miércoles, 6 de marzo de 2019

Con La Frente En Alto

La distraída’ porque se pasa de frente o ‘Perfil de Volkswagen’, son algunos apodos con los que se suele llamar a quienes poseen una frente demasiado amplia. ¿Pero quién ha dicho que este es un rasgo de fealdad?

Todo lo contrario, una frente grande  puede suavizar ópticamente otros rasgos de la cara. 

Una nariz demasiado recta, una quijada hundida u ojos pequeños  pasan desapercibidos cuando existe una gran frente que desvía la atención. Además, mucho se habla sobre la relación entre la inteligencia y el tamaño de la frente. Hipótesis que podría ser solo un mito, pero que, sin embargo, tampoco ha sido desmentida.

No es por gusto que aunque el flequillo esté de moda, la mayoría de famosas con frente amplia prefieran llevarla al descubierto. Pero ¿cuál es la medida ideal de una frente? No hay un rango determinado. Puede variar de 2  a 10 cm como máximo.

Aun así, a continuación mostramos algunas soluciones para disimular esos centímetros de más que a muchas incomodan: 

-Aplicar sombras marrones en la parte alta de la frente, donde nace el cabello. Es el mejor engaño óptico. Pero debe ser algo muy ligero, nadie debe detectar el camuflaje.
-Si no llevamos cerquillo, la raya al medio será nuestra peor enemiga. Hagamos la raya a un lado y no olvidemos dejar caer algo de cabello sobre un costado del rostro.
-Maquillemos nuestros ojos con tonos oscuros. Resaltar esta parte del  rostro restará importancia a nuestra frente.
-Las cejas no deben ir rectas. Intentemos arquearlas o depilarlas de forma triangular con la ayuda de pinzas.
-Olvidémonos de los moños o colas muy tirantes. Dejarán al descubierto, de la manera más obvia, lo que tanto queremos esconder.


La Revolución Digital

Esta novedosa manifestación cultural que surge como convergencia tecnológica de la electrónica, el software y las infraestructuras de telecomunicaciones, originó lo que hoy se denomina: revolución digital. La electrónica ha aportado el desarrollo de equipamiento del proceso de la información a un ritmo muy acelerado. Luego, el desarrollo de soporte lógico para esas máquinas, que ha crecido en complejidad a medida que el soporte constituido por las maquinas ha evolucionado.

Ese soporte lógico o software se ha diseñado para mejorar su interactividad con el usuario, bajo la concepción de que sea más simple para un usuario que eventualmente, no evoluciona en sus conocimientos a la misma velocidad que lo hace el resto del sistema, permitiendo una masificación en el uso de los ordenadores. En ello desempeñado un rol importante la perspectiva de los fabricantes de software, de hacerlo en forma atractiva para el usuario y permitir el juego intuitivo de ese usuario en el desarrollo del funcionamiento y de la utilidad de las aplicaciones mencionadas.

Por otra parte, los avances incorporados a la compresión de datos hacen que el usuario consiga un mejor rendimiento de sus equipos, contribuyendo a minimizar las limitaciones físicas del hardware. A eso se suma, el desarrollo del software de comunicaciones, que ha viabilizado el uso de las redes desde los grandes laboratorios universitarios y de los complejos militares a empresas y hogares de cada usuario conectado con la Red. Las telecomunicaciones han dado a lo anterior la capacidad de interconexión y, en si mismas ofrecen un ejemplo claro de la convergencia que se viene de mencionar y del desarrollo técnico en ese sentido. Se ha permitido la coexistencia y utilización de cables de fibra de cobre, el coaxial, la fibra óptica, las transmisiones a través del satélite y las emisiones de radio de onda corta.

Este proceso de coexistencia es posible, porque las bases sobre las que se asientan los sectores involucrados en el proceso de convergencia tecnológica, utilizan tecnologías digitales, emplean un soporte físico común, como es la microelectrónica, a lo que se añade el alto componente de software incorporado a sus productos, y por el uso intensivo de infraestructuras de comunicaciones que posibilitan la deslocalización de los diferentes elementos del proceso de la información en contextos geográficos diferentes.

La sumatoria es que la asociación de estas tecnologías, da lugar a una nueva concepción del proceso de la información, en el que las comunicaciones abren nuevos horizontes y paradigmas, lo que hace a la revolución digital beneficiable e inevitable. Este procesamiento se realizaba casi exclusivamente en entornos locales, por lo que la comunicación era una función poco valorada. Por otra parte, la estrategia centralista de las corporaciones, hacía compatible la existencia de un departamento de sistemas de información centralizado en una única máquina.


Esta limitación se soluciona a partir de que con el desarrollo de las fuerzas productivas, las nuevas formas de trabajo y la globalización de la economía imponen la necesidad del acceso instantáneo a la información, y por tanto, de interconectar las distintas redes que se han ido creando, diseñándose nuevas arquitecturas de sistemas, en las que la función de comunicación es de igual importancia o superior por lo estratégico de la disponibilidad instantánea de la información. 

A esto se añade, la existencia de unas infraestructuras de comunicación muy extendidas y fiables; y un abaratamiento de los costes de comunicación, lo que estimuló la aparición de nuevos servicios adecuados a las estrategias de las corporaciones.

Somos Memoria

¿Qué somos sin memoria? Nada, un cuerpo animado, capaz de llevar a cabo las funciones primarias y poco más. La memoria nos constituye, nos hace humanos, capaces de relacionarnos con nuestro entorno, capaces de aprender (sin recuerdo no hay aprendizaje), capaces de reconocer objetos y personas, capaces de amar y de odiar. Pero nuestra memoria no es infalible, no es ni siquiera muy fiable, en la mayoría de las ocasiones. A veces recordamos demasiado poco, a veces lo que creemos recordar no es lo que sucedió en realidad. Como dice Oliver Sacks:

Parece que no hay en la mente o el cerebro ningún mecanismo que asegure la verdad o, al menos, el carácter verídico, de nuestros recuerdos. No tenemos acceso directo a la verdad histórica, y lo que sentimos o afirmamos que es la verdad depende tanto de nuestra imaginación como de nuestros sentidos (como Helen Keller observó con fundamento). No forma de que los sucesos del mundo puedan ser transmitidos directamente o grabados en nuestro cerebro; los experimentamos y los construimos de una manera altamente subjetiva, que de entrada es diferente para cada individuo, y cada vez que son recordados se reinterpretan o se vuelven a experimentar de un modo distinto.
 Porque el funcionamiento de la memoria es (aún) misterioso. El propio Sacks cuenta en algunos de sus siempre amenos libros -como El hombre que confundió a su mujer con un sombrero- algunas peculiaridades de esta facultad tan necesaria como desconocida.

Si dejamos de recordar, si -como les ocurre a los enfermos de Alzheimer- nuestra memoria se desvanece, es como si nuestro "yo" se hubiese apagado. La literatura -que tanto debe apoyarse en la memoria para existir- ha plasmado a menudo de los efectos devastadores de este fenómeno
Aun así, aun sabiendo la escasa fiabilidad de los recuerdos, sigo leyendo con gusto libros de memorias. Muy consciente de que es muy posible que en ellas haya más de recreación que de verdad. 

