sábado, 7 de septiembre de 2019

Protagonismo


Los niños que suspenden un examen suelen decir “me han suspendido”, sin embargo cuando un niño obtiene una buena calificación en examen, suele decir “he sacado un 9 sobre 10”, incluso si su equipo de fútbol preferido gana un partido suele decir “hemos ganado”, apropiándose así del éxito de otros; esto se repite a lo largo de nuestra vida, incluso de adultos cuando nos encontramos ante situaciones de éxito o de fracaso nos comportamos apropiándonos del éxito y disociándonos del fracaso.


En este artículo veremos cuáles son las causas, los beneficios y los perjuicios de comportarse con una actitud de victima ante el día a día y la vida.

Antes de continuar sería bueno que por unos minutos reflexiones si tu mismo/a tienes una actitud de víctima o de protagonista, también reflexiona ante qué circunstancias te comportas como protagonista y cuáles como víctima. Piensa también en las personas de tu entorno más cercano, intenta detectar comportamientos de victimismo o de protagonismo de tus amigos, familiares, compañeros de trabajo…

 La mayoría de estos comportamientos son inconscientes, es decir ante cualquier situación desagradable o no deseada, reaccionamos con un comportamiento irracional, a los niños no se les puede reprochar este tipo de comportamientos, son niños, sin embargo en la edad adulta esto puede tener perjuicios que no se valoran en el momento de la reacción, por ejemplo, cuando un adulto llega tarde a una cita o reunión y este se excusa por el tráfico, en la mayoría de los casos no está asumiendo la responsabilidad de planificar bien el desplazamiento o tomar en consideración que puede encontrarse con tráfico que le impida llegar a tiempo, ¿tiene sentido?

Ante estas situaciones, bajo mi punto de vista, entiendo que el perjuicio más grande de eludir las responsabilidades, es decir, adoptar un comportamiento de víctima, es la pérdida de poder personal, poder para liderar su propia vida, impidiendo a la persona que tiene este tipo de comportamiento a cambiar favorablemente sus resultados.

 Me gustaría que por unos minutos pensaras y reflexionaras en aquellas situaciones que un comportamiento de víctima ha impedido alcanzar un objetivo o propósito de la manera que hubiera sido ideal.

La vida es como una película con un guión incierto, sin embargo, muchas personas dejan pasar los folios en blanco de este libro como si la vida fuese eterna, viven a la espera de que llegue un momento mejor para hacer realidad sus sueños. Se equivocan al pensar que siempre habrá un mañana porque la verdad de la vida es el ahora.

Por tanto, disfruta de este instante, no seas un actor secundario en la trama cuando está en tu poder ser el protagonista, quien toma las decisiones importantes, quien toma las riendas de su vida con ilusión.

Hoy es un buen día para, a modo de coaching, hacer un cambio importante en tu vida y pasar de ocupar un papel secundario en la historia, para ocupar el papel principal en este  cartel tan fascinante de la existencia donde tú eres quien decide el título principal de tu vida:

¿Cuál es el lema que dirige tu existencia? ¿Qué mensaje llena de luz tu alma? ¿Qué frase te hace vibrar por dentro de verdad?

En la vida puedes adoptar una actitud de espectador o una actitud de protagonista. Ser espectador significa conformarse, ver cómo los demás obtienen las grandes recompensas de la vida, o peor aún, quejarse de la situación desventajosa pero sin hacer nada para cambiarlo.
Por otro lado, ser protagonista significa tomar acción encausada, utilizando toda tu capacidad y tus recursos, para perseguir tus sueños y alcanzar los objetivos concretos que te propongas. No digo que sea sencillo alcanzar tus sueños; seguramente no sea de un día a otro, ni siquiera de un año a otro (solo en las películas), pero seguro avanzaremos tomando acción inmediata (por más pequeña que parezca) y hacerlo de manera constante.

Lo Que Se Puede



 La mayoría de la gente no se siente frenada por sus habilidades innatas pero sí por su forma de pensar. Piensan que la inteligencia está predeterminada, pero no es así. Tu cerebro es como un músculo. Mientras más lo uses y ejercites más crece.

Nuevas investigaciones muestran que podemos tomar el control de nuestra habilidad para aprender. Todos podemos convertirnos en mejores estudiantes. Solo necesitamos desarrollar nuestro cerebro de la manera adecuada.

La vida es un largo camino del que conocemos su origen, pero no sabemos ni su fin ni cómo transcurrirán sus etapas. Durante nuestra andadura alcanzamos cimas, momentos felices en los que nos sentimos motivados, queridos, protagonistas de nuestro propio éxito, pero también transitamos por valles donde todo es monotonía o nos encontramos con obstáculos que debemos ir sorteando.

En todo este proceso, lo realmente importante es que tú seas el verdadero protagonista de tu vida y que alcances las metas que te marques tal y como has querido hacerlo. 

