viernes, 2 de noviembre de 2018
Expectativas
Expectativa resulta ser el sentimiento de esperanza, ilusión, que experimenta un individuo ante la posibilidad de poder lograr un objetivo o cualquier otro tipo de conquista en su vida. “Puse muchísimas expectativas en nuestra relación y con tu engaño no hiciste más que destruir todo lo que juntos construimos. Tengo la expectativa que mañana me llamarán para la entrevista laboral en el empleo de mi hermano.
Esperanza e ilusión que siente alguien de cumplir un proyecto esperado
Casi siempre, el concepto de expectativa, aparece vinculado a una situación que es sumamente factible que se produzca, aunque, como la expectativa implica una certeza mayor que la esperanza, por ejemplo, es que normalmente la expectativa que se tiene respecto de algo se encontrará basada en otras situaciones que la convierten en una concreta posibilidad.
Cabe destacar, que la expectativa suele aparecer en aquellos casos rodeados de incertidumbre en los cuales no se puede todavía confirmar qué ocurrirá respecto de algo.
La incertidumbre implica un estado de duda, de ausencia de certeza sobre una situación, sobre las causas, las consecuencias, sentimientos e ideas, entre otros.
Y no podemos soslayar que este estado de cosas es predominante en la vida del ser humano, siendo lo menos corriente tener certidumbres sobre todo lo que acontece a nuestro alrededor.
En tanto, la incertidumbre va de la mano de la inseguridad, quien no tiene certezas se siente inseguro, indefenso, y por eso es que naturalmente las personas vamos en busca todo el tiempo de las certezas y en ese camino aparecen las expectativas.
Entonces, en ese contexto, la expectativa será entre el abanico de posibilidades a sucederse la suposición más realista y la que más se ajuste a lo que sucederá finalmente.
Por esta situación, de hallarse asociada a predicciones y suposiciones, es que a mayor cantidad de certezas, mayores posibilidades existirán de poder cumplirse las expectativas en cuestión.
Las personas tenemos una tendencia natural a crearnos expectativas sobre cualquier tipo de cuestión que nos atañe en nuestra vida cotidiana, en el plano personal, familiar, laboral, académico; siempre habrá algo que esperamos con mucha ilusión y esperanza que se produzca.
Cuando una persona que estaba esperando con gran expectativa la concreción de un proyecto o plan, y ello finalmente no se produce, la tristeza y lamento será proporcional al sentimiento de expectación que tenía, y así es que claro, invariablemente, se sentirá triste, fracasado, y en los casos más extremos, hasta puede desarrollarse un cuadro depresivo.
Hay personas que disponen de una fuerza interior tremenda y que ante la no concreción de una expectativa se reponen y siguen adelante peleando por cumplir sus sueños y objetivos, pero también hay otros que no tienen este afán y entonces pueden desencadenarse estos estados de depresión que requerirán de la realización de algún tratamiento médico para superar el cuadro.
Pero si por el contrario, la realidad termina superando amplia y positivamente las expectativas que se tenían, primará la alegría. “El nuevo disco de Bob Dylan realmente no cumplió mis expectativas, esperaba mucho más de él.”
A la expectativa: a la espera que algo suceda
Por su lado, asociado al término aparece una expresión: a la expectativa, la cual es sumamente empleada en el lenguaje corriente cuando se quiere dar cuenta que alguien se halla a la espera de algo, aunque, no actúa. “Todavía no nació mi sobrino, pero estoy a la expectativa que el nacimiento se produzca en cualquier momento.”
Filosofía De Las Emociones
Tradicionalmente, hemos tratado las emociones como buenas y
malas. Dentro de las primeras hemos puesto la alegría, el miedo, la sorpresa,
porque da la impresión que ayudan proporcionar seguridad dentro del núcleo
social. Mientras que hay otras consideradas como negativas: la ira, el asco, y
sobre todo la tristeza, en contraposición con la alegría. Ésta última se ha
considerado como un valor a potenciar, incluso desde la pedagogía, y el resto
de las emociones, como aspectos del carácter a controlar y dominar con
“templanza”.
Este tratamiento de las emociones es emitir un juicio moral
sobre algo que está dentro de nosotros y que da forma y consolida nuestro
carácter. Moralmente no hay emociones buenas ni malas, ya que todas tienen una
función importante en el desarrollo del ser humano como PERSONA.
Alguien podrá pensar en cuál es el valor de la tristeza. Los
momentos de tristeza son algo que tenemos que “sufrir” todos alguna vez en la
vida. La sentimos en los momentos de pérdida (material, espiritual o emocional)
para reflexionar y obtener energías que nos “catapulten” en pos de siguientes
objetivos. También nos permite reconocer el valor de lo que poseemos, promover
sentimientos de empatía social y recordar lo positivo de las personas.
Puede ser que con la tristeza os haya convencido, pero ¿y la
ira?, ¿el enfado? Pues casi, si me esfuerzo un poco, diría que la emoción
con más valor moral de todas es la ira.
Voy a explicarlo. No quiero decir que estar siempre enfadado
sea bueno. NADA DE ESO. Estar en permanente enfado es muy malo para la
salud propia y ajena, de los que nos rodean, a los que convertimos en
“mártires” sin pretenderlo. Pero este es un extremo.
En conclusión. Las
emociones nos relacionan con los demás al ser una forma de comunicación
interpersonal, nos introducen en el mundo. Pero, sobre todo, nos
relacionan con nosotros mismos.
Una relación de nuestro YO con nuestras
emociones (que siguen siendo parte de ese yo), nos hace crecer como personas,
querernos un poco más a nosotros mismos, comprendernos un poco más y ser más
válidos de cara a una sociedad a la que pertenecemos y que pretendemos mejorar.
Ignorar La Ignorancia
En ocasiones, quien guarda silencio ante la crítica, la
envidia o la provocación no es por falta de argumentos ni valentía. Lo que
ocurre es que cuando la ignorancia habla, la inteligencia calla, ríe y se
aleja.
Ahora bien, todos sabemos que conservar la calma y la
templanza ante una crítica o un reproche no es precisamente fácil. Según un
estudio publicado en la revista “USA Today“, un 70% de las personas se sienten heridas ante una
crítica, un 20% la encara y la rechaza con ira y solo un 10% reflexiona sobre
ella y la deja ir cuando no responde más que a la ignorancia.
Cuando la ignorancia envidia y critica, la inteligencia
calla, escucha y se ríe. Porque al fin y al cabo, la enfermedad del ignorante
es ignorar su propia ignorancia.
Una de las razones por las que nos cuesta tanto aceptar
las críticas es porque las personas necesitamos sentirnos
aceptados y reafirmados. Un reproche es la pérdida de ese sutil equilibrio
personal hilado por el orgullo.
