miércoles, 7 de marzo de 2018

Entre El Sueño Y La Visión


El futuro siempre ha sido un tema de interés para los seres humanos, de ahí que en cada época se hable de profetas, oráculos, adivinos…y que también las personas (o por lo menos la mayoría de ellas) trabajen y planifiquen para el futuro.

Cuando nos imaginamos cómo serán las cosas dentro de un tiempo, podemos sentir alegría o bien tristeza; pero también podemos percatarnos de qué tan cerca o lejos estamos de alcanzar nuestros sueños o bien, podríamos tener una visión que más adelante nos permita ejecutar acciones y así lograr cosas increíbles.

Como todos tenemos o hemos tenido, pero algunos pueden confundir una cosa y otra; a continuación te diremos cuál es la diferencia entre sueño y visión.

Visión
La visión en este caso, no tiene nada que ver con el sentido de la vista; sino que se refiere al pensamiento y la previsión que nos permite más adelante ejecutar acciones por medio de las cuales podemos alcanzar nuestras metas.

La visión es siempre un programa o proyecto orientado hacia el futuro. Es una idea que se pretende hacer realidad. No se trata solamente de tener una idea sobre algo, sino también de lo que se espera que ese algo llegue a ser.

La visión es amiga de la expectativa, y para ella se requiere de imaginación y de conocimiento; tanto de uno mismo como del entorno.

Una persona con visión mira cualquier objeto exterior y se inspira. Cada visión tiene su propósito, un objetivo general; que es el de inspirar a quien la tiene.

La visión es el acto o poder de anticipar lo que será o puede llegar a ser algo más adelante. Tiene diversos nombres dependiendo del contexto, desde visión profética hasta visión empresarial.

Sueño
En este sentido, no nos estamos refiriendo a los sueños que se tienen al dormir; sino a aquellos que se tienen despiertos. Los sueños son imágenes, ideas y pensamientos que el individuo se forma en relación a su persona o a ciertas cosas que quisiera vivir, experimentar o alcanzar.

A diferencia de los visionarios, los soñadores (hay excepciones) no siempre intentan o se preocupan por realizar acciones que les permitan hacer sus sueños realidad. Se puede decir que un soñador es más pasivo que un visionario.

Los sueños no necesariamente son realistas, sin embargo, es común que las visiones sí lo sean. A diferencia de la visión, los sueños los tenemos todos; unos sueñan una cosa y otros sueñan otra, pero al final la frase “soñar despierto” no es ajena a ninguno de nosotros.

Diferencia entre visión y sueño
La visión muchas veces va de la mano con un plan que se piensa ejecutar en un futuro, mientras que un sueño es una idea o pensamiento que tenemos y que constituye un deseo de lo que se espera en un futuro.

Los soñadores suelen ser más pasivos que las visionarios.

Un sueño no necesariamente tiene que ser realistas, pero generalmente las visiones sí lo son.


martes, 6 de marzo de 2018

Opinar Con Criterio


Todo el mundo tiene opinión, pero, ¿cuántos criterio?, es el planteamiento de base que me acomete desde hace muchísimos años, cuestión nada fácil de explicar y menos aún de entender, pues hacerlo implica trascender los esquemas tradicionales a los que estamos acostumbrados, es decir, el sentir general.

Si recurrimos a nuestro DRAE, nos define la opinión como juicio que se forma de algo cuestionable, o concepto en que se tiene a alguien o algo. Más nos podría valer lo que se dice de opinión pública: estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados, definición que, en general, se asemeja más al concepto propio del término, ya que es compartido por una pluralidad de individuos que refuerzan, así, las opiniones de cada sujeto.

Podríamos considerar ya aquí un primer nivel de diferenciación entre ambos conceptos, quizá imperceptible para muchos pero en cambio tan sólido que marca una importante categorización. 

Mientras que la opinión se establece como reacción primera y básica ante un hecho determinado, y es por tanto deudora de una multiplicidad de factores, la mayor parte de ellos tan subjetivos como el individuo que opina, el criterio atiende, para su consideración, al conocimiento de la verdad en que pueda incurrir ese hecho, es decir, precisa, necesariamente, de una profundización en la realidad circunstancial del hecho, por encima, desde luego, de la engañosa apariencia o la simple subjetividad.

No entraremos en debates de mayor calado –innecesarios en esta ocasión y, además, fuera del alcance de nuestras profanas limitaciones–, como sería desentrañar el significado filosófico de ambos conceptos, es decir, profundizar en la doxa, o conocimiento fenoménico engañoso, que es tanto como decir opinión, y la episteme, o conocimiento científico metodológicamente establecido.

De modo que, según supongo y si no estoy equivocado, que podría perfectamente ser, hay una apreciable diferencia entre opinar y conocer qué se está diciendo. Sé, también, que lo más usual entre nosotros, pobres bípedos peludos sometidos al imperio de los sentidos, que son lo más a mano que tenemos, y algunos lo único, es hablar, aunque no se sepa de qué ni se espere siquiera a dejar explicarse al otro antes de echar la lengua a paseo.

Es verdad igualmente que si sólo habláramos de lo que en realidad conocemos deberíamos enmudecer por decreto-ley, de modo que toda esta argumentación que acabo de escribir quizá solamente sean palabras, opiniones, en suma, sin más sustento que mi propia subjetividad, y aunque podría traer aquí infinidad de ejemplos para tratar de defender estos puntos de vista, no lo haré, ya que no es mi cometido formar opinión, y mucho menos conocimiento epistemológico.


Mentalidad De Servicio


Existen distintas maneras de entender la vida. Todos somos conscientes de ello. Y esas maneras tienen mucho que ver con las diferentes men­ta­li­da­des que afloran y se ex­tienden en nuestra sociedad. 

Hay humanos que pasan la vida buscando el provecho propio, la ventaja que le ofrece el acontecer..., olvidando si las dichas ventajas perjudican a los demás… 

Y hay otros hu­manos, por el contrario, que cruzan por la vida intentando ser útiles, olvidándose de egoís­mos, rapiñas y co­rrup­te­las, y ayudando a los próximos y defendiendo al grupo, a la tribu, eligiendo lo mejor para la mayoría, aun a costa de renunciar a ventajas propias previsibles, o posibles. 

También existen quienes, al margen de las preocupaciones transcendentes, pasan por la vi­da ‘tirando palante’ sin pen­sar mucho en lo que hacen y porqué lo hacen... Y es que “de todo hay en la viña del señor”. Egoístas, altruistas, pancis­tas... Cada uno tiene una visión completa del acontecer, una concepción del mundo que le da sentido a sus comportamientos.

Resulta que, de alguna manera, las mentalidades proliferan, se extienden y, unas veces por imitación y otras por influencia natural, la verdad es que no siempre somos lo que espontáneamente nos sale ser, sino que nos comportamos como nos han dicho que debemos hacer, según lo que ‘se espera’ de nosotros, al modo ‘políticamente correcto’ y sin arriesgar mucho a la búsqueda de lo que es mejor entre lo posible. 

