domingo, 17 de febrero de 2019

Desbordados

Esa sensación de nervios, agitación y/o tensión que tenemos ante determinadas situaciones o pensamientos. Si se da en dosis moderadas puede considerarse completamente normal, incluso positiva, ya que nos estimula para la acción.

Por ejemplo ante un examen que nos preocupa nos ponemos a estudiar más motivados que si no nos preocupase. A muchos estudiantes he oído decir "ojala estudiase siempre como los días antes del examen, sacaría todo matrículas". Y es natural, una cierta dosis de ansiedad nos predispone para la acción, nos ayuda a poner en marcha todos nuestros recursos para rendir lo mejor posible.

El problema aparece cuando esa ansiedad es excesiva, cuando en lugar de ayudarnos a superar ciertas situaciones, nos bloquea y no somos capaces ni de hablar o lo hacemos torpemente. Llega un examen y no recordamos nada, llega esa reunión importante y no hacemos más que temblar y tirar al suelo todo lo que tocamos, causando una impresión no demasiado buena.

Formas en que se manifiesta la ansiedad:
Existe un temor constante por el futuro respecto a la familia, al dinero, al trabajo, y a la enfermedad.
Se es víctima de pensamientos catastrofistas. Ante una situación determinada, uno siempre se pone en lo peor.
Es difícil controlar ese estado de constante preocupación.
Inquietud o impaciencia.
Fatigabilidad fácil.
Dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco.
Irritabilidad.
Tensión muscular, palpitaciones, temblores, nauseas, sensación de mareo, sudores.
Alteración del sueño: dificultad para conciliar el sueño o sensación de no haber descansado al despertar.

Algunas recomendaciones
Dedica un tiempo diario a tu afición favorita.
Pasea.
Lee.
Sal con tus amigos.
Practica algún deporte.
Organiza tu tiempo.


No olvides que la ansiedad, junto con la depresión es el motivo más frecuente de consulta. Si la ansiedad aparece en más situaciones de las que te gustaría, con una intensidad mayor de la que te gustaría e interfiere en tu vida, no dudes en consultar con un profesional.

Lo Que Duele Enseña

Cuarteto De Nos
Lo Que Duele Enseña
Aprendí a escuchar, gritando.
Aprendí a dudar, confiando.
Aprendí a sufrir, queriendo. 
Aprendí a llegar, esperando.

Guardo bien las marcas de cada lección,
porque lo que duele enseña.
La ignorancia es la cuna del miedo,
pero no me da miedo preguntar por qué
y de cuan profundo es un río me entero
solo cuando meto el pie.

Aprendí a volver mientras fui yendo.
Aprendí para ser quien estoy siendo..
y de gritar, de sufrir, de sangrar, de asumir,
de perder, de fallar, de todo eso aprendo.

Aprendí a evadir, confrontando.
Aprendí a elegir, descartando.
Aprendí a pelear, resistiendo.
Aprendí a acertar, fracasando.

Mi cabeza no es un vaso por llenar,
es una luz a ser encendida.
(y sigue...)


Aprendí a volver mientras fui yendo.
Aprendí para ser quien estoy siendo..
y de gritar, de sufrir, de sangrar, de asumir,
de perder, de fallar, de todo eso aprendo.

Letra powered by LyricFind


Compartimos

Conocimos al escritor español Ray Loriga el ganador del Premio Alfaguara de Novela 2017, sucediendo al argentino Eduardo Sacheri y a la chilena Carla Guelfenbein, ganadores en 2016 y 2015 respectivamente.

De acuerdo al jurado, encabezado por Elena Poniatowska, se ha premiado «una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos. Sin caer en moralismos, a través de una voz humilde y reflexiva con inesperados golpes de humor, el autor construye una fábula luminosa sobre el destierro, la pérdida, la paternidad y los afectos. La trama de Rendición sorprende a cada página hasta conducirnos a un final impactante que resuena en el lector tiempo después de cerrar el libro.»

En Rendición Loriga nos muestra cómo un hombre sencillo (o simple, o ingenuo, o idiota por momentos de acuerdo al mismo autor) se rebela contra las circunstancias que enfrenta tras no poder adaptarse a ellas y, como lectores nos toca evaluar cuánto nos acercamos o alejamos de esta rebeldía.

Lo de Kafka y Orwell es relativamente sencillo de identificar pues el protagonista experimenta un cambio obligado por las circunstancias; circunstancias que lo llevan a una ciudad de vidrio donde todo es transparente y nada hay invisible para todos sus ciudadanos, quienes ven satisfechas sus necesidades, alimento, habitación, empleo (sin remuneración) y esparcimiento, por la misma ciudad.

Al escuchar a Loriga sobre Rendición, el escritor español nos señala que una de las cosas que más le interesa es compartir las inquietudes planteadas en el texto y, en ese sentido, tras pasar por algunos países latinoamericanos como México y Argentina, ha comprobado que éstas no son individuales o únicas.


Asimismo, también destaca que “es complicado dilucidar una sociedad o Estado perfecto, pues en una sociedad de consenso, por muy ideal que sea, siempre hay alguna disidencia”.

Lo Que Sentimos Y Decimos





El apego y el rechazo se dan cuando no somos conscientes de que lo que sentimos está dentro, no fuera.

¿Te has fijado en que cuando piensas algo desagradable de alguien, el primero que se resiente eres tú? Es una puerta para entender algo imprescindible: lo que sentimos lo decidimos nosotros mismos.

Se debe, ésa es la tarea de lo serio. Sentimos casi siempre con palabras y lo que llamamos realidad no es más que un relato. Aprender a sentir es aprender a contarse bien a uno mismo y contar bien a los demás.

Todo verdadero aprendizaje comienza por un desaprendizaje. No sólo se trata de explorar territorios, aunque también: lo imprescindible para iniciarse en esta disciplina es renunciar a los caminos trillados. ¿Cuántos psicólogos y psiquiatras habrán tenido que hacer horas extras para deshacer los entuertos creados por esas letras de canciones, que todos hemos tarareado, y que se resumen en: “eres mío”, “soy tuyo” o “sin ti no soy nada”?

