viernes, 7 de junio de 2019

El Animal Rumiante


Cuando estamos en carnaval, una festividad que perdura como las flores silvestres, sin importarle en absoluto el clima adverso que desde los tiempos del paganismo ha debido soportar, pase lo que pase, cualesquiera sean los pronósticos, “los diablos se sueltan en carnaval” y la alegría y el desenfreno toman cuenta de nuestras almas en pugna, que se debaten entre lo “diabólico y carnal”  y  lo “sensual y sublime”

Carnaval, para nosotros suena como: primavera, verano, otoño, invierno, navidad, año nuevo, etc. hitos que marcan nuestro pasaje por la vida, como tantos otros que nuestra mente registra y acondiciona en el recuerdo según la profundidad de su huella emotiva.

La sucesión de experiencias de vida van dando forma a nuestro “yo” y su hilo conductor nos lleva a ser lo que “sentimos que somos” en nuestro fuero íntimo, en lo más recóndito de nuestro ser, allí, donde el “yo” y el “ser” se interrelacionan para darnos una expresión exterior, la que se suele identificar como: carácter o personalidad.

El conflicto a superar, es aquél que surge cuando el “yo” que percibimos, no concuerda con lo que pensamos que “deberíamos ser” ya sea esta sensación, el fruto de una severa autocrítica,  o lo que captamos desde el exterior, las señales enviadas por aquellos que conforman el entramado social en el cual transcurre nuestra existencia.

Es allí, en el fuero íntimo de cada uno, donde se realiza el “proceso digestivo”  de nuestras experiencias de vida, veamos:

Cuando yo era un niño escolar, participé, a la par de mis demás colegas de clase, de una exposición cuyo tema versaba en “el proceso digestivo de los rumiantes” y como vivíamos en el campo y nuestras familias tenían vacas lecheras, la disertación derivó forzosamente, a nuestras vacas y su condición de rumiantes, confieso que tal situación, la para mi nueva faceta de nuestras vacas, me resultó, en principio un tanto cómica y comencé a reírme y hacer algunas bromas con los demás niños de la clase.
Cuando la docente dio por finalizada la clase, todos los niños se apresuraron a salir a jugar al patio de la escuela, es decir, todos menos el suscrito, la maestra me detuvo en seco, los métodos pedagógicos de la época lo permitían, me tomo de una oreja, me sentó en la mesa de estudio y me dijo que debía escribir “quinientas veces” la frase: “la vaca es un animal rumiante”.

De manera que me considero con la suficiente autoridad como para referirme a este tema, máxime, cuando aquella lección me ha dejado una profunda enseñanza.

Mientras me dolían y acalambraban los dedos de mi mano derecha, de tanto repetir la misma frase, en realidad no tengo la menor idea de cuántas veces lo hice, pues la maestra consideró suficiente castigo las cinco o seis hojas escritas, ella, mi maestra, me explicó en forma clara y sencilla, el proceso del rumiado y sus resultados, en la nutrición de este noble animal.

La vaca se alimenta, es decir, come pasto, alfalfa, ración, bebe agua, etc. y luego busca un lugar, se echa y comienza  el proceso de rumiado, rumiar implica volver a masticar, una y otra vez, el alimento ingerido, esto le permite extraer todas las propiedades nutrientes del alimento.

Este proceso, una vez aprendido, en aquella inolvidable lección escolar, es el que aconsejo aplicar en nuestras vidas, no tengo ninguna duda, que la criatura humana, debería rumiar, una y otra vez, sus experiencias de vida, volver a evaluar los acontecimientos, tantas veces como fuese necesario, para extraer de los mismos, la mejor de las conclusiones posibles.

Cuando hablamos de experiencias de vida, la propia palabra nos lleva etimológicamente al concepto de experimento y me pregunto: acaso experimentar no es rumiar? No es pasar por distintas etapas un proceso hasta alcanzar un resultado? La experiencia adquirida es aquella que nos permite conducirnos con seguridad por la autopista de la vida, algunos la adquieren y la utilizan, otros, quizás la gran mayoría de los mortales, se comportan como si estuviesen en un parque de diversiones y suben al volante de los “autitos chocadores” hasta que se les termina el boleto,  entonces descienden de sus vehículos y manifiestan doloridos, que dura que es la vida.

En fin, así las cosas, pero como dije al comienzo, estamos en carnaval, y en esta fecha se suelta todo, la mente, el cuerpo, la alegría autentica de quién la disfruta, y la fingida, aquella que se busca encontrar en la falsa sonrisa y que aflora descontrolada luego de algunas ingestas de alcohol, para algunos es simplemente beber hasta obnubilar los sentidos, para otros, es beber y consumir algo más, es intentar alcanzar una quimera, acallar frustraciones que lastiman, esas que en lugar de esfumarse, se aferran con sus garras en lo profundo del alma, bien adentro, donde intenta esconderse ese “yo” interior, que por momentos confunde la conciencia y se parece más a “un me parece que yo soy” les invade la fantasía por algunos instantes de anhelada evasión, hasta que la incertidumbre vuelve, y les deja solos nuevamente, indefensos , frente a sus miserias de siempre.

Otros que se suelen soltar, son los fantasmas, los que no vemos pero sí nos hacen sentir su presencia, ellos juegan a la ronda, tomados de la mano, con “con nuestros miedos, nuestras aprensiones, con nuestros “que dirán” con los “pecados” que hemos ocultado presurosos “debajo de la alfombra” sus ruidos y desenfado sacuden de tal forma nuestra mente cual si fuese un terremoto, y todo, absolutamente todo, se entrevera cual mazo de barajas en manos del destino, y se suman a la ronda todos los episodios de vida que nos han dejado su huella indeleble desde la lejana niñez hasta nuestros días actuales
.

Entonces, no les queda otra, que la de reír, reír, cantar y saltar, sacar a pastar “nuestras burradas”  en el prado del desenfreno, y en plena algarabía, les llegan, como de muy lejos, las estrofas de alguna vieja canción:  “ Ay que beber, bebiendo se es feliz, ésta va por mí, la otra por usted, ¡viva la alegría y el amor!”.

Nuestro Compromiso



Cuando se habla de recursos productivos nos resulta inevitable el referirse a ellos, sin mencionar la evidencia de que los mismos, son cada más escasos y difíciles de obtener y preservar.

Esto que mencionamos es una realidad que se impone y se manifiesta en todas las actividades humanas, incluyendo, como en este caso, la propia tarea intelectual de dar forma y sentido a un conjunto de palabras, que una vez escritas, puedan constituirse en un producto final – en este caso un comentario - que pueda ser un aporte constructivo a la capacidad de análisis de todos los que accedan a su lectura.

El espacio de una hoja en blanco no es ilimitado, y mucho menos lo es, el que pueda dedicar para su publicación, un medio de difusión, el cual debe distribuir con sumo cuidado cada centímetro destinado a cubrir su oferta informativa a los potenciales lectores.

Es la circunstancia descrita, el gran desafío que se debe enfrentar en la elaboración de un tema, sin importar la relevancia e interés que pensamos pueda suscitar, será, la limitación del espacio disponible, sumado a la predisposición del lector a rechazar tramos extensos de lectura, condiciones que imponen al autor de un texto, el uso de toda su capacidad de síntesis creativa en la redacción del mismo.

De manera que intentaremos economizar al máximo el espacio disponible utilizando la clásica ecuación anunciada en el título de este artículo como elemento base para nuestra reflexión.

He aquí nuestro esquema:

En este caso, el Capital, simboliza la riqueza expresiva adquirida a través de la inversión en el estudio, la dedicación, y la constante acumulación de nuevos conocimientos que nos permitan capitalizar las oportunidades que nos pueda brindar el medio, en el cual nos movemos y compartimos con nuestros semejantes.

