jueves, 4 de julio de 2019

Matar Con La Indiferencia


Algunas personas adoptan ciertas formas de comportamiento que francamente atentan contra algunas normas básicas de relacionamiento social, todo lleva a pensar que a estas personas de  las cuales nos referimos, tienen la errónea idea de que todo lo que pueda acontecer “gira a su alrededor” como si fuesen  “el ombligo de sus congéneres”
Pareciera que todo aquello que las demás personas realizan o que simplemente su forma de  pensar discrepe con lo que ellas consideran “es la única posición correcta” y por consecuencia es “la única admisible”, como suele decirse vulgarmente, ya fueron, lo que equivale a decir que están condenadas a desaparecer de nuestro ámbito de amistades, son condenadas al “ostracismo social”  y entran en esa especie de nebulosa donde ingresan todos aquellos seres de quienes “no se quiere saber más nada” son tratadas con la mayor indiferencia.
“Generalmente, es común que se dé entre la gente que cuando una persona quiera castigar a otro por alguna actitud que no le gustó y que por supuesto le molestó muchísimo, en vez de gritar, pelear o discutir por la misma, opte por asumir ese estado de ánimo que no muestra ningún tipo de sensación o emoción para con el otro que le provocó ese daño, es decir, lo que popularmente se dice y conoce como matar con la indiferencia. Este dicho o frase muy popular en el mundo, lo que promueve es que ante una situación como la descripta, la mejor venganza o la mejor respuesta ante una persona que nos lastimó será justamente ignorarlo, hacer como que sus dichos y actitudes no existen para nosotros. Hay una creencia general en que la indiferencia es una de las mejores terapias para aquellas personalidades que gustan o disfrutan de someter a otros a situaciones ridículas, difíciles, peligrosas o indignas.

Porque quienes asumen una actitud de indiferencia suponen y no muy alejadamente de la verdad realmente están, que cuando se relega a la nada misma a una persona, reduciéndola a cero a la insignificancia misma, casi como diciéndole en la cara tu no eres nada, entonces, será la mejor respuesta antes que el grito, porque para este tipo de personas omnipotentes, soberbias y pagadas de sí mismas no habrá nada peor en el mundo que otro los ignore y los reduzca prácticamente a la no existencia.

En tanto, esta razón seguramente se encuentra en que como la naturaleza del hombre es social, generalmente, no soportamos justamente esa falta de mirada del otro sobre nosotros, sobre lo que hacemos o sobre lo que decimos, ya que la misma es algo así como un aliciente para nuestra autoestima.


Íntegramente Sociables


Cuando maduramos lo suficiente como para sentirnos parte de la sociedad que todos integramos ocurre que esa “toma de conciencia” de quienes somos nos hace “despertar” a un nuevo mundo del cual hemos formado parte desde siempre, esta sociedad organizada nos ha acogido en su seno aún antes de nuestra concepción y “nuestra irrupción al mundo de los humanos” se produce amparada por los principios y valores que todos los integrantes de la sociedad hemos aprobado y aceptado como fundamentales en la consolidación de nuestra convivencia y posibilidades de futuro.
De manera que en este darnos cuenta de quienes somos y consecuentemente que es lo que se espera de nosotros nos reencontramos con la vigencia de ciertos valores que han estado desde siempre, aunque quizás no nos hayamos dado cuenta de ello y que estos valores con los cuales convivimos son una herencia que asumimos al madurar en “nuestra conciencia colectiva” poniendo “voluntariamente” sobre nuestros hombros la continuidad y enriquecimiento de tan valioso legado.
“En ética, los principios son reglas o normas que orientan la acción de un ser humano cabiendo las facultades espirituales, racionales y sexuales.
Se trata de normas de carácter general, máximamente universales, como, por ejemplo: amar al prójimo, no mentir, respetar la vida de las demás personas, etc. Los principios morales también se llaman máximas o preceptos.
Los principios éticos son declaraciones propias del ser humano, que apoyan su necesidad de desarrollo y felicidad, los principios son universales y se los puede apreciar en la mayoría de las doctrinas y religiones a lo largo de la historia de la humanidad.
Immanuel Kant fundamenta la ética en la actividad propia de la razón práctica. Considera principios aquellas proposiciones que contienen la idea de una determinación general de la voluntad que abraza muchas reglas prácticas. Los clasifica como máximas si son subjetivos o leyes si son objetivos.
Los principios morales son una codificación de las cosas que el hombre ha descubierto que son malas para él mismo y para los demás en algún momento de su historia, y habiendo descubierto que estas cosas inhibían su propio bienestar, legisló entonces sobre ellos. 
Por otro lado, Stephen R. Covey define los principios como faros y como leyes naturales que no se pueden quebrantar. Tal como observó Cecil B. de Mille en torno a los principios contenidos en su película "Los Diez Mandamientos": "Nosotros no podemos quebrantar la ley. Sólo podemos quebrantarnos a nosotros mismos y en contra de la ley". Así, la "realidad objetiva", el territorio del ser humano, está compuesto por principios (faros) que controlan el desarrollo y la felicidad humanos.
Son en sí, leyes naturales enraizadas en la estructura de todas las sociedades civilizadas a lo largo de la historia y de aquellas instituciones que han perdurado. Algunos de estos principios son la rectitud, integridad, honestidad (Estos dos últimos crean los cimientos de la confianza), la dignidad humana, el servicio o idea de contribuir, el potencial, entre otros. Tales principios son verdades profundas, de aplicación universal. Se aplican a los individuos, las familias, los matrimonios, y organizaciones de todo tipo. Es decir, son directrices para la conducta humana que han demostrado tener un valor duradero, permanente. 
Para captar su naturaleza únicamente basta con considerar vivir una vida basada en sus opuestos tales como la mala fe, el engaño, la bajeza, la inutilidad, la mediocridad, entre otros.”


