jueves, 5 de abril de 2018

Aprender Es Vivir


¿Por qué es importante aprender? No puedes hacer nada si antes no lo aprendes.

 Y no aprendes nada que no quieras aprender y que por tanto, te interese. Por eso es tan trascendental explicitar tus intereses de forma consciente. 

Aprender es un medio para lograr un fin. Cuando conozco mis objetivos (lo que me interesa), entonces aprender se convierte en una herramienta que me ayuda a acercarme o a conseguirlos. Y es entonces cuando estoy motivado para aprender.

Cuando no aprendes, no puedes cambiar y si no cambias, mueres. Las propias células de tu cuerpo cambian continuamente para que tú puedas crecer. Por tanto, aunque sea tan solo para mantener lo que haces, necesitas seguir aprendiendo.

Finalmente, las maquinas son mucho más eficientes que nosotros en gestionar la rutina. No podemos competir con ellas en capacidad de almacenamiento, en velocidad o precisión... La discusión sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo es apasionante y la conclusión es que si no aprendemos cosas que las máquinas no pueden hacer, estaremos en serio peligro. 

Si dejas de aprender porque ya crees saberlo todo, porque careces de intereses o por que no te quedan energías, todo se vuelve rutina y te conviertes en un zombi.

Ahora bien, no podemos desconocer que aprender lleva consigo aparejadas algunas contraprestaciones complejas:

Exige esfuerzo: Los seres humanos estamos diseñados para economizar energía. 

La famosa “resistencia al cambio” no es más que la reacción natural del organismo en su intento de mantener el estado de comodidad que proporciona la rutina. Aprender requiere abandonar la “zona de confort” mientras reaprovechar lo que ya sabes (gestionar el conocimiento) es mucho más seguro.

Es un proceso personal e intransferible: Aprendes tú y nadie puede hacerlo por ti igual que nadie puede comer o dormir por ti.

Requiere proactividad: Aprender depende de ti y no de agentes externos como de tus padres, tu profesor, tu jefe o tu empresa. La iniciativa, la responsabilidad y desde luego el beneficio de aprender son tuyos e indelegables.

Aprender exige recordar y también olvidar lo que no es útil. La mayoría de errores ocurren no porque no sepamos qué hacer sino porque olvidamos.
Sin embargo, aprender también entrega recompensas de incalculable valor:

Aprender es adictivo: Cada vez que aprendes algo que te interesa, se produce una emoción indescriptible, consecuencia del descubrimiento de lo nuevo (el efecto eureka). Dicha emoción te conduce irremediablemente a querer saber más. 

Al igual que ocurre con el entretenimiento, el acto de descubrir es apasionante y por eso las películas, las series o los libros tratan de involucrarte con tramas y escenarios basados en la sorpresa. Es en ese instante cuando aprender deja de suponer un esfuerzo al que no le veo sentido para convertirse en un proceso placentero que me ayuda a conseguir lo que estoy buscando.

Aprender te proyecta hacia el futuro: hacia lo que no sabes todavía. Mientras el conocimiento te relaciona con el pasado (lo que ya sabes), aprender te mueve hacia adelante, es el mecanismo para lograr aquello que te cautiva. Por eso, aprender es un proceso íntimamente guiado por tus intereses (y no los de terceros). Y por eso, no puedes aprender aquello que no te importa (tan solo disimulas haciendo que aprendes). 

Dado que aprender es la única forma de conectarse con lo que vendrá, para innovar hay que ser experto en aprendizaje. Lo más importante de la educación no es lo que te enseña sino que sea capaz de crearte el hábito de aprender, se asegure de enseñarte cómo aprender todo lo que necesitarás en la vida.

No hay nada más importante que aprender. Está científicamente comprobado que si no comes te mueres y si no duermes te mueres. Pero si no aprendes, también te mueres ya sea por una seta venenosa, saltarte un semáforo en rojo o caerte en una piscina.

Según Jack London “La vida no es cuestión de tener buenas cartas, sino de jugar bien una mala mano”. Y para eso hay que aprender. El verdadero proceso de aprendizaje comienza siempre a partir de lo que te interesa, te ilusiona, te hace feliz. Y eso está íntimamente ligado a priorizar tus intereses y buscar tu propio camino. Aprender no tiene nada que ver con el tedioso ejercicio de estudiar, hacer cursos o sacar buenas notas sino con seguir tus intereses sin miedo, ser curioso, hacerte preguntas y dejarte llevar. 

Aprender es un ejercicio de libertad donde aprendo sobre lo que yo quiero, sin límites. Y desde luego, aprender puede y debe ser entretenido lo que no significa que todo juego sea sinónimo de aprendizaje.

El aprendizaje es la principal característica del ser humano. Somos el ser vivo que más ha perfeccionado ese proceso. Durante largo tiempo, aprender para el hombre fue sinónimo de supervivencia. Tuvo que aprender a luchar con enemigos mucho más fuertes (hasta llegar incluso a domesticarlos) y crear conocimiento para lidiar con enfermedades y catástrofes naturales que lo diezmaron. 

La tecnología es la mejor muestra de la capacidad de aprendizaje del ser humano a lo largo de la historia. Si nosotros disfrutamos de una vida apacible es porque las generaciones anteriores aprendieron lo necesario para asegurarnos el bienestar. Una civilización más avanzada que las demás (lo mismo que una empresa líder), basa su predomino en su capacidad de aprender. 

No es cuestión de fuerza o de tamaño. Una de las principales cualidades de una persona no es ya su capacidad de aprender sino sus ganas. Si una persona no quiere aprender, se convierte en una rémora. Cuando las empresas se refieren a la dificultad de acometer procesos de gestión del cambio, justamente reconocen que sus empleados están acostumbrados a hacer las cosas de una manera (la que siempre han hecho y les ha funcionado) y no sienten deseos de progresar.


