lunes, 3 de septiembre de 2018

Las Artimañas Y La Propaganda


“La mentira y la tergiversación han sido empleadas por todos los poderosos para conspirar en favor de sus intereses, creando campañas que influyen en la opinión pública hasta el punto de cambiar sus actitudes y valores”

Cronistas, artistas y políticos han puesto su talento al servicio de imperios y Estados para fomentar el espíritu patriótico en los pueblos e influir en sus emociones. Mediante la propaganda, las naciones han ajustado la Historia a sus propios intereses. Los escritos de Julio César sobre su conquista de la Galia son un importante legado de la literatura latina, pero también un buen ejemplo de texto propagandístico. Redactó sus campañas bélicas en tercera persona, destacando los aspectos que más favorecían a su figura y que mejor resaltaban la magnificencia del Imperio Romano.

El primer documento histórico en que aparece la palabra “propaganda” es de 1622, cuando el papa Gregorio XV estableció la Sacra Congregatio de Propaganda Fide (Sacra Congregación para la Propagación de la Fe de la Iglesia católica y romana). De esta forma se estableció una oficina papal de propaganda para coordinar los esfuerzos de la contrarreforma contra el luteranismo. Las naciones protestantes no se quedaron atrás.

A lo largo de la Historia, las naciones han buscado la connivencia con los medios de comunicación para ocultar sus políticas más vergonzantes. En 1898, el gobierno estadounidense envió a La Habana el acorazado Maine con el objetivo de intimidar a España, que rechazaba la propuesta de Washington de comprar Cuba y Puerto Rico. A las 21:40 del 15 de febrero de ese año, el Maine saltó por los aires y murieron unos 260 hombres, entre ellos dos oficiales. El resto de la oficialidad se encontraba a esas horas disfrutando del baile que habían organizado las autoridades españolas en su honor.


Como bien nos dice el refrán: “A buenos entendedores pocas palabras bastan”

El Talento Humano


La definición de talento humano respecto a distintas corrientes teóricas podría en algún momento confundirse con otros conceptos relacionados como competencias, capital humano, habilidades, destrezas, etc. En esencia, se considerara como referente una definición común que pretende resumir tal diversidad. Por ende la definición pretenderá abarcar todas las áreas que pueda contener el concepto.

Por tanto, el talento, según la real academia española de la lengua, refiere a la personas inteligentes o aptas para determinada ocupación; inteligente, en el sentido que entiende y comprende, tiene la capacidad de resolver problemas dado que tiene las habilidades, destrezas y experiencia necesario para ello, apta en el sentido que puede operar competentemente en una actividad debido a su capacidad y disposición para el buen desempeño de la ocupación.

La definición de talento humano se entenderá como la capacidad de la persona que entiende y comprende de manera inteligente la forma de resolver en determinada ocupación, asumiendo sus habilidades, destrezas, experiencias y aptitudes propias de las personas talentosas. Sin embargo, no entenderemos solo el esfuerzo o la actividad humana; sino también otros factores o elementos que movilizan al ser humano, talentos como: competencias (habilidades, conocimientos y actitudes) experiencias, motivación, interés, vocación aptitudes, potencialidades, salud, etc.

GESTIÓN DEL TALENTO HUMANO
Es la capacidad de las empresas para atraer, motivar, fidelizar y desarrollar a los profesionales más competentes, más capaces, más comprometidos y sobre todo de su capacidad para convertir el talento individual, a través de un proyecto ilusionante, en Talento Organizativo.

“La Gestión del Talento” define al profesional con talento como “un profesional comprometido que pone en práctica sus capacidades para obtener resultados superiores en un entorno y organización determinados”. En otras palabras, es la materia prima que constituye el talento organizativo.

Según la organización o la época han existido diferentes tipos de talentos. Por ejemplo, existe el talento comercial, el talento directivo, el talento de líder, talento técnico, talento administrativo....y así dependiendo de sus funciones, objetivos y aporte de valor a la organización. Se destaca un tipo diferente de talento: el innovador y emprendedor. Se trata de una clasificación transversal, “ya que cualquier profesional desde su rol puede innovar”. 

Este tipo de profesionales son, añade, “los que más valor añadido aportan en la empresa”.


domingo, 2 de septiembre de 2018

Vía Crucis


Nadie imaginó que Venezuela llegaría a la tragedia humanitaria que vivimos. Se visualizaron escenarios, se proyectaron índices, se vaticinaron desastres, pero todos asumimos que era el infierno que debíamos evitar mediante el ejercicio de la tradicional fraternidad venezolana que se crece en los momentos de infortunio.

Pero lamentablemente entramos de lleno en el infierno de la hecatombe económica y lo que nos espera para este 2018 son días ciegos donde el desespero enfrentara cara a cara a los instintos básicos para la supervivencia y la espiritualidad humana.

Actualmente en nuestro país es imposible vivir del trabajo honrado, ningún ingreso, salario, sueldo, honorario profesional o pensión de retiro es suficiente para el mantenimiento de la familia. La ilusión de los productos regulados se terminó, no hay dólares para subsidiar nada, no hay producción nacional y lo que pueda haber de almacén es tan poco que no debe alcanzar para una semana de consumo nacional.

Este cuadro de necesidad extrema que nos coloca como un ejemplo histórico a nivel mundial de pobreza auto infligida centra sus esperanzas de superación en un cambio político que conduzca a la refundación económica y a retomar el camino del trabajo como única fuente de bienestar y progreso. Pero lamentablemente este cambio político se está viabilizando mediante una negociación diplomática en la cual el gobierno no cede ni un ápice y llama terroristas a sus interlocutores, mientras que los opositores no cuentan con el respaldo unánime de quienes piden cambios y por ello sus posiciones en la mesa de negociación siempre serán débiles y timoratas.