A todos nos troquelan las emociones desde chiquitos, y eso se hace con palabras. Con palabras pues habremos de curarnos: mirando con lupa las que están envenenadas, las que, para conducirnos a la nada, exageran, las que pretenden tener en la barriga demasiado sentido, las abstractas. Para empezar el tratamiento yo pondría a dieta “soledad”, “cobarde”, “miedo”, “envidia”, “celos” o “impotencia”, “todo” y “nada”, y también los posesivos.

Además, como siempre hay malos momentos en los que nos vence la tentación de simplificar, deberemos hacer acopio y utilizar con frecuencia esas frases, hay muchas, que nos disuaden cuando nos tienta ponernos auto lesivos:

El Placer De “Saber”

Hay que tener presente que no existe un método fijo, que a la manera de una "fórmula mágica" te convierta inmediatamente en un buen estudiante.

Eso sí, existen determinadas pautas o técnicas que aplicadas convenientemente, te llevan a conseguir logros. La parte técnica del aprendizaje nos puede ayudar a adquirir habilidades para aprender mucho más en menos tiempo y recordar lo estudiado el tiempo deseado.

Una vez aprendidas las técnicas, el método de estudio lo debemos realizar individualmente, según nuestra forma de ser, de sentir, de actuar, y así incorporarlo de forma natural a nuestra vida cotidiana. Para ello nos apoyaremos en la auto-observación, que requiere a su vez capacidad para relacionar y ordenar las propias experiencias.

La capacidad de aprendizaje será proporcional a la atención, al esfuerzo y a la voluntad de aprender.

-Atención- 
La atención es un reflejo de nuestra conciencia, una propiedad psicológica que nos lleva a centrar nuestras energías para lograr mayor eficacia. Por lo general, mientras tratamos de centrarnos en nuestra tarea acuden a nuestra mente pensamientos, sensaciones y emociones que nada tienen que ver con lo que estamos haciendo o estudiando en ese momento.
Las distracciones deben durar lo menos posible. Los ejercicios de concentración nos ayudarán a combatir la falta de atención. Es decir, si nos hemos propuesto dedicarle, por ejemplo, dos horas diarias al estudio, debemos intentar que ese tiempo sea realmente efectivo. Podemos estar ante un libro dos horas, pero, ¿cuánto tiempo de ese periodo estamos atentos y concentrados?

-Memoria- 
La "falta de memoria" no existe. No se trata de que tengamos una mala memoria, la memoria no es buena ni mala. Todo se debe a no prestar atención y conciencia a lo que se hace, se dice, se piensa o se estudia. Cualquier persona puede desarrollar y perfeccionar sus capacidades memorísticas, adquiriendo a través del esfuerzo y la práctica lo que comúnmente llamamos "buena memoria".
Se recuerda mejor el principio y el final de lo que se quiere memorizar. Por lo tanto, debemos hacer hincapié en la parte central del contenido, estableciendo los enlaces necesarios para recordar todo el conjunto. Difícilmente recordaremos lo que no entendemos, ya que se recuerda aquello que se comprende a través de la práctica y el razonamiento.


Es de gran ayuda contrastar lo aprendido con algún compañero, o plantear como tema de conversación la materia estudiada. Las repeticiones nos ayudan a fijar el conocimiento y evitar el olvido. La asociación de ideas, poner por escrito lo que se aprende y realizar ejercicios específicos de concentración y mnemotecnia son buenos puntos de apoyo para robustecer nuestra capacidad de memorizar.

sábado, 16 de febrero de 2019

Cultivar La Tolerancia

Hay pequeñas grandes situaciones de la vida diaria que pueden llegar a robarnos la paz. Practicar la tolerancia se convierte en un instrumento para lidiar con muchos de los prejuicios, ideas preconcebidas o desacuerdos que surgen en todo grupo humano.

En la sociedad actual cada vez es más difícil para las personas convivir los unos con los otros. Nos volvemos cada vez más intolerantes y agresivos, dominados por emociones que no podemos controlar. Y a pesar de que nadie disfruta de enojarse, pocos tienen la fuerza de voluntad para no hacerlo.

Este es un tema de gran actualidad, de vigencia permanente y de gran ayuda para alcanzar equilibrio mental y emocional. En el trabajo, en la escuela, en una reunión familiar y hasta en la fila del banco o del supermercado, topamos con situaciones que desafían el control de nuestras emociones.

Cómo cultivar dentro de nosotros mismos la tolerancia, para poder convivir en armonía independientemente del ambiente y circunstancias en las que estemos. Esto nos permitirá lograr ese estado de serenidad interna que todos deseamos.


La tolerancia se refiere a la capacidad de respetar todo aquello que es diferente a lo propio, las ideas que no compartimos y en aquellos momentos en donde nos es difícil expresar nuestro punto de vista de forma respetuosa o sin herir susceptibilidades con respecto a opiniones, creencias, sentimientos o costumbres.

Una Salida “Negociada” Para Venezuela


Aunque muchos venezolanos consideran que la intervención militar estadounidense es su única salvación, podría ser una bendición para Maduro, pues uniría las fuerzas populares bajo la bandera. 

Pero una intervención militar tampoco sería una victoria segura. Venezuela no es Panamá ni Haití. Aunque su Ejército no está probado en combate, es una fuerza grande y bien equipada con cuarteles repartidos por todo el país. Además, el ex embajador de Estados Unidos y experto en América Latina, John Feeley, observó: "Venezuela ya se encuentra en una situación tan caótica que cualquier fuerza invasora se vería obligada por razones humanitarias a permanecer como una fuerza de ocupación para mantener el orden y brindar servicios gubernamentales interinos hasta que el gobierno de Guaidó fuera capaz de asumir esas responsabilidades".

Además, "la administración Trump está retirando la presencia militar en Siria y Afganistán; creo que es poco probable que envíen nuevas tropas a algún lugar durante mucho tiempo", agregó.
Evan Ellis, profesor de investigación sobre América Latina del War College Strategic Studies Institute del Ejército de Estados Unidos, advierte que una intervención militar estadounidense "no solo causaría pérdida de vidas, sino que también se arriesgaría a fragmentar el ya frágil equilibrio entre entidades criminales y de otra índole, lo cual desataría una ola de la violencia y de refugiados que superaría con creces la tragedia que se ha presenciado hasta la fecha".