Lo mismo ocurre con el concepto Tierra, que representa a todos los elementos de apoyo que utilizamos para plasmar una idea en una realidad concreta, como lo puede ser el teclado de un computador o la simple hoja de papel, la cual es el resultado final de una cadena productiva, que comienza en las plantaciones de árboles, y prosigue con la instalación de una planta de producción de pasta de celulosa, hecho que menciono por razones obvias de publica notoriedad.

El Trabajo, es la manifestación de nuestra voluntad, la coronación del impulso creativo, sin el esfuerzo y el sacrificio de la entrega, - tal cual se puede apreciar en el lema que luce el escudo del departamento de Durazno – cuya lectura dice “En pensamiento me centro y me descentro en labor” ningún proyecto que iniciemos en nuestra vida podrá algún día consolidarse.

Sin duda, todas las expectativas de crecimiento y bienestar colectivo que pretendamos alcanzar en nuestra región, implica el compromiso individual de que todo es posible, siempre y cuando, todos y cada uno de nosotros aplique lo que Pichón Riviere definió con la siguiente expresión: “ las cosas ciertamente sucederán cuando entendamos que no somos meros espectadores, sino que todo es posible si estoy dispuesto a decir: Adelante vamos a hacerlo, cuando? Muy sencillo: Aquí, Ahora y Conmigo.



Un Día Cualquiera

Esta mañana  me he levantado observando mi entorno, desde las cosas que conforman mi guarida humana, la cual está impregnada de vivencias propias y extrañas, hasta las apenas perceptibles señales de innúmeras presencias que desde el mundo exterior nos dejan sus huellas como recordatorio de que no estamos solos en el despertar de cada día.

Estas señales del mundo exterior, que han irrumpido, bruscamente, cual si fuesen un vendaval que abrió con su fuerza los ventanales de mi mente,  esparciendo por doquier,  una sucesión de acontecimientos  pasados, que sin lugar a dudas, tenían una estrecha interrelación, con este hecho abominable que los noticieros de  todo el mundo anunciaban,  como si formaran parte de un macabro puzle, que, una vez armado, pondría al descubierto, el trazado de  un plan sutilmente elaborado.

Ahora, en realidad, hay momentos en que me cuestiono, si valdrá la pena continuar con el desarrollo de este artículo,  tal como me ha pasado con tantos otros que he escrito anteriormente, ¿saben el motivo?  La cuestión estriba en que para poder unir las diferentes partes de este puzle que menciono, es absolutamente necesario conocer y sortear los mensajes subliminares, que se han introducido en nuestra conciencia colectiva, a través de innúmeras citas,  que se introducen como mojones, para marcan los límites establecidos entre “lo permitido” y “lo prohibido”.

Como esto insume tiempo  y el crédito de atención, que tu condición de lector tiene incorporado,  es limitado, mucho me temo que no podamos continuar


jueves, 6 de junio de 2019

Nuestro Horizonte


Se pueden construir nuevos horizontes  plenos de esperanza, pero recordemos y tengamos muy  en cuenta, que la autodestrucción, también se construye, no es acto involuntario y casual del cual estemos exentos de cierto grado de responsabilidad.

Éstos, los resultados, son los indicadores del rumbo que hemos tomado, de la órbita sobre la cual nos desplazamos y hacía donde nos dirigimos, cuando analicemos en profundidad nuestra hoja de ruta y la comparemos con las expectativas de desarrollo que nos hayamos formulado, el trazado de las coordenadas nos indicarán el punto exacto del grado de desarrollo humano  que hemos alcanzado.

De todos los seres vivos que habitamos este planeta, el hombre es el único que pareciera  que necesita orientación en cuanto a la razón, si es que la hubo, por la cual ha nacido, de dónde se cree que ha venido  y hacia dónde se dirige, la búsqueda de respuestas a estas incógnitas, han sido desde siempre  el mayor acicate a su intelecto y el punto de partida de todas sus especulaciones
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Lo cierto es que el hombre natural, el que se conduce por la vida inmerso en la vorágine de sus múltiples actividades, se comporta en cuánto a los valores éticos inherentes a su especie como si fuese un trashumante  de rumbo incierto que busca a tientas una senda, siguiendo un imperativo  de superación constante impulsado por aquellos que desde el fondo mismo de la historia le han ido transmitiendo de generación en generación sus impresiones.


Conócete a ti mismo, esta frase atribuida a Sócrates, resume en sí misma la síntesis de de todas las respuestas referentes a la analogía del hombre con el universo, todo lo que existe´, la historia de la creación y desarrollo de todas las inteligencias, puede concentrarse en el análisis de una simple gota de sangre humana.

Yo Permanezco

En la escala evolutiva de la criatura humana coexisten dimensiones, o niveles de conciencia, que se manifiestan en el aquí y ahora de su existencia, no obstante, las vivencias de su día a día, se encuentren extremadamente ligadas o condicionadas por las secuelas de su pasado, o sus expectativas sobre el porvenir, en el sentido de transitar el hoy, como si fuese un simple paréntesis, entre lo que ha sido y lo que se anhela poder ser.

En nuestros días, la sociedad en su conjunto se plantea diversas medidas atinentes a disminuir el alto grado de violencia manifiesta en la actitud de los menores de edad, actitudes que suelen traer consigo desbordes calificados como inaceptables para la convivencia armónica en una sociedad que se precie como civilizada y progresista.

Lo interesante de estas discusiones es que parecen haberse enfocado en un solo aspecto, entre los que pretenden bajar la edad de imputabilidad de los menores y aquellos que manifiestan  que tal medida - bajar la edad de imputabilidad – no resolvería para nada el problema y que además, pondría al país en conflicto con las normas internacionales vigentes sobre los derechos del niño y el adolescente.

De manera que oímos argumentaciones sobre la edad más conveniente para imputar conductas a los infractores a las normas de convivencia social, alegando unos y otros con argumentos muy sólidos sobre la necesidad de “agiornarse”  en cuanto a los cambios que se han producido en la sociedad, como consecuencia de la revolución tecnológica y su impacto en las fuentes de información, sobre todo en lo referente a los “derechos de la minoridad”.

Nos enfocamos en los derechos de cada uno, y descuidamos todo lo relacionado con las obligaciones que el ejercicio del derecho implica, cuando llegamos a este punto nos situamos en la frontera de dos dimensiones , que bien podríamos llamar, “la puerta de la partida doble” vale decir: los derechos se compensan con el cumplimiento de las obligaciones asumidas en el mismo acto, ambos valores suman iguales, cualquier diferencia entre ambos, significará que hemos caído en el incumplimiento o incurrido en el abuso.

Hemos aprendido que el  ser humano es un ser esencialmente social, lo que significa que su sobrevivencia, el simple hecho de estar vivo, es consecuencia ineludible de la acción y voluntad de otros congéneres, quizás otros seres vivos puedan nacer y  desarrollarse en soledad, pero en nuestro caso, si estamos en condiciones de actuar como humanos, será indefectiblemente por causa de que otros humanos de alguna forma lo han hecho posible, no obstante lo evidente de este enunciado, vivimos en un mundo donde no hemos alcanzado la dimensión del agradecimiento y  la gratitud hacia los que han hecho posible que tengamos  alguna noción del verdadero significado de “Ser”

Desde el principio de los tiempos, se nos han inculcado algunas enseñanzas que aún, no obstante el tiempo transcurrido, no hemos logrado comprender en toda su dimensión, nos referimos al conocimientos de nuestros orígenes y nuestra razón de ser en este planeta que nos acoge como residentes eventuales, como pasajeros en tránsito hacia otras latitudes, cuyo pasaje marca claramente la fecha de llegada pero que nada específica sobre el día, la hora de la partida y hacia dónde nos dirigimos.

