viernes, 24 de agosto de 2018

Lectura E Intelecto

Instrúyanse porque necesitaremos toda nuestra inteligencia.
Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo.
Organícense, porque necesitaremos toda nuestra fuerza.
-Antonio Gramsci.

A principios de los años 90, el psicólogo evolutivo Howard Gardner renovó el paradigma de las ciencias cognitivas a partir de su teoría de las inteligencias múltiples. Gardner consideró por primera vez la inteligencia no como una única capacidad, fijada e innata, dada de una vez y para siempre en cada persona, sino como una serie de habilidades cognitivas en distintos campos de la experiencia humana, habilidades que son susceptibles de continuar en proceso de desarrollo durante la totalidad de la vida. De manera inversa, pueden malograrse o permanecer estancadas, como un músculo que nunca o casi nunca se lo trabaja o estimula. Una de las inteligencias principales que Gardner categorizó es la denominada inteligencia lingüístico-verbal; concretamente, la inteligencia relacionada con el pensamiento y el lenguaje. 

No son pocos los autores que han considerado que, de todas las características que nos separan del reino animal, el lenguaje (la capacidad de “significar”) es la principal.

En un brillante libro sobre la evolución de los circuitos cerebrales humanos, el psicólogo, guerrillero ontológico y profuso escritor Robert Anton Wilson nos deja una concisa definición de inteligencia, que se ajusta muy bien a la inteligencia lingüístico-verbal de Gardner: “La inteligencia es la capacidad de recibir, decodificar y transmitir información de manera eficiente.” (Robert Anton Wilson, Prometeo Ascendiendo, 1983). 

Basándose en las nociones de Claude Shannon (conocido como “el padre de la teoría de la información”) y del creador de la “semántica general”, Alfred Korzibsy, Wilson nos dice que “información” equivale a cualquier conjunto organizado de datos que implican una novedad significativa para el sistema de creencias y la totalidad de la información previa que tiene interiorizado un sujeto. 

Nuestro modo central de transmitir y recibir información es a través del lenguaje; es decir, a través signos lingüísticos significativos (palabras que expresan pensamientos, ideas y conceptos). Tanto para Wilson, como para el enfoque constructivista del conocimiento iniciado por Lev Vigotsky, el impacto de la información en el sujeto implica un complejo proceso de integración dentro de su sistema de creencias y datos o “mapa cognitivo”.

Y si la integración y la transmisión de información es inteligencia, como estos autores sostienen, sin duda una de nuestras herramientas más poderosas para desarrollarla individualmente, así como para amplificarla colectivamente, es la lectura. “La lectura […] es un proceso emergente de construcción de significado que ocurre cuando la información topicalizada por el texto se sintetiza con el conocimiento previo como parte de un proceso general de interacción mediada con el mundo” (Michael Cole y Bárbara Means, Cognición y pensamiento, 1986).

En los últimos años, desde el ámbito de la neurociencia, han surgido fuertes confirmaciones de estas teorías, principalmente a partir del concepto de “plasticidad neuronal”, que implica que nuestro cerebro no es una unidad estática, sino que se trata de un continuo proceso de cambio y adaptación de redes sinápticas, las cuales organizan y reorganizan nuestra cosmovisión y nuestra percepción general del mundo. Para este complejo proceso, el hábito de leer se convierte en uno de sus catalizadores más poderosos.

En un estudio llevado a cabo durante un programa de alfabetización en Colombia, el doctor Manuel Carreiras del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje comprobó que las personas alfabetizadas mostraron un importante incremento frente a las no alfabetizadas en dos áreas relacionadas con el procesamiento visual, fonológico y semántico de la información en un texto: la materia gris (la densidad neuronal) y la materia blanca (encargada de conectar los dos hemisferios del cerebro).


Guillermo García Ribas, Coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), concluyó que “la lectura es una de las actividades más beneficiosas para la salud, puesto que se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales”. 

La lectura constante y prolongada mejora nuestra capacidad de razonamiento, nuestra agilidad mental, nuestra concentración y nuestra memoria, al tiempo que amplía nuestros recursos lingüísticos y la profundidad de nuestras ideas.

La Sociedad Humana

El ser humano es un ser social porque vive en un entorno donde no está aislado, sino que le toca relacionarse con personas diferentes, cada una de ellas con costumbres, intereses e ideas propios. Por la misma razón, el ser humano ha debido organizar esta convivencia, a fin de ordenarla y situarla en un contexto de respeto, donde las libertades y el hacer individuales quedan supeditados a un conjunto de normas que señalan los derechos y deberes de cada persona.

Entre las formas de sociabilidad humana podemos distinguir dos tipos: las comunidades y las sociedades. Las comunidades son agrupaciones humanas naturales; es decir, se unen en base a ciertos rasgos que tienden a agrupar a las personas por afinidad, siendo el nexo algún rasgo común predominante. Un ejemplo de ello son los grupos étnicos.

Las sociedades, en cambio, tienen su fundamento en una decisión racional y en el empleo de la voluntad humana, donde un grupo de personas se une por una causa común, cuya meta es desarrollar una tarea y alcanzar una finalidad. Ejemplo de lo anterior es un club deportivo o una junta de vecinos. 

Esto que acabamos de definir se aplica a una sociedad en particular, pero cuando este mismo concepto engloba a un espectro más amplio de personas pasa a denominarse sociedad política, que se puede definir como un sistema social institucionalizado, dotado de supremacía sobre toda otra forma de organización social.

A través de la historia han surgido diferentes formas de sociedad política, como los imperios orientales, la polis o ciudad griega, el imperio romano y la sociedad feudal, entre otras.

               

El Diálogo Social


El diálogo social desempeña un papel crucial en el logro del objetivo de la OIT de promover la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres para conseguir un trabajo productivo y decente, en condiciones de libertad, seguridad y dignidad.

La definición de diálogo social con que trabaja la OIT incluye dentro del mismo todo tipo de negociación, consulta o simple intercambio de informaciones entre representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores sobre cuestiones de interés común relacionadas con la política económica y social. 

Puede cobrar la forma de un proceso tripartito donde el gobierno es parte oficial en dicho diálogo o consistir en relaciones de carácter bipartito entre trabajadores y empleadores, o bien, entre organizaciones de trabajadores y de empleadores, con o sin intervención indirecta del gobierno. La concertación puede ser oficiosa u oficial, siendo con frecuencia una combinación de ambos tipos. Puede tener lugar en los planos nacional, regional o de la empresa. 

