sábado, 17 de agosto de 2019

Los Miedos

.“Convivimos con miedos no siempre explícitos, algunos bien singulares y exclusivos, lo que, por un lado, paraliza pero, por otro, activa la toma de distancia o la puesta en entredicho de las buenas razones.

Conocerlos o no, conduce a situaciones de dominio, de manipulación de los temores, al amparo de lo que suponen o significan.
Realmente, en cada rincón diario habitan posibilidades inquietantes, asuntos que podrían derivar en una dirección desconcertante o indeseable.

Nos aguardan en incidentes, en casualidades, en desenlaces, con capacidad de torcer la ilusión o el sentido de nuestras tareas. Entregarse a ellos es hacerlos crecer.

Sin embargo, anticipar o prevenir no implica falta de audacia o de riesgo, aunque en definitiva no pocas veces el miedo se constituye en la gran razón, incluso en la única.

El porvenir es incierto y la vida también, pero la gestión del miedo conlleva no claudicar ante su influencia y su poder. El poder del miedo ha de ser desafiado con contundencia.

En general, ni todo está claro, ni es fácil sustraerse al hecho de que algo nos acecha, nos inquieta, nos espera y que, de una u otra manera, podría incidir en nuestra vida, complicándola, empeorándola.
Pero asimismo puede llegar a incomodar lo que precisamos o deseamos que ocurra.

No disminuyen los espacios de incertidumbre y no siempre se atisba un horizonte despejado. En tales circunstancias, y ante la constatación de lo que nos apremia, a veces con urgencia y con necesidad, es sensato temer.

Sin duda, algunos temores podrían explicarse. Pero no por eso serían precisamente más llevaderos. De hacerlo, quizá resultarían menores, tal vez distintos, pero en muchas ocasiones para confirmarse como efectivos temores. Cada quien tiene los suyos, aunque compartamos algunos. Cada día trae novedades al respecto, pero no parecen disminuir. Hasta tal punto que, salvo importantes y decisivas excepciones, más vale tratar de congraciarse con ellos y aprender a convivir conjuntamente. Esa es otra forma de valor.

El valor no consiste en no sentir esos temores, sino en no concederles el máximo protagonismo en la decisión, en lograr que no lo invadan todo.

Cualquier acción comporta algún riesgo y cualquier  riesgo conlleva la posibilidad de un miedo de mayor o menor intensidad.

Es cuestión de que no ocupen nuestro espacio ni se apoderen, ni se apropien de nosotros mismos. Vivir es, en definitiva, habérselas con esos temores, compartir con ellos la jornada sin que se impongan, sin que dicten nuestras actuaciones, sin que reduzcan nuestros sueños, proyectos y ambiciones. Y esto distinguiría a quienes son capaces de sobreponerse a estas precauciones permanentes o, al menos, de caminar a su lado, de aquellos otros quienes, ante lo que tal vez podría avecinarse, no prefieren ni siquiera intentarlo.

Quizá llamarlos temores es ya identificarlos en exceso. Tal vez se trate simplemente de atisbos del miedo, y no necesariamente a algo o a alguien. No necesitan ser un miedo sin por qué, es suficiente que lo sean sin destinatario prefijado, sin un contenido definido. Pero no por eso dejan de alcanzarnos.”

Nuestros temores una vez en que son compartidos y evaluados no dejan de ser, no se esfuman en un mundo imaginario donde tienen cabida “aquello de mal de muchos” cuando los enfrentamos pierden su sobredimensión y son vistos como tal cual son, como integrantes de lo que podría estar por venir, lo que podría llegar a ser, pero en la medida en que demostremos que estamos dispuestos a enfrentar todo lo que pudiesen implicar, estos miedos tienden a disminuirse en la misma proporción en que crezca nuestra confianza.

Como Las Aves De Paso

Estos días pasados he estado compartiendo con familiares de amigos que he tenido en este tránsito por la vida, y que una vez cumplidas sus particulares  trayectorias, así como habían venido, siguieron su camino, ya lejos e inalcanzables para nuestros sueños de permanencia compartida en un derrotero conjunto, unidos en un principio tan incierto y fugaz  como lo ha sido este último vuelo por el cual han dejado de estar a nuestro lado.

Una honda y profunda reflexión nos ha sumido en un recuerdo imborrable donde percibimos ese sabor un tanto agridulce de tantas experiencias compartidas, en ese, mágico proceso, que sólo el deambular conjunto de nuestros aleteos, deslumbrados por el asombro de todo lo que a nuestro frente intuíamos que podríamos encontrar.

Nuestra mente nos ha traído un poema que quisimos compartir, una imagen de aves surcando raudas el horizonte, plenas de vida, en ese continuo aletear rumbo a la inmensidad.