¿Cómo podría ser de otro modo?  El banal ejercicio de rememorar un acontecimiento determinado junto a otra persona que también lo vivió demuestra, casi indefectiblemente, que cada uno recuerda algo distinto. Cada cual reconstruye su propia historia como una narración, ordena los elementos, elimina aquellos que estorban, magnifica los que concuerdan con su versión. Es decir, todos somos memorialistas de nosotros mismos. Pero algunos poseen el don de hacer esa narración tan fascinante y vívida que estamos dispuestos a jurar que se trata de la pura verdad. Y si no lo es, desearíamos que lo hubiese sido. ¿Alguien puede creer que Nabokov -por muy niño prodigio que fuese, que sin duda lo era- era capaz de recordar con todo detalle cosas sucedidas cuando tenía tres años? Sin embargo, pocas lecturas hay más deliciosas que su Habla, memoria, esas memorias atípicas y nostálgicas que son al mismo tiempo todo un monumento literario. 

He encontrado alguna vez personas que decían "no tener ganas" de leer a Nabokov (quizás escandalizadas, sin razón,  por su Lolita). A todas ellas -y, de paso, a todos aquellos que aún no conozcan este libro- les digo que Habla, memoria es un deleite, goce literario en estado puro. Reivindicación de la memoria que somos. Sólo que Nabokov lo dice mejor:  

“Soy feliz testigo del supremo logro de la memoria, que es el de la magistral utilización que hace de las armonías innatas cuando recoge en sus repliegues las tonalidades suspendidas y errantes del pasado”.


martes, 5 de marzo de 2019

De Poetas Y de Locos…

 “Esta es mi nave de los locos de la locura es el espejo. Al mirar el retrato oscuro todos se van reconociendo. Y al contemplarse todos saben que ni somos ni fuimos cuerdos, y que no debemos tomarnos por eso que nunca seremos. No hay un hombre sin una grieta, y nadie puede pretenderlo; nadie está exento de locura, nadie vive del todo cuerdo”. 
Sebastian Brant en La nave de los locos“.

La verdad es que la posible relación entre enfermedad mental y creatividad (pdf) puede ser tan sólo un lugar común, pero no se podrá negar que muchos de estos comportamientos rozan, cuanto menos, lo anómalo. Sobre este particular podrán encontrar diferentes opiniones: la de quienes identifican genio y patología mental, y la de quienes niegan tal correspondencia. Nosotros, por nuestra parte, no estamos en condiciones de identificarnos con uno de los bandos, aunque no creemos que una psicopatología haga mejor o peor la obra de un escritor (pero si podemos afirmar que con harta frecuencia convierten su vida en un infierno) por mucho que a nosotros esas anomalías puedan hacernos esbozar una sonrisa.

Crean que no es fácil hablar de ese territorio que la lengua común identifica con la locura, el territorio de los “pirados” y “chiflados”, de los que “están como una cabra”…. Siempre entre la compasión y el temor de lo que no alcanzamos a comprender, la sociedad ha tendido en muchas ocasiones a excluir a los enfermos mentales del conjunto del cuerpo social. Tal vez sea en esta alienación en donde podamos observar un punto de encuentro entre la figura del demente y la del escritor (aunque cada vez menos, claro). Pero por lo visto hasta hoy y si quieren que seamos francos, los primeros abundan mucho más entre ustedes, queridos lectores, que en el gremio de los escritores. De todos modos, y como nos pagan por ello, vamos a recomendarles algunas obras sobre el asunto que nos ocupa y que han coincidido en las librerías. Allá vamos:

Pocas obras habrán sido tan glosadas por los psicoanalistas como las memorias del presidente de la Corte de Apelaciones de Dresde, Daniel Paul Schreber(1842-1911), que acaban de ser (magníficamente) editadas por Sexto Piso con el título de “Memorias de un enfermo de nervios“. Schreber estaba convencido de que Dios pretendía apoderarse de su alma, destruir su entendimiento y transformar su cuerpo en el de una mujer, y todo ello con la ayuda de su psiquiatra.

Freud, Jung, Lacan y toda una pléyade de especialistas se han ocupado de esta obra en cuyo delirio han sustentado diferentes teorías acerca de los procesos paranoicos o incluso una prefiguración del nazismo. El tomo incluye una luminosa introducción de Roberto Calasso (no dejen pasar “El rosa Tiépolo” que acaba de lanzar Anagrama) y textos de Freud y Canetti acerca del caso.

Todavía recuerdo el pasmo que me produjo la lectura de “Inferno” de August Strindberg (1849-1912) en el que el escritor sueco, acosado por la esquizofrenia (y un consumo nada desdeñable de drogas, que todo hay que decirlo) se figuraba víctima de diferentes conspiraciones, ya sean éstas de naturaleza humana o sobrenatural, para acabar con su persona. Esas manifestaciones patológicas ya estaban presentes en su obsesivo “Alegato de un loco” (El Olivo Azul) en el que no deja de verse continuamente atacado, engañado y perseguido por su propia mujer. A lo largo de sus páginas asistimos al desmoronamiento de su matrimonio y a un creciente odio hacia su esposa que hace extensible a todo su género, confabulado en contra suya. En esta obra atroz (el adjetivo es del propio autor) Strindberg abre las esclusas de los políticamente correcto para liberar un torrente esquizofrénico y misógino que no deja nada a su paso.

Y ahora por favor tomen papel y apunten un nombre y un título: William Styron; “Esa visible oscuridad“. La ligereza con la que los no iniciados solemos emplear los términos clínicos tiene su máxima expresión en el inconsciente uso que hacemos de la palabra “depresión” y la facilidad con la que nos declaramos presas de tal estado. Quien quiera adentrarse en el proceloso laberinto de la depresión mejor que lo haga desde la barrera, leyendo la lacerante “Esa visible oscuridad” de Wiliam Styron (1925-1906) recientemente editada por Belacqua. Afortunadamente Styron logró salir de esa selva oscura y contarlo. 

Muchos otros (aquí pueden escribir Plath, Pavese, Hemingway, Woolf…) no consiguieron atravesar la negra noche del alma. Un libro extraordinario (y no lo decimos sólo nosotros).

Pero si hay una estrella que brilla en toda esta constelación es la del dramaturgo, opiómano, vanguardista, inventor de lenguajes secretos, ocultista, dibujante, actor de culto —créanme si les digo que me dejo cosas por el camino— Antonin Artaud (1896-1948). Su internamiento durante nueve años en varios centros para enfermos mentales cuando estos se parecían más a las mazmorras medievales que a las actuales clínicas acabaron por arrasar su cuerpo enfermo y dejar escaso su ‘Teatro de la Crueldad’. 

El otro día cerró sus puertas la extraordinaria exposición “Artaud” en la madrileña Casa Encendida. Para quienes no hayan podido asomarse por allí tienen la oportunidad de hacerse con el catálogo de la muestra que incluye varios textos iluminadores sobre su figura (entre ellos el de nuestro amigo y maestro Ángel González García, quien bien podría estar aquí por otros motivos).

Percibir Lo Que Vemos


Nos comunicamos en base a lo que entendemos que está sucediendo y muchas veces los problemas surgen porque nuestra percepción está distorsionada.

Imaginaos la situación: mi pareja está callada durante un largo rato  y eso me incomoda.

