jueves, 15 de agosto de 2019

Incongruencias


Resulta algo muy común, sobre todo considerando la vorágine expresiva de nuestras comunicaciones, que en el afán de ganar tiempo y espacio en nuestras respuestas, pienso que sobre todo espacio, digamos algunas incongruencias, afirmando o dando por sentado algunas cosas que luego, cuando observamos mejor el resultado de tanta metralla en el teclado de los ordenadores, nos damos cuenta de que no es posible que afirmemos tantas cosas que pudieran haberse hecho o se fueran a realizar en un tiempo y espacio que escapan a nuestras dimensiones conocidas.
Es bueno hacer notar que estas incongruencias no pueden ser adjudicadas a cuestiones de género por más que el sexo femenino lleve la delantera en eso de decir tantas cosas carentes de un asidero lógico o que puedan tener cabida en las formas y dimensiones generalmente aceptadas, en esto de las incongruencias las metidas de pata no tienen género ni tampoco comparaciones medianamente aceptables.

“Se produce una incongruencia cuando se presenta algo contradictorio en algún sentido. La incongruencia se puede referir al lenguaje, a los hechos o a las cosas. En nuestro idioma utilizamos términos sinónimos, como incoherencia, inconsecuencia o absurdo. Por lo tanto, lógica y congruencia serían palabras antónimas.


La incongruencia en el lenguaje:

Cuando hablamos debemos cumplir con algunas reglas lógicas básicas. Si nuestras palabras no respetan los principios lógicos se produce una incongruencia. En este sentido, el principio de no contradicción es un criterio de congruencia, pues no podemos decir que algo es una cosa y al mismo tiempo no lo es (Juan es alto pero bajo no cumple dicho principio). El principio de identidad es otro criterio fundamental, ya que una cosa es necesariamente igual a sí misma. Estos dos principios son claros ejemplos de leyes del pensamiento que afectan al lenguaje. El hecho de no respetarlos implica una evidente incongruencia.

Algunas figuras retóricas tienen una cierta incongruencia, pero no se trata de una contradicción estricta sino que es un juego del lenguaje. Por ejemplo, la paradoja que expresamos al hablar de una música silenciosa, el célebre verso de Santa Teresa "Vivo sin vivir en mí" o la descripción de alguien como un pobre rico. El teatro del absurdo y el arte surrealista tienen igualmente un claro sentido ilógico e incongruente pero esto no significa que carezcan de sentido.

En ocasiones afirmamos cosas que contradicen nuestras acciones. Si digo que soy una persona generosa pero no ayudo a los demás, estoy diciendo una incongruencia, pues lo que digo y lo que hago no coinciden.

La incongruencia no es necesariamente una mentira, ya que alguien puede creer honestamente que dice la verdad aunque sus palabras no sean ciertas. La no correspondencia entre las palabras que decimos y nuestra conducta es la expresión de una contradicción interna.


Si alguien quiere lograr un objetivo pero no actúa en consecuencia nos encontramos con otra contradicción. Así, si digo que quiero mejorar mi inglés pero no estudio más estoy siendo incongruente.
Así las cosas, es como el afirmar que “las gallinas esquizofrénicas ponen huevos sicodélicos”

miércoles, 14 de agosto de 2019

Causalidades



 “En la vida todo tiene una razón de ser, nada ocurre sin ningún motivo; no existen las “casualidades”, sino las “causalidades”. Todas las cosas que vivimos ocurren por un motivo (para ayudarnos a crecer, a superar una situación difícil, o por algún otro motivo...).

Todos hemos pasado por situaciones difíciles y desagradables que desearíamos borrar de nuestras memorias para siempre, situaciones que desgarran nuestros corazones hasta el punto de asfixiarnos; pero la verdad es que todo eso tenía que pasar para que pudiéramos aprender u obtener algo de ello. La vida nos ha golpeado muy fuerte a todos muchas veces, pero lo importante es ser fuertes y salir adelante en cualquier situación, ya que muchas veces las mismas situaciones duras son las que nos aportan algo que nos servirá para superar crisis aún peores que vendrán más adelante.

Además de eso, las situaciones difíciles también nos ayudan a crecer emocionalmente: hay veces que el crecimiento se produce en el mismo momento (cuando uno supera la situación), y hay otras veces que recién con el paso del tiempo (una vez que las heridas ya sanaron), miramos atrás y comprendemos cosas que en ese momento de sufrimiento no comprendíamos, y así crecemos como personas.