El cielo está en calma, la tarde serena,
y el sol declinando;
y al valle tranquilo dirigen su vuelo
las aves de paso.
Se ignoran sus nombres, que vienen de lejos,
de climas extraños,
y todos las miran, mas nadie conoce
las aves de paso,
Las blancas palomas, que siempre tranquilas
el valle habitaron,
reciben alegres, con tiernos arrullos,
las aves de paso.
Que al fin ellas vienen de incógnitos valles
y es dulce su canto;
tal vez es por raras, que halagan, seducen,
las aves de paso.
Y aunque hay en el valle rendidos amantes
de cuello nevado,
prefieren las blancas palomas sencillas,
las aves de paso.
Mas ¡ay!, que saciadas al fin de caricias,
de nidos y granos,
de nuevo levantan su rápido vuelo
las aves de paso.
Y al verse burladas las pobres palomas,
exclaman cantando:
Malhaya la incauta que alberga en su nido
las aves de paso.
                                  José Gautier Benítez


Curiosidades

“Aunque los seres humanos son considerados particularmente muy curiosos, dicho comportamiento no se verifica con mayor frecuencia que en individuos de otras especies.

Lo que parece diferenciar la curiosidad humana de la de los animales es que aquella suele combinarse con la capacidad de pensamiento abstracto y, de ese modo, conducir a la mimesis, a la fantasía, a la imaginación y eventualmente a una manera especial del ser humano de pensar (razón humana), que es abstracta y consciente.”

En algunos casos, la curiosidad puede derivar en una conducta peligrosa o dañina.

Un hombre no puede violar la intimidad y la privacidad de otro sólo para satisfacer su curiosidad: esto quiere decir que no tiene derecho de abrir su correspondencia, espiar por la ventana o revolver su basura con el justificativo de querer saber más sobre él. 

Otro ejemplo de curiosidad insana es la persona que decide arrojarse desde treinta metros de altura porque quiere descubrir qué se siente.

Pero la curiosidad suele ser uno de los puntos de partida hacia el desarrollo personal, artístico y profesional.

Durante la infancia, antes de sumirnos a esa serie tan peligrosa de prohibiciones y reglas ideadas por gente a la que jamás conoceremos, lo normal es que no sepamos frenarnos ante el impulso de saber más, de aprender, de llegar hasta el fondo de cada misterio con el que nos tropezamos, o bien que no queramos hacerlo aunque nuestros mayores intenten disuadirnos.

Y es así, dejándonos llevar por nuestras ansias de descubrir lo aparentemente oculto y prohibido que muchas veces cultivamos vocaciones, o bien abrimos puertas que los demás seres humanos creían imposibles de abrir, o que ignoraban completamente.

En casos triviales la curiosidad se asocia a buscar el escondite de los regalos de Navidad, de leer una carta ajena o de espiar a otra persona por una mirilla; pero este impulso puede llevarnos a generar grandes avances.

Todos padecemos o hemos padecido, sobre todo cuando éramos muy jóvenes de esta especie de instinto que nos impulsaba (a muchos aún les impulsa) a intentar saber siempre “algo más” acerca de alguna cosa que nos “corroía” como si fuese un “salpullido”  y que por aquello que oíamos a nuestros mayores de “sarna con gusto no pica” nos metíamos a sabiendas y con una buena dosis de picardía “entre pecho y espalda” en algunos “berenjenales” muchos de los cuales aún (no obstante el tiempo transcurrido) guardamos “muy recatados” en nuestra memoria.


Desconcertados

Actualmente ocurren cosas que superan largamente nuestra capacidad de asombro, todo parece indicar que los acontecimientos se han desmadrado de sus cauces naturales de tal forma que prácticamente todo puede suceder sin una causa aparente que lo amerite ni mucho menos lo justifique.


“El mundo fue y será una porquería 
ya lo sé 
En el quinientos seis 
y en el dos mil también 

Que siempre ha habido chorros 
maquiavelos y estafaos 
contentos y amargaos 
valores y duble 

Pero que el siglo veinte 
es un despliegue 
de maldad insolente 
ya no hay quien lo niegue 

Vivimos revolcaos 
en un merengue 
y en un mismo lodo 
todos manoseados “


Solemos usar el término desconcertado cuando queremos dar cuenta que hemos quedado sumamente sorprendidos, anonadados o alucinados por la sucesión de determinado hecho que no se esperaba sucediera o por una situación fuera de serie, sorprendente y hasta espectacular que descoloca al destinatario o espectador.

