domingo, 8 de abril de 2018

Apátridas: Nos Concierne A Todos


De acuerdo a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 y la mayoría de las naciones, todos somos ciudadanos. Sin embargo, muchas comunidades humanas han estado sufriendo el efecto de un fenómeno llamado “apátrida”.

La apátrida es poco conocida en la vida cotidiana por muchos de nosotros, quienes vivimos en países desarrollados, pero en los cinco continentes esta injusticia tiene lugar. La apátrida significa que una persona no tiene nacionalidad, no pertenece a ninguna nación legalmente, y en consecuencia, vive sin derechos: por ejemplo, la imposibilidad de conseguir un trabajo (es apátrida de iure, pues hay otro tipo: apátrida de facto, cuando la persona no es rechazada por la legislación, pero sigue sin dichos derechos.

Esta realidad social es producida por innumerables causas, pero las más importantes son:
1- Surgimiento de un nuevo país tras la desaparición de otro (un ejemplo es Estonia, en donde hay un gran grupo de rusos sufriendo la apátrida desde el momento de la disolución de la Unión Soviética).
2- Asentamiento de un grupo social en un área fronterizo o transfronterizo, de modo que no es reconocido por ninguno de los países incumbidos.
3- Ausencia de registro de nacimientos por errores administrativos del Estado, o por el desconocimiento de dicho hecho (especialmente en áreas poco desarrolladas).
4- Renuncia a una nacionalidad sin haber adquirido otra. Es un caso inusual: ocurre en ocasiones ante refugiados políticos o personas que escapan de una nación por causas ideológicas, sociales (algunos disidentes cubanos tras la Revolución cubana de 1959 eran apátridas de facto: no tenían derechos en el país), e, algunas veces, climáticas (cuando hay un desastre natural en un país y las personas se van).
5- Rechazo a una minoría étnica por causas diversas: religiosas, políticas, sociales…

Destaca esta última circunstancia, sobre todo en aquellos países poco desarrollados o con una mentalidad tradicional. Para entenderlo, un ejemplo claro es el de los rohingya.

Un caso muy polémico, pero en algunas áreas del mundo poco conocido, es la historia de los rohingya: es una comunidad étnica musulmana que viven en Birmania (República de la Unión de Myanmar), cerca de Bangladesh, cuyo asentamiento en la antigua Arakán fue hacia el siglo VII por comerciantes de la actual Mongolia, países árabes y Bengala (dividida entre Bangladesh y la India).

Sin embargo, las mayores migraciones fueron a partir del siglo XIX con la ocupación británica.

Los rohingya fueron privadas de ciudadanía en 1982 por Birmania, debido a las diferencias étnicas, pero también religiosas (son musulmanes, mientras que la religión mayoritaria de la región, Rakhine, es el budismo). 

Otra razón más relativamente cercana a la actualidad es la colonización británica: estos europeos esclavizaron y fueron violentos con esta comunidad (y a los rohingya que había en la India británica y que trasladaron a Birmania). 

Otro factor fue la contratación con salarios paupérrimos y largas jornadas de trabajo de personas de este grupo en la administración colonial o en el comercio, lo cual dio lugar a un rechazo por parte de los autóctonos de la zona. Como justificación a este rechazo, los tratan como “inmigrantes bengalíes”.

Así, desde ese año, los rohingya tuvieron que sobrevivir sin ningún tipo de ayudas, oportunidades ni servicios: sin asistencia sanitaria, con impuestos elevados y trabajos forzosos, y con restricciones para el matrimonio, acceso a la educación, desplazamientos por el país y el trabajo, y ejecuciones extraoficiales, entre otras consecuencias negativas. Otros aspectos son las políticas de Rakhine, que marcan un máximo de dos hijos por mujer musulmana rohingya, las cuales tienen mayor desatención médica y muchas sufren abusos sexuales y violencia: es una planificación familiar con el propósito de controlar esta población. 

Todas estas acciones van en contra de las disposiciones erigidas en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, y en la DUDH (Declaración Universal de los Derechos Humanos) de las Naciones Unidas en 1948.

Por esta razón, esta violación a los derechos humanos ha provocado que muchos rohingya se hayan sentido obligados a exiliarse de Birmania como medio de supervivencia. Debido a su falta de recursos, han debido refugiarse en los países vecinos (especialmente Bangladesh, India, Tailandia, Malasia, e Indonesia) que, tanto por el temor a conflictos diplomáticos e internacionales como por el rechazo de algunos de ellos a esta comunidad, han impedido dicho traslado. 

En este aspecto, Bangladesh ha sido el país que ha recibido más rohingya (por la similitud del idioma) y que los ha tratado con más dureza, ya que les obligan a pagar por entrar, para luego a muchos enviarlos a regiones precarias, o devolverlos de nuevo a Birmania, porque Bangladesh y el resto de naciones insiste desde hace muchos años al gobierno de Birmania formado por militares en que finalicen los abusos. Una de las razones de esta presión es que la falta de voluntad para acogerlos, pues se niegan a establecer medidas y leyes que legitimen su consideración de “refugiados” y las ayudas y protección correspondientes.

En consecuencia, todos estos hechos, ocurridos especialmente desde hace veinte años, han producido tanto acciones rebeldes violentas a través de la formación de grupos armados de algunos rohingya, como el debilitamiento de esta comunidad indefensa, sobre todo de mujeres y niños/as. Y ahora aún más, pues tras 30 años sin ningún censo realizado en Birmania, ahora el país va a hacer uno y cabe la posibilidad de que los rohingya no estén incluidos en él, lo que supondría un delito grave dentro del derecho internacional: un etnocidio. 

Esta infracción dará lugar a una disminución de oportunidades y del desarrollo personal y comunitario de sus miembros que impide el acceso a una adecuada calidad de vida y a muchos otros derechos como la tolerancia religiosa o la asistencia sanitaria, y además, un trato igualitario en Birmania, como si fueran extranjeros, tal y como se marcó en la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas en 1954 por la Organización de las Naciones Unidas, concretamente en el artículo 7.


De esta manera, para combatir estas injusticias, organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas y sus organismos dependientes, especialmente ACNUR, Human Rights Watch y otros, están intentando hacer acuerdos con el gobierno para permitir la llegada al país de ayudas tanto físicas como monetarias, y han conseguido, según las promesas del gobierno birmano, la inclusión de la sociedad dentro del censo.

sábado, 7 de abril de 2018

Comunicación No Verbal


La comunicación no verbal es un tipo de lenguaje corporal que los seres humanos utilizan para transmitir mensajes, en la mayoría de casos de forma inconsciente.

Es sabido desde hace ya mucho tiempo que la información no sólo se transmite con las palabras, sino también a través de los movimientos corporales como las posturas, las miradas, las distancias entre unos y otros, la forma de sentarse o incluso de caminar.

La comunicación no verbal que va más allá de las palabras, y por ese motivo es la que transmite en mayor medida los verdaderos sentimientos o estado interior personal. El lenguaje no verbal es el lenguaje corporal que no miente fácilmente (aunque todo se puede entrenar), a diferencia de la palabra que sí lo hace más a menudo de lo que pensamos. De hecho, a menudo sucede que las palabras dicen algo que contradicen los gestos de quien habla.

