miércoles, 3 de julio de 2019

Continuar El Surco


Lo que nos queda, si pretendemos que algo permanezca en nosotros, es lo que entiendo es lo más valioso que podamos obtener, me refiero a la satisfacción que nos invade cuando logramos comprender que hemos tenido la oportunidad de dar, y no simplemente ofrecer, a quien ni siquiera hemos visto jamás,

La oportunidad de compartir el fruto de nuestra creación, lo que no permitiríamos que fuese catalogado como una simple cosa cualquiera, pues en nuestro fuero íntimo, es como dar parte de nuestro propio ser, algo maravilloso, que ha visto la luz, surgiendo de nuestras entrañas, como si fuese un parto de lo que hemos engendrado en esa relación donde la inquietud de nuestra mente se encuentra con la genialidad de nuestro intelecto, eso, amigo/a lector/a, eso es lo que nos queda.

Algunos pueden llegar a pensar que no deberíamos permitir que nuestra mente tomara cuenta de nuestros actos, que quizás fuese bueno someterla a algún  tratamiento que nos garantice su cordura, pero tales sugerencias, a las cuales agradezco y valoro muchísimo, cuando intentamos lograr cierto consenso en cuanto al mejor procedimiento a realizar, nuestra mente nos recuerda una frase que nos deja sin argumentos “de poetas y de locos todos tenemos un poco”

De manera que continuamos en nuestra senda de repiquetear las teclas de nuestro ordenador y confiamos que “el disco duro” que custodia nuestro intelecto no nos falle y que no nos vaya a pasar como suele pasar con los vehículos usados  ,(hablamos de un modelo 43) que deje de funcionar el pedal de embrague y no podamos imprimirle la marcha a nuestro motor.

Confiemos


El Resplandor De La Llama


Cada uno de nosotros cuenta con su propia llama interior con la cual exterioriza sus impresiones, reflejando, cual si fuese un faro indicador de su presencia, todo aquello que desde su interior puja por manifestarse como una reacción natural a todo lo que percibe en su entorno.

Quizás algunos haciendo uso de su propia llama interior nos manifiesten su desaprobación a lo que manifestamos, lo que nos parece muy interesante y enriquecedor, siempre que desde su impronta nos puedan ilustrar de cuales son las razones de su discordancia, eso sería un aporte muy valioso para la ampliación del horizonte de nuestra mente y una demostración práctica de como edificarnos unos a otros.

La llama interior se nutre de nuestras inquietudes y ellas provienen de nuestro acervo cultural el cual está fuertemente influenciado por “la veta filosófica”, situación claramente perceptible en la expresión de nuestro pensamiento, lo que puede hacer dudar a más de uno del estado actual de mi cordura.

Lo bueno de todo esto es que continuamos en la senda trazada y nuestra llama aún es perceptible, muchas veces no obstante el tiempo y la distancia, eso evidentemente nos reconforta y anima, nuestras señales solo indican que estamos ahí, como siempre.

 Es por esta razón, o sin razón, vaya uno a saber, que seguimos con esta tarea de publicar nuestras sensaciones, insertos en lo que sentimos que puede ocurrir en el área vital de quienes aún divisan su resplandor.



Saber Cómo Aprender

“Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.”
Gabriel  García Márquez (1927-2014) Escritor colombiano.

Estas palabras de Gabriel García Márquez nos resultan muy explícitas al describirnos el camino a recorrer del hombre una vez que adquiere la noción de que el simple hecho de haber nacido de la madre que nos trajo al mundo no es suficiente para que podamos  alcanzar la verdadera dimensión potencial de nuestra especie.

Los desafíos que vamos encontrando en el camino de la vida nos obligan a ser paridos por nosotros mismos, esta vez intelectualmente hablando, tantas veces como sintamos la necesidad de abrir la matriz que sirve de guarida a la comodidad de la ignorancia.

Vale decir que cuando percibimos las limitaciones que mantienen a oscuras la claridad mental que necesitamos, la razón y la fuerza de nuestro raciocinio nos obliga, una y otra vez, a parir, seguramente con mucho dolor, a la persona humana y creativa que llevamos dentro.

“Nos encontramos en una sociedad donde existe la competitividad, el factor que determina al individuo para sobresalir ante los demás, mostrando así sus capacidades.

Esta competitividad obliga día a día a la población a exigirse y a rendir cada vez más, para obtener lo que necesita evitando de igual manera el fracaso en cualquier ámbito.

Sin embargo, existen hombres que presentan mayor facilidad en el desarrollo de actividades determinadas y en la asimilación de conceptos específicos del conocimiento; mientras que otros tienen grandes vacíos conceptuales y profundas dificultades en el desarrollo normal de sus capacidades a pesar de desenvolverse en el mismo contexto.

El problema surgió a partir del interés en los diversos factores que intervienen en el desarrollo continuo del individuo (fundamentalmente el desarrollo cognoscitivo) que de una u otra forma determinan las diferencias intelectuales.