No es fácil mantener la fe en sí mismo, cuando las cosas o no marchan bien o simplemente fracasan. Es normal, que podamos llegar a sentirnos  inseguros y que ello influya en la forma en que encaramos la búsqueda de los objetivos o sueños que nos hemos planteado,  tanto a nivel personal como profesional. Creer en ti mismo no es fácil, lo sabemos todos porque todos nos hemos visto ante las adversidades y todos hemos enfrentado el fracaso.

Creer en ti mismo no es fácil cuando las cosas van mal, pero es algo que solo tú puedes lograr, dar el primer paso más allá del fracaso, intentar, siempre levantarte y volver a empezar. 

No esperes que nadie crea en ti, aunque muchos lo harán y siempre es un gran consuelo. Pero si sientes que han perdido la fe en ti, lejos de sentirte abandonado, fracasado o con ganas de dejar todo de lado, debes mantenerte firme en tu capacidad, en tus posibilidades…nadie debe creer en ti más que tú mismo, porque tú puedes lograrlo a partir de que asumes que eres tú el que tiene que creer, intentar, seguir, y triunfar…

Vamos que se puede


La Ilusión Que Empodera



Juan Rulfo se preguntaba “¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido”. La ilusión está vinculada a los sentidos y es esa capacidad que poseemos las personas para reunir todas nuestras fuerzas y concentrarlas a favor de la conquista de un objetivo.

Ilusión es una palabra que procede del latín ilusionis y significa engaño. Porque así es la ilusión, es ese don que tenemos los seres humanos para creer en aquellas cosas que no vemos, pero que nos ayudan a vivir.

La ilusión está conectada a emociones positivas. Cuando nos ilusionamos nos sentimos bien, nos sentimos plenos y motivados. Nuestra mirada cambia. Nuestro estado emocional también. 
Nos sentimos entusiasmados y cargados de energía. Es un sentimiento que nos empodera.

Desde pequeños recurrimos a las ilusiones para construir nuestro proyecto de vida, para diseñar nuestros sueños y fijar nuestras metas. Vivimos con ella porque es la fuerza que nos empuja a alcanzar nuestros objetivos. La ilusión es nuestra compañera de viaje. 

Con ella pensamos dónde nos gustaría ir, qué nos gustaría ser o a quien nos gustaría tener a nuestro lado. La ilusión nos ayuda a hacer realidad nuestros sueños.

La ilusión sirve para no rendirnos, para llenarnos de aliento y empujarnos a conseguir nuestros objetivos a largo plazo. Con el paso de los años parece como si el depósito de nuestras ilusiones se fuera agotando. Esta sensación está asociada a la experiencia. 

Las cosas no nos hacen la misma ilusión cuando las hacemos por primera vez, que cuando la repetimos muchas veces. Por eso las ilusiones hay que renovarlas.

El problema de las ilusiones llega cuando no sabemos conformarnos, es decir, cuando construimos nuestro objetivo sobre expectativas de las que dependen directamente nuestra felicidad o nuestra autoestima y que, si no las conseguimos, nos hacen sentir mal. Por eso, debemos motivarnos, ilusionarnos sin despegar mucho los pies del suelo.

La ilusión conecta con los sentimientos más positivos del ser humano y es contagiosa. 

Recurrimos a ella para sentirnos mejor, para alcanzar algo que nos hace feliz. Eduardo Punset argumenta que “en el hipotálamo del cerebro está lo que los científicos llaman circuito de la búsqueda. Este circuito, que alerta los resortes de placer y de felicidad, sólo se enciende durante la búsqueda y no durante el propio acto.

En la búsqueda, en la expectativa, radica la mayor parte de la felicidad”. Dice Gilbert Keith Chesterton que “hay algo que da esplendor a cuanto existe y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina”. La ilusión aviva nuestro sentimiento de felicidad por eso es algo que debemos cultivar.

La ilusión sirve para no rendirnos, para llenarnos de aliento y empujarnos a conseguir nuestros objetivos a largo plazo. Con el paso de los años parece como si el depósito de nuestras ilusiones se fuera agotando. Esta sensación está asociada a la experiencia. Las cosas no nos hacen la misma ilusión cuando las hacemos por primera vez, que cuando la repetimos muchas veces. Por eso las ilusiones hay que renovarlas.

Quizá resulte más eficiente cambiar esa tendencia de creer que “si las cosas fueran de otra manera, estaría mejor, sería más feliz, encontraría trabajo antes” por la siguiente creencia “mis circunstancias pueden empezar a cambiar e incluso, ser radicalmente distintas, si empiezo a actuar de otra manera”.
Dedicar tiempo y esfuerzo a conocernos, es el primer paso para hacer realidad el objetivo que nos marquemos. Párate a pensar, reflexiona, haz un buen balance personal y profesional y define claramente qué quieres, por qué lo quieres y por qué eres bueno en eso que tú quieres.

