lunes, 24 de junio de 2019

Los “Bichitos De Luz”

Quienes hemos crecido en contacto con la naturaleza sin duda conocimos la maravillosa actividad de los llamados “bichitos de luz” los cuales nos han “iluminado” durante aquellas noches  de verano en que los observábamos relampaguear en sus inquietas intermitencias en nuestro alrededor.

Al estar sentado en mi mesa de trabajo intentando hilvanar mis artículos del día me vinieron a la mente las imágenes de los bichitos de luz revoloteando sobre mí a los cuales me imaginaba como si intentaran decirme “hola amigo estamos aquí” tal como si fuesen colegas en esta solitaria tarea de “irradiar luz sobre el teclado” como seguramente lo hacen “los bichitos de luz” en la humildad de su vuelo, nadie sabe mucho de ellos, pero ellos están allí, iluminando las noches con sus flashes intermitentes dotando de belleza la oscuridad.

Es por eso que su recuerdo reconforta mi tarea.


El Mundo Irreal

Cuando mencionamos al tiempo nuestra tendencia es de describirlo como si fuese uno de los tantos enseres que la cotidianidad nos ha puesto a nuestro servicio, en realidad todo lo que podamos expresar sobre él (el tiempo) no pasa de una mera hipótesis sobre la cual hemos formulado algunos conceptos tan equivocados como todo lo referente a nuestra propia construcción de la realidad virtual en la cual nos ubicamos.

Se dice que nuestra vida comienza cuando tomamos conciencia de que estamos regulados por el tiempo, cumpleaños, fiestas, regalos, felicitaciones se van acumulando a nuevas expectativas que surgen cada vez que le mencionamos, estudio, crecimiento, consolidación de nuestro desarrollo físico, independencia, adultez, noviazgos, matrimonios, etc. todas nuestras expectativas están directamente relacionadas con lo que pensamos que podemos hacer con este regalo de la vida que llamamos tiempo mediante el cual nos extendemos en considerarlo “un derecho adquirido” que sumado a  todo lo que hayamos podido experimentar nos permite consideramos aptos como para decidir lo que vamos a realizar con “nuestro tiempo” tal como si tuviésemos algún tipo de dominio cronológico sobre el calendario que pasa y pasa en nuestros almanaques.

El tiempo y la realidad se mueven en forma independiente de nuestra “temporalidad” cuando identificamos su presencia es como cuando visitamos “la casa de loa espejos” e intentamos apreciar nuestras figuras, sin duda, la “distorcionalidad” de la imagen con relación al estereotipo que traíamos pre elaborado en nuestra mente, tal es así, que “lo que vemos”, nos asombraría tanto  que su presunta “realidad” nos resultaría un tanto grotesca y algo bastante difícil de asimilar.


Tal la relación existente entre nuestro concepto del tiempo y la realidad, que indefectiblemente, es lo que es, totalmente independiente e insensible a nuestro sentido de la estética.  

El Pan Nuestro

Cuando participamos ponemos, como se suele decir “toda la carne en el asador” lo que a nuestro entender equivale a mencionar de que no está en nuestro ánimo, de modo alguno,     el “escamotear” o dejar para “otro momento más oportuno” algunas expresiones que pudiesen de algún modo alterar el contenido de lo que podamos expresar.

Decimos esto a modo de respuesta a los amigos que vía correo electrónico nos ponen al tanto de sus reacciones ante lo que piensan deberían contener un mayor compromiso en las consideraciones que exponemos en nuestras publicaciones, sobre todo, en lo referente a las distintas circunstancias que a nivel político, social o económico atravesamos como sociedad.

En nuestro caso en particular no nos sentimos ajenos a todas las inquietudes que nos han expuesto, solo que si bien, no discrepamos en lo conceptual, entendemos que bien pueden coexistir todos los conflictos que se mencionan con la participación individual de cada uno.

Nuestros dichos, sean cuales fuesen, no resumen en absoluto las diversas opiniones que nos inquietan al respecto, entendemos que integramos “una tribuna libre” donde tienen cabida todas las posturas y que cada cual debe emitir la suya con la finalidad de enriquecer con su aporte lo que a la postre se convierta en una mayor y mejor información general.

Lo que hacemos como individuos falibles es el emitir una opinión, una postura, en un tema determinado por los sentimientos que nos embargan al respecto, decimos al igual de lo que suelen mencionar los boxeadores en sus comentarios  “es mejor dar que recibir” por supuesto que “nuestra opinión” es sólo eso, “nuestra opinión” y la exposición que difundimos tiene como único objetivo el integrarse a través de lo que humildemente podemos aportar.


Este es el pan nuestro que elaboramos, cuando podemos, cada día.

Nuestro Clima Interno


 Estamos finalizando el mes de junio y seguimos inmersos en lo que calificamos como “mal tiempo” humedad, lluvia, frio, etc. una constante con la que habrá que aprender a convivir con el argumento convincente de que así son las cosas y “que no hay otro remedio”

Ya estamos transitando el invierno y tal como lo hemos mencionado en otras publicaciones creemos que nada ni nadie debería condicionar “nuestro clima interno” el cual solo depende de nuestro “yo interno” y del grado de relación que cultivemos entre ambos.


