jueves, 20 de junio de 2019

Historia De Vascos

Pio Baroja
Historia De Vascos

En estos días he estado muy asiduo a la lectura de algunos textos que aún conservo como un legado de viejos intelectuales que me los han hecho llegar a mis manos con la intención de que permanecieran en mis recuerdos de juventud como han permanecido todos ellos cada vez que evoco las mesas de bares emblemáticos como lo supieron ser “los Cafés Sorocabana” instalados en la zona céntrica de Montevideo lugar de encuentro de todos aquellos que con su pluma han “vencido al paso del tiempo” y permanecen con su bonhomía semi perdidos en la bruma del humo de sus cigarrillos y el exquisito aroma de un buen café brasileño.

Entre todo ese material de lectura ya un tanto deteriorado de tanto trasiego de un lado para el otro volvieron a mis manos los textos de Pio Baroja sobre todo aquellos que relataban las aventuras de algunos personajes que nos ilustraban con su accionar ciertos rasgos muy propios de la etnia vasca de la cual soy un tozudo y pertinaz representante.

La historia que paso a resumir me ha impactado por la autenticidad de sus trazos y de la cual conservo la fuerte impresión que me ha causado su lectura, la historia dice así:

“Es la historia de Martín Zalacaín, un joven vasco natural de Urbía, un ejemplo de héroe rural encumbrado por su forma de vivir y su singular persona.

Pronto quedó huérfano de padre y después también de madre. Fue educado de una manera especial por su tío abuelo, Miguel de Tellagorri, que se encargó de él y de su hermana Ignacia a la extraña muerte de su madre tras un espectáculo de titiriteros, en el que conoció a Linda, una joven que se volvería a cruzar más tarde en su vida.

Al tiempo, el viejo Tellagorri caería enfermo, y a su muerte, Martín hubo de encargarse de su hermana, a la que dejaría a cargo de Dña. Águeda, de los Ohando. Martín era odiado por su hijo, Carlos Ohando, y mantenía noviazgo con su hija Catalina.

Más tarde, Ignacia se casaría con Bautista, un amigo de Martín, y se iría a vivir con éste a Zaro, un pueblecito vascofrancés.

No mucho después, daría comienzo la última guerra carlista, pero Martín, Bautista Urbide y otro colega, Capistun, continuarían con su negocio de contrabando a través de la frontera francesa y la española.

En una de sus expediciones fueron sorprendidos en el monte por una fuerte tempestad que les obligó a refugiarse.

Al amanecer, unos disparos desde el cercano pueblo de Vera, llamaron su atención. Martín y Bautista descendieron hasta el pueblo, donde fueron incluidos a la fuerza en la partida del Cura. Estuvieron unos días en una posada hasta que la partida se encaminó a detener una diligencia.

Después de parada ésta y los ocupantes apresados, Martín, Bautista, un tal José, un francés, una joven y su madre huyeron en la confusión.

Martín fue herido pero todos consiguieron llegar al pueblo de Hernani con ayuda de una compañía.

La Srta. Rosa Briones, a la que había salvado y de la que guardaría gratos recuerdos, se ocupó de él.

Tiempo después, en Socoa, Martín aceptaría el peligroso trabajo de conseguir que unas letras fuesen firmadas por importantes militares carlistas y por el propio Carlos, dado el elevado sueldo y su falta de compromiso con nada. A pesar de todo, Bautista decide acompañarle.

Por las primeras villas que pasan logran las firmas sin más dificultades pero sería en Estella donde la empresa se complicaría, y donde volvería a encontrarse con Carlos Ohando y el periodista francés que había compartido huida con él en Hernani; la providencia haría que estos dos personajes coincidieron innumerables veces.

Así todo, Martín conseguiría las cartas firmadas, pero dormiría un día en la cárcel de la cual acaba escapándose y además, saca a Catalina del convento donde la habían recluido. Al final, huirían los tres, 

Catalina, Martín y Bautista en una diligencia, librándose de varios perseguidores hasta llegar a Logroño.

En Logroño, entraron en el cuartel. Gracias al uniforme de general del que Martín se había apropiado y a su amistad con la familia Briones (el padre era capitán) son dejados en libertad y Martín invitado por el capitán a comer.

De la casa de los Briones no salió hasta entrada la noche y recorrió todos los albergues en busca del resto del grupo y con especial atención a Catalina. Poco después es invitado también por la joven Linda, que había conocido tiempo atrás y de la cual no se libraría en unos días, tras lo cual daría con Bautista, en Logroño buscándole.

Catalina se encontraba en Zaro y tras perdonar a Martín se celebró su boda. Poco después la guerra se daba por acabada.

Un día Catalina y Martín, de viaje cerca de la frontera, pararon en una posada donde se encontraron de nuevo con el extranjero y más tarde con Carlos Ohando y un amigo, el Cacho. Éste indignado por los actos de su hermana entra en pelea con Martín y cuando el primero estaba ya vencido, el Cacho dispara a Martín, que muere casi en el acto.

