en sus causas la racionalización y la lógica.






El Ahora Es Nuestro

La vida se compone de luces y sombras, de espacios pigmentadamente únicos, entre días y noches que abarcan todo el circular en donde todos estamos.

Seres vivos que danzan y caminan entre habitas que están sujetos a su vida tanto como lo están de ellos mismos, es esa misma vida que mientras el día se vuelve noche y la noche se da la vuelta para convertirse en día, nos regala nuestro ahora.

Mientras el tiempo depende de la mente, el espacio es el territorio por donde se mueve el cuerpo. Pero, dado que la mente es función del cerebro y este es parte de nuestro organismo, la segregación mente-cuerpo es inapropiada. Allí comienzan las dificultades. Si integramos mente y cuerpo, o mejor aún, si nos damos cuenta de que mente y cuerpo son una sola entidad indivisible… esa entidad, como un todo, fluirá.

El presente reside en todo el cuerpo, donde percibimos las sensaciones, incluyendo la cabeza donde se manifiestan los estados mentales. ¿Qué tenemos que hacer para estar en presente? Permanecer atentos a tres cosas: a los movimientos y las posturas del cuerpo (rápidos, pausados, incómodas, confortables…), a las sensaciones que percibimos (agradables desagradables, neutras…) y a nuestros estados mentales (concentrados, dispersos, sesgados, imparciales, alegres, tristes…). El presente es mirar hacia adentro, no curiosear hacia afuera.

La percepción del ahora se puede ejercer mediante la atención total permanente. Cuando vigilamos la mente distraída, la estamos aterrizando, así las distracciones sean remordimientos por lo que hicimos ayer o ilusiones de algo bueno que sucederá mañana. Si la mente se nos escapa, sin importar hacia dónde o hacia cuándo, la observación de la fuga ocurre aquí y ahora.

Vivir en el presente tiene mucho más que ver con estar atentos a lo que nos está distrayendo que con intentar encadenarnos al aquí y al ahora. Si sentimos avaricia o envidia, observamos la experiencia de los deseos desordenados. Si sentimos gula o lujuria, advertimos cómo estas se manifiestan en nuestro organismo. Lo que nos sucede en el segundo que está pasando, en el siguiente, y en el próximo, son las vivencias. Ni siquiera disfrutamos lo que ya poseemos cuando nos engolosinamos con lo que no tenemos.

La mente atenta al cuerpo, a las sensaciones y a los estados mentales nos sostiene en el instante real. Cuando así ocurre, la existencia fluye con espontaneidad. Es imposible fluir a propósito evadiendo el presente. No se puede flotar río arriba. Las corrientes de los deseos desordenados y de las aversiones desmedidas nos sacan de las aguas apacibles. 

Estar aquí y ahora es más estar atentos a las distracciones que están dispersando la mente que ponerle fuerza de voluntad al momento actual.



La Mente Dispersa


El conjunto de lo que nos es sometido, que aparece bajo el ojo de nuestra conciencia (cualquiera que sea el lugar donde está situada) nos da a ver lo que llamamos, mente dispersa. No hay puerta de salida sino una puerta de entrada. Querer salir de nuestros propios pensamientos es tan inútil como querer salir dentro: no podemos más que entrar. Es decir, aceptar observar lo que se desarrolla y refutarlo. 

Mirar no quiere decir aceptar. 

¿Por qué nos descentramos fácilmente? ¿Qué es lo que nos desestabiliza y nos hace perder el centro? ¿Dónde se sitúa la causa profunda, no las causas, no en nuestra historia, o en tono histórico, sino más bien en el instante presente? ¿Qué es lo que pasa en ese momento? ¿Por qué nos trastornamos? ¿En qué nos trastornan estos pensamientos que no nos conciernen? 

Esto significa, por supuesto, que hay una incapacidad para poner distancia y para refutar nuestros propios pensamientos, traduciendo, allí también un principio de identificación a lo que pasa, lo que no es inmutable, lo que no es eterno. Estamos, de alguna manera distraídos por lo que es pasajero, por lo que solo concierne a la personalidad y a su desarrollo en esta materia. 

Nos olvidamos que no somos esto. Hay por lo tanto un sentimiento de implicación exagerado en lo afectivo, en las relaciones, en lo que es vivido, en estos pensamientos que se desarrollan. Estamos de alguna manera bamboleados por nuestras propias emociones y por nuestros propios pensamientos, porque nosotros les damos peso, consistencia y estamos convencidos que ellos vienen de nosotros. 

No por aceptar de manera conceptual que no somos nuestros pensamientos, estos van a desaparecer. El tema es convertirnos en observadores que no son el pensamiento sino que observan el pensamiento desarrollarse. 

Cuando sentimos que la mente está dispersa, hay por lo tanto un principio de identificación dándonos la impresión y a nuestra conciencia de estar en todas direcciones, es decir que los pensamientos nos llevan a otra parte que dentro de nuestro centro, eso nos lo decimos nosotros mismos. Lo que significa sin ir más lejos, que nos dejamos seducir por nuestros propios pensamientos y cuando ellos convienen, estamos centrados o tenemos la ilusión de estar centrados porque los pensamientos corresponden a algo que nos afirma.

Ningún pensamiento puede establecer el Absoluto. Ningún pensamiento puede asegurarnos, de manera duradera, que estamos dispersos o estamos centrados. Los pensamientos no vienen para ser ni agradables ni desagradables. Ellos no hacen más que pasar. Y como todo, ellos pasarán, esto es efímero y damos peso a lo efímero, ya que esto nos altera. 

De ninguna manera estamos colocados en un buen lugar para verlos y refutarlos. 

Desde que un pensamiento actúa sobre nuestra emoción, sobre una decisión, no somos maestro de nosotros mismos, puesto que es el pensamiento quien decide por nosotros.