Ahora bien, cuando una crítica tiene como sustrato la más
profunda de las ignorancias, no hay riesgo alguno para nuestro
autoconcepto. Todos deberíamos asumir que hay discusiones que no valen la
pena. Cuando hay oídos que no escuchan y mentes pequeñas donde no caben
las explicaciones, es mejor callar, reír y dejar ir.
Empecemos en primer lugar concretando a qué nos referimos
con ignorancia. No estamos hablando de falta de cultura o de conocimientos. La ignorancia más perniciosa es aquella que carece de cercanía,
de empatía y sensibilidad para ponerse en la piel del otro y donde, además,
gusta de emitir juicios de
valor cargados de desprecio.
El nivel más elevado de ignorancia se practica cuando
rechazamos algo de lo que no sabemos nada. Cuando aún sabiendo que nos
faltan datos o información, preferimos dedicar esfuerzos a mantenernos en
nuestra posición que a obtenerlos.
Todas estas actitudes no son más que la semilla de la
intolerancia, de la falta de civismo, algo que muchos de nosotros hemos
experimentado alguna vez en piel propia.
Lo más complejo es que a veces la ignorancia se
practica en nuestras esferas más cercanas. En esos padres, en esas madres y
otros familiares cercanos, que juzgan al resto sin saber, sin molestarse
siquiera en conocer qué intereses o necesidades tienen los demás. En estos
casos esta intolerancia sí duele, la crítica duele y la ofensa sangra.
Sin embargo, con el tiempo las heridas se curten, uno
madura y entiende por fin muchas cosas. Entiende que las personas no cambian, y
que quien no ha querido dar el paso de la ignorancia al conocimiento es
porque no quiere.
Ante estas conductas no queda otra más que asumir la batalla
perdida y mantener la dignidad que propicia que nuestra alma
esté tranquila.
Esa que entiende que al final es mejor callar,
sonreír con inteligencia y poner distancia.
Frases Sobre EL Trabajo
Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo habrían
acaparado. Mario Moreno 'Cantinflas'
Amar a la vida a través del trabajo, es intimar con el más
recóndito secreto de la vida. Khalil Gibran
¡Ay de quien trabaje esperando la alabanza del mundo!: el
mundo es un mal pagador y paga siempre con la ingratitud. San Juan Bosco
Con ánimo rebosante y alegre entreguémonos a nuestro
trabajo, aun cuando éste parezca insuperable. Adolfo Kolping
Convéncete de que Dios trabaja siempre en el interior de tus
deseos. Autor desconocido
Cuando contratas gente más lista que tú, demuestras ser más
listo que ellos. R. H. Grant
Cuando he estado trabajando todo el día, un buen atardecer
me sale al encuentro. Johann Wolfgang von Goethe
Cuando la meta es importante los obstáculos se vuelven
pequeños. Autor desconocido
Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que
obedecen, pierden el respeto. Georg Christoph Lichtenberg
Cuando el trabajo no constituye una diversión, hay que
trabajar lo indecible para divertirse. Enrique Jardiel Poncela
Cuando trabajas bien eres responsable y custodio de tu
hermano. Prof. José Roberto Cosio
Dadme una tarea en la que pueda poner algo de mí mismo y ya
no será una tarea; será gozo; es arte. Bliss Carman
Debes estar dispuesto a trabajar sin descanso si quieres
servir a los que sufren. Madre Teresa de Calcuta
Dichoso el que tiene una profesión que coincide con su
afición. George Bernard Shaw
Dios provee a cada pájaro con un alimento, pero no se lo
echa al nido. George Herbert
El arte de dirigir consiste en saber cuándo se debe
abandonar la batuta para no molestar a la orquesta. Herbert Von Karajan
El descanso pertenece al trabajo como los párpados a los
ojos. Rabindranath Tagore
El espíritu de grupo es lo que da a muchas empresas una
ventaja sobre sus competidores. George L. Clements
El genio comienza las grandes obras, pero sólo el trabajo
las acaba. Joseph Joubert
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan
personas trabajadoras, no se atreve a entrar. Benjamin Franklin
El hecho de que des a otro la posibilidad de trabajar no te
da derecho a que te abuses de él, que lo instrumentalices o rebajes su
dignidad. Prof. José Roberto Cosio
El hombre ha nacido para trabajar, y sólo quien trabaja con
amor y asiduidad encuentra leve la fatiga. San Juan Bosco
El hombre que me da trabajo, al que tengo que sufrir, este
hombre es mi dueño, llámelo como lo llame. Henry George
El laborioso gana su vida; el perezoso la roba. Focilides
El mejor ejecutivo es aquél que tiene suficiente criterio
para escoger hombres buenos que hagan lo que él quiere, y suficiente
autocontrol para no entrometerse en lo que hacen. Theodore Roosevelt
El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la
herradura. Miguel de Unamuno
El Paraíso no está hecho para los vagos. San Juan Bosco
El placer que acompaña al trabajo pone en olvido a la
fatiga. Horacio
El trabajo ayuda siempre, puesto que trabajar no es realizar
lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro. Boris
Pasternak
El trabajo es el padre de la gloria y de la felicidad. Eurípides
El trabajo es un don de Dios y por eso es digno. El
trabajador es imagen de Dios y por eso es digno. Tanto uno como el otro son
dignos. Demos gracias a Dios. Prof. José Roberto Cosio
El trabajo es una gran defensa de la moralidad. San
Juan Bosco
“El trabajo forma parte del plan del amor de Dios y otorga
dignidad a la persona”. SS. Francisco
El trabajo hecho con gusto y con amor, siempre es una
creación original y única. Roberto Sapriza
Vivir Conscientes
Cuando actuamos para lograr las cosas que nos importan de
corazón, cuando nos lanzamos en una dirección que valoramos y que para nosotros
merece la pena, cuando tenemos conciencia de donde estamos y que queremos y
actuamos en consonancia, experimentamos una gran sensación de vitalidad. Se
trata de una sensación de una vida bien vivida.
Lo cierto es que a lo largo de la vida aparecen muchos
momentos en los que nos sentimos atascados. La vida supone dolor y tarde o
temprano sufrimos. Y aunque no podamos evitar el dolor, si podemos aprender a
lidiar con él de modo tal de construir una vida que valga la pena ser vivida.
Mediante acciones con conciencia podemos crear una vida con sentido.
Mientras intentamos esa vida, nos encontramos con distintas
barreras internas que pueden manifestarse como emociones, pensamientos o
sensaciones. Muchas veces nos encontramos enredados con pensamientos y
emociones dolorosas que parecen continuar sin posibilidad de cambio.