Equilibradamente Críticos


En cuánto ocupamos cada vez más nuestros espacios disponibles en la comunicación con otras personas con las que hemos establecido “contactos” ya sea por intermedio de las “redes sociales” o por los múltiples otros medios que actualmente disponemos, vemos que cada uno de los que intervenimos en este trasiego de información, incluyéndonos a nosotros mismos, traemos consigo un “bagaje enorme” de experiencias de vida, algunas simples o “livianas” y otras sumamente pesadas y dolorosas, tan pesadas y dolorosas que lo agobiante de su carga apenas nos sentimos capaces de soportar, muchas veces no nos hemos desprendido de ellas por causa de aún sentirnos ligados a su contenido y otras tantas por las resistencias que ejercen en nuestra mente las heridas que continúan espoliando como un aguijón nuestro resentimiento.

Lo cierto es sean cual fuesen las razones por las cuales permanecen latentes en nuestros sentimientos la realidad nos muestra que mientras no superemos “estas marcas” que aunque consideremos que “han cicatrizado” aún las sentimos en nuestro interior, estas marcas nos condicionarán a tal punto de que nos pudiesen afectar en nuestras posteriores reacciones sobre tales asuntos no superados de un todo.

Estas son las situaciones ante las cuales expresamos nuestro deseo de superación de tales condicionamientos a través de la “limpieza interior” de todo aquello que pudiese enturbiar la tranquilidad espiritual  para que nos ilumine y embellezca nuestro semblante poniendo una nueva sonrisa de esperanza en nuestro trato con los demás.

“La amplitud de miras es la actitud del que mira las cosas con corazón limpio. Todo es limpio para los que miran las cosas con ojos limpios. Con la mirada serena, aprende uno a descubrir el lado bueno de las cosas, que todas lo tienen, y a distinguir lo esencial de lo accesorio. Es la mejor actitud para descubrir el valor que todos los seres llevan consigo, para descubrir la belleza de la vida y apreciar a las personas.

Lo verdaderamente importante, las cosas realmente necesarias, son muy pocas. «Sólo una cosa es necesaria», por la que la jerarquización de los valores no resulta excesivamente difícil y facilita notablemente las opciones personales.

De este modo, con esta sencillez el individuo se expansiona anímicamente y desarrolla una flexibilidad mental que le hace quitar hierro e importancia a muchos problemas o a tantas cosas que se bastan para desasosegarnos y quitarnos la paz del espíritu, pero que, reducidos a su dimensión real, pueden ser perfectamente asumidos en una vida que fundamentalmente sigue siendo bella.

Esta flexibilidad te convierte en un «espíritu libre», por encima de las minucias escrupulosas, de las normas rígidas y de las observaciones incordiantes
 e impertinentes.

Adopta una actitud equilibradamente crítica, tan lejos del permisivismo de manga ancha como del estrecho fariseísmo que todo lo juzga con las miras cortas del convencionalismo legal.”


El Autocontrol



Nuestros contactos que a diario mantenemos además de ser una muy grata costumbre de convivencia también nos ofrecen la oportunidad de poner en práctica nuestra capacidad de autocontrol en el sentido de “mantener las riendas” de todas nuestras emociones e impulsos que toda comunicación “entre iguales” requiere.

Es entonces donde quedan en evidencia viejos dichos como el que solíamos escuchar en boca de nuestros abuelos, (en una época donde no teníamos ni noticias de informática y mucho menos el uso de internet) haciendo referencia a la discusión entre dos personas que ponían cierto énfasis en la expresión de sus opiniones personales, nos decían esta frase: “dos picudos no se besan”.

“Los especialistas en técnicas de autocontrol recomiendan, siempre que sea posible, no forzar el cuerpo ni la mente.

Cuando un individuo está relajado, sereno y descansado, se encuentra en mejores condiciones para enfrentar las dificultades. Por otra parte, el autocontrol necesita del diálogo sereno, para evitar que la confrontación derive en situaciones de violencia emocional o hasta física.

La paciencia resulta una virtud clave a la hora de autocontrolarse. Los psicólogos enseñan a que una persona sepa perdonarse a sí misma por sus fallos y equivocaciones, lo que contribuye a su equilibrio interior y la prepara para aceptar las debilidades y errores de los demás.

Por último, cabe destacar que el principal enemigo del autocontrol son las ideas irracionales, que ocasionan una falta de autovaloración, inseguridad, dependencia psicológica y la necesidad de aprobación, por ejemplo.

