lunes, 8 de enero de 2018

Enconos


En sentido recto enconar significa inflamarse una llaga o una herida, irse empeorando. Por analogía se dice en sentido metafórico, irritar, exasperar los ánimos; ponerlos en peor estado de aquel en que antes se hallaban, pues el encono es una mala voluntad, un rencor que ha llegado a arraigarse en el alma: es un sentimiento vivo y permanente de odio contra cualquiera.

Enemistar es ocuparse, por mala intención y perjudiciales hábitos, en sembrar el desorden en las familias, en las reuniones, sociedades y compañías, produciendo desavenencias, odios y persecuciones; cualidades perjudiciales que hacen tan aborrecibles cuanto dañosos a los que las tienen, y obligan a huir de su trato y comunicación.

El encono persigue con ardor y se aprovecha de cuantas ocasiones halla de dañar a su enemigo. La enemistad suele ser muchas veces secreta, disimulada, cubriéndose a menudo con la máscara de la amistad.

Está muy enconado contra ese hombre, y se obstina en perseguirle de todos modos

Hace mucho tiempo que reina la enemistad entre esos dos hermanos.

Domina a esas dos familias secreta enemistad.

El encono proviene de injurias verdaderas o imaginarias, de las que se intenta de todos modos tomar venganza. El encono excede aun en maldad al odio por la actividad y ardor que guía al enconado a ocuparse continuamente en la venganza, en el daño y en la destrucción del contrario. 

El encono sólo se dirige a las personas: el odio tanto a estas como a las cosas. Se tiene odio a cuanto nos daña, ya sea material, ya inmaterial.

Puede tener el odio un sentido bueno. Se odia al vicio, a la maldad. El encono siempre se toma en mal sentido.

El odio es un sentimiento de pena y aversión que una persona o cosa excita en lo hondo de nuestro corazón, ya a causa del mal que nos ha hecho o nos hace o creemos que pueda o intente hacernos, ya porque contraría poderosamente a nuestros intereses, pasiones y gustos.

El rencor, que en lenguaje vulgar y bastante expresivo, se suele llamar tirria, es el resentimiento oculto en el corazón del rencoroso hasta que se presenta ocasión adecuada para vengarse completamente del que aborrece.

Y aún podremos decir que la tirria excede en su odio al rencor, pues se convierte en una especie de tema 6 manía contra cualquier persona, tan tenaz y continua que hasta en las cosas más mínimas e indiferentes se manifiesta sin descanso, oponiéndose a cuanto dice o hace.

En sentido recto resentirse una cosa es presentar señales de quebrantarse, separarse, no estar firmes las partes que componen el todo, y asi se dice: se resintió la pared, el arco, la ensambladura, el maderaje: ese edificio está resentido, por lo tanto no muy seguro. Por traslación se resiente la amistad, el trato, cuando se advierten señales de desagrado..

Cuando el resentimiento es fundado y de cosa importante, se convierte en enojo. Resentimiento es, pues, el amargo y profundo recuerdo de una injuria particular, de la que desea uno satisfacerse; pero el rencor pasa mucho más allá, pues pretende causar todo el mal posible hasta la destrucción del contrario.

Llamase repugnancia a la oposición o contradicción que se advierte entre dos cosas; a la incompatibilidad de cualidades en una misma; a la resistencia que oponemos al convenir en una cosa o admitirla; a hacerla, cuando es forzoso, de mala voluntad. Repugna un manjar que no agrada; repugna una persona que nos contradice: repugna una medicina que amarga: hacemos con repugnancia lo que nos mandan, porque nos es incómodo o desagradable: repugnante es cuanto contradice á nuestras inclinaciones.

La aversión consiste en cierta oposición, muchas veces natural e invencible a ciertas personas o cosas que hace que evitemos su presencia y aún su recuerdo; que huyamos de su trato, comunicación y uso, por lo que nos incomodan y dañan.


Asumir Responsabilidades


Las personas que tienen una autoestima elevada son responsables de su propia vida y toman un rol activo y no pasivo ante las dificultades. Buscan las maneras de solucionarlas en lugar de culparse o buscar a alguien que arregle sus problemas. Además, luchan por conseguir sus metas por sí mismos, sin esperar que otra persona o el destino les ayude a cumplirlas.

Estas personas, que han asumido la responsabilidad de su propia existencia, tienen más confianza en sí mismas y están más preparadas para la vida, por lo cual, su autoestima continuará aumentando.

Por el contrario, la gente que no asume la responsabilidad de sus propias acciones se siente víctima de los demás y se lamenta por su mala suerte. No tiene el control de su propia vida, ya que ha sido él mismo quien se lo ha dado a los demás. Así, cuando fracasa, siempre puede culpar a alguien pero jamás podrá sentir que tiene el poder de cambiar o mejorar su existencia.

Para empezar a vivir de manera responsable, es necesario admitir que nadie va a venir a ayudarnos cada vez que necesitemos algo. Una vez que hemos aceptado que la responsabilidad de nuestra vida está en nosotros mismos, nos volveremos más activos y capaces y, por este simple hecho, nuestra autoestima aumentará.

Asumir la responsabilidad de nuestra vida implica ser responsable de nuestras elecciones y acciones, de nuestro tiempo, de nuestro trabajo, del cuidado de nuestro cuerpo, de nuestras relaciones personales y cómo las tratamos, del significado de nuestra existencia, de nuestras emociones y pensamientos…

Por último hay que tener en cuenta que no todo se puede controlar en la vida. Puede haber hechos accidentales de los que no podemos responsabilizarnos. 

