domingo, 13 de mayo de 2018

Constancia


El célebre dramaturgo William Shakespeare aseguraba que "si el hombre fuera constante, sería perfecto". No creo en la perfección, pero sí en la excelencia en todos los aspectos de nuestra vida. Y, en este caso, coincido con el escritor británico en que la perseverancia es una de las claves para el éxito. 

Tras la ardua tarea para fijar un objetivo, es imposible llegar a alcanzarlo sin la constancia.

En más de una ocasión he recordado mi fórmula de las 3P. La pasión nos impulsa, la paciencia nos regula y la perseverancia nos brinda fortaleza para seguir adelante, a pesar, incluso, de los aparentes fracasos.

Los problemas en el camino a veces nos incitan a abandonar nuestros objetivos, a dejar de luchar por nuestros sueños. Sin embargo, las personas exitosas no se permiten ceder ante los supuestos fracasos, que no son más que pruebas y experimentos.

Thomas Edison ensayó con más de 6.000 sustancias antes de encontrar el elemento con el que crearía el filamento de la bombilla eléctrica. Abraham Lincoln, quien padecía del síndrome de Marfan, perdió varias elecciones antes de convertirse en uno de los presidentes más recordados de Estados Unidos. Walt Disney dijo que "la diferencia entre ganar y perder a menudo consiste en no abandonar". Curiosamente, el productor cinematográfico fue rechazado en varias ocasiones como caricaturista de prensa, bajo la excusa de que no tenía imaginación. Qué ironía.

La constancia es fundamental en el desarrollo de nuestra vida. Ese ha sido mi enfoque. 

Es cierto que no garantizamos el éxito solo con la constancia, pero la meta es casi imposible sin perseverar.

Las personas perseverantes son optimistas, no se frenan ante los resultados negativos, tienen gran conocimiento de sus emociones y persiguen sus metas hasta conseguirlas.

Ser constante no significa pecar de perfeccionista, pues a veces tendremos que abandonar la ruta para aprender de los errores y comenzar una nueva. Por ello, debemos desarrollar nuevas técnicas que nos ayuden a potenciar las habilidades para convertirnos en personas efectivas que consiguen lo que desean.

Como defendía el escritor francés Víctor Hugo: "la mayoría de los hombres no carecen de fuerza, sino de constancia".





Fortalecer El Intelecto


Cuando inicias tu día se te vienen muchas ideas de lo que te gustaría hacer, pero no sabes por dónde comenzar o en qué orden hacerlas, haciéndote casi siempre las preguntas de Como y Donde?, pues esas mismas preguntas están relacionadas en como fomentar tu intelecto y buscar donde se producen tus pensamientos para que tengas la capacidad interna de como realizar y ordenar las cosas, además de entender tu aptitud en cómo mejorar la memoria.

Para esto, es fundamental que elijas cuales son los consejos para mejorar la memoria que debes de seguir, para que logres fomentar tu intelecto de una manera apropiada, siempre con la convicción de tener tu actitud positiva y en la mejor disposición de lograrlo. De esta forma tu entendimiento se estimulara y lograrás discernir que afinidad tienen entre sí los esquemas o pensamientos que quieres ordenar.

A continuación te brindo estos consejos, de los cuales me han ayudado en mi vida diaria a ser una persona más productiva y creativa:

Identifica todas las ideas para luego tener la capacidad de comprenderlas, ya que de esta forma podrás obtener y relacionar conceptos, unos con otros mediante el razonamiento, para que cuando inicies tu día puedas comenzar a ordenar tus ideas de una manera más fácil.

Presta atención a cada una de ellas y analízalas para ver si realmente es necesario ejecutarlas.
Utiliza una hoja tipo carta para anotarlas y ver los tiempos a efectuarlas, ya que de esta forma estarás realizando transformar tu comprensión de pensamientos o ideas en interpretación de contenido, para luego ejecutarlas.
Realiza una propuesta como meta principal, para lograr entender tus pensamientos y mejorar la memoria día tras día y enriquecer tu salud mental.

Estos consejos son algunos para que fomentes tu intelecto y te ayude a ir mejorando tu control en tus tareas diarias, además para que dupliques tu productividad en tu hogar o trabajo, así como tu familia lo aprovechará también, haz la prueba para que comiences a mejorar tu memoria y de esa forma comprendas el sentido de tus ideas.


sábado, 12 de mayo de 2018

Inquietudes Intelectuales


Lincoln Steffens, escritor y filósofo, solía decir a los jóvenes que nada en la vida se había  hecho como debiera ser, y que el mundo está lleno de infinidad de cosas que es necesario volver a hacer, y hacer bien.  Esta aseveración será más aplicable aun al mundo del mañana.

Más para que nuestros hijos lleguen a mayores alturas que las que nosotros hemos alcanzado, es preciso que partan de bases mejores que las nuestras y entren en el porvenir con menos temor, menos vacilación y menos desmayo.

La mente del niño es exploradora por naturaleza y los padres deben alentar esta tendencia a la investigación; cada incidente cotidiano debe convertirse en una expedición  a la región de lo desconocido.  