Empiezas a morir cuando dejas de aprender porque todo proceso de mejora obliga a invertir tiempo y recursos. En realidad, no puedes no aprender nada porque de otra forma dejas de existir. 

Si quieres vivir, aprende. ¿Por qué estás dispuesto a luchar? ¿Por qué cosas merece la pena vivir? 

“Vive cada día como si fuera el ultimo, aprende como si fueras a vivir para siempre” (Gandhi)

Creatividad


Libera al genio creativo
Se una esponja: Los creativos tienen que actuar como esponjas, tienen que empaparse de lo que les rodea todo el tiempo. Puedes encontrar grandes ideas en los libros que lees, en algún anuncio que veas en la calle o en una conversación que escuches en el metro. Nunca se sabe lo que va a ser útil.

Deja vagar tus pensamientos: las mejores ideas pueden venir cuando no estás pensando en nada en concreto, sino simplemente divagando. Hay evidencias de que el cansancio puede ayudar a la resolución de problemas creativos, al bajar las barreras que nos impiden pensar n cualquier cosa.

Sé sociable: Tener a alguien con quien intercambiar ideas tiene un valor incalculable. En primer lugar, cuando hablas con alguien de una idea te ves obligado a examinarla más cerca. Y en segundo lugar, otra persona puede hacer que se te ocurran nuevas cosas que quizás nunca habrían surgido estando solo.

Piensa a lo grande: cuando pienses en un proyecto por primera vez, vete primero a las ideas más salvajes sin tener en cuenta el coste o la practicidad y luego ve hacia atrás desde allí. Una vez que haya explorado las opciones más locas, cualquier otra te parecerá mucho más realista y fácil de realizar.

Inspírate en otros: no se trata de copiar lo que hayan hecho otros, sino de tomar ideas de otra gente e intentar adaptarlas para tus propias creaciones. 

Toma algo que te guste y dale una vuelta añadiéndole tu propio toque personal.

Trabaja, trabaja y trabaja: seguro que has oído aquello de “que las musas te encuentren trabajando”. Ese es posiblemente el mejor consejo que podamos darte.  


No te preocupes si alguno de estos consejos no es bueno para ti. Lo que funciona para alguien puede ser o inútil o incluso contraproducente para otras personas, pero la clave es ser capaz de convertir la creatividad en un proceso que te permita ser más eficaz y eficiente en el trabajo, sin agotarte innecesariamente.

Tu Tiempo, Mi Tiempo…Nuestro Tiempo


Vivimos en la dimensión temporal no sin cierta angustia, pero pocas veces nos paramos a pensar en el tiempo, nuestro tiempo y cómo lo estamos gestionando.

No vamos a hablar aquí de cómo organizar nuestra agenda o cómo podemos sacarle más rendimiento a nuestras horas. Pretendemos reflexionar, durante los minutos que invertirás en esta lectura del papel que tiene y que le otorgamos a nuestro propio tiempo.

Sentimos el tiempo como un bien limitado que tenemos que distribuir de forma óptima para llegar a todo lo que queremos llegar: trabajo, relaciones, ocio, deporte… La sensación que tenemos la mayoría de las personas es que 24 horas no son suficientes para cumplir con todos nuestros deberes, satisfacer nuestras necesidades básicas y, además, hacer algo de lo que disfrutemos.

¿Cuántas veces te has lamentado por no tener suficiente tiempo? ¿Cuántas veces has criticado el ritmo de vida que te ves obligado a llevar por el modelo social en el que vivimos, por el momento intergeneracional en el que te encuentras (hijos dependientes, padres mayores…)? Probablemente tus quejas tienen toda la razón de ser.

¿Tienes un minuto para pensar en tu tiempo?
Quizás ha llegado el momento de pararse a pensar con un poco de calma en qué, cómo y por qué exactamente estás invirtiendo tu tiempo como lo haces.

Por ejemplo, la mayoría de nosotros tendemos a organizarnos el tiempo según lo que es urgente, priorizándolo a lo que es importante. 

Algunas preguntas interesantes que nos podemos plantear son:
¿Quién decide realmente a qué dedico mi tiempo?
¿Soy yo quien determina aquello que es urgente?
¿Respeto mis necesidades y deseos cuando decido hacer una inversión de mi propio tiempo?
¿De qué forma adquiero mis compromisos sociales, familiares…?
¿Me planteo lo que realmente quiero yo cuando comprometo mi tiempo?
¿Cuántos compromisos adquiridos evitaría si pudiera?

Seguro que una pregunta te llevará a otra mucho más concreta respecto a tus dinámicas personales, haz que aparezcan e intenta responderlas. Un primer paso es siempre tomar conciencia, darse cuenta, de qué y cómo estamos decidiendo sobre nuestro tiempo y invirtiéndolo.

Solo desde una mirada consciente podemos observar los mecanismos que nos arrastran dónde no queremos y que nos hacen sentir agotados, alienados y frustrados.

Cuando criticamos que no tenemos tiempo en realidad estamos criticando el modo en que nosotros mismos priorizamos. Por otro lado, la saturación temporal nos impide centrarnos en la única realidad que existe: el aquí y el ahora. 

Nuestros “pendientes de hacer” colman nuestro pensamiento, con lo que vivimos planificando el futuro y le prestamos escasa atención al momento presente, lo que a la vez nos impide el proceso de darnos cuenta, de ser conscientes de lo que realmente ocurre en nuestro interior y alrededor nuestro.