Estas ideas incluso pueden ocasionar depresión.

Es necesario subrayar además que ante esas situaciones que pueden generarnos estrés y que consiguen hacernos perder los nervios existe una serie de técnicas de autocontrol que son recomendadas por los expertos en la materia. Se trata de un conjunto de pautas muy sencillas que lograrán que nos calmemos, que no nos dejemos guiar por nuestros impulsos y que no nos alteremos más de lo estrictamente necesario.”


Nuestra Impronta

Todo indica que es muy fácil comprender que cuando nos sentamos al frente de nuestro ordenador y comenzamos a teclearlo nos es imposible despojarnos de quienes somos por lo que resulta que lo que podamos expresar indefectiblemente saldrá impregnado con nuestra impronta la cual será el fiel reflejo de todo aquello que, con el paso enriquecedor de los años, como pasa con las rocas adheridas a las costas de una playa se va cubriendo de una costra muy espesa de todo lo que constantemente las aguas del mar le van depositando.

Alguna Vez Dijimos:

“Todos los días, por una razón u otra, o mejor dicho, por ninguna razón la mayoría de las veces, me extiendo en comentarios sobre diferentes asuntos que de acuerdo con mi humilde opinión merecen ser considerados y sobre todo, comentados.

Creo, a esta altura de mi vida, que esta condición debe estar firmemente arraigada a una realidad que pasa por las diferentes etapas etarias que he tenido la fortuna de transitar, desde los amores de la juventud a nuestros hijos y de nuestros hijos a la actual condición de abuelos.

Si a todo esto le agregamos una innata inclinación a, de alguna forma, “meter la cuchara” en asuntos relacionados con nuestra condición de humanos, más una actividad intelectual acorde con esta inclinación que mencionamos, utilizando términos bien actuales, diríamos que obtenemos “un combo” lo suficientemente explosivo como para no intentar detenerlo.

En resumen, la cosa es que “soy lo que soy” eso es algo inevitable e irreversible, hace tiempo que he hecho las paces conmigo mismo y ¿saben qué? Para evitar conflictos mayores y por ende no terminar internado en un hospicio, he decidido aceptarme tal cual soy y disfrutar de esta condición contra todo viento y marea.”

Todo esto surge porque últimamente tengo la impresión de que nuestros lectores, posiblemente urgidos por el vértigo de las comunicaciones, donde las noticias se suceden unas a otras, con extrema rapidez, ellos o ellas, me refiero a nuestros amigos/as, que acceden regularmente a la lectura de lo que expresamos, prefieren que los textos a leer sean más bien breves y por esta causa aludida es que nos inclinamos a ser un tanto breves y concisos en todo lo que decimos.

Es posible que como suele pasar en nuestras apreciaciones no logremos alcanzar plenamente nuestro objetivo, si le sumamos a lo expuesto el hecho de que no siempre lo que pretendemos comunicar resulte de “fácil lectura” es comprensible que tengamos algunos problemas de apreciación en cuánto a lo que decimos y a lo que pretendemos decir, resulta además muy claro que nuestra intención es no crear un conflicto entre cantidad y calidad.

Elevo mis sentidas excusas por lo que también puede ser un “empuje de vejentud”




miércoles, 3 de julio de 2019

Mantener La Cordura



Algunas personas me han preguntado si yo les podría dar alguna opinión sobre que entendía que pudiera haber en la relación existente entre cordura e imaginación.
A decir verdad esto es algo que alguna vez me lo he preguntado a mí mismo y la respuesta que tendría para dar, digo tendría porque a fuer de ser sincero no tengo muy claro cuál sea la tal relación que intento desarrollar a continuación:
Veamos, entiendo por cordura la cualidad de mantener el rumbo de nuestro objetivo en la vida y el de la imaginación(esencial en nuestra tarea) la facultad de contar con lo que podríamos llamar “pase libre” para ingresar en los dominios de la locura, compartir nuestro tiempo con los genios internados allí (creo que por su propia voluntad) y poder regresar (aún a regañadientes) nuevamente a desarrollar nuestra tarea entre los considerados “cuerdos o normales”.
A modo de respuesta me he permitido incursionar en las opiniones de otras personas que considero autorizadas a decirnos algo al respecto.
Esto es lo que hemos recogido:
“El estado de cordura implica poseer equilibrio psíquico que es más que una cualidad real, una aspiración, ya lo dice el refrán “de niños y de locos todos tenemos un poco”
Sin embargo es innegable que hay personas más cuerdas que otras. No significa que quien posee cordura no pueda desarrollar una fructífera imaginación, necesaria si se desea realizar producciones artísticas o literarias, pero debe saber diferenciar estrictamente la realidad de la fantasía, como vulgarmente se dice “tener los pies sobre la tierra”. Sin embargo, un exceso de cordura, pasando todo por el tamiz de la razón, sin permitirse pequeñas “locuras” cotidianas, o no dejar volar la imaginación, puede no ser demasiado saludable, y convertir la vida en un largo, monótono y aburrido camino” 


Seguir Y Seguir La Huella


Mantengo correspondencia con muchas personas que diariamente se enfrentan a una enormidad de dificultades, para poder, de esta manera, dar cumplimiento con sus compromisos asumidos y de esta manera avanzar hacia la alta cima donde han puesto con gran decisión sus horizontes.

