lunes, 1 de octubre de 2018

Educar Para La Paz

“El enfrentamiento violento puede eliminar el conflicto mediante la coerción y el dominio, pero puede destruirnos también física, espiritual y emocionalmente. De nosotros depende dar un giro en el camino y romper el círculo de la violencia”

“Para combatir la cultura de la violencia que se profundiza en nuestra sociedad, la generación futura necesita una educación radicalmente diferente; que no glorifique la guerra, sino que eduque para la paz, para la no-violencia y para la cooperación internacional”

Agenda de La Haya para la paz
La violencia es vista en nuestra cultura como una forma de solucionar conflictos. Se ha justificado que el hombre es violento por naturaleza y que lleva en su instinto la violencia como una necesidad genética. Sin embargo, aun cuando el hombre puede actuar violentamente, como respuesta a frustraciones y situaciones adversas; personales y sociales, el hombre tiene también la capacidad de ser constructivo, es decir, de servir, de ser solidario, de trabajar por la paz y la justicia; o sea, tiene la capacidad de amar.

La frase cliché: “la violencia engendra más violencia” tiene mucha fuerza, aún pues encierra una verdad no comprendida por todos, porque mientras no usemos la paz positiva y los medios alternativos de transformación de conflictos, éstos, por medio del enfrentamiento violento, se agudizarán, pagando después un alto costo. El enfrentamiento violento puede eliminar el conflicto, mediante la coerción y el dominio, pero puede destruirnos también física, espiritual y emocionalmente. De nosotros depende dar un giro en el camino y romper el círculo de la violencia.

Quizás esta sea una pregunta difícil de responder, sobre todo cuando la violencia se genera a partir de conflictos que buscan la solución por medios destructivos. Un primer camino es tomar conciencia (darnos cuenta) del grado de responsabilidad que nos corresponde a cada cual en un conflicto, y la actitud positiva y pacífica que adoptemos para una solución justa de las partes.

De acuerdo con algunas teorías de conflicto la violencia genera traumas y una manera de superar traumas, tanto en la víctima como en el autor, es mediante un proceso de reconstrucción de las relaciones que se puede obtener cuando las partes en conflicto deciden salir de los límites estrechos del conflicto y elevan sus  metas.

El teórico de la paz  de origen noruego J. Galtung (1930) desarrolló los conceptos de trascendencia y transformación de conflictos, que, en su carácter de finalidad, han de convertirse en lo esencial. Se vincularán a estos conceptos también los de Reconstrucción, Reconciliación y Resolución, siendo este último el que jugará un papel fundamental en el proceso, por cuanto no significará construir algo nuevo, sino la oportunidad de sacar las habilidades y capacidades potenciales de los actores del conflicto.

Pieza clave en estos procesos son las alternativas de transformación de conflictos que buscan de manera creativa y participativa la solución sin mediar la violencia. Esta opción alternativa exige hacer los esfuerzos necesarios para construir relaciones de paz, transformando situaciones violentas y destructivas en experiencias constructivas. Para conseguir avances sustantivos y aprendizajes colectivos en un proceso de paz, es importante tomar en cuenta los siguientes factores:

Desaprender las ideas, tradiciones y costumbres que han hecho de la violencia destructiva el único camino de solución.

Concienciarnos en la transformación de conflictos y en la pedagogía de la paz.
Hacer una opción por la no-violencia como filosofía de vida.
Eliminar las desigualdades artificiales que abren enormes distancias entre ricos y pobres.
Buscar maneras justas de compartir el poder y participar democráticamente en el desarrollo social, político y económico de la sociedad.

Buscar el bien común dejando a un lado la voluntad egoísta.
Una sociedad no puede construir una Cultura de paz, sin educación para la paz, por ello resulta necesario que la educación se convierta en un instrumento fundamental para la materialización de una cultura de paz que propicie el diálogo de toda la comunidad, como una expresión de la idea del Bien Común.

La educación para la paz, que busca el fruto de una Cultura de paz con la voluntad política de romper el círculo de la violencia, constituye un componente fundamental en la formación de los ciudadanos en una comunidad democrática y solidaria.


La Empatía Intensa



"El ser humano experimenta la empatía de forma muy intensa". Así lo aseguró en la Universidad de Navarra Suzanne Keen, doctora por la Universidad de Harvard y decana y profesora de Filología inglesa en la Universidad Washington and Lee (EE. UU.). La experta fue una de los principales ponentes del simposio ‘Life Writing as Empathy: A Symposium on Narrative Emotions', organizado por el proyecto ‘Cultura emocional e identidad' del Instituto Cultura y Sociedad (ICS), que financia Seguros Zurich. En total participó una treintena de expertos de diez países.

La profesora Keen se refirió en concreto a la respuesta empática de hombres y mujeres ante la lectura: "Es cierto que expresan de forma diferente las emociones que sienten cuando leen y que se involucran de manera distinta. Pero tiene más que ver con la cultura que con la biología".
"Aunque las preferencias de género literario –añadió- apuntan a direcciones diferentes, opino que el tipo de vínculo que un lector masculino puede tener con un thriller puede asemejarse al de una lectora femenina con una historia centrada en los personajes de una familia". 

Empatía con los personajes de ficción
Con respecto a la diferencia entre cómo los lectores responden ante una obra de ficción y ante otra basada en hechos reales, subrayó que "la ficción libera a los lectores para sentir una gran empatía hacia los personajes, en parte porque saben que estos pertenecen a un mundo ficticio y que, por tanto, no les van a reclamar su ayuda, demandar apoyo económico o esperar acciones altruistas en su nombre".

Suzanne Keen es decana y profesora Thomas H. Broadus en la Universidad de Washington and Lee EE. UU. Sus investigaciones sobre afectividad y cognición combinan las aportaciones de la teoría narrativa con las neurociencias, la psicología del desarrollo y social, y la ciencia de la emoción.
La profesora Keen hizo estas declaraciones en el marco del simposio organizado por el ICS, que tuvo como objetivo analizar la empatía en obras de carácter biográfico, en el marco de las  emociones y las culturas emocionales, y se planteó como un diálogo interdisciplinar a partir de una serie de textos como las memorias, diarios, cartas, películas y documentales, y de los medios de comunicación online.

El encuentro abordó entre otros temas la enseñanza de la empatía a través de la literatura, la empatía y las identidades sociales (etnia, discapacidad, género, edad y clase social), las representaciones de las emociones relacionadas con la empatía, la aceptación y la empatía por parte del lector, la  memoria y la empatía, y la ética de la empatía.


Otros dos ponentes destacados fueron Irene Kacandes, doctora por la Universidad de Harvard y profesora de literatura comparada en Dartmouth College (EE. UU.); y Arthur Frank, doctor por la Universidad de Yale y profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Calgary (Canadá).