El pensamiento religioso, nos indica que somos “almas vivientes” y cuando preguntamos ¿Qué es el alma? Nos responden que el alma es la conjunción del cuerpo físico, heredado de nuestros padres terrenales, y el espíritu, el cual es nuestro verdadero Ser, que ha venido a este mundo  directamente de la presencia de Dios.

Otra vez en forma implícita se nos dice que venimos de otro lado, lo que vale decir que somos extraterrestres, y que en este estado en el cual nos encontramos, ocupamos, como medio de transporte, un cuerpo físico, o sea: tenemos un cuerpo, pero no somos solamente el cuerpo,  como si el cuerpo no significara otra cosa que un vehículo en el cual nos conducimos por la vida, al igual que cualquier automóvil, que por mejor modelo que sea, por mayor equipamiento que posea, si no nos introducimos dentro de él, sería incapaz de movilizarse.

Los que hemos adquirido un automóvil para desplazarnos, tendremos que de alguna forma aprender a usar sus comandos, demostrando por medio de exámenes y pruebas de aptitud que estamos en condiciones de conducirlo, solamente entonces se nos permitirá integrarnos al tránsito vehicular conjuntamente con otros medios de transporte,  y una vez habilitados para hacerlo, se nos impondrán severas normas de control que nos indicarán por medio de señales bien precisas, los derechos y las obligaciones que deberemos respetar al transitar.

Entonces, la primera lección que debemos aprender los humanos, es que el vehículo que utilizamos es una herencia, un legado, que somos usufructuarios de un bien, que no hemos pagado por él, y que para utilizarlo, deberemos demostrar que estamos en condiciones de conducirlo, nadie nos pide una licencia de habilitación, pero el mero hecho de intentar desplazarnos, por la senda donde otros congéneres transitan ,implica que asumimos la responsabilidad de respetar las normas establecidas para una correcta circulación.

El grado de evolución de nuestra conciencia se evidencia en nuestro comportamiento social, en nuestra relación con el o los otros que componen nuestro entorno, ¿cuándo?  En el aquí y en el ahora, no es refugiándonos en los hechos del pasado ni postergando nuestro accionar para lo que vendrá en el futuro, los hechos del pasado ya fueron y el porvenir sencillamente no existe, de manera que si hoy no disfrutamos del  hecho de estar presentes, si no queremos asumir nuestra cuota parte en el acontecer diario, el tiempo, que no se detiene, seguirá con su marcha inexorable, sin tener en cuenta nuestra ilusa pretendida evasión.

Nuestro retorno, cuando acontezca, podrá estar pleno de gratitud por la experiencia vivida, por los aconteceres de cada nueva mañana que se alza, cual imaginario telón de un escenario, por ser copartícipes, de esta maravillosa obra divina de la creación, cuyo  guión y argumento se transmite de generación en generación, como las gotas de lluvia o las olas del mar, que nunca serán las mismas no obstante parecer iguales.

Si por alguna causa no lo sientes tal como intento describirlo, si tus días transcurren en una sucesión  de reclamos, si te resultan insuficientes, o por el contrario, como parte de un calendario cuyas hojas se amontonan al borde de la papelera de tu vida, entonces, amigo mío, tendrás que partir cual parten las almas en pena, añorando lo que una vez pudo haber sido , vagando en medio de la inmensidad, cubierto por  el polvo  del pasado que te impide de ver la brillante luz con la cual has venido.

Dicen que a buen entendedor pocas palabras bastan, si la lectura de este artículo te resulta un tanto difícil de comprender, entonces, deberás buscar en los confines de tu conciencia, el grado de desarrollo que hayas alcanzado, y cuáles han sido las dimensiones que tu ser interior ha visitado.


Una mañana, hace muchos años, en el mes de setiembre, en mis tiempos de juventud, estuve sentado en la orilla del mar observando a un grupo de personas, que esperaban reverentes, el amanecer, cuando los rayos del sol emergieron en el horizonte, todos rompieron el silencio con esta solemne expresión: “Yo permanezco”.

El Sabor De La Sal

Cuando hablamos de la naturaleza humana, se suelen mencionar una serie de sentencias, que han sido instaladas en nuestro subconsciente, a través de innúmeras citas cargadas de retórica advertencia, sobre los peligros que nos acechan, cuando nuestra búsqueda de respuestas aún insatisfechas, nos pone en la disyuntiva de:

Acomodar las inquietudes al “status quo” imperante y aceptar la verdad revelada tal cual nos la han transmitido.
O salir al descampado de extramuros, lejos de la ciudadela amurallada de preconceptos que intenta preservarnos de los mortales efectos del mundo “diabólico, solitario y triste”  de afuera.

Parecería ser, que de acuerdo al “autorizado” criterio de los predicadores, todo lo que había que saber, ya fue dicho, lo que nos resta, lo que es arbitrio de la voluntad humana, es el sometimiento y la obediencia irrestricta.

Esto que mencionamos no es para nada algo nuevo, consecuencia de los convulsionados tiempos modernos en los cuales nos ha tocado vivir, todo lo contrario, esta estrategia de dominación, existe desde siempre, desde que los hijos de Dios hemos sido convocados para que hagamos oír nuestra opinión, han aparecido los “pretendidos representantes de la autoridad divina” cuyo insaciable apetito de poder, y su consecuente capacidad de dominación, les impulsa a  ejercer un injusto dominio sobre sus semejantes, ya sea, mediante la persuasión engañosa, o recurriendo directamente al ejercicio totalitario de la violencia.

Para ayudarnos a entender mejor el alto precio que debe pagarse para alcanzar ciertos grados de iluminación, les sugiero incursionar en el pensamiento de los grandes filósofos, poseedores del conocimiento esotérico de los cabalistas, los que utilizando los medios disponibles de comunicación de su época, utilizaron la magia de la palabra escrita y su lenguaje exotérico, para transmitir a los entendidos su enseñanza intelectual y compartir con sus amados discípulos el mensaje esotérico de las señas y los símbolos, lo que sólo podía ser entendido por los iniciados al recibirlo “de mano en mano” .


Quien pretenda conocer el sabor de la sal, deberá, forzosamente, introducirla en su boca y degustarla por sí mismo,  de nada le valdría ningún otro medio, sólo obtendría la imagen exotérica de la sal, de ningún modo el conocimiento, lo esotérico, es decir su verdadero sabor.

La Humanidad “Nuestra”


Esta mañana, al levantarme, se instalaron en mi pensamiento, una sucesión de imágenes intermitentes, como las luces que adornan los arbolitos de navidad, donde aparecían personas de distintas razas, que a medida que surgían, iban conformando un mosaico multicolor, en el cual se podían apreciar las múltiples facetas expresivas que nosotros, los humanos, hemos sabido cultivar a lo largo y ancho del planeta que habitamos, desde mucho antes de que la historia comenzase a registrar y luego intentar  ordenar y compilar, las distintas versiones ,que sobre nuestro origen y razón de ser, se nos han querido transmitir, como un preciado legado de los dioses, a nuestras ansias de saber y comprender, las incógnitas y los por qué, de nuestra  presencia en un habitad compartido con una infinidad de especies a las cuales consideramos inferiores ,y por ende, sometidas a nuestro arbitrio y voluntad.