Hay un dicho popular que nos dice: “al mal tiempo buena cara” lo que nos pone en la disyuntiva de ser los arquitectos de nuestro estado de ánimo o la de dejarnos llevar de la mano de las circunstancias adversas, queda claro que “el estado de nuestra cara” es la clave que hace la diferencia y nos predispone en cuánto a cuál va a ser nuestra actitud ante los desafíos que tengamos por delante.

domingo, 23 de junio de 2019

Rememorando


La mente se comporta como receptora de todas las inquietudes que de alguna forma repercuten en el interior de un intelecto tan ocupado como el mío que intenta inútilmente no dejar pasar sus reclamos, Y digo inútilmente, pues la estridencia de su constante insistencia ya ha despertado al bucólico adormecer de la conciencia.

Es entonces que percibimos que lo que sucede hoy es parte de nuestro presente, y que tal condición, no admite postergaciones, es por eso que la mente insiste y repercute como si fuese un instrumento de percusión con tal insistencia que al despertar de nuestra conciencia nos conmina a no dejar escondidos, a la espera de otro tiempo, esos reclamos que nuestra mente se empeña tanto en rememorar.

Está bien, ocupemos al pensamiento para que active a los sentimientos y que éstos, los sentimientos, describan en nuestra mente su sentir, para que ella, nuestra mente, en su amplitud y generosidad, le susurre suavemente al intelecto cuales han de ser las acciones a realizar para describir sobre una página en blanco, como ésta que está a nuestro frente, de tal forma, que lo que perciba en la lectura de lo que se expone, conduzca lo que está impreso directamente a su corazón.


Redención Humana

Cuando nos ubicamos en esta especie de coordenada donde confluyen cual si fuesen meteoritos, retazos de vida, episodios que han sido, que pudieron haber sucedido, que quizás nos hubiesen reconciliado con quién decimos amar mientras le dejamos desvanecer, -como quién contempla un espejismo- en medio de la bruma de nuestras postergaciones, una más entre tantas otras, como pequeñas grandes perlas de un collar que sólo el tiempo, el que se nos ha escurrido como arena entre los dedos, sería el único capaz de colgarlo en el cuello de nuestro ego, sí aquel mismo “yo”  que todo lo succiona en su mezquina voracidad. 

La vida que nos representa se manifiesta “de la piel para adentro”  y el camino de la verdadera redención pasa indefectiblemente por la casa de nuestro prójimo no de un prójimo cualquiera, impersonal, desconocido, nos referimos a aquel que no le encontraremos en el camino de “las buenas intenciones” nos referimos a aquel que ha nacido en el mismo vientre en el cual ha germinado tu  humana concepción. Ese es tu prójimo.


El anhelo es que podamos alcanzar la convivencia en paz a través de la aplicación en nuestras vidas, sin hipocresía y sin tapujos, de los valores que nos identifican como verdaderos exponentes de un linaje esencialmente humano y al referirnos al término “humano” implícitamente incluimos: “seres únicos, indivisibles, inteligentes, creados para vivir en sociedad y en armonía con su entorno

Teclear Sin Técnica

Al escribir no se trata simplemente de ir presionando el teclado para que se formen las palabras, aunque de hecho eso es lo que hay que realizar, la digitalización de lo que decimos requiere la técnica de digitar y las expresiones que formulamos requiere conocer el lenguaje con el cual nos expresamos para no incurrir en las consabidas faltas gramaticales.

Tampoco eso es todo lo que se requiere, entre tantas otras cosas que se deben tener en cuenta se requiere tener claros los conceptos de continente y contenido lo que equivale a decir que el concepto de “continente” requiere saber dónde ubicar el “contenido” de lo que decimos en los espacios permitidos por la hoja en blanco, es decir, el continente.

Cabe agregar, que debe existir cierta armonía entre el contenido y el continente para que aquello que intentamos expresar puedan estar al alcance de quién acuda a la lectura del mismo.

Todo esto lo decimos “como al pasar” sin detenernos a valorar la calidad de lo que expresamos, eso es algo que escapa a la intención de quien escribe y sólo puede ser opinable por quienes accedan a la lectura, es el lector, lejos de toda la pasividad que podamos atribuirle, quién se erige como “el juez” de la calidad expresiva de todo autor.


De manera que opinamos que existe un vínculo, un hilo conductor que une los extremos de toda pretendida comunicación y ese vínculo es lo que hace que existan “los elementos esenciales” entre ambos, quien escribe y quién realiza la lectura, es en esa simbiosis donde fluyen los sentimientos motivadores de toda la emoción contenida en la trama del texto publicado.

El Síndrome Del Ombligo

El Síndrome Del Ombligo
Autor: Hugo W Arostegui

Sin que influya en absoluto, el grado de desarrollo intelectual, en el cual una persona se desenvuelva, ni tampoco, sus cualidades humanas, germinadas como consecuencia del cultivo que haya realizado, a través del tiempo, de ciertos valores que hacen "al Ser Cultivado" en el sentido estricto de la definición de cultura.

