martes, 6 de agosto de 2019

Nada Nos Pertenece



Es muy bueno reflexionar sobre cuál sería una de las razones básicas, por no decir la razón prioritaria, por la cual nos manifestamos  y tomamos partido en todos los ámbitos que fueren necesarios en procura de definir ante quien corresponda de que estamos siendo contemporáneos con la vida que transcurre y nos transporta, la cual nos pertenece de pleno derecho y a la que no estamos dispuestos a dejarla pasar, por la sencilla razón de que estamos vivos, juntos, la vida y nosotros, compartimos el tiempo presente, redactamos y escribimos las páginas que dan cuenta de nuestro paso y existencia.

Esta, definitivamente, no es tarea para historiadores de un tiempo que ha pasado, ésta es nuestra propia historia, a nosotros corresponde narrarla, llenar con nuestro puño y letra los espacios que aún continúan en blanco en el trazado de nuestras propias vivencias.

Hubo un tiempo pasado que nunca ha sido nuestro y existe un tiempo presente que estamos configurando al cual le damos sentido, este es el ahora de nuestras vidas, todo cuanto sucede o pudiera llegar a suceder deberá contar con nuestra presencia en un aquí, ahora, y conmigo sin exclusiones ni excluidos en el quehacer constante que nos conducirá al futuro.



Conductas Extremas


Existen muchas personas que adoptan en sus decisiones posturas extremas, o dicho de otra manera, se refugian u ocultan sus temores en posiciones extremas buscando, quizás instintivamente, el amparo que puedan brindarles todos aquellos que motivados por las mismas inseguridades le ofrezcan la posibilidad de “engrosar un frente común” evitando de esta manera el tener que asumir en solitario los dictados que puedan “susurrarle” su propia conciencia.

En momentos en que estamos hablando de flexibilidad y tolerancia como conducta colectiva que nos permita una adecuada integración en la diversidad, de todos quienes formamos parte de una sociedad, que se manifiesta en la libre expresión de cada una de sus partes, consolidando el todo, de “un entramado social” que asume su “identidad” como la manifestación “libre y espontánea” de cada una de sus partes” nos parece un “franco retroceso” que algunos de sus exponentes adopten conductas tan radicales que les lleve a no admitir dentro de su seno manifestaciones que parecieran que les contradice y ante las cuales no existe la voluntad, no solamente de dialogar sino , y esto es lo grave, que les induce a la adopción de actitudes francamente hostiles y violentas en contra de aquellos que no adhieran a su radical forma de manifiesta intolerancia.

“En la mayoría de los casos, el extremista, lleva sus ideologías a un extremo; sin embargo, los extremistas políticos toman acciones, convirtiéndose en una especie de activistas que buscan apoyar con todas sus fuerzas al movimiento político, además de que aplican sus puntos de vista de manera radical, y mantienen sus opiniones de igual manera, por lo que muchos asumen que sus acciones estarían marcadas por la violencia, pues es la manera en la que actúan, usualmente, los sujetos con sus opiniones al límite.”

En la religión, de alguna manera, es uno de los entornos en donde la mayoría de los extremistas, pues la utilización de una figura que representa un “gran poder que controla todo lo existente y por existir”, además de la creencia, sumamente arraigada en la cultura, de que se va “al cielo”, después de morir, lugar en que se puede encontrar la paz eterna, aunque se deben cumplir ciertos requerimientos para lograrlo, como lo es amar al ente todopoderoso y vivir una vida sencilla; algunas personas, con esperanza, cumplen estos requisitos con fervor, lo que puede generar una tendencia que sobrepasa los límites. Igualmente, se pueden excluir a los demás sujetos que no presentan las mismas conductas.”






lunes, 5 de agosto de 2019

Cultura De Convivencia

Nuestra forma de ser, lo que “sale de nosotros”  todo aquello que aflora y se manifiesta con la intención de ser compartido nos hace exponentes de “una cultura” que aporta todo aquello que “se ha cultivado” en las entrañas de “un yo soy” que florece en ese encuentro vital de la comunicación entre quienes nos expresamos y aquellos que son los receptores de las inquietudes expuestas.

Esta es la dinámica de lo que entendemos como cultura, la expresión intelectual de un sentimiento que se complementa en el intercambio activo, una lectura para ser tal necesita de ser leída es en esa “simbiosis” vital donde se produce “el cultivo”, donde se transforman mediante la acción conjunta, “todo lo que podría ser” constituyéndose en “esto que es” algo nuevo que no existía y se manifiesta pleno de vida, esto es para nosotros, cultura.

“En general, la cultura es una especie de tejido social que abarca las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada.

Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales, los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura.

Otra definición establece que la cultura es el conjunto de informaciones y habilidades que posee un individuo. Para la UNESCO, la cultura permite al ser humano la capacidad de reflexión sobre sí mismo: a través de ella, el hombre discierne valores y busca nuevas significaciones.”



