lunes, 5 de marzo de 2018

La Importancia De Saber Expresarse



Los seres humanos tenemos la necesidad vital de relacionarnos. Estas relaciones en el contexto social son posibles gracias a la comunicación, que implica entrar en relación con los demás y en un intercambio de pareceres, por cuanto que alternativamente somos emisores y receptores.

Comunicarse es, entonces, expresar o manifestar a los otros nuestros pensamientos, deseos y nuestras interpretaciones de las cosas y del mundo. Todo esto, sin embargo, no es posible sin el lenguaje, ya que es a través de éste que se establecen las relaciones de comunicación.

Ahora bien, ¿qué es entonces el lenguaje? Bueno, en un sentido amplio y hasta metafórico, se suele hablar del "lenguaje" de las flores, de las estrellas, de los cerros, etc. Los animales que viven en comunidad tienen, también, unos procedimientos de comunicación de gran sutileza, tal como ocurre en las abejas y las hormigas. Sin embargo, todo ello no es lenguaje en el sentido estricto.

El lenguaje viene a ser una actividad única y exclusivamente humana, el cual nos permite comunicarnos y relacionarnos con nuestros congéneres mediante la expresión y comprensión de mensajes. En otros términos, el lenguaje es la capacidad que toda persona tiene para comunicarse con los demás haciendo uso de signos orales, escritos o de otro tipo.

Este concepto de lenguaje, como puede entenderse, tiene una significación más amplia que la producción de sonidos articulados que conforman las palabras y frases. Así:

 Hay lenguaje a través de símbolos como las señalizaciones de tráfico, señales militares, etc.
 Hay lenguaje corporal como la mímica y los gestos.

 Hay lenguaje expresado a través de códigos lingüísticos, que es el más importante medio de comunicación humana, al que se denomina lenguaje oral o habla.

Esta última forma de lenguaje es la que se aborda en este libro. Viene a ser un acto personal en el que el hablante emite un mensaje empleando los signos y reglas que en un determinado momento necesita.

El lenguaje, entonces, es una cualidad muy importante del ser humano gracias al cual se comunica, conoce su pasado, puede analizar, interpretar y comprender su presente y, consiguientemente, proyectarse hacia el futuro como individuo y ser social.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL HABLA?

Para destacar su importancia, cabe señalar en primer lugar, que los seres humanos vivimos inmersos en un verdadero océano verbal, en un mundo o una realidad social eminentemente competitiva, donde la palabra, en especial la expresada verbalmente, es un factor decisivo que viene a constituir el puente, el lazo, el arma, el medio o instrumento importante de unión o desunión; de comprensión o incomprensión; de éxito, reconocimiento o indiferencia; de fracaso, frustración o marginación entre los seres humanos.

En otros términos, el habla viene a ser un proceso vital que posibilita la comunicación con los demás, aumentando la oportunidad de vivir mejor en una sociedad como la actual.

Así pues, todos los seres humanos necesitamos del lenguaje verbal para expresar nuestras necesidades, pensamientos, sentimientos y emociones; lo necesitamos incluso para solucionar lo más elemental de nuestra vida: hambre, sed, abrigo, trabajo. También lo necesitamos para adquirir conocimientos, para abstraer y proyectarnos simbólica y realmente en el tiempo y espacio, así como para comunicarnos y adaptarnos al medio.

Todo esto podemos hacer gracias al lenguaje verbal; pero cuando hay defectos en esta cualidad se generan una serie de problemas que pueden limitarnos y marginarnos socialmente.


El lenguaje verbal, entonces, es un aspecto instrumental imprescindible para la vida de relación. Sin él el hombre es un ser socialmente mutilado, sin capacidad para proyectarse simbólicamente. También se le considera como un aspecto fundamental para el desarrollo de la inteligencia y para toda actividad cognoscitiva relacionada con la vida. Empero, es bueno señalar que esta cualidad no se refiere a un hecho puramente "mecánico", ni tampoco a algo que se adquiere o se da de una manera natural, como aprender a caminar, sino que es algo mucho más complejo, y que detrás de todo esto está el hecho de sentir y pensar bien, el tener personalidad y ser hombre.

Educación Inclusiva


La educación es la base para mejorar nuestra vida y el desarrollo sostenible. Por tanto, el acceso a una educación de calidad ha de ser universal.  

En los últimos quinquenios, se han producido importantes avances con relación a la mejora de su acceso a todos los niveles y con el aumento  en las tasas de escolarización, sobre todo, en el caso de las mujeres y las niñas. También se ha mejorado en gran medida el nivel mínimo de alfabetización.

Sin embargo, es necesario redoblar los esfuerzos para conseguir mayores avances. La Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura tiene confiada la coordinación del logro de este Objetivo. Conoce su propuesta sobre la que ha de ser la educación del siglo XXI.

El logro de una educación universal inclusiva y equitativa de calidad exigirá esfuerzos cada vez mayores, especialmente en África Subsahariana y en Asia Meridional, así como para alcanzar a las poblaciones vulnerables, tales como las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, los niños refugiados y los niños pobres de zonas rurales.

En 2014, aproximadamente casi dos tercios de los niños en el mundo recibieron enseñanza preescolar en el año anterior a la edad oficial de ingreso en la escuela primaria. Sin embargo, en los países menos adelantados esa proporción fue solo del 40 por ciento.

A pesar de los considerables avances en la matriculación en la enseñanza durante los últimos 15 años, en todo el mundo las tasas netas de matriculación ajustadas fueron del 91% en la enseñanza primaria, el 84% en el primer ciclo de la enseñanza secundaria y el 63% en la enseñanza secundaria superior en 2014.

Unos 263 millones de niños y jóvenes no estaban escolarizados, entre ellos 61 millones de los que están en edad de acudir a la enseñanza primaria. Las regiones de África Subsahariana y Asia Meridional registran más del 70% de la población no escolarizada en primaria y secundaria.

A pesar de que asisten a la escuela más niños que nunca, muchos no adquieren los conocimientos básicos de lectura y matemáticas. 

Estudios recientes de evaluación del aprendizaje muestran que en 9 de los 24 países de África Subsahariana y en 6 de los 15 países de América Latina sobre los que existen datos, menos de la mitad de los alumnos habían alcanzado niveles de competencia mínima en matemáticas al final de la enseñanza primaria. En 6 de los 24 países de África Subsahariana sobre los que hay datos, menos de la mitad de los alumnos que terminaron la enseñanza primaria habían alcanzado niveles de competencia mínima en lectura.

Las cuestiones relacionadas con la igualdad constituyen un desafío importante en la educación, según una evaluación reciente. 

