jueves, 26 de abril de 2018

Motivación Y Autodisciplina


La motivación es un reflejo de tus emociones y no puedes confiar en ellas por completo cuando se trata de formar nuevos hábitos. En cambio debes combinarla con autodisciplina. Esa palabra puede dar miedo a algunos de ustedes pero la verdad es que no pueden estar seguros de que su excitación inicial sobre un nuevo hábito estará en el mismo nivel después de unas semanas.

La autodisciplina es la parte desafiante del proceso pero se puede aprender. La motivación te llevará a través de la puerta si quieres entrenar para un medio maratón pero la autodisciplina te hará usar esos zapatos para correr incluso cuando llueva afuera y todo lo quieras hacer es acurrucarte y ver programas de televisión. La autodisciplina es esencial para alcanzar tus objetivos porque te hará superar tus límites y descubrir un lado nuevo de ti mismo.

“La disciplina es el puente entre las metas y los logros.”
Jim Rohn.

Experimentarás malos días en tu viaje de formación de nuevos hábitos y eso está perfectamente bien. Después de todo estás tratando de mejorar y no siempre será fácil especialmente después de que la euforia desaparezca. Sin embargo la autodisciplina te mantendrá en el buen camino y continuarás avanzando. Y después de un tiempo tus nuevos hábitos se convertirán en parte de tu vida.

Si quieres formar un nuevo hábito, debes ser dedicado. Como cuestión de hecho, un estudio mostró que generalmente te tomará sesenta y seis días antes de que un hábito se convierta en una parte normal de tu vida cotidiana. Tienes que seguir con eso hasta que el hábito se convierta en una rutina

La motivación es crucial para el primer paso de tu viaje. Te hará sentir la emoción y estarás ansioso por cambiar. Tus emociones y enfoque serán altos durante las primeras semanas pero desaparecerá. La autodisciplina debe hacerse cargo cuando esto suceda. Pero ten en cuenta que no eres una máquina y que puedes permitirte omitir uno o dos días. Eso está perfectamente bien siempre que sepas lo que está sucediendo. Deberías seguir adelante el día siguiente.

Formar nuevos hábitos se sentirá como un paseo salvaje porque a veces estarás motivado para revisar toda tu lista de tareas y completar cada tarea en un día. 

Pero habrá momentos en los que ni siquiera podrás comenzar a escribir. Esta es la razón por la cual tanto la motivación como la autodisciplina son partes significativas de la formación de hábitos. 

Una vez que los combines, obtendrá la clave que eventualmente te ayudará a formar un hábito.


La Templanza


El término templanza es de origen latín templararia, es una cualidad humana que consiste en actuar o hablar de forma cautelosa y justa, con sobriedad, con moderación o continencia para evitar daños, dificultades e inconvenientes.

La templanza es una virtud que permite al individuo controlar las pasiones, vicios e impulsos frente a los encantos de los deseos, placeres o instintos. La templanza requiere un buen juicio, prudencia, discernimiento, precaución y sabiduría.

La templanza es un valor que permite al individuo tener dominio y control sobre sus actos, logrando mantener el equilibrio, a través del disfrute de las cosas buenas sin caer en el exceso ya que se puede transformar en dañino o perjudicial para el propio. Por ejemplo: el alcohol, la comida o el sexo, que pueden ser peligrosos si se deja a un lado la templanza.

Por otro lado, en el área de la pintura, la templanza es la armonía y buena disposición de los colores.

En relación a la climatología, la templanza hace referencia a la moderación del clima. “El trabajo del jardín se llevará en épocas de mayor templanza”.

Los sinónimos de templanza son moderación, mesura, ponderación, cuidado, prudencia, etc. Por su parte, los antónimos son abuso, exceso, imprudencia, desenfreno, entre otros.


La Riqueza Del Tiempo


"La riqueza es la libertad y la capacidad de elegir qué voy a hacer con mi tiempo."
 Chuck Blakeman

“Cuando eres joven tienes todo el tiempo y toda la energía para disfrutar de la vida, pero no tienes dinero. Cuando llegas a una edad madura tienes el dinero y la energía, pero no tienes tiempo. Y cuando te retiras, tienes el dinero y todo el tiempo, pero no te queda energía.” 

Esta es, desgraciadamente, la gran paradoja de nuestra sociedad moderna. Pero no tiene por qué ser así. Tu visión de la vida puede incluir tiempo, energía y dinero a partes iguales en todas sus etapas. Sólo tienes que dejar de pensar en la jubilación y definir los objetivos que te lleven a disfrutar de todo tu tiempo.

Y empezar.

Ahora.

Esencial


Esencia es una palabra que representa algo que está más allá de la comprensión humana, algo que las palabras no pueden expresar. 

La Esencia es el origen y la sustancia de todo lo que existe. Es la Fuerza Creadora de todo y la Energía, la sustancia, de la que todo está formado. Toda la Creación es Esencia manifestándose en una variedad infinita de formas. Tú eres una de esas formas, y al mismo tiempo la Totalidad de la Esencia.

La Esencia es un ser, el Ser Único. El Uno es también el Todo. La Esencia es la Unidad y la Totalidad de la existencia. Es Infinita, no tiene límites. La Esencia es lo único que verdaderamente existe. Se manifiesta a Sí Misma en una infinidad de dimensiones, universos y realidades. 

Pero todo eso son ilusiones: la única verdad detrás de todas las apariencias es la Esencia; es la verdad. La Esencia es la Fuerza Inteligente Creadora de todo lo que existe, y forma la totalidad de la Creación de Su Misma Esencia—no existe otra cosa con la que se podría crear algo. La Esencia es tanto el Creador como lo Creado. La Esencia es el principio, el proceso y el fin de todo lo que existe, y al mismo tiempo Ella es sin fin, infinita. Toda la Creación es una ilusión dentro de la Esencia, hecha por la Esencia a partir de la Esencia.

Solo existe la Esencia; el Uno. TÚ eres ese Uno. TÚ eres la Totalidad de la Esencia, tú eres el Uno. No hay otra cosa que podrías ser; solo existe el Uno. Y no eres una parte de la Esencia: no hay partes, solo el Uno. La Verdad es que solo existe la Esencia Única y TÚ eres Eso; eres el Uno-Todo. (Esta verdad, que TÚ eres el Uno y el Todo, es algo que no se puede comprender con la mente humana—pero tú puedes experimentarlo porque tú Eres Eso.

