viernes, 20 de julio de 2018
Mejor No Preguntar
Nuestra sociedad se rige por tradiciones muy asentadas que,
a menudo, parecen obligarnos a seguir el mismo sendero a todos y todas los que
optamos por llevar a cabo una de ellas. Además, existe una tendencia
benigna a la intromisión en diversos aspectos de la vida de los demás.
Esto ocurre mucho en parejas que toman la decisión de
contraer matrimonio o bien optan por una convivencia sin otro papel de por
medio. Los familiares y amigos/as, al ver esta situación, sienten una fuerza
interior que les insta a preguntar: ¿y el niño pa’ cuándo?
Es cierto que es una cuestión muy habitual y que, por
supuesto, el último objetivo de ésta es ofender a la pareja o a la mujer que se
le expone. Sin embargo, la inercia no nos permite pararnos a pensar en la
repercusión que esta simple pregunta puede llegar a tener.
Por un lado, hay hombres y mujeres que sencillamente no
quieren ser madres o padres; les gusta su vida tal y como es y no sienten la
necesidad de modificarla hacia ese rumbo. Y es completamente legítimo y
respetable. ¿Quién dice que tengas que vivir sistemáticamente la vida que otros
han escogido? En nuestro mundo hay cabida para diferentes opciones y cada uno/a
es libre de elegir la más adecuada a su persona o momento vital.
Por otro lado, están las personas que sí sienten ese deseo de
tener un/a hijo/a, pero no les resulta tan fácil conseguirlo. Por los motivos
que sean, cada vez nos encontramos con más mujeres que tienen dificultades para
quedarse embarazadas (independientemente del origen de las complicaciones).
Muchas parejas lo intentan durante varios meses de la manera convencional, sin
éxito. Y ese deseo, unido a la desilusión mensual, puede llegar a vivirse de
manera frustrante a medida que el tiempo avanza. Afortunadamente, en la
actualidad disponemos de métodos muy efectivos que pueden devolver la esperanza
y la sonrisa a madres y padres innatos
.
Si, además, a todo esto le sumamos la reiteración constante
de este tipo de mensajes, no hay que tener muchas células espejo para deducir
el efecto que llegaría a causar en esa persona.
Puede que, si eres de esos/as amigos/as o familiares que (con
la mejor intención) tienden a preguntar sobre esa faceta de la vida de los
demás, consideres replantearte no volver a hacerlo.
Ahora que eres capaz de
empatizar con ese hombre o esa mujer (a quien supones madre o padre a estas
alturas de la vida) y de imaginar la magnitud de su sufrimiento, podrás ver con
más claridad que hay expresiones que a veces sobran.
Frases Sobre Decir Y Hacer
“Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la
ignorancia”. Esto lo dijo la escritora sueca Derek Curtis y no puede tener más
razón.
Pero hay más.
“Enseñar a quien no tiene curiosidad por aprender es
sembrar un campo sin ararlo”. Richard Whately.
“Largo es el camino de la enseñanza por medio de
teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos”, Séneca.
“La única educación posible es ésta: estar lo bastante
seguro de una cosa para atreverse a decírsela a un niño”, G.K.Chesterton.
“Los niños son como cemento fresco, cualquier cosa que
caiga sobre ellos deja una huella”. Haim Cinott.
“El hombre comienza, en realidad, a ser viejo cuando
deja de ser educable”. Arturo Graf.
“Enseñar a niños es bueno, pero enseñarles lo que
realmente cuenta es mejor”, Bob Talbert.
“Enseñar es aprender dos veces”, Joseph Joubert.
“Aprender es como remar contra corriente; en cuanto se
deja, se retrocede”, Edward Benjamín Britten.
“El maestro no es engreído, solo demuestra a sus
alumnos que el saber no es cuestión de presumir sino de conocer que no por
lucir somos sabios”.
“Un ingeniero no es una copia, es original y se atreve
a cambiar una realidad, no importa el tiempo o el espacio, todo es posible
mientras crea que es así”.
“Enseña más la necesidad, que la universidad”.
“Un pueblo puede tener piedras, garrotes, pistolas o
cañones; aun así, si no tiene libros está completamente desarmado”.
“La mejor manera de decir, es hacer”.
Perseverancia
Tener un propósito definido proporciona energía incalculable en la vida; pero concentrar en ese propósito todas las fuerzas es, ni más ni menos, hacerse invencible. Si tenemos un gran objetivo, una meta trascendente por la que valga la pena sacrificarlo todo, incluso la vida si fuere necesario, nuestra motivación será tan poderosa que seremos capaces de vencer todos los temores y ningún obstáculo nos parecerá imposible de superar.
Haz planes concretos para alcanzar tus objetivos
Tu éxito puede comenzar con una pluma y un papel; es decir, con la acción de fijar claramente tus metas, definir de modo preciso tus ideales y trazar un plan para alcanzarlos. Los logros humanos no son fruto de la casualidad. El azar lo único que lleva es al desorden y el caos. El azar jamás puede ser creativo. Si dejamos las cosas al azar, cuanto más tiempo pase, mayor será el desorden y más pronto el fracaso.
El trabajo debe hacerse bien, no solo para conseguir un salario honradamente, sino por nuestra propia dignidad. Si cumplimos bien con nuestras tareas, estamos fortaleciendo nuestro carácter y nuestra seguridad en nuestra capacidad para realizar el trabajo forma eficaz y eficiente. La edificación de nuestro carácter tiene que ser la primera y la mayor obra de nuestra vida. Y para formar un carácter firme y equilibrado, fundamento de una personalidad triunfadora, es necesario trabajar con esfuerzo y perseverancia para ser personas útiles...porque como bien dice el refrán "La ociosidad es la madre de todos los vicios"
Persevera hasta convertir en realidad tus sueños
Si quieres triunfar, inténtalo de nuevo...hasta que lo consigas. Es el secreto de las personas que triunfan. Quienes alcanzan la cumbre del éxito, no son personas que supuestamente nunca fallan, sino las que están dispuestas a aprender de sus propios errores.
Equivocarse no es fracasar. El fracaso consiste en no saber rectificar. Si en tu vida tienes un objetivo claro y realmente valioso, siempre merece la pena intentarlo una vez más.
La perseverancia a toda prueba en la lucha por alcanzar tu ideal es la clave del éxito.
jueves, 19 de julio de 2018
Cuando Me Preguntas
Pregunta usted si sus versos
son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes ha preguntado a otros. Lo envía usted a
revistas. Los compara con otros poemas, y se intranquiliza cuando ciertas
redacciones rechazan sus intentos. Ahora bien (puesto que usted me ha permitido
aconsejarle), le ruego que abandone todo eso.
Mire usted hacia fuera, y
eso, sobre todo, no debería hacerlo ahora. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle,
nadie. Hay sólo un único medio. Entre en usted.
Examine ese fundamento que
usted llama escribir; ponga a prueba si extiende sus raíces hasta el lugar más
profundo de su corazón; reconozca si se moriría usted si se le privara de
escribir. Esto, sobre todo: pregúntese en la hora más silenciosa de su noche: ¿debo escribir?
Excave en sí mismo, en busca de una respuesta profunda. Y si ésta hubiera de
ser de asentimiento, si hubiera usted de enfrentarse a esta grave pregunta con
un enérgico y sencillo debo, entonces construya su vida según esa necesidad:
su vida, entrando hasta su hora más indiferente y pequeña, debe ser un signo y
un testimonio de ese impulso.
Entonces, aproxímese a la
naturaleza. Entonces, intente, como el primer hombre, decir lo que ve y lo que
experimenta y ama y pierde.