También puede ser interprofesional, intersectorial o una combinación de tales formas.

El principal objetivo del diálogo social propiamente dicho es el de promover el logro de un consenso y la participación democrática de los principales interlocutores presentes en el mundo del trabajo. 

Las estructuras del diálogo social así como los procesos que se han desarrollado con éxito han sido capaces de resolver importantes cuestiones de índole económica y social, han alentado el buen gobierno, el progreso y la paz sociales, la estabilidad e impulsado el desarrollo económico.


jueves, 23 de agosto de 2018

Confines De La Mente


Quizá te haya pasado inadvertido que esos breves periodos en los que «eres consciente sin pensamiento» ya ocurren natural y espontáneamente en tu vida. 

Puedes estar realizando alguna actividad manual, o paseando por la habitación, o esperando en el mostrador de la aerolínea, y estar tan completamente presente que el ruido mental de fondo se disipa y es reemplazado por la presencia consciente. También puedes estar mirando al cielo o escuchando a alguien sin que surja ningún comentario interno. Tus percepciones se vuelven claras como el cristal, no están empañadas por el pensamiento.

Para la mente, todo esto no es significativo, porque tiene cosas «más importantes» en que pensar. Además, no es memorable, y por eso te ha pasado inadvertido.

Lo cierto es que es lo más significativo que puede ocurrirte. Es el principio de un cambio desde el pensamiento hacia la presencia consciente. Siéntete cómodo en el estado de “no saber”. Este estado te lleva más allá de la mente, porque la mente siempre está intentando concluir e interpretar.

Tiene miedo de no saber. Por eso, cuando puedes sentirte cómodo en el no saber, ya has ido más allá de la mente. De ese estado surge un conocimiento más profundo que es no-conceptual.

Creación artística, deporte, danza, enseñanza, terapia: la maestría en cualquier disciplina implica que la mente pensante o bien ya no participa, o se ha quedado en un discreto segundo plano.

Un poder y una inteligencia mayores que tú, aunque en esencia son uno contigo, toman el mando. Ya no hay proceso de toma de decisiones; la acción justa surge espontáneamente, y «tú» no la estás haciendo. La maestría de la vida es lo opuesto del control. Te alineas con la conciencia mayor. *Ella* actúa, habla y hace los trabajos.

Un momento de peligro puede producir el cese temporal de la corriente de pensamientos, permitiéndote degustar lo que significa estar presente, alerta, consciente.

La Verdad es mucho más omniabarcante de lo que la mente podrá comprender jamás. Ningún pensamiento puede encerrar y contener la Verdad. En el mejor de los casos, puede indicarla. Por ejemplo, puede decir: «Todas las cosas son intrínsecamente una.» Eso es una indicación, no una explicación.


Comprender estas palabras significa *sentir* profundamente dentro de ti la verdad hacia la que apuntan.

La Cultura Es El Mañana


¿Qué significa ser humano en el siglo XXI? Para que la imaginación de nuestro futuro próximo no sea estrecha, es necesario que incorporemos una visión abierta, amplia y reflexiva dentro del contexto de la cultura occidental moderna ­ esta, en la que vivimos.

La ciencia ha sido el principal camino de esa reflexión sistemática desde el siglo XVII. Sus informaciones y propuestas buscan, desde entonces, apoyarse en la experiencia empírica basada en una racionalidad formal, universalista. Eso es relativamente fácil de realizar en lo que se refiere a la estructura del mundo físico y al funcionamiento del mundo orgánico ­ como lo comprueba el vertiginoso desarrollo del sistema tecnocientífico, o sea, el desarrollo de las ciencias físicas y naturales dedicadas a la transformación de las posibilidades de conocimiento y del uso humano de los recursos del mundo.

No es tan fácil, sin embargo, en lo que se refiere a las condiciones específicas de la experiencia social de la vida humana, enredada en la complejidad de los pensamientos, de las emociones, de los valores, de la historia. 

Las ciencias humanas se desarrollaron tardíamente en relación a las ciencias hard por enfrentar retos muy peculiares: ellas deben comprender cómo se organizan y se procesan las condiciones simbólicas y pragmáticas de la vida en aquellas cosas que escapan a la determinación directa de los fundamentos físicos y orgánicos de los seres humanos. Las propias bases de esa autonomía relativa del pensamiento, del lenguaje, de la voluntad, de la acción, de los sentimientos es materia de debate, ya que ­ para muchos científicos ­ todo eso no podría ser otra cosa que una emanación directa, lineal, de las propiedades biológicas de los sujetos (como en otras épocas pensaban los mecanicistas sobre los fenómenos de la vida orgánica). 

Las ciencias humanas exploran y analizan cómo se manifiestan y funcionan esas propiedades “emergentes”, o sea aquellas que, aunque dependan de la existencia de la realidad material subyacente, presentan características específicas, funcionan con lógicas propias, conllevan la intervención de la cognición, de la imaginación y de la voluntad en el rumbo de la historia.

Al hacerlo, las ciencias humanas deben enfrentar otro enorme reto: su materia de análisis no se encuentra distanciada, en la lente de una lupa, de un telescopio o de un espectrómetro de masa; sino que, está entrañada en la vida inmediata de toda la humanidad (tanto de los legos como de los investigadores). Estudian fenómenos como la familia y el parentesco, la religiosidad y los rituales, el gusto artístico y la disposición científica, los modos de hacer política y los de practicar deportes, los cuidados con la salud y las actividades bélicas, las formas de la sexualidad y las de la violencia, la experiencia del tiempo y la organización del espacio. Sobre todo eso cada cultura, cada colectividad social, tiene sus propias concepciones, sus propios procedimientos ­ frecuentemente muy distintos de los nuestros. Interpretando y comparando esas formas de manifestación de los fenómenos exclusivos del ser humano se construyen los saberes sociológico, antropológico, histórico, psicológico.


Esos saberes no sirven, fácilmente, para una utilización tecnológica, como la construcción de palancas hacia el futuro. Su mayor fuerza y su utilidad residen en la crítica que presentan; al revelar cómo se articulan los proyectos humanos y cómo son llevados a cabo en contextos de jerarquía o de poder, de diálogo o de dominación, de armonía o de depredación, de acogida o de exclusión.