Nuestra
opción de vivir una vida más plena y significativa se ve bloqueada por este
constante fluir,
nos encontramos sin poder elegir y encontrar valor en lo que
hacemos. A pesar de que creemos que estamos en control de nuestras decisiones,
son nuestros pensamientos limitantes o las emociones que no nos gustan los que
toman el volante de nuestra vida resultando en que nos sentimos desconectados y
perdidos.
Para mí, una persona vive de forma consciente cuando ve y se
da perfecta cuenta de lo que ocurre en su vida. Es decir, no niega ni maquilla la realidad,
ni tampoco se escapa de ella a través de los viajes o la literatura. Simplemente
ve las cosas como son… con su lado bueno, su lado malo y su lado regular.
Vivir conscientemente es tomar nota tanto las oportunidades
como las amenazas que nos rodean, de nuestros aciertos y nuestros errores.
Y sobre todo: vivir con conciencia es escapar de la
tiranía de las acciones y los pensamientos automáticos, esos que “nos
salen sin querer y sin que podamos evitarlo”.
El Ser Confiable
Considero que ser
confiable es una de las virtudes más importantes que puedes tener, ya que si lo
eres, significa que los demás te ven como una persona:
Leal, sin dobles
discursos, honesta y de buena predisposición. Dices lo que piensas aunque no
sea, precisamente, lo que tu interlocutor quiera escuchar;
A quien pueden
contar sus problemas y sus secretos, sabiendo que no los defraudarás y que
guardarás la confidencialidad de lo que escuches;
Con la que pueden
contar cuando lo necesitan, ya que estás presente (de la manera que dispones)
para acercar palabras reconfortantes o un gesto de cariño a quien lo requiere,
tanto en las buenas como en las malas;
Que mantiene su
palabra y no cambia de opinión por conveniencia o porque se modifiquen las
circunstancias: ser confiable también implica ser fiel a tus convicciones y a
tu forma de ver la vida, y esto es algo que tiene un enorme valor.
Claro que
tienes dudas y también aciertos y desaciertos como cualquier otro ser humano,
pero se ve una línea de conducta y de pensamiento en ti que permite que los
demás se acerquen con seguridad;
En quien te puedes
apoyar, sabiendo que hará lo mejor para ti en todo momento;
Que demuestra congruencia entre sus hechos y sus palabras;
Que apoya a los
demás sin esperar obtener ventajas por ello.
¿Te consideras una
persona confiable? ¿Qué haces para generar confianza en los demás?
La Mentira
Mentir está en contra de los cánones morales de
muchas personas y está específicamente prohibido como pecado en
muchas religiones.
La tradición ética y los filósofos están
divididos sobre si se puede permitir a veces una mentira (pero generalmente se
posicionan en contra): Platón decía
que sí, mientras que Aristóteles, san
Agustín y Kant decían
que nunca se puede permitir.
En función de las circunstancias, se entiende que mentir
para proteger a personas de un opresor inmoral suele ser permisible. Es el
caso, por ejemplo, de las víctimas de una guerra.
Mentir de una forma que intensifica un conflicto, en vez de
atenuarlo, generalmente se considera el peor pecado.
Un mentiroso es una persona que tiene cierta tendencia a
decir mentiras. La tolerancia de la gente con los mentirosos habitualmente es
muy pequeña, y a menudo sólo se necesita que se sorprenda a alguien en una
mentira para que se le asigne la etiqueta de mentiroso y se le pierda para
siempre la confianza. Esto, por supuesto, es moderado por la importancia del
hecho al que se refiera la mentira.
Una mentira graciosa, más comúnmente como bromear,
engaño con propósito humorístico, cuando la falsedad se entiende, no se
considera inmoral y es una práctica utilizada ampliamente por comediantes y humoristas.
El filósofo Leo Strauss acentuó
la necesidad de mentir para ocultar una posición estratégica, o para ayudar a
la diplomacia.
Así lo hicieron también los representantes de la filosofía
política, desde Maquiavelo hasta
la "mentira noble" de Platón.
Que las mentiras desaparezcan completamente del ámbito de la política,
de la justicia,
de la diplomacia,
del periodismo y
de otros muchos ámbitos de la vida social es algo virtualmente imposible, tal y
como no pueden ser excluidas de las guerras que éstas mismas actividades,
supuestamente, deberían prevenir.
Tipos de mentira
Pese a que las mentiras estén mal vistas, se ve como algo
normal considerar que hay mentiras peores que otras.
San Agustín distingue ocho tipos
de mentiras: las mentiras en la enseñanza religiosa; las mentiras que hacen
daño y no ayudan a nadie; las que hacen daño y sí ayudan a alguien; las
mentiras que surgen por el mero placer de mentir; las mentiras dichas para
complacer a los demás en un discurso; las mentiras que no hacen daño y ayudan a
alguien; las mentiras que no hacen daño y pueden salvar la vida de alguien, y
las mentiras que no hacen daño y protegen la "pureza" de alguien. Por
otra parte, san Agustín aclara que las "mentirijillas" no son en
realidad mentiras.
Tomás de Aquino, por su parte, distingue tres tipos de
mentiras: la útil, la humorística y la maliciosa. Según Tomás de Aquino, los
tres tipos de mentira son pecado. Las mentiras útiles y humorísticas son
pecados veniales, mientras que la mentira maliciosa es pecado mortal.
El tipo más grave de mentira es la calumnia,
ya que con esto se imputa siempre a algún inocente una falta no cometida en
provecho malicioso.
Paradojas relacionadas con la mentira
Dentro de cualquier situación en la que se dan siempre
respuestas duales (por ejemplo, sí/no, blanco/negro), una persona de la que
sabemos que está mintiendo consistentemente sería, de forma paradójica, una
fuente de verdad. Hay muchas paradojas de
esta clase, siendo la más famosa la que se conoce como la paradoja
del mentiroso, comúnmente expresada como «esta proposición es mentira» o «esta
proposición es falsa». La denominada paradoja de Epiménides —«todos
los cretenses mienten», declara Epiménides el cretense—
fue una precursora de la paradoja del mentiroso, aunque el hecho de que sea o
no una paradoja también está en discusión.
Hay una clase de acertijos lógicos
relacionados con este asunto que, en inglés, se conocen con el nombre de
«knights and knaves» (usualmente "caballeros y escuderos",
frecuentemente "caballeros y bellacos", de vez en cuando
"caballeros y villanos" o rara vez "caballeros y
sirvientes", en español), en los que el objetivo es determinar, de un
grupo de personas, quién miente y quién dice la verdad.
Emocionalmente Estables
La inestabilidad emocional se produce como consecuencia de
diversos factores, por lo general, puede deberse a un desequilibrio químico en
el cerebro, como la disminución de la serotonina, en los casos de depresión, o
la variación del nivel de dopamina y serotonina en casos como el trastorno bipolar,
o causas como el estrés, el abuso, la baja autoestima, el dolor, el abandono o la pérdida pueden
producir inestabilidad emocional.
