jueves, 10 de agosto de 2017

Nuestros Encuentros


Cada persona tiene algo que enseñarnos. Si están por una hora, un día o diez años, están ahí la cantidad de tiempo correcto. El tiempo que está es simplemente el tiempo que nos tome en aprender la lección. Hay unos 7000 millones de personas en este mundo, nada es accidental.

Si la experiencia parece negativa, y esa persona determinada realmente te irrita, o sientes que no conectas con alguien, esa experiencia se te presenta en el camino para darte la oportunidad de aprender a ser paciente, comprensivo, o quizás aprender sobre la empatía o sobre el perdón. 

Te da la oportunidad de ver tu reacción ante una persona que tu ego categoriza como diferente a ti, en otro nivel, o que no es bueno, y te da la oportunidad de ser una mejor versión de ti mismo.

Las personas que conocemos que nos parecen especiales, con las que conectamos instantáneamente, entran en nuestro viaje de la vida para mostrarnos que estamos en el camino correcto. Es la forma de darte cuenta de que estás creando tu propio camino, que es fiel a nuestro ser, a nuestra alma, a nuestros valores, a nuestra creatividad. Por eso conectamos con determinadas personas a un nivel más alto.

Ten en mente que tú creas tu destino: tus pensamientos llevados a palabras, y las palabras llevadas a acción crean tu vida. Por lo tanto, eleva tus pensamientos, tus vibraciones y tu energía,

 ¡y ya verás lo que atraes!

Si crees que hay un significado en cada interacción en tu vida, entonces siempre serás amable, paciente, amoroso, y libre de apego.

Todos somos lo mismo en lo más profundo de nuestro ser. Somos energía, engranados y fluyendo y en continuo cambio
.
El viaje del alma es algo más que esta vida… así que abraza al amor y deja de juzgar. Todos somos uno.

¿Y tú qué crees? ¿Nos conocemos por azar, o creamos nuestro propio destino?


Inmensidad


El agobio de las propias inseguridades está alejando de sí misma a la humanidad.

Temor de perder todo, de no ser quien anhelan, de convertirse en un instrumento del destino en lugar de construir su propio sendero.

Temor de sobrevivir y perder los rasgos que los hacen vivos.

 Temor que luego se convierte en miedo. El miedo paraliza. Como ves, Dulce Ángel, la existencia de estos seres tan débiles que son los humanos, no es fácil. (Almas encerradas en un cuerpo de carne y huesos). Así, nada es fácil.

Hay que buscar y encontrar la manera más adecuada de conservar la sonrisa del alma. Una vida interna y un mundo interior compartido, con sosiego, y amor.

Un amor sublime! En ti hay un Ángel... y ahora hay... un Arcángel... Tu espada... ¡Sí!
¡Encontrarás mi tiempo! ¡Es el tuyo!
 Inmensidad Autor:

Ricardo Víctor Doria Seudónimo: Arcángel De libro publicado: "Justicia Angelical" Buenos Aires Capital Federal República Argentina

Intocables


En este artículo vamos a presentar una guía rápida sobre aquellos sujetos e instituciones con más poder de influencia (ya sea económico, social o legal) para ser bien tratados en los mass media:
En este apartado entran los dioses, las figuras mitológicas y, como caso especial, los personajes políticos históricos (normalmente ya fallecidos, hecho que engrandecen sus figuras al nivel de mártires) que hacen referencia a las raíces de una sociedad o a un pasado glorioso.

El respeto que infunden a la sociedad para no hablar mal de ellos proviene de las sensibilidades de sus seguidores: el grado de fanatismo puede llegar a provocar que sus fieles, ante cualquier amenaza (ya sea un ataque físico o lo que ellos pueden considerar ‘blasfemia’), ejecuten una respuesta mucho más cruel, llegando incluso a estar dispuestos a morir por ellos y, por supuesto y en consecuencia, también a matar a sus detractores.

Normalmente, los jefes de Estado son las figuras más respetadas a nivel político en cada una de las naciones, puesto que son los máximos dirigentes del presente y futuro del país. Aún así, pueden ser objeto de críticas que normalmente no son censuradas a no ser que caigan en la improcedencia o en la vulneración de los derechos al honor, a la intimidad personal y familiar o a la propia imagen.

Pero, en lo que a la elección de ese puesto se refiere, reside la gran diferencia para su tratamiento en los medios de comunicación: un jefe de Estado elegido mediante elecciones es constantemente cuestionado, puesto que los ciudadanos conocen otras alternativas para relevarles en sus cargos y porque hay una oposición (con su propia influencia en medios como actor político) que se encarga de seguir cada uno de sus pasos y denunciar públicamente los que no considera que se hayan dado correctamente.

Sin embargo, el hecho de que un jefe de Estado no se elija mediante  elecciones (normalmente reyes), no genera ese debate social, constante y necesario, cada fin de legislatura para cuestionar su trabajo, ni tampoco una oposición que vigile sus acciones políticas. Además, precisamente por la concentración de poder de la que dispone, infunde un miedo velado en los personajes de menor rango al suyo (tanto políticos que controlan los medios públicos como empresariales que controlan los medios privados).

En consecuencia, cualquier persona cercana a ellos (familia real y amigos cercanos) también se beneficia de ese temor para que no se vea afectada su imagen pública.