“Madurar” es un proceso muy difícil y doloroso que nos obliga a dejar atrás ciertas cosas o personas que considerábamos importantes, pero no debemos tener miedo a madurar, porque es un proceso por el que debemos pasar para encontrarnos a nosotros mismos; y aunque nos parezca que perdemos más de lo que ganamos, la verdad es que ganamos más de lo que perdemos. Uno madura muchas veces en su vida, es más, podría decirse que los humanos estamos en constante evolución.

  
Pero hay que tener en cuenta que no solamente se madura cuando uno pasa de ser un niño a un adolescente, uno madura cuando evoluciona emocionalmente, esto se consigue aprendiendo lecciones, mejorando nuestra forma de ser y aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos.

Es difícil aceptarse a uno mismo y perdonarse por los errores del pasado, pero tenemos que aprender que nosotros somos el reflejo de nuestro pasado, y que para estar en armonía con nuestro presente tenemos que aceptar nuestro pasado. Todo lo que hicimos ya pasó y no puede ser cambiado, así que no podemos quedarnos estancados deseando que las cosas fueran distintas, debemos tratar de seguir adelante, y compensar y aprender de los errores del pasado.

Todo lo que pasó es porque debía ser así, y hasta lo más injusto y horrible ocurre por un motivo; es por eso que no debemos cerrar nuestros corazones, pero esto realmente no es fácil.

Ver como algo malo pasó por tu culpa y ser capaz de perdonarte, es una de las cosas más difíciles que existen, por eso mismo es que es tan difícil “seguir adelante”. El peor enemigo de uno es uno mismo, ya es uno mismo quien no se permite seguir adelante.

Pero a pesar de tener tantos fallos y cometer tantos errores, las personas también tenemos muchas virtudes y cualidades que equilibran la balanza; nadie es sólo luz o sólo oscuridad, todos tenemos luz y oscuridad en nuestros corazones, lo importante es mantenerse equilibrado.”

recorriendocaminos.jimdo.com/un-rayo-de-luz/todo-tiene-una-razón-de-ser/  

La Sobriedad


Mencionamos la importancia de la sobriedad en cuánto a la manera de evaluar no solamente nuestra propia conducta, sino además, tener en cuenta este inestimable valor, a la hora de considerar nuestro rol dentro de la perspectiva real de las acciones humanas.

“Tendríamos que decir que la sobriedad se considera como una de las virtudes más importantes del ser humano. Y es que se establece que aquella es la que permite que cualquier persona pueda vivir teniendo muy claro qué es necesario y qué es superfluo. Es más, se dice que gracias a esa cualidad y valor, un individuo que la posee no sólo no perderá tiempo en cosas superfluas sino que además utilizará el dinero de forma absolutamente correcta y sin despilfarrarlo en cosas que no son realmente importantes.

Además de todo ello, se establece que entre los principales enemigos que posee la citada sobriedad se encuentran el egoísmo, la búsqueda del placer propio o incluso la sociedad de consumo en la que se vive actualmente. Y es que en esta última, se tiende a querer acumular más bienes que nadie, a tener los últimos productos en materia de tecnología, a llevar las últimas prendas o incluso a darse todo tipo de caprichos.”

Como vemos la sobriedad es mucho más que “el estar lúcidos” al momento de conducir.



Reírnos De La Risa

Varios estudios e investigaciones han intentado hallar la influencia que tiene la risa en nuestra salud mental y física. De hecho, todos somos conscientes que reírnos es algo sano y que pone a funcionar ciertos músculos que raramente usamos en nuestra vida diaria. Además, la risa también genera en nuestro organismo ciertas hormonas que nos proveen de felicidad y buen humor.

La capacidad para mejorar nuestro estado de ánimo que tiene la risa no es algo que los humanos hayamos descubierto recientemente. Los beneficios de la risa son conocidos desde hace siglos, prueba de ello son los escritos de Platón o Sócrates, que ya concebían la carcajada humana como una fuente de placer.

El propio Sigmund Freud, más recientemente, declaró que la risa es una clave esencial para liberar tensiones y energías negativas. En muchas culturas, la risa ha sido un elemento importante para lograr la armonía cuerpo-espíritu, como por ejemplo en la filosofía hinduista.

