lunes, 13 de abril de 2020

El Costo Social

  


En los países desarrollados dónde las personas tienen acceso a innumerables ofertas de la más variada gama que podamos imaginar, dónde la única limitación la constituye el nivel de ingresos del individuo o su núcleo familiar, existe una creciente preocupación por intentar orientar a las personas a que puedan ordenar sus finanzas y de esta manera balancear su frenético ritmo de gastos con los ingresos que obtienen.

La sociedad en términos generales cuida su crédito porque, sin él, literalmente desaparecen las oportunidades de todo tipo, que a diario se ofrecen, para aquellos que encuadran dentro de la definición de buenos pagadores.

La crudeza de esta realidad nos indica, que, si una persona no tiene crédito, por mas efectivo que maneje, sencillamente no existe, la ausencia en los registros de las controladoras de crédito y el hecho de no tener antecedentes en la materia les impide el acceso al sistema de tal modo que la persona solo podrá moverse dentro de las limitaciones de su poder adquisitivo en efectivo, no podrá contar con ninguna otra alternativa bajo ningún concepto.

Eso para una sociedad de alto consumo es una razón más que suficiente para que se busque, por todos los medios, mantener una conducta crediticia confiable.

No obstante, ante la tentación creciente de ofertas verdaderamente increíbles, es muy común vivir al filo de la navaja, al borde del abismo, contrayendo compromisos de pago que no pueden ser cubiertos en las fechas previstas de amortización, ocasionando altos costos adicionales por concepto de intereses y las consecuentes restricciones en la concreción de nuevos créditos en el futuro, los cuales si los obtienen, serán en condiciones desventajosas con relación a los obtenidos anteriormente.

Esta situación ha llevado a crear verdaderas crisis de relacionamiento en los núcleos familiares, siendo una de las principales causas de ruptura de esos vínculos.

El exceso de consumo está considerado como una verdadera plaga y es motivo permanente de atención por las autoridades de gobierno así como de agentes sociales y predicadores de todas las religiones.

Una sociedad desarrollada está orientada al consumo al punto de no concebir otro medio de subsistencia, la sociedad de consumo pregona el concepto del hombre de pie,
seguro de si mismo, capaz de producir bienes y servicios que redundarán en mayores ingresos, ingresos que se volcarán nuevamente al mercado a través de ofertas de bienes de consumo, seguros de vida, inversiones, viajes de placer, etc. etc.
Si en estas sociedades existieran economistas como los que pululan por nuestros medios subdesarrollados, que pregonan la contracción del consumo, para generar recursos para el pago de deuda externa y atender las necesidades del Estado, no sólo serían tratados de ignorantes sino que les dirían: Señores, el hombre debe estar de pie, confiado en si mismo, capaz de producir bienes y servicios, de obtener un ingreso digno y gratificante el cual volcará nuevamente al mercado, esa es la fuente de la inversión, la inventiva, allí están los nichos de mercado ha satisfacer los cuales darán ritmo a la creatividad de los empresarios y medios de difusión, el hombre con capacidad de consumir es la vida de todo el sistema.

La persona sin trabajo y sin un salario digno es un miserable, un esclavo, un demente enchalecado con el mas siniestro de los chalecos de fuerza, el chaleco económico, impuesto por los popes del sistema, los que son guiados por los que viven fuera de la caverna, los creadores de la Biblia económica para aplicación en los países que deben mantenerse a toda costa sometidos y dependientes.

No es de extrañar que se escandalicen cuándo hablamos de estas cosas, no estamos saliendo del libreto autorizado, decir que la política económica y la fiscal, son herramientas que deben estar subordinadas a la política social, para ellos es una herejía, pero nuevamente reafirmamos, la economía es una ciencia social, sus principios están íntimamente relacionados con el resto de las ciencias sociales, su razón de ser es la sociedad en la cual está inserta, el éxito de su aplicación se mide en la calidad de vida de los habitantes de esa sociedad, cuando sus resultados se miran con beneplácito por otros lares, sabremos a ciencia cierta a quién representan y sirven.

Como puede apreciarse existe una marcada diferencia entre las políticas económico-sociales aplicadas en el mundo desarrollado y las medidas que se implementan en nuestro medio, diferencias que asocian subdesarrollo a subordinación y dependencia.

Meditar sobre estos temas nos ayudará a comprender el altísimo costo social que soportan los países que padecen las recetas de los chalecos económicos, recetas que son concebidas para aplicar en el mundo subdesarrollado pero que son inadmisibles e impracticables en el mundo desarrollado, ¿ porqué será ?.

Quo Vadis?

Actualmente vivimos en una sociedad cuyos valores fundamentales son el éxito, la riqueza, el poder, el sexo, el egoísmo, la mentira, la superficialidad.... y en la que nosotros pugnamos por sobresalir y triunfar, educando a nuestros hijos en estos valores, aunque nos llamamos cristianos, vayamos a Misa los domingos, bauticemos a nuestros hijos y les llevemos a catequesis para que hagan la Comunión. ¿Qué estamos haciendo? ¿A qué jugamos?

Todos criticamos la sociedad en la que vivimos, a los gobiernos, a los políticos. La depravación de la juventud, la pérdida de valores cristianos, la falta de humanidad... pero ¿Hacemos algo por cambiarla o estamos cómodamente instalados en ella? Seamos sinceros con nosotros mismos y veamos cuál es nuestra situación en la sociedad, ya que la mejor manera de cambiar el mundo es empezar por uno mismo.

Dicen que había una vez un alcalde que quiso embellecer su ciudad, que estaba muy sucia, y publicó un bando en el que se ofrecía una enorme cantidad de dinero al que le ofreciera una manera de limpiarla eficazmente. Muchos fueron los que dieron soluciones costosísimas y complicadas invirtiendo en enormes máquinas limpiadoras, personas especializadas y productos maravillosos, pero no dieron resultado. Cuando estaba desesperado por no encontrar el método eficaz y correcto para mantener limpia su ciudad, un anciano se le acercó y le dijo: - "creo que tengo la solución al problema que tienes"- y el alcalde le pregunto un tanto escéptico -"dime cual es"- y este respondió: -"que cada vecino barra y limpie la puerta de su casa"-

Parece algo simple y tonto, pero es la verdad. ¿De qué nos sirve criticar la actuación del gobierno de los políticos o de nuestros jefes si no podemos cambiarlos?