Este es el resumen de la historia que culmina bruscamente dejando una aureola de mucho pesar y particular melancolía.

Más adelante. Como un consuelo, se puede evocar este epitafio;

“Yace en esta sepultura
Martín de Zalacaín el fuerte,
venganza tomó la muerte
de su gallarda apostura.
De su audacia y su bravura
el vasco guarda memoria,
caminante de su raza
descúbrete ante su gloria.  “  



Mejor De Lo Que Estaba

"Pero el camino verdadero para conseguir la felicidad pasa por hacer felices a los demás. Intentad dejar este mundo un poco mejor de como os lo encontrasteis y, cuando os llegue la hora de morir, podréis morir felices sintiendo que de ningún modo habréis perdido vuestro tiempo sino que habréis hecho todo lo posible. Así, estad "Siempre Listos" para vivir felices y morir felices: aferraos siempre a vuestra promesa Scout, aún cuando hayáis dejado de ser muchachos, y que Dios os ayude a hacerlo así." 
Robert Baden Powell

Este es un mes que siempre ha tenido un significado muy especial para mí pues desde que tengo alguna noción de que era una persona y que además tenía en mi vida un propósito bien definido en cuánto todo lo que se esperaba de mí, supe que en el mes de abril vine a este mundo y si bien no llegaba a comprender a cabalidad el significado de ser considerado “un niño muy inteligente” pude intuir que aunque hubiese nacido “ en el medio de la nada” en un lugar ignoto e ignorado, viviendo las carencias y restricciones de una tan terrible como lejana guerra que todos llamaban “segunda guerra mundial” - año mil novecientos cuarenta y tres- supe, en lo íntimo de mi ser, que todo lo que sucediese en un futuro, el cual presentía que estaba ahí, aguardándome,  iba a depender exclusivamente de todo lo que yo hiciese o dejara de hacer.

Desde entonces, en cada encuentro que la vida me ha deparado, tuve la clara sensación de que debía comportarme acorde con las expectativas que se podrían esperar de un ser agradecido por la sencilla razón de haber nacido, de estar vivo y el poder compartir una relación, ese encuentro siempre ha sido la gran oportunidad de poder "dar al otro" sin esperar recibir nada a cambio.

El resultado de esos encuentros han sido como mojones que aún permanecen señalizando desde entonces un largo camino aunados a los otros tantos que afortunadamente nos han enriquecido a través de la experiencia.


miércoles, 19 de junio de 2019

La Persona Humana


Se diferencia a la naturaleza, que significa una esencia común a muchos (por ejemplo, "hombre") de la persona que designa al individuo de esa naturaleza en lo que tiene de propiamente individual.

Este es el concepto de persona que ha pasado con algunas modificaciones a veces, hasta nuestros días, y que fundamenta que todo individuo de naturaleza humana es persona, independientemente de sus circunstancias biográficas, genéticas, sociales o económicas, y es un individuo dotado de una especial dignidad.

En los filósofos escolásticos, la palabra personalidad ("personalitas") se utilizaba para designar aquella perfección poseyendo la cual un determinado individuo es persona.

En el transcurso de los siglos, el concepto de «persona» se fue transformando gradualmente en uno más general hasta llegar utilizarse en el sentido coloquial actual, es decir, prácticamente como sinónimo de «ser humano». 

En el contexto de este desarrollo conceptual, la aparición del adjetivo «personal» facilitó el desarrollo del sustantivo «personalidad», utilizado para designar la totalidad de características «personales» que interactúan dinámicamente entre sí para producir aquél estilo relativamente estable de desenvolverse individual y socialmente que un individuo posee.


No debe confundirse el concepto de persona con el de personalidad. Mientras que el primero designa al individuo en su totalidad, el segundo designa un aspecto suyo, el conjunto organizado de sus disposiciones a la operación. 

La Expresión Libre


 La esencia del ser humano es el de vivir en sociedad con otros humanos al igual que él y por ende la sociedad se organiza en forma tal que les permita no solamente una convivencia pacífica sino que además, cada uno de sus integrantes, considerado un individuo adulto, pueda contar con la garantía de una ley que les ampare, con la total libertad de expresar su opinión y de elegir o postularse, a través de su voto, a las autoridades que durante un período determinado, acordado previamente, a aquellos que les representará en el gobierno.

Sabemos que la libertad de expresión es un elemento crítico para la democracia, el desarrollo y el diálogo – sin ella ninguna de estas palabras podría funcionar o prosperar. La libertad de expresión es un derecho universal que todo el mundo debe gozar. Todos tienen el derecho a la libertad de opinión y de expresión; éste  incluye el derecho a mantener una opinión sin interferencias y a buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de difusión sin limitación de fronteras, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En nuestra región, cuestiones como la regulación de los medios en línea con los estándares internacionales, la regulación de los medios para la protección y promoción de los derechos humanos, los dividendos digitales, la libertad de expresión y la Internet, la regulación de la publicidad oficial, entre otros, son temas que están en el orden del día de los principales debates sobre la garantía, promoción y protección de la libertad de expresión para todos y todas.