Así tenemos como panorama desolador a un Gobierno sin pueblo pero blindado por los militares y una oposición sin convocatoria porque sus líderes, acostumbrados a los pactos democráticos del pasado, no han sabido enfrentar un régimen de prácticas comunistas como el actual. 

Como resultado de esta orfandad perfecta el ciudadano ha tenido dos únicas salidas, o emigrar o acoplarse a las condiciones gubernamentales para poder subsistir, sin que este acoplamiento signifique apoyo al oficialismo, tal y como lo asume un sector opositor muy presto a satanizar conductas sin el más mínimo ejercicio de empatía.

Colocados así en las líneas extremas de muerte o supervivencia, en mitad del desierto sin un Moisés que haga brotar agua de las piedras ni ofrezca maná del cielo, los venezolanos requieren con urgencia hacer acopio de las reservas espirituales que tienen para triunfar sobre el lobo estepario que salta desde nuestro estomago para devorar la esperanza que nos puede servir de camino.

Esta es una pelea de lo mejor que podamos tener, de nuestro espíritu, contra lo peor de la lucha animal a que nos puede llevar el egoísmo. Como bien lo expresa Nelson Freitez: ”Tenemos que dar una gran lucha por los Derechos Humanos, es posible que no logremos resultados inmediatos, pero esta lucha sirve de luz para que la gente vea un camino por donde transitar”.

Venezuela es víctima de un gran dolor, tanto que algunos que ayer tomaron las calles para reclamar libertad, hoy se burlan de quienes salen a la calle por hambre.

Si no unimos las diferentes formas de este dolor en un solo clamor, en una sola dirección, jamás, nunca, cruzaremos el Jordán.

La Prudencia

Por su significado, la prudencia habla de la capacidad de actuar con reflexión y precaución para evitar posibles daños. De esta forma, hablamos de algo que además de tener que ver con valores, tiene que ver con virtud y que es definitivamente conveniente para vivir y permitir a otros vivir en paz.

La prudencia se manifiesta de varias formas en nuestra vida, incluyendo la toma de decisiones, cuando hablamos y cuando actuamos.  Por eso, y como excelente recordatorio de algo que nos han enseñado, pero ocasionalmente olvidamos, a continuación hablamos de la prudencia en sus diferentes manifestaciones:

Prudencia al tomar decisiones:
Partiendo de la premisa de que la toma de decisiones siempre tiene un impacto personal y colectivo, nuestras decisiones prudentes o imprudentes tendrán consecuencias positivas o negativas. Del antiguo Egipto, existen imágenes sobre una serpiente de tres cabezas que representaba la prudencia y que sugería que para un hombre ser prudente debe mostrar la astucia de una serpiente, tener vigor, agilidad y paciencia. En la vida diaria, nos vemos tomando decisiones de índole material, donde debemos ser prudentes llevando buen control de nuestras cuentas y haciendo un análisis adecuado antes de cualquier gasto. Mediante un análisis correcto es posible, incluso, tomar riesgos, pero siempre de forma prudente. De igual forma, en el aspecto emocional, antes de entregar nuestra confianza o nuestro corazón, debemos ser prudentes y esperar a conocer, en la mejor medida posible, a la otra persona y dejar que ellos nos conozcan. Esto va a evitar decepciones y de hecho, evitará que invadan tu privacidad o te prestes a manipulaciones. Dicen los sabios que nunca debes permitir que las emociones dominen tu inteligencia y esto es, definitivamente, una excelente forma de expresar prudencia.

Prudencia al hablar:
Dice un viejo refrán “No hay mejor palabra que la que no se dice” y, el mismo Jesucristo, en Mateo 15:11 expresó: “No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre”. En ambos casos, se nos recuerda que al hablar somos capaces de hacer daño, tanto si hacemos comentarios imprudentes, como si cometemos la imprudencia de hablar mal de alguien o de revelar algo que nos han confiado.
Para ser prudente al hablar, el mejor consejo a dar es saber escuchar, pero sobre todo, pensar antes de hablar. Ser imprudente al hablar puede hacernos herir personas, contar lo que no debemos, confiar en alguien que no lo merece o criticar algo o alguien…  

En cualquier caso, ser imprudente al hablar puede ser perjudicial para otros o para nosotros mismos.



Ser Y Deber Ser

La ética y la moral se refieren a las costumbres humanas, ambas hablan de normas de conducta, del «ser» y del «deber ser»; sin embargo, aunque se relacionan, son conceptos distintos.

La diferencia entre el «ser» y el «deber ser» radica en los valores morales y éticos de las personas. Solo aquellos individuos que tengan claro cuáles son los valores morales y éticos que deben regir su vida dentro de la sociedad serán capaces de llevar adelante una vida enmarcada dentro de lo que es «el deber ser».

En la ética uno es juez y parte de su conducta, es responsable de lo que hace conforme a su conciencia; la moral, en cambio, se refiere a normas impuestas por una sociedad, por lo que va cambiando de acuerdo a la época.

La ética
Nos hace comprender que las personas no actúan sin motivo, sino porque tienen razones que las obligan a actuar de acuerdo a su conciencia. Gracias a estas razones, establecen una serie de normas que rigen su conducta y determinan lo «bueno» o «malo», si actúan de acuerdo a ellas.

La moral
Conjunto concreto de normas que puede cambiar de una sociedad a otra y de unas personas a otras; por ejemplo, matar está penado legal, moral y éticamente en la mayoría de los países; sin embargo, en algunos se practica la pena de muerte. En este caso es legal, pero ¿está bien o mal?

Tanto la ética como la moral hablan de normas de conducta, del «ser» y del «deber ser». Se preocupan de «cómo deberían ser las cosas», pero con respecto al comportamiento humano, es decir, se interesan por las acciones de las personas. 