En todos los países sobre los que hay datos, los niños del 20% de los hogares más ricos lograban mayores niveles de competencia en lectura al final de la educación primaria y el primer ciclo de la secundaria que los niños del 20% de los hogares más pobres. En la mayoría de los países que disponen de datos, los niños de las zonas urbanas obtuvieron mayor puntuación en lectura que los niños de las zonas rurales.

La falta de profesores capacitados y las malas condiciones de las escuelas de muchas zonas del mundo están poniendo en peligro las perspectivas de la educación de calidad para todos. 

África Subsahariana tiene un porcentaje relativamente bajo de docentes capacitados en los niveles de enseñanza preescolar, primaria y secundaria (44%, 74% y 55%, respectivamente). Además, la mayoría de las escuelas de la región no tienen acceso a electricidad ni a agua potable.

Según los datos de 65 países en desarrollo, el porcentaje promedio de escuelas con acceso a computadoras e Internet para fines docentes supera el 60% tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria. Sin embargo, esa proporción no alcanza el 40% en más de la mitad de los países subsaharianos sobre los que hay datos.

La Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) destinada a becas ascendió a 1000 millones de dólares en 2015, lo que representa una disminución respecto a los 1200 millones de dólares de 2014. Australia, Francia y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte fueron los países que más aportaron para ese concepto.


La Envidia


Envidiar es una emoción que no sólo implica anhelar lo que otro tiene, querer estar pasando por la misma circunstancias que el otro; el acto de envidia implica mucho más: te coloca en un plano de continua insatisfacción y de queja permanente. 

La envidia nace de la sensación o de la creencia de que nunca voy a tener lo que el otro posee.

La excelencia y el triunfo siempre traen envidia. Nadie envidia a un miserable; pero si se envidian los logros, el reconocimiento, la casa, la familia, la pareja, los amigos.

Cuando te digan: "Lo que te digo no es para criticarte", "Te lo digo, pero no para destruirte", es porque te quieren eliminar. La afirmación de alguien en una conversación denota lo que esa persona tiene en su mente, de lo contrario, no necesitaría aclararlo. El envidioso dirá: "¡Ojo! No lo digo para que te vaya mal", pero tu y yo en el fondo sabemos que su intención es que no logres tus objetivos.

Un ejemplo claro de lo que quiero decir, lo encontramos en el siguiente cuento. 

Una serpiente estaba persiguiendo a una luciérnaga.

Cuando estaba a punto de comerla, ésta le dijo: "¿Puedo hacerte una pregunta?"
"Si", contestó la serpiente.
La luciérnaga pregunto: "¿Yo te hice algo?", "No", respondió la serpiente.
"¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?", "No", volvió a responder la serpiente.
Entonces ¿por qué me quieres comer? inquirió en insecto. 

"Porque no soporto verte brillar", respondió la serpiente.

Pensar En Nosotros


Puede que conozcamos a alguien o puede que nosotros mismos formemos parte de ese grupo de personas que están permanentemente obsesionadas con quedar bien. Y, en algunos casos, el adjetivo es precisamente ese: obsesionadas

A (casi) todos nos preocupa quedar bien y queremos ayudar a los demás; es normal y forma parte de nuestra presencia en la sociedad, pero hay una barrera bastante fina entre estar preocupados por los demás y que nos preocupe la imagen que tengan de nosotros y que nuestra vida se vea trastornada por ello. Hemos tomado un caso extremo, hablando con una persona que ha sufrido este problema y con la terapeuta que la ayudó a sobrellevarlo, para que arrojen un poco de luz sobre un asunto que afecta a más personas de las que pensamos.
A todos nos gusta quedar bien. Que los demás tengan buena opinión de nosotros, formar parte de ese grupo de gente de los que todos dicen «es muy buena persona» y sentirnos satisfechos con lo que hacemos por los demás. A priori, no tendría por qué haber un problema en todo esto. Pero, en ocasiones, lo hay. Es lo que le ocurrió a M.P., una mujer de 33 años que, en un momento de su vida en que todo parecía ir bien, empezó a sufrir episodios fuertes de ansiedad y decidió pedir ayuda.

En la consulta de su terapeuta, encontró una respuesta que ella ya imaginaba. 

«Vivía completamente obsesionada por quedar bien con los demás. Era algo a medio camino entre ayudar a la gente que quiero y reforzar la imagen que tenían de mí como alguien servicial. Si me enteraba de que se había muerto la tía abuela de una conocida, me escapaba al sanatorio en la hora de comer; si una amiga estaba enferma, aunque solo fuera un catarro, sacaba horas de donde fuera para ir a verla, a llevarle una revista o una sopa; si cualquier amigo me pedía que lo acompañara a un lugar, por muy aburrido que me pareciera, no tenía la capacidad de decir que no».

El problema de M.P. se encontraba, como ella misma reconoce, y como su terapeuta le hizo ver, a medio camino entre la obsesión por quedar bien y el complejo de rescatador, es decir, la constante necesidad de cuidar de los demás. «Llegó un momento de mi vida en que me di cuenta de tres cosas: la primera, que el estrés que nunca me había generado ni el trabajo ni ninguna otra cosa me lo estaba generando la necesidad de quedar bien con los demás; la segunda, que mi vida estaba a la cola de mis prioridades, y las de los demás siempre le pasaban por encima; y la tercera, que fue la que me hizo espabilar, que no me apetecía absolutamente nada todo lo que hacía. 

Se había convertido en una tortura ir a visitar a amigos enfermos, llamar constantemente para preguntar por la salud de sus familias y estar informada de si podía hacer algo por ellos. Y eso me hacía sentir hasta mala persona».
M.P. considera que haber buscado ayuda fue la mejor decisión de su vida. 

Había sufrido un par de episodios de ansiedad y decidió encontrar la causa. Su terapeuta nos explica brevemente cómo pudo ayudarla a ella (y, nos aclara, a bastantes más personas con este problema de las que imaginaríamos): «El primer paso fue localizar el origen de esa ansiedad que sufría. No fue difícil. Pronto se reveló que era la obsesión por quedar bien con la gente la que estaba afectándole profundamente».


El segundo paso llegó con la reformulación del término 'egoísmo'. «La idea de ser egoísta tiene una connotación negativa en la sociedad, y puede serlo en ocasiones, pero también es necesario. 

