sábado, 5 de noviembre de 2016

Si Dependiera De Mí …


Hemos escuchado muchas veces frases muy similares a las de este título, decir, ha si dependiera de mi… es algo que está en la punta de la lengua cuando nos referimos a lo que hacen o deberían hacer otras personas, por extensión agregaríamos: si dependiera de mí no haría tal cosa, si dependiera de mí tendría más cuidado, y seguiríamos utilizando esta expresión tantas veces como posibilidades de evaluar el comportamiento ajeno tuviésemos por delante.

Ahora bien, esta premisa de “dependiera de nosotros”, no solamente es universalmente válida sino que además, debemos estar gratos de que así suceda, nadie puede hacer por nosotros lo que deberíamos hacer por nosotros mismos, nuestras posibilidades de sobrevivencia dependerá de cuánto lo hayamos comprendido y no solamente se trata de comprender sino más bien de aplicar en todo cuánto sea menester que tengamos el desafío imperativo re realizar.

Esto que mencionamos se aplica en todos los órdenes de la vida comenzando desde la niñez y continuando, desde entonces, hasta cuantas etapas de nuestra consolidación como criatura humana lo requiera.

Esta realidad también puede ser utilizada como “una gran excusa” un comodín que podemos esgrimir cuando lo queramos en el “gran mazo de nuestras justificaciones” todo lo que hemos expuesto no nos exime de responsabilidad para con nuestros semejantes, lo cierto es que nadie puede hacer lo que nos corresponde a cada uno, pero nuestra condición humana requiere de que sintamos en nuestro fuero íntimo de que si  “dependiera de nosotros” indudablemente lo haríamos.

Hugo W Arostegui


Rendirse Jamás


“De esto se trata, en gran medida, el “ser o no ser” felices. Se trata de qué hicimos con nuestros sueños. Porque sueños tenemos todos:
-sueños propios y sueños prestados.
-sueños humildes y sueños de grandeza.
-sueños impuestos y sueños olvidados.
-sueños horribles y sueños encantadores.
Nuestra vida está llena de sueños. Pero soñar es una cosa y ver qué hacemos con nuestros sueños es otra. Por eso, la pregunta inicial es, siguiendo al tango, qué hicimos, qué hacemos y qué haremos con esa búsqueda llena de esperanzas que los sueños, ellos, prometieron para bien y para mal a nuestras ansias. El sueño del que hablamos no es una gran cosa en sí mismo: una imagen de algo que parece atractivo, deseable o por lo menos cargado de cierta energía propia o ajena, que se nos presenta en el mundo del imaginario. Nada más y nada menos. Pero si permito que el sueño me fascine, si empiezo a pensar “qué lindo sería”, ese sueño puede transformarse en una fantasía. Ya no es el sueño que sueño mientras duermo.
La fantasía es el sueño que sueño despierto; el sueño del que soy consciente, el que puedo evocar, pensar y hasta compartir. “Qué lindo sería” es el símbolo de que el sueño se ha transformado. Ahora bien, si me permito probarme esa fantasía, si me la pongo como si fuera un saco y veo qué tal me queda, si me miro en el espejo interno para ver cómo me sienta y demás… entonces la fantasía se vuelve una ilusión. Y una ilusión es bastante más que una fantasía, porque ya no la pienso en términos de que sería lindo, sino de “cómo me gustaría”. Porque ahora es mía.
Ilusionarse es adueñarse de una fantasía. Ilusionarse es hacer propia la imagen soñada. La ilusión es como una semilla: si la riego, si la cuido, si la hago crecer, quizá se transforme en deseo. Y eso es mucho más que una ilusión, porque el “qué lindo sería” se ha vuelto un “yo quiero”. Y cuando llego ahí, son otras las cosas que me pasan. Me doy cuenta de que aquello que “yo quiero” forma parte de lo que soy. En suma, el sueño ha evolucionado desde aquel momento de inconsciencia inicial, hasta la instancia en que claramente se transformó en deseo sin perder el contenido con el cual nació. Sin embargo, la historia de los sueños no termina aquí; muy por el contrario, es precisamente acá, cuando percibo el deseo, donde todo empieza.”

Hugo W Arostegui


viernes, 4 de noviembre de 2016

Extravagantes Y Excéntricos


Todos hemos tenido en ciertas ocasiones la oportunidad de compartir parte de nuestro tiempo con algunas personas cuya forma de comportase pareciera estar completamente ajena con lo que pudiera considerarse como “socialmente admitido” al punto de prescindir en absoluto de “normas o estilos” que hacen a sus “presentaciones en sociedad”.