No escriba poesías de amor; apártese ante todo de
esas formas que son demasiado corrientes y habituales: son las más difíciles,
porque hace falta una gran fuerza madura para dar algo propio donde se
establecen en la multitud tradiciones buenas y, en parte, brillantes. Por eso,
sálvese de los temas generales y vuélvase a los que le ofrece su propia vida
cotidiana: describa sus melancolías y deseos, los pensamientos fugaces y la fe
en alguna belleza; descríbalo todo con sinceridad interior, tranquila, humilde,
y use, para expresarlo, las cosas de su ambiente, las imágenes de sus sueños y
los objetos de su recuerdo.
Si su vida cotidiana le
parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que no es
bastante poeta como para conjurar sus riquezas: pues para lo creadores no hay
pobreza ni lugar pobre e indiferente.
Y aunque estuviera usted en una cárcel
cuyas paredes no dejaran llegar a su sentido ninguno de los rumores del mundo,
¿no seguiría teniendo siempre su infancia, esa riqueza preciosa, regia, el
tesoro de los recuerdos? Vuelva ahí su atención.
Intente hacer emerger las
sumergidas sensaciones de ese ancho pasado; su personalidad se consolidará, su
soledad se ensanchara y se hará una estancia en penumbra, en que se oye pasar
de largo, a lo lejos, el estrépito de los demás. Y si de ese giro hacia dentro,
de esa sumersión en el mundo propio, brotan versos, no se le ocurrirá a usted
preguntar a nadie si son buenos versos. Tampoco hará intentos de interesar a las
revistas por esos trabajos, pues verá en ellos su amada propiedad natural, un
trozo y una voz de su vida. Una obra de arte es buena cuando brota de la
necesidad. En esa índole de su origen está su juicio: no hay otro.
Por eso, mi distinguido
amigo, no sabía darle más consejo que éste: entrar en sí mismo y examinar las
profundidades de que brota su vida: en ese manantial encontrará usted la
respuesta a la pregunta de si debe crear.
Tómela como suene, sin interpretaciones.
Quizá se haga evidente que usted está
llamado a ser artista. Entonces, acepte sobre sí ese destino, y sopórtelo, con
su carga y su grandeza, sin preguntar por la recompensa que pudiera venir de
fuera. Pues el creador debe ser un mundo para sí mismo, y encontrarlo todo en
sí y en la naturaleza a que se ha adherido.
Valores
Los valores son ideales morales, son como ideas platónicas,
conceptos eternos, perfectos, que encarnan participante de su contexto, pero
que nunca se acaban realizando plenamente. Por eso son deseables, porque, como
decía el mismo Platón, deseamos lo que no tenemos o aquello de lo que tememos
por su pérdida.
Es por este motivo que, con frecuencia, descubrimos el valor de
las cosas cuando las estamos perdiendo o, como dice el filósofo H. Jonas:
descubrimos que está en juego cuando sabemos que está en juego.
Los valores no se inventan, pero tampoco están ahí sin más:
se descubren como tales valores cuando entendemos la importancia de llevar a
cabo acciones (o abstenerse) para preservar o realizar aquella
cualidad que hemos comprendido era importante para la vida buena y justa.
Estamos hablando de valores morales y de una vida digna, pues no venimos como
humanos a sobrevivir, ni a vivir sin más, sino a vivir justa y gozosamente.
Por este descubrimiento se requieren tres factores: un
determinado nivel de conciencia moral determinada, un proyecto de vida personal
y comunitaria, y compromiso responsable para llevarlo a cabo.
La conciencia moral es la capacidad de darse cuenta de lo que
se hace, de las consecuencias de lo que uno hace, en otros y en uno mismo, y
del porqué último (convicciones fundamentales) se hace. Al tomar conciencia de
la carga moral de los actos, descubrimos los valores que hay detrás de aquellos
inspirándoles.
Resulta que la moral inculca hábitos y costumbres, a partir de
la repetición y la vivencia cotidiana, y muchas veces estos valores permanecen
inconscientes. Es posible así que haya quien se adhiera a los valores sin
juzgarlos (pre-juicio) porque no es consciente de aquellos ni de lo que
implican.
Para salir de este estado de inconsciencia hay un progreso de
la conciencia moral, pasar los niveles de niñez y adolescencia (pre
convencional y convencional en los estadios de Kohlberg y Gilligan) y alcanzar
un nivel de conciencia pos convencional.
Sólo este nivel pos convencional,
maduro, nos permite hacer autocrítica y reflexionar sobre la razón de ser de
aquellos hábitos y de las adhesión a unos valores. Siempre a la luz de las
respuestas que damos a la realidad, siempre desde los impactos que los actos
provocan en uno mismo y en otros.
Así nacen los valores morales, cuando se despierta la
conciencia: cuando uno se da cuenta de lo que está en juego, pone en juego su
capacidad de valorar y, desde ella, se dispone y pone a vivir de una
determinada manera (por eso la importancia del proyecto y el compromiso
responsable).
Necesitamos así los valores para que desde ellos tomemos
decisiones.
Nacen los valores cuando descubrimos su importancia para nuestra
vida, única, irrepetible, intransferible. Los valores vienen al mundo gracias
al sujeto que quiere encarnarse en su proyecto de vida, regenerándose, o
mueren.
Por eso no es extraño la correlación que existe entre valores
y problemas: dime qué problema tienes y te diré tus valores. Los problemas
hacen priorizar, y cuando priorizamos tomamos decisiones sobre qué es
importante, valioso, y qué no lo es tanto.
Así, hoy, descubrimos el valor del
agua (no sólo su precio), cuando consideramos que es un bien indispensable,
algo sin el cual no podemos vivir. Y la hemos descubierto como valor cuando la
estamos perdiendo, y cuando nos damos cuenta de que no sólo la queremos
individual y privadamente, sino que tenemos que garantizarla a todos.
miércoles, 18 de julio de 2018
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Siempre es bueno aprender en
la vida, pero no solo se trata de aprender sino que también aplicar todo ese
conocimiento en la vida ya sea una preparación académica como toda la
experiencia que se vaya aprendiendo en el camino, todo ese aprendizaje te
ayudaran en la vida ya sea para hacer bien tu labor como profesional como para
la vida cotidiana.
Ahora bien, a veces somos mezquinos con ese conocimiento
pues solemos decir que “me costó mucho como para que venga otro y lo aprenda
así tan fácil” y que también por temor a que aquella persona que le enseñes
algo lo aprenda e inclusive lo haga mejor que tú, eso se entiende pero no
debemos pensar de forma egoísta para muchas cosas porque de seguro en algún
momento de la vida querremos que alguien nos enseñe o explique algo que no dominemos bien.
Yo estoy consciente que
siempre habrán personas que se aprovechan de eso para sacar ventaja pero no
todos son así, sin embargo existen su par por allí; pero más allá de eso ponte
a pensar por unos instantes ¿Por qué guardarte todo ese conocimiento solo para
ti? ¿Qué ganas? Eso solo lo sabrán aquellas personas que tengan su argumento.
En lo personal me gusta siempre compartir lo que aprendo y bueno si las
personas quieren tomarlo para aprender está bien y si no bueno ellos sabrán
porque, pero en lo personal eso no me molesta ya que así como aprendo de los
demás también me gusta que aquellos que no conocen aprendan algo que yo sabía y
que también lo aprendí, nada pierdo sino más bien gano porque contribuyo de
alguna forma a que otros alimenten de conocimiento su vida, porque nunca está
de más aprender no importa a que edad.