Si quisiéramos encontrar un denominador común, para toda la gama de sensaciones que germinan en nuestro huerto ancestral, todo parece indicar que las semillas que han dado origen a nuestra especie, han provenido de viveros situados en el exterior de este planeta, lo que nos convierte en algo así como extraterrestres, sentimos en nuestro fuero íntimo, que provenimos, al nacer, de algún lugar lejano , donde estábamos mucho mejor de lo que podamos lograr estar en este mundo, que mirado de esa manera, se parece más a un lugar de prueba, donde tendremos que vivir la ley de obediencia y sacrificio, y anhelar la intervención divina para limpiarnos del pecado original, consecuencia de la desobediencia heredada de nuestros primeros padres.


Esas imágenes, a las cuales hago referencia, son una representación de un “yo” colectivo, o mejor dicho, un “yo” y un “tu” colectivo, pues resulta inadmisible concebirme a mí mismo,  en prescindencia del otro, o los otros, los demás tú, que conjuntamente conmigo, conjugan el verbo que desde el principio dan sentido a todo lo humano.

La Ausencia De Límites

Es muy común, sobre todos en los más jóvenes, la búsqueda constante, de alternativas que les permitan la evasión a todo lo que pueda ser interpretado como una limitación, sea de la índole que fuese, para muchos de los que nadan en el mar de la ignorancia, la verdadera libertad, estriba en vivir fuera del alcance de toda norma que, siquiera intente, poner algún freno, a sus cada vez más acuciantes deseos de poder gozar de una libertad irrestricta.

Ahora bien, hagamos un esfuerzo por entender, qué es, lo que realmente está pasando, en cada una de las incontables constelaciones, que dan vida y sentido a este universo tan plagado de intereses en pugna como lo es sin duda el complejo mundo de las relaciones humanas.

En nuestros días, podemos decir, que hemos dado pasos significativos, en todo lo referente a los Derechos Humanos, mucho se ha legislado sobre este tema, aunque esto no signifique que la mera normativa del derecho, haya tenido como resultado el acatamiento a lo que la ley determina sobre el tema, sobre todo en la protección de los más débiles, como es el caso de las mujeres y los niños, la violencia doméstica, de género, y todos los tipos de violaciones a las que son expuestas las minorías.
Todos los días, las páginas de los periódicos y los noticieros de radio y televisión,  nos ponen en evidencia de cuán lejos estamos de erradicar esta afrenta, verdadero escupitajo en el rostro, a una sociedad,  que contempla, estupefacta, como, al igual que los insectos encandilados, sus hijos se mutilan y mueren, sin ninguna otra razón, que la simple irracionalidad de sus actos.

Todo parece indicar que el hábitat del hombre se encuentra bajo la amenaza del propio hombre, el cual está demostrando, pese a los altos grados de evolución alcanzados en el campo de las ciencias, la tecnología y en el de las comunicaciones - por citar algunos- es incapaz de transmitir valores esenciales a sus crías, las cuales crecen insensibles a las reales necesidades de su propia especie, transmutando el sentido armónico de la convivencia solidaria, por la búsqueda constante del sometimiento de los unos sobre los otros, como si los cimientos heredados por siglos de civilización, parecieran un vetusto y arcaico lastre, de los cuales es preciso liberarse cuanto antes.

Miramos, en nuestra ruta imaginaria, las señales de tránsito, las  que han sido puestas para orientarnos, las que intentan guiarnos con seguridad a nuestro destino, pero resulta que hacemos caso omiso a sus recomendaciones, despreciamos los límites recomendados y nos dejamos seducir por el instinto, ajenos a la razón, optamos por la irracionalidad, actitud propia del que se considera superior o mejor dotado para tomar decisiones, aunque estas decisiones, no sólo nos afecten a nosotros, sino, lo que es más grave, afecten a todos en nuestro entorno, incluyendo, muchas veces, a quienes más amamos en la vida.


Entonces, ocurre lo que sabemos que va a ocurrir, tomamos el volante y, mientras la luz verde esté encendida,  continuaremos raudos nuestra marcha, cuando se enciende la amarilla, aceleramos para intentar pasar antes del cambio, y cuando la luz roja nos indique que debemos parar, la adrenalina acumulada nos inducirá a pensar de que aún es posible continuar y seguimos avanzando…

… El impacto es apenas unos instantes, sus consecuencias suelen durar una eternidad.


Quizás haya llegado la hora de poner un poco más de atención a lo cotidiano, a las cosas que suceden por la sencilla razón de que alguien ha estado allí para hacer que acontecieran, los que cumplen sus roles cuasi ignorados, como las abejas obreras en la colmena, nos referimos a los guardias de tránsito, los bomberos, las ambulancias, los servicios de emergencia, los centros asistenciales, los que hacen lo imposible por la rehabilitación perdida, y …por supuesto, a  aquellos que toman sus palas y cavan las sepulturas.

Titiriteros

La vida que construimos condiciona nuestra relación con los demás, las experiencias vividas, es decir, el acumulado de situaciones de las cuales hemos sido actores, ya sea en forma voluntaria – cuando hemos sido autores o coautores de los mismos – o involuntariamente – cuando los acontecimientos generados por terceras personas nos involucran ya sea para nuestro bien o para soportar sus consecuencias.

Lo que llamamos nuestra vida, aun cuando la vivamos en estrecha relación con las personas que comprenden nuestro entorno, las cuales son parte del entramado social de nuestras relaciones cotidianas, no puede ser vista como la consecuencia de un comportamiento padrón, modelado por las circunstancias comunes que supuestamente nos hemos visto obligados a aceptar, ya sea por sometimiento o sujeción voluntaria.

Cuando nos damos cuenta que nuestra existencia se relaciona en el devenir de los acontecimientos con la existencia de otros seres, otros “yo soy”, formando una constelación de entidades unipersonales que no siempre lograr dominar  el rumbo de sus orbitas, colisionándose, las unas contra las otras, cuando el efecto de este encuentro es armónico, solemos decir que se ha provocado el desprendimiento de alguna misteriosa substancia, que hemos captado cierta “química”  que nos atrae al uno hacia el otro.

Estas atracciones, pueden llegar a mantenerse por largos períodos, incluso  toda una vida.

Cuando este encuentro se produce en circunstancias adversas, conflictivas, inmediatamente activamos nuestros mecanismos de defensa, nos ponemos en guardia, desconfiados, agresivos  y/o temerosos, intentando justificar tal proceder, con el argumento de que tal persona tiene muy “mala onda”.

Tales momentos de percepción de nuestra condición humana, la cual, como lo  hemos expresado tantas veces, es esencialmente social, y, por esta circunstancia, extremadamente permeable a los acontecimientos que se desarrollan, ininterrumpidamente, en este gran escenario donde se exhibe el drama del diario vivir, en el cual, todos, interpretamos nuestro  propio papel siguiendo un libreto improvisado por las circunstancias compartidas.

Quizás, en situaciones como las descriptas, nos preguntemos, por las razones, si es que hay alguna, de que pertenezcamos a una especie, que según nos han dicho, es la única sobre la faz de este planeta que tiene conciencia de ser, es decir, que estamos condenados a saber de nuestra existencia, desde su principio al de su inevitable fin, la certeza del nacimiento y la acechanza constante de la muerte, constituyen elementos centrales del drama humano.

Las preguntas que nos formulamos, requieren alguna respuesta, y esta, la respuesta que afanosamente buscamos, en muy contadas ocasiones surge de nuestro fuero interior, lo más probable es que en el afán de satisfacer la ansiedad que nos embarga en cuánto a los motivos de nuestra condición actual en esta vida, de donde surgen los atributos de nuestra especie, y, sobre todo, hacia dónde nos dirigimos, recurramos a la búsqueda de las distintas posturas que sobre este trascendental tema se nos exhiben por parte de aquellos que se autoproclaman como guías, orientadores autorizados, poseedores de la mística y única llave capaz de abrirnos las puertas del infinito.