Veamos qué podría decir según distintas interpretaciones y cuál podría ser la respuesta que obtengo
Opción 1: interpreto que está ocultándome información y eso me irrita
Digo: No me cuentas nada! Parecemos extraños
Posible respuesta que obtengo: Eso no es verdad, si te cuento (reacción defensiva)
Opción 2: interpreto que le sucede algo
Digo: Qué te pasa ¿podrías compartirlo? No soy adivina!!
Posible respuesta que obtengo: Ya estás otra vez con que hable, necesito pensar un poco tranquilamente!! (Irritado y/o cansado)
Opción 3: simplemente observo
Digo: Te veo callado
Posible respuesta que obtengo: Si, estoy dándole vueltas a cómo hacer una cosa (natural)
Habrían mil opciones más pero lo importante es que notemos la diferencia en el efecto de los dos primeros, donde lo que conseguimos es alejarnos del otro y la tercera opción donde nos acercamos.

La comunicación eficaz es la que me acerca al otro, la ineficaz es la que me aleja de él.
Para limpiar nuestra mirada es importante observar conductas, en lugar de ir colocando etiquetas a las personas y situaciones según nuestras interpretaciones y juicios. La conducta es observable, es algo que puede ser visto o escuchado, es algo que alguien hace o dice.

Ejemplos de conducta son: escribir, fruncir el ceño, sonreír, andar, colocar algo en un lugar, decir lo que se siente, tener una pila de papeles encima del escritorio… no son descripciones de conductas : enfadarse, alegrarse, huir de los problemas, ser ordenado/desordenado, ser impertinente… esto último son etiquetas.

Las etiquetas nos limitan la realidad, porque ya no dejamos opción a que sea de otra forma. Y nos hace iniciar la comunicación desde un sitio donde muchas veces no vamos a hacer más que alejarnos del otro porque presuponemos cosas de él equivocadas y desde el juicio.


Así que te invito a que te acerques a la observación limpia de las cosas, de las personas, de las distintas situaciones.  Verás cómo se abren  posibilidades, sobre todo a conocer, entender y acercarte a la persona que tienes delante. Se abre el camino a la comunicación efectiva.

El Lado Falso

Hay una relación entre lo que se piensa y la expresión de la cara. La habilidad de los políticos es saltase esta cognición facializada. La mayoría de las ocasiones lo logran, es parte de su oficio, pero hay instantes en que no, por qué también son seres humanos y el total control es imposible ¿creo?  

Este es le momento en que la racionalidad y la motividad se cortocircuitan. La naturaleza ha dotado al hombre de que si “uno quiere” y se fija en el rostro de un individuo te viene un haz intuitivo advirtiéndote  si el que tienes delante, te está mintiendo o no. La excepción está en los estafadores que como actores de primera línea, su trabajo es representar y ahí tenemos la batalla perdida. 

Forzarse en estos tiempo difíciles, donde el: “qué hacer”, “para quién”, y que futuro podemos esperar en esa dirección. Es la actividad más efectiva que debemos hacer. Tenemos mecanismos de reconocimiento de los demás, empléalos y el resultado de la prospección no te gusta y sospechas de falta de verdad, acéptalo: es los que es. La verdad duele muchas veces pero se basa en la ausencia de la mentira que a mi entender es donde debemos de focalizar el acose y derribo.

Las emociones las refleja el rostro humano, nacen en la amígdala del cerebro. Mira de establecer una catalogación entre individuos de tu red de relaciones que creas conocer bien y familiarízate con sus reacciones causa-efecto en su imagen facial. Y, determina un plan respuesta por tu parte. Los individuos transmiten información sobre ellos mismos, su entorno y su mundo de forma automática; lee el mensaje y la hoja de ruta de emociones que transmiten y verás con qué facilidad podrás poner el blanco sobre el negro es decir: Detectar al mentiroso

¿Puedo fiarme de esta persona? Piensa que hay miles de personas que trabajan para poder venderte la verdad de ellos, que para nada, puede ser la que más te conviene. Trabajan en falsear la información y lo que quede transmitírtelo mediante una comunicación subliminal pero directa a tu inconsciente. 

Poco puede hacer por evitarlo. Por lo menos haz algo para defenderte. Cuando dudes se tú el que cierres tus oídos, ojos y ordena trabajar tu mente para que tu conocimiento cognoscitivo te ilumine y no te dejes seducir por unos efectos faciales que te pueden meter en el saco del otro. Tú futuro depende de no dejarte seducir por imágenes retocadas no por rostros maquillados para un evento. 

Hay una relación entre lo que se piensa y la expresión de la cara. La habilidad de los políticos es saltase esta cognición facializada. La mayoría de las ocasiones lo logran, es parte de su oficio, pero hay instantes en que no, por qué también son seres humanos y el total control es imposible ¿creo?  Este es le momento en que la racionalidad y la motividad se cortocircuitan. La naturaleza ha dotado al hombre de que si “uno quiere” y se fija en el rostro de un individuo te viene un haz intuitivo advirtiéndote  si el que tienes delante, te está mintiendo o no. La excepción esta en los estafadores que como actores de primera línea, su trabajo es representar y ahí tenemos la batalla perdida. 

Forzarse en estos tiempo difíciles, donde el: “qué hacer”, “para quién”, y que futuro podemos esperar en esa dirección. Es la actividad más efectiva que debemos hacer. Tenemos mecanismos de reconocimiento de los demás, empléalos y el resultado de la prospección no te gusta y sospechas de falta de verdad, acéptalo: es los que es. La verdad duele muchas veces pero se basa en la ausencia de la mentira que a mi entender es donde debemos de focalizar el acose y derribo.

Las emociones las refleja el rostro humano, nacen en la amígdala del cerebro. Mira de establecer una catalogación entre individuos de tu red de relaciones que creas conocer bien y familiarízate con sus reacciones causa-efecto en su imagen facial. Y, determina un plan respuesta por tu parte. Los individuos transmiten información sobre ellos mismos, su entorno y su mundo de forma automática; lee el mensaje y la hoja de ruta de emociones que transmiten y verás con qué facilidad podrás poner el blanco sobre el negro es decir: Detectar al mentiroso

¿Puedo fiarme de esta persona? Piensa que hay miles de personas que trabajan para poder venderte la verdad de ellos, que para nada, puede ser la que más te conviene. Trabajan en falsear la información y lo que quede transmitírtelo mediante una comunicación subliminal pero directa a tu inconsciente. Poco puede hacer por evitarlo. Por lo menos haz algo para defenderte. Cuando dudes se tú el que cierres tus oídos, ojos y ordena trabajar tu mente para que tu conocimiento cognoscitivo te ilumine y no te dejes seducir por unos efectos faciales que te pueden meter en el saco del otro. 

Tú futuro depende de no dejarte seducir por imágenes retocadas no por rostros maquillados para un evento. Tu futuro está en que sepas analizar los sucesos subyacentes de quienes luchan por liderar poder político. En las próximas elecciones, date un tempo de menos fútbol…y más pensar que el futuro de tus hijos depende de tu decisión como votante… en este país dictatorialmente democrático.    


El Valor De Lo Auténtico


Como cada vez todo está más globalizado, es muy posible que en el futuro sólo exista una moneda en todo el mundo.

¿Cuál crees que será, el euro o el dólar? Un chelín de plata recorría feliz Inglaterra de mano en mano. Era por todos apreciado: el avaro lo retenía en sus bolsillos, el niño lo hacía girar entre sus dedos, el jugador lo lanzaba al aire...

