lunes, 19 de febrero de 2018

Las Acciones Humanas


Filosofía
Las Acciones Humanas
Entre las teorías sociológicas, algunas se fundamentan en la acción individual. Max Weber expresó: En la acción está contenida toda la conducta humana en la medida en que el actor le asigna un sentido subjetivo (sentido mentado)

La esencia de una teoría de la acción es la descripción adecuada de las motivaciones y de las causas que promueven la acción social. No toda teoría sociológica la ubica como la variable de mayor relevancia. Este tipo particular de teoría sociológica se ha de vincular necesariamente a la Psicología social y por ello ha de utilizar, en forma implícita o explícita, el concepto de actitud.

A modo de ejemplo se resume brevemente por ser una teoría representativa del caso considerado, a la propuesta por Talcott Parsons y colaboradores. Tanto las funciones a cumplir por la teoría, las variables relevantes y los fundamentos psicológicos, han sido extractados a partir del libro de Parsons y colaboradores citado abajo.

Funciones a cumplir por la teoría:
Ayudará a la codificación del conocimiento concreto existente, y esto puede hacerse suministrando hipótesis generalizadas para la reformulación sistemática de hechos e ideas.

Deberá ser una guía para la investigación. Por medio de la codificación podremos localizar y definir más exactamente las fronteras de nuestro conocimiento y de nuestra ignorancia.

Facilitará el control de las distorsiones de observación e interpretación, que son fomentadas por la departamentalización de la educación e investigación en ciencias sociales

Así como el individuo mantiene ideas y creencias que promueven determinadas acciones, en la sociedad existen conocimientos e información que conforman el sistema cultural promoviendo a su vez las distintas acciones individuales. 

La cultura y el sistema social influyen sobre las actitudes individuales, mientras que los individuos influyen sobre el sistema social y sobre la cultura. Para Parsons, la acción es la unidad elemental de la cual se ocupa la Sociología e involucra los siguientes elementos:

El actor que cumple la acción.
Una finalidad hacia la cual se orienta la acción.
Una situación inicial de la cual se desarrollan nuevas líneas de acción, en las cuales tenemos las condiciones ambientales sobre las cuales el actor no tiene posibilidad de control y los medios sobres los cuales tiene posibilidad de control.


Una orientación normativa de la acción que lleva al actor a preferir ciertos medios en lugar de otros, basándose en el sistema moral vigente en la sociedad. 

También puede haber orientaciones valorativas que conducen la orientación dependiendo de una escala de valores subjetivos.

La Isla Humana


El llamado "síndrome de la isla" hace referencia a las personas que ante la mirada del otro se muestran independientes y libres. Lamentablemente, esta actitud no es tan real, ya que dicho comportamiento enmascara algo mucho más profundo: el miedo al compromiso.

Lo más común es que no tengan conciencia de que están pasando por esta situación. Por eso, es muy frecuente que confundan sus conductas "evasivas" con manifestaciones de independencia.

Hay que tener en cuenta que las razones por las que una persona teme involucrarse demasiado en una relación de pareja varían, pero, en general, tiene que ver con el miedo a crecer o repetir un esquema violento de vinculación que se quiere dejar en el pasado.

La psicoanalista Beatriz Goldberg explicó a Infobae que hay personas que creen que involucrarse con alguien es perder espacios. "Existe el temor a dejar de ser uno y desvanecerse en el otro. Si alguna vez se estuvo en un fracaso amoroso, se tenderá a la decepción. También se auto convencen de que están bien de ese modo, pero en realidad, no quieren pasar nuevamente por una situación similar", aseguró.

Sin embargo, es posible diferenciar la independencia genuina de aquella que esconde el miedo a involucrarse. La primera permite crecer en todos los ámbitos de la vida, la segunda hace todo lo contrario y además fomenta el temor a perderse en el otro y asumir responsabilidades.

"La sociedad actual envía mensajes contraproducentes para algunos. Cuidarse mucho a uno mismo y no invertir tanto en el otro, cuando en una pareja hay que compartir y contenerse mutuamente. Si uno está con este síndrome, no da nada a su pareja porque sufre una carencia emocional", detalló la especialista.

Lo cierto es que si no hay compromiso seguramente la relación no llegue muy lejos, incluso si ya se convive o se tiene una familia en común. Esto puede pasar porque la vulnerabilidad aflora en exceso y pone trabas en la mente de quien padece este trastorno.

El yo se percibe débil y no se involucra para no sentir que está "cediendo" parte de su territorio al otro. Todo se centra en las cosas que se pierden estando en pareja y no en lo que realmente se gana. 

Pero también está el miedo a la libertad y a vivir, más precisamente, a tomar las riendas de la propia vida.


LA INTUICIÓN



Tenemos en nuestro poder un gran potencial, todavía no manchado con defectos de nuestro mundo. Es natural como un niño y nos preserva en un primer momento de aquello que podría ser nocivo para nuestra integridad.

Pero... ¿por qué no la atendemos?, ¿por qué no le prestamos atención?
Se halla libre de todo juicio al tiempo que unida a nuestras predicciones, aquellas que a menudo esbozamos en silencio tras confirmar una noticia que ya suponíamos.

A pesar de estar formada por lo mejor, seguimos sin darle adecuado crédito. Es rápida y no se halla teñida con mecanismos de defensa que protegen nuestro indefenso yo. ¡Qué curiosidad! Las defensas protegen al yo privándole de la única posible y real: la intuición.

Uno de los mecanismos para defender nuestro estimable Yo es la negación de una realidad. Si ese hecho llegara a nuestra conciencia tal y como ha sido presentido, probablemente nos llenaría de angustia o desasosiego. Y precisamente la justificación de la actuación de la negación es impedir que cualquier realidad sea mal vivida para el ser humano.

La gran virtud de la intuición es justamente que surge previa al proceso de enmascaramiento de la realidad. No se saca ningún provecho con ella a pesar del gran beneficio que podría reportarte si te acostumbraras a percibir sus señales o indicaciones.

La intuición ayuda al ser humano a captar una situación, hecho o persona que podría ser perjudicial. A menudo el miedo a que nuestra intuición tenga una justificada realidad nos hace bloquearla, negarla obstaculizando su reflexión.

Argumento e Intuición
Cuando un ser humano ha estudiado un cierto tema por un tiempo determinado, gradualmente se da cuenta de que el tema reviste cierta importancia dentro de su mente. La opinión que se forma del tema, es la resultante de concentrar los muchos detalles aprendidos.

Los detalles no se hallan presentes en la opinión a pesar de haber ayudado a que esta se formara. Luego de que el hombre ha estudiado un tema con suficiente dedicación y profundidad se puede decir que lo entiende. 

Siempre que se discuta algo referente al tema en cuestión el hombre juzgará el valor de las opiniones de los demás, según los dictados de su propia intuición. Así sabrá intuitivamente si un determinado expositor está en lo cierto.
La actitud de este hombre respecto de aquellos que discuten el tema que él conoce tan bien, debería ser de tolerancia y de paciencia. Cualquier cosa que se diga sobre el tema debería ser analizado con justicia.