Por tanto, el estudio de la Esencia es el estudio de Ti Mismo, de Quien Eres Realmente.


miércoles, 25 de abril de 2018

Los Límites De La Conciencia


La existencia de límites de la conciencia, en términos del procesamiento de información, pudiera ayudar a contextualizar dos de las creencias más generalizados sobre el funcionamiento del cerebro: que solo usamos una proporción muy limitada de nuestra capacidad cerebral; y que, determinadas personas pueden prestar atención a varias cosas de manera simultánea.

Las evidencias que se han venido acumulando en los últimos años sobre la forma en que funciona nuestro cerebro parecieran discrepar de esas creencias.
Todo pareciera indicar que nuestro cerebro es un órgano supremamente eficiente. 
Lo que sucede es que su eficiencia es muy diferente de la que podemos esperar de un artefacto electromecánico o electrónico. Ha estado determinada por el imperativo de la supervivencia y el esfuerzo permanente de adaptación al medio, que han sido factores determinantes del trayecto evolutivo de nuestro grupo zoológico, así como de las demás especies. La reducción y simplificación de la información, que caracterizan la atención consciente, son expresión de la eficiencia de funcionamiento cerebral construida, de manera constante y progresiva, durante los millones de años transcurridos en el curso de nuestra evolución biológica.

En todo caso, los procesos de reducción de la información, que se expresan en el fenómeno de la conciencia, son una parte esencial de la eficiencia del funcionamiento cerebral. Pueden ser interpretados como una expresión de eficiencia cerebral en el contexto nuestra evolución biológica.

Por otra parte, la atención que determina los objetos que son abordados de manera consciente, puede asumirse como una expresión de las estrategias de selectividad de la información sensorial que se expresa en los límites de la conciencia.

Sin importar la intensidad del esfuerzo que hagamos por concentrarnos, no podemos percibir de manera simultánea sino unas cuantas señales sensoriales. 

Algunos sugieren que siete percepciones es el número máximo de las que podemos darnos cuenta de manera consciente. Más aún, cuando creemos poder atender a más de un objeto, o representación metal de un objeto, lo que sucede es que podemos modificar, también con una rapidez limitada, el foco de nuestra atención.

Todos hemos aprendido a realizar determinadas tareas de manera inconsciente; sin embargo, cabe destacar que el dominio de la mayoría de los aprendizajes que hemos adquirido de manera deliberada depende del progreso logrado desde el esfuerzo consciente a la automatización.

Pensemos, para ilustrar este hecho, en la lectura que usted está realizando en este momento. La mayoría de los procesos involucrados en ella los está llevando a cabo de manera inconsciente. Tanto el reconocimiento de las letras como representación de sonidos, de los conjuntos de letras como representación de palabras y, progresivamente de ideas, así como de interrelaciones entre esas ideas, son cada uno de ellos conjuntos definidos de tareas, que, en distintos momentos, han requerido una inversión importante de tiempo y dedicación consciente.

Después de considerables y reiterados esfuerzos, dedicados a la práctica intencional de esas diferentes tareas, ahora la mayoría de esos procesos son realizados en su cerebro de manera automática. Si esos esfuerzos se han realizado, es probable que ahora su atención pueda centrarse en otros aspectos de la lectura, como la estructuración de los argumentos, la fuerza de las emociones experimentadas por los personajes, y por usted mismo, o la belleza de las expresiones. O, tal vez, el automatismo de la lectura transcurra incluso sin mayor involucramiento de su atención, mientras su mente explora otros objetos totalmente distintos de la lectura, sin que esto suponga una disminución de su capacidad para la lectura.

No obstante, cuando las condiciones características de la expresión de la automatización se alteran de manera inusual, su atención debe intervenir. Cuando esa alteración demanda respuestas urgentes, la variación del foco de atención suele demandar, entonces, una intervención de la consciencia. Sin embargo, dependiendo de las restricciones existentes en ese instante para la intervención de la atención consciente, las respuestas generadas por esa variación pueden ser, también, inconscientes, con resultados fuera de control y, en ocasiones, catastróficos. Eso es lo que sucede cuando la creencia de que podemos atender de manera simultánea a varios objetos mentales nos lleva, por ejemplo, a asumir el riesgo de pretender llevar a cabo una conversación telefónica y conducir un automóvil.

Muchos de los mitos predominantes sobre el funcionamiento del cerebro se originan en la asimilación de ese funcionamiento de las herramientas construidas por los seres humanos.

En los tiempos más recientes, el funcionamiento del cerebro se ha considerado como análogo a la forma de funcionamiento de las computadoras, destacando el hecho de que el cerebro puede ser considerado, de manera primordial, como un órgano especializado en el procesamiento de información.

Esa forma de ver las cosas parece estar cambiando de manera radical. Hoy en día pareciera irse conformado un consenso, cada vez más amplio, en el sentido de que el cerebro humano es el objeto de mayor complejidad, y de funcionamiento más eficiente que podemos conocer.

En nuestros días suele asumirse cada vez con mayor frecuencia, que el futuro desarrollo de los sistemas computacionales depende, de manera fundamental, de la forma y medida en que estos puedan llegar a reflejar la eficacia y eficiencia de la organización y el funcionamiento del cerebro humano. Situación que, desde luego, plantea nuevos desafíos al destino futuro y la coexistencia de los seres humanos y las máquinas.


Aun desconociendo el curso que habrán de seguir esos desafíos, podemos afirmar que muchos esfuerzos de aprendizaje pueden ser mejor orientados y justificados, y muchos riesgos del comportamiento podrían evitarse, si nos atrevemos a aceptar las limitaciones y, en consecuencia, las posibilidades más realistas y evidentes de nuestra conciencia.

El Esfuerzo Constante


Hace más de 2000 años, Aristóteles escribió: “la felicidad es la condición”. No es algo que se consigue persiguiéndolo directamente, sino algo que se alcanza por la práctica continua de determinadas acciones de propósito. Es la Ley del esfuerzo Indirecto, que dice simplemente que cualquier cosa que conseguimos en la vida lo hacemos por la vía indirecta, más que de manera directa. 

Todo llega como resultado de hacer otras cosas. Si tú persigues directamente la felicidad, ésta te elude, pero si haces esas cosas que realmente son importantes para ti, y progresas en dirección a tus anhelos según tus valores, te encuentras sintiéndote feliz.

La autoestima también está sujeta a esta ley. Alcanzarás mayor autoestima estableciendo y consiguiendo objetivos y metas cada vez mayores. 

A medida que avances en tu vida, paso a paso, te sentirás mejor y más confiado, y capaz de asumir mayores retos. Tu capacidad para alcanzar grandes logros se desarrolla consiguiendo pequeños logros. De hecho, el hábito de establecer y conseguir pequeños logros es indispensable para pasar a mayores. Sólo puedes creer en ti mismo cuando estás absolutamente seguro de que consigues lo que te propones.