Desde la psicología, la risa también ha sido contemplada como un recurso para fomentar el bienestar psicológico y la salud de los individuos. Su forma más conocida es la Risoterapia, una terapia basada en el buen humor y en los efectos positivos para nuestra mente que tiene el sano hábito de reír.

Reírse es importante en nuestras vidas. Es una manera sana de mantener nuestro cuerpo y nuestra mente en buena forma.

Puedes Contar Conmigo

 
Es bueno detenernos a la orilla de un lago, poner nuestros pies cansados de tanto trajinar en el remanso de sus aguas, respirar profundamente y dejarnos llevar por los senderos de nuestra mente como quien toma entre sus manos tal como si fuese una mágica caja de música y mientras le dejamos expresar su sentir, comprender que es algo que siempre ha estado a nuestro lado y que muy pocas veces tenemos el tiempo de poder escuchar.

Hoy, es diferente dejemos nuestros pies remozarse mientras nos cuentan como cuando éramos niños todo el color de estas estrofas.

Puedes Contar Conmigo: Poema

 “Si tienes secretos que quieras contar, podemos hablar durante todo el día.

Si tus sueños se vienen abajo por alguna razón, yo te haré recordar donde perteneces.

Si necesitas algún lugar donde esconderte, detrás de mis espaldas podrás estar siempre.

Si tu mundo comienza a caerse, yo me quedaré hasta levantarlo.

Cuando necesites algo de espacio, aquí está mi cuarto, puedes tomarlo.

Si alguien rompe tu corazón, juntos lo volveremos a armar.

Cuando te sientas cansado, o vacío por dentro, yo te mostraré que no estás solo.

Si te pierdes allá afuera, yo te iré a buscar y te traeré de vuelta a casa.

Yo iré contigo a cualquier lado, cuando necesites caminar largas veredas.

Cuando nada parezca estar yendo bien y necesites un amigo... aquí estaré.

Colaboración de Víctor Manuel Espino Ocampo de Ixtapa, Zihuatanejo, México.


El Ser Libre

 

No siempre que mencionamos la palabra libertad entendemos a cabalidad su significado, no se trata solamente de sentirse libre ante determinadas circunstancias ni de evaluar el grado de responsabilidad o de compromiso que asumimos con nuestra postura ante una situación dada.

Cuando hablamos de libertad nos referimos a toda acción que emprendamos impulsados por nuestra libre y espontánea decisión de expresar nuestro pensamiento independientemente de lo que pudiesen pensar todos aquellos cuya especulación sobre este caso en cuestión les pudiese significar, a nuestro entender eso es asumir nuestra condición de ser y sentirnos libres.

“Si quieres ser dueño de tu libertad,  ¿estás deseando reconocer la libertad de los demás también?
Entonces, puedes comprender que no haces a los demás tristes, si no que ellos pueden decidir sentirse de esa forma cuando tú haces algo. Tú no les haces felices, si no que – ellos optan por sentirse así cuando tú haces algo.

 No importa lo que hagas, digas, algunas personas lo aprobaran, y otras no. Tienes la libertad de decidir con qué personas estarás. Si decides estar con los que te juzgan, puedes sentirte como una mala hierba en un jardín, sintiéndote constantemente como si necesitases defenderte a ti mismo y a tu forma de Ser.

En cambio, puedes elegir estar bien cuando te juzguen, sabiendo que solamente estás siendo quien tú eres, y que los demás son libres de sentir lo que quieran acerca de esto. Pueden estar juzgándote bajo sus estándares, pero tú estas viviendo bajo tus propios estándares. También puedes elegir estar con esas personas que no te juzgan,   y en cambio, te aprecian por quien eres. Puedes sentirte más libre, y más relajado cuando eres auténtico, siendo quien realmente tú eres. Comprenderás que tú no eras una mala hierba, sino solamente una flor en el jardín equivocado.

Quizás, en el pasado, tendías a cambiar, a ser alguien distinto de quien eres realmente, para ser amado, para obtener amor. Si quieres saber que eres querido por como tú eres, entonces sé quién realmente  eres, y deja que sea esa la imagen que se ama.

