viernes, 9 de marzo de 2018

Morfología


Como morfología se denomina la rama de una disciplina que se ocupa del estudio y la descripción de las formas externas de un objeto. En este sentido, se puede aplicar al estudio de las palabras (Lingüística), los seres vivos (Biología) o la superficie terrestre (Geomorfología). La palabra se compone de los vocablos griegos μορφή (morphé), que significa ‘forma’, y  λóγος (lógos), ‘tratado’.

En Lingüística, la morfología comprende la parte de la gramática que se ocupa de clasificar y explicar el funcionamiento y significado de las variaciones de forma en las palabras dentro de la estructura de la lengua. En este sentido, la morfología cumple tres funciones específicas: categoriza las palabras de acuerdo con su función (sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, etc.); estudia las variaciones de sus formas, es decir, sus flexiones; y explica los procesos que intervienen en la derivación y composición de las palabras. 

Para explicar de manera más completa el funcionamiento de una lengua, la morfología también puede integrarse a la sintaxis en una disciplina de estudio conocida como la morfosintaxis.

Morfología en Biología
En Biología, la morfología se ocupa del estudio de las formas y estructuras que constituyen a los seres vivos en general, como células, bacterias, virus, vegetales, hongos o animales. Su abordaje puede tener un interés específicamente descriptivo, en atención a la funcionalidad y características de determinada estructura o sistema, o comparativo, en el contraste entre diferentes especies, o, incluso, de una misma especie a lo largo del tiempo. 

De esta manera, sus análisis contribuyen a explicar las transformaciones y modificaciones que se producen en las estructuras de un organismo en función de su entorno (adaptación), y, desde un punto de vista histórico, aporta enfoques que nutren la comprensión de los procesos evolutivos.

Geomorfología
Dentro de la Geografía Física, la rama de la Geomorfología es la que se encarga del estudio y la descripción de las formas externas de la corteza terrestre, en función de los procesos endógenos (propiamente geológicos) que han intervenido en su origen y formación, así como de los exógenos (clima, aguas, seres vivos, etc.), que han definido su aspecto.


Las Oportunidades De Cada Día


A veces, las circunstancias son tan graves que parecen un escollo insalvable, un verdadero final. No parece que haya algo más después de eso.

Añoramos las oportunidades que dejamos pasar y recordamos lamentándonos de cada pequeño tropiezo que hemos tenido.

Pero es necesario entender que una circunstancia es no un final, sino un nuevo comienzo, una oportunidad.

Acepta que a veces te tocará sufrir una injusticia: todos vivimos alguna vez una situación que no nos merecemos, que nos parece injusta o desmedida. Nos preguntamos ¿Por qué yo?, pero en realidad no hay una respuesta adecuada para ello.

Debes centrarte en cómo actuar para sumar. Quejarse sin sentido, protestar, hurgar en la herida, buscar culpables o errores, no enmendará la situación. Si caes en el papel de víctima, terminarás perdiendo.

Valora tus recursos y capacidades y si estos han sufrido una merma por la situación que enfrentas, adáptate a las nuevas circunstancias. Dale valor a lo que funciona, enfócate en los logros obtenidos y no en los fracasos. Alimenta tu confianza y tu autoestima teniendo en cuenta tus virtudes y fortalezas.

Mira hacia adelante y la infinidad de desafíos que aún te quedan por delante. Observa tu potencial y aunque puedas estar en un mal momento, siempre habrá una manera en que puedes seguir adelante. 

Todos tenemos la capacidad de aprender cosas nuevas y los fracasos nos enseñan cómo no debemos hacerlas.

De alguna manera, el escollo es algo positivo porque te guía para volver a intentar lo que quieres, pero sabiendo algo más por el error. Es el momento de empezar otra vez y el problema que enfrentas no te hace más débil: te fortalece porque ahora sabes algo que antes no sabías. Para ello, debes saber que la solución no está afuera, sino dentro de ti.

Toda situación límite encierra una oportunidad, pero es necesaria la voluntad para hacer los cambios necesarios.

Entiende que no has perdido nada, porque lo fundamental sigue estando: tú. El cambio que estás atravesando es una fase más en tu crecimiento y aún tienes la capacidad de seguir creando.

