La determinación, la decisión, el compromiso que aceptamos con nosotros mismos es la más fácil y a la vez la más peligrosa de todas las decisiones que podemos tomar…peligrosa por el hecho de las mil excusas y razones que pueden aparecer en nuestro camino y que pueden tentarnos y llevarnos a la deserción en medio de nuestro proceso, en medio de nuestro pacto con el mejor y el peor de los socios que podemos encontrarnos: nosotros mismos…
Por eso hoy me aventuro a hablar de la Coherencia y el Enfoque como las claves fundamentales del éxito en cualquier proceso, en este caso hablando de los procesos de cambios físicos y de estilos de vida de nocivos a saludables, todo el mundo anda en la “ONDA” en la “MODA” pero estas palabras suenan efímeras y vacías… lo suficiente como que para que cualquiera te pueda decir: no caigas son modas que pasan…
La coherencia nos define, es lo que demuestra que no perdemos nuestra esencia que podemos cambiar de opinión, pero que siempre debemos ser consecuentes y files a nuestros principios y pensamientos… abiertos a un mundo de posibilidades de enseñanzas y de innovación pero conservando nuestro norte, que puede sufrir matices pero nunca dejar de definirnos como quienes somos realmente, como diría el recién fallecido García Márquez “Se puede ser infiel pero nunca desleal” nunca podemos ser desleales a lo que realmente somos, y en este mundo donde todos queremos ser “Gurús del Fitness” y motivadores debemos revisar si lo que predicamos o los lineamientos que estamos siguiendo nos están permitiendo convertirnos en una versión mejorada de nosotros mismos o en seres irreconocibles tanto física como mentalmente, recordemos que estos cambios hacia lo fitness, hacia lo saludable ya hemos conversado que son tanto físicos como mentales, ya que durante el proceso logramos comprobar y tomar conciencia de que es lo que realmente beneficia a nuestro organismo…en resumen que la coherencia en este aspecto nos llevara al éxito, si siempre evaluamos y repasamos que continuamos siendo nosotros mismos, que simplemente estamos haciendo ajustes para sentirnos mejor pero que no debemos cambiar nuestra esencia, siempre y cuando nos sintamos a gusto con ella y sean positiva…
El enfoque la otra palabra clave para el éxito, si bien tenemos que ser coherentes, ser nosotros mismos, estamos claros que estamos buscando cambios así que debemos hacer varios ajustes, no pretendas que veras cambios y lograras tus objetivos si permaneces estático y negado a lo nuevo, “innovar” no significa cambiar quien eres significa reinventarte y renovarte para ello necesitas estar muy enfocado, conocer quién eres conocer tus limitaciones para de esta manera trazarte metas…en este proceso de vida saludable es muy importante siempre tener una meta, la clave es mantenerse no llegar ni ganar la carrera, vale más mantenerse y disfrutar del éxito reinventarse y trazarse cada día nuevas metas que llegar a la meta y que el éxito sea efímero, llegando a un fracaso del que nos costara un poco salir (ojo en caso de que pase esto saldrás bien y victorioso igualmente, recuerda que rendirse nunca es una opción)…resumiendo el enfoque… creo que parte de lograrlo está en la motivación convirtiéndose esto en un espiral de energía positiva que generas tú mismo y que refuerzas según con quien te rodees…inspirate, motívate a continuar, vas a tener días buenos y días malos esto es universal y le pasa a todo el mundo lo que marca la diferencia entre exitosos y fracasados es que los exitosos siempre se levantan, los fracasados con la primera caída deciden no levantarse más…forma parte del grupo de los exitosos archivando los fracasos que siempre aparecerán de vez en cuando pero que TU sabrás vencer…
lunes, 25 de marzo de 2019
Los Tiempos Del Tiempo
Cómplice del
destino o, tal vez, enemigo irreconciliable, el tiempo nos muestra que la
naturaleza humana tiene un designio fatal: perecer. Perecer en el tiempo y a
través del tiempo, pero no con él. No con él que no responde a nuestros
parámetros. No con él que nos transciende, que nos gobierna, hasta agotarnos.
Desde un tiempo sin tiempo,
el tiempo amenaza con ser agujero negro de la existencia: y resulta sospechoso
adivinar que en la edad biológica se plasma su acecho, ese del que jamás nos
veremos libres hasta que el cuerpo mismo se convierta en ultimátum del tiempo.
Nacemos en el seno del tiempo. Y nos hacemos a través del tiempo, transcurrimos
en él, hasta escurrirnos en él… y perecer.
Tal vez porque no nos es develado su secreto estamos destinados a querer descifrarlo. A querer ser como el tiempo sabiendo existente un reloj biológico que da por tierra instantáneamente con semejante superchería. Temerarios por naturaleza, pretendemos violar las leyes del tiempo, desafiarlo. No sólo persistir a través de él en una sucesión indefinida de unidades temporales (eternidad creo que la llaman) proyectando una falsa juventud hacia un futuro impreciso, viviendo más años de los que el cuerpo soporta a cuestas, sino además viajar en el tiempo retrocediendo y avanzando según le plazca al chofer, infringir los paradigmas que conectan tiempo y espacio acortando la ruta que comunica dos lugares, o estando en ambos sitios a un solo tiempo. Esto y más se nos antojaría pese a que, no hace falta mencionarlo, es todo en vano.
El cuerpo es un dibujo que va
trazando el tiempo a lo largo de los años y que nos identifica. Si el tiempo se
materializa en nosotros de alguna manera, creo que no es otra sino a través del
cuerpo. Cuerpos que cambian con el tiempo que los gobierna y que inútilmente
intentamos disfrazar gracias a los avances tecnológicos de la cirugía plástica
y la cosmética. Es que el tiempo nos oxida.
¿Coquetería? A veces, sí… y
preferiblemente sí, porque si algo le está vedado a nuestro libre albedrío es
escaparle al tiempo, esquivarlo, vencerlo. Aún así, la realidad es tiempo y el
tiempo se nos esfuma.
Para empezar, el mito. Qué
mejor, cuando de tiempo se trata, que comenzar por esa instancia de límites
difusos, de principios inciertos, borrosos y oscuros como es el mito.
Ese
relato de nadie y de todos, como el tiempo, es a la vez que el tiempo algo
existente desde el principio (o, al menos, algo que podría tomarse como dado).
Y, como el tiempo, el mito también tiene algo de misterioso. No es menester que
la analogía respalde mi alusión al mito, pero sí, a lo mejor, nuestro propio
recorrido a través de los pedregosos senderos del tiempo.
Desde que habitamos el tiempo (es decir, desde un primerísimo principio) estamos condenados a elegir. Elegir implica una fuga, un salto en el camino de ramas que se bifurcan. Somos algo, porque no somos otra cosa. Optar: esta es la máxima, una emperatriz cruel en la linealidad del tiempo. Nos está vedado hacer dos cosas a la vez, que coexistan p y ~p en un mismo segundo es siempre imposible.
Tomar decisiones, descartar, recorrer una
sola de las ramificaciones en las encrucijadas
donde el tiempo se escinde.
Los nórdicos supieron plasmar nuestra condena temporal en la sencilla pero
mística figura de un árbol: el fresno Yggdrasill.
Según el mito, este árbol no sólo conecta todas las cosas y todos los mundos, sino que a sus pies se encuentran el Pasado, el Presente y el Futuro. Sus ramas, que se extienden a través de todos los países y de todos los tiempos, representan, cada una de ellas, una elección. Es decir, eso que está ausente en nosotros porque estamos obligados a optar
Es gracias a la literatura
que podemos degustar un tiempo gourmet. Ella sabe meter el tiempo en la
licuadora y procesarlo a varias velocidades caprichosamente. La hoja es el
tiempo del cuento. La hoja reúne, aglomera, aquello que nuestro tiempo no nos
dejaría concebir paralelamente.
Es posible infringir los límites, desdoblarnos,
hacer un collage de presente y pasado en un plano único, gracias a la hoja que
permite insertar dos momentos en un mismo lugar, hacer de dos tiempos uno solo
y acomodarlos en un torbellino para nada lineal, para nada real… si es que
nuestra realidad es tiempo.
He aquí nuestra anhelada
revancha: sudor de tinta sobre la hoja desierta.
Tal vez el tiempo sea tiempo porque, en nuestra enferma necesidad de ponerle a todo un nombre, la eternidad hubo de ser nombrada y la llamamos «tiempo». Tal vez, por esa sed de significantes, tuvo que hacerse palabra para poder ser desafiado verbalmente. Tal vez porque no podemos ser eternos en la vida, en esta agónica batalla contra los límites de nuestra biología sólo podemos alcanzar el botín de eternidad a través de la literatura y, quizá, la mitología. Y tal vez, y sólo tal vez, en esta breve victoria literaria la palabra tenga algo que ver en el asunto.