Ahora supongamos que alguien con un evidente conocimiento superficial le contradice y exhibe numerosos argumentos en contra de sus opiniones. Estos argumentos no tendrían peso frente a el, porque su intuición le dice que son falsos.

De hecho, muy poca verdad se puede obtener por la argumentación. De esta resulta la agudización de las facultades mentales y un mayor conocimiento de los hechos. Pero, por tales medios las personas no pueden llegar al conocimiento interno de las cosas, el cual es superior a la mera reunión de eventos y situaciones.

La pequeña y silenciosa voz de la intuición no puede escucharse de las palabras en desacuerdo o de la discordancia de dos mentes. Solamente en el silencio puede oírsele; y es tan sutil que se desvanece tan pronto se pronuncian las palabras.


En la meditación, uno se vuelve intuitivo, y se acerca a la verdadera fuente de la real verdad... la suya. Ve y comprende el significado interno de las cosas. Que tosco, desagradable y burda es la argumentación cuando se le compara con el sublime proceso de la intuición. 

Claro está, que el origen de donde manan nos da la clave. Mente y espíritu.

La Esencia Del Ser



Somos como un Iceberg, la parte que está sobre la superficie es nuestro ego, es la máscara social, lo que mostramos a los demás con el fin de defendernos y no ser atacados. Nuestra verdadera esencia, el 90 % está bajo el agua, la mantenemos cubierta sin darnos cuenta que esa es nuestra parte verdaderamente valiosa. 

Permanecemos la mayor parte del día actuando desde nuestro ego, aunque estoy segura que todos hemos experimentado la libertad y la plenitud que se siente cuando permitimos que sea nuestra consciencia la que guíe nuestro camino.

 Necesitamos reconocer que no hay peligro, que no hay necesidad de luchar, de dramatizar, de atacar o defender. Es el momento de perseverar y generar hábitos que nos lleven a aquietar nuestro ego de una vez por todas. Es el momento de permitir que prime nuestro ser, es el momento de ser libres y vivir en la realidad, en la belleza y en la plenitud. Ha llegado la hora de que lo que reine en nuestros corazones sea nuestro sabio interior; permitámonos sentir la conexión con el universo y con todos los seres que nos rodean. 

Es tiempo de relacionarnos sanamente, es tiempo de regresar a la verdad y de vivir en paz.

El día que observemos lo que ocurre en nuestro interior en vez de poner la atención en lo que ocurre en nuestro exterior desaparecerá nuestro ego.

“Cambia por dentro y veras los resultados afuera”


Conectar Con Tu Esencia


¿Alguna vez te has sentido desconectado de ti mismo? ¿Te has sentido perdido en la vida mientras avanzabas sin saber hacia dónde? ¿Tienes la sensación que tu camino lo marca la sociedad, tus obligaciones o las presiones externas en lugar de ti mismo? En ese caso, probablemente necesitas reconectar con tu Esencia y convertirla en tu verdadera guía para recuperar las riendas de tu vida. En este artículo te explicaré cómo conseguirlo.

Lo primero que debes conocer para comunicarte con tu Esencia son las formas que ésta tiene de hablar contigo, es decir, saber en qué idioma habla. Y, puedo asegurarte que, aunque no la oigas, tu Esencia está hablándote continuamente. 

No obstante, si insistes en ver el mundo exclusivamente desde el modelo científico imperante, jamás lograrás oír nada. Porque la ciencia, 
desgraciadamente, tiende a convertirse en un modelo dogmático que no admite nada que se salga de sus dictados. Y además, la sociedad actual funciona casi exclusivamente a base de lógica, raciocinio e investigaciones científicas. Sin embargo, en muchas ocasiones, los canales por los cuales se comunica nuestra Esencia no tienen nada que ver con la lógica, la razón o la ciencia.

Las vías de comunicación que usa tu Esencia para hablar contigo
En nuestro interior circula una gran cantidad de información en forma de corazonadas, premoniciones y sensaciones varias de difícil catalogación. De hecho, tomamos muchas de las decisiones más importantes de nuestra vida en base a este tipo de información. Una información sutil, intuitiva y a veces subconsciente que transita por debajo de la superficie de nuestros aprendizajes, modelos de conocimiento y contexto social dominante. Incluso los científicos más acérrimos actúan y toman decisiones clave sin tener en cuenta lo más mínimo la razón, la lógica o la ciencia.

¿En qué basamos si no la amistad? ¿En la afinidad personal que percibimos con la otra persona o en base al beneficio objetivo que ésta puede aportarnos? Si optamos por lo último ¿Acaso es eso una verdadera amistad? ¿Quién es más feliz ejerciendo su profesión? ¿Aquél que realiza el trabajo que más le llena o el que odia lo que hace a expensas de ganar algo más de dinero? Y en cuanto a las relaciones ¿Cuáles son las más felices? ¿Las que se fundamentan en el amor o las que se basan en el interés económico, el aspecto físico o el hecho de cumplir ciertos requisitos mentalmente autoimpuestos? En definitiva: ¿Realmente usamos la ciencia para elegir nuestros amigos, la profesión que nos gusta o el amor de nuestra vida?

Las vías que nuestra Esencia usa para comunicarse con nosotros suelen proporcionarnos información sutil de difícil interpretación. Un claro ejemplo de ello son las intuiciones o primeras impresiones que sentimos cuando alguien nos genera desconfianza, o cuando un lugar o situación nos despierta un miedo irracional. Otro ejemplo son los sentimientos o sensaciones que experimentamos ante un hecho, un pensamiento o una posibilidad hipotética que podamos imaginar. Efectivamente, todo cuanto hacemos o pensamos suele venir acompañado de sensaciones físicas que se manifiestan en diferentes partes de nuestro cuerpo. A veces en el plexo solar y otras en el pecho o en la boca del estómago. Es ahí donde experimentamos esa sensación de agobio, ese extraño hormigueo o aquel incómodo nudo que nos oprime. También es ahí donde podemos sentir una sensación de relajación muscular, un bienestar localizado o incluso cambios de temperatura que se acompañan de sentimientos de tristeza, 

miedo o alegría. Todas estas sensaciones nos guían por encima de la razón o la lógica y nos informan de si aquello que hacemos, pensamos o decimos está en consonancia con nosotros mismos.

“Tu Esencia está hablándote continuamente. No obstante, si insistes en ver el mundo exclusivamente desde el modelo científico imperante, jamás lograrás oír nada”

En otras ocasiones, simplemente oímos una voz interior o tenemos un flash de una imagen, pensamiento o sentimiento que nos da una información muy concreta sobre algo muy particular en relación a nuestra vida. Todos hemos tenido sensaciones de este tipo. ¿Quién no ha hecho un curso a pesar de que, en el fondo, sentía que no era el adecuado? Sólo cuando nos llevamos la decepción al cursarlo dimos crédito a aquella parte de nosotros que nos decía que no lo hiciéramos. Todos hemos salido con alguien que, sobre el papel, era ideal pero que, en el fondo, sentíamos que no era una persona para nosotros. 