Conocer Más Y Mejor

Asegura el médico y profesor de la escuela de Medicina de la Universidad de Chile, Sergio Mora, que para aprender se requiere “poder aprender, saber aprender y querer aprender”. Se necesita además, tener un cerebro preparado en que todos sus dispositivos estén funcionando en forma correcta.

Asegura el médico y profesor de la escuela de Medicina de la Universidad  de Chile, Sergio Mora,  que para aprender se requiere “poder aprender, saber aprender y querer aprender”. Se necesita además, tener un cerebro preparado en que todos sus dispositivos estén funcionando en forma correcta.

Aprender exige un querer, un poder y un saber, dice el médico y profesor de la escuela de Medicina de la Universidad  de Chile, Sergio Mora.

En primer lugar, se tiene que querer aprender, es decir, tener la motivación adecuada. Por otro lado,  dice el experto, “se debe disponer de las capacidades y habilidades necesarias. Y, finalmente, saber cómo hacerlo, es decir, poseer las tácticas y estrategias intelectuales (memorización, reflexión, análisis y síntesis) que permitan aprender eficazmente, regulando el propio aprendizaje”.

Lo anterior supone conocer y utilizar nuestros propios recursos (capacidades, motivación y estrategias) en la medida en que los necesitemos y en virtud de la actividad que tengamos que realizar.

De hecho,  diferentes estudios científicos han demostrado que factores cómo la sorpresa, la motivación, la emoción, el deporte, la novedad, o el trabajo en equipo, son ingredientes indispensables para favorecer y fomentar el aprendizaje y conocimiento.


Incentivo Para Avanzar En La Vida


Desde pequeños recurrimos a las ilusiones para construir nuestro proyecto de vida, para diseñar nuestros sueños y fijar nuestras metas. Vivimos con ella porque es la fuerza que nos empuja a alcanzar nuestros objetivos. La ilusión es nuestra compañera de viaje. Con ella pensamos dónde nos gustaría ir, qué nos gustaría ser o a quien nos gustaría tener a nuestro lado. La ilusión nos ayuda a hacer realidad nuestros sueños.

“Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.”
-Gilbert Keith Chesterton-

La ilusión sirve para no rendirnos, para llenarnos de aliento y empujarnos a conseguir nuestros objetivos a largo plazo. Sin embargo, con el paso de los años parece como si el depósito de nuestras ilusiones se fuera agotando.

Esta sensación está asociada a la experiencia. Las cosas no nos hacen la misma ilusión cuando las hacemos por primera vez, que cuando la repetimos muchas veces. Por eso no solo hay que tener ilusiones, sino que hay que renovarlas para que no se agoten.

El problema de las ilusiones llega cuando no sabemos conformarnos, es decir, cuando construimos nuestro objetivo sobre expectativas de las que dependen directamente nuestra felicidad o nuestra autoestima y que, si no las conseguimos, nos hacen sentir mal. Por eso debemos motivarnos, ilusionarnos sin despegar mucho los pies del suelo.

La ilusión conecta con los sentimientos más positivos del ser humano y es contagiosa. Recurrimos a ella para sentirnos mejor, para alcanzar algo que nos hace feliz
.
Eduardo Punset argumenta que “en el hipotálamo del cerebro está lo que los científicos llaman circuito de la búsqueda. Este circuito, que alerta los resortes de placer y de felicidad, solo se enciende durante la búsqueda y no durante el propio acto. En la búsqueda, en la expectativa, radica la mayor parte de la felicidad”.

Cómo cultivar la ilusión
Tener ilusión aviva nuestro sentimiento de felicidad, pero eso es algo que debemos cultivar. ¿Se puede? La respuesta es sí, se puede cultivar la ilusión. Pero, como todo, hay que trabajarlo. Es importante organizar nuestra vida y marcar algunas prioridades, tal vez al principio solo algunas metas para conseguir a corto plazo. Alcanzando pequeños logros se irán dando grandes pasos para recuperar la ilusión.
“Nada es más triste que la muerte de una ilusión.”
-Arthur Koestler-


Buscar actividades nuevas que gusten, emocionarse con todo lo bueno que da la vida, aprender de cada nueva experiencia y recordarse que cada día es un día menos para conseguir lo que se desea ayudará también a fortalecer esa ilusión. 

Lo importante es ir sumando momentos para volver a tener ilusión, esa ilusión que nos ayudará a seguir avanzando.

domingo, 30 de septiembre de 2018

El Tiempo Que Pasa


El tiempo pasa y nunca vuelve atrás. Vivimos en constante cambio, en constante evolución, sumidos en rutinas estresantes, viendo cómo el tiempo se nos escapa de las manos sin que seamos plenamente conscientes de ello.

Muchos autores y pensadores de la historia han reflexionado sobre el paso del tiempo y cómo la vorágine del día a día nos influye irremediablemente.

Existen frases sobre el tiempo y el paso de la vida que nos invitan a poner más atención a las pequeñas cosas de la vida.
En este recopilatorio leeremos grandes citas célebres sobre el tiempo. Son citas célebres que nos harán reflexionar sobre el valor del tiempo y la necesidad de aprovecharlo. ¡Cada instante es único! Escoge tus favoritas y, si lo deseas, aplícalas a tu vida.

1. El tiempo es la cosa más valiosa que una persona puede gastar (Theophrastus)
Olvídate de los bienes materiales. La verdadera felicidad reside en valorar el tiempo y emplearlo para vivir al máximo.
2. El amor es algo eterno, el aspecto puede cambiar, pero no la esencia. (Jeff Zinnert)
Una de las muchas frases célebres que relacionan el amor con la ausencia del factor tiempo.
3. ¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo, porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida (Benjamin Franklin)
Darnos importancia de que el tiempo se va es la mejor vacuna contra la tristeza.
4. Los que aman profundamente nunca envejecen, pueden morir de vejez pero mueren jóvenes (Arthur Wing Pinero)
La dicha de ser apasionado.
5. El amor es la energía: ni se crea ni se destruye. Simplemente es y será siempre, dando sentido a la vida y dirección a la bondad. El amor no morirá jamás (Bryce Courtney)
Una cita célebre algo abstracto para comprender el paso del tiempo.
6. Todas mis posesiones por un momento más de tiempo (Isabel I)
De nada sirve ser ricos si nuestro tiempo se acaba.
7. El pasado nos limita, pero el futuro nos atemoriza. El único lugar seguro es el presente (Isaac López)
El único lugar donde tenemos poder de cambiar las cosas es el presente.
8. Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro… Vive tu propia vida. Todo lo demás es secundario (Steve Jobs)
Olvídate de las preocupaciones triviales y céntrate en disfrutar de tu propia vida.
9. El amor es el espacio y el tiempo medido por el corazón (Marcel Proust)
El escritor francés, en una reflexión valiosa.
10. Si dejas que pase el tiempo sin hacer nada, pronto te darás cuenta de que solo vas a vivir una única vez (Anónimo)

Otra frase que nos exhorta a no perder el tiempo.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Fortaleza Emocional


Está claro que la mejor vida es aquella que aprendemos a vivir intensamente, pero eso no significa que debamos dejarnos llevar constantemente por el torrente de emociones que nos producen nuestras experiencias. 