 El amor no puede ser solicitado. Debe fluir libremente, y darse libremente. Entonces, sabrás que ese amor es auténtico. Si  tú creas una imagen a fin de ser amado, y la gente ama esa imagen, con eso no te sentirás amado por quien realmente eres.

 Si las expresiones de amor se solicitan, se piden, entonces no sabes en realidad si se manifestarían en caso de que tú no la pidieras. Todavía no estarías seguro del amor. Date cuenta cuando las expresiones de amor proceden libremente de los demás, cuando tú eres auténtico. Entonces, sabrás que llegan porque los otros eligen expresar su amor, y sabrás que es auténtico. Cuando sabes que el amor está ahí, ábrete y siéntelo”.

Ser auténticamente libres incluye también a los prejuicios como también al “qué dirán de mí” o al “que podrán pensar de mí” si permitimos que las presiones del tipo que sean intercedan en nuestras decisiones nuestra libertad estará condicionada por los sentimientos de terceros que sujetos a motivaciones y/o intereses particulares pueden sentirse compelidos a interceder e intentar ejercer algún tipo de presión sobre tus decisiones.


Siempre Lúcidos



“La lucidez suele asociarse a la capacidad intelectual, de análisis o de reflexión que tiene una persona.

Quienes están considerados como lúcidos suelen generar admiración por sus pensamientos sobre una determinada situación o por sus facultades para ver los problemas de una forma diferente al resto”.
El intelecto supone la capacidad de desarrollar representaciones mentales de la realidad y de relacionarlas entre sí. El concepto puede asociarse a la inteligencia, la reflexión y el raciocinio.

La capacidad de entender la unidad de lo semejante y de pasar de lo individual a lo universal (y viceversa), de elaborar y vincular conceptos y de comprender distintas problemáticas forma parte del intelecto.

No podemos pasar por alto tampoco el hecho de que además se considera que el intelecto humano tiene varias funciones importantes como son las que exponemos a continuación:

• Atención, que ayuda a estar alerta ante un hecho o situación concreta.
• Sensopercepción, que es la que permite captar los estímulos externos a través de los diversos sentidos.

• Imaginación, que se define como la capacidad que tiene el intelecto de pensar en imágenes.
• Memoria, que da la oportunidad al hombre y a la mujer de usar el pasado en el momento presente.
• Afectividad. Con este término nos referimos a las sensaciones y a los sentimientos que experimentamos y que hacen que cambie nuestro estado de ánimo.
• Pensamiento, que es el que permite diferenciar al ser humano del resto de seres vivos. Es más, es el que hace que se establezca como superior frente al resto de seres que moran en el planeta.

Ante lo expuesto podemos apreciar cuán importante resulta el hecho de que podamos mantenernos lúcidos en todas nuestras acciones diarias sobre todo cuando consideramos la estrecha relación y la afinidad resultante en este tan importante como vital vínculo en estas áreas tan sensibles  para un correcto y efectivo uso de todas nuestras capacidades intelectuales.



El Recurso De La Aptitud



En la medida en que valoramos este valioso potencial que disponemos para el desarrollo de nuevas habilidades que nos estimulan y complementan en  cuánto a nuestra capacidad de percibirnos como seres capaces de alcanzar ciertos grados de formación que nos permita avanzar  en nuestro afán de compartir este potencial que definitivamente nos identifica con todos aquellos con quienes nos interrelacionemos en la tarea conjunta de unos y otros en el quehacer social.

“En tanto, en términos psicológicos, una aptitud también será aquella característica a través de la cual los profesionales pueden pronosticar diferencias interindividuales entre diversas personas en una situación de aprendizaje futura, es decir, para la psicología, la aptitud no solo implica lo que mencionábamos más arriba de la capacidad de una persona para realizar correctamente una tarea que se le encomienda, sino que además refiere a aquellas capacidades cognitivas, características emocionales y de personalidad que todos los seres humanos reunimos.

Según los diversos estudios que sobre la materia ha llevado a cabo la psicología, las aptitudes están estrechamente vinculadas al nivel de inteligencia que tiene una persona y a las habilidades tanto innatas como adquiridas en el proceso de socialización.

Entre las aptitudes que describe y que ha observado la psicología gracias a su investigación y estudio, nos encontramos con las siguientes: concentración mental, habilidad musical, habilidad corporal, memoria, destreza manual, coordinación, inventiva, capacidad de análisis, atención, inferencia, razonamiento inductivo, razonamiento deductivo, comprensión verbal, expresión escrita, pensamiento lógico y pensamiento abstracto, entre otros.”