Los símbolos de un Estado y/o nación tienen la particularidad de que, aparte de representar a prácticamente la mayoría de los ciudadanos de ese lugar, no son entes reales que evoquen a una figura humana y, por tanto, no pueden emitir una opinión sobre cualquier asunto. Es como un fantasma: cada uno lo ve de una forma distinta y, en realidad, es algo que no existe.

Estamos muy acostumbrados a escuchar discursos que hablan sobre lo que es ‘mejor’ para la patria, para el Estado, para la nación, el himno o la bandera… pero realmente nadie lo sabe porque es una figura tan genérica que, en instancias de efecto, sólo se refiere al territorio y a las personas de un lugar determinado.

Al igual que ocurre con los símbolos sagrados (que tampoco hacen referencia a valores tangibles), tienen seguidores con alto grado de fanatismo por sobre representar ese símbolo según su ideología, pero también se le añade el hecho de que tantas personas sean representadas por ellos y que haya un nivel aceptable de tolerancia para que así sea (salvo algunos casos, como el de España, en el que mucha gente no se siente representada con sus símbolos nacionales por razones autóctonas y contextuales).

No obstante, una de las grandezas de la democracia consiste en que todo cargo público sea objeto de crítica y cuestión, lo que permite (en teoría) que ese mismo cargo sea consciente de sus errores para corregirlos o sea relevado en su cargo mediante elecciones.

Pero no todos los representantes políticos son tratados por igual: existen dos factores que permiten medir si éstos pueden ser tratados mejor o peor en la prensa y foros públicos: el nivel de visibilidad y el nivel de afiliación con las fuerzas y  cuerpos de seguridad del Estado.

Por un lado, cuanto mayor sea el nivel de visibilidad (más exposición pública), menos respeto infunde puesto que está más ‘en contacto’ con la gente y ésta, al conocerle, le concibe como alguien cercano que, por tanto, le infundir menos ‘grandiosidad’ y respeto y, por otro lado, cuanto mayor sea el nivel de afiliación con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, más respeto se le confiere puesto que son políticos a los que se les ‘magnifica’ y a los que se les teme por manejar redes de espionaje, inteligencia, armas y/o equipos de personas armadas

El único medio donde todavía (aunque cada vez menos) se pueden expresar cosas en libertad, que es internet; y, por otro lado, expresarnos de forma individual y sin medios con nuestro entorno comunicándoles nuestras opiniones e informaciones.

Todavía no han puesto cámaras en nuestras casas, así que… ¡aprovechemos!

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/04/.../los_intocables_48204_1023.html



Vivir Aquí Y Ahora


Esta es tu vida. Haz lo que amas, y hazlo a menudo. Si no te gusta algo, cámbialo. Si no te gusta tu trabajo, déjalo. Si no tienes tiempo suficiente, deja de ver la televisión. Si estás buscando el amor de tu vida, para; te estará esperando cuando estés haciendo cosas que realmente quieres.

Para de analizarlo todo, la vida es simple. Todas las emociones son fantásticas. Cuando estés comiendo, aprecia cada bocado. Abre tu mente, brazos y corazón a cosas y gente nueva, estamos unidos por nuestras diferencias. Pregunta a la próxima persona que veas cuál es su pasión y comparte un sueño inspirador con ella.

Viaja a menudo; perderte te ayudará. Algunas oportunidades sólo vienen una vez, aprovéchalas. La vida es la gente que conoces, y las cosas que creas con esas personas. Sal fuera y empieza a crear. La vida es corta. Vive tu sueño, lleva a cabo tu pasión.
Manifiesto Holstee

La vida es tan corta que no podemos esperar a que lo que queremos venga hacia nosotros, debemos de volar hacia ello. Porque al final lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.

Hay una enorme diferencia entre conocer el camino y andarlo. Muchos conocemos o creemos conocer el camino que hemos de recorrer pero pocos disfrutamos de la experiencia de recorrerlo.
Somos el ahora y el aquí, eso es lo importante. El tiempo es vida y tú no sabes cuánto te queda. Algunos de nosotros tratamos en un momento u otro encontrar el sentido a la vida. Lo que no pensamos es que VIVIR es el único sentido de esta. 

De verdad, la vida no está montada para que la programemos o la desperdiciemos planteándonos qué sentido tiene vivir.

No importa el sentido de la vida en términos generales porque vivir es libre. Que nada ni nadie te diga lo que tienes que hacer o sentir en ningún momento. Que no te importe el qué dirán, porque solo te hace libre vivir a tu manera.

Eso sí, vivir la libertad también tiene un precio que no puedes eludir: la responsabilidad. Recuerda que tu libertad acaba donde comienza la de los demás, nunca hagas daño por iniciativa propia.

Explora tus valores y ponlos en práctica.


miércoles, 9 de agosto de 2017

El Mundo Que Imaginamos



La imaginación cambia nuestra percepción del mundo (más de lo que se pensaba)
Una serie de experimentos revela que puede modificar en gran medida lo que vemos y oímos

Lo que imaginamos que estamos oyendo o viendo puede cambiar realmente lo que percibimos, ha revelado una serie de experimentos sobre percepción e imaginación realizados en el Karolinska Institutet de Suecia. Los resultados pueden ser útiles para comprender los mecanismos que hacen que el cerebro no distinga entre pensamiento y realidad, como les sucede a los enfermos de esquizofrenia.