Aunque los militares venezolanos podrían ser derrotados rápidamente en una convencional, Maduro podría escapar y montar una prolongada resistencia en la clandestinidad.

Además, cualquier esfuerzo por conseguir el respaldo de la ONU para una fuerza de intervención extranjera probablemente sería bloqueado en el Consejo de Seguridad por Rusia y China.

Por lo tanto, para evitar la potencial reacción adversa a un embargo petrolero, la Casa Blanca parece estar explorando una estrategia para redirigir los pagos del petróleo venezolano —y quizás de oro— hacia manos de la incipiente administración de Guaidó para ayudarlo a fortalecer su intento de tomar el control.

Ya ha autorizado 20 millones de dólares en ayuda humanitaria que planea canalizar a través de la Asamblea Nacional. Pero no está claro cómo se entregará ese dinero, a menos de que se pueda encontrar una manera de evitar el control de Maduro sobre el sistema financiero estatal.

"Después de haber atizado el fuego, Estados Unidos y los gobiernos democráticos afines (...) deben estar listos para proteger y apoyar a largo plazo a los venezolanos que están valientemente defendiendo el restablecimiento de un gobierno democrático en Venezuela", dijo Ellis. Washington ha indicado hasta el momento que respaldará a Guaidó en todo momento, y desafió la orden de Maduro de expulsión de todos los diplomáticos estadounidenses del país.

Finalmente, ¿quedan incentivos para persuadir a Maduro para que se vaya? Antiguamente, a los tiranos se les permitía escapar con una maleta llena de dinero hacia un exilio dorado en lugares como Panamá.

Ahí es donde terminó el Sha de Irán, así como el general Raoul Cédras de Haití, Abdalá Bucaram de Ecuador y Elías Serrano de Guatemala.

El marco legal internacional moderno dificulta esto, y los grupos de derechos humanos insisten en que se debe hacer justicia por el bien del estado de derecho — y para disuadir a futuros delincuentes. 

Pero Guaidó parece dispuesto a hacer sacrificios para restablecer la democracia. En una entrevista con Univision, dijo que estaba dispuesto a considerar una amnistía para Maduro bajo una nueva ley aprobada por la Asamblea Nacional que le ofrezca beneficios a "todos los que estén dispuestos a ponerse del lado de la Constitución a recuperar el orden constitucional".

Es imposible predecir si Maduro, o cualquiera de sus partidarios, elegiría esta opción. Sería humillante e, inevitablemente, se consideraría una traición al lema de "socialismo o muerte" de los llamados revolucionarios "bolivarianos" de Venezuela.

Una salida más ordenada y respetable para Maduro, según muchos expertos, sería una nueva ronda de elecciones supervisadas por la comunidad internacional. Esa parece ser la estrategia favorita de la Unión Europea, así como del Grupo de Lima de 14 países que se creó para encontrar una salida pacífica a la crisis en Venezuela.

"La única solución a la crisis de Venezuela radica en un proceso negociado creíble que conduzca a elecciones libres y justas que les permitan a los venezolanos elegir a sus propios líderes", según una declaración conjunta de tres importantes grupos a favor de la democracia en la región; la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), Conectas Derechos Humanos en Brasil y De justicia en Colombia.


"Combinar la presión con la diplomacia creativa es la mejor manera de facilitar un regreso a la democracia", añadieron.

El Amor Humano


Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana. La vida que habría podido ser está escondida en la que es.

Se necesita sólo una persona para cambiar tu vida, TÚ.

Relajación guiada “el amor hacia nosotros como punto de partida para compartir con los demás”…estamos aprendiendo a saber lo que es amar cuando nos sentimos amados y aceptados por nosotros mismos, damos las gracias conscientes de todo aquello que hemos recibido, y nos comprometemos con la vida, aceptándonos y amándonos a nosotros mismos como seres de la creación, nos proponemos ser más conscientes de todo aquello positivo que nos sucede en el día a día con el fin de crearnos un futuro mejor, alejándonos de la fijación en el pensamiento negativo…


“En el Alma está la consciencia profunda del individuo y en la psicoterapia del Alma se encuentra la posible sanación. Sanación profunda del individuo que al producirse puede recuperar su sentido de vida”.

El Signo más evidente de que has encontrado la verdad es la paz interior. 
Amadeo Nervo.

Las Ilusiones


La energía es el motor de cualquier vida y no hay mayor causa motora que la ilusión para provocar un efecto en nuestras acciones. Ella nos guía desde que somos pequeños y comenzamos a tener uso de conciencia por las pequeñas cosas, impulsándonos a llegar más allá de los límites que nos creemos tener.

Por eso no podemos vivir sin ilusiones que se renueven constantemente y nos conduzcan a nuestros sueños. Si quieres ser actriz, adoptar un niño, montar una empresa, no importa, inténtalo. ¿Quién te dice que no puedes? La ilusión que pongas en ello te llevará más cerca de la recompensa y puede que incluso te demuestre que eres capaz de conseguirla.

 “Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo.
Ni siquiera yo, ¿vale? Si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer

Algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo ve por ello y punto”
-Película: En busca de la felicidad–

Huele cada ilusión como si nunca lo hubieras hecho, saboréala como si fuera la primera vez que hubieras probado algo igual, disfrútala como si fuera únicamente tuya y siéntete llena: no dejes nunca que se apague, pues va a ser la luz más grande que vas a tener siempre.

La doble cara de la ilusión
Tener ilusiones es completamente irracional, de ahí su adrenalina y peligro al mismo tiempo. Sobre todo porque, si las expectativas no se cumplen, probablemente sentiremos que hemos fracasado. Justamente esto es lo que nos ha llevado siempre a pensar que hay personas muy “ilusas” que pasan la mayor parte del tiempo sin tocar el suelo, de manera que cuando caen, la caída siempre es más dolorosa.

Tarde o temprano todos pasamos alguna vez por ese momento de fantasía personal en el que la ilusión se apodera de nuestra mente y no nos deja pensar con claridad: nos movemos con el corazón, de manera que el riesgo de acertar o fallar se equilibra. Ese es el problema de su otra cara, que la razón pierde control sobre nuestras acciones.

Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones
Más allá de ese matiz negativo, no podemos levantarnos por la mañana si no tenemos una ilusión por la que enfrentar el día: el cuerpo necesita de esa positividad y de esa fuerza anímica para mantenerse en pie y conseguir las metas que le hemos marcado.

“Hay algo que da esplendor a cuanto existe,
y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina”
-G. K. Chesterton-

No es cierto aquello de que “de ilusiones vive el tonto”, lo que es verdad es que sin ilusiones no se vive. Nos damos cuenta de esto cuando estamos en un mal momento y nos decimos: “necesito recuperar la ilusión”. Un trabajo nunca estará del todo bien hecho si no tiene las ganas suficientes, 
una relación no funcionará sin esperanza, no alcanzaremos un reto si no existe.

Esa es realmente la razón por la que no podemos negarnos a ellas. El futuro lleno de ilusiones es probable que llegue a ser totalmente incierto, pero son ellas la energía que nos conduce hacía él. 

Sin ilusión el futuro es un presente indefinido y un camino cansado, una órbita de adversidades que no querríamos enfrentar.


Los planes y los sueños se van cerrando poquito a poco. Prácticamente nadie ha conseguido eso que tanto anhelaba de un solo paso, si no que ha caminado despacio y ha ido recogiendo los frutos de pequeñas metas. Eso nos ayudará a ir ganando en autoestima y superación personal.

Convivir Con La Justicia Ajena


El calificativo de justo hace referencia a la idea de que todo funcione tal y como queremos que funcione. Cuando sucede así, decimos que hay justicia y nos sentimos felices y tranquilos, pero cuando no, nos encolerizamos con el mundo, nos decimos que somos unos desdichados y que la vida es muy injusta. Buscar la justicia es algo parecido a buscar el elixir de la eterna juventud. Simplemente es algo que no existe, es un concepto inventado por los humanos.

Para demostrar esto, solo tenemos que echar un vistazo a nuestro alrededor, a la misma naturaleza. Observaremos que los leones cazan antílopes para alimentarse y que las plantaciones de los huertos se pierden si ese año no llueve lo suficiente.

Podrían quejarse los antílopes y decirse a sí mismos ¡no es justo! ¡yo debería tener garras y colmillos como los leones, para poder defenderme! y también las plantas, podrían decir que es injusto que no llueva, ya que eso hará que se mueran. Sería absurdo si lo hicieran, ¿no es cierto?

Ya sabemos que así es la vida y que para alimentarse, los leones tienen que cazar y que la lluvia aparece cuando se dan las condiciones necesarias para ello y no cuando las plantas lo necesitan. ¿Es injusto?

En definitiva, podemos quejarnos, lamentarnos y pensar que somos unos desgraciados cuando la vida no nos sonríe, pero eso no hará que nos sonría más. El hecho de que tú te sientas más o menos desgraciado e iracundo con el mundo en el que te ha tocado vivir, responde más a una elección personal que a la propia naturaleza de la vida.

Tu malestar viene de ti, que decides nombrar a las cosas como injustas y enfadarte con ellas, pero no de la propia injusticia que puedas observar a tu alrededor. ¿Vas a dejar que tu felicidad dependa de aspectos que no puedes controlar?

Cómo el ¡no es justo! se carga tus relaciones.

En las relaciones personales, el tema de lo que es justo o injusto está a la orden del día, pues las personas tenemos la tendencia a compararnos con los demás, a intentar ser mejores, competir y superarlos de alguna manera. Aunque en realidad es una costumbre que sirve para poco, aparte de para ponernos muy ansiosos y servir como un elemento de presión. Así, aun conociendo sus daños seguimos haciéndolo.

Desde niños, adoptamos la costumbre de decir ¡no es justo que tú puedas ver la tele hasta tarde y yo no! o ¡es injusto que a ti te hayan comprado más regalos que a mí! Ya desde bien pequeños aprendemos a creernos el centro del Universo, a engordar nuestro ego y a que si los demás tienen cosas o bien, pueden hacer cosas que nosotros no podemos, eso ya es injusto y debe solventarse de alguna manera.

Aprendemos a sentirnos perturbados por lo que otros hacen o dejan de hacer y por lo tanto, nos convertimos en esclavos de las conductas de otros.

Esta actitud es una auténtica pérdida de tiempo, además de una bomba para las relaciones personales. Si estamos continuamente comparando lo que hacemos con lo que hace el otro, ya sea nuestra madre, hermano o pareja, estaremos restando tiempo de disfrute con esas personas en el momento presente, además de auto generarnos unas buenas dosis de malestar.

Es mucho más beneficioso para nuestra salud emocional, ocuparnos de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, emociones y conductas e intentar que los proyectos, las relaciones y las cosas en general, nos salgan mejor. Hacerlo sin gastar tiempo en comparaciones improductivas, que a su vez crean pensamientos recurrentes tan destructivos como la envidia, el rencor o la venganza.

Puedes Contar Conmigo


Mario Benedetti
Poemas
Puedes Contar Conmigo
Compañera 
usted sabe 
puede contar 
conmigo 
no hasta dos 
o hasta diez 
sino contar 
conmigo.

Si alguna vez 
advierte 
que la miro a los ojos 
y una veta de amor 
reconoce en los míos 
no alerte sus fusiles 
ni piense qué delirio 
a pesar de la veta 
o tal vez porque existe 
usted puede contar 
conmigo.

Si otras veces 
me encuentra 
huraño sin motivo 
no piense qué flojera 
igual puede contar 
conmigo .
Pero hagamos un trato 
yo quisiera contar 
con usted 
es tan lindo 
saber que usted existe 
uno se siente vivo 
y cuando digo esto 
quiero decir contar.
Aunque sea hasta dos 
aunque sea hasta cinco 
no ya para que acuda 
presurosa en mi auxilio 
sino para saber 
a ciencia cierta 
que usted sabe que puede 
contar conmigo.


El Origen De Nuestras Opiniones

Nuestras opiniones son el resultado de nuestras experiencias y de la información que recibimos, pero ¿y si todos estamos equivocados?