Y así tenemos una sociedad que camina hacia su propia perdición. Decía Demócrates que “todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”. Solamente podremos mejorar el mundo que nos ha tocado vivir si nuestra mentalidad nos mueve a la ayuda mutua, al colaboracionismo, a la tolerancia, al esfuerzo compartido y alentador, al caminar con los demás en la dirección del proyecto compartido.

Estamos viviendo una época en la que la clase política ha dilapidado el prestigio de la labor hecha con mentalidad de servicio por muchos de ellos, porque, en casos abundantísimos, ahora, estos responsables políticos han optado por una mentalidad de privilegio. Y así, la inmensa mayoría de los cargos electos, a cualquier nivel, no quieren dejar el statu quo alcanzado y, flacos de memoria, pronto olvidan los compromisos adquiridos durante las campañas electorales, dedicándose, no a la tarea de eficacia sino a la aproximación al beneficio propio o de los suyos.

Churchil decía que la di­fe­ren­cia entre un ‘político’ y un ‘hom­bre de Estado’ radicaba en que mientras que el ‘hom­bre de Estado’ miraba per­ma­nentemente a las pró­ximas generaciones, los ‘po­lí­ti­cos’ solo miraban a las si­guientes elecciones, cen­trando su labor en obtener apoyos y votos de nuevo para perpetuarse en el poder.

Durante la crisis de 1929, la llamada Gran Depresión, la secuencia seguida fue la siguiente: deterioro brutal de la economía, un crecimiento del paro aterrador, des­con­ten­to generalizado, cre­ci­mien­to de los populismos y autori­ta­ris­mos, cierre de filas de las economías más po­de­ro­sas, deterioro de la soli­da­ridad entre naciones… y ¡la guerra!, la más grande de cuantas habían conocido los tiempos: la Segunda Guerra Mundial.
 
Las guerras comienzan en las mentes de los hombres. En to­dos los casos. Y las actitudes personales derivan a mo­vi­mientos colectivos, que, en ocasiones, producen desgracias descomunales.

Aun a costa de que me tachen de utópico y ñoño, me permito recomendar a quienes lean este artículo, especialmente a quienes detentan poder, que, por el bien de todos, descartemos los egoísmos personales y las opciones interesadas por las pequeñas ventajas alcanzables. Solo así cabe esperar una opción manifiesta por la mentalidad de servicio.

Si somos capaces los humanos de, colectivamente, abandonar las mentalidades de privilegio que nos ofrecen los cargos, los puestos electos, los oportunismos, desde el más pequeño al más grande, sustituyendo el devenir por una mentalidad de servicio, razonada, razonable y solidaria, cabe esperar que se rompa la secuencia que vivió la humanidad tras la Gran Depresión; si no, estamos condenados a repetir el desastre. 



Egocentrismo


Egocentrismo y grandioso sentido de la propia valía.

El psicópata tiene una autoestima muy elevada, un gran narcisismo, un egocentrismo descomunal y una sensación omnipresente de que todo le es permitido. Es decir, se siente el “centro del universo” y cree que es un ser superior que debe regirse por sus propias normas. Se comprende que con esta percepción de sí mismo aparezca ante el observador como alguien sumamente arrogante, dominante y muy seguro en todo lo que dice. Es claro que busca poder controlar a los demás, y parece incapaz de comprender que otras personas tengan opiniones diferentes a las suyas.

En realidad, creen que sus capacidades les permitirán lograr cualquier cosa.
Falta de remordimiento o sentimiento de culpa
No experimentan ninguna preocupación por los efectos de sus actos en los demás y, en ocasiones, lo manifiestan claramente. Cuando aseguran que “lo sienten” no es más que por dar una buena imagen; sus palabras anteriores y posteriores y sus hechos suelen contradecir ese arrepentimiento. Junto a esto, encuentran todo tipo de excusas para explicar los desmanes que cometieron y, en muchas ocasiones, niegan en absoluto que ellos fueran los responsables o que tales acontecimientos que se imputan existieron en realidad.

Falta de empatía
Si mantienen lazos con algunas personas, será por puro interés, no por sentir algo profundo hacia ellas; son, en realidad, como posesiones que tienen, seres que tienen la misión de proveerles de sus necesidades sin que hayan de recibir nada a cambio.

Mentiroso y manipulador
Mentir, engañar y manipular son talentos naturales para el psicópata. Cuando se demuestra su engaño, no siente apuro alguno; simplemente cambia su historia o retuerce los hechos para que se encajen de nuevo. “El resultado es un conjunto de oraciones contradictorias y un oyente completamente confuso”
.

En buena medida, las mentiras no pretenden ningún objetivo concreto, sólo demostrar su habilidad para engañar. La gente suele creer, cuando escucha al psicópata, que éste no se da cuenta de sus mentiras y, en ocasiones duda de su estado mental.

lunes, 5 de marzo de 2018

La Riqueza Interior



He escuchado decir que una de las tragedias más grandes que pueden ocurrir en esta vida es ver morir la riqueza interior de una persona sin haberse utilizado. Sin embargo, una tragedia mucho mayor es ver, sentir, palpar, oler su riqueza interior sin que esta se libere y expanda. 

Es probable que la mayoría de las personas en este planeta nunca descubran quiénes son en realidad, mientras que otras, únicamente, desarrollarán una parte de su verdadero yo, evitando que su vida simplemente transcurra. 

Sólo unos pocos tomarán la decisión de maximizar cada fibra de su ser y pondrán en ejercicio todas sus habilidades y conocimientos, sólo unos pocos harán con su vida algo más que dejar que simplemente pase. A esto lo llamamos vivir al máximo. Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de hacerlo. 

La pregunta es: ¿lo haremos?
1. La riqueza interior es duradera. La belleza externa dura muy poco pero la riqueza interior es inagotable. Con el transcurso del tiempo los años se anidarán en tu piel, en tu cabello, en tus manos, mientras que la riqueza interna si la practicas día a día será mayor y no se destruirá, sino que será más profunda y perfecta. 
2. Dejarás atrás el pasado. Cuando tomas la decisión de ejercitar tu riqueza interior, dejarás atrás el pasado. El pasado sólo es útil si es usado como una fuerza positiva en tu vida, si te impulsa a ser mejor persona. La clave es conseguir que los recuerdos no te obsesionen ni te destruyan, sino que te fortalezcan.
3. Harás un bien a los demás. A veces tu riqueza interior te llevará hacer un bien a otros, y ello te hará doblemente feliz. Es hermoso saber que con tu riqueza interior, estás ayudando a otras personas y contribuyendo a su felicidad. 
4. Tendrás una vida más plena. El saber que estás usando toda tu riqueza interior, extendiéndote a ti mismo hacía la cúspide de tu propia vida, produce una enorme satisfacción. Tus capacidades ya no están atrapadas dentro de ti, sino que están siendo desarrolladas y transmitidas. 
5. Vivirás con dirección. Todas las personas tienen escritas en su alma las coordenadas correctas que guiarán su vida. Tu riqueza interior te orienta y te advierte de cuál es el camino que debes elegir. Si decides liberar tu riqueza interior, tu vida tendrá dirección, tendrá objetivos y metas. No serás una hoja en manos del viento.
6. Vencerás tus límites. Ser mediocre es vivir por debajo del potencial conocido y verdadero. Descubrir que eres capaz de alcanzar mucho más de lo que tú piensas, te ayudará a recuperar la fe en ti mismo, a liberar todo tu potencial escondido y en consecuencia a actuar diferente la siguiente vez. 
7. Serás coherente contigo mismo. Cada persona tiene un tesoro que vive dentro de ella. El saber qué es y ejercitarlo impedirá que muera. Si eliges practicarlo,  demostrarás que no tienes miedo a ser quién eres porque tú eres, a fin de cuentas, tu riqueza interior. 