Entonces, generalmente, los seres humanos caemos en el desconcierto cuando sucede algo espectacular o algo que no esperábamos, por ejemplo, hace un tiempo participamos en un sorteo llenando un cupón tras nuestra compra en un comercio, pasa el tiempo y nos habíamos olvidado del hecho, sin embargo, recibimos una llamada telefónica del comercio que nos anuncia que hemos ganado el automóvil 0 km. que se sorteaba oportunamente, seguramente, nuestra primera reacción cuando nos digan que somos ganadores de un automóvil, será la de un absoluto desconcierto, luego, cuando nos vayan explicando recordaremos el hecho, saliendo del desconcierto y dando paso a la euforia por la alegría que nos produce la noticia del premio.

También, el desconcierto puede despertarse en otro tipo de situación, por ejemplo, cuando un compañero de trabajo con el cual no mantenemos para nada una relación fluida, sino más bien todo lo contrario, la misma se característica por su tensión constante, pero de pronto, ante la pérdida de un informe importante en nuestra área él nos defiende ante el jefe asegurando que es imposible que nosotros lo hayamos perdido porque ese día justamente no estábamos. Se produce algo totalmente inesperado y quedamos desconcertados.



Nuestras Vivencias



A lo largo de nuestra existencia seguramente ocupando un espacio preferencial e imborrable nuestra mente tendrá un lugar de referencia, de mayor o menor destaque, para todas aquellas acciones que han tenido una singular participación  en nuestras experiencias de vida.

Estas impresiones nos han dejado su huella, que sumadas a otras tantas , van marcando el camino por donde transitan nuestras vivencias para luego refugiarse en ese espacio tan singular generalmente ocupado en algún sitio acogedor muy cercano a nuestra mente y al corazón.

“Algunos estudiosos de la personalidad hablan de la capacidad vivencial, un concepto que hace referencia a la apertura a formar nuevas vivencias a partir de los sucesos que tienen lugar en la vida: cuanto mayor sea esta capacidad, más hechos dejarán una huella, y viceversa. 

Visto desde esta perspectiva, existen dos variables para que tenga lugar el nacimiento de una vivencia: la capacidad vivencial del sujeto y la profundidad de la situación que atraviesa; sobra decir que cuestiones tan triviales como preparar una taza de té rara vez se convertirá en una vivencia, incluso para las personas extremadamente receptivas.

Otra forma en la que podemos encontrar el concepto de capacidad vivencial, en el habla cotidiana, es “sensibilidad“; si bien no se trata de sinónimos, es normal que se califique de “hipersensible” a quien parece verse afectado por cualquier situación, mientras que a los que se encuentran en el extremo contrario se los acusa de “insensibles”.

Estos últimos son quienes casi nunca se ríen de un chiste, o bien parecen no disfrutar de la comedia, ni de la naturaleza, aquellos que fingen estar por encima de todo, que no se dejan impresionar fácilmente por nada ni nadie.”

De cualquier forma las vivencias mantendrán su sabor tan particular, algunas serán tan dulces que posiblemente “empalaguen el paladar” de aquellos con gustos menos sensibles y otras, probablemente las menos, nos parecerán semejantes a la acidez que nos suelen producir el “sumo de limones verdes” tomado en ayunas.


Anhelada Tolerancia



 “Actitud de la persona que respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas aunque no coincidan con las propias.
En el ámbito de lo colectivo y lo público, la tolerancia se defiende en las sociedades modernas mediante leyes que garantizan el respeto de los derechos y los intereses de todas las personas con independencia de sus circunstancias individuales.
A nivel individual, la tolerancia es la capacidad de aceptación de una situación o de otra persona o grupo considerados diferentes.
Pero no todos los individuos están capacitados para ser tolerantes. La tolerancia individual se manifestará en la actitud que una persona tiene ante aquello que expresa valores diferentes a los suyos propios. También en la aceptación de una situación injusta en contra de los intereses propios o en contra de los intereses de terceras personas.
Todo ello implica, evidentemente, capacidad para escuchar y aceptar a los demás.
Este comportamiento social se ha dado en todas las épocas de la humanidad y en todos los lugares del mundo como un medio para posibilitar la convivencia. Se admite que, en general, los valores y las normas colectivos son establecidos por el grupo que ostenta el poder político y el control social, y con ello establece, entre otras cosas, el grado de respeto o, por el contrario, la intensidad de la persecución de la que se va a hacer objeto a la persona que exprese actitudes y conceptos diferentes o problemáticos. “
“Los seres humanos somos los únicos capaces de atentar contra nuestra especie y contra el resto de los seres vivos; desplegamos un nivel de violencia preocupante, y sin motivo aparente.

Pero resulta aún más llamativo que también existan personas que luchen por la paz, por la aceptación, por los derechos de los animales, que intenten resolver los errores del extremo opuesto. ¿Cómo confiar en una especie que presenta tal dualidad?