Todo parece indicar, que para algunos de nosotros, el simple hecho de la convivencia diaria con quienes conforman nuestro entorno, ya sea esta relación de persona a persona, en un trato directo, o, como nos sucede a muchos, que nos conectamos por medio de las redes sociales, conformando un entramado virtual donde convergen y se interrelacionan todos los estereotipos de comportamientos, situación que pareciera les retrotrae a etapas de nuestra vida aún no superadas, como si el cordón umbilical que nos mantuvo vivos en el vientre materno, continuase en nosotros, conformando un reducto inexpugnable donde buscamos el refugio que nos aísle e inmunice a la vez, de un mundo exterior plagado de incógnitas no develadas.

Se dice y con acierto, que muchas personas padecen de este síndrome, consideran que son el centro del universo, que todo gira a su alrededor, que son, o deberían ser, el motivo y la medida de todo comportamiento, se sienten como la esponja que absorbe y depura a la vez, la vara que mide y adjudica intensiones, su ego no sabe de renunciamientos ni tampoco admite que las cosas sucedan simplemente porque otros actores las han hecho acontecer.

Estos días pasados he visto en las redes sociales innúmeras muestras de este comportamiento, en frases tales como: "que pasa contigo que no me has llamado" "porqué me exiges tanto tu atención" "no sabes que estoy muy ocupado en mis asuntos" "eres un egoísta que solo piensas en ti" etc. etc.

Aún en temas relacionados con el amor o las relaciones de pareja asistimos a expresiones que delatan que nos hemos construido diversas formas de clasificar lo que entendemos por amor.

Y lo mismo ocurre con el concepto de la amistad, nos catalogamos como amigos de tal y cual con el simple acto de apretar una tecla de nuestro ordenador y luego de tal protocolización nos integramos a los diversos grupos que se van conformando en las innúmeras redes sociales, las que han ido surgiendo, tal cual surgen los hongos latinos o las setas españolas ,en los claros de nuestros bosques luego de varios días de lluvias otoñales.

Efectos de la globalización que hoy nos aglutina y confunde identidades.
Quizás haya sido esta misma lluvia, la que vino precedida de un fuerte ventarrón, la que ha sacudido, con tanto ímpetu, las ramas que sostienen la frondosa arboleda de mi vida, quien haya esparcido, unas sobre otras, el bagaje de vivencias que hoy describo, vivencias que recojo entre mis manos, mientras intento, en vano, sustraerme a la añoranza , la que me invade el alma , cuando percibo tu ausencia.

sábado, 22 de junio de 2019

La Sensibilidad

 Puede parecer extraño, pero en cierta forma nos volvemos insensibles con respecto a nosotros mismos, pues generalmente, no advertimos el rumbo que le estamos dando a nuestra vida: pensamos poco en cambiar nuestros hábitos para bien; casi nunca hacemos propósitos de mejora personal o profesional; trabajamos sin orden y desmedidamente; dedicamos mucho tiempo a la diversión personal.

.En este sentido, la vida marcada por lo efímero y el placer inmediato o dejarse llevar por lo más fácil y cómodo, es la muestra más clara de insensibilidad hacia todo lo que afecta nuestra vida. Reaccionar frente ante las críticas, la murmuración y el desprestigio de las personas, es una forma de salir de ese estado de pasividad e indiferencia, para crear una mejor calidad de vida y de convivencia entre los seres humanos.

Debemos emprender la tarea de conocer más las personas que nos rodean: muchas veces nos limitamos a conocer el nombre de las personas, incluso compañeros de trabajo o estudio, criticamos y enjuiciamos sin conocer lo que ocurre a su alrededor: el motivo de sus preocupaciones y el bajo rendimiento que en momentos tiene, si su familia pasa por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud. Todo sería más fácil si tuviéramos un interés verdadero por las personas y su bienestar.

En otro sentido, vivimos rodeados noticias y comentarios acerca de los problemas sociales, corrupción, inseguridad, pobreza, distribución de la riqueza de manera desigual etc… estas cuestiones progresivamente las naturalizamos, dejamos que formen parte de nuestra vida sin intentar cambiarlas, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarlos. La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, pues no es correcto contemplar estos problemas creyendo que somos inmunes y que no nos afectarán.

Por el contrario, la sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social. Con sentido común y un criterio bien formado, podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás.


Brotes De Inspiración

Cuando uno siente que debe adoptar una actitud más comprometida consigo mismo, cuando los tiempos se resisten a dejarle el paso a una nueva postergación, cuando todas las excusas han sucumbido ante el aquí y el hora de las decisiones, es entonces y solo entonces que nos vemos en la necesidad impostergable de ir en procura de la inspiración.

La inspiración es más que una fuerza mental y física, es emocional y espiritual y hace que las personas logren cosas extraordinarias a un nivel superlativo.