  

La Importancia De Saber Expresarse



Los seres humanos tenemos la necesidad vital de relacionarnos. Estas relaciones en el contexto social son posibles gracias a la comunicación, que implica entrar en relación con los demás y en un intercambio de pareceres, por cuanto que alternativamente somos emisores y receptores.

Comunicarse es, entonces, expresar o manifestar a los otros nuestros pensamientos, deseos y nuestras interpretaciones de las cosas y del mundo. Todo esto, sin embargo, no es posible sin el lenguaje, ya que es a través de éste que se establecen las relaciones de comunicación.

Ahora bien, ¿qué es entonces el lenguaje? Bueno, en un sentido amplio y hasta metafórico, se suele hablar del "lenguaje" de las flores, de las estrellas, de los cerros, etc. Los animales que viven en comunidad tienen, también, unos procedimientos de comunicación de gran sutileza, tal como ocurre en las abejas y las hormigas. Sin embargo, todo ello no es lenguaje en el sentido estricto.

El lenguaje viene a ser una actividad única y exclusivamente humana, el cual nos permite comunicarnos y relacionarnos con nuestros congéneres mediante la expresión y comprensión de mensajes. En otros términos, el lenguaje es la capacidad que toda persona tiene para comunicarse con los demás haciendo uso de signos orales, escritos o de otro tipo.

Este concepto de lenguaje, como puede entenderse, tiene una significación más amplia que la producción de sonidos articulados que conforman las palabras y frases. Así:

 Hay lenguaje a través de símbolos como las señalizaciones de tráfico, señales militares, etc.
 Hay lenguaje corporal como la mímica y los gestos.

 Hay lenguaje expresado a través de códigos lingüísticos, que es el más importante medio de comunicación humana, al que se denomina lenguaje oral o habla.

Esta última forma de lenguaje es la que se aborda en este libro. Viene a ser un acto personal en el que el hablante emite un mensaje empleando los signos y reglas que en un determinado momento necesita.

El lenguaje, entonces, es una cualidad muy importante del ser humano gracias al cual se comunica, conoce su pasado, puede analizar, interpretar y comprender su presente y, consiguientemente, proyectarse hacia el futuro como individuo y ser social.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL HABLA?

Para destacar su importancia, cabe señalar en primer lugar, que los seres humanos vivimos inmersos en un verdadero océano verbal, en un mundo o una realidad social eminentemente competitiva, donde la palabra, en especial la expresada verbalmente, es un factor decisivo que viene a constituir el puente, el lazo, el arma, el medio o instrumento importante de unión o desunión; de comprensión o incomprensión; de éxito, reconocimiento o indiferencia; de fracaso, frustración o marginación entre los seres humanos.

En otros términos, el habla viene a ser un proceso vital que posibilita la comunicación con los demás, aumentando la oportunidad de vivir mejor en una sociedad como la actual.

Así pues, todos los seres humanos necesitamos del lenguaje verbal para expresar nuestras necesidades, pensamientos, sentimientos y emociones; lo necesitamos incluso para solucionar lo más elemental de nuestra vida: hambre, sed, abrigo, trabajo. También lo necesitamos para adquirir conocimientos, para abstraer y proyectarnos simbólica y realmente en el tiempo y espacio, así como para comunicarnos y adaptarnos al medio.

Todo esto podemos hacer gracias al lenguaje verbal; pero cuando hay defectos en esta cualidad se generan una serie de problemas que pueden limitarnos y marginarnos socialmente.


El lenguaje verbal, entonces, es un aspecto instrumental imprescindible para la vida de relación. Sin él el hombre es un ser socialmente mutilado, sin capacidad para proyectarse simbólicamente. También se le considera como un aspecto fundamental para el desarrollo de la inteligencia y para toda actividad cognoscitiva relacionada con la vida. Empero, es bueno señalar que esta cualidad no se refiere a un hecho puramente "mecánico", ni tampoco a algo que se adquiere o se da de una manera natural, como aprender a caminar, sino que es algo mucho más complejo, y que detrás de todo esto está el hecho de sentir y pensar bien, el tener personalidad y ser hombre.

Educación Inclusiva


La educación es la base para mejorar nuestra vida y el desarrollo sostenible. Por tanto, el acceso a una educación de calidad ha de ser universal.  

En los últimos quinquenios, se han producido importantes avances con relación a la mejora de su acceso a todos los niveles y con el aumento  en las tasas de escolarización, sobre todo, en el caso de las mujeres y las niñas. También se ha mejorado en gran medida el nivel mínimo de alfabetización.

Sin embargo, es necesario redoblar los esfuerzos para conseguir mayores avances. La Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura tiene confiada la coordinación del logro de este Objetivo. Conoce su propuesta sobre la que ha de ser la educación del siglo XXI.

El logro de una educación universal inclusiva y equitativa de calidad exigirá esfuerzos cada vez mayores, especialmente en África Subsahariana y en Asia Meridional, así como para alcanzar a las poblaciones vulnerables, tales como las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, los niños refugiados y los niños pobres de zonas rurales.

En 2014, aproximadamente casi dos tercios de los niños en el mundo recibieron enseñanza preescolar en el año anterior a la edad oficial de ingreso en la escuela primaria. Sin embargo, en los países menos adelantados esa proporción fue solo del 40 por ciento.

A pesar de los considerables avances en la matriculación en la enseñanza durante los últimos 15 años, en todo el mundo las tasas netas de matriculación ajustadas fueron del 91% en la enseñanza primaria, el 84% en el primer ciclo de la enseñanza secundaria y el 63% en la enseñanza secundaria superior en 2014.

Unos 263 millones de niños y jóvenes no estaban escolarizados, entre ellos 61 millones de los que están en edad de acudir a la enseñanza primaria. Las regiones de África Subsahariana y Asia Meridional registran más del 70% de la población no escolarizada en primaria y secundaria.

A pesar de que asisten a la escuela más niños que nunca, muchos no adquieren los conocimientos básicos de lectura y matemáticas. 

Estudios recientes de evaluación del aprendizaje muestran que en 9 de los 24 países de África Subsahariana y en 6 de los 15 países de América Latina sobre los que existen datos, menos de la mitad de los alumnos habían alcanzado niveles de competencia mínima en matemáticas al final de la enseñanza primaria. En 6 de los 24 países de África Subsahariana sobre los que hay datos, menos de la mitad de los alumnos que terminaron la enseñanza primaria habían alcanzado niveles de competencia mínima en lectura.