Motivación
La palabra motivación viene de "motif", que
significa motor o algo que genera movimiento. Por lo tanto, estar motivados es
tener una razón o deseo que nos lleva a actuar.
Les damos el poder a los demás.
Si no estás decidido a hacer el esfuerzo, examina la razón.
¿Qué piensas o sientes al respecto?
Estar dispuesto a continuar a pesar de las dificultades y estar convencido de que sí se pueden alcanzar las metas propuestas.
Ese deseo
es tu punto de partida.
Pero es importante que lo desees con intensidad, con la mente y el corazón.
Por lo tanto, tiene que ser importante para ti.
No para otras personas.
Sólo así, vas a estar dispuesto a hacer el esfuerzo necesario.
Tenemos dos fuentes básicas de motivación:
1) La que nace de nuestro interior, de nuestras metas, sentido de vida, propósitos y esperanzas.
2) La que surge del medio ambiente. De los posibles "premios" que nos da la sociedad: dinero, fama, atención, reconocimiento y aprobación de los demás, etc.
Esta motivación externa es la más común y mucha gente cree que es la mejor o la única que existe.
La motivación externa es importante, pero la interna es determinante.
Pero es importante que lo desees con intensidad, con la mente y el corazón.
Por lo tanto, tiene que ser importante para ti.
No para otras personas.
Sólo así, vas a estar dispuesto a hacer el esfuerzo necesario.
Tenemos dos fuentes básicas de motivación:
1) La que nace de nuestro interior, de nuestras metas, sentido de vida, propósitos y esperanzas.
2) La que surge del medio ambiente. De los posibles "premios" que nos da la sociedad: dinero, fama, atención, reconocimiento y aprobación de los demás, etc.
Esta motivación externa es la más común y mucha gente cree que es la mejor o la única que existe.
La motivación externa es importante, pero la interna es determinante.
En ocasiones empezamos un proyecto o nos planteamos una meta
y de repente perdemos el interés.
Entre las principales causas de este desinterés, encontramos
que:
a) Tomamos como propias las metas de gente que es importante
para nosotros, sin darnos cuenta que no es lo que nosotros deseamos.
b) Vamos en pos de un objetivo, sólo porque es lo que la sociedad o la familia espera de nosotros.
c) La situación que estamos viviendo nos genera una angustia que no queremos o que creemos que no podemos enfrentar y tolerar.
d) Nos ponemos metas inalcanzables.
e) No sabemos cómo lograrlas.
b) Vamos en pos de un objetivo, sólo porque es lo que la sociedad o la familia espera de nosotros.
c) La situación que estamos viviendo nos genera una angustia que no queremos o que creemos que no podemos enfrentar y tolerar.
d) Nos ponemos metas inalcanzables.
e) No sabemos cómo lograrlas.
¿Qué puedes hacer?
Pregúntate que tipo de motivación es más importante para ti y
por qué.
Cuando
sólo dependemos de la motivación externa, perdemos parte del control de nuestras
vidas y del contacto con nosotros mismos.
Les damos el poder a los demás.
Cuando te
sientas desmotivado, enfócate en ti.
En lo que tiene significado para ti.
Porqué sólo así, puedes hacer las elecciones que necesitas.
Si te enfocas en los demás, en lo que ellos quieren o consideran importante, estás buscando en el lugar equivocado.
Porqué sólo así, puedes hacer las elecciones que necesitas.
Si te enfocas en los demás, en lo que ellos quieren o consideran importante, estás buscando en el lugar equivocado.
Recuerda que el deseo o motivación es sólo el primer paso.
El segundo, es tomar la decisión para actuar y estar dispuesto a pagar un precio por ello.
El segundo, es tomar la decisión para actuar y estar dispuesto a pagar un precio por ello.
Si no estás decidido a hacer el esfuerzo, examina la razón.
¿Qué piensas o sientes al respecto?
La clave
del éxito es el compromiso y la fe.
Estar dispuesto a continuar a pesar de las dificultades y estar convencido de que sí se pueden alcanzar las metas propuestas.
Tú tienes
ambas cosas, aunque quizás necesitas fortalecerlas o redescubrirlas.
Ver La Vida Tal Como Es
En el nuevo milenio mucha gente se preocupa por el mundo y
nuestro lugar en él. Nos hacemos muchas preguntas acerca de cómo
conseguir la felicidad. Tan a menudo en nuestros días tenemos todo tipo de
cosas que se supone son para hacernos más felices: Títulos, buen trabajo,
casa, familia… pero dentro de nosotros hay una voz apagada que nos
continúa preguntando: ¿Es eso todo? ¿Eso es todo lo que hay? …¡No puede
ser! ¡Tiene que haber algo más! Algo falta… pero ¿qué es?
La respuesta de lo que nos falta es ‘claridad de propósito’.
El poder saber responder a las siguientes preguntas: ¿Tiene
sentido la vida?, ¿quién soy?, ¿qué deseo?,
¿qué siento?, ¿cómo me satisfago?, ¿qué he venido a hacer aquí?, ¿qué pasa
tras la muerte?... Para la mayoría
de nosotros, lo que la sociedad nos ha enseñado para poder responder a
estas preguntas nos lleva a callejones sin salida. Nos deja todas
esas preguntas sin respuesta.
Podemos saber cómo encontrar sentido a nuestra vida a corto plazo con metas y logros, pero a largo plazo continuamos luchando con la misma profunda pregunta: ¿Cuál es el sentido de mi vida? La respuesta a esta pregunta es una de las más importantes en nuestra vida. Conocer la respuesta nos pone los fundamentos para la real y plena satisfacción.
Podría ser que tú fueras una de esas personas que podría llenar fácilmente una página hablando sobre lo que tiene sentido para ti en la vida. Pero si lo comparas con la vida que realmente estás viviendo, ves que hay algo más que una pequeña diferencia. Pues aunque la gente pueda llegar a definir lo que es una vida con sentido, la vida que vive nada tiene que ver con su ideal.
Ésta falta de propósito se manifiesta en nosotros como una perpetua angustia. Pues aunque tengamos una vida con comodidades, podemos detectar una tristeza interior que ha estado allí desde hace tiempo, una pena que no es fácil de identificar, un vacío en lo profundo de nuestro ser…
Continuamente pensamos que si solo tuviera algo más, entonces sí que sería feliz. Solemos decir: cuando termine mis estudios…, cuando encuentre un trabajo…, cuando tenga un salario más elevado…, cuando tenga pareja…, cuando tenga hijos…, cuando mis hijos sean mayores…, cuando tenga una casa más grande…, cuando tenga un coche…, cuando tenga un coche mejor…, cuando tenga una pareja mejor…, cuando me jubile… Y sin darnos cuenta se nos ha escapado la vida. Pues aunque vayamos consiguiendo cada una de esas cosas continúa persistiendo el sentimiento de que algo nos falta, de que no sabemos exactamente qué es lo que queremos hacer con nuestras vidas.
Podemos esperar pacientemente hasta que nos jubilemos… o hasta que llegue nuestra muerte, si es que ya nos hemos conformado con ‘lo que nos ha tocado vivir’. Pero también podemos elegir encontrar el sentido de nuestra vida ahora, en este momento de nuestras vidas. Podemos elegir dejar atrás nuestras enfermedades y sentimientos limitativos y empezar a disfrutar de la vida en su máxima expresión.