El egoísmo, como forma de poner nuestras necesidades por delante de las de los demás y, sobre todo, aprender a decir que no, es necesario»

domingo, 4 de marzo de 2018

Encuentro Con La Filosofía


A través de la historia la filosofía se ha caracterizado por ser una actividad del pensamiento humano centrada en interrogar al mundo humano centrada en interrogar al mundo en buscar explicaciones satisfactorias frente a los diferentes problemas y acontecimientos que se presentan en todos los niveles de la vida
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La filosofía surge, no solo en Grecia sino también en la actualidad, precisamente del encuentro del ser humano con el mundo, de la admiración del hombre  frente a todo lo que existe. 

A diferencia de las demás ciencias, la filosofía no tiene un campo especifico de investigación, ya que se ocupa del mundo, de la totalidad de la realidad y por ello su reflexión tiene que ver con campos diversos como la cosmopología, la política, la psicología, la antropología, la ciencia, etc.
La interpretación que la filosofía ha hecho del mundo ha sido siempre distinta. por ello, su tarea ha tenido que ver más con la problematización de lo real que con ofrecer métodos o respuestas definitivas. 

El saber filosófico que presenta, entonces, como una serie de problemas entorno a los cuales se han desarrollado las principales corrientes y concepciones del pensamiento filosófico occidental.

Las preguntas por la naturaleza de la vida humana, los valores, el conocimiento, lo trascendentes concierte en los grandes problemas abordados por la filosofía para intentar responder a las inquietudes mas apremiantes de la humanidad especialmente aquellas relacionadas con el ser con las cosas, del mundo del ser humano, la verdad, lo absoluto, etc.

El carácter problemático de la filosofía  permite que su comportamiento sea visto como una temática constante de puntos de vista, muchos considerados contradictorios e incluso inútiles. 

El saber filosófico está conformado por distintas maneras o perspectivas de abordar el mundo, las cuales se replantean y se someten a discusión constante.


Mente Y Cuerpo

Filosofía



En filosofía del espíritu y ciencia cognitiva, el problema mente-cuerpo es el problema de explicar la relación entre la mente (alma para algunos autores) y la materia: cómo es que eventos y estados mentales aparentemente no físicos (como sensaciones, creencias, decisiones, recuerdos) explican a, interactúan con, o bien supervienen de las sustancias y procesos del mundo físico estudiado por la ciencia.

El problema fue famosamente descrito por René Descartes en el siglo XVII, y por los filósofos aristotélicos, en la filosofía de Avicena, y en las anteriores tradiciones asiáticas. ​

Una variedad de enfoques han sido propuestos; la mayoría de ellos dualistas (como el cartesiano) o monistas. El dualismo sostiene una rígida distinción entre las esferas mental y material. El monismo sostiene que existe solo una realidad, sustancia o esencia unificadora en cuyos términos todo puede ser explicado.

Cada una de estas categorías en sí contiene numerosas variantes. Las tres principales formas de monismo son: el idealismo, que sostiene que la existencia del pensamiento es primera y coextensa al mundo externo, o bien que el mundo externo es un contenido o esquema de la consciencia; apariencia o ilusión. 
El fisicalismo (también materialismo o naturalismo) sostiene que la mente consiste en materia organizada de una manera particular, o bien en un proceso o actividad física, tal vez emergente. Finalmente, el monismo neutral y el materialismo no-reductivo sostienen que la mente y la materia son aspectos de una misma esencia.

Las dos principales formas de dualismo son: el dualismo de propiedades —muy cercano al monismo neutral— que sostiene que las propiedades mentales involucrando la experiencia consciente son propiedades irreducibles y fundamentales a la misma sustancia material, pero distintas a las propiedades tradicionalmente estudiadas por la física como la masa o la carga. 

Por último está el dualismo de sustancias, la postura preponderante en el pensamiento de las religiones abrahámicas, que sostiene que el alma está formada por un tipo distinto de sustancia sobrenatural, de ninguna manera sujeta a la materia y las leyes de la física.

El problema mente-cuerpo puede ser descompuesto en otros estrechamente relacionados como el de la intencionalidad, el de la causalidad mental, el de la consciencia, el del libre albedrío, el de la significación de los símbolos, el de la identidad del individuo, etc. La influencia del problema mente-cuerpo es patente incluso en áreas como la sociología y la economía. 

El materialismo histórico de Karl Marx sostuvo que la conciencia era engendrada por las contingencias materiales de su entorno. ​ Un rechazo explícito de la dicotomía es encontrada en el estructuralismo francés, y es una posición que generalmente caracterizó a la filosofía francesa de la posguerra
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La ausencia de un punto de interacción causal identificable entre la mente no-física y su extensión física ha demostrado ser problemática para el dualismo de sustancias, y muchos filósofos de la mente contemporáneos piensan que la psique no es algo separado del cuerpo. ​ 

Las posturas materialistas han evolucionado considerablemente desde sus primeras formulaciones en la Grecia antigua y la Ilustración hasta el casi-etéreo funcionalismo contemporáneo, y van ganando terreno en círculos científicos. A esto ha ayudado el advenimiento de la sociobiología, la computación, la psicología evolutiva, la revolución cognitiva y las evidencias de la neurociencicia que ponen de manifiesto la dependencia de los fenómenos mentales en sustratos corporales.


 Aun así, se considera que el problema mente-cuerpo sigue abierto y está lejos de ser sepultado. En efecto, filósofos como David Chalmers y Colin McGinn presumen que algunas de las preguntas planteadas podrían ser irresolubles.

Viabilidad De La Diversidad


La viabilidad de una ciudad no sólo depende de su eficiencia económica. Las ciudades son necesariamente diversas en su composición social y cultural y su viabilidad depende, asimismo, de la capacidad de generar y mantener, respetando la diversidad, un sentido compartido de responsabilidad con relación al futuro.

Con la intención de entender mejor de qué forma las ciudades pueden fomentar la inclusión urbana en un periodo de intensas transformaciones sociales y culturales, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, el Woodrow Wilson International Center de Washington DC y el Development Bank of Southern Africa promueven un estudio comparativo de los retos intelectuales y prácticos que la creciente diversidad urbana supone.

Las ciudades son necesariamente escenarios de diversidad social, en especial en lo que se refiere a las tradiciones, creencias, conocimientos, capacidades técnicas, actividades profesionales y aspiraciones de sus habitantes. Es sobre la base de esta heterogeneidad que las ciudades nacen, crecen y a menudo prosperan como centros de intercambio, innovación y desarrollo. 


Pero esta diversidad inherente a las ciudades, fuente de riqueza material e inmaterial, también puede ser su gran problema. Porque la diversidad implica ideas contradictorias, intereses conflictivos, proyectos a veces incompatibles. Es decir, las ciudades reales, vivas, dinámicas, también son intrínsecamente, inevitablemente, escenarios conflictivos, espacios de enfrentamiento. 