Tanto culparnos por hechos que escapan a nuestro control como no aceptar nuestra responsabilidad de los hechos que sí podemos controlar, conducirán a que nuestra autoestima se reduzca. Hay que saber qué cosas dependen de mí y cuáles no para poder mantener una autoestima equilibrada.


domingo, 7 de enero de 2018

Preservar Nuestra Cultura



El peligro de desdeñar la cultura no solamente concierne a aquellos involucrados directamente en las artes sino a todos.

La importancia de conservar y apoyar las iniciativas culturales es vital para seguir sosteniéndonos no sólo como individuos, sino para preservar nuestra identidad.

Tal identidad es la que nos diferencia de esa otra parte del mundo que igualmente se preocupa y ocupa de sostener sus características que los hace únicos.

Podemos irnos al concepto de ser latinoamericano. ¿Qué es aquello que nos hace ser Latinoamericano? ¿Únicamente el idioma o por la diversidad de lenguas nativas de cada país?

Ser latinoamericano engloba una serie de elementos de mucho peso que nos distinguen, en buena o mala medida, de los demás actores del mundo, como puede ser la pobreza, desesperanza, pocas oportunidades de trabajo, sobreexplotación laboral; la insistencia en creer en un gobierno paternalista, nuestras creencias, las formas que tenemos de resolver problemas, nuestras revoluciones, el sufrimiento humano, el nivel de violencia, la sangre del narcotráfico; el sistema educativo fallido, y ¿por qué no?, también los sueños y los anhelos por conseguir ser algo que, pensaría Descartes, tenemos negado por simple naturaleza.

Esas son unas cuantas características que compartimos los latinoamericanos. Y lo sabemos por medio de la historia, de los libros, del arte, de nuestra artesanía, de las civilizaciones precolombinas, etcétera.

Conservar y seguir desarrollando nuestra cultura es fundamental para nuestro crecimiento y conocimiento de nosotros como seres que vivimos en sociedad.

Hoy el tiempo es negro, mucho por esa pérdida cultural que tenemos y padecemos.

Sí, es un mundo globalizado, pero tal serie de elementos que funcionan a nivel global, deben de adaptarse a nuestro estilo de vida y forma de pensar; es decir, de nuestra cultura.

No podemos ser totalmente materialistas, porque en esencia no lo somos. Todavía volteamos al cielo para encontrar respuestas.

Es día en el que se venera a una Virgen de Guadalupe donde Octavio Paz vio a Tonantzin: “Madre de dioses y de hombres, de astros y hormigas, del maíz y del maguey (…) fue la respuesta de la imaginación a la situación de orfandad en que dejó a los indios la conquista”

Gran parte de nuestro deterioro como sociedad tiene que ver con el hecho de no haber aprendido a adaptar costumbres extranjeras a las nuestras, sino que las quisimos e impusimos con calzador.

El problema del querer ser, del culto a la posesión de lo material, el apegarse a las ideas delirantes de futuro; es decir, todo el sistema capitalista y cosificado que prevalece en la actualidad, y desde el cual se puede ensayar sobre la motivación de, por ejemplo, los involucrados en el narcotráfico (dejando a un lado las circunstancias de pobreza y de maldad), tiene que ver con esa pérdida de valores que se han ido erosionando con el paso de los años.

Sí, nuestra historia está llena de sangre con nuestras guerras intestinas, civiles, independentistas, revolucionarias, etcétera, pero la pregunta es, ¿cuál ha sido el motivo de éstas? Válidas en su mayoría, pues había una razón que competía a nuestra cultura, como puede ser la Guerra de Reforma, la propia Revolución o la Guerra Cristera.

Lo de hoy, la del narcotráfico, es una guerra que no debió enraizarse en nosotros, que no era nuestra, que en su núcleo está podrida pues allí no habita ninguna virtud como lo pudo ser antes el de la libertad

Pensemos en que dependemos de nuestra cultura para salir adelante de nuestros problemas.

Leer el pasado sirve para prever las consecuencias del futuro. Los focos rojos están encendidos; hay que saber leerlos para poder resolver todos nuestros problemas que como sociedad nos están consumiendo.

No esperemos que el gobierno resuelva los problemas que ellos mismos no han aprendido a descifrar, porque no tienen los elementos necesarios para solucionarlos ya que no conocen ni quieren saber de nuestra propia cultura.


Humanidad


Humanidad es un concepto que se refiere al ser humano en su totalidad, a sus características esenciales, a las cualidades que posee, a las acciones que es capaz de llevar a cabo, a su capacidad de raciocinio, a sus dotes de comunicación y a la posibilidad que tiene de tomar decisiones conscientes y ejecutarlas. También se refiere al comportamiento humano en general y a sus manifestaciones entre las que destacan de manera sobresaliente la compasión y el altruismo.

Humanidad es la cualidad que tiene el ser humano de compartir con sus semejantes con generosidad, equidad y desprendimiento, una manifestación de la condición humana que posibilita la convivencia, el respecto de los Derechos Humanos, la preservación de la paz, el sostenimiento del sistema democrático y el desarrollo de los pueblos y de la sociedad en particular.

Humanidad es un término universal que, sin embargo, no se aplica de manera  global, sino parcial dependiendo de los intereses establecidos en un momento dado. De ahí la importancia de preservar la Humanidad, de protegerla, de fomentarla y de extenderla por el bien de los individuos, de los pueblos, de las naciones y del planeta.