Para ello habrá que dejar atrás años de condicionamiento, décadas de falsedad, y enfrentarse a la verdad. La verdad que nos permitirá vivir en completa libertad. La verdad que nos permitirá ‘ver la vida tal como es’ y no ‘tal como nosotros la vemos’, la verdad que nos permitirá crear una gran diferencia en nuestras vidas y en la de los demás.
El Timón De Nuestra Vida
Admiro a la gente que es dueña de sí misma y que hace gala
de su carácter.
Alguien así sabe sobrellevar tanto sus fracasos como sus
éxitos, sus debilidades y fortalezas y, por supuesto, tiene claro cuáles son
sus capacidades y también sus limitaciones. Mejor dicho: tiene el control de su
vida y sabe darle la debida dirección.
Todos deberíamos ser así.
Sin embargo, algunos todavía vivimos con el ‘piloto
automático’ encendido y, por ende, vamos a la deriva sin saber en dónde
aterrizar. No tenemos ni idea de cómo tomar el volante, y como no sabemos
dirigirlo dejamos que otros sean quienes nos conduzcan.
No debemos perder el control de nuestros actos. Esto no
implica llevar una vida aburrida. ¡Todo lo contrario! Es tener una mente
abierta, estar dispuesto a asumir retos, realizar los cambios que sean
necesarios y emprender los caminos que nos corresponda atravesar.
Menciono este tema porque a nuestro corazón le hacen falta
nuevos estímulos para sentirse realmente satisfecho. Esa es la razón del por
qué tantas inquietudes y arrebatos de insatisfacción que asaltan a nuestra
cotidianidad.
¡Echémosle cabeza y pensemos qué anhelamos ser!
Quisiera que tomáramos el tiempo que sea necesario para
analizar las emociones que nos embargan y descubrir qué es lo que realmente
necesitamos para sentirnos a gusto con lo que somos o con lo que nos rodea.
Mientras más fuerte sea nuestra voluntad, más unificadas y
dirigidas serán las emociones y los pensamientos de nuestra vida interior y
viceversa.
¿Cómo lograr esto?
Para que la voluntad se desarrolle y mantenga su papel
apropiado como directora de nuestra personalidad, debemos actuar vigorosamente
tanto en la vida interior de los pensamientos, emociones y decisiones, como en
la vida exterior.
La función de la voluntad es deliberar, decidir y actuar.
Cuando fallamos en llevar a cabo estas tres funciones durante algún tiempo,
nuestra voluntad se debilita y se paraliza.
No tomar decisiones o no actuar es destructivo para la ‘salud
de la personalidad’ y es un arma letal para nuestros proyectos.
También es importante cristalizar nuestras ideas. Si hemos
estudiado con cuidado todas las alternativas es importante no demorar, de
manera indefinida, los pasos que debemos dar.
Pese a los obstáculos que se nos presenten, la voluntad
siempre triunfa sobre las circunstancias externas.
Las cosas del amor, los asuntos laborales, la vida en
familia, los problemas que nos agobian o nuestras relaciones con quienes nos
rodean no se deben dejar al vaivén de las apetencias y las motivaciones del
momento.
¡Es indispensable tomar el timón de nuestra vida!
Expectativas Insatisfechas
Siempre que en algo que realizamos o en una persona que conocemos ponemos grandes expectativas y no se producen las mismas, el desengaño es muy grande, mucho más que la satisfacción que se produce si las expectativas se cumpliesen.
Esto es debido a que siempre ponderamos en mayor medida el fracaso o desengaño que el éxito
o acierto. Principalmente porque cometemos un grave error: el considerar que
las expectativas positivas es
algo normal y lo lógico es que se cumplan.
Lógicamente siempre debemos de tener expectativas positivas
sobre algo o alguien porque si no es tontería el depositarlas. Pero lo que no
nos damos cuenta en muchas ocasiones es de la dificultad de conseguir que estas expectativas se cumplan.
Si no se alcanzan en su totalidad consideramos que es un fracaso, cuando puede que entre la consecución
y el fracaso total haya una gran variedad de situaciones.
Pero siempre solemos adoptar la postura de que o bien se
consiguen todas nuestras expectativas o el fracaso es completo.
No solemos tener un término medio.
Me gusta mucho un proverbio que dice que ‘quien nada espera,
nada pierde’, porque si ponemos la situación inversa, ‘quién todo espera, todo
gana’, es cuando menos irreal porque todos sabemos que cumplir todas
las expectativas es algo
bastante difícil en ocasiones.
Nuestra forma de actuar debe ser la de saber ponderar las expectativas y
el grado de consecución de las mismas ya que la consecución del total de las
mismas no implica que se haya fracasado ya que, muy probablemente, lo que
ocurrió es que no supimos marcarnos las expectativas de forma adecuada.
Vivimos en un mundo altamente cuantificable y en el cual es
la ‘foto de la cifra’ conseguida lo que marca el éxito, con lo cual la no
consecución de todo lo planificado se confunde con la mediocridad y eso es un
gran error que se ha extendido por muchas de nuestras organizaciones. Nunca
pensamos que hayamos cometido un error a la hora de determinar nuestras expectativas, siempre
pensamos que estas son las correctas y que por culpa de imponderables no se han
conseguido, y esto no tiene por qué ser siempre de esa manera.
Cambiar nuestras expectativas iniciales ante los cambios que
nos rodean por otras más ajustadas a lo que ocurre en realidad, es una de las
cualidades que marcan a los líderes en todo momento.
Adaptarse al cambio,
aceptar el mismo y conseguir verlo como una oportunidad de mejora, es lo
fundamental a la hora de trabajar con nuestras expectativas y evitar el que se
produzcan grandes desengaños que probablemente no sean.
Toma De Conciencia
Uno de los atributos de los grandes pensadores y filósofos
que lograron describir la realidad conforme ella es, fue la toma de conciencia
(que es el darse cuenta) de la realidad interna y externa. Y lo contrario, la
incapacidad de darse cuenta (de dictadores, dogmáticos, intelectualoides, etc.)
provocó que se viviera dentro la irrealidad y por esto la humanidad estuvo
sumida en la oscuridad de la ignorancia.
Hoy en día la necesidad de tomar conciencia de la
realidad y tener un sentido crítico de ella se hace imprescindible, puesto que,
a cada día que pasa, la desinformación emerge como un fantasma que va devorando
las mentes de muchos hombres y mujeres que viven todavía dentro de la
irrealidad. Y si viven en la irrealidad serán más susceptibles de ser
engañados.
La toma de conciencia no es una capacidad que se
adquiere desde el nacimiento, sino que es una habilidad que se va desarrollando
en la medida que se interactúa en los ámbitos interno y externo.
En un primer momento, esta toma de conciencia conduce
al sujeto a tener un sentido común depurado, o sea, un buen “olfato”. La
persona con sentido común desarrollado, podrá darse cuenta de la realidad
externa con una mayor facilidad. En la vida cotidiana emergen individuos con
una alta capacidad de sentido común quienes interpretan la realidad de forma
rápida y reaccionan ante ella con los comportamientos adecuados a la situación.
En un segundo instante, la toma de conciencia conlleva
elementos afectivo-mentales, donde a partir de una vivencia o vivencias, el
individuo se da cuenta de su realidad interna o de la realidad externa. En la
medida que el individuo a traviesa por el camino de la vida, el proceso
experiencial le permite darse cuenta de lo que sucede en el entorno (intra o
extra ambiental).
En un tercer momento, la toma de conciencia involucra
elementos intuitivos, tomando la intuición, desde la fenomenología, como la
capacidad de captar la realidad tal cual ella es.