Lograr nuestros objetivos requiere de una gran dedicación y persistencia en el esfuerzo continuado sin claudicaciones.

La persistencia en el rumbo trazado no se distrae en tentaciones superfluas y deja de lado las distracciones momentáneas, considera que no hay tiempo para perder, todo puede esperar para más adelante cuando tenemos bien claras nuestras prioridades.

El presente es hoy engarzado con un diamante de muy alto costo que se podrá exhibir con orgullo y autoestima cuando se crucen los umbrales del futuro cuando el horizonte se conjugue con las metas que trazamos en este hoy que nos pertenece en pleno.

Ejemplos De Perseverancia

“La perseverancia es la capacidad para seguir adelante a pesar de los obstáculos, dificultades, desánimo, aburrimiento, frustración, o los propios deseos de rendirse. La persona perseverante termina lo que ha empezado, vuelve a intentarlo tras un fracaso inicial, persigue sus objetivos y se mantiene concentrada y trabajando en su tarea.

Por el contrario, si nos vamos al extremo opuesto de la perseverancia, nos encontramos con personas perezosas y vagas, que se rinden demasiado pronto o que ni siquiera lo intentan, que buscan lo fácil y toman atajos siempre que pueden, pierden el interés con facilidad y abandonan ante la más mínima dificultad.”

El Mundo Nos Deglute



 se puede desconocer el grado de interrelación imperante en las sociedades humanas constituidas en el presente, las repercusiones que sacuden de un extremo al otro del planeta los acontecimientos que invaden nuestras fuentes de información hace innecesario ahondar en mayores detalles sobre este fenómeno, fruto de los adelantos tecnológicos que han revolucionado nuestras comunicaciones sobre todo en los últimos años. 

La globalización ha surgido como una consecuencia inevitable y se encuentra entre nosotros absorbiendo todas nuestras actividades y perspectivas, ha venido para quedarse por derecho propio y sería muy timorato de nuestra parte albergar alguna esperanza de que lo que nos sucede pueda considerarse como una simple etapa momentánea y pasajera.

Decimos:

“La globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global.

La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal y que han abierto sus puertas a la revolución informática, plegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones internacionales.


La valoración positiva o negativa de este fenómeno, o la inclusión de definiciones o características adicionales para resaltar la inclusión de algún juicio de valor, pueden variar según la ideología del interlocutor.

Esto porque el fenómeno globalizador ha despertado gran entusiasmo en algunos sectores, mientras en otros ha despertado un profundo rechazo (antiglobalización), habiendo también posturas eclécticas y moderadas”

fuente: tomado de internet



Continuar El Surco


Lo que nos queda, si pretendemos que algo permanezca en nosotros, es lo que entiendo es lo más valioso que podamos obtener, me refiero a la satisfacción que nos invade cuando logramos comprender que hemos tenido la oportunidad de dar, y no simplemente ofrecer, a quien ni siquiera hemos visto jamás,

La oportunidad de compartir el fruto de nuestra creación, lo que no permitiríamos que fuese catalogado como una simple cosa cualquiera, pues en nuestro fuero íntimo, es como dar parte de nuestro propio ser, algo maravilloso, que ha visto la luz, surgiendo de nuestras entrañas, como si fuese un parto de lo que hemos engendrado en esa relación donde la inquietud de nuestra mente se encuentra con la genialidad de nuestro intelecto, eso, amigo/a lector/a, eso es lo que nos queda.

Algunos pueden llegar a pensar que no deberíamos permitir que nuestra mente tomara cuenta de nuestros actos, que quizás fuese bueno someterla a algún  tratamiento que nos garantice su cordura, pero tales sugerencias, a las cuales agradezco y valoro muchísimo, cuando intentamos lograr cierto consenso en cuanto al mejor procedimiento a realizar, nuestra mente nos recuerda una frase que nos deja sin argumentos “de poetas y de locos todos tenemos un poco”

De manera que continuamos en nuestra senda de repiquetear las teclas de nuestro ordenador y confiamos que “el disco duro” que custodia nuestro intelecto no nos falle y que no nos vaya a pasar como suele pasar con los vehículos usados  ,(hablamos de un modelo 43) que deje de funcionar el pedal de embrague y no podamos imprimirle la marcha a nuestro motor.

Confiemos


El Resplandor De La Llama


Cada uno de nosotros cuenta con su propia llama interior con la cual exterioriza sus impresiones, reflejando, cual si fuese un faro indicador de su presencia, todo aquello que desde su interior puja por manifestarse como una reacción natural a todo lo que percibe en su entorno.

Quizás algunos haciendo uso de su propia llama interior nos manifiesten su desaprobación a lo que manifestamos, lo que nos parece muy interesante y enriquecedor, siempre que desde su impronta nos puedan ilustrar de cuales son las razones de su discordancia, eso sería un aporte muy valioso para la ampliación del horizonte de nuestra mente y una demostración práctica de como edificarnos unos a otros.