La Humanidad sólo es posible desde el entendimiento, desde el diálogo, desde la comprensión y desde la convivencia, empleando para ello la capacidad de compartir que posee el ser humano. Solamente compartiendo el ser humano desarrolla su Humanidad y establece las bases de un mundo más justo, más equilibrado y en paz.

En un mundo con Humanidad no hay cabida para el odio, el principal enemigo de la Democracia y de los Derechos Humanos. De ahí la importancia de fomentar la Humanidad en todos los órdenes de la vida, incluidos los sistemas sociales, políticos y económicos.

. La Humanidad es el mayor activo humano y social del individuo hacia los demás seres humanos.
. El odio es el mayor enemigo de la Humanidad.
. Los caminos de la Humanidad son grandiosos, porque conducen al bien común.
. La fuerza de la Humanidad es grande y muy poderosa, ya que es la fuerza de todos.
. Todos dentro de nuestros corazones somos humanos. Hay quien no lo sabe o simplemente está muerto en vida.


El Lenguaje Efectivo De La Solidaridad


“Un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.”

¿A qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de ser solidarios? Nos referimos a esa actitud, a esa disposición del ánimo, de la mente y del cuerpo a estar presentes y comprometidos con el otro en todas nuestras acciones. Con mayor precisión, estar presentes y comprometidos con el otro significa acudir y tratar de solucionar las urgencias de nuestros semejantes, empoderándolos y capacitándolos para salir adelante frente a una situación desfavorable.

Nos encontramos frente a una situación desfavorable cuando un cercano padece condiciones que reducen, estrechan y degradan sus derechos a vivir una vida digna; cuando no es posible para el prójimo o se le hace cuesta arriba alimentarse, educarse, gozar de salud, de posibilidades de empleo, de seguridad social, de trato igualitario, respetuoso y justo de su entorno social, a fin de cuentas, cuando carece de oportunidades de crecimiento a corto, mediano y largo plazo porque en vez de oportunidades sociales lo que recibe de su sociedad son exclusiones y discriminaciones sociales.

El padecimiento de la exclusión y de la discriminación social se vive como un sentimiento de grandísima injusticia social por parte de aquellos que sufren la negación de la sociedad en sus múltiples formas. Por poner un ejemplo, una de las negaciones sociales más repetidas a diario en Latinoamérica, extensivo a otras regiones del planeta,  tiene que ver con el empleo. 

Esto es así porque se vive como una grandísima injusticia social que la remuneración que se obtiene del trabajo no permita alimentarse, educarse, tener salud y vivienda dignas, no obstante los esfuerzos y sacrificios realizados en capacitarse.

En esta dirección, imagínense, entonces, cuán grande se debe sentir la injusticia social cuando ni siquiera un empleo es posible porque toda la economía ha convertido en números la maquinaria social de oportunidades y se ha olvidado que son personas y familias enteras las que están detrás de las demandas laborales. Esto por poner un ejemplo en el campo de las oportunidades laborales y de las economías que no buscan el bienestar social y la inclusión social justa,
favoreciendo a unos y negando a otros.

Así que los caminos sociales para reparar tal injusticia se logran sólo si la sociedad entera se solidariza con aquellos que padecen dichas situaciones de exclusión y discriminación social y busca por todos los medios –educativos, políticos y económicos- solucionar dicho padecimiento al generar las posibilidades de inclusión social que restituyan la dignidad de aquellos que padecen diariamente la negación de un sistema.

Valga resaltar que el ser solidarios no se trata ni de una regalía que le hacemos al otro ni de un favor que lo endeuda de por vida por el hecho de haber sido auxiliado. Es, más bien, restituirnos como sociedad la decencia social perdida a causa de las discriminaciones y exclusiones sociales que nos envuelven. 

Esto es así porque con nuestra acción solidaria ayudamos a revertir las injusticias sociales y  liberamos al otro de una realidad injusta que nos repercute a todos los miembros de la sociedad por igual.

Mientras que la solidaridad promueve sentimientos de empatía y nos hace acercarnos al otro sin ánimos de juzgarle ni de disminuirle por encontrarse en situación de vulnerabilidad: se busca ayudar, sanar y hacer crecer gracias a una auténtica voluntad de escucha. Ser solidarios propicia el diálogo, el reconocimiento cercano y la confianza porque el otro es un igual que debe ser escuchado, atendido y promovido.

La solidaridad implica que nos ponemos en lugar del otro y que no tenemos miedo de él ni miedo a que sus circunstancias dolorosas nos salpiquen, más bien, nos fortalecemos junto con él en humanidad sembrando esperanza social porque en conjunto construimos una polis sana eliminando aquello que nos desiguala o que se empeña en distanciarnos como seres humanos.


Cultiva Tu Amor Propio


Es un hecho que las relaciones son cambiantes y que el amor se acaba. 

Sabiendo esto, es natural que aceptemos que en un momento u otro pasaremos de un primer plano a un segundo e incluso a un tercero. Sin embargo, no es tan lógico que estos cambios sean de la noche a la mañana, que dejes de importarle a alguien tan rápido, en una relación en la que supuestamente hay amor.

Cuando vivimos esto en nuestra piel y creemos que hemos dejado de importarle a una persona, comenzamos a estructurar una mapa mental con el fin de conocer cuáles han sido las causas de que el otro pase de nosotros. 

Obviamente, la consecuencia directa de comernos la cabeza con esta historia es muy simple: acabamos montándonos una película que ni nosotros mismos nos creemos.