Un Viaje Sin Retorno

El artículo de Rees, titulado Viajes Interestelares y Poshumanos, descansa sobre lo que hoy es algo más que un presagio o un simple acto de fe en el mañana, “un porvenir poshumano en el que nuestros descendientes podrán algún día trascender las limitaciones humanas aquí en la Tierra, pero, más probablemente, fuera de ella”.

Para un viaje tan largo, que igual parece será para siempre, la visión que convierte a los humanos en el último eslabón evolutivo no será suficiente, puesto que terminaremos convertidos “en una especie surgida en una fase temprana en la sucesión temporal de especies, con aptitudes concretas para una evolución diversificada, y tal vez de importancia cósmica, como punto de partida de una transición hacia entidades basadas en el silicio (y potencialmente inmortales), que puedan trascender las limitaciones humanas con mayor facilidad”.

En su artículo, Rees describe cómo tres grandes tecnologías sientan las bases en las que se sustentará aquel viaje cósmico, no tan despacio, dado que la “evolución futura no se dará en la escala temporal de millones de años propia de la selección darwiniana, sino a un ritmo mucho más acelerado”, producto de la biotecnología avanzada, la inteligencia artificial, la robótica, y la exploración espacial.  

En su conjunción, la evolución por selección natural dará paso a la selección por diseño, una transición no exenta de problemas éticos y morales.

En el caso de la biotecnología, Rees menciona a CRISPR, la nueva técnica de precisa edición genética, y los llamados experimentos de incremento de función, que nos llevarán a una época donde “los niños serán capaces de diseñar y crear nuevos organismos de manera rutinaria”. No oculta el “lado negativo, la amenaza del bioerror o del uso del bioterror

Si ‘jugar a ser Dios en la mesa de la cocina’ (por así decirlo), se convierte en una posibilidad real, hay probabilidades de que nuestra ecología, e incluso nuestra especie, no salgan indemnes”.

Por su parte, la robótica y la inteligencia artificial reciben el efecto multiplicador de la Ley de Moore en el diseño de ordenadores y el procesamiento de datos y “los impresionantes avances en el denominado aprendizaje generalizado de las máquinas”, como DeepMind, famosa por vencer al campeón mundial del juego de mesa de origen chino Go que, sin programación previa, “aprendió absorbiendo enormes cantidades de partidas y jugando contra sí misma una y otra vez”, o los millones de imágenes procesadas o de lecturas hechas que terminaron en sistemas que pueden traducir documentos e identificar rostros humanos.

O ejemplos más recientes incluso, como DeepCoder, un sistema que escribirá el código fuente de otros sistemas, o como Flint, que personaliza su correo de noticias conforme vaya interactuando con usted, producto, afirman, de la “inteligencia artificial y colectiva”, o lo que llaman chatterbot, robots conversacionales, que “entienden la semántica, la sintaxis y la gramática” de con quien actúan. Otro ejemplo sería Kick My Bot, disponible ya para interactuar dentro de una red social con el nombre de JobLink, para buscar empleo, al menos en Francia.

En el futuro, robots o aquellos que hayan trascendido la biología, “fusionándose con ordenadores”, acabarán por “observar, interpretar y alterar su entorno tan eficazmente como nosotros”, por lo que serán considerados, “seres inteligentes, en cuyo caso, “algún día pueden darse escenarios en los que robots autónomos se rebelen” pero también será esa misma “inteligencia pos humana seguramente la que se extenderá mucho más allá de la Tierra”.


Los viajes humanos quedarán limitados a los planetas y alrededores. Los largos, o los sin retorno, serán hijos de las tecnologías que permitan adaptarse al hostil espacio; “criaturas orgánicas”, “cerebros no orgánicos o “intelectos poshumanos”, a los que “simplemente deberíamos desearles buena suerte. 

El suyo podría ser el primer paso hacia la diferenciación en una nueva especie: el comienzo de la era poshumana”, desarrollando “conocimientos tan alejados de nuestra imaginación como lo está la teoría de cuerdas para un ratón”, concluye Rees.

El Juego De La Vida


El vídeo de Rocky, cuando habla con su hijo y le dice durante el discurso: “Hay que soportar sin dejar de avanzar; si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que quieres. Pero tendrás que soportar los golpes de la vida”, me emociono.

Frente a los problemas, más o menos graves, parecidas circunstancias socioeconómicas, familiares y laborales, hay personas que se hunden y que contemplan la vida como un lugar en el que ya no hay capacidad de reacción, o personas que piensan que la vida vale la pena, que ahí fuera quedan oportunidades para todos, y que a mal tiempo, buena cara.

La resiliencia se define como la capacidad de soportar los golpes y los avatares de la vida y sobreponerse a las circunstancias. La persona resiliente sufre, siente y padece, pero no se recrea en estas emociones, no se recrea en el dolor. Sino que lo interpreta como parte del proceso, o del bache. El dolor y las circunstancias difíciles forman parte de la vida, son parte del juego.

¿Alguna vez se ha preguntado si tiene resiliencia? ¿Es capaz de olvidar el pasado, sobreponerse y mirar hacia delante?

Imagine la existencia como un juego; un juego en el que parte de las reglas las escribe usted, pero otra parte vienen determinadas. La definición que haga de cada piedra determina la forma como se enfrenta o huye de ella. Si vemos la vida como ese lugar en el que tiene que aprender a vencer obstáculos, luchar como un guerrero fuerte contra los dragones, un tablero con pruebas de lógica y estrategia en las que debe pensar para resolver las situaciones, seguro que será más atractivo que si define las piedras como mala suerte, desgracias, o como algo dado en lo que no puede intervenir. Esta visión le hace ser víctima y no protagonista.

La vida es un juego en el que tiene que ganar; entendido este concepto como la capacidad de ir solventando obstáculos, aprendiendo de los errores y de sus victorias, siendo feliz y disfrutando de los detalles. Y también significa no dejar que el pasado le condicione, de tal forma que siempre pueda estar en la casilla de salida. Siempre hay oportunidades, pero se deben tener los ojos bien abiertos para poder verlas. 

Su atención es como un faro que alumbra en la oscuridad. Deje de enfocar a lo que no funciona, esto no le va a ayudar a avanzar.