Si alguien llega al punto de despreciar a otro por pensar de manera diferente, de echar a sus hijos de su hogar por ser homosexuales, de matar por diferencias ideológicas, ¿puede cambiar realmente, recapacitar y comenzar a aceptar la diversidad? 

La tolerancia es un velo frágil y delgado, y a menudo descubre por un momento la verdadera esencia de quien dice abrazarla; en un momento de tensión, alguien utiliza un adjetivo como “judío” o “negro” para insultar a otra persona, y entonces se demuestra que el cambio tan sólo había sido aparente y que queda mucho trabajo por delante.”

Recojamos el guante y sigamos adelante


Identidad Conjunta



Estamos inmersos en el quehacer diario, marcando de alguna forma nuestra presencia en este mundo que compartimos conjuntamente con cuántos otros que al igual que nosotros hacen lo suyo en esta tarea que nos integra e involucra a la vez en la impronta de una “identidad conjunta”  que no solo nos identifica en la labor colectiva sino que además nos hace “copartícipes” del acto creativo de la vida en comunidad.

Es bueno que podamos darnos cuenta de que somos definitivamente gregarios, que existimos y nos gozamos de compartir “nuestra sociedad” la que integramos “entre todos” la que asumimos conscientes de que se “construye a sí misma” con nuestro aporte colectivo en el cual nos definimos como “actores sociales activos” en un mundo que se transforma y nos representa en toda nuestra humanidad.

Lo que suceda o pueda suceder, lo que hará posible “que nos ganemos un día más” solo será posible “si marcamos nuestra tarjeta” si decimos “estoy presente” la vida no se detiene, continúa su rumbo independiente, lo que no quiere decir de que “nos llevará de arrastro” simplemente nos ignorará y aunque sigamos respirando quedaremos excluidos, voluntariamente excluidos de lo que pueda acontecer, habremos faltado “sin aviso previo” a las realizaciones propias  de un día de vida.


viernes, 16 de agosto de 2019

Elaboremos



Elaborar es una forma de tomar todo lo que fluye un tanto desorganizadamente en el amplio espectro de nuestra mente, como cuando ingresamos en un lugar de mucha actividad donde no hemos estado hace un rato, (no se precisa mucho tiempo para encontrarse en medio de un desorden) e intentar entonces tomar cada cosa que encontramos para interrelacionarlas entre sí y entonces emprender la tarea de elaborar, tomando algo de cada una de las partes, lo que posteriormente emergerá asumiendo una personalidad que les es propia, en la forma de un tema, que más que un artículo será una sentida invitación a compartir su reflexión.

“Entre los sinónimos más corrientes de esta palabra se cuentan los de producir y fabricar.


Por lo expuesto es que este concepto normalmente lo vinculamos y lo aplicamos cuando queremos hablar de la producción de algo. La producción que se pone en marcha podrá demandar únicamente de la capacidad intelectual o física de la persona, o bien puede requerir la participación adicional de utensilios eléctricos o aparatos electrónicos que tienen la misión de asistir y hacer más sencilla la tarea para el ser humano.

Cabe destacarse que cuando la elaboración es realizada de manera manual, es decir, la hace un individuo con sus propias manos y sin apoyo de ninguna máquina, se habla de elaboración artesanal.
A la misma se la suele valorar mucho más en relación a la elaboración que depende de una máquina o de procesos más complejos en los que además de la intervención humana se necesita de la tecnología.

Por otra parte, vale mencionarse, que aunque a los productos artesanales se los destaca por ese valor único que ostentan al ser elaborados por una mano y no por una máquina, también, a aquellos productos elaborados en serie se les puede atribuir cualidades especiales que los hagan únicos y originales.

Otra ventaja de elaborar en serie es que se pueden obtener mayores cantidades de un producto y satisfacer así una alta demanda, algo que por supuesto no sucede normalmente con productos que solo se elaboran a mano.

Lo que surge como producto de “nuestra elaboración” no tiene los elementos que harían necesario el uso de tecnología o la intervención de alguna maquinaría,  consideramos que tiene todo el aspecto de “una elaboración artesanal” por la necesaria participación de la “creatividad artística” en cuanto a que la elaboración de un tema en cuestión requiere recurrir no solamente al “ordenamiento del contenido”  sino que además, convierte en “partícipes necesarios” tal como si fuesen los diferentes colores que integran la paleta de colores de un pintor, a todos los “elementos desordenados” que mencionamos al principio de este artículo.