A veces necesitamos que nos rompan el corazón una o más veces para empezar a tomar en consideración lo que la intuición nos intentaba decir.

Sólo cuando hemos decido, nos hemos equivocado y hemos sufrido por nuestros errores empezamos a valorar seriamente la importancia que tienen las diferentes fuentes de información que usamos a la hora de decidir. Es entonces cuando empezamos a considerar la voz interna de nuestra Esencia, esa que realmente debería estar guiando nuestros pasos de forma continua.


En otros artículos hablaré más en profundidad sobre las vías de comunicación que utiliza nuestra Esencia. Por el momento, los mejores consejos que puedo darte son: empieza a seguir tus intuiciones, no desistas nunca a la hora de cumplir tus sueños de infancia e intenta interpretar las coincidencias que se dan en tu vida. 

Pregúntate por qué sientes envidia sana de lo que hace o tiene aquel amigo o sigue el impulso que te invita a realizar un viaje a la otra punta del mundo sin billete de vuelta. También te aconsejo que te acerques a aquella persona que tanto te atrae, te inscribas a aquellos estudios por los que siempre sentiste curiosidad o practiques aquel hobbies para el que nunca tuviste tiempo…

Si lo haces estarás, sin duda, empezando a escuchar tu Esencia y siguiendo el camino que ésta te marca.

Apoderados De La Razón



Vivimos en una sociedad que ha desterrado la necesaria posibilidad de estar equivocado, de errar y de, por qué no, aceptar la probabilidad del fracaso en aquello que se comienza. Todo se nos debe ofrecer y todo ha de ser conseguido sin asomarnos a la posibilidad de lo contrario, pues se nos ha inoculado de manera incesante el axioma que obliga a la vida a hacernos perennemente felices por la única razón de creernos merecedores de ello.

De un tiempo a esta parte, el discurso político-social se ha radicalizado, y no sólo en estas vertientes, sino que lo ha hecho en cualquier lugar donde la sociedad haya colocado su imperfecta presencia. Hemos elevado nuestras causas a los altares de las verdades irrefutables que no pueden, bajo ningún concepto, dar espacio a lo contrario.

Nuestras costumbres se han convertido en muchos casos, en sesgos de opinión por las cuales nos identificamos en la pertenencia a un grupo con el que compartimos sentimientos, ideales, retórica y objetivos. 

En caso de no ejercitar el sentido común, este alineamiento natural puede desembocar en la posibilidad de diluir nuestra capacidad de discernimiento individual gracias a una lobotomización asumida de manera consciente o inconsciente, al pertenecer a un grupo ungido por la gracia de tener toda la razón. Porque si algo queda patente en esta sociedad del aquí y el ahora, es que todos, absolutamente todos, tenemos razón.

Abrirnos a la duda es una acción temeraria para nuestra seguridad intelectual y sentimental, por lo que representa una seria amenaza para nuestro ego individual y para el que une a movimientos, colectivos, asociaciones, partidos políticos o clubes de toda índole. Quien decida optar por el camino de dudar sobre uno mismo, empezará a encontrar todo un abanico de probabilidades de progreso contra el estatismo que representa el convencimiento visceral de la supremacía que otorgamos a nuestras ideas, sensibilidades y razonamientos. 

El espinoso camino del escepticismo nos enseña, a base de humildad y un doloroso distanciamiento, que poner en cuestión los valores y puntos de vista ajenos es tan fácil como difícil es hacerlo con los propios.

La base de nuestra inflexibilidad a la hora de mover posiciones ideológicas, se resume en la eficaz afirmación de Bertrand Russell al emitir que la filosofía es siempre un ejercicio de escepticismo. Pero la filosofía ha sido atrozmente condenada al desuso y el olvido aun siendo la mejor y más necesaria herramienta de la que disponemos para forjar el bien común.

Y es que nos negamos taxativamente a que alguien con más clarividencia, conocimiento o retórica cargada de materia, sabiduría y experiencia pueda evidenciar nuestra equivocación dándonos un punto de vista diferente de aquella premisa que ha calado en nuestro convencimiento hasta convertir la causa en una materia inamovible, insustituible y de intachable veracidad y pulcritud.

Cualquier conflicto que se desarrolla en la faz de la tierra, desde una disputa entre hermanos por una herencia, una discusión en el patio de un colegio o una cancha deportiva hasta el estallido de la mismísima segunda guerra mundial, tiene un origen común que es intrínseco a la propia y volátil naturaleza humana: 

La absoluta necesidad de tener razón, que a la vez emana de la sensación que nos invade al creernos víctimas de una injusticia vital que se transforma en una energía de ofensa egotista.


domingo, 18 de febrero de 2018

La Manera En Que Pensamos


“En la última década aprendimos más del cerebro que en toda la humanidad”, aseguró el doctor Facundo Manes al dar comienzo a su charla, “la sociedad del conocimiento”, que ofreció ayer en Espacio Clarín. El rector de la Universidad de Favaloro y director de INECO remarcó que cada vez son más los países que están poniendo la mira en la neurociencia.

En la actualidad, lo que divide a los países ricos de los pobres no son los recursos naturales o la industria, sino “el conocimiento, la capacidad de tener habilidades para generar cosas nuevas”.  Por eso, remarcó la importancia de producir contextos que propicien el desarrollo intelectual y la creatividad. Dijo que es vital combatir la pobreza porque “genera deterioro cognitivo” . También habló de la necesidad de fomentar la creatividad en el proceso educativo.  Explicó que para ser creativos primero hay que capacitarse, luego incubar una idea y finalmente darse tiempo para la relajación, momento en que los conceptos nuevos terminan de tomar forma.  Y añadió: “Para crear también hay que estar un poco loco y no tener miedo a equivocarse”. 

En distintas ocasiones a lo largo de la charla, Manes recordó que el ser humano necesita del contacto con sus pares para nutrirse y seguir vivo. “Sentirse solo mata. La gente aislada socialmente muere antes”, dijo y también habló de la importancia de trabajar en equipo. “La inteligencia colectiva es más importante que la inteligencia individual”. 

El neurólogo analizó cómo impactan los traumas en la vida de una persona. En este sentido subrayó que no sólo tienen un impacto psicológico sino que también cambian la expresión de los genes y que por eso se puede transmitir  el estrés traumático de una generación a otra.

El especialista además abordó los mecanismos que entran en juego en la toma de resoluciones. “Para llegar a una decisión lógica, racional y deliberada necesitamos ciertos recursos cognitivos así como conocer los riesgos y beneficios de las distintas opciones y no siempre contamos con toda esa información”. Por eso nuestro cerebro desarrolló un sistema de toma de decisiones automático a partir de sensaciones basadas en memorias previas y en la información que construimos a partir de la gente que nos rodea. 