Esto permitirá establecer la influencia del contexto, la herencia, educación, y múltiples factores que intervendrán directamente en el proceso de formación y desarrollo de la persona como tal. De igual manera se tendrá presente el importante papel de la familia como principal educador y formador puesto que esta influye de forma determinante en los diversos comportamientos de la persona.

Así mismo se dará gran atención al desarrollo emocional del hombre, ya que este es un armonioso conjunto entre la razón y el sentimiento los cuales se encuentran estrechamente ligados, y por lo tanto, cualquier desequilibrio emocional o tendencia especifica repercutirá directamente en el proceso racional; esto será relacionado directamente con el ambiente afectivo en el que se desenvuelva el individuo, ya que este afecta continua y permanentemente el desarrollo intelectual normal.

Por tales razones es posible afirmar que: “El hombre es un ser racional y afectivo, y en consecuencia posee una inteligencia racional y emocional estrechamente ligadas”.

“He pasado la mayor parte de mi vida en el campo de la educación. Cuando era joven, pensaba que el adquirir una educación significaba ir a la escuela, hacer exámenes y sacar buenas notas, pero al ir madurando, empecé a darme cuenta de la diferencia que existía entre sacar buenas notas en la escuela y adquirir una educación. Una persona puede salir bien en los exámenes escolares y aun así no tener una educación. 

La verdadera educación significa saber cómo aprender”


Solidaridad



 Es bueno mencionar que hemos encontrado en el complejo entramado de las llamadas “redes sociales” algunos espacios que nos demuestran el enorme valor de la solidaridad que se manifiesta entre aquellos a quienes las circunstancias de la vida les ha puesto a prueba su capacidad para soportar las situaciones adversas que el  “aquí y el ahora” les impone transitar.

Existe un gran número de personas a quienes la adversidad les ha llevado a la búsqueda, en algunos casos un tanto desesperada, de contar desde sus espacios a quién pudiera escucharles la difícil situación que atravesaban, tales personas al expresar a quién pueda oírles su historia de vida, han encontrado como respuesta, como quién recibe un sorbo de agua fresca en medio de la soledad de un desierto árido, la solidaridad, a veces de fuentes inesperadas, que les han dicho: “ustedes no están solos, les comprendemos y les ofrecemos nuestra ayuda voluntaria sin otro interés que  ser un medio de contención y de ser posible orientación para intentar salir juntos del tan angustioso túnel por el cual atraviesan.”

Muchas veces el dolor compartido parece que duele menos y esto es lo que observamos en este tránsito solidario y humano que bien merece que destaquemos y puntualicemos-



Igualdad Entre Diferentes


Las relaciones que establecemos entre humanos deberían partir de la base de la igualdad, si bien no deja de ser cierto de que no todos “somos cortados por una misma tijera” no menos cierto resulta de que todos nacemos con derechos y obligaciones propios a nuestra condición y a que toda sociedad de pensamiento avanzado al referirse a sus conciudadanos, manifiesta:
“La igualdad ante la ley es principio jurídico que se deriva del reconocimiento de la persona como criatura dotada de unas cualidades esenciales -comunes a todo el género humano- que le confieren dignidad en sí misma, con independencia de factores accidentales como aquellos que a título de ejemplo enuncia el artículo transcrito, lo que implica proscripción de toda forma discriminatoria, sea ella negativa o positiva, en las relaciones entre gobernantes y gobernados así como en la creación, definición y aplicación de las normas que componen el ordenamiento jurídico. Este, en el Estado de Derecho, es un conjunto armónico puesto en relación con la comunidad a la cual obliga y, en acatamiento al aludido principio, está llamado a procurar no tan solo una igualdad formal o de alcance puramente teórico en materia de derechos, deberes y obligaciones, sino que debe proyectarse al terreno de lo real, para hacerla efectiva mediante fórmulas concretas que eleven las posibilidades de quienes por sus condiciones de manifiesta inferioridad, no alcanzarían de otra manera el nivel correspondiente a su dignidad humana.
El término igualdad proviene del latín "aequalitas", que se refiere a la correspondencia y proporción resultante de diversas partes que integran un todo uniforme. En el ámbito social se considera como igualdad al contexto o situación donde las personas tienen los mismos derechos y las mismas oportunidades en un determinado aspecto.
La igualdad social es una situación social según la cual las personas poseen los mismos derechos e importancia como individuo en todo aspecto para que todos tengan las mismas oportunidades en una sociedad y puedan vivir equitativamente y en paz. Resumiendo igualdad social se refiere a un grupo de personas que viven en armonía en una sociedad con los mismos derechos y obligaciones para todos los estratos sociales sin privilegiados.
Existen diferentes formas de igualdad, dependiendo de las personas y de la situación social particular. Por ejemplo, la igualdad entre personas de diferente sexo, igualdad entre personas de distintos aspectos, igualdad entre personas discriminadas, de distintos países con respecto a las oportunidades laborales, igualdad de derecho de paso cuando se transita, de uso de transportes públicos o de acceso a la educación.”

martes, 2 de julio de 2019

La Confianza Convaleciente


Vivimos en el mundo de lo absurdo, y las noticias que sacuden a la llamada “opinión pública” nos remiten a que nos sintamos como si estuviésemos inmersos en medio de un gran caos donde todo puede ser y nada no concuerda con nada.