Cierto día, su último dueño lo metió en el monedero y se embarcó para llegar al Nuevo Mundo. Pero en tierra firme, lejos de la patria, el chelín no tenía valor. Todo el mundo lo consideraba moneda falsa, y fue de mano en mano, de monedero en monedero, siendo un estorbo. La moneda sentía que su fama y valor habían cambiado de la noche a la mañana, y esto le irritaba.

Cierto día cayó en manos de una pobre anciana, pero la echaron a patadas del mercado por querer engañar al tendero. Pasaron los años, y fue a parar a manos de una mujer supersticiosa que la metió en vinagre, le hizo un agujero y se la colgó al cuello para atraer a la buena suerte.

Pero la mujer cayó en deudas, echó la culpa a la moneda y la vendió a un coleccionista. Éste pronto reconoció su gran valor a pesar del agujero, y la colocó en un sitio de honor entre sus más preciadas antigüedades.

.El chelín de plata por fin ocupó su sitio. En la vida tenemos que pasar por muchas experiencias, algunas no del todo agradables, hasta llegar a nuestro destino.

Pero todo tiene su recompensa

Incongruencias

La incongruencia es aquello que se dice o hace y que carece de sentido o coherencia. También se refiere a lo que es contradictorio e ilógico.

La palabra incongruencia deriva del latín incongruentia, es decir que tiene falta de congruencia.
Entre los sinónimos que se pueden emplear entorno a este término son: incoherencia, contradictorio, absurdo, desproporción y contrasentido. Su antónimo es congruencia.

Por ejemplo, “Tus acciones son incongruentes en relación a tus actos”. “Los colores con los que pintaron la oficina son incongruentes, no son armoniosos”.

La incongruencia puede ocurrir tanto en una acción, como en el lenguaje y otras situaciones. En las acciones las incongruencias suceden cuando las personas afirman hacer algo que en realidad no cumplen.

Por ejemplo, “Yo no digo mentiras”, pero hace pocos minutos le mentiste a tu jefe del por qué habías llegado tarde al trabajo.

Las incongruencias en cuanto a lo que se afirma y las acciones ocurren en cualquier espacio y circunstancia. Hay personas que afirman tener un estilo de vida saludable pero, la incongruencia se observa cuando los consigues más de una vez comiendo alimentos pocos saludables como golosinas.
En el lenguaje las incongruencias se pueden generar por diversas causas, una de ellas puede ser cuando se habla en una lengua extranjera y se dominen las reglas gramaticales.

Otra incongruencia es cuando se piensa una cosa pero se dice otra. Por ejemplo, “Me gustan los animales, pero yo no adopto, los compro”.

Cabe destacar que no se pueden incluir como incongruencias las figuras literarias, ya que éstas funcionan como un recurso del lenguaje a fin de enriquecer un texto, describir una imagen, sentimiento o sensación.


El Hábito De Postergar Todo


Postergar o retrasar actividades y obligaciones suele ser una actitud frecuente para buena parte de la población, en casi todas las geografías. Sin embargo, hay casos en que este tipo de conducta se vuelve patológica: son aquellos en que, de manera permanente, las obligaciones o acciones que la persona se impone (o le imponen) no se concretan o finalizan nunca. En esos casos es que se habla de un trastorno de comportamiento específico, que requiere tratamiento psicológico.

Al momento de intentar identificar las conductas que exceden lo que podría ser calificado como vagancia o pereza –y, como se dijo, definen una patología-,  un primer indicador es que la actitud de postergación (no poder concretar las acciones deseadas o previstas) se ha vuelto habitual, y genera sufrimiento en la persona.

“La cuestión entra en el terreno de la ‘anormalidad’ -y merece ser atendida por un especialista- cuando es continua, prolongada o indefinida”, explica el psiquiatra Norberto Abdala. “En otras palabras, sentirse indeciso algunas veces no tiene nada de malo, lo problemático es que la indecisión se transforme en el eje de la conducta personal, e impida llevar a término lo que la persona se propuso. Sean cuales fueren las causas de la indecisión, las consecuencias posibles son, eventualmente, ‘quedarse sin el pan y sin la torta’ y la pérdida de oportunidades convenientes, lo que de por sí ya suma una alta cuota de sufrimiento a la sensación de que no se terminó aquello que se había comenzado”.

La procrastinación es un fenómeno complejo incluso para los especialistas en salud mental: resulta difícil analizarlo, tanto por las complicaciones que presenta para identificar sus causas, como para anticipar o dimensionar las consecuencias que puede provocar.

En general, el "procrastinador" suele, o bien sobrestimar el tiempo que le queda para realizar una tarea, o bien subestimar el tiempo necesario para realizarla -según sus recursos propios, a menudo sobrevalorados-. También puede tratarse de personas excesivamente perfeccionistas que, por miedo a errar, no finalizan lo que inician.

La inseguridad o la excesiva confianza también pueden ser razones que den origen al trastorno; en el primer caso porque se teme fallar, en el segundo porque se sobreestiman las capacidades y el dominio de los plazos. Existen también los casos en los que el procastinador privilegia aquello que le da placer por sobre las obligaciones, y esa puede ser otra de las causas que lo conduzcan a demorar o aplazar la concreción de tareas.

Los perfeccionistas suelen tener tendencia a procastinar, porque suponen que nunca estarán a la altura de lo que esperan, por lo que corrigen indefinidamente y suelen tener más dificultades para asumir la finalización de sus proyectos. La baja tolerancia a la frustración atenta contra la practicidad de estas personas, que suelen “enrollarse” intentando mejorar lo que impulsan.

También están quienes tienen una personalidad con tendencia a la hiperactividad y se dispersan o distraen en exceso generando siempre nuevas ideas y proyectos. En estos casos las dificultades tienen que ver con la organización mental: si se comienzan simultáneamente diferentes proyectos, difícilmente puedan ir cerrándose en tiempo y forma, ya que se tienen demasiados “frentes abiertos”.
Algunos tips para superar o moderar la tendencia a procastinar son:


1) Aprender a priorizar. Es importante pensar qué cosas son las más importantes para poder enfocarse.
2) Planificar las tareas con anticipación. Esto supone organizar de forma estratégica las tareas pendientes. Se pueden hacer listas para cumplir con las actividades por orden de prioridad.
3) Dividir los proyectos en pasos, sobre todo los más arduos, para no dispersarse en el proceso. (Si en lugar de escribir 500 páginas o adelgazar 15 kilos se piensa en escribir un libro de a tramos de 15 páginas o bajar dos kilos por vez, los objetivos tienen más posibilidades de llegar a cumplirse.)
4) Imponerse plazos para terminar las cosas, de modo de ir cumpliendo los objetivos pautados antes de iniciar otros proyectos.
5) Pensar en recompensas a medida que se cumplen los objetivos deseados, para alimentar la motivación personal y el deseo de superación y cumplimiento.

Estar Desenfocados


A lo largo de nuestra vida profesional vivimos varias etapas, unas más fructíferas ,donde tenemos objetivos claros o es lo mismo estamos enfocados, pero también existen etapas menos fructíferas ,  aquellas etapas en las cuales lo que hacemos y lo que conseguimos no se alinean.