Quiere decir, entonces, que con mucho gusto elaboramos


Recorrer Tu Propio Camino


Cuando se recorren caminos propios, es decir, decidir con una actitud independiente, sobre cuál debe ser el rumbo a tomar ante una situación dada, lo primero que inevitablemente surgirá a su frente es la necesidad de realizar una ruptura con el “status quo” situación no solamente relacionada con su “individualidad” sino que “el sistema” o la “organización” de la cual usted pretende “desvincularse” ha creado su propio sistema de seguridad, (toda organización moderna  tiene su propio “dogma”)siendo su “columna vertebral” el criterio de “obediencia debida” involucrando en este concepto a todo su entorno, incluyendo a su propia familia, situación ésta que ejerce una poderosa presión sobre sus eventuales decisiones.

Podemos afirmar que esto que mencionamos, lejos de ser interpretado como denuncia o reproche para quienes han quedado irremediablemente dentro de la seguridad y confort de “la organización” y consecuentemente no le acompañarán al “mundo solitario y triste” que le espera “tenebroso y hostil” mientras comienza su “caminar errante” por caminos no transitados y por lo tanto desconocidos.

Sólo quien decida aventurarse en los caminos de afuera, es quien eventualmente puede formular alguna autorizada opinión al respecto.

Para que pueda entenderse lo arraigado del concepto de obediencia imperante  en las mentadas “organizaciones” las que han proliferado abarcando todas las áreas imaginables de nuestra modernidad como ser la economía, las religiones, los sistemas políticos, organizaciones no gubernamentales, etc. en resumen, todo nuestro entramado social, es que voy a referirme al siguiente relato:

“Hace unos cuántos años atrás, en una conferencia sobre las condiciones más destacables de una persona que se considerase con capacidad para liderar a otras, quien oficiaba como orientador de toda la audiencia hizo la siguiente comparación: un buen líder debe ser como un buen caballo, debe ser confiable y previsible, el valor de un caballo que reúna estas condiciones les hace insustituibles y nadie cambiaría jamás a este caballo con un poderoso vehículo de última generación”

“Y un escriba se le acercó y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 

Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.


Examinar La Respuesta


Cuando se nos ocurre emitir una opinión sobre un asunto dado lo hacemos haciendo uso de nuestra facultad de razonamiento en la más absoluta prescindencia de lo que pueda ser considerado como “un comentario aceptable” por quienes puedan tener acceso a la difusión de la mencionada opinión.
Nuestro pensamiento cuando se divulga, generalmente a través de un comentario, no realiza previo a la difusión del mismo, ninguna encuesta de opinión, ni considera los posibles argumentos de quienes discrepen con nuestra postura, simplemente pensamos en consonancia con nuestro propio criterio sin albergar pretensión alguna de ejercer algún tipo de influencia, el pensamiento surge independiente libre y espontáneo como una manifestación voluntaria de nuestro sentir.

“La palabra pensar es un término que se haya en estrecha vinculación con la actividad intelectual, en tanto, lo solemos emplear en nuestro idioma para expresar diversas cuestiones.

A la formación y al relacionamiento de diversas ideas que pasan por nuestra mente la denominamos como pensar. Tenemos que pensar cómo haremos para llegar.

También la palabra pensar implica la acción de examinar a través de nuestra razón alguna idea o comportamiento para luego de ello sí tomar una decisión o una resolución respecto del tema analizado. La acción de pensar casi siempre viene aparejada de la resolución de algún problema. Voy a pensar si acepto su propuesta laboral.

Por otra parte, la palabra pensar implica el disponer de una opinión respecto de un tema o bien la manifestación de la misma.

... via Definicion ABC http://www.definicionabc.com/general/pensar.php

El pensar nos reconcilia con nuestros más preciados valores, nos reviste de humanidad y nos identifica con el conjunto de luminarias que otorgan su brillo a la inmensidad.


Nacer Barrigón


“Frase tomada del Martín Fierro, de José Hernández, en la que se hace referencia a lo vano e inútil de los intentos por ocultar las verdaderas características de la personalidad humana.

La expresión al ñudo -que no debe ser pronunciada como si fuera añudo- que lo fajen es propia del Río de la Plata, quiere decir «inútilmente, en vano» y proviene de la costumbre de ceñir a los bebés con una faja.”

Es posible que lo podamos apreciar al “mirar nuestra imagen” que la misma no nos parezca coincidente con la que solemos “irradiar” a través de nuestras acciones diarias. 

Quizás pueda ser esta circunstancia, (lo que pueda apreciarse tan diferente de lo que estimamos que realmente somos) lo que debamos intentar corregir para acercarnos mejor disminuyendo las diferencias en cuánto a lo que “pensamos que somos” y lo que es percibido por aquellas personas con las cuales diariamente nos relacionamos.