Como decimos lo absurdo se ha instalado en medio de los acontecimientos más trascendentes y nuestro “sentido de la justicia” parece que ha ingresado en un verdadero laberinto, que no solo confunde a nuestro malogrado ”sentido común”, sino que además, y esto es lo grave, nos despoja de toda certeza en medio del total descrédito de las instituciones.

Considero interesante que recordemos algunos viejos dichos populares que nos dicen, por ejemplo: “cuando el rio suena…” y vaya que suena este rio cuando vemos la cantidad de procesados por delitos de lavado de dinero, malversación, dinero cantante y sonante, en bolsos de mano, detenidos en un convento, monjas que arguyen de que “no saben lo que pasa” etc. etc.

Otro de estos dichos también sentencia: “a rio revuelto ganancia de pescadores” vale decir que en medio del caos que mencionamos, donde no podemos pasar por alto el contrabando y tráfico de efedrina, asesinatos, denuncias de implicados que han ocupado altos cargos en el gobierno y algunos otros puntos que mejor no ahondamos para no “entreverar más las cosas” nos está indicando la presencia de “pescadores” que han realizado, ¿y aún realizan? pingues ganancias a costas de la impunidad institucionalmente establecida.

Cuando vemos que alrededor de ciertas personas vinculadas a la política, personajes que han ocupado “cargos de particular confianza” desfilan por los estrados judiciales y algunos están “cómodamente instalados” en distintos centros de reclusión, las figuras centrales, incluyendo todo su entorno familiar, todos adultos, bien informados y gozando de buena salud, indiscutiblemente no se puede desconocer el alto grado de implicancia que les salpica.

Confiamos que para bien de quienes asumen la responsabilidad de la conducción de los asuntos públicos, las instituciones, la política, el poder judicial y por supuesto, todos nosotros que somos parte de “esta masa circundante” podamos encontrar el debido refugio moral que necesitamos y recuperar la confianza que seguramente debe estar convaleciente..


Siglo XX Cambalache

Nos desplazamos por el teclado de nuestro ordenador con la satisfacción de poder realizar una tarea que nos hace introducir en los confines ilimitados de nuestra mente tal como si fuésemos navegantes de una nave que surca raudamente por la inmensidad del espacio.


Como dijimos, nuestra tarea en el teclado comenzó incursionando en los confines de nuestra mente y aquí estamos, aún conmovidos por la constatación de todo lo trágico y absurdo que encontramos, la báscula que debería sopesar nuestras acciones entre humanos, únicos poseedores de raciocinio,(según dicen) oscila de un extremo al otro, a veces hasta violentamente, todo se parece a la letra de un viejo tango  de Discépolo, titulado “cambalache”  donde en la vidriera se pueden observar “ la biblia junto a un calefón”
Pero, volvemos a anteponer nuestro pero, si bien elevamos nuestra justa indignación por lo sucedido y difundido por todo el planeta, nada se nos dice que simultáneamente mueren víctimas de la violencia de los bombarderos, que nadie ve, con sus hogares destrozados, condenados al exilio involuntario, como presas de un brutal exterminio, miles de millones que anónimamente desaparecen sin dejar rastros ni ser “captados” por las noticias que han perdido su condición de tal, “noticias” por aquello que dice: “ojos que no ven, corazón que no siente”.
Así las cosas, seguiremos incursionando y tecleando


Acumulando Ladrillos


Hemos guardado en nuestro intelecto como quién va depositando en una pequeña caja de ahorros, como cuando éramos niños e introducíamos las monedas una por una en una “chanchita” de cerámica y la sacudíamos de cuando en cuando para sopesar cuánto pesaba y además sentir el sonido de las monedas que teníamos guardado dentro de ella.
Pues bien así voy haciendo con las nuevas palabras que voy conociendo con la ventaja que dentro del intelecto con la ayuda invalorable de la memoria no pesan tanto como solía pesar mi “chanchita de la niñez” a lo sumo tantas palabras nos pueden confundir un poco y no obstante estar bien guardadas, nuestra memoria puede demorar un poco en encontrarlas.
Hay veces que suelo imaginar que las palabras que se van acumulando en mi intelecto tienen cierta semejanza con los ladrillos que se colocaban en filas sobre tablones al sacarlos del horno donde fueron elaborados.
Sabido es que los ladrillos son ideales para la construcción donde los he visto crecer bien alineados y untados con una buena argamasa en las casas que veía proliferar en los alrededores, seguramente tendríamos muy pronto algún casamiento y nuevos niños jugueteando por el pueblo.
Así ocurre con mis palabras, las voy alineando con mucho esmero una tras otra y de esta manera con la argamasa de nuestra imaginación van tomando forma convertidas ahora sí, en el texto de los artículos que publicamos.
No hay duda que al mencionar a mis palabras nuestro corazón se estremece henchido del gran amor que les profesa.