El individuo a partir de un
proceso de crecimiento personal y espiritual tiene la habilidad de darse cuenta
de lo que realmente sucede en su entorno. Sin embargo, en la sociedad
abigarrada en la cual vivimos, no todos tienen la capacidad de darse cuenta de
la realidad y viven inmersos en la irrealidad, y refuerzan este hecho como parte
de su vida y creen que los otros deben estar también inmersos en esa ficción.
Entonces, en este contexto, si no hay toma de conciencia, la transformación de
la sociedad es más difícil.
martes, 17 de julio de 2018
Talentos Y Virtudes
¿Crees que no tienes ningún talento?
Estás muy equivocado. Sin conocernos, puedo asegurarte, insisto, que si piensas
que no tienes ningún talento estás muy equivocado. No hay nadie, escúchame
bien, nadie en el mundo que no tenga ninguna virtud. ¿Conoces a alguien que no
la tenga?
Cualquier persona que podamos imaginar, por muy desagradable
que nos parezca, desde el indigente más holgazán hasta el dirigente más
engreído, desde el asesino más perverso hasta el ermitaño más huraño, todos
tienen alguna virtud.
Quizás tenga paciencia, quizás tenga don de palabra,
quizás tenga inteligencia, quizás sea un superviviente nato. Todos tienen su
virtud. ¿Por qué ibas a ser tú diferente? ¿Crees que lo eres?
No, no eres diferente. Tú también tienes tus virtudes. Igual que yo. Igual que todos. Todo el mundo tiene virtudes, todas las personas tienen talentos. Si tú crees que no los tienes, entonces es que no has buscado lo suficiente. ¿Has mirado dentro de tí? ¿Has mirado a tu alrededor? ¿Has preguntado a los que te rodean?
Debes analizar todas las cosas que haces a lo largo del día. ¿Qué haces bien? ¿En qué eres bueno? ¿Qué se te da bien? No lo dudes, puedes encontrar tus virtudes en tu interior. Aprende a sacar lo mejor de ti mismo, encuentra tus virtudes, se consciente de tus talentos.
Cada persona somos una fuente inagotable de ideas. Sólo tenemos que aprender a sacar esas ideas. No digas que tú no las tienes. No digas qué no tienes ninguna virtud, te estarías engañando. No digas que no tienes ninguna virtud, te estarías ocultando la realidad. No dejes que el pesimismo te lleve.
Repítete a ti mismo: "Yo soy bueno esto", "Se me da bien aquello", "Soy el mejor en lo otro". Repasa a menudo tus virtudes. Encuéntralas y repásalas.
No, no eres diferente. Tú también tienes tus virtudes. Igual que yo. Igual que todos. Todo el mundo tiene virtudes, todas las personas tienen talentos. Si tú crees que no los tienes, entonces es que no has buscado lo suficiente. ¿Has mirado dentro de tí? ¿Has mirado a tu alrededor? ¿Has preguntado a los que te rodean?
Debes analizar todas las cosas que haces a lo largo del día. ¿Qué haces bien? ¿En qué eres bueno? ¿Qué se te da bien? No lo dudes, puedes encontrar tus virtudes en tu interior. Aprende a sacar lo mejor de ti mismo, encuentra tus virtudes, se consciente de tus talentos.
Cada persona somos una fuente inagotable de ideas. Sólo tenemos que aprender a sacar esas ideas. No digas que tú no las tienes. No digas qué no tienes ninguna virtud, te estarías engañando. No digas que no tienes ninguna virtud, te estarías ocultando la realidad. No dejes que el pesimismo te lleve.
Repítete a ti mismo: "Yo soy bueno esto", "Se me da bien aquello", "Soy el mejor en lo otro". Repasa a menudo tus virtudes. Encuéntralas y repásalas.
Una vez que tengas claro en que eres bueno, escríbelo,
repásalo, métetelo en la cabeza. Deja notas por todas partes recordándotelo. No
tengas miedo de repetírtelo. "Soy bueno en tal cosa o en este
aspecto".
Y por supuesto creértelo, cree en ti.
Recuerda: todos tenemos virtudes, todos tenemos cosas que mostrar al mundo, todos somos buenos en algo.
Y por supuesto creértelo, cree en ti.
Recuerda: todos tenemos virtudes, todos tenemos cosas que mostrar al mundo, todos somos buenos en algo.
Descubre haciendo que cosas eres bueno.
Si No Lo Haces ¿Quién Lo Hará?
Todo comienza con uno mismo. Desde la infancia empezamos a tener una imagen propia de quiénes somos, cómo lucimos físicamente, para qué tenemos capacidades, talentos y cuáles son nuestras debilidades.
Nos formamos esa autoimagen mental desde niños y le vamos dando forma gracias a todas las experiencias que vivimos y en gran medida “gracias” a la convivencia con los demás. Y digo gracias entre comillas porque lamentablemente le solemos dar demasiada importancia a lo que los demás dicen sobre ellos, sobre nosotros o sobre lo que se supone debería de ser, por lo que es muy frecuente que el concepto que tenemos de nosotros mismos lo dejamos en manos de otros, dándole valor a la opinión de los demás. Es entonces cuando auto saboteamos nuestra propia imagen y dudamos o dejamos de creer en nuestras capacidades, esas que nos hacen únicos y son la herramienta para lograr metas o deseos.
Gracias a lo que dicen los demás, dudamos de nuestras capacidades, actitudes, de nuestro comportamiento y perdemos la motivación. Por ende, nuestra autoestima baja y no encontramos motivos para actuar, seguir adelante persiguiendo nuestros sueños. Y bueno, como bien dicen, si no crees en ti mismo, entonces nadie tendrá una razón para hacerlo... si no crees en ti mismo, cualquier esfuerzo que hagas por superarte es inútil....
Esto sucede porque olvidamos que somos piezas maestras, porque te recuerdo -por si acaso lo has olvidado— que tú no eres parte del montón, no fuiste producido en serie, eres único, original, diferente, y si no me crees, mira que cada quien tiene su propio sello, nadie repite las huellas digitales. Todos hemos sido equipados con la personalidad apropiada, los regalos adecuados, los talentos adecuados y las conexiones adecuadas para hacer exactamente lo que sea nuestro propósito durante esta presencia humana en la tierra. La pregunta es: ¿reconoces ese tesoro que posees?
Todo en ti es único e importa cada detalle de ti, pero es posible que, al compararte con los demás, quisieras tener más dinero, una mejor casa, un auto del año, tener más estatura, verte mejor, tener tu ojos azules o verdes, tener más cabello o de otro color y un sin fin de tópicos que simplemente te pueden agobiar; por lo que te digo, es mejor que dejes de compararte, que dejes de mirar las realidades ajenas porque no son las tuyas y que, reconociendo tus bondades, bendiciones, habilidades, posibilidades, empieces a enfocarte en lograr todo lo que puedes, agradeciendo lo que tienes y sabiendo que eres perfectamente imperfecto, que eres una obra maestra.
Cuando reconoces esto, en primer lugar, por simple que parezca, abres tus caminos a nuevas posibilidades, nuevas puertas empiezan a ponerse en frente a ti y comienzan a abrirte. Como tú te ves y te amas, así te verán los demás y te amarán. Si tu te ves como poca cosa, que no vales, que nadie dará cinco centavos por ti y que ni al caso entender porque estás en esta vida, así te verán los demás. Pero si tú, en buen plan, empiezas a reconocer, asumir y por ende creerte todo lo que eres y con lo que vienes equipado y por lo cual nadie en este mundo puede competir contigo porque eres único, entonces crees en ti y los demás creerán en ti.