¿Qué podemos hacer?
Aunque las personas, los acontecimientos y la presión social nos llenan la agenda, la responsabilidad sobre ella es nuestra y también cambiar algo de lo que no nos aporta bienestar o nos imponemos hacer por miedo a perder relaciones. 

Si podemos ir más livianos de deberes, más libres, haremos las cosas con mayor alegría, sin tanta sensación de no llegar a todo. Para ello es importante, primero, aligerarnos. También es positivo olvidarse de las comparaciones: podemos tener la sensación de que otras personas llegan a todo, sin cansancio, con energía y buen humor… Pero los límites de los demás poco nos cuentan de nuestros propios límites y aquello que llena y hace feliz al otro poco nos aporta sobre lo que nos llena y hace feliz a nosotros mismos.

Estás a tiempo de reparar errores, de decir: ahora no, de disculparte si hace falta y de priorizarte.

¡Nunca es tarde para decidir conscientemente sobre tu propio tiempo!



Mirar Siempre Adelante


“Joven es el que no tiene pasado y viejo el que carece de futuro. Así de cierto, así de exacto”

 Dicho está: joven es el que no tiene pasado y viejo el que carece de futuro. Así de cierto, así de exacto. El joven vive para lo que será y el viejo de lo que fue. Alguien dijo que estas eran verdades que merecían ser esculpidas en la roca viva; pero… ¿será cierto?

Tal vez no tanto. Al día siguiente de haber nacido, comenzamos a recordar; solamente que son recuerdos que guardamos cuidadosamente en el subconsciente, como también hacemos con los sueños. Algún día, la ciencia los podrá entresacar y reflejarlos en una pantalla, como si estuviéramos viendo una película.

Entonces, posiblemente, podríamos saber lo que somos. De esta manera, la sentencia socrática de “conócete a ti mismo” confirmaría la intuición que el filósofo expuso hace más de veinticuatro siglos y que la palabra bíblica recogió: la verdad es la fuente de la libertad.

Persistencia. El viejo, aun cuando sabe que pronto morirá, está pensando en lo que le falta por hacer, creyendo en la posibilidad de realizarlo. Como el anciano de Nicoya, con ciento cuatro años de edad, que aparece en la información de la prensa con un bastón en una mano y un machete en la otra, desyerbando, porque tiene que preparar el campo para sembrar, cuando se presenten las primeras lluvias del invierno.

O como Miguel Ángel, que frente al palpitar de la muerte daba golpes con su mazo al cincel porque sentía el impulso místico de terminar una nueva obra maestra, lleno, todo él, de esperanzadora ilusión de crear.

Recordar, sí, pero mirando siempre adelante, hacia los horizontes abiertos, hacia la luz, creyendo, firmemente, que podemos esperar un día más para emprender una nueva tarea.

Sembrar, asidos al bastón del recuerdo, sin preocuparnos de quien pueda recoger la cosecha.



miércoles, 4 de abril de 2018

Frases Que Animan

Siempre me han gustado las frases, los aforismos, los proverbios, los refranes. Creo que logran una cosa fantástica: sintetizan un montón de sabiduría en unas pocas palabras que te llegan, que te hacen pensar y encima, muchas veces, te hacen reír.

Estas son algunas de mis favoritas:

Que nadie llegue jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz. Santa Teresa de Calcuta
Lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante. Stephen Covey
Sólo se vive una vez, pero una vez es suficiente si se hace bien. Woody Allen
Hay muchos tipos de conocimiento, pero hay uno más importante que los demás; el conocimiento de cómo hay que vivir, y éste conocimiento, casi siempre, se menosprecia. Tolstoi
Es mejor callarse y parecer tonto, que abrir la boca y confirmarlo.
Dirige tu mirada hacia el sol, y la sombra quedará detrás de ti. Proverbio persa
La paciencia es amarga, pero sus frutos dulces. Kant
Nuestra mayor gloria no se basa en no haber fracasado nunca, sino en habernos levantado cada vez que caímos. Confucio
Quien no vive para servir, no sirve para vivir. Tagore
Dos caminos divergían en un bosque y yo tomé el menos transitado de los dos; y eso lo cambió todo. Robert Frost
Reírse arruga la piel, pero no hacerlo arruga el alma.
Sé amable siempre que tengas la posibilidad; bien mirado siempre tienes esa posibilidad. Dalai Lama
Al final de nuestra vida se nos juzgará por el amor. Santa Teresa de Calcuta
¿Cómo es tu vida profesional?, ¿plena o plana?
El secreto de la vida consiste simplemente en aceptarla tal cual es. San Juan de la Cruz
Nunca es demasiado tarde para ser lo que quieres ser. George Eliot
Cuando camines, camina; cuando comas, come. Proverbio Zen
El que planta melones, recoge melones. El que planta habas, recoge habas. Proverbio chino
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz. Proverbio escocés

Debemos convertirnos en el cambio que buscamos en el mundo. Gandhi

Dignidad Y Autoestima


Uno de los fundamentos principales de la dignidad es auto valorarse y auto respetarse, es decir auto amarse. La dignidad implica el merecer lo mejor.

La dignidad va mano con mano con nuestro auto estima porque nos impulsa a resistirnos a ser utilizados o explotados por alguien que quiere tomar ventaja de nosotros en el trabajo o en una relación sentimental.

La dignidad conlleva al balance emocional

Las personas que tienen dignidad son personas que tiene un buen balance emocional. La dignidad no debe ser confundida con el orgullo o la arrogancia de pensar que somos mejores que las demás personas.

Eso caería en creernos más y tratar de poner a otras personas por debajo de nosotros como lo hacen generalmente las personas que tienen una personalidad narcisista. La dignidad se desarrolla cuando tomamos control de nuestras acciones, libre y autónomamente.