Un estudio del Karolinska Institutet de Suecia ha demostrado que nuestra imaginación puede afectar la manera en que experimentamos el mundo más de lo que hasta ahora se creía: aquello que imaginamos que estamos oyendo o viendo puede cambiar realmente lo que percibimos, revela la investigación.

Por otro lado, los resultados obtenidos arrojan además nueva luz sobre una cuestión clásica de la psicología y de las neurociencias: cómo combina el cerebro la información que le llega de los diferentes sentidos. La revista Current Biology detalla los hallazgos realizados.

"A menudo pensamos en las cosas que imaginamos y las cosas que percibimos son claramente disociables," explica Christopher Berger, estudiante de doctorado del Departamento de Neurociencias y co-autor del estudio en un comunicado del Karolinska Institutet.

"Sin embargo, esta investigación ha demostrado que la imaginación de un sonido o de una forma cambia la manera en que percibimos el mundo que nos rodea, de la misma manera que lo hace escuchar realmente ese sonido o ver esa forma. En concreto, descubrimos que lo que imaginamos oír puede cambiar lo que vemos realmente, y que lo que vemos con la imaginación puede cambiar lo que realmente escuchamos", continúa Berger.

Según los investigadores, estos resultados pueden ser útiles para la comprensión de los mecanismos que hacen que el cerebro no distinga entre pensamiento y realidad, en ciertos trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia. 

Otro ámbito de aplicación de los hallazgos podría ser la investigación en interfaces cerebro-ordenador, en las que se aspira que personas paralizadas puedan utilizar su imaginación para controlar dispositivos virtuales y artificiales. 

"Esta es una primera serie de experimentos con los que se pretende aclarar definitivamente si las señales sensoriales generadas por la imaginación son lo suficientemente fuertes como para cambiar nuestra percepción del mundo real", explica Henrik Ehrsson, investigador principal del estudio.



La Paranoia Del Guerrero


Nuestra vida cotidiana está fuertemente influenciada por la ideología de la guerra. Aunque a veces aparecen los combates físicos, en realidad, la mayoría de las veces libramos esas contiendas en la esfera simbólica. Pero no por eso son menos feroces. 

En realidad, en numerosas ocasiones se nos concibe como guerreros que defienden su propia vida y realización personal.

Los patrones del pensamiento occidental gravitan alrededor de ideas como ambición, éxito, autonomía. Se valoran los atributos de los grandes guerreros: fortaleza, valentía, decisión y superación de adversidades. Todo lo que suene a fragilidad es visto con desprecio. Lo malo es que esta forma de pensar tiene un alto precio.

La sociedad actual nos pide que tengamos la piel dura y resistente. Pues según dicen no de otro modo vamos a lograr lo que el mundo contemporáneo nos ordena: tener éxito. Se nos insiste en que el triunfo está reservado para los “fuertes”, aquellos que son capaces de luchar con ahínco por sus metas.

En principio, se insiste en que las batallas se dan no contra otros, sino contra ciertos aspectos abstractos como “la adversidad”, “la voluntad”, “las circunstancias” o conceptos por el estilo. Pero más temprano que tarde, todos esos abstractos toman forma en personas reales
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Así que finalmente terminamos dando la pelea contra personas con nombre propio o contra nosotros mismos. La adversidad ahora es “el jefe”, o “el prestamista” o, incluso, “el hermano”, “el cónyuge” o “el padre”… Sin apenas darnos cuenta, terminamos pensando y actuando como guerreros hasta en los terrenos que debieran ser completamente ajenos a esa lógica.

La contraparte de vivir como guerreros es que no podemos hacerlo sin incorporar también toda una colección de paranoias cotidianas. En términos generales, la paranoia se define como un miedo frente a peligros imaginarios. Más concretamente, el paranoico inventa persecuciones, complots y daños que existen solo en su mente.

Esas paranoias cotidianas nos llevan a ver un mundo dividido entre amigos y enemigos. Aliados o contradictores. Y puesto que la realidad es visionada con tanta carga de tensión también desarrollamos una fuerte sobrevaloración de la autonomía: lo mejor es no depender de nadie, nunca, para nada.

Hay muchas personas dispuestas a avasallar al mundo con su forma de ser, sus ideas o sus propósitos. Exaltan su yo en todo lo que hacen. Se ponen como ejemplo para todo, quieren ser modelo de algo. El paranoico, de uno u otro modo, se siente el centro del mundo. Por eso imagina que los demás no lo pierden de vista, lo envidian y quieren hacerle daño.

Eso lo lleva a vivir en medio de la zozobra, del miedo… No está en capacidad de construir una relación de afecto genuina con nadie. Esto le aliviaría sus miedos irracionales, pero le resulta imposible bajar la guardia. Un auténtico guerrero nunca lo hace.

Lo malo es que este tipo de paranoias son rentables para la sociedad en la cual vivimos. Llevan a la gente a trabajar doce horas continuas por varios años, si el premio es más dinero o el aumento del estatus social. También permiten que haya competencia entre los trabajadores, antes que solidaridad. Funciona perfecto para una sociedad que necesita producir más para ganar más, no se sabe exactamente para qué. 


La Vida Intensa


Hace un par de días alguien me preguntaba “qué lección me había dado la vida a mí para que la viviera tan intensamente“. Lo único que fui entonces capaz de contestarle es que hoy no sé vivir mi vida de otra manera… y que a la vida misma le gusta y solo entiende que la vivamos así! 