Las cuestiones relacionadas con la igualdad constituyen un desafío importante en la educación, según una evaluación reciente. 

En todos los países sobre los que hay datos, los niños del 20% de los hogares más ricos lograban mayores niveles de competencia en lectura al final de la educación primaria y el primer ciclo de la secundaria que los niños del 20% de los hogares más pobres. En la mayoría de los países que disponen de datos, los niños de las zonas urbanas obtuvieron mayor puntuación en lectura que los niños de las zonas rurales.

La falta de profesores capacitados y las malas condiciones de las escuelas de muchas zonas del mundo están poniendo en peligro las perspectivas de la educación de calidad para todos. 

África Subsahariana tiene un porcentaje relativamente bajo de docentes capacitados en los niveles de enseñanza preescolar, primaria y secundaria (44%, 74% y 55%, respectivamente). Además, la mayoría de las escuelas de la región no tienen acceso a electricidad ni a agua potable.

Según los datos de 65 países en desarrollo, el porcentaje promedio de escuelas con acceso a computadoras e Internet para fines docentes supera el 60% tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria. Sin embargo, esa proporción no alcanza el 40% en más de la mitad de los países subsaharianos sobre los que hay datos.

La Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) destinada a becas ascendió a 1000 millones de dólares en 2015, lo que representa una disminución respecto a los 1200 millones de dólares de 2014. Australia, Francia y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte fueron los países que más aportaron para ese concepto.


La Envidia


Envidiar es una emoción que no sólo implica anhelar lo que otro tiene, querer estar pasando por la misma circunstancias que el otro; el acto de envidia implica mucho más: te coloca en un plano de continua insatisfacción y de queja permanente. 

La envidia nace de la sensación o de la creencia de que nunca voy a tener lo que el otro posee.

La excelencia y el triunfo siempre traen envidia. Nadie envidia a un miserable; pero si se envidian los logros, el reconocimiento, la casa, la familia, la pareja, los amigos.

Cuando te digan: "Lo que te digo no es para criticarte", "Te lo digo, pero no para destruirte", es porque te quieren eliminar. La afirmación de alguien en una conversación denota lo que esa persona tiene en su mente, de lo contrario, no necesitaría aclararlo. El envidioso dirá: "¡Ojo! No lo digo para que te vaya mal", pero tu y yo en el fondo sabemos que su intención es que no logres tus objetivos.

Un ejemplo claro de lo que quiero decir, lo encontramos en el siguiente cuento. 

Una serpiente estaba persiguiendo a una luciérnaga.

Cuando estaba a punto de comerla, ésta le dijo: "¿Puedo hacerte una pregunta?"
"Si", contestó la serpiente.
La luciérnaga pregunto: "¿Yo te hice algo?", "No", respondió la serpiente.
"¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?", "No", volvió a responder la serpiente.
Entonces ¿por qué me quieres comer? inquirió en insecto. 

"Porque no soporto verte brillar", respondió la serpiente.

Pensar En Nosotros


Puede que conozcamos a alguien o puede que nosotros mismos formemos parte de ese grupo de personas que están permanentemente obsesionadas con quedar bien. Y, en algunos casos, el adjetivo es precisamente ese: obsesionadas

A (casi) todos nos preocupa quedar bien y queremos ayudar a los demás; es normal y forma parte de nuestra presencia en la sociedad, pero hay una barrera bastante fina entre estar preocupados por los demás y que nos preocupe la imagen que tengan de nosotros y que nuestra vida se vea trastornada por ello. Hemos tomado un caso extremo, hablando con una persona que ha sufrido este problema y con la terapeuta que la ayudó a sobrellevarlo, para que arrojen un poco de luz sobre un asunto que afecta a más personas de las que pensamos.
A todos nos gusta quedar bien. Que los demás tengan buena opinión de nosotros, formar parte de ese grupo de gente de los que todos dicen «es muy buena persona» y sentirnos satisfechos con lo que hacemos por los demás. A priori, no tendría por qué haber un problema en todo esto. Pero, en ocasiones, lo hay. Es lo que le ocurrió a M.P., una mujer de 33 años que, en un momento de su vida en que todo parecía ir bien, empezó a sufrir episodios fuertes de ansiedad y decidió pedir ayuda.

En la consulta de su terapeuta, encontró una respuesta que ella ya imaginaba. 

«Vivía completamente obsesionada por quedar bien con los demás. Era algo a medio camino entre ayudar a la gente que quiero y reforzar la imagen que tenían de mí como alguien servicial. Si me enteraba de que se había muerto la tía abuela de una conocida, me escapaba al sanatorio en la hora de comer; si una amiga estaba enferma, aunque solo fuera un catarro, sacaba horas de donde fuera para ir a verla, a llevarle una revista o una sopa; si cualquier amigo me pedía que lo acompañara a un lugar, por muy aburrido que me pareciera, no tenía la capacidad de decir que no».

El problema de M.P. se encontraba, como ella misma reconoce, y como su terapeuta le hizo ver, a medio camino entre la obsesión por quedar bien y el complejo de rescatador, es decir, la constante necesidad de cuidar de los demás. «Llegó un momento de mi vida en que me di cuenta de tres cosas: la primera, que el estrés que nunca me había generado ni el trabajo ni ninguna otra cosa me lo estaba generando la necesidad de quedar bien con los demás; la segunda, que mi vida estaba a la cola de mis prioridades, y las de los demás siempre le pasaban por encima; y la tercera, que fue la que me hizo espabilar, que no me apetecía absolutamente nada todo lo que hacía. 

Se había convertido en una tortura ir a visitar a amigos enfermos, llamar constantemente para preguntar por la salud de sus familias y estar informada de si podía hacer algo por ellos. Y eso me hacía sentir hasta mala persona».
M.P. considera que haber buscado ayuda fue la mejor decisión de su vida. 

Había sufrido un par de episodios de ansiedad y decidió encontrar la causa. Su terapeuta nos explica brevemente cómo pudo ayudarla a ella (y, nos aclara, a bastantes más personas con este problema de las que imaginaríamos): «El primer paso fue localizar el origen de esa ansiedad que sufría. No fue difícil. Pronto se reveló que era la obsesión por quedar bien con la gente la que estaba afectándole profundamente».


El segundo paso llegó con la reformulación del término 'egoísmo'. «La idea de ser egoísta tiene una connotación negativa en la sociedad, y puede serlo en ocasiones, pero también es necesario. 

El egoísmo, como forma de poner nuestras necesidades por delante de las de los demás y, sobre todo, aprender a decir que no, es necesario»

domingo, 4 de marzo de 2018

Encuentro Con La Filosofía


A través de la historia la filosofía se ha caracterizado por ser una actividad del pensamiento humano centrada en interrogar al mundo humano centrada en interrogar al mundo en buscar explicaciones satisfactorias frente a los diferentes problemas y acontecimientos que se presentan en todos los niveles de la vida
.
La filosofía surge, no solo en Grecia sino también en la actualidad, precisamente del encuentro del ser humano con el mundo, de la admiración del hombre  frente a todo lo que existe. 

