jueves, 20 de junio de 2019

Recordando A Pandora

En estos días pasados he tomado la decisión de poner un poco de orden en el contenido de uno de los cajones de mi escritorio, una muy postergada decisión por cierto, en el cual se han ido acumulando con el paso del tiempo una enorme cantidad manuscritos realizados en la más variada colección  de objetos que uno pueda imaginar.

Lo que ha ido apareciendo a medida que avanzaba mi “puesta en orden” me retrotrajo a épocas durante las cuales cualquier objeto me resultaba lo suficientemente útil como para insertar en ellos cualquier impresión que en aquel entonces me cruzaba por la mente.

Servilletas de papel, tarjetas de presentación, invitaciones para cumpleaños, casamientos, comprobantes de gastos, etc. etc. contenían escritos prácticamente ilegibles por la cantidad de garabatos que más parecían “ganchos de carnicería” que apuntes de una persona supuestamente educada y en uso de sus facultades mentales.

Es por esta razón, un tanto irracional, que al intentar ordenar el caos que tenía por delante, me vino a la mente el mito de la caja de Pandora con el cual titulo este artículo.

Parte de este mito de la Grecia clásica dice lo siguiente:

“Llegó un momento en que los mortales e inmortales se separaron. Mediante un engaño, Prometeo logró que cuando los hombres hicieran sacrificios a los dioses, los hombres se quedaran con los huesos y los inmortales pudieran disfrutar de la carne y los órganos. Zeus, en venganza, le quitó el fuego a los hombres. Sin embargo, nuevamente Prometeo se las arregló para devolvérselos.

Zeus se puso furioso, y ordenó a Hefestos que creará la figura de una hermosa princesa en arcilla, tan bella como un inmortal, y le diera vida. Entre varias ninfas, le dieron sensualidad, cualidades para telar, y por último con el fin de darle un toque de algo "bello malo", le dieron el poder de seducir, mentir y crear caos.

A esta imagen, se le llamó Pandora. Y es conocida como la primera mujer, que traía consigo el mal. El hombre entonces debía escoger entre:
·                  Evitar el matrimonio, y tener una vida donde no perdería sus riquezas materiales, pero sin la posibilidad de tener una descendencia que mantenga sus posesiones luego de su muerte.
·                  Casarse, y vivir constantemente con los males que traía la mujer.
Prometeo había advertido a Pandora que no recibiera ningún regalo por parte de Zeus, sin embargo ella hizo caso omiso de la advertencia. Recibió la que hora comúnmente llamamos la Caja de Pandora (Ánfora de Pandora o Jarra de Pandora), que contenía dentro todos los males y que fueron liberados cuando ella abrió la caja. La jarra se cerró momentos antes de que la esperanza pudiera salir. De aquí se atribuyen la existencia de todos los males del hombre.”

Esta esperanza, último recurso de Pandora, es la que me anima a introducir mis manos entre tanta multitud de papeles y mantener la confianza de que en algún momento este postergado cajón de mi escritorio vuelva a recobrar el orden y la limpieza que se merece.


Como La Carabina De Ambrosio

Hacía mucho tiempo de que no escuchaba este término el cual se mencionaba popularmente en mis tiempos de juventud para referirse a la inutilidad de alguna persona o de algún objeto.
Ser catalogado como “la carabina de Ambrosio” era algo muy similar a un insulto pues con semejante referencia de eficiencia difícilmente alguien optaría por utilizar sus servicios.
He aquí parte de esta historia:
"Ambrosio fue un labriego que existió en Sevilla a principios de siglo (del siglo XIX). Como las cuestiones agrícolas no marchaban bien a su antojo, decidió abandonar los aperos de labranza y dedicarse a salteador de caminos, acompañado solamente por una carabina.
Pero como su candidez era proverbial en el contorno, cuantos caminantes detenía lo tomaban a broma, obligándole así a retirarse de nuevo a su lugar, maldiciendo de su carabina, a quien achacaba la culpa de imponer poco respeto a los que él asustaba"
Aunque la expresión ya existía antes, es en escritores de finales del siglo XIX cuando la carabina de Ambrosio aparece con más frecuencia
A finales del XIX se puso de moda la palabra carabina para referirse a esa señorita de compañía que los padres de la buena sociedad imponían a sus hijas para garantizar la moralidad en su trato con los chicos. 
Sabemos que ésta carabina surge relacionada con la de Ambrosio por su manifiesta inutilidad en el intento de garantizar la moralidad de las jóvenes.
Es probable que con la aparición de estas inútiles carabinas de compañía se reactivase la expresión la "carabina de Ambrosio" que ya existía en nuestra lengua caracterizada por su inutilidad.
La mención más antigua de esta famosa carabina aparece en P. José Francisco Isla. 
También aparece en Gustavo Adolfo Bécquer, en Benito Pérez Galdós,  y en Valera. 
También aparece en Juan Montalvo.
Aunque podemos observar a muchos Ambrosio/Ambrosia en nuestro diario vivir en sociedad al igual que tener que padecer el  accionar de sus inútiles carabinas, es bueno tener en cuenta que cualquier semejanza con nuestros diarios padeceres, sin duda debe ser atribuido a nuestra primordial imaginación.