Aun así, no debemos pensar que podemos saber a ciencia cierta qué está pensando de verdad una persona sólo con verla. La interpretación de un gesto, sobre todo si es aislado, puede traernos confusión, puesto que los gestos obtienen su significado al relacionarse los unos con los otros.

Albert Mehrabian, un prestigioso antropólogo, concluyó que cuando alguien está hablando solamente se recibe el mensaje de sus palabras en un 7%, mientras que por el tono de voz y otros detalles vocales nos transmite hasta un 38%, mientras que el máximo del contenido de la comunicación lo transmite el lenguaje corporal de los gestos, con un 55%.

¿El lenguaje no verbal es el mismo en todas las partes del mundo?
El lenguaje no verbal que expresa sentimientos o estados interno como el hambre, la tristeza, la alegría, el miedo, la indignación, el enfado, la sorpresa, etc… es igual en todo el mundo. Los gestos es el “idioma” internacional de la humanidad.

Pero debemos saber que al igual que se aprende un idioma, también se aprenden los gestos, imitándolos porque forman parte de la cultura del país (pensemos en los italianos y su rico vocabulario de gestos, sobre el que se han hecho numerosos estudios). 

No obstante los gestos fundamentales son invariables, por ejemplo, en los recién nacidos de cualquier lugar del mundo. Si un bebé tiene hambre, malestar físico o psicológico, llora, y cuando se siente satisfecho sonríe para comunicar su alegría.

El “dialecto gestual” que altera estas raíces, se adquieren a medida que crecemos según la cultura de cada país.

Los niños se mueven de una forma más inconsciente, por eso su lenguaje gestual es más sincero que el de los adultos. Con la edad aparecen las represiones psicológicas, los complejos, la educación es más notable, etc… por este motivo, el adulto reprime sus expresiones naturales y tiende a disimular sus gestos.

Cuanta más edad se tiene, más inexpresiva es una persona, y por lo tanto más difícil de traducir bien el lenguaje de sus gestos.

Por otro lado, también se ha visto que cuanto más elevado es el status social, más moderados son los gestos, y cuanto más bajo es dicho status, más amplia y auténtica es la expresión del lenguaje no verbal. 

Quizás la clave de la explicación al por qué ocurre esto, resida en que a más educación para “saber estar”, más represión hay sobre la autenticidad personal.


Redes Sociales


Por mucho que ocupen miles de páginas, minutos de audio o bits de información, la redes sociales han existido siempre. Lo novedoso del momento es la capacidad que tienen de plasmarse, mostrarse, y por tanto, amplificar su escala y sus efectos. 

No sólo podemos saber quién conoce a quién mediante una red profesional como es Linkedin, sino que, personas distantes geográficamente pueden conocerse en Internet gracias a un interés común que les lleva a encontrarse a través de blogs, redes sociales, foros o cualquier instrumento de interacción entre usuarios.

Con la llegada de Internet, la sociedad que consigue conectarse, es capaz de crecer en sus vínculos, reforzarlos, tejer una tupida red alrededor de intereses comunes, causas y motivaciones.

Se olvida con frecuencia que Internet es una red de máquinas que une a las personas que miran las pantallas, es decir, fundamentalmente una red de personas. Red sin centro geográfico, red con millones de nodos, red distribuida, donde la información en doble sentido se convierte la savia que alimenta y hace crecer la red.

Como bien decía Manuel Castells “la tecnología es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social“.

La información es ahora de todos y está en todas partes. Los flujos de información que corren por la red hacen del mundo un lugar más pequeño y llevan a un profundo cambio que afecta a todos los aspectos de la existencia humana. La digitalización de los soportes y la aparición de Internet están modificando, no sólo ya las formas de distribución de productos y servicios, sino que trastoca toda la cadena de valor.

La información compartida abre caminos a la colaboración y a la creación insospechada hasta el momento para las empresas y en otras formas de organización social. Nuestras vidas se ven modificadas: nuestra forma de comprar, de informarnos, de administrar nuestro ocio, de tomar decisiones, de educarnos, de trabajar, de comunicarnos, de crear…

Por tanto estamos hablando de algo más que un cambio tecnológico: estamos delante de un verdadero cambio de paradigma, de un cambio cultural.

Pero incluso este cambio cultural alberga ya un peligro: el peligro de la desconexión. Muchos quedarán al margen de la conexión a la red de personas. No sólo un tercer mundo sin las infraestructuras tecnológicas; la brecha digital es también generacional, educacional, social, y hasta pueden darse formas de autoexclusión como reacción temerosa ante las incertidumbres del cambio de era.

A la vez, también habrá quien quiera evitar que las personas formen parte de esta red descentralizada y distribuida, so pena que sean capaces a autoorganizarse.


Por todo ello, estar o no estar conectado podrá marcar la diferencia para participar o quedarse fuera de la nueva sociedad red que ya está aquí.

Actitud Ante La Adversidad


“Una hija se quejaba con su padre acerca de la vida y se lamentaba de que las cosas no le salían bien.

No sabía cómo hacer para seguir adelante pues sentía desfallecer y se iba a dar por vencida.

Estaba cansada de luchar y luchar, sin obtener ningún resultado.

Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó al lugar de trabajo. Allí tomó tres ollas con agua y las colocó en el fuego.

Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir.
Sin decir una palabra, sólo miraba y le sonreía a su hija mientras esperaban.

La hija se impacientaba, preguntándose que estaría haciendo su padre.
A los 20 minutos el padre apagó el fuego. Sacó los huevos y los colocó en un recipiente, sacó las zanahorias y las puso en un plato y finalmente, colocó el café en un tazón.

Mirando a su hija le dijo: Querida ¿Qué ves?
“Huevos, zanahorias y café” fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas.
Luego,  le pidió que tomara un huevo y lo rompiera, después de quitarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro.
Luego le pidió que probara el café, ella sonrió mientras disfrutaba de una exquisita taza de la deliciosa bebida.

Sorprendida e intrigada la hija preguntó: ¿Qué significa todo esto, padre?

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo!

Sólo que habían reaccionado en forma diferente.
La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había hecho blanda y fácil de deshacer.
Los huevos habían llegado al agua frágiles, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en el agua hirviendo, se había endurecido.
Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

-¿Cuál de los tres elementos eres tú?
 -Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes?
Le preguntó a su hija.

-¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero,  cuando la fatalidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, con un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación o un despido se ha vuelto duro e inflexible?
Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargada y rígida, con un espíritu y un corazón endurecido?
¿O eres un grano de café?
El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor.

Cuando el agua llega al punto máximo de ebullición el café alcanza su mejor sabor y aroma.

Ojalá logres ser como el grano de café, que cuando las cosas se pongan mal, tú puedas reaccionar en forma positiva, sin dejarte vencer por las circunstancias y hagas que las cosas a tu alrededor ¡mejoren!

Que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumine tu camino y el amor de DIOS llene tu corazón para que lo compartas con las personas que te rodean y que puedas siempre esparcir e irradiar fuerza, optimismo y alegría como el “grato aroma del café”…


Pido a DIOS que nunca pierdas la esencia limpia de su amor y que te permita superar cualquier obstáculo victoriosa y exitosamente…”

La Energía Del Alma


Los grandes disturbios sociales que tenemos en el planeta, no se originan en los grupos, sino dentro de cada individuo. Nadie puede hacer más por ti, que tú mismo.