Intentamos excusar a la persona que nos ignora, que actúa de manera indiferente y que, incluso, nos hace daño. Aguantamos noches en vela, despedazamos nuestra autoestima, le decimos adiós al orgullo y deshacemos en migajas nuestro amor propio.

Al final, el panorama que tenemos ante nosotros resulta desolador: nos hemos destrozado y quien tenemos o teníamos a nuestro lado lo han permitido e incluso potenciado.

Pero eso sí, puedes estar por el suelo, pero no hay nada como tocar fondo para poder salir a la superficie.

En el mismo instante en el que te das cuenta de que llevas tiempo sin importarle a esa persona, te percatas de que a quien te debes dedicar es a ti mismo. 

Si cultivas esa relación, conseguirás crear una red de intercambios saludables a partir de los cuales nunca más podrán destruirte.


Déjame Decirte



El tiempo discurre sin detenerse en los pequeños detalles que perfilan los instantes de los días.

El tiempo no atiende a la ausencia de recuerdos, el tiempo va pero no vuelve, se deshidrata entre los reflejos de las horas sin más.

Cuando los días se vuelven insensatos, cuando no dejan cicatrices en nuestra memoria, el devenir de las horas se convierte en un pasajero incómodo en la existencia.

Porque el tiempo se evapora pero la memoria se hundió en un momento determinado y desoye la caducidad de los días.

Esa falta de recuerdos nos vuelve frágiles, inseguros, perdidos en unas rutinas desconocidas. 

Déjame decirte qué día es hoy es la valentía de una memoria que ha de aprender a sobrevivirle a los recuerdos diariamente, a enfrentarse con lo que olvida cada noche, a encontrarse con lo desconocido para aprehenderlo durante unas horas y abandonarlo al anochecer. 

Déjame decirte qué día es hoy es una muestra de amor incondicional, paciente, optimista y vital.



Es Hora De Meditar


Los humanos del siglo XXI nos encontramos inmersos en un mundo de cambios permanentes. El auge de las nuevas tecnologías y la inevitable globalización desafían nuestra salud mental constantemente. 

El estrés y los trastornos de ansiedad alcanzan niveles epidémicos. Vivimos más tiempo, pero a mucha más velocidad, y es fácil que con ese ritmo frenético nos quedemos sin aliento.


El impacto de la revolución digital está presente en casi todo lo que nos rodea. La evolución humana se ha acelerado de tal forma que los procesos que antes duraban siglos ahora se desarrollan en pocos años. La velocidad con la que las cosas cambian en la actualidad continuará a toda máquina, y es de esperar que sus efectos sean más sentidos y profundos.

Se puede decir que la revolución de la ciencia y la tecnología, y su influencia en nuestras vidas, está apenas comenzando. Los humanos del siglo XXI tendemos a quedarnos atrapados en la urgencia de todo lo que hemos de realizar, atrapados en nuestras cabezas, perdiendo de vista aquello que es ciertamente importante.

A los humanos del siglo XXI nos resulta muy fácil caer en un estado de tensión crónica, estrés y ansiedad, viviendo en “piloto automático”, sin estar presentes en el presente.

La capacidad de concentrarnos y sostener la atención es cada vez más difícil de conseguir. Distraídos con el correo electrónico, el mensaje que acaba de llegar al celular, las malas noticias en la televisión, las demandas del trabajo y la familia, es fácil sentirse abrumado, estresado y perderse del extraordinario “regalo” de estar vivo. 
 

No Esperes Nada A Cambio


Hay veces que tenemos la sensación de que estamos dando y dando pero, sin embargo, no estamos recibiendo. Esto nos suele ocurrir cuando estamos tristes, pues no obtenemos ningún tipo de recompensa tras el acto de dar y acabamos pensando que el mundo no es merecedor de nuestra dedicación.

Cuando te cansas de dar y dar sin recibir puede que, incluso, acabes evitando que alguien te ofrezca ayuda. Así, la falta de reciprocidad se acaba alimentando de una espiral de desencanto y de dolor.

Si te ocurre esto, lo mejor es abandonar tu puesto y relegar esas obligaciones que te has impuesto, pues es un intercambio que resulta tóxico para ti y que, por lo tanto, destruye tu salud.

Algo va mal si te estás cansando, si te invade la tristeza, la desilusión o el desencanto y si sientes que lo que haces por la otra persona es una carga cuando no debería serlo. Hay personas que pueden chuparnos, literalmente, la energía.

Es probable que ellos no se den cuenta, por eso siempre es recomendable y necesario armarse de valor y aclarar estas cuestiones. También puede que sí que se percate del tema pero que le interese mantener la situación.

Entonces, lo mejor es poner a prueba ese interés dejando de esforzarnos por satisfacer sus necesidades y ver lo que sucede después. Una actitud egoísta se ve a leguas, solo necesitamos mirar en la dirección adecuada.

No vale de nada luchar contra viento y marea por una persona que no mueve ni un dedo. No sirve ayudar constantemente a alguien con un trabajo que no está interesado en aprender a realizar. No nos hace bien dar sin recibir.
No podemos dedicarnos a los demás y olvidarnos de nosotros. La única gratitud sin la que no podemos vivir es la gratitud a uno mismo, pues es el pilar del amor propio y el cimiento de nuestro crecimiento personal.

Obviamente, no vamos a dar ni a agradecer nada a quien se está aprovechando de nosotros. Eso nos haría sentir necios, a la vez que resulta peligroso para nuestro autoestima y nuestro bienestar.