La autoestima no viene de desear, de querer, de pensar; viene de la certeza, de probarte a ti mismo una y otra vez que tienes lo que hay que tener para llegar a donde te propones, sea donde sea. 

Es un estado mental, una actitud más importante que los hechos. Pero debe estar basada en hechos. Tu trabajo es tomar las acciones necesarias para convencerte objetivamente de que eres imparable y capaz de conseguir cualquier cosa en lo que enfoques tu mente.

Toma conscientemente una pequeña acción diaria durante una semana, una acción que te apoye en tu autoestima y que refuerce tus cualidades y tus valores. Sólo una cada día. Y al cabo de siete días, mira a ver cómo te sientes y escríbelo también.

¿Cómo sería si lo hicieras cada día durante un año? ¿A dónde te llevaría?


Altruismo

El altruismo se puede definir como la preocupación constante por las necesidades ajenas, es decir, hacer todo lo posible para que los demás gocen de bienestar y tengan lo que precisan.

El altruismo está presente en la cultura, la enseñanza y la religión, así como también en el cerebro. En el caso de los animales, por ejemplo, se lleva a cabo cuando uno de los ejemplares está dispuesto a sacrificarse por el bien de la manada.

El altruismo puro significa sacrificar una cosa, ya sea el tiempo, la riqueza, la energía o el conocimiento sin buscar a cambio ningún tipo de recompensa o compensación. No se busca un beneficio por los actos, ni directos ni indirectos.

El comportamiento altruista dentro del reino animal aumenta las posibilidades de supervivencia de los otros a costas de la reducción de las probabilidades de subsistir uno mismo. Esta teoría, igualmente, no explica mucho más sobre aquellos animales que dan la vida por otros por los que no están emparentados.

Algunas personas son todo lo contrario a egoístas, dan sin mirar a quién, ofrecen hasta lo que no poseen por el bien del prójimo. Las investigaciones mostraron que la clase social, el nivel de educación, el género o los ingresos de dinero pueden explicar por qué se puede ser altruista o egoísta.

El comportamiento altruista no está determinado únicamente por factores cerebrales o biológicos. El volumen de materia gris puede influenciarse por diferentes procesos sociales.

Por ejemplo, al estar rodeado de personas caritativas, con el hábito de donar, dar limosna o ayudar al otro, aumentará la posibilidad de ser altruista también. Si, por el contrario, se vive en un ambiente de egoísmo, de pensar solo en uno y de no dar nada al otro, esto influirá en las decisiones y actitudes. Como se decía, no es solamente una cuestión de materia gris, sino hay varios factores influyentes.


 

martes, 24 de abril de 2018

El Sentimiento Solidario


LA SOLIDARIDAD 
QUE ES LA SOLIDARIDAD? La solidaridad es una de los valores humanos por excelencia, del que se espera cuando un otro significativo requiere de nuestros buenos sentimientos para salir adelante. En estos términos, la solidaridad se define como la colaboración mutua en la personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobre todo cuando se vivencian experiencias difíciles de las que no resulta fácil salir. 

Debido al verdadero significado de la solidaridad no es de extrañarse que escuchemos este término con mayor frecuencia cuando nos encontramos en épocas de guerra o de grandes de sastres naturales. De este modo, gracias a la solidaridad es posible brindarle una mano a aquellos que resultan menos favorecidos con este tipo de situaciones. 

2)¿PARA QUE SIRVE? Ahora usamos mucho aquello de hermanos, sin pensar (quizá) que si no hay solidaridad no hay amistad, ni hermandad ni nada que se le parezca. 

"HAY QUE COMPARTIR, VER QUE NOSOTROS NO SOMOS LOS UNICOS QUE VIVIMOS EN LA TIERRA. 
ASI VEMOS QUE MUCHO MAS ALLA DE LO NORMAL, EXISTE LA POBREZA, LA INJUSTICIA, TODOS LOS DIAS ES ALGO PEOR ¡AUDEMOS!
EL MUNDO ES MALO MUY MALO PONTE SERIO Y COLABORA. CADA VEZ QUE AYUDES A ALGUIEN MIRA A SUS OJOS Y TE DARAS CUENTA DE LO NECESITADO QUE ESTA”


Las Nuevas Tecnologías


Actualmente estamos viviendo una gran revolución de la información sin darnos cuenta y sin conocer totalmente la tecnología que nos rodea. Nuevos cambios hacen que tengamos que actualizarnos constantemente en conocimientos relacionados con las nuevas tecnologías.

Las personas, tanto las que están estudiando como las que ya han finalizado su etapa de aprendizaje, tenemos la obligación de conocer cada vez más sobre el funcionamiento de las nuevas tecnologías. ¿Por qué?, realmente si queremos competir en un futuro en un mercado laboral como en el que nos encontramos hoy en día es fundamental estar actualizado.

Tenemos, es más, necesitamos, desarrollar nuevas capacidades para poder "competir" en el mercado laboral, además de aprender a manejar diferentes equipos tecnológicos ya que estos forman parte de nuestra vida cotidiana.

Las nuevas tecnologías, relacionadas con nuestro entorno, están agilizando, optimizando y perfeccionando algunas actividades que realizamos en nuestro día a día. La comunicación en la actualidad es algo que ha avanzado mucho, una comunicación que es mucho más rápida que antes. Un ejemplo de comunicación actual, en concreto a través de Internet, en el caso de transmitir mensajes, imágenes, vídeos y todo tipo de documentos desde diferentes partes del mundo durante las 24 horas del día es algo que ha desplazado definitivamente el envío de documentos por otros medios, como el servicio postal convencional.

Los nuevos "aparatos" electrónicos, de los que estamos constantemente rodeados, nos permiten realizar tareas que se hacían de forma manual, eso sí, de una forma más ágil y eficaz.

La tecnología juega un papel muy importante en el mundo desde el momento en que se crea un "algo" innovador que todos queremos tener cuanto antes. Todos queremos estar a la moda y presumir de tener lo último del mercado.

Un ejemplo de esta competitividad por tener lo mejor del mercado son los teléfonos móviles, algo que no solo es en sí el propio teléfono, sino también todos los accesorios que mejoran, ya sea en rendimiento o en la estética, nuestro móvil. En este caso además de requerir una actualización de conocimiento para comprender todas y cada una de las funciones que nuestro nuevo teléfono contiene, es necesario tener un bolsillo bastante amplio para hacer frente a los gastos que tener una tecnología de estas características. 