“Nuestras emociones pueden ser nuestra mayor fortaleza o
nuestra peor debilidad. Todo depende de cómo las manejamos.”
Por lo tanto, hay muchas causas de inestabilidad emocional y
podemos destacar las siguientes:
Estrés de la vida diaria
El estrés que puede llegar a producir la rutina del día a
día, con momentos de tensión en el trabajo o en la familia,
falta de tiempo para hacer las cosas, ir corriendo de un lado a otro, puede
llegar a afectar a nuestras emociones y derivar en inestabilidad
emocional si no aprendemos a gestionar lo que sentimos.
Baja autoestima
Hay personas que tienen baja autoestima, no gestionan bien
sus emociones y pasan de la risa al llanto en dos segundos, no son capaces de
tener una continuidad en nada y achacan lo que les ocurre a causas externas. En
estos casos es preciso hacer una reflexión profunda sobre lo que sentimos y darnos cuenta de que
proviene de nosotros mismos.
Ruptura de una relación de pareja
Cuando se rompe con una pareja se
atraviesa por un proceso durante el cual podemos sentir rabia, enfado, rencor,
nostalgia, alegría, tristeza. Son
procesos complicados y que lleva tiempo superar.
“Las dificultades preparan a personas comunes para
destinos extraordinarios.”
-C.S. Lewis-
No es tan fácil olvidar a una persona a la que
hemos querido y con la que hemos compartido nuestra vida. La inestabilidad emocional
que pueden suponer estos procesos, se supera día a día, con el tiempo y con el
apoyo de las personas que nos quieren.
Pérdida de un ser querido
Perder a una persona a la que queremos es un
dolor muy grande. También
es un proceso en el que pasamos por varias fases como la negación, la tristeza,
la nostalgia, la rabia. Todo ese cúmulo de emociones puede llegar a ser la
causa de una estabilidad emocional.
El dolor solo se cura con el tiempo y debemos luchar día a
día contra ese dolor para evitar que la tristeza nos invada y forme parte de
nuestra vida. Llora si tienes ganas de llorar, no reprimas tus emociones y deja
que la vida siga.
“Eres un universo único, lleno de emociones, pensamientos,
sensaciones, deseos, sueños, aspiraciones, que solo esperan tu permiso para
liberarse.”
Estar Al Acecho
Concebir el presente como una carrera de obstáculos parece
inevitable, pero cuando todo se enreda, es preferible romper el hilo para
recuperar el ovillo.
Estos días me ha tocado opinar públicamente sobre
actuaciones gubernamentales y asuntos a los que creía no estar prestando
demasiada atención, como la “reforma laboral”, pero las palabras salieron
solas, no se trata de cuestionar o debatir sobre las vendas y la morfina sino
de pensar de forma diferente y construir.
No capto el sentido de hablar de brechas que se agrandan en
un barco que apenas flota y que no define destino. El “más vale malo
conocido” sólo nos lleva a un pasado que, supuestamente, ya no gustaba… y que nos
trajo hasta aquí. No se trata de explicar sino de buscar la pregunta adecuada para avanzar y eso quiere
decir debatir, desechar tópicos y
trabajar para encontrar las respuestas en el lugar y forma adecuadas.
Ahora toca rasgarse las vestiduras por la fuga de talento
pero tan estúpido resulta enredarse en el pesimismo como tratar de convencer
con argumentaciones peregrinas:
“Cuando la gente se va del país debido al paro, derrotada,
hay riesgo de que nunca regrese; eso es una gran pérdida para todos”
“aunque se marchen porque no hay trabajo, deberían verlo
como una oportunidad, una etapa formativa, y tener confianza en su propio país,
en que mejorará la situación y podrá repatriarles”
“La clave es mantener abiertas las puertas para el
regreso”
“Es bueno para el país que se marchen porque cuando se
recupere la actividad económica tendrán una experiencia enriquecedora y podrán
volver”
“Me preocuparía más que se fueran personas con talento si no
hubiese esa tasa (de paro)”
La oportunidad existe pero no en ese hipotético regreso que
ocurrirá cuando “las cosas mejoren” sino que pasa por superar la economía
posibilista, asumir riesgos y plantear un relevo generacional serio para
evitar los “Peter Pan obligados”. ¿Habremos aprendido que hay técnicas que no funcionan?
Pero tampoco podemos olvidar que aunque el problema de fondo
apunta a la educación no se soluciona legislando, que también, sino prestando
atención al discurso del aprendizaje y al tipo de conocimiento que
el futuro demanda. Estar al acecho buscando rastros de lo conocido supone un
atentado al futuro, es hora de conducir con las largas y de dejar de alumbrar a quienes distancian para localizar a
la gente que aproxima.
Podemos seguir con la queja o empezar a
mirar-nos, tenemos más capacidad de elegir de
lo que queremos reconocer. Nos gusta decir que para construir algo nuevo hay
que poner a las personas en el centro, pero no sé yo porque recuperando
palabras de hace un tiempo…
Mucho parecido tienen los hologramas con nuestras acciones
diarias en el trabajo y en cualquier lugar donde nos encontremos. Nuestra
percepción de la gente depende, en gran manera, de la posición en que nos
encontremos, y somos poco capaces de darnos cuenta de que esas percepciones son
producto de nuestra forma de ver el mundo, de nuestras actitudes y no reflejan
realmente la realidad exterior.
Lo esperanzador es cada vez hay más personas rompiendo hilos
para establecer nuevas conexiones. Algunas ya se van sintiendo. Sigamos…
Inescrupulosos
Inescrupuloso es un adjetivo que se usa para calificar
al individuo que no tiene escrúpulos. También se utiliza para aludir a
lo realizado o expresado sin escrúpulos.
Para saber a qué refiere la noción de inescrupuloso, por lo
tanto, resulta imprescindible conocer la definición de escrúpulo. Así se denomina al recelo o
a la vacilación para
la conciencia respecto a si algo es positivo desde una perspectiva moral.
Quien actúa sin escrúpulos, pues, no tiene esas reservas. De esta manera incurre en
faltas morales ya que no contempla ningún límite en su accionar.
Por lo general alguien inescrupuloso se concentra en alcanzar sus metas, sin importarle los medios
utilizados o los recursos empleados. Tomemos el caso de un
empresario inescrupuloso que solo quiere ganar dinero. Este hombre es capaz de
contaminar el medio ambiente y de explotar a sus empleados para maximizar sus
ganancias: no le interesan las consecuencias de sus acciones.