La Libertad De Enfoques


Cuando emitimos una opinión, no solamente difundimos algo, también, y creo que es lo que verdaderamente importa, nos estamos “revelando” tal cual somos, asumiendo de esta manera todas las consecuencias que esa tal emisión de opinión implica.
Es posible que lo que digamos al emitir nuestra postura en un asunto dado pueda contar con la aprobación de quienes se sientan identificados con el tenor de nuestras expresiones, pero es obvio que no siempre recojamos compatibilidades, tan obvio como que no todos pensamos ni evaluamos los acontecimientos de una misma manera, pienso que esta circunstancia es lo que nos hace copartícipes de esto que constituye “la diversidad universal del pensamiento humano” esencial en el enriquecimiento de lo que usualmente decanta en lo que definimos en términos genéricos como “opinión pública”
Cuando nos sentimos identificados con el pensamiento y opinión de otra persona creemos que tal situación es una forma muy particular de coincidencia que consideramos, en el marco de la plena libertad que cada uno debe ejercer en todo momento, como algo esencialmente circunstancial, que de ninguna manera compromete lo singular de cada uno ni implica algún grado de compromiso posterior al hecho evaluado, en una palabra, lo que coincidamos hoy bien puede ser motivo de acercamiento en nuestra capacidad emotiva y nos sintamos identificados el uno al otro.
Debemos tener muy en cuenta que las puertas de nuestro sentir “siempre han de estar abiertas” de par en par, y así como las aves tienen la capacidad de entrar y salir de nuestros nidos, jamás podremos considerar aceptable cualquier tipo de cautiverio por más razones que podamos esgrimir.
Esto es lo maravilloso de nuestras relaciones, la ausencia absoluta de restricciones y condicionamientos, la libertad con la cual nos enfocamos al mundo exterior es esencial para el desarrollo de nuestra confianza y autoestima y esta misma libertad es el medio por el cual podremos compartir y disfrutar de nuestros circunstanciales encuentros.

Alcanzar La Cima


“Es preferible ponerse el mejor traje de optimista que uno tenga, cuando menos el traje de la esperanza, y creamos que las cosas se mueven en la medida que seamos capaces de empujarlas desde la honradez, y desde lo que cada uno sabe hacer”
Joan Manuel Serrat

No me cansaré jamás de expresar a los cuatro vientos de que lo más hermoso que podamos encontrar es nuestra propia vida y la aventura de mayor fascinación es cuando esta vida la sintamos “de la piel para adentro”.

La vida se nos escurre como el agua, el agua en su pureza es un ejemplo de vida, decíamos que se nos escurre entre nuestros dedos cuando somos incapaces de compartirla, vivimos en el amplio sentido de la palabra cuando tomamos contacto con quienes transitan, al igual que nosotros, por los nuevos senderos aún sin descubrir, que el hecho de existir, de poder inhalar y exhalar el mismo aire que nos circunda y al poder henchir a pleno nuestros pulmones, utilicemos este aliento para compartirlo, realmente la vida tiene su sentido cuando sintonizamos con los demás, ya sea concordando o disintiendo con lo que experimentamos.

Se dice que la cuesta que enfrentamos en el día a día es la cima que nos conduce a nuestra perfección y aunque es sabido que tal perfección es una quimera, nada impide que como humanos la alcancemos, el perfecto humano es el más imperfecto de los mortales.

Los desafíos de toda cuesta es mucho más alcanzable cuando emprendemos este esfuerzo entre todos en la confianza recíproca de que si todos queremos, podremos a lo largo de la jornada unirnos en un fuerte abrazo, bien arriba en la cima.


Trascendencia



Cuando hablamos de trascender lo hacemos desde la óptica que solo se adquiere cuando hemos experimentado en carne propia, o mejor dicho, cuando logramos traspasar la barrera que cual si fuese una imaginaria “ley de gravedad” nos mantiene aprisionados a lo mediato, cuando pretendemos “burlar al esfuerzo” utilizando los atajos tentadores de nuestra imaginación la cual “es seducida” sutilmente por la alucinación que confunde nuestros objetivos.

Trascender es mucho más que imaginar, significa romper toda barrera, descorrer los velos de lo “socialmente admitido” e internarse en senderos desconocidos donde solamente encontraremos la asistencia “dentro de nosotros mismos” hasta poder saborear el agua pura de la vida en la fuente inagotable de lo trascendente.

“Definimos el "sentido de trascendencia" como la capacidad de un ser humano para una forma de experiencia y conciencia, es decir, para experimentar (acto hermenéutico simultaneo de interpretar, sentir y vivir) su vida -o actos de la misma- como parte de una totalidad más amplia, en el contexto cual ésta cobra un significado de misión, y de la cual brota un sentido de responsabilidad, pero también de armonía, de paz y de entusiasmo. La experiencia de la trascendencia implica en primer lugar el reconocimiento de que nuestra vida plena se inserta en procesos más amplios en espacio y tiempo a la luz de los cuales adquiere sentido de dirección, goce y liberación.