A diferencia de las demás ciencias, la filosofía no tiene un campo especifico de investigación, ya que se ocupa del mundo, de la totalidad de la realidad y por ello su reflexión tiene que ver con campos diversos como la cosmopología, la política, la psicología, la antropología, la ciencia, etc.
La interpretación que la filosofía ha hecho del mundo ha sido siempre distinta. por ello, su tarea ha tenido que ver más con la problematización de lo real que con ofrecer métodos o respuestas definitivas. 

El saber filosófico que presenta, entonces, como una serie de problemas entorno a los cuales se han desarrollado las principales corrientes y concepciones del pensamiento filosófico occidental.

Las preguntas por la naturaleza de la vida humana, los valores, el conocimiento, lo trascendentes concierte en los grandes problemas abordados por la filosofía para intentar responder a las inquietudes mas apremiantes de la humanidad especialmente aquellas relacionadas con el ser con las cosas, del mundo del ser humano, la verdad, lo absoluto, etc.

El carácter problemático de la filosofía  permite que su comportamiento sea visto como una temática constante de puntos de vista, muchos considerados contradictorios e incluso inútiles. 

El saber filosófico está conformado por distintas maneras o perspectivas de abordar el mundo, las cuales se replantean y se someten a discusión constante.


Mente Y Cuerpo

Filosofía



En filosofía del espíritu y ciencia cognitiva, el problema mente-cuerpo es el problema de explicar la relación entre la mente (alma para algunos autores) y la materia: cómo es que eventos y estados mentales aparentemente no físicos (como sensaciones, creencias, decisiones, recuerdos) explican a, interactúan con, o bien supervienen de las sustancias y procesos del mundo físico estudiado por la ciencia.

El problema fue famosamente descrito por René Descartes en el siglo XVII, y por los filósofos aristotélicos, en la filosofía de Avicena, y en las anteriores tradiciones asiáticas. ​

Una variedad de enfoques han sido propuestos; la mayoría de ellos dualistas (como el cartesiano) o monistas. El dualismo sostiene una rígida distinción entre las esferas mental y material. El monismo sostiene que existe solo una realidad, sustancia o esencia unificadora en cuyos términos todo puede ser explicado.

Cada una de estas categorías en sí contiene numerosas variantes. Las tres principales formas de monismo son: el idealismo, que sostiene que la existencia del pensamiento es primera y coextensa al mundo externo, o bien que el mundo externo es un contenido o esquema de la consciencia; apariencia o ilusión. 
El fisicalismo (también materialismo o naturalismo) sostiene que la mente consiste en materia organizada de una manera particular, o bien en un proceso o actividad física, tal vez emergente. Finalmente, el monismo neutral y el materialismo no-reductivo sostienen que la mente y la materia son aspectos de una misma esencia.

Las dos principales formas de dualismo son: el dualismo de propiedades —muy cercano al monismo neutral— que sostiene que las propiedades mentales involucrando la experiencia consciente son propiedades irreducibles y fundamentales a la misma sustancia material, pero distintas a las propiedades tradicionalmente estudiadas por la física como la masa o la carga. 

Por último está el dualismo de sustancias, la postura preponderante en el pensamiento de las religiones abrahámicas, que sostiene que el alma está formada por un tipo distinto de sustancia sobrenatural, de ninguna manera sujeta a la materia y las leyes de la física.

El problema mente-cuerpo puede ser descompuesto en otros estrechamente relacionados como el de la intencionalidad, el de la causalidad mental, el de la consciencia, el del libre albedrío, el de la significación de los símbolos, el de la identidad del individuo, etc. La influencia del problema mente-cuerpo es patente incluso en áreas como la sociología y la economía. 

El materialismo histórico de Karl Marx sostuvo que la conciencia era engendrada por las contingencias materiales de su entorno. ​ Un rechazo explícito de la dicotomía es encontrada en el estructuralismo francés, y es una posición que generalmente caracterizó a la filosofía francesa de la posguerra
.
La ausencia de un punto de interacción causal identificable entre la mente no-física y su extensión física ha demostrado ser problemática para el dualismo de sustancias, y muchos filósofos de la mente contemporáneos piensan que la psique no es algo separado del cuerpo. ​ 

Las posturas materialistas han evolucionado considerablemente desde sus primeras formulaciones en la Grecia antigua y la Ilustración hasta el casi-etéreo funcionalismo contemporáneo, y van ganando terreno en círculos científicos. A esto ha ayudado el advenimiento de la sociobiología, la computación, la psicología evolutiva, la revolución cognitiva y las evidencias de la neurociencicia que ponen de manifiesto la dependencia de los fenómenos mentales en sustratos corporales.


 Aun así, se considera que el problema mente-cuerpo sigue abierto y está lejos de ser sepultado. En efecto, filósofos como David Chalmers y Colin McGinn presumen que algunas de las preguntas planteadas podrían ser irresolubles.

Viabilidad De La Diversidad


La viabilidad de una ciudad no sólo depende de su eficiencia económica. Las ciudades son necesariamente diversas en su composición social y cultural y su viabilidad depende, asimismo, de la capacidad de generar y mantener, respetando la diversidad, un sentido compartido de responsabilidad con relación al futuro.

Con la intención de entender mejor de qué forma las ciudades pueden fomentar la inclusión urbana en un periodo de intensas transformaciones sociales y culturales, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, el Woodrow Wilson International Center de Washington DC y el Development Bank of Southern Africa promueven un estudio comparativo de los retos intelectuales y prácticos que la creciente diversidad urbana supone.

Las ciudades son necesariamente escenarios de diversidad social, en especial en lo que se refiere a las tradiciones, creencias, conocimientos, capacidades técnicas, actividades profesionales y aspiraciones de sus habitantes. Es sobre la base de esta heterogeneidad que las ciudades nacen, crecen y a menudo prosperan como centros de intercambio, innovación y desarrollo. 


Pero esta diversidad inherente a las ciudades, fuente de riqueza material e inmaterial, también puede ser su gran problema. Porque la diversidad implica ideas contradictorias, intereses conflictivos, proyectos a veces incompatibles. Es decir, las ciudades reales, vivas, dinámicas, también son intrínsecamente, inevitablemente, escenarios conflictivos, espacios de enfrentamiento. 

De modo que las ciudades, por lo menos en sentido moderno y democrático, sólo existen plenamente como tales en la medida que consiguen convertirse en escenarios y dispositivos de integración y sinergia de la diversidad: es decir, de una articulación de una cierta cohesión a partir de la diferencia. 

¿Cómo conseguir crear, mantener o renovar esta articulación en un período de incremento intensivo y acelerado de la diversidad urbana? ¿Cómo concebir e implementar estrategias de inclusión cívica que construyan unos mecanismos efectivos de ciudadanía compartida por encima de las diferencias individuales? 

Éstas son las cuestiones básicas de este debate, que se enmarca en el proyecto de investigación y discusión ‘Ciudades inclusivas: retos de la diversidad urbana', promovido por el Woodrow Wilson International Center for Scholars (WWICS) de Washington, el Development Bank of Southern Africa de Johannesburgo y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB).

Cultivar La Cultura


Nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar, la lengua que hablamos, nuestras creencias, la comida y el arte, son algunas manifestaciones de nuestra cultura que debemos proteger y cultivar. 