Muchas veces, es importante tomar las riendas de la situación y concentrarnos en actuar de un modo constructivo, pase lo que pase. Esta capacidad es lo que conocemos como fortaleza emocional.
De hecho, uno de los aspectos más importantes de la Inteligencia Emocional es saber tomar una distancia de los hechos que no permita examinarlos de un modo más razonable e identificar las mejores opciones. La fortaleza emocional consiste en acostumbrarnos a los compromisos con ciertos estándares de bienestar, vivir evitando dramas innecesarios.

¿Cómo beneficiarnos de este atributo psicológico?
Para saber distanciarse de los hechos cuando estos ganan una carga emocional fuerte, es importante tener claro, primero, con qué propósito se hace esto.

Por ejemplo, ante las discusiones, ¿queremos satisfacer a nuestro orgullo o mantener relaciones sanas? Ante el estrés por falta de tiempo, ¿queremos organizarnos mejor o explorar otras posibilidades de trabajo que nos apasionen? Reflexionar acerca de cuáles son nuestras prioridades es imprescindible, y se puede hacer en cualquier momento, por ejemplo, apuntándolas jerárquicamente en una lista.

Este paso no interviene directamente en desarrollar fortaleza emocional, pero es un apoyo. Cuando dedicamos buena parte de nuestro tiempo a cultivar relaciones tóxicas, perdemos esa energía necesaria para afrontar crisis, y por consiguiente nos dejamos llevar por las circunstancias. Contar con un entorno que nos dé la bienvenida hace que podamos gestionar mejor nuestros recursos psicológicos y usarlos en situaciones que de verdad merecen la pena.

Parece una obviedad, pero no es así. Muchas personas no son conscientes de sus fortalezas y dan por supuesto que son "perdedoras natas". Pero si se tiene conocimiento de aquello en lo que nos desenvolvemos bien, afrontamos los problemas con mayor seguridad porque sabemos identificar los puntos de apoyo que podemos usar a nuestro favor.

Muchas veces buena parte de nuestros proyectos se van por el sumidero del "ya lo haré mañana". Si no permitimos esto y encaramos esas actividades que realmente nos ilusionan, ganaremos un valiosísimo sentido de propósito que nos irá bien para tener una dirección a la que apuntar a través de todas nuestras vivencias. Y, cuando se tiene claro qué es aquello que importa, es más difícil ceder a las vulnerabilidades y a la manipulación por parte de los demás.

Examina aquellas características propias que ves como imperfecciones y pregúntate: ¿y qué? Saber distanciarse de las cosas es también eso, comprender que aquello que no es como nos gustaría y no se puede cambiar no debe tener el poder de frenarnos. Esa sería una limitación totalmente injustificada, una barrera que nos ponemos a nosotros mismos y que nos amarga la existencia sin que nos planteemos por qué la estamos manteniendo ahí.

Renuncia a cualquier pretensión de llegar a una conclusión que ya tenías preparada. Distánciate de algo en lo que sientas algo de implicación y valora lo que realmente ocurre. Si legas a la misma conclusión de siempre, con todos los temas con los que lo haces, plantéate qué estás haciendo mal y repite el proceso. Poco a poco ve elevando el nivel de dificultad, y usa esta estrategia con aspectos de tu vida que te toquen muy de cerca.

Desarrollar fortaleza emocional es saber encajar el efecto que las emociones tienen sobre nosotros y canalizarlas de un modo constructivo. En el caso de la ira, por ejemplo, esta puede ser utilizada como energía para construir un mundo en el que situaciones como las que nos molestaron no ocurran tanto. Se trata de mirar más allá de uno mismo tanto en el análisis de los hechos como en la aplicación de las conclusiones.

Así esta capacidad mental asociada a la Inteligencia Emocional puede servir, a la vez, para que cada vez sea algo más contagioso y fácil de obtener del entorno social de uno mismo.


El Génesis Humano




Filosofía
El Génesis Humano
Lo más importante en la obra de Darwin fue el planteamiento de un mecanismo natural para explicar la diversidad y adaptación de las especies. Dejó de contemplar sólo el origen de los organismos y vislumbró la evolución de los mismos. El uso de los elementos simples con los que se cuenta en un momento específico de la historia permite proponer hipótesis que pueden ser desarrolladas. 

De tal forma, el pensador griego utiliza el elemento más simple y moldeable para explicar la esencia de las cosas, el Maya describe de manera simple la evolución de los materiales como si fuera un ensayo de prueba-error. Darwin, un naturalista, emplea las herramientas que le ha dotado su propia educación para poder evidenciar la importancia que tiene el medio para inducir y probar los cambios que permitan una adaptación más adecuada en ese medio particular.

Anteriormente, los estudios geológicos habían jugado un papel importante en apoyo a la evolución. En el pasado, la Paleontología era la única ciencia útil en la determinación de fechas, a partir de las cuales se originaron y divergieron ancestros comunes. Después de casi 150 años de Biología evolutiva surgen nuevas investigaciones genéticas y bioquímicas que tratan de dilucidar el origen y la evolución del hombre a partir de una historia molecular.

Ahora bien, las investigaciones concernientes al estudio de la evolución se fundamentan en variaciones, las cuales sirven como marcadores para realizar estudios filogenéticos. Desde hacía tiempo las variaciones en las especies fueron consideradas como «la materia prima de la evolución».

Pues bien, son estas diferencias entre los organismos las que, al modificarse y heredarse, producirán toda la diversidad biológica. Sin saberlo, Darwin trazó la línea a través de la cual la biología molecular se centraría en los estudios evolutivos, relacionados con las variaciones presentes en todos los niveles de organización estructural de los organismos. 

El reflejo de tales variaciones se manifiesta a través de diferencias en secuencias alélicas, las cuales están relacionadas a su vez con la expresión de proteínas diferentes. De tal forma, todas las aproximaciones acerca del origen de los humanos son fundamentalmente comparativas. La búsqueda e identificación de diversos cambios genéticos relacionados con el Homo sapiens, contribuyen de una manera determinante en la filogenia los seres humanos desde su último ancestro con otros simios o con otras especies del género Homo [Carroll, Nature 422: 849-857(2003)].