Todos los seres humanos merecemos respeto, no importando la clase social a la que pertenecemos ni la cantidad de dinero que tenemos en el banco. 

La dignidad refuerza nuestra personalidad y nos da la sensación de una satisfacción interna.



Órganos Infantiles – Superar La Barbarie


Es reconfortante encontrar de cuando en cuando información que exalte los valores humanos en contra de las habituales noticias de acciones bárbaras, o por los menos, carentes de sentimientos.

 Esta es la historia de un sacerdote español, Ignacio María Doñoro, que en América Latina, dado que se ha movido por diferentes países de dicho continente, ha salvado la vida a miles de niños listos para ser vendidos o entregados, en muchas de las ocasiones por sus propios padres, a las mafias de venta de órganos y de prostitución infantil, dos de los negocios ilegales internacionales más extendidos y lucrativos del mundo.

 Y escasas son las Justicias de las diferentes naciones que pueden emprender acciones penales contra estas organizaciones traficantes de órganos y de carne viva, dado lo extendidos de sus entramados y la movilidad incontrolable de sus integrantes.

 Y ya que los Gobiernos nos pueden actuar por su propia cuenta, este sacerdote ha creado una organización, Hogar Nazaret, que compra a estos niños o los rescata de sus captores, para reintegrarlos en la sociedad mediante su inclusión en programas gubernamentales laborales y de estudios.

 Nos alegra conocer acciones de este tipo, a pesar de ser una gota de esperanza en el océano de la maldad.



Atrapados En La Red

El mundo a nuestro alrededor cambia cada día más. El vertiginoso avance tecnológico que nuestra sociedad experimenta desde mediados de siglo XX hasta hoy, especialmente en el ámbito de la informática y las telecomunicaciones, ha dado lugar a un proceso en cual actualmente nos vemos inmersos: la automatización, esto es, el empleo de recursos tecnológicos para desempeñar tareas que hacíamos nosotros mismos.

La novela de Carr analiza las consecuencias negativas de la automatización. El autor argumenta por qué la automatización puede ser perjudicial para las destrezas y habilidades cognitivas propias del ser humano, de qué modo estrecha la perspectiva y limita la capacidad de elección de las personas, y facilita la posibilidad de someter a la gente a la vigilancia y a la manipulación.

Desde la Revolución Industrial, el ser humano ha tenido una relación ambivalente hacia las máquinas. Por un lado, han sido un símbolo de progreso y una garantía de prosperidad. Por otro lado, han representado una amenaza tanto económica como moral, que roba tanto los trabajos como el proprio espíritu humano. Carr señala en el segundo capítulo de su libro los dos polos de la ambivalencia: durante los momentos de prosperidad triunfa la visión positiva y durante la crisis, la negativa.

Tejido a bases de curiosidades históricas y lúcidas descripciones de las últimas tendencias, la novela nos brinda una visión realista, y alarmante, de un poderoso fenómeno que no solo está determinando ya nuestras vidas sino que dominará el debate de las próximas décadas.

Nicholas Carr es autor de 'Superficiales. ¿Qué está haciendo el internet con nuestras mentes?', finalista del premio Pulitzer y éxito de crítica y venta en España. Otros de sus libros publicados son 'El gran interruptor'(2008) y 'Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?'(2004).

Ha escrito para The Atlantic, The New York Times, The Wall Street Journal, Wired, The Guardian, The Times of London, The Republic, The Financial Times, Die Zeit, y muchas otras publicaciones. Es escritor-residente de la Universidad de California, Berkeley y editor ejecutivo de Harvard Business Review.


Las Fuentes De Información


Según el nivel de información que proporcionan las fuentes de información pueden ser primarias o secundarias.

Las fuentes primarias contienen información nueva y original, resultado de un trabajo intelectual.

Son documentos primarios: libros, revistas científicas y de entretenimiento, periódicos, diarios, documentos oficiales de instituciones públicas, informes técnicos y de investigación de instituciones públicas o privadas, patentes, normas técnicas

Las fuentes secundarias contienen información organizada, elaborada, producto de análisis, extracción o reorganización que refiere a documentos primarios originales.


Son fuentes secundarias: enciclopedias, antologías, directorios, libros o artículos que interpretan otros trabajos o investigaciones.

Nuestro Lugar En El Universo


¿Tiene la humanidad un lugar especial en el universo? ¿Cuál es el significado de nuestras vidas? Para el biólogo y ganador del premio Pulitzer Edward O. Wilson, ya hemos aprendido lo suficiente sobre el universo y nosotros mismos, como para poder empezar a afrontar preguntas sobre nuestro lugar en el cosmos y el significado de la vida inteligente.

En El significado de la existencia humana, Wilson examina lo que hace que los seres humanos sean absolutamente distintos al resto de las especies. Buscando el significado de lo que Nietzsche en su día denominó «los colores del arco iris» en los límites exteriores del conocimiento y la imaginación, lleva a sus lectores a un viaje, entre la ciencia y la filosofía para crear un tratado del siglo XXI sobre la existencia humana, desde nuestros primeros inicios a una mirada provocativa a lo que presagia el futuro de la humanidad.

¿Cuál es el significado de la existencia humana?
Wilson sugiere que es la épica de las especies, que se inició en la evolución biológica y la prehistoria, pasó a la historia y, ahora con urgencia, día a día, cada vez más rápido hacia el futuro indefinido, es también lo que decidiremos que sea.
Los avances de la ciencia y la tecnología nos llevarán al mayor dilema moral desde que Dios sujetó la mano de Abrahán. Estamos a punto de abandonar la selección natural, el proceso que nos creó, a fin de dirigir nuestra propia evolución mediante selección voluntaria, el proceso de rediseño de nuestra biología y naturaleza humana como deseamos que sea. 