Por otra parte, dicen que nunca es suficiente el agradecimiento a aquel que no te abandonó en los malos momentos. Por eso, ofrecer buenas palabras, buenos sentimientos, buenos actos y buenos pensamientos para quien nos ayudó en algún momento es muy importante, ya que esto nos ayudará a recordar el valor de la bondad y del ofrecimiento a los demás.

sábado, 6 de enero de 2018

Tú Decides


A veces pasamos más tiempo de nuestra vida imaginando cómo sería hacer algo que realmente haciéndolo. Somos capaces de imaginarnos tomando ese tren un día detrás de otro, años si hace falta, con tal de volver a ver a aquella chica que nos sonrió un día. Pero a la hora de la verdad acabamos desistiendo al darnos cuenta del esfuerzo que supone. Claro, imaginar es muy sencillo y pelear por lo que quieres no lo es tanto. Te supone esfuerzo, frustración y cansancio. Pero está en tu mano el perseguir tus sueños, está en ti el poder de decidir qué hacer mañana, qué hacer pasado o qué hacer dentro de cinco minutos.

Tú, y solo tú eres quien toma las decisiones en tu vida, tu propia vida, la que no has de vivir igual que lo haga otro. No debes dejar que la marea de la gente sin opinión propia te arrastre lejos de tu cauce. Por muy seguro y cómodo que sea nadar en aguas tranquilas, déjate llevar libre por los rápidos que te permitan vivir una vida diferente al guión que se hayan marcado los demás. Salta del tren y vuela en busca de la sonrisa de aquella chica de la que te enamoraste un día, en un vagón medio vacío y aún a sabiendas de lo tonto que a sus ojos parecerías allí sentado, mirándola embobado y sin saber qué decir.

Búscala el tiempo que haga falta, pues la vida es eso que pasa a tu alrededor mientras tú te imaginas a ti mismo sentado en un vagón de tren esperando volver a verla un día detrás de otro, es eso que pasa a tu lado mientras te dices “ya mañana empezaré”.

¡No seas idiota! ¿Qué cambia de hoy para mañana? ¡Ja! Me río, pues no por empezar mañana te irá mejor, al contrario, te irá peor pues siempre habrá alguien que haya empezado el día antes y que te llevará horas de ventaja en cualquier cosa que hagas. 

A esa persona le das igual tú y le da igual la gente que se amontona en aguas tranquilas. Esa persona salta por la cascada de una vida que es demasiado corta para dejarse llevar tranquilamente por el camino que sigan todos los demás.

Deja de soñar la vida que te gustaría llevar y empieza a vivirla. Está ahí, al alcance de tu propio esfuerzo. Si te caes, te levantas, miras hacia delante y sigues caminando hasta caer de nuevo. Y sonríes mientras te vuelves a levantar, consciente de que nada puede pararte si de verdad luchas por ello.


Dar Lo Mejor De Si


Todos nos preguntamos alguna vez si estamos dando lo mejor de nosotros mismos, ya sea en el trabajo, en la carrera que elegimos estudiar u otros aspectos personales. Para que analices si efectivamente estás utilizando tu máximo potencial, te acercamos 12 pistas para saber si lo estás dando todo.

1. Perseguir tus pasiones
Haz lo que deseas incluso si te trae problemas. La clave del éxito es ir por lo que quieres sin importar qué encuentres en el camino. Las personas que se rehúsan a perseguir sus pasiones tienen miedo de fallar, pero nunca lo lograrás sin intentarlo.

2. Encontrar nuevas chances
Tener una actitud proactiva en la búsqueda de oportunidades en lugar de esperar que vengan a ti, es el paso más importante hacia el éxito. Toma cada chance que se presente y transfórmala en una acción que expanda tus posibilidades.

3. Continuar intentando
Ser perseverante con tus deseos incluso si fallas intentándolo, es primordial para mejorar tu desempeño probando alternativas que no se te habían ocurrido hasta ahora. Cuando dejas de intentarlo es porque pierdes el interés en lograr un objetivo que inicialmente era fundamental para ti.

4. Aprender de los errores
Los errores hacen que estemos más atentos y evitemos cometerlos nuevamente. De modo que, si logras convertir tus desafíos en lecciones valiosas, entonces tu desempeño es correcto. Los errores son los mejores maestros.

5. Afrontar desafíos
Encontrar nuevos retos e intentar superarlos es un signo inequívoco de que estás dando lo mejor de ti. Las cosas fáciles no te entusiasman tanto como cuando enfrentas un desafío. Cuanto más grande es el desafío más oportunidades de crecimiento ves
6. Enfrenta tus miedos
Cuando superas un miedo te vuelves más fuerte, porque el miedo es un obstáculo para el progreso. Intenta sobreponerte a tus temores para que dejen de serlo y no te impidan perseguir una pasión o desempeñarte en un área determinada.

7. Confiar en ti
Todos tenemos una voz interna que sabotea nuestra confianza con pensamientos negativos para preservarnos de hacer algo nuevo y fracasar. Demuéstrate a ti mismo que puedes lidiar con los problemas porque eres una persona que cree en sus capacidades para enfrentarlos.

8. Dominar tus pensamientos
Dirigir tus pensamientos hacia ideas positivas que concluyan en acciones beneficiosas, es la mejor forma de influir sobre tu destino. Las decisiones que tomamos se convierten en acciones que tendrán consecuencias, así que procura tomar las indicadas guiándote con pensamientos positivos.