Trabaja por tener claro tu proyecto.

¿Por qué no empezando con una sonrisa? 

viernes, 6 de septiembre de 2019

El Rol Social


El término francés rôle llegó al inglés como role y luego derivó, en nuestra lengua, en rol. Se trata de la función o el papel que desempeña alguien en un cierto contexto. 

Social, por su parte, es aquello que está vinculado a la sociedad (la comunidad de individuos que comparten una cultura y que interactúan entre sí).

Con estos conceptos en mente, podemos analizar la noción de rol social. Esta expresión, frecuente en el ámbito de la sociología, se refiere a las pautas de comportamiento que la sociedad espera de una persona. Puede decirse que el rol social es aquello que debe representar un individuo en su comunidad.

El rol social es una imposición de la sociedad al sujeto. El entorno exige a la persona que cumpla con su rol social: es decir, que brinde las respuestas esperadas de acuerdo a su condición (profesional, económica, cultural, etc.). La imposición del rol social se desarrolla a partir de la actuación de las principales instituciones sociales, como la familia, el Estado y la religión.

El marco del rol social de cada persona acarrea la obligación de amoldar su comportamiento a un perfil determinado. Se espera que un docente, por ejemplo, respete las normas establecidas, ya que su función en la sociedad es instruir a los demás y, por lo tanto, debe dar el ejemplo. Otros comportamientos no son exigidos, aunque sí permitidos, mientras que también existen los comportamientos prohibidos.

Desde el punto de vista de las razones por las cuales una persona encara un rol social determinado, es posible distinguir entre los siguientes dos tipos: el rol adscrito, que no lleva a cabo por voluntad propia, sino que lo asume (como ser su nacionalidad, su etnia y su sexo); el adquirido, que espera del individuo un esfuerzo, una participación activa, y que puede o no realizar, según decida. Cabe mencionar que el rol adquirido es opcional hasta un cierto punto, ya que la presión de la sociedad suele ser muy intensa para llevarnos a cumplirlo. Por otro lado, los límites de ambas clases pueden confundirse según el enfoque del análisis.

Se denomina conflicto de rol a la situación que tiene lugar cuando un individuo no cumple con las expectativas externas con respecto a su conducta; de forma opuesta, si acepta su rol y todo lo que él conlleva, su proceder es aceptado por el entorno. 

A su vez, se habla de conflicto interno (cuando se origina en la propia persona), externo o poseer características de ambos tipos. Los sociólogos Richard Moreland y John Levine propusieron en el año 1982 la siguiente distinción de conflictos:

* inter-rol: tiene lugar cuando el desempeño de un rol determinado no resulta compatible con el de otros que también debe llevar a cabo el individuo;

* intra-rol: describe el choque entre expectativas que provienen de orígenes diferentes, aunque todas se enfocan en el mismo rol. Dichas expectativas pueden haber surgido en el propio individuo o bien en terceros que mantengan un vínculo de influencia para él.

Cuando no existe una definición clara de las expectativas sobre las normas de comportamiento vinculadas a un rol social determinado, se habla de un fenómeno denominado ambigüedad de rol. 

Ambos conceptos, el conflicto y la ambigüedad, pueden desencadenar en la tensión de rol, una suerte de incomodidad que una persona experimenta al intentar cumplir con las pautas señaladas con respecto a su rol particular. Cada uno busca la forma de asumir el rol que mejor encaje en el marco de sus valores y creencias para no atravesar dicho malestar, aunque esto no es fácil de alcanzar.


Aportemos Lo Mejor

Podemos ser amables, generosos y afectuosos cada día con los demás y sentirnos contentos con nosotros mismos por comportarnos de esa manera. Pero si en algún momento nuestro bienestar comienza a depender de que algunas de esas personas también sean amables con nosotros, 
seguramente sufriremos y nos sentiremos frustrados porque es muy difícil que los demás actúen como nosotros lo deseamos. 

Nuestra alegría no depende de que el mundo funcione como cada uno de nosotros quiere ni de que los demás se comporten como nosotros creemos que deberían hacerlo, tampoco depende de que podamos hacer todo lo que nos gusta. 

La felicidad sólo depende de nuestra capacidad y disposición de ser generosos, amables y afectuosos a pesar de las circunstancias. La alegría y el bienestar interior, nacen de la experiencia consciente y madura de dar y compartir incondicionalmente con los demás lo mejor de nosotros.

Recordemos que lo que hagan nuestros amigos, seres queridos, conocidos y desconocidos está fuera de nuestro control. No podemos hacer que todo funcione como nosotros desearíamos, no podemos cambiar a los demás, aun cuando el beneficio de ese cambio sea para ellos mismos, pero sí podemos ser amables, pacientes, tolerantes, comprensivos, solidarios, responsables, honestos y atentos para hacer el bien y dar nuestro aporte consciente al mundo cada día, a pesar de que los demás no lo hagan o no puedan reconocer lo que nosotros estamos haciendo. 