Todos los seres humanos comparten una historia en común: su historia genética, cuyo génesis se remonta 6 millones de años atrás, con la aparición del Sahelanthropus tchadensis, hasta llegar al Homo sapiens conformado apenas hace 250 000 años. En efecto, la filogenia del Australopithecus, Paranthropus y Homo guarda una estrecha relación con el Sahelanthropus

Algunas veces el descubrimiento de homínidos fósiles es un evento fortuito y probablemente nunca se tengan registros completos de ellos, por lo que es necesario otro tipo de evidencias para tratar de reconstruir esa historia genética que conforma al ser humano.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Saber Escuchar


Saber escuchar es un proceso fundamental para una comunicación eficaz donde las personas altamente sensibles habitualmente no tienen grandes inconvenientes.

Oír y escuchar son dos actitudes distintas. Al cabo de un día se oyen muchas cosas pero se escucha poco. Cuando se oye no se presta una atención profunda, sino que simplemente se capta la sucesión de sonidos que se produce a nuestro alrededor. 

Mientras que cuando se escucha la atención va dirigida hacia algún sonido o mensaje específico, es decir, existe una intencionalidad, encontrándose todos los sentidos enfocados a lo que se está recibiendo. Así, las personas que saben escuchar a otros, los acompañan en su viaje por la vida.
Aprendiendo a escuchar

Un proverbio oriental dice: “Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido”.

Suele ocurrir que a veces cuando está hablando con otra persona se tenga dificultades para escuchar, pasando de escuchar a oír en muchas ocasiones, mientras se elabora qué se va a decir cuando el otro termine, en vez de intentar prestar atención a lo que dicen, quedando el dialogo bloqueado por incontinencias verbales; donde no habrá dialogo como tal sino monólogos yuxtaponiéndose.

Si bien el saber escuchar es una actitud difícil, ya que exige dominio de uno mismo e implica atención, comprensión y esfuerzo por captar el mensaje del otro, no lo es para las personas sensibles que, por la alta capacidad de empatía que poseen, captan la atención hacia el otro, adentrando en su ámbito de interés y su marco de referencia.

En una sociedad en la que hay muchas personas que necesitan ser escuchadas, el don de la sensibilidad y la capacidad de escucha generan el diálogo con el justo equilibrio entre saber escuchar y saber hablar, junto a la creación de un clima de respeto, estima y confianza que abre las puertas para que la otra persona también se comunique.



La Lucidez Que Perdura

Hablamos de longevidad, lucidez y escritura.

De vez en cuando salen reportajes de personas longevas que acumulan gran experiencia y a la vez conservan las ganas, la ilusión y el deseo de saber. Suelen ser reputados científicos, artistas plásticos o del teatro, literatos, activistas sociales y muchos músicos que, con edades ciertamente avanzadas, proporcionan al mundo grandes obras artísticas y logros científicos o sociales.

Lo cierto es que la esperanza de vida es cada vez más alta, y ya no es noticia llegar a centenario, la noticia ahora es que cada vez, de forma lenta pero imparable, hay más personas centenarias, tanto es sus casas como en residencias geriátricas.

Sabemos que influyen factores genéticos y ambientales, pero hay otros que contribuyen a que la tercera edad sea una época de creación, con el atrevimiento que da la experiencia y sin las ataduras sociales u obligaciones familiares que marcan determinadas etapas vitales. Uno fundamental es mantener el cerebro activo realizando cosas creativas y satisfactorias.

En otras ocasiones hablaremos de luchadores sociales, científicos, músicos, pintores o actores. Hoy nos centraremos en los escritores.


La creación literaria es una de las artes en la que, por fortuna para lectores, podemos disfrutar de grandes obras de veteranos que no dejan de publicar y de asombrarnos con su talento y creatividad. 

También nos ayudan y dan claves sobre maneras de enfocar la vida con proyectos, cierta distancia y bastante sentido del humor y saber estar.

La Causa Y El Efecto


La Ley de Causa y Efecto es una ley de vida que muchas personas no tomamos en cuenta, y que es realmente importante para poder lograr buenos resultados en todos los aspectos de nuestra vida. Es una ley que funciona perfectamente en todos los planos y trae a la realización todo lo que sembramos, tanto en pensamiento, palabra y acciones. Esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá de la causa puesta en movimiento. No existe el azar, la buena suerte o la mala suerte, sólo resultados.

Todos tenemos responsabilidades que cumplir que no debemos evadir, si las evadimos tendremos que hacer las correcciones pertinentes y mientras más las evadamos, más difícil y penosa será la corrección que debamos hacer, pues las consecuencias son ineludibles. Aún los actos aparentemente “insignificantes” pueden afectar a docenas y aún a cientos de personas y de esas consecuencias seremos directamente responsables, y la propia ley exigirá su pago, que no es otra cosa que el proceso de aprender a obrar bien. 

Como somos aún seres evolucionantes e imperfectos, estamos expuestos a cometer errores. Y si por el contrario pensamos en positivo y luchamos para que cada día seamos mejores, entonces así lograremos resultados positivos.

Si cambias la calidad de tu pensamiento, cambiarás la calidad de tu vida.
El cambio de tu experiencia exterior traerá consigo el cambio de tu experiencia interior. Recogerás lo que has sembrado ya sea negativo o positivo. Ahora mismo lo estás haciendo.

Todo lo que eres o llegues a ser será el resultado de tu modo de pensar y de tu actitud. Tengamos en cuenta que el pensamiento es el arma más importante para lograr nuestros objetivos. Si deseamos a los demás buenas cosas, entonces estamos al mismo tiempo deseándonos buenas cosas para nosotros mismos.

Las religiones orientales llaman a este principio la Ley del Karma, y la interpretan como un ajuste de cuentas, o pago por las faltas cometidas cuando no éramos nosotros, sino otra persona. Sin embargo la concepción Hermética no incluye normas punitivas semejantes. Sólo aporta la comprensión de que el hombre no es ningún pelele vapuleado por las fuerzas del destino, ya que existe una correlación perfecta, entre la gama de vivencias de cada ser y las causas ocultas que las provocan. 

Plantea también que cada experiencia, así sea dolorosa, es necesaria para el aprendizaje.


Pero si decidimos poner fin al sufrimiento, lo lograremos si nos enfocamos en descubrir las causas y actuamos consecuentemente en modificarlas.

Una Buena Decisión

Lo bueno de trabajar en tu superación personal es que cuando haces un esfuerzo para mejorar alguna parte de tu vida, hay una excelente posibilidad de que tengas éxito a largo plazo. Puedes tener un montón de mugre para limpiar en términos de creencias limitantes, y es posible que partas de una posición de desventaja, pero con el tiempo suficiente, es posible que mejores alguna parte de tu vida.

Por ejemplo, tienes el potencial para pasar de la pobreza a la riqueza, de tímido a tener una inmejorable confianza social, o de tener una vida insana a estar completamente en forma. Tal vez no sea fácil hacer estos cambios, pero es posible. Hay muchas personas que ya han tenido éxito.