Pese a que el desarrollo y expansión de esta tecnología continúa siendo desigual en diferentes países del mundo, lo cierto es que ya existen más aparatos que personas en nuestro planeta. Y lo que hace solo 5 años era un teléfono móvl inteligente (smartphone), hoy día es un auténtico ordenador personal en el que la función de llamada se ha quedado en un ámbito absolutamente secundario.
Algunos usuarios de Android y otros sistemas operativos como Windows Phone, Blackberry o Iphone, montaron en cólera en 2014 al recibir una notificación por parte de la compañía propietaria de la aplicacion Whatsapp(actualmente propiedad de Facebook) con un mensaje de alerta advirtiendo que su licencia gratuita expiraría y que para seguir utilizándolo sería necesario realizar un desembolso económico, no muy alto, 0,99 céntimos, pero aquello generó un auténtico terremoto que, afortunadamente, con el paso del tiempo ha quedado en una mera anécdota.

Sin embargo, si fue la punta del iceberg de esa tecnología que llegaba para quedarse, en la que en muchos casos, el producto era el usuario, sus datos concretamente. 

Coincidiendo con esa mentalización por parte de los usuarios, en los últimos años las empresas tecnológicas más punteras han conseguido, en casos muy concretos, revertir la política del 'gratis total en internet'. Spotify, AppleMusic, Amazon Prime, abrieron el camino para que los usuarios comenzaran a darle valor a los 'micropagos' por servicios que podían conseguir gratis a través de descargas ilegales pero con mucho más esfuerzo.

Además de realizar pagos mensuales a nuestras compañías de telefonía móvil por servicios de llamadas, mensajes, conexión a internet " sin límite", hoy día ya nos podemos permitir el tener que pagar por aplicaciones que ofrecen un servicio igual a aquello que conseguíamos de manera gratuita con programas de descarga, solo con acceder a los principales markets de aplicaciones como Google Play o Apple Store.

En términos generales la tecnología ha aportado grandes beneficios a la humanidad. Su papel principal es crear una mejora de herramientas y accesorios adaptados a los usuarios para facilitar y ahorrar esfuerzo y, sobre todo, tiempo en nuestra vida cotidiana.


Mirando Sin Ver

Decíamos el otro día lo muy importante que es observar (contemplar). Es todo un arte al cual uno debe dedicar enorme atención. Vemos sólo de un modo parcial, 
nunca vemos algo por completo, con la totalidad de nuestra mente y no lo hacemos porque el mundo de nuestra percepción lleva subtítulos. 

Vemos el mundo a través de unas gafas conceptuales.

Hemos de aprender este arte extraordinario o siempre andaremos funcionando, viviendo a través de una parte muy pequeña de nuestra mente, de un pequeño segmento del cerebro: el prejuicio.

Nunca vemos nada de manera total, debido a diversas razones, y no solo nuestra visión es parcial sino que no vemos nunca “la cosa en si” sino más bien la utilidad de las cosas. Por ejemplo este teclado que ando aporreando en este momento, es un “teclado”  que sirve para escribir en mi ordenador, ¿pero qué es en realidad un teclado, ¿sabemos qué es un teclado en sí?

 Estamos tan comprometidos con nuestros pequeños problemas, tan densamente cargados con creencias, con tradiciones, con la memoria y con la utilidad, que esto nos impide realmente mirar o escuchar simplemente. 

Nunca vemos un árbol, lo miramos siempre a través de la imagen que tenemos de él, del concepto acerca de ese árbol; pero el concepto, el conocimiento, la experiencia es algo por completo diferente del árbol real.

En este lugar uno está rodeado ‑afortunadamente‑ por una gran cantidad de árboles; y si ustedes miran en torno mientras proseguimos con este tema, si verdaderamente miran, descubrirán lo extraordinariamente difícil que es ver de manera tal que ninguna imagen, ninguna pantalla se interponga entre el ver y el mirar. 

Por favor, háganlo; no me miren a mí, miren el árbol, descubran si pueden verlo completamente. Por «completamente» quiero significar con la totalidad de la mente y el corazón, no con un fragmento de ellos, pues lo que vamos a investigar esta noche requiere una observación así, un ver así. A menos que lo hagan realmente (sin teorizar, sin intelectualizar o traer a colación temas que no hacen al caso) me temo que no podrán seguir de cerca aquello que intentaremos examinar juntos.

Este párrafo de Khrishnamurti al que he modificado en algunos tramos me viene perfecto para hablar de algo que esta mañana me ha estado rondando por la cabeza. 

Es la dificultad que tenemos los humanos para observar un fenómeno sin meter en esa observación algo nuestro, sea emociones, el miedo, la rabia, la compasión o nuestro prejuicios -creencias- políticas o de cualquier otra clase.

Pretender discutir con alguien que (aparentemente) para sus adentros no traza una línea divisoria entre voz imperativa (lo que se debe) y voz descriptiva(lo que es); entre su deseo de apreciar (visualizar) “Lo que es” y “Lo que debería ser”; es pretender y nada más que pretender realizarlo.

Creo que este comentarista puso el dedo en la llaga entre las diferencias entre contemplar un fenómeno y resolver un fenómeno problemático,


Ver y mirar no son la misma cosa.

lunes, 23 de abril de 2018

Construye Tu Propia Senda


“Por eso conviene seguir lo que es general a todos,  es decir, lo común; pues  lo
general a todos es lo común. Pero aun siendo el logos general a todos, los
Más viven como si tuvieran una inteligencia propia particular”
Heráclito

Uno de los mayores enemigos de la realización y el éxito es esa tendencia que solemos tener los seres humanos de compararnos constantemente con los demás. Tendemos a mirar a nuestro alrededor con la intención de encontrar precisamente esos ejemplos que hacen que nuestros logros parezcan insignificantes en relación a los conseguidos por otros. Y esa dinámica termina siendo totalmente desalentadora.

Pienso por un instante en la increíble cantidad de personas que fruto de esta dinámica han terminado incubando una falsa creencia de falta de valía para lograr sus sueños y aspiraciones. Por qué lo triste es que no se dan cuenta de que en la mayoría de las ocasiones están comparando sus comienzos con los finales de los demás.

Y permíteme que me explique. Es muy frecuente caer en el error de comparar nuestros resultados cuando iniciamos la persecución de cualquier objetivo con los resultados de otras personas que ya tienen mucha experiencia o resultados en esas mismas áreas. De ese modo, es habitual encontrar por ejemplo al joven programador que compara sus resultados con los obtenidos por el fundador de Facebook, o el guitarrista que está comenzando que se compara con Mark Knopfler o el empresario que se compara con alguien que tuvo mucho suceso.