Tu relación más importante es contigo, y debes mantenerla en armonía. Para hacerlo, debes estar en constante estado de auto educación y sintonización con la fuente de quien realmente eres. 

Es probable que algunas veces te hayas salido de equilibrio, y te hayas encontrado re-dirigiendo tus emociones para que estas no te manejen. ¿Quién crees tú que hace eso? ¿Te has sentido alguna vez tan perturbado, que te dio dolor en la boca del estómago y te pusiste a orar, pero las cosas no mejoraron hasta que no fuiste a ese lugar de paz y amor dentro de ti? Ese lugar es tu Alma. La energía del Alma nos trae bienestar, alegría y paz.

No es falta de vitalidad, sino acción dirigida. La alcanzas cuando te ubicas en ese lugar dentro de ti, que es de naturaleza amable y bondadosa, y está libre de juicios e irritaciones. La mente, las emociones y el cuerpo, buscan la satisfacción por medio de las cosas materiales. El alma no. Ella está aquí para aprender a usar la energía de la creación con sabiduría. Una clave muy importante para hacerlo, es reconocer que la energía sigue al pensamiento.

Existe un viejo adagio que dice: “Atraes hacia ti lo que temes” pero si el miedo está en tu interior, eres tu quien lo crea. Más allá de la energía del miedo, reside el amor del espíritu, que te permite crear lo que sea que quieras a través de tu cuerpo, imaginación, mente y emociones. Lo que estás sintiendo determina en gran medida, lo que haces. 

Si te sientes deprimido, seguramente no tendrás ánimo para limpiar la casa, o cortar el césped. La depresión no es otra cosa que la falta de energía para movilizar tu cuerpo hacia una actividad positiva. Pero por debajo de la depresión está el pensamiento negativo.

Sin embargo, recuerda que eres más que tus pensamientos y sentimientos. Si te elevas lo suficiente, encontrarás que tu alma irradiará su energía a tu mente, emociones y cuerpo. Hay un gran mandamiento que dice: “Ama al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu Alma y toda tu mente”, y otro gran mandamiento que dice: “Ama a tu prójimo, como a ti mismo”. 

Si verdaderamente comienzas a hacerlo, la energía de Dios fluirá a través tuyo, y entonces podrás expandirla a todos los que estén a tu alrededor, y ver como ellos se trasforman ante tus ojos. 

Se te dio la vida para experimentar abundancia y gozo, si no lo estás experimentando, observa cómo estás bloqueando esas experiencias, y luego, usa esos bloqueos como peldaños para ascender. Úsalos como oportunidades que te permitan elevarte.

Nunca uses nada para crear desesperación, porque entonces será eso lo que cosecharas. Trasforma tu desesperación en crecimiento. Eres un creador, si durante tu permanencia en este mundo creas amor, al terminar tu vida podrás ponerte de pie sobre esa columna de amor, y elevarte en ella hasta el corazón de Dios.


Superación


La realización personal es un desafío para toda persona, pero su logro implica la superación de muchos obstáculos, entre ellos la mala interpretación del concepto, pues la realización no se limita al placer momentáneo, sino que engloba una serie de metas que producen satisfacción verdadera y duradera.

La realización es la plenitud de vida
La realización personal consiste en vivir una vida plena, total; abarca todas las áreas de la persona. Podemos lograrla cumpliendo nuestros compromisos, formando con ellos un todo armonioso y viviendo ese conjunto armonioso de compromisos. No somos ni podemos ser personas completas al margen de los demás, porque la mayoría de nuestros compromisos tienen carácter social: nos unimos con otras personas para participar en los bienes humanos y así lograr nuestra realización y la de los demás. 

Dos ideas equivocadas de la realización personal- El placer intenso: La experiencia de placer solo es válida para una parte de nuestro yo. El placer, cualquiera que sea el modo en que se experimente, está limitado a la conciencia, y no tiene en cuenta el vivir entero del ser humano. 
No es que el placer se identifique con la parte “más baja” o “animal”, del ser humano, mientras que la realización se refiera a la “más alta” y “espiritual”, pues es inaceptable una división de la persona humana en dos partes.

La realización personal no se limita al placer. Por ejemplo, sentimos placer cuando bebemos agua fresca después de una calurosa y polvorienta caminata, pero allí termina.

Un ejemplo, traído del campo de la ciencia ficción, ilustra de manera similar el problema del placer, y aclara por qué este no supone una imagen cabal de la realización propia: Supongamos que fuera posible mantener vivo un cerebro humano en un laboratorio, alimentándolo con una corriente continua de ondas cerebrales artificiales, para producir en él sensaciones de una vida placentera. El cerebro estaría aislado de todo dolor y disfrutando continua y conscientemente de un intenso placer. ¿Valdría la pena hacer esto para conseguir la realización de aquel cerebro? Aunque fuera posible producir ese estado placentero de conciencia al margen de la experiencia real, sería un absurdo y nadie confundiría tal estado con la realización.

Un estado de conciencia solamente tiene significado en relación con la vida consciente. Si no existe una vida realmente vivida (como es el caso de ese hipotético cerebro), el estado de conciencia no tiene significado.

La tendencia a buscar el placer, aunque se busque conjuntamente con otras personas, tiene una condición individual inevitable. Por el contrario, la realización verdadera no es, ni puede ser, individualista, ya que nadie se realiza si no es con los demás. El placer, como estado de conciencia de una privacidad inherente, no puede ser compartido. 

La realización es un producto social, y como el placer es un estado de privacidad no conduce a ella. Lo que sí podemos compartir son las tareas comunes, los proyectos y el compromiso hacia bienes en los cuales las personas colaboran juntas.
La persecución de un objetivo: Definir una meta, trabajar para alcanzarla y, finalmente, conseguirla. Este planteamiento sitúa el significado último de la vida en resultado de una acción. Muchas personas identifican la felicidad con la persecución y el logro de metas, y buscan en ello la realización.

Esta clase de acciones es una parte necesaria e importante la vida. Sin embargo, la idea de que la auténtica realización está en la persecución y el logro de metas no es del todo satisfactoria, porque después de conseguir una meta, comienza de inmediato la búsqueda de otra nueva. La realización está siempre en el futuro y, precisamente por esa razón, no satisface nuestra esperanza de realizarse aquí y ahora.

El problema que se plantea al identificar la realización con la persecución de objetivos futuros es que los objetivos son, precisamente, futuros, y una persona que vive de cara al futuro roba al presente su significado. Vivir así hace que el presente se considere meramente como algo para lograr un fin ulterior, cualquiera que sea, y el presente tiene poco o incluso ningún valor; depende de la medida en que contribuye al logro del objetivo.


La Voluntad Humana


Filosofía
La Voluntad Humana
Voluntad (del latín “voluntas”, derivado de “volo”, “yo quiero”) Deseo consciente que lleva al hombre a realizar determinadas acciones.

El idealismo considera, de manera errónea, la voluntad como una propiedad independiente de influjos y circunstancias exteriores, desligada de toda necesidad objetiva, y ve las acciones y la conducta del hombre como una manifestación de la voluntad “libre”, a la que concibe con un criterio idealista.