El mercado del conocimiento ilustrado que pretende darnos una respuesta a nuestras interrogantes, está atiborrado de ofertas, si pudiésemos recorrerlo, como quién recorre una feria, oiríamos a sus mercaderes corear a viva voz las ventajas de sus enunciados, llamando nuestra atención  a través de la piadosa agresividad de sus argumentos.

En cada rincón de esta imaginaria feria se nos dirá que ese lugar específico, y ninguno de los otros lugares que les circunda, es el que tiene el único conocimiento verdadero, que es a ellos, y solamente a ellos, que se les ha conferido el poder de llevarnos a la salvación , al encuentro del paraíso perdido.

Al transitar por ese mundo, el llamado mundo de los “ismos”  veremos que el simple hecho de estar vivos, nos convierte en una valiosa mercancía, una presa apetecible para ofrendar a sus dioses, ya sean éstos dioses, canonizados, idealizados,  o deambulen perdidos  por las sendas del nihilismo.

Encontraremos allí, capitalismo, fascismo,  comunismo, cristianismo, islamismo, judaísmo, existencialismo, materialismo, ateísmo, etc. etc. todos con su dogma debidamente estructurado, férreo, inconmovible, plantado con todas sus huestes en el campo de batalla, con la finalidad de luchar hasta el fin contra todos los demás, porque,  para el ismo, los demás están en el error, sumidos en la ignorancia y deben ser destruidos , humillados ,para que de esta forma acepten “nuestra verdad”  la única, la verdadera.

Es que parece que para asegurarnos el porvenir, debemos estar protegidos por la coraza de nuestro credo, el dogma nos exige no salir de sus bien delimitados confines, fuera de sus fronteras está la perdición, lo expresamente prohibido
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Para los ismos, la tierra aún es como un plato, afuera seremos atrapados por las tinieblas y caeremos inexorablemente al abismo.

Detrás De La Pequeña Cuesta


Parado en la cima de mi pequeña cuesta, descubro un nuevo cielo y un sinnúmero de estrellas  que la pequeña mísera cuesta me ocultaba, y al final del nuevo horizonte que se habría ante mí, emerge desafiante la cima de otra pequeña y mísera elevación, que me extiende sus brazos en forma de intrincados senderos como invitándome a sumergirme en su seno, descubrir sus entrañas y nutrirme de sus secretos.

Hay días en que la añoranza paraliza mis torpes avances, cuando las imágenes de un tiempo que ya fue, se clavan profundamente, como un punzante cilicio que desgarra con sus dientes de acero, los sentimientos que anidan en lo profundo de mi ser y que me gritan miles de súplicas y reproches, como el canto de las sirenas que conducen al abismo de la negación, la angustiosa sensación de no ser nadie sin nuestro entorno perdido.

“Todo es energía, el amor, el odio, la envidia, los sentimientos, los pensamientos y para que sepamos manejar bien nuestra propia energía tenemos el libre albedrío.

Y a través de varias vivencias agradables y desagradables, de pasar por muchas experiencias a veces muy dolorosas, tremendas, muy fuertes de aprendizaje, sabemos reconocer los beneficios que otorga la energía de lo bueno.

Pero para eso tendríamos que hacer un largo aprendizaje para llegar a saberlo y para ello teníamos que ir a una escuela, a la escuela de la vida, a la escuela del mundo.

Es la escuela de la vida mi gran oportunidad por eso es tan importante y es lo único realmente mío que tengo, mi propia vida.

Y debo saber que esta vida, la vida de todos los días, es la que me proporciona el verdadero aprendizaje, del vivir.

En el arduo aprendizaje del vivir aprendemos a manifestar la esencia, a través de las diferentes expresiones de nuestro accionar, de nuestros pensamientos, sentimientos, y de los hechos en que tomamos parte.

Nos movemos entre el odio y el amor, entre el bien y el mal.

Las circunstancias adversas siempre nos enseñan algo. Y debemos preguntarnos:
¿Qué debo aprender de esto que me pasa? para no repetir otra vez la misma historia.
Pero siempre cambiamos después de atravesar una crisis.

Nunca somos los mismos luego de una situación límite y a veces esa situación nos hace tocar fondo.
Está en nosotros el saber levantarnos, en la adversidad para ser mejores y más fuertes o caernos sin saber levantarnos del abismo de la desesperación y la angustia.

Hay un dicho: Santos no son los que nunca cayeron, sino los que siempre se levantaron.

Y a veces ¡qué largos, estrechos y difíciles caminos tenemos que recorrer para llegar a la paz y la felicidad dentro de nosotros!”

Elsa Bianco – Aprendiendo a Vivir,  páginas 38 – 40

Los Dueños Del Tiempo


Estamos tan acostumbrados a que los días transcurran, uno tras otro, que nos parece que la vida no es otra cosa que una sucesión interminable de espacios de tiempo a los que llamamos minutos, horas, días, semanas, meses, años, etc.

Ahora, ¿existe el minuto siguiente? ¿La hora siguiente? ¿Los días, semanas, meses, años, etc.?
En realidad, lo que aún no ha sido creado, no existe, damos por descontado que tendremos el minuto siguiente, la hora, los días, y así sucesivamente, en una secuencia natural, de la cual nos hemos apoderado, tal como si fuésemos los creadores, amos y señores de todo lo porvenir.

Esa ilusión, de que el tiempo nos pertenece, es la que nos lleva a pensar que podemos hacer uso y abuso de todo lo que gira en su entorno, el ayer ya pasó, hoy, no sé si lo podré realizar, pero mañana… ha… mañana sí, sin duda, comenzaré a realizar lo que no pude o no quise hacer, ayer, antes de ayer, o quizás hoy mismo.

Nosotros transitamos por la vida y lo que la vida consume es tiempo, de no contar con este precioso elemento, tan esencial como el aire que oxigena nuestros pulmones, la existencia, tal como la percibimos, dejaría de ser, nos sentimos atrapados por el tiempo, de la misma forma que los objetos, sujetos como a una ley de gravedad que nos condena a no poder salir de la materialidad que nos rodea.


miércoles, 5 de junio de 2019

El Valor Agregado


Cuando dedicamos algunas líneas para hablar sobre El Valor Agregado, el pensamiento y la intención nos lleva a relacionar este término, con factores relacionados con la incorporación de valor a los productos primarios a través de la transformación de los mismos en producción final de bienes y o servicios que generen una mayor participación de recursos humanos y horas hombre calificada.
También se menciona este término cuando hablamos de política fiscal, de la necesidad de las economías nacionales de una mayor y mejor redistribución de la riqueza, mediante la aplicación de tributos que graven la cadena productiva con un impuesto al consumo, el cual es conocido internacionalmente como: Impuesto al Valor Agregado.

Un tema importante y recurrente que no se agota, que seguramente su vigencia se mantendrá latente, a medida en que las economías crecen en complejidad y los efectos de la llamada globalización, la cual nos amplia mercados pero también nos torna cada vez más vulnerables a lo que pueda suceder en cada rincón remoto del planeta.

Pero esta vez quiero poner un dique en la corriente del pensamiento tratando de evitar que el mismo se precipite en los profundos surcos ya mencionados e intentar un ligero desvío que nos permita incursionar por algunas sendas menos transitadas pero igualmente interesantes de incursionar. 

 Ahora bien, reflexionemos, ¿qué significa para nosotros nuestra propia vida? Hemos dicho que la existencia es un desafío individual indelegable, sin duda no existe un desafío más importante, una empresa de mayor trascendencia, que la de construir con los elementos que estén a nuestro alcance, una vida digna que nos identifique con los valores inherentes a nuestra condición de pertenencia a la raza humana.