Seguramente no es mérito mío, simplemente procuro en todo momento vivir lo que llega y hacerlo intensamente, como si fuera lo último que vaya a hacer en mi vida! Para el Alma, cada momento es único, mágico e irrepetible, no hay más! Seguramente para llegar hasta aquí y hoy, tuvieron que pasar demasiados años de tránsito, rutinarios, en que mi vida era dominada solo por lo que sucedía a mi alrededor…

Para vivir intensamente la vida no debo hacer más que poner todo mi empeño en hacer realidad mis sueños… y luego dejar que la vida haga el resto y me traiga lo que ella considere mejor! Si, en cambio, me resisto a ello, lo único que obtendré es infelicidad, comparando todo aquello que deseo con lo que al final obtengo de ella! Acepto simplemente que mi Alma y la vida saben más de mí que yo mismo… y espero con ilusión todo lo que llega, sin resignación e intentando en todo momento sacar partido a lo que vivo a cada instante! Al fin y al cabo, no he logrado más que actuar como lo hace cualquier recién nacido… aunque hoy con plena consciencia de ello!

Es verdad que siempre he tenido el don de fijar mi atención y enfocar mi sensibilidad en todo aquello que me rodeaba. Pero también lo es que la atención mental es dirigida a lo que quieres ver, es decir, que sesga la realidad en toda su amplitud, a su antojo! Y, debo admitir que, durante demasiados años, mi atención mental estaba orientada a ratificar mis sombras y, como consecuencia de ello, a obviar la luz que había a mi alrededor! Y ni que decir tiene que la vida no me decepcionaba en mi propósito de ser infeliz y validar mis sombras, ofreciéndome todas las circunstancias propicias para seguir siendo infeliz en la oscuridad! La vida es obstinada cuando quiere darnos todo aquello que perseguimos en la vida o que creemos merecer…

Pero también es obstinada cuando cambiamos nuestra visión y elegimos ver luz y ser felices! Ese día, sin cambiar la vida en sí, empezamos a ver con el corazón y aprendemos a saber encontrar, ver y vivir la felicidad, propia y ajena! Y, día a día, se va haciendo el hábito, día a día vamos aprendiendo a tejer nuestra felicidad… aquella que tantas veces antes solo habíamos soñado!

Y, mientras creíamos que solo era posible soñar con la felicidad, la vida nos obsequiaba con muchos sueños felices… y poca feliz realidad! Pero, llega ese día en que te das cuenta de que los sueños son una pista inconfundible de todo aquello que requieres en tu vida para ser feliz! 

Y, si eres capaz de sentirlo así y, además, tienes el valor de hacerlo realidad, la vida y la manera de vivirla empiezan a cambia.


Convicciones


“La fe es la certeza[a] de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1 (LBLA)

Los diccionarios generalmente definen  la convicción como una creencia fija o fuerte. La convicción es mucho más que eso. Tus convicciones son tus valores, compromisos y motivaciones.  

Me gusta la definición de convicción que una vez oí del gran maestro de la Biblia Howard Hendricks: "Una creencia es algo sobre lo cual discutirán. ¡Una convicción es algo por lo que morirán!"  

Nuestras convicciones determinan nuestra conducta. Nos motivan a adoptar una postura y a actuar conforme a nuestros valores.

Cuando te conviertes en Cristiano, a menudo haces cosas simplemente porque otros cristianos a tu alrededor las sugieren o las modelan.  Tú puedes orar, leer la Biblia y asistir a los servicios porque ves los ejemplos de otros.
  
Esto está bien para un cristiano nuevo; los niños aprenden del mismo modo. Sin embargo, a medida que creces, eventualmente debes desarrollar tus propias razones para hacer lo que haces. Esas razones se convierten en convicciones. 

Las convicciones bíblicas son esenciales para el crecimiento espiritual y la madurez. Lo que hoy es irónico es que las personas a menudo tienen fuertes convicciones sobre temas débiles (fútbol, moda, etc.) mientras tienen convicciones débiles sobre grandes temas (lo que es correcto y lo que está equivocado).


martes, 8 de agosto de 2017

Cuando Todo Parece Gris


Cuando sientas que la vida no te recompensa
por todas las cosas que has hecho
solo mira al cielo y aprecia su inmensa belleza.
Cuando todo te parezca gris
y no encuentres como ponerle color a la vida
mira los seres que te rodean
y piensa en los matices coloridos que te ofrecen.
Cuando sientas que se te viene el mundo encima 
piensa en las cosas que tienes por hacer
respira profundo y vuélvelo a intentar.
Cuando te sientas solo y sin ánimos
recuerda que hay un amigo 
que como tu sombra siempre esta ahí
aunque a veces no lo veas.
Y si alguna vez dudas de tu existencia
recuerda que Dios tiene mucho que regalarte
y solo tú decides si lo aceptas o no.
Recuerda la vida no te golpea,
¡Solo tú decides si fracasar o ganar!

Solo piensa en las cosas buenas que hay para ti y en las personas que te quieren y siempre están a tu lado. No lo olvides.
Colaboración de Abraham Rojas


Memoria E Identidad


Nuestra identidad está construida a partir de las historias, experiencias y valores que hemos ido incorporando desde nuestra niñez; es decir formamos nuestra identidad en base a recuerdos y experiencias.