Esto, por supuesto, es la gran promesa de la superación personal: conscientemente puedes rehacer una parte de tu vida, crear una escultura de lo que quieres ser y convertirte en ella.

Pero hay dos problemas muy comunes que impiden que muchas personas se conviertan en lo que quieren ser.

En primer lugar, la mayoría de personas no tienen claro lo que quieren llegar a ser.
Dado que ellos no deciden, no avanzan a ningún lado.

Cuando se le pregunta a la gente lo que quieren de la vida, la mayoría de las veces se obtiene una respuesta muy vaga. No pueden concretar nada. Así que, por supuesto, sus vidas no van a cambiar mucho. No tienen ningún sentido. Cuando alguien te pregunte qué deseas de la vida, ofrécele una respuesta clara y específica.

No pretendas que tu vida vaya a cambiar hasta que primero no tomes una decisión clara acerca de dónde quieres ir. ¡Agradece que puedas elegir!


Hacer una elección es muy, muy simple. La mayoría de la gente complica enormemente el proceso. Pídele a un niño lo que quiere para su cumpleaños, y probablemente te recitará de un tirón una serie de temas específicos. ¿Cómo decidir? No te preocupes tanto de tomar decisiones equivocadas. 

Si te sientes atraído por una cierta experiencia, entonces eso es un excelente candidato para una nueva decisión.

¿Por Qué Tanto Afán?


Si revisa, el término afán significa ansiedad o preocupación. Es un ‘virus’ que pone a girar nuestras angustiadas mentes y hace que los pensamientos vayan en diferentes direcciones, creando una peligrosa borrasca y ensombreciendo el horizonte.

Es una pena que nos la pasemos sumergidos en tantos afanes y vivamos presos e inmersos en el caos de una vida que, a decir verdad, no estamos saboreando.

Deberíamos comprender que ir de prisa no implica avanzar más rápido, ni mucho menos ofrece mayor agilidad para llegar antes a nuestras metas.

‘Correr y correr’, como si fuéramos por una pista de atletismo, no nos servirá sino para colgarnos las medallas del estrés y de la ansiedad.

Tal vez por eso cada día nos levantamos más agotados. Tampoco dudo que la prisa sea la responsable de tanta amargura.

El mal genio que reina en las oficinas tiene su caldo de cultivo en el simple hecho de que ahora “todo es para ya”.
Por querer llegar primero, nos estamos convirtiendo en seres agobiados.
¿Acaso el ir a toda velocidad nos permitirá anticiparnos al futuro?
La verdad, no lo creo; o de pronto sí, pues es evidente que ese ajetreo nos hace más propensos a sufrir un accidente, un infarto o un derrame cerebral.
Los afanes son inútiles y dividen nuestras mentes. Además crean ansiedad lo cual, según expresan los médicos, es perjudicial para la salud.

Ir a mil en nuestra ‘día a día’ nos está acortando la vida. Y en medio de ese aterrador ritmo, que hace que vayamos a demasiadas revoluciones por segundo, se nos están escapando preciosos momentos de nuestra existencia. Es decir, no estamos saboreando cada jornada diaria, sino que las estamos padeciendo.

Incluyamos en nuestras agendas un momento para relajarnos y para vivir instantes de sano esparcimiento. Degustemos cada bocado; hagamos con esmero, pero con la suficiente calma, cada tarea que el día nos traiga; démonos la oportunidad de  compartir una buena charla con alguien; hagamos pausas activas que no nos caería nada mal.

Recordemos que del afán no queda sino el cansancio. Por eso, tomémonos el tiempo necesario para hacer lo que nos corresponde. Podemos tener muchos pendientes en la cotidianidad, pero ninguno de ellos puede gobernarnos ni tampoco debe arruinarnos la vida.

Escuchemos esa voz interior. Desterremos el ruido del entorno. Que la música impregne nuestros sentidos y nos permita entender tanto la letra como el propio ritmo.
Esta página es una invitación a dejar de sentirnos constantemente apurados o con el reloj encima.

Y como una vacuna contra el ‘virus’ de la prisa, invitémonos nosotros mismos a desacelerar el ritmo, sin abandonar nuestras responsabilidades claro está.

¡Consintámonos más!

jueves, 27 de septiembre de 2018

Motivación

"Nada hay que nos pueda impedir elevarnos y mejorarnos y nadie puede detener nuestro progreso, más que nosotros mismos". Thomas Hamblin (actor y director de teatro en Inglaterra).

La palabra motivación viene de "motif", que significa motor o algo que genera movimiento. Por lo tanto, estar motivados es tener una razón o deseo que nos lleva a actuar.
Ese deseo es tu punto de partida.

Pero es importante que lo desees con intensidad, con la mente y el corazón.
Por lo tanto, tiene que ser importante para ti.
No para otras personas.

Sólo así, vas a estar dispuesto a hacer el esfuerzo necesario.

Tenemos dos fuentes básicas de motivación:

1) La que nace de nuestro interior, de nuestras metas, sentido de vida, propósitos y esperanzas.

2) La que surge del medio ambiente. De los posibles "premios" que nos da la sociedad: dinero, fama, atención, reconocimiento y aprobación de los demás, etc.

Esta motivación externa es la más común y mucha gente cree que es la mejor o la única que existe.

La motivación externa es importante, pero la interna es determinante.
En ocasiones empezamos un proyecto o nos planteamos una meta y de repente perdemos el interés.
Entre las principales causas de este desinterés, encontramos que:
a) Tomamos como propias las metas de gente que es importante para nosotros, sin darnos cuenta que no es lo que nosotros deseamos.

b) Vamos en pos de un objetivo, sólo porque es lo que la sociedad o la familia espera de nosotros.

c) La situación que estamos viviendo nos genera una angustia que no queremos o que creemos que no podemos enfrentar y tolerar.

d) Nos ponemos metas inalcanzables.

e) No sabemos cómo lograrlas.
Pregúntate que tipo de motivación es más importante para ti y por qué.
Cuando sólo dependemos de la motivación externa, perdemos parte del control de nuestras vidas y del contacto con nosotros mismos.
Les damos el poder a los demás.
Cuando te sientas desmotivado, enfócate en ti.
En lo que tiene significado para ti.
Porqué sólo así, puedes hacer las elecciones que necesitas.

Si te enfocas en los demás, en lo que ellos quieren o consideran importante, estas buscando en el lugar equivocado. 
Busca dentro de ti, aunque sean lugares con "poca luz" (poco explorados o conocidos).
Es allí en donde puedes encontrar tu verdadero propósito en la vida.
Tus obstáculos y tus capacidades.
La fuerza que te llevará al éxito.