“El entorno influye en la forma en que sentimos, pensamos y decidimos”, dijo el doctor. En este sentido advirtió sobre la importancia de estar alerta para combatir los prejuicios o sesgos.

¿Cómo combatir el estrés cotidiano? La solución, explicó Manes, es estar en el presente sin juzgar, tal como sostiene la teoría (y la práctica) de mindfulness.

“Revisar el pasado o imaginar el futuro genera ansiedad, que es la respuesta del miedo. Hay que cambiar la manera en que pensamos para cambiar la manera en que vivimos”, concluyó.




Vivir Con Sentido



El sentido de vida podría decirse es la estrella que nos guía en el camino de la vida. Esa que nos permite darle una dirección para orientar nuestra acción en el mundo aun cuando los accidentes y los acontecimientos nos desvíen, permitiéndonos sostener o reencauzar nuestra coherencia interna y, por ende, nuestro bienestar físico, mental, emocional y social.

¿QUÉ RELACIÓN TIENE LA COHERENCIA CON EL SENTIDO DE VIDA?
La coherencia tiene relación con alinear internamente en una misma dirección lo que pensamos, lo que sentimos y lo que finalmente hacemos en el mundo, tanto para nosotros mismos como para los demás. Si esa acción en el mundo es coherente y conectada con un sentido de vida positivo y más elevado, creará como resultado un progresivo y sostenido estado interno de orden y de bien-estar que reforzará nuestro propósito como personas. Ese bienestar, aún cuando pueda verse comprometido por diversas circunstancias, será una construcción, una base interna y externa (familia, pareja, amigos, compañeros) cada vez más sólida que nos sostendrá en los malos momentos e impulsará en los buenos.

¿QUÉ TIENE QUE VER EL SENTIDO DE VIDA CON LA FELICIDAD?
Como resultado de tener un sentido de vida, una coherencia interna lo más alineada posible entre el pensar, el sentir y el actuar, así como un sistema de relaciones interpersonales en crecimiento (pareja, amigos, compañeros, hijos, familia), vivenciaremos un progresivo y sostenido estado de felicidad. Una felicidad que no es estática sino que se construye, refuerza y retroalimenta, en un trabajo continuo. Por esto es importante meditar regularmente sobre el avance de la felicidad o el sufrimiento en uno y nuestros afectos más cercanos como una forma de medir nuestra alineación o desvío del sentido de nuestra vida.

 ¿QUÉ PASA SI NO CREO EN LA EXISTENCIA O NECESIDAD DE UN SENTIDO DE VIDA?
Creer o no creer en la existencia de un sentido o un propósito es una decisión exclusivamente personal, y más allá de dejar esto en el simplismo de creer o no creer, lo recomendable es animarse a probar cómo es vivir con un sentido o sin ninguno en particular. No todo está dicho, ni esto aquí escrito es algún tipo de dogma. 

Muy por el contrario hay quienes encuentran en un momento de su vida la felicidad en la ausencia total de un sentido, y en un devenir en función de lo que el mundo les propone. Aun así, es importante no cerrarse a una u otra opción, sino estar siempre atentos a meditar si a medida que pasa el tiempo crece en nosotros y nuestros seres queridos la felicidad o el sufrimiento. 

Así entonces, puede ser que para un momento de nuestra vida el sin sentido nos provea un tipo de felicidad, pero en otro, nos enfrente a la necesidad encontrar un sentido que nos brinde orientación y dirección una vez agotada esa etapa vital del sin sentido. Entender que se puede sin problemas pasar de uno a otro y que la vida requiere múltiples estrategias a medida que crecemos y evolucionamos, incluso cambiar de sentido, o tener más de uno, es entender que somos seres complejos y que merecemos cuidarnos y auto-observarnos constantemente.

 ¿POR QUÉ A VECES UN SENTIDO DE VIDA PRODUCE SUFRIMIENTO?
 A medida que avanzamos en la búsqueda de ese sentido de vida que nos llene internamente, puede suceder que tomemos un objetivo y lo elevemos al nivel de sentido de vida. Ejemplo de esto es un viaje, comprar una casa, casarnos o tener hijos. Sentidos que no son menos importantes pero que están expuestos a dos situaciones potencialmente sufrientes. La primera, a que un accidente (en sentido amplio) nos lo aleje o arrebate. La segunda, a que una vez conseguido se presente nuevamente el vacío existencial. 

De ahí que un sentido de vida que no sea suficientemente elevado se podría vivir como un sentido provisional. O sea, un propósito temporal o provisorio, que luego pierde sustento una vez conseguido. Por esto es que un sentido de vida no provisional es uno que podríamos describirlo como elevado, como una síntesis de una idea que ha sido purificada y llevada a su mínima expresión. Un ejemplo como el de “superar el dolor y el sufrimiento” o “aportar lo mejor de mí al mundo para humanizarlo”.

Cada Nuevo Día




“Hay un comienzo para ti, también para mí,
Cada día, nace de nuevo la vida,

Cada día, es una esperanza renacida.
Mira al frente sin miedo, renuncia al apego, 

Recibe con alegría todo lo nuevo.
Abre tu corazón, que cada respiración
Llene y renueve tu interior;

No renuncies a vivir, no renuncies a sentir,
Pase lo que pase siente como renace
La necesidad de compartir.

Mira, recibe, abre, que no falte la alegría,
Que sobre el miedo, inúndate de aire;

Llena, siente, comparte, respira profundo,
Renueva tu mundo, disfruta cada segundo.


Seguridad Y Confianza


La confianza en uno mismo es una manera sana de comunicarse. 

Es la capacidad de defenderse de forma honesta y respetuosa. Todos los días, nos enfrentamos a situaciones en las que tener confianza y seguridad en nosotros puede ser de gran ayuda; por ejemplo al invitar a alguien a una cita, al acercarse a una maestra para hacerle una pregunta o presentarse a una entrevista para la universidad o un trabajo.

No todos tienen confianza en sí mismos naturalmente. 

Algunas personas se comunican de manera demasiado pasiva. Otras personas tienen un estilo demasiado agresivo. Un estilo seguro es el equilibrio ideal entre estos dos extremos.

Ser seguro significa lo siguiente:
Puedes expresar una opinión o decir cómo te sientes.
Puedes pedir lo que deseas o necesitas.
Puedes expresar tu desacuerdo de manera respetuosa.
Puedes hacer sugerencias o dar a conocer tus ideas.
Puedes decir "no" sin sentirte culpable.
Puedes defender a otra persona.

¿Por qué es importante?
Un estilo de comunicación seguro puede ayudarnos a hacer los que deseamos, pero es mucho más que eso. Cuando nos sentimos seguros de nosotros mismos, nos respetamos y respetamos a otros.

Las personas que hablan con seguridad y confianza demuestran que creen en sí mismas. No son demasiado tímidas ni demasiado avasalladoras. Saben que sus ideas y sus sentimientos son importantes. Tienen confianza.