“El ser humano se caracteriza principalmente por su diversidad. En este sentido, las personas expresamos y aprehendemos las cosas de muy distinta manera. Por lo tanto, podemos decir que un individuo puede tener una experiencia muy distinta a la de otro aunque se trate del mismo tema. Así las cosas, la personalidad es un bien estrictamente humano que define a cada persona según una serie de características específicas. Por supuesto, una personalidad similar se puede repetir en distintas personas.”

“Cómo se comporta alguien nos permite saber de manera inequívoca cuál es su manera de ser. Porque el comportamiento remite a las acciones de un individuo y a los sucesos que va mostrando en su vida diaria.
Las personas no solamente pueden ser conocidas por lo que dicen sino también por lo que hacen o no.

Lo más importante y adecuado es que exista una coherencia entre lo que se hace y se dice, si hay desconexión entre ambas cuestiones no será una buena señal y ello nos anticipará que existe un conflicto con esa persona y que no habrá una armonía en su interior.

Porque básicamente el comportamiento de alguien es el fiel reflejo de su universo interno. Por supuesto que es muy difícil para cualquiera, aunque lo intentemos y queramos, meternos en la cabeza de alguien. Conocer sus pensamientos, etc., sin embargo, más allá de esa dificultad, la mejor manera que se tiene a la mano a la hora de conocer a alguien son sus actos, ellos nos demuestran quien es verdaderamente, porque al hablar podrá decir muchas cosas pero a las acciones nos remitimos y en ellas está la verdad.”

Aunque insistan con el argumento de que “somos irremediablemente lo que somos” no es aceptable de que nos “encapsulemos” dentro de ningún preconcepto, ni hemos nacido barrigudos para siempre, ni mucho menos alguien pueda decir que “sea al ñudo que nos fajen”

Nosotros, todos nosotros, podemos,  agregaría que debemos, irradiar nuestra mejor imagen aquella que nos proyecta cual si fuésemos un faro que indica a todos de que "aquí estamos nosotros" para ayudar y orientar a quienes se mueven aún en medio de las penumbras.


Sin Respuestas



 No voy a preguntarte de dónde vienes ni te pondré en el apuro de que no me sepas responder algo tan simple como esta pregunta: ¿hacia dónde te diriges?

Estas simples preguntas no tienen respuesta entre los humanos, con toda nuestra capacidad y elocuencia, con todos los siglos de notoria sapiencia que heredamos y acrecentamos de generación en generación, carecemos de una información veraz y documentada de nuestros orígenes, somos una creatividad que deambula huérfana por los confines del universo con el incentivo de encontrarse a sí mismo y develar por sí y para sí todas las respuestas que atesora en sus memorias tras descorrer los velos que delante de sus ojos le oculta su ignorancia.

Por eso digo no voy a cometer la torpeza de preguntarte de dónde vienes  porque esa respuesta que desconocemos  aunque sentimos el susurro de la intuición que allá, bien en el fondo de nuestra consciencia nos habla de una grandeza que nos es innata , que existe dentro de nosotros desde mucho antes de que nos reconociéramos como criaturas humanas.

Sólo compartiré contigo, como al pasar algunas reflexiones:
¿Cómo será este día? ¿Previsible? ¿Tedioso? Si no ves un panorama muy alentador, siempre puedes darle uso a una de tus capacidades humanas más fascinantes: la creatividad.
La creatividad no es un don exclusivo de los artistas. O, si lo consideras así, también puedes ver la vida misma como una sucesión de oportunidades para hacer arte. ¿Cómo qué no?

Piensa en tus variadas facetas y en todas esas actividades que realizas a diario. Verás que las oportunidades para ser creativo son abundantes. Y, si lo miras más de cerca, te darás cuenta de que tú usas esa capacidad, aunque no le hayas puesto el nombre.
Tu creatividad crece cada día con tus conocimientos y con tus experiencias, y con el uso que haces de ese lote que, a estas alturas, ya tiene su enjundia.
Cada día, combinas lo que sabes para producir respuestas; te apoyas en ese conocimiento para adquirir nuevos saberes y expresas quién eres en cada cosa que haces.
Cada día, si tú decides que así sea, ganas en versatilidad y te sacas de la manga ideas y soluciones que se salen de lo predeterminado o de lo habitual.
Si ya lo estás haciendo, disfruta de esa capacidad. Alégrate de la riqueza que te aporta. Valora el arte que tienes para resolver lo que se presenta y para trazar el camino que estás recorriendo.

Puede que tu obra no se exponga en un museo, pero va sobrada de arte. A ver quién puede negar que seas creativo. Que lo haga otro. Tú, no”

Caminemos


“Me gusta caminar
andar de a pie por mi ciudad.
Con pasos libres de elegir
con quien reír, con quien cantar.
Mirar las cosas al trasluz
del corazón y detener
con la mirada, la ansiedad
para gozar sabiendo ver.
No desdeñar ningún camino
donde se pueda presentir
que hay un paisaje por abrir,
algún milagro en qué creer,
una verdad por descubrir,
andando así: de a pie...