9. Ser libre de hacer lo que quieres
La importancia que le des a lo que dicen o piensen los demás afectará tu disposición para lograr objetivos o desarrollar actividades. Ten en cuenta las opiniones de tus allegados y personas que consideres relevantes en tu vida, pero no dejes que condicionen las decisiones que tomes.

10. Ayudar a la gente
Interesarte por otras personas y contribuir con ellas te permite estar a gusto contigo mismo. Pocas cosas dan tanta satisfacción como ayudar a los demás. Además, sentirte bien contigo te dará mayor fuerza de voluntad.

11. Preocuparse por tu salud
Estar todo lo saludable que puedes es fundamental para lograr un objetivo. No darás lo mejor de ti si sufres un problema de salud y no lo tratas. Aprecia tu buena condición física, ya que en parte, gracias a ella es que podrás cumplir tus deseos.

12. Actualizarse
Aprende constantemente, continúa desarrollándote, agrega valor a tu persona todos los días. Los cambios positivos configuran nuevas formas de pensar y nuevas opciones para explorar.




Cuando Es Preciso Cesar De Gatear


Estos son algunos de los consejos que propone el escritor, filósofo y psicólogo Bernabé Tierno en su última obra: ‘Si puedes volar por qué gatear’. ¿Cómo piensa y obra la persona esforzada y eficaz? A continuación presentamos algunas claves: 

1. Transforma los fracasos en experiencias valiosas, en estímulos, en escalones que le lleven antes al éxito. Aprende de todo y de todos, y es humilde. 

2. Es capaz de dar siempre, por más que le cueste, un paso más que los demás; se emplea más a fondo, no escatima tiempo ni esfuerzo y no se permite desmayos ni vacilaciones. 


3. Camina seguro y firme hacia su meta y no admite otra alternativa que seguir en pie y adelante y no se deja engañas jamás por los cantos de sirena de lo fácil y cómodo.

4. Puede ser pobre en casi todo, pero sin duda es multimillonario en entusiasmo, esfuerzo, tesón e ilusiones, empatía, alegría de vivir, confianza en sí mismo y en las buenas formas. 

5. Es realista y reconoce sus limitaciones y carencias, pero tiene muy claro que no hay nada imposible para todo aquel que es la voluntad personificada y tiene el coraje de poner su vida al servicio de una noble y gran idea / pasión, que dé pleno sentido a su existencia.

6. Sabe templar bien su ánimo, su espíritu y mantener la calma, especialmente cuando la situación es extremadamente difícil y todo parece perdido: no hay prueba más evidente de sabiduría que el hábito de la serenidad y el sosiego interior. 

7. Hace cada día, sin excepción, su siembra de acción eficaz; se concede el tiempo necesario, mantiene su propio ritmo de trabajo y no desespera si el éxito tarda en llegar. Mantiene un reto constante consigo mismo y sabe que solo es posible un esfuerzo eficaz mientras siga viva la alegría y la ilusión por vivir y no se pierda ni el buen humor, ni la tenacidad entusiasta. 

8. Jamás olvida que el primero y el mayor de todos los éxitos es triunfar sobre sí mismo, y en esta línea orienta sus esfuerzos en el quehacer diario. 

9. Tiene gran fe y confianza en sí mismo y en sus capacidades y no cesa en su empeño de superación por grave que sea la situación a la que se enfrenta cada día. 

10. Piensa como T. A. Edison, que decía: “Todo llega a quien se afana mientras espera”. No hay excelencia sin el suficiente sudor y sin un esfuerzo mantenido por una voluntad indomable. 

El Arte De Dialogar


Vivir en sociedad sin más, unos junto a otros, nos aporta las ventajas del grupo, de la manada: mejor protección y seguridad, más capacidad de adquirir alimentos y de asegurar la reproducción de la especie; en síntesis: mayor capacidad de supervivencia. Pero para que haya verdaderos factores culturales que provoquen un cambio profundo basado en el mejor aprovechamiento de las capacidades y recursos del grupo, en lo individual y, a la vez, en lo colectivo, es necesaria la “organización”: una sociedad organizada, estructurada, donde hay un sistema de valores que establece una jerarquía que va de la mano de un reparto de funciones, lo cual permite establecer unos objetivos diferentes, pero complementarios, a alcanzar por parte de cada grupo que compone la sociedad organizada; surge así la especialización y el compartir, base del desarrollo y progreso de la humanidad.

El lenguaje hablado es el gran factor determinante de la existencia de la sociedad organizada. Porque una cosa es el lenguaje de gestos, que nos sirve para cosas básicas y materiales, y otra muy diferente el habla, que nos permite expresar ideas, compartir experiencias y transmitir más conocimientos de una persona a otra y de una generación a la siguiente.

Nada sabemos de cuándo comenzó la humanidad a hablar, a utilizar la palabra como expresión de sus ideas, sueños e inquietudes, pero cada vez las fechas se nos pierden más en el pasado. Tras los descubrimientos antropológicos de Atapuerca, en Burgos, dirigidos por D. Juan Luis Arsuaga, se han encontrado restos fósiles de homínidos de 300.000 años de antigüedad cuyo oído es muy similar al nuestro, por lo cual el Sr. Arsuaga plantea la teoría de que dichos restos, hallados todos juntos, fueron reunidos de forma ritual; y si hay ideas religiosas con sus ritos, hay un lenguaje capaz de expresar conceptos metafísicos, como la vida y la muerte y la idea de la inmortalidad.