La excentricidad no es, como se suele pensar, una forma de locura. Habitualmente es una clase de orgullo inocente, tanto el genio como el aristócrata a menudo son recordados como excéntricos porque ambos actúan sin temor y no son influenciados por las opiniones y los caprichos de la muchedumbre.
Los excéntricos puede que no comprendan los estándares del comportamiento normal en su cultura, viven absolutamente despreocupados por la desaprobación que puedan tener sus hábitos o creencias dentro de la sociedad y exhiben lo más a menudo posible un individualismo extremo.
Muchas de las mentes más brillantes de la historia han mostrado comportamientos y hábitos inusuales.
Otras personas manifiestan un gusto excéntrico a la hora de elegir su ropa o tiene aficiones o colecciones excéntricas que mantienen con absoluta persistencia. También pueden tener una manera del hablar precisa y pretenciosa, con originales juegos de palabras y recursos lingüísticos.
Algunos individuos pueden incluso realizar excentricidades consciente y deliberadamente, en un intento de apartarse de las normas sociales o aumentar un sentimiento único de identidad; empujados de forma considerable por los estereotipos (por lo menos de la cultura popular y especialmente por los personajes ficticios) asociados a menudo a la excentricidad. Sin embargo, esto no siempre resulta acertado y el individuo en cuestión puede ser rechazado por los demás, que piensan que simplemente pretende llamar la atención.
Lo cierto es que estas personas existen, forman parte de nuestra convivencia y sin duda alguna enriquecen nuestros conceptos de “compartir la diversidad” son nuestros amigos y vecinos de barrio, compañeros de estudio o de trabajo, y también, por qué no, miembros de nuestra propia familia.

La vida en sociedad les incluye de pleno derecho y si su comportamiento social no contempla nuestro  “concepto de normalidad” deberemos aceptarles e integrarles tal cual son.


Hugo W Arostegui

Cultivemos La Ilusión


 “Con esta frase se apostilla las esperanzas que mantienen la ilusión que no siempre se cumple. Se trata de una frase consolatoria empleada cuando la realidad no ha proporcionado lo que anhelamos.”

Los sueños y la ilusión son el motor que alientan a la esperanza e incentivan la capacidad creativa de la persona humana, nunca se sitúan fuera de nuestro alcance como jamás se es tan viejo, nos referimos a los sueños y a la ilusión de que algún día, no tan lejano como la vida misma, formen parte de nuestra realidad como un corolario merecido por  todo el esfuerzo realizado.

“La ilusión está vinculada a los sentidos y es esa capacidad que poseemos las personas para reunir todas nuestras fuerzas y concentrarlas a favor de la conquista de un objetivo.

Ilusión es una palabra que procede del latín ilusionis y significa engaño. Porque así es la ilusión, es ese don que tenemos los seres humanos para creer en aquellas cosas que no vemos, pero que nos ayudan a vivir.

La ilusión está conectada a emociones positivas. Cuando nos ilusionamos nos sentimos bien, nos sentimos plenos y motivados.

Nuestra mirada cambia. Nuestro estado emocional también. Nos sentimos entusiasmados y cargados de energía. Es un sentimiento que nos empodera.

Desde pequeños recurrimos a las ilusiones para construir nuestro proyecto de vida, para diseñar nuestros sueños y fijar nuestras metas. Vivimos con ella porque es la fuerza que nos empuja a alcanzar nuestros objetivos. La ilusión es nuestra compañera de viaje. Con ella pensamos dónde nos gustaría ir, qué nos gustaría ser o a quien quisiéramos tener a nuestro lado. 

La ilusión nos ayuda a hacer realidad nuestros sueños.”

La ilusión atraviesa horizontalmente todas las etapas de nuestra vida, desde nuestra primera infancia nos ilusionamos con los duendes y las hadas y aunque el tiempo transcurra inexorablemente desde que recibimos la primera palmada en nuestra cola, nada ni nadie podrá jamás impedirnos soñar y poder nutrir a la alma del encanto de la ilusión.

La ilusión al igual que el aire que respiramos siempre estará latente y aunque no la veamos fluye constantemente impregnando de sentido a nuestra existencia.

Hugo W Arostegui


El Valor De La Confidencia


Una de las consecuencias previsibles y esperables en el incremento de intercambio de información que se produce entre “los nuevos amigos” que incorporamos a nuestras redes sociales las que han crecido tanto en cantidad como en intensidad.

Como sabemos en este intercambio mencionado, como es propio de las personas intervinientes suelen darse situaciones muy particulares donde afloran además del intenso intercambio de información que mencionamos relaciones de confianza entre los intervinientes donde se comparten datos de orden personal y confidencialidad que hacen parte de la privacidad de cada uno de los actores.

“Si bien la confidencia puede aparecer en cualquier ámbito y nivel de relación, entre los amigos íntimos resulta ser sumamente frecuente dado que uno a los amigos que más confianza les tiene les cuenta sus cuestiones más íntimas y personales. Por caso, la confidencia es más frecuente que se produzca cuando existe un importante grado de confianza entre las personas.

Uno de los sinónimos de este término que más empleamos es el de secreto. El secreto es una cuestión que permanece oculta y se esconde de la mayoría de las personas, por tanto, es desconocido por una importante cantidad de individuos y solamente conocido por quienes comparten el secreto en cuestión.