Más Caro El Remedio Que La Enfermedad

Nos hemos encontrado con situaciones que a primera vista nos parece que necesitan una toma de decisiones drásticas y sobre todo urgentes, el común denominador de nuestras reacciones ante situaciones un tanto conflictivas o que parecieran evadirse de nuestro control, donde las posibles soluciones no nos parecen lo suficientemente claras, es la búsqueda de remediar sus posibles efectos con decisiones tan inútiles como ineficaces en el tiempo.

Hay ocasiones en las que se dice aquello de a grandes males, grandes remedios, lo cual significa que los problemas de gran envergadura requieren soluciones acordes (es decir, soluciones drásticas o grandes soluciones). Pero a veces esas soluciones o remedios al problema son peores que el problema en sí.
Por ejemplo: imaginemos que tenemos una infección de garganta y el médico nos receta unos antibióticos, así que empezamos a tomarlos y éstos nos crean un dolor en el estómago tremendo. En este caso podríamos decir que es peor el remedio que la enfermedad (ya que antes sólo nos dolía la garganta y gracias al remedio, no sólo nos sigue doliendo la garganta, sino que además nos duele el estómago).
Otro ejemplo: resulta que inventan los biocombustibles para respetar el medioambiente y para poder producirlos se está desmantelando la selva amazónica brasileña en la que talan los árboles para poder cultivar la soja necesaria para la generación de biocombustibles. Este sería otro claro ejemplo de que es peor el remedio que la enfermedad.
Así que nada, la próxima vez que tengamos un problema, pensemos bien en las consecuencias de adoptar una posible solución, no vaya a ser que nos resulte peor el remedio que la enfermedad.


Pon las Tuyas En Remojo

Cuando vemos que a nuestro alrededor, que como ocurre con los círculos concéntricos cuando dejamos caer una piedrecita en la tranquilidad de un estanque los mismos se van expandiendo hasta cubrir toda su superficie, la situación tanto económica como la estabilidad política nos lleva a observar con mucha atención estos acontecimientos.

Es por eso que recurrimos a los antiguos dichos populares que tanto escuchamos en la voz de nuestros mayores que nos vienen a la mente como si fuesen una advertencia de que debemos actuar con mesura y previsión para que tales cosas no nos tomen desprevenidos.

Entiendo que los tiempos han cambiado y que la vigencia de las advertencias de nuestros mayores han quedado un tanto sepultadas por la vorágine de los tiempos modernos, de ahí que consideremos oportuno recurrir al intento de explicarlos.

“Existe un antiguo dicho castellano que, con algunas variantes, reza por lo menos desde el siglo XV: Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar. En alguna de las variantes modernas, el verbo “pelar” ―que significaba más bien afeitar― es sustituido por “arder”, “cortar” o “rasurar”, pero la idea del refrán es que debemos aprender de los males que sufren los demás para no caer en los mismos errores y sufrir idénticas consecuencias.

En los últimos años hemos verificado en algunos medios de difusión que no pocos intelectuales utilizan una versión que viene calificada sin mucho fundamento como “verdadera” de este dicho, y que reza: Cuando las bardas de tu vecino veas arder…
Como barda significa ‘seto, vallado o tapia’, y también ‘maleza o matojos silvestres’, se afirma que es mucho más “lógico” que el viejo dicho se refiera a bardas y no a barbas, puesto que, según se alega, no tiene mucho sentido que las barbas de alguien puedan arder ni pelar, lo que parece sonar muy sensato.