Descubrir nuestras aptitudes nos hace socialmente complementarios y nos permite ubicarnos correctamente en aquellas áreas de actividad donde nos sentimos más útiles.

Capaces de poder compartir nuestras habilidades, incentivados siempre bajo la óptica de una fructífera integración social que nos haga sentirnos copartícipes en los mayores logros de la comunidad que integramos.


Temperamento



Cada uno de nosotros reacciona en forma muy particular, tan particular que no habemos dos que lo hagamos de la misma manera, se dice que así lo hacemos porque cada uno manifiesta su propio temperamento, vale decir, que de alguna manera recurrimos a todo lo que nos identifica, lo que constituye nuestra forma de ser y de reaccionar ante una situación dada.

“El temperamento es la manera de ser única y particular de cada persona. No hay nadie en nuestro planeta que tenga una forma de ser exactamente igual a otra. Por caso, al temperamento se lo considerará una característica estrictamente singular. La historia y la identidad son las que básicamente delinean ese temperamento y que hará que ante determinadas circunstancias actuemos de tal o cual modo.

Persona con constantes cambios en el humor

Por otro lado el concepto se usa para referirse a aquella persona que presenta recurrentes cambios de humor, y que dispone de un temperamento fuerte.

Se aplica el término temperamental especialmente a personas que actúan de acuerdo a su temperamento natural, es decir, sin filtro o sin medir las consecuencias.

El ser humano es un individuo social que vive siempre dentro de una comunidad de pares y como tal, respeta en mayor o menor medida reglas y pautas que tienen que ver con la convivencia. Esas pautas muchas veces suponen el aplacar el temperamento o la personalidad verdadera que cada persona tiene en pos de evitar conflictos, litigios y peleas con los demás.

Un individuo temperamental es una persona que se deja llevar por su temperamento, que no pone filtros a sus acciones y que, como se guía por una profunda emocionalidad (que puede ser tanto positiva como negativa), por lo general no otorga demasiado espacio a conductas racionales o racionalizadas de manera consciente. Una persona temperamental es entonces alguien que actúa de acuerdo a sus impulsos sin medir las consecuencias, que puede mostrar mucha ira o mucha alegría sin encontrar un punto medio.

En el lenguaje común, el concepto de temperamental (que es un adjetivo de tipo calificativo) se relaciona más que nada con conductas un tanto negativas, es decir, abruptamente violentas, agresivas o conflictivas.
Si bien todos los sentimientos en exceso pueden ser característicos de una persona temperamental, aquella que se enoja en demasía, que demuestra agresividad o violencia es usualmente caracterizada como tal.

Las personas temperamentales suelen tener problemas para convivir pacíficamente con otros y esto tiene que ver directamente con el hecho de no actuar racionalmente y dejarse llevar por las emociones.
Alguien temperamental puede ser excesivamente sincero, agresivo y violento y eso hace que en su convivencia con otros individuos, las relaciones a establecer sean poco duraderas o muy conflictivas. Además, un individuo temperamental suele mostrar poca paciencia y tolerancia a los intereses o gustos de los demás si esos intereses no son compartidos.”

Cuando logramos ser identificados por nuestro temperamento y la resultante del “concepto colectivo” nos identifica por “el buen” o “mal” temperamento que nos caracteriza lo que es puesto  “en evidencia” son los atributos sobresalientes de nuestra personalidad, situación que deberemos considerar a la hora de “definir valores” en nuestras reacciones públicas.


Al Pie Del Cañón


"Estar al pie del cañón" quiere decir estar ahí, dispuesto a hacer lo que sea, a ayudar, a no huir de los problemas, a apoyar a alguien, no desaparecer cuando algo va mal
“Pica, pica, Tararira, plata viva del juncal, si no se me corta el hilo, junto al agua me hallarás”
 Osiris Rodríguez Castillo

"Estar al pie del cañón" quiere decir estar ahí, dispuesto a hacer lo que sea, a ayudar, a no huir de los problemas, a apoyar a alguien, no desaparecer cuando algo va mal
“Pica, pica, Tararira, plata viva del juncal, si no se me corta el hilo, junto al agua me hallarás”
 Osiris Rodríguez Castillo

"Estar al pie del cañón" quiere decir estar ahí, dispuesto a hacer lo que sea, a ayudar, a no huir de los problemas, a apoyar a alguien, no desaparecer cuando algo va mal
“Pica, pica, Tararira, plata viva del juncal, si no se me corta el hilo, junto al agua me hallarás”
 Osiris Rodríguez Castillo

Manifestamos nuestros deseos de que estaremos atentos a todo lo que pueda venir por delante y que pueden contar con nosotros en toda ocasión en que nos puedan necesitar.