Los delincuentes siempre son inescrupulosos debido a que
cometer delitos es inmoral. Pero hay
determinados tipos de delitos que generan mayor indignación en la sociedad. Un
ladrón que se aprovecha de un anciano para engañarlo y robarle todos sus
ahorros es probable que sea definido como un ser inescrupuloso. Una persona con
escrúpulos no hubiera atacado a una víctima que, por su edad avanzada, resulta
muy vulnerable.
Es posible, de todos modos, que alguien sea inescrupuloso
sin violar la ley. Un sujeto puede progresar a nivel
laboral delatando a sus compañeros, adulando a sus jefes y fomentando
divisiones y conflictos internos con mentiras: este trabajador es
inescrupuloso, pero no un criminal.
La Falsedad
Lo más triste de la hipocresía y del engaño es que nunca provienen de nuestros enemigos ni de las personas desconocidas. Como es de esperar, todo eso duele. Y mucho. Cuando nos engañan lo peor no son las mentiras en sí, sino lo que se llevan con ellas.
Cuando un sentimiento tan importante como la confianza se quiebra, algo en nuestro interior fallece. Esto ocurre porque la mentira y la falsedad pone en duda mil verdades, haciendo que nos cuestionemos incluso las experiencias que creíamos más francas
Una sola mentira lo cambia todo
Tanto la mentira como la falsedad son, en gran medida, una cuestión de hábito. Hay muchas personas que son hábiles en este “arte” y que nos mantienen a todos engañados de una manera verdaderamente asombrosa.
Como ya sabemos, la mentira habitual puede llegar constituir un problema psicológico serio. Estas personas suelen vender humo a cualquier precio con tal de salirse con la suya o, lo que es más grave, sin ningún otro aliciente más que engañar.
Otras veces, la mentira puede estar “justificada” como un error en la acción pero no en la intención. Es lo que solemos llamar mentiras piadosas, pues consideramos que la verdad hará más daño que la mentira.
Hay quien sostiene que cualquier tipo de mentira está basada en relaciones de mala calidad, pero lo cierto es que al ser humano, en ocasiones, no se le da bien aquello de valorar más colores que el blanco y el negro.
Con el tiempo todo se descubre
La mentira y la falsedad tienen siempre fecha de vencimiento, pues necesitan de muchas circunstancias para sostenerse. Esto acaba convirtiéndose en una espiral de enormes dimensiones que el mentiroso no puede manejar.
O sea que en cuanto una mentira sale de su boca, deja de controlar gran parte de ella. Como se suele decir en el argot popular: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo
Traicionar a las personas que te quieren es uno de los actos más detestables que puede llevar a cabo el ser humano. Es difícil sobreponerse a su descubrimiento, pues en sí mismo el engaño alberga la capacidad de destruir por completo nuestro mundo.
Una persona traicionada es más que una persona dolida. Es alguien que se ha quedado sin norte, que ha perdido su brújula, que no comprende, que siente una angustiosa confusión, que tiene que derruir su hogar, que no sabe dónde guardar sus sentimientos y que se cree profundamente estúpido.
Es alguien que se pone un cartel, que se descalza y se desnuda, que se siente en ridículo. Alguien que tiene que empezar de cero, reconstruir sus muros, desandar un duro camino y tapar los hoyos. Es alguien que con heridas de muerte tiene que reanimarse y no sabe cómo.
Con el paso del tiempo es muy probable que la rabia y la impotencia que sentíamos al principio se conviertan en cierta lástima por todo aquello que se esfumó, se rompió o se marchitó. Es en estos momentos en los que podremos comenzar a sanar nuestras heridas y valorar con fuerza la lealtad.
Superar esto lleva un tiempo, pero para lograrlo hace falta perdonarnos a nosotros mismos y dejar de torturarnos por aquello que pensamos que podíamos haber evitado, por la mentira y la falsedad que nos ha rodeado. De esta forma lograremos hacer las paces con el mundo y volver a confiar.
Si en algún momento te hicieron daño, si en alguna ocasión la mentira y la falsedad parecía ser la carta de presentación de todas las personas que estaban a tu alrededor, no te castigues pensando que todo el mundo es igual, hacerlo sería como creer que porque te haya tocado la lotería un día te va a tocar cada vez que la compres.
A partir de ahí, valora tanto la lealtad como desvaloras la traición. No te culpabilices y perdona, pues la deshonestidad es una oportunidad buenísima para crecer y elegir mejor a quienes te rodean.
jueves, 1 de noviembre de 2018
En Sintonía Con Lo Que Queremos
Como seres humanos, tenemos con nosotros todo una gama de
potencialidades y talentos que nos hacen grandes para conquistar nuestros
sueños y metas. Lograr traspasar de un estado de insatisfacción o no deseado
porque nos causa malestar, frustración a uno, que nos proporciona satisfacción
y nos hace sentir plenos.
Todo lo
que somos como personas es el resultado de lo que pensamos, sentimos,
comunicamos y hacemos. De allí, que los objetivos, sueños y metas que deseamos
alcanzar, deben estar precedidos de un cambio en nuestros esquemas o mapas
mentales, de esas creencias que nos limitan o frenan, para dar paso a caminos,
vías y rutas que nos lleven a donde queremos llegar.
La única
manera de llegar a donde queremos llegar, es teniendo muy claro lo que queremos
lograr, tener claridad y certeza de nuestros propósitos y acordes con nuestras
expectativas.
Hay
diversas maneras o vías que nos facilitan llegar a ese destino deseado. Sin embargo,
el principal, es tener los objetivos deseados enfocados permanentemente, de
manera que evitemos desviarnos de él, aún y cuando se presenten obstáculos o
estemos rodeados de incertidumbre.
Si
tenemos formas de pensar y de actuar más efectivas desde las que hasta ahora
hemos tenido, saldremos adelante y podremos alcanzar niveles de crecimiento,
expansión y desarrollo, con una visión ampliada para crear a voluntad los
resultados que queremos alcanzar.
Cada uno
de nosotros es merecedor de grandes cosas y grandes realizaciones, si somos
capaces de emprender nuestro proyecto de vida, es decir, el por qué hacemos lo
que hacemos y las razones para emprender la lucha diaria y movilizar todos
nuestros recursos vitales para lograr ese bienestar y satisfacción personal.
Lo que queremos y deseamos
debe cumplir con unas condiciones: estar muy claro y comprensible para nosotros
mismos; debe ser muy específico en cuanto a lo que queremos lograr, de forma que no haya confusión
con otros objetivos. Tiene que haber coherencia, es decir, estar en sintonía
con una misión y visión personal. Además hay que precisar tiempo de alcance y
consecución para que nos motive a su realización; los objetivos deben ser
posibles de alcanzar para que sean percibidos como estimulantes.