Nuestra mente va juntando eventos aislados y los agrupa como escenas en una película, de esta manera empieza a darle una forma a nuestra identidad.

Cuando construimos una historia sobre nuestra identidad, solemos dar mayor énfasis a los recuerdos que van acorde a la historia que estamos construyendo, dejando atrás muchos otros recuerdos.

Esto suele ser positivo pues nos permite saber cómo normalmente reaccionamos y tener la sensación de que nos conocemos, sin embargo nos juega en contra pues restringe nuestra capacidad de elegir cómo reaccionar.

En cada recuerdo que tenemos hay diversas historias que se perdieron, lo importante es saber elegir qué recordar y que puntos dejar pasar, qué historias vamos a remarcar y guardar para un futuro.

Detrás de una historia de abuso sexual hay una historia de resistencia, detrás de una depresión hay una historia de emociones y sentimientos, detrás de una historia de trauma hay una historia de supervivencia y así sucesivamente con cada recuerdo.

Poder elegir las historias que nos contamos sobre nosotros mismos nos abre posibilidades, pues nos permite elegir nuestras formas preferidas de estar en este mundo y esa liberta no tiene precio.
Como dijo Proust:
“El descubrimiento no es ver otros mundos, sino cambiar los ojos”.

Construir la esencia de nuestra identidad resulta cada vez más complejo, al vivir en el mundo de la sobreinformación, donde los estímulos y mensajes contradictorios son constantes.

Para no sobrecargarnos de información disponemos del mecanismo de defensa de la introyección, que consiste en la incorporación automática de aquello que recibimos del entorno, sin que haya ningún tipo de criterio personal.

La introyección es algo que en mayor o menor grado todos estamos expuestos a experimentar, de hecho en cierta medida es necesario, como ahora veremos; el problema recae cuando este mecanismo se apodera de nosotros.

En nuestro día a día para integrarnos en sociedad estamos expuestos continuamente a acatar normas, leyes, comportamientos, ideas, creencias y patrones de conducta. Desde que somos niños nos han ido inundando con toda clase de estos elementos.

Ya en un entorno familiar hemos recibido mensajes de todo tipo, que a día de hoy, resuenan en nuestras cabezas y cuando no acatamos estos mensajes nos sentimos culpables.

Hemos integrado mensajes transformados en mandatos sin digerirlos, sin haberlos asimilado, ni haberlos pasado por nuestro propio criterio personal.


lunes, 7 de agosto de 2017

Niveles De Conciencia


“Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos”

Vivir las crisis con plenitud es posible, afirma Jon Kabat-Zinn, promotor del mindfulness en occidente. Es más, según dice, si aumentamos la conciencia, los cambios en nuestra vida vienen solos.

Pero no se queda en una afirmación vaga e imprecisa, sino que este investigador lleva años dedicando su vida a evidenciar científicamente algo que la experiencia humana reconoce desde hace años: la exploración, la introspección y la conexión profunda nos ayudan a generar cambios duraderos.

Así, según afirma en una entrevista concedida al periódico español de La Vanguardia, gracias al mindfulness o, lo que es lo mismo, la conciencia plena, logramos prestar atención de manera activa al momento presente sin juzgar.

A través del desarrollo de esta capacidad logramos abrazar la realidad de las cosas, lo cual resulta curativo y transformador a todos los niveles, ya que incluso se produce una transformación neurológica.

Podríamos decir que la atención plena propone aumentar nuestra consciencia para lograr un cambio de actitud, de perspectiva y de vida. No nos dicen que nos enamoremos de la vida, sino que la aceptemos y la experimentemos como tal.

Este es un enfoque novedoso porque prácticamente la totalidad de nuestras disciplinas sanitarias de occidente están orientadas a la eliminación de los síntomas, al alivio de la incomodidad, a la destrucción del caos y a la necesidad de “normalidad”.

Sostener la experiencia desde la presencia
En la escuela nos enseñan a pensar para resolver pero, sin embargo, la atención plena busca que simplemente se experimenten las vivencias para lograr el cambio o la profundización en lo que es uno mismo y en lo que hay a su alrededor.

Los cambios neurológicos tras el entrenamiento adecuado en mindfulness se producen en regiones relacionadas con el aprendizaje y la memoria, las cuales se ensanchan. Concretamente, la amígdala se refuerza (recordemos que esta es la centinela de nuestras emociones, pues se encarga de reaccionar ante las amenazas y de avisar al resto de nuestro cerebro).

¿Cómo podemos conseguir todo esto a través del mindfulness? ¿Cuál es la verdad que trasciende a ello? No hay respuesta para esto. Simplemente se trata de dejar de vivir dormido y comenzar a estar despierto. Sin hacer nada ni intentar cambiar, solo meditando y haciéndonos conscientes (algo que, sin duda, requiere mucha disciplina).

Así, por ejemplo, si abrazamos los pensamientos negativos que nos hacen entrar en una espiral dañina, impediremos que estos sigan reproduciéndose. Es obvio que no todo es bello en la vida, simplemente tenemos que aumentar nuestra conciencia para dejar de alimentarlo.