Siéntete orgulloso de lo que eres y lo que podrás ser de ahora en adelante, piensa en las cosas que te han pasado como valiosas enseñanzas que te han permitido llegar hasta aquí y ser como eres


No busques la felicidad en el futuro: ella está aquí, hoy. Relaciónate de forma diferente, de manera positiva y que te permita contemplar y aprovechar lo que ves, oyes, sientes, hueles y tocas. Vivimos en el presente, por eso no es una buena idea despreciarlo por un pasado brillante o desvalorizarlo por un prometedor futuro.

Confía en que te llegarán momentos felices, pero lucha para conseguirlos. Entrena a tu cerebro y tus pensamientos para buscar los aspectos positivos. Tu manera de pensar determina cómo se sientes y las cosas que haces.

El hombre:

Filosofía
El hombre:
Jean-Jaques Rousseau nació en Ginebra en 1712. Fue uno de los pensadores claves del Siglo de las Luces, de la Ilustración. Eso sí, Rousseau no es el típico ilustrado, de él emergen valores que serán claves en el Romanticismo posterior: la razón como causa de la corrupción humana. 

Rousseau pensaba que el hombre es bueno por naturaleza, pero que actúa mal forzado por la sociedad, que le corrompe. Da primacía al sentimiento natural, no a la razón ilustrada, y ese será el germen del Romanticismo. Sus obras más importantes son "Emilio" y "Contrato Social".

Rousseau habla de un estado natural del hombre en el que es un ser bueno y feliz, sin preocupaciones y sin industria, sin lenguaje y sin hogar, ajeno a toda guerra y toda atadura. Este ser se movía por dos impulsos básicos: el amor a sí mismo y la compasión. Es un ser inocente, como un niño pequeño. No hay separación entre lo que es y lo que parece. Define al hombre como un buen salvaje, un hombre primitivo que vive en paz y armonía con la naturaleza.

El hombre contemporáneo es distinto. Según Rousseau es un hombre histórico, un hombre que ha perdido la bondad original. Es un ser vil, egoísta, depravado, lleno de odio. Es un ser degenerado. Pero este hombre histórico no puede mostrar públicamente su degeneración: ha de enmascarar, de ocultar, su vileza, su egoísmo y sus pasiones. Por ello adopta un comportamiento social: la cortesía, la retórica, la técnica de las apariencias, todo aquello de que se preocupan las ciencias y las artes, todo lo que nos sirve para enmascarar temores, odios, traiciones, todo esto que adoptamos para esconder nuestra maldad es la educación. Esta máscara que adoptamos es, además, doblemente odiosa ya que evita reconocer la degeneración e imposibilita la regeneración del ser humano.

Todo este proceso de degeneración se lleva a cabo a raíz de la aparición de dos factores que no tienen presencia en un idealizado Estado de Naturaleza: la riqueza y el poder.

Las diferencias entre estos dos estados son las siguientes: la libertad natural sólo es limitada por la fuerza de cada hombre, la libertad civil es limitada por la voluntad general. En el estado natural se tiene derecho a tener lo que se pueda y quiera tener mientras que en el estado civilizado sólo se garantiza el derecho a la propiedad de lo que se usa. En el estado natural se obedece al instinto y al deseo y en el estado civilizado se obedece a la ley prescrita por la voluntad general, es decir, por el grupo.

Ahora bien, la voluntad general debe ser la voluntad del pueblo, debe ser la soberana. Su objetivo es el bien común de la sociedad. La voluntad general no es, ni mucho menos, la suma de las voluntades individuales, esta suma sería la voluntad de todos. 

La voluntad de todos atiende al interés particular y derriba los cimientos del contrato social. La voluntad general es la de los ciudadanos reunidos en asamblea: una democracia directa, no una democracia representativa como la que tenemos ahora.

Esta teoría está expuesta magníficamente en la obra "Emilio o sobre la educación". En esta obra Rousseau nos hace una construcción ideal, un modelo utópico de cómo deben ser las condiciones educativas del niño (Emilio) y de la niña (Sofía, futura esposa de Emilio). Para Rousseau la educación tradicional oprime y destruye la orientación natural del ser humano. 

Los hombres nacen libres y buenos pero la educación va anulando su libertad progresivamente. Lo ideal es una educación que conduzca al desarrollo natural del niño. 

La educación tradicional basada en los libros y la memorización es artificial y repetitiva. El niño debe aprender por sí mismo, aprender a pensar e interactuar en contacto directo con las cosas y con la naturaleza. La educación tiene como objetivo formar un hombre libre, el desarrollo de la intuición y del sentimiento. La moralidad se fundamenta en sentimientos naturales como el amor, sentimientos que la educación ha de potenciar. 