Eso es lo que entendemos por estar “al pie del cañón” atentos y confiables en cuánto a nuestra capacidad solidaria de aportar lo mejor de nosotros cada vez que se estime que sea necesario.

Cierto es que no somos “los dueños de nuestro destino” el futuro definitivamente no nos pertenece, eso no depende solamente de nuestra voluntad e intenciones, pero al igual que aquel niño que a orillas del río se mantenía atento a su caña de pescar, expresamos el mismo sentido que el contenido en esta estrofa:

“Pica, pica, Tararira, plata viva del juncal, si no se me corta el hilo, junto al agua me hallarás”


martes, 13 de agosto de 2019

La Mirada Interior

“La relación humana, el contacto auténtico interpersonal, es nuestra razón de ser, es por lo que estamos aquí, por lo que vivimos. Más importante incluso que el alimento, estamos diseñados para sentirnos conectados, para sentir amor y aceptación, relacionándonos con los demás. 


De alguna manera, es lo que da propósito y significado a la vida. Y cuando no nos conectamos o la conexión es defectuosa, nos rompemos.

El verdadero contacto es esa energía que existe entre las personas cuando nos sentimos vistas, escuchadas y valoradas por el mero hecho de ser; cuando sentimos que podemos dar y recibir sin juicio; de tal manera que obtenemos de la relación sustento y fortaleza. Surge del amor, de la transparencia y de nuestra vulnerabilidad esencial.

Nuestra cultura, con su pretensión de permitirnos, a nosotros sus habitantes, una vida más cómoda, segura y predecible, como de anuncio de televisión, nos impone a todos aquellos que no nos damos cuenta, ocultarnos tras una máscara de igual perfección y certeza, nuestro ego. Desde la máscara vivimos pretendiendo ser perfectos y autosuficientes, estupendos. A más esfuerzo hacemos por ser perfectos, más vergüenza sentimos, de que otros vean nuestros errores y sin darnos cuenta, nos desconectamos. Ya que para que la conexión entre las personas pueda suceder, tenemos que dejarnos ver de verdad, mostrarnos auténticamente en nuestra humanidad.

La humanidad a la que hago referencia es todo eso que nos hace comunes a todos los humanos, a saber: nacemos conectados,  inacabados e imperfectos,  con todo un potencial de superación y aprendizaje, necesitados de amor y sentido de pertenencia, vivimos luces y sombras, 
somos profundamente vulnerables a la vez que capaces y un día u otro, misterio de los cielos, morimos.

Todo esto que es tan común a todos nosotros, de aquí y de “acullá”, por el mero hecho de existir, para muchos es extremadamente  vergonzante, ya que directamente nos conecta con el miedo a no poder mantenernos en contacto con los demás. Con  el miedo a ser rechazados y excluidos, por nuestras imperfecciones.

Este miedo es universal, todos lo sentimos en algún momento. De él procede la vergüenza de mostrarnos tal cual somos. Del temor a que si los demás  pudieran ver o saber algo de lo que hay en mí, me fueran a rechazar. El temor es tal que de hecho, es algo de lo que normalmente no hablamos, evitamos. Y cuanto menos queremos hablar, más vergüenza sentimos. Sin embargo, si enfrentar el miedo a ser inadecuado o a no ser suficiente es una tarea dura, no es tan dura como el pasarnos la vida tratando de ocultarlo, avergonzándonos.

La vergüenza  pulsa de una manera diferente para cada uno: para unos se expresa con un “no soy lo suficientemente guapo” o,” estoy demasiado gordo”, para otros con un “tendría que tener un mejor trabajo” o, “no gano lo suficiente” para otros con un “no tengo buena memoria” o, “soy un desastre de madre, padre, hijo, etc. ” en fin,  cada cual con nuestro talón de Aquiles padecemos esta vergüenza, por momentos.