Cuando esos ejemplos sirven de inspiración, están cumpliendo su verdadera función: demostrarte lo que es posible lograr cuando uno pone en juego todo su máximo potencial. Pero cuando para lo único que sirven es para multiplicar en ti sentimientos de falta de valía o capacidad, sería mucho mejor que dejaras de fijarte en ellos y pasases a centrarte en tu propio crecimiento y evolución en relación a tu punto de partida.

Lo que muchas veces se nos pasa por alto es precisamente eso: estamos en una etapa del camino diferente, y por tanto no es comparable. 

Céntrate en dar lo mejor de ti mismo y en disfrutar todas y cada una de las etapas del camino. Y desde esa perspectiva toda la experiencia se transforma, y se empieza a ver como posible alcanzar cualquier altura que te atrevas a soñar.



Mantiene Su Vigencia


Recuerdo que era todavía un adolescente cuando cayeron en mis manos las obras completas de William Shakespeare. Vienen a mi memoria, aquel hondo impacto que me causaron cada uno de sus personajes y sus tramas y la viva emoción con que las leí. ¿Por qué? Porque es un autor sumamente sugerente, que invita al lector a pensar, a reflexionar sobre temas profundos, como son: el sentido de la vida, las pasiones humanas, los conceptos del bien y del mal, la muerte, el Más Allá...

Desde luego, no se trata de un autor más entre los muchos escritores, sino de un gigante de la Literatura Universal de la talla de Miguel de Cervantes Saavedra; del Dante y su “Divina Comedia”; de Homero con su “Ilíada” y “La Odisea”; de Thomas S. Eliot con su magistral obra poética “La Tierra Baldía”, quien aporta las claves de la crisis de valores de nuestra cultura; de Charles Dickens, quien a través de sus obras despertó la conciencia social de millones de ingleses de varias generaciones; de Alexandr Solzhenitsyn, quien descubrió al mundo occidental el verdadero rostro de la extinta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, etc.

¿Por qué resulta fascinante la lectura de Shakespeare? Porque explora la conciencia humana hasta límites nunca antes abordados en el quehacer literario. Desglosa asombrosamente las diversas facetas que tienen la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia, la pereza...

Por ejemplo, resulta estremecedora su obra “Macbeth” en la que los esposos protagonistas van cometiendo una serie de crímenes, mediante engaños, hasta que –con las manos manchadas de tanta sangre derramada– comienzan a perder la lucidez y el equilibrio mental. 

El autor inglés demuestra cómo el ser humano tiene la funesta capacidad de hacer el mal hasta límites insondables.

Si alguien dijera que “Shakespeare resulta ya obsoleto”, sin duda, sería una afirmación desacertada, porque tan sólo en su obra “Hamlet” en que el joven protagonista sufre y se enfrenta a una serie de graves sucesos y desencantos, en su desesperación, se plantea una frase que ha permanecido a lo largo de los siglos: “Ser o no ser. Ésa es la cuestión”. Es decir, si existen la maldad y los engaños, entonces, ¿qué sentido tiene la vida humana? ¿Hay alguna razón por la que valga la pena existir?...

La misma cuestión fue planteada en el siglo pasado, cuando la humanidad se enfrentó a dos terribles Guerras Mundiales y sobrevino en la población un estado generalizado de tristeza, pesimismo y hartazgo de vivir y que desembocó en la “Filosofía Existencialista”, como por ejemplo: el pensamiento de Jean Paul Sartre, quien afirmaba: “el hombre es una pasión inútil” y “el infierno, en realidad, son los demás”; Martin Heidegger, filósofo alemán que sostenía que “el-hombre-es-un-ser-para-la-muerte”; el escritor francés Albert Camus aseveraba que no se podía vivir con esperanza, ilusión ni alegría porque –en su particular visión trágica de la vida– el hombre es un ser intrínsecamente perverso y había que explicar antes las raíces profundas del mal. Así lo expresa en sus obras: “La Peste” y “El Extranjero”.


Por otra parte, William Shakespeare sigue siendo fuente de inspiración para novelistas, poetas, autores de obras de teatro, escritores de guiones de cine y series de televisión. Fue tal su genialidad, que sus obras de teatro se siguen presentando con éxito; algunas han sido convertidas en piezas de ópera; y, en definitiva, perviven muchas de sus frases y conceptos en la cultura de nuestro tiempo.

Las Caras De La Ambición


“Un hombre no es desdichado a causa de la ambición, sino porque ésta lo devora”, Montesquieu

La ambición está hecha del mismo material con el que se tejen los sueños.

Nos impulsa a fijarnos metas que nos ilusionan y retos que, a priori, parecen imposibles de alcanzar. Es un poderoso motor que desafía la lógica y la razón.

Quienes se atreven a darle rienda suelta, son capaces de cambiar su realidad y sus circunstancias. No en vano, es un poderoso agente de transformación. Y nos puede aportar muchas cosas positivas. Alimenta nuestro espíritu de superación, el inconformismo y la capacidad de soñar a lo grande. 

Nos invita a ir más allá de nosotros mismos, despertando nuestro afán competitivo. Incluso puede enseñarnos a ser más humildes.

Sin embargo, por lo general goza de una dudosa reputación. Especialmente debido a las compañías que frecuenta. Entre sus relaciones habituales se encuentran la codicia, la insatisfacción y el propio interés; cuyos venenosos consejos nos pueden arrastrar a lugares sombríos.

Sin duda, podemos afirmar que la ambición tiene dos caras. Su rostro luminoso nos lleva a brillar, y su lado oscuro nos conduce al más profundo de los infiernos. De ahí la importancia de aprender a gestionarla lo mejor posible. 

Todos conocemos sus cantos de sirena, y dependiendo de cómo la interpretamos, cedemos a sus impulsos o nos resistimos estoicamente a su sugerente canción.

En cualquier caso, es innegable que tiene un importante impacto en nuestra vida, ya sea por exceso o por defecto. 


domingo, 22 de abril de 2018

Confianza Y Autoestima

Los hombres no podríamos vivir en armonía si faltara la Confianza, es decir, la seguridad firme que se tiene de una persona, por la relación de amistad o la labor que desempeña.

Tenemos seguridad en una persona porque sabemos que en sus palabras no existe el doble sentido o el rebuscamiento; jamás hace un juicio a la ligera sobre las actitudes de los demás; trabaja con intensidad, procurando terminar la tarea encomendada cuidando hasta el más mínimo detalle; llegará puntual si así se ha acordado o guardará el secreto que le hemos confiado.

Es fácil perder la Confianza en alguien cuando no actúa con justicia, algún comerciante, profesional o prestador de servicios que abusa de nuestra falta de conocimiento o buena voluntad, y pide a cambio una cantidad de dinero que no corresponde a lo convenido.