El «ser» es la forma de actuar de una persona, los logros que consigue y cómo los consigue, dentro de la sociedad, en su interacción con los otros individuos de la sociedad. 

El «deber ser», en cambio, es la serie de normas, escritas o no, según las cuales todos los individuos que formen parte de una sociedad deben actuar, porque es esta la que determina cuáles de sus actos son correctos y aceptados y cuáles no.

Lo legal, lo moral y lo ético
Aunque para cada caso las normas son distintas: en uno es legal, y en el otro, delito. Moralmente es legal; éticamente debe ser analizado por cada uno. La ética sabe que matar está mal legal o ilegalmente. No obstante, ambos casos tienen algo en común:
La existencia de una serie de normas que indican qué hacer o no ante un caso concreto. En el caso de la ética es ideal; mientras que en el de la moral es práctica. La moral es elástica; la ética rígida. Matar, ¿está bien o está mal? 

Depende de cada uno y sus valores. Esto es la ética.


El Vivir Los Sucesos


Determinar el origen etimológico del término acontecimiento es el primer paso que hay que dar para poder entender su significado. En ese caso, tendríamos que decir que emana del latín, concretamente de la suma del prefijo “a-“, y del verbo “contingere”, que puede traducirse como “suceder”.

Un acontecimiento es un evento o una situación que, por contar con alguna característica extraordinaria, adquiere relevancia y logra llamar la atención. En la sociedad moderna, los acontecimientos son recogidos e informados a través de los medios de comunicación.

Por ejemplo: La llegada del cantante al pueblo fue todo un acontecimiento”, “Los Juegos Olímpicos serán el acontecimiento deportivo más importante del año”, “El acontecimiento fue transmitido en vivo por cuarenta y tres canales de televisión de todo el mundo”.

Los acontecimientos son hechos que escapan de la rutina o de lo cotidiano. Si una persona sale de su casa y se encuentra con un perro o un gato, no habrá nada de extraordinario en la situación. En cambio, si se topa con un tigre o con un gorila, dicho encuentro será un acontecimiento. Por lo tanto, la situación se convertirá en una noticia digna de contar y despertará el interés del periodismo, que comunicará el acontecimiento en los diarios, la televisión, la radio y los medios digitales.

Dentro del mundo del cine nos encontramos con películas que utilizan en sus títulos la palabra que ahora nos ocupa. Este sería el caso, por ejemplo, de “Un feliz acontecimiento”. Se trata de un largometraje dirigido por Rémi Bezançon y protagonizado por Louise Bourgoin, Pio Marmaï y Josiane Balasko.

A medio camino entre el drama y la comedia se sitúa dicho film que cuenta la vida de una pareja que pronto verá como su día a día cambia drásticamente. ¿El culpable? La llegada de un bebé, que supondrá que los padres tengan que hacerle frente a momentos llenos de amor y a otros de puro sufrimiento.

Asimismo en la literatura también hay trabajos que usan el término que analizamos. Un claro ejemplo es la novela “El acontecimiento”, escrita por Javier Giménez Sasieta. En ella se cuenta que un grupo de investigadores realiza un descubrimiento que puede hacer tambalear los cimientos de la sociedad, se considera que es el más importante desde el punto de vista científico hasta ese mismo instante. Y de ello será conocedora una periodista que se topará con una serie de tramas políticas y de poder, que sacarán a la luz venganzas, secretos, mentiras e incluso acciones de grupos terroristas.

Es importante destacar que un acontecimiento no siempre es inesperado o espontáneo. La final de un torneo de fútbol también es un acontecimiento, aun cuando ya se sabía desde hace meses que el partido iba a disputarse el día X en el estadio Y. En este tipo de acontecimientos, la cobertura por parte de la prensa resulta más sencilla de desarrollar ya que se envían, con anticipación, periodistas al lugar de los hechos.


Puede decirse que la historia es una ciencia que se encarga de registrar acontecimientos pasados para dar testimonio de una época y explicar el desarrollo de las sociedades.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Las Razones De Todos


Somos adictos a "tener razón", pero quedar cautivos de nuestras opiniones es una trampa
Escuchar a los demás es prueba de empatía y respeto, claves para crecer y estar en paz 

La mayoría de nosotros creemos que podemos cambiar lo que los demás piensan; de otro modo, no pasaríamos tanto tiempo en la vida dándole vueltas a “qué opinan los demás de nosotros” y tratando de mejorar su juicio sobre nuestra persona. 

Eleanor Roosevelt dijo: “Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no lo permites”. Esta afirmación pone el foco de atención hacia nosotros mismos y no en los demás; por ello, quizá el único pensamiento que precisa ser cambiado es la creencia de que “los demás deberían pensar diferente”.

Querer tener razón es la enfermedad crónica de la humanidad, seguramente una de las causas que han enfrentado más a las personas, las naciones y las religiones organizadas del planeta. La posesión de las personas por sus propias ideas es siempre una causa de sufrimiento. El problema, al consistir las creencias en “posesiones mentales” no visibles, ha sido buscar la solución a nuestras diferencias tratando de cambiar a los demás antes que examinar la causa real de los conflictos (la necesidad de tener razón).

En demasiadas ocasiones comprobamos cómo querer imponer nuestras razones y opiniones a los demás nos cuesta caro. Tal vez logremos desautorizar las ideas de alguien, pero al final acabamos con una razón más y un amigo menos. ¿Vale la pena? Seguramente no. El resultado es que querer estar siempre en posesión de la verdad consume una gran cantidad de energía y tiempo que nos impide disfrutar de los demás y de la paz mental de saber que en el fondo todos tenemos nuestra propia lógica.

¿Es mejor tener razón a toda costa antes que ser feliz? Que cada uno responda esta pregunta con sinceridad.