Debe fomentarse  en el niño el hábito de buscar la causa y el efecto de todo lo que sucede a su alrededor. 

A un patín se le desprende una rueda; el bizcocho deja de subir en el horno; una bicicleta se rompe. ¿Por qué sucedió esto? ¿Cómo puede evitarse que vuelva a suceder’  el niño que se acostumbra a hacer estas preguntas y a buscar por sí mismo las respuestas, adquiere un hábito más valioso que todos los patines y bicicletas del mundo.

De suma importancia es también dejar que los niños hagan las cosas a su modo, en vez de  obligarlos a hacerlas al nuestro.  

A medida que me hago más viejo, más me voy  convenciendo de que casi todo se puede hacer de otra manera, tan buena o mejor que la acostumbrada. El perro se rasca con sus patas traseras,  el puerco lo hace en cambio restregándose contra un poste; y ¿quién diría que el uno  no se sabe rascar tan bien como el otro?  Si un niño dice que las tortas de barro salen mejor con agua caliente que con agua fría, dejémosle, por amor de Dios, que pruebe a hacerlas con agua caliente para que se convenza de si tiene o no razón.

Y hay que dejarlo que se enfrente a las dificultades por sí mismo.  Muchos padres, que se elevaron  por su propio esfuerzo, suelen allanar demasiado el camino a sus hijos, privándolos  así de la disciplina que supone el esfuerzo  propio y el valerse por sí mismos, disciplina  que a ellos les fue  de tanto provecho.  

Esto me trae a la memoria el cuento del benévolo aficionado a la cría de las mariposas: movido a compasión al ver la gran dificultad y el forcejeo con que salían de la crisálida, rompió una de éstas con la uña a fin de que la mariposa pudiera salir sin esfuerzo.  Aquella mariposa jamás pudo volar.


Cada vez que un muchacho tropieza con una dificultad seria y la vence, le crecen y se le fortalecen las alas. Cada vez que escoge un camino y se lanza resuelto por él hacia una meta determinada, adquiere mayor confianza en sí mismo y más valor.

Sobriedad En Libertad


Vivir con libertad es el deseo de toda persona. A nadie le gusta estar atado o atada. Tener cadenas que no nos permitan actuar como realmente queremos es una de las mayores pesadillas posibles. Pensar en tener nuestras manos amarradas, nuestros pies encadenados, nuestra mente encerrada, hoy podría parecer cosa del pasado, de cuando la esclavitud era legal y aprobada por grandes sectores de la sociedad. Hoy la esclavitud, como la conocimos, ya no existe, pero si podemos encontrarla bajo otro formato.

En el mundo que vivimos el gran desafío que enfrentamos es encontrar la felicidad, y para ello debemos ser capaces de vencer muchas barreras, tanto externas como internas. Alcanzar la felicidad conlleva conquistar la libertad. Libertad de pensar, de hacer, de sentir, de vivir la propia vida. Así también es necesario cuestionarse el estilo de vida que llevamos. 

Para ser felices no necesitamos riquezas ni lujos, podemos vivir con poco pues la felicidad no se encuentra en los bienes materiales, sino en el servicio, en el contacto con los otros y las otras. Buscando la felicidad en objetos, dinero, en la ostentación sólo nos otorga un nivel de satisfacción momentánea. Si lo que compramos con la intención de hacernos felices se estraga, nuestra dicha se esfumará y nos obligaremos a adquirir uno nuevo. Este círculo vicioso no solo nos conduce a un gasto indiscriminado de nuestro dinero, sino también a la sobreexplotación de bienes naturales necesarios para la producción.

La sobriedad es liberadora. Vivir con sobriedad nos libera de las cadenas del consumo. Nos hace dejar de lado las superficialidades que entretienen pero que también estorban para una existencia digna, solidaria, asumida como tarea a realizar y no solamente vida que estrujar. 

Disfrutar de las pequeñas cosas, de cada momento que vivimos, de lo sencillo. No ser esclavo del tener, y de lo que no se tiene, y sí valorar lo que tenemos, centrarnos en quienes están con nosotros/as.

La sobriedad puede tener varias raíces. Una de ellas es la necesidad. Ser sobrio por necesidad es someterse a alguna carencia en la calidad de vida que todos merecemos. En este caso la sobriedad se asume sin ribetes agradables ni tampoco ayuda a vivir con gozo. Se es sobrio porque no queda más remedio, porque de lo contrario se atentaría contra las necesidades primarias.

Cuando alguien asume la sobriedad dándole un sentido, se colabora al bienestar social. Porque la sobriedad de unos debe ayudar a superar las carencias de otros y otras. La sobriedad que no repercute socialmente en bien de otros, se queda solamente en el nirvana de la autocomplacencia espiritual o es un esfuerzo egoísta de autoflagelación. Si vivo en la sencillez, no centraré mi existencia en el querer tener cosas.


La sobriedad nos ayuda a liberar la carga que hemos colocado en nuestro caminar. Nos permite centrarnos en el servicio, en detenernos y mirar alrededor.