¿A Donde Te Diriges?


¿Te has preguntado alguna vez por qué no eres capaz de alcanzar tus objetivos?
No eres el único, de hecho es más común de lo que sería deseable: hay personas que incluso acuden a la hipnosis para alcanzar sus objetivos.

Suele suceder que que a pesar de todos tus esfuerzos para alcanzar tus objetivos en algún momento aparecen obstáculos que te impiden que logres hacerlo.
La mejor manera que conozco para garantizarte la consecución de tus objetivos es conocer los obstáculos que pueden presentarse en tu camino, por eso esta guía se centra en esas barreras y cómo sortearlas.

Es muy habitual querer lo que llamo yo un “nosequé”, es decir, algo aproximado a lo que queremos pero que en realidad no nos conduce a ningún sitio concreto.

Es como decirle a un taxista: “Por favor, lléveme al sur de …”

Si no concretas ¿crees que será posible que te lleve al lugar que deseas?

Los más místicos dirían “si me ha traído aquí, debe ser por algo, la vida me está dando un mensaje, esto tiene que tener un significado”.

Efectivamente, el significado es que no tienes ni idea de hacia dónde vas .

Al grano: si no sabes dónde vas, llegará el punto en que no sepas hacia dónde ir, y lo que es peor, al no ver el horizonte te desmotivarás.

Por eso es imprescindible definir los objetivos desde el principio de forma correcta.


miércoles, 22 de agosto de 2018

Ser Íntegro

Una persona íntegra es una persona con valores y principios. Se relaciona con la honestidad, la honradez, la lealtad, la veracidad, el respeto por los demás y por sí mism@, el autocontrol emocional, la confiabilidad. Una persona íntegra es una persona digna de nuestra confianza. Es una persona que atrae a los demás. Es una persona con una mirada clara, limpia, real y honesta. Es una persona intachable e invencible.

En contraposición, una persona que no es íntegra es una persona deshonesta, que no respeta a los demás, desleal, no confiable y además, en su vida, suele entrar muy a menudo en juego la mentira. Suelen ser personas con dos caras. Su pasatiempo preferido suele ser hablar mal de los demás, aunque nunca lo reconocerán.

Por desgracia, las personas íntegras no son las que más abundan. ¿Por qué? Porque ser íntegro no suele ser el camino más fácil. Ser íntegro implica esfuerzo constante y diario por ser mejor persona. Es evidente que no todo el mundo está dispuesto a pagar el precio que requiere la integridad.

Destaquemos las ventajas que te ofrece ser una persona íntegra:
1.- Serás una persona confiable para los demás, porque los demás, saben que no vas a tomar el atajo de utilizar mentiras para salir airos@ de una situación incómoda.
2.- Siempre podrás dormir satisfecho con una conciencia tranquila.
3.- Atraerás a los demás hacia tu persona, por tus cualidades personales (si te mueves en el mundo del networking, esta atracción también te servirá para atraer a más socios a tu negocio, aunque lógicamente es una consecuencia, y no la razón para ser íntegro).
4.- Avanzarás hacia tus objetivos y metas en la vida de una manera mucho más rápida y segura.
5.- Serás una persona con la tranquilidad mental que te da el no tener un pasado o presente oscuro que temas que en cualquier momento pueda salir a la luz y romper tu credibilidad.
6.- Tendrás una excelente reputación personal, laboral, profesional, familiar, lo que hará ampliar tu círculo de influencia y amistades.
Por contra, destaquemos las desventajas de ser una persona sin integridad:
Se suele decir que “la mentira tiene las patas muy cortas”. Y creo que es un post donde podemos aplicar este dicho popular. Hay personas que se han acostumbrado a mentir, y mienten en todo momento, circunstancia y lugar. ¿Crees que una persona que habitúa a mentir es una persona digna de confianza para los demás? Evidentemente NO.

Así que, mi recomendación es la siguiente: si quieres ser una persona íntegra acostúmbrate a no recurrir a la mentira, ni siquiera, para tratar de salir de una situación incómoda. No merece la pena perder tu credibilidad y confianza ante los demás (ni ante ti mism@ que es más importante) por optar por la opción cómoda.

Piensa bien en esto, si tienes la fama y reputación de ser una persona falta de integridad y que además, suele mentir, ¿crees que podrás atraer muchas personas a tu negocio para trabajar codo a codo con ell@s? ¿Crees que los demás querrán un líder con esas características?


La falta de integridad suele desembocar en una persona con doble moral. Que dicen algo, y con sus hechos demuestran lo contrario. ¿Crees que cuando los demás se den cuenta, van a querer relacionarse con una persona así?

Participación Ciudadana

¿Por qué abordar el tema de la participación ciudadana? 

En un mundo cada vez más interconectado, la participación ciudadana es un tema crucial para mejorar los resultados de desarrollo. Hemos observado a través de todo el mundo que cuando los ciudadanos participan y se involucran, ellos pueden ayudar a mejorar el proceso de formulación de políticas y la prestación de servicios.

Dicho de manera simple, si queremos encarar los desafíos sociales, económicos y ambientales, debemos considerar el conocimiento, las experiencias, los puntos de vista y los valores de las personas que se ven directamente afectadas.

La participación ciudadana consiste en empoderar a las personas para que tomen control de sus propias vidas, sigan buscando soluciones para estos problemas que enfrentan, y entreguen comentarios sobre la calidad de los servicios recibidos. En otras palabras, se trata de dar la oportunidad a las personas de expresarse para que no queden excluidas del proceso de desarrollo.

¿Qué aprenderá? En este curso de ciencias sociales se analiza la participación ciudadana y la activa función que pueden desempeñar los ciudadanos en la definición de las políticas públicas y la prestación de servicios. A través del curso, usted tendrá acceso a investigaciones y teorías relacionadas con esta materia, y conocerá ejemplos de casos en que los ciudadanos y los Gobiernos trabajan de manera conjunta para mejorar sus sociedades.

En esta tercera oferta del curso en línea masivo y abierto, profesionales locales presentarán diferentes enfoques de participación ciudadana que se han implementado en sectores como el agua, la salud y la educación en Ghana y Kenya.

Aprender cómo usted puede mejorar los resultados de desarrollo en todo el mundo y en su propia comunidad.