A pesar de esta moda ―porque no se trata más que de una moda― abundante documentación histórica y literaria sostiene en forma concluyente que el dicho original, existente en nuestra lengua desde hace más de cinco siglos y, como veremos, probablemente originario del latín, se refiere a las barbas y no a las bardas del vecino. Una primera aproximación en ese sentido la podemos hacer en el Diccionario de uso del español, de María Moliner, que en su entrada sobre barba incluye: Cuando la(s) barba(s) de tu vecino veas pelar, pon la(s) tuya(s) a remojar. En efecto, pelar ha sido siempre más usado que el más moderno arder, como vemos en las siguientes citas de antiguos diccionarios españoles:”


Nuestro consejo es que busquemos la forma de que cuando “ardan las barbas de nuestros vecinos” pongamos las nuestras en remojo.

Historia De Vascos

Pio Baroja
Historia De Vascos

En estos días he estado muy asiduo a la lectura de algunos textos que aún conservo como un legado de viejos intelectuales que me los han hecho llegar a mis manos con la intención de que permanecieran en mis recuerdos de juventud como han permanecido todos ellos cada vez que evoco las mesas de bares emblemáticos como lo supieron ser “los Cafés Sorocabana” instalados en la zona céntrica de Montevideo lugar de encuentro de todos aquellos que con su pluma han “vencido al paso del tiempo” y permanecen con su bonhomía semi perdidos en la bruma del humo de sus cigarrillos y el exquisito aroma de un buen café brasileño.

Entre todo ese material de lectura ya un tanto deteriorado de tanto trasiego de un lado para el otro volvieron a mis manos los textos de Pio Baroja sobre todo aquellos que relataban las aventuras de algunos personajes que nos ilustraban con su accionar ciertos rasgos muy propios de la etnia vasca de la cual soy un tozudo y pertinaz representante.

La historia que paso a resumir me ha impactado por la autenticidad de sus trazos y de la cual conservo la fuerte impresión que me ha causado su lectura, la historia dice así:

“Es la historia de Martín Zalacaín, un joven vasco natural de Urbía, un ejemplo de héroe rural encumbrado por su forma de vivir y su singular persona.

Pronto quedó huérfano de padre y después también de madre. Fue educado de una manera especial por su tío abuelo, Miguel de Tellagorri, que se encargó de él y de su hermana Ignacia a la extraña muerte de su madre tras un espectáculo de titiriteros, en el que conoció a Linda, una joven que se volvería a cruzar más tarde en su vida.

Al tiempo, el viejo Tellagorri caería enfermo, y a su muerte, Martín hubo de encargarse de su hermana, a la que dejaría a cargo de Dña. Águeda, de los Ohando. Martín era odiado por su hijo, Carlos Ohando, y mantenía noviazgo con su hija Catalina.

Más tarde, Ignacia se casaría con Bautista, un amigo de Martín, y se iría a vivir con éste a Zaro, un pueblecito vascofrancés.

No mucho después, daría comienzo la última guerra carlista, pero Martín, Bautista Urbide y otro colega, Capistun, continuarían con su negocio de contrabando a través de la frontera francesa y la española.

En una de sus expediciones fueron sorprendidos en el monte por una fuerte tempestad que les obligó a refugiarse.

Al amanecer, unos disparos desde el cercano pueblo de Vera, llamaron su atención. Martín y Bautista descendieron hasta el pueblo, donde fueron incluidos a la fuerza en la partida del Cura. Estuvieron unos días en una posada hasta que la partida se encaminó a detener una diligencia.

Después de parada ésta y los ocupantes apresados, Martín, Bautista, un tal José, un francés, una joven y su madre huyeron en la confusión.

Martín fue herido pero todos consiguieron llegar al pueblo de Hernani con ayuda de una compañía.

La Srta. Rosa Briones, a la que había salvado y de la que guardaría gratos recuerdos, se ocupó de él.

Tiempo después, en Socoa, Martín aceptaría el peligroso trabajo de conseguir que unas letras fuesen firmadas por importantes militares carlistas y por el propio Carlos, dado el elevado sueldo y su falta de compromiso con nada. A pesar de todo, Bautista decide acompañarle.

Por las primeras villas que pasan logran las firmas sin más dificultades pero sería en Estella donde la empresa se complicaría, y donde volvería a encontrarse con Carlos Ohando y el periodista francés que había compartido huida con él en Hernani; la providencia haría que estos dos personajes coincidieron innumerables veces.