Debes sentir orgullo de la persona que eres, ya que, te repito, como bien dicen y es una verdad absoluta: de la forma que tú quieres que te vea el mundo así te observarán.
Cuando te amas, te aceptas, sabes que mereces lo mejor, lo asumes, lo crees y lo proyectas y es entonces cuando la vida, Dios, el universo, la fuente, trae hacia ti nuevas oportunidades y los sueños dejan de ser efímeros y se tornan realidades.
Si bien es cierto, no siempre nuestros días brindan lo que esperamos y a veces nuestra vida toma rumbos imprevisibles, más que preguntarte constantemente por qué tu vida se ha tornado como es ahora o por qué no es como la de tu semejante - llámese mejor amigo, conocido, familiar, compañero de trabajo— acepta el camino abierto que tienes por delante con todas tus capacidades para lograr lo que deseas.
Recuerda aquellos momentos atrás en los que superaste grandes dudas, conflictos, retos, en los que muchas de tus ahora realidades eran sueños, planes, proyectos, metas. Recuerda cuando triunfaste en algo que creías imposible. Tú eres esa misma persona, con esas mismas cualidades y dones, y continuarás venciendo e imponiéndote. No lo olvides, no lo cambies, no dejes de creer.
Cree en ti mismo y entiende que hay algo dentro de ti mayor que cualquier obstáculo. Todos tenemos adentro una brújula que nos conduce a donde anhelamos. No olvides confiar en tu brújula, consúltala a menudo, porque el conocer su presencia te dará fortaleza para lo que la vida te depare. No elijas permitir que te desvíen. Pídele la verdad a tu corazón, y te dará la respuesta y el discernimiento para tomar las decisiones que son para ti. Como bien dicen Wayne W. Dyer: “si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades”. O bien, como ha dicho Cynthia Kersey: “cree en ti mismo y llegará un día en que otros no tendrán más remedio que creer en ti”.
Si tú crees en ti, no importa lo que diga el resto. Estas aquí para hacerlo, no para escuchar opiniones o mejor dicho: críticas. Si crees en ti mismo no necesitas q nadie apruebe tus decisiones y planes. La confianza en ti mismo es suficiente para emprender vuelo. No olvides que todo esfuerzo es inútil si no crees en ti. Intenta decir algo tan sencillo como: “Yo creo en mí mismo”. No siempre es fácil pero, si tú no crees en ti mismo, ¿quién lo hará?
Puedes tener éxito aun cuando nadie crea en ti, pero nunca lo tendrás si no crees en ti. Persigue tus sueños y siempre cree en ti. Pon tus ojos en las estrellas y la esperanza en tu corazón. Ocúpate de tu persona, sé tu propio maestro, cree en ti.
Nos formamos esa autoimagen mental desde niños y le vamos dando forma gracias a todas las experiencias que vivimos y en gran medida “gracias” a la convivencia con los demás. Y digo gracias entre comillas porque lamentablemente le solemos dar demasiada importancia a lo que los demás dicen sobre ellos, sobre nosotros o sobre lo que se supone debería de ser, por lo que es muy frecuente que el concepto que tenemos de nosotros mismos lo dejamos en manos de otros, dándole valor a la opinión de los demás. Es entonces cuando auto saboteamos nuestra propia imagen y dudamos o dejamos de creer en nuestras capacidades, esas que nos hacen únicos y son la herramienta para lograr metas o deseos.
Gracias a lo que dicen los demás, dudamos de nuestras capacidades, actitudes, de nuestro comportamiento y perdemos la motivación. Por ende, nuestra autoestima baja y no encontramos motivos para actuar, seguir adelante persiguiendo nuestros sueños. Y bueno, como bien dicen, si no crees en ti mismo, entonces nadie tendrá una razón para hacerlo... si no crees en ti mismo, cualquier esfuerzo que hagas por superarte es inútil....
Esto sucede porque olvidamos que somos piezas maestras, porque te recuerdo -por si acaso lo has olvidado— que tú no eres parte del montón, no fuiste producido en serie, eres único, original, diferente, y si no me crees, mira que cada quien tiene su propio sello, nadie repite las huellas digitales. Todos hemos sido equipados con la personalidad apropiada, los regalos adecuados, los talentos adecuados y las conexiones adecuadas para hacer exactamente lo que sea nuestro propósito durante esta presencia humana en la tierra. La pregunta es: ¿reconoces ese tesoro que posees?
Todo en ti es único e importa cada detalle de ti, pero es posible que, al compararte con los demás, quisieras tener más dinero, una mejor casa, un auto del año, tener más estatura, verte mejor, tener tu ojos azules o verdes, tener más cabello o de otro color y un sin fin de tópicos que simplemente te pueden agobiar; por lo que te digo, es mejor que dejes de compararte, que dejes de mirar las realidades ajenas porque no son las tuyas y que, reconociendo tus bondades, bendiciones, habilidades, posibilidades, empieces a enfocarte en lograr todo lo que puedes, agradeciendo lo que tienes y sabiendo que eres perfectamente imperfecto, que eres una obra maestra.
Cuando reconoces esto, en primer lugar, por simple que parezca, abres tus caminos a nuevas posibilidades, nuevas puertas empiezan a ponerse en frente a ti y comienzan a abrirte. Como tú te ves y te amas, así te verán los demás y te amarán. Si tu te ves como poca cosa, que no vales, que nadie dará cinco centavos por ti y que ni al caso entender porque estás en esta vida, así te verán los demás. Pero si tú, en buen plan, empiezas a reconocer, asumir y por ende creerte todo lo que eres y con lo que vienes equipado y por lo cual nadie en este mundo puede competir contigo porque eres único, entonces crees en ti y los demás creerán en ti.
Debes sentir orgullo de la persona que eres, ya que, te repito, como bien dicen y es una verdad absoluta: de la forma que tú quieres que te vea el mundo así te observarán.
Cuando te amas, te aceptas, sabes que mereces lo mejor, lo asumes, lo crees y lo proyectas y es entonces cuando la vida, Dios, el universo, la fuente, trae hacia ti nuevas oportunidades y los sueños dejan de ser efímeros y se tornan realidades.
Si bien es cierto, no siempre nuestros días brindan lo que esperamos y a veces nuestra vida toma rumbos imprevisibles, más que preguntarte constantemente por qué tu vida se ha tornado como es ahora o por qué no es como la de tu semejante - llámese mejor amigo, conocido, familiar, compañero de trabajo— acepta el camino abierto que tienes por delante con todas tus capacidades para lograr lo que deseas.
Recuerda aquellos momentos atrás en los que superaste grandes dudas, conflictos, retos, en los que muchas de tus ahora realidades eran sueños, planes, proyectos, metas. Recuerda cuando triunfaste en algo que creías imposible. Tú eres esa misma persona, con esas mismas cualidades y dones, y continuarás venciendo e imponiéndote. No lo olvides, no lo cambies, no dejes de creer.
Cree en ti mismo y entiende que hay algo dentro de ti mayor que cualquier obstáculo. Todos tenemos adentro una brújula que nos conduce a donde anhelamos. No olvides confiar en tu brújula, consúltala a menudo, porque el conocer su presencia te dará fortaleza para lo que la vida te depare. No elijas permitir que te desvíen. Pídele la verdad a tu corazón, y te dará la respuesta y el discernimiento para tomar las decisiones que son para ti. Como bien dicen Wayne W. Dyer: “si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades”. O bien, como ha dicho Cynthia Kersey: “cree en ti mismo y llegará un día en que otros no tendrán más remedio que creer en ti”.
