lunes, 14 de marzo de 2016

Nuestra Visión


 Recordando un episodio muy interesante en la relación cultivada con cada uno de mis hijos es Lo que me ha motivado a escribir un artículo sobre el tema de la visión.

Resulta que en ocasión de estar estacionado con el automóvil a unos tres metros de distancia del vehículo que estaba más al frente dejé a mi hijo-que en aquel entonces tendría unos once años-con la intención de que me esperara mientras yo hacía rápidamente unos trámites, cuando retorné observé el auto estacionado en el frente y le pregunté al muchacho: ves la matrícula de ese auto? Repito que estaba a escasamente unos tres metros de distancia, la sorpresa fue que me responde: papá no alcanzo a divisar la matrícula, tal respuesta me dejó atónito pues si bien yo soy bastante corto de vista y uso lentes, la visualización de la tal matrícula era algo sumamente fácil de percibir por lo menos para mi criterio de visión normal.

De esta manera pude descubrir que mi hijo tenía dificultades para observar su entorno y decidimos concurrir a un oftalmólogo para informarnos mejor de lo que estaba pasando.

Cuando el médico le realizó los exámenes correspondientes nos comentó que la visión de mi hijo estaba muy afectada y que necesitaba el uso inmediato de lentes permanentes, agregando: seguramente la noción del mundo que le rodea tendrá un sentido muy diferente para él sobre todo en lo que atañe a la percepción de las formas y los colores.

Esa experiencia nos ayudó a comprender mejor el concepto de “visión normal” que habíamos utilizado  hasta entonces y darnos cuenta de que no todos percibíamos las cosas de la misma manera, que lo que definimos como “visión normal” era algo estrechamente ligado a cada persona y a su particular forma de percibir aquello que está al alcance de su vista y que no existen “reglas generales” que puedan determinar lo que pueda ser considerado como “visión normal”.

He aquí algunas definiciones que nos pueden orientar al respecto:

La visión personal es individual. Requiere ser delineada por cada quien en sintonía con sus intereses, sus recursos, sus fortalezas y debilidades. Tiene que ver con las metas y los objetivos que se quieren lograr y será el origen de para qué alguien hace lo que hace.
Aquellos que corren todo el día haciendo infinidad de cosas, quienes no saben decir que no a ningún pedido, los que odian su trabajo o quienes se encuentran a disgusto con las decisiones que se ven obligados a tomar , seguramente carecen de una visión personal o si la tienen, no la están respetando.
Cómo crear la propia visión
¿Quién quiero ser?; ¿A dónde quiero llegar? ; ¿Qué quiero tener? ;¿Qué tipo de gente quiero tener a mi lado?; ¿En cuánto tiempo lo puedo lograr? Son algunas de las preguntas cuyas respuestas pueden ir delineando la visión personal.
Al hacerlo. sin embargo, es muy importante no confundir los medios con los fines. Si el fin que se plantea es tener, se está equivocando la meta. Si se busca tener fama, tener dinero, tener una pareja, tener lo que otros tienen o lo que otros dicen que hay que tener, en cualquier caso nada será suficiente. Cuando se tiene un poco, se quiere más. ¿Cuánto dinero es suficiente?, ¿Cuánta fama?, ¿Se está dispuesto a vivir en la indiferencia, el desamor o el maltrato con tal de estar en pareja?
La visión tiene que ver con aquellos logros que le dan sentido a la vida de una persona porque la enriquecen y mejoran el mundo donde esa persona se desarrolla. El amor, la cooperación, la empatía y la creatividad son algunos valores que cuando se alcanzan producen sentido en la vida de las personas.
Escribir un diario, enviar cartas, mantener conversaciones profundas, son algunas actividades que contribuyen a poner en claro lo que se quiere y así diseñar la visión personal. Lo importante es que las respuestas vengan de adentro de la persona y no del afuera. No todos necesitan lo mismo.
Beneficios de vivir atento a la visión personal
Tener una visión es como tener un Norte hacia dónde dirigirse sin dudar. Todas las acciones de la vida pueden entonces valorarse de acuerdo a cómo se ajusten a la visión personal. Actuar en consecuencia produce no sólo el estar más cerca de la meta sino también una gran tranquilidad espiritual.
Por otra parte, vivir en pos de la meta planteada le otorga a la vida sentido y hace que las dificultades se tomen como transitorias y sea más fácil superarlas. El Psicólogo Alemán Víktor Frankl, en su libro El Hombre en Busca de Sentido escribe "Lo que el hombre realmente necesita no es vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta que le merezca la pena. Lo que precisa no es eliminar la tensión a toda costa, sino sentir la llamada de un sentido potencial que está esperando a que él lo cumpla." Así, cuando se tiene una meta superior, las dificultades son en realidad oportunidades para sacar lo mejor de cada uno en el intento de superarlas.
Síntomas de que está faltando definir la visión
La sensación de insatisfacción, de que nada es suficiente, lleva muchas veces al consumo de psicofármacos y la búsqueda de respuestas que sean dadas por el afuera. Y es ahí más que nunca cuando es necesario buscar el sentido de la propia vida, la razón para vivir. Muchas personas lo descubren luego de pasar por experiencias extremas, como haber estado cerca de la muerte. Sería deseable poder experimentarlo sin tener que llegar tan lejos.
Diseñar la propia vida es el trabajo más importante que una persona viene a realizar, pues abarca todo lo demás que le va a pasar. El producto de su obra pueden ser hijos felices, un buen hogar, un legado creativo, una sociedad dónde valga la pena vivir y sobre todo el hecho de convertirse en un ser único, valioso y especial.
Todo esto que les estoy comentando ha surgido en la constatación de que no tenemos una misma visión aunque lo que estemos observando se encuentre a unos tres metros de distancia.

Hugo W Arostegui

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