Así todo, Martín conseguiría las cartas firmadas, pero dormiría un día en la cárcel de la cual acaba escapándose y además, saca a Catalina del convento donde la habían recluido. Al final, huirían los tres, 

Catalina, Martín y Bautista en una diligencia, librándose de varios perseguidores hasta llegar a Logroño.

En Logroño, entraron en el cuartel. Gracias al uniforme de general del que Martín se había apropiado y a su amistad con la familia Briones (el padre era capitán) son dejados en libertad y Martín invitado por el capitán a comer.

De la casa de los Briones no salió hasta entrada la noche y recorrió todos los albergues en busca del resto del grupo y con especial atención a Catalina. Poco después es invitado también por la joven Linda, que había conocido tiempo atrás y de la cual no se libraría en unos días, tras lo cual daría con Bautista, en Logroño buscándole.

Catalina se encontraba en Zaro y tras perdonar a Martín se celebró su boda. Poco después la guerra se daba por acabada.

Un día Catalina y Martín, de viaje cerca de la frontera, pararon en una posada donde se encontraron de nuevo con el extranjero y más tarde con Carlos Ohando y un amigo, el Cacho. Éste indignado por los actos de su hermana entra en pelea con Martín y cuando el primero estaba ya vencido, el Cacho dispara a Martín, que muere casi en el acto.

Este es el resumen de la historia que culmina bruscamente dejando una aureola de mucho pesar y particular melancolía.

Más adelante. Como un consuelo, se puede evocar este epitafio;

“Yace en esta sepultura
Martín de Zalacaín el fuerte,
venganza tomó la muerte
de su gallarda apostura.
De su audacia y su bravura
el vasco guarda memoria,
caminante de su raza
descúbrete ante su gloria.  “  



Mejor De Lo Que Estaba

"Pero el camino verdadero para conseguir la felicidad pasa por hacer felices a los demás. Intentad dejar este mundo un poco mejor de como os lo encontrasteis y, cuando os llegue la hora de morir, podréis morir felices sintiendo que de ningún modo habréis perdido vuestro tiempo sino que habréis hecho todo lo posible. Así, estad "Siempre Listos" para vivir felices y morir felices: aferraos siempre a vuestra promesa Scout, aún cuando hayáis dejado de ser muchachos, y que Dios os ayude a hacerlo así." 
Robert Baden Powell

Este es un mes que siempre ha tenido un significado muy especial para mí pues desde que tengo alguna noción de que era una persona y que además tenía en mi vida un propósito bien definido en cuánto todo lo que se esperaba de mí, supe que en el mes de abril vine a este mundo y si bien no llegaba a comprender a cabalidad el significado de ser considerado “un niño muy inteligente” pude intuir que aunque hubiese nacido “ en el medio de la nada” en un lugar ignoto e ignorado, viviendo las carencias y restricciones de una tan terrible como lejana guerra que todos llamaban “segunda guerra mundial” - año mil novecientos cuarenta y tres- supe, en lo íntimo de mi ser, que todo lo que sucediese en un futuro, el cual presentía que estaba ahí, aguardándome,  iba a depender exclusivamente de todo lo que yo hiciese o dejara de hacer.

Desde entonces, en cada encuentro que la vida me ha deparado, tuve la clara sensación de que debía comportarme acorde con las expectativas que se podrían esperar de un ser agradecido por la sencilla razón de haber nacido, de estar vivo y el poder compartir una relación, ese encuentro siempre ha sido la gran oportunidad de poder "dar al otro" sin esperar recibir nada a cambio.

El resultado de esos encuentros han sido como mojones que aún permanecen señalizando desde entonces un largo camino aunados a los otros tantos que afortunadamente nos han enriquecido a través de la experiencia.


miércoles, 19 de junio de 2019

La Persona Humana


Se diferencia a la naturaleza, que significa una esencia común a muchos (por ejemplo, "hombre") de la persona que designa al individuo de esa naturaleza en lo que tiene de propiamente individual.

Este es el concepto de persona que ha pasado con algunas modificaciones a veces, hasta nuestros días, y que fundamenta que todo individuo de naturaleza humana es persona, independientemente de sus circunstancias biográficas, genéticas, sociales o económicas, y es un individuo dotado de una especial dignidad.