Si tú crees en ti, no importa lo que diga el resto. Estas aquí para hacerlo, no para escuchar opiniones o mejor dicho: críticas. Si crees en ti mismo no necesitas q nadie apruebe tus decisiones y planes. La confianza en ti mismo es suficiente para emprender vuelo. No olvides que todo esfuerzo es inútil si no crees en ti. Intenta decir algo tan sencillo como: “Yo creo en mí mismo”. No siempre es fácil pero, si tú no crees en ti mismo, ¿quién lo hará?
Puedes tener éxito aun cuando nadie crea en ti, pero nunca lo tendrás si no crees en ti. Persigue tus sueños y siempre cree en ti. Pon tus ojos en las estrellas y la esperanza en tu corazón. Ocúpate de tu persona, sé tu propio maestro, cree en ti.
El Recurso De La Mentira
“En el mundo de la mentira, que no es más que nuestro propio
mundo, funcionan dos máximas que debemos asumir antes de iniciarnos en esta
provocadora disciplina: en primer lugar, somos muy malos detectores de la
mentira y, en segundo lugar, todos somos unos mentirosos”
Casi todos somos unos pequeños mentirosos deshonestos, y
unos pocos somos unos grandes mentirosos deshonestos. Aunque, en honor a la
verdad, los costos para nuestra sociedad de los pequeños mentirosos son
descomunales en relación a los costos de los grandes defraudadores.
Nos engañamos pensando que la mentira es necesaria para el
funcionamiento eficaz de nuestra sociedad y que disponemos de una holgada
capacidad para justificarnos: el "vivo" es el héroe de nuestra
sociedad.
Además, ni siquiera podemos confiar en nuestros mayores. Ni
policías, ni jueces, ni personas con alta experiencia, tienen una capacidad
para detectar mentiras. Es decir, no existen buenos detectores de mentiras
en ninguna parte de nuestro mundo. De hecho, las investigaciones
realizadas al respecto apuntan a una mayor fiabilidad de los "no
expertos" que de los "expertos"
Ni taparse la boca, ni apartar la mirada, o cualquier otro
estereotipo que venimos aceptando como cultura social, tiene validez científica
para ser considerada como una mentira. Si bien es cierto que algunas personas
pueden engañar mejor que otras, es conveniente conocer cuándo nos enfrentamos a
buenos mentirosos potenciales para así abordar una estrategia.
Una estrategia empieza por desconfiar del extrovertido,
alguien con una alta estabilidad emocional y una dosis de frialdad afectiva. Es
decir, aquellos en los que acostumbramos a confiar.
La buena noticia es que no todo está perdido. Detectar
mentiras es una tarea compleja, pero no imposible. Mentir es muy difícil y
requiere de un trabajo extraordinario: el mentiroso debe planificar, saber de
lo que miente, y crear una verdad alternativa; además de analizar si le creemos
y controlar el miedo a que lo descubran.
No es fácil y requiere un elevado
despliegue de recursos que lo hace más vulnerable, especialmente si tenemos la
posibilidad de controlar nuestra relación con él.
Existen demasiados condicionantes que pueden alterar el
resultado de un análisis de credibilidad, como las razones que nos mueven a
mentir y para qué mentimos. Algunos aspectos en la cultura de la mentira
pueden ser válidos en algunos casos y ser muy diferentes en otros, como los
tiempos de reacción a una pregunta que son superiores a lo normal
(especialmente si alguien no está preparado para una entrevista).
Hay mucho "ruido" en el mundo de la mentira. Los
manuales para la detección de mentirosos son bastante decepcionantes, existen
demasiados aficionados con fórmulas de lenguaje corporal sin validar que solo
representan una ofensa a los equipos de científicos que trabajan validando
investigaciones en muchas universidades.
Entonces, ¿debemos renunciar a mejorar nuestra capacidad
para evitar el engaño? La respuesta es no, solo debemos ser conscientes de que
no existen elixires mágicos y que este proceso requiere de un trabajo serio y
avalado por profesionales.
La Dignidad Del Trabajo
El filósofo y economista Karl Marx ya lo anunció en el siglo
XIX: “el trabajo dignifica al hombre”. Una frase que no puede tener más
vigencia. Aunque quizás, eso sí, “el trabajo dignifica a las personas”, suene
mejor en la actual coyuntura.
A día de hoy el trabajo se ha convertido en el principal
factor de inclusión social y
debe estar al alcance de TODOS, sin ningún tipo de discriminación por razón de
sexo, edad, discapacidad… Sobran los motivos para argumentarlo y quizás pueden
parecer obvios, pero conviene recordarlos brevemente.
Por qué el empleo dignifica a las personas
1)- Porque nos diferencia de otros seres vivos. El
desempeño de una labor cotidiana y remunerada es patrimonio exclusivo de la
humanidad. A diferencia de otros seres vivos, las personas podemos modificar
nuestra esencia, nuestra rutina y/o nuestra conducta con la realización de una
actividad libre y constante. Cuando trabajamos, por tanto, nos sentimos parte
activa de la sociedad de la que formamos parte.
2).-Porque es fuente de motivación y las personas no funcionamos
sin ella. El trabajo no es sólo el entorno donde pasamos un
tercio de nuestro día, sino que es motor de motivación; una motivación que
todos necesitamos para ser felices. Sin motivación no hay acción y sin acción
nos sentimos inertes.
3)- Porque nos brinda los mayores momentos de autoestima. Es en el trabajo donde
alcanzamos los mayores picos de realización personal. Comprobamos que, gracias
a nuestros conocimientos o experiencia, podemos realizar una labor útil y
remunerada. Esta remuneración nos permite, a su vez, mejorar nuestra calidad
de vida y la de nuestros seres queridos. Todo ello hace que nos sintamos
socialmente reconocidos y valorados. Autoestima, en definitiva.
4)- Porque previene patologías mentales. Trabajar exige una rutina,
una planificación y una constancia. Mantener la mente ocupada con los
quehaceres del trabajo permite que aparquemos, aunque sea
momentáneamente, preocupaciones y quebraderos de cabeza. Así, focalizando
nuestra atención en las tareas rutinarias (o no) del trabajo, mantenemos una
equilibrada salud emocional y prevenimos trastornos como la depresión.
También previene de circunstancias indeseables como la
violencia de género.
5).-Porque normaliza y combate la exclusión, equiparando a las
personas, más allá de cualquier diferencia. Cuando atravesamos una situación
difícil, discriminatoria o de especial vulnerabilidad, el empleo aporta
equilibrio para normalizar nuestra vida, consiguiendo que esas aparentes
desventajas o limitaciones queden sepultadas bajo el desempeño de una actividad
productiva y
remunerada, que nos equipara a cualquier otra persona y demuestra nuestro
talento, por encima de cualquier circunstancia que pueda estigmatizarnos.
lunes, 16 de julio de 2018
El Valioso Aporte De La Filosofía
En la Conferencia Mundial de Humanidades, celebrada en
Bélgica en agosto de 2017, se fijaron principios rectores para la enseñanza de
las humanidades.
La UNESCO se esfuerza
por difundir esta visión y dar a conocer los nuevos usos que de unos años a
esta parte revolucionan esta disciplina entre los más jóvenes, incluso fuera
del contexto escolar, en los nuevos medios de comunicación, y la utilización que
hacen hoy los filósofos del dibujo, la música y la cultura visual.
La directora general de
la UNESCO recordó que, aún hoy, la filosofía es un baluarte contra la estrechez
de miras, una forma de cultivar la distancia crítica ante la saturación
informativa y los discursos simplistas que tienen por objetivo enfrentar a las
culturas entre sí.