El Relato Responsable

Cuando participamos, de una manera u otra, en el análisis de acontecimientos que de alguna forma demuestran ciertas particularidades que los ameritan a ser sujetos de análisis posteriores, recurrimos al desglose de  tal información con la responsabilidad propia de quien entiende que es posible aportar un punto de vista de contenido crítico de los hechos como asimismo emitir los juicios de valor de tales acciones que entendamos pertinentes formular.

“La palabra Responsabilidad proviene del término latino responsum (ser capaz de responder, corresponder con otro). La responsabilidad es el cumplimiento de las obligaciones o cuidado al hacer o decidir algo, o bien una forma de responder que implica el claro conocimiento de que los resultados de cumplir o no las obligaciones, recaen sobre uno mismo.


La responsabilidad se puede ver como la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás.

En el campo del estudio o del trabajo; por ejemplo, el que es responsable lleva a cabo sus tareas con diligencia, seriedad y prudencia porque sabe que las cosas deben hacerse bien desde el principio hasta el final y que solo así se saca verdadera enseñanza y provecho de ellas.”

Esta ha sido una constante en cada una de nuestras intervenciones como también la única motivación que nos induce a exponer nuestras conclusiones, somos plenamente conscientes de que tanto lo que digamos, como todo aquello que pudiésemos omitir, en cualquiera de los temas que desarrollamos, no solamente implica la emisión de una determinada postura, sino que  al hacerlo nos introducimos con  nuestra exposición de motivos en áreas tan sensibles como privadas, las cuales merecen todo el respeto y la consideración que cada caso en particular requiere.

Cuando Ocurren Las Cosas



Estaríamos diciendo algún dislate, probablemente uno más de los tantos que mencionamos periódicamente en nuestras páginas si dijéramos que cuando las cosas tienen que ocurrir lo que sucede es que tales cosas sucedan, está claro que esto no tiene ninguna relación con alguna postura de tipo filosófica, o de predestinación, fatalismo o vaya uno a saber cómo cada cual o cada uno lo califique.

Lo que parece es que si todo lo que ocurre no sucede en una zona que pueda afectar nuestra área más sensible, si la difusión de los que ha ocurrido u ocurre no ha siquiera rozado nuestros “puntos más sensibles” así hubiese sucedido en “la casa de enfrente” de dónde vivimos, digamos la peculiar frase: “aquí no ha pasado  nada” y seguimos tan campantes.

Pero la realidad nos demuestra que “en el jardín donde estamos plantados”  posiblemente creciendo fuera de “nuestro radio de acción” alguien continúa arrancando sin piedad alguna todo lo que aparentemente se vislumbra florecido y hermoso, plenos de la misma vida que disfrutamos con inocultable optimismo, el mismo optimismo que nos invade cuando observamos que por lo menos cerca nuestro “aquí no ha pasado nada”

Pero… lo dicho, lo que tiene que suceder, sucede, y lo hace totalmente independiente de todo aquello que nos pudiese interesar preservar, los sucesos se van anunciando así mismos y los medios los difunden según sean los intereses del o los que pagan el precio de tal difusión, pero, como decimos, lo que tiene que suceder, sucede, diariamente mueren niños desnutridos, se muere por violencia de género, por carencia de una atención acorde a las necesidades, por la violencia inconsulta de la propia violencia, la que pueda ejercer un marginal o un gobernante, o aquella que ocurre por fuera de la caparazón de indiferencia debajo de la cual nos recubrimos.

Mirar Alrededor



Y bueno aquí vamos nuevamente despuntando el vicio de opinar, es bueno tener en cuenta que opinar no es lo mismo que decir que uno habla de la vida ajena aunque, convengamos, que siempre que nos estemos refiriendo a lo que pueda suceder con otras personas, aunque nos disguste admitirlo, tendremos que aceptar que la vida del otro es eso, del otro, nos estaremos refiriendo a lo que pueda hacer o dejar de hacer alguien que es el dueño y señor de su propia existencia y que cuando hablamos de lo que hace o pensamos que hace o que pudiese llegar a hacer, indefectiblemente estaremos incursionando, por no decir metiéndonos, en hablar de la vida ajena.

Así son las cosas, se suele decir que “duelen más los callos” cuando ponemos en “remojo” nuestros propios pies, lo que equivale a decir que resulta mucho menos doloroso cuando esos callos se sienten y se sufren en un pie ajeno al nuestro, cuando las molestias que ocasionan no nos impiden movernos impunemente cuando aunque “fuese sin querer” alguien nos plante la punta de su zapato encima del nuestro en pleno baile.

Y no me dirán que esto no sucede, vaya que sucede, hay quienes opinan que para no sufrir tales consecuencias mejor sería utilizar pies ajenos para salir a bailar, como si el utilizar los pies ajenos no fuese lo mismo que hablar de la vida ajena.

“El despertar para el sentido de la auto-responsabilidad, y la responsabilidad sobre lo que decimos y hacemos, representa el desarrollo de la sensibilidad humana en las relaciones interpersonales. Sin la “marca” de la sensibilidad en nuestro comportamiento social, la insensibilidad gana fuerza y terreno para actuar entre las sombras de la inconsciencia.