A diferencia de la fuerza que proviene de la motivación, la inspiración añade un condimento de magia que trasciende la fuerza física y mental. Quién está inspirado goza de un talento maravilloso y sorprendente; de alguna manera se encuentra en transe con sigo mismo y genera, crea, brinda al mundo un aporte soberbio directo desde su ser.

Así, la inspiración, surge desde lo interno, desde el corazón, desde el alma. La inspiración no tiene nada que ver con la mente ni con la fuerza física, por lo contrario, es un atajo en donde nuestro ser se comunica hacia el mundo de forma directa, esquivando las barreras de la mente y trascendiendo el plano físico y real. La inspiración genera irrealidad y es el origen de la creación, de las ideas.

La inspiración se genera internamente en momentos determinados, a partir de estímulos emocionales que abren la puerta de nuestro ser y deja salir nuestra máxima expresión.

Para que exista la inspiración debe existir un sentimiento y ya sea éste positivo o negativo, la inspiración siempre es positiva. Si el sentimiento fuese un árbol, la inspiración son los frutos maduros. La inspiración da origen al talento. Una persona que se inspira con frecuencia es una persona talentosa (independientemente que el sentimiento que provoca su inspiración fuese positivo o negativo) ya que, por ejemplo, el dolor emocional también inspira.
Técnicamente la inspiración es el acto de ingresar aire a través de la nariz hacia los pulmones. Es notable que técnicas milenarias de meditación utilizan ésta técnica para lograr la inspiración que muchas veces se denomina iluminación. Es decir que el costado técnico de la definición es además una práctica habitual para el logro del fin: inspirarse.

forma de expresión que independientemente del canal escogido, el mensaje es rebelado con una intensidad majestuosa y supranatural. Es la erupción de un volcán cuando la lava es el talento.

Por otro lado la inspiración es propia de la persona que la genera y su exteriorización afecta a su entorno de diferentes maneras.

Por un lado genera admiración, placer, curiosidad y por otro lado genera motivación, es decir “ganas de hacer” también. Para generar inspiración en otra persona, para inspirarla, hace falta una conexión emocional que permita ayudar a nacer la semilla de la inspiración.

Así, la inspiración, en consecuencia, es una herramienta para motivar e inspirar a otras personas pero a partir de factores internos, de emociones, de sentimientos transmitidos.

Hay que tener en cuenta que el efecto provocado a partir de la inspiración es tan intenso que puede durar toda una vida, incluso por momentos intermitentes.

Por esa razón es una herramienta que busca utilizarse para proyectos a largo plazo, incluso usted puede estar inspirado en realizar varios proyectos porque la inspiración no está anclada a un objetivo puntual, sino que es la necesidad de ser, más que de hacer. Tiene más que ver con el camino, con el trayecto, con el medio y no con el fin o con los objetivos.


Ante La Inmensidad

“Una mañana, caminando por la playa, mis pies, la arena y el mar, de pronto, percibí la inmensidad, la percepción y yo éramos uno y juntos, el universo.

Una mañana, caminando por la playa, mis pies, la arena y el mar.”

En mis tiempos de juventud, y ustedes me dirán: “otra vez hablando de sus tiempos de juventud” y por supuesto, tienen toda la razón, pero lo que pasa es que esta vez estoy intentando desarrollar un tema que trata sobre la inmensidad y para mencionar la inmensidad no debe haber nada mejor que recurrir a las experiencias de vida en las cuales nos hemos identificado con esta tan extraña como maravillosa sensación de percibir ese gran telón donde se despliega ante nuestra insignificante inmediatez la enorme dimensión de todo aquello que nos rodea en el inconmensurable universo en el cual aportamos algo que nos identifica con el arte y la creatividad que es en en donde se expresa toda nuestra humanidad.

Dentro del ámbito de la Literatura también se ha recurrido al uso de ese término para darle título a numerosas obras.

Este sería el caso, por ejemplo, de “Este inmenso mundo”, que fue escrito por Lewis Sinclair. La novela gira en torno a Hayden Chart, un hombre que se encuentra atravesando uno de los momentos más trágicos de su vida: la muerte en accidente de tráfico de su mujer.

Esa pérdida le duele tanto que ni siquiera su profesión como arquitecto le satisface. Por eso, decide emprender un viaje lejos de su hogar. Se marcha a Europa y concretamente a Florencia, donde se topará con una ciudad que le enamorará y que le devolverá parte de la felicidad perdida.

Es habitual que tanto coloquialmente como dentro del ámbito del arte se utilice inmenso para definir al mar, que se convierte en fuente de inspiración para poetas, compositores, escultores o pintores.

Y todo ello sin olvidar que, de la misma manera, se emplea para referirse al cielo.

Algo inmenso puede ser inmensurable en su esencia, ya que no existe ninguna posibilidad de establecer una medición. En este sentido, el concepto suele utilizarse en referencia a Dios y a sus atributos.