La perspectiva materialista o newtoniana del universo nos conduce a cosificar todo con lo que entramos en contacto, ya sea algo material o inmaterial. Incluso lo no material, como un pensamiento, acaba tomando forma y se convierte en objeto de conflicto. Así, una idea o una creencia se acaban convirtiendo en una posesión, una propiedad, algo que debe ser defendido para que no perezca.

Todo pensamiento consciente, repetido durante un tiempo, se convierte en un programa mental invisible. Con el tiempo acumulamos opiniones, creencias, que pasan a conformar lo que llamamos identidad construida o ego. Si alguien agrede esas posesiones mentales, en realidad es como si lanzara un ataque personal, porque confundimos pensamiento e identidad. No parece sensato confundir lo que somos con lo que pensamos, pero esto no lo tienen tan claro quienes se aferran a sus creencias con desesperación.

Tener opiniones es normal, también tener gustos y preferencias… pero que esas ideas y predilecciones le tengan a uno cautivo o secuestrado es una trampa. El libre pensamiento es una conquista humana, pero la libertad de opinión se convierte en una desventaja cuando las posiciones mentales impiden abrirse a nuevas perspectivas o puntos de vista que no concuerdan con las propias.

La pregunta ¿somos nuestras creencias? se responde con un rotundo no. Desde luego, tenemos convicciones, pero en esencia no somos lo que pensamos; a un nivel profundo y esencial, nuestras opiniones no pueden definirnos. Pero llegar a esta claridad no es sencillo ni rápido. De hecho, los conflictos del mundo son tanto disputas por pertenencias materiales (cosas) como por posesiones inmateriales (ideales). Cuando entendemos que tenemos una mente y la usamos, pero que no somos esta, nos liberamos de su contenido y nos autoexcluimos de cualquier conflicto y, por tanto, sufrimiento.

El disgusto que sentimos ante las ideas que no nos son afines es proporcional al grado de apego que tenemos a las propias (o la poca disponibilidad para cambiarlas por otras). Cuanto más apego tenemos a una creencia, más disgusto sentiremos cuando nos enfrentemos a las contrarias. Es fácil deducir que no es la idea del otro lo que nos causa molestia, sino nuestro rechazo a aceptar puntos de vista diferentes. No es su creencia el problema, sino nuestra posición contraria a ella.

Para llevar todo lo anterior a la práctica sirve recordar que cada vez que alguien exprese una creencia alejada de las propias, y ello genere un cierto disgusto, podemos preguntarnos: “¿qué está sucediendo ahora en mi mente?”. Y “¿en qué parte de mi cuerpo siento el rechazo?”. No se trata de cambiar nada, sino simplemente de observar lo que sucede. La observación desapegada y neutral hará posible la aceptación.

Disponemos de una técnica para aceptar comportamiento y creencias ajenas, y se llama asertividad. Consiste en no reaccionar al pensamiento o comportamiento de los demás de forma vehemente, pero sí con autorrespeto y autoestima. Es decir, no adoptando una actitud defensiva o agresiva (ambas son el mismo error), sino reafirmando y expresando la posición personal sin tratar de imponerla al otro.


Y una palabra final: escuche. Escuchar con interés a las personas, aunque lo que digan esté en contra de la propia opinión, es la prueba máxima de la empatía, el respeto y la aceptación, claves todas ellas para la paz en el mundo. Escuchar a los demás les hace sentir valorados, entendidos, importantes. 

Tal vez eso sea todo lo que necesitan de verdad, y al conseguirlo podría ser que renunciaran a imponer sus opiniones y creencias.

Saber Lo Que Sabemos

Filosofía
Saber Lo Que Sabemos
¿Has pensado alguna vez cómo sabes las cosas que sabes? Algunas las sabemos porque alguien nos lo contó, otras porque las hemos visto, otras porque las hemos pensado... ¿Cuántas cosas podemos saber? Por lo que respecta a cuánto podemos saber, es decir, a los grados de conocimiento, Platón diferencia dos grados. Y lo hace atendiendo a su definición del mundo en dos regiones.

¿Es posible que alguna vez alguien sepa absolutamente todo, referido a todo? ¿Y si alguien te preguntara que le digas qué es una idea? ¿Qué dirías? Entre otras cosas, de las condiciones, límites y posibilidad de lo que podemos conocer se ocupa la teoría del conocimiento. Vamos a ver aquí, que decía Platón de este asunto.

Y a Platón se le planteaba un problema: ¿cómo conocemos las ideas si pertenecen a un mundo (el inteligible) en el que el hombre no está porque vive en el sensible? Para responder a esto, Platón lo explicó gracias a dos conceptos que son importantes: la reminiscencia o recuerdo, y la dialéctica.

¿Has pensado alguna vez cómo sabes las cosas que sabes? Algunas las sabemos porque alguien nos lo contó, otras porque las hemos visto, otras porque las hemos pensado... ¿Cuántas cosas podemos saber? Por lo que respecta a cuánto podemos saber, es decir, a los grados de conocimiento, Platón diferencia dos grados. Y lo hace atendiendo a su definición del mundo en dos regiones.

¿Recuerdas? Mundo de las ideas y mundo de las cosas. Al mundo de las cosas corresponde la opinión y al de las ideas la ciencia.

¿Cómo conocemos las ideas si están en el mundo inteligible? Básicamente Platón sostiene que podemos conocerlas recordando. Pero puede recordarlas a través de las cosas del mundo sensible. Se trata de recordar lo que hay en el alma y que ésta conoció cuando estuvo en el mundo inteligible. Según Platón, solamente la contemplación directa de las ideas en el mundo inteligible nos permite conocerlas. 

Y el alma humana vivió en ese mundo, contemplándolas allí. Cuando nuestra alma cayó al mundo sensible y se unió al cuerpo las olvidó. La reminiscencia, por tanto, es recordar.