Este conjunto de saberes y experiencias se transmite de generación en generación por diferentes medios. Los niños aprenden de los adultos y los adultos de los ancianos. 

Aprendemos de lo que oímos, de lo que leemos, de lo que vemos y experimentamos en la convivencia cotidiana. 

Mediante la transmisión de costumbres y tradiciones, un grupo social intenta asegurar que las generaciones jóvenes den continuidad a los conocimientos, valores e intereses que los distinguen como grupo y los hace diferentes a otros.

No se trata de no evolucionar y quedar estancados en las tradiciones y costumbres de los antepasados, se trata de crecer en función de nuestras raíces, encontrando como ciudadanos de un mismo país un rumbo que nos conduzca al bien común, pero eso sí; amando, venerando y agradeciendo el pasado común que nos forjo. 


Pensar En Positivo


Pensar en positivo es fundamental en todo estado de ansiedad, no solo es suficiente con controlar el componente físico de la ansiedad e iniciar todas aquellas conductas que van a mejorar mi estado ansioso; debemos comenzar a revisar nuestras actitudes mentales, es decir, nuestra forma de pensar. Detrás de todo proceso de ansiedad suelen existir preocupaciones que nos desbordan, pensamientos negativos, miedos, etc. que al no ser abordados de una manera eficaz continuarán generando ansiedad. Pensar es algo que hacemos durante todo el día incluso cuando dormimos seguimos pensando en sueños.

Los principales pensamientos negativos que afectan a la ansiedad son las preocupaciones constantes, aquellas que nos desbordan y van desembocando poco a poco en una escalada de la ansiedad. 

Hay personas que se preocupan por “todo”, reaccionan de manera exagerada, sacan las cosas de su justa proporción, se centran en los aspectos negativos, se molestan con facilidad, reaccionan siempre con mal humor, etc. Todas estas actitudes ante la vida y sus circunstancias, no dejan de ser un hábito, una actitud aprendida. Por tanto, nuestra superación personal pasa por adquirir la práctica de reaccionar ante la vida de modo más tranquilo, con serenidad ayudando a que las dificultades resulten más fáciles de manejar.

Un tipo de pensamiento muy habitual son los ¿Y si?… “y si pasa…” asustándote de las situaciones negativas que pueden ocurrirte en el futuro. Vivir pensando en todas las experiencias negativas que pueden pasarnos en el futuro solo acrecentará aún más la ansiedad, y claro que pueden pasarnos cosas negativas en nuestras vidas pero puestos a inventar imaginemos que también podemos vivir experiencias positivas y agradables. 
A veces, sufrimos más con lo que imaginamos que con lo que en realidad sucede.

Deja de tener miedo por lo que puede ir mal y comienza a pensar en lo que puede ir bien


sábado, 3 de marzo de 2018

Únicos E Irrepetibles


Una de las características que más distingue y dignifica a todo ser humano (hombre o mujer) es su condición de ser único e irrepetible; y esto se pone de manifiesto por su absoluta distinción como especie, es decir como hombre o mujer orientado u orientada hacia el mundo para realizarse ante la historia como ser corporal y espiritual, distinto a los demás por su manera específica de ser persona.

La manera de ser, de pensar, su color, su forma, peso, la manera de vestirse, sus creencias, la manera de relacionarse, caminar, hablar, actuar, etc. etc. Todo ello configura a un ser humano como persona antes que como un simple individuo. Basta la actitud de persona que todo ser humano lleva implícita para decir que todo lo que como hombre o mujer hace o dice es propio de esa única persona.

Un hombre o una mujer es hombre o mujer único e irrepetible en sí mismo o misma, diferente a todos los demás. Ahora bien, al decir que es único e irrepetible no debe hacernos pensar que estamos solos refugiados en nuestro egocentrismo pues nos relaciones con el mundo y vivimos en sociedad.

Italo Gastaldi decía: “yo soy yo y no puedo ser habitado por otro, ni representado, ni sustituido por nadie”. Y siguiendo el pensamiento de José Ortega y Gasset llegamos a la conclusión de que nuestra unicidad es única, inconfundible, que nos parecemos a los demás pero somos diferentes. Pero. volvemos a incidir en que vivimos junto a los demás y que la interioridad de cada uno de nosotros y nosotras es la que nos permite ser conscientes de lo que hacemos, lo que decimos y los que somos en relación con los demás que también poseen su propia unicidad e irrepetibilidad.

La manera de gozar de la libertad (y hablo sólo de los que tenemos la fortuna de poseer cierta libertad porque existen muchos seres humanos que desgraciadamente no gozan de ella por imposiciones externas y ante eso hay que rebelarse) podemos ser responsables de nuestras opciones, pero no sólo para con nosotros puesto que al vivir al lado de los demás tenemos que pensar fundamentalmente en nuestra relación con ellos. Nuestro “yo” debe actuar con una actitud abierta y franca con los “otros” a los que debemos considerar hermanos o congéneres y procurar hacer del mundo un mundo mejor para mí y para todos a la vez.

Porque el hombre y la mujer, siendo únicos, somos seres para el encuentro, para hacernos y enriquecernos culturalmente con los demás. La única forma de realizarnos como personas es cuando nos identificamos con los otros aún sabiendo que somos únicos e irrepetibles. 

Damos parte de nosotros a los demás y sólo de esa manera ayudamos a nuestra propia persona a crecer y lo que es mejor a ser libres y más humanos.


A Que Distancia Compartimos


De nosotros depende reducir o acrecentar el trecho que nos separa de los demás
 La comunicación no verbal entre seres humanos es más importante de lo que se suele pensar. Claro está, también las palabras cuentan y por ello las reglas del profesor emérito de Psicología de origen iraní Albert Mehrabian, de la Universidad de California, Los Ángeles, se han mesurado.

En realidad, su fórmula comunicativa consistente en un 7% de las palabras dichas, un 38% del tono de voz usado y el 55% del lenguaje corporal se sacó de contexto con relación al marco experimental usado en los años sesenta, y por ello es más sensato pensar que en una conversación cara a cara el componente verbal es de un 35% y más del 65% es comunicación no verbal. 

Es decir, cuando nos comunicamos es más importante lo que no decimos con la boca. Evidentemente el contexto es muy importante para una interpretación aproximada del lenguaje corporal, así como la cultura en que se produce la comunicación.

Dice un proverbio oriental que quien no sabe interpretar una mirada nunca entenderá nada. Creo que hay mucho de verdad en esta frase porque a veces los ojos expresan lo que las palabras callan o niegan.

Vivimos atrapados en una especie de jaulas de convencionalismo social que resultan necesarias para la convivencia y el orden comunitario. Sin embargo, pese a los esfuerzos que se hacen para ocultar los sentimientos, ellos encuentran la manera de llegar a la superficie de la piel, con el riesgo de ser leídos por la mente entrenada de los expertos en comunicación no verbal.