De modo que las ciudades, por lo menos en sentido moderno y democrático, sólo existen plenamente como tales en la medida que consiguen convertirse en escenarios y dispositivos de integración y sinergia de la diversidad: es decir, de una articulación de una cierta cohesión a partir de la diferencia. 

¿Cómo conseguir crear, mantener o renovar esta articulación en un período de incremento intensivo y acelerado de la diversidad urbana? ¿Cómo concebir e implementar estrategias de inclusión cívica que construyan unos mecanismos efectivos de ciudadanía compartida por encima de las diferencias individuales? 

Éstas son las cuestiones básicas de este debate, que se enmarca en el proyecto de investigación y discusión ‘Ciudades inclusivas: retos de la diversidad urbana', promovido por el Woodrow Wilson International Center for Scholars (WWICS) de Washington, el Development Bank of Southern Africa de Johannesburgo y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB).

Cultivar La Cultura


Nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar, la lengua que hablamos, nuestras creencias, la comida y el arte, son algunas manifestaciones de nuestra cultura que debemos proteger y cultivar. 

Este conjunto de saberes y experiencias se transmite de generación en generación por diferentes medios. Los niños aprenden de los adultos y los adultos de los ancianos. 

Aprendemos de lo que oímos, de lo que leemos, de lo que vemos y experimentamos en la convivencia cotidiana. 

Mediante la transmisión de costumbres y tradiciones, un grupo social intenta asegurar que las generaciones jóvenes den continuidad a los conocimientos, valores e intereses que los distinguen como grupo y los hace diferentes a otros.

No se trata de no evolucionar y quedar estancados en las tradiciones y costumbres de los antepasados, se trata de crecer en función de nuestras raíces, encontrando como ciudadanos de un mismo país un rumbo que nos conduzca al bien común, pero eso sí; amando, venerando y agradeciendo el pasado común que nos forjo. 


Pensar En Positivo


Pensar en positivo es fundamental en todo estado de ansiedad, no solo es suficiente con controlar el componente físico de la ansiedad e iniciar todas aquellas conductas que van a mejorar mi estado ansioso; debemos comenzar a revisar nuestras actitudes mentales, es decir, nuestra forma de pensar. Detrás de todo proceso de ansiedad suelen existir preocupaciones que nos desbordan, pensamientos negativos, miedos, etc. que al no ser abordados de una manera eficaz continuarán generando ansiedad. Pensar es algo que hacemos durante todo el día incluso cuando dormimos seguimos pensando en sueños.

Los principales pensamientos negativos que afectan a la ansiedad son las preocupaciones constantes, aquellas que nos desbordan y van desembocando poco a poco en una escalada de la ansiedad. 

Hay personas que se preocupan por “todo”, reaccionan de manera exagerada, sacan las cosas de su justa proporción, se centran en los aspectos negativos, se molestan con facilidad, reaccionan siempre con mal humor, etc. Todas estas actitudes ante la vida y sus circunstancias, no dejan de ser un hábito, una actitud aprendida. Por tanto, nuestra superación personal pasa por adquirir la práctica de reaccionar ante la vida de modo más tranquilo, con serenidad ayudando a que las dificultades resulten más fáciles de manejar.

Un tipo de pensamiento muy habitual son los ¿Y si?… “y si pasa…” asustándote de las situaciones negativas que pueden ocurrirte en el futuro. Vivir pensando en todas las experiencias negativas que pueden pasarnos en el futuro solo acrecentará aún más la ansiedad, y claro que pueden pasarnos cosas negativas en nuestras vidas pero puestos a inventar imaginemos que también podemos vivir experiencias positivas y agradables. 
A veces, sufrimos más con lo que imaginamos que con lo que en realidad sucede.

Deja de tener miedo por lo que puede ir mal y comienza a pensar en lo que puede ir bien


sábado, 3 de marzo de 2018

Únicos E Irrepetibles


Una de las características que más distingue y dignifica a todo ser humano (hombre o mujer) es su condición de ser único e irrepetible; y esto se pone de manifiesto por su absoluta distinción como especie, es decir como hombre o mujer orientado u orientada hacia el mundo para realizarse ante la historia como ser corporal y espiritual, distinto a los demás por su manera específica de ser persona.

La manera de ser, de pensar, su color, su forma, peso, la manera de vestirse, sus creencias, la manera de relacionarse, caminar, hablar, actuar, etc. etc. Todo ello configura a un ser humano como persona antes que como un simple individuo. Basta la actitud de persona que todo ser humano lleva implícita para decir que todo lo que como hombre o mujer hace o dice es propio de esa única persona.

Un hombre o una mujer es hombre o mujer único e irrepetible en sí mismo o misma, diferente a todos los demás. Ahora bien, al decir que es único e irrepetible no debe hacernos pensar que estamos solos refugiados en nuestro egocentrismo pues nos relaciones con el mundo y vivimos en sociedad.

Italo Gastaldi decía: “yo soy yo y no puedo ser habitado por otro, ni representado, ni sustituido por nadie”. Y siguiendo el pensamiento de José Ortega y Gasset llegamos a la conclusión de que nuestra unicidad es única, inconfundible, que nos parecemos a los demás pero somos diferentes. Pero. volvemos a incidir en que vivimos junto a los demás y que la interioridad de cada uno de nosotros y nosotras es la que nos permite ser conscientes de lo que hacemos, lo que decimos y los que somos en relación con los demás que también poseen su propia unicidad e irrepetibilidad.

La manera de gozar de la libertad (y hablo sólo de los que tenemos la fortuna de poseer cierta libertad porque existen muchos seres humanos que desgraciadamente no gozan de ella por imposiciones externas y ante eso hay que rebelarse) podemos ser responsables de nuestras opciones, pero no sólo para con nosotros puesto que al vivir al lado de los demás tenemos que pensar fundamentalmente en nuestra relación con ellos. Nuestro “yo” debe actuar con una actitud abierta y franca con los “otros” a los que debemos considerar hermanos o congéneres y procurar hacer del mundo un mundo mejor para mí y para todos a la vez.

Porque el hombre y la mujer, siendo únicos, somos seres para el encuentro, para hacernos y enriquecernos culturalmente con los demás. La única forma de realizarnos como personas es cuando nos identificamos con los otros aún sabiendo que somos únicos e irrepetibles. 

Damos parte de nosotros a los demás y sólo de esa manera ayudamos a nuestra propia persona a crecer y lo que es mejor a ser libres y más humanos.