Improperios


Los tiempos están cambiando y la información ya no es monopolio de los medios de comunicación. Las redes sociales y los blogs se convirtieron en una plataforma por medio de la cual las personas no solo se mantienen informadas, sino que generan contenidos con libertad. 

Un reciente fallo de la Corte Constitucional estableció que estos espacios virtuales, utilizados para realizar denuncias y manifestar opiniones y posturas, deben tener reglas.

Es decir, los usuarios pueden publicar lo que quieran, pero deben cumplir ciertos requisitos.

La discusión se dio por dos casos de tutelas. El primero es de un hombre con orden de captura acusado de homicidio, que demandó a un familiar de la víctima que publicó en Facebook su foto con el calificativo de “asesino”. 

La Corte aseguró que en este caso se deben aplicar las sanciones y responsabilidades propias que reciben los periodistas: “Aunque de la publicación realizada en Facebook se desprende que una de sus finalidades es lograr información sobre el paradero del accionante para poder hacer efectiva la orden de captura y además se comprende el dolor que como familiar pueda sentir una persona por la pérdida violenta de un ser querido, las expresiones utilizadas en la publicación sobrepasan los límites señalados para ejercer su libertad de expresión o de opinión”.

El otro caso es el del periodista Aldemar Solano, quien tiene un blog personal llamado ‘Garabatos’. En una de sus entradas en su página de Facebook, publicada el 12 de noviembre de 2016, aseguró que personas que trabajaron con Gloria Patricia Mayorga, una jueza del municipio de Sesquilé, Cundinamarca, aseguraron que la funcionaria los acosaba laboralmente.
De inmediato se generó una larga lista de comentarios, insultos y todo tipo de reacciones en contra de Mayorga, que asegura haberse sentido expuesta como culpable sin poder defenderse o dar su versión de los hechos.

La publicación derivó en una contienda legal que duró aproximadamente año y medio. Primero, la jueza interpuso una acción de tutela al considerar que se vulneró su derecho al buen nombre y que todo eran falsas acusaciones. En primera instancia se declaró la tutela improcedente, ya que Mayorga no pidió una rectificación del artículo.

El asunto parecía saldado, pero el Juzgado Penal del Circuito de Chocontá le dio la razón a la jueza, obligando a Solano a rectificar el artículo. Este no lo hizo, argumentando que toda la información que colgó en su sitio era cierta. Al desobedecer la orden fue obligado a desmontar la nota, pasar cinco días en prisión y pagar una multa de un salario mínimo.

Con todo esto, el caso no fue dado por cerrado y llegó hasta la Corte Constitucional. Solano consideraba que había usado su red social, ejerciendo su profesión de periodista, por lo que se le estaría vulnerando la libertad de prensa.

Pero la funcionaria aseguró que nunca se le consultó para contrastar las denuncias en su contra y que no se podía demostrar que la información del artículo fuera cierta.

La Corte tomó, lo que se puede llamar, una decisión salomónica, dando la razón a ambos. Para el alto tribunal un blog puede tener un tratamiento similar al de un medio de comunicación, por lo que tiene derecho a guardar sus fuentes. Punto para el periodista. Pero también aseguró que, si tiene derechos, tiene la responsabilidad de actuar con imparcialidad y veracidad, lo cual, según la Corte, no cumplió. Punto para la jueza.

Más allá de un ganador y un perdedor, el fallo determinó que en las redes sociales y los blogs con fines periodísticos “se hace más exigente su deber de verificar su razonabilidad o plausibilidad y solicitar la versión del implicado”. Es decir, un bloguero no puede llegar a lanzar acusaciones a diestra y siniestra sin cumplir con el rigor que se le exige a un medio de comunicación. 

También se les prohíbe vulnerar el principio de presunción de inocencia: “Los derechos al buen nombre y a la honra también sufren deterioro cuando la persona es puesta en tela de juicio de manera injustificada, inconsulta y arbitraria y, en especial, en aquellos eventos en que, por la forma de divulgación de los contextos informativos, se induce al destinatario a dar por ciertas informaciones que no corresponde a la realidad”, dice la sentencia.

Este fallo sentó un precedente. Los contenidos en la web por muchos años pasaron sin ningún tipo de control. Los usuarios podían decir lo que quisieran en el tono que deseen. Sin embargo, el uso irresponsable de redes sociales, blogs u otros espacios puede desencadenar acciones legales como estas. 

Es un llamado para que las personas piensen dos o tres veces lo que publican.


https://www.kienyke.com/radark/fallo-de-la-corte-a-redes-sociales

Cultivar La Esperanza


Para sentirnos bien y ser felices debemos poder realizarnos en muchas facetas, tanto personales como sociales: Tener unas buenas relaciones afectivas, un trabajo o actividad creadora, salud física y psíquica, un entorno social y ambiental positivo… Y no es necesario vivir bien todas esas facetas a la vez, pero sí que es importante que haya esperanza de que se pueda cambiar en lo que esté mal en ese momento. 