Entra en juego la desmotivación, que transforma la confianza en duda y como un filtro en nuestro objetivo comienza a desenfocar nuestro proyecto profesional o personal diluyendo expectativas e ilusiones.

 ¿Cómo nos desenfocamos?

Cuando la atención se nos desvía , perdemos el enfoque en nuestro objetivo principal y por lo tanto las metas que nos trazamos no son efectivas.

¿Tirarías una flecha si vieras borroso?
NO, por supuesto. Visualiza  al tirador con su arco como apoya los pies firmes, respira hondo, mira directamente a su objetivo y sin dudar lanza la flecha. Ahora piensa que pasaría si en el último momento duda o se levanta un viento que puede desviar su trayectoria, fácil, se desviaría la flecha hacia otro punto.

A nosotros en nuestra vida profesional o personal nos puede pasar lo mismo, nos olvidamos de lo que realmente nos importa y nos alejamos de nuestros objetivos, entonces entramos en una etapa de dudas, de centrarnos en lo que no conseguimos y  saturamos nuestro tiempo en cosas que realmente no son importantes, creyendo que cuanto más hagas mejor te irá. Esta idea solo te lleva a comenzar proyectos que luego no terminas y  te conducen a desmotivarte y desear abandonar.

Es ahí donde tienes que parar, anclar los pies en el suelo y recalcular tus objetivos hacia lo que te motive, te devuelva tu idea inicial.

Reorganiza, revisa tu plan de acción y enfocarlo de nuevo.

Sí, así de fácil y a la vez complicado, PARA, RESPIRA Y SIENTE donde o cuando perdiste el objetivo, donde tu foco empezó a difuminar tus ideas, porque nunca olvides que todo empieza por una primera idea.

Calla a tu saboteador interior y comienza una lista escribiendo:
 Los objetivos que quieres conseguir
Trazar las metas
Revisar tu plan de acción
Reajustar tus valores
Prestar atención en lo realmente importante
Nuestro enfoque va hacia donde la mente dirige nuestras acciones.


Tú diriges tus acciones y recuerda no lo tienes porque hacer solo, como coach puedo ayudarte a encontrar tu foco, crear estrategias que muestren el camino que en su día trazaste y sino trazar un camino nuevo.

lunes, 4 de marzo de 2019

El Arte De Crear


Creatividad es liberar tu imaginación, confiar en tu intuición, buscar nuevas ideas con pasión y aterrizarlas en la vida.

El arte de crear pide cultivar el arte de observar y explorar, aprender del riesgo, ver como posible lo imposible, dejar de lado la mente racional y trabajar más con el pensamiento lateral del hemisferio derecho.

Los creativos dicen que las ideas les llegan cuando se sueltan y entran en un estado sereno que los expertos llaman ‘flujo’.

El profesor Robert Tucker, autoridad mundial en materia de innovación, asegura: “las compañías de más crecimiento viven abiertas al cambio porque saben que allí están las mejores oportunidades”.

Son empresas innovadoras como 3M, Virgin o Apple que cuentan con un sistema para administrar nuevas ideas y logran una innovación participativa de empleados, clientes y aliados.

Una empresa innovadora aplana la pirámide corporativa, evita una jerarquía limitante y empodera a las personas.

Para innovar evita suposiciones que crean barreras y que Daniel Goleman llama ‘creencias asesinas de la creatividad’, porque bloquean la innovación: yo no soy creativo, imposible, ya fue probado y no sirvió.

Otras bien dañinas son: ¿y si fracaso?, nunca se ha hecho así, no necesito cambiar, así soy buen jefe. Innovar te regala clientes más satisfechos y te ubica por encima de la competencia.

Para aprovechar tu creatividad mantén despierta tu capacidad de asombro, ponle alas a tu imaginación, cuestiónate sin criticarte, juega y no temas equivocarte. Un creativo confía y no le teme al futuro. Una persona que jamás cometió un error, nunca probó nada nuevo.

Tú te beneficias del futuro con técnicas como estas: sal y visita a tus clientes, habla con ellos y mira qué quieren, lee vorazmente y aprende y desaprende cada día. Elige conocer lo último en tecnología o tendencias, experimenta con nuevos métodos o propuestas, haz un nuevo libreto.

También el humor es importante y, como dice Daniel Goleman en su excelente libro El espíritu creativo: el humor acelera las ruedas de la creatividad. Para Roger Von Oech, un experto mundial en este tema, la creatividad no brota de un chispazo genial, nace de acumular abundantes conocimientos, de una gran disciplina, de un enfoque metódico, y de mucha perseverancia.

Para crear cultiva dos actitudes: una constructiva y otra destructiva.

La primera es usar la imaginación para generar nuevas cosas y vivir abierto al cambio.

La segunda exige desterrar prejuicios, estereotipos y viejas creencias sin vigencia. Es más fácil poner que quitar, pero debes despojarte de lastres mentales que son los principales enemigos de la creatividad. El reto es creer en tu creatividad y abandonar la funestaVMP (Vieja Manera de Pensar).

Pregúntate con frecuencia: ¿cuál será mi siguiente innovación revolucionaria?, ¿cuál la de mi empresa?

Cree que siempre hay un mejor modo de hacer las cosas.

Vence la rutina, sal de caminos trillados, rompe paradigmas y cree para crear. La rutina mata el amor y las ganas de vivir.

Elige ser innovador y recuerda lo que dijo Einstein: ¿cómo quieres resultados diferentes si sigues haciendo lo mismo? Destierra la terquedad y acentúa la flexibilidad.


Ante La Adversidad


Todos atravesamos momentos difíciles a lo largo de nuestras vidas .Afrontar la adversidad es algo más que un deseo o un propósito, es una necesidad, una obligación que integrar en la mente y el corazón. Ahora bien, si hay algo que todos sabemos es que aplicar este enfoque y desplegar adecuados recursos del cambio no siempre es fácil.

Las dificultades que nos encontramos en uno u otros momentos de nuestras vidas como la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa o la mala noticia de un despido pueden ahogarnos en un océano de malestar. Tanto si lo queremos como si no, nadie es inmune a la adversidad. Ninguno nos encontramos a salvo de los vaivenes del destino, buenos y malos.

Es en estos momentos de adversidad cuando atravesamos emociones muy poderosas como la tristeza, la impotencia, la frustración, etc… Ahora bien, hay un dato interesante que vale la pena tener en cuenta.

En un estudio llevado a cabo por los psicólogos Linley, PA, y Joseph, S. de la Universidad de Warwick, Reino Unido se demostró que las personas capaces de afrontar los momentos difíciles, adquieren valiosos aprendizajes para encarar el futuro con mejores recursos.

“Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”
-Viktor Frankl-

Cuando la adversidad decide golpearnos y experimentamos esas emociones tan poderosas, resulta beneficioso expresar aquello que sentimos. Podemos hacerlo con un familiar o amigo, o a través de la escritura, para llegar a hacerlo cada vez más consciente y poder desahogar esos nudos emocionales.

Si ponemos palabras a cómo nos sentimos, nos será más fácil ir canalizando presiones, miedos, angustias. De ese modo, podremos asociar nuestros pensamientos con los sentimientos de forma rápida y casi simultánea.

Por eso, cuando nuestras emociones sean demasiado negativas, podemos emplear la escritura como medio para expresarlas, librándonos de ellas sin tener repercusiones exteriores.