Por tanto, la vida ajena ¿nos interesa? Sí y no. La respuesta dependerá de nuestras intenciones reveladas a la luz de la conciencia o de nuestras intenciones inconscientes transferidas al otro en forma de envidia y celos.

Un dicho popular nos informa de que “la envidia mata”. Subyacentes a esta sabiduría se hallan nuestras tendencias de carácter, o sea, de naturaleza negativa, que muchos males han causado a la humanidad a lo largo de su historia.

Tendencias que pueden ser individualmente alteradas con un mejor nivel de lucidez y discernimiento a partir de uno mismo. Y cuando activamos el proceso interno de alteración de nuestras tendencias negativas, es que hemos comenzado a abdicar del egocentrismo en favor del bien común y de una mirada nueva hacia la vida.”

Disfrutemos Todo Lo bueno


Si algo nos cabe realizar en la búsqueda de todo aquello que pueda resaltar todo lo bueno que como sociedad realizamos en nuestra convivencia diaria donde se exhiben los logros que cada uno, desde el anonimato de su accionar, va insertando, para consolidar entre todos el aporte básico que consolida y hace grata nuestra civilidad.

Existe una clara tendencia a unir el ruido de sus voces a todo aquello que de alguna manera magnifique los dramas que suceden en la comunidad, posiblemente sin darse cuenta, de que se convierten en “cajas de resonancia” que unen su estridencia a un cúmulo de voces que se elevan al unísono formando “un coro de aves de mal agüero” sin tener muy en claro de donde provienen ni a dónde van.

Recuerdo que en nuestra niñez, a la hora del almuerzo, en ese momento en que nos juntábamos todos alrededor de la mesa, que nunca faltaba alguno que aprovechara la ocasión para decir alguna cosa, generalmente algo que se había oído en algún lado y que no dejaba “muy bien parado” a un determinado personaje conocido por todos los que estábamos sentados a la mesa, pues bien, antes de que comenzaran a circular “tales rumores” se oía una voz que nos decía: “ si nadie tiene algo bueno para decir será mucho mejor que se calle”.

Parece que todo aquello que no escandaliza, que no tiene “ese sabor tan especial de lo prohibido” no interesa, no tiene el rango de “noticia” que todos quisieran escuchar, entonces, para no ser insípidos, preferimos callar todo lo bueno que deberíamos mencionar y nos adherimos al coro de críticas, generalmente chismes, que a todos les interesa enterarse y de ser posible “agregar algo más”.

Recordemos que aquella frase que sin dudas nos ayudará a elevar nuestras miras en procura de regocijarnos por todo lo bueno que sucede a nuestro alrededor y que lamentablemente no percibimos: “Si hay algo bueno o digno de alabanza a eso aspiramos”

domingo, 4 de agosto de 2019

Cuando Nos Duele Igual



Cuando el dolor nos duele con la misma intensidad que le pueda doler al otro, nos referimos     a aquel al que las circunstancias, o la propia vulnerabilidad de la vida que transcurre sin tomarse una pausa, le muestra “en carne propia” toda la intensidad de “su sentir” cuando quisiéramos que todo lo que le duele no le doliera tanto, decimos entonces que podemos comprender todo lo que significa la compasión.

“Es un término que se presta a confusión. Cuando hablamos de lástima, nos referimos al lamento o quejido ante algo que no sucede como se esperaba, mientras que compasión es un sentimiento humano que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otro ser.

Es posible que cuando se experimenta lástima se reconoce la pena y el sufrimiento de otra persona pero sin involucrarse en él, sin sentirlo como suyo. En cambio cuando se experimenta la compasión, el sufrimiento del otro se siente como suyo, va acompañado de empatía y se siente el sufrimiento como si lo estuviera viviendo en carne propia.

Compasión viene del latín cumpassio que literalmente significa “sufrir juntos” o “acompañar”. La compasión implica percibir y comprender el sufrimiento del otro, acompañado del deseo de reducir o eliminar tal sufrimiento. Ante esto, queda aclarado que la compasión no implica menosprecio hacia quien sufre.

La compasión, desde el punto de vista conductual, tiene varias facetas que incluye un componente emocional que se genera cuando percibimos el sufrimiento del otro y generamos un impulso hacia la atenuación de ese sufrimiento. 

De aquí se genera la decisión de realizar acciones destinadas a paliar ese sufrimiento. 

Desde la visión cognitiva lo primero que ocurre es la atención y evaluación del sufrimiento ajeno y la evaluación de nuestras capacidades para intervenir eficazmente en la atenuación o eliminación de ese sufrimiento.

La lástima es un sentimiento egoísta porque lleva implícito el “menos mal eso no me está sucediendo a mí” mientras que la compasión nos permite por un momento dejar de pensar en nosotros para pensar en aquel que vive un dolor, un temor o una desesperanza. Es una manera de acercarse al otro. 

Es a través de la compasión que una persona puede mostrar bondad, solidaridad y nobleza ante la necesidad de acompañar a otro.”