Tenemos que empezar barriendo y limpiando nuestra casa y haciendo que cambie lo que tenemos alrededor -nuestros hijos nuestro trabajo, nuestro entorno - y así contribuiremos a que esta sociedad se renueve con una generación nueva y diferente.

Ocupémonos de una manera real de la educación de nuestros hijos, de saber qué piensan, qué les preocupa, quienes son sus amigos, qué hacen los fines de semana, dónde pasan los ratos de ocio, de cumplir con nuestra obligación de cada día... Empecemos a cambiar la escala de valores de esta sociedad, apostando por el amor, la entrega a los demás, la sinceridad, la lealtad, la sencillez, el perdón... en lugar del egoísmo, el éxito la mentira, la humillación, la competitividad, la falta de principios..., a través de nuestra familia y de nuestros hijos, que son la semilla del mañana, y convirtamos esta sociedad en una comunidad auténticamente cristiana contribuyendo así a que a través de nosotros, nuestros hijos sean de verdad hombres y mujeres cristianos e íntegros luchando por un mundo mejor.



Practicar La Convivencia

He leído la noticia sobre el hallazgo del bebé abandonado en un contenedor de San Sebastián  y me ha venido a la cabeza esa frase que dice “capaz de lo mejor y de lo peor”. Una frase con larga tradición y tan cierta como cruel. Dispar, bipolar o quizá dos caras de la misma moneda, pero a grandes rasgos, los seres humanos, podríamos definirnos así: capaces de crear vida donde no la hay, capaces de quitarla sin sentido. Y aunque nos rodeemos cada día de cientos de noticias que relatan actos, crueles por un lado y fantásticos por otro, en ocasiones, hace falta un alto en el camino y replantearnos muchas cosas al enterarnos de que hay madres y padres que son capaces de dejar abandonados a sus hijos. No a los nuestros, sino a los suyos.
He leído la noticia sobre el hallazgo del bebé abandonado en un contenedor de San Sebastián y me ha venido a la cabeza esa frase que dice “capaz de lo mejor y de lo peor”. Una frase con larga tradición y tan cierta como cruel. Dispar, bipolar o quizá dos caras de la misma moneda, pero a grandes rasgos, los seres humanos, podríamos definirnos así: capaces de crear vida donde no la hay, capaces de quitarla sin sentido. Y aunque nos rodeemos cada día de cientos de noticias que relatan actos, crueles por un lado y fantásticos por otro, en ocasiones, hace falta un alto en el camino y replantearnos muchas cosas al enterarnos de que hay madres y padres que son capaces de dejar abandonados a sus hijos. No a los nuestros, sino a los suyos.
Puede parecer demagogia, ya que no creo que nadie, sin una causa de peso o aparente, pueda ejercer tanta crueldad sobre alguien tan indefenso y dejarlo abandonado en el sitio más indigno que pueda existir para una persona, en la basura. Pero no hay excusa para tanta crueldad. Sin duda, siempre hay una solución para todo, sea mejor o peor.
Solo pido que de la misma manera que lloramos al ver actos de solidaridad que hacen de este mundo un lugar mejor, hagamos lo mismo cuando nos convertimos en Mr. Hyde y somos capaces de lo peor. Aunque más que lamentarnos, deberíamos hacer lo posible para evitarlo. Hoy, alguien, ha empezado con mal pié en la vida. Pero sin duda, y a pesar de todo, tiene todo el camino por delante. Mis mejores deseos para ese nuevo ser humano.




La Capacidad De Confiar

Hay que entender que una persona no tiene que satisfacer todas tus necesidades, lo que importa es que todas tus necesidades sean satisfechas, y lo puedes lograr confiando en distintas personas con diferentes necesidades.
Busca personas  dignas de confianza, que traten bien a sus semejantes; si es aficionada a contar los detalles íntimos de la vida de otras personas, es probable que traicione también tu confianza, pero si no habla mal de otras personas, es poco probable que hable mal de ti a los demás.

Encuentra personas, fomentando la confianza con lentitud; comparte pequeñas confidencias y espera a ver qué pasa; si habla de ellas  a los demás, no confíes en él, pero si la persona demuestra que es fiel en las cosas pequeñas, puedes sentirte  seguro de confiar en él.

“Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama sino en sus propias alas”.
-Proverbio-.

Pero, sobre todo, aprende a confiar en ti mismo, ya que en muchas ocasiones el miedo a confiar en otra persona se debe al miedo a uno mismo, a no ser capaz de manejar una traición. No tengas prisa, ten paciencia, ya que después de haber sido traicionado, puede ser un reto,  aprender a confiar de nuevo. Date el tiempo y el espacio que necesitas.

Es el momento de empezar a confiar en ti mismo. Porque la falta de confianza en los demás no es más que un reflejo de la falta de confianza que tienes en ti.

No es necesario que asumas riesgos para demostrar que confías en ti mismo, pero puedes realizar actividades que te enseñan cosas sobre ti mismo. No es necesario que asumas riesgos para demostrar que confías en ti mismo, pero puedes realizar actividades que te enseñan cosas sobre ti mismo.
 Empieza a confiar en los demás y, sobre todo, en ti mismo.

domingo, 12 de abril de 2020

Lo Que Somos

Es difícil vivir como se quiere, sin grandes aspavientos pero con las ideas claras y la dignidad en ristre. 

Cuántos habrán pasado de llevar la ropa que deseen por la calle, víctimas de los roles sociales, cuántos habrán ocultado sus gustos, sus inclinaciones políticas o sus tendencias sexuales por no ser pasto de las críticas, o por no sentirse fuera del círculo marcado por la sociedad. 

A veces me pregunto, con algo de rabia, qué nos haría diferentes y únicos si todos votásemos al mismo partido, escucháramos a Enrique Iglesias o fuéramos adoctrinados en el músculo y la apariencia desde un gimnasio. ¿Dónde estaría la variabilidad de la especie humana?.

Aunque en el fondo sí que somos diferentes, distintos, tenemos ideas equivocadas o acertadas, pero al menos nuestras, aunque claro, somos débiles ante el influjo de los demás, no reparamos en la personalidad como algo importante, como algo singular. 

El mundo nos encorseta en unos perfiles que tal vez no seamos, en ellos nos desenvolvemos de un modo apático, añoramos con desgana la libertad de ser quiénes queremos ser, pero con tanto maquillaje y peluca, al final olvidamos quiénes somos. 