El sentido de trascendencia confiere un significado a la vida, frente a la mera casualidad o el absurdo. Permite pensar que la vida individual es parte de una trama o plan o propósito. Nos da con ello la esperanza de que podemos esperar un mundo mejor, que es posible librarse del mal voluntario, de que nuestros esfuerzos por lograrlo no serán en vano.

El sentido de trascendencia permite experimentar un estado de conexión, es una experiencia de ser, de pertenecer y de cuidar. Es sensitividad y compasión, gozo y esperanza. Es la armonía entre la vida más interna y la vida exterior, o la vida del mundo o del universo. Es la creencia en la vida humana como parte del eterno torrente del tiempo, de que cada uno de nosotros vino de algún sitio, y está destinado a algún sitio.”



El Mañana No Nos Pertenece


No obstante haber oído muchas veces esta sentencia rara vez alguien se ha detenido a pensar seriamente en su significado, nos parece que ese dicho ha llegado a nosotros por un capricho agregado a nuestras clases sobre literatura o de historia clásica griega, algo que pertenece a un pasado remoto que nada tiene que ver con la modernidad de ahora.

En realidad esta metáfora de Damocles es una clara analogía que bien puede compararse con la finitud del ser humano quién desde que tiene uso de razón sabe que el reloj que marca su existencia carece en absoluto de garantías en cuánto a los plazos de validez.

Desde que recibimos la primera palmadita en nuestras tiernas nalgas, se nos dice que es una costumbre que tiene como finalidad estimular a nuestros nóveles pulmones a inhalar el aire vital, desde ese momento, si pudiésemos observar el techo que nos cobija, veríamos pender de un hilo, sobre nuestras cabezas (esperamos cada uno que sea muy resistente) una muy filosa espada la cual nadie sabe cuándo podría precipitarse.

“En la leyenda griega de Damocles, este cortesano anhelaba el poder y autoridad de Dionisio de Siracusa. Cuando Dionisio le ofreció que probará esa vida que tanto lo encandilaba, Damocles se dio cuenta que sobre el “privilegiado” asiento de Dionisio había colgando solo del pelo de un caballo una enorme espada que apuntaba hacia su cabeza. En forma análoga, los griegos modernos han aceptado un pacto fatal, a sabiendas de que –más temprano que tarde- ese pelo será incapaz de resistir el descomunal peso que de él pende. Como siempre ocurre, el principal verdugo de toda quimera es lo evidente, en esta caso, la fuerza de gravedad..”

Nos parecemos en mucho a las flores que crecen en los bordes de los caminos, las manos que muchos llaman del destino, como las manos de los niños traviesos que corren alegremente, bien que podrían tentar arrancar algunas de ellas, tal es nuestra seguridad en la permanencia.

Vivamos el hoy, el mañana aún no ha llegado, y por lo tanto, no nos pertenece.

Clasificaciones



Según leemos en los escritos de algunas religiones, coexisten en este mundo “tres tipos de hombres” utilizando este término un tanto machista para identificar ciertas características propias del comportamiento humano.

A saber. Se nos advierte que de “estos tipos de hombres” deberemos saber distinguir entre ellas, se nos previene del “hombre natural”  el cual es nacido por causa del “pecado original” y es un “enemigo de dios” desde su concepción, siguiendo con esta clasificación encontramos al “hombre carnal” el cual siente una fuerte inclinación “a todo lo carnal y diabólico” y es víctima de sus inclinaciones e incapaz de aceptar los susurros del espíritu que inútilmente intenta penetrar en su entorpecido corazón.

Luego los clasificadores de lo humano nos hablan del “hombre espiritual” éste siente una inclinación natural hacia todo lo que proviene desde el cielo, que tiene sus oídos muy atentos a los susurros del espíritu pero que debe cuidarse “no caer en tentación” ser cegado por las tentaciones que “el maligno” en sus acechanzas pueda poner en su camino.

Tales definiciones de “lo humano” tienden a radicalizar las posturas levantando verdaderas “murallas de contención” entre aquellos que crecen, algunos desde su más tierna infancia, sometidos a tal clasificación y libran una suerte de batalla personal con la intención de someter su naturaleza a los peligros latentes de “este mundo de probación”

Lo que surge de estas advertencias y clasificaciones es un campo muy fértil para los pregoneros de salvación, grupos constituidos que suelen alcanzar el estatus de poderosas corporaciones que anteponen sus propios intereses corporativos a las reales necesidades de sus ocasionales acólitos.

Entiendo que debemos encontrar prontamente “una dieta balanceada” que permita un equilibrado tratamiento de lo que resulta como vital en todo este asunto, debemos entender el principio fundamental de que todos somos hijos de un mismo Dios y que no existen en el plan de la creación ningún tipo de discriminaciones a priori y de necesitarse un verdadero rescate, como evidentemente se necesita, nuestro propio Padre nos ha provisto la vía a través de su unigénito.