La Responsabilidad Moral

La definición de responsabilidad moral puede ser comprendida acudiendo a su comprensión ortodoxa, como esta:

«La responsabilidad moral es la capacidad y obligación moral que tiene el sujeto de responder plenamente por los actos realizados, siempre y cuando éstos tengan su origen en un comportamiento libre y consciente».

«La capacidad y la obligación moral que tenemos las personas de responder plenamente por los actos realizados, siempre y cuando tengan su origen en un comportamiento libre y consciente»

Con esas ideas, es posible comprender que la responsabilidad moral contiene elementos, los que expongo a continuación:

• Es un concepto individual y personal, imposible de ser asignado a grupos o colectividades —por lo que no se puede realmente hablar de responsabilidad general colectiva.
• Por necesidad contiene un elemento prescriptivo, es decir, uno que establece diferencias de bueno/malo, debido/indebido — que toma la forma de opciones entre las que la persona selecciona.

Contiene también, por necesidad inevitable, una creencia en la capacidad humana de actuar seleccionado entre esas opciones disponibles a la persona.

Y, en su esencia misma, contiene el elemento que la caracteriza: la aceptación personal de las consecuencias que las acciones personales produzcan, en la persona misma y en otras.

Por otro lado, es usual que la idea de aceptar las consecuencias de los actos propios ponga atención en las consecuencias negativas —las de, por ejemplo, aceptar las consecuencias del uso de drogas. Sin embargo, también deben incluirse las consecuencias positivas —como las de quien tiene hábitos de ahorro y logra una pensión sustancial.

Es decir, en la idea de responsabilidad está contenido otro elemento, el de justicia (dar a cada quien lo merecido, bueno o malo) —lo que tiene una implicación que es escasamente reconocida: sería una injusticia impedir que la persona fuera responsable de sus acciones.



Avanzar En La Vida

Avanzar por la vida requiere de una estrategia efectiva que permita que vayas dando los pasos en la dirección adecuada y veas cambios significativos que te permitan sentir la satisfacción de ir logrando los objetivos propuestos en busca de lograr tus más grandes metas.

Pasos efectivos hacia las metas hay muchos, yo mismo podría darte una gran lista, sin embargo parece que cuando se dan muchos pasos a una persona se genera más bloqueo que acción, así que veamos solo 3 sencillos pasos, a veces basta con pocos pasos pero bien dados y sobre todo con pasión para lograr ver resultados. Te prometo que en otros artículos iré escribiendo algunos otros que podrás tener en cuenta, lo importante ahora es iniciar ya que en la mayoría de casos muy pocos pasos son los que se necesitan para alcanzar el éxito.

Ten en cuenta que solo si avanzas sentirás la auto-motivación suficiente que te impulse a continuar, para esto puedes tener en cuenta estos pasos que te orientarán por el camino permitiendo que te mantengas en la dirección correcta y aumentes las posibilidades de éxito en todas las áreas de tu vida.

3 Sencillos Pasos Para Avanzar por la Vida
1. Elabora un plan de acción claro: Este quizás sea el más importante, pues por más mente positiva que tengas ésta no puede superar un plan de acción mal elaborado, si planeas mal no importa el esfuerzo que hagas ni lo positiv@ que seas no te va a funcionar tu plan… esto sería seguir contra la corriente a través de una estrategia equivocada. Por tal motivo es importante poner una gran meta a la cual quieres llegar y agregarle una fecha aproximada, posteriormente colocar una lista de metas a corto y mediano plazo que de llevarlas a cabo te permitan acercarte a la gran meta que te has propuesto, de la misma manera éstas deben incluir fechas aproximadas y así mismo identifica todas las acciones que debes llevar a cabo diariamente en la dirección de estos objetivos y de tu gran meta. Hacer esto te permitirá ir diariamente dando pasos en la dirección correcta.

2. Cambia tus historias: Existen tantas excusas para el éxito como personas existen… cada cual tiene la suya, es como si te hubieras inventado una justificación para no lograr lo que realmente deseas y terminaste creyéndotela. Te suena algo como: “nos soy buen@ en el amor”, “si no tengo una carrera profesional no podré triunfar”, “solo los ricos se hacen más ricos”, etc. ¿Qué historia te contaste tú que terminaste creyéndotela? Es muy importante identificarla, todos tenemos más de una historia limitante, solo identificándola podrás cambiarla por una historia más positiva que te permita ir por lo que realmente quieres, es imprescindible separarte de esas historias que te limitan con el fin de aprovechar todo tu potencial.

3. Cambia tu estado emocional: Tu estado emocional determina tu percepción de la vida, si estás deprimid@ es imposible que pienses que la vida es una maravilla, pero si estás feliz es imposible que pienses que la vida es injusta e invivible. Es por esto que cambiar tu estado emocional es sumamente importante pues si estás siempre estresad@, frustrad@ o deprimid@ y piensas que no tienes las fuerzas para lograr tus metas, es muy difícil salir de allí pues siempre estarás pensando que nada cambia y nada funciona. Pero si a pesar de esto te propones a cambiar tus pensamientos y emociones por algo más positivo, encontrando la forma de recargar tu energía, indudablemente la vida te empezará a sonreír, ese cambio de actitud te hará ver nuevas oportunidades y empezarás a atraer situaciones, personas y cosas más positivas que sin duda te harán sentir mejor.


Ensaya estos tres pasos, como te decía anteriormente pueden ser suficientes para ayudar a alcanzar el éxito a una persona. 

martes, 21 de agosto de 2018

El Aporte De Platón

Filosofía
El Aporte De Platón
Platón es uno de los filósofos más importantes de la historia, quien junto a Sócrates y Aristóteles, forma parte de las figuras más representativas del pensamiento occidental. Las ideas de Platón sobre la moral, la educación y la búsqueda de la esencia, siguen vigentes en la actualidad, ya sea como teoría del conocimiento o como guía para la búsqueda de la verdad.

Platón nació en Atenas en el año 427 a.C., en el seno de una familia de aristócratas atenienses y desde su juventud se sintió atraído por la filosofía y la política. Fue discípulo de Sócrates durante veinte años, hasta la muerte de este. La condena a su mentor lo afectó profundamente, y se marchó de Atenas para dedicarse a viajar.