También deben
ser medibles, de forma tal que se sepa cuáles se han logrado o saber cuánto
falta para hacerlo. Es beneficioso, establecer una jerarquía de ellos para
determinar la importancia o urgencia que tienen de ser conseguidos y por
último, debemos darles flexibilidad, de manera de poderlos redefinir o
adaptarlos a las circunstancias o condiciones inesperadas que puedan
presentarse o por si hay que tomar nuevas decisiones.
Los
éxitos y realizaciones no suceden por casualidad, ellos son resultados de una
interacción sistemática de causas y condiciones, es decir, cuando distintos
factores y agentes se concretan y combinan para permitir que lo que queremos,
ocurra, “para que demos a luz” a nuevas ideas, propósitos y sueños.
En este
sentido, es necesario tener claridad de las interrelaciones y conexiones
existentes para hacer posibles dichos objetivos, es decir, los resultados y
efectos que pueden generar en el entorno en el que nos desempeñamos y en
nosotros mismos. Es conectarnos con las razones de por qué hacemos lo que
hacemos, con lo trascendente de nuestra existencia. Es descubrir la misión y
vocación específica y concreta que exige su cumplimiento.
Tu Eres La Persona
Cada vez somos más personas las que intentamos “vivir el
presente”. Cada vez somos más conscientes de que nuestra vida está pasando
ahora, y de que es en el ahora donde tenemos que estar centrados.
Esta idea es muy acertada y poderosa, pero lo cierto es que
hay un pequeño problema con ella: normalmente interpretamos “vivir el presente”
como sinónimo de “vivir centrados en el momento actual”. Es decir, si estás
bebiendo agua, céntrate en esto y nada más; si estás andando, fíjate en tus
pasos y olvida lo demás.
Y esto no es vivir el presente. El presente es algo mucho
más grande que el momento actual.
En realidad, el presente lo es todo. No hay nada fuera del
presente.
Vivir el presente es vivir conectado con todo. Es vivir en
la eternidad.
Para poder entender bien cómo vivir el presente, primer
tenemos que tener claro qué es el presente exactamente.
Como te decía, normalmente interpretamos el presente como lo
que está sucediendo en el momento actual. Es decir, si estamos en casa sentados
en el sofá, el presente es esto y solo esto. Todo lo que nos ha sucedido antes
y todo lo que vendrá después lo llamamos “pasado” y “futuro”, y lo consideramos
fuera del presente.
Sin embargo, en realidad no es exactamente así. Tu
pasado está vivo dentro de ti ahora mismo, y tu futuro también. Los dos forman
parte de tu presente.
Para comprobarlo, te propongo un ejercicio muy sencillo. Se
trata simplemente de elegir un evento cualquiera de tu pasado (da igual si es
reciente o lejano), y luego decir la siguiente frase:
Yo soy la persona que en tal momento vivió tal situación.
Una vez lo hayas hecho, medita un momento sobre esta frase.
Es una frase que es cierta, ¿verdad? Y fíjate bien que el verbo principal de la
frase está en presente: “yo soy la
persona que…” No dices “yo era la persona que vivió tal situación”. Lo eres en
presente. Sigues siendo esa persona.
Esto significa que tu pasado está aquí ahora mismo contigo.
Otra manera de verlo es darte cuenta de que tu personalidad
y tu manera de ver el mundo dependen en gran parte de tus experiencias pasadas.
Por ejemplo, si de pequeño tuviste un trauma que no has superado, esa situación
está a tu lado ahora mismo. Todo lo que ha sucedido en el pasado ha contribuido
a forjar tu personalidad, y está aquí ahora mismo interaccionando con lo que
estás viviendo en el momento actual.
Con el futuro pasa exactamente lo mismo, aunque quizás
cuesta un poco más verlo. Si quieres, podemos hacer un ejercicio parecido al
anterior: elegir un evento de tu futuro y luego decir: yo
soy la persona que más adelante viviré tal situación.
Además, tampoco es del todo cierto decir que no sabes qué
experiencias vivirás en el futuro. Tú sabes algunas cosas que te gustaría
conseguir, y también otras que te gustaría evitar. No sabes exactamente qué
pasará, pero sí tienes algunas ideas de hacia dónde tienes intención de dirigir
tus pasos. Y estas ideas están aquí, ahora mismo, haciéndote compañía.
Así que tu presente no es únicamente el momento actual que
estás viviendo, sino algo mucho más amplio, que incluye eso que llamamos pasado
y futuro:
Compartir Lo Bueno
En ocasiones cuando charlamos
con otras personas acostumbramos a tener conversaciones en las que hablamos de
nuestros problemas personales, familiares, laborales, etc. Es común que los
seres humanos nos inclinemos a hablar de lo malo que nos sucede en lugar de
centrarnos en todo lo bueno que puede estar sucediendo a nuestro alrededor.
Simplemente pongámonos a pensar ¿de qué hable con las personas que conviví hoy?
¿acaso compartí con ellos experiencias positivas o ellos compartieron conmigo
visiones optimistas?; si nos ponemos a pensar, charlamos más sobre cuestiones
negativas y de esta forma, vamos compartiendo una cadena de pesimismo con cada
persona que nos encontramos.
En una investigación realizada en la que varias
universidades norteamericanas participaron, dirigida por el psicólogo Nathaniel
Lambert, se llegó a la conclusión de que una manera de contrarrestar la
tendencia a la negatividad es comentar con amigos, familiares y personas en
general, acerca de las cosas buenas que nos pasan o los recuerdos felices que
tenemos. Esto genera un aumento de bienestar no sólo en nosotros mismos sino
también en las personas con las que compartimos las experiencias positivas.
Por lo
general, las personas positivas suelen ser agradecidas con todo lo que les
rodea, por lo que tienden a mantener una visión más optimista tanto de sí mismo
como de los demás.
El reto se encuentra en lograr enfocarnos en los aspectos buenos de nuestra vida y dejar a un lado los negativos, esto no quiere decir que los neguemos o evadamos, sino que dejemos de centrarnos en lo malo que nos sucede para lograr enfocarnos en los aspectos más optimistas de nosotros mismos y de los que nos rodean. Por lo cual te invito a que a partir de hoy hablemos en positivo y propositivo.
Madurez Y Coherencia
La madurez es la coherencia de vida entre lo que se es y lo que se profesa. Una persona madura es la que actúa de acuerdo a la etapa de vida que está viviendo.
Por tanto, un niño que no se interesa en juegos de niño, no se le puede llamar “maduro” nada más por este hecho. Así como un adulto que no es fiel a sus compromisos con toda razón puede ser tildado de inmaduro.
Es importante reconocer que la madurez no es algo que se alcance de una vez por todas en la vida, sino una conquista de todos los días.