La mentira tampoco tiene lugar en cualquier tipo de relación, pues confunde la verdad, destruye los sentimientos, provocando una ruptura que pocas veces, o nunca, se puede resanar.

Podemos confundir la “confianza en uno mismo” convirtiéndola en presunción, como una forma de hacernos notar mediante una actitud poco respetuosa a las personas, lugares y circunstancias, tratando bruscamente a un mesero o buscar los medios para no formase en fila en un banco.

Otra forma mal entendida de la Confianza, es la familiaridad excesiva en el trato, provocando la burla de quienes nos rodean, los mismos familiares y compañeros de trabajo son las víctimas de nuestro asedio, posiblemente no reaccionan violentamente ante nuestro comportamiento por falta de recursos, sino por tener más educación.

Ahora bien, todos somos capaces de generar Confianza en los demás:

– Cada vez que enseñamos a otros a trabajar, aceptando sus fallas y ayudándoles a mejorar, de esta manera podrán adquirir seguridad en lo que están haciendo.
– Para tomar decisiones, tomar en cuenta a los que comparten las mismas responsabilidades, así, con otra visión de la situación se obtienen mejores resultados.
– Saber escuchar la opinión de los demás, sin importar nuestra mejor preparación o el puesto de mayor nivel que ocupamos.
– Ayudar a los hijos a decidir, procurando proporcionarles los elementos que les ayuden a tomar la opción que más convenga.
– Procurando cumplir a tiempo con los encargos que tenemos, en el trabajo, en casa y con los amigos.
– Presentar nuestro trabajo limpio, ordenado y puntualmente.
– Hablar siempre con la verdad.
– Cobrar la cantidad justa de dinero por lo que vendimos o el servicio que prestamos.
– Evitar que se hagan burlas o calumnias de otras personas.

Somos dignos de Confianza por cumplir responsablemente nuestras obligaciones, ayudamos a los demás con nuestro consejo o nuestro trabajo, si sabemos cumplir con las promesas que hacemos, evitamos criticar a los demás, generamos un ambiente agradable en las reuniones a las que somos invitados, comprendemos los errores de los demás y ayudamos a corregir.


Tal vez los mejores indicadores de Confianza, son la cantidad de amigos que tenemos, el número de personas que acuden a nuestro negocio y las responsabilidades que nos asignan en el trabajo; cuando esto ocurre, podemos decir que somos Confiables.

El Verdadero Valor


¿Qué es seguridad en sí mismo? Es la confianza que la persona tiene sobre si mismo, siendo esta una manera sana de comunicarse. Asimismo, es la capacidad de defenderse de forma honesta y respetuosa. 

Te compartimos un gran parábola que de seguro te servirá de mucho, veamos.

Un día un sabio maestro recibió la visita de un joven que se dirigió a él para pedirle consejo:
— Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro sin mirarlo, le dijo:
— Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... y haciendo una pausa agregó: — si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
— E... encantado, maestro— titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
—Bien— asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y al dárselo al muchacho, agregó:
— Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, quienes lo miraban con algún interés.

Pero les bastaba el escuchar el precio del anillo; cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Triste, subió a su caballo y volvió a donde el maestro se encontraba:

— Maestro -dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

— Qué importante lo que has dicho, joven amigo —contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él.
Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
— Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
— ¡58 MONEDAS! — exclamó el joven.
— Sí, -replicó el joyero— yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido
.
— Siéntate —dijo el maestro después de escucharlo— Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. 

¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?


Superar Los Reveses


Todos los seres humanos nos enfrentamos al fracaso y las crisis y es la forma en que se gestionan estos fracasos lo que determina el nivel de felicidad y bienestar.

Dominar estrategias para hacer frente tanto a los desastres como la las pequeñas desilusiones cotidianas son algunas de las habilidades más importantes que podemos desarrollar.

La ciencia y la psicología desvelan los mecanismos de cambio en el cerebro y en la mente, y la forma de adaptar hábitos mentales que nos ayuden a pasar de la tragedia al bienestar.


Vamos a entrenarnos en cultivar los recursos y habilidades que nos hagan más resilientes delante de los contratiempos.

sábado, 21 de abril de 2018

Sin Condiciones


“Por grande que sea una presa, un mínimo agujero, por la presión hidráulica, la acaba rompiendo”, se dice. Incluso los altos sueños pueden venirse abajo si los volvemos condicionales. Por pequeña que sea, una condición puede ser grieta suficiente para que todo se rompa.

Uno de los errores de nuestra cultura es pensar que solo lo posible vale la pena. Hemos puesto la atención únicamente en lo realizable, lo tangible, lo real y lo medible, y hemos dejado a un lado el valor de lo inalcanzable, de las utopías, las ilusiones y los sueños. “La gente se enorgullece de tener los pies en la tierra, de ser realista y sensata, y se burla de aquellos que están en las nubes”, escribe Ken Robinson. 

Vivir a expensas de que algo tenga un final feliz sería como decir “no vivas, ¡que vas a morir!”. Creo que no importa tanto que la película acabe bien si el desarrollo es un tostón. (Yo no pago palomitas por cinco minutos de final, sino por dos horas de emoción).

Nos hemos mercantilizado hasta el punto de vernos como productos. En el amor, si nos gusta una persona pero tarda en correspondernos, o si las cosas van mal, “¡a por otra!”; en el trabajo, “al que antes me agarre” o “al que más me pague”; y en las relaciones personales, se habla de “dar para recibir”, como si la generosidad fuera un intercambio. 

Hacemos las cosas bajo la condición de que nos salga bien la tirada. Queremos hacernos ricos por inflación, no por inversiones de riesgo. ¿Y si la riqueza está en la aventura de los mares y no en el cofre de la isla? No hay viaje que pueda disfrutarse preguntando “cuánto falta”.

“¿Y si la riqueza está en la aventura de los mares y no en el cofre de la isla?”.
Lo que realmente da valor a una persona no es lo que hace cuando hay garantías, sino lo que emprende cuando no las hay. El amor, como la valentía, reside en el espacio del “podría ser que no”. No es una cuestión de optimismo o pesimismo, es una cuestión de condicionalidad. Mientras que, en esa bifurcación, un pesimista piensa “¿y-si-no?” y un optimista “¿y-si-sí?”, un amante se pregunta “¿y-qué-más-da?”, porque un amante sabe que lo importante no es conseguirlo, sino pelearlo (disfrutarlo).

La diferencia está en quién lo hace para conseguir algo y quién porque lo ama. Son esos dos violinistas en diferentes estaciones de metro, uno mirando las monedas y el otro sintiendo cada nota con los ojos cerrados. El amor es tocar para ti.