¿A qué te recuerda esto? La religión cristiana, siglos después de Platón, también habló de un paraíso original perdido, de un alma que es "castigada" a vivir en la tierra... Son muchas las semejanzas que hay entre el pensamiento platónico y la religión cristiana. O dicho de otra manera, el cristianismo asumió y transformó en religión conceptos filosóficos de Platón.



Vicisitudes De La Vida


Vicisitudes es el plural de vicisitud. Este término deriva del latín vicissitūdo, que significa cambio. Por lo que se entiende como una serie de circunstancias cambiantes, una sucesión de sucesos, eventos o acontecimientos que alternados por cuestiones favorables y otras adversas.

La primera definición de vicisitud que describe la Real Academia Española en su diccionario es de un orden disyuntivo o periódico de alguna cosa. Otra definición de este vocablo es una sucesión de hechos positivos y negativos que se desarrollan en cierto tiempo.

Las vicisitudes, en general, están fuera del control de las personas ya que suelen ser sucesos que no se planean sino que simplemente ocurren, y solo se puede aceptarlas. No se pueden evitar estos eventos o cambios ya que solo aparecen en el momento que no lo esperamos.

Uno de los usos más frecuentes a nivel popular de la palabra vicisitudes es la frase “las vicisitudes de la vida”. Este concepto hace referencia al conjunto de momentos o eventos buenos o malos que le toco experimentar, a cierta persona en su vida. Todos los individuos pasan por vicisitudes que surgen de pronto como enamorarse, contraer una enfermedad repentina, un viaje, un accidente, entre otros.

También se aplica el concepto de vicisitudes en el ámbito deportivo para describir momentos de una competencia o las circunstancias que vivió un deportista o equipo. 

Las vicisitudes también pueden ser analizadas a nivel social por lo que un pueblo o país tiene afrontar diferentes vicisitudes como una crisis económica, un desastre natural o las medallas de oro que gana en las olimpiadas. Todos estos hechos positivos y negativos marcan la historia de las personas pero también a nivel país.


Algunas personas creen que las vicisitudes son parte del destino de cada individuo y para otras son simplemente parte de la vida.

La Cognición


¿Qué es la cognición? La palabra cognición viene del latín "cognoscere", que significa conocer. Por lo tanto, cuando hablamos de lo cognitivo normalmente nos estamos refiriendo a todo aquello que pertenece o que está relacionado con el conocimiento, es decir, el cúmulo de información que hemos adquirido gracias al aprendizaje o la experiencia.

La definición más aceptada de cognición es la capacidad que tenemos los seres vivos de procesar la información a partir de la percepción (estímulos que nos llegan del mundo exterior a través de los sentidos), el conocimiento adquirido con la experiencia y nuestras características subjetivas que nos permiten integrar toda esta información para valorar e interpretar el mundo.

Es decir, la cognición es la habilidad que tenemos para asimilar y procesar los datos que nos llegan de diferentes vías (percepción, experiencia, creencias…) para convertirlos en conocimiento. La cognición engloba diferentes procesos cognitivos como el aprendizaje, la atención, la memoria, el lenguaje, el razonamiento, la toma de decisiones, etc… que forman parte del desarrollo intelectual y de la experiencia.

Distintas disciplinas han abordado el estudio de la cognición, la neurología, la psicología, la antropología, la filosofía e incluso las ciencias de la información. Pero fue la psicología cognitiva la que empezó a estudiar cómo el procesamiento de la información influía en la conducta y qué relación tenían los diferentes procesos mentales en la adquisición del conocimiento. 

La psicología cognitiva surgió a finales de los años 50 como contraposición al conductismo imperante de la época. Autores como Piaget y Vigotsky revolucionaron el panorama científico gracias a sus teorías sobre el desarrollo y aprendizaje cognitivo, que aún hoy siguen vigentes.

A partir de la década de los 60, el interés por la cognición y las capacidades cognitivas aumentó exponencialmente, y el número de investigaciones que se generaron permitió incrementar el conocimiento que tenemos sobre estos procesos.

Actualmente, los avances en neuroimagen nos permiten añadir un conocimiento fisiológico y neuroanatómico muy importante para la comprensión de los procesos mentales y cómo estos influyen en nuestras conductas y emociones.



Relaciones Humanas


Todo acto en el que intervengan dos o más personas es una relación humana. Se considera que las relaciones humanas son el contacto de un ser humano con otro respetando su cultura y normas, compartiendo y conviviendo como seres de un mismo género en una sociedad.

El ser humano se relaciona con los demás, ya sea de manera familiar, colectiva o laboral. Éste intercambia con otras ideas, opiniones, anécdotas, experiencias, inclusive cosas más personales
.
Una de las finalidades de las relaciones humanas es favorecer un buen ambiente y convivencia para lograr así la comprensión de las demás personas; ponerse en el lugar de otro ayudará a ese individuo a sentir más confianza y seguridad en momentos difíciles y de tensión para él.

Es importante saber que para lograr una excelente relación humana lo primero y principal es aceptarse a uno mismo, así aceptarás a los demás y por consecuencia serás aceptado.

En el trabajo, es indispensable crear buenas relaciones humanas debido a que nos permitirá encontrar satisfacción por nuestro propio trabajo, aumentar la productividad, incrementar el desarrollo personal con base en un buen equipo, y lograr el reconocimiento de los demás.


Nuestro Medio Ambiente


El medio ambiente de un ser vivo está formado por todo aquello que le afecta.

Los seres humanos vivimos en un espacio, en un entorno natural, rural o urbano y debemos entender que respetar este entorno es un deber que tenemos como ciudadanos.