La creatividad como canal para liberar emociones
Expertos en el tema como Scott Barry Kaufman, autor del libro Conectado para Crear, nos explica que hacer uso de la creatividad, es un mecanismo idóneo para liberar emociones. 

Cualquier situación adversa puede ser vista como una interrupción de nuestra trayectoria vital, pero si la relatamos y la expresamos, estaremos más cerca de la posibilidad de aceptarlo y seguir avanzando.
Incluso si tenemos dificultades a la hora de la escritura, también podemos utilizar otro tipo de actividades como la pintura, el baile, el deporte o el teatro… Todos estos tipos de arte son canales para poder llegar a controlar y elaborar lo que sentimos.


Tras esto, podemos poner en marcha todo nuestro propio mecanismo de resolución de problemas, ahí donde utilizar  nuestros propios recursos para avanzar y hacernos paso ante la dificultad que se nos presentan.

La Consciencia De Ser

Filosofía
La Consciencia De Ser

La consciencia es un enigma, probablemente el mayor enigma tanto en filosofía como en ciencia. Las cuestiones fundamentales que plantea son: ¿qué es la consciencia? ¿de dónde procede? y ¿para qué sirve? 

El filósofo australiano David J. Chalmers distingue entre los “problemas fáciles” y el “problema duro o difícil” (hard problem) de la consciencia. Los problemas fáciles tratan la consciencia como una facultad mental más y analizan temas como la discriminación entre estímulos sensoriales, la integración de la información para guiar el comportamiento o la verbalización de estados internos, cómo se integran los datos sensoriales con la experiencia del pasado, cómo focalizamos la atención o lo que distingue el estado de vigilia del sueño. Pero el “problema difícil” de la consciencia es saber cómo los procesos físicos cerebrales dan lugar a la consciencia, cómo las descargas de millones de neuronas pueden producir la experiencia consciente, la experiencia subjetiva. 

Si ser consciente implica la existencia de un “yo” y este yo, como nos dice la neurociencia, es una ficción, ¿qué consecuencias tendría este hecho para la consciencia? Por otra parte, ¿existe un solo yo? El psicólogo estadounidense William James planteó la existencia de al menos tres yos diferentes: un yo material, otro social y un tercero espiritual. Además, los enfermos con cerebro escindido han mostrado que pueden surgir tras la separación del cuerpo calloso dos yos distintos. 

El psicólogo californiano Michael Gazzaniga dice que el hemisferio izquierdo es dominante para la mayoría de las funciones cognoscitivas, como la resolución de problemas, mientras que el hemisferio derecho es muy deficiente para resolver problemas difíciles. El resultado de muchos años de investigación sobre el cerebro hendido le hace concluir que el hemisferio derecho tiene una experiencia consciente muy diferente de la exacta y literal del hemisferio izquierdo. 

Aunque ambos son conscientes, la consciencia del cerebro izquierdo supera con mucho a la del derecho. ¿Cuál sería pues el sustrato neuronal que hace surgir estos dos tipos de consciencia en los hemisferios cerebrales? Existe un “vacío explicativo”, como dice el filósofo de Harvard, Joseph Levine, entre las funciones cerebrales y la experiencia subjetiva. 

La cuestión fundamental es, pues: ¿cómo podemos superar el abismo que separa lo objetivo y lo subjetivo, el cerebro y la experiencia consciente? Es un planteamiento muy parecido al planteamiento tradicional cuerpo/alma o mente/cerebro, que han discutido los filósofos desde hace más de 2.000 años. Y aún siguen discutiendo. 

Otra cuestión que se plantea es la siguiente: si un sistema, como el cerebro, puede resolver problemas y procesar información de manera inconsciente, ¿para qué sirve la consciencia? 

Algunos filósofos afirman que cuando comprendamos suficientemente bien el funcionamiento del cerebro, el concepto de consciencia se disipará del mismo modo que se disipó el concepto del flogisto una vez que se comprendió el proceso de la oxidación. El flogisto era un hipotético constituyente volátil de todas las sustancias combustibles que, según se creía, se liberaba en forma de llama durante la combustión. 

Sir Charles Sherrington, premio Nobel de Medicina y Fisiología del año 1932, era de la opinión que la consciencia era científicamente inexplicable. Y el psicólogo Stephen Pinker, de la Universidad de Harvard, piensa que puede que podamos entender la mayoría de los detalles de cómo funciona la mente, pero la consciencia puede permanecer oculta. También el filósofo británico Colin McGinn opina que el problema es demasiado difícil para nuestras mentes limitadas, añadiendo que estamos cerrados cognoscitivamente ante ese problema. Afortunadamente, no todos los científicos y filósofos piensan lo mismo. 

Definición de consciencia 

La consciencia es un concepto que entendemos intuitivamente, pero que es difícil o imposible de describir adecuadamente en palabras. Se puede decir que consciencia es el estado subjetivo de apercibir algo, sea dentro o fuera de nosotros mismos. 

No existe ninguna definición consensuada de la consciencia. Pero consciencia significa experiencia subjetiva, o sea, lo opuesto a objetividad. En algunos escritos la consciencia es considerada sinónimo de mente. Pero la mente incluye procesos mentales inconscientes, y puede definirse como el funcionamiento del cerebro para procesar información y controlar la acción de manera flexible y adaptativa. 

La consciencia tiene contenidos, pero aunque pueda tener una enorme variedad de contenidos no puede tener muchos al mismo tiempo. La consciencia no es un fenómeno pasivo como respuesta a estímulos, sino un proceso activo de interpretación y construcción de datos externos y de la memoria relacionándolos entre sí. 

Se ha equiparado la consciencia a la vigilia, pero estar despierto no es lo mismo que ser consciente de algo en el sentido de apercibirse de algo. En el sueño podemos apercibir imágenes mentales visuales o auditivas. 

Los actos voluntarios y la toma de decisiones son aspectos importantes de la experiencia consciente. Por ello, uno de los significados más comunes de consciencia es que es un sistema de control ejecutivo que supervisa y coordina las actividades del organismo. 

Para el profesor de psicología de la Universidad de Princeton, Philip Johnson-Laird, el cerebro es un sistema organizado jerárquicamente que procesa información en paralelo y cuyo nivel más alto que controla la conducta corresponde a la consciencia, aunque interacciona con varios subsistemas inconscientes. 

Se ha considerado a la consciencia íntimamente relacionada con la memoria operativa, la atención y el procesamiento controlado. La memoria operativa es importante para la solución de problemas, la toma de decisiones y la iniciación de la acción. La relación con la atención es clara: prestar atención a algo es ser consciente de ese algo. El ejemplo más clásico de atención selectiva es el conocido como “efecto cocktail party”, por el que seleccionamos información interesante en medio de un gran ruido de fondo. 

También se ha considerado la consciencia como sinónimo de auto-consciencia. Pero como se puede ser consciente de muchas cosas que no son la propia persona, hoy se estima que la auto-consciencia es una forma especial de la consciencia. 

Todo el mundo sabe lo que es consciencia, dicen el fallecido premio Nobel Francis Crick y su colaborador alemán Christof Koch, pero mientras sepamos tan poco de ella, lo mejor es no dar ninguna definición que pueda inducir a errores o que sea restrictiva, o ambas cosas a la vez. 