El lenguaje, al identificar las cosas y reconocer sus características, nos permite desarrollar tres aspectos fundamentales del ser humano: 1) conocer y comunicarnos con los demás y con el mundo circundante; 2) acercarnos a lo transcendente, al sentido íntimo y oculto de la vida, ya le llamemos Dios, Espíritu, Mente Universal, Fuerza, etc.; y 3) conocernos a nosotros mismos, identificando lo que nos sucede e incorporando la experiencia que extraemos de nuestra relación con los demás, con la naturaleza y lo sagrado.


Dios, Universo-Naturaleza y Hombre han sido y serán siempre los elementos sobre los que trabaja la filosofía atemporal o metafísica. Y lo hace a través del lenguaje adecuado, aquel que nos posibilita encontrar las palabras que nos permitan “crear lazos sólidos” que nos unan a nuestro ser interior y al ser interior de la personas y de la Naturaleza, visible e invisible. 

Ese “lazo” es el amor; quizás por ello, ya nos decían nuestras abuelas que “la lengua es un caudal sabiéndola manejar”.

Necedad E Ignorancia


 EFECTIVAMENTE, LA IGNARANCIA ES NATURAL Y COMÚN EN LA ESPECIE HUMANA, Y FORMA PARTE DEL INICIO DE CUALQUIER APRENDIZAJE. DE HECHO, POR MAS QUE APRENDAMOS Y CONOZCAMOS, SIEMPRE SEREMOS IGNORANTES EN MUCHAS FACETAS.

LO IMPORTANTE ES LA DISPOSICIÓN DE ESCUCHAR, VER, INVESTIGAR, CURIOSEAR Y APRENDER. EL NECIO, EN CAMBIO, NECESITA IMPONERSE Y QUE SE LE DÉ SIEMPRE LA RAZÓN.
LA IGNORANCIA ES TOLERABLE, NATURAL, SI SE QUIERE,  PERO LA TERQUEDAD ES FUENTE DE AISLAMIENTO, DE ATASCAMIENTO EN EL PASADO, CAUSA INCOMODIDAD EN LAS PERSONAS PROXIMAS, Y A LA LARGA EL NECIO PIERDE CREDIBILIDAD Y ATRACTIVO EN SUS DIALOGOS.

LA TERQUEDAD ESTÁ ASOCIADA CON ESE INTENSO DESEO DE IMPONERSE,  DE TENER LA RAZÓN, DE SOBRESALIR A COMO DE LUGAR,ASÍ SEA  DESCALIFICANDO LAS OPINIONES AJENAS.  OYE, PERO NO ESCUCHA.  ES DECIR, APARENTA QUE PRESTA ATENCIÓN, PERO NO ESTÁ PONIENDOSE EN TU LUGAR, SINO DEFENDIENDO SU VERSIÓN.  EL NECIO PERCIBE LAS VERSIONES AJENAS COMO QUE LE ESTÁN LLEVANDO LA CONTRARIA, A PROPOSITO, EN VEZ  DE ENFOCARLAS SIMPLEMENTE COMO ARGUMENTOS DIFERENTES, QUE IGUALMENTE MERECEN RESPETO.  EL NECIO CREE QUE SOLO HAY DOS POSICIONES: LA DE ÉL, Y LA DEL ATREVIDO QUE SE LE ENFRENTE. LO CUAL ES FALSO. PARADOJICAMENTE, EL NECIO PERCIBE A LOS DEMASA COMO NECIOS, PERO EL NO RECONOCE SU INFLEXIBILIDAD.

EL IGNORANTE, POR SU PARTE, PUEDE APRENDER MUCHO, PORQUE ESTÁ DISPUESTO A ESCUCHAR, A INDAGAR, A ANALIZAR, A REFLEXIONAR SOBRE OTRAS PISIBILIDADES. DE HECHO, ASI NACEMOS TODOS., SIENDO INGENUOS EN TODOS LOS ASPECTOS, PERO NOS DESARROLLAMOS Y AVANZAMOS EN DIFERENTES ÁREAS, PRECISAMENTE PORQUQE NOS CONVERTIMOS EN "ANTENAS RECEPTORAS"  QUE ANALIZAN LA INFORMACIÓN Y MENSAJES  CIRCUNDANTES. PERO EL NECIO TIENE DESACTIVADA ESA ANTENA. LA UNICA ANTENA QUE CUENTA ES AQUELLA POR DONDE EL TRANSMITE, MAS NO RECIBE, ES DECIR, SIEMPRE ESTÁ DISPUESTO A DECIR COMO TIENEN QUE SER LAS COSAS; PERO NO A A ACEPTAR MENSAJES DISTINTOS.  ELLO IMPLICARÍA UNA FALTA DE AUTORIDAD, UNA HERIDA EN SU AUTOESTIMA, BAJA CREDIBILIDAD Y PERDIDA DE PODER. TODO ESTÓ ESTÁ EN SU MENTE AUNQUE SEA IRREAL!!!

EN TALES CONDICIONES, ES PREFERIBLE NO ENGANCHARSE EN DISCUSIONES ESTERILES, PORQUE A FIN DE CUENTAS, LO IMPORTANTE ES HACER DEL DIALOGO UNA CONVERSACIÓN AMENA Y AGRADABLE, Y NO UN PLEITO ESTRESANTE. 