(Ahora, qué
paradoja que sea algo breve, en cuanto finito, lo que nos haga eternos).
Sentir La Vida
En la vida nos enseñan una gran cantidad de cosas desde que
nacemos. Primero aprendemos cosas básicas como andar o hablar, luego en la
escuela nos enseñan matemáticas, lengua e incluso religión. Sabemos escribir
sin faltas de ortografía, sumar sin utilizar los dedos y quien es el actual rey
de España. Sin embargo, hay algo muy importante que a pocos nos enseñan. Se
trata de aprender a sentir para vivir cada
instante como si fuera el último. Porque esto nos dará las claves para alcanzar nuestra
felicidad y
ser más auténticos.
Y es que la vida nos da una gran cantidad de golpes. Hay
quien los sufre más fuertes, otros más largos y otros más hirientes, pero la
verdad es que todos hemos sentido esa sacudida que merecida o no, no trae la
vida de vez en cuando. En estas situaciones, vivir se vuelve cada vez más complicado.
Nos despedimos de personas, de relaciones, de trabajos y de situaciones, y a
veces, deseamos despedirnos de la vida. Entonces nuestros sentimientos nos juegan malas
pasadas porque nos hemos olvidado de nosotros mismos. Pero no hay nada que no
se pueda remediar, al contrario, hay algunas cosas que podemos hacer para aprender a
sentir y exprimir cada instante que la vida nos regala.
Pero cuando peor lo pasamos es cuando más tenemos que comprender la importancia de sentir.
La vida nos trae cosas buenas y cosas malas, y aceptarlas y seguir hacia
adelante, es lo único que puede llevarnos a superar las adversidades y a conseguir una vida
más feliz. Y es que, para ser feliz hay que conocer lo que es la tristeza, y
para llorar de alegría es necesario haber llorado antes de tristeza.
A nadie le gusta sufrir. La tristeza, la ira o la
desesperación son emociones que nadie quiere sentir. Aceptar un duelo es un
ejercicio valiente, y mientras muchos piensan que llorar es de débiles, no se
dan cuenta que hay que ser todo un valiente para aceptar que la vida nos trae cosas malas y
que es posible seguir adelante y superarlas.
domingo, 24 de marzo de 2019
La Buena Actitud
Una buena actitud puede
hacer la diferencia en muchas experiencias de la vida, la gente que posee una actitud
positiva es
capaz de enfrentar con valentía las vicisitudes de la vida, mantiene la calma
cuando surgen los problemas, tiene la mirada puesta en todo lo que puede lograrse
hacia el futuro, supera con inteligencia emocional los conflictos
interpersonales, y más.
Una buena actitud ante la vida no es algo que se crea de la
noche a la mañana. Una persona puede decir “desde hoy mi actitud será diferente”. Y comienza el día
con el pie derecho, sin embargo al poco tiempo, se olvida de la meta inicial y
vuelve a caer en las quejas, la conducta reactiva, pereza, etc.
Esto se debe a que la programación mental es muy poderosa y
esta se construye a lo largo de años de trabajo concentrado en metas de
crecimiento personal.
Si quieres adquirir una buena actitud, entonces
necesitas un trabajo disciplinado en base a un plan de trabajo exigente que te
permita una alta concentración en ideas positivas.
Es fundamental realizar una autoevaluación continua de las
actividades que se están realizando, al igual que una introspección de como se
anda a nivel de las ideas. Así se van haciendo las correcciones en el momento
adecuado y poco a poco se superan los malos hábitos, el pesimismo y la actitud
negativa.
El tipo de palabras que te dices a ti mismo y las que
escuchas en el medio ambiente, también influyen en tu actitud.
Después de adquirir una buena actitud, podrás ver el
lado positivo en todo, tu capacidad de resilencia será muy alta, emplearás
palabras de motivación de forma constante, te mantendrás sereno en medio de las
dificultades y experimentarás una gran creatividad para resolver cualquier
problema.
Subiendo La Cuesta
Gloria a Dios en las alturas,
recogieron las basuras
de mi calle, ayer a oscuras
y hoy cuajada de bombillas.
de mi calle, ayer a oscuras
y hoy cuajada de bombillas.
Y pusieron un cartel
con las fotos de los tres
y banderas de papel
verdes, rojas y amarillas.
con las fotos de los tres
y banderas de papel
verdes, rojas y amarillas.
Y al darles el sol la espalda
revolotean las faldas
bajo un manto de guirnaldas
para que el cielo no vea,
revolotean las faldas
bajo un manto de guirnaldas
para que el cielo no vea,
en la noche de San Juan,
cómo comparten su pan,
su mujer y su galán,
gentes de cien mil raleas.
cómo comparten su pan,
su mujer y su galán,
gentes de cien mil raleas.
Apurad
que allí os espero si queréis venir
pues cae la noche y ya se van
nuestras miserias a dormir.
que allí os espero si queréis venir
pues cae la noche y ya se van
nuestras miserias a dormir.
Vamos subiendo la cuesta
que arriba mi calle
se vistió de fiesta.
que arriba mi calle
se vistió de fiesta.
Y hoy el noble y el villano,
el prohombre y el gusano
bailan y se dan la mano
sin importarles la facha.
el prohombre y el gusano
bailan y se dan la mano
sin importarles la facha.
Juntos los encuentra el sol
a la sombra de un farol
empapados en alcohol
magreando a una muchacha.
a la sombra de un farol
empapados en alcohol
magreando a una muchacha.
Y con la resaca a cuestas
vuelve el pobre a su pobreza,
vuelve el rico a su riqueza
y el señor cura a sus misas.
vuelve el pobre a su pobreza,
vuelve el rico a su riqueza
y el señor cura a sus misas.
Se despertó el bien y el mal
la zorra pobre al portal,
la zorra rica al rosal,
y el avaro a las divisas.
la zorra pobre al portal,
la zorra rica al rosal,
y el avaro a las divisas.
Se acabó,
el sol nos dice que llegó el final,
por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual.
el sol nos dice que llegó el final,
por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual.
Vamos bajando la cuesta
que arriba en mi calle
se acabó la fiesta.
que arriba en mi calle
se acabó la fiesta.
Autores de la canción: Juan Manuel Serrat Teresa
Letra de Fiesta © Emi Melograf Sa, Ed. Musicales Polygram
S.A. - Discorama
El Silencio Que Aturde
En el silencio que inquieta los tímpanos,
La mente despierta ruidosos recuerdos de algún momento,
Del helado olvido o de un tierno reflejo atesorado.
Así es esta vida, quizás es lo único que nos da la pauta de
que es eso:
La vida… nacer, crecer, reproducirse, envejecer y morir.
El silencio es un filósofo ermitaño y sabio
Si lo escucháramos más a menudo sin temor alguno
La mente aprendería a respetar la soledad,
Aunque somos seres que vivimos conectados a otros,
La soledad es para los que tienen en el alma el silencio
como amigo.
El silencio aturde cuando tu interior está lleno de
trabajos inconclusos, de rabia, desazón.
Está lleno de frustraciones desvalidas… de caos y encuentros
de nuestras propias convicciones pero es eso la vida.
Un aprendizaje constante. Hasta el mismo día en que cruzamos
a lo desconocido.
Aprendemos desde el primer respiro…hasta el último expiro.
Decimos conocer todo y no es mas que la frase redicha de
Sócrates: “solo sé que no se nada”.
El Trato Humano
“Humanizar el servicio y realizarlo con un trato más
personalizado es garantía de aceptación y reconocimiento”
Humanizar el servicio y realizarlo con un trato más
personalizado es garantía de aceptación y reconocimiento. Es una garantía de
éxito.
Es por eso, que evitar conductas automatizadas, y dar
prioridad al trato individualizado, indica a los clientes la preocupación y el
interés por hacer su estancia en nuestra empresa más agradable.
Al fin y al cabo, es lo que deseamos la mayoría cuando somos
consumidores, el reconocimiento de que NO somos uno más, que el cliente importa
y mucho.
El cliente es nuestra razón de ser y cómo se sienta en todo
momento debe ser nuestra preocupación.
¿Cómo se sentiría un cliente si, en el momento de irse,
después de disfrutar de un buen almuerzo o cena en un restaurante se cruzara
con personal de cocina o de limpieza y ninguno le saludara?
¿Qué pensará un cliente si mientras disfruta de su momento
dentro de un local de hostelería escuchara reiteradamente la
"cantinela" buenos días señores, entendiendo que es un mensaje
"lorito repetidor" sin verdadero sentimiento?