Esta esperanza se basa en la experiencia real de que podemos hacer cambios. Y si en el presente no es posible, la esperanza se basará en que en algún momento de nuestra vida lo pudimos también conseguir. Para así poder seguir por el túnel a pesar de no ver la luz.

La esperanza se puede cultivar, sobre todo viviendo experiencias que nos hagan salir de la impotencia: desde afrontando conflictos que vamos posponiendo con colegas, amigos, o instituciones; o pidiendo ayuda para situaciones en las que solos no podemos, hasta comprometiéndonos más con el cambio social en áreas que nos atañen.

Y este tema es importante, pues no podemos permanecer con los ojos y oídos cerrados a temas como el calentamiento global, o los miles de muertos por hambre cada año en el mundo, las violaciones de derechos humanos, la violencia de género, o la homofobia, que sigue matando a gays, en algunos países, por el simple hecho de serlo. 

Vivir con la sensación de que “no puedo hacer nada”, genera impotencia, sensación de alienación, y de que la vida no está bajo nuestro control. Y podemos cambiar eso asumiendo que podemos controlar más nuestras vidas, y a través de cambios en nuestras actitudes, cambiarnos a nosotros y al mundo, aunque solo sea aportando un grano de arena.

Todos podemos ser más conscientes de nuestro derroche energético y cambiar el uso del transporte, o de la iluminación en casa, y buscar formas de ahorro, para no contribuir tanto a la producción de CO2. O podemos reciclar nuestras basuras, o consumir menos y reutilizar más. O podemos no hacer oídos sordos a situaciones de maltrato de las que somos testigos. O podemos participar en campañas, como las de Pobreza Cero, Amnistía Internacional, o colaborar en grupos pro derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Tanto como voluntarios como colaborando con una firma o algo de dinero.

La solidaridad o la generosidad y la actuación social comprometida favorecen el desarrollo tanto físico como psicológico de las personas, así como el de las sociedades. Y nos hacen sentirnos más felices y mejores personas. Generan una sensación de que un mundo distinto es posible y que yo puedo hacer algo por conseguirlo.

Que mi vida, no solo tiene sentido para mí mismo, para mi desarrollo personal o para mi placer, sino que tiene una proyección social ineludible y por tanto necesaria, de la que no podemos evadirnos sin hacernos daño a la larga. Aunque solo sea porque las catástrofes naturales debidas al calentamiento global, o por una involución en los derechos humanos, nos afecte directamente.


Demos un sentido complementario a nuestra vida que vaya más allá de nuestro pequeño ombligo, que nos haga sentirnos partícipes de nuestro destino común de frágiles seres humanos en un planeta limitado y vulnerable. ¡Y actuemos ya.

viernes, 11 de mayo de 2018

Donación De Órganos


La donación de órganos toma órganos y tejidos sanos de una persona para trasplantarlos en otras. 

Los especialistas dicen que los órganos de una persona donante pueden salvar o ayudar hasta 50 personas. 

Los órganos que se pueden donar incluyen:
Órganos internos: riñones, corazón, hígado, páncreas, intestinos, pulmones
Piel
Hueso y médula ósea
Córnea
La mayoría de las donaciones de órganos y tejido ocurre cuando el donante fallece. Pero algunos pueden ser donados en vida.

Los donantes pueden ser personas de todas las edades y orígenes.

Si es menor de 18 años, sus padres o su tutor deben autorizarlo a ser donante. 

Si es mayor de 18 años, puede indicar que desea ser donante firmando una tarjeta de donantes.

También puede comunicarle sus deseos a su familia.



La Cooperación Social


Siguiendo con revista Scientific american en septiembre, uno de los elementos que nombra ya que hace especial al ser humano es la cooperación social.

El homo sapiens forma sociedades complejas donde los individuos cooperan en el logro de la supervivencia, y esto lo consiguen colonizando nuevos territorios, logrando objetivos de caza y más en general de consecución de alimentos y elementos de supervivencia, que va a ser progresivamente más complejos y obteniendo una fuerte seguridad en la defensa del grupo o del clan.


En grupo y debido a su organización social el hombre consigue una posición prevalente en los hábitats en los que se instala, actualmente todo el planeta tierra, algo que no hubiera podido lograr aislado.

Hablemos De Ocio


El análisis del ocio tiene una doble complejidad, por un lado; la forma como cada quién lo practica y por otro, el concepto que se tiene del mismo.

El concepto de ocio, tiene también una función polisémica (poli – muchos).

Para unos es trabajo y para otros es diversión (ocio lúdico), de la misma forma alguien ocioso consume drogas o come en exceso (ocio negativo), o incluso su tiempo de ocio lo dedica a estar con los amigos (ocio social) o para pintar un cuadro o tomar fotos (ocio creativo).

Una más es la paradoja de sentir placer practicando conductas de ocio que tienen una gratificación inmediata cuyo resultado es una mejora en la salud y otras que gradualmente la deterioran a pesar de sentir placer y una calma relativa.