En los filósofos escolásticos, la palabra personalidad ("personalitas") se utilizaba para designar aquella perfección poseyendo la cual un determinado individuo es persona.

En el transcurso de los siglos, el concepto de «persona» se fue transformando gradualmente en uno más general hasta llegar utilizarse en el sentido coloquial actual, es decir, prácticamente como sinónimo de «ser humano». 

En el contexto de este desarrollo conceptual, la aparición del adjetivo «personal» facilitó el desarrollo del sustantivo «personalidad», utilizado para designar la totalidad de características «personales» que interactúan dinámicamente entre sí para producir aquél estilo relativamente estable de desenvolverse individual y socialmente que un individuo posee.


No debe confundirse el concepto de persona con el de personalidad. Mientras que el primero designa al individuo en su totalidad, el segundo designa un aspecto suyo, el conjunto organizado de sus disposiciones a la operación. 

La Expresión Libre


 La esencia del ser humano es el de vivir en sociedad con otros humanos al igual que él y por ende la sociedad se organiza en forma tal que les permita no solamente una convivencia pacífica sino que además, cada uno de sus integrantes, considerado un individuo adulto, pueda contar con la garantía de una ley que les ampare, con la total libertad de expresar su opinión y de elegir o postularse, a través de su voto, a las autoridades que durante un período determinado, acordado previamente, a aquellos que les representará en el gobierno.

Sabemos que la libertad de expresión es un elemento crítico para la democracia, el desarrollo y el diálogo – sin ella ninguna de estas palabras podría funcionar o prosperar. La libertad de expresión es un derecho universal que todo el mundo debe gozar. Todos tienen el derecho a la libertad de opinión y de expresión; éste  incluye el derecho a mantener una opinión sin interferencias y a buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de difusión sin limitación de fronteras, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En nuestra región, cuestiones como la regulación de los medios en línea con los estándares internacionales, la regulación de los medios para la protección y promoción de los derechos humanos, los dividendos digitales, la libertad de expresión y la Internet, la regulación de la publicidad oficial, entre otros, son temas que están en el orden del día de los principales debates sobre la garantía, promoción y protección de la libertad de expresión para todos y todas.

Del conocimiento que poseamos sobre nuestros derechos y obligaciones en una sociedad organizada dependerá el grado de participación e influencia que podamos ejercer entre nuestros congéneres.


La Persona Y Su Personalidad


 A menudo la gente habla de la personalidad como si se tratara de un  producto, como una corbata de colores brillantes que le diera vida a un traje viejo. 

No solo eso, algunas veces hablamos como si la personalidad consistiera en rasgos atractivos y admirables: Efecto, encanto, honestidad

Pero no vemos que la personalidad es algo mucho más complejo de lo que indica el uso ordinario del término, e incluye tantos rasgos positivos como negativos.

Resulta fácil hablar de aspectos o rasgos de la personalidad sin definir el término en sí.

Y lo hacemos con frecuencia: No confió en ese hombre. No es honesto, o, podemos decir: Quiero a Ana. Tiene buen corazón.

Pero es difícil elaborar una definición amplia de lo que es personalidad. Un concepto actual que podemos utilizar es:

Patrón de sentimientos y pensamientos ligados al comportamiento que persiste a lo largo del tiempo y de las situaciones. La anterior es una definición bastante larga, pero es la que advierte dos cosas importantes,

Primero: Que la personalidad se refiere a aquellos aspectos que distinguen a un individuo de cualquier otro, y en este sentido la personalidad es característica de una persona.

El segundo aspecto es: Que la personalidad persiste a través del tiempo y de las situaciones.

Los estudiosos de la psicología siempre han tratado de comprender las diferentes personalidades.

Pero no fue sino hasta hace un siglo que los científicos comenzaron a realizar observaciones científicas sistemáticas y a sacar conclusiones de ellas.

Algunos teóricos ponen énfasis en las experiencias de la primera infancia, otros en la herencia, y otros atribuyen el papel fundamental al medio ambiente.

Hay quienes analizan únicamente como se comportan las personas congruentes en distintas situaciones y momentos y les restan importancia al concepto de una personalidad única y consiente.

Pero debemos tener claro que la personalidad es algo único de cada individuo, y es lo que nos caracteriza como entes independientes y diferentes.