Es posible expresar que Dios es inmenso, ya que su presencia no puede medirse, o que el amor divino es inmenso porque abarca a todas las criaturas y no deja a nadie afuera



Principiando El Invierno


Estamos en el fin de otoño, diría que casi en invierno, a las ocho de la tarde después de volver del paseo que realizo tres veces al día con mi pastor alemán, a esa hora ya es noche, está oscuro, la temperatura ambiente, cuando no llueve, ha bajado considerablemente y la sensación térmica que como se dice vulgarmente “cala los huesos” es una invitación ineludible a sentarse al lado del calor de la estufa y cuando ese “calorcito reconfortante” comienza a aclimatar el ambiente, pensamos: para acostarnos temprano es tarde y para hacerlo tarde es muy temprano, entonces no encontramos nada mejor que sentarnos con nuestro note book en la falda por encima de alguna manta y ponernos a despuntar nuestro “vicio” de escribir alguna cosa en su teclado.


Como los temas no son una cosa “de soplar y hacer botella” antes que hacer ninguna otra cosa nos conectamos con nuestro e/mail y nos actualizamos con las noticias que afortunadamente “la siempre atenta” casilla de correo no nos deja de proveer.

Al enterarnos de todo lo que pueda estar pasando con esta “puesta al día” que siempre realizamos, los perfiles de cada uno van cobrando vida propia y podemos sentirles, tal como si ellos mimos estuviesen a nuestro lado susurrándonos al oído, y entonces sí, las respuestas no tardan en llegar y se plasman en nuestros artículos que posteriormente publicamos.

Esta es una buena forma de transitar por el invierno y al resguardo del calorcito de los leños encendidos evocar las imágenes que cual si fuesen parte de las chispas que saltan y bailan delante nuestro van cintilando como flashes intermitentes en nuestra mente y corazón.


Desempolvando La Historia

Durante todo el siglo XIV, y agudizándose hacia el año 1400, Europa occidental, atravesó una crisis que minó los basamentos del estado feudal, disminuyendo la población a límites insospechados.
Las tierras, base económica de la época, se tornaron improductivas por el agotamiento de los suelos, las variaciones climáticas con lluvias intensas que provocaron inundaciones, y la falta de técnicas agrícolas adecuadas. Se cambió el cultivo de cereales por el de legumbres y centeno, encareciéndose por consiguiente el precio de los cereales. Todo esto motivó grandes hambrunas que ocasionaron un debilitamiento generalizado de la población que quedó expuesta a contraer enfermedades.
A partir de 1348, Europa se vio afectada por una epidemia de peste negra, que le costó la vida aproximadamente a 25.000.000 de personas. Las deficientes condiciones sanitarias contribuyeron a su propagación, extendiéndose desde el norte de Europa (Noruega y Suecia) hasta el mar Mediterráneo y desde Constantinopla hasta Gran Bretaña.
Es probable que la enfermedad haya tenido su origen en China, y llegó a Europa a través de las rutas comerciales.
La peste manifestaba sus síntomas a través de dolores de cabeza, fiebre, manchas negras, forúnculos y expectoraciones. Hoy se sabe que la peste negra o bubónica es causada por la bacteria Yersinia pestis propagándose a través de las pulgas de las ratas, y tiene cura, pero en ese tiempo fue atribuido a un castigo divino, y la gente llegó a auto-flagelarse como penitencia para obtener la salvación.
Esta recesión produjo un aumento de precios, una baja en los salarios y por consiguiente el aumento de la tensión social.
Las guerras que enfrentaron a los diversos reinos agravó aún más el problema, como la que sostuvieron Francia e Inglaterra, conocida como la guerra de los Cien años.
Los campesinos que sobrevivieron, debieron emigrar a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida y así nació un nuevo orden económico-social, con el desarrollo de las ciudades y la concentración del poder real, que desembocaría en un cambio político, del feudalismo al absolutismo monárquico, que caracterizaría a una nueva etapa histórica, conocida como Edad Moderna.