La prevalencia de algunos genes sobre otros ya no será resultado de las fuerzas medioambientales, la mayoría de las cuales están fuera del control humano o incluso del entendimiento. Los genes y sus rasgos prescritos pueden ser lo que queramos. Entonces, ¿qué pasa con vidas más longevas, una mayor memoria, una mejor visión, un comportamiento menos agresivo, una capacidad atlética superior, un olor corporal agradable? Como escribe Wilson, la lista de la compra es interminable.

Tenemos suficiente inteligencia, benevolencia, generosidad e iniciativa como para convertir la tierra en un paraíso, tanto para nosotros como para la biosfera que nos engendró. Podemos lograr ese objetivo de manera verosímil, al menos, ir por el buen camino a finales de este siglo. El problema que está frenando este proceso hasta ahora es que el Homo sapiens es una especie disfuncional de manera innata. La maldición paleolítica nos ha ralentizado: las adaptaciones genéticas que funcionaron muy bien durante millones de años de existencia de cazador-recolector, son cada vez obstáculo mayor en una sociedad urbana y tecnocientífica global. No parecemos capaces de estabilizar ni las políticas económicas, ni los medios de gobierno a un nivel superior al de un pueblo. Asimismo, la gran mayoría de la gente del mundo sigue siendo esclava de religiones tribales organizadas, dirigidas por hombres que afirman tener poderes sobrenaturales para competir por la obediencia y los recursos de la fe. 

Somos adictos al conflicto tribal, que es inofensivo y entretiene si existe en los equipos de deportes, pero mortales si se expresan como luchas étnicas, religiosas e ideológicas. Hay otros sesgos hereditarios. Seguimos destruyendo el medio ambiente natural, la herencia más preciosa e irremplazable de nuestra especie ya que estamos demasiado concentrados en nosotros mismos como para proteger el resto de la vida que existe.

Mientras el conocimiento científico y la tecnología sigan creciendo exponencialmente, duplicándose cada una o dos décadas, dependiendo de la disciplina, la tasa de crecimiento se reducirá inevitablemente. Los descubrimientos originales, habiendo generado enorme conocimiento, se reducirán y empezarán a disminuir en número. En las próximas décadas, el conocimiento de la cultura tecnocientífica será enorme en comparación con la del presente, pero también será la misma en todo el mundo.
Lo que seguirá desarrollándose y diversificándose de manera indefinida es la humanidad. Si se puede decir que nuestra especie tiene alma, esta reside en las humanidades.

Es cierto que la ciencia y las humanidades son fundamentalmente distintas la una de la otra en lo que afirman y en lo que hacen. Pero se complementan la una a la otra en origen, y surgen de los mismos procesos creativos en el cerebro humano. Si el poder heurístico y analítico de la ciencia se puede unir a la creatividad introspectiva de las humanidades, la existencia humana se elevará a un significado infinitamente más productivo e interesante.

Edward Osborne Wilson es reconocido como uno de los biólogos más importantes del mundo. Entre los reconocimientos que ha recibido en todo el mundo se encuentran la Medalla nacional de la ciencia de los EE. UU., el premio Crafoord de la Real Academia Sueca de las Ciencias, o el Premio internacional de biología de Japón. En el ámbito de las letras, dos premios Pulitzer, los premios Nonino y Serono en Italia y el premio COSMOS de Japón. Es Honorary Curator en etimología y catedrático emérito de investigación universitaria de la Universidad de Harvard. Es autor de Sobre la naturaleza humana (premio Pulitzer de 1979), Las hormigas (premio Pulitzer de 1991), Consiliencia: la unidad del conocimiento, El futuro de la vida o Cartas a un joven científico, entre otros libros.


Intentar Poner Las Cosas En Su Lugar


Tras el estallido de la última ola de violencia en Israel y Palestina y la muerte de más niños y niñas, no basta con pedir otro alto al fuego. Llegó el momento de emprender contundentes acciones no violentas que pongan fin a esta pesadilla que dura décadas.
Nuestros gobiernos han fracasado. Mientras hablaban de paz y aprobaban resoluciones de la ONU, han seguido comerciando, invirtiendo y contribuyendo a perpetuar la violencia junto a numerosas empresas.

Solo hay una manera de frenar este ciclo infernal de colonización israelí sobre tierras palestinas, acabar con el castigo colectivo a familias palestinas inocentes y poner fin al lanzamiento de proyectiles de Hamás y al bombardeo sobre Gaza: hacer que el coste económico de este conflicto sea tan alto que resulte insostenible.

Sabemos que funciona. Cuando los países de la UE acordaron unas directrices para no financiar los asentamientos ilegales, el gobierno israelí tembló. Y, cuando los ciudadanos persuadieron con éxito al fondo de pensiones holandés PGGM para que se retirara de Israel, hubo una auténtica tormenta política.

Puede que no parezca una forma directa de terminar con las actuales matanzas, pero la historia nos dice que incrementar el costo económico de la opresión puede forjar el camino hacia la paz. 

Firma para exigir a 6 bancos, fondos de pensiones y empresas clave que retiren sus inversiones de la ocupación israelí de Palestina. Si todos actuamos ahora de forma estratégica y calentamos la presión pública, podemos conseguir que la economía israelí sufra un duro revés y darle así la vuelta al juego que permite que los extremistas sigan sacando provecho político:


Haz Lo Que Debes Hacer


Te encuentras paralizado y te observas a ti mismo de esa manera, sin embargo en el fondo de ti sabes perfectamente qué tienes que hacer para levantar tu ánimo y, sobre todo, qué haría feliz a tu corazón. Sabes también que está en tus manos dar el paso para continuar, pero no lo haces: has escuchado internamente qué es lo que necesitas y algo en ti te lo niega. ¿Por qué ocurre esto?