Vale la pena hacerlo y nadie nos puede impedir que lo hagamos. Por muy afectada y desequilibrada que esté una sociedad, ésta no puede impedir que una persona continúe haciendo el bien.

¿Cuántas veces nos justificamos en los demás, para no seguir realizando el trabajo de vivir la diferencia? Casi siempre tenemos una excusa o una justificación del porqué hacemos cosas equivocadas o tenemos actitudes que hemos criticado a los demás en su momento. 

Es vital comprender la importancia que tiene vivir de acuerdo con nuestras creencias y basados en el rescate y la puesta en práctica de nuestros valores esenciales. Los momentos difíciles son los más apropiados para que nos esforcemos en compartir con las otras personas todo lo bueno y especial que hay dentro de cada uno de nosotros. 

No te dejes desanimar, no le permitas a los demás con sus comentarios negativos o con su comportamiento indolente, mediocre o irresponsable que te contagien y apaguen tus ganas y tu determinación de vivir cada día con alegría, esperanza y valor.

Puedes convertirte en esa persona que con una frase amable y entusiasta suavice y refresque la vida de otra persona, que con su gesto o con su comportamiento le devuelva la esperanza y la confianza en el género humano. 

Algunas veces podemos ser ese instrumento que motive a otros a recuperar la fortaleza y la determinación de actuar de una mejor manera. No perdamos la oportunidad de hacerlo.

Cada vez que algo nos afecte o nos haga experimentar el rechazo o la negativa a dar... detengámonos a tiempo de revisarnos y preguntarnos: ¿Qué nos pasa?, ¿qué podemos hacer para superarlo, para que no nos afecte como lo hace? 

De manera que podamos continuar experimentando la felicidad y el bienestar esencial.



Algo Simple


El término simpleza se utiliza para hacer referencia a una condición, cualidad o modo de comportamiento que se interesa por las cosas y las sensaciones simples antes que por las complejidades o grandes angustias que la vida nos propone. La simpleza puede ser entendida como una cualidad de una persona así como también la cualidad de un objeto o elemento concreto. Al mismo tiempo, podemos señalar que en algunos casos particulares la noción de simpleza puede tener un significado negativo o peyorativo si hace referencia a la falta de intereses mayores o más complejos.

La simpleza tiene mucho que ver con la búsqueda de los elementos más naturales y puros en todas las cosas, en todas las personas y las situaciones. Así, una persona simple probablemente se interese por la belleza de la naturaleza antes que por los lujos de la vida moderna. La simpleza pasa por conformarse con lo que uno observa alrededor y ser feliz con ello. Obviamente, alcanzar este nivel de comportamiento o de sentir implica estar muy feliz con uno mismo y con el entorno que lo rodea de modo que las preocupaciones diarias y las necesidades socialmente impuestas no interrumpan la tranquilidad del vivir. Hoy en día, este tipo de actitud hacia la vida no es muy común debido al stress y la vida rápida que lleva la mayoría de la población.
La simpleza, como se dijo antes, también puede tener un lado negativo en algunos casos y esto tiene que ver con la utilización del término como algo peyorativo. Así, puede una persona mostrar rasgos de excesiva simpleza cuando no pretende demasiado de la vida y, por tanto, no tiene expectativas ni sueños ni grandes fantasías a cumplir a lo largo de su vida. Si bien una persona simple siempre puede encontrarse satisfecha con poco, al mismo tiempo podríamos decir que es una persona que no posee ambiciones y que entonces no se permite crecer o descubrir nuevas sensaciones.
Poema:

“Nunca llegué a concebir que en la simpleza hubiera tanta belleza.
Viajamos hacia lo simple por el camino de lo complejo.
¡Qué contradicción de términos para ti, y para mí, no siendo más que simples mortales!
Que para Ser, tenemos que dejar de serlo.
Que para saber, debemos desaprender...
Y penamos, y batallamos contra aquella imagen de nosotros mismos,
que enferma y distorsiona, que confunde y empobrece. 
¡Oh extravagante simpleza, que para ser lo que Soy, tuve que olvidar lo que era!
Hoy navego, por el mar de la indiferencia,
y remo por los confines más absurdos de mis apegos y mi ceguera.
¡Oh extravagante simpleza, quién te viera, quién se atreviera a verte o siquiera a vislumbrarte!
¡Ay, y qué sería de los simples mortales, si supieran que sólo te presentas ante los ojos certeros y ante el corazón desnudo de sí mismo!
Porque es en la simpleza, donde radica la belleza.”

SASHA BARTEL


Adicciones Tecnológicas

Cada cierto tiempo, los medios de comunicación de diferente corte y pelaje sacan una noticia con un estudio sobre cómo las nuevas tecnologías y su uso desmesurado producen patologías y trastornos en los usuarios advirtiendo a la población de que, además de ser irreversibles, van en aumento.