Pensamos que  nos puede ser de gran utilidad el hecho de comprender el origen de los sentimientos que nos embargan cuando nos referimos a la “levedad del ser y de la vida que compartimos” toda acción que nos impulse a “dar de nosotros mismos” aquello que no nos sobra, lo que nos resulta vital y necesario preservar, entonces sí, sabremos de compasión y de amor, que se manifiesta en nuestro interior profundo y se aplica en quienes brindamos nuestro desinteresado servicio.


Lo Que Podrá Ser



 Comenzamos un nuevo mes y nos acercamos al final de año, una época muy propicia para realizar un raconto de todo lo sucedido y en la medida de lo posible renovar nuestro compromiso de corregir errores en el caso de haberlos cometido, ajustar los detalles  de nuestro rumbo y sobre todo asir el comando de nuestro “panel de control”  para asegurar que todas nuestras acciones se encaminen sin claudicaciones a concretar las metas que nos hemos propuesto.

Lo que nos queda por decir es que somos muy optimistas en cuanto al porvenir, pues lo que tengamos por delante, lo que pueda estar “por venir” seguramente vendrá para cualquiera de nosotros, nuestras expectativas en cuánto a lo que pueda suceder, aunque apliquemos “nuestra intuición” siempre estará cubierto por “el puede ser” lo que no debe cambiar bajo ningún concepto, es nuestra actitud hacia lo desconocido, es como nuestra expectativa ante la apertura de un regalo, en este caso un maravilloso regalo que solo la vida nos puede otorgar.


Considerados


La imagen que debemos irradiar es aquella que brota desde la intimidad de nuestros sentimientos más profundos, aquellos que afloran libremente sin compulsión alguna de nuestra parte, los que no deben ser reprimidos ni censurados, los que actuando con total espontaneidad nos muestran a nuestros conciudadanos tal cual somos.  

“Ser respetuoso empieza con una consideración básica de los sentimientos de los demás.

Pregúntate a ti mismo cómo te gustaría que te trataran en cierta situación y haz un esfuerzo para tratar a los demás de esa forma.

Trata a todas las personas que encuentres (desconocidos en la calle, compañeros de trabajo, compañeros de la escuela y familiares) como individuos dignos de amabilidad y cortesía básicas. Tratar a las personas con respeto ¡hace que el mundo sea un lugar mucho más agradable para todos! Estas son algunas formas de mostrarles amabilidad a los demás:

Este es un muy buen momento de comenzar, retomar o continuar con el autocultivo de nuestros valores esenciales donde obviamente no pueden excluirse aquellos que nos hacen confiables y receptivos en nuestro trato hacia todos aquellos que comparten nuestros espacios de intercambio colectivo en la sociedad que afortunadamente todos integramos.


Mensajes En La Orilla



Cuando era niño sentía una peculiar inclinación por las historias que nos solían contar los adultos cercanos a la familia, especialmente aquellas que se referían a los mensajes que se recogían en las playas dentro de botellas, que luego de ser transportadas por las olas del mar, quien sabe desde dónde, una vez que eran recogidos, generalmente por las manos anónimas de algún pescador que transitaba por sus  costas , exponían ante nuestros ojos impávidos mensajes de náufragos perdidos en alguna remota isla, coplas de viejas canciones, poemas, promesas de amor eterno y su anhelo esperanzador de un posible reencuentro.

Ahora, después de tanto tiempo recorrido, continúo con esa sensación de incertidumbre que imaginaba en el ánimo de quién introducía su mensaje en el interior de una botella que luego depositaria en las aguas del mar con la esperanza de que pudiera ser recogido en alguna lejana orilla quien sabe dónde.

Es el mismo sentimiento el que nos embarga cada vez que editamos algún artículo en nuestras páginas y a las que le adjuntamos un esperanzador enlace en las redes sociales, una vez que le publicamos, nuestro mensaje comienza su peregrinaje por los medios electrónicos de la web, ese inmenso mar virtual donde podrá ser recogido por algún navegante que le recoja y le permita a su contenido concretar ese encuentro íntimo e insustituible de quien escribe y su ocasional lector.

Esa es nuestra alentadora esperanza.

Amistades Virtuales

Cuando compartimos lo que somos, sin retaceos ni retoques, con aquellos seres con los cuales hemos establecido una circunstancial relación, decimos que somos afortunados de poder sentir que somos parte de algo que ha surgido con la espontaneidad propia de seres que han trascendido sus propias limitaciones en aras de complementar en él, o los otros, u otras, todo aquello que nos hace, en nuestro fuero íntimo, mejores personas.

Resulta una experiencia sumamente gratificante cuando logramos sintonizar en el amplio espectro de las relaciones humanas, en el entendido de que no estamos sujetos a ningún tipo de fobias ni preconceptos, con aquellas personas que se brindan a sí mismas con la motivación que emana de su espontánea capacidad para compartir experiencias.

Esto es lo que sucede o debería suceder en nuestros encuentros virtuales en la red de amigos que vamos tejiendo, cual si fuese una telaraña, uniendo afectos y coincidencias en las pantallas de nuestros cada vez más sofisticados aparatos de telecomunicación.

Este es el nuevo mundo virtual que se construye a sí mismo y en el cual estamos cada vez más y más inmersos como parte de un bufet expuesto en una mesa de exquisiteces listas para ser deglutidas.