“Donde no hay ningún miedo, no habrá tampoco ningún valor, necesario para vivir”
-Leonardo Boff-

El miedo suele ser el causante de la mayoría de situaciones negativas en las que nos vemos envueltos y superarlo normalmente nos conduce a grandes alegrías. Es posible que tengas las cosas más claras que cómo las percibes o también es probable que sepas la respuesta al siguiente movimiento en tu vida y que sea el temor y el pánico el que te mantenga quieto en la posición en la que estás.
¿Cómo me siento?

La respuesta a esta pregunta es bastante complicada porque exige mucha paciencia y cariño con uno mismo: con el fin de responder se te obliga a ser sincero y hablarte sin tapujos, por lo que puede suponer un gran esfuerzo emocional de tu parte.

En la posición en la que estás te ves incómodo, desconcentrado, torpe en tu día a día. Es como si supieras que no estás en el lugar adecuado pero no fueras capaz de moverte, por lo que el malestar se expande a todas tus emociones y tu humor se modifica.

La clave: el saber racional y el saber emocional
Todos nosotros disponemos de dos tipos de fundamentos para tomar decisiones: uno que tiene que ver con la parte más instintiva y racional del cerebro; el otro con su zona más emocional e impulsiva. La primera de ellas está ligada al control de las situaciones y la búsqueda de seguridad, por lo que es muy útil en los momentos en los que se requiere frialdad de actuación. La segunda, como su nombre indica, está unida a los sentimientos.

“Me gusta la gente sentipensante, que no separa la razón del corazón.
Que siente y piensa a la vez. Sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón”
-Eduardo Galeano-

Reorganiza tus motivaciones y escucha bien hacia dónde quieres de verdad ir, no hacia dónde deberías ir ya que a veces la razón no nos deja ser felices. Date el tiempo suficiente para encontrar el camino que te dicta el corazón y lucha contra tus miedos y tus traumas si te impiden hacerlo. Puedes vencer y merece la pena vencer: solo así sabrás que lo que estás haciendo se corresponde con lo que de verdad anhelas.

“Respira con la confiada profundidad que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieto, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve”

-Susanna Tamaro-

De Tal Palo...


El refrán “de tal palo, tal astilla” se emplea para referirse a las personas que imitan o adquieren algunas características o cualidades de sus padres o del entorno en el cual crecen o se crían.

En sentido explícito, significa que la astilla que se desprende de un palo tendrá, por fuerza, las mismas características de este.

El significado implícito, en cambio, alude a las relaciones de semejanza existentes entre padres e hijos, bien por herencia genética, bien por educación, según lo cual los hijos se parecerán a sus padres en su comportamiento, gustos, forma de ser o de actuar, así como en el físico, etc.

En un sentido general, se puede decir que lo que significa el dicho “de tal palo, tal astilla”, es que todo, de un modo u otro, se parece a su origen o a aquello de lo que proviene.

“De tal palo, tal astilla”, por lo tanto, puede ser empleado de forma positiva con la finalidad de resaltar una virtud del padre que posee el hijo: “Samanta adora estudiar, como su madre: de tal palo, tal astilla”.

Asimismo, el refrán puede ser usado con el objeto de señalar o enfatizar una característica negativa de la persona, que también posee el padre: “Al igual que su padre, a Miguel no le gusta caminar. De tal palo, tal astilla”.

Expresiones sinónimas de este dicho popular son: cual el cuervo, tal el huevo; cual es el padre, tal es el hijo; cual es la madre, así las hijas salen; de tal árbol, tal ramo; de tal parra, tal racimo; de tal simiente, tal gente, etc.

En inglés, el dicho “de tal palo, tal astilla” puede traducirse como like carpenter, like chips, que vendría a significar, literalmente, 'tal carpintero, tales astillas'.


martes, 3 de abril de 2018

Cultivar Las Buenas Palabras




De palabras se componen los poemas y las canciones, los exordios y las salmodias.

Palabras nos reciben cuando nacemos y palabras nos despiden al morir.

Con palabras añoramos lo lejano y con palabras conjuramos el porvenir para acercarlo a nosotros. «¡Verde que te quiero verde!» – dijo el poeta empleando palabras de color para pintar de esperanza su amor. Y con palabras le respondieron «Y yo dormiré a tus pies para guardar lo que sueñas.»

¡Ay Federico García, llama, llama a la Guardia Civil porque ay de los poetas sin palabras, pero sobre todo ay de nosotros sin las palabras de los poetas! ¡¿Cómo vivir sin los versos más tristes que pudo escribir otro poeta una noche cuando dijo que en las noches como ésa la tuvo entre sus brazos, la besó tantas veces bajo el cielo infinito?¡ ¡Allá los que puedan, yo no!

¿A qué esperar entonces para convertirnos en defensores denodados de las palabras?

¿A qué esperar para cultivar con más ahínco su uso adecuado, rechazando las impurezas que se anteponen al gratificante sonido del vocablo correcto?

Hagamos de las palabras nuestra peregrinación de a diario.

Prodiguemos con ellas lo mejor de nosotros para despertar en aquellos que nos rodean lo que también hay de bueno en ellos.

Trabajemos para que la palabra siga siendo la puerta hacia lo mágico y lo irreal maravilloso, para que nos sirva de vehículo hacia esa meta aún inalcanzada de la comunicación.