Asimismo como indicábamos respecto de la confidencia, el secreto puede implicar cuestiones personales que atañen a las personas ordinarias o bien tratar cuestiones o situaciones vinculadas a sectores de poder y de autoridad que de conocerse pueden causar notable repercusión en el común de la gente.

Cabe destacarse que en cualquiera de los casos mencionados, una confidencia entre amigos o una información clasificada que atañe a la seguridad de una nación, por ejemplo, deberán establecerse medidas de seguridad entre los intervinientes para garantizar la confidencialidad de aquello que se comenta.

Si le contamos un secreto a un amigo debemos cerciorarnos que alrededor o en la habitación en la que lo hacemos no haya nadie escuchando.”

Como se suele mencionar “las paredes escuchan” de manera que la confidencia mejor guardada es aquella que involucra a adultos conscientes y responsables que bajo ningún concepto admitirían divulgar aquello que se les ha confiado y que por su contenido íntegra   uno de los más preciados valores que hacen a una sincera y genuina amistad.

Hugo W Arostegui

jueves, 3 de noviembre de 2016

Pensemos En Positivo


Antiguamente se pensaba de que cuando nos quejábamos por alguna cosa que nos ha pasado o que nos pudiese pasar más adelante era como el tener que realizar dos trabajos, uno era el trabajo de lamentarnos por lo que nos hubiese sucedido o nos pudiese llegar a pasar y el otro trabajo inevitable estaba referido a que si algo nos pasara, o nos pudiese llegar a pasar, tendríamos que  agregarle la lamentación por el mal que nos haya sucedido.

Lo que se pretendía entonces era de que nos diésemos cuenta de que no son para nada útiles las lamentaciones cuando las consecuencias negativas de lo que haya sucedido o nos fuese a suceder tendríamos que enfrentarlas y superarlas de la misma manera con el agravante de que le sumaríamos a ese acontecimiento negativo el doble trabajo de tener que sufrirlo y el de lamentarlo.

“Cualquier momento es oportuno para tener un pensamiento positivo pero existen momentos de la jornada especialmente idóneos. A primera hora de la mañana, puedes comenzar el día dándote un mensaje de ánimo, por ejemplo, "hoy voy a tener un día maravilloso". Para finalizar, también puedes despedir el día con un pensamiento optimista a modo de gratitud por todos los instantes de felicidad que has vivido a lo largo de ese día.

El pensamiento positivo y el pensamiento negativo muestran que la realidad es única, sin embargo, existen un montón de interpretaciones posibles a partir de esa realidad. Intenta quedarte siempre con una interpretación que te haga bien a ti (el pensamiento negativo es una causa de dolor, de mucho sufrimiento y desánimo). El pensamiento positivo muestra el poder de la actitud frente a las circunstancias externas.”

De manera que debemos acostumbrarnos “a tener espaldas anchas” para cargarlas con “optimismo” y no perder la posibilidad de ejercitar una buena sonrisa, en el transcurso de la vida tendremos la oportunidad de enfrentar “todos los climas” y sabido es el refrán que nos debería acompañar cuando las inclemencias nos azoten el rostro “al mal tiempo buena cara”
“Referido al comportamiento, recomienda mantener el temple y no desanimarse cuando se presentan contrariedades y momentos difíciles, pues, pese a no poder cambiar la situación, se puede cambiar la actitud.


Hugo W Arostegui


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Donde Las Dan Las Toman


“El significado del refrán: La persona que actúa de forma negativa, maliciosa, deshonesta, debe afrontar las posibles consecuencias. En otras palabras, si haces algo malo deberás estar dispuesto a recibir lo mismo”

En nuestro trato cotidiano tanto el que solemos dar como el que esperamos recibir de contrapartida no debe ni puede ser considerado como si ambos, tanto el que dimos como el recibido, estuviesen sujetos a alguna “partida de contrapunto” donde entran en juego “todas nuestras pasiones” una imaginaria “ley del más fuerte” donde culminamos deshumanizando todos los valores que debiéramos haber adquirido y desarrollado como integrantes activos de una comunidad debidamente organizada.

"El vivo vive del bobo y el bobo de su trabajo"

Resulta que en la sociedad hay la falsa creencia que aquel que sigue las reglas, las leyes, respeta el derecho ajeno y es responsable de sus acciones, eso es ser bobos porque el que se aprovecha de los demás, el que se burla de los derechos de otros y no sigue las reglas o no respeta ninguna norma social, es el tan famoso vivo que se ufana de engañar y aprovecharse de las circunstancias.

Como. está pasando hoy en día que hay una manadas de "Vivos" irrespetando de todas las formas nuestro derechos.

Pero esa forma de actuar siempre se le ha dado un honor especial ya que se aplaude a todo aquel que mediante engaños y trucos obtiene ganancias sin tanto esfuerzo.