Porque una mente distraída es una mente infeliz. Solo si conjugamos y reunimos todo en uno, lograremos salud, bienestar y sabiduría. Porque “el cultivo de la atención plena es un acto radical de cordura, amor y compasión por uno mismo”.

El cerebro Y Las Emociones


Como seres emocionales, no podemos negar que los sentimientos determinan nuestra conducta, de la memoria a la toma de decisiones, y como animales sociales necesitamos de nuestra capacidad de empatía para vivir en comunidad.

Esta base de conocimiento sobre uno mismo, sobre el cerebro, permite al ser humano saber que su manera de pensar está condicionada por su manera de sentir, lo que le posibilita para actuar sobre las ideas tóxicas, y con ello, vivir mejor.

El bienestar es un objetivo que depende de comprender que el cerebro ha desarrollado, a lo largo de miles de años, un sistema de toma de decisiones que en ocasiones es racional, pero que la mayoría de las veces es automática. Si no fuera por ese modo automático no podríamos sobrevivir, porque tomamos decisiones a diario, y no podemos sopesar pros y contras de todas ellas.

Previamente a la conceptualización y diferenciación entre estas entidades, será bueno aclarar que la sensación, la emoción y el sentimiento son términos que pueden ser fácilmente confundidos debido a que, coloquialmente se suelen emplear indistintamente, sobre todo los vocablos emoción y sentimiento.

El pensamiento (o cognición) es un fenómeno psicológico racional y complejo que expresa la capacidad mental que todos los seres humanos tenemos para ordenar, dar sentido e interpretar la información disponible en nuestra mente de la realidad percibida, y a partir de ello crear nuestros conceptos. Dependiendo de la interpretación o del sentido otorgado a los pensamientos, éstos podrán conceptualizar nuestra experiencia o realidad de un modo o de otro, e incluso activar determinados sentimientos.

El arte de vivir lleva al ser humano a relacionarse con sus pensamien­tos y sentimientos en forma activa y deli­bera­da. No está a merced de pensamientos y senti­mientos que lo dominan sino que, por el contrario, se dedica metódica­mente a conocer y armonizar su modo de pen­sar y de sentir.

Si bien la manera de pensar y de sentir está deter­minada en gran parte por la herencia y el medio, dentro de cualquier corriente de ideas y en cualquier medio la calidad de los pensa­mientos y sentimientos de un indivi­duo depende de su grado de concien­cia.

Cuanto menor es el grado de conciencia, más se identifi­ca uno con las corrientes mentales de su me­dio y más subordi­nada está su mente a sus impulsos, pasiones y deseos. En esta situación la propia vida se determina por pensamientos y sentimientos que no se eligieron ni se pueden controlar. Uno los defiende tenazmente, sin siquiera considerar si reflejan lo que en verdad cree y anhe­la.

Sentir y pensar de acuerdo con los condicionamien­tos sociales y los instintivos determina una larga etapa del desen­volvimiento humano y produce ignorancia, luchas, encono y dolor.

A pesar de que los pensamientos y los sentimientos están íntimamente ligados, su relación no siempre es armónica, sobre todo cuando los impulsos instintivos y los pensamientos egoístas mueven al ser humano en sentido opuesto al ideal que vislum­bra en sus mo­mentos de mayor comprensión.


Lengua Y Cultura


Si sabes más de un idioma, no necesitas que un lingüista te diga que el lenguaje moldea la manera en que ves el mundo. Cada idioma es una suerte de carrete que traduce el mundo de cierta manera. Por eso la extinción de un idioma es la extinción de una parte de la realidad. Pero más allá de ello, se cree que si hablas alemán, por ejemplo, podrías ser un poco más pragmático, si hablas francés, un poco más emocional, y así con cada uno. Te sorprenderá saber qué tan distinto es un cerebro dependiendo de en qué idioma hablen tus pensamientos.

En español hay dos distintos artículos determinados para referirse a un objeto, dependiendo si es masculino (el) o femenino (la), también existe el artículo neutro, pero se usa para referirse no a objetos, sino a cualidades de las que se pretende teorizar ("lo bello", "lo útil", etc.); en alemán hay tres (masculino der, femenino die, neutro das). Ahora, se ha propuesto que estar forzado a asignar un género a todos los objetos le da más importancia, en la mente del hablante, al sexo de las personas de lo que tendría si fuera neutro. En países donde la lengua dominante emplea un sistema de identificación genérica basado en el sexo, la participación femenina en la fuerza de trabajo se reduce alrededor de 12 por ciento; mientras que en países donde la lengua usa un sistema no sexual, la participación femenina de hecho aumenta un poco, en un 3 por ciento.

Pensar en una lengua distinta a la natal te fuerza a tomar mejores decisiones
Investigadores de la Universidad de Chicago encontraron una buena manera de pensar lúcidamente a la hora de tomar decisiones. La lengua madre puede estar repleta de emocionalidades adheridas a las palabras o las ideas, por lo tanto, si no estás seguro de que tu decisión puede estar intervenida por estos factores, trata de pensar en ello en una lengua extranjera. Lo que los investigadores piensan que pasa cuando hacemos esto es que traducir tu proceso mental a un segundo idioma te fuerza a  depender de la cognición analítica y fría, en lugar de en la cognición caprichosa y emocional.