En la bibliografía anglosajona se utilizan dos palabras distintas que en español se suelen traducir por consciencia. La primera es “awareness”, que yo traduzco por apercepción; la segunda es "consciousness" que se traduce por consciencia. Esta diferenciación es importante, ya que existe la expresión en inglés “unconscious awareness” que se traduciría por “apercepción inconsciente”, lo que sería imposible si la palabra “awareness” se tradujese por consciencia, como suele hacerse. 

Algunos autores definen la apercepción como un estado en el que tenemos acceso a cierta información que puede usarse para controlar la conducta. La consciencia está siempre acompañada de apercepción, pero la apercepción no tiene por qué estar acompañada por consciencia. 

Se pueden distinguir dos tipos de consciencia. La consciencia primaria, que es la experiencia directa de percepciones, sensaciones, pensamientos y contenidos de la memoria, así como imágenes, ensueños y sueños diurnos. La consciencia reflexiva es la experiencia consciente per se. Este tipo de consciencia es necesaria para la auto-consciencia, que implica darse cuenta de ser un individuo único, separado de los demás, con una historia y un futuro personales. La consciencia reflexiva incluye el proceso de integración, o sea, de observar la propia mente y sus funciones; con otras palabras: conocer que se conoce. En realidad, la experiencia consciente en el humano adulto normal implica tanto la consciencia primaria como la consciencia reflexiva. 

Ser Responsable


¿Qué entendemos por responsabilidad? Si te paras a pensar, este concepto, seguramente, lleva revoloteando encima de nuestras cabezas desde que somos pequeños. Casi desde el momento en el que empezamos a decidir si obedecer o no, y si queremos “desafiar a la autoridad” (papá y mamá). “Tienes que ser responsable”.

Si le preguntas a un niño, que significa ser responsable, dirá algo como “hacer las cosas bien”, “hacer lo que dice papá y mamá” “hacer los deberes”. Los adultos utilizan el término responsabilidad para que los niños entiendan y asuman que hay que portarse bien y cumplir con las tareas que dicen los adultos.

¿Crees que el termino responsabilidad engloba algo más que obligaciones?, ¿qué es lo que te viene a ti a la cabeza cuando hablamos de responsabilidad?

¿Qué es responsabilidad? Definición
Si nos fijamos en el origen etimológico, el significado de responsabilidad no tiene tanto que ver con las tareas a realizar o las obligaciones. Sino con el compromiso.

Convertirse en una persona responsable significa ser capaz de tomar decisiones conscientemente, llevar a cabo conductas que persigan mejorarse a uno mismo y/o ayudar a los demás. Y lo más importante, una persona responsable acepta las consecuencias de sus propios actos y de sus propias decisiones.

La palabra responsabilidad, proviene del latín “responsum” (el obligado a responder de algo o de alguien). Los verbos linos “Respondere y Spondere” están estrechamente relacionados y se utilizaban mucho en el ámbito jurídico. El primero, significaba defender o justificar un hecho en un juicio y el segundo, jurar, prometer o asumir una obligación”.
 Hispanoteca – Lengua y cultura

Por tanto, podemos definir a una persona responsable como aquella que asume los resultados de las decisiones que acepte o tome. La RAE la define responsabilidad como: “Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.”

La definición de responsabilidad que realiza la RAE, hace especial hincapié en la necesidad de que la persona que asume la responsabilidad cumpla con las consecuencias negativas de sus actos.
Por lo que vemos, es un término que tiene distintas valoraciones y que puede resultar bastante abstracto, pero que todos damos por hecho y utilizamos de forma cotidiana.


Talento Y Constancia

Hace unos días recibí un correo electrónico de un lector que me explicaba su situación referente a la generación de hábitos y como tras tres días de generar un cambio al cuarto ya había perdido la motivación para lograr su implementación, no se pone metas claras lo cual evidencia una clara falta de constancia, que él mismo me señala.

Puedo ver por sus palabras que es una persona sumamente talentosa, pero aquí el punto es lograr dar el siguiente paso, mantener el ritmo para mejorar y honestamente creo que la única forma de hacerlo es mediante un método que le permita comprometerse consigo mismo para ver una realidad alterna en base a resultados.

Desde mi perspectiva creo que ya ha dado el paso más importante y es saberse capaz de lograr un cambio que le permita enfocarse más y ser mejor, eso para mi ya es haber iniciado el camino.
Mi recomendación al respecto radica en aspectos más prácticos, es decir de hacer que las cosas sucedan, tal y como hacemos con una receta de cocina, pero ahora para nuestra vida diaria.

El primer paso sería generar motivación diaria, es decir si reconocemos un problema de constancia entonces hay que encontrar la razón que originalmente nos ha motivado a ser mejores y a partir de ahí anotar diariamente esta razón en un cuaderno diario, con fecha y todo, al final del día es necesario apuntar nuestro avance, digamos una breve síntesis de dos líneas en la que manifestamos un logro que nos encamine al éxito en este sentido.

Un ejemplo de esto es: “Hoy quiero atender las tareas más importantes del día, dar todo y más en mis actividades, por mi, por mi familia y por llevar una vida mejor”.

Final del día: “Hoy logré concentrarme en revisar las listas de posibles sancionados y terminé esta actividad sin distracciones.”

Se lee muy trillado, sin embargo funciona, hacer esto de manera diaria (constante) nos invita a comprometernos y recordar lo que es importante para nosotros.

Cuando llegue el desgano (que definitivamente llegará) entonces habría que brindar una dosis adicional de motivación mediante la comunicación clara de nuestra intención de cambio a las personas que nos interesan, puede ser nuestra pareja, nuestra familia o nuestros amigos; el punto es que el compromiso ya no solo es personal, sino que hay alguien más que sabe hacia dónde queremos ir y esto nos obliga un poco más.

El segundo paso es establecer una meta “sencilla”, algo que sea tan simple como desconectarnos de las redes sociales por unas dos horas al principio y tratar de avanzar en nuestras actividades, esto no es de veintiún días como lo señalan algunos, no es la recete mágica de “en tanto tiempo logras esto” el cambio es real y puede tardar más tiempo o menos dependiendo de la complejidad, es más puede ser que quizá no alcancemos ciertas metas porque nuestros intereses cambian y es válido ser flexibles y reconocer esto.

Al empezar a lograr pequeños cambios, son mini victorias que nos van haciendo ver que estamos avanzando en algo, y esto es la automotivación más grande. De aquí pueden irse gestando metas mucho más grandes que van surgiendo en base a la misma necesidad de ser mejores, evitar el estrés y descubrir un mundo con buenos resultados.

Lo más importante es no desesperarse y al equivocarse volverlo a intentar, en algún momento nuestra propia resistencia resulta inútil cuando vamos viendo beneficios palpables en nuestra vida.


Mi Análisis Realista del día de hoy es: Esta ha sido una breve introducción a una forma que funciona para iniciar con la generación de cambios prospectivos hacia una vida mejor, el punto es reconocer que la mejora productiva continua existe y que debemos darnos la oportunidad de cambiar.

El Trato Humanitario



Humanizar el servicio y realizarlo con un trato más personalizado es garantía de aceptación y reconocimiento. Es una garantía de éxito.