Sin duda alguna, la vida es un desafío, y un desafío significa enfrentar la adversidad, correr riesgos, esforzarse por vencer y luchar hasta alcanzar la victoria, esto es la vida.

Si alguien puede creer que esto que digo es fácil de realizar, entonces nunca se ha tenido que enfrentar seriamente con la adversidad, y si nunca se ha tenido que enfrentar seriamente con la adversidad, no conoce nada de los valores humanos, porque los valores humanos sólo crecen en medio de la adversidad.


A lo que hayamos recibido, además de ser gratos por quién nos lo haya proporcionado, debemos agregarle más valor, multiplicar lo que se nos ha dado y que aún no estamos en condiciones de devolver, para que podamos ser merecedores de ser llamados dignos de recibir la gloria del triunfo, esto es El Valor Agregado al que hago referencia en este artículo. 

Podría hablar horas y horas sobre este tema, pero dejémoslo aquí, les he sembrado unas cuantas semillas de inquietud, el resto es tarea individual de cada uno. 

Hablemos Simple Y Claro



Voy a intentar abordar un tema, que seguramente, es uno de los cuales hemos oído hablar más, desde los albores de nuestra toma de conciencia de que somos parte de un mundo que nos rodea.

Quién de nosotros no ha sido testigo, de las diversas formas, en que, nosotros los humanos, nos explicamos y transmitimos la noción, de que existe un Dios omnipotente, que escucha nuestras oraciones y súplicas, y al cual debemos recurrir cuando nos vemos en dificultades que superan nuestra capacidad de resolución.

En nuestro entorno, siempre nos han rodeado imágenes de rostros idealizados, las cuales representan, a hombres y mujeres, que han dejado de ser, precisamente, hombres y mujeres, para ser recubiertas por un halo solar, que las convierten en poderosos mediadores, entre nosotros, los pecadores mortales, sujetos a un cuerpo de carne y hueso, sexualmente definido, y nuestro creador al que llamamos Dios.

Estas imágenes de personajes asexuados que han superado las limitaciones de la carne, nos son presentadas, como personajes santificados, cuando utilizo el término asexuados, es porque jamás les veremos en una relación directa con el sexo opuesto, las que han nacido mujeres, son vírgenes, y los que se nos representan como varones, son castos y santos, nunca les veremos asociados a lo que llamamos una vida en familia. 

La salvedad a estas imágenes, que se han enquistado en nuestro subconsciente, es la de la “sagrada familia” compuesta por José, María, y el niño Jesús, pero claro, acompañada por la correspondiente aclaración: que José no es el padre de Jesús, y que María, es madre, pero “sin pecado concebida” por obra y gracia del Espíritu Santo, dándonos el mensaje, de que todos los demás concebidos en este mundo, nacemos bajo el signo pecaminoso de “ las debilidades de la carne.”

El mundo occidental y cristiano, al cual pertenecemos en estas latitudes, ha sido impregnado de éstas imágenes, todas las religiones que se sustentan de este tronco inicial, recompuesto a la voluntad, interés, y capricho, de un poderoso emperador, llamado Constantino el Grande, de una forma u otra, rinden tributo a este personaje, de carne y hueso, como cualquiera de nosotros, pero que contaba con la poderosa arma del poder, y de los recursos que de éste emanaban, para condicionar desde entonces, nuestro modo de pensar y adorar.

Nuestro Mejor Lugar


 Estos días estamos siendo saturados por la propaganda preelectoral para las próximas elecciones donde se elegirán las autoridades que deberán representarnos, a todos los que somos potenciales electores, en la conducción de la administración de este lugar, un lugar, que, por las razones que cada uno pueda esgrimir, es el que compartimos con otros conciudadanos, con quienes conformamos esto, que entre todos se ha construido.

En la medida en que nos sintamos parte integral de esto, en que sepamos que lo que tenemos no es un simple lugar en el cual “alguien” o “ algunos” cada cierto tiempo deberá conducir su destino, para bien o para mal del conjunto de todos, y, cuando digo todos, me refiero a ti, a mí, a mis familiares, amigos, vecinos, a los de este barrio y a los que viven en los otros barrios, pueblos, villas, ciudades, en los pobladores urbanos y los que habitan en áreas rurales, todos es mucho más que uno o algunos, todos constituimos ciudadanía, todos, absolutamente todos, sin exclusiones, compartimos y damos sentido a esto, y esto, no es otra cosa que una realidad que nos identifica, que nos ubica , no solamente en un mero punto geográfico de una nación, sino , y esto es lo más importante , nos esboza el perfil humano colectivo, el cual podrá gustarnos o no, pero es la imagen que generamos , esto, es nada más ni nada menos, que el lugar en el cual nos está tocando vivir.

El mejor lugar no podrá construirse jamás sin tu propia participación, nadie puede , y si pudiese, no debe, hacer por ti, aquello que tú deberías realizar por ti mismo, de manera que si lo que pretendes, es transformar el lugar donde vives, en el mejor lugar para vivir, no basta con dejarte horadar los oídos por la propaganda un tanto compulsiva de algún pretendiente a Mesías, que te promete ser el salvador y redentor de todas tus dificultades ciudadanas, si sólo le sigues y le proporcionas tu voto en la próxima elección.

El mejor lugar, dependerá siempre de ti, de tu proyecto de vida, de lo que estés dispuesto a invertir para alcanzarlo, sin tu esfuerzo y sacrificio personal, nunca podrás concretar tus metas.

Volviendo al principio de este artículo, te sugiero que prestes atención a lo que suena a tu alrededor, lo que pasa delante de ti , en esta verdadera calesita de promesas que gira y gira, saturando nuestra vista y audición con las más variadas ofertas de buen gobierno, y poniendo cierta distancia, como quien se dispone a observar una obra de arte, te detengas a contemplar sus luces y sus sombras, sus proporciones, la capacidad expresiva de su autor, y sobre todo, si le encuentras algún valor ético o estético a tal representación.

El mejor lugar lo disfrutaremos todos, sin privilegiados ni excluidos, cuando todos y cada uno, tanto tú como yo, nos decidamos a ser cada día mejores personas, a superar nuestras propias limitaciones, no importa la relevancia de lo que hagamos, ni a la mal llamada clase social de donde provengamos, lo que verdaderamente importa es que si eres un obrero o un empleado, que seas un buen obrero y un buen empleado, que si eres un empresario o un comerciante, que no evadas tu responsabilidad social, lo mismo vale para cualquier actividad que se realice o para el grado de instrucción que hayas alcanzado.

Si quieres un mejor lugar para vivir, comienza a construirlo ahora, ¿mañana? Ese mañana no lo esperes, porque ya pasó.


Los Sobresalientes


Hay pocas personas que alcanzan la total extensión de su capacidad durante el transcurso de sus vidas.

Se ha demostrado que la mayoría de la gente no utiliza más allá de un 5% de su capacidad intelectual.

En años recientes, muchos científicos se han dedicado al estudio de la capacidad humana. Esto se ha denominado: " ANTROPOMÁXIMOLOGIA”

Todos hemos notado que hay personas sobresalientes en el mundo.¿ Qué es ? lo que hace la diferencia entre éstas y el resto de nosotros.

Este pequeño grupo (0,5% - 1% ) son los que vibran o conmocionan a los demás.

Todos los grandes personajes de la historia han sido de este calibre.

Aunque esta posibilidad no está limitada a los que han sobresalido sino que cada persona tiene el mismo potencial, todos debemos y de hecho tenemos la grandiosa oportunidad de por lo menos intentar lograr el desarrollo máximo de nuestra capacidad.