Si se piensa bien es una lobotomía, extirpar la originalidad, los colores y la creatividad por grises.

Todo iguales, sacados de una cadena de montaje, con ideas similares, dibujadas por medios de comunicación y escuelas alienantes con vestimentas acordes a nuestros estatus sociales, a los roles que la sociedad no ha implantando. El heavy, el hippy o el perroflauta, son elementos disgregantes, extraídos de la cadena genética de los hombres y mujeres diseñados para ser respetados y para dirigir nuestros porvenires.

La idea divergente, la que hable de cuestiones que no emboten el cerebro o hagan pensar, son apartados, alejados del hilo musical de las conversaciones lineales, copiadas unas de otras, repetidas hasta la saciedad. Vivir como se quiere es una locura a veces, pues eso mismo es lo que dirán los bienpensados, los defensores de la tradición, de lo que está bien per se. Los locos que llevan greñas y hacen los cuernos, cosas de adolescencia o un paso hacia la adultez. Son frases carentes de sentido, argumentos sostenidos con pinzas, juegos de palabras y sobre todo, ideas pobres de la personalidad de la gente.

Vibraciones


Las personas trasmiten a los demás sus vibraciones, positivas o negativas. Si sueles acompañarte de personas con buenas vibraciones, tu mente se llenará de energía, aumentará tu poder mental y estarás siempre con una actitud positiva.

"Caminamos en el mundo intercambiando 
energías"

Las personas vivimos intercambiando energías, ya sean estas positivas o negativas, lo sentimos claramente por ejemplo, cuando nos saludan con una amplia sonrisa y un abrazo sincero, las tensiones acumuladas se liberan en ese

momento, sentimos una especial armonía, lo que nos invita a devolver una resonancia de sonrisas. 
Pero si nos encontramos con una persona, que ni bien nos saluda  inicia un discurso de críticas, lamentando que todo le sale mal , que las personas tienen que ver con todo lo malo que le sucede. Notamos que a medida que pasa el tiempo nos vamos contrayendo, el oxígeno comienza a disminuir, la atmósfera se torna densa, nos preguntamos ¿Fue constructiva para ambas partes la conversación?, algo sucedió, ya no nos sentimos tan bien, algo se fue, se escapó. 

Fue nuestra energía que la dejamos ir  y permitimos el ingreso de una  carga inútil de energía negativa.

Sobre el mismo suceso, podemos revertir tal situación haciendo fluir un campo energético positivo, trasmitido a través de nuestras palabras, pensamientos y acciones, recirculando la energía para que ésta se cuele y se convierta en útil y constructiva para todos.  ¿De qué manera? Reorientando la conversación hacia la búsqueda de luces, de soluciones, siendo concretos, empáticos y eficaces en dicha transmisión

La vida cotidiana es una constante de interacciones con otros en el mundo, ocurre una transferencia de energía mental, lo hacemos a través de nuestras emociones, acciones, necesidades, sentimientos, así como tensiones, estrés y emociones negativas.


Aceptar Compromisos


¿Cuál es la causa más común de estrés en nuestra vida? ¿Y la de los ataques al corazón? ¿Y la de muchas de nuestras enfermedades? Aunque pueda sorprendernos a primera instancia, la causa más común  de muchas de nuestras enfermedades es la falta de encontrar sentido a nuestra  vida. 

En el nuevo milenio mucha gente se preocupa por el mundo y nuestro  lugar en él. Nos hacemos muchas preguntas acerca de cómo conseguir la felicidad. Tan a menudo en nuestros días tenemos todo tipo de cosas que se supone son para hacernos más felices: Títulos, buen trabajo, casa, familia… pero  dentro de nosotros hay una voz apagada que nos continúa preguntando: ¿Es eso  todo? ¿Eso es todo lo que hay? …¡No puede ser! ¡Tiene que haber algo más! Algo  falta… pero ¿qué es? 

La respuesta de lo que nos falta es ‘claridad de propósito’. El poder saber responder a las siguientes preguntas: ¿Tiene sentido la vida?, ¿quién  soy?, ¿qué deseo?, ¿qué siento?, ¿cómo me satisfago?, ¿qué he venido a hacer aquí?, ¿qué pasa tras la muerte?... Para  la mayoría de nosotros, lo que la sociedad nos ha enseñado para poder responder  a estas preguntas nos lleva a callejones sin salida. Nos deja todas  esas preguntas sin respuesta.

Podemos saber cómo encontrar sentido a nuestra vida a corto plazo con metas y logros, pero a largo plazo continuamos luchando con la misma profunda pregunta: ¿Cuál es el sentido de mi vida? La respuesta a esta pregunta es una de las más importantes en nuestra vida. Conocer  la respuesta nos pone los fundamentos para la real y plena satisfacción.

Podría ser que tú fueras una de esas personas que podría llenar fácilmente una página hablando sobre lo que tiene sentido para ti en la vida. Pero si lo comparas con la vida que realmente estás viviendo, ves que hay algo más que una pequeña diferencia. Pues aunque la gente pueda llegar a definir lo que es una vida con sentido, la vida que vive nada tiene que ver con su ideal.

Ésta  falta de propósito se manifiesta en nosotros como una perpetua angustia. Pues  aunque tengamos una vida con comodidades, podemos detectar una tristeza interior  que ha estado allí desde hace tiempo, una pena que no es fácil de identificar,  un vacío en lo profundo de nuestro ser…

Continuamente pensamos que si solo tuviera  algo más, entonces sí que sería feliz. Solemos decir: cuando termine mis  estudios…, cuando encuentre un trabajo…, cuando tenga un salario más elevado…, cuando tenga pareja…, cuando tenga hijos…, cuando mis hijos sean mayores…, cuando tenga una casa más grande…, cuando tenga un coche…, cuando tenga un coche  mejor…, cuando tenga una pareja mejor…, cuando me jubile… Y sin  darnos cuenta se nos ha escapado la vida.Pues aunque vayamos consiguiendo cada una de  esas cosas continúa  persistiendo el sentimiento de que algo nos falta, de que no sabemos exactamente  qué es lo que queremos hacer con nuestras vidas.

Podemos esperar pacientemente hasta que nos jubilemos… o hasta que llegue nuestra muerte, si es que ya nos hemos conformado con ‘lo que nos ha tocado vivir’. Pero también podemos elegir encontrar el sentido de nuestra vida ahora, en este momento de nuestras vidas. Podemos elegir dejar atrás nuestras enfermedades y sentimientos limitativos y empezar a disfrutar de la vida en su máxima expresión.