Como si esa percepción interna, esa desagradable sensación de vulnerabilidad,  nos impidiese ser dignos de seguir conectados a los demás. Sin darnos cuenta de que es esa misma vulnerabilidad la que nos impulsa a estar conectados mutuamente, la que nos motiva y desde donde también surgen la alegría, el amor, el sentimiento de pertenencia, la creatividad, la fe...

Y es que aún siendo imperfectos, que todos lo somos, seguimos necesitándonos los unos a los otros. Siendo imperfectos, seguimos siendo valiosos, dignos de ser aceptados y  amados. Siendo conscientes de esto, de esta vulnerabilidad universal que nos une, dejemos de lado la vergüenza y acojamos nuestra imperfección con amor que eso, nos hace fuertes. Y es tan sólo desde ahí que podremos aceptar y respetar la imperfección de los demás.

Si estamos dispuestos a dejar de lado la imagen ideal de nosotros mismos que hemos proyectado al mundo. Si tenemos el coraje de mostrarnos tal cual somos, de contar nuestras historias desde el corazón y con total transparencia, compartiendo nuestra sombra, ese lugar  donde habitan nuestra imperfección, nuestro miedo,  frustración,  envidia,  tristeza,  etc… y que es el centro de nuestra inevitable vulnerabilidad; sólo entonces seremos capaces de conectarnos realmente a los demás y a nosotros mismos; sólo entonces seremos capaces de construir significativas y auténticas relaciones con otra gente. No es nada más- ni nada menos- que una apertura del corazón y una relajación de los mecanismos de nuestro ego.

Atrevámonos a ser vistos, permitamos que los demás nos vean en profundidad, con nuestras glorias y miserias, con nuestra vulnerabilidad…Tan semejantes a las suyas, a las de todos. Amémonos de todo corazón, aún sin saber si seremos correspondidos, ya que ese sólo gesto moviliza nuestra fuerza interior.

Si de algo debemos tener plena certeza de que no existen padrones de perfección humana lo que seguramente encontraremos es un vasto campo sembrado de excusas dentro del cual vemos crecer conjuntamente todas las justificaciones que como humanos que somos hemos sabido sembrar, es por eso que cada vez que cometemos alguna imprudencia propia de “nuestra debilidad humana” surgen espontáneamente los consabidos razonamientos en el cual intentaremos “cargarle toda la culpa” precisamente a estas tales justificaciones, “que podemos hacer” “somos humanos no somos perfectos”  “es por eso que fallamos”.

Nos hace mucha falta esa “mirada interior” la cual debe ser franca y sincera, lo que veamos en la imagen que se nos presenta en frente, es la nuestra, no puede haber otra igual, ni siquiera puede ser parecida, asumamos lo que vemos, apreciemos lo que vemos, brindémosle todo el amor y comprensión que necesita y si algo debe ser cambiado o mejorado, hagámoslo.


La Capacidad De Dar


Cuentan que a un pueblo lejano, un día llegó un hombre ya bien anciano. Decían de él que era sabio. 
Unos jóvenes universitarios decidieron probarlo. Fueron hasta él y le preguntaron:
‘Si eres un sabio, entonces dinos quien es la mejor persona de este pueblo.’

El sabio aceptó el reto y al día siguiente, se posicionó en una calle donde se dice que todos los ciudadanos pasaban continuamente. Colocó un cartel que decía: ‘NECESITO ALGO DE USTED. POR FAVOR, DONEME ALGUNA COSA.’
La gran mayoría le dio dinero.

Pero, cada vez que le daban dinero, él lo arrojaba a otro mendigo que se encontraba a su lado. La gente se sorprendió con su actitud.
Al día siguiente, de nuevo estaba él con el mismo cartel.

Esta vez, muy pocos le dieron dinero – que fue debidamente arrojado al otro mendigo – pero le trajeron comida, de la mejor y de la peor.
Nuevamente, el sabio dio toda la comida recibida a otros mendigos cercanos y, al llegar la hora del almuerzo, comió de su propia comida.
Nadie entendió que quería realmente el sabio.