Del conocimiento que poseamos sobre nuestros derechos y obligaciones en una sociedad organizada dependerá el grado de participación e influencia que podamos ejercer entre nuestros congéneres.


La Persona Y Su Personalidad


 A menudo la gente habla de la personalidad como si se tratara de un  producto, como una corbata de colores brillantes que le diera vida a un traje viejo. 

No solo eso, algunas veces hablamos como si la personalidad consistiera en rasgos atractivos y admirables: Efecto, encanto, honestidad

Pero no vemos que la personalidad es algo mucho más complejo de lo que indica el uso ordinario del término, e incluye tantos rasgos positivos como negativos.

Resulta fácil hablar de aspectos o rasgos de la personalidad sin definir el término en sí.

Y lo hacemos con frecuencia: No confió en ese hombre. No es honesto, o, podemos decir: Quiero a Ana. Tiene buen corazón.

Pero es difícil elaborar una definición amplia de lo que es personalidad. Un concepto actual que podemos utilizar es:

Patrón de sentimientos y pensamientos ligados al comportamiento que persiste a lo largo del tiempo y de las situaciones. La anterior es una definición bastante larga, pero es la que advierte dos cosas importantes,

Primero: Que la personalidad se refiere a aquellos aspectos que distinguen a un individuo de cualquier otro, y en este sentido la personalidad es característica de una persona.

El segundo aspecto es: Que la personalidad persiste a través del tiempo y de las situaciones.

Los estudiosos de la psicología siempre han tratado de comprender las diferentes personalidades.

Pero no fue sino hasta hace un siglo que los científicos comenzaron a realizar observaciones científicas sistemáticas y a sacar conclusiones de ellas.

Algunos teóricos ponen énfasis en las experiencias de la primera infancia, otros en la herencia, y otros atribuyen el papel fundamental al medio ambiente.

Hay quienes analizan únicamente como se comportan las personas congruentes en distintas situaciones y momentos y les restan importancia al concepto de una personalidad única y consiente.

Pero debemos tener claro que la personalidad es algo único de cada individuo, y es lo que nos caracteriza como entes independientes y diferentes.


El Lado De La Justicia

Se cuenta que una vez, hubo alguien, que se sintió muy mal, porque todas las personas con las cuales se relacionaba, le llamaban Pato.

 En todo lugar, sin importar lo que estuviese haciendo, en cualquier circunstancia, al dirigirse a él, todos le decían; Pato.

Era Pato para aquí, Pato para allá, situación ésta, que se le fue tornando insoportable, al punto de llevarle a pensar, seriamente, en la necesidad de consultar con un profesional en la materia, a fin de dilucidar, el por qué, todos cuántos trataban con él, le llamaban Pato.

Así las cosas, un día, marcó una consulta con un prestigioso profesional, y allí marchó dispuesto a develar los motivos que llevaban a todas las personas a llamarle, en todas las ocasiones, Pato.

Luego de un minucioso estudio del caso, el profesional consultado, le dice , veamos : por lo que he podido escuchar y observar durante esta consulta ; Usted, amigo mío , tiene cabeza de pato, pico de pato, cuerpo de pato, tiene plumas de pato, camina y se comporta como un pato, por lo tanto , usted ;  ¡ ES UN PATO ! .

Conflictos de identidad como el descrito nos dan una pauta de la forma tan peculiar que tenemos los “homo sapiens”  de disfrazar o esconder, ciertos aspectos, de nuestro comportamiento social, que pudiesen ser, sujetos de censura, por parte de aquellos que observan nuestra conducta.

Es como si dijésemos todo el tiempo: Aunque les parezca que hago cosas de pato, soy un miembro distinguido de la Sociedad de los Cisnes, y puedo mostrar mis credenciales que avalan lo que digo, están equivocados conmigo,    ¡Ignorantes!

Algo semejante pasa con el concepto que tenemos de la aplicación de la justicia.

Se dice que cuando Dios dicto la Ley, surgieron como hongos los abogados, para maniatarla por medio del derecho.

El inolvidable Alfredo Zitarroza nos canta en una estrofa de “La Ley es Tela de Araña” :

 “Siempre había oído mentar, que ante la ley era yo, igual a todo mortal... pero hay su dificultad en cuánto a su ejecución... Si esto se llama igualdad, ¡la perra que los tiró!”.

Siempre pensamos que existe una línea imaginaria que separa claramente lo correcto de lo incorrecto, lo moralmente aceptable, de lo moralmente inaceptable, damos por sentado que existen límites bien definidos entre lo que se considera bueno y lo que rechazamos como malo.

Sin embargo, cuando observamos con atención esa línea imaginaria que mencionamos, veremos que en lugar de separar, esa línea une los opuestos, es una “línea de costura”    que con un hilo muy sutil, “remienda el comportamiento” conformando un entramado de acciones, las cuales no nos parecen tan malas, sobre todo cuando vemos los puntos de costura que se afirman en su lado bueno.