Estar enganchado al móvil o ser adicto a internet son las consecuencias nocivas de las que más se habla y las que más se teme padecer. La nomofobia -no mobile phone phobia- o pánico a no estar conectado por el móvil, la tecno ansiedad, o tecnostress, el síndrome de la vibración fantasma, etc. son algunas de las características del cuadro clínico que presenta esta dependencia tecnológica. 

Pero, ¿es cierto todo lo que se dice sobre los males que genera la tecnología o es miedo a lo desconocido y al cambio?

“Al principio también se pensaba que la velocidad de los trenes era perjudicial para el cuerpo humano y recuerdo leer artículos de finales del siglo XIX donde mucha gente criticaba el teléfono y su uso, advirtiendo de cómo iba a destruir el contacto personal”, cuenta José Miguel Gaona, psiquiatra y Doctor en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid, que dirige el Instituto Neurosalus, especializado en el tratamiento de la depresión y las adicciones. “Internet per se no produce adicción. 

En 25 años de profesión no hemos visto ni una sola persona que fuese -con los síntomas propios de una adicción-, adicta a internet”.

La idea de que pudiera existir una adicción a internet tuvo supuestamente su origen en una broma que, en 1995, el psiquiatra Iván Golberg propagó por la recién estrenada red.

Cada tecnología que nace y se desarrolla viene asociada con una nueva patología. Ocurrió con el teléfono, la televisión, la consola y ahora con las TIC (tecnologías de la información y la comunicación). “Toda tecnología como acción humana tiene unos efectos no previstos y no deseados.

Es una ley general a todo avance técnico pero, dicho esto, no creo que las TIC sean más perniciosas ni parece que las personas se vuelvan más adictas que con cualquier otro uso de las tecnologías”, asegura Francesc Núñez, Doctor en sociología y profesor agregado de la UOC, (Universitat Oberta de Catalunya) cuya investigación se centra en la sociología de las emociones, consumo y tecnología.

“Todas esas alertas que periódicamente salen en los medios, seguramente haya personas que tienen esos enganches, pero casi siempre en un porcentaje muy minoritario. La mayoría de la gente que hace un uso de las tecnologías de la comunicación no está teniendo esos efectos negativos”, asegura el investigador.

La idea de que pudiera existir una adicción a internet tuvo supuestamente su origen en una broma que, en 1995, el psiquiatra Iván Golberg propagó por la recién estrenada red. En ella hablaba de un nuevo síndrome al que llamó ‘desorden de adicción a Internet’ (IAD, en inglés) y en el que describía precisamente los síntomas mencionados al comienzo del texto: ansiedad, la necesidad de conectarse horas y horas, y el movimiento involuntario de los dedos para teclear.

Aquella falacia se dio por verdadera y pronto se inundó la web de gente que se veía identificada con esas dolencias. Ese mismo año, la psicóloga Kimberley Young, referente en la materia, fundó el Centro para la Recuperación de la Adicción a Internet netaddiction.com que continúa actualmente ofreciendo sus servicios.

La adicción a Internet (ni ninguno de los trastornos derivados de las nuevas tecnologías), no ha ingresado como desorden mental en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales que edita la Asociación Americana de Psiquiatría, aunque los defensores de su existencia argumentan que Internet es aún muy nuevo y por eso no ha sido aún aceptada.

“Hay mucho de tecnofobia. En muchas de las entrevistas que hemos realizado sobre el uso de las nuevas tecnologías y las relaciones de pareja, todo el mundo está de acuerdo en que es preferible el cara a cara, porque la mediación tecnológica todavía despierta cierto recelo”, explica el sociólogo. “Pero fuera de esta ‘desconfianza’ inicial, el uso y las ventajas que ofrecen las TIC se extiende a cualquier ámbito. ¿Hay quien hace un mal uso y abusa?, pues seguro, pero en sí mismas no creo que encierren más peligro que otras tecnologías”.

Para el psiquiatra José Miguel Gaona, la posible dependencia que se desarrolla hacia el móvil o internet está ligada a la neurofisiología de cada uno lo que influirá a la hora de vivir en mayor o menor medida ese ‘enganche’. “Los circuitos de pregunta-respuesta se crean con bastante intensidad, requiere una acción inmediata, y eso produce -si se puede llamar así- cierta adicción. Han acostumbrado a sus neuronas a que cuando recibe un wassap contesten y si no lo hacen se siente incómodo y eso es lo que puede generar ansiedad”.

Helena Matute, catedrática de Psicología de la Universidad de Desto, quien se dio a conocer al ser una de la primeras en publicar un artículo en 2003, cuestionando estas patologías derivadas de las nuevas tecnologías, explicaba muy gráficamente: “Si alguien no puede dejar de entrar en Internet es como si fuera al mismo bar de la esquina todos los días. Podría ser un problema, pero no una adicción”.