Cuestión De Género



 Desde los albores de mi frondosa imaginación confieso que me ha costado aceptar que fuese una manzana el fruto del árbol de la ciencia del bien y de mal con el cual la mal intencionada serpiente engañara a la primera madre de todos los mortales.

Pasado el tiempo y a medida que iba conociendo mejor a las representantes del mal llamado “sexo débil”, mi concepto sobre “el llamado padre de las mentiras” puso bastante en duda su tan mentada inteligencia, pues hubiera sido mucho más efectivo que le ofreciera en oferta unos cuántos pares de zapatos, de ser posible de tacos altos como los actuales.

Ahora, pensándolo mejor, prestando mayor atención a algunas frases típicamente femeninas que nos dicen, por ejemplo,” todo lo que me gusta engorda o es pecado” puedo comprender un poco mejor lo del tan  mentado “fruto prohibido” pero, (continuamos con el pero) a esta altura del partido le introduciría una ligera variante y en vez de pensar en una manzana creo que sería mucho más aceptable de que la tentación hubiese venido por el lado de los bombones de chocolate y casi seguramente que fuesen bombones de chocolate rellenos de licor.

Me siento mucho mejor con ese tipo de tentación y el aprecio por nuestra inolvidable Eva ha crecido sustancialmente al punto de reconocer  que esta “tentación” mantiene sus particularidades de género en sus descendientes, por los siglos de los siglos.




Derechos Y Obligaciones



Uno de los atributos que marcan la diferencia entre los humanos y el resto de los seres vivientes que cohabitamos este planeta es el uso de la razón y la inteligencia en el manejo de los ahora limitados recursos que nos pueda ofrecer la naturaleza.

La raza humana desde siempre, desde que nos hemos construido una historia, la única versión que ha prevalecido, nos dice que somos los herederos de los dioses para “administrar y sojuzgar este, en principio “paraíso terrenal” lo que nos ha permitido tomar “la sartén por el mango y el mango también” cabe agregar que una vez implantada “la versión oficial” relativa a nuestros orígenes, toda disidencia o discrepancia con la misma ha sido respondida ”humanamente” con la descalificación o martirio de quienes se han “atrevido” a introducir los cambios que nuestra propia cultura nos exigía realizar, agregamos, además, que estos cambios, socialmente admitidos por la fuerza de la razón, han sido realizados por el excepcional aporte de otros humanos, tan humanos como lo podemos ser nosotros mismos.

Consabido resulta ser que conjuntamente con los derechos y el poder que este trae consigo ser deben aceptar las responsabilidades, esa “partida doble” que registran los derechos y las obligaciones nos muestran a las claras que nuestro “raciocinio “es el principal, por no decir el único, responsable por la desastrosa administración que hemos hecho de este planeta y una muy clara demostración del hecho de que el uso y abuso de nuestra razón, de ninguna manera quiere decir de que seamos capaces de hacer las cosas razonablemente.

“Dale que va 
dale nomas 
que allá en el horno 
nos vamos a encontrar” (letra de un tango) 



lunes, 1 de julio de 2019

La Inocencia Original



Indagando en los confines de la memoria recogemos algunos indicios que nos permiten de alguna forma reconstruir lo que podríamos llamar “el estado original” de nuestro pensamiento.

En esa tan remota época en la cual aún no habíamos sido “contaminados” por los sucesos posteriores y aún manteníamos “el estado de inocencia” donde todo lo que percibíamos solía estar en concordancia con los dictados del “pensamiento inducido” un estado muy similar al que solían frecuentar nuestros primeros padres en los floridos jardines del Edén donde se paseaban tomados de las manos, totalmente desnudos, en medio de robustos leones que pastaban cándidamente junto a los corderos.

Está claro que nadie pretende salir por su propia voluntad de tanta bonanza y de ser posible mantendríamos inmaculada esta condición a menos que, como suele ocurrir en la placidez de los sueños, alguna inesperada “pesadilla” nos despertara y como consecuencia de abrir un tanto bruscamente nuestros ojos, de estos, caerían, como caen las escamas que protegían nuestra visión,     e invadidos por esa extraña luz que nos deslumbraba, comenzamos a percibir “un nuevo mundo” del cual, una vez perdida la inocencia original, la implacable espada de la realidad nos expulsara para siempre del paraíso original.

Esta indagatoria que recogimos nos ha sumido en la añoranza de aquellos tiempos en los cuales no se nos requería la toma de decisiones, donde la concordancia y la armonía eran los “celosos custodios” de nuestra absoluta seguridad, ahora todo es diferente, ahora nuestros ojos se han abierto, ya no hay lugar para nosotros en el limbo del paraíso.

Ahora es el tiempo de transitar a la intemperie, de experimentar en carne propia todas las inclemencias y ganar nuestro propio sustento, superando limitaciones, con el sudor de nuestra frente.

Como se suele decir, la vida es ahora y nadie nos dijo que nos sería fácil.