La llama interior se nutre de nuestras inquietudes y ellas provienen de nuestro acervo cultural el cual está fuertemente influenciado por “la veta filosófica”, situación claramente perceptible en la expresión de nuestro pensamiento, lo que puede hacer dudar a más de uno del estado actual de mi cordura.

Lo bueno de todo esto es que continuamos en la senda trazada y nuestra llama aún es perceptible, muchas veces no obstante el tiempo y la distancia, eso evidentemente nos reconforta y anima, nuestras señales solo indican que estamos ahí, como siempre.

 Es por esta razón, o sin razón, vaya uno a saber, que seguimos con esta tarea de publicar nuestras sensaciones, insertos en lo que sentimos que puede ocurrir en el área vital de quienes aún divisan su resplandor.



Saber Cómo Aprender

“Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.”
Gabriel  García Márquez (1927-2014) Escritor colombiano.

Estas palabras de Gabriel García Márquez nos resultan muy explícitas al describirnos el camino a recorrer del hombre una vez que adquiere la noción de que el simple hecho de haber nacido de la madre que nos trajo al mundo no es suficiente para que podamos  alcanzar la verdadera dimensión potencial de nuestra especie.

Los desafíos que vamos encontrando en el camino de la vida nos obligan a ser paridos por nosotros mismos, esta vez intelectualmente hablando, tantas veces como sintamos la necesidad de abrir la matriz que sirve de guarida a la comodidad de la ignorancia.

Vale decir que cuando percibimos las limitaciones que mantienen a oscuras la claridad mental que necesitamos, la razón y la fuerza de nuestro raciocinio nos obliga, una y otra vez, a parir, seguramente con mucho dolor, a la persona humana y creativa que llevamos dentro.

“Nos encontramos en una sociedad donde existe la competitividad, el factor que determina al individuo para sobresalir ante los demás, mostrando así sus capacidades.

Esta competitividad obliga día a día a la población a exigirse y a rendir cada vez más, para obtener lo que necesita evitando de igual manera el fracaso en cualquier ámbito.

Sin embargo, existen hombres que presentan mayor facilidad en el desarrollo de actividades determinadas y en la asimilación de conceptos específicos del conocimiento; mientras que otros tienen grandes vacíos conceptuales y profundas dificultades en el desarrollo normal de sus capacidades a pesar de desenvolverse en el mismo contexto.

El problema surgió a partir del interés en los diversos factores que intervienen en el desarrollo continuo del individuo (fundamentalmente el desarrollo cognoscitivo) que de una u otra forma determinan las diferencias intelectuales.

Esto permitirá establecer la influencia del contexto, la herencia, educación, y múltiples factores que intervendrán directamente en el proceso de formación y desarrollo de la persona como tal. De igual manera se tendrá presente el importante papel de la familia como principal educador y formador puesto que esta influye de forma determinante en los diversos comportamientos de la persona.

Así mismo se dará gran atención al desarrollo emocional del hombre, ya que este es un armonioso conjunto entre la razón y el sentimiento los cuales se encuentran estrechamente ligados, y por lo tanto, cualquier desequilibrio emocional o tendencia especifica repercutirá directamente en el proceso racional; esto será relacionado directamente con el ambiente afectivo en el que se desenvuelva el individuo, ya que este afecta continua y permanentemente el desarrollo intelectual normal.

Por tales razones es posible afirmar que: “El hombre es un ser racional y afectivo, y en consecuencia posee una inteligencia racional y emocional estrechamente ligadas”.

“He pasado la mayor parte de mi vida en el campo de la educación. Cuando era joven, pensaba que el adquirir una educación significaba ir a la escuela, hacer exámenes y sacar buenas notas, pero al ir madurando, empecé a darme cuenta de la diferencia que existía entre sacar buenas notas en la escuela y adquirir una educación. Una persona puede salir bien en los exámenes escolares y aun así no tener una educación. 

La verdadera educación significa saber cómo aprender”


Solidaridad



 Es bueno mencionar que hemos encontrado en el complejo entramado de las llamadas “redes sociales” algunos espacios que nos demuestran el enorme valor de la solidaridad que se manifiesta entre aquellos a quienes las circunstancias de la vida les ha puesto a prueba su capacidad para soportar las situaciones adversas que el  “aquí y el ahora” les impone transitar.

Existe un gran número de personas a quienes la adversidad les ha llevado a la búsqueda, en algunos casos un tanto desesperada, de contar desde sus espacios a quién pudiera escucharles la difícil situación que atravesaban, tales personas al expresar a quién pueda oírles su historia de vida, han encontrado como respuesta, como quién recibe un sorbo de agua fresca en medio de la soledad de un desierto árido, la solidaridad, a veces de fuentes inesperadas, que les han dicho: “ustedes no están solos, les comprendemos y les ofrecemos nuestra ayuda voluntaria sin otro interés que  ser un medio de contención y de ser posible orientación para intentar salir juntos del tan angustioso túnel por el cual atraviesan.”