El Arte De Crear


Me gusta pensar que todos los seres humanos somos creativos por naturaleza. No creo que la creatividad sea un don, sino una capacidad más o menos desarrollada.
Un ejecutivo en su trabajo encontrando la solución a un caso importante o un ama de casa cocinando una nueva receta, son también CREATIVOS.

Sin embargo, nos han enseñado a pensar que sólo los artistas son creativos. Y no es así.

La diferencia es que un artista concentra su creatividad en transformar en arte lo cotidiano. Y para mí, transformar en arte significa otorgar un valor especial o una belleza diferente a algo común y habitual.

Supongo que la diferencia no está en tener o no un don, sino en tener más o menos sensibilidad. Los artistas son (somos) hipersensibles, tanto a lo positivo como a lo negativo, tanto a lo bueno como a lo malo, tanto a la alegría como a la tristeza, y es esa hipersensibilidad la que hace que en nuestro interior se acumulen constantemente ideas, escenas (guionistas), movimientos (bailarines), imágenes (fotógrafos, pintores), canciones (músicos), palabras (escritores), formas (escultores), sabores (chefs)... La diferencia entre unos y otros artistas está en su forma de expresar lo que son y lo que sienten. Y por supuesto, en su destreza para llevarlo a cabo.

En todos los casos, la inspiración es esencial. Y la inspiración, para mí, no es otra cosa que el conseguir desconectarte de tu día a día y acallar tu mente para dar paso a los monólogos de tu alma.

Cada artista encuentra la inspiración en diferentes circunstancias, lugares o estados, con diferentes métodos.

Yo no me considero un artista inspirado permanentemente, ni mucho menos, de hecho sólo soy capaz de inspirarme de verdad cuando me alejo de mi día a día y cuando estoy en contacto real con la Tierra, con la Naturaleza, con lo puro, en silencio. Por eso en vacaciones las ideas hierven en mi cabeza como locas por salir, porque por fin tienen SU ESPACIO.


Mi gran pincel es la luz, y el autorretrato, aunque lo practique mucho menos de lo que me gustaría, es para mí la máxima expresión de mi ser. Es un DEJAR EL ALMA AL AIRE, igual que sacamos la ropa a ventilar o ponemos las cartas sobre la mesa.

El autorretrato me vacía, me limpia, me purga, me SANA.

Haciendo un guiño a Shrek, es mi "mejor fuera que dentro".

No puedo despedirme sin incluir la frase que me cambió la vida; gracias a la cual empecé a confiar en mí y a sentirme creativo, creador, artista:

CUANDO CREO, CREO.

El Refugio Del “No Puedo”


La libertad del hombre es limitada en muchos aspectos físicos, psicológicos, emocionales y sociales como bien lo afirma Víctor Frankl.  Aunque uno quiera, no puede cambiar sus características genéticas, ni aumentar su coeficiente intelectual más allá de cierto punto, ni tampoco tiene el poder de terminar con las crisis económicas o las guerras del mundo.

Sin embargo, hay muchas otras cosas que las personas se dicen constantemente que “no pueden hacer” y eso es, en realidad, una forma de no enfrentar la realidad de las cosas, decir por ejemplo:

"No puedo titularme, no puedo bajar de peso, no puedo dejar a esa persona, no puedo cambiar de trabajo, no puedo organizarme, no puedo tolerarlo."

En estos ejemplos podemos ver como el recurrente “no puedo” es una manera que utilizamos las personas para autolimitarnos a través de nuestra forma de hablar.

Lo cierto es que, en cada uno de los ejemplos mencionados, si las personas que lo dicen se lo propusieran, podrían lograr bajar de peso, separarse de una persona, cambiar de trabajo,  aprender a organizarse o tolerar algo que dicen no poder.

La mayoría de las veces aquellos “no puedo” que se utilizan de manera recurrente son un autoengaño, una manera de hablarse a sí mismos o a los otros para no asumir la responsabilidad de las propias elecciones.

Cada vez que decimos “no puedo” estamos evadiendo la responsabilidad de nuestras propias decisiones de manera velada, como si en realidad no tuviéramos el poder para hacer aquello que encadenamos bajo la frase “No puedo”.

Si la persona se protege detrás del  “yo no puedo hacerlo” , “no soy capaz”, evade la responsabilidad de aquello que, en realidad,  no se atreve a enfrentar de manera directa.

El Valor De La Iniciativa


La palabra iniciativa hace referencia a la actitud mediante la cual una persona decide hacer algo esperando obtener algún resultado específico a partir de ello. La iniciativa puede ser entendida como un elemento (por ejemplo, la iniciativa popular) así como también puede ser entendida como una actitud o forma de actuar en la vida.