El Lado De La Justicia

Se cuenta que una vez, hubo alguien, que se sintió muy mal, porque todas las personas con las cuales se relacionaba, le llamaban Pato.

 En todo lugar, sin importar lo que estuviese haciendo, en cualquier circunstancia, al dirigirse a él, todos le decían; Pato.

Era Pato para aquí, Pato para allá, situación ésta, que se le fue tornando insoportable, al punto de llevarle a pensar, seriamente, en la necesidad de consultar con un profesional en la materia, a fin de dilucidar, el por qué, todos cuántos trataban con él, le llamaban Pato.

Así las cosas, un día, marcó una consulta con un prestigioso profesional, y allí marchó dispuesto a develar los motivos que llevaban a todas las personas a llamarle, en todas las ocasiones, Pato.

Luego de un minucioso estudio del caso, el profesional consultado, le dice , veamos : por lo que he podido escuchar y observar durante esta consulta ; Usted, amigo mío , tiene cabeza de pato, pico de pato, cuerpo de pato, tiene plumas de pato, camina y se comporta como un pato, por lo tanto , usted ;  ¡ ES UN PATO ! .

Conflictos de identidad como el descrito nos dan una pauta de la forma tan peculiar que tenemos los “homo sapiens”  de disfrazar o esconder, ciertos aspectos, de nuestro comportamiento social, que pudiesen ser, sujetos de censura, por parte de aquellos que observan nuestra conducta.

Es como si dijésemos todo el tiempo: Aunque les parezca que hago cosas de pato, soy un miembro distinguido de la Sociedad de los Cisnes, y puedo mostrar mis credenciales que avalan lo que digo, están equivocados conmigo,    ¡Ignorantes!

Algo semejante pasa con el concepto que tenemos de la aplicación de la justicia.

Se dice que cuando Dios dicto la Ley, surgieron como hongos los abogados, para maniatarla por medio del derecho.

El inolvidable Alfredo Zitarroza nos canta en una estrofa de “La Ley es Tela de Araña” :

 “Siempre había oído mentar, que ante la ley era yo, igual a todo mortal... pero hay su dificultad en cuánto a su ejecución... Si esto se llama igualdad, ¡la perra que los tiró!”.

Siempre pensamos que existe una línea imaginaria que separa claramente lo correcto de lo incorrecto, lo moralmente aceptable, de lo moralmente inaceptable, damos por sentado que existen límites bien definidos entre lo que se considera bueno y lo que rechazamos como malo.

Sin embargo, cuando observamos con atención esa línea imaginaria que mencionamos, veremos que en lugar de separar, esa línea une los opuestos, es una “línea de costura”    que con un hilo muy sutil, “remienda el comportamiento” conformando un entramado de acciones, las cuales no nos parecen tan malas, sobre todo cuando vemos los puntos de costura que se afirman en su lado bueno.

Por eso, cuando alguien en su comportamiento malo, se va acercando en sus acciones, a los límites de lo que es considerado bueno, la línea le atrapa y lo convierte en bueno, si por el contrario, aquel que tiene un comportamiento considerado bueno, se va acercando peligrosamente a los límites de lo considerado malo, también a él la línea le atrapa y le convierte en malo.


Conceptos De Identidad


La identidad de una persona es algo que si bien existen factores que desde que viene a este mundo le “identifican” Nombre, Apellido, Nacionalidad, etc.  es algo que se construye a lo largo de toda su existencia.
La definición de “identidad” propiamente dicha me hace recordar a la figura de un escultor, quién, a golpes de cincel, va esculpiendo la imagen que, desde la piedra bruta, va surgiendo con nitidez a medida en que la escultura avanza en su etapa de ejecución.
Diría que con el transcurso de los años nuestra identidad se incorpora a todas nuestras manifestaciones de vida, hagamos lo que hagamos el fruto de nuestras expresiones tendrán, como si tuviesen, un sello indeleble, una muy nítida e insoslayable muestra de nuestra identidad, sin duda, el ser que somos y la imagen que irradiamos se identifican la una con la otra cual si fuesen algo único e indisoluble.
Cómo se forma la identidad
En el aspecto psicológico, la identidad se concibe como un sentimiento de mismidad personal, esta se comienza a formar a temprana edad cuando reconocemos nuestro origen, la familia, el territorio donde vivimos y sólo acaba cuando termina la vida. La identidad tiene una gran cantidad de aristas que harán a una persona “ser como es”.
Durante la interacción con el entorno y los diferentes grupos, como el colegio, los amigos, las actividades e incluso la relación con sus hermanos, es que una persona siente afinidad, se identifica y quiere pertenecer a ellos, de la misma forma en que se diferencia de otros tantos, donde se entienden los límites, las emociones, el manejo de la conducta para respetar a esos otros que también son identidades.