Muchas veces el dolor compartido parece que duele menos y esto es lo que observamos en este tránsito solidario y humano que bien merece que destaquemos y puntualicemos-



Igualdad Entre Diferentes


Las relaciones que establecemos entre humanos deberían partir de la base de la igualdad, si bien no deja de ser cierto de que no todos “somos cortados por una misma tijera” no menos cierto resulta de que todos nacemos con derechos y obligaciones propios a nuestra condición y a que toda sociedad de pensamiento avanzado al referirse a sus conciudadanos, manifiesta:
“La igualdad ante la ley es principio jurídico que se deriva del reconocimiento de la persona como criatura dotada de unas cualidades esenciales -comunes a todo el género humano- que le confieren dignidad en sí misma, con independencia de factores accidentales como aquellos que a título de ejemplo enuncia el artículo transcrito, lo que implica proscripción de toda forma discriminatoria, sea ella negativa o positiva, en las relaciones entre gobernantes y gobernados así como en la creación, definición y aplicación de las normas que componen el ordenamiento jurídico. Este, en el Estado de Derecho, es un conjunto armónico puesto en relación con la comunidad a la cual obliga y, en acatamiento al aludido principio, está llamado a procurar no tan solo una igualdad formal o de alcance puramente teórico en materia de derechos, deberes y obligaciones, sino que debe proyectarse al terreno de lo real, para hacerla efectiva mediante fórmulas concretas que eleven las posibilidades de quienes por sus condiciones de manifiesta inferioridad, no alcanzarían de otra manera el nivel correspondiente a su dignidad humana.
El término igualdad proviene del latín "aequalitas", que se refiere a la correspondencia y proporción resultante de diversas partes que integran un todo uniforme. En el ámbito social se considera como igualdad al contexto o situación donde las personas tienen los mismos derechos y las mismas oportunidades en un determinado aspecto.
La igualdad social es una situación social según la cual las personas poseen los mismos derechos e importancia como individuo en todo aspecto para que todos tengan las mismas oportunidades en una sociedad y puedan vivir equitativamente y en paz. Resumiendo igualdad social se refiere a un grupo de personas que viven en armonía en una sociedad con los mismos derechos y obligaciones para todos los estratos sociales sin privilegiados.
Existen diferentes formas de igualdad, dependiendo de las personas y de la situación social particular. Por ejemplo, la igualdad entre personas de diferente sexo, igualdad entre personas de distintos aspectos, igualdad entre personas discriminadas, de distintos países con respecto a las oportunidades laborales, igualdad de derecho de paso cuando se transita, de uso de transportes públicos o de acceso a la educación.”

martes, 2 de julio de 2019

La Confianza Convaleciente


Vivimos en el mundo de lo absurdo, y las noticias que sacuden a la llamada “opinión pública” nos remiten a que nos sintamos como si estuviésemos inmersos en medio de un gran caos donde todo puede ser y nada no concuerda con nada.

Como decimos lo absurdo se ha instalado en medio de los acontecimientos más trascendentes y nuestro “sentido de la justicia” parece que ha ingresado en un verdadero laberinto, que no solo confunde a nuestro malogrado ”sentido común”, sino que además, y esto es lo grave, nos despoja de toda certeza en medio del total descrédito de las instituciones.

Considero interesante que recordemos algunos viejos dichos populares que nos dicen, por ejemplo: “cuando el rio suena…” y vaya que suena este rio cuando vemos la cantidad de procesados por delitos de lavado de dinero, malversación, dinero cantante y sonante, en bolsos de mano, detenidos en un convento, monjas que arguyen de que “no saben lo que pasa” etc. etc.

Otro de estos dichos también sentencia: “a rio revuelto ganancia de pescadores” vale decir que en medio del caos que mencionamos, donde no podemos pasar por alto el contrabando y tráfico de efedrina, asesinatos, denuncias de implicados que han ocupado altos cargos en el gobierno y algunos otros puntos que mejor no ahondamos para no “entreverar más las cosas” nos está indicando la presencia de “pescadores” que han realizado, ¿y aún realizan? pingues ganancias a costas de la impunidad institucionalmente establecida.

Cuando vemos que alrededor de ciertas personas vinculadas a la política, personajes que han ocupado “cargos de particular confianza” desfilan por los estrados judiciales y algunos están “cómodamente instalados” en distintos centros de reclusión, las figuras centrales, incluyendo todo su entorno familiar, todos adultos, bien informados y gozando de buena salud, indiscutiblemente no se puede desconocer el alto grado de implicancia que les salpica.

Confiamos que para bien de quienes asumen la responsabilidad de la conducción de los asuntos públicos, las instituciones, la política, el poder judicial y por supuesto, todos nosotros que somos parte de “esta masa circundante” podamos encontrar el debido refugio moral que necesitamos y recuperar la confianza que seguramente debe estar convaleciente..


Siglo XX Cambalache

Nos desplazamos por el teclado de nuestro ordenador con la satisfacción de poder realizar una tarea que nos hace introducir en los confines ilimitados de nuestra mente tal como si fuésemos navegantes de una nave que surca raudamente por la inmensidad del espacio.