Con la consolidación de los estados modernos, y la desaparición de los distintos reinos feudales de la Edad media, que habían originado la fragmentación del poder entre numerosos señores feudales, surgió un régimen político caracterizado por la concentración del poder en la persona del rey, donde los poderes no están separados, para su control, sino, por el contrario, unidos para robustecer la capacidad de mando del monarca, que puede de ese modo, elaborar las leyes, aplicarlas, administrar el estado, y ejercer el poder militar.
Del latín “a legibus solutus”, significa, libre de ataduras legales, y justamente, el rey es quien podía decidir cualquier cuestión a su arbitrio, y sin sujeción a normas, que existían sólo para los súbditos.
Esta forma de gobierno encontró sustento en las ideas de Bodin en el siglo XVI y Bossuet o Hobbes en el siglo XVII.
El francés Jean Bodin (1530-1596) escribió numerosas obras, como por ejemplo “Seis libros de la república”, donde expresa “el soberano no tiene que rendir cuentas sino a Dios”.
Thomas Hobbes, filósofo inglés (1588-1679), vivió en una época conflictiva por los enfrentamientos entre los partidarios del absolutismo monárquico y los parlamentarios que querían un rey con poderes limitados por un Parlamento. Su teoría del Estado fue producto de la búsqueda de un estado más pacífico y seguro, y la elaboró durante su exilio en París. Su máxima obra, fue “Leviatán” (1651), donde parte de la existencia de un estado de naturaleza, anterior a la existencia misma del estado.
Para Hobbes, los primeros hombres que vivían libres sin autoridad ni leyes, lo hacían en un estado de guerra permanente para lograr su subsistencia. Según sus palabras “el hombre es un lobo para el hombre”. Para garantizar la seguridad y el bienestar de todos, los hombres renunciaron a todos sus derechos, salvo el de la vida, por un pacto irrevocable, para que el Estado les garantice a todos que vivirán en paz. Así nació para este autor el estado absolutista, que es para él el único posible. Puede observarse que para Hobbes son los propios hombres, mediante un contrato quienes le otorgan al monarca el poder absoluto, y no hace provenir esta autoridad de Dios, como Bodin.
El francés Jacques Bossuet (1627-1704) se mostró partidario del absolutismo con las siguientes características: la monarquía debía ser sagrada, absoluta, paternal y sometida a la razón”. El único límite a la autoridad del rey lo halla en la ley divina.
El origen de tan inmenso poder, en la mayoría de los pensadores, salvo Hobbes, estaba en Dios, teoría que se veía sustentada, además, por el antiguo Derecho Romano. La divinidad se lo había concedido para que pudieran gobernar libremente y sin ataduras, que en la práctica significaba que debían ejercer su autoridad sólo sujeta a los mandatos de la ley divina, lo que los obligaba a ser justos y dignos de tan gran privilegio. Sólo algunos monarcas lo fueron.
Un límite a tan vasto poder lo representaban los miembros de la nobleza, que gozaban de amplios privilegios sociales y económicos, estando integrados a la burocracia (como funcionarios) y a la milicia. El clero también constituía una clase privilegiada y gozaba de amplios derechos.
Con el convencimiento de la utilidad de la aplicación de la teoría económica del mercantilismo, que aseguraba que los países serían ricos y poderosos con una balanza comercial favorable, o sea, que las exportaciones superaran a las importaciones, se vieron obligados durante el siglo XVII, a fomentar el desarrollo industrial, favoreciendo así a una clase social, que pertenecía al conjunto de la población no privilegiada, el estado llano o tercer estado, que pagaba los impuestos con los que el resto de los estados se beneficiaba, y que se dedicaban a las actividades comerciales e industriales.
Sin embargo, el fortalecimiento económico de este sector social, sería en definitiva, el que pondría fin al sistema de monarquías absolutas, cuando considerándose dueños del poder económico, estas personas, llamadas burgueses, decidieron que debían participar del poder político, y no sólo obedecer en un estado que ellos económicamente sostenían. Esto ocurrió a partir de mediados del siglo XVIII, siendo su máxima expresión la Revolución Francesa.
En España, pueden considerarse absolutistas los gobiernos de Carlos I y Felipe IIpertenecientes a la dinastía de los Austrias, que fue en creciente aumento hasta hacerse fuerte en la dinastía de los Borbones en el siglo XVIII.
En Inglaterra, pude citarse como represente del absolutismo, Jacobo I, de la dinastía de los Estuardo, que gobernó entre 1603 y 1625. Entre 1640 y 1648, Inglaterra debió hacer frente a una revolución que puso fin a este sistema, que recién fue restaurado en 1660 hasta 1668 en que una nueva revolución impidió el ejercicio del poder absoluto por parte de los monarcas.
En 1589, en Francia, el Borbón, Enrique IV trató de lograr la concentración de poderes, saliendo victorioso de la sublevación de la Fronda que ocurrió entre 1648 y 1653. Entre los años 1643 y 1715Luis XIV, conocido como el “Rey Sol”, acuñó la frase “El Estado soy yo”, que simbolizaba la aspiración del absolutismo de la época. Fue un hábil diplomático, que organizó el mejor ejército europeo del siglo XVII.
Pero surgirán otras voces, como la de Locke(1632-1704) que se elevarán para pedir la limitación del poder del soberano para evitar el ejercicio ilimitado y arbitrario del poder. También habló como Hobbes de la existencia de un contrato social, pero para Locke el estado de naturaleza no era hostil sino que las personas vivían armoniosamente. El estado fue producto de observar las ventajas que traería su constitución, para lograr mayor seguridad y defensa de los derechos de todos, evitando la venganza privada. Para ello los individuos integrantes del Estado se reservaron el poder supremo y pudiendo destituir a los gobernantes si abusan de los poderes delegados por el pueblo, que son sólo los necesarios para poder ejercer su mandato.
Esta teoría del contrato social, va a ser profundizada por Rousseau (1712-1778), quien describe al estado natural como un paraíso donde todos los hombres son iguales y disfrutan de una abundancia de recursos que aseguran las necesidades de todos. Este estado natural es plenamente democrático ya que todos los hombres son iguales y no existe la propiedad privada. Fue recién cuando la naturaleza se tornó más rebelde generando cambios climáticos, cuando los bienes comenzaron a escasear. Esto originó la lucha por la posesión de los recursos que ya no abundaban y tornó la vida insegura. 

