miércoles, 30 de marzo de 2016

Ser Guarda De Mi Hermano


“El asesinato de Abel por parte de Caín representa la posibilidad que tiene todo ser humano de rechazar su propia vocación originaria, aquello que le permitiría un desarrollo más pleno: la fraternidad. Negar esta realidad constitutiva al sujeto humano, conlleva al rechazo de toda relación positiva y humanizadora que podamos construir con los demás, como es la responsabilidad ética de cuidar y proteger a la vida del otro, o asumir la causa de las víctimas más allá de toda ideología o visión partidista, e incluso una visión de sociedad donde no exista la exclusión y la discriminación en ningún ámbito.”

En este tan trillado tema de nuestras relaciones virtuales nos suelen suceder algunos casos que bien merecen figurar en algún registro de “asuntos insólitos” incluso con alguna “mención especial” por su disposición al absurdo.

Tal es el caso de algunas posturas que nos son expuestas, con la absoluta convicción del exponente, de que están siendo víctimas de un trato injusto por parte de ciertos interlocutores que al parecer no se advienen a solicitarles las ineludibles excusas.

Lo que no da a lugar a ninguna duda es la demostración de una soberbia rayana con la necedad, una ausencia más que evidente de la empatía mínima necesaria para el cultivo de una relación constructiva donde quepan sentimientos acordes con nuestra condición humana

Sin duda, una demostración más, de que la ignorancia y la soberbia son el caldo de cultivo donde se nutren la mediocridad, la intolerancia y su hermana gemela la necedad.

Hay una enorme, diría acuciante, necesidad de “encontrar interlocutores válidos” en nuestros nuevos contactos en las redes sociales y esa necesidad de que alguien nos pueda prestar atención y, sobre todo, comprendernos hace que tengamos una marcada tendencia a “idealizar los perfiles” tanto a lo que hace a quienes ingresan a nuestras redes como a “nuestra oferta”  vale decir que ambos contactos tratan de difundir una imagen “muy mejorada” de sus propias personalidades.

Somos humanos y esta es la única razón por la cual existen las redes, somos seres esencialmente sociales y conceptualmente imperfectos por lo que resulta inútil y estéril otra pretensión, lo único perfecto en nuestra condición de “homo sapiens” es precisamente el hecho de que somos falibles y por lo tanto nos equivocamos con frecuencia con el agregado de que solemos, tal como lo suele hacer el camaleón, ocultar nuestra presunta negatividad en el mimetismo de las justificaciones como aquello que dice” mal de muchos consuelo de tontos”

La amistad que ofrecemos y la que reclamamos se nutre en nuestra capacidad de “comprender al otro” es en esa relación que nos limamos nuestras propias imperfecciones la verdadera amistad es aquella que nos permite el cultivo de valores esenciales sin ese desconocido y tan cercano prójimo no tendríamos ninguna posibilidad de desarrollarnos como personas.
El camino a la perfección pasa precisamente por delante de la casa de nuestro prójimo.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” significa que yo trato el alma del hombre, la parte eterna del hombre, la fuente del hombre, si yo trato esa fuente, entonces todos los problemas, todos los dolores, ese sufrimiento, todo lo que vemos en este mundo, como mala influencia sobre nosotros, de adentro y afuera desaparecerá.

Hugo W Arostegui


sábado, 26 de marzo de 2016

Ética De La Reciprocidad

En la dieta de intercambio de información, que diariamente consumimos con nuestros amigos virtuales, resulta un elemento vital e imprescindible la calidad de los ingredientes que compartimos, cuando notamos “cierto desequilibrio” entre lo que difundimos y las consabidas respuestas que éstas reciben, cuando la calidad de este intercambio va en detrimento de nuestras aspiraciones, entonces decimos que se ha faltado a la reciprocidad.

Este es un elemento nuevo que comienza a notarse en los contactos que mantenemos con aquellos que acceden a nuestras redes y que no logran colmar nuestras expectativas de alcanzar un intercambio acorde con “el grado de civilidad y madurez intelectual” al cual aspiramos y pretendemos merecer en contrapartida, esta es una de las circunstancias más reiterativas que nos explican el alto grado de rotación de nuestra plantilla de “nuevos amigos”.