Por eso, cuando alguien en su comportamiento malo, se va acercando en sus acciones, a los límites de lo que es considerado bueno, la línea le atrapa y lo convierte en bueno, si por el contrario, aquel que tiene un comportamiento considerado bueno, se va acercando peligrosamente a los límites de lo considerado malo, también a él la línea le atrapa y le convierte en malo.


Conceptos De Identidad


La identidad de una persona es algo que si bien existen factores que desde que viene a este mundo le “identifican” Nombre, Apellido, Nacionalidad, etc.  es algo que se construye a lo largo de toda su existencia.
La definición de “identidad” propiamente dicha me hace recordar a la figura de un escultor, quién, a golpes de cincel, va esculpiendo la imagen que, desde la piedra bruta, va surgiendo con nitidez a medida en que la escultura avanza en su etapa de ejecución.
Diría que con el transcurso de los años nuestra identidad se incorpora a todas nuestras manifestaciones de vida, hagamos lo que hagamos el fruto de nuestras expresiones tendrán, como si tuviesen, un sello indeleble, una muy nítida e insoslayable muestra de nuestra identidad, sin duda, el ser que somos y la imagen que irradiamos se identifican la una con la otra cual si fuesen algo único e indisoluble.
Cómo se forma la identidad
En el aspecto psicológico, la identidad se concibe como un sentimiento de mismidad personal, esta se comienza a formar a temprana edad cuando reconocemos nuestro origen, la familia, el territorio donde vivimos y sólo acaba cuando termina la vida. La identidad tiene una gran cantidad de aristas que harán a una persona “ser como es”.
Durante la interacción con el entorno y los diferentes grupos, como el colegio, los amigos, las actividades e incluso la relación con sus hermanos, es que una persona siente afinidad, se identifica y quiere pertenecer a ellos, de la misma forma en que se diferencia de otros tantos, donde se entienden los límites, las emociones, el manejo de la conducta para respetar a esos otros que también son identidades.

En el crecimiento se tiene concepción de quién se es y a dónde se desea ir, es decir, los planes de vida, los anhelos, estudios, sueños, tomando decisiones y siendo fieles en el mayor de los casos a las propias creencias. Los adolescentes suelen tener conflictos en este sentido, pues buscan sus propias ideas y se rebelan contra las que no comparten.


Las crisis propias de la vida, como el divorcio, la crisis vocacional o profesional, la pérdida de algún ser querido, los duelos producto de desapegos, los cambios de etapas, etc., siempre promueven un movimiento dinámico de la identidad, por ello a muy avanzada edad se pueden seguir sufriendo modificaciones, aunque más leves.

El Estado Independiente

El logro del estado independiente de un individuo en relación al resto de sus semejantes implica el ir ganando espacios de autosuficiencia en todos los aspectos, antes de detenernos a proclamar nuestra independencia deberemos habernos ganado la capacidad de ser capaces de no solamente “autoabastecernos” de nuestras necesidades esenciales, sino que además, deberemos desarrollar un alto grado de empatía que nos habilite a ejercer todo nuestro potencial con relación a nuestras responsabilidades sociales asumiendo todas y cada una de nuestras obligaciones, así como la capacidad de poder ejercer todos los derechos que nos competen.

La independencia es un estado que mucha gente ansía. Sin embargo, la mayoría de las personas se conforman con el aspecto material de la independencia y buscan su trabajo, su propio dinero y su propia casa. Pero la independencia que protege nuestra autoestima es la independencia emocional, que no es sino vivir en base a unos valores propios sin dejarse influenciar por los demás.

A veces confundimos el significado de independencia.
No dejarse influir por los demás para ganar independencia
La realidad es que tu vida deberías diseñarla solo tú. Eso no quiere decir que no cuentes con los demás para nada, pero las decisiones importantes, sobre tu futuro, sobre tus estudios, sobre tu trabajo, sobre el lugar donde quieres vivir, sobre qué hacer con tu tiempo libre, etc. son aspectos de tu vida en los que sólo tú deberías tener la palabra.

Ten bien presente que por mucho que te quiera tu familia, tu pareja o tus amigos, la felicidad solo te la puedes proporcionar tú mismo, a base de sentirte bien tal cual eres, de gustarte, de aceptarte y de seguir tus propios esquemas vitales, tus propios valores.

La independencia emocional es algo que se gana a base de esfuerzo y lucha constante.

Siempre es más cómodo dejarse llevar por los demás, pero a la larga se acaba pagando en forma de una vida vivida por los demás.

La parte negativa de la independencia es la responsabilidad de llevar las riendas de tu vida, así como gestionar el sentimiento de culpa.

Porque independencia significa vivir acorde a tus valores, que en muchos casos no coinciden con los de las personas que te rodean.


Así que antes de lanzarte a una vida emocionalmente independiente asegúrate de mejorar tu autoestima hasta sentirte muy seguro de ti mismo.

El Concepto De Ambición

Un asiduo lector de mis artículos, muy consternado, me consultó por “un asunto” que desde hacía un buen tiempo le tenía preocupado, algo que en su fuero íntimo le causaba “cierta desazón” pues lo que entendía que estaba en juego era nada menos que el concepto que él tenía sobre sí mismo en todo lo relacionado con sus valores y los principios éticos que sustentaban su condición de cristiano.