Cuando hablamos de iniciativa como una actitud o forma de actuar, podemos decir que la misma puede ser algo permanente o característico de una personalidad como también una acción o decisión del momento. Cuando se dice que una persona tiene iniciativa significa que esa persona actúa cotidianamente buscando resolver las diferentes cuestiones que se le pueden presentar, sin esperar que otros las resuelvan o sin esperar que las cosas queden sin solucionar. Una persona con iniciativa es aquella que se muestra activa frente a situaciones y busca obtener un resultado específico a partir de su acción. Este tipo de actitud es hoy en día muy buscada en ciertos ámbitos laborales en los cuales se considera importante que los empleados busquen resolver problemas o conflictos que puedan surgir. En otros, por ejemplo, una persona con mucha iniciativa puede ser visto como algo negativa ya que se la ve como una persona independiente, inquieta, etc.

Por otro lado, se puede hablar del concepto de iniciativa popular, un concepto político y social complejo que hace referencia al acto mediante el cual una sociedad o pueblo busca actuar en su realidad para cambiar o mejorar algo con lo que no se sienta conforme. La iniciativa popular es una de las posibilidades que tiene la democracia para permitir la participación del pueblo. La misma consiste en una propuesta o proyecto de ley que surge desde el pueblo (no desde las instituciones de poder como es tradicional) y que busca transformarse eventualmente en una ley o decreto formal y a cumplirse por toda la sociedad. Dependiendo de cada país o región, la iniciativa popular puede tener diferentes requisitos, uno de ellos siempre es una alta cantidad de firmantes o personas que apoyen el proyecto, lo cual demuestre que una parte importante de la sociedad está interesada en lograr ese resultado.


Siempre Puedes Continuar


Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la culpa; si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda; si puedes esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen; si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo; si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso y tratar a estos dos impostores de la misma manera; si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho: tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios, o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta, y perder, y comenzar de nuevo por el principio y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida; y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza, excepto La Voluntad que les dice: “! Continuad!”.


Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser; si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte, si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado; si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

jueves, 10 de mayo de 2018

Luchar Cada Día


Intentar lograr nuestro propio bienestar y beneficio no es ser egoístas. En primer lugar debemos aprender a valorar lo que tenemos y, a continuación, luchar por conseguir aquello que nos merecemos.

Aunque nos sorprenda, no todo el mundo tiene claro por qué tipo de cosas luchar en esta vida. Hay quien se esfuerza cada día por conseguir más cosas, por tener más objetos, más dinero, más bienes.

Si bien no podemos negar que necesitamos de una remuneración económica para vivir, no se trata en realidad de priorizar este aspecto en exclusiva.

Hay aspectos por los que deberíamos exprimir hasta el máximo de nuestras fuerzas, hasta nuestro último aliento. Hay que luchar por aquellos a quienes amamos, por nuestros hijos, nuestras parejas y, sin duda, también por nosotros mismos.

Por nuestro bienestar y equilibrio emocional. Porque nadie es egoísta al luchar por uno mismo. Es sentirnos bien con lo que somos y tenemos para poder hacer felices también a los demás.

En ocasiones, la vida nos trae cosas que ninguno de nosotros merecemos. Nadie merece ser infeliz, ni sufrir desilusiones, ni ser abandonado, ni padecer dolores o contraer determinadas enfermedades.

Sin embargo, el día a día, o quizá ese destino sutil, nos pone a prueba casi sin piedad trayéndonos cosas que no esperábamos. ¿Qué debemos hacer entonces?

No rendirnos. La vida es una lucha continua, una superación sin descanso. Hay que luchar por vencer a la adversidad y, a su vez, por conseguir aquello que deseamos.


Emocionalmente Inteligentes


La capacidad de expresar y controlar nuestras emociones es esencial, pero también lo es nuestra capacidad para comprender, interpretar y responder a las emociones de los demás. Imaginemos un mundo en el que no se pudiera entender cuando un amigo se siente triste o cuando un compañero de trabajo está enojado.

Los psicólogos se refieren a esta capacidad como la Inteligencia Emocional, y algunos expertos sugieren incluso que puede ser más importante que el coeficiente intelectual.

Peter Salovey y John D. Mayer fueron los principales investigadores de la Inteligencia Emocional en 1990. En su influyente artículo “Inteligencia Emocional”, que definen la Inteligencia Emocional como “el subconjunto de la inteligencia social que implica la capacidad de monitorizar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento de uno y acciones” (1990).

Salovey y Mayer propusieron un modelo que identifica cuatro factores diferentes de la Inteligencia Emocional y que son: la percepción emocional, la capacidad de razonar usando las emociones, la capacidad de comprender las emociones y la capacidad de manejar las emociones.

Percibir las emociones
El primer paso en la comprensión de las emociones es percibirlas con precisión. En muchos casos, esto podría implicar la comprensión de las señales no verbales como el lenguaje corporal y las expresiones faciales.

Razonar con las emociones
El siguiente paso consiste en utilizar las emociones para promover el pensamiento y la actividad cognitiva. Las emociones ayudan a priorizar aquello a lo que es prioritario prestar atención y por tanto reaccionar, respondiendo de este modo emocionalmente a las cosas que captan nuestra atención.

Comprensión de las emociones
Las emociones que percibimos pueden tener a una gran variedad de significados. Si alguien está expresando emociones de ira, el observador debe interpretar la causa de su ira y lo que podría significar. Por ejemplo, si nuestro jefe está actuando de manera airada, podría significar que está insatisfecho con nuestro trabajo, o tal vez que tiene un exceso de carga laboral o que ha estado discutiendo con su esposa por la mañana.