Como dijimos, nuestra tarea en el teclado comenzó incursionando en los confines de nuestra mente y aquí estamos, aún conmovidos por la constatación de todo lo trágico y absurdo que encontramos, la báscula que debería sopesar nuestras acciones entre humanos, únicos poseedores de raciocinio,(según dicen) oscila de un extremo al otro, a veces hasta violentamente, todo se parece a la letra de un viejo tango  de Discépolo, titulado “cambalache”  donde en la vidriera se pueden observar “ la biblia junto a un calefón”
Pero, volvemos a anteponer nuestro pero, si bien elevamos nuestra justa indignación por lo sucedido y difundido por todo el planeta, nada se nos dice que simultáneamente mueren víctimas de la violencia de los bombarderos, que nadie ve, con sus hogares destrozados, condenados al exilio involuntario, como presas de un brutal exterminio, miles de millones que anónimamente desaparecen sin dejar rastros ni ser “captados” por las noticias que han perdido su condición de tal, “noticias” por aquello que dice: “ojos que no ven, corazón que no siente”.
Así las cosas, seguiremos incursionando y tecleando


Acumulando Ladrillos


Hemos guardado en nuestro intelecto como quién va depositando en una pequeña caja de ahorros, como cuando éramos niños e introducíamos las monedas una por una en una “chanchita” de cerámica y la sacudíamos de cuando en cuando para sopesar cuánto pesaba y además sentir el sonido de las monedas que teníamos guardado dentro de ella.
Pues bien así voy haciendo con las nuevas palabras que voy conociendo con la ventaja que dentro del intelecto con la ayuda invalorable de la memoria no pesan tanto como solía pesar mi “chanchita de la niñez” a lo sumo tantas palabras nos pueden confundir un poco y no obstante estar bien guardadas, nuestra memoria puede demorar un poco en encontrarlas.
Hay veces que suelo imaginar que las palabras que se van acumulando en mi intelecto tienen cierta semejanza con los ladrillos que se colocaban en filas sobre tablones al sacarlos del horno donde fueron elaborados.
Sabido es que los ladrillos son ideales para la construcción donde los he visto crecer bien alineados y untados con una buena argamasa en las casas que veía proliferar en los alrededores, seguramente tendríamos muy pronto algún casamiento y nuevos niños jugueteando por el pueblo.
Así ocurre con mis palabras, las voy alineando con mucho esmero una tras otra y de esta manera con la argamasa de nuestra imaginación van tomando forma convertidas ahora sí, en el texto de los artículos que publicamos.
No hay duda que al mencionar a mis palabras nuestro corazón se estremece henchido del gran amor que les profesa.


La Libertad De Enfoques


Cuando emitimos una opinión, no solamente difundimos algo, también, y creo que es lo que verdaderamente importa, nos estamos “revelando” tal cual somos, asumiendo de esta manera todas las consecuencias que esa tal emisión de opinión implica.
Es posible que lo que digamos al emitir nuestra postura en un asunto dado pueda contar con la aprobación de quienes se sientan identificados con el tenor de nuestras expresiones, pero es obvio que no siempre recojamos compatibilidades, tan obvio como que no todos pensamos ni evaluamos los acontecimientos de una misma manera, pienso que esta circunstancia es lo que nos hace copartícipes de esto que constituye “la diversidad universal del pensamiento humano” esencial en el enriquecimiento de lo que usualmente decanta en lo que definimos en términos genéricos como “opinión pública”
Cuando nos sentimos identificados con el pensamiento y opinión de otra persona creemos que tal situación es una forma muy particular de coincidencia que consideramos, en el marco de la plena libertad que cada uno debe ejercer en todo momento, como algo esencialmente circunstancial, que de ninguna manera compromete lo singular de cada uno ni implica algún grado de compromiso posterior al hecho evaluado, en una palabra, lo que coincidamos hoy bien puede ser motivo de acercamiento en nuestra capacidad emotiva y nos sintamos identificados el uno al otro.
Debemos tener muy en cuenta que las puertas de nuestro sentir “siempre han de estar abiertas” de par en par, y así como las aves tienen la capacidad de entrar y salir de nuestros nidos, jamás podremos considerar aceptable cualquier tipo de cautiverio por más razones que podamos esgrimir.
Esto es lo maravilloso de nuestras relaciones, la ausencia absoluta de restricciones y condicionamientos, la libertad con la cual nos enfocamos al mundo exterior es esencial para el desarrollo de nuestra confianza y autoestima y esta misma libertad es el medio por el cual podremos compartir y disfrutar de nuestros circunstanciales encuentros.

Alcanzar La Cima


“Es preferible ponerse el mejor traje de optimista que uno tenga, cuando menos el traje de la esperanza, y creamos que las cosas se mueven en la medida que seamos capaces de empujarlas desde la honradez, y desde lo que cada uno sabe hacer”
Joan Manuel Serrat

No me cansaré jamás de expresar a los cuatro vientos de que lo más hermoso que podamos encontrar es nuestra propia vida y la aventura de mayor fascinación es cuando esta vida la sintamos “de la piel para adentro”.