Las personas seguras de sí suelen hacer amigos con más facilidad. Se comunican con respeto hacia las necesidades de las otras personas y a sus propias necesidades. Suelen ser buenas para resolver conflictos y desacuerdos. 

Las personas que respetan son respetadas.

sábado, 17 de febrero de 2018

Nuestro Sistema Perceptivo


Contemplar un atardecer en otoño y deleitarse con los rojizos y anaranjados que tiñen el cielo; el olor a café y tostadas de la mañana; el sonido de las gotas de lluvia al repiquetear en la ventana; el tacto de las sábanas limpias recién cambiadas. ¿Y si nada de esto existiera? ¿Y si las hojas de los árboles no fueran verdes, ni el azúcar dulce, ni de las rosas emanara fragancia alguna? ¿Y si viviéramos en un mundo silencioso, incoloro, sinsabor e inodoro y todo aquello que creemos ver, oler, saborear, tocar, oír fuera una invención de nuestro cerebro?

Los seres humanos siempre hemos considerado los sentidos una puerta de acceso al mundo exterior, a través de los cuales explorábamos nuestro entorno y obteníamos información sobre él, básica para poder velar por nuestra supervivencia. Aristóteles clasificó esos rádares naturales del organismo en cinco: vista, oído, gusto, tacto y olfato. Y a esos, hemos ido añadiendo, recientemente, otros como el sentido del equilibrio, la temperatura, el dolor, la posición corporal y el movimiento.

No obstante, nuestros sentidos, como ya sospechaba Descartes –quien afirmaba que no podíamos fiarnos de ellos para conocer el mundo– no son simples captadores de la realidad: transforman los fotones en imágenes, las vibraciones, en sonido y las reacciones químicas en olores y sabores. Tampoco las percepciones que recrea el cerebro a partir de esos estímulos identifican el mundo exterior tal y como es. De hecho, aquello que nos rodea y la imagen mental que tenemos no tienen mucho que ver.

“¿Y qué nos importa si la realidad difiere de lo que construimos mentalmente?”, pregunta desafiante el psicobiólogo Ignacio Morgado, quien acaba de publicar Cómo percibimos el mundo (Ariel). “Para cada uno de nosotros, lo más importante es lo que percibe nuestro cerebro, lo que sentimos, lo que captamos de eso que llamamos realidad, que no es otra cosa que un concepto filosófico; el medio en que vivimos es pura materia y energía.”

Cómo percibimos Mientras usted lee este artículo, todo su organismo está atento a los diferentes estímulos que hay en el ambiente. Para empezar, sus ojos están recogiendo la información visual y enviándola al cerebro; sus manos están sosteniendo el suplemento, sienten el tacto del papel en las yemas de los dedos; sus oídos están rastreando, quizás de forma inconsciente, el entorno en busca de variaciones, oyen a los niños en la habitación contigua, quizás el silbido de la cafetera alertando de que ya está el café; de la misma forma que su nariz también está atenta a cualquier cambio. Todos sus sentidos envían información al cerebro continuamente y con ella, éste se hace un mapa de la situación.

Para poder sobrevivir en el entorno en que viven, todos los organismos necesitan poder reconocer las características de ese entorno; percibir el mundo que los rodea a través de los sistemas sensoriales y crearse una representación del mismo que les permita hacer valoraciones rápidas, detectar posibles depredadores, peligros, si éste o aquel alimento es dañino, etcétera.

El sistema perceptivo del ser humano es, seguramente, el más complejo en su conjunto de todos los animales. Y es el salvavidas que nos ha permitido llegar hasta aquí.


El Intelecto Y Las Emociones



La Inteligencia Emocional (IE) es una parte de nuestra capacidad cognitiva que, básicamente, facilita el comportamiento interpersonal.
“Todo aprendizaje tiene una base emocional.” Platón

"El que no siente no crece. Sentir es necesario sin caer en sentimentalismo".

Las emociones son una parte del ser humano que surge espontáneamente con cambios fisiológicos.

El intelecto es la parte puramente del saber que radica principalmente en el lóbulo frontal del cerebro e interpreta las emociones y los sentimientos.

Las personas tienden a ser emocionales o intelectuales, dos posiciones que provocan reacciones diferentes y por ende conductas disímiles.

Las emociones trascienden a los sentimientos, que son una alerta de las emociones con un concomitante intelectivo o evaluador de estos.

Tanto las emociones como los sentimientos son estados afectivos que promueven sentir en los humanos.

Las personas intelectuales usan la razón o la lógica para evadir o disminuir las reacciones emotivas o estados afectivos.

Cuando encarnamos en un nuevo ser, ya hemos escogido qué emociones y sentimientos vamos a superar, elevándolas a nivel de la conciencia.

Cada uno de nosotros tiene un plan Divino y los que no aciertan enfrentar su evolución, el Alma les pone dramas o situaciones para hacerlos reaccionar.

El que vino a trascender una situación difícil y eleva su energía: perdona, comprende y ama.

 El que se mantiene en la separatividad culpando a otros, polarizando sus emociones y sentimientos en los demás, no trasciende y se mantiene estancado en el sufrimiento y el rencor.

Cualesquiera que sean nuestras emociones o sentimientos positivos o negativos, debemos aceptarlos y trascenderlos con amor, viendo a Dios en cada ser y circunstancia.



Cuando Perdonamos

Filosofía
Cuando Perdonamos
Según Max Scheler filósofo alemán, “Eso que puede oponerse a los mandatos psico–físicos es lo espiritual y es aquello que no enferma”.

¿Cómo podríamos entonces encontrar los recursos espirituales como el auto distanciamiento y la auto regulación; herramientas de perdón fundamentales para sanarnos a nosotros mismos y liberar al otro?

Este camino hacia el perdón podría recorrerse a través del dialogo, uno de los métodos más poderosos para descubrir el sentido propio y el del otro, es el Dialogo Socrático, es decir a través de la formulación de preguntas existenciales como lo hacía Sócrates con sus discípulos, que podemos dar el primer paso, creando un profundo espacio de reflexión en medio del cual se van gestando las respuestas más genuinas de cada ser.

Podríamos entonces empezar por tener un dialogo interno con nosotros mismos, como punto de partida hacia la meta del perdón. Esta conversación seria entonces entre los dos protagonistas en este caso involucrados: El ego y el espíritu.

En estas conversaciones profundas, se sientan a dialogar el ego y el espíritu, en el espacio más íntimo de nuestro hogar interior, nuestra alma.

¿Cómo logramos la diferenciación entre las expresiones del espíritu y las manifestaciones el ego? pues es en nuestras heridas que permanecen activas en donde el perdón no encuentra su terreno más fértil.