Se debe implantar conductas de mejora en la atención.
Son necesarias porque generan satisfacciones y éstas repercuten positivamente
en la empresa.
En mi opinión, y creo que en la de muchos clientes, no se
está haciendo todo lo correctamente que se podría.
Además existe otra estrategia que está empezando a ver
resultados muy positivos y que también tiene que ver con destacar en el trato
personalizado y huir de métodos globales. Los nuevos inversores y sus asesores
siguen apostando por la hostelería pero se alejan de empresas rentablemente contrastadas
y eligen invertir en compañías nuevas que no
están ligadas a una marca o una franquicia.
De esta manera, se humaniza y personaliza la oferta de
productos y servicios sin seguir pautas ya marcadas que desestiman en parte el
trato más humanizado y personificado. Se evitan las globalizaciones
comerciales.
Una de las múltiples ventajas de las empresas no
franquiciadas, aparte de la tan ansiada diferenciación, es la posibilidad de
implantar o realizar cambios y ofertas según necesidades marcadas en un momento
determinado con mucha más celeridad. Esto les permite ofrecer esa sensación,
tan admirada y alejada de lo estructurado en exceso, como es generar asombro; y
además pueden realizar actualizaciones al momento, siendo más rápidos y, por lo
tanto, más efectivos y sorpresivos.
El Precio De La Civilización
Los
hombres eran tan pocos y el mundo manifiestamente tan extenso que habría sido
extraño que se limitase a reflexionar filosóficamente sobre su condición y
sobre el destino de las riquezas naturales. Incluso en el siglo actual, los
hombres se vanaglorian de los resultados obtenidos en lo que consideraban su
obligación de vencer al desierto. Los que estudian la condición humana, aunque
defiendan la idea de la conservación, habrán de aceptar, sin embargo, la
pérdida de muchas riquezas naturales, como precio de la civilización. ¿En qué
momento crucial el hombre se dará cuenta de esta acción demoledora y sustituirá
la simple explotación de la naturaleza por la unida a la regeneración? Ese
momento ha llegado ya quizá. Es posible lograr una regeneración o bien las
causas y las consecuencias de esta acción destructora se propagarán como las
ondas en el agua hasta el punto de no poder dominarse.
Conviene intentar una clasificación de los efectos de la actividad humana sobre la biosfera, teniendo en cuenta, si es posible, sus características intrínsecas y su evolución para poder situarlos en un diagrama ecológico de factores correlacionados. Este puede ser muy extenso y dar una nueva visión del problema. No hay que considerar siempre los efectos de la actividad humana como destructores de riqueza, aunque así sea en general. Ciertas transformaciones introducidas por el hombre en el medio que le rodea pueden representar un sistema ecológico de igual o mayor valor de producción y de creación de riquezas que las condiciones naturales. La creación de riqueza en este sentido significa la acumulación de capital orgánico, como ocurre en la selva tropical o en los suelos Chernozem.
Es preciso también identificar los nuevos problemas que plantea el desarrollo acelerado y determinar las diversas disposiciones tomadas hasta ahora por el hombre para mantener la calidad del medio que le rodea.
Conviene intentar una clasificación de los efectos de la actividad humana sobre la biosfera, teniendo en cuenta, si es posible, sus características intrínsecas y su evolución para poder situarlos en un diagrama ecológico de factores correlacionados. Este puede ser muy extenso y dar una nueva visión del problema. No hay que considerar siempre los efectos de la actividad humana como destructores de riqueza, aunque así sea en general. Ciertas transformaciones introducidas por el hombre en el medio que le rodea pueden representar un sistema ecológico de igual o mayor valor de producción y de creación de riquezas que las condiciones naturales. La creación de riqueza en este sentido significa la acumulación de capital orgánico, como ocurre en la selva tropical o en los suelos Chernozem.
Es preciso también identificar los nuevos problemas que plantea el desarrollo acelerado y determinar las diversas disposiciones tomadas hasta ahora por el hombre para mantener la calidad del medio que le rodea.
sábado, 23 de marzo de 2019
El Poder De La Paciencia
“Si la impaciencia
implica impotencia, la paciencia implica poder, un poder nacido del
entendimiento. En vez de convertirnos en rehenes de la fortuna, la paciencia
nos libera de la frustración y sus males, nos lleva al momento presente y nos
habilita la calma y la perspectiva para pensar, decir y hacer lo correcto de la
mejor manera y en el mejor momento”, dice Neil Burton, autor del libro “Heaven
and Hell: The Psychology of the Emotions” (El cielo y el infierno: la
psicología de las emociones).
¿Qué haría un adulto enfrentado al marshmallow?
Probablemente se lo comería de un solo bocado, porque esa incapacidad de
retrasar la satisfacción no es territorio exclusivo de los niños. La
incertidumbre, esa sensación de tensa expectativa que no siempre es negativa,
ha ido tendiendo a desaparecer. Hay aplicaciones destinadas específicamente a
dar certezas: la del pronóstico del tiempo, la que dice cuánto tiempo tardará
el siguiente ómnibus en llegar a la parada, la que dice cuándo comenzará el
próximo ciclo femenino, la que dice qué están pensando los demás, la que nos
muestra fotos de lo que están haciendo antes de que nos lo preguntemos, la que
dice cuánto pagaremos de luz antes de que llegue la factura.
Es difícil escapar a la búsqueda de confort y de certezas,
pero entonces, cuando estamos esperando que suceda algo que no sabemos cuándo
pasará y que ninguna aplicación puede anticipar, viene la crisis.
“Un amigo que sirvió en Vietnam me contó cómo los soldados
en las trincheras no podían aplastar los mosquitos cuando los picaban en los
brazos. El sonido del golpe podría delatar su ubicación. En ese ejemplo hay al
menos dos fuerzas opuestas en juego, y los soldados eligieron la vida antes que
el confort”, dice la terapeuta Jane Bolton, que también ha investigado y
escrito sobre la paciencia.
Según ella, “es nuestra mente la que genera la
incomodidad, no las circunstancias externas. (…) Así que la solución es un
trabajo interior”.
Paciente con los otros. “Ejercitar la paciencia
puede compararse con hacer dieta o plantar un jardín. Sí, involucra una espera,
pero también necesita tener un plan y trabajar en ese plan. Cuando se habla de
relaciones con otros, la paciencia no se limita a la tolerancia, sino a un
compromiso cómplice con su lucha y bienestar”, sostiene Burton, el autor del
libro “Heaven and Hell”.
Llevada al plano de las relaciones, la paciencia también
puede hacer la diferencia, pues habilita a invertir más tiempo en un vínculo,
en encontrar la manera de que funcione.
Aquellos que pueden jactarse de tener paciencia, logran
sostenerla porque confían en que, ev
entualmente, llegará su momento. “Una vez
que has hecho todo para lograr un fin, implica confiar en el fluir natural de
las cosas”, dice Orloff. La intuición es, según ella, una gran aliada para saber
cuándo es momento de esperar y cuándo de actuar. La paciencia “te deja intuir
la situación para tener una visión mayor y más amorosa para determinar la
acción correcta a tomar. La paciencia, un regalo cuando se da o se recibe,
llega aún más allá cuando puedes leer los motivos más profundos de alguien”.
Mientras el pan leuda, el surfista espera la ola perfecta,
la cerámica se seca, el vino fermenta y el fotógrafo espera para capturar un
instante, la paciencia encuentra su propósito y los que esperan reafirman una
virtud cada vez más rara.
Somos Lo Que Nos Hemos Convertido
Vivimos en una realidad donde
nos preocupamos más por poseer que por ser. Dejamos a un lado las buenas
costumbres, el arte de pensar, de esforzarse por conseguir un buen objetivo.
Ahora todo lo queremos ya y como decía William Ospina nos importa más el
resultado que el proceso. Pues lastimosamente son estas razones y muchas más las
que están llevando a la humanidad a la decadencia.
¿Qué nos está pasando?, ¿en
qué nos hemos convertido? Damos más importancia a las apariencias y al dinero.
Descuidando con esto lo más valioso, ese algo que mantiene a la humanidad en un
desequilibrio constante, pero que a la vez ha hecho que el mundo evolucione.
Estoy hablando del bello arte de pensar y de buscar la verdad, pues actualmente
ya nadie quiere interrogarse a sí mismo, nadie se cuestiona sobre la
existencia, el origen del universo, la economía, la política. Pues solo nos
interesa saber las mentiras absurdas que los medios de comunicación y las redes
sociales se han encargado de vendernos.