A su vuelta, fundó una escuela de Filosofía situada en las afueras de la metrópoli, que fue denominada la Academia, y era un espacio para que los sabios y pensadores se reunieran a dialogar y compartir diferentes ideas y concepciones de la realidad. En la Academia había una residencia para estudiantes, bibliotecas, aulas y seminarios especializados. La fundación de este espacio para el aprendizaje fue un hecho de gran relevancia, que sirvió como inspiración para la creación de lo que hoy entendemos como Universidad.

Platón y el Idealismo
Las ideas del filósofo griego supusieron todo un aporte en el mundo de la educación, como también en la política y la ética. Estas tres esferas de la vida humana, encontraron su punto de encuentro en las teorías idealistas de Platón
A través de ellas, se daba prioridad a la cultura ética y la vida intelectual, ya que esta era el único medio por el cual se podía alimentar al espíritu y a través de él, alcanzar la felicidad.

El Idealismo de Platón es una de las teorías filosóficas más influyentes a lo largo de la historia, que sostiene la primacía de las ideas por encima de los objetos y lo material. De acuerdo a esta teoría, las ideas están primero que las cosas, ya que los objetos no pueden existir sin que antes haya una consciencia de ellos. El sujeto y el pensamiento tienen un papel central en esta hipótesis, que fue fundada retomada posteriormente por numerosos pensadores. Entre los más destacados, se encuentran el inglés George Berkeley y el filósofo prusiano Immanuel Kant.

Platón y la Educación
Platón siempre demostró una profunda preocupación e interés por la educación y sus ideas sobre el tema terminaron por materializarse en la fundación de la Academia. Allí se estudiaban e investigaban diferentes temas que luego fueron separándose en disciplinas como la lógica, la ética y la física, entre otras.

El conocimiento para este filósofo era la clave para poder separar el bien y el mal y acercarse a la virtud, y por esto daba especial importancia a la educación de todos los individuos.

De acuerdo con el portal de Historiarte, Platón se preocupó por la educación de los más jóvenes de manera igualitaria, es decir, la misma educación para niñas y niños. En el proceso educativo, los individuos adquieren las habilidades y conocimientos suficientes para tomar conciencia de la existencia del mundo inteligible (el mundo de las ideas) y acercarse a él. 

Solo a través de la educación, los hombres pueden liberarse y apartarse del mundo terrenal para poder alcanzar por fin la auténtica realidad, la virtud.

Como filósofo idealista, el conocimiento era lo más importante para Platón y por ello propuso que los niños comenzaran su proceso educativo desde muy pequeños (a partir de los 5 años) para desarrollar todas sus habilidades y aptitudes físicas e intelectuales de manera óptima.

La influencia del Platón a través del tiempo
Tanto en la ciencia, como en la filosofía, la influencia de las ideas del Platón es innegable. En primer lugar, fue el creador de la idea de academias donde aprender matemáticas, biología, física, leyes, etc., y a partir de esta concepción fue que se iniciaron las universidades, tal como las entendemos hoy.

El Neoplatonismo fue una de las primeras corrientes que retomó las ideas del filósofo para reinterpretar la realidad, tomando sus conceptos del mundo sensible y conjugándolos con otras influencias. El Cristianismo fue otra de las corrientes que se sustenta en muchas de las ideas de Platón, ya que el idealismo permitía una proyección hacia “otro mundo”, que no era accesible para cualquier hombre.

En el Medioevo, las ideas platónicas también tuvieron su auge con Santo Tomás de Aquino, quien afirmaba que lo mejor y lo positivo de la vida de los hombres formaba parte de algo mayor, de un bien supremo que era Dios.

En la modernidad fue aún más fuerte la influencia platónica, periodo en el cual numerosos pensadores y filósofos tomaron como base su idealismo, su concepto de Estado y sus principios morales, para fundar sus teorías. Los pensadores platónicos más relevantes son Renato Descartes, Pascal y Kant, por citar solo algunos. Sobre el siglo XX, el pensamiento de Platón de registra en algunos de los conceptos más importantes de Bertrand Russell y Edmundo Husserl.

Por su naturaleza de libre interpretación, las teorías de Platón han dado lugar a numerosas lecturas, adaptándose a las necesidades de cada periodo histórico.

Las ideas del filósofo siguen dando que hablar y es probable que, en un futuro, sigan tan vigentes como en la Antigua Grecia.


¿Cuánto Valemos?


El filósofo norteamericano Emerson decía: “El mayor favor que te puede hacer un amigo es poner frente a ti un espejo donde veas reflejada una noble imagen de ti mismo”. Todos somos espejos frente a espejos.

Para poder triunfar en la vida, es necesario tener una buena autoestima, lo cual no es otra cosa que saberse valorar en la medida en la que uno realmente vale. La mayor parte de nosotros creemos que valemos mucho menos de lo que en realidad valemos y por eso no nos estimamos en la suficiente medida. Esto hace que no pocas veces caminemos por la vida con un alto nivel de ansiedad, consecuencia lógica de la falta de confianza en nuestras propias posibilidades. 

Cuando hablamos de tener una alta autoestima, no hablamos de arrogancia, sino de justo reconocimiento. Aquellas personas que caminan por la vida de una forma arrogante y humillando a los demás, tienen una autoestima tan baja, que el único sistema que han encontrado para no sentir plenamente esa dolorosa realidad, es intentar rebajar a los demás para tener así la sensación de que ellos están en un lugar más alto.

Si definimos la autoestima como lo que una persona siente por sí misma en lo profundo de su ser, la medida en la que le agrada su propia persona y el respeto que siente hacia ella misma, entenderemos que este sentimiento se sitúa en el centro de nuestra personalidad. Como el conocimiento que tenemos de nosotros mismos suele ser tan escaso, ya que muy pocas personas conocen realmente su interioridad, buscamos esa información acerca de nosotros mismos, no en base a lo que somos, sino en base a cómo los otros nos ven.

Según la psicóloga Dorothy Corkille Briggs, el respeto sólido por uno mismo se basa en dos convicciones esenciales:

“Soy digno de que me amen, importo y tengo valor porque existo”.

“Soy valioso, puedo manejarme a mí mismo y manejar lo que me rodea, con eficiencia. Sé que tengo algo que ofrecer a los demás”.

Recordemos que no es lo mismo ser amado que sentirse amado, de la misma manera que no es lo mismo ser valioso que sentirse valioso. Si no nos sentimos amados y valiosos, vamos a rehuir muchas oportunidades tanto de relacionarnos con otros como de hacer frente a los desafíos que la vida nos plantea.