No se trata de entender, a quien le puede interesar entender, se trata de volver a empezar para que no perdamos lo esencial que anida en lo recóndito del ser, muy lejos de la alienación que nos circunda y embrutece los sentidos, es la razón de la sinrazón, es ver al hombre libre de toda la trampa virtual que le encadena.

Escoba Nueva


En los ambientes dentro de los cuales se suele contratar periódicamente a nuevos operarios es común escuchar, en boca de capataces y supervisores, con referencia al potencial desempeño de los mismos, esta expresión que les describe en sus primeros intentos por dejar la mejor impresión de sus aptitudes y habilidades.

“La escoba, instrumento añejo de limpieza hogareña, todavía  perdura en las casas, resistiendo el embate de los modernos escobillones. Cuando uno compra una escoba es lógico que funcione correctamente, que barra bien, pero a medida que el uso va deteriorando su aspecto y su eficacia, va llegando la hora de reemplazarla por otra. Así como ocurre con las escobas, pasa con algunas personas en el trabajo, pues cuando son recién contratadas se esmeran por brindar un servicio de alto nivel a los ojos de todos, en tanto que, una vez que se aburguesaron, su rendimiento presenta un ineludible bajón.”

Esto que bien que podríamos denominar como “el síndrome de la escoba nueva” es algo que nos caracteriza a los humanos, tenemos una natural inclinación a sobrevalorar todo aquello que nos resulta novedoso y así ocurre con nuestros afectos, con nuestros vínculos laborales y toda nueva tarea que emprendamos, comenzamos a hacer algo con un entusiasmo manifiesto para luego dejarnos dominar por el desgaste de la rutina y el aburrimiento.

Todo logro sustentable en el tiempo es aquel que conquistamos con el esfuerzo y la persistencia, un compromiso que nos hacemos a nosotros mismos y que resulta una  condición indispensable para mantener inalterable nuestra capacidad de “continuar barriendo bien”


Usamos Sin Pertenencia


Nada de lo que nos rodea nos pertenece de manera que nos desplazamos por la vida tal cual lo podrían haber hecho, o lo hicieron, quienes han sido identificados por el relato bíblico, me refiero a quienes se les ha conferido nuestra tutela universal, históricamente conocidos como Adán y Eva.

Lo que nos ha sido revelado nos exime de cualquier derecho hereditario que pudiésemos esgrimir por la sencilla razón de haber sido expulsados, conjuntamente con a quienes se le han atribuido  nuestra posterior paternidad, de la parcela de terreno en el cual compartíamos con del resto de la creación, de los bienes y servicios, ángeles incluidos, con una espada flagelante que nos pudiese impedir cualquier intento de retorno.

De manera que si algo nos identifica es la misma precariedad que pudiese tener un mochilero de los tantos que observamos transitar por nuestras rutas, llevando como un caracol humano nuestra casa a cuestas “haciendo dedo” al resto de los mortales para intentar “un aventón” que nos permita continuar con nuestro viaje de destino incierto.

Entonces lo que nos queda, como concesión divina que nos diferencia del resto de los mortales, es nada más y nada menos, que hemos sido creados “a imagen y semejanza” del padre de todas las creaciones, concesión que pone a nuestro alcance la capacidad de transformar todo cuanto nos propongamos realizar, eso sí, dando un fiel cumplimiento a los derechos y obligaciones que rigen para los “herederos de los dioses”

“Mentalmente, el hombre fue creado como un ser racional con voluntad propia – en otras palabras, el hombre puede razonar y elegir. Este es el reflejo de la inteligencia y la libertad de Dios. En cualquier momento alguien inventa una máquina, escribe un libro, pinta un paisaje, disfruta una sinfonía, calcula una suma, o nombra a una mascota, él o ella están proclamando el hecho de que fueron hechos a la imagen de Dios.
Parte del haber sido hechos a la imagen de Dios, es que Adán tuvo la capacidad de tomar decisiones libremente. Aunque le fue dada una naturaleza justa, Adán hizo una mala decisión al rebelarse en contra de su Creador. Al hacerlo, Adán dañó la imagen de Dios de su interior, y pasó esa semejanza dañada a todos sus descendientes, incluyéndonos a nosotros (Romanos 5:12). Hoy, todavía llevamos esa semejanza de Dios (Santiago 3:9), pero también llevamos las cicatrices del pecado, y mostramos los efectos mental, moral, social y físicamente.

Cuando nos preguntemos en lo individual, ¿qué es lo que se espera de nosotros? encontraremos la respuesta en el mismo "soplo de vida" que nos hace coautores de todas esas cosas que por su magnitud no encuentran otra definición más contundente que “maravillosa” como se suele definir a la vida misma.



Ocultar La Verdad


¿"Soy yo acaso guarda de mi Hermano"? Génesis 4:9.