Aprender A Vivir Las Emociones


Inteligencia EMOCIONAL: Aprender A Vivir Las Emociones
La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual

Hemos aprendido desde pequeños que el sentimentalismo (así se ha llamado al hábito de sentir a flor de piel las emociones y a mostrar en público esa forma de interpretar las vivencias) era propio de personas débiles, inmaduras, con déficit de autocontrol. Además, se ha extendido en nuestro imaginario colectivo el lugar común, machista como pocos, de que las emociones o -más aún- el llanto, pertenecen al ámbito de lo femenino. Sin embargo, todo evoluciona y va ganando terreno la convicción de que vivir las emociones es un elemento insustituible en la maduración personal y en el desarrollo de la inteligencia.

Tenemos muy en cuenta nuestro espacio intelectual y no sólo le hemos dedicado tiempo y esfuerzo, sino que incluso la valoración que hacemos de una persona pasa, en buena medida, por sus conocimientos y habilidades intelectuales. Desde la educación, tanto reglada como no académica, se nos ha motivado para que saquemos el máximo partido a nuestros recursos intelectuales.

Nadie discute la necesidad de adquirir conocimientos técnicos y culturales para prepararnos (y reciclarnos) para la vida profesional, pero en una equivocada estrategia de prioridades olvidamos a veces la importancia de educarnos para la vida emocional. Aprender a vivir es aprender a observar, analizar, recabar y utilizar el saber que vamos acumulando con el paso del tiempo. 

Pero convertirnos en personas maduras, equilibradas, responsables y, por qué no decirlo, felices en la medida de lo posible, nos exige también saber distinguir, describir y atender los sentimientos. Y eso significa contextualizarlos, jerarquizarlos, interpretarlos y asumirlos. Porque cualquiera de nuestras reflexiones o actos en un momento determinado pueden verse "contaminados" por nuestro estado de ánimo e interferir negativamente en la resolución de un conflicto o en una decisión que tenemos que tomar.

Una habilidad muy especial
Mimar nuestro momento emocional, aprender a expresar los sentimientos sin agresividad y sin culpabilizar a nadie, ponerles nombre, atenderlos y saber cómo descargarlos, es uno de los ejes de interpretación de lo que nos ocurre. 

Cada vez que dudamos ante una decisión, que nos proponemos comprender una situación, no hacemos estas operaciones como lo haría un ordenador o cualquier otro ingenio de inteligencia artificial, sino que ponemos en juego, traemos a colación, todo nuestro bagaje personal (incluyendo lo que nos ha podido pasar hace un rato o unas horas) y el pesado fardo de nuestra herencia cultural. De ahí que vivir nuestras emociones es una habilidad relacional que nos capacita como seres que se desarrollan en un contexto social. 

Sólo cuando conectamos con nuestros sentimientos, los atendemos y jerarquizamos, somos capaces de empatizar con los sentimientos y circunstancias de los demás. No es más inteligente quien obtiene mejores calificaciones en sus estudios, sino quien pone en práctica habilidades que le ayudan a vivir en armonía consigo mismo y con su entorno. 

La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual. Los profesionales más brillantes no son los que tienen el mejor expediente académico, sino los que han sabido "buscarse la vida" y exprimir al máximo sus habilidades.

Aprender a desarrollar la inteligencia emocional
Esta sociedad de las "buenas maneras" y el control social han hecho de nosotros auténticos robots de las apariencias. En la Universidad de Málaga los doctores Fernández Berrocal y Extremera han abordado la inteligencia emocional como la habilidad (esencial) de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos adecuadamente y la destreza para regular y modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás. 

En la inteligencia emocional se contemplan cuatro componentes:

Percepción y expresión emocional. Se trata de reconocer de manera consciente qué emociones tenemos, identificar qué sentimos y ser capaces de verbalizarlas.

Una buena percepción significa saber interpretar nuestros sentimientos y vivirlos adecuadamente, lo que nos permitirá estar más preparados para controlarlos y no dejarnos arrastrar por los impulsos. 

Facilitación emocional, o capacidad para producir sentimientos que acompañen nuestros pensamientos. Si las emociones se ponen al servicio del pensamiento nos ayudan a tomar mejor las decisiones y a razonar de forma más inteligente. El cómo nos sentimos va a influir decisivamente en nuestros pensamientos y en nuestra capacidad de deducción lógica. 

Comprensión emocional. Hace referencia a entender lo que nos pasa a nivel emocional, integrarlo en nuestro pensamiento y ser conscientes de la complejidad de los cambios emocionales. Para entender los sentimientos de los demás, hay que entender los propios. Cuáles son nuestras necesidades y deseos, qué cosas, personas o situaciones nos causan determinados sentimientos, qué pensamientos generan las diversas emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones propician. 

Empatizar supone sintonizar, ponerse en el lugar del otro, ser consciente de sus sentimientos. Hay personas que no entienden a los demás no por falta de inteligencia, sino porque no han vivido experiencias emocionales o no han sabido gestionarlas. Quién no ha experimentado la ruptura de pareja o el sentimiento de orfandad por la pérdida de un ser querido, es difícil que se haga cargo de lo que sufren quienes pasan por esa situación. Incluso cuando se han vivido por experiencias de ese tipo, si no se ha hecho el esfuerzo de vivirlas de manera explícita aceptándolas e integrándolas, no estarán suficientemente capacitados para la comprensión emocional inteligente.

Regulación emocional, o capacidad para dirigir y manejar las emociones de una forma eficaz. Es la capacidad de evitar respuestas incontroladas en situaciones de ira, provocación o miedo. Supone también percibir nuestro estado afectivo sin dejarnos arrollar por él, de manera que no obstaculice nuestra forma de razonar y podamos tomar decisiones de acuerdo con nuestros valores y las normas sociales y culturales.

Estas cuatro habilidades están ligadas entre sí en la medida en que es necesario ser conscientes de cuáles son nuestras emociones si queremos vivirlas adecuadamente.


Cometer Los Mismos Errores

¿Error o decisión? No te engañes. Como seres humanos estamos expuestos a cometer errores; es la ley de la vida. Pero, hoy te quiero hablar acerca de cómo sacarle provecho a un error en lugar de convertirte en su esclavo. Cuando cometes una falla y luego la vuelves a cometer, torna a ser una decisión. Ahora, te comparto las causas más comunes por las cuáles estos errores se convierten en decisiones y no lecciones.

No estás arrepentido. Sino sientes remordimiento por lo que te acaba de suceder eso significa que en cualquier momento lo repetirás. Para que tomes ventaja, debes cansarte de experimentar malas consecuencias, proponer no volver hacerlo e identificar en qué aspectos de tu vida te afecta. Haz una lista, ayudará a que aclares el asunto.

Eres falso. No ser sincero contigo mismo es una de las causas que más daño puede hacerte y estarías pasando de bruto a tu propia persona. Debes ser franco. Por ejemplo, si nunca te puedes quedar callado cuando tu mamá te regaña, determina por qué ella insiste en hacerlo y si eres tú quien está fallando, acéptalo y no lo vuelvas a hacer.