En el crecimiento se tiene concepción de quién se es y a dónde se desea ir, es decir, los planes de vida, los anhelos, estudios, sueños, tomando decisiones y siendo fieles en el mayor de los casos a las propias creencias. Los adolescentes suelen tener conflictos en este sentido, pues buscan sus propias ideas y se rebelan contra las que no comparten.


Las crisis propias de la vida, como el divorcio, la crisis vocacional o profesional, la pérdida de algún ser querido, los duelos producto de desapegos, los cambios de etapas, etc., siempre promueven un movimiento dinámico de la identidad, por ello a muy avanzada edad se pueden seguir sufriendo modificaciones, aunque más leves.

El Estado Independiente

El logro del estado independiente de un individuo en relación al resto de sus semejantes implica el ir ganando espacios de autosuficiencia en todos los aspectos, antes de detenernos a proclamar nuestra independencia deberemos habernos ganado la capacidad de ser capaces de no solamente “autoabastecernos” de nuestras necesidades esenciales, sino que además, deberemos desarrollar un alto grado de empatía que nos habilite a ejercer todo nuestro potencial con relación a nuestras responsabilidades sociales asumiendo todas y cada una de nuestras obligaciones, así como la capacidad de poder ejercer todos los derechos que nos competen.

La independencia es un estado que mucha gente ansía. Sin embargo, la mayoría de las personas se conforman con el aspecto material de la independencia y buscan su trabajo, su propio dinero y su propia casa. Pero la independencia que protege nuestra autoestima es la independencia emocional, que no es sino vivir en base a unos valores propios sin dejarse influenciar por los demás.

A veces confundimos el significado de independencia.
No dejarse influir por los demás para ganar independencia
La realidad es que tu vida deberías diseñarla solo tú. Eso no quiere decir que no cuentes con los demás para nada, pero las decisiones importantes, sobre tu futuro, sobre tus estudios, sobre tu trabajo, sobre el lugar donde quieres vivir, sobre qué hacer con tu tiempo libre, etc. son aspectos de tu vida en los que sólo tú deberías tener la palabra.

Ten bien presente que por mucho que te quiera tu familia, tu pareja o tus amigos, la felicidad solo te la puedes proporcionar tú mismo, a base de sentirte bien tal cual eres, de gustarte, de aceptarte y de seguir tus propios esquemas vitales, tus propios valores.

La independencia emocional es algo que se gana a base de esfuerzo y lucha constante.

Siempre es más cómodo dejarse llevar por los demás, pero a la larga se acaba pagando en forma de una vida vivida por los demás.

La parte negativa de la independencia es la responsabilidad de llevar las riendas de tu vida, así como gestionar el sentimiento de culpa.

Porque independencia significa vivir acorde a tus valores, que en muchos casos no coinciden con los de las personas que te rodean.


Así que antes de lanzarte a una vida emocionalmente independiente asegúrate de mejorar tu autoestima hasta sentirte muy seguro de ti mismo.

El Concepto De Ambición

Un asiduo lector de mis artículos, muy consternado, me consultó por “un asunto” que desde hacía un buen tiempo le tenía preocupado, algo que en su fuero íntimo le causaba “cierta desazón” pues lo que entendía que estaba en juego era nada menos que el concepto que él tenía sobre sí mismo en todo lo relacionado con sus valores y los principios éticos que sustentaban su condición de cristiano.

Resulta que en una conversación mantenida con alguien que se identificó como “un fiel creyente” de la doctrina cristiana éste le espetó “conozco a muchas personas ambiciosas que si no se arrepienten irán camino al infierno tal como si se deslizarán por un tobogán”.

Tal expresión le sumió en una confusión tal que francamente le llevó a autocuestinarse ciertos hábitos de vida que desde su niñez tenía incorporado en sus acciones diarias.

Pensando en una respuesta adecuada a su inquietud, recordé un artículo que había leído en el cual, su autor se refería con mucha claridad conceptual sobre este tema.