He aquí algunos detalles que pueden resultar de gran utilidad en nuestra consideración:

“Dentro del campo de la Psicología, también se estudia a fondo la reciprocidad y es que en base a ella se establecen una serie de relaciones e interacciones sociales y personales. Así, por ejemplo, aquella ciencia coincide en subrayar que cualquier persona es más afectuosa y le tiene más cariño a aquella otra que le ha demostrado su amor y simpatía.

Esa misma regla lleva a que tengamos tendencia a contarle aspectos de nuestra vida más íntima a quienes también nos han hecho alguna confesión personal que a los que no.

Y eso también supone que en cualquier negociación comercial, se tienda a ceder ante quienes previamente también lo han hecho.

El concepto también se usa para hacer mención a lo que va y viene o que tiene ida y vuelta. En ese sentido, puede hablarse de la reciprocidad de voces (en el caso de un debate).

Dentro del ámbito de la ética, existe un elemento fundamental que hace uso del término que ahora nos ocupa. Nos estamos refiriendo a la llamada Ética de la Reciprocidad, que tiene ya su origen en la Antigua Grecia y concretamente en figuras tales como el filósofo Epicuro.

Esta teoría lo que viene a establecer es que, para poder conseguir la felicidad de la generalidad, se hace necesario el tener que minimizar los daños que se puedan causar. 

De la misma manera, también viene a significar que “no hagas a los demás, lo que no deseas que te hagan a ti”.

Así, esta citada Ética de la Reciprocidad se convirtió en base fundamental de determinadas etapas y movimientos a lo largo de la Historia. Un claro ejemplo de ello fue la Revolución Francesa y las reformas que surgieron a partir de la misma en el país.



Hugo W Arostegui



jueves, 24 de marzo de 2016

Sobre Una Nueva Modalidad De Percibir Al Otro O Los Otros

Nuestras relaciones que se manifiestan en el ejercicio recíproco del intercambio que diariamente efectuamos utilizando como punto de encuentro el centro neurálgico de las redes virtuales en las cuales convergen todas nuestras manifestaciones relacionadas con lo que nos sucede y conmueve en el ejercicio de nuestra propia capacidad de expresión cual si fuésemos gotas de una misma lluvia que empapa y da vida al vasto campo de cultivo donde se desarrolla el fruto que da forma y sentido a la vital convivencia del “ser social”  que todos conformamos.
Es claro que a partir de lo que expresamos y las consecuentes respuestas que recibimos se van conformando en un complejo entramado en el cual se puede apreciar el alto grado de coparticipación que bien puede considerarse como algo único e irrepetible propio de la gran creatividad que emerge como consecuencia natural de la puesta en escena de nuestra condición humana y multilateralidad de todo lo que percibimos en nuestros órganos sensoriales.
Tal complejidad de intercambio tiene como “consecuencia natural” la emergencia (de emerger) de nuevas sensaciones las cuales deberemos considerar como una “nueva forma de percepción” del otro o los otros.
Desde el cerebro las sensaciones nos transmiten multitud de características de todo tipo de los objetos, y nuestra respuesta perceptiva se corresponde con la selección de la información más apropiada que cada uno almacenamos en nuestro cerebro y de acuerdo con los datos sensoriales del momento de su producción.
La percepción de una imagen está, pues, directamente relacionada con la manera en la que cada individuo puede captar la realidad, y, al mismo tiempo, está también vinculada a su bagaje personal y cultural.
Podemos tratar de definir la percepción como, el proceso por el que elaboramos e interpretamos la información recibida a través de los sentidos formando objetos, situaciones, etc., en suma, unidades que poseen un sentido para nosotros.                                                           
Los psicólogos señalan que la mente configura, mediante ciertas leyes, los elementos que le llegan a través de los canales sensoriales (percepción) o de la memoria (pensamiento, inteligencia y resolución de problemas) y han planteado las leyes por las cuales los estímulos se estructuran para formar las sensaciones y percepciones.
Este fenómeno propio de la irrupción, un tanto vertiginosa, de los nuevos medios de intercomunicación virtual entre todos y cada uno, nos coloca en esta situación en la cual debemos hacer uso de todos los medios disponibles para poder “percibir a priori” los motivos e intenciones de todos aquellos que de una forma u otra acceden a “nuestro radio de acción”