Eres demasiado orgulloso. Si el orgullo te ciega, entonces ¿qué te gusta, estar ciego? Creo firmemente en que ser orgullosos es sinónimo de inmadurez y estupidez. Así que analízalo. Por ejemplo, si uno de tus errores que se ha convertido en decisión es el de no tener tacto al dar tu opinión piensa en el daño que causas a tus amigos o padres y piensa si te gustaría que te paguen de la misma manera.

No quieres sacrificarte. Si no te esfuerzas, no conseguirás nunca deshacerte de esos errores crónicos. Sé bien que salir de la zona del confort cuesta, pero la vista fuera de esa caja es perfecta. ¡Sólo los valientes se sacrifican!

No eres determinado. Si tú que eres tú no puedes definir lo que quieres, entonces no mereces confiar ni en ti mismo. ¡Eso es decepcionante! Así que toma la decisión y no cambies de parecer.

Si ya no quieres ser víctima de tus errores por decisión evita las causas mencionadas anteriormente, te sentirás liberado cuando ya no dependas de esos estados deplorables. 

Recuerda, ser sincero. No puedes identificar el meollo del asunto si crees que no tienes ningún problema. No seamos hipócritas, identifiquemos esas fallas y creemos soluciones.


Aportes A La Integración Social


La Sala 770 del Centro Cultural Ricardo Palma presenta la exposición “Afecto en el Capital” a cargo de la artista Leticia Larín. La muestra está conformada por una serie de componentes articulados en un sistema donde cada fragmento cumple una función.

La idea en la que se centra la exposición “Afecto en el Capital” está basada en el cuchimilco, estatuillas prehispánicas de la cultura Chancay caracterizadas por tener los brazos extendidos y que simbolizan la fertilidad femenina. De igual manera, la artista encuentra en su obra una llamada a la integración social mediante la interrelación de sus trabajos.

“Afecto en el Capital” expone por medio de una variedad de figuras los arquetipos humanos como la maternidad, la mendicidad, el dinero, la deidad, la persona, la red. 

Mediante la idea del feminismo, busca integrar las capas sociales en un sistema más definido.


Al visualizar cada parte de la muestra podemos identificarlos, partiendo de las fotografías donde la artista habla con personas y recauda dinero reflejando la mendicidad, representando la deidad mediante la construcción de una figura de fe con el dinero recaudado, la limpieza del dinero mediante el lavado, entre otras figuras simbólicas que se pueden identificar al recorrer la muestra.

Vocación De Servicio

Si tienes vocación de servicio, tienes que saber que este aparte de ser un valor, en sí, es todo un arte. Es la cualidad sincera que puede nacer de ti para servir. 
Es cuando tienes empatía con el resto. Es cuando tienes ese compromiso real de ayudar desinteresadamente a los demás. También, significa que eres proactivo, es decir, que no esperas a recibir indicaciones para realizar alguna acción que cumpla las expectativas del otro. Por lo contrario, te adelantas a los hechos.
Si generas empatía, ya sea con un conocido, amigo, pariente, compañero de trabajo, clientes entre otros, tienes la mitad del camino ganado. Pero, ¿qué es tener empatía? Es cuando te pones en el lugar del otro. También, es cuando tratas a los demás como te gustaría que te traten, entre otros puntos.
Tener vocación de servicio significa cuando tienes siempre el compromiso necesario, esa disposición para servir al otro, en cualquier contexto y sin hacer ningún tipo de diferencias, superando cualquier tipo de “barrera” ya sea personal o social. Es cuando eres servicial aquí y allá, es decir en todos lados.
Vocación de servicio es cuando consideras al otro sin esperar nada a cambio. Es una cualidad que logra identificarte como ser humano por lo cual eres bien considerado tanto por los demás como por ti mismo.
En conclusión, tener vocación de servicio es cuando tienes una actitud de vida y de colaboración para con los demás.


Identidad


Todos los seres humanos tenemos una identidad. Este es un tema del que oímos hablar a menudo y presenta tantas facetas como la personalidad de ser humano que responde a una multiplicidad de factores.

Todos tenemos un nombre y un apellido. El nombre representa "aquello que es mío"; el apellido, "aquello que recibí por herencia". Cuando una persona logra comprender que es la sumatoria de ambas cosas y es capaz de reconocerse como un todo, entonces sabe al fin quién es.

Pero en el camino que nos conduce a conocer quiénes somos pueden surgir luchas internas que es menester enfrentar.

Por caso, soy Bernardo pero no quiero ser Stamateas. Con esta actitud, estoy rechazando lo que me transmitieron mis antepasados, llámese abuelos y padres. Entonces me rebelaré y haré todo lo contrario de lo que aprendí de ellos, 
tomando mi propio camino. Esta postura es muy común en la adolescencia.

Soy Stamateas pero no quiero ser Bernardo. Por temor a realizar mis propias elecciones y equivocarme, me refugio en mi familia y cumplo a rajatabla sus mandatos, sin cuestionar nada.

Por momentos soy Bernardo y por momentos, Stamateas. No tengo bien en claro qué es lo que yo construí y qué pertenece a mi familia. En esta última situación, los límites se han desdibujado.

La realidad es que soy una síntesis de ambos mundos. No necesito copiar a nadie ni oponerme totalmente a lo que he recibido de mis familiares. Puedo tomar lo que me sirve de esa herencia y agregarle mi impronta personal, aquello que yo elijo sin imposiciones externas, para construir algo único: mi "yo".

He escuchado a muchas personas declarar: "Yo soy así y no puedo cambiar". Lo cierto es que todos somos una mezcla de lo heredado y de lo aprendido. Por ejemplo, no podemos cambiar nuestro aspecto físico, al menos los rasgos principales, pero sí somos capaces de modificar y mejorar nuestra conducta cuando somos conscientes de ésta. Podemos mejorarnos cada día para superarnos a nosotros mismos.

Todo el mundo, independientemente de su lugar de origen, tiene estilos diferentes de funcionar. Hay personas hiperactivas que hacen muchas cosas en el día, y otras que se dedican a unas pocas actividades cotidianas. Lo importante no es que hagas 100 o cinco cosas, sino que aquello que hagas sea con excelencia. La famosa navaja de nacionalidad suiza incluye varias herramientas (tijera, cuchillo, abrelatas, destornillador...). Todas están incluidas en el mismo instrumento pero cada una posee una función distinta y conforma la navaja.

Muchos viven comparándose con los demás pero uno es bueno por definición. La comparación solamente sirve si es útil para crecer y mejorar. 
Copiar lo bueno del otro es una señal de madurez, lo cual no significa imitarlo.

La imitación es un rasgo común entre los adolescentes porque ellos están construyendo su identidad y en esa etapa de sus vidas no saben bien quiénes son. Pero esa conducta debería desaparecer en la adultez, una vez que la persona ha desarrollado su autonomía y fortalecido su autoestima. Algo que no siempre ocurre.

Aquel que compite con los demás va en busca de aprobación, la que no recibió de niño; aquel que compite consigo mismo sabe quién es y persigue la grandeza.
No procuremos ser mejores que otros, sino superarnos a nosotros mismos, lo cual consiste en extraer de nuestro interior todo el potencial que aún no ha visto la luz. 

Tomemos seriamente el deseo de mejorarnos cada día y afianzar nuestro ser.