Resulta que en una conversación mantenida con alguien que se identificó como “un fiel creyente” de la doctrina cristiana éste le espetó “conozco a muchas personas ambiciosas que si no se arrepienten irán camino al infierno tal como si se deslizarán por un tobogán”.

Tal expresión le sumió en una confusión tal que francamente le llevó a autocuestinarse ciertos hábitos de vida que desde su niñez tenía incorporado en sus acciones diarias.

Pensando en una respuesta adecuada a su inquietud, recordé un artículo que había leído en el cual, su autor se refería con mucha claridad conceptual sobre este tema.

El artículo en cuestión dice lo siguiente:

“Muchas veces me encuentro con gente que confunde la palabra ambición con algo malo.

Y desde pequeños se nos ha enseñado que no debemos ser ambiciosos, que no debemos querer más de lo necesario y que incluso debemos ser “humildes”.

Como si la humildad significara ausencia de abundancia, o simplemente pobreza. La verdad nunca he estado de acuerdo con esta concepción.

Recientemente me encontré con un artículo en Wikipedia en español que hablaba sobre la ambición como algo que dañaba al ser humano, como un sentimiento malo y perverso que podría surgir en nuestras mentes cuando buscamos querer más y que peor aún, que con este sentimiento dañábamos a los demás.

Sólo hay un pequeño problema con esto. Están confundiendo la ambición con la avaricia y la codicia.

Son cosas muy diferentes

Y si no lo sabías, hoy quiero hablar un poco de ello, y darte una nueva visión para que, no sólo conozcas la verdadera definición de ambición, sino para que esta te deje de limitar en el ámbito financiero y personal de vida como lo ha venido haciendo hasta ahora seguramente.

Lo Que La Ambición NO Es

La ambición no es el deseo ciego por obtener fines como la riqueza sin importar los medios. Una persona ambiciosa no pasará por encima de los demás para lograr sus objetivos y de hecho muchas veces sus deseos y sueños también están orientados a beneficiar a otros.

La ambición no es el deseo de crecer indiscriminadamente o de crecer por crecer. Es más bien un deseo que como seres humanos e incluso como animales tenemos de buscar protección, seguridad y bienestar. Y si existe alguna manera de gestionar estos fines y amplificarlos, es a través de la ambición que puede lograrse.

Dejemos de confundir la ambición con defectos que tienen las personas, en el pasado era muy común escuchar que alguien ambicioso debía ser castigado o que estaba cometiendo pecado, pero no es porque ahora ya la ambición se haya convertido en algo bueno, sino que desde siempre se ha tenido esta palabra en un muy mal y equívoco concepto.

martes, 18 de junio de 2019

Soberbios

"La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder." José de San Martín

Lamentablemente abundan los casos en los cuales las actitudes que observamos se asemejan en demasía a aquellas conductas reprobables que solemos apreciar entre quienes comparten espacios catalogados como copartícipes de una supuesta “red de amigos”

Suele ocurrir que un exceso de autoestima o la simple sobrevaloración de nuestras pretendidas condiciones – sean éstas de carácter socioeconómico, familiares, académicas o laborales, que “circunstancialmente” puedan dar la apariencia de que “estamos situados por encima de” para que nos consideremos con el derecho natural de subestimar las expresiones de aquellos que valoramos como “inferiores”

"El oro hace soberbios, y la soberbia, necios." Proverbio

La palabra soberbia proviene del latín superbĭa y es un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás, sobrevaloración del yo respecto de otros, es un sentimiento de superioridad que lleva a presumir de las cualidades o de las ideas propias y menospreciar las ajenas.

La soberbia se diferencia del orgullo en que éste último es disimulable, apreciado cuando surge de virtudes o de causas nobles, y la soberbia manifiesta el deseo de ser preferido por otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del yo, del ego. Se puede decir que el orgullo puede derivar para la soberbia. La soberbia es una actitud orgullosa consistente en la perspicacia de aquella persona que se envanece a sí misma.

Popularmente, se llama también soberbia a la rabia o al enfado que muestra una persona de manera exagerada ante una contrariedad. Y es considerado por la teología como uno de los pecados capitales.
Algunos sinónimos de soberbia son, altanería, altivez, arrogancia, vanidad, etc. Lo contrario de soberbia es la humildad, la sencillez, la modestia, etc.

Manifestaciones del orgullo en grado de soberbia
Si una persona es autoritaria al mandar, tiene envidia de los valores de los demás, critica a los envidiados, es una persona con soberbia.

La mayoría de los momentos con malhumor en la convivencia familiar y la mayoría de enfados derivan de un orgullo individual que se ha transformado en soberbia.