A Que Distancia Compartimos


De nosotros depende reducir o acrecentar el trecho que nos separa de los demás
 La comunicación no verbal entre seres humanos es más importante de lo que se suele pensar. Claro está, también las palabras cuentan y por ello las reglas del profesor emérito de Psicología de origen iraní Albert Mehrabian, de la Universidad de California, Los Ángeles, se han mesurado.

En realidad, su fórmula comunicativa consistente en un 7% de las palabras dichas, un 38% del tono de voz usado y el 55% del lenguaje corporal se sacó de contexto con relación al marco experimental usado en los años sesenta, y por ello es más sensato pensar que en una conversación cara a cara el componente verbal es de un 35% y más del 65% es comunicación no verbal. 

Es decir, cuando nos comunicamos es más importante lo que no decimos con la boca. Evidentemente el contexto es muy importante para una interpretación aproximada del lenguaje corporal, así como la cultura en que se produce la comunicación.

Dice un proverbio oriental que quien no sabe interpretar una mirada nunca entenderá nada. Creo que hay mucho de verdad en esta frase porque a veces los ojos expresan lo que las palabras callan o niegan.

Vivimos atrapados en una especie de jaulas de convencionalismo social que resultan necesarias para la convivencia y el orden comunitario. Sin embargo, pese a los esfuerzos que se hacen para ocultar los sentimientos, ellos encuentran la manera de llegar a la superficie de la piel, con el riesgo de ser leídos por la mente entrenada de los expertos en comunicación no verbal.


Aprender A Vivir Las Emociones


Inteligencia EMOCIONAL: Aprender A Vivir Las Emociones
La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual

Hemos aprendido desde pequeños que el sentimentalismo (así se ha llamado al hábito de sentir a flor de piel las emociones y a mostrar en público esa forma de interpretar las vivencias) era propio de personas débiles, inmaduras, con déficit de autocontrol. Además, se ha extendido en nuestro imaginario colectivo el lugar común, machista como pocos, de que las emociones o -más aún- el llanto, pertenecen al ámbito de lo femenino. Sin embargo, todo evoluciona y va ganando terreno la convicción de que vivir las emociones es un elemento insustituible en la maduración personal y en el desarrollo de la inteligencia.

Tenemos muy en cuenta nuestro espacio intelectual y no sólo le hemos dedicado tiempo y esfuerzo, sino que incluso la valoración que hacemos de una persona pasa, en buena medida, por sus conocimientos y habilidades intelectuales. Desde la educación, tanto reglada como no académica, se nos ha motivado para que saquemos el máximo partido a nuestros recursos intelectuales.

Nadie discute la necesidad de adquirir conocimientos técnicos y culturales para prepararnos (y reciclarnos) para la vida profesional, pero en una equivocada estrategia de prioridades olvidamos a veces la importancia de educarnos para la vida emocional. Aprender a vivir es aprender a observar, analizar, recabar y utilizar el saber que vamos acumulando con el paso del tiempo. 

Pero convertirnos en personas maduras, equilibradas, responsables y, por qué no decirlo, felices en la medida de lo posible, nos exige también saber distinguir, describir y atender los sentimientos. Y eso significa contextualizarlos, jerarquizarlos, interpretarlos y asumirlos. Porque cualquiera de nuestras reflexiones o actos en un momento determinado pueden verse "contaminados" por nuestro estado de ánimo e interferir negativamente en la resolución de un conflicto o en una decisión que tenemos que tomar.

Una habilidad muy especial
Mimar nuestro momento emocional, aprender a expresar los sentimientos sin agresividad y sin culpabilizar a nadie, ponerles nombre, atenderlos y saber cómo descargarlos, es uno de los ejes de interpretación de lo que nos ocurre. 

Cada vez que dudamos ante una decisión, que nos proponemos comprender una situación, no hacemos estas operaciones como lo haría un ordenador o cualquier otro ingenio de inteligencia artificial, sino que ponemos en juego, traemos a colación, todo nuestro bagaje personal (incluyendo lo que nos ha podido pasar hace un rato o unas horas) y el pesado fardo de nuestra herencia cultural. De ahí que vivir nuestras emociones es una habilidad relacional que nos capacita como seres que se desarrollan en un contexto social. 

Sólo cuando conectamos con nuestros sentimientos, los atendemos y jerarquizamos, somos capaces de empatizar con los sentimientos y circunstancias de los demás. No es más inteligente quien obtiene mejores calificaciones en sus estudios, sino quien pone en práctica habilidades que le ayudan a vivir en armonía consigo mismo y con su entorno. 

La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual. Los profesionales más brillantes no son los que tienen el mejor expediente académico, sino los que han sabido "buscarse la vida" y exprimir al máximo sus habilidades.

Aprender a desarrollar la inteligencia emocional
Esta sociedad de las "buenas maneras" y el control social han hecho de nosotros auténticos robots de las apariencias. En la Universidad de Málaga los doctores Fernández Berrocal y Extremera han abordado la inteligencia emocional como la habilidad (esencial) de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos adecuadamente y la destreza para regular y modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás. 

En la inteligencia emocional se contemplan cuatro componentes:

Percepción y expresión emocional. Se trata de reconocer de manera consciente qué emociones tenemos, identificar qué sentimos y ser capaces de verbalizarlas.

Una buena percepción significa saber interpretar nuestros sentimientos y vivirlos adecuadamente, lo que nos permitirá estar más preparados para controlarlos y no dejarnos arrastrar por los impulsos. 

Facilitación emocional, o capacidad para producir sentimientos que acompañen nuestros pensamientos. Si las emociones se ponen al servicio del pensamiento nos ayudan a tomar mejor las decisiones y a razonar de forma más inteligente. El cómo nos sentimos va a influir decisivamente en nuestros pensamientos y en nuestra capacidad de deducción lógica. 

Comprensión emocional. Hace referencia a entender lo que nos pasa a nivel emocional, integrarlo en nuestro pensamiento y ser conscientes de la complejidad de los cambios emocionales. Para entender los sentimientos de los demás, hay que entender los propios. Cuáles son nuestras necesidades y deseos, qué cosas, personas o situaciones nos causan determinados sentimientos, qué pensamientos generan las diversas emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones propician. 

Empatizar supone sintonizar, ponerse en el lugar del otro, ser consciente de sus sentimientos. Hay personas que no entienden a los demás no por falta de inteligencia, sino porque no han vivido experiencias emocionales o no han sabido gestionarlas. Quién no ha experimentado la ruptura de pareja o el sentimiento de orfandad por la pérdida de un ser querido, es difícil que se haga cargo de lo que sufren quienes pasan por esa situación. Incluso cuando se han vivido por experiencias de ese tipo, si no se ha hecho el esfuerzo de vivirlas de manera explícita aceptándolas e integrándolas, no estarán suficientemente capacitados para la comprensión emocional inteligente.