El Aporte De Todos


En su uso más amplio, el término aporte refiere a aquella contribución que alguien realiza a otro individuo o a una organización. La mencionada contribución puede consistir en un bien inmueble, una suma de dinero o tratarse de una contribución de tipo espiritual, artística o intelectual.

Cuando hablamos de aportes que no tienen que ver con un bien material o una suma de dinero estaremos haciendo alusión a aquellos que una persona produce a través de algún trabajo o desarrollo que ha generado en el desempeño de algún quehacer específico dentro de un área. Por ejemplo un investigador científico que consigue tras un arduo trabajo desarrollar una vacuna que curará una peligrosa afección.

También la persona que a través de un trabajo intelectual incorpora una serie de ideas y de conceptos que son de suma importancia para la comunidad en la cual se desarrolla.
Desde cualquier área una persona podrá realizar algún aporte, asimismo un amigo que aconseja a otro para que evite un mal paso en la vida estará haciendo un aporte.

Normalmente los aportes que alguien realiza en niveles políticos, culturas, intelectuales, y que por los alcances afectan de manera positiva a las personas, las comunidades, los estados, entre otros, suelen ser reconocidos con menciones, premios, que dejan sentado en la historia ese aporte fundamental. 

Si revisamos la historia en general nos encontraremos con muchísimos ejemplos en este sentido, y que son básicamente los que permitieron el gran avance y evolución de la humanidad.

Los científicos, los intelectuales, los políticos, los militares, personalidades de la cultura y del arte marcan supremacía en este sentido.

No cabe duda de que en nuestra sociedad cada vez se hace más necesario analizar el contexto ético de las decisiones, en el actuar científico, laboral y profesional. 

El conocimiento se va haciendo más amplio y complejo, en la misma medida que la toma de decisiones y las acciones a que se ven enfrentados los profesionales deben tomar en cuenta variados aspectos, con complejidad creciente. 

Los conflictos de interés, la información privilegiada, el lucro personal indebido, el uso de conocimiento para el propio fin, la falta de respeto al prójimo, son aspectos a tener en consideración al momento de formar científicos y profesionales jóvenes en todas las disciplinas.


El compromiso personal de cada uno de los miembros de la comunidad universitaria va a hacer posible desarrollar de mejor forma la propia identidad de cada institución y su aporte prioritario a la sociedad. 

Las universidades cumplen un rol indispensable en la formación científica, profesional y ética de los jóvenes, lo que es un aporte de gran importancia para el pleno desarrollo del país. Cultivar estos valores, acoger la crítica y evaluación de cada uno de nuestros procesos, indicadores y resultados, es un compromiso público que la sociedad demanda.




Estupidez


Jane Goodall (Londres, 1934) lleva toda su vida estudiando el comportamiento de los chimpancés, promoviendo un estilo de vida de la sociedad occidental más sostenible con el medio ambiente y tratando de dar respuesta a una pregunta: ¿Por qué estamos destruyendo el planeta? Su conclusión deja en mal lugar a la especie humana. «Porque nos estamos comportando de un modo estúpido», afirmó ayer durante una visita a Barcelona.

Siempre acompañada por un chimpancé de peluche, Goodall se dedica en cuerpo y alma a llamar la atención sobre lo que los ciudadanos y las empresas pueden hacer en positivo por la conservación de los ecosistemas y el desarrollo sostenible y pacífico de, entre otras, las comunidades de la cuenca del Congo, donde cree que se corre el peligro de acabar con las selvas vírgenes por culpa de la sobreexplotación mineral.

Especialmente del coltán, elemento muy útil para fabricar los móviles. Por ello, pide la colaboración de consumidores y fabricantes de terminales en dos sentidos.

Por un lado, animando a la ciudadanía a involucrarse en el alargamiento de la vida útil y el reciclaje de móviles, y también instando a todas las empresas a asegurar la mayor transparencia en su cadena de suministros de minerales, para evitar que los usuarios terminen financiando a las grupos armados que violan los derechos humanos y trafican estos recursos en la República Democrática del Congo y países vecinos. Algo parecido a lo que ocurre con los diamantes, que deben llevar un certificado de que no son minerales 'de sangre'.

La campaña 'Movilízate por la selva', impulsada por el instituto Jane Goodall, trata de concienciar poniendo el acento en que la explotación del coltán y la casiterita está en el centro de los conflictos bélicos que producen millones de víctimas y refugiados en la República Democrática del Congo. La minería ilegal explota mano de obra infantil o semiesclavizada, destruyendo además los hábitats de muchas especies como los chimpancés y gorilas, en grave peligro debido a la caza furtiva y la deforestación

Reflexión:
«Cada uno de nosotros puede marcar la diferencia de forma diaria», señala. Y se dirige, sobre todo a los jóvenes, a los que pide que reflexionen sobre cómo pueden solucionar los problemas. «Si se remangan, pueden cambiar el mundo», dice. Doctora en Etología por la Universidad de Cambridge y doctora honoris causa por más de cuarenta universidades del mundo, Goodall lo afirma desde su más absoluto amor por el mundo animal.