Hay más personas queriendo ser vivos y peor dan fe que no hay políticos justos y no hay lideres justos, porque todo aquel que se aventure a querer dirigir un alto cargo, ya sea político, empresarial o religioso, siempre lo etiquetan "Que se hacen ricos por los bobos"...dejando la duda que no hay personas justas solo personas aprovechadas de sus cargos de líderes.

Gracias a los vivos pagan justos por pecadores. que piensan ustedes ¿quién es bobo y quien es vivo? si quieren saber mi opinión, solo diré estas palabras:

"Tu usas la justicia según el grado de persona que eres"...y el que se cree vivo es porque se está muriendo poco a poco como persona.

Como solían decir nuestros abuelos: “quién a hierro mata no muere a zapatillazos”


Hugo W Arostegui

Colaboremos


Es importante que podamos desarrollar una actitud positiva en relación con el trato que podamos establecer con aquellas personas que nos procuran para requerir orientación en asuntos en los cuales se entiende que poseemos cierta información.

La generosidad con la que abordemos los requerimientos que se nos puedan solicitar por aquellos que verdaderamente nos necesitan puede resultar fundamental como un medio o nexo entre aquellos que procuran oportunidades y aquellos otros que pudiesen encontrarse en condiciones de brindarlas.

No siempre, quienes necesitan de nosotros requieren de ayuda económica, diría que la mayoría de las veces sus necesidades suelen expresar otras inquietudes como, por ejemplo, la apertura de ciertos vínculos laborales, curriculares, ofertas educativas en el medio, etc.

“Cabe destacarse que cuando es necesario conseguir algún fin que de manera individual sería realmente complejo de lograr, o directamente imposible, es que se llama, se invita a la gente que pueda hacerlo a colaborar con su participación, su esfuerzo, para poder alcanzar la propuesta que se persigue.
Asimismo, cuando observamos que alguien, un amigo, un compañero, un afecto cercano, necesita de nuestra ayuda, cooperación, auxilio, en la realización de alguna tarea o actividad y lo asistimos, estaremos colaborando con él.

Entonces, la de colaborar es una acción sumamente común y corriente a instancias de las relaciones interpersonales y en diversos ámbitos.


Y también el término de colaborar se usa para indicar la relación laboral que mantiene un individuo con una empresa determinada y que principalmente se destaca por no implicar la típica vinculación de dependencia laboral, ya que quien colabora, generalmente, lo hace de una manera un poco más libre en lo que respecta a la asistencia física al lugar de trabajo y el cumplimiento de horarios.
En la mayoría de los casos, los colaboradores, tal como se denomina a quienes colaboran en una empresa, asisten o tienen una participación esporádica, no habitual, cuando algún hecho o evento se los demanda y también por tales participaciones es que se determina su sueldo.

En el ámbito del periodismo es una práctica bastante frecuente que un profesional periodista o alguna personalidad destacada de la comunidad en cuestión colabore con un periódico, una revista, entre otros medios, ya sea escribiendo una columna de opinión, realizando entrevistas, entre otras opciones.

Si bien la palabra colaborar presenta una variedad de sinónimos, el de cooperar es el que más usamos en su lugar dado que a partir del mismo se expresa la acción de colaborar con otra persona o con otros para concretar un fin determinado.”

Resumiendo: Colaboremos y “hagamos un bien sin mirar a quién”


Hugo W Arostegui


martes, 1 de noviembre de 2016

Hablemos Cuánto Podamos


Nuestra capacidad de ejercer algún tipo de influencia en la vida de otras personas nos hace considerar con mucha atención las opiniones que vertimos para no incurrir en valoraciones fuera de tono que las haga pasible de que puedan ser malinterpretadas o tomadas con una liviandad conceptual que distorsione la versión original de quien ha emitido tal opinión.

Debido a la multiplicidad de información que transita por nuestras redes sociales las cuales abarcan una amplia gama de temas de actualidad tales como: violencia de género, diversidad sexual, educación, trabajo, relaciones humanas, etc. etc. las oportunidades de participar activamente en el vertido de opiniones al respecto resultan tan inevitables como ineludibles.

El acceso a la información además de ser de gran utilidad en los tiempos actuales implica el ejercicio de un derecho que todos tenemos de no solamente “saber lo que pueda estar pasando” sino, además, y quizás esto sea lo más importante, nos permite que podamos emitir una opinión responsable  sobre todo aquello que entendamos que por su trascendencia nos indica que no debemos quedarnos callados.


La emisión responsable de nuestras opiniones es una demostración del grado de civilidad y convivencia democrática que como sociedad hemos alcanzado, nuestra cultura colectiva se enriquece con el aporte de todos y sin duda que ganamos en una mayor libertad de expresión y calidad informativa

Hugo W Arostegui

El Optimismo



Entre los valores subjetivos que merecen ser considerados como esenciales a la hora en que tengamos que posicionarnos ante los desafíos que eventualmente se nos presentan es sin duda alguna el grado de optimismo con el cual evaluemos la situación planteada.