Las personas con soberbia nunca tienen dignidad y mucho menos aceptan sus errores.
Un antiguo verso gauchesco nos dice lo siguiente:


“La vanidad es un yuyo malo que envenena toda huerta, es preciso estar alerta manejando el azadón, pero no falta el varón que lo riegue hasta en su puerta”

La Idiosincrasia

Se dice que de poetas y de locos todos tenemos un poco, de manera que cada cual o cada cuala, desarrollamos ciertas características muy particulares que nos definen e identifican, son ciertos rasgos que bien pueden representar el  cómo, posiblemente la vida misma, en su constante deambular por lo cotidiano va bosquejando, tal como lo haría un caricaturista, lo que bien se define como “nuestra idiosincrasia”

Y aunque tal “representación” de nuestra “puesta en escena” nos parezca que no se esfuerza lo suficiente con el concepto de “fulano de tal” que cada uno ha elaborado para sí mismo, lo cierto e innegable es que tal definición, vale decir, nuestra idiosincrasia, es aquella imagen que irradiamos y que permanecerá en nosotros, “conditio sine qua non.”

“Sine qua non expresión en latín que en español significa “sin la cual no”. Es una expresión que hace referencia a la condición o acción que es indispensable, imprescindible o esencial para que suceda algo.

“La idiosincrasia es una característica de comportamiento, manera característica de pensar, sentir, actuar, rasgos y carácter propios o culturales, distintivos y peculiares de un individuo o un grupo, y es la palabra de origen griego ἰδιοσυγκρασία, que se define como temperamento particular. La idiosincrasia identifica, por tanto, las similitudes de comportamiento en los aspectos culturales, en las costumbres sociales y en el desempeño profesional. El término tiene varios sentidos, depende de dónde se utiliza, y también se puede aplicar a los símbolos que significan algo para una persona en particular.

La idiosincrasia, en la medicina y en la fisiología, se refiere a cómo los médicos definían la enfermedad en el siglo XIX, es decir, cada enfermedad se relaciona con cada paciente, en lugar de evidencias como lo es actualmente. Era un tecnicismo que indicaba peculiaridad o particularidad individual. En psiquiatría, el término idiosincrasia es una condición mental específica de un paciente, y en el psicoanálisis se utiliza para referirse a la forma como los individuos reaccionan, perciben y experimentan una situación común.

En economía, la idiosincrasia es parte de la teoría de la cartera o la teoría del portafolio, donde existen riesgos de cambios en los precios debido a circunstancias especiales en determinados casos.

En la religión, la idiosincrasia es el comportamiento extraño o diferente del usual en las personas, diferente de lo común.

La comedia de observación se basa en gran medida de la idiosincrasia, porque algunos detalles de la conducta de determinadas personas pueden ser muy divertidos.”



Asumir Decepciones

Suele decirse que toda decepción tiene su impacto emocional en el ser humano.

Es, por tanto, un proceso normal que forma parte de nuestro ciclo vital. Ahora bien, es conveniente saber gestionarlas de modo adecuado para que no acaben cerrando nuestro corazón para siempre.
La vida debe ser siempre una invitación continua a experimentar, a arriesgarnos, a mantener la ilusión. Y, desde luego, toda decepción duele, pero si las vivimos es por algo: para aprender.

 Hay quien, tras ser rechazado, piensa que no vale como persona. Se mira al espejo y se convence a sí mismo de que no hay nada positivo en su imagen, que no agrada, que su personalidad no parece estar hecha para encajar con otras parejas.

Es un error. La opinión de una persona no te define. Es su palabra, es su mundo, sus creencias y nada de ello tiene que ver contigo por en muy alta estima que la tuvieras.
Las decepciones que nos llegan de una o varias personas en concreto son solo muestras de que, en realidad, “no encajamos con sus mundos”. Y, lo creas o no, existen muchos más mundos, más universos creados por personas maravillosas que sí encajarán con tus esquinas, vacíos y recovecos.

Lo complejo de las decepciones es que en ocasiones, nos llegan de personas que nos son muy significativasPor tanto, es normal sufrirlas.


Ahora bien, ese sufrimiento debe ser puntual y no cargarlo para siempre en nuestro corazón, o quedaremos prisioneros de nuestros propios enemigos. Las decepciones se asumen, y después, nos deben servir de aprendizaje.