Si no sabes qué quieres o qué te gustaría hacer, averígualo.
Prueba llevar a cabo diferentes actividades, sin que te importen los resultados. Enfócate sólo en el placer que te causa la acción o el aprendizaje.
Observa tu pasado y busca los momentos en los que sentiste una mayor satisfacción al hacer algo o al estar con ciertas personas.
¿Esas actividades o relaciones siguen siendo parte de tu vida actual?
Si ya no lo son o no son suficientes para tu bienestar, ¿tienes otras actividades o relaciones que sean igual de satisfactorias?

Si no es así, búscalas. Es muy importante para tu bienestar.
Pregúntate con mucha honestidad: ¿A qué actividades me dedicaría si tuviera la libertad, el tiempo necesario y la aprobación de la gente importante para mí?
Analiza tus ideas y creencias y observa si un posible temor al cambio, a fracasar o a tener éxito, puede ser la causa de tu falta de motivación.
Revisa también tu estilo de pensamiento. Muy probablemente el error está en alguno de estos elementos.
Recuerda que el deseo o motivación es sólo el primer paso.
El segundo, es tomar la decisión para actuar y estar dispuesto a pagar un precio por ello.
Si no estas decidido a hacer el esfuerzo, examina la razón.
¿Qué piensas o sientes al respecto?
La clave del éxito es el compromiso y la fe.
Estar dispuesto a continuar a pesar de las dificultades y estar convencido de que  se pueden alcanzar las metas propuestas.
Tú tienes ambas cosas, aunque quizás necesitas fortalecerlas o redescubrirlas.



Cuando La Crítica No Construye


Llegas a la oficina y te dicen que el trabajo que entregaste el día anterior está muy mal. Se te acerca un compañero que te comenta, de forma burlona, que la ropa que te has puesto puesto no te favorece. Un pariente te dice que una vez más, has llegado tarde a la reunión familiar.

No, no es un mal día. Piensa que esto se repite con habitualidad. Pero, ¿cómo reaccionas? ¿Eres capaz de tolerar las críticas de los demás, ya sea de jefes, compañeros de trabajo, amigos o familiares? ¿O, por el contrario, te angustia comprobar que alguien te reprueba o no le caes bien?

Hay que tener en cuenta, en primer lugar, qué es realmente una crítica, porque ello determinará cuándo tenemos un problema o cuándo, en realidad, el problema es del otro, del que nos critica.

«La crítica constructiva no existe. Una cosa es corregir, proponer, ser un mentor, y otra es criticar por criticar. En este último caso, hay un fin negativo ya que no hay propuesta, solo se incide en el problema», explica el psicólogo Bernardo Stamateas y autor del libro «Trátame bien».

Al «categorizar» el tipo de crítica, podemos también identificar los distintos tipos de personas que las efectúan:

-El que lo hace siempre es porque está frustrado: «La persona desplaza el enojo hacia los demás. Por ejemplo, una persona frustrada en el trabajo suele criticar siempre a sus compañeros», señala Stamateas.
-El que critica y juzga para no pensar en sí mismo: «Es un factor distractor, el que lo hace pretende no pensar en sus errores, es una forma de decirse: "tú eres peor que yo"».
-El envidioso: «Necesita remarcar y poner la lupa porque eso le alivia la angustia que le genera lo bien que le va al otro».

En este sentido, hay un punto en común, como señalaba Stamateas, en todos los tipos de críticos: No hay consejo en ningún caso, pero además, «se marca el error desde el odio y no desde el amor y nosotros no podemos cambiar desde el odio». El que propone algo, el maestro, el amigo «marca el error desde el amor, porque es necesario marcarlo, no hay que taparlo, pero el objetivo en ese caso es la mejora».

Por lo tanto, «hay que ignorar la crítica negativa, agresiva, sin consejo y cargada de odio porque no hay un proceso reflexivo». En cambio, «si hay contenido de reflexión, sí hay que escuchar».

La ley de los tres tercios
Una vez diferenciadas las críticas, Stamateas advierte de que, sean cuales sean sus formas y vengan de quien vengan, lamentablemente, son inevitables. «Aquí se aplica la ley de los tres tercios: Hay un tercio de gente que nos ama, un tercio de gente que nos odia y otra que no nos conoce pero igualmente opina de nosotros. No somos un billete de 500 euros que nos quiere todo el mundo». Sin embargo, y teniendo en cuenta esto, podemos aplicar algunas formas de sobrellevar las opiniones negativas:

-El uso del «¿Y?». «Es una técnica muy buena para el que critica de forma negativa. Ante la crítica, respondemos: "¿Y?", ya que tiene el poder de minimizar lo que nos dicen».
-Otra técnica, sobre todo en caso del que critica no nos conoce, es decirle: «Lo voy a tener en cuenta, muchas gracias...Ya que es una forma protocolar de cerrar el tema e ignorar».
-Podemos preguntarnos: «¿Cuál es mi objetivo en esto?». «La crítica habla más del que critica que del criticado, es más un problema personal del otro porque está enojado y lo canaliza con agresión. 

Cuando nos critican es fácil "entrar", te están invitando a "subir al ring". Pero si yo tengo claro mi objetivo voy a poder mantenerme en el foco porque yo no tengo que pelear las batallas del otro sino las que yo quiero», explica Stamateas. También es importante posponer el diálogo cuando se percibe enojo o enfado, buscar siempre la racionalidad. «Racionalidad frente a la emocionalidad del otro».

-Cambiar el escenario: «Es una de las mejores. Si alguien dice: "Dame cinco minutos que quiero hablar, se le dice: "Envíamelo por mail". Si me dice: "Necesito media hora", le respondes: "De pie y en poco tiempo"...El que critica ya planificó el escenario, entonces, hay que evitarlo, salir de la batalla».
-Mantener el foco: «Sirve para cuando nos critica un jefe. Hay que enfocarse en la tarea y no en la persona, ignorar lo que dice sobre mi persona y poner el foco en el trabajo porque nosotros no vamos a buscar afecto a la oficina».
-La frase de cierre: «Es para el caso de bullying, por ejemplo, hay que repetir la frase como si fuera un disco: "No me hables así que no me gusta"; "Corríjame lo que quiera pero no me grite"
-Ignorar: «A veces, lo mejor es hacer oídos sordos, no responder para no alimentar la pelea que pretende el otro».

-Enseñar: «Hay que enseñarle a los demás cómo queremos que nos traten, especialmente en el trabajo. Hay que buscar un momento de tranquilidad, decirle algo positivo al otro: "Me gusta cuando me dices las cosas bien". Lo mejor es siempre aclarar».

Capacidad De Síntesis


Demostrar nuestra capacidad de síntesis y comprensión es una de las actividades más comunes en la Universidad. ¿Dominas esta tarea? ¿Te cuesta analizar un texto? Te contamos cómo estimular tu comprensión lectora

Realizar resúmenes y reflexiones forma parte de nuestra labor en la universidad. Además con estas actividades desarrollamos la capacidad de interpretar textos dándole tanto una visión individual como histórica.