BASTA CON REPETAR LA OPINIÓN DE CUALQUIERA, SEA NECIO  O NO, PARA QUE CESEN LAS DISCUSIONES.  ¿POR QUE NO RESPETAR INCLUSIVE UN ENFOQUE ERRADO  DE LOS DEMÀS, SOBRE DETERMINADO TEMA?  ¿ES NECESARIO ESTAR EN LO CIERTO O TENER RAZÓN PARA SER RESPETADO? ACUERDENSE QUE RESPETAR, SIGNIFICA NO DESCALIFICAR, NO JUZGAR, NO OFENDER, NO QUERER CAMBIAR A LOS DEMAS. 



La Percepción Del Otro


La visión romántica sobre nuestros propios atributos, conocimientos, cualidades, imperfecciones, rara vez suele coincidir con la que los demás tienen de nosotros.

El ego, la autocompasión, la falta de objetividad sobre nuestras acciones,

distorsiona la realidad en determinados grados, dependiendo de la autoestima de cada uno de nosotros. Por otro lado y dependiendo del nivel de atracción química o empatía que tengamos hacia los demás, nos condicionará también en cómo les veremos o sintamos. Ni los unos ni los otros (receptor y emisor), tendrá un acierto del 100%, siempre nos dejaremos condicionar por lo que vemos, oímos, o pensamos, aunque esa información no esté completa (nunca lo está), y por eso ni uno mismo sabe cómo es en realidad, ni los demás aciertan en cómo es uno a la hora de definirnos o juzgarnos.

Hablamos alegremente en voz alta, de los fallos de quien creemos conocer, de sus capacidades, de sus taras, de sus logros, y lo hacemos sin pensar que esas palabras están condicionando a que quien las escuche, tienda a prejuzgar sin conocimiento de causa. 

Encasillamos a las personas, por cómo nosotros percibimos una parte de la información sobre ellas, o por cómo nos caen, sin pensar en que nuestras frivolidad al encajarles en un prototipo, puede causarles problemas, o malas interpretaciones. 

Por eso casi siempre nos equivocamos, y esos errores son los que van circulando de boca en boca de los que nos rodean, haciendo que un rumor, una interpretación de la vida de los demás, les condicione para siempre.

Prejuzgamos con tal alegría a los demás y a la vez estamos tan seguros de lo perfectos que somos nosotros mismos, que no nos damos cuenta de que la realidad es totalmente diferente. No solo eso sino que caemos en la trampa de pensar que los demás nos ven tan perfectos como nosotros mismos nos vemos, y cuando descubrimos que es todo lo contrario, nos extrañamos, y en bastantes ocasiones nos sentimos ofendidos e incomprendidos.

Saber y entender que ni somos los mejores ni los demás son los perdedores, es lo que más nos cuesta conseguir. Si conseguimos callar y pensar antes de hablar sobre los atributos o defectos de los demás, estaremos en el buen camino para aprender a respetar y conocer mejor a los que nos rodean.


viernes, 5 de enero de 2018

Inconformistas

Todas las personas, en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado una sensación de insatisfacción por la cual hemos deseado que las cosas ocurrieran de otra manera. 

Esta sensación nos ha llevado a un estado pasajero de inconformismo, aún incluso cuando la forma en que se acabaron desarrollando los episodios no fue tan desafortunada. Sin embargo, en algunas personas, esta sensación es mantenida en el tiempo, llegando a un punto en que es generalizada a muchos ámbitos de su vida, generando una situación de inconformismo crónico. Y esto, ¿a qué se debe?

El inconformismo es una condición personal y subjetiva por la cual la persona siente que no se cumplen sus expectativas ante ciertos aspectos de su vida. 

En términos generales, podría decirse que es una situación que todas las personas hemos sufrido alguna vez y que, produciéndose en momentos puntuales, resulta beneficiosa y positiva, pues nos ayuda a superarnos, ser mejores cada vez y progresar en la búsqueda de nuestros valores y prioridades en la vida, en busca de la autorrealización y el crecimiento personal.

Sin embargo, en casos extremos, se puede experimentar la sensación de que la vida no es lo que uno esperaba, generándose un estado de insatisfacción crónica generalizada. Esta situación se acompaña de todo un conjunto de emociones displacenteras, fundamentalmente la tristeza, la ira o irritabilidad, la frustración e incluso el miedo. De ellas se derivan estados como desmotivación, apatía, desesperanza, ansiedad, etc. Todo esto genera fuertes sentimientos de malestar en el individuo.

Las personas inconformistas de manera constante suelen experimentar con frecuencia sentimientos de tristeza e indefensión que no son capaces de manejar. Además, todo esto suele ir acompañado de altos niveles de apatía y anhedonia (incapacidad para disfrutar de la vida o de aquellas actividades que para esa persona antes resultaban placenteras), todo lo cual, a su vez, lleva a la persona a realizar cada vez menos actividades y, por tanto, refuerza y aumenta sus niveles de insatisfacción con su vida.

Otra consecuencia derivada de la insatisfacción crónica tiene que ver con las relaciones sociales, y hace referencia a un nivel progresivo de aislamiento social por parte de la persona, por el cual ésta se va poco a poco distanciando de los demás o de las personas significativas de su entorno, quedando la persona sola y con la sensación de ser diferente de los demás.  


También los aspectos profesionales, académicos y laborales se ven afectados, ya que muchas de estas personas tienden a cambiar constantemente de trabajo, de estudios, etc., buscando a toda costa alguna opción que les satisfaga pero, desafortunadamente, obteniendo generalmente poco éxito en dicha búsqueda.