Trepar por las ventanas con la misma sensación
de ser la enredadera que se asoma en el balcón.
Llegar adonde el cielo mezcla un vuelo con el sol,
donde aletean sueños con relámpagos de alcohol.
Desnudar vidrieras
con la fiebre entera.
Tener facha de títere con alma de gorrión,
para volar junto al cordón,
pero de a pie”.
Música:   Carmen Guzmán
Letra:       Héctor Negro
Canción

Volver A Volver



Recomenzar es volver a subir al tren que nos conduce por la vida, abrir nuestras ventanas, observar con nueva mirada las múltiples oportunidades que quizás hemos dejado pasar sin advertirlas, renovar el compromiso asumido con nosotros mismos, reencontrarnos con la fraternidad de los buenos amigos, ampliar nuestra sonrisa y expresar a quien oírnos que sí se puede y que si queremos, ¡podremos!

“Perdí un juguete que me acompañó en mi infancia...Pero gané el recuerdo del amor de quien me hizo ese regalo.
Perdí mis privilegios y fantasías de niño...Pero gané la oportunidad de crecer y vivir libremente.
Perdí a mucha gente que quise y que amo todavía...Pero gané el cariño y el ejemplo de sus vidas.
Perdí momentos únicos de la vida porque lloraba en vez de sonreír...Pero descubrí que es sembrando amor, como se cosecha amor.
Yo perdí muchas veces y muchas cosas en mi vida. Pero junto a ese "perder" hoy intento el valor de "ganar". Porque siempre es posible luchar por lo que amamos, y porque siempre hay tiempo para empezar de nuevo.
No importa en qué momento de la vida te cansaste. Lo que importa es que siempre es posible y necesario recomenzar. Recomenzar es darse una nueva oportunidad, es renovar las esperanzas en la vida y lo más importante, creer en ti mismo.
¿Sufriste mucho en este periodo? ... Fue aprendizaje
¿Lloraste mucho? ... Fue limpieza en el alma.
¿Sentiste rencor? ..... Fue para poder perdonar.
¿Estuviste solitario en algunos momentos? ... Fue porque cerraste la puerta.
¿Creíste que todo se había perdido? ... Fue simplemente el inicio de tu mejora. ¿Te sientes solitario? Mira alrededor y encontrarás a mucha gente esperando tu sonrisa para acercarse más a ti.
Hoy es un excelente día para comenzar con un nuevo proyecto de vida. ¿Dónde quieres llegar? Mira alto, sueña alto, anhela lo mejor de lo mejor, anhela todo lo bueno, pues la vida nos trae lo que anhelamos.

Si pensamos pequeño; lo pequeño nos vendrá. Si pensamos firmemente en lo mejor, en lo positivo y luchamos por alcanzarlo; lo mejor va a venir a nuestra vida.
Hoy es el día de la gran limpieza mental. Tira todo lo que te encadena al pasado que te hace daño. Arroja todo a la basura, limpia tu corazón, haz que esté listo para una nueva vida, y para un nuevo amor si te encuentras solo; pues somos apasionados, somos capaces de amar muchas veces, porque somos la manifestación del amor”.
www.pensamientos.com.mx/recomenzar.htm


Al recomenzar préndete bien firme del pasamanos y extiende tu mano solidaria para darle un aventón a quién busque recomenzar a tu lado.


jueves, 15 de agosto de 2019

Hacer Lo Que Nos Corresponde


No debemos confundir protección con sobreprotección. La protección hacia nuestros hijos es vital para ellos. Cuando son pequeños nos necesitan y dependen de nosotros para casi todo.
Todos los animales, por instinto, protegen y cuidan de sus crías durante un tiempo determinado, de manera que cuando la cría ya puede valerse por sí misma, comienza su andadura en el mundo en solitario, desprendiéndose de sus padres.

En el caso de los humanos, esta protección es más prolongada en el tiempo y no solo eso, en muchas ocasiones, esta protección, que en principio servía para cuidar de nuestros hijos y mantenerlos seguros, puede convertirse en algo realmente dañino para su salud mental. Hablamos entonces de la sobreprotección.

Podríamos decir que sobreproteger a un hijo es ir más allá de cubrir y satisfacer sus necesidades y cuidados básicos. Es pensar por el hijo, tomar decisiones por el hijo, solucionar todos los problemas del hijo. Es vivir por el hijo, cuando el hijo es, en esencia, una persona que debe desarrollar sus propias capacidades personales si quiere funcionar correctamente en el mundo.