En realidad, la fuente de la actividad volitiva del hombre dirigida hacia un fin, radica en el mundo objetivo. Reflejado a través del prisma de las condiciones interiores del sujeto (necesidades, intereses, deseos, conocimientos, &c.), el mundo objetivo ofrece al hombre la posibilidad de plantearse fines diversos, de tomar resoluciones, de actuar de tal o cual modo.

No es libre la voluntad que elige partiendo sólo de los deseos del sujeto (voluntarismo, existencialismo), sino la que elige con acierto, en consonancia con la necesidad objetiva. 

Según palabras de Engels, el libre albedrío no significa otra cosa que la facultad de tomar una resolución con conocimiento de causa.

El carácter volitivo de una acción o de un acto de conducta aparece con máxima claridad en los casos en que el hombre, para alcanzar un objetivo, ha de vencer obstáculos exteriores o interiores.

El eslabón inicial del acto volitivo consiste en el establecimiento y en la comprensión del fin; luego, en tomar la decisión de actuar, en elegir los procedimientos más adecuados para dar cumplimiento a la acción. 

Lo decisivo para caracterizar como volitiva una acción dada es que la decisión tomada se haya cumplido
.

El hombre no posee por naturaleza la fuerza de voluntad. La destreza y la capacidad para elegir un objetivo, tomar resoluciones acertadas y cumplirlas, para llevar hasta el fin la empresa iniciada, son fruto del saber, de la experiencia, de la educación y de la autoformación.

viernes, 6 de abril de 2018

La Ternura Humana


Si algún elemento da belleza y sentido a la vida, ese es, sin duda, la ternura. La ternura es la expresión más serena, bella y firme del amor. Es el respeto, el reconocimiento y el cariño expresado en la caricia, en el detalle sutil, en el regalo inesperado, en la mirada cómplice o en el abrazo entregado y sincero. Gracias a la ternura, las relaciones afectivas crean las raíces del vínculo, del respeto, de la consideración y del verdadero amor. Sin ternura es difícil que prospere la relación de pareja. Pero además es gracias a la ternura que nuestros hijos reciben también un sostén emocional fundamental para su desarrollo como futuras personas.
Parece ser que los recuerdos que más nos acompañan en los últimos momentos instantes de nuestra vida no tienen que ver con momentos de triunfo o de éxito, sino con experiencias donde lo que acontece es un encuentro profundo con un ser amado, un momento de intimidad cargado de significado: palabras de gratitud, caricias, miradas, un adiós, un reencuentro, un gracias, un perdón, un te quiero. Son esos instantes los que al parecer quedan grabados en la memoria gracias a la luz de la ternura que revela la excelencia del ser humano a través del cuidado y el afecto.
Paradójico, la ternura no es blanda, sino fuerte, firme y audaz, porque se muestra sin barreras, sin miedo. Es más, no sólo la ternura puede leerse como un acto de coraje, sino también de voluntad de mantener y reforzar el vínculo de una relación. La ternura hace fuerte el amor y enciende la chispa de la alegría en la adversidad. Gracias a ella, toda relación deviene más profunda y duradera porque su expresión no es más que un síntoma del deseo de que el otro esté bien. La ternura encuentra también un espacio para desarrollar su extraordinario valor en los momentos difíciles.
Expresar el afecto, saber escuchar, hacerse cargo de los problemas del otro, comprender, acariciar, cultivar el detalle, acompañar, estar física y anímica en el momento adecuado…, son actos de entrega cargados de significado. Y es que en el amor no hay nada pequeño.
Esperar las grandes ocasiones para expresar la ternura nos lleva a perder las mejores oportunidades que nos brinda lo cotidiano para hacer saber al ser amado cuán importante es para nosotros su existencia, su presencia, su compañía. Nadie puede vivir sin ella porque la vida sería muy difícil si faltara.
Una palabra que va directa al corazón, pues evoca los momentos en los que nos encontramos maravillosamente bien, distendidos, confiados y gozosos de amar y ser amados…Una palabra que sintetiza afecto, calor, dulzura y consuelo. Es la ternura de los padres para con los hijos, de la esposa respecto a su esposo, de los hermanos y hermanas, de los amigos…
Una palabra de la que se tiene a veces miedo, pues no se conoce cuál será la reacción del otro. Hay gente tan especial que se mofa de quien posee este don magnífico de la ternura, pero le llaman sentimental y romántico con sentido despreciativo.
La ternura es un valor tan necesario en nuestra vida como el aire o el alimento. Se alimenta de cosas pequeñas que brotan del corazón: una mirada, una mano, una sonrisa, un gesto, una palabra, un estímulo, un aliento…
Un valor casi imposible de traducir si se tiene la cabeza vacía y el corazón de piedra, si alguien se deja llevar de la molicie o de la pasividad, si se es tan sólo un fuego artificial epidérmico o un momento fugitivo…Una puerta abierta a los sufrimientos más íntimos, más secretos, más recónditos, aquellos que apenas nos atrevemos a balbucir…Una alegría, creación duradera de un amor que crece, de una amistad que se construye…
La ternura, ¿es un riesgo que hay que correr? Sí, el riesgo de la gratuidad. La ternura es un producto raro. Sin embargo, sin ella, el hombre y la mujer no llegan a ser verdaderamente seres humanos. Pero la ternura es a menudo desacreditada ya que se confunde con estados que no son ella. Siempre es peyorativo que alguien es “tierno”. La ternura se confunde con la sensiblería y el sentimentalismo. Es un error, pues la ternura no tiene nada de amaneramiento.
Cuando los fortalezas se derrumban, vamos hacia el otro y tenemos al mismo tiempo miedo de él o de ella por el riesgo de representar un papel que se le asigna. Ante todo esto, tenemos medios para defendernos y neutralizar los ataques de gente desaprensiva. Con ellos la ternura sobra. La ternura aparece cuando nuestras relaciones humanas dejan de ser utilitarias, cuando no esperamos necesariamente algo de los otros. Comienza con el respeto y el reconocimiento de su libertad.
Ella está en la base de una alegría rara pero única: la que se experimenta cuando se da sin esperar inmediatamente nada a cambio.
Es verdad que el amor todo lo vence… es a través de la ternura.

Delirios De Grandeza



Se puede definir delirio de grandeza como una serie de pensamientos, ideas y creencias incongruentes e irreales, en donde una persona se considera especial, superior, más grande y mas importante, que las demás, sin importar su clase social, genero, religión, raza, nacionalidad, edad, profesión, etc.

El delirio de grandeza también es conocido como megalomanía y es una idea y un comportamiento de grandiosidad, una falta de empatía y una necesidad de admiración exagerada, que puede venir acompañada de uno o varios trastornos mentales.

Algunas características de la persona con delirios de grandeza son las siguientes:
Se consideran muy importantes y creen que los demás de igual manera así los ven.

Exageran sus logros y capacidades, esperando ser reconocidos como superiores, se ocupan demasiado en fantasías de ilimitado poder, éxito, belleza, brillantez, etc., exigen excesivamente la admiración de los demás, se muestran en ocasiones arrogantes y soberbios (as), son pretenciosos (as) exigen trato especial y que se cumplan sus deseos, tienden a sacar provecho de los demás y no son empáticos.