Las personas modificamos el medio ambiente con nuestras actividades: al talar árboles, al quemar combustible, al cultivar la tierra..., puesto que somos miles de millones de personas y disponemos de mucha tecnología, estas modificaciones pueden ser muy importantes y afectar, en general, a todos los ecosistemas. 

En estos últimos años hemos participado responsablemente en la conservación del medio ambiente, conscientes de la importancia de su conservación. Entre otras razones porque disponemos de los medios para lograrlo.

Veamos los principales problemas medioambientales que se derivan de la actividad humana:
       • LA CONTAMINACIÓN: se produce al liberar al medio sustancias que tengan efectos negativos sobre el mismo.
      • EL CALENTAMIENTO GLOBAL: efecto provocado por el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera, que impide que parte de la radiación sea emitida hacia el espacio. Este fenómeno provoca que poco a poco la Tierra vaya aumentando la temperatura, lo que tiene como consecuencia inmediata el cambio acelerado del clima.
     • LA DEFORESTACIÓN: la deforestación es la pérdida de bosques. Se produce para conseguir espacios para cultivos, para aprovechar la madera o construir carreteras, urbanizaciones, etc.
     • LA PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD: la biodiversidad es la variedad de especies de seres vivos que hay en un ecosistema. La pérdida de biodiversidad es consecuencia directa de los tres problemas medioambientales anteriormente citados.

El respeto se refiere al saber valorar, el reconocer las necesidades de otro y de tener consideración.

Cuando el respecto se relaciona con la naturaleza ,se refiere a la valoración del medio ambiente en el que vivimos, de los animales, plantas y todo aquello que hace posible la vida en el planeta. Asimismo se refiere a la consideración hacia la naturaleza, y al reconocimiento de las "necesidades" de la misma, que vendrían a ser las condiciones necesarias para que pueda seguir existiendo y desarrollándose como tal.

O sea el respecto por la naturaleza no sólo es valorarla, sino que tomar las medidas necesarias para no dañarla, lo que viene a ser una conciencia ecológica.
Por tanto, el respeto a la naturaleza y al entorno es, ante todo, una cuestión de sentido común puesto que nuestro entorno influye y repercute directamente sobre nuestra salud y nuestro propio bienestar. 

Atacar el entorno y atacar a la naturaleza es, a la larga, atacarnos a nosotros mismos. Si no sabemos utilizar de manera lógica y equilibrada los recursos que la naturaleza nos ofrece estamos rompiendo una cadena de equilibrio y armonía, que se volverá en contra nuestra.

Participación

La participación es el actuar cuando podemos ser fichas clave en un conjunto.

Participar es aportar lo que podemos dar, cuando es necesario para llegar a un fin en conjunto.

Por ejemplo, en clase, nuestra participación con preguntas al profesor y aclaración de dudas, es lo que permite el mejor entendimiento propio y el de los compañeros a nuestro alrededor.

La participación, nos ayuda a dar lo mejor de nosotros para conseguir un propósito, nos permite aportar algo positivo a un grupo, impactar a otros con lo que tenemos dentro.

Del latín participatĭo, participación es la acción y efecto de participar (tomar o recibir parte de algo, compartir, noticiar). El término puede utilizarse para nombrar a la capacidad de la ciudadanía de involucrarse en las decisiones políticas de un país o región.

En este sentido, puede hablarse de la participación ciudadana a través de las elecciones, los referendos o los plebiscitos. El método más habitual de participación es el sufragio cada una determinada cantidad de tiempo para escoger a los representantes del pueblo. Esto se conoce como democracia representativa (la gente elige a los integrantes del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo).

Participación es, por otra parte, un aviso o parte que se da a alguien: “¿Sabías que Claudia se casa? Ayer me llegó la participación”, “No te preocupes, voy a enviarte una participación”.

No obstante, tampoco hay que olvidar que también se conoce por el nombre de participación a la parte que se juega de un número de lotería. Así, por ejemplo, en muchos casos existen los billetes y luego están las participaciones, que cuestan menos que los billetes y que son una parte de aquellos. De ahí que si toca el premio quien tenga un billete completo conseguirá una mayor cuantía que aquel que tenía una participación.





Generar Confianza

La confianza es el pilar sobre el que se construyen las relaciones.

Relaciones entre personas, y entre éstas y marcas.

Y como ya me habrás escuchado decir en otras ocasiones, sin confianza no hay ventas, y sin ventas no hay negocio.

Pero la confianza no sólo es importante en los negocios, sino que su relevancia va mucho más allá, pues afecta a nuestro día a día.

Nuestro éxito personal depende directamente de la confianza que otros nos tengan. No te olvides que, como dijera Aristóteles, el hombre (entiéndase el ser humano) es un animal social.

Nos desarrollamos en el seno de una comunidad (en realidad de múltiples comunidades) y dependemos literalmente de otros para conseguir nuestros fines y para sentirnos satisfechos con nuestra vida.

Vivimos en sociedad, necesitamos del favor ajeno, y quien no goza de la confianza del prójimo tampoco recibirá su favor, por lo tanto, no gozar de la confianza de otros es una forma de destierro, de rechazo social.

A nadie apetece el ostracismo, ni hace dos mil quinientos años ni ahora, pues significa la ruptura del ser con sus raíces, el abandono por largo tiempo del lugar donde uno tiene la mayor parte de, sino todos, sus intereses (propiedades, inversiones, familia, etc.).

Pues bien, algo parecido sucede cuando una persona, marca o entidad pierde la confianza de aquellos a quienes necesita para prosperar.

Y ya sabes lo que dicen, la confianza puede tardar años en ganarse y un momento en perderse. Y una vez perdida recuperarla puede resultar imposible.