La persona madura sabrá vivir serenamente lo que le toque vivir; ejercerá una sana independencia, de acuerdo al momento y situación que le corresponda; tendrá metas desafiantes, pero alcanzables; poseerá la flexibilidad para adaptarse a las diversas circunstancias; sabrá diferenciar lo importante de lo menudo, evitando hacer dramas por nimiedades.
Hay cuatro áreas que una persona madura deberá de tener bien trabajadas:
1. ª Madurez intelectual
La persona madura a nivel intelectual habrá formado a lo largo de su vida una serie de convicciones y opiniones propias, sustentadas no en sus caprichos, sino en razones conocidas, experimentadas y probadas.
A la vez, se mantendrá abierta a las opiniones de los demás. Sabrá buscar consejo y orientación ante los problemas de la vida. Pero, finalmente, será consciente de que la responsabilidad de tomar una decisión personal recae únicamente en ella.
2. ª Madurez emocional
Alguien emocionalmente maduro no ignorará sus emociones, pero tampoco se dejará controlar exclusivamente por ellas. Sabrá expresarlas a quien tenga que hacerlo, en el momento adecuado y de la manera correcta.
Esto no significa que será fría en la expresión de las mismas, ¡todo lo contrario! Pero no dejará que ellas tomen las riendas de su vida.
Una persona madura, igualmente, puede recibir de otros alguna crítica, agresión o maltrato, sin que esto le lleve a la depresión. Sabrá colocar cada cosa donde corresponda.
Superará sus miedos y temores, y si alguna vez necesita ayuda para lograrlo, no dudará en pedirla a quien le pueda asistir.
3. ª Madurez social
Las verdaderas amistades de una persona madura serán siempre significativas. No se hará la ilusión de tener amigos por todas partes, porque sabe que eso no es posible. Sin embargo, con todos será amable, les dará su lugar y sabrá congeniar y divertirse en cualquier parte.
La persona emocionalmente madura se adapta a las circunstancias, sin por ello perder sus propias convicciones. Respeta a la autoridad, pero no depende exclusivamente de ésta para desarrollarse.
4. ª Madurez moral
Sus convicciones en el campo moral también son sólidas. Porque ya no dependen del ambiente o de la propia educación, sino de la búsqueda que ella misma ha realizado.
No actúa por conveniencia, sino porque sabe qué es lo que debe ser. Por ello será fiel a sus compromisos. Tiene ideales claros, y hace todo para conquistarlos. Jamás dejará de alimentarlos e ilustrarlos con lecturas y conversaciones inteligentes.
Su moral será altruista, buscando el bien común, no egocéntrica. Pues sabe que en la soledad no se puede vivir. Siempre estará atenta a ayudar a aquellos que lo necesiten, porque ella misma es consciente de que todos necesitamos de todos.
La Capacidad De Pensar
El término hebreo mezim·máh se
usa para designar la capacidad de pensar, es decir, la capacidad de dar
consideración seria y juiciosa a un asunto con conocimiento de causa (Pr 5:2; 8:12);
los ardides, estratagemas e ideas insensatas de hombres inicuos (Sl 10:2, 4; 21:11; 37:7; 139:19, 20; Pr 12:2; 24:8; Jer 11:15), o las “ideas”
que Jehová Dios o su “corazón” se proponen realizar. (Job 42:2; Jer 23:20; 30:24; 51:11.)
Uno de los objetivos de los proverbios es dar al joven
conocimiento y capacidad de pensar. (Pr 1:1-4.)
La información que se halla en los proverbios es una ayuda valiosa para
orientar el pensamiento y la vida de la persona. La capacidad de pensar
salvaguarda de seguir un proceder incorrecto y de asociarse con quienes pueden
ejercer una influencia hacia el mal, pues ayuda a discernir el resultado final
de tal proceder. Todo ello resulta en bendición.
La sabiduría y la capacidad de pensar protegen a la persona
de actividades que conducen a calamidad y así resultan ser vida para el alma.
Tal persona disfruta de seguridad y no tiene por qué temer que le alcance
la justicia por haber llegado a ser culpable de una mala acción. (Pr 3:21-25.)
Sin embargo, aquel que verdaderamente ejerce la capacidad de
pensar también puede llegar a ser objeto de odio. Es posible que esta sea la
idea expresada en Proverbios
14:17: “El hombre de capacidades de pensar es odiado”. A menudo las
personas que no son reflexivas ven con desaprobación a quienes utilizan
sus facultades mentales. Además, los que ocupan sus facultades mentales en
hacer la voluntad de Dios pueden esperar que se les odie. Jesús dijo a este
respecto: “Porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he
escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia”. (Jn 15:19.)
Por supuesto, el término utilizado en el lenguaje original para “capacidades de
pensar” en Proverbios
14:17 puede
implicar también pensamiento maligno.
Por lo tanto, otro significado de ese
texto pudiera ser que se odia al hombre que trama el mal, y así es como lo
vierten muchas traducciones: “El hombre de inicuas intrigas será odiado” (DK, Mod; véase BAS, BJ, MK y
otras).