Padecen de una vanidad exagerada, pueden llegar a creer que tienen poderes divinos o cierta belleza o inteligencia que nadie más posee. 

Por lo tanto son personas que viven fuera de la realidad.

¿Porque se considera delirio?
Porque es una creencia que no existe, es una ilusión, no es real, solo está en la mente de la persona con delirio de grandeza, en donde se aparenta una alta autoestima que no existe, el sujeto utiliza una máscara de grandeza para sentirse importante.

La persona que tiene un delirio de grandeza o megalomanía está dominada por una idea fija, que es la superioridad, sobrevalora sus capacidades y exagera sus  logros, niega totalmente sus defectos e incapacidades, ya que se considera perfecto y de conducta intachable, se ofende enormemente ante una contradicción, un desaire, un reclamo o un regaño.

¿Qué esconde el delirio de grandeza?
Las personas con delirio de grandeza o megalomanía tienen una autoestima muy frágil, aunque parezca lo contrario. Demuestran seguridad y sana autoestima, pero es una máscara que sirve para ocultar un complejo de inferioridad y una autoestima bastante deteriorada.

Tienen una autoestima muy vulnerable en donde a pesar de las apariencias una crítica los lleva a una fuerte frustración y sentimiento de humillación, pueden llegar a obsesionarse con la crítica y atacar al otro, ya que lo que les interesa es la imagen que proyectan hacia el exterior.

Más que buscar ser el centro de atención buscan ser el centro de admiración, buscan que los demás los atiendan como verdaderos reyes, se sienten fuera de serie, consideran que son demasiado importantes en lo que son, lo que hacen y lo que viven.

Las relaciones amorosas se dan solo cuando la otra parte esta dispuesta a cumplir sus caprichos narcisistas y les adoran, no le dan importancia a las necesidades y deseos de su pareja, a menudo son desdeñosos e impacientes con los demás cuando les comentan  sus problemas, sueños, logros, ambiciones o preocupaciones, menosprecian los logros, los problemas y los sentimientos de otros, creyendo que solo ellos importan, son egocéntricos.


Universos Paralelos


La verdadera diferencia entre los relatos bíblicos y un estudio científico de los orígenes del universo no consiste tanto en el método empleado como en las preguntas planteadas. 

Los físicos y los biólogos de nuestro tiempo se interesan ante todo por los mecanismos mediante los cuales el mundo y la vida han sido formados y que les permiten continuar funcionando. 

Los autores bíblicos tenían una preocupación distinta: querían expresar la continuidad entre la historia de Israel con su Dios, por un lado, y la humanidad y el universo en su conjunto por otra. Querían dar a comprender que su Dios era realmente universal, implicado a fondo en la existencia y la suerte de todo lo que existe.

Además, querían mostrar cómo el mundo tal como lo conocemos fluye de la identidad de ese Dios. ¿Qué es lo que forma parte de esos rasgos esenciales como creado por Dios y, contrariamente, lo que no está en conformidad con su estado de creación divina? 

Comprender nuestros orígenes de esta manera es encontrar las bases que nos permiten vivir como es preciso. 

La preocupación de los autores bíblicos es de esta manera todo salvo teórico. Su búsqueda forma parte de lo que la Biblia llama la sabiduría, la tentativa de llevar una existencia en armonía con lo real.

Ver en los relatos bíblicos de la creación una alternativa a las teorías científicas o una película sobre «cómo era realmente», sería estar condenado a la decepción. 

Si por el contrario intentamos comprender el significado de nuestra existencia, podremos encontrar en dichos textos intuiciones que nos ayudarán a avanzar. 

Si todo procede en definitiva de Dios, la relación con él da la llave para situarnos en una vida que tiene verdaderamente sentido.



Nuestra Mente No Decae


Resulta habitual pensar que todas las capacidades humanas decaen con la edad pasada la treintena, y que la inteligencia no es una excepción a esta regla. Sin embargo, parece ser que esto no es del todo cierto y no siempre ocurre con todas las habilidades cognitivas por igual. 

Podemos creer esto, entre otras cosas, porque un equipo de investigadores ha encontrado indicios de que ciertos aspectos de la inteligencia llegan a su apogeo una vez pasada la juventud, mientras que otras lo hacen mucho antes, alrededor de los 20 años.

A pesar de que todos tendemos a asociar el concepto "inteligencia" al conjunto de habilidades que se ponen en práctica a la hora de completar los famosos test de CI, cada vez se encuentran más capas matices en lo que podría parecer una definición rígida y monolítica. Se ha hablado, por ejemplo, de inteligencia emocional e inteligencias múltiples, concepciones de inteligencia que van mucho más allá de lo que se mide a través de las clásicas hojas en las que hay que apuntar la respuesta correcta. Uno de estos quiebros interesantes en la idea de intelecto se ha dado con la propuesta de dos clases de habilidades cognitivas: las que dan forma a la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada.

Estas diferentes formas de clasificar los tipos de inteligencia no es gratuita: son modelos teóricos que intentan explicar procesos profundos que ocurren en nuestro cerebro y, por lo tanto, nuestra manera de pensar. Por eso resulta interesante cuando se encuentran pruebas de que diferentes tipos de inteligencia evolucionan de forma distinta. En este sentido, un artículo publicado en la Journal of Applied Psychology apunta que, mientras que la inteligencia fluida (es decir, la que va asociada a la resolución exitosa de problemas nuevos) empieza a decaer en la tercera década de vida, la inteligencia cristalizada, relacionada con la gestión de lo ya aprendido, sigue mejorando con la edad hasta que se llega, en algunos casos, a los 70 años o más.

Después de analizar los datos recogidos, los investigadores vieron que las personas de mayor edad mostraron puntuaciones en inteligencia fluida significativamente más bajas que las de las personas de menos de 30 años, especialmente pasada la cincuentena. Sin embargo, en las tareas de habilidad verbal asociadas a la inteligencia cristalizada la tendencia se invertía: la media de puntuaciones que correspondía al grupo de mayor edad era más alta.

Aunque este no es el único estudio que describe estas tendencias en la evolución de estos tipos de inteligencia, sí es uno de los pocos que se centra en el contexto profesional. Investigaciones en esta línea podrían ser útiles a la hora de saber qué tipo de tareas son más fáciles de resolver en una u otra franja de edad, con resultados beneficiosos tanto para la persona como para el grupo de trabajo en el que se encuentra.

Desde luego, ambos tipos de inteligencia decaen con la edad, lo que ocurre es que lo hacen de manera distinta y a partir de un momento de madurez diferente. 

Tiene sentido que sea así. La inteligencia fluida es especialmente útil para adaptarse a entornos relativamente nuevos a los que no se está muy adaptado y que aún puede ocasionar imprevistos dada la poca experiencia del individuo. La inteligencia cristalizada, sin embargo, tiene una aplicación más conservadora, ligada a la resolución de problemas a partir de lo que ya se sabe. 


Estos dos tipos de habilidades se despliegan en etapas diferentes, y nuestro cerebro parece ser capaz de adaptarse a estas etapas ajustándose a lo que se espera de él. 