Regulación emocional, o capacidad para dirigir y manejar las emociones de una forma eficaz. Es la capacidad de evitar respuestas incontroladas en situaciones de ira, provocación o miedo. Supone también percibir nuestro estado afectivo sin dejarnos arrollar por él, de manera que no obstaculice nuestra forma de razonar y podamos tomar decisiones de acuerdo con nuestros valores y las normas sociales y culturales.

Estas cuatro habilidades están ligadas entre sí en la medida en que es necesario ser conscientes de cuáles son nuestras emociones si queremos vivirlas adecuadamente.


Cometer Los Mismos Errores

¿Error o decisión? No te engañes. Como seres humanos estamos expuestos a cometer errores; es la ley de la vida. Pero, hoy te quiero hablar acerca de cómo sacarle provecho a un error en lugar de convertirte en su esclavo. Cuando cometes una falla y luego la vuelves a cometer, torna a ser una decisión. Ahora, te comparto las causas más comunes por las cuáles estos errores se convierten en decisiones y no lecciones.

No estás arrepentido. Sino sientes remordimiento por lo que te acaba de suceder eso significa que en cualquier momento lo repetirás. Para que tomes ventaja, debes cansarte de experimentar malas consecuencias, proponer no volver hacerlo e identificar en qué aspectos de tu vida te afecta. Haz una lista, ayudará a que aclares el asunto.

Eres falso. No ser sincero contigo mismo es una de las causas que más daño puede hacerte y estarías pasando de bruto a tu propia persona. Debes ser franco. Por ejemplo, si nunca te puedes quedar callado cuando tu mamá te regaña, determina por qué ella insiste en hacerlo y si eres tú quien está fallando, acéptalo y no lo vuelvas a hacer.

Eres demasiado orgulloso. Si el orgullo te ciega, entonces ¿qué te gusta, estar ciego? Creo firmemente en que ser orgullosos es sinónimo de inmadurez y estupidez. Así que analízalo. Por ejemplo, si uno de tus errores que se ha convertido en decisión es el de no tener tacto al dar tu opinión piensa en el daño que causas a tus amigos o padres y piensa si te gustaría que te paguen de la misma manera.

No quieres sacrificarte. Si no te esfuerzas, no conseguirás nunca deshacerte de esos errores crónicos. Sé bien que salir de la zona del confort cuesta, pero la vista fuera de esa caja es perfecta. ¡Sólo los valientes se sacrifican!

No eres determinado. Si tú que eres tú no puedes definir lo que quieres, entonces no mereces confiar ni en ti mismo. ¡Eso es decepcionante! Así que toma la decisión y no cambies de parecer.

Si ya no quieres ser víctima de tus errores por decisión evita las causas mencionadas anteriormente, te sentirás liberado cuando ya no dependas de esos estados deplorables. 

Recuerda, ser sincero. No puedes identificar el meollo del asunto si crees que no tienes ningún problema. No seamos hipócritas, identifiquemos esas fallas y creemos soluciones.


Aportes A La Integración Social


La Sala 770 del Centro Cultural Ricardo Palma presenta la exposición “Afecto en el Capital” a cargo de la artista Leticia Larín. La muestra está conformada por una serie de componentes articulados en un sistema donde cada fragmento cumple una función.

La idea en la que se centra la exposición “Afecto en el Capital” está basada en el cuchimilco, estatuillas prehispánicas de la cultura Chancay caracterizadas por tener los brazos extendidos y que simbolizan la fertilidad femenina. De igual manera, la artista encuentra en su obra una llamada a la integración social mediante la interrelación de sus trabajos.

“Afecto en el Capital” expone por medio de una variedad de figuras los arquetipos humanos como la maternidad, la mendicidad, el dinero, la deidad, la persona, la red. 

Mediante la idea del feminismo, busca integrar las capas sociales en un sistema más definido.


Al visualizar cada parte de la muestra podemos identificarlos, partiendo de las fotografías donde la artista habla con personas y recauda dinero reflejando la mendicidad, representando la deidad mediante la construcción de una figura de fe con el dinero recaudado, la limpieza del dinero mediante el lavado, entre otras figuras simbólicas que se pueden identificar al recorrer la muestra.

Vocación De Servicio

Si tienes vocación de servicio, tienes que saber que este aparte de ser un valor, en sí, es todo un arte. Es la cualidad sincera que puede nacer de ti para servir. 
Es cuando tienes empatía con el resto. Es cuando tienes ese compromiso real de ayudar desinteresadamente a los demás. También, significa que eres proactivo, es decir, que no esperas a recibir indicaciones para realizar alguna acción que cumpla las expectativas del otro. Por lo contrario, te adelantas a los hechos.
Si generas empatía, ya sea con un conocido, amigo, pariente, compañero de trabajo, clientes entre otros, tienes la mitad del camino ganado. Pero, ¿qué es tener empatía? Es cuando te pones en el lugar del otro. También, es cuando tratas a los demás como te gustaría que te traten, entre otros puntos.
Tener vocación de servicio significa cuando tienes siempre el compromiso necesario, esa disposición para servir al otro, en cualquier contexto y sin hacer ningún tipo de diferencias, superando cualquier tipo de “barrera” ya sea personal o social. Es cuando eres servicial aquí y allá, es decir en todos lados.
Vocación de servicio es cuando consideras al otro sin esperar nada a cambio. Es una cualidad que logra identificarte como ser humano por lo cual eres bien considerado tanto por los demás como por ti mismo.
En conclusión, tener vocación de servicio es cuando tienes una actitud de vida y de colaboración para con los demás.


Identidad


Todos los seres humanos tenemos una identidad. Este es un tema del que oímos hablar a menudo y presenta tantas facetas como la personalidad de ser humano que responde a una multiplicidad de factores.

Todos tenemos un nombre y un apellido. El nombre representa "aquello que es mío"; el apellido, "aquello que recibí por herencia". Cuando una persona logra comprender que es la sumatoria de ambas cosas y es capaz de reconocerse como un todo, entonces sabe al fin quién es.

Pero en el camino que nos conduce a conocer quiénes somos pueden surgir luchas internas que es menester enfrentar.

Por caso, soy Bernardo pero no quiero ser Stamateas. Con esta actitud, estoy rechazando lo que me transmitieron mis antepasados, llámese abuelos y padres. Entonces me rebelaré y haré todo lo contrario de lo que aprendí de ellos, 
tomando mi propio camino. Esta postura es muy común en la adolescencia.