Un respeto que no aprendió en los libros, ni en las universidades, sino que se lo enseñó su perro. 

«Cuando fui a Cambridge, tras haber viajado a África, los profesores me decían que no podía hablar de los animales como seres con personalidades y emociones individuales. No son como nosotros, me recalcaban. Yo sabía que estaban equivocados», remata. Tras más de 60 años estudiando primates, su conclusión es que son muy parecidos a los humanos. Sus relaciones familiares pueden durar más de medio siglo, tienen personalidad propia, el funcionamiento de su cerebro es muy parecido y tienen las mismas emociones básicas: felicidad, ira, miedo, desesperación, también pueden ejercer la violencia, como el hombre, provocan guerras entre comunidades y sienten el amor, el afecto y pueden ser altruistas y hasta sienten la vergüenza. «No hay frontera entre nosotros y el resto de los animales», 
asegura. 

Tampoco con los toros. «Si fuera un toro no me gustaría participar en una corrida», remata. «Los humanos no somos los únicos que tenemos sentimientos», concluye.


La Evasión Voluntaria


En este hermoso día que estamos compartiendo seguramente ocurren cosas que nos involucran a muchos de nosotros, de no ocurrir así, algo deberá ser corregido, pues nadie puede de motu proprio,  “tirarse al costado del camino” y dejar que la vida continúe como si tal cosa, como si lo que hagamos, o lo que resulta peor, dejemos de hacer, no tuviera ninguna relevancia en el quehacer diario.

La vida continúa con o sin nosotros, quien nada hace simplemente no existe, la vida se le escurre como se escurre la arena entre nuestros dedos, pensar en una “automarginación”  voluntaria de lo mucho que podemos y debemos aportar es un derroche inconsciente  de las “muy pocas oportunidades” que podamos encontrar para poder integrarnos al accionar conjunto, nuestra vital inclusión a la “vida en sociedad” en la comunidad que integramos.

El cúmulo de los días como el de este primer día de febrero es el que constituye “la existencia humana” un regalo invalorable en el cual no se nos requiere retribución alguna, malgastar estas oportunidades, demuestran el grado de ingratitud y de ceguera existencial que no solamente nos excluye como individuos sino que, además, nos condena a continuar vegetando sumidos en la ignorancia.



Indiferencia Y Frialdad


“A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada”. JK Rowling.

La indiferencia es un estado afectivo neutro. Solemos definir a una persona indiferente como alguien que “ni siente, ni padece”. Es un sentimiento que mantiene al margen a la persona que tiene esta condición. Sin embargo, cuando recibimos un zarpazo de indiferencia de alguien, sus garras nos producen heridas dolorosas.

Pensar en alguien indiferente es atribuirle una serie de adjetivos, que poco o nada tienen que ver con el ideal de una persona virtuosa. La indiferencia está asociada a la insensibilidad, el desapego o la frialdad, características que se presuponen son contrarias a la condición social que tenemos los seres humanos y que provoca que nos relacionemos unos con otros.

Ser indiferente implica que “nada nos importa”. Que no sentimos nada ante una situación o persona, que “todo nos da igual”. Aunque estemos seguros de que esto es así, habría que preguntarse si es posible conseguir aislar nuestras emociones de esta manera. Realmente, cuando mostramos indiferencia hacia algo o hacia alguien, lo que hacemos es acercarnos o alejarnos de esa persona o esa circunstancia.

LA INDIFERENCIA DUELE
La vida está llena de momentos y circunstancias en la que optar por la indiferencia no siempre es lo mejor. Puede importarnos más o menos, pero nunca podemos dejar de sentir. Es un recurso que nos permite elegir unos estímulos para sentirlos o simplemente para apartarlos de nosotros. Por tanto, la indiferencia absoluta, nunca es posible.
Dice la sabiduría popular que “la indiferencia es la respuesta más dura, aun cuando esperas poco”. Está demostrado que cuando hacemos gala de nuestra indiferencia hacia otra persona, esta actitud es una de las más agresivas y dolorosas que podemos proyectar. Mostrar nuestra indiferencia a alguien implica que estás retirando todo tus sentimientos, que no existe para ti.
Pero no siempre la indiferencia es negativa. También es un mecanismo de defensa al que nos agarramos para no sufrir continuas decepciones, antes las vicisitudes de la vida.
“Mantenernos al margen” o “no esperar nada de nada, ni de nadie” es una manera de protegernos. Si no tuviéramos la capacidad de recurrir a la neutralidad, si tuviéramos que dar una respuesta negativa o positiva a cada estímulo que recibimos, terminaríamos agotados.”