Divergencias Diversas


Que todos tenemos una ideología, todos la tenemos. Sea que odia toda forma de gobierno y le gusta el anarquismo, o que le encanta que papá gobierno se meta hasta en la sopa y le gusta el socialismo, o que es amigo de repartir lo ajeno y le gusta el comunismo, o que por el contrario, quiere que el gobierno se meta en el mínimo indispensable y le gusta el liberalismo o el republicanismo. 

El punto es que todos tenemos nuestra visión y nuestra ideología, y aún en este país lindo en que vivimos, no hemos aprendido a respetarnos mutuamente.

Es así que cuando faltan argumentos, agredimos. En lo que al tema de la corrupción se refiere, han aflorado tantos resentimientos en unos hacia otros, que es como si sólo los hígados o los corazones funcionaran y las mentes pasaron a un quinto plano.

Total, estamos sumergidos en una polarización sin precedentes en nuestra historia, que viene alimentada de los medios que mal informan a la población, de las pasiones que parecieran estar cual partículas en el aire que respiramos, las personas que creen lo primero que leen y no buscan extremos para sacar sus propias conclusiones, y quienes permanecen en el margen, apáticos e indiferentes al acontecer nacional.

Si nos detenemos un momento a pensar, dejando hígado y corazón afuera, pregunto ¿qué  deseamos? Creo que se sorprenderían al darse cuenta que las respuestas de casi todos son las mismas, o al menos eso elijo creer por mi manía de ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

Deseamos una nación en la que podamos salir a la calle a vivir nuestras vidas sin temor, sabiendo que la probabilidad de volver a casa sanos y salvos es altísima, quién quita y hasta sin tener que pensar en el tema de la seguridad.

Queremos una nación que ofrezca oportunidades a sus hijos, o a quienes están más jóvenes, para desarrollarse y alcanzar sus sueños. Un país que sin perder la belleza natural que Dios le ha dado, tenga desarrollo y progreso hasta en el último rincón. Dónde haya agua potable y energía eléctrica baratas, dónde las carreteras funcionen y los mayores peligros que corramos sean derivados de la incontrolable Madre Natura y no causados por la maldad o la negligencia de otros seres humanos. Y por qué no, un país donde la gente se ayude y se apoye, no se ataque y se haga daño como si ese fuera el comportamiento natural del humano en sociedad.

El problema es cómo llegar a eso. Unos dicen que sólo nacionalizando hasta lo último, otros que liberalizando todo bien y servicio, otros que si el sector productivo no lo hace lo haga el Estado y viceversa, y variamos en cuanto a las reglas bajo las cuales operar.

Seguramente se necesitaría aprender a aceptar las ideas ajenas, escucharlas y analizarlas antes de debatirlas, y de poner lo substantivo por encima de lo subjetivo. 

Quien propone la idea puede que no sea santo de su devoción, pero si la idea es buena, si las consecuencias pueden ser positivas, si la meta lo amerita, ¿por qué no escuchar y tratar de trabajar juntos? El impedimento de esto es siempre el mismo, la ambición de poder y fortuna, que hace a quienes los tienen cegarse para preservarlos y a quienes no lo tienen, capaces de cualquier bajeza para alcanzarlos. Triste nuestro caso, pero con voluntad se podría salvar.


En estos momentos de crisis política, polarización y antagonismo, debiéramos buscar más bien esos puntos de convergencia para alcanzar las metas comunes, quizás inclusive mezclando fórmulas para abordar los retos. La idea al final es construir patria, no destruirla, espero.

Aprender A Vivir


¡Exacto!  Si quieres que cada momento de tu vida sea algo nuevo y creativo en continua expansión…No te creas nada que venga de tu mente.

No valides nada que venga de tu mente a priori, que sea en formato de juicio o interpretación. Y digo a priori. Cuestiona todo lo que venga de tu mente que no sea una mera observación descriptiva de algo.

Nuestra mente, que es un maravilloso sistema operativo; es genial para muchísimas cosas; sin embargo, su manera de actuar es desde una memoria asociativa e interpretativa de la realidad; por lo que se complica mucho vivir momento a momento de una manera nueva y creativa. Es decir, la mente por defecto, siempre tira del historial para resolver algo nuevo. ¡Imagínate! ¡Eso hace que vivamos lo mismo continuamente!

Ante un hecho, suceso o estímulo actual…la mente va a tirar automáticamente de archivo, y lo que está archivado es lo que está archivado; no da para más. Así lo “nuevo” la mente lo va a interpretar desde lo “viejo archivado”. ¿Cómo puede entonces ser nueva mi respuesta a algo presente si busco en mi historial?

Desde ahí, la respuesta que automáticamente va a encontrar mi mente es algo viejo, fruto de la experiencia y del sistema de creencias almacenado en el sistema.

Esta es la razón por la que la mente ya sabe la respuesta/reacción ante un estímulo, sin que ni siquiera te hayas enterado. Es decir, sabemos cómo vamos a reaccionar ante supuestos hipotéticos que nos representamos en nuestra imaginación.

Esto es lo que nos lleva a vivir continuamente el pasado en el presente.

¿Cuál es la solución? Entrenar nuestra mente para vivir en el ahora; en la atención al ahora. Sabiendo que sólo existe el ahora. Que la vida son sumas de instantes del ahora. Y que es en el ahora donde podemos ser observadores de lo que sucede en nuestra mente; y desde ahí…nuestra mente deja de ser lineal y reactiva automática para tener el poder del libre albedrío. Se convierte en una mente cuántica capaz de escoger de entre todas las probabilidades de respuesta la que más se ajuste a la coherencia de ese instante.

Eso es poder; eso es vivir cada momento desplegando el auténtico poder de nuestro ser.