La capacidad de gestionar con eficacia las emociones es una parte crucial de la Inteligencia Emocional. La regulación de las emociones, responder de manera apropiada, y saber cómo y cuándo responder a las emociones de los demás, son todos aspectos importantes de la gestión emocional.

Esta es la forma en que nos damos cuenta de nuestras emociones y somos capaces de evaluarlas. La mayoría de nosotros estamos tan ocupados con la rutina diaria, que rara vez nos paramos a pensar en cómo estamos respondiendo a las situaciones y cómo nos encontramos. 

La otra forma de conciencia de uno mismo es el reconocer las emociones de los demás hacia nosotros. Esto a menudo es difícil debido a que tendemos a ver lo que queremos ver y solemos evitar pedir a los demás opiniones si creemos que van a resultar incómodas para nosotros.

Mejorando nuestra autoconciencia emocional podremos ser capaces de comprender muchas más cosas de nuestro día a día. También es interesante saber recoger los comentarios de personas que se muestran honestas con nosotros y cuyas ideas valoramos.

La motivación intrínseca también juega un papel clave en la Inteligencia Emocional.

Las personas que son emocionalmente inteligentes suelen estar motivadas por cosas más allá de las meras recompensas externas, como la fama, el dinero o el reconocimiento social. Pueden sentir una genuina pasión que les lleva a cumplir con sus propias necesidades y objetivos internos. Buscan cosas que les conducen a recompensas internas y se involucran en experiencias que les lleven a sentirse bien consigo mismas.

Las personas que son competentes en esta área tienden a estar orientadas hacia la acción. Se fijan metas, tienen una alta necesidad de logro y siempre están buscando maneras de hacerlo mejor. 

También tienden a mostrarse muy comprometidas con los temas sociales y son buenas tomando la iniciativa para llevar a cabo gran diversidad de tareas.



La Pena De Muerte


El día 26, víspera de las muertes, Humberto Baena escribía esta carta a sus padres:

“Me ejecutarán mañana de mañana.
Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero pero que la vida sigue.
Recuerdo que en tu última visita, papá, me habías dicho que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente.
Siento tener que dejaros. Lo siento por vosotros que sois viejos y sé que me queréis mucho, como yo os quiero. No por mí. Pero tenéis que consolaros pensando que tenéis muchos hijos, que todo el pueblo es vuestro hijo, al menos yo así os lo pido.
¿Recordáis lo que dije en el juicio? Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo. Pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala suerte!
¡Cuánto siento morir sin poder daros ni siquiera mi último abrazo! Pero no os preocupéis, cada vez que abracéis a Fernando, el niño de Mari, o a Manolo haceros a la idea de que yo continúo en ellos.
Además, yo estaré siempre con vosotros, os lo aseguro.
Una semana más y cumpliría 25 años. Muero joven pero estoy contento y convencido.
Haced todo lo posible para llevarme a Vigo. Como los nichos de la familia están ocupados, enterradme, si podéis, en el cementerio civil, al lado de la tumba de Ricardo Mella. Nada más. Un abrazo muy fuerte, el último.
Adiós papá, adiós mamá.
Vuestro hijo:
José Humberto


Todo acabó para estas 5 personas, los últimos muertos por el franquismo, dos meses después fallecería Franco y se daría paso a la transición democrática española, acabando con la las leyes que contemplaban la condena de pena de muerte.

Un recuerdo para los olvidados de siempre.

El Jugar Con Fuego


Jugar con fuego es una expresión, una frase hecha que es muy usada en el idioma español.

La frase es tan gráfica que enseguida se deduce su significado.

Se usa para referirnos a aquellas personas a las que les gusta jugar con el peligro, que se arriesgan demasiado
.
Con esta expresión, damos a entender a estas personas que, al igual que el que juega demasiado con fuego lo más seguro es que acabe quemándose, aquél que flirtea tanto con el peligro lo más normal es que acabe sufriendo las consecuencias.


Por ejemplo: “No le provoques más que es muy violento, no juegues con fuego”, o “siempre se está buscando problemas, le gusta jugar con fuego”.

Creadores De Monstruos


Se ha creado un monstruo.

Pero esto no viene de ahora ni de hace unos años.

El ser humano por naturaleza es incapaz de aprender de los errores del pasado y mucho más cuando se tiene un arma de control mundial y con tantos intereses de por medio. 

La realidad es que el conjunto de la sociedad estamos expuestos a la pérdida de nuestra intimidad (entre otros derechos que obviamente se vulneran), así como en un estado de vulnerabilidad frente a ataques que, si bien no nos producen daños a nivel físico, sí ejercen otro tipo de perjuicios sobre el ser humano.

La cuestión ahora debería ser la necesidad de reflexionar sobre el uso actual de las tecnologías y sobre cómo protegerse en caso de un uso inadecuado.