Entonces, los hombres sintieron la necesidad de crear un Estado que les brindara esa seguridad perdida, haciendo un contrato social, donde cada persona acepta someterse a la voluntad de la mayoría, que representaría la voluntad general.
Estas dos últimas ideas, junto a las de otros filósofos ilustrados, harían germinar las ideas democráticas, que luego de la Revolución francesa, irían paulatinamente aniquilando el régimen político del absolutismo monárquico para dar paso a un nuevo sistema: el democrático.
Entre los años 1756 y 1763, se desató este conflicto bélico que enfrentó a Gran Bretaña y Prusia contra España, Francia, Austria y Rusia.
Francia y Gran Bretaña rivalizaban por las posesiones de Silesia, América del Norte y la India. En 1756, el cargo de Primer Ministro inglés fue asumido por William Pitt, quien elaboró una estrategia para lograr la hegemonía inglesa en el comercio mundial. En América del norte, la zona cuestionada era del oeste de los montes Apalaches y los derechos de pesca en Terranova.
Gran Bretaña logró importantes triunfos que le posibilitaron apoderarse del Canadá francés, que fue utilizado para comerciar peces y pieles. La India, en manos francesas, era un fuerte mercado comercial, cotizado por los ingleses. Dakar, en África, fue blanco de las ambiciones inglesas, que la convirtieron en centro de provisión de esclavos y caucho.
Entre España y Gran Bretaña, la rivalidad se generó por las constantes agresiones a sus embarcaciones y comercio por parte de la segunda. En 1761, España y Francia firmaron el Tercer Pacto de Familia, por el cual España se unió a los franceses en su lucha contra Gran Bretaña,
Silesia, región ubicada en las actuales, Polonia, República Checa y Alemania, estaba bajo el dominio de Prusia, luego del Tratado de Aquisgrán de 1748, que había puesto fin a la Guerra de Sucesión austríaca. Austria se propuso recuperarla y contó para ello, con el apoyo de Francia, Rusia, Sajonia y Suecia.
En el año 1756, el rey de Prusia, Federico II el Grande, ordenó atacar Sajonia y luego Bohemia. Sin embargo en la batalla de Kolin, se produjo el triunfo austríaco. A pesar de esta victoria, los franceses, aliados de Austria, fueron derrotados por los prusianos en Rossbach, el 5 de noviembre de 1757. 

Exactamente un mes más tarde los austríacos sufrieron una nueva derrota en Leuthen, repitiéndose el resultado un año más tarde en Zorndorf.
El 12 de agosto de 1759, en Kunesdorf, cerca de Francfort, los prusianos sufrieron un gran revés, al ser vencidos por las fuerzas aliadas austríacas y rusas, pero al año siguiente los prusianos se impusieron a Austria, derrotándolos en Liegnitz (Silesia) y Torgau (Sajonia).
En 1761 España inició una serie de conquistas que se prolongaron el año siguiente, logrando apoderarse del norte de Portugal y de la colonia del Sacramento, pero su buena ventura duró poco, ya que sucumbió ese último año ante los ingleses, que tomaron bajo su dominio La Habana y Manila.
Los rusos se apoderaron de Berlín, pero en 1762, pero Rusia firmó, bajo el mando de Pedro III, un tratado de paz con Prusia, retirándose de la guerra.
La guerra finalizó con la firma del Tratado de París, del 10 de febrero de 1763, donde Francia perdió a favor de Inglaterra, sus tierras en Canadá, la India, salvo Mahé, Yanaon, Pondicherry, Karikal y Chandernagor, el territorio del este del Mississipi y al oeste de los Apalaches, retirándose de la isla de Menorca.
España abandonó el norte de Portugal, recibiendo Florida y Luisiana.
Francia, la gran perdedora, conservó algunas posesiones en la India, el derecho de navegación del río Mississippi y el de pesca sobre Terranova. Obtuvo la Florida en Estados Unidos, y algunas islas como la de Gorée, San Pedro, Miquelón, Guadalupe y Martinica.