Esta postura ha sido desde siempre una alternativa válida para quienes carecen de escrúpulos y encuentran una tangente para imponer sus condiciones, la mentira como recurso es propia de los que intentan por medio del engaño imponer sus condiciones creando una maraña de “falsas expectativas” que generalmente y en honor a la justicia se convierte en un pantanal cenagoso de donde difícilmente puedan emerger.
“Mentir está en contra de los cánones morales de muchas personas y está específicamente prohibido como pecado en muchas religiones. La tradición ética y los filósofos están divididos sobre si se puede permitir a veces una mentira (pero generalmente se posicionan en contra): Platón decía que sí, mientras que Aristóteles, san Agustín y Kant decían que nunca se puede permitir.
En función de las circunstancias, se entiende que mentir para proteger a personas de un opresor inmoral suele ser permisible. Es el caso, por ejemplo, de las víctimas de una guerra.
Mentir de una forma que intensifica un conflicto, en vez de atenuarlo, generalmente se considera el peor pecado.
Un mentiroso es una persona que tiene cierta tendencia a decir mentiras. La tolerancia de la gente con los mentirosos habitualmente es muy pequeña, y a menudo sólo se necesita que se sorprenda a alguien en una mentira para que se le asigne la etiqueta de mentiroso y se le pierda para siempre la confianza. Esto, por supuesto, es moderado por la importancia del hecho al que se refiera la mentira.
Una mentira graciosa, más comúnmente como bromear, engaño con propósito humorístico, cuando la falsedad se entiende, no se considera inmoral y es una práctica utilizada ampliamente por comediantes y humoristas.
El filósofo Leo Strauss acentuó la necesidad de mentir para ocultar una posición estratégica, o para ayudar a la diplomacia. Así lo hicieron también los representantes de la filosofía política, desde Maquiavelo hasta la "mentira noble" de Platón. 
Que las mentiras desaparezcan completamente del ámbito de la política, de la justicia, de la diplomacia, del periodismo y de otros muchos ámbitos de la vida social es algo virtualmente imposible, tal y como no pueden ser excluidas de las guerras que éstas mismas actividades, supuestamente, deberían prevenir.”


sábado, 3 de agosto de 2019

Una Persona Alrededor


Se suele decir de que el ombligo es lo único que tiene a una persona a su alrededor

“Mientras el bebé se desarrolla en la panza de la madre, el feto está flotando en un fluido líquido que lo rodea y lo protege. Inmerso allí, el bebé no puede respirar o alimentarse por sí mismo, por lo que posee un tubo flexible unido a la zona del abdomen que le aporta oxígeno y los nutrientes esenciales y es el principal lazo que lo une con la madre.

El ombligo marca el punto en el que el cordón umbilical estaba unido al bebé. Cuando el bebé nace y se larga a llorar, eso significa que el niño ya puede respirar por sí mismo. También luego podrá alimentarse de la leche de su madre y evacuar por sí mismo, por lo tanto, ya no necesita el cordón umbilical.

Es allí que el médico procede a cortar el cordón, lo que deja en el abdomen la cicatriz que luego se convertirá en el ombligo y que permanecerá en su cuerpo durante toda la vida. 

Dado que el ombligo es una cicatriz y básicamente se define por el modo en que se corta el cordón umbilical o las circunstancias puntuales de ese momento (pueden quedar restos de tejido de la cicatriz) y no por la genética, el ombligo puede tener diferentes formas y tamaños.”

No obstante todo lo que podamos mencionar acerca del ombligo, lo cierto es que una vez que nacemos y somos declarados y aceptados como una criatura humana, si algo verdaderamente inútil tenemos en nuestro cuerpo es sin duda alguna el ombligo.

Ahora bien, a pesar todo lo que se diga sobre la inutilidad del ombligo, justo es que reconozcamos , nos referimos al ombligo claro, que es un ejemplo de equidad y de espíritu democrático pues a lo largo de la historia toda persona tiene su propio ombligo y no hace distingos en clases sociales, credos ni razas, es tan humilde y recatado que no tenemos noticias de que alguien haya difundido una selfie de su ombligo o que existan certámenes para coronar al “ombligo más lindo y elegante del mundo”

Reconocer virtudes es una característica que nos enaltece como humanos y creo que nuestro ombligo se lo merece.



Ausencia De Frenos De La Conciencia

Cuando observamos los acontecimientos que a diario nos sobresaltan y nos hacen pensar en la inseguridad que nos rodea y que se manifiesta como si fuesen fieras en acecho dispuestas a dar su sorpresivo zarpazo golpeándonos donde más nos duela  destruyendo familias, parientes, amigos, tan cercanos como lo pueda ser nuestra propia casa o la casa del vecino.
En realidad esas temidas fieras que mencionamos, esa inseguridad que tanto nos alarma provienen de una misma fuente, la absoluta falta de moderación que  ha tomado cuenta de casi todas las manifestaciones sociales, nos estamos acostumbrando a caminar por el borde de la cornisa, ahora las normas básicas de convivencia social forman parte del “patrimonio arcaico” que alguna vez nos han regido, ahora son  piezas de un museo como lo pueden ser las señales de tránsito, los signos de pare en las esquinas, la autorización a menores a los locales nocturnos o la prohibición de venta de bebidas alcohólicas.
“La persona que vive con excesos difícilmente triunfe en aquello que se propone porque el exceso siempre desvía, paraliza, y no le permite al individuo actuar con claridad y en orden a cumplir sus propósitos.