Soy Stamateas pero no quiero ser Bernardo. Por temor a realizar mis propias elecciones y equivocarme, me refugio en mi familia y cumplo a rajatabla sus mandatos, sin cuestionar nada.

Por momentos soy Bernardo y por momentos, Stamateas. No tengo bien en claro qué es lo que yo construí y qué pertenece a mi familia. En esta última situación, los límites se han desdibujado.

La realidad es que soy una síntesis de ambos mundos. No necesito copiar a nadie ni oponerme totalmente a lo que he recibido de mis familiares. Puedo tomar lo que me sirve de esa herencia y agregarle mi impronta personal, aquello que yo elijo sin imposiciones externas, para construir algo único: mi "yo".

He escuchado a muchas personas declarar: "Yo soy así y no puedo cambiar". Lo cierto es que todos somos una mezcla de lo heredado y de lo aprendido. Por ejemplo, no podemos cambiar nuestro aspecto físico, al menos los rasgos principales, pero sí somos capaces de modificar y mejorar nuestra conducta cuando somos conscientes de ésta. Podemos mejorarnos cada día para superarnos a nosotros mismos.

Todo el mundo, independientemente de su lugar de origen, tiene estilos diferentes de funcionar. Hay personas hiperactivas que hacen muchas cosas en el día, y otras que se dedican a unas pocas actividades cotidianas. Lo importante no es que hagas 100 o cinco cosas, sino que aquello que hagas sea con excelencia. La famosa navaja de nacionalidad suiza incluye varias herramientas (tijera, cuchillo, abrelatas, destornillador...). Todas están incluidas en el mismo instrumento pero cada una posee una función distinta y conforma la navaja.

Muchos viven comparándose con los demás pero uno es bueno por definición. La comparación solamente sirve si es útil para crecer y mejorar. 
Copiar lo bueno del otro es una señal de madurez, lo cual no significa imitarlo.

La imitación es un rasgo común entre los adolescentes porque ellos están construyendo su identidad y en esa etapa de sus vidas no saben bien quiénes son. Pero esa conducta debería desaparecer en la adultez, una vez que la persona ha desarrollado su autonomía y fortalecido su autoestima. Algo que no siempre ocurre.

Aquel que compite con los demás va en busca de aprobación, la que no recibió de niño; aquel que compite consigo mismo sabe quién es y persigue la grandeza.
No procuremos ser mejores que otros, sino superarnos a nosotros mismos, lo cual consiste en extraer de nuestro interior todo el potencial que aún no ha visto la luz. 

Tomemos seriamente el deseo de mejorarnos cada día y afianzar nuestro ser.


viernes, 2 de marzo de 2018

Importancia De La Autoestima


Cada día existe una mayor concienciación sobre la importancia de la autoestima. Reconocemos que así como un ser humano no puede esperar realizarse en todo su potencial sin una sana autoestima, tampoco puede hacerlo una sociedad cuyos miembros no se valoran a sí mismos y no confían en su mente.

La autoestima es la experiencia de ser aptos para la vida y para las necesidades de la vida. Más específicamente, consiste en lo siguiente:

Confianza en nuestra capacidad de pensar y de afrontar los desafíos básicos de la vida.

Confianza en nuestro derecho a ser felices, el sentimiento de ser dignos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos.

La autoestima es una necesidad muy importante para el ser humano. Es básica y efectúa una contribución esencial al proceso de la vida; es indispensable para el desarrollo normal y sano; tiene valor de supervivencia. El no tener una autoestima positiva impide nuestro crecimiento psicológico. 

Cuando se posee actúa como el sistema inmunológico de la conciencia, dándole resistencia, fortaleza y capacidad de regeneración. Cuando es baja, disminuye nuestra resistencia frente a las adversidades de la vida. Nos derrumbamos ante vicisitudes que un sentido más positivo del uno mismo podría vencer. 

Tendemos a estar más influidos por el deseo de evitar el dolor que de experimentar la alegría. Lo negativo ejerce más poder sobre nosotros que lo positivo.

Una autoestima baja no significa que necesariamente seamos incapaces de alcanzar metas. Algunas personas tienen el talento y el impulso para lograr mucho, a pesar de poseer una autoimagen pobre: por ejemplo, el adicto al trabajo altamente productivo que se siente impulsado a probar sus méritos a alguien que predijo que no llegaría a nada. Pero sí significa que seremos menos eficaces —menos creativos— de lo que podemos llegar a ser, y que nos veremos impedidos de gozar de nuestros logros. Nada de lo que hagamos nos parecerá “suficiente”.
Si tenemos confianza objetiva en nuestra mente y valor, si nos sentimos seguros de nosotros mismos, es probable que pensemos que el mundo está abierto para nosotros y que respondamos apropiadamente a sus desafíos y oportunidades. La autoestima fortalece, da energía, motiva. Nos impulsa a alcanzar logros y nos permite complacernos y enorgullecernos de nuestros logros: experimentar satisfacción.
Según esto, podría parecer que lo único que necesitamos para asegurar la felicidad y el éxito es un sentido positivo de autovalía. El tema es más complejo. Tenemos más de una necesidad y no hay una solución única a todos los problemas de nuestra existencia. 

Un sentido bien desarrollado del uno mismo es una condición necesaria pero no suficiente para nuestro bienestar. Su presencia no garantiza satisfacción, pero su falta produce indefectiblemente algún grado de ansiedad, frustración, desesperación. La autoestima se proclama como necesidad en virtud de que su ausencia (relativa) traba nuestra capacidad para funcionar. Por eso decimos que tiene valor de supervivencia.

Dentro de una persona, habrá fluctuaciones inevitables en los niveles de autoestima, así como las hay en todos los estados psicológicos. Necesitamos pensar en términos del nivel promedio de autoestima de una persona
.
¿Es posible tener demasiada autoestima? No, no lo es; no es más posible que tener demasiada salud física. A veces se confunde autoestima con vanagloria, jactancia o arrogancia; pero estos rasgos no reflejan demasiada autoestima sino demasiado poca. 

Las personas con una autoestima alta no se ven impulsadas a mostrarse superiores a los demás; no buscan probar su valor midiéndose según un estándar comparativo. Se alegran de ser como son, no de ser mejores que otra persona.


Herramientas Digitales


Estamos entrando en una nueva etapa de la historia. Hasta ahora el progreso de la humanidad ha estado limitado por un mundo físico y biológico del que no podíamos escapar. 

No podíamos pensar solos más allá de los límites de nuestro cerebro, ni podíamos pensar juntos más allá de los límites de nuestra organización. Y esos límites no quedan muy lejos ¿cuántas personas podríamos tener un debate cara a cara sin que se vuelva un caos, siendo capaces de llegar a conclusiones comunes? ¿10? ¿20? Quizás 100. Nos ha costado un trabajo titánico dar cada pequeño paso hacia adelante como sociedad.