Intentar Siempre
La determinación, la decisión, el compromiso que aceptamos
con nosotros mismos es la más fácil y a la vez la más peligrosa de todas las
decisiones que podemos tomar…peligrosa por el hecho de las mil excusas y
razones que pueden aparecer en nuestro camino y que pueden tentarnos y
llevarnos a la deserción en medio de nuestro proceso, en medio de nuestro pacto
con el mejor y el peor de los socios que podemos encontrarnos: nosotros mismos…
Por eso hoy me aventuro a hablar de la Coherencia y el Enfoque como
las claves fundamentales del éxito en cualquier proceso, en este caso hablando
de los procesos de cambios físicos y de estilos de vida de nocivos a
saludables, todo el mundo anda en la “ONDA” en la “MODA” pero estas palabras
suenan efímeras y vacías… lo suficiente como que para que cualquiera te pueda
decir: no caigas son modas que pasan…
La coherencia nos define, es lo que demuestra que no
perdemos nuestra esencia que podemos cambiar de opinión, pero que siempre
debemos ser consecuentes y files a nuestros principios y pensamientos… abiertos
a un mundo de posibilidades de enseñanzas y de innovación pero conservando
nuestro norte, que puede sufrir matices pero nunca dejar de definirnos como
quienes somos realmente, como diría el recién fallecido García Márquez “Se puede ser infiel pero nunca desleal” nunca
podemos ser desleales a lo que realmente somos, y en este mundo donde todos
queremos ser “Gurús del Fitness” y motivadores debemos revisar si lo que
predicamos o los lineamientos que estamos siguiendo nos están permitiendo
convertirnos en una versión mejorada de nosotros mismos o en seres
irreconocibles tanto física como mentalmente, recordemos que estos cambios
hacia lo fitness, hacia lo saludable ya hemos conversado que son tanto físicos
como mentales, ya que durante el proceso logramos comprobar y tomar conciencia
de que es lo que realmente beneficia a nuestro organismo…en resumen que la
coherencia en este aspecto nos llevara al éxito, si siempre evaluamos y
repasamos que continuamos siendo nosotros mismos, que simplemente estamos
haciendo ajustes para sentirnos mejor pero que no debemos cambiar nuestra
esencia, siempre y cuando nos sintamos a gusto con ella y sean positiva…
El enfoque la otra palabra clave para el éxito, si bien
tenemos que ser coherentes, ser nosotros mismos, estamos claros que estamos
buscando cambios así que debemos hacer varios ajustes, no pretendas que veras
cambios y lograras tus objetivos si permaneces estático y negado a lo
nuevo, “innovar” no
significa cambiar quien eres significa reinventarte y renovarte para ello
necesitas estar muy enfocado, conocer quién eres conocer tus limitaciones para
de esta manera trazarte metas…en este proceso de vida saludable es muy
importante siempre tener una meta, la clave es mantenerse no llegar ni ganar la
carrera, vale más mantenerse y disfrutar del éxito reinventarse y trazarse cada
día nuevas metas que llegar a la meta y que el éxito sea efímero, llegando a un
fracaso del que nos costara un poco salir (ojo en caso de que pase esto saldrás
bien y victorioso igualmente, recuerda que rendirse nunca es una
opción)…resumiendo el enfoque… creo que parte de lograrlo está en la motivación
convirtiéndose esto en un espiral de energía positiva que generas tú mismo y
que refuerzas según con quien te rodees…inspirate, motívate a continuar, vas a
tener días buenos y días malos esto es universal y le pasa a todo el mundo lo
que marca la diferencia entre exitosos y fracasados es que los exitosos siempre
se levantan, los fracasados con la primera caída deciden no levantarse
más…forma parte del grupo de los exitosos archivando los fracasos que siempre
aparecerán de vez en cuando pero que TU sabrás vencer…
miércoles, 31 de octubre de 2018
El Rendimiento Mental
Nuestro rendimiento mental depende del estado de la memoria,
y ésta, de nuestra capacidad de atención. Estrés, depresión, déficits
nutricionales, sedentarismo y medicamentos actúan de forma negativa en los
procesos cognitivos.
El Ser humano se adapta constantemente al medio ambiente
mediante conductas, procesos y actividades mentales. Por ello, la atención, la
percepción, la memoria y la inteligencia son fundamentales para sobrevivir.
Nuestro mundo está lleno de estímulos diversos y peligros potenciales, pero
cuando el mecanismo de la atención se pone en marcha, somos más receptivos a
cuanto acontece a nuestro alrededor, aumenta nuestra capacidad mental. Y la
atención es clave para entender los resortes de otros procesos mentales como la
memoria.
Si hablamos de memoria, tenemos que hablar de atención
necesariamente. De hecho, atención y memoria trabajan conjuntamente y, en
muchas ocasiones, los problemas de memoria no son tales, sino que en realidad
son problemas atencionales.
Hay personas que se concentran mejor que otras, unos se
distraen fácilmente, otros tienen una gran dificultad para realizar dos tareas
simultáneamente… Todo esto nos revela que la atención está en la base de las
grandes diferencias que hay en las personas en cuanto a capacidades mentales.
Quien disponga de una atención alta tendrá más posibilidades
de rendimiento mental. El hecho de que la atención no sea una capacidad innata
es una gran noticia, porque esto significa que podemos modificarla y, por
tanto, todos podemos mejorarla y aumentar con ello nuestro funcionamiento
mental general y, en especial, nuestra memoria.
Sin atención no hay memoria y, sin memoria, no existiría
nada, porque es el proceso de grabación, conservación y reproducción de la
experiencia pasada.
martes, 30 de octubre de 2018
Mentalmente Enfocados
Las presiones y demandas de energía en el entorno laboral
actual no tienen precedentes. Numerosas personas van cada día a trabajar
sintiéndose físicamente fatigadas, emocionalmente al límite, con dificultades
de concentración y sin pasión ni compromiso hacia la compañía para la que
trabajan.
Aprender a gestionar la propia energía frente a unas
demandas siempre crecientes, ahora más que nunca, se ha convertido en una
necesidad.
De hecho atravesamos lo que podemos considerar una crisis:
se nos exige producir 24 horas al día y no tenemos herramientas para responder
al nivel de demanda que requiere lo mejor de nosotros en cada campo.
La única solución viable es el aprendizaje que nos ayude a
una adaptación más eficaz a las condiciones del entorno y que nos permita
obtener el máximo rendimiento del principal instrumento de trabajo que tenemos:
Nosotros Mismos.
Es la energía de nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra mente
y nuestro espíritu la que dirige, vende, produce y crea valor y por lo tanto su
gestión adecuada es la clave del rendimiento.
lunes, 29 de octubre de 2018
Retrógrados
La violencia de género es un problema que tiene su origen tiempo atrás pero que ha empezado a ser una preocupación en los últimos años.
Durante mucho tiempo, sobre todo las mujeres, que son las más afectadas, han luchado contra esto sin tener resultados efectivos ya que la ley solía amparar a los maltratadores.
En esta época, se han impulsado muchas manifestaciones, movimientos que apoyan a la víctima en este sentido. Es chocante que en una sociedad que predica la tolerancia y el respeto sucedan cosas de este estilo que muestran una sociedad sin empatía y dura. Además, recordemos que la violencia de género engloba maltrato físico o verbal, por lo tanto, no solo es un problema en sí sino que conlleva muchas otras consecuencias.
En mi opinión habría que dar a este tema más importancia de la que ya se le está dando e imponer el respeto entre nosotros, porque los esfuerzos que se ponen no son suficientes y eso se refleja en los datos de hombres y mujeres agredidas e incluso asesinadas a manos de sus parejas. Luego, critican por defender el feminismo porque supuestamente generalizamos.
No es cuestión de generalizar sino en mostrar a la sociedad de que el machismo, que es el más común en estos tiempos, y la violencia son una realidad y no un simple movimiento que pretende defender la igualdad. Por lo tanto acabar con ellos es algo nuestro, de la sociedad. ¿Queremos una sociedad basada en la ley del más fuerte y de la violencia o una sociedad de unión? Conseguirlo es una tarea que nos pertenece única y exclusivamente a nosotros.
Puede parecernos que como no es algo que nos afecta, no tenemos por qué involucrarnos. En este sentido nuestra mentalidad tiene que cambiar, tenemos que dejar de basarnos en el amor e interés propio y buscar el bien y el beneficio de los demás
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