“Por ello urge convocar
la filosofía, que si bien no da respuestas, permite hacer las buenas preguntas.
Nos invita, como escribió el poeta Rabindranath Tagore, a “trascender los
límites de nuestra sensibilidad y nuestra visión mental para acceder a una
mayor libertad”.
“Esta es una oportunidad
que hay que aprovechar: exhorto a todos los Estados Miembros a que den vida a
este mensaje, que entronca con la esencia misma del mandato de la UNESCO”,
concluyó.
El Desprendimiento
Desprenderse de todo lo que uno ha vivido duele, saber que
en el camino tenemos que ir dejando a un lado a personas, momentos y lugares
porque ya no nos pueden acompañar en nuestra vida, duele, y mucho.
Lo sabemos tan
bien que preferimos ignorarlo para evadir un sufrimiento que es ineludible,
pero necesario para nuestro crecimiento. Como saber que parte de ti muere todos
los días y que, a pesar de ello, no estás preparado para morir; que la juventud
es sólo un proceso y la vejez un resultado; que los cambios son inevitables al
igual que las lágrimas y las risas; que perder y ganar pueden ser un gran
equilibrio al final.
Sabemos que
desprendernos duele porque es un proceso indispensable para nuestra evolución
como seres humanos y, por lo tanto, es muy sano. Es una invitación para seguir
adelante y para vivir mejor. Hoy es diferente de ayer y tienes que vivir con lo
que haces hoy, no con lo que hiciste ayer.
El
desprendimiento es un gran maestro. Se nos olvida que llegamos desnudos al
mundo, nada nos pertenece. Nacemos empacando una maleta que nos acompañará a lo
largo de nuestra vida, la cual tendrá que estar vacía al final, porque los
equipajes pesados no se llevan cuando morimos, por salud espiritual.
Uno aprende la
lección cuando se desprende del momento. A mí nadie me enseñó cómo se tiene que
enterrar a un ser querido, lo aprendí cuando no tuve más opción. ¿Qué me
enseñó? Que sigo vivo, enterré a otra persona, yo aún tengo batallas que librar
porque lo único que no puedo perder, todavía, es la vida.
Nos enseñan a
vivir, pero no a morir; a seguir lo que dicta la ley cívica, la moral y lo
tradicional, pero nadie nos enseña a ser auténticos. Tenemos que ir lidiando y
robando personalidades que no son la nuestra, hasta encontrarnos con nosotros
mismos. Y el día que eso pasa nos desprendemos de todo lo demás, de todo lo que
aprendimos y de todas las mentiras que creímos, porque ya no las necesitamos.
De hecho, ya nos pesan en nuestro andar.
Puedo
compararlo con la piel de una cebolla. Hay que ir perdiendo capas para llegar
al corazón, a lo que importa para ser más ligeros y, con ello, más felices.
Desprenderse
de las palabras; hablar menos, pero escuchar más. Soltar las críticas. Las
opiniones de los demás son sólo eso, opiniones, y no son mías. ¿Por qué
creerlas y conservarlas?
Que cada quien
cargue con su cruz. Despréndete de los juicios.
Empieza el
año, los proyectos, los finales y los comienzos. Llega el momento en que la
toma de decisiones es fundamental, así que no tengas miedo a la hora de decidir
algo nuevo o diferente. Admírate por tener el valor de tomar decisiones.
No
importa qué tan grandes o pequeñas sean, todas harán eco en tu vida. Pero,
sobre todo, toma la decisión de desprenderte y… ¡asómbrate!, que ya verás lo
que pasa a continuación. Muchos le llaman “libertad”.
Me gusta
retratar la vida diaria y los problemas que nos rodean.
Irse Al Garete
Cuando algo nos ha salido mal decimos que “se ha ido al garete”, pero también podemos usar esta expresión para indicarle a alguien que nos deje de molestar, diciéndole que se vaya al “garete”.
Al parecer y según el Diccionario de la Real Academia
Española de la Lengua, la palabra “garete” viene de la construcción francesa “être
égaré”, cuyo significado es “andar extraviado”.
Su uso comenzó siendo marinero, usándose para indicar que
una embarcación andaba a la deriva, sin rumbo ni gobierno, y a merced de los
vientos y corrientes marinas; evolucionando hasta el uso actual de tal
expresión.
Al garete también puede utilizarse en locuciones verbales.
En este sentido, irse algo al garete significa que ha fracasado
o se ha estropeado. Por ejemplo: “El país se fue al garete”.
Andar al garete, por su parte, se refiere a llevar
una vida desordenada, disipada, sin rumbo. Por ejemplo: “Desde que a Luis la
esposa lo dejó, anda al garete”.
Estar al garete, asimismo, se usa para significar
estar a la deriva, desorientado, sin propósito definido. Por ejemplo: “Cuando
llegamos a la ciudad, el primer día sentimos que estábamos al garete”.
Por otro lado, quedar al
garete se refiere a
quedarse una embarcación a la deriva en el mar por algún desperfecto inesperado
(haber perdido las anclas, tener una avería en las máquinas, etc.), de modo que
queda a la voluntad de las corrientes o los vientos.
Por ejemplo: “El capitán
se dio cuenta de que se habían quedado al garete”.
Un sinónimo de la expresión al garete
es a la deriva.
La Conquista De La Ilusión
La ilusión puede tener su
origen en el sentimiento de incapacidad. Ella nace en este tiempo vacío de los
pensamientos, y nos distrae del momento presente.
Cuando nos observamos a nosotros mismos, nos encontramos entre las ideas y sus formas. El ser humano es, en verdad, un pozo de dudas, que se convierten en miedos, estorbando su desarrollo, su crecimiento y su éxito, en todas las instancias de su vida.
Cuando nos encontramos, nos confrontamos con las potencias interiores y exteriores de nuestro ser provenientes de la naturaleza, y con nuestro propio dinamismo instintivo. La ilusión aparece en una fase precoz del desarrollo natural de los deseos, para hacer suceder lo que no es real.
Confundimos ilusión con sueños y deseos, pero las ilusiones se quedan en el vacío del ser humano, en cambio los sueños y deseos podemos realizarlos, pues muchos de ellos dependen sólo de nosotros mismos. Cada cual debe buscar las armas necesarias para su realización. Cuanto menos dañemos al prójimo, más nos acercaremos a la realización de un sueño duradero.
Cuando lleguemos a adquirir la fuerza de transformar las ilusiones en sueños, y los sueños en realidad, estaremos dominando las fuerzas que destruyen nuestros miedos y lanzándonos al mundo mágico de los deseos. En ese nuevo mundo, estaremos extrayendo de nuestro interior las energías necesarias para dominar las ilusiones exteriores, fruto exclusivo de nuestros pensamientos mal definidos.
Tenemos que mantener siempre la serenidad, de lo contrario seremos siempre incapaces de oponernos a tales energías. Por un movimiento racional, ella recurre siempre a afectos opuestos, a otras fuerzas emocionales, cuya función es dominar lo más perfectamente posible lo que escapa al control de la razón.
En ese proceso el ser humano
desarrolla lo que podemos denominar “ilusión”, moldeándola de acuerdo a su propia
experiencia individual en las primarias de la vida. Confrontándose con fuerzas
peligrosas, primitivas e incomprensibles, se acuerda del tiempo en que se
sentía seguro con la presencia de la madre o del padre, de sabiduría y poder
superiores a los suyos, cuyo amor y protección podía conquistar mediante la
obediencia y el respeto.
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