Son los típicos padres que están todo el día repitiéndoles a sus hijos: “No hagas eso que puedes lastimarte”, “No vas a ir a dormir a casa de tu amigo porque yo no conozco esa casa”, “No irás a la excursión porque los animales pueden ser peligrosos” y no y no y no. Lógicamente, con esta actitud solo inculcamos miedo a nuestro hijo y la idea falsa de que el mundo es un lugar peligroso.

Por otro lado, estos padres son muy permisivos, en el sentido de que no suelen poner límites y normas claras que los niños entiendan e interioricen. Además de esto, si los hijos violan esas normas difusas, ellos no establecen consecuencias definidas por miedo a dañar a sus hijos, cuando realmente las consecuencias sirven para educar, no para dañar.

Tampoco les exigen obligaciones ni responsabilidades que por edad puedan realizar alegando a que “no quieren hacerlo”, “lo hacen mal” o “pobrecito que es muy pequeño”.

Éstas son las creencias disfuncionales de los padres que ejercen la sobreprotección. Ellos piensan que al sobreproteger a sus hijos, van a cuidar su autoestima, no van a dañar su salud mental porque no les van a crear disgustos ni frustraciones y además serán hijos felices porque “no les va a faltar de nada”.


Superar Espejismos

Existen personas que parecen haber nacido en “el valle de los molinos de viento” que sus vidas están descritas en las peripecias de “El Quijote” de Cervantes, que se revisten  con su armadura y cargan “contra sus espejismos” interpretando a cada molino como si fuese un potencial enemigo al que es necesario enfrentar y derrotar.


Debemos ser conscientes de que cada uno de nosotros somos los autores de nuestras acciones y que la visión del mundo que nos rodea, no puede ser otra que “el modo de ver” que tengamos, de todo lo que pase, o pueda llegar a pasar, en los acontecimientos de nuestro día a día.

La paleta que utilicemos si solo visualizamos “lo blanco y lo negro” de nuestras percepciones jamás nos permitirá describir las maravillas de un “arco iris” que permanentemente  se  despliega delante de nuestros propios ojos, deberemos incorporar todos los colores con los cuales se reviste nuestra vida y descubrir la luminosidad de la existencia humana.

“El conflicto aparece cuando algo en nuestro interior se sitúa en oposición, ser/no ser, a menudo interpretamos el mundo, nuestro mundo, como una lucha de polaridades: luz/sombra, vida/muerte, bueno/malo, positivo/negativo, movimiento/quietud, acción/recepción…

Desde la perspectiva del juicio, nuestra cultura considera que los primeros son los valores que deben predominar. Sin embargo el sistema se sostiene por la coexistencia de ambos en equilibrio: la desaparición de uno de los polos significa la desaparición del sistema.

Crecimiento y cambio suceden inevitablemente en el ciclo de nuestra forma de vida humana. Nadar contra las corrientes, remar en el barro, supone un desgaste, un estancamiento improductivo e ineficaz. 

De nosotros depende desarrollar los infinitos recursos que poseemos para seguir la corriente, porque es más inteligente navegar que remar. Conociendo los vientos, las mareas, las estaciones y los principios de crecimiento y decadencia, transformando los recursos en habilidades, podemos utilizar las circunstancias a favor de nuestra navegación.”


Incondicionales


El mayor gesto que podamos generar en ese intercambio de relaciones de confianza que solemos cultivar con nuestros amigos virtuales que asoman a nuestra vida a través de las redes sociales es el que se afianza en la fluidez de un diálogo franco y directo donde ambos podamos construir espacios de solidaridad, comprensión y mutua confianza.

En la honestidad de nuestras intenciones, en el aporte generoso de nuestros genuinos deseos de sentirnos útiles en cada intercambio, dando lo mejor de nosotros mismos, en aras de la superación conjunta de aquellos desafíos en común que eventualmente enfrentemos, lograremos una identidad común que nos permitirá reconocer el surgimiento de una verdadera amistad donde se han de afianzar los sentimientos básicos que al saberse compartidos serán las bases de una amistad incondicional.

Incondicional:

“Este término se aplica en muchas ocasiones junto a otros tales como admiración, amistad, obediencia e inclusive amor. De este modo se está manifestando una relación sin reservas, sin limitación.

Tal es el caso de un amigo incondicional que es aquél que siempre está para acompañar, comprender, escuchar, sostener, aconsejar, no miente ni acepta las mentiras, sabe callar en el momento adecuado, es respetuoso, no es egoísta y no se ofende ni ofende al otro. Es aquél que tanto en los buenos momentos como en los malos, sobre todo, deja hasta sus cuestiones personales de lado para estar junto a su amigo o amiga”.