Si esto fuera así, aparecería el ciudadano, un ser humano que tendría sus raíces en la bondad de la naturaleza humana. "el hombre nace bondadoso pero la sociedad lo corrompe" (Su pedagogía influyó en Pestalozzi)


Genialidades Y La Información


Cada lector tiene sus propios rituales, sus gustos, aficiones y un nivel intelectual que determina la selección de temas y autores. No importa, un libro en nuestras manos siempre es un gran tesoro, una ventana a un mundo desconocido, a veces previsible, en ocasiones sorprendente y cuando todos los elementos se combinan, el libro, ese objeto elaborado con papel, tinta y un trocito de autor, logra infiltrarse en nuestra piel, atravesando la línea invisible de la realidad física para entrar en la esfera de los sentimientos, las sensaciones, la esencia mágica de lo verdaderamente importante. Las palabras hechas poesía, mensaje y conocimiento, nos tocan de una forma especial y se asientan en la parte más abstracta del ser humano, ¿alma, corazón, entrañas, ser?

No importa el nombre que queramos darle, es el lugar exacto en el que se depositan las vivencias realmente importantes, las que nos van modelando como somos, lentamente, de una forma imperceptible a veces, en un giro brutal cuando la vivencia lo es. 

En estos tiempos de porvenir incierto, (¿hubo algún tiempo en el que el futuro no lo fuese?), en el que los destinos de las gentes parece estar guiado por hilos invisibles, el poder marca una línea gris por la que los pueblos deben caminar.

Todo parece conjugado para igualar cuerpos, uniformes y mentes. Las desigualdades crecen, el machismo persiste y se fortalece, sibilinamente conducido por mensajes constantes de programaciones televisivas aberrantes.
El racismo, nunca aniquilado, se muestra en forma de inocente plátano y se contesta con su ingesta, curiosa campaña para serenar nuestra culpa, mientras miramos hacia otro lado para no tener que pensar en la sangre de inocentes, derramada sin respuesta, si tras su sangre no existe contrapartida. Son tiempos de cambios, dicen; quizás salga algo bueno de todo esto, pero de momento, nuestra escala de valores está del revés.

Qué se puede esperar de una sociedad  en la que la cultura se arrincona, la diferencia se criminaliza y la sabiduría, el trabajo, la constancia, se minusvaloran hasta reducirlos a la mínima representación. Hay sin  duda ciudadanos, que fieles a sus principios viven su ideal, sea el que sea,  el estudio, la investigación, la creación o la entrega al prójimo, con generosidad, sensibilidad y empatía. 

Son seres anónimos, porque  los medios parecen haberse puesto de acuerdo para esconderlos tras los deslumbrantes modelos de “fulgurante éxito-fama-dinero”: futbolistas, pilotos de fórmula 1, actores coronados con la aureola que les confiere el cine o la televisión, los seudo-periodistas del amarillismo… han subido al pódium de los vencedores, porque la “fama” les ha envuelto con su fulgurante irrealidad de purpurinas, papel “couché” y cámaras de agresivos zooms.

Modelos de paja coronados como dioses. La inteligencia y el  conocimiento son peligrosos para “el Poder”, mejor adormecer a la masa, todos uniformados, alineados frente a lo que se llamó “la caja tonta”, que ya no es única. Las nuevas tecnologías nos han traído, ¿la libertad? Bien podía haber sido ese el regalo del mundo paralelo llamado “internet”. Quisimos creerlo, la democracia de la cultura, la información en manos del pueblo… “Quién tiene la información tiene el poder.” Lo sabemos, pero no lo practicamos, nos conformamos con titulares, con imágenes rápidas con las que presumimos de estar informados.

Podríamos estarlo, si supiéramos seleccionar, si tuviésemos el conocimiento o las ganas  para hacerlo, pero, previamente modelados y manipulados, nos acomodamos, dejándonos llevar, porque  rebelarse, decidir por nosotros mismos, equivocarse, buscar, indagar, crear, pensar y volver a errar, requiere un gran esfuerzo, un esfuerzo titánico que parece que no estamos dispuestos a realizar. Esa es sin duda la gran diferencia, ahí radica la clave del abismo que nos separa con los grandes Genios de la humanidad.

Entre ellos y nosotros, hay un amplio espacio más terrenal que bien podríamos habitar, con un poco de decisión y valentía.