Los excesos siempre serán malos y por ello es que hay que evitarlos de plano.

Pensemos en un individuo que bebe alcohol en exceso, esa tendencia no solamente le complicará su vida laboral, ya que a la persona alcohólica le cuesta cumplir con horarios, suele perder la noción del tiempo, la atención, entre otros, sino que también le traerá serios problemas en su vida personal, no pudiendo por ejemplo mantener una relación sentimental duradera, será propenso a caer en peleas y discusiones, y ni hablar de los problemas de salud que puede acarrearle una dependencia excesiva al alcohol.

Entre las enfermedades más comunes vinculadas al alcoholismo se cuentan: cirrosis, anemia, cáncer, dolencias cardiovasculares y hasta demencia porque el mismo causa una progresiva pérdida de las facultades mentales, obviamente cuando se bebe con mucho exceso.”



Rivalidades



 Hemos sido reiterativos en mencionar de que por más que intentemos apoderarnos de él, el incesante tiempo no nos pertenece y que cuánto más le necesitemos mayor será nuestra dependencia y menor la posibilidad  que permanezca a nuestro alcance.

Para intentar compensar al argumento de la falta de tiempo la criatura humana ha inventado a la ansiedad y desde que nos levantamos hasta, muchas veces, demasiadas diría, altas horas de la noche, intentamos vanamente apoderarnos de un tiempo que cada vez se nos parece más a “un tirano cruel y despiadado”  que se nos escurre entre los dedos de nuestras manos como si fuese arena de la playa a la que pretendemos retener cerrando nuestros puños.

“Señalan que la ansiedad debe considerarse patológica “cuando "La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad." Es útil distinguir entre la ansiedad "estado", que es episódica y transitoria, y la ansiedad "rasgo", que es persistente y puede reflejar una personalidad "propensa a la ansiedad".
Si una persona reacciona en alguna ocasión con altos niveles de ansiedad ante una situación, ante la que otras no experimentan tanta ansiedad, se puede considerar simplemente una reacción de alta intensidad, o aguda en un nivel no demasiado alto, que es puntual y no extrema. Esto no suele suponer ningún trastorno.
El problema surge cuando esta forma de reacción aguda es excesivamente intensa, como en los ataques de pánico o en las crisis de ansiedad (en los que la persona no puede controlar su ansiedad y alcanza niveles extremos), o bien cuando dicha reacción aguda se establece como un hábito, es decir, si una reacción de ansiedad de alta intensidad se convierte en crónica, o se vuelve muy frecuente.”

La vida y el tiempo no son rivales entre sí, todo lo contrario, entiendo que se complementan para ayudarnos a disfrutar de esta etapa en la cual “el milagro de la creación” nos permite, “a nosotros y al tiempo”  ser circunstancialmente, contemporáneos.


Como La Estrella En El Firmamento


Cuando una persona necesita alguna de las cosas que utiliza en su indumentaria, digamos, por ejemplo, de un nuevo par de zapatos, lo que hace es concurrir a una zapatería probarse los que más le gusten, y si todo concuerda con sus aspiraciones y con su poder adquisitivo, bueno sale de la zapatería con un par de zapatos nuevos.

Hay veces que cuando se trata de evaluar todo lo que pensamos que nos pertenece, utilizamos el mismo criterio que cuando observamos nuestros zapatos,  miramos las vidrieras, nos probamos el que más nos guste y listo, cambiamos nuestros zapatos, pero resulta que existen algunas cosas que no son una mera mercadería sustituible y me refiero a los que defino como “los recursos naturales” con que nos ha dotado, digamos, “la madre naturaleza”

Cuando nacemos estos llamados “recursos naturales” están ya incorporados a nuestra persona y a medida en que los “vamos descubriendo” nos damos cuenta que eso es lo que somos, formarán  mientras dure nuestra existencia parte esencial en todo lo que aspiremos alcanzar, de nada nos valdrá identificar a los responsables de lo que somos y aunque nos gusten o nos disgusten, para nuestro bien y para la preservación de nuestra “salud emocional” deberemos aceptarnos y querernos como el “todo” que consolida nuestra personalidad.

Es probable que esta sea la tarea sobresaliente de toda nuestra vida, descubrirnos, saber quiénes somos, aprender a valorarnos y aceptarnos tal como hemos venido al mundo.

Debemos estar dispuestos a cumplir con el propósito de nuestra existencia la cual, como si fuese una joya de incalculable valor, estará por siempre ensamblada como solo puede estarlo una estrella con el firmamento.



La Luz Propia



 "Por qué querría yo brillar como la luna, con una luz prestada, pudiendo ser una estrella y brillar con luz propia?"