La ignorancia y la mentira están consumiendo cada
vez más al hombre, como un virus y este no lo quiere eliminar pues cree que es
más grave la cura que la enfermedad. El cree que fabricando un mundo de
mentiras y de consumo desenfrenado puede llegar a la plenitud del alma. Kant
afirmaba que el hombre se encontraba en una minoría de edad, esto quiere decir que
no es capaz de pensar por sí mismo. ¡Es tan cómodo ser menor de edad¡ , si
tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia,
un médico que dictamina acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitare
esforzarme.
Si solo puedo pagar, no tengo necesidad de pensar: otro asumirá
esta fastidiosa tarea por mí. Con este planteamiento de Kant se puede concluir
que el hombre es un títere, y adivinen quien es el titiritero, el sistema. El
cual por medio de la televisión, revistas y redes sociales piensa por él.
Logrando con esto que las personas no se den cuenta de las injusticias que les
cometen y de lo bien que esta el sistema capitalista con esto. Generando que el
ser humano se hunda en una ignorancia eterna, descuidando el paraíso de la
razón y adentrándose cada vez más en un infierno lleno de irracionalidad y
materialismo infinito.
Estanislao Zuleta, planteaba que todo hombre quiere
vivir en un paraíso, donde todo lo queremos fácil y ya. No queremos pensar, ni
mucho menos luchar por un objetivo en común. Anhelamos un paraíso individual y
lo queremos alcanzar sin importar que le pase al otro. Esto es totalmente
cierto y tal vez sea esta la razón por la que hay tantas guerras y tanto
egoísmo, pues no nos preocupamos por las demás personas: siempre es yo, primero
yo, segundo yo y el resto que se joda. A raíz de esta forma de pensar se ha
generado una desigualdad social enorme.
Pues mientras unas pocas personas se
abastecen de grandes recursos, hay una mayoría que se muere de hambre y no puede
hacer nada para dejar de sufrir, pues el egoísmo humano impide mirar al otro
como semejante, llegando al punto de hacerse el de la vista gorda si ve que
otra persona está sufriendo.
Existe un desequilibrio completo en la forma de
pensar y actuar. Las personas no son consecuentes con lo que dicen, las
personas que defienden una religión o una ideología, en vez de generar paz y
ayudar a la sociedad, son los que se han encargado de discriminar; crear
desigualdad y generar guerras a lo largo de la historia. ¿Qué les está pasando
a esas personas que creen en Dios y defienden su religión matando a otras
personas o discriminando a los que no piensan igual teológicamente? , creo que
se les ha olvidado que a las personas hay que mirarlas con los mismos ojos con los
que se mira a Dios. Ahora me pregunto: ¿qué les está pasando a las personas que
buscan llenarse de dinero, a cambio de destruir el medio ambiente y
generar pobreza?, que no saben que la riqueza debe ser espiritual y
mental, no material.
¿Qué nos está pasando a la gente del común, que solo
sabemos criticar y no dar soluciones, que somos una sociedad totalmente
inhumana, pues nos preocupamos por nosotros mismos y no por nuestro semejante?
Vuelvo y me pregunto; ¿en qué nos hemos convertido? Por eso considero que
deberíamos trabajar en mejorar como personas fundamentalmente revisar a lo
largo de la historia en que ha fallado el ser humano, para que la
sociedad atraviese esta crisis actualmente.
Platón afirmaba que el ser humano vive en una
caverna ; en donde se encuentra atado por unas cadenas y todo lo que ve
allí son nada más que sombras. Jamás ha salido de ese lugar. Este
filósofo expone con este relato, que todo ser humano vive en la mentira,
que todo lo que se ve y se siente no es verdad. Las sombras son las cosas que
vemos todos los días: el comportamiento de las personas; la televisión y los
medios de comunicación. Las cadenas son fuertes y nos atan a esa mentira
eterna y sofocante , donde el hombre ha sido esclavo de la ignorancia, hasta el
punto de vivir en una alegría momentánea .Conformándose así con vivir en
la caverna , por miedo a lo que hay afuera de ella.
Ahora, ¿qué pasaría si saliéramos de la minoría de
edad?, ¿si dejáramos de soñar con un paraíso individual o si simplemente nos
liberáramos de las cadenas y escapáramos de la caverna? El mundo sería un
mejor lugar para vivir obviamente. Pero esto solo se logrará cuando cada uno de
nosotros aprenda a mirar a la otra persona con amor y se dé cuenta de que todos
merecemos ser tratados con el mismo respeto, sin importar religión, raza,
cultura o forma de pensar.
Solo así se dará el primer paso para la
construcción de una mejor y más equitativa sociedad.
La Responsabilidad Moral
Filosofía
La Responsabilidad
Moral
En filosofía, la responsabilidad moral es el
estado de la alabanza, la culpa, la recompensa o
el castigo moralmente merecidos por un acto u omisión, de
acuerdo con las obligaciones morales propias.
Decidir qué
(si acaso) cuenta como “moralmente obligatorio” es una preocupación principal
de la ética .
Los filósofos se
refieren a las personas que tienen la responsabilidad moral de una acción
como agentes morales . Los agentes tienen la capacidad de
reflexionar sobre su situación, formar intenciones sobre cómo
actuarán y luego llevar a cabo esa acción. La noción de libre
albedrío se ha convertido en un tema importante en el debate sobre si los
individuos alguna vez son moralmente responsables de sus acciones y, de ser
así, en qué sentido.
Los incompatibilistas consideran el determinismo
como incompatible con el libre albedrío, mientras que
los compatibilistas piensan que ambos pueden coexistir.
La responsabilidad
moral no necesariamente equivale a la responsabilidad
legal . Una persona es legalmente responsable de un evento cuando un
sistema legal puede penalizar a esa persona por ese evento. Aunque a
menudo puede ser el caso que cuando una persona es moralmente responsable de un
acto, también son legalmente responsables de él, los dos estados no siempre
coinciden.
Varias posiciones
filosóficas existen, en desacuerdo sobre el determinismo y el libre
albedrío
Dependiendo de cómo
un filósofo conciba el libre albedrío , tendrán diferentes puntos de
vista sobre la responsabilidad moral.
El Imperativo De Compartir
Todo ser humano necesita tejer a su alrededor relaciones humanas satisfactorias, tanto las familiares como las ajenas a este ámbito. El bienestar emocional depende, en buena medida de la capacidad que se tenga por conseguir este objetivo. Es seguramente la comprensión de los sentimientos de los demás la llave por una convivencia satisfactoria, a parte, desde luego, del conocimiento de la propia manera de ser, que incluye calidades y limitaciones. Toda esta comprensión no depende de la simpatía, que nace muchas veces espontáneamente, sino de lo que denominamos empatía.
La empatía es el esfuerzo que realizamos por reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias que los afectan en un momento determinado. Ciertamente que, cuando calzamos los zapatos de los demás y andamos juntos un rato estamos siendo empáticos. Gandhi nos lo recordaba cuando decía: “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo se acabarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”. ¿No se comprenderían mejor las alegrías y preocupaciones de los familiares y amigos y estaríamos más capacitados para animar y ayudar? Es cierto, también, que al salir de nuestro egoísmo por estar por los otros disfrutamos de una gran felicidad.
Recuerdo una amiga mía que me explicaba que a medio hablar de un conflicto que tenía con su madre le había dicho (seguro que con muy buena voluntad): “no te preocupes con el tiempo esto se arregla”. El caso es que aquella joven no se había notado nada comprendida, necesitaba de la empatía y del conocimiento de su madre de la totalidad de su problema. Esto parece la situación de aquel pobre enfermo que a punto de ir al quirófano, por una operación de riesgo, se le dice con cara alegre (también con muy buena voluntad) “todo se resolverá inmediatamente”, cuando está esperando una persona que le haga lado con serenidad y cariño y que comprenda su sufrimiento.
Podría ser habitual que no supusiera ningún problema expresar lo que sentimos o queremos o tratar las discrepancias, incluidos los conflictos, cuando el interlocutor es un amigo o un compañero de trabajo, en el caso de que haya una buena sintonía, pero se puede hacer más complicado con algún familiar. A menudo querríamos resolver el problema y nos preguntamos el porqué de aquella situación: “¿por qué no puedo comunicarme con este hijo?”, o bien “cuando le aviso de algo, ¿por qué no me deja hablar?”. La solución la encontraremos reflexionando para saber qué es lo que realmente necesita en aquel momento.