Ahora bien, gozar de la confianza del prójimo pone a tu alcance un mundo de oportunidades. Dejas de ser un extraño. Su puerta está abierta para ti. Ahora formas parte de su círculo de confianza. Si puede hacer algo por ti lo hará.
Veamos ahora cómo generar confianza y cómo mantenerla y no perderla.

Estamos siendo continuamente evaluados y clasificados.
Todo cuanto hacemos y decimos es examinado y conduce a una clasificación, la cual se va reajustando con cada nueva información sobre nosotros que recibe la persona, ya provenga de nosotros mismos o de otros.
Somos evaluados por 4 cosas:
1- Qué hacemos.
2- Qué decimos
3- Cómo lo hacemos y decimos
4- Nuestra imagen.

Cada una de estas 4 cosas habla de nosotros, manda un mensaje a la persona que nos observa. La suma de todos los mensajes permite esa clasificación, la cual se va reajustando con cada nueva información que se recibe.



viernes, 31 de agosto de 2018

La Voz De Nuestras Pertenencias

Tanto nuestras pertenencias, como nuestros hábitos de compra, nos pueden dar información acerca de creencias distorsionadas acerca de nosotros mismos. Al observarnos, podemos detectar áreas de nuestra vida abandonadas o desequilibradas.

Nuestras pertenencias y adquisiciones nos permiten caer en cuenta de algunos extremos malsanos en los que nos podemos estar moviendo.

Si tenemos muchas cosas nuevas que no hemos usado, podemos ser compradores compulsivos.

Si compramos cosas que nunca usaremos o no sabemos para qué sirven simplemente porque nos atrajo el precio, probablemente somos compradores compulsivos.

Si la mayoría de nuestras posesiones son de segunda mano, o conservamos utensilios dañados o ropas raídas, probablemente vivimos en la privación. Eso trae consigo una serie de creencias negativas acerca del mundo y de uno mismo, tales como: “No hay suficiente”, “No voy a poder proveer en el futuro”, “Hay escasez” o “No me lo merezco”.

Si pedimos a otros que hagan las compras por nosotros porque no tenemos tiempo para comprar, probablemente somos trabajadores compulsivos.

Si compramos mucha comida, probablemente somos comedores compulsivos.
Si nos toma mucho tiempo o invertimos mucho dinero en conseguir alimentos saludables, podríamos tener un problema de ortorexia.

¿Cuál es tu tendencia?
¿Compras mucha comida?
¿Compras mucho alcohol?
¿Compras cosas que no necesitas?
¿Siempre compras en promoción?
¿Siempre buscas en los canastos de ofertas, saldos y segundas?
¿No compras nada para ti y muchas cosas para los demás?
¿No compras nada? ¿No te das gustos? ¿Vives en la privación?

¿A pesar de tener el dinero, no tienes tiempo para comprar y pides a otros que hagan las compras por ti?

El Ser Libre


Filosofía
El Ser Libre
Ser libre significa soltar, dejar ir, desapegarse, no esforzarse en contra de lo dado, porque los apegos no son reales, son ilusorios, es creer que producirán felicidad, sin embargo es lo que produce sufrimiento.

Lo único que queda después de la liberación, es lo real, lo verdadero, Dios, si creemos en Él.

Las personas pueden estar dispuestas a dejar ir lo que les hace mal, como por ejemplo, cónyuges abusadores, familias codiciosas, trabajos mal remunerados, drogas que los están matando; sin embargo, estos acosos permanecen como pegados a sus vidas y les resulta difícil deshacerse de ellos, aunque los hagan iracundos, temerosos y violentos.

Estos obstáculos para vivir son difíciles de erradicar porque de algún modo sirven de pretexto para liberarse de la energía reprimida.

Dejar ir a la ira y al temor, que son las más comunes de las emociones reprimidas, constituye un proceso que exige estar alerta, o sea prestar atención a los sentimientos que emergen de la interioridad, y darse cuenta de qué es lo que hace sentir enojo y ansiedad; porque cuanto más atención se ponga en estos sentimientos más fácil será dejarlos ir.

Es necesario ser objetivo y ver la ira solamente como la energía que se relaciona con las cosas negativas, por ejemplo, con la injusticia, con los abusos y con las cosas que producen temor, o sea con todo aquello que parezca peligroso o inseguro.

Estas energías se adhieren a ciertas circunstancias específicas ligadas con las emociones, como una pelea con la pareja, un choque con el auto, un disgusto serio en el trabajo, una pérdida, etc.

El proceso exige desligar la ira o el temor de la situación que la produce y dejarla ir.

Desde el punto de vista espiritual, no importa quién es el que está equivocado en una discusión, porque la energía es la de uno y lo importante es liberarse de ella; y el camino de la libertad depende nada más que de nosotros mismos.

Lo importante es que si uno es responsable de sus actos ya no será manejado por las circunstancias; porque no podemos esperar que los demás se ocupen de nosotros; nos tenemos a nosotros mismos y la ayuda divina si creemos en ella.

Despojarnos de las energías negativas ligadas a situaciones que nos han hecho infelices requiere de la participación de la mente y del cuerpo.

Hay que dejar que el cuerpo haga lo que quiera hacer, o sea que tenga las reacciones naturales que le sirvan, mientras no afecten a otras personas.

La mayoría no vive sus propias vidas porque está influenciada por los demás, porque está esclavizada por el pasado y porque solamente conoce lo que ha aprendido y jamás se atrevió a escuchar su voz interior.

Cuando nos conformamos a una situación lamentable, estamos demostrando que tenemos miedo a ser libres.

La libertad es el valor supremo para desarrollarnos y crecer, que no significa libertad de nuestros compromisos y de nuestras responsabilidades.

Por ejemplo, deseamos hacer algo, sin embargo decidimos hacer otra cosa porque tenemos miedo.