Resulta claro que la persona que cultiva su autoestima y que confía en la capacidad que ha adquirido en el desarrollo de sus actividades, logra desplegar ante sí un mayor optimismo que aquellas que por distintas circunstancias padecen o han padecido situaciones adversas ante las cuales han sentido el rigor de tales frustraciones.

Es observable la diversidad de posturas que ante situaciones de similares dificultades todos, de una manera u otra, adoptamos llegando a extremos en los cuales o hacemos gala de un excesivo optimismo o en muchos casos, exagerados la mayoría de las veces, les agobia una sensación de pánico que les paraliza su capacidad de reacción.

 “El optimismo, además, es objeto de estudio de la psicología.

De esta manera, puede definirse como un rasgo disposicional de la personalidad que oscila entre los acontecimientos externos y la interpretación personal de los mismos.

Así, el optimismo se caracteriza por una tendencia a confiar en que el futuro sea favorable, por lo que contribuye a afrontar las dificultades con buen ánimo y perseverancia.

Una persona optimista logra identificar y valorar lo positivo de cada circunstancia e individuo.

Es muy frecuente que al mencionar la palabra optimismo aparezca rápidamente su opuesta: pesimismo. En este caso, la diferencia es clara entre ambos términos.

Así, mientras que ante cualquier situación la persona optimista intenta encontrar soluciones, posibilidades o ventajas, quien es pesimista por naturaleza lo que hace es desanimarse, ver todo como un cúmulo de desventajas y perjuicios así como de inconvenientes.”

Dijera un amigo mío: “ni tan tan ni  muy muy, es deseable un término medio pero sin duda alguna el grado de confianza y el optimismo en alcanzar las soluciones necesarias marcarán una gran diferencia en el momento de tener que enfrentarlas.

Hugo W Arostegui


Esperanza: Una Aliada Invencible


“Existen personas que al enfrentarse a un trauma o una desgracia permiten que éstas los superen, pero hay otras que no lo permiten y que consiguen continuar con su vida sin problemas. Incluso, dice, muchas llevan esta actitud a un nivel superior y transforman ese trauma en algo positivo; es decir que ese problema los ayuda a desarrollar recursos para sobrevivir que creían no poseían.”    Michel Manciaux

Cuando la vida nos pone ante situaciones adversas ante las cuales pareciera que no tenemos salida ni posibilidades de solucionar, pareciera que surgen, desde lo más oscuro del túnel que travesamos, ciertas luces, quizás un tanto intermitentes, que nos consuelan y animan a continuar nuestro camino sin otra convicción que la que proviene de nuestra esperanza.

“Las personas suelen aferrarse a la esperanza cuando se encuentran en una situación complicada. Se trata de un recurso que los ayuda a no caer en la depresión, basadas en la idea férrea de que pronto las cosas mejorarán.

Esa confianza actúa como estímulo y aporta fuerza y tranquilidad; por otro lado, cuando se pierde o resulta difícil alcanzarla, la vida se vuelve una ardua batalla contra los obstáculos.

Las potencialidades con las que cuenta el ser humano para superar situaciones adversas son ilimitadas y solo pueden entenderse por quienes hayan tenido en algún momento que enfrentarse a condiciones similares, el ser humano posee determinados atributos que accionan, (hay quienes dicen que afloran su pasión y la voluntad inquebrantable de superar los escollos que puedan surgir a su frente) cuando éste logra reaccionar ante las dificultades que pudieren atravesarse a su frente.


Hugo W Arostegui


lunes, 31 de octubre de 2016

El Peor Ciego







Existen circunstancias por las cuales solemos “caer en situaciones de desborde” lo que nos acontece nos resulta abrumador, pensamos que nos ridiculiza ante el “qué dirán  o que podrán pensar” las personas que estimamos como “las más allegadas” a nuestro circulo de conocidos y ante estos hechos que por su obviedad ya no nos queda mucho margen para ocultar o minimizar sus consecuencias preferimos el ocultamiento o buscar desesperadamente, como quien realiza “un aleteo de ahogado” alguna excusa que pueda sernos útil y "tirar la pelota hacia delante"  

“Hay gente que se empeña en no querer ver la verdad, ya sea porque le da miedo, porque no le gusta o porque simplemente está mejor creyendo sus propias mentiras.

Por ejemplo, un jefe que no quiere ver que sus empleados están descontentos con la forma en que dirige el departamento. Va viendo como poco a poco sus empleados bajan su rendimiento o poco a poco van abandonando la empresa, pero el jefe no quiere admitir que hay un problema y ni pregunta a nadie si se plantea que él pueda ser el problema.