Hace unos días atrás tuve un inesperado trastorno en las luces de mi automóvil y me quede a oscuras en pleno viaje por la ruta, como estaba haciendo el viaje conjuntamente con algunos amigos que viajaban en su propio coche ellos, mis amigos, decidieron auxiliarme con la finalidad de pudiese continuar con el viaje con lo que se hizo necesario de que yo les siguiese detrás formando una caravana, el viaje fue seguro y requirió que les siguiese detrás y me guiase por la luz de los que iban por delante.

Esto que relato parece nada, apenas un ligero contratiempo, pero en realidad tuve que viajar más de una hora con la luz prestada por mis amigos, durante el viaje aproveché esta ocasión para extraer una enseñanza de todo lo que estaba ocurriendo y créanme que me ha sido de mucha utilidad para ayudarme a comprender y valorar la circunstancia de poder conducirme por la vida utilizando mi propia luz,  el viajar con la luz prestada por más seguro que nos parezca requiere que quién nos ilumina el camino viaje delante nuestro y que nosotros le cedamos el paso y nos resignemos a seguirle detrás.

Me vino a la mente un poema de un autor que actualmente no recuerdo pero que tengo muy presente el profundo significado de sus palabras:

“cuando tu opacas tu luz para que otro pueda brillar todo el mundo se oscurece”


Desconfianza



Cuando era niño cerca de nuestra casa solía haber zorrinos, creo que en algunos lugares les llaman mofetas, que como todos saben su presencia es precedida por un aroma muy particular el cual es imposible de disimular y me consta que para muchas narices el simple hecho de olfatear a la distancia su presencia es una causa más que valedera para poner de por medio la mayor distancia posible.

Recuerdo la vez en que mi padre, notando mi alarma y predisposición por la presencia de tales animalitos me dijo lo siguiente:  “cuando sientas la presencia de los zorrinos lo que tienes que hacer es aspirar profundamente y llenar de aire tus pulmones, en una primera instancia te sentirás muy mal al hacerlo pero  paulatinamente el mal olor desaparecerá y verás que todo se tornará más agradable  y la presencia de ellos te será soportable”

Me imagino que se preguntarán a dónde pretendo llegar con este relato pues bien lo que ha ocurrido es que tuve una charla con un empresario y lo que estaba previsto que sería una consulta relacionada con la situación de su empresa a los pocos minutos derivó en una clara demostración del daño que puede causar en una persona el hecho de dejarse dominar por la desconfianza la cual le corroe de tal forma que se manifiesta en la forma con la cual no solamente trata a sus dependientes sino que abarca además a los propios integrantes de su familia.

Es por esta circunstancia que mientras escuchaba el relato de este hombre no pude evitar que mi mente recordara esa experiencia con los zorrinos y lo del tufillo que tienen, la verdad es que encuentro cierta similitud entre el zorrino y el desconfiado o desconfiada, pues aunque se impregnen con el mejor perfume importado la persona desconfiada no puede evitar la emanación de cierto tufillo que le delata.

“Entonces, cuando una persona tiene una tendencia a la desconfianza, le resultará difícil mantener relaciones sociales y asimismo construir nuevas, básicamente, porque se desconfía de todo y todos.

La desconfianza nos hará ver lo que probablemente no exista y obviamente nos retraerá socialmente y esto tendrá como principal consecuencia el aislamiento social.
Es sin dudas la gran enemiga a la hora de la concreción y del mantenimiento de relaciones de amistad y de pareja.

Sin la existencia de la confianza en el otro, especialmente cuando no existe algo que nos remita duda, será muy complejo ser felices con nuestros amigos, nuestra pareja, nuestros familiares.


Es recomendable que estemos alertas en un nivel normal y no pasarnos al otro lado de la absoluta y total confianza de todos, siempre es mejor el término medio en todas las actitudes de la vida.”


Infaltables Sangre De Pato



“persona que no se altera, perturba o muestra emoción alguna ante una impresión o estímulo externo que normalmente producen turbación, desencadenan una emoción o inducen a determinada acción.”
“El concepto de sangre de pato se asocia a la frialdad y a la distancia, al rictus impávido ante un mensaje.”

A lo largo de nuestra vida sin duda alguna hemos tenido que tolerar, en la medida de lo posible.  a este tan peculiar tipo de personas que además de ser un tanto insípidas en su trato con los demás integrantes de cualquier grupo pareciera que “no le entran ni las balas”, como se dice vulgarmente “viven porque el aire es gratis” de tan inútiles que son en su comportamiento no ameritan siquiera de que nos enfademos, simplemente nos acostumbramos a convivir con ellos y hasta es posible que les integremos en nuestras actividades deportivas aunque sepamos que con ellos en la cancha comenzamos el partido “con un gol en contra”.

Son los tradicionales “sangre de pato” aquellos, que cuando miramos nuestras fotos o filmaciones de otros tiempos, siempre aparecen semiborrosos como que están y no están integrando nuestros grupos.

Hace muy poco tuve la enorme alegría de encontrarme después de mucho tiempo con uno de estos, ahora viejos amigos y le encontré tal cual, casi sin cambios en su apariencia, recuerdo que uno de nuestros amigos, compañero de estudios, solía comentar sobre él lo siguiente “este es más aburrido que bailar con la hermana” en fin.