Para que podamos evaluar y analizar nuestra propia capacidad de desarrollo, aquí 
se detallan algunas de las características de aquellos que alcanzan ciertos grados de destaque.


El conocimiento y sobre todo la aplicación de éstos atributos en nuestras propias vidas nos ayudará a lograr integrarnos a este selecto grupo de triunfadores.

He aquí los atributos que hacen la diferencia, “el valor agregado” que hace diferentes a las personas que logran el éxito en sus emprendimientos:

1 ) Nunca quedan satisfechos con su nivel de desarrollo; siempre quieren exceder lo 
Realizado anteriormente.
2 ) Evitan las situaciones cómodas. Hacen las cosas aunque no les gusten porque 
saben de la importancia de su realización.
3 ) Tienen metas apremiantes. No sólo sienten que DEBERÍAN hacer algo, sino que 
les impulsa la voluntad de que TIENEN que hacerlo.
4 ) Nunca culpan a otros. Resuelven los problemas. Cualquier tarea es un desafío que 
hay que superar.
5 ) Les gustan e incentivan los riesgos. Pero toman estos riesgos con juicio y
moderación-
Nunca toman riesgos con descuido y sin calcular. Evalúan y proceden con tacto y 
sin temor
6 ) Tienen VISIÓN son capaces de prever en sus mentes los resultados antes de 
embarcarse a la ejecución del plan propuesto.
7 ) No son esclavos del trabajo, sin embargo si deben llevar a cabo algo, trabajarán 
las 24 horas del día si es necesario.
8 ) Se manejan bien con las presiones. Reconocen que a nadie le interesa si están 

nerviosos o presionados. Saben que sólo ellos deciden qué hacer con sus vidas. Necesitan la tensión de la exigencia, pero confían en su capacidad de decisión.
9 ) Son objetivos. No son egoístas. Dejan que otros reciban el reconocimiento de un 
atributo cuando se lo merecen.
10) Comprenden la naturaleza de la energía. Saben que si aplican suficiente fuerza 
energética serán capaces de mover cualquier cosa.
11) Saben el significado de nutrir. Edifican y nutren a otros, siempre dejan las cosas
mejor de como las encontraron.
12) Entienden la sociabilidad. Disfrutan de los demás pero no dependen de ellos, se 
alejan de sus amigos y las diversiones si hay cosas más importantes o prioritarias 
que realizar.
13) Utilizan y entienden la auto-disciplina. No dejan que los hábitos, deseos y faltas 
los controlen pues han desarrollado la capacidad de controlarse a sí mismos. 
14) Tienen CORAJE. No son reacios por que los demás no se atreven a hacer algo.
Toman decisiones y no vacilan. 
15) Tienen confianza en sí mismos. No dudan ni titubean. Su confianza se nutre de 
acción y obras. 
16) Entienden la importancia de vivir en el presente. No viven con los laureles del 
ayer ni con las aspiraciones del mañana; ellos apuntan a lo mejor en el presente. 
17) No se preocupan por los errores pasados y nunca basan las decisiones de hoy en 
los errores del ayer. Esperan y viven por el éxito del presente. 
18) Reconocen que las experiencias vienen individualmente y no por grupo. 
Cuando reciben alguna capacitación, aplican las enseñanzas a sí mismos y no se 
escudan ni están pendientes de los errores de otros.
19) Son rápidos para perdonar, olvidan y siguen hacia delante desde dónde están.
Saben cómo perdonar sus propias fallas. 
20) Comprenden la importancia de la empatía, ellos son capaces de interpretar los 
sentimientos de otras personas, desarrollando al máximo esta cualidad. 

Las Garras Del Consumismo

En los países desarrollados dónde las personas tienen acceso a innumerables ofertas de la más variada gama que podamos imaginar, dónde la única limitación la constituye el nivel de ingresos del individuo o su núcleo familiar, existe una creciente preocupación por intentar orientar a las personas a que puedan ordenar sus finanzas y de esta manera balancear su frenético ritmo de gastos con los ingresos que obtienen.

La sociedad en términos generales cuida su crédito porque, sin él, literalmente desaparecen las oportunidades de todo tipo, que a diario se ofrecen, para aquellos que encuadran dentro de la definición de buenos pagadores.

La crudeza de esta realidad nos indica, que, si una persona no tiene crédito, por mas efectivo que maneje, sencillamente no existe, la ausencia en los registros de las controladoras de crédito y el hecho de no tener antecedentes en la materia les impide el acceso al sistema de tal modo que la persona solo podrá moverse dentro de las limitaciones de su poder adquisitivo en efectivo, no podrá contar con ninguna otra alternativa bajo ningún concepto.

Eso para una sociedad de alto consumo es una razón más que suficiente para que se busque, por todos los medios, mantener una conducta crediticia confiable.

No obstante, ante la tentación creciente de ofertas verdaderamente increíbles, es muy común vivir al filo de la navaja, al borde del abismo, contrayendo compromisos de pago que no pueden ser cubiertos en las fechas previstas de amortización, ocasionando altos costos adicionales por concepto de intereses y las consecuentes restricciones en la concreción de nuevos créditos en el futuro, los cuales si los obtienen, serán en condiciones desventajosas con relación a los obtenidos anteriormente.

Esta situación ha llevado a crear verdaderas crisis de relacionamiento en los núcleos familiares, siendo una de las principales causas de ruptura de esos vínculos.

El exceso de consumo está considerado como una verdadera plaga y es motivo permanente de atención por las autoridades de gobierno así como de agentes sociales y predicadores de todas las religiones.

Una sociedad desarrollada está orientada al consumo al punto de no concebir otro medio de subsistencia, la sociedad de consumo pregona el concepto del hombre de pie,
seguro de si mismo, capaz de producir bienes y servicios que redundarán en mayores ingresos, ingresos que se volcarán nuevamente al mercado a través de ofertas de bienes de consumo, seguros de vida, inversiones, viajes de placer, etc. etc.
Si en estas sociedades existieran economistas como los que pululan por nuestros medios subdesarrollados, que pregonan la contracción del consumo, para generar recursos para el pago de deuda externa y atender las necesidades del Estado, no sólo serían tratados de ignorantes sino que les dirían: Señores, el hombre debe estar de pie, confiado en si mismo, capaz de producir bienes y servicios, de obtener un ingreso digno y gratificante el cual volcará nuevamente al mercado, esa es la fuente de la inversión, la inventiva, allí están los nichos de mercado ha satisfacer los cuales darán ritmo a la creatividad de los empresarios y medios de difusión, el hombre con capacidad de consumir es la vida de todo el sistema.

La persona sin trabajo y sin un salario digno es un miserable, un esclavo, un demente enchalecado con el mas siniestro de los chalecos de fuerza, el chaleco económico, impuesto por los popes del sistema, los que son guiados por los que viven fuera de la caverna, los creadores de la Biblia económica para aplicación en los países que deben mantenerse a toda costa sometidos y dependientes.

No es de extrañar que se escandalicen cuándo hablamos de estas cosas, no estamos saliendo del libreto autorizado, decir que la política económica y la fiscal, son herramientas que deben estar subordinadas a la política social, para ellos es una herejía, pero nuevamente reafirmamos, la economía es una ciencia social, sus principios están íntimamente relacionados con el resto de las ciencias sociales, su razón de ser es la sociedad en la cual está inserta, el éxito de su aplicación se mide en la calidad de vida de los habitantes de esa sociedad, cuando sus resultados se miran con beneplácito por otros lares, sabremos a ciencia cierta a quién representan y sirven. 