Aquí es donde entra el sesgo de confirmación, que corrobora que nuestras opiniones, al contrario de lo que pensamos, no son lógicas y objetivas. Prestamos atención de forma selectiva a la información que defiende nuestras ideas, a la vez que rechazamos inconscientemente aquella información que no está de acuerdo con estas.

En 1960, el psicólogo Pete Cathcart Wason demostró a través de una serie de experimentos que las personas tienden a buscar información que confirme sus creencias. Esta tendencia hace que no seamos objetivos en algunas situaciones y puede influir en nuestras decisiones.

Buscamos de manera selectiva aquella explicación que confirme nuestras teorías, por lo que analizamos mucho más positivamente los hechos que confirman nuestras opiniones previas. Este sesgo cognitivo afecta a la manera en la que seleccionamos la información, por ejemplo, que periódico leemos, que cadena de noticias vemos, con quien nos relacionamos, e influye también en la forma en la que interpretamos esta información.

Este sesgo conlleva distintos peligros como falta de criterio, cuando tendemos a ver y escuchar únicamente lo que nos interesa, es decir, lo que confirma que tenemos razón. Esto sucede muchas veces cuando los datos que contradicen nuestras ideas los damos por falsos o erróneos o los minimizamos para no cambiar nuestra forma de pensar.

A la hora de comprobar nuestras ideas, buscamos información de forma sesgada, en medios que son afines a nuestras creencias intentando encontrar la información que confirme lo que pensamos.
Esto nos lleva al prejuicio, con el que desvalorizaremos a las sociedades, comunidades o personas que son diferentes a nosotros y, por otro lado, juzgaremos como más inteligentes y honestas a las personas que comparten valores y creencias con nosotros.

Nuestros recuerdos también se ven afectados por este sesgo, tendemos a recordar los datos del pasado que más nos convienen, los que reafirman nuestras historias y nos benefician ya que es muy difícil luchar contra esta tendencia natural.


viernes, 15 de febrero de 2019

La Intencionalidad

Filosofía
La Intencionalidad
La intencionalidad es una expresión filosófica que trata acerca de las características de los hechos, con relación a la mente, por lo que esta señala o se encamina hacia un objeto. La intencionalidad se encuentra vinculada con el pensamiento o la conciencia. Gracias a la intencionalidad un individuo tiene la capacidad para identificar la realidad que lo rodea y que se inclina de forma natural hacia ella y, a la vez, al propio yo, no solamente como objeto sino como sujeto del hecho.

Franz Brentano fue el filósofo que introdujo por primera vez el concepto de intencionalidad. El sostenía que los estados mentales eran los únicos que eran intencionales y que por lo tanto venían marcados con ella. Esto quiere decir que si una persona tiene una creencia, dicha creencia es sobre algo, si tiene una ambición ésta es sobre algo y así sucede con los demás estados mentales.

Sin embargo algunos filósofos contemporáneos afirmaban que Brentano se estaba equivocando en su teoría, ya que existían algunos estados mentales como la percepción del dolor que no son referentes a algo, es decir que no se asemeja a otros estados mentales estándares. El dolor puede estar localizado en una zona específica, por ejemplo en una muela, en un dedo del pie, en la cabeza, etc,  dicho dolor no presenta ninguna orientación y mucho menos va dirigido hacia alguna cosa.

Todo lo contrario sucede, cuando la persona desea comer helados, en este caso el deseo tiene un objetivo, es decir una dirección y que en este caso es el helado.


Todo lo anterior demuestra que los dolores no representan estados mentales intencionales, pero los deseos sí.

El Gusto Por El Trabajo

Trabajar es solo el primer paso, hacerlo bien y con cuidado en los pequeños detalles es cuando se convierte en un valor.

Alguna vez un cómico dijo “Tan terrible es el trabajo que hasta pagan por hacerlo”, sin embargo el trabajo es un valor fundamental.

Cuando alguien se refiere a nosotros por “ser muy trabajadores” nos sentimos distinguidos y halagados: los demás ven en nosotros la capacidad de estar horas y horas en la escuela, en la casa o en la oficina haciendo “muchas cosas importantes”. Efectivamente esa puede ser la razón, pero existe la posibilidad de carecer de un sistema de trabajo que nos lleva a “trabajar” más tiempo de lo previsto. Esto se identifica con claridad cuando iniciamos varias tareas y sólo terminamos algunas, generalmente las menos importantes (las que más nos gustan o se nos facilitan), además de ir acumulando labores que después se convertirán en urgentes.

La laboriosidad significa hacer con cuidado y esmero las tareas, labores y deberes que son propios de nuestras circunstancias. El estudiante va a la escuela, el ama de casa se preocupa por los miles de detalles que implican que un hogar sea acogedor, los profesionistas dirigen su actividad a los servicios que prestan. Pero laboriosidad no significa únicamente “cumplir” nuestro trabajo. También implica el ayudar a quienes nos rodean en el trabajo, la escuela, e incluso durante nuestro tiempo de descanso; los padres velan por el bienestar de toda la familia y el cuidado material de sus bienes; los hijos además del estudio proporcionan ayuda en los quehaceres domésticos.

Podemos, fácilmente, dar una apariencia de laboriosidad cuando adquirimos demasiadas obligaciones para quedar bien, aún sabiendo que no podremos cumplir oportunamente; también puede tomarse como pretexto el pasar demasiado tiempo en la oficina o la escuela para dejar de hacer otras cosas, como evitar llegar temprano a casa y así no ayudar a la esposa o a los padres.

Al crear una imagen de mucha actividad pero con pocos resultados se le llama activismo, popularmente expresado con un “mucho ruido y pocas nueces”. Es entonces cuando se hace necesario analizar con valentía los verdaderos motivos por los que actuamos, para no engañarnos, ni pretender engañar a los demás cubriendo nuestra falta de responsabilidad.

La pereza es la manera común de entender la falta de laboriosidad; las máquinas cuando no se usan pueden quedar inservibles o funcionar de manera inadecuada, de igual forma sucede con las personas: quien con el pretexto de descansar de su intensa actividad -cualquier día y a cualquier hora- pasa demasiado tiempo en el sofá o en la cama viendo televisión “hasta que el cuerpo reclame movimiento”, poco a poco perderá su capacidad de esfuerzo hasta ser incapaz de permanecer mucho tiempo trabajando o estudiando en lo que no le gusta o no le llama la atención.