Ejemplo 2. Unos padres que aunque ven que sus hijos cada día sacan peores notas en el colegio, pero ellos siguen pensando que sus hijos lo tienen todo, que no necesitan nada y que están bien. Es posible que sus hijos se sientan desatendidos por sus padres, que se dejen llevar por las drogas o por las malas compañías, pero los padres no quieren ver que sus hijos puedan tener ningún problema.

Ejemplo 3. Una persona que va a un médico quien le diagnostica una grave enfermedad y sólo piensa que el médico no tiene ni idea, por lo que cambia de médico o directamente no le hace caso y no se deja curar.

Pues bien, cualquiera de las personas que hemos comentado realmente se pone una venda ante sus ojos para no ver la realidad, ya sea porque le tienen miedo o porque no la quieren ver, pero realmente están ciegos.

Y decimos que realmente son ciegos porque no quieren ver, no porque tengan ninguna discapacidad congénita (de nacimiento) que les impida ver, sino porque no quieren.

Por eso decimos que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ahora bien, tened en cuenta que, aunque intentéis esconderos de ella, la realidad está ahí y por intentar evitar los problemas, no los solucionaréis, así que es mejor enfrentarse a ellos y dedicarles los cinco sentidos.”

El tiempo que pueda demandarnos “recobrar la visión” irá en detrimento de nuestro sentido de la realidad de manera que deberemos asumir nuestras responsabilidades y retomar cuánto antes el comando de los acontecimientos.

Aunque nos duela admitirlos la aceptación de nuestros desvíos y reveses nos fortalecerá la autoestima y nos permitirá “ver” con mayor claridad nuestro verdadero potencial.


Hugo W Arostegui

domingo, 30 de octubre de 2016

No Desistir


Entiendo en que hay momentos en que nos parece que “no nos da el cuero” que ya no podemos continuar  que todo indica “que no es para nosotros” el poder alcanzar determinados logros en nuestra vida y que debemos descontinuar con el esfuerzo realizado.

En realidad cuando esto ocurre es que hemos dejado que el desánimo tome cuenta de nuestras acciones futuras capitulando ante la persistencia de las dificultades que indefectiblemente se han de presentar a lo largo del camino emprendido y que han puesto a prueba nuestra voluntad de continuar.

“Generalmente, cuando se habla de desistir se está haciendo referencia a una actitud que implica cierta frustración, abandono, sufrimiento o decepción.

Esto es así ya que la acción de desistir por lo general no se da de manera completamente voluntaria (a pesar de que la persona puede tomar la decisión de desistir) sino más bien como consecuencia de los resultados que se observan ante tal o cual fenómeno.
Es por esto que desistir de determinadas actividades o actitudes siempre supone no respetar o cumplir los intereses que uno tenía al principio, antes de comenzar un proyecto o hacer frente a determinada situación.

Por otro lado, la idea de desistir también tiene que ver con un supuesto reconocimiento de que aquello que se quería completar o lograr termina siendo imposible, muy difícil o incluso que no vale la pena.

El desistir puede significar cierta decepción pero al mismo tiempo representa, entonces, un acto de concientización sobre las capacidades o habilidades que puede tener una persona ante diferentes situaciones.

Si bien muchas veces la perseverancia permite lograr resultados increíbles e inimaginables, el desistir también puede actuar como un modo de reconocer las limitaciones y tratar de actuar a partir de ese reconocimiento sin sobre exigir a la mente, el cuerpo o las sensaciones emocionales.

Nadie conoce mejor nuestras aptitudes que nosotros mismos y puede resultar muy cómodo y algo irresponsable de nuestra parte emitir una opinión sobre los desafíos que cada uno encuentra y sobre los cuales debe adoptar una decisión de continuar o desistir, pero entiendo que corresponde que mencionemos lo que “la voz de la experiencia” nos susurra la cual nos indica que ante la duda, cuando no estamos seguros, nada sustituye la certeza que llevamos muy adentro y ante la cual no debemos bajo ningún punto de vista, desistir.

Hugo W Arostegui

sábado, 29 de octubre de 2016

Hablando de Comunicación


Nuevamente y con mucho gusto nos estamos comunicando, recordando la premisa de que cuando mencionamos la palabra comunicación significa que no solamente lanzamos “nuestra opinión” por la web sin importar quien pueda recibirlas, como si estuviésemos tirando nuestros “puntos de vista” al voleo sin importarnos “donde caiga” sino que el “elemento motivador” que nos impulsa es el deseo de aportar nuestro “pequeño grano de arena” en la construcción conjunta de una relación confiable y permanente en el tiempo.

Cuando opinamos lo que hacemos, o intentamos hacer, es esbozar nuestro pensamiento tal cual lo sentimos sin que incidan en nuestras expresiones ninguna pretensión de orientar o pretender influir en las posturas de cada uno en particular, eso sí, entendemos que el mero hecho de establecer una comunicación implica una gran responsabilidad en varios aspectos que hacen a la convivencia tocando aristas tan variadas como pueden ser los aspectos culturales en los cuales intentamos colaborar con la gramática y cuidado del lenguaje que utilizamos en nuestras expresiones, como así mismo,el uso de referencias que utilicemos en nuestros textos, evitando todo tipo de “tendencias o simpatías” reflejando en el uso de estas fuentes la mayor imparcialidad.