Como puede apreciarse existe una marcada diferencia entre las políticas económico-sociales aplicadas en el mundo desarrollado y las medidas que se implementan en nuestro medio, diferencias que asocian subdesarrollo a subordinación y dependencia.

Meditar sobre estos temas nos ayudará a comprender el altísimo costo social que soportan los países que padecen las recetas de los chalecos económicos, recetas que son concebidas para aplicar en el mundo subdesarrollado pero que son inadmisibles e impracticables en el mundo desarrollado, ¿ por qué será ?.

La Conducta Sexual De El Clero ¿El Huevo O La Gallina?


Los acontecimientos que han escandalizado a la opinión pública mundial en estos últimos días, referente a las denuncias de abusos sexuales por parte de algunos sacerdotes católicos, abusos, que han sido perpetrados a lo largo de toda su vida clerical, que no han sido consecuencia de un impulso involuntario o debilidad circunstancial, sino producto de toda una gama de perturbaciones, surgidas en la maquiavelista impronta de los seminarios formativos, dónde se cultivan, en el nombre de dios, -con minúscula- conductas reñidas con lo que la “letra de la Ley” divina, ha decretado en cuanto a la moral y las buenas costumbres.

Este tema, dista mucho de ser considerado, un fenómeno contemporáneo, fruto de la “modernidad” que todo lo corrompe, la pérdida de valores, o la crisis económica y social, si así fuera, tendríamos que pedir urgentemente a los cielos, el envío en forma inmediata, de nuevos mandamientos, que sustituyan los viejos escritos de Moisés, por otros que puedan estar más en sintonía, con los traumáticos cambios que sacuden este mundo globalizado.

La historia, que todo lo registra, el tiempo Transcurrido, que nos ha permitido “desclasificar” archivos celosamente guardados por la censura, nos permite tomar conocimiento de cómo han sido las cosas desde siempre, es así como sabemos cuántos prelados de la antigüedad, muchos de los cuales han sido canonizados y cubiertos por el manto de la santidad, han incurrido en las mismas desviaciones, por los siglos de los siglos, amén y amén.

Algunos de estos clérigos, en la actualidad, han sido suspendidos de sus funciones clericales, por realizar actividades no compatibles con los votos realizados en su ordenación,

A esta altura de los acontecimientos, resulta obvio, que hay que poner “algo más”, en el análisis de los “por qué” ocurren estos hechos, llamados aberrantes por la sociedad en su conjunto.

Y como principio requieren todas las cosas, nada mejor que recurrir al Génesis, el libro escrito por Moisés, el cual da comienzo a la historia canónicamente aceptada, del origen del hombre en el planeta tierra.
El capítulo 1, dice lo siguiente, leamos:
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Y les bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1: 27 – 28.

Ahora bien, ¿Qué se nos está diciendo en estos versículos?, permítanme, que haciendo uso de
Es conveniente agregar la siguiente advertencia: “la interpretación de estos pasajes bíblicos pueden dañar la sensibilidad del lector”, una vez hecha esta salvedad, autorizo al lector a cerrar sus ojos, si está leyendo, o a taparse los oídos, si alguien se los está leyendo, para evitarme el escándalo que les pueda provocar.

Lo que entiendo yo que se nos dice, es que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, por lo que interpreto, que lo que Dios nos proveyó, es un cuerpo físico perfecto, y por lo tanto, nada vergonzoso y censurable puede haber en él, ¿no? ¿Y qué es lo que ven mis ojos y puedo verificar en mi propio cuerpo? Que el cuerpo de Adán tiene un pene y dos testículos, y que la mujer, Eva, extraída de una de sus costillas, tiene una vagina y un clítoris.

Si a esta primera verificación, le agrego que se les mandó fructificar y multiplicarse, al punto de henchir la tierra, sin decirlo en forma explícita, me parece que les dijo,- en mi básico español así lo entiendo,- “les ordeno que tengan una vida sexual activa, para que puedan cumplir con este propósito, fundamental en el Plan, que Yo, Dios, he preparado “ para todos los seres humanos” y cuando digo todos, no encuentro ninguna distinción entre mí, mi mujer, sacerdotes o monjas, por cuánto también ellos son provistos de los mismos enseres, vale decir, pene, testículos, vagina, ovarios, etc. etc
.
Corroborando, mis dichos, me remito a las palabras escritas por Moisés: Y dijo Jehová Dios: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” Génesis 2:18
“Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.” Génesis 2: 22-24
En buen romance, en el sentido literal de la palabra: el hombre y la mujer son una sola carne, cuando se consume el acto sexual, en otras palabras, puede haber un sinnúmero de variedades de practicar sexo, pero para ser una sola carne el hombre y la mujer, es necesario que el hombre se introduzca dentro de la mujer, ¿cómo lo hace? Considero innecesaria la respuesta.

Lo que entiendo yo de este precepto bíblico, es que la práctica sexual es una condición básica de la criatura humana, el haber experimentado, alguna vez, una vida sexual plena, es esencial para un sano equilibrio emocional, sabiamente ,el escritor satírico romano, Juvenal expuso:      “ Mens sana in corpore sano” me podrán decir que existen infinidad de personas, que por diversas circunstancias, se abstienen de practicar sexo, y yo digo que está bien, siempre que sea por su libre y espontánea elección, cada uno es dueño de actuar de acuerdo a los dictados de su propia conciencia, esto constituye el Libre Albedrío del hombre, … y el de la mujer, por supuesto.

Pero volvamos al principio, al título de este artículo, me pregunto: ¿es admisible?, a la luz de la verdad revelada, a la que hemos hecho referencia, aceptar como una condición ineludible, que tanto el hombre, como la mujer, que pretendan seguir una vocación religiosa, tengan que hacer votos de abstención sexual, renunciando a los atributos que Dios les ha dado al momento de su creación? ¿La vocación sacerdotal, es excluyente de la práctica sexual? Me pregunto una y mil veces: ¿por qué?


El sacerdote, tiene un pene y la monja sin ninguna duda, una vagina, por lo tanto el sacerdote y la monja, aún en la soledad de su claustro, naturalmente tienen, aunque lo nieguen, algún tipo de estímulos sexuales, la intensidad de éstos estímulos es algo que cada uno lo sabe en lo profundo de su intimidad, mucho se ha hablado sobre el sometimiento de los deseos de la carne, de cinturones de castidad, de autoflagelación, de azotes, ayunos prolongados, dolorosas penitencias, etc. tales prácticas suelen traer trastornos severos de conducta, de comportamiento masoquista, se podrá intentar revestir la libido de santidad, cuidar las formas exteriores, pero nada puede ocultar lo inocultable.

La iglesia ha asumido una actitud francamente hostil, hacia cualquier tipo de expresión homosexual, se presiona abiertamente a los gobiernos del mundo, para que éstos les nieguen derechos y representatividad, para que les cercenen espacios, en un vano intento de pretender tapar el sol con las manos, cual si fuesen inquisidores medievales que mediante la condena y el terror, imponen su sacrílega voluntad.

La homosexualidad, no es una conducta aberrante, es una opción, una forma de expresar su sexualidad, sin permitir la represión de sus impulsos y preferencias, en cambio, las conductas sexuales, practicada por una parte conocida, la punta del iceberg, de los sacerdotes católicos en todo el mundo, sí es una aberración, la pedofilia, es una aberración, no puede considerarse, en absoluto, un simple desliz, una falta leve, que se sanciona con imponer al infractor rezar veinte avemarías y diez padres nuestros, es una conducta, señores miembros del clero, aberrante, porque se practica sobre seres indefensos, violentados en cuerpo y espíritu, quienes la practican, son victimarios y víctimas a la vez, escoria clerical, que no se limpia, con una simple disculpa.