Llegó el tercer día, estaba él con el mismo cartel pero esta vez le dieron menos dinero que el día anterior y muy pocos le dieron comida y la que recibió él la distribuyó con los otros mendigos del lugar, pero, un hombre apareció se acercó al sabio, le preguntó cómo estaba, le sonrió, conversó un rato con él y después se retiró.

Cuando el hombre se fue, el sabio se movió y abandonó el lugar.

Dos días después, los jóvenes preguntaron sobre lo que había sucedido.
‘Mis jóvenes, la realidad es que tanto el dinero como la comida que me dieron no tenían nada de especial. Simplemente cumplían con su deber, por tener algo, dando a los que no tienen. Sin embargo, la persona que se acercó, me sonrió y conversó conmigo es la mejor de todas, porque me dio la riqueza de la vida y la comida del alma.

‘Siempre que busquen a alguien bueno, verifiquen que, junto con cualquier cosa material, esa persona de algo de si misma.’
Autor desconocido.


El Proceso De Maduración

Caramba, el tiempo pasa, nuestra mente permanece dentro de este cascarón que nos recubre, ella, nuestra mente, la consecuente testigo de todo este proceso, continúa dictándonos todo lo que percibe, ahora ya no permanece callada, no nos habla a través del dolor que nos aqueja por alguna impericia cometida, ahora no es necesario que nos grite desde nuestro interior, solo nos susurra suavemente, ahora es un nexo vital y moderador que nos ayuda a comprender mejor todo el valor acumulado de eso que llamamos con ternura, madurez.

“Cuando tomamos decisiones mirando el largo plazo. Cuando tenemos la capacidad de asumir las consecuencias de nuestros actos. Cuando hemos conocido el éxito y el fracaso. Cuando entendemos que la vida continúa y que, al final, uno siempre sigue respirando. Cuando hacemos todo eso, hemos madurado.

“Inmaduro”. A los hombres pareciera quedarles muy bien ese calificativo. Y a las mujeres les encanta decírselos. Basta un solo acto que huela a adolescencia, a descompromiso, a entretención, y son “inmaduros”. Y de ahí a la imagen del treintón o cuarentón con apariencia de 15 y mentalidad de 18, es cuestión de segundos… 

Son los estereotipos los que más le pesan al inmaduro o inmadura (no es un privilegio o desventaja de género esto de no pensar exactamente como piensa el resto).

Y les pesa también ese aire de obligatoriedad que acompaña siempre al “inmaduro(a)” y que tiene que ver con que lo que viene es que se ajuste al resto y “madure”. Pero la madurez no es una alternativa que se pueda tomar de entre varias posibilidades. Ese es el problema. La madurez tiene que ver con un proceso inconsciente de experiencias de vida, cambios biológicos y psicológicos que no se manejan a voluntad.

Por todo lo anterior es la pregunta ¿cuándo maduramos? La respuesta es todo lo que viene.

Primero, una definición. Aunque algunas veces se usan casi como sinónimos, madurez no es lo mismo que adultez (aunque pueden coincidir). La adultez es una clasificación social y tiene que ver, como dice a Tendencias el psicólogo y experto en adolescencia estadounidense Stephen Wallace, con “una edad particular en la que cada sociedad determina que el individuo se ha convertido, legalmente, en un adulto”.

La madurez es otra cosa. Más sutil y que no tiene que ver con una edad en específico ni un período exacto. Es, según los especialistas, el momento (generalmente después de los 30) en que una persona asume que si algo sale bien o mal en su vida, es sólo la consecuencia de sus propias acciones. En otras palabras: es el momento en que una persona es capaz de tomar las mejores decisiones posibles pensando más en el beneficio de largo plazo que en lo inmediato, dice el siquiatra de Clínica Las Condes Elías Arab.

Y eso, como es obvio, no es para todos igual. Los procesos y las historias personales influyen en los tiempos de cada quien y, por eso mismo, hay algunos que nunca maduran. Aunque se estima que la mayoría lo hace de los 30 años en adelante y a partir de tres condiciones imprescindibles. Primero, el cerebro, la máquina que permite toda nuestra vida emocional, debe haber finalizado su maduración, algo que nunca ocurre antes de los 25 años. Segundo, la persona se debe haber enfrentado a experiencias no traumáticas, pero sí poderosas y capaces de cambiar la perspectiva, como el fracaso. 

Por último, debe haber alcanzado la autonomía en tres sectores claves: emocional, moral y económico.”