Para ser laborioso se necesita estar activo, hacer cosas que traigan un beneficio a nuestra persona, o mejor aún, a quienes nos rodean: dedicar tiempo a buena lectura, pintar, hacer pequeños arreglos en casa, ayudar a los hijos con sus deberes, ofrecerse a cortar el pasto… No hace falta pensar en grandes trabajos “extras”, sobre todo para los fines de semana, pues el descanso es necesario para reponer fuerzas y trabajar más y mejor. El descanso no significa “no hacer nada”, sino dedicarse a actividades que requieren menor esfuerzo y diferentes a las que usualmente realizamos.

Podemos establecer pequeñas acciones que poco a poco y con constancia, nos ayudarán a trabajar mejor y a cultivar el valor de la laboriosidad:

– Comenzar y terminar de trabajar en las horas previstas. Generalmente cuesta mucho trabajo, pero nos garantiza orden para poder cubrir más actividades.
– Establecer un horario y una agenda de actividades para casa, en donde se contempla el estudio, el descanso, el tiempo para cultivar las aficiones, el tiempo familiar y el de cumplir las obligaciones domésticas o encargos.
– Terminar en orden y de acuerdo a su importancia todo lo empezado: encargos, trabajos, reparaciones, etc.
– Cumplir con todos nuestros deberes, aunque no nos gusten o impliquen un poco más de esfuerzo.
– Tener ordenado y dispuesto nuestro material y equipo de trabajo antes de iniciar cualquier actividad. Evitando así poner pretextos para buscar lo necesario y la consabida pérdida de tiempo e interés.
– Esmerarnos por presentar nuestro trabajo limpio y ordenado.

Cuando nos decidimos a vivir el valor de la laboriosidad adquirimos la capacidad de esfuerzo, tan necesaria en estos tiempos para contrarrestar la idea ficticia de que la felicidad sólo es posible alcanzarla por el placer y comodidad, logrando trabajar mejor poniendo empeño en todo lo que se haga.

El trabajo es mucho más que un valor: es una bendición.


Sentirnos Útiles


El t

rabajo y trabajar es un aspecto muy importante en nuestras vidas para la gran mayoría de las personas. Es difícil definirlo pero podríamos describirlo como la realización de cualquier acción física, social, cultural, moral o intelectual en beneficio propio y para los demás, reflejados o no a través de una profesión, arte u oficio.
De esta manera, podemos pensar que existen dos tipos de trabajo: el trabajo como persona y el trabajo como ente social. El trabajo como persona es aquel que realizamos propiamente para nuestra satisfacción y superación personal de la vida y hacia lo que moralmente uno siente y quiere hacer. Es un sinónimo de ayudar a los demás en función de tu personalidad y pensamiento moral, mientras que el trabajo como ente social es aquel que realizamos para contribuir como mano de obra a la sociedad, el cual nos ayuda entre todos a cubrir las necesidades propias de comunidad de manera profesional y laboral.

Ambos están relacionados y unidos y normalmente los complementamos para alcanzar nuestra plenitud realizadora.

En mi opinión son imprescindibles, ya que considero que una persona no se siente plenamente útil solo trabajando en su profesión, ni tampoco solo ayudando a los demás. No podemos sentirnos plenamente útiles porque necesitamos reconocimiento propio y salarial que solo se consigue trabajando de forma personal y profesional.

A raíz de esto, nos puede surgir la pregunta existencial de: ¿nacemos para trabajar y aportar un granito de arena a la sociedad y a nosotros mismos o nacemos para disfrutar de la vida sin aportar nada a nadie, ni hacer nada por nosotros y para la sociedad? Pues bien, yo pienso que las personas, innatamente, tenemos la necesidad de hacer, de contribuir a nuestro entorno social y laboral. Creo esto porque me hago la siguiente pregunta ¿puedo vivir sin hacer nada? Y mi respuesta claramente es no, no puedo dejar de hacer cosas, de trabajar para sentirme bien.



Límites Mentales

Cuando alguien sostiene que la ciencia tiene sus limitaciones, que su epistemología no es perfecta, abogando por un relativismo cognitivo, por el “nada se sabe seguro”, todo es opinión”, olvida que las limitaciones no son tanto de la ciencia en sí como de nuestros cerebros.

La mente es un órgano biológico más que una ventana a la realidad. Así pues, es lógico que no seamos capaces de comprender bien todos los descubrimientos de la ciencia, tanto reales como potenciales. Por ejemplo, decía Richard Feynman que quien afirme entender la física cuántica… en realidad es que no la entiende en absoluto.

Sencillamente, nuestra arquitectura mental no está diseñada para entender algo así, nuestras intuiciones sobre el espacio, el tiempo y la materia colisonan con la realidad, y debemos recurrir a herramientas extra-mentales para, al menos, operar con la realidad: por ejemplo, las matemáticas.
Por esa razón, la gente sigue preguntando cosas que resultan incoherentes en la realidad física. Preguntas como ¿qué había antes del Big Bang?. O ¿qué hay más allá de los límites del universo? ¿Cómo se las arregla una partícula para pasar a través de dos rendijas a la vez?

Murray Gell-Mann describió la mecánica cuántica como “esa disciplina misteriosa y confusa que nadie de nosotros entiende de verdad pero que sabemos cómo usar”. Esta definición, procedente de un Premio Nobel de Física por sus descubrimientos sobre partículas elementales como Gell-Mann,
 habría de dejarnos más tranquilos cuando continuamente nos llegan noticias de cómo el Gran Colisionador de Hadrones está literalmente destejiendo la realidad.

Si no entendemos qué ocurre, es normal, tenemos cerebros que no están diseñados para entenderlo.