viernes, 21 de junio de 2019

El Fruto De La Excelencia

Siempre me he preguntado qué hubiera sido de mí si no hubiese tenido la oportunidad de conocer desde muy joven el significado de la excelencia y sobre todo el poder encontrar en la historia del pensamiento griego la relación que siempre ha existido entre los valores que se enseñaban en occidente y los contenidos en el pensamiento de la Grecia clásica.
Cuando encontré en los textos clásicos la definición del concepto del areté y su importancia en la búsqueda constante de la realización personal, tal hallazgo ha marcado significativamente toda la perspectiva de mi pensamiento, a un punto tal,  de que desde entonces, hace tanto tiempo atrás, ha sido un faro orientador que me ha marcado el rumbo y en el cual confío en cada esfuerzo que realizo
La Areté
Según Hipias de Élide el fin de la enseñanza era lograr la areté, que significa capacitación para pensar, para hablar y para obrar con éxito. La excelencia política («ciudadana») de los griegos consistía en el cultivo de tres virtudes específicas: andreía (valentía), sofrosine (moderación o equilibrio) y dicaiosine (justicia): estas virtudes formaban un ciudadano relevante, útil y perfecto. A estas virtudes añadió luego Platón una cuarta, la Prudencia, con lo que dio lugar a las llamadas Virtudes cardinales: la prudencia, la fortaleza y la templanza se corresponderían con las tres partes del alma, y la armonía entre ellas engendraría la cuarta, la justicia. En cierto modo, la areté griega sería equivalente a la virtus, dignidad, honor u hombría de bien romana.
En la Grecia antigua podía hablarse indistintamente de la areté de un soldado, de un toro o de un navío, aunque su uso para los objetos inanimados es raro. Sin embargo, desde la Época Arcaica estuvo vinculado especialmente a la posesión de las virtudes, en especial la valentía y la destreza en el combate.
Para los primeros griegos guerreros de hace más de tres mil años el único camino de alcanzar la areté era mediante hazañas en la batalla. El ejemplo clásico es Aquiles, quien prefiere morir en combate antes que cualquier otra forma de vida. Los griegos tenían mucho miedo al destino. El destino podía impedirles de forma inmediata alcanzar la areté. Por ejemplo, un accidente, nacer ciego, o nacer mujer imposibilitaba para conseguir hazañas en la batalla. También la areté se relaciona con la astucia en las obras de Hesíodo y Homero; cuando en la IlíadaAgamenón alaba a Penélope, lo hace en atención a la cooperación de ésta con los propósitos de Ulises.
Hacia la época clásica —sobre todos los siglos V y IV a. C.— el significado de areté se aproximó a lo que hoy se considera virtud, fundamentalmente a través de la obra de Aristóteles, en general, incluyendo rasgos como la μεγαλοψυχια (megalopsyjía, 'magnanimidad'), la σοφροσυνη (sofrosyne, 'templanza') o la δικαιοσυνη (dikaiosyne, 'justicia')
La adquisición de la areté era el eje de la educación (παιδεία, paideía) del joven griego para convertirse en un hombre ciudadano, siguiendo el ideal expuesto por IsócratesHuellas de la concepción más restringida de la era arcaica se pueden ver en el énfasis puesto en la disciplina y dominio del cuerpo mediante la gimnasia, una de las actividades principales, y la lucha, pero una formación acabada incluía también las artes de la oratoria, la música y —eventualmente— la filosofía.

Si bien la posesión de la areté seguía mayormente restringida a los varones de la nobleza —llamados por lo general αριστοι, aristoi, "los buenos"—, a quienes estaba reservada la concurrencia a los gymnasia, el análisis de los filósofos elaboró una sofisticada teoría de las facultades espirituales. Tanto Platón como Aristóteles harían de la areté uno de los conceptos centrales de su doctrina ética. El Menón, diálogo platónico que marca el pasaje de los diálogos mayéuticos a los diálogos metafísicos, se centra precisamente en el problema de si es posible hacer una ciencia de la areté.

El Afán De Superación

La superación personal no tiene límite, es decir, un ser humano puede seguir progresando a nivel de conocimiento y de toma de conciencia a lo largo de su vida. Voluntad y conocimiento que son la base de la superación personal, son dos cualidades que diferencian al ser humano del resto de seres del universo. La superación personal muestra la capacidad que tiene un ser humano para reflexionar sobre sí mismo, pero lo que es más importante, para actuar de acuerdo a sus valores y creencias. La superación personal tiene una base teórica a nivel de reflexión pero es fundamentalmente práctica.

La superación personal es ese motor intrínseco que a nivel de motivación mueve el corazón humano cuando una persona aspira a ser más sabia, más competente y más capaz. La superación personal remite a ese proceso temporal de cambio en el que una persona sale de su zona de confort para establecer nuevos hábitos y cualidades para mejorar su calidad de vida.

Pasado, presente y futuro definen la vida humana. Pues bien, la superación personal también se entrena en presente analizando los errores del ayer para obtener una experiencia práctica y evitar tropezar dos veces en la misma piedra.

El proceso de superación personal supone dejar atrás ciertos hábitos y creencias irracionales para dar paso a una nueva realidad que refuerce el bienestar personal.
Existen recursos especialmente recomendados como el coaching y los libros de autoayuda para reforzar la superación personal.

La superación personal muestra el proceso de crecimiento interior ilimitado que marca la vida de un ser humano desde que nace hasta que muere. Mientras que el paso de los años deja una huella física en forma de arrugas, por el contrario, a nivel interior, los años son sinónimo de experiencia, madurez, riqueza de vivencias y sabiduría.

La superación personal conduce a una persona a ser más feliz. En última instancia, asumir un proceso de este tipo es una decisión personal que nunca puede ser impuesto de forma externa. Es decir, nadie puede ser ayudado si no se deja ayudar, y nadie puede cambiar si no quiere hacerlo.

La superación personal muestra, a nivel humano, que querer es poder y que los límites no están en la realidad sino en la mente.