Mal De Muchos


Sbarbi comenta este refrán en su Gran Diccionario de Refranes: "Mal de muchos, consuelo de tontos. Nosotros añadiríamos: y de discretos. Niega que sea más llevadera una desgracia cuando comprende ha crecido número de personas. 

Los que tienen contraria opinión dicen: Mal de muchos, consuelo de todos".

José Mª Iribarren aclara que "lo de consuelo de tontos se añadió modernamente. 

Hace siglos se decía Mal de muchos, consuelo es o gozo es, proverbio mucho más razonable y más conforme con la naturaleza humana que el actual, porque, sin duda alguna, al afligido por una desgracia tiene que consolarle el que su sufrimiento sea compartido por otros muchos".

Juan Eusebio Nieremberg, en su Epistolario (1649, epístola 24) dice: "Mal de muchos dicen que es consuelo, y el bien de pocos también es dicha".


Iribarren, José Mª; El porqué de los dichos. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación, Cultura, Deporte y Juventud. Novena edición. Octubre 1996, pág. 312.

Esto También Es Noticia


Desde que las paquistaníes ya casi no amamantan, por desinformación y por la costumbre de dar hierbas y azúcar a sus hijos, casi la mitad de los niños sufren retraso de crecimiento en el país.

A las madres se las incita a alimentar a sus bebés con té, hierbas o con leche maternizada.

“En la cultura baluchi, alimentamos a los bebés con battri. Son unas hierbas molidas en agua o en leche, y se las damos mañana y noche”, explica Mah Pari, cuyo octavo embarazo se adivina apenas bajo una túnica amarilla bordada.

Mah Pari vive en una zona fértil de Beluchistán, en el suroeste del país, pero su último hijo, Gul Mir, llora de hambre en sus brazos. “Le di también té, azúcar y el pecho dos veces por día”, bastante menos que lo recomendado.

En otras partes del país, a los recién nacidos se los alimenta tradicionalmente con mantequilla clarificada, miel o azúcar no refinada.

“Trabajo todo el día, no tengo tiempo para amamantar”, explica Mah Pari, convencida de que las decocciones tradicionales son mejores que su leche.

A los dos años, Gul Mir pesa cinco kilos, según la balanza rústica del centro móvil de nutrición de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la zona, lo que representa la mitad del peso ideal para su edad.

Por estas privaciones en una edad crítica, el niño tendrá secuelas, posiblemente, toda la vida.


Lo Que Se Dice Y Se Publica



La cosa es así de sencilla: se cree que por el hecho de que algo esté publicado ya se convierte en opinión pública, y queda consagrado como tal. Como si los medios fabricaran esa opinión, actuando como jueces de lo que pasa en la sociedad al pronunciarse sobre algo, bien sea la simple opinión del periodista, lo que dicen los actores públicos, o las distorsiones o prejuicios que se generan en torno a los hechos y opiniones. 

No todo lo que se divulga por los medios pasa a ser opinión pública. Tampoco debe confundirse con la opinión mayoritaria determinada por encuestas o sondeos de opinión. Una cosa, pues, es la opinión publicada y otra muy distinta la opinión pública.

La opinión pública no es un conjunto amorfo de materiales informativos (noticias, comentarios, encuestas, etc.). Hay en la gente una confusión en cuanto a lo que verdaderamente es la opinión pública, porque se trata de un fenómeno complejo que no se reduce a las exposiciones de los medios, al escenario político, ni al debate público, ni a la suma de las opiniones y controversias que se plantean en ellos o en otros ámbitos (política, educación, gobierno etc.). 

La opinión pública se forma en muy diferentes escenarios: en el estado, en la vida social, a través de las manifestaciones culturales, etc. Y no de un día para otro sino con el paso del tiempo, con la consolidación de unos determinados fenómenos.

Lo que publican los medios puede ser un simple bulo, algo falso o que realmente no lo dijo la persona a quien se atribuye, o que realmente no sucedió en la forma sesgada como se presenta, aunque los medios lo den por cierto. No es verdad porque lo digan los medios, sino que algo es verdad con independencia de que los medios se ocupen de ello. Hay montones de cosas ciertas que a ellos no les interesa divulgar porque consideran que no son noticia. 

Y si lo que publica un medio lo repiten otros, entonces la “opinión publicada” adquiere mayor fuerza, y trata de presentarse como opinión pública simplemente por las múltiples voces que repiten lo mismo. Como si la verdad de algo resultara de lo dijeran muchos al tiempo. Recordemos el refrán: “¡Cien mentiras juntas nunca hacen una verdad!

Muchas  de las cosas que se publican responden a un “parece que”, “dicen que”, “se supone que”…, en el fondo, unas muletas para apoyar afirmaciones sin fundamento, sobre las cuales se necesitaría plena confirmación de las fuentes para convertirse en hecho noticioso, que quizás más tarde se consolide como opinión pública, lo cual no depende estrictamente de una persona o de un medio, sino de varios factores: impacto en la opinión, interés que despierta, consecuencias, público que interviene, participación que logra, etc.

Quienquiera que sea quien intenta formar opinión pública, tiene que ser muy consciente de que lo se expone o divulga por diferentes medios, o lo que se dice en otros ámbitos públicos o privados, no es una concesión gratuita a la gente. Es un compromiso de hacerlo en forma seria, con sentido ético y con responsabilidad

Sin querer, se puede producir confusión o llevar a conclusiones erróneas, lo cual es malo para todos: para quien produce el hecho de opinión, para el receptor y, en último término, para la comunidad, a la que asiste el derecho de ser bien informada o bien ilustrada, que es la contrabalanza de la libertad de expresión de los medios. 

Si no, la opinión pública se reduce a una simple opinión publicada y nada más.