Para  ello habrá que dejar atrás años de condicionamiento, décadas de falsedad, y  enfrentarse a la verdad. La verdad que nos permitirá vivir en completa libertad.  La verdad que nos permitirá ‘ver la  vida tal como es’ y no  ‘tal como nosotros la vemos’, la  verdad que nos permitirá crear una gran diferencia en nuestras vidas y en la de  los demás. 

La Autoestima

En psicología, la Autoestima es la opinión emocional profunda que las personas tienen de sí mismas, y que sobrepasa en sus causas la racionalización y la lógica de dicho individuo, también se puede expresar como el amor que tenemos hacia nosotros mismos.

También podría decirse de la forma de amar y quererse a uno mismo, sintiendo aprecio por las demás personas. Significa saber que eres valioso, digno, y afirmarlo. Implica respetarte a ti mismo y enseñar a los demás a hacerlo.

El concepto de Autoestima ha tenido papeles preponderantes en la toma de decisiones en ciertos sistemas educativos. En particular, a principios de la década de 1990, en Estados Unidos y otros países anglosajones, la autoestima se convirtió en un concepto en boga entre algunos teóricos de la pedagogía.

La teoría propuesta en ese entonces, era que la autoestima es una causa de las actitudes constructivas en los individuos, y no su consecuencia, diciéndose que si por ejemplo, un estudiante tiene buena autoestima, entonces tendría buenos resultados académicos.

En esta corriente encontramos a autores como Goleman que apoyan que la autoestima influye en el desarrollo del coeficiente intelectual. Esta teoría adquirió una gran notoriedad e influencia entre los responsables del sistema educativo estadounidense, pero con escasa o nula validación estadística y revisión científica.

Y sin embargo, a pesar de la carencia de pruebas de tales afirmaciones, los efectos en la forma de estructurar los planes de estudio y los cursos fueron de importantes a mayúsculos.

La idea de promover la autoestima de los estudiantes, llevó en algunos lugares a la supresión de cualquier medida utilizada para distinguir a los mejores estudiantes, para no afectar la autoestima de los que no obtenían buenas notas.

Medidas que por lo general obtuvieron resultados contrarios a los que buscaban, al no incentivar el desempeño sino la uniformidad.

La autoestima es una o la mejor base de asentamiento de los sentimientos, desde el punto de vista racional y siempre lo que se tiene que fomentar es la capacidad del individuo y el sentirse como tal y la ausencia de todos los sentimientos negativos sobre su capacidad e inseguridad.

Espacios Sin Distancias

Vamos de lugar en lugar. Recorremos distancias, invertimos tiempo, consumimos energía, gastamos dinero para ir de un lugar a otro. Estamos en los lugares; y fuera de ellos, transitamos. En un lugar tenemos un entorno a nuestro alcance: asistimos a lo que allí sucede y podemos intervenir, de algún modo, en lo que se encuentra y acaece en ese entorno.

Pero comenzamos a vivir en un mundo dual, en el que real y virtual se entrelazan. Dos espacios con fronteras cada vez más difusas, que habitamos, aún con cierta confusión de cómo distribuir nuestra presencia en ellos.

No deja de asombrar la experiencia cotidiana de un smartphone en las manos: las apps, pequeños sellos bidimensionales, flotan en la lámina de agua que es la pantalla. Pero si a cada una de ellas le damos volumen y peso, hay que darle también lugar, y entre el objeto en su lugar correspondiente y nosotros se abre una distancia; el objeto materializado se nos ha distanciado y se encuentra en un lugar.

El número de objetos y actividades virtuales no deja de crecer, y si en vez de estar disponibles en ese espacio virtual —sin lugares, sin distancias, sin demoras— los devolvemos al espacio que pisamos —les damos lugar—, éste se puebla con artefactos de lo más variado que manipulamos, y con salas, mostradores, edificios enteros que necesitamos para realizar actividades. Y el resultado es que vamos de lugar en lugar para que estén a nuestro alcance.

Es difícil, entonces, sustraerse a la atracción del espacio virtual donde no hay desplazamientos para conseguir muchas acciones, cada vez más, que hasta ahora solo podían tener lugar —es decir, realizarse— si tenían un lugar — emplazamiento—. Nuestra vida, de humanos en conexión continua con el espacio virtual, se está viendo afectada por esa ubicuidad —hasta ahora reservada a las divinidades— que nos proporciona, y comenzamos a cambiar la valoración respecto al esfuerzo del nomadismo que nos imponen los lugares.

¿A qué grado de despoblamiento llegarán los lugares? ¿Cuántos reorganizarán sus funciones? ¿Por cuántos crecerá la hiedra? Y, al contrario, ¿cómo se apreciará el hogar? ¿Qué ciudades —laberinto de lugares— conocerán los alefitas? ¿Y cuáles serán las diferencias respecto de las ciudades por las que hoy transitan los urbanistas? ¿Les invadirá la selva o la arena, como a las ciudades perdidas?

Esta incertidumbre no alcanza a los lugares en donde se manifiesta el poder, porque difícilmente los poderes económicos, políticos, religiosos, académicos, renunciarán a mostrarse majestuosos, ya que es inseparable del poder hacerse visible —magnificencia—, sin dejar de mostrarse distante —imponente—. De igual modo, están esos lugares (históricos, religiosos, literarios…) a los que peregrinar para satisfacer la imagen sublimada que las personas tienen de ellos en su mente.

¿Dónde estás? E indicamos un lugar de referencia (en la biblioteca, en la cafetería, en la puerta del cine, en casa…). Pero en el espacio digital somos nosotros mismos la referencia, un punto que proporciona el GPS, nada más que un punto inmaterial es suficiente.

A la alteración de los lugares se suma el efecto de la posibilidad creciente de, sin necesidad de desplazamientos, ver, probar, decidir y adquirir un objeto virtual, al otro lado del espejo de la pantalla, y a continuación que tome lugar entre nosotros, se materialice. Cada vez más objetos, desde un libro a un cepillo de dientes, desde comida a una prenda de vestir, pasan de ser virtuales a manifestarse ante nosotros, a materializarse, con solo invocarlos. Y nos vamos habituando a estos servicios y comercio en red que intensifican aún más esta transformación tan profunda de nuestra percepción del tiempo y del espacio.