Por eso no puede dejar de asombrarme que existan personas que consideren que la verdad no existe o que todo es relativo, u que es opinión subjetiva, tú tu verdad y yo la mía. Me asombra porque ni siquiera están diseñados para entender las verdades de la ciencia, ¿cómo van a entender si existen o no aspectos ajenos a esas verdades? (Y si las hay, tengan por seguro que no nos incumben, se alejan tanto de nuestra realidad como especie que preocuparse por ellas es estéril, e invocarlas resulta ser una clara maniobra de distracción, como quien invoca al Espaghetti Volador para explicar los misterios que aún no han sido descubiertos.

Cleopatra: Verdades Y Mitos


Cleopatra es una de las mujeres más famosas de la historia. Se la recuerda por su supuesta belleza e intelecto y por sus amores con Julio César y Marco Antonio.

Se convirtió en reina de Egipto después de la muerte de su padre, Ptolomeo XII, en el año 51 a.C. y Hollywood suele retratarla como una glamorosa femme fatale.

Pero, ¿cuánto está basado en la realidad y cuánto es ficción?

Rebeldes, fuertes y atrevidas: lecciones de Cleopatra y otras heroínas de Shakespeare
Orgías religiosas, matrimonios "de prueba" y otras curiosas prácticas sexuales y amorosas del antiguo Egipto.

En un artículo escrito para la revista BBC History, la académica Mary Hamer asegura que la mayoría de las cosas que creemos hoy sobre Cleopatra son en realidad un eco de la propaganda que creó el Imperio romano.

Hamer, autora del libro "Las señales de Cleopatra: una lectura histórica de un ícono", señala que por el hecho de ser mujer y de gobernar un país muy rico, Cleopatra -sobre todo su independencia- era aborrecida por Roma.

Cabe recordar que ella había "seducido" a dos de sus principales generales, Julio César y Marco Antonio, y luego se unió a Antonio en una guerra contra Roma.

Se sabe que fuera de Europa, en África y los países de tradición islámica, fue recordada de manera muy diferente.

Los escritores árabes se refieren a ella como una erudita y 400 años después de su muerte aún se le rendía tributo a una estatua suya en Philae, un centro religioso que atraía a peregrinos de más allá de las fronteras de Egipto.

El emperador Augusto fundó su reinado sobre la base de la derrota a Cleopatra. Cuando tuvo la oportunidad de que se nombrara un mes en su honor, en lugar de elegir septiembre, cuando nació, optó por el octavo mes, en el que murió Cleopatra, para que todos los años se recordara su derrota.

A Augusto le hubiera gustado exhibir a Cleopatra como cautiva por toda Roma, como lo hicieron otros generales con sus prisioneros para celebrar sus victorias. Pero ella se suicidó justamente para evitar eso.

Cleopatra no murió por amor, como creen muchos. Al igual que Marco Antonio, que se suicidó porque ya no había un lugar de honor para él en el mundo, ella eligió morir en lugar de sufrir la violencia de ser mostrada y avergonzada por las calles de Roma.

Augusto tuvo que conformarse con utilizar una imagen de ella para su celebración.

El nombre de Cleopatra era griego, pero eso no significa que ella lo fuera

La familia de Cleopatra era descendiente del general macedonio Ptolomeo, que había obtenido Egipto en el reparto después de la muerte de Alejandro. Pero pasaron 250 años antes de que naciera Cleopatra -es decir, 12 generaciones, con todos sus enredos amorosos-.

Hoy sabemos que al menos un niño de cada 10 no es hijo biológico del padre que lo cría como propio.

La población de Egipto incluía a personas de diferentes etnias y naturalmente eso incluía a los africanos, ya que Egipto es parte de África. Así que no es del todo improbable que mucho antes de que Cleopatra naciera, su herencia griega se hubiera mezclado con otras.

Además, dado que se desconoce la identidad de su propia abuela, no podemos estar seguros de su identidad racial.


El Control De Nuestras Reacciones

Gran parte del tiempo las emociones son muy útiles para movilizarnos a ocuparnos de lo más importante en la vida, y nos proporcionan muchas clases de disfrute. Pero a veces nuestras emociones nos meten en problemas. Esto pasa cuando nuestras reacciones emocionales no son adecuadas, en alguna de éstas tres maneras:

1-Podemos sentir y mostrar la emoción correcta pero en la intensidad equivocada; por ejemplo, la preocupación está justificada, pero una reacción exagerada nos ha aterrorizado.

2- Podemos sentir la emoción adecuada pero ir por el camino equivocado. Por ejemplo, nuestro enojo está justificado, pero recurrir al silencio es contraproducente e infantil.

3-Un tercer tipo de reacción emocional “inadecuada”, (una de las más difíciles para cambiar y que es incluso peor que las dos primeras), no es cuando nuestra reacción es demasiado intensa, ni que nuestra manera de expresarla sea incorrecta; sino que estamos sintiendo la emoción equivocada.

El problema no es que tenemos demasiado miedo, o que ese miedo nos llevó por el camino equivocado, el problema es, como solemos darnos cuenta después, que no debería haberse convertido en absoluto en un miedo.

Nota: Aunque, todas las emociones son apropiadas, el inconveniente es que a veces responden a realidades que nos creamos nosotros mismos. Por ejemplo, puedo sentir miedo a rendir un examen, aunque cuando lo rinda, me daré cuenta de que ese miedo era injustificado, pero tal vez, si no hubiera sido por el miedo, no habría estudiado lo suficiente.


Controlar Impulsos


Un comentario mordaz, un insulto, una ironía o un simple desaire son a veces motivos suficientes para que perdamos el control. Y es entonces cuando la ira pasa a tomar las riendas de la situación. De repente, un calor nos invade y reaccionamos sin pensar. Controlar impulsos como estos es complejo. 

Cuando sucede, ¿dejamos de ser nosotros o realmente sacamos nuestra verdadera identidad?
Esta duda es normal que la tengamos, pues es en esas circunstancias cuando actuamos por impulso, por ese sentimiento que nos nace de dentro y nos empuja a actuar casi sin pensar. Por eso controlar impulsos es tan difícil, porque son como un acto reflejo.

“La ira nace del temor y este es un sentimiento de debilidad o inferioridad. Si usted posee coraje o determinación, tendrá menos temor y en consecuencia se sentirá menos frustrado y enojado”
-Dalai Lama-

Algunas personas se dejan llevar por sus impulsos de manera más fácil que otras. Esto es así porque, como todos sabemos, hay personas irascibles y personas más tranquilas. Pero, ¿es bueno dejarse llevar por la ira?