La vida se nos escurre como el agua, el agua en su pureza es un ejemplo de vida, decíamos que se nos escurre entre nuestros dedos cuando somos incapaces de compartirla, vivimos en el amplio sentido de la palabra cuando tomamos contacto con quienes transitan, al igual que nosotros, por los nuevos senderos aún sin descubrir, que el hecho de existir, de poder inhalar y exhalar el mismo aire que nos circunda y al poder henchir a pleno nuestros pulmones, utilicemos este aliento para compartirlo, realmente la vida tiene su sentido cuando sintonizamos con los demás, ya sea concordando o disintiendo con lo que experimentamos.

Se dice que la cuesta que enfrentamos en el día a día es la cima que nos conduce a nuestra perfección y aunque es sabido que tal perfección es una quimera, nada impide que como humanos la alcancemos, el perfecto humano es el más imperfecto de los mortales.

Los desafíos de toda cuesta es mucho más alcanzable cuando emprendemos este esfuerzo entre todos en la confianza recíproca de que si todos queremos, podremos a lo largo de la jornada unirnos en un fuerte abrazo, bien arriba en la cima.


Trascendencia



Cuando hablamos de trascender lo hacemos desde la óptica que solo se adquiere cuando hemos experimentado en carne propia, o mejor dicho, cuando logramos traspasar la barrera que cual si fuese una imaginaria “ley de gravedad” nos mantiene aprisionados a lo mediato, cuando pretendemos “burlar al esfuerzo” utilizando los atajos tentadores de nuestra imaginación la cual “es seducida” sutilmente por la alucinación que confunde nuestros objetivos.

Trascender es mucho más que imaginar, significa romper toda barrera, descorrer los velos de lo “socialmente admitido” e internarse en senderos desconocidos donde solamente encontraremos la asistencia “dentro de nosotros mismos” hasta poder saborear el agua pura de la vida en la fuente inagotable de lo trascendente.

“Definimos el "sentido de trascendencia" como la capacidad de un ser humano para una forma de experiencia y conciencia, es decir, para experimentar (acto hermenéutico simultaneo de interpretar, sentir y vivir) su vida -o actos de la misma- como parte de una totalidad más amplia, en el contexto cual ésta cobra un significado de misión, y de la cual brota un sentido de responsabilidad, pero también de armonía, de paz y de entusiasmo. La experiencia de la trascendencia implica en primer lugar el reconocimiento de que nuestra vida plena se inserta en procesos más amplios en espacio y tiempo a la luz de los cuales adquiere sentido de dirección, goce y liberación.

El sentido de trascendencia confiere un significado a la vida, frente a la mera casualidad o el absurdo. Permite pensar que la vida individual es parte de una trama o plan o propósito. Nos da con ello la esperanza de que podemos esperar un mundo mejor, que es posible librarse del mal voluntario, de que nuestros esfuerzos por lograrlo no serán en vano.

El sentido de trascendencia permite experimentar un estado de conexión, es una experiencia de ser, de pertenecer y de cuidar. Es sensitividad y compasión, gozo y esperanza. Es la armonía entre la vida más interna y la vida exterior, o la vida del mundo o del universo. Es la creencia en la vida humana como parte del eterno torrente del tiempo, de que cada uno de nosotros vino de algún sitio, y está destinado a algún sitio.”



El Mañana No Nos Pertenece


No obstante haber oído muchas veces esta sentencia rara vez alguien se ha detenido a pensar seriamente en su significado, nos parece que ese dicho ha llegado a nosotros por un capricho agregado a nuestras clases sobre literatura o de historia clásica griega, algo que pertenece a un pasado remoto que nada tiene que ver con la modernidad de ahora.

En realidad esta metáfora de Damocles es una clara analogía que bien puede compararse con la finitud del ser humano quién desde que tiene uso de razón sabe que el reloj que marca su existencia carece en absoluto de garantías en cuánto a los plazos de validez.

Desde que recibimos la primera palmadita en nuestras tiernas nalgas, se nos dice que es una costumbre que tiene como finalidad estimular a nuestros nóveles pulmones a inhalar el aire vital, desde ese momento, si pudiésemos observar el techo que nos cobija, veríamos pender de un hilo, sobre nuestras cabezas (esperamos cada uno que sea muy resistente) una muy filosa espada la cual nadie sabe cuándo podría precipitarse.

“En la leyenda griega de Damocles, este cortesano anhelaba el poder y autoridad de Dionisio de Siracusa. Cuando Dionisio le ofreció que probará esa vida que tanto lo encandilaba, Damocles se dio cuenta que sobre el “privilegiado” asiento de Dionisio había colgando solo del pelo de un caballo una enorme espada que apuntaba hacia su cabeza. En forma análoga, los griegos modernos han aceptado un pacto fatal, a sabiendas de que –más temprano que tarde- ese pelo será incapaz de resistir el descomunal peso que de él pende. Como siempre ocurre, el principal verdugo de toda quimera es lo evidente, en esta caso, la fuerza de gravedad..”

Nos parecemos en mucho a las flores que crecen en los bordes de los caminos, las manos que muchos llaman del destino, como las manos de los niños traviesos que corren alegremente, bien que podrían tentar arrancar algunas de ellas, tal es nuestra seguridad en la permanencia.

Vivamos el hoy, el mañana aún no ha llegado, y por lo tanto, no nos pertenece.