De momento, los políticos se limitan a echar la culpa a unos y a otros.


Debemos replantearnos la situación e invertir en ciber seguridad, además de en educación tecnológica y en las formas en las que un usuario ha de ejercer su derecho al uso de la tecnología.

Convicciones

Nuestra humanidad, moldeada por la crítica racional y por la ciencia. Hemos perdido la ingenuidad, en el sentido de que hoy necesitamos validar cualquier afirmación o creencia mediante la experiencia y el análisis racional.

Por eso afirmo que, aun partiendo de las creencias y convicciones recogidas y aprendidas en el pasado, la reelaboración de las convicciones éticas, valóricas y espirituales no puede hacerse sino desde nuestra propia experiencia, desde nuestra propia humanidad, desde nuestro ser interior, desde nuestras vivencias espirituales, y con absoluta honestidad intelectual.

Es bastante evidente que estamos ante una profunda y extendida crisis de las creencias religiosas, morales y filosóficas que han animado y guiado a la humanidad en el pasado y hasta ahora. Siendo así, enfrentamos (como personas y como sociedades) la necesidad urgente de reelaborar ideas y convicciones éticas y espirituales, que de nuevo nos motiven y orienten.

Ello parece ser una condición para que se mantenga en nuestras sociedades una vida civilizada, pues en ausencia de convicciones que sean personal y socialmente asumidas, y de motivaciones espirituales en alguna medida compartidas, predominarán inevitablemente la ley del más fuerte o en el mejor de los casos las leyes de un mercado salvaje, injustas, excluyentes y causantes de gravísimos conflictos sociales y de aún más peligrosos daños ambientales.

 Quienes actualmente denunciamos injusticias y opresiones y proponemos cambios profundos, debemos tomar conciencia de que esas denuncias y propuestas encuentran escasa acogida en unas sociedades que, por carecer de creencias y convicciones consistentes, han perdido la fe en el hombre y en sus capacidades de conocimiento de la verdad y de consecuente transformación de la realidad. 

Y si no hay creencias y valores compartidos, validados en culturas diversas, todos (incluido el Estado, supuesto representante del 'bien común') tiende a reducirse a las relaciones de fuerza entre intereses y voluntades particulares. La reelaboración de las ideas, de los valores y de las energías espirituales es algo esencial para el tránsito hacia una nueva y superior civilización. ¿Qué hacer entonces? ¿De dónde partir?

Como no hay ya autoridad que sea aceptable en estas materias morales, filosóficas y espirituales, parece que tendríamos que partir, cada uno, de aquellas creencias a que hayamos adscrito desde niños porque nos formaron en ellas, o porque las recibimos por otro medio en cualquier momento y circunstancia posterior. 

Esto vale especialmente para las creencias religiosas, pero también para el materialismo, el agnosticismo, el humanismo y el ateísmo.



La Libertad Social

Todos los que trabajan en equipo en alguna cosa deben ser miembros libres y, por lo tanto, están en el equipo porque de verdad quieren. 

Segundo, forman equipo por una misma vocación, y lealmente juegan con el vivo deseo de alcanzar todos juntos, y gracias a todos, la finalidad que se proponen. 

Si alguno o algunos estuvieran forzados, o pretendieran otros fines, el equipo no podría funcionar bien y, fácilmente, incluso los propios jugadores meterían goles en su misma portería, en vez de hacerlo en la del equipo de enfrente.

O sea, que lo que verdaderamente es humano y razonable, es la libertad colectiva y comunitaria. Una libertad individualizada es tan monstruosa y estéril como un individuo en medio de la selva, absolutamente solo. Unas libertades esclavizadas por un dictador es algo tan monstruoso y estéril como lo anterior, pues tampoco hace «sociedad» que es, justo, lo esencial del hombre.

Lógico es que el niño, al aflorar su autoconciencia, subraye un tiempo su individualidad y su libertad individual. Pero si se queda en ese estadio, será siempre un inmaduro. Lo propio de la madurez es llegar a poder participar en equipos, contribuyendo con su libertad a esa libertad propia de los seres humanos sociales, de libertad social. 

Si este hombre inmaduro, detenido en una fase de su niñez que, aunque normal en ella, es para sobrepasarla; si ese hombre, digo, es inteligente pero neurotizado, se hará dictador de los que sean menos inteligentes que él. Pero, en ninguno de los dos casos, el individualista o el dictador, harán equipo, harán de verdad, sociedad.

En el mundo en general, todas las estructuras y grupos se debaten agónicamente entre aquellos extremos y, para defenderse de uno, caen en el otro. Y es que la gente no ha descubierto lo bastante, este nuevo concepto de libertad social que, sin esclavizar a nadie, ni quitar a nadie su libertad personal, permite aunar voluntades en aras de una gozosa colaboración fecunda, eficaz y plenamente incluso de la propia libertad personal. 

O sea, que la libertad social (por ser parte de la propia persona que es social) es lo único que justamente permite que yo llegue a ser libre de verdad, al no estar esclavizada mi libertad por su peor enemigo: uno mismo.