De algún modo, sacamos lo que llevamos dentro y liberamos nuestro odio o rabia contenida. Pero, por otro lado, provocamos una situación conflictiva y generamos más odio. Por tanto, ¿qué debemos hacer? ¿Contenernos?

Muchas personas se abstienen de decir algo cuando se sienten ofendidas y liberan su rencor dándole un golpe a una pared o rompiendo algo que tengan a mano. Pero quizá la solución esté más allá: ¿y si evitamos esa expresión tan intensa del sentimiento de ira?

Si somos capaces de no sentirnos ofendidos cuando una persona nos provoca, seremos capaces de controlar nuestra ira. El conocido refrán: “a palabras necias, oídos sordos” es el mejor resumen de esta actitud.

Por ello, debemos darnos cuenta de que cuando alguien intenta ofendernos o provocarnos únicamente se está insultando a sí mismo; se está llamando insolente, irrespetuoso, inmaduro, etc. Si somos capaces de entender esto seremos capaces de dominar nuestra ira.

“No siempre podemos elegir la música que la vida nos pone, pero podemos elegir cómo la bailamos”
-Anónimo-

Aunque nos resulte difícil, está en nuestras manos elegir cómo reaccionar. A pesar de que pensemos que son los demás quienes nos enfadan, quienes no alteran, en realidad esto no es así. Nosotros podemos elegir cómo responder. Controlar impulsos como la ira no es un imposible.

No es más valiente el que más grita ni es más cobarde el que menos dice. La vida nos enseña que, a menudo, la valentía más primitiva es la mayor de las cobardías. Aprender a gestionar nuestras emociones, comprender que nos podemos permitir respirar antes de responder ante un insulto o comentario que nos dicen y que nos afecta nos ayudará a controlar impulsos de una manera adecuada.


Todo esto nos va a ayudar, sobre todo con la emoción de la ira. Una emoción que puede resultar muy dañina por su carácter negativo y que puede derivar en rencor y odio, o en algo aún peor. Si podemos con la ira nos sentiremos mucho mejor porque tendremos el control de la situación.

jueves, 14 de febrero de 2019

El Yo Persona

Filosofía
El Yo Persona
Para Kant, el fin de la historia humana es la consecución de la paz política, bajo el imperio del derecho. Admirador de la Ilustración y de la Revolución francesa, se refiere al fin natural de la historia, que consiste en la fundación del reinado de la paz perpetua mediante una perfecta estructura política (Staats-Verfassung) y el desarrollo de todas las potencialidades humanas. 

Esa fundación es ejecutada (Vollziehung) por fuerzas naturales, sin intervención alguna de elementos sobrenaturales.

Su enfoque filosófico es agnóstico, pues cierra la puerta a un conocimiento que esté fuera de la experiencia posible del hombre, en el que la razón depende de los sentidos. Su teoría de la historia se basa en un universalismo ético, sostenido por la fe moral.

La explicación del conocimiento sensitivo ha basculado muchas veces entre los que le niegan toda certeza (como fue el caso de Platón) y los que le conceden total autoridad (como los empiristas). En verdad, la sensación es una operación realista del sujeto y depende del sistema nervioso.

Lo que se debe mostrar es que, para los medievales, las sensaciones encerraban una realidad representativa. Se trata de las sensaciones que, mediante la previa y actual inmutación de un órgano, por la acción directa del objeto, suscitan un conocimiento concreto e inmediato de una realidad presente. La sensación humana no coincide con la de seres irracionales, pues está completada por elementos no sensitivos.

Los sentidos, pues, no son un obstáculo al conocimiento intelectual, sino su condición imprescindible. Bajo este prisma interpreta Tomás de Aquino la experiencia sensible, en la que se implican no sólo los sentidos externos, sino también los sentidos internos, como el sentido común, la fantasía y la memoria.

Uno de los escollos más punzantes y desalentadores superpuesto a la tra­dición aristotélica sobre el conocimiento sensible es la rigidez con que se han mante­nido, hasta el siglo XIX, algunas tesis psi­cofísicas o fi­sio­lógicas que en reali­dad sólo eran hipótesis accesorias ideadas para expli­car fenó­me­nos cuyo funcionamiento se igno­raba. La fuerza de la autoridad –como la de Aristóteles, Galeno o Averroes– era tan abruma­dora en cuestiones puramente científicas que a lo sumo se permi­tía establecer acerca de la hipótesis inicial –que nunca se ponía en tela de jui­cio– otras hi­pótesis subsidiarias que sirvie­ran para decorarla o comple­tarla.

Por ejemplo, para interpretar la influencia del objeto sobre los senti­dos se utilizaba la hipótesis de que las determinaciones que provienen del objeto, especialmente las visuales, tendrían que existir intencionalmente en un medio antes de in­cidir en el sujeto. ¿Cómo es posible, se preguntaban, que la luz y el color –y con parecida expectación se hablaba también del olor y del so­nido– se trans­mitan a grandes dis­tan­cias y, sin embargo, con­­serven su ser real? La explica­ción plau­sible para muchos aristotélicos era que la trans­mi­sión se haría de un modo intencional en un medio adecuado; y si las especies sensibles fuesen materia­les al salir del objeto, llegando inma­teria­les al sen­tido, entonces ha­bían de ser purificadas en el medio para que se tornaran inmateriales. 

Otra hipótesis básica era también la te­oría humoral, referente a la constitución quí­mica de los cuerpos por elemen­tos naturales simples, tales como el aire, el agua, el fue­go y la tierra. O la hipótesis que implica la exis­tencia fisiológica de spiritus ani­males y vitales que circu­lan por las vías ner­viosas y musculares como dimi­nutos puntos de energías básicas –materiales– de movimiento y pensa­miento.


Es cierto que, si no se penetra en el mecanismo básico que enhe­bra todos estos conceptos, difícilmente podríamos realizar un enfoque histórico que sirviera para pulsar la vitalidad singular del pensamiento que los elaboró. Estamos ante un capítulo sustancioso de la historia de la psicología en Occi­dente.