El artículo en cuestión dice lo siguiente:

“Muchas veces me encuentro con gente que confunde la palabra ambición con algo malo.

Y desde pequeños se nos ha enseñado que no debemos ser ambiciosos, que no debemos querer más de lo necesario y que incluso debemos ser “humildes”.

Como si la humildad significara ausencia de abundancia, o simplemente pobreza. La verdad nunca he estado de acuerdo con esta concepción.

Recientemente me encontré con un artículo en Wikipedia en español que hablaba sobre la ambición como algo que dañaba al ser humano, como un sentimiento malo y perverso que podría surgir en nuestras mentes cuando buscamos querer más y que peor aún, que con este sentimiento dañábamos a los demás.

Sólo hay un pequeño problema con esto. Están confundiendo la ambición con la avaricia y la codicia.

Son cosas muy diferentes

Y si no lo sabías, hoy quiero hablar un poco de ello, y darte una nueva visión para que, no sólo conozcas la verdadera definición de ambición, sino para que esta te deje de limitar en el ámbito financiero y personal de vida como lo ha venido haciendo hasta ahora seguramente.

Lo Que La Ambición NO Es

La ambición no es el deseo ciego por obtener fines como la riqueza sin importar los medios. Una persona ambiciosa no pasará por encima de los demás para lograr sus objetivos y de hecho muchas veces sus deseos y sueños también están orientados a beneficiar a otros.

La ambición no es el deseo de crecer indiscriminadamente o de crecer por crecer. Es más bien un deseo que como seres humanos e incluso como animales tenemos de buscar protección, seguridad y bienestar. Y si existe alguna manera de gestionar estos fines y amplificarlos, es a través de la ambición que puede lograrse.

Dejemos de confundir la ambición con defectos que tienen las personas, en el pasado era muy común escuchar que alguien ambicioso debía ser castigado o que estaba cometiendo pecado, pero no es porque ahora ya la ambición se haya convertido en algo bueno, sino que desde siempre se ha tenido esta palabra en un muy mal y equívoco concepto.

martes, 18 de junio de 2019

Soberbios

"La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder." José de San Martín

Lamentablemente abundan los casos en los cuales las actitudes que observamos se asemejan en demasía a aquellas conductas reprobables que solemos apreciar entre quienes comparten espacios catalogados como copartícipes de una supuesta “red de amigos”

Suele ocurrir que un exceso de autoestima o la simple sobrevaloración de nuestras pretendidas condiciones – sean éstas de carácter socioeconómico, familiares, académicas o laborales, que “circunstancialmente” puedan dar la apariencia de que “estamos situados por encima de” para que nos consideremos con el derecho natural de subestimar las expresiones de aquellos que valoramos como “inferiores”

"El oro hace soberbios, y la soberbia, necios." Proverbio

La palabra soberbia proviene del latín superbĭa y es un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás, sobrevaloración del yo respecto de otros, es un sentimiento de superioridad que lleva a presumir de las cualidades o de las ideas propias y menospreciar las ajenas.

La soberbia se diferencia del orgullo en que éste último es disimulable, apreciado cuando surge de virtudes o de causas nobles, y la soberbia manifiesta el deseo de ser preferido por otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del yo, del ego. Se puede decir que el orgullo puede derivar para la soberbia. La soberbia es una actitud orgullosa consistente en la perspicacia de aquella persona que se envanece a sí misma.

Popularmente, se llama también soberbia a la rabia o al enfado que muestra una persona de manera exagerada ante una contrariedad. Y es considerado por la teología como uno de los pecados capitales.
Algunos sinónimos de soberbia son, altanería, altivez, arrogancia, vanidad, etc. Lo contrario de soberbia es la humildad, la sencillez, la modestia, etc.

Manifestaciones del orgullo en grado de soberbia
Si una persona es autoritaria al mandar, tiene envidia de los valores de los demás, critica a los envidiados, es una persona con soberbia.

La mayoría de los momentos con malhumor en la convivencia familiar y la mayoría de enfados derivan de un orgullo individual que se ha transformado en soberbia.

Las personas con soberbia nunca tienen dignidad y mucho menos aceptan sus errores.
Un antiguo verso gauchesco nos dice lo siguiente:


“La vanidad es un yuyo malo que envenena toda huerta, es preciso estar alerta manejando el azadón, pero no falta el varón que lo riegue hasta en su puerta”