El ego nos habla en inmadurez emocional sometiendo al espíritu, y defiende su poder; el espíritu entra a hablarle al ego en sabiduría para sostenernos, es este el más bello proceso de evolución del espíritu. El ego vive en reclamo, ¿por qué me hicieron daño? ¿Porque me lastimaron? Nuestro sentido de justicia nos golpea, la maestría espiritual personal se alcanza construyendo un ser autentico, capaz de ser compasivo consigo mismo y con los demás para lograr cambiar la interpretación de cada agresión.

Debemos responsabilizarnos de nuestra existencia de nuestras propias heridas, para no convertirnos en eslabones de la cadena interminable de agresores que componen gran parte de nuestra sociedad, de nuestras familias y nuestros espacios de convivencia.

 “Nuestra acciones nos definen” decía el gran pensador Martin Heidegger, 
entonces en este sentido nos define no solo lo que hacemos a otros y a nosotros mismos, sino nuestra capacidad de existir, es decir de salir de nosotros mismos al encuentro del otro y en este aspecto esta implica nuestra capacidad de perdonar, de cuidarnos y cuidar a otros.

Cuando elijo perdonar a otro me sano a mí mismo, y me libero de las emociones toxicas que se convierten en el alimento cotidiano que nutre al ego y e intenta intoxicar el espíritu.

El espíritu no enferma ni es corruptible, pero en nuestra sociedad actual, nos hemos centrado en darle el protagonismo a las expresiones del ego, y lastimosamente el espíritu que es noble y humilde, ha decidido retirarse en silencio a su morada, a observar como el ego domina, odia y destruye, creando así este mundo roto y hostil, que mantiene al alma encadenada y secuestrada, imposibilitándola de desplegar sus más poderosas virtudes, como aquella del perdón. Si todo fuéramos atraídos por la posibilidad altruista de perdonar, terminarían las enfermedades psico –físicas, y el mundo no tendría que seguir invirtiendo sus recursos en curar a tantos enfermos que sufren y gritan su dolor por ser los depositarios de tanto rencor.

Perdonar aun aquel que no lo merece, no habla de alguien, habla de nosotros mismos, de la grandeza del poder ilimitado de nuestro espíritu.


Infalibilidad: Errare Humanum Est


El Concilio Vaticano II declaró lo siguiente acerca de la infalibilidad papal:

"La infalibilidad, sin embargo, con la que el divino redentor quiso dotar a su Iglesia al definir doctrinas pertenecientes a la fe y la moral, es co-extensiva con el depósito de revelación, que debe ser religiosamente guardado y lealmente y valientemente expuesto. 

El Pontífice Romano, cabeza del colegio de obispos, disfruta de esta infalibilidad en virtud de su oficio, cuando, como supremo pastor y maestro de todos los fieles -- quien confirma a sus hermanos en la fe (cf. Lk. 22:32) -- proclama en una decisión absoluta una doctrina perteneciente a la fe y la moral" (Vol. 1, p. 380).
"Creemos en la infalibilidad de la que disfruta el Sucesor de Pedro cuando habla ex cátedra como pastor y maestro de todos los fieles, infalibilidad de la cual disfruta además todo el Episcopado cuando ejerce con él el supremo magisterio" (Vol. 2, p. 392).

"Esta leal sumisión de la voluntad y del intelecto debe rendirse, en manera especial, a la auténtica autoridad para la enseñanza que tiene el Pontífice Romano, aun cuando él no hable ex cathedra de forma tal, de hecho, que su suprema autoridad magisterial sea reconocida con respeto, y que uno sinceramente se adhiera a las decisiones hechas por él en conformidad con su manifiesto pensamiento e intención..." (Vol. 1, p. 379).

Para el Católico Roman, declaración "ex cátedra" (En Latín: desde el estrado) son tan infalibles como la Biblia. Aunque son raras, las siguientes son tres aseveraciones "ex cátedra" o declaraciones "infalibles" del Catolicismo Romano, colocadas juntamente con la autoridad de la Biblia:

EX CÁTEDRA
"Hay sólo una Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie se puede salvar" (Popa Inocencio III, Cuarto Concilio Luterano, 1215.)
"Declaramos, decimos, definimos, y pronunciamos que es absolutamente necesario para la salvación de cada criatura humana sujetarse al Pontífice Romano" (Papa Bonifacio VIII, el Toro Unam Sanctam, 1302.)
"La Santa Iglesia Católica] firmemente cree, profesa y enseña que los que no están dentro de la Iglesia Católica, no sólo los Paganos, sino los Judíos, herejes y cismáticos, ninguno podrá tener vida eterna nunca, pero irán al fuego eterno 'preparado para el diablo, y sus ángeles' (Mt. xxv. 41), a menos que antes del fin de sus vidas hayan entrado a esta Iglesia; también que la unidad del cuerpo Eclesiástico es tal, que los Sacramentos de la Iglesia, Sacramentos se ofrecen sólo para aquellos pertenecientes a esta Iglesia, y que los ayunos, dar limosna, y otras obras de piedad que ocupan un lugar en el combate Cristiano, son sólo productivas para la recompensas eterna en ella; más aún, que nadie, no importa los dar limosna que haya hecho, aunque derramara su sangre por la causa de Cristo, podrá salvarse, a menos que habite en el seno y la unidad de la Iglesia Católica" (Mansi, Concilia, xxxi, 1739.) Pope Eugene IV (Popa Eugenio IV), The Bull (El Toro) Cantate Domino, 1441.

Creer en la infalibilidad papal es creer que SOLO los Católicos Romanos pueden salvarse, porque sólo ellos se someten al Papa. ¡Es, por lo tanto, imposible para un Católico informado, salvarse o permanecer salvo, si conoce las declaraciones Católico Romanas antes mencionadas y todavía continúa creyendo en la infalibilidad papal! 

Esto es así, porque la salvación se centra alrededor de la exclusiva confianza en la persona y obra redentora de Jesucristo y sólo en El. En otras palabras, el 100% de nuestra confianza para la salvación de nuestras almas DEBE depositarse sólo en Jesucristo, en lugar de confiar en una denominación o en la sumisión a ningún líder espiritual, ¡incluyendo al Papa! Ya que este es el mensaje Bíblico y las afirmaciones Católicas "ex cátedra" lo contradicen, entonces, ¡la creencia en la infalibilidad papal debe ser rechazada en aras de nuestra salvación! De hecho, las tres declaraciones ex cátedra antes citadas son claramente "otro evangelio" (Gal. 1:8,9).

A lo largo de las Escrituras, se nos advierte con frecuencia de los falsos profetas y falsos líderes espirituales (Mt. 7:15; 24:11; Rom. 16:18; 2 Cor. 11:13; Ef. 4:14; 1 Tim. 4:2; 2 Tim. 3:13; 4:3; Tit. 1:10, 2 Jn. 7; 1 Jn. 4:1; etc.). ¿Qué puede uno concluir, excepto que lo que todos esos Papas han dicho en cuanto a la salvación tiene que ser rotundamente rechazado, no sólo como un error, sino como un error mortal -- aún "condenable herejía" (2 Pe. 2:1)!