La gran suerte de los lectores, es que de vez en cuando, un tesoro se cruza en nuestro camino y nos regala el bagaje de una vida ajena, en la que nuestro reflejo se empobrece si entramos en la dura comparación, pero puede también enriquecerse, si decidimos absorber al máximo la experiencia vivida por esos seres humanos sorprendentes, que se dejan la piel para demostrar que otra forma de vida es posible, que las utopías no lo son si por ellas se lucha hasta la extenuación, que es, no solo viable, también necesario, salirse de la línea gris, para vivir siendo fieles a nosotros mismos. 

Si Te Quedas En El Medio


Mediocre es un término que proviene del latín mediocris que significa que algo es mediano, regular o insignificante. La palabra mediocre está formada por dos partes por un lado medium que equivale a algo que está en el medio o a mitad de algo, y ocris que es montaña o peñasco. Por lo que la traducción literal seria que está a la mitad de la montaña.

A través de los años adquiere el significado actual la palabra mediocre. Se entiende por mediocre a un producto o servicio de media a regular calidad o que tiene poco valor. Este adjetivo se aplica también a ciertas personas, cosas o elementos.

El concepto mediocre se utiliza para describir a las personas cuando no tienen demasiado talento para algo o su capacidad para realizar alguna tarea es limitada.

Los individuos mediocres generalmente se conforman con lo que hacen, no buscan destacarse por eso no se esfuerzan demasiado. Por eso es un concepto despectivo decirle a alguien que es mediocre. Las personas mediocres forman parte de la sociedad de masas y no cuestiona nada solo siguen  la corriente o a las autoridades sin analizar demasiado.

Al calificar como mediocre a cierta persona o elemento se alude a que está lejos de la perfección o de la originalidad.




jueves, 8 de marzo de 2018

Nuestros Roles



Dado que cumplimos con nuestros roles basados en nuestras creencias el estudio de nuestro pensamiento nos ayuda a darnos cuenta de que muchas veces "nuestras creencias" no son tan siquiera eso: nuestras, sino que son una recopilación de viejos paradigmas de la sociedad que hemos ido asimilando del mundo que nos rodea sin detenernos a pensar si son erróneos o no.

Un ejemplo puede ser nuestro rol de padres, nos enseñaron y hemos visto en la sociedad en general que " un padre siempre sabe lo que es mejor para su hijo" y pretendemos que nuestros hijos crean lo mismo y nos obedezcan ciegamente como hicimos nosotros sin detenernos a pensar siquiera que nuestros padres muchas veces no supieron lo que era mejor para ellos mismos menos podían saberlo para otro ser.

Es en este sentido que un detenido y exhaustivo examen de nuestro pensamiento nos puede ser de gran utilidad para hacernos tomar conciencia de cuáles son nuestras verdaderas creencias y cuales son proyecciones de pensamientos de una sociedad hoy por hoy obsoleta. 

De esta forma podemos comenzar a cumplir con nuestros roles desde nuestra propia individualidad y bajo nuestras verdaderas creencias aunque el coste social muchas veces sea grande en el sentido de que debamos dejar de pertenecer a un determinado grupo que ya no concuerda con nuestro modo de vivir pues toda persona lógica y coherente vive de acuerdo a lo que piensa.

Cuando comenzamos a tomar conciencia de quienes y como somos realmente y nos aceptamos tal cual nuestro entorno comienza a cambiar, nos damos cuenta entonces que la aceptación de los demás hacia nosotros tiene su origen en nuestra propia aceptación y que el único rol que debemos cumplir es el de realizar nuestro propio Ser y así podremos lograr una convivencia con los demás y con nosotros mismos basados en el respeto y la comprensión mutua.

Actualmente se han producido cambios en la sociedad que la ha hecho evolucionar y van quedando atrás viejos paradigmas que la tuvieron sumergida durante cientos de años en una especie de "oscurantismo" que por largo tiempo detuvo su evolución.

La mayoría de los roles que hoy cumplimos son vestigios de esa época oscura.

Cuando en la antigüedad el hombre comenzó a pensar y a cuestionarse quién es y porqué está aquí formó conceptos en su mente que a lo largo del tiempo definirían su personalidad y creó un entorno basado en roles a desempeñar.

Afortunadamente hoy hemos logrado evolucionar individual y socialmente hasta el punto de aceptar que muchos de nuestros roles pueden ser desempeñados sin afectar nuestro verdadero Ser Interior y que si bien todavía nos falta mucho por recorrer en el camino de la evolución hemos logrado aceptar a las demás personas tal cual son como pasa con la homosexualidad por ejemplo, algo tan repudiado y ocultado en el pasado y hoy logramos asimilarlo.