La influencia de nuestro entorno

Todos nosotros tenemos la responsabilidad de favorecer que se desarrolle una sana autoestima en nosotros y en los otros. Por eso, hemos de renunciar a hacer daño a los demás, sobre todo cuando nuestro ego está herido. Hemos de evitar atacar a la persona especialmente cuando comete un error. Se puede ser muy duro con un error sin tener por ello que agredir con nuestras palabras, nuestros gestos o nuestras acciones a la persona que lo ha cometido. 

Sepamos distinguir lo que somos de lo que hacemos. No es lo mismo decirle a una persona que es una incompetente a decirle que ha cometido un error. Ambos duelen, pero ni duelen de la misma forma, ni duelen con la misma profundidad. 

El verbo ser ha de ser siempre manejado con enorme cuidado.

Valorar Tus Logros

Tener la capacidad de Valorar los logros personales es muy importante para mejorar la autoestima. Muchas personas pueden no dar importancia a la mayoría de sus logros simplemente porque no han logrado alguno en particular.

Sin embargo, es importante darse cuenta de todo lo que se ha hecho en la vida y todo lo que se ha aprendido por pequeño que sea.

Algunas personas también son capaces de reconocer sus logros personales pero no le dan la importancia que deberían porque se comparan con otras personas que han logrado otras cosas que también les hubiera gustado conseguir.

Para poder mejorar la autoestima, lo mejor es tomarse un tiempo para plantearse y pensar todo lo que se ha logrado en la vida y todas las cosas que hoy nos hacen felices y hemos conseguido.

Mucha gente puede no darse cuenta que toda su vida persiguió un supuesto sueño y que aunque no lo ha logrado ha conseguido otras tantas cosas que le han dado una gran felicidad. Por este motivo, sentarse a pensar o hacer una lista sobre los logros más importantes que se han conseguido, es una excelente práctica para mejorar la autoestima. 

Seguramente nos sorprendamos nosotros mismos de las cosas que más valoramos y que hoy nos hacen felices y que nunca hubiéramos pensado.
Por ejemplo, es habitual ver personas frustradas y con baja autoestima porque piensan que no lograron nada solo porque no obtuvieron el trabajo que querían. 

Sin embargo, estas personas pueden ser incapaces de valorar que han logrado formar una familia que les quiere, que han tenido hijos de los cuales pueden sentirse orgullosos y un sinfín de cosas más.

Para mejorar la autoestima, es importante saber valorar los logros que se han conseguido y no sufrir por aquellos que no se han alcanzado. Si tanto nos duele no haber conseguido algo, lo mejor es luchar por conseguirlo pero no sentarse a sufrir, a lamentarse, a sentirse mal y a quitarle importancia al resto de las cosas que si se han conseguido.


Sincerarnos

Cando somos sinceros, nos comunicamos con transparencia. No fingimos y llegamos al otro sin corazas. Esta sinceridad se fortalece cuando estamos alineados en pensamientos, palabras y acciones. En cambio, cuando nuestras palabras expresan un mensaje mientras nuestro cuerpo está transmitiendo otro, estamos desalineados. Esto indica que nuestro diálogo interior no es claro, ni fluido. Quizá ni siquiera nos planteamos esa conversación entre corazón y mente, entre intuición y lógica.

Decirse la verdad a uno mismo es difícil. Según Epicuro, los tres pilares de una buena vida son la cultura, la amistad y el diálogo basado en la palabra. Esta debe ser profunda y verdadera para que todo tenga sentido y contenido. La dificultad radica en la falta de diálogo sincero con uno mismo. Las causas que nos lo dificultan son varias:

- Nos parece complicado mirar hacia nuestro interior. No se nos ha educado en ello. La sociedad del consumo y del entretenimiento provoca estímulos que nos distraen, y nos olvidamos de nosotros mismos. Es lo que buscan muchas personas, mirar hacia fuera antes que ordenarse por dentro. Muchas caen en un consumismo fácil, que les arrastra además a una carga económica adicional.

"La mayor parte de las personas occidentales son más testigos que ciudadanos que participan y reaccionan", me dijo recientemente Federico Mayor Zaragoza. Si mantuviéramos un diálogo sincero con nosotros mismos, adoptaríamos posturas más radicales, más transformadoras de la realidad. Dejaríamos de ser espectadores para ser actores que inciden en el mundo y lo transforman. Para ello, Gandhi ya nos dijo que "debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo". El cambio empieza en cada uno de nosotros y se basa en ser sinceros con lo que queremos.

Hablarnos con honestidad

Tememos ver nuestras sombras interiores, nuestros miedos y nuestra vulnerabilidad. Huimos de ello viviendo hacia fuera. "No te entregues a tus miedos -dice el alquimista en la obra de Paulo Coelho-; si lo haces, no podrás hablar con tu corazón".

- Dedicamos poco tiempo a la reflexión y al auténtico diálogo. Tenemos conversaciones pendientes con nosotros mismos y con otras personas. Al irlas posponiendo, funcionamos más con el piloto automático, con patrones de comportamiento "habituales". Las conversaciones sinceras nos facilitan ver con claridad lo que tenemos que conservar, mejorar o modificar. Hagamos una lista de conversaciones pendientes y dediquemos un tiempo para tenerlas. Dejemos de posponer y abrámonos al diálogo.

- Nos preocupa excesivamente la opinión de los demás. Nos evaluamos basándonos en la visión que el otro tiene de nosotros. Pero seríamos más felices y tendríamos una mejor autoestima si nuestro sistema de autoevaluación se rigiera por nuestros valores, nuestra ética de la responsabilidad y nuestro diálogo interior. Sin embargo, desde jóvenes aprendimos a depender de la aprobación ajena. Cuando hacíamos algo correcto según su mirada, se nos consideraba buenos. Y confundimos esa mirada de aprobación con amor. Pero cuando hacíamos algo erróneo según su mirada, se nos etiquetaba de "malos" y se nos negaba esa ola de energía apreciativa. Así aprendimos desde la infancia a creer en "ser bueno" o "ser malo" y creció en nosotros el sentimiento de culpa, cuya esencia es el autorreproche moral. Aunque preferimos culparnos que cambiar un patrón. Ser sinceros con nosotros mismos es ir a la raíz de lo que debemos arreglar. La culpa nos avisa de ello. Si nos disponemos a verlo, a dialogar y a aclararlo, vamos bien encaminados.