Falibles

De entrada sabemos que el término de la falibilidad que emplea Karl Popper se origina de los estudios que realiza como filósofo de la ciencia. Popper parte del supuesto de que en la ciencia no puede ser todo totalmente verdadero, sino que existe, en los experimentos científicos un cierto grado de incertidumbre que logra determinar, que la comprobación de algún experimento no es totalmente válida, y por tanto hay un grado de falsedad que será verificable, siempre y cuando sea refutada la tesis principal, para lo cual se requiere una actitud de constante búsqueda crítica de la realidad que se mantiene como parcialmente verdadera.

Algo semejante logra aplicar también en el ámbito social. De antemano explica que ciertamente el movimiento del ser humano en su dimensión social es un tanto más complicado, por la interacción de las personas en una sociedad. Pero los sistemas políticos que se logran establecer tienen la característica de tener principios que no son del todo comprobables al cien por ciento, en todas las situaciones del ser humano. Manifiesta que la mejor forma de evitar el error es adoptar una actitud enteramente pasiva y receptiva , contraria totalmente a lo que requiere una actitud crítica.

La Falibilidad significa que nuestra comprensión del mundo en el cual vivimos es intrínsecamente imperfecta. Reconocemos que el hombre se puede equivocar casi como decir, que el ser humano tiene la capacidad intrínseca de razonar. La falibilidad es una actitud que supone la capacidad de reconocimiento de nuestros errores. Pero no supone dejar de argumentar presupuestos que puedan ser defendibles para establecimiento de alguna doctrina, ni tampoco supone decir que todas las argumentaciones son relativas, sino concibe la idea de sostener argumentaciones que están abiertas al diálogo y al análisis crítico, pero que en ningún momento se pueden suponer como totalmente verdaderas como dogmas de actuación social, ni totalmente relativistas.

Lo anterior tiene que ser claro porque parece que la interpretación social de las sociedades de libre comercio, influida por las marcas de consumo, no establece otro diálogo que la dinámica del flujo mercantil de bienes y servicios. De esta forma se sostiene que la realidad subjetiva de las ideas de las marcas de consumo tiene una injerencia real en la sociedad, es decir en la realidad colectiva, que provoca formas éticas de comportamiento, las cuales no son las más adecuadas para dar respuesta a las interrogantes existenciales de la realidad humana.

La característica del individualismo contemporáneo es una actitud irracional, que queda muy lejos de establecer principios de conducta humana. Y aunque no pretendemos, como ya lo hemos manifestado anteriormente, establecer pautas doctrinarias de la conducta humana, si queda claro que el individualismo contemporáneo tiene que salir de sus convencionalidades intelectuales para realizar este trabajo de reflexividad humana, que requiere de una apertura intelectual, capaz de dialogar y sostener principios dinámicos de actuación humana.

En este sentido creo que para aplicar el principio de falibilidad humana hay que tener en claro dos principios, que para Karl Popper eran fundamentales: El principio de discusión racional y el principio de aproximación a la verdad.
El principio de discusión racional implica aplicar el principio de la reflexividad, en donde estemos dispuestos a reconocer a la persona en cuanto tal, para poder establecer un diálogo, que de entrada tiene que evitar cualquier confrontación; para lo cual es importante aplicar ciertas actitudes como la disponibilidad de estar abierto a corregir mi forma de pensar y mis criterios, y estar dispuesto a manifestarlos en una forma de actuar, que se convierte en una actitud ética.

Por otro lado, también es importante que en este diálogo en donde estamos dispuestos a corregir nuestras posturas, tengamos una actitud de apertura a la verdad no acabada, es decir, que nos situemos en una postura dinámica de búsqueda de la verdad, que para un buen filósofo no se sostiene en posturas cerradas, sino en estructuras de pensamiento libres de prejuicios y de dogmas que no permitan el diálogo.

De esta forma, la Construcción de sistemas constituyen parte de una realidad humana, que no sólo es personal, sino colectiva. De esta misma forma los sistemas políticos, han creado además sus propios sistemas económicos y sociales.

En el caso de nuestra investigación, la realidad del capitalismo ha sido una construcción que ha evolucionado en pequeñas extensiones que han deformado la realidad de las pretensiones últimas de su sistema. Esta evolución ha sido denominada como neoliberalismo, que ha simulado la realidad de diferentes sociedades a partir de los principios que han sido aplicados por las instituciones estructurales del sistema político económico en el cual vivimos.

Ciertamente esto representa una manera de conocimiento que posibilita una nueva realidad del ser humano, que generalmente está acostumbrado a vivir el momento que se nos impone o a no ser concientes de la realidad que acontece en nuestras personas o sociedades. Es parte de las construcciones humanas que se van realizando para establecer una dinámica social, que espera ciertos resultados y genera nuevas expectativas, ya que la vida nos ofrece la oportunidad de mejorar nuestro conocimiento, de tal forma que pueda ser mejor nuestra realidad persona y social.

Esta forma de reconocernos nos da la certeza ética de que el hombre puede modificar su conducta como una forma de avanzar más allá de lo que le es posible realizar, pero también nos da la perspectiva de visualizar la realidad que se puede manifestar en un futuro y que ahora por la falibilidad del ser humano se encuentra incompleta. De aquí que la falibilidad se convierte en un criterio de tolerancia, que no justifica un falso respeto, sino que dinamiza la realidad humana.

Esto sostiene que la realidad autocrítica que se debe mantener para establecer una dinámica de crecimiento sustentable, se visualice en nuevas realidades del ser humano en su contexto social.

Ahora bien, la aplicación de estos criterios al proceso de simulación social a partir de las marcas de consumo, se verifican sosteniendo que esta realidad puede ser modificada si se reconoce esta particularidad de la realidad humana. Lo mismo sucede en el ámbito social, en donde las estructuras organizaciones están construidas por naturalezas falibles, que son los mismos seres humanos, y por tanto, como nosotros somos quienes hemos establecido sistemas económicos-políticos-sociales para establecer nuestras relaciones, creo que somos capaces también, de modificarlos, siempre y cuando estemos disponibles a la actitud ética que se propone en el realismo crítico.

Quienes deben de participar en estos nuevos cambios, son todos los que participan dentro de este contexto social, según sus ámbitos de relación humana, que se encuentran en una búsqueda constante de la verdad, como realidad humana, que se puede ir construyendo. Este es el ideal que se busca pero que no puede ser determinado de manera absoluta. Nadie puede sostener mantener la verdad absoluta, o más bien, se sostiene que hay actitudes que pueden ir en búsqueda de la verdad que siempre será falible, inacabada, imperfecta, pero que es necesario ir en su búsqueda, para mejorar las realidades personales y sociales del mismo hombre.