Hugo W .Arostegui




viernes, 18 de marzo de 2016

Cuando Las Uvas Nos Parecen Verdes

De los grandes escritores que nos han legado su gran capacidad descriptiva en el abordaje de algunos aspectos de nuestro comportamiento,  ninguno se puede comparar con las fábulas atribuidas a Esopo, quien, recurriendo al relato de ciertos personajes del reino animal, nos ha entregado sus moralejas las cuales permanecen latentes convertidas en relatos para cuentos infantiles.
La fábula de la zorra y las uvas nos dice:
“La vieja y taimada zorra estaba decepcionada. Durante todo el día había merodeado tristemente por los densos bosques y subido y bajado a las colinas, pero. .. ¿de qué le había servido? No hallaba un solo bocado; ni siquiera un ratón de campo. Cuando lo pensaba -y se estaba sintiendo tan vacía por dentro que casi no podía pensar en otra cosa-, llegó a la conclusión de que nunca había tenido más hambre en su vida. Además, sentía sed…, una sed terrible. Su garganta estaba reseca.
En ese estado de ánimo. dio la vuelta a un muro de piedra y se encontró con algo que le pareció casi un milagro, allí, frente a ella, había un viñedo lleno de racimos de frescas y deliciosas uvas, que sólo esperaban que las comiesen. Eran grandes y jugosas e impregnaban el aire con su fragancia.
La zorra no perdió el tiempo. Corrió, dio un salto y trató de asir la rama más baja, con sus hambrientas mandíbulas… ¡pero no llegó a alcanzarla! Volvió a saltar, esta vez a una altura algo mayor, y tampoco pudo atrapar con los dientes una sola uva. Cuando fracasó por tercera vez, se sentó por un momento y, con la reseca lengua colgándole, miró las docenas y docenas de ramas que pendían fuera de su alcance.
El espectáculo era insoportable para una zorra famélica, y saltó y volvió a saltar, hasta que sintió mareos. Necesitó mucho tiempo, pero, por fin, comprendió que las uvas estaban tan fuera de su alcance… como las estrellas del cielo. Y no le quedó más recurso que batirse en retirada.
-¡Bah! -murmuró para sí- ¿Quién necesita esas viejas uvas agusanadas? Están verdes…, sí, eso es lo que pasa. ¡Verdes! Por nada del mundo las comería.
-¡Ja, ja! -dijo el cuervo, que había estado observando la escena desde una rama próxima- ¡Si te dieran un racimo, veríamos si en verdad las uvas te parecían verdes!”
Esopo nos hace una clara descripción de lo que suele ocurrir cuando el esfuerzo que realizamos para alcanzar determinados objetivos en nuestra vida pareciera darse de frente con una realidad extremadamente esquiva y distante contra la cual claudicamos utilizando el recurso de la justificación: mejor abandono, no vale la pena, es una pérdida de tiempo, etc. etc.
Cuando desistimos del esfuerzo abandonamos el recurso del sacrificio para refugiarnos en la nebulosa de la excusa y el conformismo de la mediocridad.
Hugo W Arostegui

jueves, 17 de marzo de 2016

Doña Soledad


Cuando era apenas un muchacho debido al tono grave de mi voz solía cantar esta canción acompañado con mi guitarra, queda claro que mis únicos oyentes, los que no tenían otra opción que constituirse en mi audiencia, no eran otros que mi otro yo y mi entrañable amiga soledad.

Lo cierto es que esta canción siempre me ha acompañado y para consuelo y merecido descanso auditivo de quienes pudiesen estar situados en el radio de acción de mis preferencias sonoras siempre tuve el buen sentido de recurrir a muy buenos intérpretes del folclore nativo para que pudiésemos deleitarnos con el grabado de sus canciones.

Uno de estos inolvidables autores, Alfredo Zitarrosa, acompañado de sus guitarristas de reconocido nivel interpretativo nos expresaban en su particular prosa, lo siguiente:

Doña Soledad

Mire doña soledad, póngase un poco a pensar
Doña soledad, cuántas personas habrá que la conozcan de verdad
Yo la vi en el almacén, peleando por un vintén
Doña soledad, y otros dicen haga el bien, háganlo sin mirar a quién.
Cuantos vintenes tendrá sin la generosidad
Doña soledad, con los que pueda comprar el pan y el vino nada más.
La carne y la sangre son de propiedad del patrón
Doña soledad, cuando Cristo dijo no usted sabe bien lo que pasó.