Aun así todos tenemos carencias para encontrar el momento ideal por reencontrar la confianza y supone un esfuerzo que da buenos resultados, si nos fijamos en la empatía que es, sin duda, una habilidad que nos ayuda a leer emocionalmente al más próximo. Sería deseable y casi parece natural que entre familiares no hubiera problemas de convivencia. Los vínculos que dan el calor familiar hacen que haya una notable confianza que no se encuentra en otros entornos. Por eso es por lo que cuando encontramos que tenemos la sensación de mala relación con algún familiar, el dolor es más fuerte; incluso nos puede afectar la salud.
John Cacioppo, profesor de Psicología de Chicago nos dice: “Las relaciones más importantes en nuestras vidas y las que más incidencias parece que tienen sobre la salud son las que mantenemos con las personas que convivimos cotidianamente”. Pues animémonos a mantener una actitud empática que nos proporcionará paz y armonía e el ámbito familiar y social.
La empatía es el esfuerzo que realizamos por reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias que los afectan en un momento determinado. Ciertamente que, cuando calzamos los zapatos de los demás y andamos juntos un rato estamos siendo empáticos. Gandhi nos lo recordaba cuando decía: “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo se acabarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”. ¿No se comprenderían mejor las alegrías y preocupaciones de los familiares y amigos y estaríamos más capacitados para animar y ayudar? Es cierto, también, que al salir de nuestro egoísmo por estar por los otros disfrutamos de una gran felicidad.
Recuerdo una amiga mía que me explicaba que a medio hablar de un conflicto que tenía con su madre le había dicho (seguro que con muy buena voluntad): “no te preocupes con el tiempo esto se arregla”. El caso es que aquella joven no se había notado nada comprendida, necesitaba de la empatía y del conocimiento de su madre de la totalidad de su problema. Esto parece la situación de aquel pobre enfermo que a punto de ir al quirófano, por una operación de riesgo, se le dice con cara alegre (también con muy buena voluntad) “todo se resolverá inmediatamente”, cuando está esperando una persona que le haga lado con serenidad y cariño y que comprenda su sufrimiento.
Podría ser habitual que no supusiera ningún problema expresar lo que sentimos o queremos o tratar las discrepancias, incluidos los conflictos, cuando el interlocutor es un amigo o un compañero de trabajo, en el caso de que haya una buena sintonía, pero se puede hacer más complicado con algún familiar. A menudo querríamos resolver el problema y nos preguntamos el porqué de aquella situación: “¿por qué no puedo comunicarme con este hijo?”, o bien “cuando le aviso de algo, ¿por qué no me deja hablar?”. La solución la encontraremos reflexionando para saber qué es lo que realmente necesita en aquel momento.
Aun así todos tenemos carencias para encontrar el momento ideal por reencontrar la confianza y supone un esfuerzo que da buenos resultados, si nos fijamos en la empatía que es, sin duda, una habilidad que nos ayuda a leer emocionalmente al más próximo. Sería deseable y casi parece natural que entre familiares no hubiera problemas de convivencia. Los vínculos que dan el calor familiar hacen que haya una notable confianza que no se encuentra en otros entornos. Por eso es por lo que cuando encontramos que tenemos la sensación de mala relación con algún familiar, el dolor es más fuerte; incluso nos puede afectar la salud.
John Cacioppo, profesor de Psicología de Chicago nos dice: “Las relaciones más importantes en nuestras vidas y las que más incidencias parece que tienen sobre la salud son las que mantenemos con las personas que convivimos cotidianamente”. Pues animémonos a mantener una actitud empática que nos proporcionará paz y armonía e el ámbito familiar y social.
Conciencia Abierta
"Quien es auténtico asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es – Jean Paul Sartre"
La práctica de mindfulness consiste en abrirnos y estar disponibles a la experiencia presente, y esta apertura se relaciona de manera importante con nuestra capacidad de desarrollar una conexión auténtica con nosotros mismos y con los demás. La traducción que Francisco Varela dio al término mindfulness: «presencia plena/conciencia abierta», nos ofrece algunas luces sobre lo que implica llevar esta práctica más allá del cojín de meditación, hacia el ámbito tan delicado y cotidiano de la relación con uno mismo y con los demás. Mientras que el aspecto de la conciencia abierta enfatiza el cultivo de una mente espaciosa, curiosa, atenta y sincronizada con el cuerpo, el aspecto de la presencia plena se relaciona con la capacidad de estar de manera completa e íntegra en este mismo momento, ya sea estando solos o acompañados.
La calidad de las relaciones que tenemos con los demás, sobre todo con quienes uno siente más cercanos, es un reflejo de la calidad de la relación que uno tiene con uno mismo, y viceversa; el tipo de relación que cada uno sostenga con sí mismo y con la propia experiencia influye directamente en cómo nos relacionamos con los demás. Si me relaciono con mi propia experiencia desde una cierta amabilidad, comprensión, paciencia y humor, es muy probable que este modo de ser se irradie hacia la relación con los demás y que sea capaz de tratar a mis cercanos también con amabilidad y humor. Si, en cambio, el «crítico interno» que existe en mi mente es insistente y cruel en su evaluación de mis experiencias, juzgándolas como aceptables o inaceptables, es bastante probable que proyecte ese tono de evaluación y juicio en mi relación con los demás. He aquí la sabiduría de «la regla de oro» (tratar a los demás como deseas ser tratado) que está presente en la mayoría de las tradiciones del mundo: tratar a los otros con amor es un tipo de altruismo que en realidad trae felicidad al que lo practica, pues lo que sucede afuera es un espejo de lo que sucede adentro.
Congruentemente, la autenticidad que cultivamos en nuestra relación con los demás refleja y nutre la autenticidad que manifestamos con nosotros mismos. A menudo nos podemos sumir en roles y estereotipos de quienes somos, perdiendo contacto con la chispa espontánea de nuestra verdadera presencia, nuestros verdaderos valores, intereses y maneras de sentir la existencia. Cuando esto pasa, nuestras relaciones se convierten en intercambios semipersonales entre máscaras que se sostienen por comodidad, miedo o simplemente por hábito. Como esto no es algo que suceda de un día para otro, la inautenticidad puede ser un fantasma sigiloso que se cuela en nuestras relaciones, poco a poco. Por ejemplo, puedes comenzar a reprimir la expresión de tus sentimientos o pensamientos a tu pareja por temor a no ser comprendido o a ser juzgado, y ese silencio comienza a volverse hábito al punto de que tu propia verdad deja de ser visible hasta para ti mismo. Tal vez se establezcan rutinas de actividades distractoras (usualmente ligadas a algún tipo de consumo, como la comida, la televisión, el shopping u otros) que hagan aún más difícil ver la autenticidad perdida. Pasado un tiempo, esa falta de autenticidad, ese negar lo que uno es realmente ante otra persona, puede crear una distancia y un desconocimiento hacia uno mismo.
Como nuestras sociedades, obsesionadas con la imagen, no enfatizan la autenticidad como valor, pueden pasar años antes de que uno se dé cuenta que ha estado viviendo con poca autenticidad, y es usualmente frente al severo llamado de atención de la muerte (la propia muerte que se intuye cercana o la de un ser querido) cuando surge la pregunta fundamental: ¿estoy realmente viviendo mi propia vida o estoy atrapado en pequeñas farsas cotidianas por miedo, conveniencia o costumbre?
La práctica de mindfulness consiste en abrirnos y estar disponibles a la experiencia presente, y esta apertura se relaciona de manera importante con nuestra capacidad de desarrollar una conexión auténtica con nosotros mismos y con los demás. La traducción que Francisco Varela dio al término mindfulness: «presencia plena/conciencia abierta», nos ofrece algunas luces sobre lo que implica llevar esta práctica más allá del cojín de meditación, hacia el ámbito tan delicado y cotidiano de la relación con uno mismo y con los demás. Mientras que el aspecto de la conciencia abierta enfatiza el cultivo de una mente espaciosa, curiosa, atenta y sincronizada con el cuerpo, el aspecto de la presencia plena se relaciona con la capacidad de estar de manera completa e íntegra en este mismo momento, ya sea estando solos o acompañados.
La calidad de las relaciones que tenemos con los demás, sobre todo con quienes uno siente más cercanos, es un reflejo de la calidad de la relación que uno tiene con uno mismo, y viceversa; el tipo de relación que cada uno sostenga con sí mismo y con la propia experiencia influye directamente en cómo nos relacionamos con los demás. Si me relaciono con mi propia experiencia desde una cierta amabilidad, comprensión, paciencia y humor, es muy probable que este modo de ser se irradie hacia la relación con los demás y que sea capaz de tratar a mis cercanos también con amabilidad y humor. Si, en cambio, el «crítico interno» que existe en mi mente es insistente y cruel en su evaluación de mis experiencias, juzgándolas como aceptables o inaceptables, es bastante probable que proyecte ese tono de evaluación y juicio en mi relación con los demás. He aquí la sabiduría de «la regla de oro» (tratar a los demás como deseas ser tratado) que está presente en la mayoría de las tradiciones del mundo: tratar a los otros con amor es un tipo de altruismo que en realidad trae felicidad al que lo practica, pues lo que sucede afuera es un espejo de lo que sucede adentro.