De algún modo, parece como si la evolución aspirara a hacernos tan sabios como ella.

Comportamiento Humano

El comportamiento humano es el conjunto de actos exhibidos por el ser humano y está determinado por absolutamente todo el entorno en que se vive; tiene influencias más sociales.

El comportamiento humano desde los inicios de su historia se ha tratado de estudiar y comprender, esto para tratar de aprovechar sus características en el desarrollo de actividades o mejorarlo para permitirle al mismo vivir de una mejor manera, ya sea observando sus fortalezas, mejorando esos aspectos y tratar de disminuir las debilidades aumentando la atención en los puntos en los que generalmente el ser humano suele fallar.

Muchos consideran el comportamiento humano algo muy complicado, sin embargo no lo es, puesto que desde sus inicios el ser humano ha demostrado su interés de aprender sobre lo que lo rodea y aprovecharlo para su beneficio y comodidad, si bien el ser humano es curioso, también es creativo, al inventar toda una serie de formas para comunicarse, desde el [lenguaje] por señas, el escrito, incluso el oral, entre otras muchas más cosas que ayudaron a facilitar la vida del ser humano, así como su supervivencia. 

Otro aspecto importante sobre la forma de ser de las personas es el hecho de la manera en la que éstas aprenden; siendo esto la imitación, este recurso es muy utilizado por el ser humano desde la antigüedad, evidentes ejemplos de esto es el hecho de que mediante la copia o imitación se aprende a hablar o caminar. 

Algunos de los inventos se basan en la imitación de la naturaleza como lo es el caso de los aviones, imitando la anatomía de las aves o el del helicóptero, siendo muy parecido a las libélulas. El aspecto del comportamiento, en el cual las personas deben poner atención, es el hecho que la imitación está presente y posee mucha relevancia ya que desde la infancia se fomenta el imitar como una manera de aprender, así se aprende a hablar, caminar entre otras cosas; de esta manera muchos prácticamente adoptan la personalidad de otra persona, por lo cual las personas deben tener cuidado en su forma de actuar, ya que aquellos quienes tienden a copiar lo que ven son los infantes que siempre tienen en mente ser como su “héroe” es decir a quien admiran.

En primera instancia, se tiene a los padres o tutores encargados de los infantes como figura, de los cuales, en sus primeros pasos tendrán como ejemplo durante esta etapa. El comportamiento humano de los infantes, es en su mayoría, el reflejo de lo que observa y oye en su entorno, como su hogar, la escuela o los lugares a los que normalmente concurre, así como de las personas de las que se rodea, padres, hermanos, familia en general, maestros, compañeros, etc.

Cuando el infante empieza a dejar la infancia para convertirse en preadolescente, empezaran cambios físicos y psicológicos, que drásticamente irán en torno a su comportamiento humano, ya que la etapa de cambio, genera la entrada a un nuevo modo de pensar, se viven situaciones muy diferentes que en los primeros años de vida.

El comportamiento de la persona (así como de otros organismos e incluso mecanismos), cae dentro del rango de lo que es visto como lo común, lo inusual, lo aceptable y por fuera de los límites aceptables. 

En sociología el comportamiento es considerado como vacío de significado, no dirigido a otro sujeto y por lo tanto una acción esencialmente humana. 

El comportamiento humano no puede confundirse con el comportamiento social que es una acción más desarrollada y que está dirigido a otro sujeto. La aceptación del comportamiento es relativamente evaluada por la norma social y regulada por diferentes medios de control social.

El comportamiento de la gente es estudiado por las disciplinas académicas de la psicología, la sociología, la economía, la antropología, la criminología y sus diferentes ramas
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Relación con su entorno: el hábitat del hombre no adaptación sino transformación.

El animal está vinculado a su entorno. Entorno en el que encuentra satisfacción a sus estímulos y eso le basta. Es verdad que el hombre también busca la satisfacción de sus instintos pero, al mismo tiempo, se hace cargo de mucho más, conoce otras muchas realidades y se interesa por ellas aunque no le sean útiles ni le proporcionen una satisfacción.

Para la ardilla no existe la hormiga que sube por el mismo árbol. Para el hombre no solo existen ambas sino también las lejanas montañas y las estrellas, cosa que desde el punto de vista biológico es totalmente superfluo.

El animal capta y conoce una parte del mundo lo que necesita del mundo, y eso es para él "Todo el mundo". El hombre está abierto a todo el mundo, o mejor, a todo el ser.



Cosa De Veteranos


Mi querido viejo, pensarás que me gustan mucho las canciones y los versos sobre nosotros los viejos y tienes razón, ¡hay tantas cosas que podemos disfrutar ahora que hemos llegado a estas edades!, entre ellas están las canciones y los versos.

Hablemos del placer de caminar; caminar es una de las más sabrosas actividades humanas; seguramente recuerdas los primeros pasos, los “pininos” (¿de dónde viene esa palabra?) de los bebés que avanzan vacilantes, a veces tropiezan pero siempre están alegres; luego los pasos de los jóvenes que comienzan a conquistar el mundo, pasos firmes, optimistas, y luego los pasos de los adultos, que saben lo que quieren y saben a dónde van.
Seguramente tú pasaste por esas etapas, tal vez no recuerdas tus primeros pasos de bebé, pero sí los pasos apresurados, casi brincando, en tu adolescencia, recuerdas cómo podías subir las escaleras saltando dos o incluso tres escalones, y a veces hasta les ganabas a quienes subían por el elevador.
¿Y los pasos de nosotros los viejos?
Lo primero que sucede, si no tomamos las medidas necesarias, es que parece que nuestras piernas ya no son las mismas; es posible que veas que los muslos y las piernas adelgazaron, aun cuando la barriga siga siendo igual; eso significa que perdiste parte de la grasa que llenaba tus piernas y que los músculos ya no son tan firmes y voluminosos como antes; tal vez haya además ciertas molestias o dolor en rodillas o tobillos, o un dedo que te molesta en las noches o al caminar.
Y puede ser que, casi sin darte cuenta, tus pasos sean ahora vacilantes, pasos pequeños, y tal vez camines con la columna vertebral un poco encorvada, mirando al piso.
¿Es normal esto?, ¡no, de ninguna manera!, caminar así no tiene nada que ver con la edad.
En primer lugar, cuando caminas encorvado no puedes respirar bien y llenar los pulmones de oxígeno, y los pasos breves pueden hacer que pierdas el equilibrio porque tu cuerpo tiene una base de sustentación corta y puedes tropezar o caer.
¿Qué hacer? Recuerda, mi querido viejo, que puedes (y debes) caminar viendo hacia adelante, al caminar erguido te oxigenarás mejor, pero sobre todo, tus pasos podrán ser más firmes, pasos grandes, que aumenten tu base de sustentación al caminar y te permitan sentirte dueño de tu caminar; pasos fuertes, pasos optimistas, pasos seguros, mirando hacia adelante.
“Se hace camino al andar”, dice el poeta; tú tienes por delante mucho camino por andar.
Que nadie te diga que “no se puede”; ejercita tus piernas, disfruta el caminar, rápido o despacio, pero con pasos grandes, firmes, que mejorarán tu salud y te darán más confianza en tu cuerpo.