Lo mismo podemos decir de los roles de cada género, en una época el hombre era el que debía salir a trabajar para traer el sustento a su hogar cumpliendo el rol de "proveedor" lo cual le daba poder absoluto sobre la vida de su familia, en cambio la mujer debía de encargarse de los quehaceres domésticos y la crianza de los hijos dejando de lado sus propias aspiraciones y debiendo obediencia ciega a su esposo.


Hoy en día, la crudeza de las circunstancias, determinan que  la mujer asuma que puede cumplir el mismo rol que el hombre en ese sentido y viceversa.

Vivir En Sociedad



Desde hace miles de años los seres humanos vivimos inmersos en una estructura social. En este sentido, todo grupo humano presenta los siguientes elementos:

1) un sistema político y unas normas que regulan la vida diaria,
2) una serie de actividades económicas que permiten la subsistencia y

3) una serie de aspectos que compartimos (una lengua común, actividades de ocio, costumbres populares, etc.). Todo ello conforma un complejo entramado social.

El hombre es un ser social por naturaleza

El hombre es, al contrario que muchos animales, un ser social. Esto implica que su supervivencia como individuo es imposible sin la interacción con otras personas.

Si estuviéramos solos no podríamos reproducirnos, ni comunicarnos, ni aprender de los demás. En pocas palabras, la vida de cada persona se empobrecería en todos los sentidos.

Se podría decir que la vida en sociedad no es buena ni mala, sino que es prácticamente inevitable.

Para que la vida en sociedad se mantenga en armonía es muy conveniente que se cumplan una serie de condiciones:

1) que existan unas normas que regulen la vida en sociedad y que dichas normas se respeten de una forma mayoritaria,

2) que se viva en un clima de tolerancia hacia cualquier creencia, tendencia o idea y

3) que las personas tengan una independencia económica y puedan vivir en paz y en libertad.

Alternativas a la vida en sociedad

A lo largo de la historia se han dado casos de fórmulas alternativas a la vida en sociedad. Desde un punto de vista religioso o filosófico, ha habido personas que han decidido aislarse de los demás (los ermitaños y monjes que viven en una comunidad o colectivos que no quieren formar parte de la sociedad y crean sus propias comunidades).

La vida en las abadías de la Edad Media, el colectivo Amish o el estilo de vida hippie son tres ejemplos concretos de estructuras organizativas desvinculadas de la sociedad, ya sea parcial o totalmente. Hay que señalar que este tipo de alternativas son una excepción en el conjunto del planeta.


El Patriarcado


Miles de años ha durado el patriarcado y con ello el machismo, miles de años las mujeres y los niños han sufrido la dominación y la esclavitud disfrazada de trabajo doméstico.
· Pero no siempre el hombre ha discriminado y explotad a la mujer. Según varios antropólogos hubo una larga era de la humanidad en la que no existió el patriarcado.

¿Qué es Patriarcado?

Se define como un sistema de dominación sexual que se concibe además, como el sistema básico de dominación sobre el cual se levanta el resto de las dominaciones, como el de la clase, de raza, etc.
“patriarcado, derivado de la palabra patriarca, proviene del griego patriárchees, que significa Patria, descendencia o familia; y archo, que expresa mandato”.

En el Siglo XIII, este vocablo ya se utilizaba para referirse al territorio y al gobierno de un patriarca, persona que por su edad y sabiduría ejerce autoridad en una familia o en una colectividad, y posteriormente, en el siglo XVII, se empleó para nombrar la dignidad del patriarca.

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra patriarcado como “una organización social primitiva donde la autoridad es ejercida por un varón, jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aún lejanos de un mismo linaje”.

Las acepciones de esta palabra no se limitan a las arriba señaladas, pues a partir de los años 70 adquirió una nueva significación, generada por la teoría feminista para referirse a la dominación masculina en las sociedades antiguas y modernas.

Con este concepto, las feministas denuncian una situación de dominación masculina en la que los hombres aparecen como agentes activos de la opresión hacia las mujeres.

La antropóloga Marta Moia define al patriarcado como un orden social caracterizado por las relaciones de dominación y opresión establecidas por unos hombres sobre otros y sobre todas las mujeres y criaturas. Así, los varones dominan la esfera pública, gobierno, religión, y la privada, que se refiere al hogar.