La vida en digital es un escenario imaginado que sirva para la reflexión, no es una predicción. Por él se mueven los alefitas, seres protéticos, en conexión continua con el Aleph digital, pues la Red es una fenomenal contracción del espacio y del tiempo, como el Aleph borgiano, y no una malla.

Encontrar El Sentido


¿Cuál es la causa más común de estrés en nuestra vida? ¿Y la de los ataques al corazón? ¿Y la de muchas de nuestras enfermedades? Aunque pueda sorprendernos a primera instancia, la causa más común  de muchas de nuestras enfermedades es la falta de encontrar sentido a nuestra  vida. 

En el nuevo milenio mucha gente se preocupa por el mundo y nuestro  lugar en él. Nos hacemos muchas preguntas acerca de cómo conseguir la felicidad. Tan a menudo en nuestros días tenemos todo tipo de cosas que se supone son para hacernos más felices: Títulos, buen trabajo, casa, familia… pero  dentro de nosotros hay una voz apagada que nos continúa preguntando: ¿Es eso  todo? ¿Eso es todo lo que hay? …¡No puede ser! ¡Tiene que haber algo más! Algo  falta… pero ¿qué es? 

La respuesta de lo que nos falta es ‘claridad de propósito’. El poder saber responder a las siguientes preguntas: ¿Tiene sentido la vida?, ¿quién  soy?, ¿qué deseo?, ¿qué siento?, ¿cómo me satisfago?, ¿qué he venido a hacer aquí?, ¿qué pasa tras la muerte?... Para  la mayoría de nosotros, lo que la sociedad nos ha enseñado para poder responder  a estas preguntas nos lleva a callejones sin salida. Nos deja todas  esas preguntas sin respuesta.

Podemos saber cómo encontrar sentido a nuestra vida a corto plazo con metas y logros, pero a largo plazo continuamos luchando con la misma profunda pregunta: ¿Cuál es el sentido de mi vida? La respuesta a esta pregunta es una de las más importantes en nuestra vida. Conocer  la respuesta nos pone los fundamentos para la real y plena satisfacción.

Podría ser que tú fueras una de esas personas que podría llenar fácilmente una página hablando sobre lo que tiene sentido para ti en la vida. Pero si lo comparas con la vida que realmente estás viviendo, ves que hay algo más que una pequeña diferencia. Pues aunque la gente pueda llegar a definir lo que es una vida con sentido, la vida que vive nada tiene que ver con su ideal.

Ésta  falta de propósito se manifiesta en nosotros como una perpetua angustia. Pues  aunque tengamos una vida con comodidades, podemos detectar una tristeza interior  que ha estado allí desde hace tiempo, una pena que no es fácil de identificar,  un vacío en lo profundo de nuestro ser…

Continuamente pensamos que si solo tuviera  algo más, entonces sí que sería feliz. Solemos decir: cuando termine mis  estudios…, cuando encuentre un trabajo…, cuando tenga un salario más elevado…, cuando tenga pareja…, cuando tenga hijos…, cuando mis hijos sean mayores…, cuando tenga una casa más grande…, cuando tenga un coche…, cuando tenga un coche  mejor…, cuando tenga una pareja mejor…, cuando me jubile… Y sin  darnos cuenta se nos ha escapado la vida.Pues aunque vayamos consiguiendo cada una de  esas cosas continúa  persistiendo el sentimiento de que algo nos falta, de que no sabemos exactamente  qué es lo que queremos hacer con nuestras vidas.

Podemos esperar pacientemente hasta que nos jubilemos… o hasta que llegue nuestra muerte, si es que ya nos hemos conformado con ‘lo que nos ha tocado vivir’. Pero también podemos elegir encontrar el sentido de nuestra vida ahora, en este momento de nuestras vidas. Podemos elegir dejar atrás nuestras enfermedades y sentimientos limitativos y empezar a disfrutar de la vida en su máxima expresión.

Para  ello habrá que dejar atrás años de condicionamiento, décadas de falsedad, y  enfrentarse a la verdad. La verdad que nos permitirá vivir en completa libertad.  La verdad que nos permitirá ‘ver la  vida tal como es’ y no  ‘tal como nosotros la vemos’, la  verdad que nos permitirá crear una gran diferencia en nuestras vidas y en la de  los demás. 

Practicar La Ecoterapia


¿No te ha pasado que te vas un fin de semana al campo y cuando regresas te sientes mejor? ¿De buen humor, sin tanta ansiedad y con la mente despejada? Es obvio que salir de la ciudad de vez en cuando es bueno para la salud mental. Sin embargo, hace poco, un grupo de científicos decidió investigar si las flores, el pasto, los árboles y los animales en realidad sirven para tratar la depresión.

El campo de la ecoterapia —es decir, la idea de conectarse con la naturaleza para mejorar el bienestar— no es nada nuevo. En su libro de 1984 titulado Biophilia, Edward O. Wilson señala que la naturaleza está arraigada en nuestra biología y nuestra genética. Casi al mismo tiempo en el que Wilson estaba escribiendo su libro, doctores japoneses comenzaron a recetar baños en los bosques para mejorar la salud de la población. Por otro lado, en el siglo XIX, en Noruega, el poeta Henrick Ibsen acuñó el término "friluftsliv" (significa "vivir al aire libre"), que poco después se convirtió en un fenómeno cultural escandinavo. Sin embargo, hasta hace poco no existía evidencia científica contundente para respaldar la teoría de que la naturaleza es buena para la salud. Por suerte, el panorama está cambiando.

En abril de este año, Peter James y su equipo de la Universidad de Harvard publicaron un estudio sobre la relación entre la exposición a los espacios verdes y las tasas de mortalidad.
Observaron por un periodo de 8 años a 100.000 enfermeras que vivían en Estados Unidos, y descubrieron que las que vivían en las áreas más verdes tenían una tasa de mortalidad 12% menor en comparación con las que vivían en áreas urbanas. Para saber qué factores explican este fenómeno, recolectaron información médica sobre análisis de depresión y medicamentos antidepresivos. En consecuencia, se estimó que la mejoría en la salud mental, que se medía a través de una reducción en el nivel de depresión, explicaba casi el 30% de los beneficios de vivir alrededor de áreas verdes.
"No esperábamos la magnitud [de los resultados]", dice Peter. 