Entonces qué necesitamos para hacer buenos comentarios de textos. ¡No te preocupes! Aquí te decimos cómo:

Lee el texto completo para obtener una idea general.

Subraya las ideas principales.

Anota las ideas y luego ordénalas para tener mayor coherencia.

Contextualiza el escrito, es decir, haz una síntesis relacionando tanto el tiempo y obra del autor.

Utiliza tus propias palabras para redactar las ideas que seleccionaste como principal y secundarias. Recuerda que debes relacionar en todo momento lo que escribes con el pensamiento del autor.

Cierra el texto con un comentario crítico. Proponer nuevas soluciones, comparar las ideas del autor con otros o encontrar puntos débiles de las tesis que se expone, es lo propio para dar el toque final al escrito.

El estilo de redacción del texto debe ser con un lenguaje claro y sencillo. Utilizar palabras rebuscadas puede confundir a nuestro profesor, así como usar frases hechas o informales harán que nuestro trabajo tenga poca credibilidad.

El Yo Y La Circunstancia


Filosofía
El Yo Y La Circunstancia
Cuando alguien te dice: “mira es que yo soy yo y mi circunstancia”, entendemos que nos está queriendo decir que no todo lo que le sucede depende de él, que él o ella no son del todo responsables porque también han influido las circunstancias.

 Se trata de una famosa frase del filósofo español Ortega y Gasset. ¿Está el filósofo proporcionando una forma de excusarnos, de no ser del todo responsables de lo que somos?

 Es increíble lo que sucede con algunas frases de la filosofía: cuando pasan al lenguaje cotidiano, cambian totalmente de sentido. Ortega decía que el “yo” era uno de los ingredientes de mi vida y que había otro ingrediente y este era “la circunstancia”.

Por “circunstancia” entendía literalmente lo que está a mi alrededor, “circum-stancia”, lo que me circunda. Somos un organismo vivo. Un organismo vivo tiene su medio, decimos que la vida de un organismo está formada por el propio organismo y su medio, forman una unidad, lo que quiere decir que si cambia el medio cambia al organismo y viceversa (esto es importante).

Ahora bien, aun siendo organismos vivos, en los seres humanos hay algo más. Los humanos tenemos logos, pensamiento, y por tanto buscamos sentido en las cosas. Nos preguntamos el porqué y el cómo de lo que somos. 

Yo tengo mis circunstancias, mi paisaje por así decirlo. Pero puedo explicarlas, encontrarles un sentido, y de esa manera hacer un acto creador al transformarlas en discurso. 

A Ortega le gustaba mucho la siguiente anécdota de Heráclito. Encontrándose Heráclito en su cocina (hecho insólito, supongo, en la Antigüedad), se aproximaron unos discípulos, en buena parte embarazados por encontrarse con el maestro en ese lugar. Heráclito los animó a pasar, diciéndoles: “Aquí también están los dioses”. O sea, también esta circunstancia tiene valor, también merece ser explicada mediante el logos.

 “Yo soy yo y mi circunstancia” está muy lejos de ser una frase determinista. Es verdad que las circunstancias son limitadas, determinadas:  siempre y cuando yo entienda mi medio.

Esta famosa frase tiene una coletilla, una segunda parte que dice así: “si no la salvo a ella, no me salvo yo” (refiriéndose a la circunstancia). Si yo explico mi medio, lo salvo del silencio y del sin-sentido. A eso es a lo que nos invita Ortega y Gasset.


Lo Pertinente


Para que un conocimiento sea pertinente, la educación debe evidenciar en ello los siguientes conceptos:

El contexto: primero una información debe tener un contexto determinado para que adquiera sentido, por ejemplo una declaración de amor realizada por un seductor es distinta a la realizada por un seducido, ya que estas se dan en contextos distintos. 

Lo global: hace referencia a la relación del todo con sus partes, también se nos indica que si no conozco el todo no puedo conocer las partes de este y viceversa. Por ejemplo la Sociedad, que sería el todo, está formada por partes que seriamos las personas, la sociedad a la ves posee características particulares gracias a sus partes, ejemplo esta sociedad es sedentaria, tiene un lenguaje determinado, posee ciertas normas, etc. 

Lo multidimensional: la educación debería enseñar a reconocer cuando algo es Multidimensional (así se podría distinguir el todo de sus partes), como los son la Sociedad, el Ser Humano, etc., son considerados de esa forma ya que poseen varias dimensiones, por ejemplo el Ser humano, además de ser humano, es un ser racional, social, psíquico, emocional, etc.

 Lo complejo: hoy en día muchas veces se da en las personas, que se les dificulta la tarea de distinguir el todo de sus partes, ejemplo claro fue lo sucedido en una clase de Principios de educación cuando el profesor nos dijo que mencionáramos las potencialidades del ser humano, tarea que se nos dificulto de gran manera, ya que durante nuestra enseñanza básica y media, nunca se nos enseñó esto, por ello nos costó bastante.

Ahora bien, si el autor nos deja claro la necesidad de hacer del conocimiento una opción consciente y temporalmente oportuna con las necesidades humanas, no es menos cierto que no contesta qué entiende él por métodos que permitan aprehender las relaciones mutuas y las influencias recíprocas entre las partes y el todo

 “No se puede conocer las partes sin conocer el todo, ni el todo sin conocer las partes”. Por esto es necesario generar una inteligencia general, como se expresa claramente en el texto, donde ésta inteligencia nos permita referirnos de manera multidimensional, a lo complejo, al contexto en una concepción global. 


En conclusión el capítulo nos llama a desarrollar una inteligencia general capaz de desplegarse en el mundo al cual es “insertada”, donde pueda combatir todo tipo de obstáculos. Si bien los colegios intentan desarrollar estas capacidades en nosotros mismos, esto no es así, ya que ellos mismos se encargan de dividir el conocimiento como lo es en el caso de los cursos matemáticos, humanistas o biológicos, y así solo se desarrolla un ámbito y no todos, el resto se ve de una forma más superficial. 

Nuestra Razón De Ser


Una de las tareas fundamentales de una vida liderada creativamente es distinguir, identificar el propósito de nuestra existencia. La mente creativa se orienta hacia el propósito que se manifiesta a través de nosotros. Los grandes líderes se comprometen con lo que les importa realmente y lo crean.

En su clásico libro On becoming a leader, Warren Bennis escribe: “Los líderes se hacen, no nacen, y se hacen más a sí mismos que por circunstancias externas. Ningún líder elige ser líder per se, sino que elige expresarse libre y completamente. Convertirte en líder es sinónimo de convertirte en ti mismo. Es así de simple, y también así de difícil. Primero y ante todo, descubre quién eres, y sé eso.”