Es por eso, que evitar conductas automatizadas, y dar prioridad al trato individualizado, indica a los clientes la preocupación y el interés por hacer su estancia en nuestra empresa más agradable.
Al fin y al cabo, es lo que deseamos la mayoría cuando somos consumidores, el reconocimiento de que NO somos uno más, que el cliente importa y mucho. 

El cliente es nuestra razón de ser y cómo se sienta en todo momento debe ser nuestra preocupación.
¿Cómo se sentiría un cliente si, en el momento de irse, después de disfrutar de un buen almuerzo o cena en un restaurante se cruzara con personal de cocina o de limpieza y ninguno le saludara?
¿Qué pensará un cliente si mientras disfruta de su momento dentro de un local de hostelería escuchara reiteradamente la "cantinela" buenos días señores, entendiendo que es un mensaje "lorito repetidor" sin verdadero sentimiento?

Se debe implantar conductas de mejora en la atención. Son necesarias porque generan satisfacciones y éstas repercuten positivamente en la empresa.

En mi opinión, y creo que en la de muchos clientes, no se está haciendo todo lo correctamente que se podría.

Además existe otra estrategia que está empezando a ver resultados muy positivos y que también tiene que ver con destacar en el trato personalizado y huir de métodos globales. Los nuevos inversores y sus asesores siguen apostando por la hostelería pero se alejan de empresas rentablemente contrastadas y eligen invertir en compañías nuevas que no están ligadas a una marca o una franquicia.

De esta manera, se humaniza y personaliza la oferta de productos y servicios sin seguir pautas ya marcadas que desestiman en parte el trato más humanizado y personificado. Se evitan las globalizaciones comerciales.

Una de las múltiples ventajas de las empresas no franquiciadas, aparte de la tan ansiada diferenciación, es la posibilidad de implantar o realizar cambios y ofertas según necesidades marcadas en un momento determinado con mucha más celeridad. 

Esto les permite ofrecer esa sensación, tan admirada y alejada de lo estructurado en exceso, como es generar asombro; y además pueden realizar actualizaciones al momento, siendo más rápidos y, por lo tanto, más efectivos y sorpresivos.


Atención Plena

El concepto de atención plena se define como la capacidad de estar totalmente concentrado en una actividad determinada sin que otros pensamientos o sentimientos nos asalten. Es algo complejo, debido a que desde pequeños nos enseñan a ser multitarea y atender varias obligaciones a la vez, pero no nos dan las herramientas para hacerlo de manera correcta.

En algunas ocasiones, sobre todo cuando la carga de trabajo es excesiva, estamos acelerados y sentimos una sensación de nerviosismo sin saber muy bien el por qué. Lo que ocurre es que estamos saturados de información y nuestra mente nos recuerda constantemente todas las tareas que tenemos por concluir.

FACTORES QUE IMPIDEN LA ATENCIÓN PLENA
Hay ciertos factores, sobre todo, externos, que impiden que focalicemos nuestra atención en las tareas, provocando que el estrés se apodere de nosotros. Al distraernos, sentimos que no estamos cumpliendo con nuestras obligaciones y nos da la sensación de que tenemos muchas tareas pendientes, cuando en realidad, es probable, que solo necesitemos media hora para concluirlas.
Uno de los principales causantes de nuestra falta de focalización es el entorno digital. 

Las aplicaciones móviles y las redes sociales como WhatsApp, Twitter o Facebook hacen que desviemos nuestra atención del trabajo para consultar los mensajes que nos van llegando. En este sentido, hay que extremar las precauciones, ya que el uso excesivo de las herramientas digitales puede provocar tecnoestrés

El ruido también es importante, provoca que nuestra capacidad de concentración sea menor y es probable, que optemos por abandonar nuestra labor.

Además, hay que tener en cuenta que a veces somos nosotros mismos los que nos boicoteamos. Nuestra cabeza salta de un pensamiento a otro y en ocasiones, la falta de control u organización nos juega malas pasadas, provocando un caos en la gestión de nuestro tiempo.




domingo, 3 de marzo de 2019

Hay Momentos Y Momentos

La vida es tan incierta, que la felicidad debe
Aprovecharse en el momento en que se presenta.
Alejandro Dumas

Hay momentos en la vida, donde lo único que tenemos que hacer es disfrutar y dar gracias por estar ahí. Disfrutar significa percibir o gozar los productos y ventajas de algo.

También, tener alguna buena condición física o moral, o gozar de comodidad, regalo o conveniencia. 

Es tener el favor o la amistad de alguien, disfrutar es sentir placer o alegría.
Agradecer es sentir y mostrar gratitud, la gratitud es el sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y se debe corresponder a él de manera voluntaria.

Créame, hay momentos en los que sólo se tiene que disfrutar y agradecer, pero algunos no los saben apreciar, por el contrario… les inquietan, les sorprenden e incluso buscan cualquier excusa para negarlos y cuestionarse… Sí, desgraciadamente, algunos no saben disfrutar, agradecer y apreciar esos momentos donde sólo se tiene que estar, sentir y compartir. 

Actúan como si disfrutar y agradecer fuese una pérdida de tiempo, un impase antes de una circunstancia comprometedora, como si disfrutar fuese algo negativo, y como si agradecer fuese cuestión de cubrir deudas adquiridas, porque sí, los hay que por no agradecer… no piden y tampoco dan, y por no disfrutar prefieren seguir adelante haciendo de su vida una línea recta e insensible sin variación… como si disfrutar fuese augurio de futuras desgracias.

Y hay también los que se pasan la vida disfrutando… y los que se pasan la vida agradeciendo… y por qué no… también los que procuran encontrar un momento más para disfrutar y agradecer.

Estos últimos son por mucho los más atinados… los que viven en el equilibrio de saber valorar lo que hacen, lo que tienen, lo que obtienen o lo que reciben… esa podría ser casi seguro la mejor de las fórmulas…

Vivir tomándose el tiempo de disfrutar y de agradecer lo que se vive.

No siempre todo lo que sucede trae una segunda intención… la vida es mucho más simple, es uno mismo quien se la complica en su incapacidad de valorar qué es, quién es, lo que hace, cómo lo hace y lo que da y cómo lo da… a veces… también se recibe porque merecemos recibirlo, porque es nuestro, porque es suyo… porque le pertenece.

Por eso, hoy le invito a tomarse el tiempo de disfrutar y de agradecer todos los días, porque, efectivamente, cada día tiene un momento perfecto para ese grandioso ejercicio de detenerse, de sentirse y de mirar a su alrededor y poder apreciar el gozo y la gratitud.

Hay que educarnos a nosotros mismos para disfrutar y para ser agradecidos, porque esos pequeños grandes momentos son los que dan sentido a nuestra vida, aunque algunos no tengan esa capacidad.
Dejemos de pensar que algo falta, que alguien falta para disfrutar, dejemos de pensar que el agradecimiento es producto de acciones y recompensas… fluyamos mejor con lo simple, con cada mañana, con cada movimiento, olor, sabor o tacto que puede sentir, con alguna sencilla conversación… fluyamos con el trabajo, con lo cotidiano, con las personas que nos rodean, con nuestras ideas, sentimientos y pensamientos.


En verdad la vida es incierta, aprovechemos mejor cada instante para disfrutar, agradecer y ser felices, porque lo único que falta es decidirse. Como siempre, usted elige.