Congruentemente, la autenticidad que cultivamos en nuestra relación con los demás refleja y nutre la autenticidad que manifestamos con nosotros mismos. A menudo nos podemos sumir en roles y estereotipos de quienes somos, perdiendo contacto con la chispa espontánea de nuestra verdadera presencia, nuestros verdaderos valores, intereses y maneras de sentir la existencia. Cuando esto pasa, nuestras relaciones se convierten en intercambios semipersonales entre máscaras que se sostienen por comodidad, miedo o simplemente por hábito. Como esto no es algo que suceda de un día para otro, la inautenticidad puede ser un fantasma sigiloso que se cuela en nuestras relaciones, poco a poco. Por ejemplo, puedes comenzar a reprimir la expresión de tus sentimientos o pensamientos a tu pareja por temor a no ser comprendido o a ser juzgado, y ese silencio comienza a volverse hábito al punto de que tu propia verdad deja de ser visible hasta para ti mismo. Tal vez se establezcan rutinas de actividades distractoras (usualmente ligadas a algún tipo de consumo, como la comida, la televisión, el shopping u otros) que hagan aún más difícil ver la autenticidad perdida. Pasado un tiempo, esa falta de autenticidad, ese negar lo que uno es realmente ante otra persona, puede crear una distancia y un desconocimiento hacia uno mismo.
Como nuestras sociedades, obsesionadas con la imagen, no enfatizan la autenticidad como valor, pueden pasar años antes de que uno se dé cuenta que ha estado viviendo con poca autenticidad, y es usualmente frente al severo llamado de atención de la muerte (la propia muerte que se intuye cercana o la de un ser querido) cuando surge la pregunta fundamental: ¿estoy realmente viviendo mi propia vida o estoy atrapado en pequeñas farsas cotidianas por miedo, conveniencia o costumbre?
Calidad De Vida
“Hoy en día “calidad de vida”
la podemos vincular con los grandes avances en la biotecnología, la cual ha
permitido contar con nuevas expectativas de vida, ya que anteriormente no se tenía
acceso tan amplio como actualmente lo tenemos. Esto permite cubrir las
necesidades más básicas como son en el ámbito emocional, económico, social y
educacional.”
En la actualidad, hablar de
calidad de vida, hace referencia a un concepto que puede comprender diversos
niveles que pueden visualizar las demandas biológicas, económicas, sociales y
psicológicas en forma individual hasta el nivel comunitario. No olvidando que
se relaciona este concepto con aspectos de bienestar social.
Por lo tanto lo que llamamos calidad de vida reúne
elementos objetivos y subjetivos del bienestar social que están fundados en la
experiencia ya sea individual y comunitario dentro de la vida social.
Si tomamos en cuenta el concepto de calidad de vida
según la OMS, nos dice que es la percepción que un individuo tiene de su lugar
en la existencia en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los
que vive y en relación con sus objetivos, sus expectativas, normas y sus
inquietudes.
Con este argumento podemos citar que es un campo
muy abierto donde comprende factores de salud de tipo emocional, física, ser
independiente, contar con relaciones que contribuyan a un mejor desarrollo y
que exista relación con el entorno en que vivimos.
Ahora bien, cuando nos preguntamos en forma
individual que es calidad de vida podemos expresar diversa terminología como
bienestar, alcanzar logros personales y familiares, contar buen estado de
salud, tener una alimentación sana, en fin todo esto se ve relacionado a
entornos sociales y culturales.
La calidad de vida individual puede entenderse como
una relación global, dentro de la cual establece aspectos positivos pero
también pueden existir eventos en forma adversa en el curso de la vida
individual, lo que demuestra la interrelación individual y colectiva en el
ejercicio de los valores sociales.
Esto nos demuestra que el concepto de calidad de
vida está en constante movimiento, ya que se ve involucrada con aspectos
socioeconómicos, culturales y psicológicos lo que genera en el individuo
“valores positivos y negativos.”
Así podemos decir que el concepto de calidad de
vida y bienestar social puede tener cinco campos a comprender como son:
Físico: donde puede tener aspectos de salud y
seguridad física.
Material: contar con una vivienda digna y propia,
con acceso a todos los servicios básicos, alimentos al alcance, medios de
transporte.
Educativos: existencia y cercanía a una educación
donde permita ampliar los conocimientos de forma individual y colectiva.
Emocional: campo muy importante para cualquier ser
humano, mediante el cual permite que su estado emocional vaya creciendo e
interrelacionarse eficazmente.
Social: donde al ser humano tiene opciones
interpersonales con núcleos básicos como la familia y círculos de amistades que
permitan desarrollo del mismo.
Es importante considerar que estos campos
mencionados pueden tener una diversa influencia en factores sociales, médicos y
políticos y también en los ámbitos individuales y de comunidades.
Como podemos comprender, la calidad de vida no es
un proceso simple, pues requiere de un análisis minucioso.
La calidad de vida es el resultado de una
interacción constante entre los factores económicos, sociales, necesidades
individuales, libertad emocional, entornos ecológicos, condiciones de salud –
enfermedad ya sea en forma individual y social.
Admiración Por La Literatura
Dice Aristóteles en su imponente Metafísica que
la admiración y el reconocimiento de la propia ignorancia es lo que mueve a los
seres humanos a filosofar, pues el hombre siente por naturaleza afán de saber.
Una idea la de Aristóteles que retoma Kant cuando, en el Colofón de
su Crítica de la razón práctica, señala la creciente
admiración que le produce la reflexión sobre dos cosas: "el cielo
estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí". Y ya en el siglo XX
sería el propio Wittgenstein quien evocara este pensamiento al señalar, en su Conferencia
sobre ética, el asombro que le produce la existencia del mundo.
El asombro del que habla Wittgenstein
bien puede ser entendido como admiración, mas no siempre estos dos términos
significan exactamente lo mismo, ya que pudiera darse el caso de que algo nos
produjera asombro pero ninguna admiración. Es lo que ocurre con el asombro que
nos produce algo inesperado, no digamos ya si aquello que nos causa el asombro
nos lo infunde precisamente porque, de tan ridículo, genera sorpresa el que
haya sucedido. Tal asombro es el que siente la intelectualidad más sofisticada
que no alcanza a comprender cómo es posible que haya más de un millón de
personas que pasan cada tarde delante del televisor viendo Sálvame,
o el asombro que sienten todos aquellos a los que no les gusta el fútbol, para
quienes resulta incomprensible que cada fin de semana millones de personas
estén pendientes, como si les fuera la vida en ello, de lo que hacen unos tipos
corriendo en pantalón corto detrás de una pelota. Se trataría en ambos casos,
desde su punto de vista, de algo asombroso pero nada admirable.
Y un asombro de esta clase es el que,
me imagino, habrán experimentado los biempensantes del mundo de las letras al
enterarse de que Bob Dylan, un cantautor, haya sido galardonado nada menos que
con el premio Nobel de Literatura. Asombro, que no admiración, que llevó a
Jesús Badenes, director general de Planeta, en la presentación del célebre
premio del mismo nombre, a afirmar hace unos días que el galardón de la
Academia Sueca está "desvirtuado" y que, por eso mismo, les
corresponde a ellos, los de Planeta, "liderar los premios
literarios". Mas a mí me resulta digno de admiración y asombro, en el
sentido en que emplean los términos Aristóteles, Kant y Wittgenstein, que se le
haya otorgado el Nobel a Bob Dylan, reconociendo así la condición de poeta al
autor de letras de canciones tan emblemáticas como Blowin' in the Wind o The
Times They Are a' Changin. Y por ello mismo no salgo de mi asombro, que no
admiración, ante las declaraciones de quienes se proclaman veladores de las
esencias de la gran literatura y no saben, o no quieren, reconocer a una figura
literaria de primer nivel.
viernes, 22 de marzo de 2019
Libertad De Expresión
“En 1939, Camus escribió un texto sobre la
libertad de expresión, pero nunca fue publicado. En 2012, 'Le Monde' llevó a
las rotativas el documento con los cuatro mandamientos del periodismo: la
lucidez, la desobediencia, la ironía y la obstinación.”
En noviembre de 1939, cuando Europa era el cultivo de la Segunda Guerra
Mundial, el periodista y escritor Albert
Camus escribió un artículo para el rotativo Le soir
républicaine, en la Argelia francesa, del que era coeditor.