Por su parte, la también antropóloga feminista Marcela Lagarde, explica que el patriarcado se caracteriza por tres aspectos:

1. Es la oposición entre el género masculino y el femenino, asociada a la opresión de las mujeres y al dominio de los hombres en las relaciones sociales, normas, lenguaje, instituciones y formas de ver el mundo.

2. Se refiere al rompimiento entre mujeres, basado en una enemistad histórica en la competencia por los varones y por ocupar los espacios que les son designados socialmente a partir de su condición de mujeres.

3. Finalmente, apunta que el patriarcado se caracteriza por su relación con un fenómeno cultural conocido como machismo, basado en el poder masculino y la discriminación hacia las mujeres.

Explica también que el poder patriarcal no se limita a la opresión hacia las mujeres, sino también hacia otros sujetos sometidos al mismo poder, como es el caso de las niñas y niños, la juventud o aquellos grupos que por clase social, origen étnico, preferencia religiosa o política, sean minoritarios o diferentes al grupo dominante.


De esta forma, podemos resumir que el concepto patriarcado designa una estructura social basada en el poder del varón, principalmente en las esferas política y económica y generalizada a todos los ámbitos como dominio masculino sobre las mujeres y la sociedad en general.

Solitarios En La Multitud


Tras un desamor, al aterrizar en una nueva ciudad, por bancarrota. 

A la soledad se puede llegar de muchas maneras: al enfermar, con una depresión, por el fin de una amistad. Y se puede estar solo en medio de la multitud, ya sea en Nueva York, Londres o Madrid. Se puede estar solo en la multitud de internet, por mucho que las redes sociales estimulen esa falsa sensación de cercanía. Ese mirar y ser mirados. 

La soledad es un estado de ánimo en el que vive mucha gente, dice Olivia Laing (Brighton, Reino Unido, 1977). Porque no es lo mismo ser un solitario –vivir en la soledad– que sentirse solo.

«La soledad es una experiencia que produce vergüenza, tan contraria a la supuesta manera de vivir que resulta inadmisible, como un tabú que, al confesarse, parece destinado a forzar el alejamiento y la huida del otro». 

Estar solo, escribe en «La ciudad solitaria. Aventuras en el arte de estar solo» (Capitán Swing, 2017), es como pasar hambre cuando alrededor todo el mundo se prepara para un banquete. 

Y a medida que ese sentimiento de vergüenza se proyecta, la persona sola se aísla poco a poco. «Duele como duelen los sentimientos. La soledad avanza y encierra en un abismo a quien la padece».

Laing, ensayista en medios británicos de referencia y autora de libros tan perspicaces como «El viaje a Echo Spring», en el que se pregunta por qué beben los escritores, llegó a la soledad después de haberse enamorado locamente. 

Se marchó de Inglaterra a Nueva York para estar con él, pero de pronto la relación se acabó. Laing se sintió desamparada, y a falta de amor se aferró a la ciudad. No fue suficiente. Salía a desayunar, caminaba sin rumbo por las calles de una ciudad excesiva, trabajaba. Pero después volvía a casa: «Me sentaba en el sofá y miraba el mundo por la ventana». Por la tarde llegaba lo peor. La autora veía a gente que se reunía para cenar o escuchaba la música de su vecino mientras se horrorizaba con la idea de que pudieran verla sola, con la cara iluminada delante de su ordenador. 

Como si fuera una mujer de un cuadro de Edward Hopper, quizá el pintor que mejor retrató la soledad.

En Hopper, y artistas como Hopper, Laing encontró la salida a esa «sensación irrefutable y omnipresente» de que le faltaba algo. 

La vía para recuperar la entereza no fue conocer a nadie ni enamorarse, sino el arte: acercarse a las creaciones de solitarios irredentos como Andy Warhol, David Wojnarowicz o Henry Darger, y a través del contacto con sus obras asimilar que «la soledad, el anhelo, no significan que uno haya fracasado, sino sencillamente que uno está vivo». «La ciudad solitaria» es un libro brillante y evocador, que muestra el recorrido que Laing siguió para comprender su soledad, resistirla y redimirse de ella.

Al fin y al cabo, Laing no es más que una unidad dentro de ese 45 por ciento de adultos británicos que reconocen sentirse solos a veces o con frecuencia. En Estados Unidos la soledad la sufre una cuarta parte de los adultos. 

Como la sufrió Warhol, el artista pop, un acaparador que se rodeaba de sus creaciones a modo de barreras. «No quiero mezclarme demasiado en la vida de los demás… No quiero estar demasiado cerca… No me gusta tocar las cosas… Por eso mi trabajo es tan distinto de mí», dijo Warhol en una entrevista.