“No podemos obligar a las personas a que nos traten de una manera diversa y abandonen su actitud indiferente. Sin embargo, cuando se trata de alguien realmente importante y significativo para nosotros, podemos esforzarnos por conocerle mejor y poner en práctica comportamientos que hagan resonancia con su sistema emocional.

En muchas ocasiones las personas que se muestran indiferentes lo hacen porque otras, a su vez, lo han hecho con ellas. La indiferencia es la única manera de relacionarse que conocen. Otras veces se comportan de esta manera porque temen implicarse demasiado emocionalmente y salir heridas. En ese caso, el secreto radica en demostrarles que eres una persona de fiar, que no les defraudarás.

Sin embargo, en algunos casos la mejor estrategia consiste en establecer una distancia de seguridad y rodearte de personas positivas que realmente te valoren por tus cualidades y te hagan sentir bien. Recuerda que no puedes elegir a tu familia pero sí a tus amigos y, sobre todo, no olvides que solo tú tienes el consentimiento para darles poder sobre ti”.

Ser Lo Que Eres

 Sólo decir que soy como soy, nada más...

Y el que quiera saber más, tendrá que conocerme...;)
Caminamos por este mundo interrelacionándonos unos con otros, cada uno dentro de su propia esfera, orbitando su propio mundo, e irradiando su imagen a todos los confines, con la finalidad de establecer contacto, entablar un vínculo que nos permita compartir inquietudes, intercambiar nuestras experiencias de vida, como todos aquellos que se desprenden de lo mejor de sí, para recibir en una contrapartida no reclamada ni exigida lo mejor del otro en ese dar y recibir que enaltece nuestra existencia.
“La hipocresía, la falsedad o la mentira son comunes entre los humanos. En contraposición, se considera que alguien tiene autenticidad cuando no finge, no engaña y se presenta tal y como es en realidad.

Las personas auténticas se muestran a los demás en su verdadera dimensión personal, sin dobleces ni estrategias, diciendo la verdad aunque no sean comprendidas.

Alguien es auténtico cuando no le importa la opinión de las demás y quiere ser fiel a sí mismo. Esta actitud es loable pero no está exenta de un posible rechazo social, ya que ser fiel a unos principios y valores supone posibles enfrentamientos con algún sector de la sociedad.

Ser auténtico es una aspiración personal y la mayoría de individuos tiene una opinión favorable en relación con su grado de autenticidad. Sin embargo, las distintas formas de manipulación son consideradas útiles socialmente y, en consecuencia, las actitudes sinceras y honradas resultan en ocasiones perjudiciales para los intereses personales de cada uno.

Ser auténtico es no engañar a los demás y, sobre todo, no engañarse a uno mismo. Quien posee este rasgo de personalidad asume las consecuencias de sus actos y sabe que muy probablemente tendrá que ir contracorriente o pagar un elevado precio por ello”.


El Recurso De La Mentira



 Se suele decir que el recurso de la mentira como “medio de presentación” de nuestra imagen pública, método que pareciera contar con muchos adeptos, es una forma de divulgación que no se sostiene en el tiempo pues como se suele decir en el refranero popular “la mentira tiene patas cortas”

“A veces viene bien recordarles a los demás o hacerles saber que su comportamiento resulta un tanto falso e hipócrita, sin alterar el ecosistema de una red social.

Los carteles son la forma más indirecta de dejar escapar nuestros pensamientos sin tener que enfrentarnos a su destinatario.

Si es en una red social como Facebook, bien pueden etiquetarse, pero una enemistad con alguien siempre tiene consecuencias, sobre todo entre amigos. Muchos también opinan que eso es de cobardes, juzga tú mismo o tú misma, cada una sabe lo que hace, lo que quiere, lo que necesita.

Las formas directas son las más razonables, o sea, decirlo cara a cara y dejan desnuda cualquier defensa, pero siempre hay que hacerlo en presencia de testigos porque la mentira tras una disputa en la que tienes razón puede distorsionar la realidad, una herramienta básica que vimos en el post de cómo detectar a un mentiroso”.

Los que  vivimos en comunidades relativamente pequeñas aunque hoy en día se dice que “el mundo es un pañuelo” que bien puede caber en un puño, conocemos y tenemos muy en cuenta todo aquello que nos advierte: “pueblo chico infierno grande” claro que ahora con las “nuevas cajas de resonancia” de las redes sociales, tenemos otra posibilidad de “darnos a conocer” y tratar de “vender la falsedad de una imagen”.

Cuando estas cosas ocurren todo mentiroso sabe que estemos donde estemos, aunque inútilmente “nos mimeticemos” la realidad pondrá de manifiesto nuestra verdadera identidad, no somos tantos y en muy poco tiempo “nos conoceremos todos”