El texto abordó la libre
prensa y expresión durante el ya asentado siglo XX, sin embargo,
nunca se publicó. Fue hasta que Macha Séry, una periodista del periódico francés Le
Monde, encontró el texto en los Archivos Nacionales de Ultramar (Aix-en
Provence),fue así que el documento de tres cuartillas llegó a la prensa.
En su Periodismo libre, el escritor, del que se conmemora el
centenario de su nacimiento este 2013, describe los cuatro mandamientos para la
profesión: la lucidez, la desobediencia, la ironía y la obstinación.
A continuación, fragmentos
del documento, recuperados en español por el periódico El País:
“Es difícil evocar hoy la
libertad de prensa sin ser tachado de extravagancia, acusado de ser
Mata-Hari o siendo convencido de que eres sobrino de Stalin”.
“(La libertad de prensa) es sólo una cara más de la libertad tout
court. La obstinación en defenderla
obedece a que, sin ella, no habrá forma de ganar realmente la guerra”.
“El hecho de que un periódico
dependa de la competencia o del humor de un hombre demuestra
mejor que cualquier otra cosa el grado de inconsciencia al que hemos llegado”.
“Uno de los buenos preceptos de una filosofía digna de ese nombre es el
de jamás caer en lamentaciones inútiles ante un estado de cosas que no puede
ser evitado. La cuestión en Francia no es hoy saber cómo preservar la libertad
de prensa. Es la de buscar cómo, ante la supresión de esas libertades, un
periodista puede mantenerse libre. El problema no concierne a la colectividad.
Concierne al individuo”.
“Ante la guerra y sus servidumbres, los mandamientos del periodismo son
cuatro: lucidez, rechazo, ironía y obstinación. La lucidez, porque “supone la
resistencia a los mecanismos del odio de la ira y el culto a la fatalidad”.
“Un periodista, en 1939, no se
desespera y lucha por lo que cree verdadero como si su acción
pudiera influir en el curso de los acontecimientos. No publica nada que pueda
excitar el odio o provocar desesperanza. Todo eso está en su poder”.
“Frente a la creciente marea de
la estupidez, es necesario también oponer alguna desobediencia. Todas
las presiones del mundo no harán que un espíritu un poco limpio acepte ser
deshonesto”.
La veracidad
“Es fácil comprobar la
autenticidad de una noticia. Y un periodista libre debe poner toda su
atención en ello. Porque, si no puede decir todo lo que piensa, puede no decir
lo que no piensa o lo que cree que es falso. Esta libertad negativa es, de
lejos, la más importante de todas”.
“Sobre la ironía: No vemos a Hitler, por poner un ejemplo entre otros
posibles, utilizar la ironía socrática: la ironía es un arma sin precedentes contra los demasiado poderosos. Completa
a la rebeldía en el sentido de que permite no solo rechazar lo que es falso,
sino decir a menudo lo que es cierto”.
“Un mínimo de obstinación para superar los obstáculos que más desaniman: la constancia en la tontería, la abulia
organizada, la estupidez agresiva”.
“(Después de la guerra) hará falta probar con un método del todo nuevo
que sería la justicia y la generosidad. Pero esto solo se expresa en los
corazones ya libres y los espíritus todavía clarividentes. Formar esos
corazones y esas almas, o mejor despertarlos, será la tarea a la vez modesta y
ambiciosa que tocará al hombre independiente. La historia tendrá o no en cuenta
estos esfuerzos. Pero habrá que hacerlos”.
Frases De Mark Twain
Frases De Mark
Twain
“Aléjate de la gente que trata de empequeñecer
tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente
grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”
“A mi edad cuando me presentan a alguien ya no
me importa si es blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista,
comunista... me basta y me sobra con que sea un ser humano. Peor cosa no podría
ser”
“El que lucha con monstruos debe tener cuidado
de no convertirse en un monstruo. Y si miras fijamente durante mucho tiempo a
un abismo el abismo también mira dentro de ti”
“El paraíso lo prefiero por el clima; el
infierno por la compañía”
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la
mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”
“Es mejor tener la boca cerrada y
parecer estúpido que abrirla y disipar la duda”
“El hombre es el único animal que come sin
tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir”
“A mi edad cuando me presentan a alguien ya no
me importa si es blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista,
comunista... me basta y me sobra con que sea un ser humano. Peor cosa no podría
ser”
Nuestro Mejor Mensaje
¿A quién no le gusta que le presten interés?. Mentiría
posiblemente el que dijera que no lo necesita.
Sin embargo ,a pesar de lo mucho
que lamentamos que no se no preste el adecuado interés, somos nosotros mismos
los que en muchas ocasiones no prestamos interés a los otros o lo hacemos de
una manera inadecuada. ¿Cómo mostrar interés por los demás?
Evidentemente hay una cosa que es previa y muy importante,
que es escuchar. Si no escuchas
es imposible que la otra persona sienta que le estás prestando atención, porque
no se la estarás prestando.
Pero escuchar no es bastante. Si bastara con eso podríamos
igualmente hablar con las paredes y sentirnos satisfechos, porque no
necesitaríamos ninguna reacción de la persona que nos escucha. Pero sí
necesitamos una reacción, y si la reacción no es la adecuada entonces no
podemos evitar sentirnos decepcionados.
No todos los mensajes son iguales. Cuanta mayor importancia
tiene el mensaje para la persona que lo emite, mayor es la expectativa de una
reacción por parte del oyente. Si le cuento a un amigo que me estoy
comiendo un pollo con patatas y no me dice nada puede que no me siente muy
bien, pero si le cuento que un pariente ha fallecido, o que me ha tocado la
lotería y no muestra ninguna reacción, seguro que me sienta mucho peor.
Martin Seligman en su libro Flourish: A Visionary New Understanding of Happiness and Well-being:
( “Florecer: una nueva comprensión visionaria de la felicidad y el bienestar”)
nos muestra cuáles son las posibles reacciones en los casos en que una persona
nos comunique algo que para ella sea importante, según sea activa o pasiva y
constructiva o destructiva.
Lo mejor será verlo con un ejemplo. Ramón le dice a Pedro: ”
Acabo de conocer a una chica maravillosa, llevamos varios días viéndonos y no
nos podemos separar”.
Reacción Activa- Constructiva:
Lenguaje verbal: “Me alegro muchísimo por ti. Tienes que
estar muy contento. ¿Dónde la conociste? ¿Cómo se llama? Vamos a celebrarlo”.
Lenguaje no verbal: con una sonrisa plena, mirando a quien
habla, con una postura abierta.
Reacción Pasiva-Constructiva:
Lenguaje verbal: “Muy bien. Me alegro”.
Lenguaje no verbal: con poca o ninguna emoción.
Reacción Activa- Destructiva:
Lenguaje verbal: ” Bueno… fíate tú de las mujeres. No lances las campanas al
vuelo. Seguro que te corta las alas y te acaba complicando la vida”.
Lenguaje no verbal: muestra de emociones negativas, como
fruncir el ceño.
Reacción Pasiva- Destructiva:
Lenguaje verbal:” Creo que mañana va a llover, no voy a
poder ir a jugar al paddle”.
Lenguaje no verbal: sin mirar a los ojos, marchándose.
Adivina cuál de esas reacciones hace sentir mejor a la
persona y cual hace que se sienta peor. Evidentemente he puesto los ejemplos
más extremos para ilustrar las posibilidades pero si haces análisis de
conciencia verás que muchas veces, sin ser posiblemente consciente de ello
reaccionas de manera pasiva o destructiva ( o incluso de manera
pasiva-destructiva).
El reaccionar de manera activa constructiva, no nos asegura
el éxito en el 100% de los casos. Puede que incluso haya personas que no
respondan a tu actitud, pero en la gran mayoría de las ocasiones verás cómo
tu popularidad crece y tu satisfacción con tu comportamiento respecto a
los demás también lo hace.
La Dignidad Humana
La dignidad humana es el derecho que tiene cada ser humano,
de ser respetado y valorado como ser individual y social, con sus características y condiciones particulares,
por el solo hecho de ser persona.
La historia nos muestra muchos casos en que la dignidad humana ha sido avasallada. Son ejemplos de ello la desigualdad social vigente en la Edad Media, los abusos del poder, o el holocausto. Justamente este último hecho hizo que se dictara la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 que declaró a todos los seres humanos como iguales y libres en sus derechos y EN SU DIGNIDAD. Esta práctica de reconocimiento de la dignidad humana siguió plasmándose en tratados internacionales y Constituciones nacionales.