A Contrapelo

 “¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?”
 Joaquín Salvador Lavado, Quino,

Una forma diferente de aportar y sumarse a la innovación que día a día emerge desde y hacia nosotros revestida de los sueños, sueños  que se niegan a despojarse de la ilusión de que todo es posible cuando damos el primer paso con la esperanza reflejada en el rostro,

Los carriles por los cuales transita nuestra vida no se encuentran prefijados ni mucho menos adheridos a ninguna predestinación ajena a nuestra propia voluntad de conducirnos, de manera que debemos estar atentos al volante y evitar colisionar con quienes, como lo hacemos nosotros mismos, buscamos un espacio en la ruta que nos conduce a donde pretendemos llegar.

La cultura que nos amamanta desde que iniciamos nuestros primeros pasos es aquella que nos pregona “el fin justifica los medios” y su influjo nos hace pensar que para llegar a lo que nos propongamos alcanzar, la propia competitividad nos obliga a desplazar a quienes nos “amenacen con su propia sombra”

Esta forma de encarar los acontecimientos va francamente “a contra pelo” de nuestra razón de ser, esencialmente los humanos constituimos una realidad social donde la coparticipación solidaria entre todos nos permite alcanzar los altos niveles de civilidad que nos caracteriza.

En realidad nuestra propia realización depende de cuales sean las prioridades que nos orienten en la vida, no somos tanto lo que recibimos, sino que nuestro “ser” se consolida en el desarrollo de nuestra “capacidad de brindar servicio” a los demás, podemos afirmar sin ninguna duda que el “ser y el estar” se conjugan en el acto del ejercicio de la solidaridad.


Extendamos nuestras manos para ayudar y dejemos de lado “los puños apretados” nuestro peor enemigo, el que conspira contra el bienestar social, que indudablemente es el de todos, reside en no reprimir la inhumana inclinación al egoísmo.

Simples “Ocupas”


 Los seres humanos somos los herederos de un reino del cual nos ocupamos por el simple hecho de haber nacido dentro de una sociedad que ha asumido el dominio y la conducción de todo lo que le rodea.

Lo que recogemos desde la prehistoria es el saber de qué “este mundo” ha sido construido partiendo de la desorganización de los elementos circundantes a los cuales se les organizo y ordenó para ser el albergue ideal para la instalación de los reinos vegetal, animal, etc. para posteriormente instalar la presencia de la raza humana y su descendencia, cabe agregar que a todas las especies creadas se les ordenó que “se multiplicaran según su especie”.

No vamos a detenernos a analizar en detalle todos los pormenores de esta narrativa, lo esencial, que rescatamos muy someramente, es que nuestra especie es en los hechos “extraterrestre” pues se nos dice que “venimos directamente de la presencia de Dios” y que nuestra razón de ser es la de “tomar posesión” de todo el planeta en condición de administradores del mismo, llegando esta atribución a la autoridad de hecho de clasificar y dar el nombre definitivo a cada uno de los seres vivos que conforman  su entorno.

Nuestra condición de meros administradores de este “nuevo mundo” queda en evidencia cuando el propio creador del universo nos expulsa del jardín donde habitábamos y nos condena a vivir en el mundo “solitario y triste” en el cual tendríamos que padecer las consecuencias de nuestra desobediencia.

Este acontecimiento ha sido registrado por “la historia humana” como un castigo tan importante y severo que hasta nuestros días nacemos los humanos con una “marca indeleble” que nos condena a ser “portadores de un pecado original”

No obstante lo expuesto, la realidad incontrastable es que lejos de sentirnos condenados por la desobediencia nos hemos revestido del orgullo y la soberbia propio de quienes pueden hacer lo que quieran “sin tener que rendirle cuentas a nadie” de nuestros actos.

Simbiosis




“Existen tres tipos de relaciones simbióticas: mutualismo, en donde las dos partes reciben un beneficio, comensalismo, en donde uno de los individuos se beneficia y el otro no recibe ningún beneficio pero no es perjudicado, y finalmente el parasitismo, en este tipo de relación uno de los individuos se beneficia, y el otro individuo resulta perjudicado”

Encontramos un término muy controvertido en las relaciones humanas que bien merece ser analizado en detalle, nos referimos a la simbiosis que suele manifestarse tanto en lo individual en la relación de dos o más personas como también en lo colectivo, como pueden ser grupos humanos tales como: cooperativas, asociaciones laborales, gremiales, políticas, etc.

Notamos de que existe una clara tendencia a que la simbiosis incida en nuestras reacciones en una forma tal que crezcamos y  nos consolidemos actuando en función de una forma de pensar o reconocerse, como si se fuese solo una parte de un todo, donde pareciera de que falta algo que nos complemente para entonces sí, sentirnos parte de todo lo que hacemos.

Esta simbiosis tiende a despersonalizarnos, a desplazar el pensamiento individual subyugándolo al accionar del grupo, a las decisiones grupales o a los intereses de terceras personas que se han apropiado por simbiosis de nuestra personalidad.

Las características de la simbiosis no se agotan en este abordaje del tema, cuando hablamos de personas debemos tener muy en cuenta el derecho natural que posee para decidir por sí misma el grado e intensidad de las relaciones que cultive.