La buena comunicación requiere entonces que tengamos un gran respeto para con quienes nos dirigimos siendo honestos y verídicos en todo lo que decimos, nos remitimos al sólido criterio de aquellos con quienes tenemos el gusto de comunicarnos en los cuales confiamos que sabrán hacernos notar cuando entiendan de que nos hemos, (aunque aleguemos que ha sido en forma involuntaria,) introducido por sendas en las cuales no deberíamos transitar.

Hugo W Arostegui


viernes, 28 de octubre de 2016

Las Consabidas Discrepancias




Nos movemos a un ritmo de vértigo desde que nos levantamos hasta que, probablemente tarde en la noche, el agotamiento acumulado por tantas horas de ajetreo nos obligue a desconectarnos, o lo más probable sea que la mencionada desconexión se produzca porque hemos quedado fuera de combate completamente dormidos al pie de nuestro ordenador.

Quienes suelen ser usuarios del caudal informativo acumulado en las redes sociales y han llegado a establecer “relaciones de confianza” con una enormidad de personas incorporan a esta inusual actividad cierta vehemencia que les conduce, casi sin darse cuenta, a no dejarse convencer tan fácilmente ante algunas posturas con las cuales no concuerdan, sin lograr en este “tire y afloje” conciliar una misma opinión que les satisfaga a ambos.

 “La presencia de discrepancia en el entorno de la comunicación demuestra justamente la importancia de fortalecer la comprensión y el respeto dentro de las comunicaciones entre las personas, puesto que cada individuo va a percibir la situación desde su punto de vista. Los individuos que se caracterizan por ser inflexibles emocionalmente, suelen pasar malos momentos cuando se topan con alguien que no esté de acuerdo con ellos. Existen individuos que siempre quieren tener la razón y cuando están conversando con otros se esfuerzan mucho por demostrar que ellos tienen la razón.

A decir verdad, las diferentes opiniones o puntos de vista enriquecen las conversaciones, ya que cada persona puede obtener un aprendizaje de la manera de pensar del otro a través de la conversación, sin embargo para lograr esto es importante que la persona sea lo suficientemente tolerante y tenga la capacidad de saber escuchar, y por qué no, hasta ser capaz de poner en entredicho su mismo punto de vista."

Cuando surjan las consabidas discrepancias de opinión resultará mucho mejor que en lugar de “sacar a relucir al indio que llevamos dentro” montarnos a caballo “con nuestro sable en ristre” listos para un largo e inútil “combate verbal” que nos acordemos de quienes somos y a quien tenemos como eventual oponente, sin duda alguna sabremos encontrar un “punto de Equilibrio” entre nuestras posturas y aceptemos que intercedan entre nosotros “otros puntos de vista” que nos proporcione ese tan necesitado “ubicometro” que nos permita zanjar nuestras diferencias.

Hugo W Arostegui


jueves, 27 de octubre de 2016

Generosidad


El que podamos compartir lo poco que tengamos con todos aquellos que por razones que no vienen al caso ni nos corresponde averiguar, golpean a nuestra puerta en procura de nuestra solidaridad,  nos sitúa en una posición de privilegio que debería doblar nuestras rodillas y despojarnos de toda altivez para comprender y agradecer las oportunidades que nos da la vida para que el estado de cosas por la cual transitamos nos permita extender nuestras manos en un gesto de generosidad para quienes nos necesitan y solicitan nuestra ayuda.

“La generosidad puede ser entendida como una de las virtudes y características más puras y nobles del ser humano ya que implica siempre acceder a ayudar o asistir a otro que lo necesita de manera voluntaria y sin que nadie fuerce a nadie. La generosidad, al mismo tiempo, puede suponer entrar en una situación de menor confort o comodidad a la hora de mejorar la situación de otro, por ejemplo cuando se donan diferentes elementos que son de uso común para una persona pero que son más necesarios para otra.

Hay diversas maneras de realizar actos de generosidad, ya sea donando tiempo, objetos, dinero o cualquier tipo de asistencia o contención. En este sentido, uno puede ser generoso en diferentes espacios, situaciones y momentos, tanto de manera organizada y preestablecida (por ejemplo, cuando se forma parte de una organización caritativa) o en la vida cotidiana, de manera espontánea y repentina (como por ejemplo cuando se ayuda a cruzar la calle a un anciano o no vidente).

Lo opuesto de la generosidad y del altruismo es el egoísmo, aquel rasgo que se basa en la extrema importancia dada a uno mismo por sobre los demás. Si bien las sociedades actuales muestran un alto índice de egocentrismo e individualismo (causado por el interés en lo material y en la satisfacción de las necesidades propias), también hay significativas muestras de solidaridad que pueden expresarse en eventos específicos (ante una catástrofe) o en hechos simples de la vida cotidiana.”