Sus resultados demuestran que la teoría de la "biofilia" de Wilson es cierta: "La naturaleza posee beneficios cognitivos directos, además de una cualidad restauradora. Hemos evolucionado con la misma naturaleza para disfrutar el hecho de estar dentro de ella".

Peter explica que no hay que mudarse necesariamente al campo. El estudio indica que cosas pequeñas como plantar más árboles en las calles o en zonas urbanas podrían tener un impacto positivo significativo en nuestra salud.

Un informe reciente de Natural England revela que participar en actividades en la naturaleza ayuda a las personas que sufren problemas mentales y puede contribuir a reducir los niveles de ansiedad, estrés y depresión.

"En pocas palabras, trabajar al aire libre te saca de tus pensamientos y te regresa al mundo", explica Ed Harkness, uno de los empleados del proyecto. Según Ed, la mayoría de los participantes lo descubre a través de sus médicos de cabecera, la iniciativa de la NHS para mejorar el acceso a la salud mental y otros profesionales de la salud. "La cultura está cambiando y no somos los únicos que se dan cuenta de la importancia del cuidado preventivo", dice Ed. "No importa el clima, el tamaño o lo urbano del jardín, quien cultiva adquiere consciencia del aquí y el ahora. Tener tierra en las manos y repetir tareas como quitar la maleza o plantar hace que concentres tu energía, y te da la libertad de escapar del ruido que producen tus pensamientos y tus sentimientos

La Especie Humana


Pensar que los hombres descendíamos de esa especie o que teníamos un antepasado común resultaba inadmisible. Durante mucho tiempo ni siquiera estuvo claro que pertenezcamos a distintas especies, aunque la respuesta más aceptada hoy es que no.

Los neandertales vivieron en Europa desde hace unos 250.000 años hasta unos 30.000. Se han encontrado restos de unos 400 individuos. Eran más bajos y robustos con unas cejas prominentes, frente baja y una capacidad craneal similar a la nuestra, aproximadamente litro y medio.

Produjeron herramientas fabricadas en sílex y cuarcita como puntas talladas. Convivieron en Europa durante unos miles de años con los humanos modernos que emigramos de África mucho después y quizá fuimos la causa de su extinción.

Ernst Mayr definió en los 40 el concepto biológico de especie. Dos individuos pertenecen a la misma especie cuando pueden cruzarse y tener un descendiente que también es fértil. Así, cuando varios individuos de una especie se separan por un accidente geográfico como un río, siguen reproduciéndose por separado. Llega un momento en el que difícilmente pueden aparearse entre sí miembros de los dos grupos y tener una cría fértil. Entonces se dice que pertenecen a especies distintas. A veces pueden aparearse y tener una cría fértil, pero menos adaptada y el cruce de especies no forma una especie nueva.

¿Qué ocurrió con los neandertales y humanos? Con restos fragmentarios hemos conseguido un borrador del genoma de los neandertales. Resulta que los humanos europeos y asiáticos pero no africanos tenemos algo del genoma de los neandertales. Es decir, en algún momento, hace unos 40.000 años, siquiera en una ocasión las dos especies se cruzaron en algún lugar de Europa o Asia. 

Pero continuaron siendo especies distintas. El experimento no prosperó y los restos fósiles muestran a las claras la separación.

En un interesante artículo, Todo ocurrió antes, se explican los detalles de las fechas de los restos fósiles. En los últimos años la genética molecular está aportando una gran claridad a la evolución de las especies y entre otros conceptos se usa el del reloj biológico.

Si conocemos el genoma de dos especies podemos encontrar las distintas mutaciones que hay entre ellas. Si sabemos la velocidad a la que se producen las mutaciones podemos calcular hace cuánto tiempo se separaron o tuvieron un antecesor común. Esto nos ha llevado a datar los hechos de nuestra evolución y compararlos con las dataciones hechas por los paleoantropólogos. La secuencia es muy interesante.

Nos separamos de los macacos hace unos 30 millones de años. 

De los chimpancés hace unos 5 millones de años. De los neandertales hace medio millón de años. 

Los bosquimanos y el resto de los africanos hace 200.000 años. Los humanos que salieron de África lo hicieron en oleadas que comenzaron hace unos 100.000 años. Los europeos y asiáticos se separaron hace unos 50.000 años.

La fascinante historia de la evolución humana comienza a explicarse poco a poco en base a los restos de ADN que se pueden extraer de los restos fósiles que hemos ido dejando.


Dar Es Eso, Simplemente Dar

«¿Cómo se dice?» Es una da las frases que probablemente a todos nos han repetido más de una vez en nuestra infancia. Y nosotros teníamos que responder: «¡Gracias!» Al principio no comprendíamos demasiado su significado y lo decíamos simplemente para contestar a nuestros padres. Su emisión tenía el reconocimiento y la aprobación de alguien a quién queríamos agradar, con independencia del gesto que agradeciéramos.

Poco a poco hemos hecho de su uso un automatismo que utilizamos en nuestra vida cotidiana, perdiendo así una buena parte del sentido que realmente tiene. Así, es bueno que nos detengamos un momento para ver en realidad qué significa y el gran poder que posee una palabra tan simple y maravillosa.

Cuando a una persona le dices gracias le estás diciendo que la reconoces y que valoras que te haya dado su tiempo. Le expresas, sólo con cinco letras, que lo ha hecho bien y que tienes una deuda con ella. Reconoces su esfuerzo y le muestras que se ha ganado un poco más tu confianza. Le enseñas que te has sentido apreciado y que se ha ganado tu afecto.

Al mismo tiempo que a alguien le dices gracias, le estás contando que te alegras de que haya pasado por tu vida, aunque sólo haya sido un momento. Simplemente, estás diciendo algo que no tiene precio, pero que al mismo tiempo tiene un valor infinito.

Estás haciendo un regalo, y como con todo regalo lo mejor para que luzca y resalte es que esté envuelto en un papel bonito. Así, un «gracias» se vuelve mucho más hermoso si va acompañado de una sonrisa, de un momento de pausa y de una mirada acogedora. Si lo haces, será mucho más fácil que la persona que lo recibe sienta y entienda lo que significa.

Un mundo lleno de gracias, es un mundo lleno de favores y de contacto humano. Es un mundo que todos deseamos para las personas que queremos. Es por eso, por lo que en el fondo, nos empeñamos en enseñarles a los niños que deben decirlo. Y lo que hay en el fondo, es probablemente lo más importante.