Estamos constantemente conversando con nosotros mismos. Incluso cuando no somos conscientes de ello, nuestra mente está en una cháchara constante. Cuando los pensamientos que creamos son inconexos entre sí, las palabras provocan ruido mental, que supone una polución de pensamientos inútiles y sin sentido. En esos momentos es bueno pararse, respirar profundo, centrarse y conectar con lo que sentimos. Así recuperaremos la sinceridad de la palabra que surge del corazón.

Ser sinceros con nosotros mismos implica escucharnos. Hay muchas voces internas que nos hablan, como son la voz del miedo, del ego, de la avaricia y los deseos, del pasado, de la autoestima, de los valores, de nuestros anhelos más profundos, además de las voces de las personas que tienen relación con nosotros y que nos dan su opinión. Para tomar decisiones adecuadas es necesario tener un buen discernimiento. ¿A qué decimos sí y a qué decimos no? Necesitamos estar centrados. Eso se consigue meditando.

La Brújula Interior


Según cuentan los estudios realizados en los despachos privados de los psicoterapeutas, y en consultorios y servicios de hospitales públicos que prestan asistencia en trastornos psicológicos, un tercio de las personas que consultan pidiendo ayuda, lo hacen por la falta de sentido en sus vidas.

Fue Viktor Frankl, padre de la logoterapia, el primero que llamó la atención de los terapeutas hacia el sentido de la vida, alguien que personalmente no había tenido una existencia sencilla ni carente de situaciones dramáticas. Frankl fue capturado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y recluido en un campo de concentración por su condición de judío.

Viviendo con el horror, Viktor Frankl descubrió que la gente necesita un propósito, aunque fuera minúsculo, para mantener su voluntad de vivir.
Allí, en los campos de exterminio, este médico vienés observó que los prisioneros que sobrevivían eran, casi exclusivamente, los que de una manera u otra habían conseguido encontrar un propósito en sus restringidas y miserables condiciones de vida dentro del campo.

Construyendo un camino, un porvenir
Fue en cautiverio donde decidió aplicarse ese descubrimiento; se impuso a sí mismo el desafío de relatar la experiencia de los prisioneros y de la importancia de tener un motivo para vivir.

Construir ese relato le proporcionó un sentido a su existencia y le llevó, según sus propias palabras, incluso a intercambiar la mitad del poco pan que recibía por una sábana rota donde seguir con sus anotaciones para su investigación.

Viktor Frankl explica en El hombre en busca del sentido que, si bien los guardas del campo controlaban todos los aspectos de la vida y la muerte de los prisioneros –incluyendo su humillación, tortura o asesinato–, había algo que eran incapaces de controlar: la forma de reacción de cada recluso. De esta respuesta –dice el autor– dependía su supervivencia.

Siempre puede encontrarse un sentido a la vida, en toda condición y bajo cualquier circunstancia, aunque seguramente sea mucho más fácil en nuestro acomodado modo de vida que en los campos de exterminio nazis, sobre todo porque utilizaremos este propósito para engarzar en él una cotidianidad más plena y feliz, y no solo la supervivencia.

Para determinar cuál es el sentido de nuestra vida es necesario establecer con claridad la diferencia que existe entre una meta y un rumbo, entre el objetivo y el sentido.

Son conceptos que, si bien son elementales, muchas veces pasan desapercibidos o se confunden.



Si Quieres Pasar Desapercibido

Posiblemente tengas ansiedad social y solo quieras caminar entre los demás y pasar desapercibido. Tal vez tienes problemas con llamar la atención en público, en reuniones sociales o incluso entre amigos. Puedes seguir algunos pasos para pasar desapercibido en entornos sociales y desviar la atención de ti. Además, puedes utilizar tácticas para prevenir la ansiedad y que de esa forma sea menos incómodo para ti estar cerca de los demás.

Si encuentras que tu necesidad de pasar desapercibido se está convirtiendo en algo extremo y dificulta tu vida, es posible que quieras buscar ayuda profesional para la ansiedad.

Observa a los demás en lugar de actuar. Para pasar desapercibido en situaciones sociales, trata de observar en lugar de actuar. Observa cómo los demás a tu alrededor socializan y se comunican. Puedes pasar el rato y simplemente observar, en lugar de participar en las conversaciones.
Si observas a los demás, también podrás notar cómo algunos grupos socializan entre sí. De esta forma, puedes tratar de socializar con ellos de la misma manera para pasar mejor desapercibido con su grupo social.
Imita las costumbres y prácticas de los demás. Si eres un turista que intenta pasar desapercibido en un país extranjero, debes intentar adoptar las costumbres y prácticas de las personas locales. También puedes imitar a los demás para intentar pasar desapercibido con los grupos sociales en el trabajo conversando acerca de temas aceptados y hablando con un tono de voz similar al de todos los demás.
Si eres un turista en un país extranjero, también puedes pasar desapercibido al aprender un poco del idioma y costumbres locales. Hablar con los ciudadanos en su propio idioma o actuar como lo hacen ellos, en general, te ayudará a pasar mejor desapercibido.
Mantén tu voz baja y sencilla. Modula tu voz para que se ajuste al tono y volumen de los que te rodean. De esta manera, puedes pasar desapercibido en el entorno existente sin alarmar o asustar a los demás.
Si estás en un entorno de oficina, esto puede significar mantener tu voz baja y sencilla cuando hables. Puedes usar un tono suave y bajo para que puedas pasar desapercibido en las conversaciones que se desarrollan a tu alrededor o los sonidos más silenciosos de una oficina.
Si estás en un país extranjero, también debes ser consciente del volumen y el tono de tu voz. No querrás ser el turista que se ríe y conversa en voz alta en un café local tranquilo. Trata de adoptar un tono de voz que imite a los ciudadanos a tu alrededor y que te permita pasar desapercibido en lugar de destacar.

Haz preguntas inteligentes. Deja que los demás dominen la conversación y habla de vez en cuando para hacer preguntas inteligentes que ayuden a mantenerla fluida. 

De esta manera, estarás participando de la conversación, pero no atraerás una atención indebida hacia ti mismo.