La simbiosis tiende a manifestarse en nuestras relaciones humanas, es por esta circunstancia que mencionamos este tema el cual es innegable que mantiene su vigencia en este intrincado mundo en el cual nos movemos y expresamos.


Normas De Convivencia



 La palabra moral viene del latín mos-moris, que significa costumbre, modo de vivir, el carácter o la forma de ser tanto de un individuo como de una sociedad, aunque también alude a norma, precepto. Siguiendo así, a los antiguos romanos, vamos a definir la moral humana como el conjunto de: 

las normas que rigen la conducta de un individuo en una sociedad y

las valoraciones que hacemos sobre actos humanos que consideramos desde la perspectiva de lo bueno o lo malo, lo justo o lo injusto, etc.

Decíamos en artículos anteriores que la vida en sociedad implica la aceptación de las normas de conducta que regulan los niveles de convivencia dentro del grupo y que estas condiciones rigen para todos sus integrantes sin excepción.

En una palabra, cuando alguien manifiesta que “es libre e independiente” y “que no debe ser sometido a ninguna norma” lo que en realidad está demostrando, quizás un tanto ingenuamente, de que desconoce toda imposición de disciplina y que carece de la madurez necesaria para comportarse en armonía con los códigos de convivencia previamente aceptados.

En realidad en todas las convivencias grupales se dan como algo preestablecido el acatamiento a las normas que regulan a ese grupo y podemos afirmar que el desconocimiento de determinados códigos autoimpuestos por todos sus integrantes suelen ser reprimidos con gran severidad por el resto de quienes lo componen.

Observamos la vigencia de estos códigos en grupos tales como: privados de libertad, es decir presos condenados, delincuentes en actividad, meretrices, marginales que pernotan en las calles, etc. etc.

La obediencia a ciertas normas de convivencia trae consigo las consecuentes garantías de protección y solidaridad, la vigencia absoluta de “derechos y obligaciones” para todos los integrantes del grupo al cual se le manifiesta su fidelidad e incondicional adherencia.

Tal la importancia de la observancia de las normas y los códigos que las regulan


Criterios De Evaluación



Cada vez nos resulta más claro el importante papel que asume en nuestras decisiones el grado de información que tengamos sobre cada asunto en cuestión, cuando mencionamos a la información es muy conveniente precisar que la misma es generalmente invasiva, que busca penetrar y condicionar nuestros sentidos con la finalidad de predisponernos a aceptar o rechazar cualquier propuesta que recibamos.

El sólido criterio, ese hilo conductor de nuestras decisiones debe ser el resultado de nuestra investigación sobre las diferentes posiciones que se expongan al respecto, y , posteriormente, evaluar las coincidencias que encontremos entre las variables a optar y por la que entendamos es la correcta.

Está claro de que no somos infalibles y siempre estará latente la posibilidad de equivocarnos pero para entonces habremos sopesado las variables, nos informamos lo mejor que pudimos y en la toma de decisiones nos sentiremos identificados con nuestra postura, lo importante es que suceda lo que suceda con el asunto analizado en cuestión siempre ganaremos en experiencia y consideración esto redundará sin duda en el mantenimiento de nuestra autoestima.

Lo mismo sucede en la elección de nuestros temas que publicamos, los temas escogidos para publicar, como este que exponemos, no son tomados al azar ni son el fruto de nuestra dialéctica improvisadora, estos temas responden a ese invisible “hilo conductor” que mencionamos que nos identifica y permite evaluar no sólo nuestra coherencia sino que además actúa de “identikits” de nuestros temas al punto de que la simple lectura de lo que decimos identifica al autor y al “hilo conductor” que le conduce-


El Fulgor Tempranero



“Como un fugaz pensamiento
aquel resplandor
un inmenso estallido de luz,
llamémoslo así, el fulgor.”
Nacho Vegas 

Cada día, en la constancia de nuestro deambular, como aquellos que salen a trotar por las mañanas por el simple gusto de hacerlo, así es lo que hago yo frente al teclado de mi ordenador.

El detonador de este súbito entusiasmo, que puja muy dentro mío por manifestarse, ha sido la percepción de un extraño fulgor que desde los confines inescrutables del pensamiento me indica que debo intentar, una vez más, como todos los días, mantener la llama vivaz de este ingenio mío que me exige ejercitar todas mis habilidades en la vigilia constante de todas las expresiones creativas que suelen surcar, cual si fuesen estrellas fugaces, dejando a su paso la casi imperceptible huella de su fulgor.

Nuestra capacidad de extraer la información que se acumula en la memoria se ejercita en la práctica constante de este trotar por los senderos del recuerdo inhalando el fluido vital ,que nutre y fortifica a la vez, la veta inspiradora que nos insta a continuar y continuar, extasiados  por la siempre distante aureola de su fulgor.

Quien lo intenta describir en su escritura suele percibirlo tal como se percibe al astro rey, en el fulgor tempranero de cada mañana donde nos exhibe la aurora de un nuevo amanecer.