 


jueves, 5 de abril de 2018

Conceptos De Inteligente



Estamos acostumbrados a relacionar la inteligencia con el raciocinio lógico, con el coeficiente intelectual que determina las habilidades para las ciencias exactas, la comprensión y capacidad de análisis reflexivo, el razonamiento espacial, la capacidad verbal y las habilidades mecánicas.

Sin embargo, en el mundo empresarial se está empezando a tener en cuenta y a valorar más la denominada "Inteligencia Emocional", que determina cómo nos manejamos respecto nosotros mismos y con los demás.
 
La Inteligencia Emocional es un conjunto de destrezas, actitudes, habilidades y competencias que determinan la conducta de un individuo, sus reacciones, estados mentales, etc., y que puede definirse, como la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones sociales.

Las características de este tipo de inteligencia, serían entonces: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que los estados afectivos interfieran con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar con los demás. 

El grado de dominio que alcance una persona sobre estas habilidades resulta decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos progresan en la vida mientras que otros, con un nivel intelectual similar, acaban perdidos en el tiempo…

Viviendo inteligentemente en sociedad.
Hoy se sabe que la Inteligencia Emocional por sí sola tampoco es suficiente, que es necesario complementarla con la llamada Inteligencia Social.

La Inteligencia Social es la capacidad que tiene una persona de entender, y llevarse bien con la gente que le rodea. Es lo que hace que una persona sea capaz de tener mil amigos dispuestos a dar la vida por ella en caso de ser necesario. 

En una palabra: la Inteligencia Social es la parte de nuestra inteligencia que utilizamos para relacionarnos eficientemente con la gente que nos rodea.

Es la cualidad humana que nos permite optimizar al máximo nuestra relación con la gente, sacando lo mejor de ellos, generando el mínimo el nivel de rechazo y consiguiendo los mejores resultados de ellos.

Alguien con una Inteligencia Social muy desarrollada es una persona capaz de entender e intuir qué siente la gente en cada momento, qué necesita, cómo se comporta y qué espera de nosotros. Los políticos, los oradores, los grandes seductores, los grandes vendedores, los profesores que hacen amar lo que enseñan, los hombres de negocios poderosos, etc. son personas con una gran Inteligencia Social.

La Inteligencia Social junto con la Inteligencia Emocional, son, sin duda, las habilidades más útiles para triunfar en la vida. Si sabemos controlar nuestros impulsos y aprendemos a tratar a la gente que nos rodea, seguramente tendremos en las relaciones profesionales, los amigos, los negocios, las parejas sexuales, la familia, etc...

Comenzando otra vez ¿Es usted inteligente?

Recuerde que tener un resultado académico brillante es algo muy bueno, pero no le garantiza el éxito en la vida. Ser un triunfador depende, en mayor grado de la motivación y del grado de empatía que usted tenga en su vida cotidiana; y en la capacidad de demostrar esa empatía.

De acuerdo a esto, preguntemos, ¿Soy inteligente? Mire a su alrededor, y responda sinceramente; si ha alcanzado el objetivo deseado en su vida, si está rodeado de la gente que más quiere y es apoyado por ella en forma incondicional; entonces felicitaciones, seguramente es usted muy inteligente.


El Ser Y La Conciencia


Filosofía
El Ser Y La Conciencia

Estas son unas observaciones sobre términos importantes, de cuya claridad se puede desprender una  mejor comprensión de la vida. Hacen parte del libro “Pequeño Diccionario sobre la Comprensión de la Vida”.

¿Qué es el SER?
SER es la energía o esencia fundamental invisible y eterna de la que todo está hecho. Cualquier cosa que sea o exista, hace o es parte integrante de ese SER. En él formamos el TODO, el UNO, o como se le quiera llamar a la TOTALIDAD o a DIOS.

¿Qué es la CONCIENCIA?

Es la manifestación espiritual individual del SER en las criaturas vivas, que le permite al humano darse cuenta de que existe en este momento en un cuerpo-mente, que puede observar, y que algún día morirá.

La CONCIENCIA despierta es la que decide que la mente quede en blanco o que actúe, bien sea pensando o ejecutando acciones con el cuerpo.

¿Qué es un EGO?
Es una personalidad ficticia que se origina en la observación del entorno y se interioriza en la mente, donde puede cobrar vida. Vive en el pasado o en el futuro (no en el presente), como en sueños; mientras que el cuerpo continúa actuando aquí y ahora.

Cuando la CONCIENCIA está dormida, los EGOS toman el papel de la CONCIENCIA y utilizan la mente, haciendo actuar al cuerpo de manera automática e inconsciente.

¿Qué es el PENSAMIENTO?
Es una capacidad mental exclusivamente humana, que le permite crear lenguajes y símbolos, darse cuenta del paso del tiempo y establecer comparaciones y juicios. Es manejado por la CONCIENCIA o, cuando ella está dormida,  por los EGOS.

¿Qué relación hay entre SER, CONCIENCIA y PENSAMIENTO?
Cuando la CONCIENCIA permanece despierta y maneja el PENSAMIENTO se produce armonía en el humano y llega a comprender que él es una manifestación del SER que está disfrutando de una experiencia transitoria que terminará cuando su cuerpo muera, mientras que el SER continuará siendo eternamente.


Aprender A Perder


Cuando las cosas no son como esperamos, o hay deseos o expectativas que no se cumplen, nos visita la frustración, junto con otras emociones como el enojo y la tristeza. A veces se nos cortan las alas. Y si observamos la vida, hay un continuo de frustraciones que vamos transitando, y son esas pérdidas inevitables. ¿Nos preparan nuestras familias, la escuela, la televisión, la sociedad para sobrellevar de manera saludable las frustraciones de la vida? Claro que no.

Porque todo está orientado para que “ganemos”, para tener “éxitos”, para estar “pum” para arriba, porque si no seremos parte de los “perdedores”, los “fracasados”, los que quedan al margen, “marginados”. 

¿Por qué nadie nos enseña a perder? ¿Por qué no nos enseñan a equivocarnos? ¿Por qué siempre hay que subirse al tren de lo que se supone que es “normal”?
Nunca encontré un curso que diga: “Aprenda a perder y a retirarse a tiempo”, temática que aborda el psicólogo Walter Riso.

Intuyo que lo que pasa es que nos preparan para la lucha, para dejar todo en la cancha, para guerrear hasta las últimas consecuencias, para la exigencia, perfeccionismo. Y así estamos, con índices asombrosos de ansiedad, estrés,  y para contrarrestar esa hiperactividad, sea acude a una gran ingesta de ansiolíticos, comida, consumismo, alcohol y todo lo que calme o anestesie, ahhh!!! y después tomar algo para que te levante al otro día.

Esta vida acelerada no nos da tiempo a la reflexión, los tiempos se extralimitan, se llega más allá de los límites, sin tener en cuenta las consecuencias para nuestras emociones, nuestro cuerpo, nuestras relaciones que se deterioran. 

En una sociedad así en donde el límite es vivido como frustración, esta última es vista como negativa, y no podemos ver su parte funcional y esencial. La frustración aparece cuando nos encontramos ante un límite. Y los límites pareciera que coartan nuestra libertad, como si libertad sería “tener todo”, “lograr todo” y que nada quede afuera.