Uno puede ser lo que desea ser y hacer cualquier cosa que le guste desde el Ser y no desde el ego o desde lo que quieren o hacen los demás; porque solamente los impulsos genuinos nos llevan en la dirección correcta.

La mayoría depende de las experiencias pasadas, que son las que la obliga a continuar siendo como era antes, una persona temerosa, insegura y carenciada de afectos; y esa dependencia la lleva a un futuro falso.

El que se libera a sí mismo está ayudando a la humanidad a hacer lo mismo.


jueves, 30 de agosto de 2018

Momentos De Reflexión


“Encontrar momentos para dedicarse al pensamiento contemplativo siempre ha sido un reto, ya que siempre hemos estamos sujetos a la distracción”, afirma Nicholas Carr, autor de The Shallows, de acuerdo a la nota de Teddy Wayne para el New York Times.

“Pero ahora que llevamos con nosotros estos dispositivos multimedia todo el día, esas oportunidades se vuelven aún menos frecuentes por la sencilla razón de que tenemos esta capacidad de distraernos constantemente”.

La neuroplasticidad (esto es, la capacidad que tiene el cerebro de cambiar y adaptarse a nuevas situaciones constantemente), estimulada por la tecnología, es un arma de doble filo.

Si bien, por ejemplo, los videojuegos ayudan a mejorar la memoria y la concentración en personas de avanzada edad, e incluso aumentan la materia gris, estas habilidades no están relacionadas con los procesos reflexivos. 

Estrictamente hablando, son capacidades relacionadas exclusivamente con la planificación y la navegación espacial.

Escribe Wayne: “en un mundo donde un teléfono o un ordenador casi nunca están fuera de nuestro alcance, ¿estamos eliminando la introspección en momentos que podrían haber estado dedicados a eso? ¿Acaso la profundidad de esa reflexión está en peligro porque nos hemos acostumbrado a buscar la gratificación inmediata de los estímulos externos?”.

Los números no son del todo alentadores: un grupo de participantes en un estudio calculó que utilizaban sus dispositivos electrónicos al menos 37 veces a lo largo del día (incluyendo todas las ocasiones en las que se enciende una pantalla, sea por la razón que sea). Para su sorpresa (o su decepción), el número real estaba más cerca de  85.

En 2010, investigadores del Wellcome Trust Center for Neuroimaging del University College en Londres, dirigidos por el médico Stephen Fleming, publicaron un artículo en el que establecieron la correlación entre la habilidad introspectiva (entendiendo esta como la capacidad de medir el propio desempeño en una tarea de percepción visual, o como la capacidad de “pensar acerca de pensar”), y la cantidad de materia gris en la corteza prefrontal.

Utilizando esta información, Brian Maniscalco y Hawkwan Lau publicaron, a su vez, otro artículo que medía la habilidad introspectiva mientras los sujetos del estudio podían concentrarse en una tarea o se distraían con una segunda tarea difícil.

Distraerse con la segunda tarea no afectó el desempeño real de la primera tarea, pero sí impidió que los sujetos tuvieran la habilidad de ser introspectivos.

El hallazgo respalda estudios anteriores que indican que hacer varias cosas al mismo tiempo disminuye el desempeño cognitivo.

Por lo tanto, de acuerdo con el doctor Fleming, es una “conjetura razonable” que si pensamos en que navegar el mundo es una primera tarea (físicamente, como cuando caminamos sin rumbo determinado o, mentalmente, cuando sopesamos algo) y revisar el teléfono es una segunda tarea, esta última dificulta nuestra capacidad de reflexionar.


“La corteza prefrontal es buena para hacer una sola cosa a la vez”, dijo el especialista. “Si sometes a las personas a un contexto donde hay dos tareas, parte de la razón por la que las cosas se dificultan es que la tarea secundaria interfiere con las funciones involucradas en la introspección”.

La Imagen Que Irradiamos


La imagen personal es nuestra carta de presentación.

Refleja la manera en que queremos relacionarnos con el mundo y con los demás.
 Decimos más con el cuerpo que con las palabras y somos más sinceros.
 El cuerpo es un elemento magnífico de comunicación y es la tarjeta de presentación de una persona, que debe ir acompañado del control del lenguaje verbal y no verbal.

Cuando hablamos de Imagen personal, no nos referimos solo a la vestimenta sino a algo mucho mas amplio que incluye también la postura, los movimientos, los rasgos físicos, la manera de caminar, la mirada, la risa, el tono de voz, la higiene, la cortesía, la educación, etc.  Es decir, es un estilo de vida, una forma de ser y actuar y cada persona tiene la suya.

Es muy importante cuidar nuestra imagen personal porque es lo primero que los demás ven de nosotros y, aún sin pronunciar palabra, podemos transmitir datos y proyectamos nuestra personalidad a través de la imagen que ofrecemos al exterior.

Es necesario mantener una coherencia entre cuatro canales de información que se utilizan al transmitir cualquier mensaje: apariencia exterior, tono y modulación de la voz, gestos e indumentaria. 

Cuando alguno de los elementos no armonizan con el resto coloca al oyente en la disyuntiva de creer lo que escucha o lo que ve.

“La primera impresión es la que cuenta”
Según los psicólogos sociales, cuando se produce el encuentro con una persona, el período crítico son los primeros 5 minutos y las impresiones que se formen durante ese tiempo persisten y se refuerzan.  Como dicen las frases populares: “La primera impresión es la que cuenta” y “No existe una segunda oportunidad para causar una primera impresión”.

La imagen personal es como una foto, lo que los demás ven de nosotros en una mirada rápida.

Por otro lado, la buena presencia, ser y sentirse agradable a la vista de los demás, hace a las personas más seguras de sí mismas, lo cual mejora su desarrollo personal, profesional y social.

La regla de oro para transmitir una buena imagen es: “estar a gusto y seguro con uno mismo”.