Ahora, sin embargo, vivimos una explosión de creación de nuevas herramientas digitales en la red que nos permiten trascender esos límites. Cada nueva herramienta que se diseña nos permite pensar e interactuar juntos de maneras que antes no existían. Y por lo tanto, producir efectos esencialmente nuevos en la sociedad.

Cada herramienta es un nuevo tipo de cerebro digital, que posibilita una nueva forma de inteligencia colectiva. Cerebros funcionando gracias a la suma de inteligencias individuales de todos los usuarios y que gracias a las licencias libres pueden rediseñarse y mejorarse una y otra vez a sí mismos, en un proceso de retroalimentación imparable. 

Si la aparición de la inteligencia humana fue capaz de cambiar tan radicalmente este planeta, no podemos ni imaginar lo efectos que pueden producir estas nuevas inteligencias.



La Mente Atenta

La Mente Atenta
¿Cuánto puedes mantener la atención en algo de manera continuada? ¿Cuánto puedes recordar los nombres de las personas que te acaban de presentar? ¿Cuán capaz eres de describir con detalle lo que hiciste esta mañana al salir de casa?

La capacidad de concentrarnos y mantener nuestro foco de atención de forma estable y prolongada es sin duda un factor clave a la hora de volvernos más productivos, efectivos y resolutivos en la vida. Y estas habilidades tienen que ver mucho con nuestros resultados, nuestros logros y éxitos y, en gran medida, 
nuestro sentido de satisfacción con el aprovechamiento de nuestro tiempo y oportunidades.

La psicología moderna nos habla de la ley de impresión mental predominante. Lo que esta ley nos explica es que nuestra mente no puede realmente atender dos cosas diferentes a la vez. Es por ello que aunque muchos caigamos en la ilusión de la multi-tarea (pretender que resolvemos varias cosas a la vez), la realidad es que acabamos no haciendo bien ninguna de las cosas que hacemos en paralelo.

¿Lo has comprobado personalmente? Puedes probar este experimento: observa tu nivel de efectividad concentrando tu atención en una sola tarea en un momento dado y en contraste, observa qué resultados obtienes cuando tratas de hacer dos (o más) cosas a la vez. Por ejemplo estás con alguien al teléfono y al mismo tiempo completas un correo electrónico en el ordenador que tienes delante. 

¿Has observado que a menudo cuando vuelves a prestar atención a la persona que te habla por teléfono te das cuenta de que has perdido algún dato de lo que te estaba diciendo? Y ahora sientes cierta incomodidad al tener que preguntar por ese dato, ya que eso delata que estabas “ausente”.

Lo que sucede al tratar de hacer multitareas es que lo único que estamos haciendo es alternar la atención, con resultados en general más bien pobres, como puedes comprobar personalmente.

Así que te inspiramos a enterrar el mal hábito de la multitareas y volver a entrenar la atención. Una atención enfocada te permitirá finalizar las tareas con mayor éxito y en menor tiempo. No importa si la lista de tareas es grande, una cosa a la vez es lo único que puedes hacer, ya que así es como funciona tu mente.

Y a medida que practicas mantener el foco en aquello que estás haciendo, tu nivel de concentración va a aumentar con el consiguiente aumento de la calidad en los resultados y también el incremento de satisfacción en todo lo que emprendas.

Vale la pena. Una cosa en cada momento, atención enfocada y libre (tanto como puedas) de distracciones. Te invitamos a que practiques este sencillo principio y disfrutes de sus enormes beneficios.


Del Desasosiego A La Serenidad


No hay persona que no conozca el desasosiego y asimismo la vivencia de la angustia. El desasosiego es una sensación de agitación, incertidumbre, impaciencia, temor difuso, ansiedad o zozobra.

Toda persona experimenta desasosiego cuando algo no acontece como esperaba, cuando hay un estímulo que se interpreta como amenazante o cuando hay que atajar una situación dificil o soportar una circunstancia desfavorable; pero además el desasosiego asalta muchas veces a la persona sin causa aparente, simplemente porque se desencadena en ella de repente o incluso en los momentos o situaciones más inesperados. ¿Por qué? Puede haber en tales instantes causas químicas incluso, pero más generalmente se debe a que la persona no está totalmente armonizada y de repente surge esa sensación desagradable.

Como la fiebre es al cuerpo, la ansiedad es al alma. Una y otra son síntomas y nos avisan de que algo no opera adecuadamente, sea en el cuerpo o en la mente.

A veces las causas se pueden descubrir, pero otras se nos escapan. Pero de lo que no hay duda es que el desasosiego nace unas veces de nuestro núcleo interior de caos y confusión, y otras como una reacción asociada al temor, la inseguridad, el sentimiento de frustración o fracaso, la incertidumbre o a otros innumerables factores tanto externos como internos. 

Lo que es cierto es que el desasosiego se manifiesta más en la persona menos madura e integrada psíquicamente, más inestable y menos segura de sus propios recursos internos. A veces se presenta como ansiedad y admite muy diversos grados de intensidad, desde una leve inquietud a una incontrolada angustia.

Una sociedad como la nuestra es caldo de cultivo para el desasosiego, la incertidumbre, el miedo y la zozobra. La gran mayoría de las personas no disfruta de una verdadera y enriquecedora vivencia de serenidad y están, sin percatarse muchas veces de ello, desasosegadas, viviendo una sensación de ansiedad a la que aparentemente se habitúan, pero que interiormente las va minando o por lo menos les quita la grata vivencia de la paz interior y la inspiradora serenidad.

Otras están tan estresadas y dan tan poco tiempo a su ser interior, que están muy distantes de la verdadera tranquilidad y se hallan inmersas en un escenario continuado de inquietud, ansiedad, impaciencia, apresuramiento, autoexigencias y disipación de sus mejores energías, lo que pueda producir psicastenia, debilidad psicosomática, angustia y apatía.


Nos será de gran utilidad en este sentido practicar con alguna asiduidad la meditación y tratar de estar más atentos, sosegados y lúcidos en la vida diaria. 

Como decían los antiguos sabios de la India, nada hay que pague un instante de paz, y es en la serenidad donde se hace escuchar la voz de nuestro yo más profundo. La conquista de la serenidad debe ser una de nuestras más destacadas prioridades.

Ganamos la serenidad para nosotros y la compartimos con los demás. Si algo necesita este mundo convulso es serenidad, porque de la misma nace la lucidez y de la lucidez la compasión.