Lo Más Valioso Que Tienes

Tu mente es, sin duda, tu posesión más valiosa. Puedes perder todo lo material que posees, pero el conocimiento nunca se te podrá arrebatar. Con él, puedes ganar una fortuna nueva, construir un nuevo hogar, y comprar cualquier cosa que desees. Nadie más puede controlar tus pensamientos, incluso el más cruel tirano no podrá obligarte a pensar en algo que te niegues a aceptar. Cuando tomas una decisión deliberada para tomar el control de tu mente y lo alimentas de pensamientos positivos y constructivos, estás entonces en el momento de tomar el control de tu vida. Los pensamientos a los que les permitas dominar a tu mente determinarán lo que quieras obtener de la ella.


El ser humano, casi sin saberlo, utiliza a lo largo de toda su vida, su maravillosa herramienta; su vasta facultad de pensar, sin siquiera conocer los fundamentos más básicos para su eficiente funcionamiento; sin comprender la manera de utilizarla a favor de su evolución, y por tanto, promueve una mente indisciplinada, una mente sin rienda, que lejos de configurarse como apoyo, respaldo y aliento constante en sus decisiones y acciones, puede llegar a convertirse en su propio antagonista, en opositor, en el rival de su equilibrio, serenidad, dicha y paz interior. Por tanto, se presume imperante, el justo conocimiento de la mente.

 No obstante, contemplamos la mente como una herramienta, como un instrumento, pero ¿cómo habremos de definirla?

Comúnmente se le define como el conjunto de todas nuestras actividades intelectuales, pero ciertamente va mucho más allá..., como lo han experimentado grandes sabios y maestros: "una forma contraída de consciencia, cuya naturaleza es crear, de manera constante, perenne, incesante”.

Grandes dones le han sido conferidos al ser humano, sin embargo, en demasía, permanecen adormecidos descansando en el desconocimiento de las propias facultades que habrán de desarrollarse, no sólo amén de beneficiar a la persona en sí, sino por ser responsabilidad y derecho de la misma; incrementarlos, potenciarlos; elevando así su propia vida, y la de quienes le rodean.

La mente se encuentra en un estado de creación continua, consciente o inconscientemente, de día y de noche, nutriéndose con las diferentes experiencias, circunstancias, y demás hechos del mundo exterior; y bajo el matiz, las luces y sombras del propio mundo interior. La mente no descansa y en ese incesante proceso, va creando la clase de vida que la persona está eligiendo vivir, sabiéndolo o no, eso no tiene relevancia en el proceso creativo; la mente configura el mundo del individuo, el tipo de vida, y la clase de experiencias que habrá de vivir. Siendo paradójica y consecuentemente el que una ‘buena’ mente, una mente aliada, habrá de convertir cualquier experiencia, por adversa que parezca, en una experiencia edificante, transformadora y se habrá de dar a la misma, la connotación apropiada dependiendo del tipo de mente que la afronte.

Así, que ante la evidencia, la valiosa alternativa precisa conocer la propia mente; su naturaleza, y tomar consciencia de sus alcances y trascendencia.

Ahora bien, establecerse en dicho proceso invitará al individuo a interrogarse por el tipo de pensamientos habituales, por la clase de ideas que usualmente surgen en su mente y se proyectan; por la índole de sus sentimientos y por el género que matiza sus actividades. La propia reflexión conduce al autoconocimiento, y éste conlleva a la expansión de la consciencia. Y una consciencia en expansión, es una mente que evoluciona;  una vida que se eleva, un espíritu que reconoce su unidad con lo divino.

 Aquella  mente que se encuentra bajo la constante observación de la propia consciencia, será posible guiarla hacia su evolución, y hacia las aspiraciones más nobles de cada individuo: equilibrio, salud, armonía, serenidad, compasión, comprensión y paz interior.

 Marco Aurelio (filósofo romano s. II d. C.), afirmó que la vida de un hombre la hacen sus pensamientos; entendiendo que al escoger los pensamientos, también se escoge la vida.  Siempre ha de ser una constante, vigilar la naturaleza de los pensamientos, y elegir aquellos a la altura de la categoría de vida que se ha decidido. 

La disciplina de la mente, su condición y alcances, se incrementan articulando el pensar con la consciencia, siempre unidos, siempre congruentes y abrazando íntimamente el objetivo definido: vivir esta vida de la mejor manera posible, establecidos en el equilibrio y la dicha interior independientemente de lo que pueda o no estar sucediendo; el ser humano tiene la facultad, a través de una buena mente, de colorear su destino, con el tono de la sabiduría.

Y así, será posible salir de las filas que configuran la larga cadena de la humanidad, que han conducido al antiguo filósofo hindú a afirmar que lo increíble no es que el ser humano sea producto de sus propios pensamientos; lo realmente increíble es que ni siquiera se dé cuenta...


Nuestra Capacidad

El cerebro es lo que nos da una gran capacidad humana. Y es por eso que debemos cuidarlo y, mejor aún, potenciarlo.

Cómo desarrollar la capacidad humana
Lo primero que debemos saber para desarrollar la capacidad humana es que no necesariamente tenemos que quemarnos la cabeza, no necesariamente tenemos que terminar muertos en la cama al final del día. Más bien tenemos que cuidar más nuestro cuerpo porque demasiado estrés lo cansa tanto que no podrá aprovecharse al máximo.

Muchas personas creen que trabajando más al día van a ganar más. Sin embargo está comprobado que después de 4 horas de trabajo el cuerpo se cansa y es la mitad de productivo. El cerebro se cansa aun más rápido que el cuerpo (cada hora).

Si queremos comprender mucho mejor lo que estamos leyendo tenemos que descansar cada hora unos cinco minutos. Si queremos trabajar mejor en algo que requiere esfuerzo físico entonces tenemos que descansar, por lo menos, cinco minutos cada hora.

El secreto está en descansar (hacer una pausa) antes de cansarse.

Este consejo me ha servido bastante para desarrollar mi capacidad humana, especialmente porque el cerebro quien trabaja sin parar, necesita un pequeño descanso cada cierto rato para poder restablecerse y funcionar con toda normalidad.

Cuando trabajaba en el edificio de mi tía, en donde necesitaba moverme casi todo el día tenía que descansar cada cierto rato (o sino sentía que mis piernas se me caían) y una vez que terminaba mi pequeño descanso de 5 minutos mis piernas estaban como nuevas.