Quizás los bebés no sean capaces de hablar hasta después de gatear y caminar por un par de años, pero aprenden su idioma mucho antes que eso. Un estudio ha demostrado que los bebés, de hecho, aprenden el idioma de sus madres mientras aún se encuentran en la matriz. ¿Cómo pueden saber eso? Porque cuando nacen lloran con acento.

En el estudio realizado, los investigadores escucharon a 60 niños franceses y 60 alemanes, y ambos grupos revelaron entonaciones claramente distintas a la hora de nacer. Los franceses, como es de esperarse, lloraban con acento gutural, y los alemanes con acento duro y áspero. Eso es porque cada lengua tiene su serie única de entonaciones, llamada prosodia. La prosodia de tu idioma está tan arraigada a ti, incluso desde antes de nacer, que entender otras lenguas puede ser muy difícil. El sarcasmo es buen ejemplo de esto.

Normalmente sabemos cuándo un enunciado es entregado de manera sarcástica en nuestro idioma. Y podríamos pensar que es lo mismo en otras lenguas, pero no es así. Las marcas acústicas del sarcasmo, aunque consistentes en todas las lenguas, suenan completamente distinto en cada una.

Recientes estudios han sugerido que el lenguaje puede actuar como una especie de máquina cultural que enmarca tus percepciones en una ideología determinada. En otras palabras: el “cambio de marco”, como lo llaman algunos psicólogos, es la habilidad de ponerte en los zapatos culturales de alguien más sólo con hablar su idioma. Un ejemplo de ello es un experimento que se llevó a cabo con participantes árabes israelíes que hablaban tanto árabe como hebreo (dos culturas que han tenido bastante animosidad entre ellas a lo largo de los años). 

Cuando el examen se les dio en árabe, los participantes escogieron nombres judíos como intrínsecamente negativos, pero este efecto desapareció cuando el examen estaba en hebreo.
Considera los tiempos pasado, presente y futuro. La diferencia entre “Lucía está regando sus plantas” y “Lucía va a regar sus plantas” tiene implicaciones explícitas acerca de qué tan lejos está Lucía de regar sus plantas. Esa es información necesaria, pensaríamos. Pero puede ser sorprendente que otras lenguas no tienen tiempo verbal futuro y funcionan de maravilla. En Mandarín, por ejemplo, está bien decir algo como “Lucía plantas regar”.

Resulta que los hablantes de estas lenguas atemporales toman mejores decisiones que los demás, acerca de casi todo. Un estudio de Yale Business School analizó data de 76 países y se enfocó en cosas como ahorro de dinero, fumar y hábitos de ejercicio. El increíble resultado fue que en las culturas donde la gente habla un idioma sin tiempo futuro, las decisiones económicas eran generalmente más sanas. De hecho, encontró que los hablantes de inglés y español, que tienen tiempo futuro, tendían a ahorrar 30% menos que los atemporales. Se piensa que los hablantes de tales idiomas ven su vida menos como una línea de tiempo que como un todo. De esta manera están automáticamente más conscientes de cómo sus decisiones afectarán su vida entera.


La Buena Fe


Antes de definir el significado de este concepto deberemos explicar lo que implican las dos palabras con las que se halla construido: buena y fe.

Bueno, del latín bonus, es un adjetivo que señala aquello que posee bondad y que resulta encantador, atractivo, apetitoso o conveniente. La persona buena, en este sentido, evidencia una predisposición a realizar el bien, mientras que las cosas buenas son las que superan lo frecuente u ordinario. Cabe destacar que la noción de bueno es tautológica, ya que bueno es lo que está bien y se define en oposición a lo que está mal.

Fe por otra parte, deriva del latín fides y nombra al grupo de las creencias de una persona o de una colectividad. La fe también es el concepto favorable que se posee de un individuo o de una cosa; la confianza; y la afirmación de que algo tiene certeza. por otra parte, deriva del latín fides y nombra al grupo de las creencias de una persona o de una colectividad. La fe también es el concepto favorable que se posee de un individuo o de una cosa; la confianza; y la afirmación de que algo tiene certeza.

Se conoce como buena fe a la integridad y la honestidad en el comportamiento. Quien actúa con buena fe, no pretende hacer el mal: si se equivoca o termina dañando a alguien o algo, no habrá sido con dicha intención.

En el derecho, el principio de buena fe está vinculado a la certeza que uno tiene respecto a la veracidad o a lo correcto de algo. La buena fe requiere honestidad en el vínculo con las partes que intervienen en un contrato.

Cuando una persona vende algo y se firma un contrato que detalla las características y condiciones de lo vendido, no debe faltar a la verdad ni tratar de engañar al comprador. Se espera, por lo tanto, que lo declarado sea de buena fe. Si un individuo vende una casa que tiene problemas en los cimientos y no lo dice, estará actuando con mala fe.

Se trata de un principio constitucional que exige a las leyes y las autoridades públicas de un lugar a que presuman la buena fe en las acciones de los ciudadanos y a su vez, que quienes dirigen el rumbo de las sociedades actúen procurando hacerlo con intenciones buenas.

Este principio ocupa un lugar fundamental desde los orígenes de la constitución del derecho y es una de las reglas principales que vela por la seguridad y la justicia. Si se ha cometido un delito, el jurado debe apoyarse en las pruebas para comprobar si el acusado ha actuado con conocimiento de causa, es decir deseando hacer el mal. Hasta que no se pruebe lo contrario, el jurado debe pensar que no ha habido intención de cometer delito, confiando en la buena fe del delincuente.