Ser un amante es estar dispuesto a continuar cuando no hay premio, es hacerlo aunque no llegue. Ser amante es estar dispuesto a trabajar sin tener recompensa, a quedarte sin nada, en el aire, desnudo. Lo contrario es ser comerciante. El amor es la muerte de la condición. 

La dificultad o frustración temporal no pueden ser la causa de abandono de un sueño atemporal. Los sueños no tienen fecha. Todo sueño verdadero es atemporal e incondicional
.
Plantéalo así. Si te garantizaran que si lo dejas todo y te dedicas a lo que amas, al final lo consigues, ¿lo harías? ¿Y si no te lo dijeran? Esa es la diferencia. Si tu segunda respuesta es sí, eres un amante.



La Vida Que Percibimos


Hoy quiero hablarles de la percepción humana, esa maravillosa herramienta evolutiva que nos permite desde enamorarnos hasta sortear obstáculos que atenten incluso contra nuestra propia vida.

Resulta paradójico que una misma “herramienta” pueda controlar extremos tan distantes en nuestro vivir, pero ¡así es!  A través de la percepción los seres humanos somos capaces de seleccionar pareja, reconociendo e interpretando signos casi imperceptibles haciendo más fácil la selección natural para la conservación de la especie.

También es un mecanismo evolutivo de protección, nos hace darnos cuenta de los peligros que nos rodean y nos pone en situación de alerta para ser capaces de reaccionar de la manera adecuada a estímulos agresivos, haciéndonos retirar la mano de una fuente de calor, cubriéndonos cuando hace frío…o descargando dosis de adrenalina para sobreponernos a un fuerte impacto con el único interés de preservar nuestra vida.

La percepción es no solo nuestro proceso de “asimilar” los estímulos sino es además la manera cómo reaccionamos ante ellos, cómo cada uno de nosotros nos manejamos o conducimos en el entorno que nos rodea y, además, es el mecanismo a través del cual realmente convivimos en sociedad. Entonces, más específicamente, debemos hablar sobre  la semiótica de la percepción.

Todos estamos expuestos a una inmensa cantidad de estímulos a cada momento del día, partiendo por cosas cotidianas y domésticas como el sonido de un despertador o el “ringtone” que asignamos a una persona específica y significativa de nuestra libreta de contactos, las luces de un semáforo, el aroma del primer café de la mañana, el sabor de un postre, el contacto con la textura de una superficie y hasta los más complejos sistemas de signos, por ejemplo, un mapa, un manual constructivo, las letras de un libro, los diagramas informáticos, los datos que refleja un equipo médico para controlar los valores de la respiración durante una cirugía, etc. No podríamos reaccionar ante toda esta avalancha de sensaciones sin la herramienta de la percepción
.
Hay que recordar o aclarar que percibir no es sinónimo de “ver”; vemos con los ojos y a través de un mecanismo también maravilloso que es la vista, pero no es suficiente. Percibimos a través de los cinco sentidos y por medio de estímulos que pueden ser visuales, auditivos, gustativos, olfativos y táctiles, y que tienen muchas más categorías dentro de sí mismos, volviendo el proceso de percibir algo muy complejo, específico y detallado.

Estos signos estímulos generan en nosotros sensaciones, las cuales duran únicamente fracciones de segundos para que, al ser asimiladas, nuestro cerebro las convierta en percepciones, involucrando  procesos cognitivos y otorgándoles  significados.

Este proceso continuo e ilimitado es la “semiosis”: la capacidad humana de asignar significado a todo lo que le rodea. De esta manera es como realmente nos comunicamos y es así como la fragancia de un perfume significa para nosotros el recuerdo de una persona en particular, la música y la letra de una canción nos remonta a un momento importante de nuestra vida… un color nos puede hacer pensar en una marca específica y un símbolo nos puede comunicar un concepto.

No podemos hablar de semiosis sin aclarar que la semiótica es el estudio de los signos dentro de un contexto social, por lo tanto ese proceso perceptivo estará siempre condicionado por las características y particularidades de cada uno de nosotros.

Percibimos de acuerdo a quienes somos, a nuestra sensibilidad,  carácter y temperamento,  a nuestro nivel de estudios, nuestra identidad cultural, creencias religiosas, ideologías políticas, tendencias sexuales, género, edad, status social y capacidad adquisitiva, a nuestras experiencias de vida, sean éstas agradables o no.

Es por eso que un diseño no funcionará de la misma manera para un público oriental que para Latinoamérica, tenemos un simbolismo diferente para ciertos colores, palabras y lugares… percibimos diferente.

Por lo tanto, los diseñadores debemos estar conscientes que al utilizar signos para comunicarnos con grupos y públicos específicos también debemos tomar en cuenta sus similitudes y diferencias para percibir. De ahí la importancia de segmentar muy bien nuestros mercados o target y centrar nuestra atención en el usuario. 

Por tal razón se recurre a la utilización de estereotipos que son, en palabras sencillas, la anulación de los rasgos particulares, agrupando a las personas por sus características generales, tratando de reducir las individualidades al mínimo para facilitar la efectividad de este proceso perceptivo y generar la respuesta esperada.

Podríamos escribir muchísimo más acerca de la maravilla de la percepción pero quizás el punto medular sea que es parte de nuestra esencia, que está directamente relacionada a nuestro ser individual y que constantemente está siendo modificada por todos los acontecimientos, pequeños o grandes,
afortunados o no, que marcan nuestra vida. Que con cada nueva experiencia o cambio al que nos enfrentamos modificamos nuestra manera de percibir y que, como dije al principio, la percepción es una herramienta evolutiva que nos ayuda a seguir viviendo y nos permite adaptarnos a nuestro entorno actual, sin duda no es igual al de ayer y será totalmente distinto al de mañana.

La vida cambia y con ella nuestra situación laboral, familiar y emocional, por lo tanto, percibimos siempre de acuerdo a nuestra propia historia.


Realidad, ¿Cuál Realidad?

Mi realidad o su realidad, ¿cuál de las dos? el problema radica en que el consciente y el inconsciente de cada persona también tienen su propia realidad, por lo tanto creo que no existen los hechos dados por esta “realidad” condicionada a nuestros prejuicios que desde luego no son fijos sino variables de acuerdo a nuestro entorno y por supuesto al tiempo. 