La simulación de la realidad social puede ser desvelada si actuamos con una actitud epistemológica crítica. La estructura del sistema económico neoliberal puede ser reconstruida, sustentada por sus organizaciones internacionales, que deben regular sus funciones con esta misma actitud y desdeñar una actitud convencionalista sobre los parámetros económicos que la puedan limitar.


viernes, 16 de febrero de 2018

El Gusto De Escribir


Nos gusta escribir. En parte, por eso, muchos de nosotros dedicamos largos momentos de nuestra vida a plasmar ideas e historias sobra la famosa y odiada página en blanco. Bien, es una actividad que nos llena, nos hace crecer como personas y nos gusta compartir.

Pero muchas veces nos sentimos perdidos. ¿Qué hago con mis escritos? ¿Por qué escribo? Como en cualquier otro arte, saber por qué lo practicamos y qué queremos sacar de nuestras obras nos ayudará a vivirlo con más calma y disfrutarlo mejor. Porque escribir una novela, o un relato, o un blog… supone mucho esfuerzo y dedicación y es posible que solo hallemos frustración. 

Entonces, ¿por qué escribo?
 Porque me gusta

Bravo. Es la mejor opción y filosofía. Al final, debemos escribir porque nos gusta y porque nos llena. Tal y como dijo Cervantes: “la pluma es la lengua del alma” y, al explicar historias, nos convertimos en pequeños arquitectos de emociones.

Pero muchas veces nos engañamos diciéndonos a nosotros mismo que escribimos por placer cuando, en realidad, lo que buscamos es publicar o hacernos famosos. Mal, eso es un camino de frustración. Si quieres publicar, los caminos son otros y, a excepción de unos pocos, deberemos adaptar nuestra escritura a las necesidades del mercado y casi que pasar más tiempo intentando publicar que escribiendo.

Así pues, seamos sinceros con nosotros mismos y, si realmente escribimos por placer, seamos consecuentes. Disfrutemos y no miremos más allá de nuestro rato de ocio, nuestra inspiración y nuestros personajes.

Al final, como todas las profesiones, tan solo unos pocos acaban empezando su carrera tal y como desearían. Hay que estudiar el mercado, ver qué se busca, entender dónde encaja nuestra novela… Casi casi se recomienda que se haga un plan de marketing para mover el proyecto dentro de las editoriales y ganar visibilidad.

En todo caso, la otra opción es autopublicar. Cada vez hay más autores que optan por invertir en sí mismos y empezar su carrera financiada por su propio bolsillo. Es un riesgo y también supone mucho tiempo, pero si queremos ser unos profesionales de la escritura, no debemos perder el punto de vista emprendedor.

Sea como sea, si escribimos para publicar, para dedicarnos a ello, no nos creamos que sentados o sentadas en tu casa vayamos comenzar nuestra carrera literaria.

Diferenciemos publicar de compartir. Muchos de nosotros queremos escribir para que alguien “nos lea o escuche” y para aportar algo al mundo, al margen del placer de la escritura o de las ventas. Por ello, también debemos reconocernos si estamos en este grupo.

Mucha gente cree que publicar es la única manera de conseguir este objetivo y se embarcan en una aventura que, seguramente, ni les interesa ni entra realmente en sus planes. Compartir para por muchos caminos:

Enviarlos por mail o imprimirlo para los amigos, familiares y conocidos.
Crear un blog donde colgar todo aquello que se quiera compartir
Usar plataformas sociales como me gusta escribir y colgar nuestras obras.

Autopublicar de una manera barata y con un tiraje pequeño, el justo para llegar a quien desees
.

 Seguro que hay muchas más razones… Hemos resumido las más habituales… Así que, si quieres, cuéntanos… Y tú, ¿por qué escribes?

Cultura Y Diversidad


Si nos detenemos unos segundos a reflexionar sobre los significados del término cultura podremos descubrir sus distintas acepciones. En ocasiones hablamos de cultura denominando la dimensión artística de algo -el mundo de la cultura, por ejemplo-, y así solemos referirnos a ella en términos de sustancia, diciendo que alguien es muy culto, o que tiene mucha cultura. 

En otro contexto, la palabra cultura se utiliza sin embargo para describir un todo que parece determinar el comportamiento de la persona, utilizándose para aclararnos que eso que no comprendemos es normal en "su cultura"... Vemos cómo el término cambia de acepción representando conceptos bien diferentes que cobran sentidos distintos en situaciones distintas.

Los antropólogos, la gente que estudiamos la cultura, las distintas formas de ser, de sentir y de pensar llevamos más de un siglo enredados en este debate sobre qué es la cultura; y seguimos en ello. Si bien no hay atisbos de que se resuelva pronto, hay algo en lo que estamos bastante de acuerdo: no hay una cultura, sino que hay varias culturas. De hecho, hay muchas... ¡muchísimas!, pues si hay algo que caracteriza a la cultura es precisamente su diversidad.

Constitutivamente la cultura es diversa. Cada uno de nosotros la utiliza para vivir de forma original y genuina. Decir cultura no es decir colectivo.

Cantando, pensando, jugando, rezando, comiendo o haciendo cualquier cosa estamos expresando nuestras formas de ser, de sentir y de pensar: estamos expresando nuestra cultura. ¿Cómo la expresamos? Poniendo en juego una serie de formas culturales escogidas a las que les damos uso y con las que nos identificamos: nos vamos haciendo a nosotros mismos en la práctica de las acciones del día a día. 

En ese uso que le damos al vivir la reutilizamos de forma diversa, creando nuevos estilos de interpretar y formas distintas de hacer las cosas. Cuando las ponemos en práctica nos identificamos no sólo con nosotros mismos -para reconocernos-, sino con los otros. Este acto de identificación y de construcción de uno mismo no es un camino que se recorra sólo en un sentido, pues nos hacemos a nosotros relacionándonos con los demás, pero los demás también se hacen relacionándose con nosotros.

Cada uno de nosotros somos únicos en nuestro hacer. Es precisamente este genuino uso lo que nos advierte que no somos como el de al lado, y que no hay nadie exactamente igual a nosotros: ni mejor ni peor, sólo distinto. Las personas no somos contenedores de cultura, sino sus usuarios.

El pensar que nuestra cultura podría llegar a determinarnos en nuestro comportamiento como ser humano nos hace decir cosas como "un chino es..." o "un gallego diría...". Esta forma de hablar descubre formas de pensar con las que debemos tener cuidado, pues nos estamos refiriendo a un estereotipo con el que equivocadamente -y peligrosamente- pensamos sobre los demás. 

Estamos pensando precisamente que la cultura -china o gallega- nos determina hasta el punto de acabar siendo de una única forma posible. Los grupos no son homogéneos, son diversos. Además, la cultura no es diversa porque haya muchos grupos, sino porque cada grupo es igualmente diverso en sí mismo

Si no queremos verlo estaremos negando la realidad plural, compleja y rica en la que vivimos; esto es, la diversidad cultural que precisamente nos caracteriza como raza humana. Las contradicciones, los acuerdos, las negociaciones, las rectificaciones... en definitiva, colaborar y vivir. Eso es cultura.