La historia nos muestra muchos casos en que la dignidad humana ha sido avasallada. Son ejemplos de ello la desigualdad social vigente en la Edad Media, los abusos del poder, o el holocausto. Justamente este último hecho hizo que se dictara la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 que declaró a todos los seres humanos como iguales y libres en sus derechos y EN SU DIGNIDAD. Esta práctica de reconocimiento de la dignidad humana siguió plasmándose en tratados internacionales y Constituciones nacionales.
Cada uno pertenece a una determinada raza, sexo, religión;
posee una ideología, nacionalidad, determinados rasgos físicos (alto, bajo,
rubio, moreno, delgado, robusto, etcétera) un cierto coeficiente intelectual,
más o menos habilidad física, mucho o poco dinero, y un aspecto que puede o no
coincidir con el ideal de belleza; puede padecerse algún problema de salud, que
impida algunas acciones, pero en esencia todos somos iguales como sujetos de
derechos, y aquellos con menores posibilidades deben ser ayudados por el Estado
para que tengan igualdad de oportunidades.
Como seres dignos (sinónimo de valiosos) somos merecedores
del derecho a la vida, a la libertad (salvo como
pena si se ha cometido un delito) a la educación y
a la cultura, al trabajo, a poseer una vivienda, a constituir una familia,
tener alimentación saludable y recreación.
Debemos poder elegir nuestro destino, nuestra vocación, nuestras ideas, con el
único límite del respeto a la dignidad de los demás.
Se oponen a la dignidad humana, los tratos humillantes,
indecorosos, discriminatorios, la violencia, la desigualdad legal y jurídica.
Aprender A Vivir
Porque tengo que ser consciente de mi vida?¿Cuál es el
significado de estar consciente de sí mismo? ¿Qué es ser consciente? ¿Cuál es
la diferencia entre ser consciente o ser bueno? ¿Cómo saber si estoy siendo
consciente de mis propias acciones?¿Qué tengo que hacer para estar consciente
de mi vida? ¿Cuál es la diferencia entre ser consciente y ser inconsciente?.
Estas son algunas de las preguntas que muchos de nosotros nos hacemos, tratando
de averiguar que hacer para vivir en paz y armonía con nosotros mismo y con las
demás personas.
Se consciente de tu propia existencia aceptando la vida tal cómo es,
debes estar alerta y atento a lo que pienses, dices o haces. Cuando eres
consciente, no eres capaz de hacer daño, ni desear mal a nadie, ni con tus
pensamientos, ni con tus acciones, aun cuando te encuentres en una situación
apremiante, estarás en paz y tranquilo contigo mismo. Regresa a tu niñez, donde
estuviste una vez, y desde ese estado de no saber absolutamente nada,
encontraras ese silencio, que te conducirá a tu propia consciencia, entonces la
vida será una gran bendición de ser vivida en todo su esplendor, transformando
toda tu vida misma en una religión
No lo pienses, no uses tu inteligencia, ni conocimientos, simplemente
se consciente del camino en el mundo que tú conoces, este no existiría sin ti,
empieza y termina contigo, no hay más. Llegas aquí a través del vientre de una
mujer, que es tu madre, tú naces frágil y puro, eres inocente y no sabes ni
conoces nada, pero sin embargo tú necesitas protección y cuidado de gente
adulta, tus padres, ellos son los que toman esa responsabilidad, ya que fueron
los que te trajeron a este planeta, tus padres vienen a ser como el súper
hombre y la mujer maravilla, es la manera como tú los ves y aceptas lo que
ellos te dicen, no tienes otra alternativa.
Eres amor, porque eso eres lo que proyectas cuando las personas entorno
tuyo te miran y te sostienen en sus brazos, no tienes que decirlo, porque no
conoces todavía el símbolo del lenguaje hablado, sin embargo tu sola presencia
lo demuestra. Eres un ángel hecho realidad.
La sociedad donde naces ya está establecida con todas las leyes, reglas
creadas y acordadas por los adultos que te precedieron, tus padres te enseñan
lo que ellos aprendieron y conocían, no te pudieron haber enseñado lo que no
sabían ni conocían, aprendes a percibir el mundo exterior mediante tus cinco
sentidos, cómo oler, ver, escuchar, sentir, gustar y así es como percibes tu
realidad, comienzas a crecer y a los 5 años todavía eres puro y limpio, sin
ninguna malicia ni odio, solamente quieres divertirte, viniste a ser feliz,
cuando juegas con niños (as) de tu misma edad ni te fijas en el color de su
piel, si son ricos o son pobres, ni te fijas en el aspecto físico de la otra
persona, vives en tú forma natural, simple y sin complicaciones.
Los adultos te enseñan a ser bueno, y te premian cuando haces algo que
ha ellos les parece bien, y te castigan cuando les parece a ellos que no esta
bien, si dices o haces algo que a los adultos no les gusta, entonces te dicen
que eres un niño o niña mala, y si haces o dices lo que a ellos les gusta, tu
eres bueno, no te dejan ser autentico, te enseñan a obedecer y no a pensar ni
analizar, simplemente te dicen lo que tu debes hacer, los adultos están tan
ocupados con sus actividades cotidianas en este mundo tan materialista, prenden
el televisor y se olvidan de ti, prácticamente te dejan solo, no tienes el
apoyo físico ni mental de los que supuestamente son responsables de ti, luego a
partir de los 6 años o a veces antes vas a la escuela a estudiar, y allí tu te
relacionas con otros niños (as) que también están siendo programados de la
misma manera que tú.
Ésta es la etapa de condicionamiento que la gente adulta sin ellos
saberlo, aplicaron directa o indirectamente contigo, sus ideas, sus creencias,
sus conocimientos y comportamientos, no sabes lo que es eso pero lo aceptaste,
ellos también pasaron por esta etapa, no tienes otro camino, tu cuerpo empieza
a crecer y a desarrollarse, tu mente se amplia, toda la información que recibes
del mundo exterior se filtra en tu subconsciente creando tu sistema de
creencias y hábitos con cual vives el resto de tu vida.
Aprendes a hablar y a comunicarte, y es así como empiezas a adquirir
más símbolos como: bonito, feo, alto, bajo, gordo, flaco, ganador, perdedor,
lento, estúpido, chismoso, negro, blanco, rico, pobre y luego utilizas estos
mismos símbolos en contra de ti mismo y en contra de los demás. Estos símbolos
no son verdaderos, son solamente una creación de la mente, pero tú crees en
ellos y esto te hace sufrir. La verdad eres tu, no los símbolos.
El sentimiento del miedo empieza a apoderarse de ti, te dicen que el
ser humano no es perfecto, y tú lo crees, de manera que comienzas a buscar la
perfección, tanto en el aspecto físico como mental, aprendes tantas mentiras y
esas mentiras te hacen daño, pero no te das cuenta que dentro de ti en lo más
profundo de tu ser esta esa fuente con la que llegaste a este mundo
maravilloso, ahí es donde yace la pureza, la verdad de lo que realmente eres,
recuerda tu llegaste puro e inocente pero acumulas tantos conocimientos y esos
mismos conocimientos crecen tanto que son obstáculos para que no puedas llegar
a tu fuente de origen, causándole una profunda ansiedad, no sabes qué hacer,
olvidas por completo el camino de regreso donde una vez estuviste y fuiste
feliz, el cual siempre te acompañara por el resto de tu vida, pero tú te
olvidaste y no estás consciente de que existe.
Se consciente del camino erróneo que estás siguiendo y no te sientes
feliz, entonces tienes el poder en tus manos de cambiarlo, lo único que tienes
que hacer es utilizar la meditación que te ayudara a tranquilizar tu mente y
desde ese estado de tranquilidad reconstruir tu vida, buscando el balance entre
tu mundo interior y tu mundo exterior.
¿No es cierto que la mayoría de la gente en general viven en una
constante reacción a lo que sucede en el mundo exterior? Siempre en busca de
algo, tratando de obtener más dinero, más poder, más fama, más prestigio, ser
un ganador, etc., aún no se conocen a sí mismos. Tienen un vacío interno que
los conducen a actuar inconscientemente de su propia realidad, de cómo es la
vida en sí. También existe mucha gente que siempre están viviendo la vida de
otros, preocupándose por lo que hacen o no hacen. ¿Quién vive la suya?. Se supone
que eres tú.
Se consciente de que el mundo es perfecto tal cómo es, el uso
incorrecto de nuestra mente a través de nuestros sistemas de creencias nos
lleve muchas veces a decir que es imperfecto.
Se consciente que tú eres el único responsable de tu vida. Tu felicidad
o infelicidad está en tus manos.
Es tu decisión.
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