Insastifacción


Antiguamente, cuando éramos más jóvenes, a quienes padecían de una Insastifacción crónica, se les decía que “tenían el mal de la parda Flora”  lo que se acompañaba con la siguiente frase: a la parda Flora si le haces una caricia grita y si no la atiendes llora”.
Pues bien. Resulta que este mal “el mal de la parda Flora” continúa muy activo en las redes sociales y son varias las personas que padecen actualmente de este mal, que como lo hemos mencionado, ahora ostenta una denominación científica más acorde con los tiempos modernos de la era informática.
Todavía podemos escuchar ciertos comentarios de gente que ha realizado ingentes esfuerzos por lograr sus objetivos y una vez que éstos han sido alcanzados, en lugar de demostrar su satisfacción por el aparente éxito de su trabajoso emprendimiento, suelen manifestar a los cuatro vientos, de que no están en absoluto conformes con los resultados obtenidos, en fin, parece que este “mal de la parda Flora” continúa haciendo de las suyas aún en plena era informática.
Agregamos:
La insatisfacción es un sentimiento que aparece cuando las cosas que tenemos o que hemos conseguido no nos parecen suficientes o no cubren por sí mismas nuestras expectativas. Todas las personas sufrimos de alguna u otra manera de un sentimiento de insatisfacción ‘sana’, que nos ayuda a seguir buscando, a intentar ser mejores cada vez, y a progresar en nuestra jerarquía de prioridades, en busca de la autorrealización. Por lo tanto, desde esta perspectiva, la insatisfacción es una emoción buena y necesaria, que nos impulsa hacia el crecimiento personal.
Sin embargo, algunas personas, lejos de manifestar un sentimiento de insatisfacción concreto suscitado por un determinado suceso, algo natural que todos hemos experimentado en alguna ocasión, presentan unos elevados niveles de insatisfacción crónica, que se mantienen en diferentes momentos de su vida, interfiriendo de manera significativa en todos los aspectos de la misma.
La causa más frecuente de la insatisfacción crónica son los problemas del estado de ánimo, como el trastorno depresivo; pero puede existir una insatisfacción crónica sin presencia de depresión en aquellos casos en los que la persona no se siente realizada, o considera que lo que ocurre en su vida no persigue ningún objetivo concreto, bien porque ella misma no acierte a establecerlo, o bien porque otras personas o circunstancias le impidan conseguirlo. En el primer caso, la insatisfacción cursa con elevados niveles de frustración, tristeza y apatía, mientras que, en el segundo caso, es la ira quien coge de la mano a la insatisfacción para hacerle la ‘tarea’ más complicada a quien la padece.
Finalmente, existen personas para quienes la insatisfacción no está siempre presente, sino que aparece poco tiempo después de haber conseguido su objetivo. Este hecho, que podría parecer contradictorio, suele ocurrir en personas que tienen un pronunciado rasgo de búsqueda de sensaciones y que, por lo tanto, rápidamente se 'cansan' de sus logros, y pierden interés por ellos. También ocurre en aquellos casos en los que las metas han sido demasiado fáciles de conseguir por lo que, una vez alcanzadas, pierden interés.
En definitiva, parece que gritar y llorar, continúa vigente

El Valor De Saber Desprendernos

Seguramente muchas de las situaciones que nos causan mayores “cargos de conciencia” sean esas cosas por las cuales recurrimos más asiduamente al “refugio de los egos evadidos” es decir, cuando algo que valoramos como únicamente nuestro, algo que nos pertenece por derecho intransferible, que hemos adquirido soberanamente y que nadie nos lo puede arrebatar.

Cuando alguien, seguramente más necesitado, nos solicita colaboración, argumentando la necesidad que padece y por la cual recurre a nuestra solidaridad, es entonces que nos invade el egoísmo y buscamos instintivamente al refugio de las infaltables excusas donde intentamos vanamente “adormecer nuestra conciencia” para no caer en manos de los  agobiantes “sentimientos de culpa”.

El sentido de posesión se relaciona estrechamente con el de egoísmo y cuando estos dos intereses se asocian suelen provocar la presencia de la angustia, la cual, en su soledad, se oprime contra el corazón generando ese “complejo de culpa” al cual tanto tememos y buscamos a toda costa evitar.

Cuando nos encontramos en situaciones como las descritas es muy importante considerar de que no existen otros antídotos más eficaces que la puesta en práctica del “valor del desprendimiento” es a través de este medio, el valor genuino del desprendimiento, el modo humano de practicar la solidaridad entre todos y el único medio por el cual nos podemos despojar del egoísmo, el cual es el enemigo natural de la generosidad.


El valor del desprendimiento consiste en saber utilizar correctamente nuestros bienes y recursos evitando apegarse a ellos y, si es necesario, para ponerlos al servicio de los demás.

El desprendimiento como valor se origina al reconocer que todos tenemos necesidades y en algunos casos encontramos personas con carencias. En cualquier situación debemos superar nuestro egoísmo e indiferencia para colaborar en el bienestar de los demás, no importa si es mucho o poco lo que hacemos y aportamos, lo importante es tener la conciencia de ofrecer algo, de aportar. En la generosidad que requiere el desprendimiento no cabe el ofrecer algo que nos sobra.

El valor del desprendimiento tiene que ver con varios aspectos, entre ellos: la importancia que le damos a las cosas, el uso que hacemos de ellas y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás.

En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, etc.) y nuestra vida se mueve a ese compás, sin embargo si no tenemos cuidado puede llegar el momento en que a pesar de la insatisfacción que nos produce llenarnos de cosas, pretendemos que éstas llenen un vacío interior.

Debemos recordar que en el orden de los afectos, las personas y su bienestar ocupan el primer lugar antes que nuestra persona misma o lo que poseemos.

Existen personas que materialmente ponen el corazón en las cosas materiales. A veces por los recuerdos que evocan, pero en otras debido al valor económico que tienen o simplemente por el trabajo que supuso adquirirlos. A esta particular forma de afecto se le llama apego y de ninguna manera se relaciona con el hecho de cuidar las cosas y hacer buen uso de ellas.