Dice el escritor Irving Yalom: “El hecho de que “las elecciones excluyen” es el motivo oculto por el cual tantas personas quedan paralizadas cuando llega el momento de tomar una decisión. Cada "sí” conlleva un "no”, y cada elección en un aspecto significa que debe haber una renuncia en otro. Muchos de nosotros nos negamos a entender que los límites, la reducción y la pérdida forman parte indisoluble de la existencia.”

Y así, vivimos juzgando las cosas como buenas o malas, sin darnos cuenta que nos atamos a esas concepciones que pueden ser relativas a la situación que estamos viviendo; y que algo que aparentemente es “muy bueno” quizás no lo sea tanto; y algo que consideramos detestable (como la mentira), puede llegar a ser necesario como parte de un proceso, (no como un fin en sí mismo). 

No percibimos que nuestra manera de estar en el mundo, depende totalmente de nuestra forma de pensarnos a nosotros mismos y de pensar cómo funciona la vida. Vivimos sin cuestionar nuestra vida cotidiana, tememos que nos rechacen, pasar hambre, perder el trabajo, que nadie nos quiera, ser un fracasado, que nos critiquen, y sin darnos cuenta permitimos que muchas de nuestras conductas sean moldeadas por el miedo. 

Y demasiadas veces estamos en batallas que no son nuestras. De hecho, por mi parte he dejado de ver la vida como una lucha, porque eso agota y te mantiene a la defensiva, prefiero frenar mi lucha interna y estar entero para vivir la vida como una aventura.

Aprender a perder es saber soltar cuando todo nos dice que ese no es nuestro camino. Como dice Joan Garriga: “Saber ganar sin perderse a uno mismo y saber perder ganándose a unos mismo”.

Perder significa soltar, dejar de oponer resistencia cuando todo nos indica que nos estamos agotando, que es en vano seguir luchando contra algo que nos insume gran cantidad de energía, nos frustra de continuo, nos desgasta, nos deja impotente o intuimos que lo que queremos lograr es más una cuestión de “orgullo-ego” (o quizás capricho) que algo posible, racional y realmente bueno para nosotros.

Y es todo un desafío soltar, el dolor y la tristeza no estarán ausentes, …se nos van parte, como dice mi amiga María Alejandra Suárez: “Cuando elegimos a veces desandamos caminos, y se nos van partes, soltamos, debemos inevitablemente soltar lo que creíamos que estaba bien, aunque sea algo sólo de uno mismo. Nos desarmamos, nos desgarramos, pero podemos optar por ver cómo salir de las oscuridades más profundas.”

Y cuando aprendemos a perder, y nos aventuramos a hacerlo, andamos más sueltos, nos sentimos liviano, ya no tenemos que mantener todo bajo control (que nos agota tanto), descargamos la mochila, y así podemos mirar al futuro desde un lugar diferente, sin la tenaza de las exigencias (ni hacia los demás, ni hacía sí mismo), disminuimos las expectativa en todo, nos relacionamos más con lo presente que con lo ausente (lo imaginado).

Si aceptamos con amor lo que verdaderamente queremos, es posible que perderemos ideas fundantes que ya no nos sirven, personas importantes que hay que dejarlas ir, proyectos ansiados, trabajos que ya tuvieron su tiempo, cosas materiales, pero nunca perderemos nuestra dignidad como persona, al contrario, la reforzaremos, porque cada pérdida nos da sabiduría y nos prepara para que podamos disfrutar plenamente y sin culpa “cuando nos vaya bien”.

Cuando nos atrevemos a perder, le estamos abriendo la puerta a millones de posibilidades inimaginables. 

Saber perder, es también, saber decir Sí a la vida, y volver a volar!


Aprender En La Diversidad


Con mate o facturas de por medio. Sentados en una confortable sala o en una ruidosa estación de servicio. De a dos o entre cinco. Estudiar en grupo ofrece infinidad de variantes, aunque no siempre garantiza que todos sus integrantes obtendrán buenos resultados. 

De todas maneras, la mayoría de los estudiantes prefiere buscar compañía a la hora de interpretar los contenidos de un espacio curricular. Las razones para hacerlo no son pocas ni triviales.

Reunirse para estudiar permite compartir diferentes puntos de vista acerca de una misma lección y esto, a su vez, ayuda a reflexionar de manera más profunda la materia y a analizarla desde tantas perspectivas como jóvenes se agrupen. 

Además, el aprendizaje mejora sustancialmente porque cada chico juega tanto el rol de profesor como el de alumno, es decir, enseña a sus pares y escucha o pregunta cuando otros exponen. 

"Estudiar en grupo me parece fundamental. En primer lugar, porque la persona se sabe acompañada y, además, porque entre los integrantes se ayudan a entender ciertas terminologías complicadas. 

Conversando cada lección, se aprende de una manera distinta, aunque eso no implica que inventen un vocabulario propio. Es aconsejable no formar agrupaciones demasiado grandes ya que, en ellas, los adolescentes están más propensos a distraerse", manifestó la psicóloga y profesora Carmen Cuesta Santillán. 

La experta indicó, además, que siempre que una persona está próxima a rendir un examen, se muestra angustiada. "Compartir esa experiencia con un par ayuda a ambos a tranquilizarse", expresó.

Un requisito importante para aprender en forma adecuada es reunirse con compañeros afines, que sean igualmente responsables y que prefieran estilos de trabajos similares o complementarios. De esa manera, ninguno de ellos sentirá que es el único que se encarga de todo mientras los demás solamente se divierten. 


Puntos Divergentes



Observo cuánto se obstina el ser humano en imponer sus ideas preconcebidas, que toma por verdades universales.

Detesto la polémica, que a mi modo de ver no es sino una forma de manipulación mental mediante la que se pretende imponer y justificar el propio punto de vista, como si existiera una verdad absoluta. Por mi parte, aprecio la diversidad, que enriquece, que completa y que nos lleva a reconsiderar lo aprendido. Es sana y constructiva. Pero para un intercambio así, es necesario que esta disposición la compartan todos los interlocutores. Y, desgraciadamente, es muy raro poder vivir un intercambio de este tipo en internet, desde el mutuo respeto por las convicciones del otro.

¿Hay que recordar que existen tantos puntos de vista como seres humanos? He volado suficientes veces para ser consciente de que una escena puede ser percibida de forma muy diferente según si se la contempla desde el valle, desde la montaña o desde el cielo. Para reconstruir una imagen tridimensional de un objeto, resulta imperativo fotografiarlo bajo ángulos diferentes, y no es sino a través de la complementariedad de estas imágenes como podremos reconstruir el objeto de la forma más próxima a su realidad.

Debería ocurrir lo mismo en todos nuestros intercambios. La búsqueda de la diferencia solo puede hacernos crecer. En este sentido, me gusta conocer a seres diferentes con los que a veces no comparto más que unas pocas afinidades. No por ello les tengo menos estima y siento menos gratitud hacia ellos. 

Sus opiniones me interesan, mientras estas no se transformen en juicios inapelables. No es fácil, sin embargo, buscar la diversidad constructiva sin caer en la polémica estéril…