Lo mismo también aplico al momento de escribir. Si un día quiero escribir bastante no me voy a poner a escribir 5 ó 6 horas seguidas. Es más, cuando trato de hacerlo seguido me canso mentalmente a las 2 ó 3 horas de haber empezado y mi cerebro no puede dar para más, no puedo ser productivo.

Es importante descansar para desarrollar la capacidad humana
Cuando descansas te vuelves más productivo y cuando eres más productivo te vuelves más experto en lo que haces.

Si en un día hacías determinada cantidad de trabajo, descansando podrás hacer el triple de lo que hacías en un día normal. Y cuanto más practiques algo que te gusta naturalmente te vas a volver experto, te volverás mejor competidor antes los demás.

Y, sobre todo, tendrás más tiempo para  poder disfrutar de tu tiempo libre y hacer lo que realmente te gusta.

Ahora y
a sabes que tienes una enorme capacidad humana. Aprovéchala al máximo, empléala  en desarrollar más tu creatividad, también en practicar más tus deportes favoritos o para cualquier otro tipo de esfuerzo físico.
El cerebro es lo que nos da una gran capacidad humana. Y es por eso que debemos cuidarlo y, mejor aún, potenciarlo.

Cómo desarrollar la capacidad humana
Lo primero que debemos saber para desarrollar la capacidad humana es que no necesariamente tenemos que quemarnos la cabeza, no necesariamente tenemos que terminar muertos en la cama al final del día. Más bien tenemos que cuidar más nuestro cuerpo porque demasiado estrés lo cansa tanto que no podrá aprovecharse al máximo.

Muchas personas creen que trabajando más al día van a ganar más. Sin embargo está comprobado que después de 4 horas de trabajo el cuerpo se cansa y es la mitad de productivo. El cerebro se cansa aun más rápido que el cuerpo (cada hora).

Si queremos comprender mucho mejor lo que estamos leyendo tenemos que descansar cada hora unos cinco minutos. Si queremos trabajar mejor en algo que requiere esfuerzo físico entonces tenemos que descansar, por lo menos, cinco minutos cada hora.

El secreto está en descansar (hacer una pausa) antes de cansarse.

Este consejo me ha servido bastante para desarrollar mi capacidad humana, especialmente porque el cerebro quien trabaja sin parar, necesita un pequeño descanso cada cierto rato para poder restablecerse y funcionar con toda normalidad.

Cuando trabajaba en el edificio de mi tía, en donde necesitaba moverme casi todo el día tenía que descansar cada cierto rato (o sino sentía que mis piernas se me caían) y una vez que terminaba mi pequeño descanso de 5 minutos mis piernas estaban como nuevas.

Lo mismo también aplico al momento de escribir. Si un día quiero escribir bastante no me voy a poner a escribir 5 ó 6 horas seguidas. Es más, cuando trato de hacerlo seguido me canso mentalmente a las 2 ó 3 horas de haber empezado y mi cerebro no puede dar para más, no puedo ser productivo.

Es importante descansar para desarrollar la capacidad humana
Cuando descansas te vuelves más productivo y cuando eres más productivo te vuelves más experto en lo que haces.

Si en un día hacías determinada cantidad de trabajo, descansando podrás hacer el triple de lo que hacías en un día normal. Y cuanto más practiques algo que te gusta naturalmente te vas a volver experto, te volverás mejor competidor antes los demás.

Y, sobre todo, tendrás más tiempo para  poder disfrutar de tu tiempo libre y hacer lo que realmente te gusta.

Ahora ya sabes que tienes una enorme capacidad humana. Aprovéchala al máximo, empléala  en desarrollar más tu creatividad, también en practicar más tus deportes favoritos o para cualquier otro tipo de esfuerzo físico.

Los Días Duros


 Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.
-Robert Frost-

Las cosas son como son, pero nosotros las vemos como las vemos. He aquí unos ejemplos:
Dos personas miran un cielo encapotado. Una, solo ve nubarrones que amenazan tormenta. Otra, ve que sobre los nubarrones hay un hermoso rayo de sol que en algún instante tiñe de rojizo un atardecer único y piensa: No temas, alma mía, porque, aunque la noche sea fría, siempre se hace de día

Dos hacen senderismo con la mochila en la espalda y aguantando las molestias propias del camino. Uno, soporta las molestias maldiciendo la hora que se dejó convencer para “tragarse” la caminata; el otro, goza a cada recodo del camino de la belleza del paisaje. Los dos llevan el mismo peso y van por el mismo camino, pero sus posturas mentales les cambian las perspectivas.

Dos personas miran una charca estancada, corrompida y mal oliente en el recodo de una vaguada. Una, la ve como una mancha que estropea la hermosura del paisaje; la otra, descubre entre las ramas y yerbajos la única flor hermosa que germinó de alguna semilla depositada por el viento. Ante el mismo cuadro dos percepciones distintas, fruto de la diferente postura mental.

Hay quien padece de tortícolis y vive como caminando de espaldas, contemplando con tristeza, melancolía y aburrimiento la vida pasada. Otros, con la mirada fija en el horizonte, caminan vigorosos, decididos y alegres avanzando hacia el futuro. Es diferente postura mental.

Todos ven las mismas cosas, pero cada uno elige un diferente ángulo de visión. Y la percepción cambia sustancialmente lo observado.

Si pegamos los ojos al lienzo de una obra de arte, percibiremos un conglomerado de colores sin mucho sentido, aunque sea una obra maestra. El mismo cuadro ofrece su realidad magnífica cuando lo contemplamos a la distancia conveniente y bajo una luz adecuada.
Debemos esforzarnos en crearnos una postura mental sana. La risa ha de brotar de nosotros mismos; no nos la puede prestar nadie. La dicha es patrimonio personal; no se vende en ningún mercado. Para ser positivos hemos de ejercitarnos en actuar de dentro a fuera, haciendo saltar al exterior la riqueza íntima de nuestros pensamientos optimistas.

Un vaso con su capacidad hasta la mitad, ¿está medio lleno o medio vacío? Depende. ¿La vida es horrible por dura o es maravillosa aunque tenga tramos duros?


Con una postura mental sana que nos lleva a amar la vida que nos toca vivir, aprenderemos a llevar una vida feliz y apacible, aunque haya días de otoño. Porque, sí, hasta el otoño y el invierno tienen días soleados.