Cuando nuestro aprecio es mayor por las cosas que por las personas, nos parece absurdo compartir lo que tenemos, o en su defecto lo hacemos a regañadientes. El desprendimiento supone un esfuerzo para superar ese sentimiento de posesión y exclusividad de lo que poseemos para ofrecerlo gustosamente a los demás.

No debemos confundir el desprendimiento con el hecho de deshacernos de todo aquello que no utilizamos, que es inservible o se ha convertido en un estorbo, esta actitud manifiesta poco respeto por la persona que lo recibe, independientemente de su condición y situación actual. Somos tan soberbios que consideramos un insulto recibir algo de segunda mano, ¿por qué los demás deben soportar lo que nosotros consideramos desprecio?

Puede parecer que este valor se enfoca únicamente a objetos, pero nuestros recursos van más allá de lo que se puede tocar, poseemos conocimientos, cualidades y habilidades que muchas veces nos cuesta trabajo poner a disposición de las personas, porque requiere prescindir de nuestro descanso, gustos, preferencias y comodidades para llevarse a efecto.

Nos sorprendemos con el médico que atiende enfermos sin cobrar honorarios; personas que pasan los días trabajando en obras de caridad; profesores que trabajan horas extras desinteresadamente; padres de familia que se niegan gustos y diversiones personales para pensando en su familia; lo más inaudito es que muchos de ellos no viven en una condición del todo desahogada. El verdadero desprendimiento no tiene medida, sin calcular cuánto es lo indispensable para cumplir, es una entrega generosa de todo, Sí, de todo lo que tenemos.

El valor del desprendimiento ayudará a nuestra sociedad al convertirnos en personas más altruistas y generosas, brindará un mejor ambiente en nuestras relaciones con amigos y familiares y nos convertirá en personas que tienen el corazón puesto en el lugar correcto.

Inspiradora Motivación

Cada vez que me siento ante la pantalla de mi ordenador me surge casi involuntariamente una interrogante, entonces me pregunto: cuál es la razón, si es que existe alguna, para  intentar plasmar en un escrito el caudal de vivencias que me conmueven y a las cuales no les permito que se acumulen en mi intelecto  para evitar que cual si fuesen ríos embravecidos desborden mi mente e inunden mis escasas neuronas que a esta altura pienso que ni saben nadar.

Es entonces que las respuestas a tales interrogantes, a medida que voy tecleando las palabras en el teclado, parecen acudir en mi auxilio, es como si alguien me arrojara desde la borda un salvavidas del cual me aferro con vehemencia para evitar, con el agua al cuello, tener que tragar mis palabras a las que apenas puedo contener, una tecla se une a la otra y las letras van formando una palabra y las palabras se refugian en nuevas frases que hilvanan un contenido que la mente, casi desordenadamente, como dando manotazos, las intenta ordenar en un comentario coherente.


Pienso que es en estos instantes cruciales, que parecen aguijones que se clavan  en mi cerebro, que me doy cuenta donde es que reside la chispa que enciende todo el proceso y, lógicamente, cuando siento su presencia dominante me someto voluntariamente a sus requerimientos, esa chispa inspiradora tiene un nombre: Motivación.

Doña Soledad

Hace ya más de cincuenta años que fue editado este libro del cual soy autor, para ese entonces yo era un joven cuya edad no había alcanzado los veinticinco años de vida y por el título de esta obra se puede apreciar que para aquel entonces aún podía convivir en mi fuero íntimo con esta compañera constante a quién aprendí a valorar y llamarle cariñosamente por su nombre: Soledad.

Ahora, pasados todos estos años, corresponde hacerle al término soledad algunas precisiones, al mencionar el vínculo que hemos mantenido desde siempre con la soledad no quiere decir que haya habido una ausencia de personas que han sido muy significativas en nuestra vida, lo que ocurre es que una vez que incursionamos por los senderos del pensamiento nos encontramos con que se torna muy difícil encontrar a alguien que nos pueda entender y para quienes comparten nuestro día a día se les parece que todo lo que hacemos o decimos carece de sentido y ese tipo de sentimiento va creando una barrera que puede tornarse infranqueable.

Cuando me cuentan que el sentimiento de soledad es algo insostenible de soportar pienso que es el momento de aprovechar esta situación para realizarnos una retrospectiva la cual será sin duda una excelente oportunidad de madurar y crecer como persona.

Existen innumerables ocasiones en las cuales podamos dar de nuestra soledad para desarrollar toda nuestra empatía hacia quienes se encuentran sufriendo la incomprensión de aquellos que aunque nos parezcan indiferentes simplemente “no sintonizan” ocurre que “están en otra” como se suele decir vulgarmente, muchas veces el decir que ”nos sentimos solos” no es más que un medio de proclamar que necesitamos más atención, en estos casos nos será de gran utilidad el poder descubrir todo nuestro potencial y encontrar en el servicio a los demás un medio invalorable de aumentar nuestra propia autoestima.