El liderazgo creativo emana de la búsqueda del propósito, de distinguir y definir uno personal que merezca nuestro compromiso más profundo. Esta es una práctica que debemos desarrollar durante toda nuestra existencia. El propósito es perseguir el anhelo de lo que nuestra alma más desea en esta vida. Y siempre brota desde el interior, aunque pueda estar estimulado por lo que nos ocurre fuera. No es algo que tengamos que inventar. Nos encuentra, si mostramos atención. Uno de los objetivos principales de nuestra existencia es dejarlo vivir en nosotros.

Es como seguir a una presa por el bosque o la montaña si vas de caza. La presa deja señales para seguirla y acecharla, si sabes cómo leerlas. Identificar el propósito requiere prestar atención al camino, al presente, a las pistas sutiles que la vida nos va dejando. La vida nos interpela desde hace mucho tiempo con lo que es realmente importante. Ha ido dejando sus señales. Depende de nosotros el tener la valentía y la disciplina de prestar atención.

Esta práctica va de aprender a confiar en esos momentos de claridad cuando el propósito se manifiesta y habla. Existimos como seres complejos, multidimensionales, hechos de diferentes partes. Debemos desarrollar la capacidad de conversar, de escuchar a nuestras partes más profundas, auténticas y sabias que saben cuál es nuestra misión, nuestra contribución más generosa. La vida revela nuestro propósito cuando nos sentimos más vivos, más apasionados, más entusiasmados, cuando las cosas nos aportan sentido y nos sentimos más vivos y plenos.

El propósito nos deja pistas en esos momentos de plenitud y gozo
Nos sentimos más vivos porque el alma muestra lo que somos y lo que nos importa realmente, mostrando la dirección de nuestras aspiraciones más elevadas. Aprender a conectar con esos momentos es practicar el distinguir e identificar nuestro propósito.

La vida también nos interpela en momentos más sombríos, más complicados y menos animados, donde las cosas no fluyen, salen mal y nos sentimos cansados, abatidos y hasta destrozados. La vida nos muestra así, lo que más nos falta, lo que echamos de menos o anhelamos.

Cuando analizamos esos momentos en los que nos sentimos mal, menos vivos, podemos extraer los temas, patrones y pistas que ayudan a forjar nuestro propósito. Prestar atención a esas claves, permitir que nos muestren el camino hacia nuestros anhelos más auténticos, y clarificar cuáles de esos anhelos son cruciales para nosotros, para ir a por ellos con determinación, es un trabajo crítico a realizar por cada ser humano.

El propósito no va solo de plenitud y disfrute. Va, sobre todo, de contribuir y servir. Así Albert Schwitzer, premio Nobel de la Paz, dijo una vez a un grupo de estudiantes universitarios: “No sé cuál será vuestro destino en la vida, pero sí se algo sobre él: solo aquellos de vosotros que busquen y encuentren cómo servir a otros serán realmente felices.”

Nuestro propósito es aquello que nos proporciona satisfacción y plenitud, pero también aquello que el mundo necesita con más desesperación. Nacemos y vivimos dentro de un conjunto de circunstancias: familia, cultura, organizaciones, sociedad… Y estas circunstancias no son un accidente. Nuestro propósito está conectado a las necesidades de aquellos que nos rodean, de las organizaciones, de la sociedad y del mundo en el que vivimos y trabajamos.


En cada uno de nosotros hay una intersección entre nuestros anhelos, entre lo que nos apasiona, nuestros talentos y algo que el mundo necesita, una contribución que solo nosotros podemos hacer. 

Cuando encuentras esa intersección consigues vivir en propósito.

Alcanzar Objetivos

Hay un dicho que dice que:

“Los humanos nos hacemos viejos demasiado pronto y sabios demasiado tarde”.

Se ha comprobado al hablar con muchas personas que se consideran exitosas que no se necesita ser muy inteligente, demasiado rápido o popular, para alcanzar lo que se quiere, que lo único realmente esencial es ser constante y aprender.

Si tienes una meta entonces ve por ella y si no la consigues tienes dos opciones: aprendes y mejoras porque no la conseguiste o desistes del objetivo y lo vuelves un fracaso.

El cambio constante de objetivos por alcanzar solo agota tu energía y entusiasmo. Las personas vivimos haciendo lo que estamos acostumbrados a hacer, nuestros hábitos nos dan los resultados que tenemos y al ser constantes aplicando una acción determinada la convertimos en hábito.

El reto está en ser constantes el tiempo necesario, entender que todo es un proceso y que los resultados son el final de ese proceso te ayuda a mantenerte allí.

Muchos dicen que lo que se necesita para alcanzar las metas es disciplina, yo digo que necesitamos más autoestima. Sin darse cuenta, muchas personas no se creen realmente merecedoras de lo que desean y por lo tanto, nunca lo alcanzan.

Cuando inviertes tiempo en ti, para darte cuenta de que eres más de lo que piensas entonces el ser constante es más sencillo. Al final, las personas te verán como tú mismo te ves porque tu decides lo que quieres aún si decides no ser nada.

Es como en ventas decimos que debes “venderte tu producto a ti mismo primero” porque nadie te va a comprar nada si tú no crees que el producto es bueno. No vas a lograr tus metas si no crees que realmente las merezcas. Ser constante no es tan complicado como lo pintan y al final los hábitos siempre ganan.

Digamos por ejemplo que quieres bajar de peso, que es mejor… ¿hacer una dieta extrema que te rebaje en tiempo récord sin crear el hábito o renovar tu forma de alimentación que sostenida en el tiempo te mantendrá sano y en línea?

¡Si no creas hábitos nuevos tendrás los mismos resultados de siempre!

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Ética De La Información



Hay un modo realista y comprometido de informar sobre violencia. Interesarse por los hechos violentos, pero también por las ideas y las alternativas en que pueda basarse la solución de los problemas sociales.

Unamuno acuñó una expresión, difícil de pronunciar con la que pretendía sustituir una noción imposible: la noción de neutralidad. Unamuno llamó alterutralidad a la actitud que permite pensar por encima de intereses, de bloques y fronteras físicas y mentales. El periodismo realista y comprometido tiene que ser también neutral al informar sobre violencia.

Detrás de toda violencia suele haber un problema real, o al menos los flecos finales de un auténtico problema real. Por este motivo la violencia, toda violencia, se asiente en un fondo magmático, de verdades a medias, de sombras de verdades que confieren a la violencia su capacidad de propagación.

La información no puede ser indiferente ante ese fondo de verdad que subyace tal vez en toda violencia.

Cuando se conculca la justicia y se pone en peligro la paz. Cuando se desencadena la violencia física o moral, entonces es la hora de que el periodista oponga al espíritu de discordia su voluntad de concordia, ponga paz en donde no haya paz, intente vencer a la violencia con la fuerza de una información clara, justa, recta.