Entonces para poder determinar la veracidad de nuestras experiencias o mejor dicho la falta de proposiciones por que nuestra realidad es limitada solo a nuestro punto de vista lo mejor sería admitir que nada es falso en nuestros argumentos, solo es la falta de hipótesis comprobables que validen la veracidad de nuestras estipulaciones o la falta de herramientas para comprobar lo correcto o incorrecto de esas aseveraciones, por eso la mayoría de ocasiones imponemos nuestras condiciones sin tomar en cuenta la de las personas con que nos relacionamos por eso creo que este obstáculo que no permite la adaptación de nuestra intuición a las condiciones nuevas u opiniones de otras personas radica en la persistencia de las antiguas formas de representación presentes en cada término de nuestro proceso de comunicación con seres queridos, amigos, compañeros de trabajo y desconocidos.

Por eso propongo un método para generar un conocimiento discriminante que nos permita ser holísticos, que abarquemos todos esos matices verbales, corporales y tal vez esos que se nos pueden escapar de nuestra limitada percepción (No como estructura estadística o financiera sino bajo el concepto de la hermenéutica):

1. Construir a modo propio una técnica del logro consciente de un objetivo dado en vez de la técnica que se presenta espontáneamente y casi en cualquier momento en nuestras vidas como una expresión de la supuesta armonía hacia el entorno, este modo daría como resultado que nuestra actividad diaria nos desligue  de la dominación de nuestro intelecto volitivo.

2. Nuestro intelecto debe ser inquieto y analítico, deseoso de enmarcar la experiencia dentro de un esquema en que la verdad (Tomada de distintos puntos de vista) sea analizada sin ningún esfuerzo consciente aceptando la experiencia tal y como es sin interpretarla por el intelecto. Por que tanto la ciencia como la filosofía o cualquier otra forma de acercarse a la verdad tienen un valor como recurso temporal o como indicador direccional considerados como logros elevados, son conceptos del mundo relativo y es en este en el que son verdaderos y tienen cuantía por eso es necesario actuar en un campo de libertad no ligado a teorías sino a hipótesis que cambiarán de acuerdo a la situación y a las personas que lo crean.

3. Este punto es para que nosotros o mejor cada persona que lea esta entrada lo llene con sus experiencias, por supuesto esperaría comentarios, opiniones y sugerencias.

Y como la frutilla del pastel me queda esta frase: Sacar una conclusión equivale a completar un círculo.



Nuestra Mente


"No conozco ninguna cosa que sea tan ingobernable como una mente no desarrollada.
En verdad que una mente no desarrollada es ingobernable.

No conozco ninguna otra cosa que sea tan gobernable como una mente desarrollada.
En verdad que una mente desarrollada es gobernable.

No conozco ninguna otra cosa que proporcione tanto sufrimiento como una mente no cultivada y no desarrollada.
En verdad que una mente no cultivada y no desarrollada proporciona sufrimiento.

No conozco ninguna otra cosa que proporcione tanta felicidad como una mente cultivada y desarrollada.
En verdad que una mente cultivada y desarrollada proporciona felicidad"


AnguttaraNikaya.

Las Ilusiones


Para algunos, las ilusiones siempre son falaces espejismos, como las aguas de los manantiales que engañan al sediento durante su andar por el desierto. O los cantos de sirena que tientan al astuto Ulises en la Odisea, una de las obras maestras de Homero.

“Quien vive de ilusiones, muere de desengaño”, se les oye decir, aunque no necesariamente con mala fe. Es una sentencia recurrente, con sabor a frustración, que intenta ubicarnos en medio de una realidad solo validad para las ciencias exactas, sin tener en cuenta que muchas veces —cito a Ernesto Sábato— “en la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo y la esperanza cuentan más”.

No pretendo despojar de su valor a las ciencias exactas, pues no estaría actuando dentro de mis cabales; pero vivo convencido de que sus virtuosos maestros alguna vez fueron blanco de la ilusión y soñaron con ser grandes matemáticos o físicos. Lo lograron porque lucharon y, a golpe de perseverancia y genialidad, hicieron realidad sus anhelos. Sus ilusiones nunca desembocaron en la mar del desengaño
.
El caminante del desierto es víctima de una ilusión óptica con apariencia de realidad. Yo hablo de todo lo contrario, de la realidad que le abre paso a la ilusión, a las esperanzas positivas y sueños realizables. Hablo de las ilusiones del corazón. Pero éstas también pueden ser frustrantes cuando no se convierten en anhelos, y se ponen a merced de la suerte o el destino, se desconfía del trabajo y de la inteligencia del ser humano, o se le teme a los retos de la vida. Sin embargo, cuando una ilusión trueca en sueño y le dedicamos tiempo y esfuerzo, no tiene por qué terminar en desencanto, todo lo contrario.

Podemos forjarnos la ilusión de conocer China alguna vez en la vida. No faltarán quienes nos apoyen y estimulen, aquellos que nos digan: “qué bello sería”. Tampoco faltaran los otros, los que llamo matadores de ilusiones, quienes apelan a juicios realistas, pero permeados de negativismo.

Ellos, entonces, se empeñarán en demostrarte la lejanía de esa nación asiática, el excesivo precio de los pasajes, lo tedioso de las largas horas de vuelo, lo dura que está la vida en medio de la crisis económica y otra ensarta de argumentos, todos reales, con el propósito de evitarte, según sus puntos de vista, un desengaño
.
No afirmo que el solo hecho de ilusionarse con conocer China ya asegure la visita. No es así. Ahora bien, si somos de los que se ilusionan, sueñan y luchan, y de los que no le temen a los retos de la vida, tendremos muchas más posibilidades de visitar ese gran país, que aquellos que no lo sueñan y mucho menos se ilusionan con hacerlo.

¡Hay que ilusionarse, imaginarse y motivarse, para después hacerlo! Si fracasamos, la inevitable desilusión se verá compensada por la satisfacción del esfuerzo, convencidos de que hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance. La tranquilidad espiritual, a pesar de la momentánea frustración, se encargara de alentar nuevas ilusiones.


Cuando se agotan las ilusiones, más que vivir, sobrevivimos, y la existencia se torna tan difícil como, según Juan Ramón Jiménez, “tratar de componer una rosa deshojada”.

Vendimia Tus Sueños


EL SUEÑO DE LA VENDIMIA
De las altas cumbres 
desciende el agua 
abrazando el rumbo de las acequias 
río de amor vendimiado 
padre de la cosecha 

Madre de las uvas 
gredosa y tierna 
es la tierra mía gestando el vino 
rayo de sol, su corazón 
canta por el racimo 

Mientras el sonido de las guitarras 
desperezan cuecas en su alegría 
ebria de luz pinta la vid 
el viento de la vida 
sembrador de penas, pasó el granizo 
deshojando el verde de las hileras 

Quién fuese azul 
para encender cielos de primavera. 
por las alamedas de la vendimia 
alumbrando el vino se va febrero 
plena y frutal inmensidad 
sueños de sus labriegos

Mercedes Sosa