Wojnarowicz, autor de la serie fotográfica «Rimbaud en Nueva York», lo expresaba de otro modo en sus diarios: «De repente me doy cuenta de que voy por la calle, casi siempre solo, o estoy en casa solo, y poco a poco voy cayendo en un estado en el que apenas me comunico con nadie, y todo esto es por el deseo de conservar mi sensación de la vida y de lo que es vivir».

La gente, y no solo los artistas, hace cosas por la necesidad de contacto, dice Laing; para aliviar su dolor o curarse la vergüenza: «Hace objetos para desnudarse, examinar sus cicatrices, y también para resistir la opresión, para crear un espacio en el que pueda desenvolverse con libertad».


Percibir “Lo Virtual”



La realidad virtual es un entorno de escenas u objetos de apariencia real. La acepción más común refiere a un entorno generado mediante tecnología informática, que crea en el usuario la sensación de estar inmerso en él.

Dicho entorno es contemplado por el usuario a través de un dispositivo conocido como gafas o casco de realidad virtual. Este puede ir acompañado de otros dispositivos, como guantes o trajes especiales, que permiten una mayor interacción con el entorno así como la percepción de diferentes estímulos que intensifican la sensación de realidad.

El uso del casco HMD permite a los usuarios percibir imágenes 3D estereoscópicas y determinar la posición espacial en el entorno visual a través de sensores de seguimiento de movimiento en el casco. Mientras tanto, los usuarios pueden escuchar sonidos por los auriculares e interactuar con objetos virtuales utilizando dispositivos de entrada como joysticks, varillas y guantes de datos. 

Como resultado, los usuarios sienten que pueden mirar a su alrededor y moverse a través del entorno simulado.


La aplicación de la realidad virtual, aunque centrada inicialmente en el terreno del entretenimiento y de los videojuegos, se ha extendido a otros muchos campos, como la medicina, la arqueología, la creación artística, el entrenamiento militar o las simulaciones de vuelo.

Longevos

El Desconcierto
Actualmente ocurren cosas que superan largamente nuestra capacidad de asombro, todo parece indicar que los acontecimientos se han desmadrado de sus cauces naturales de tal forma que prácticamente todo puede suceder sin una causa aparente que lo amerite ni mucho menos lo justifique.
“El mundo fue y será una porquería 
ya lo sé 
En el quinientos seis 
y en el dos mil también 

Que siempre ha habido chorros 
maquiavelos y estafaos 
contentos y amargaos 
valores y duble 

Pero que el siglo veinte 
es un despliegue 
de maldad insolente 
ya no hay quien lo niegue 

Vivimos revolcaos 
en un merengue 
y en un mismo lodo 
todos manoseados “
Solemos usar el término desconcertado cuando queremos dar cuenta que hemos quedado sumamente sorprendidos, anonadados o alucinados por la sucesión de determinado hecho que no se esperaba sucediera o por una situación fuera de serie, sorprendente y hasta espectacular que descoloca al destinatario o espectador.

Entonces, generalmente, los seres humanos caemos en el desconcierto cuando sucede algo espectacular o algo que no esperábamos, por ejemplo, hace un tiempo participamos en un sorteo llenando un cupón tras nuestra compra en un comercio, pasa el tiempo y nos habíamos olvidado del hecho, sin embargo, recibimos una llamada telefónica del comercio que nos anuncia que hemos ganado el automóvil 0 km. que se sorteaba oportunamente, seguramente, nuestra primera reacción cuando nos digan que somos ganadores de un automóvil, será la de un absoluto desconcierto, luego, cuando nos vayan explicando recordaremos el hecho, saliendo del desconcierto y dando paso a la euforia por la alegría que nos produce la noticia del premio.

También, el desconcierto puede despertarse en otro tipo de situación, por ejemplo, cuando un compañero de trabajo con el cual no mantenemos para nada una relación fluida, sino más bien todo lo contrario, la misma se característica por su tensión constante, pero de pronto, ante la pérdida de un informe importante en nuestra área él nos defiende ante el jefe asegurando que es imposible que nosotros lo hayamos perdido porque ese día justamente no estábamos. Se produce algo totalmente inesperado y quedamos desconcertados


miércoles, 7 de marzo de 2018

Para Crear Siempre Encontramos Algo


La creatividad es algo que, aunque puede estar presente en todas las personas, debe ser paulatinamente desarrollada para que vaya creciendo y cada vez logre mayores cosas. El contar con una mente creativa implica estar en constante renovación. Renovación necesaria para ser quien marque la pauta y así evitar copiar, indirectamente, cuestiones ya creadas.