Siempre habrá un espacio más en nuestra canasta de alimentos, un plato más en nuestra mesa, un abrigo, ropa que ya no usamos, alguien que nos ayude a cuidar de nuestro jardín, etc.

La actitud generosa para ser genuina debe “estar presente” en cada una de nuestras  acciones, si lo que nos motiva es la consecuencia de un “impulso fugaz” que cual si fuese una centella luminosa que rápidamente cursa y se pierde en el firmamento de nuestra indiferencia, poco y nada lograremos, la generosidad es un valor que se manifiesta a dos puntas, reconforta a aquel que “puede dar” y alivia las carencias de “quien recibe”

Hugo W Arostegui



Deseémonos Un Buen Día



La Academia dice:
“Siempre que queramos saludar con alguna de estas expresiones, debemos decirla como indica la norma: buenos días, buenas tardes y buenas noches. Hablemos según la norma lingüística.”
Lo hagamos como lo hagamos no deja de ser una muy buena costumbre el hecho de que nos deseemos un “buen día” y mucho mejor será que nuestro deseo no sea meramente formal o como se suele decir “por cumplir o quedar bien” con lo cual nos estaríamos ajustando al protocolo no escrito pero que todos aceptamos como una muestra de “nuestra buena educación”.
Se dice que el camino que nos conduce a la vaguedad e informalismo está plagado de buenas intenciones formuladas pero nunca cumplidas como quien dice “dichas por decir” o “porque todos las decimos” pareciera que nos dirigimos a “fantasmas” inmateriales que habitan en un limbo al cual no nos interesa ingresar y con el cual no deseamos contraer ningún tipo de compromisos.
Así son la mayoría de los “buenos días” que salen de nuestra boca o del teclado de nuestros ordenadores, es sin duda un buen comienzo para cualquier actividad, me hacen recordar un dicho tan antiguo como “el hueco del mate donde introducimos la bombilla” el cual no es otro que aquel que nos decían nuestros abuelos” lo cortés no quita lo valiente” lo que equivale a decirnos que no es suficiente expresar nuestros buenos deseos si no estamos dispuestos a demostrar con nuestras actitudes que conjuntamente con nuestros deseos también les extendemos nuestra mano solidaria en todo lo que emprendan en ese día.
Como decimos siempre, un nuevo día es un regalo, que por más que lo estemos esperando casi en forma rutinaria, es un invalorable presente que sólo nos puede brindar la vida misma, el hecho de que extendamos nuestros buenos augurios nos permite compartir con quien quiera escucharnos nuestro agradecimiento por esta nueva oportunidad que solo podremos apreciar quienes somos los destinatarios de esta dadiva que se nos brinda a todos los que nos identificamos como “contemporáneos”
Ahora sí, que tengamos todos un muy buen día.

Hugo W Arostegui

miércoles, 26 de octubre de 2016

Automotivación


La definición de la automotivación es darse a uno mismo las razones, impulso, entusiasmo e interés que provoca una acción específica o un determinado comportamiento. 

La motivación está presente en todas las funciones de la vida: actos simples, como el comer que está motivado por el hambre, la educación está motivado por el deseo de conocimiento. Pero cuando hablamos de automotivación es algo diferente ya que es la motivación hacia uno mismo.

La habilidad de motivarnos, el optimismo, es uno de los requisitos imprescindibles
para la consecución de metas relevantes y tareas complejas y se relaciona con un amplio elenco de conceptos psicológicos que usamos habitualmente: control de impulsos, inhibición de pensamientos negativos, estilo atributivo, nivel de expectativas y autoestima.

La capacidad de motivarse a uno mismo se pone especialmente a prueba cuando surgen las dificultades, el cansancio, el fracaso, es el momento en que mantener el pensamiento de que las cosas irán bien, puede significar el éxito o el abandono y el fracaso.”


“En psicología y filosofía, motivación son los estímulos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación.

Este término está relacionado con el de voluntad y el del interés.

Las distintas escuelas de psicología tienen diversas teorías sobre cómo se origina la motivación y su efecto en la conducta observable.

Motivación, en pocas palabras, es la Voluntad para hacer un esfuerzo, por alcanzar las metas de la organización, condicionado por la capacidad del esfuerzo para satisfacer alguna necesidad personal.

La Motivación en el trabajo. La palabra motivación deriva del latín motus, que significa movido, o de motio, que significa movimiento.

La motivación puede definirse como el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o esa acción, o bien para que deje de hacerlo.

Son las actitudes que dirigen el comportamiento de una persona hacia el trabajo y lo apartan de la recreación y otras esferas de la vida.

"Es el impulso que inicia, guía y mantiene el comportamiento, hasta alcanzar la meta u objetivo deseado".

Culminamos con este dicho motivador por excelencia:   El Querer Es Poder

Hugo W Arostegui