Aun si todo indica que el delito ha sido premeditado con saña, hasta que no se demuestre lo contrario, el jurado debe presumir la buena fe del acusado porque la ley así lo obliga.

Una vez que se presentan las pruebas y que se descubren las malas intenciones del acusado, recién entonces, puede dejarse a un costado este derecho y puede procederse a efectuar una sentencia acorde al delito cometido, el grado de presunción y demás aspectos que se han analizado con especial detenimiento.



domingo, 6 de agosto de 2017

El Camino Al Éxito


Ser valiente es tener el coraje de superar aquello que tenemos delante, es la oportunidad de afrontar esa situación que la vida nos ofrece, o que nosotros hemos elegido.

Ser valiente es una elección consciente, de poner a prueba nuestras capacidades, nuestros límites y bloqueos. La valentía es un reto al que nos exponemos para crecer, aprender y superarnos.

Es valiente aquella persona que reconoce sus miedos y los supera.
Para ser valiente, lo primero es reconocer nuestros miedos.

No existe la valentía si antes no hemos reconocido el miedo ante esa situación en la que hemos decidido ser valientes. Cuando no reconocemos el riesgo de una situación, y no reflexionamos 
acerca de sus consecuencias, podemos ser temerarios, pero no valientes
.
Cuando hacemos algo, porque sabemos hacerlo y lo tenemos bien dominado, seremos expertos, profesionales o estaremos bien entrenados, pero tampoco seremos valientes por eso.

Para ser valiente, siempre reconoceremos el miedo de esa decisión o situación, sus peligros, riesgos y amenazas y, a pesar de ellas, decidimos afrontarlo, y tener el coraje de exponernos, correr riesgos y esforzarnos al máximo para que salga bien.

Ser Valiente, es decidir superar tus miedos. Cuando no afrontas tus miedos, no los superas, te bloqueas, te quedas quieto y no haces nada, la valentía es sustituida por la cobardía.

Aprovecha la oportunidad y demuéstrate a ti mismo que también puedes ser valiente.
El éxito es la recompensa de las personas valientes, de quienes se atrevieron a vencer sus limitaciones, y corrieron riesgos.

La persona valiente elige el camino del éxito, ya que mientras el miedo nos paraliza, la valentía nos pone en marcha, nos permite superar obstáculos, buscar soluciones, ser creativos y no parar hasta conseguir nuestros objetivos.



Ilusiones: Ese Tesoro Oculto


Rulfo se preguntaba: “¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido”. Tener ilusión es uno de los motores de nuestra existencia. Y la ilusión está estrechamente unida a los sentidos. Es esa capacidad que poseemos las personas para reunir todas nuestras fuerzas y concentrarlas a favor de la conquista de un objetivo.

Ilusión es una palabra que procede del latín ilusionis y significa engaño. Porque así es la ilusión, es ese don que tenemos los seres humanos para creer en aquellas cosas que no vemos, pero que nos ayudan a vivir.

“No rechaces tus sueños. ¿Sin la ilusión el mundo que sería?”
–Ramón de Campoamor-

Por qué es tan importante tener ilusión
La ilusión está conectada a emociones positivas. Cuando nos ilusionamos nos sentimos bien, nos sentimos plenos y motivados. Nuestra mirada cambia. Nuestro estado emocional también. Nos sentimos entusiasmados y cargados de energía. Es un sentimiento que nos da fuerza.

Desde pequeños recurrimos a las ilusiones para construir nuestro proyecto de vida, para diseñar nuestros sueños y fijar nuestras metas. Vivimos con ella porque es la fuerza que nos empuja a alcanzar nuestros objetivos. La ilusión es nuestra compañera de viaje. Con ella pensamos dónde nos gustaría ir, qué nos gustaría ser o a quien nos gustaría tener a nuestro lado. La ilusión nos ayuda a hacer realidad nuestros sueños.

“Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.”
-Gilbert Keith Chesterton-

Renovemos nuestras ilusiones
La ilusión sirve para no rendirnos, para llenarnos de aliento y empujarnos a conseguir nuestros objetivos a largo plazo. Sin embargo, con el paso de los años parece como si el depósito de nuestras ilusiones se fuera agotando.
Esta sensación está asociada a la experiencia. Las cosas no nos hacen la misma ilusión cuando las hacemos por primera vez, que cuando la repetimos muchas veces. Por eso no solo hay que tener ilusiones, sino que hay que renovarlas para que no se agoten.

El problema de las ilusiones llega cuando no sabemos conformarnos, es decir, cuando construimos nuestro objetivo sobre expectativas de las que dependen directamente nuestra felicidad o nuestra autoestima y que, si no las conseguimos, nos hacen sentir mal. Por eso debemos motivarnos, ilusionarnos sin despegar mucho los pies del suelo.

La ilusión conecta con los sentimientos más positivos del ser humano y es contagiosa. Recurrimos a ella para sentirnos mejor, para alcanzar algo que nos hace feliz. Eduardo Punset argumenta que “en el hipotálamo del cerebro está lo que los científicos llaman circuito de la búsqueda. 

Este circuito, que alerta los resortes de placer y de felicidad, solo se enciende durante la búsqueda y no durante el propio acto. 

En la búsqueda, en la expectativa, radica la mayor parte de la felicidad”.