Mire doña soledad, yo le converso de más
Doña soledad, y usted para conversar hubiera querido estudiar.
Cierto que quiso querer, pero no pudo poder
Doña soledad, porque antes de ser mujer ya tuvo que ir a trabajar.
Mire doña soledad, póngase un poco a pensar
Doña soledad, que es lo que quieren decir con eso de la libertad.

Usted se puede morir, eso es cuestión de salud
Pero no quiera saber lo que cuesta un ataúd.
Doña soledad hay que trabajar, pero hay que pensar
No se vaya a morir, la van a enterrar doña soledad
Hay que trabajar, pero hay que pensar, doña soledad.

Esta canción dicha en la forma en que este gran autor la expresaba nos llegaba a nuestros oídos con la solemnidad de un himno nacional como una clarinada dirigida a nuestras conciencias, hay que pensar, Doña Soledad, hay que pensar.


Hugo W. Arostegui

miércoles, 16 de marzo de 2016

Silencios Y Soledades



Hace ya más de cincuenta años que fue editado este libro del cual soy autor, para ese entonces yo era un joven cuya edad no había alcanzado los veinticinco años de vida y por el título de esta obra se puede apreciar que para aquel entonces aún podía convivir en mi fuero íntimo con esta compañera constante a quién aprendí a valorar y llamarle cariñosamente por su nombre: Soledad.

Ahora, pasados todos estos años, corresponde hacerle al término soledad algunas precisiones, al mencionar el vínculo que hemos mantenido desde siempre con la soledad no quiere decir que haya habido una ausencia de personas que han sido muy significativas en nuestra vida, lo que ocurre es que una vez que incursionamos por los senderos del pensamiento nos encontramos con que se torna muy difícil encontrar a alguien que nos pueda entender y para quienes comparten nuestro día a día se les parece que todo lo que hacemos o decimos carece de sentido y ese tipo de sentimiento va creando una barrera que puede tornarse infranqueable.

Cuando me cuentan que el sentimiento de soledad es algo insostenible de soportar pienso que es el momento de aprovechar esta situación para realizarnos una retrospectiva la cual será sin duda una excelente oportunidad de madurar y crecer como persona.

Existen innumerables ocasiones en las cuales podamos dar de nuestra soledad para desarrollar toda nuestra empatía hacia quienes se encuentran sufriendo la incomprensión de aquellos que aunque nos parezcan indiferentes simplemente “no sintonizan” ocurre que “están en otra” como se suele decir vulgarmente, muchas veces el decir que ”nos sentimos solos” no es más que un medio de proclamar que necesitamos más atención, en estos casos nos será de gran utilidad el poder descubrir todo nuestro potencial y encontrar en el servicio a los demás un medio invalorable de aumentar nuestra propia autoestima.


Hugo W. Arostegui

martes, 15 de marzo de 2016

Difusión Libre


Todos los días recibo a través de las redes sociales un caudal enorme de expresiones referentes a distintas situaciones que el diario vivir nos impone en su constante deambular por los diversos escenarios en los cuales la vida misma desarrolla su protagonismo.


Existe una manifiesta voluntad de compartir, de difundir a los cuatro vientos de nuestro universo virtual todo aquello que nos agobia, que nos impide inhalar el aire fresco vital que necesitamos para insuflarnos nuevamente de una renovada capacidad.


Los periódicos contactos que vamos intercambiando con nuestros amigos de las redes sociales van elaborando un entramado solidario para los cuales han desaparecido las distancias como también las ocasionales diferencias de orden social o político, digamos que lo que prima en estos encuentros es la necesidad intrínseca que anida en cada uno de decirnos cosas y de esta manera darle un sacudón emocional a nuestras vidas alejando los fantasmas y los miedos que suelen acecharnos en el día a día.


Es por eso que responder preguntas y compartir una opinión con quien nos la solicita forma parte de nuestra razón de ser, en el cultivo de la solidaridad y la necesaria puesta en práctica de los valores que nos identifican con el sentido de dar de nosotros mismos lo mejor que tenemos sin esperar en el ejercicio de nuestra solidaridad otra recompensa que no fuese el deseo de compartir experiencias que no se cotizan en ningún mercado de valores.


Este es el sentido de nuestro aporte el cual no es otro que el intentar abrir de par en par los ventanales de nuestras vidas para recibir el aire fresco de quienes, al igual que nosotros, nos manifiestan su genuino interés en lo que pueda estar sucediendo  aquí, en el otro extremo de nuestros ordenadores.


Hugo W Arostegui