Pero, ¿qué pasa cuando la mente creativa se limita a atarse a una silla y estar frente a un monitor la mayor parte de su tiempo? ¿Será que se esté limitando sin saberlo? Parece que sí. El no estar en contacto con la naturaleza ni un poco, limita el estado de ánimo y no ayuda a promover la creatividad en nuestra mente.

En la Universidad de Kansas, algunos científicos descubrieron que las caminatas en parques, campos o playas, son grandes alicientes para la mejora del estado de ánimo.  Y que el estar en contacto con la naturaleza, apenas en los primeros tres días, generará importantes cambios en nuestra persona, mismos que podrán incrementar hasta en un 50% nuestra creatividad.

¿Vivir atrás de un monitor? No. Hay que procurar no hacerlo. Es muy cierto que las computadoras pueden ser herramientas muy poderosas en pro de la búsqueda de conocimientos y del fomento de la creatividad, si es que son utilizadas de la manera adecuada. No obstante, el no combinarlas con actividades que nos pongan más en contacto con el mundo natural que nos rodea, no nos beneficia en nada.

Por qué no correr por la ciudad, por qué no emprender caminatas en lugares llenos de paisaje como los parques. Hay que regresar un poco a la natural, es importante mantener un balance para lograr que nuestra creatividad aflore y, sobre todo, para que seamos más felices.




La Mente Activa


Tener un propósito en la vida resulta más poderoso que ningún medicamento y que cualquier tratamiento para mantener el cerebro en buen estado, al menos es lo que se desprende de las investigaciones de la Dra. Boyle, la principal experta en este campo.

La Dra. Patricia Boyle, neuropsicóloga, viene trabajando en este campo desde hace más de 10 años. Ha realizado numerosas investigaciones, una de las que citamos aquí se publica en la revista científica “Stroke” (marzo 19, 2015).

Las más importantes conclusiones de las investigaciones en este campo son:

Con respecto a la tasa de deterioro de las funciones cerebrales: éstas se deterioran un 30% más lentamente entre los que tienen un propósito claro en la vida que en la población en general. ¡Esta es una protección fantástica!

Las personas que tienen un propósito constructivo en la vida, ya a edades avanzadas tienen un 44% menos lesiones cerebrales con potencial nocivo que las que no lo tienen.

Entre las personas que desarrollaron lesiones cerebrales como placas o numerosos microinfartos, las que tienen un propósito en la vida claro y constructivo están en notable mejor estado que las que no.


Todo esto y otras investigaciones nos muestran que tener un propósito constructivo mejora el desempeño, mantiene a largo plazo las facultades mentales y alarga la vida como ninguna otra cosa.

Oscurantismo


El oscurantismo se definió históricamente como una época dogmática (Edad Media) o bien un conjunto de estrategias para mantener sin instrucción a las clases populares. Esta oscuridad intencional se dio bajo la forma explícita de la restricción de la difusión y de forma indirecta al ensombrecer, dificultar el lenguaje en las obras escritas, dotándolo así de cierta “vaguedad” y “exclusividad”.

El término oscurantismo u obscurantismo adquiere su importancia durante la Edad Media. El concepto está ligado a la tutela eclesiástica, pero se registra un uso extendido en el tiempo. Para entenderlo hay que tener muy presente el poder que tuvo la Iglesia sobre los diferentes conocimientos y, de forma inmediata, sobre la moralidad y la vida en general de los poblados.

Se opone a lo que en el siglo XVIII se conoció como iluminismo. Éste, por el contrario, llamaría a librarse de la tutela religiosa.

El término se utiliza por primera vez en la sátira “Cartas de los hombres oscuros”, en el siglo XVI. La sátira trata la disputa entre Joahnn Ruechlin, un humanista, y los monjes dominicos, parodiados como oscuros ya que apoyaban la quema de los libros no cristianos.

En el siglo XVIII “oscuro” pasa a significar “conservador” para los iluministas, y entre estos “oscuros” se hallaban particularmente los grupos religiosos.

En el siglo XIX se hace una distinción entre varios tipos de oscurantismo, aquellos pertenecientes a la teología y a la metafísica (filosofía), se trata de un lenguaje deliberadamente abstruso.

En este sentido, se trata de dejar el conocimiento en manos de una élite y al pueblo en la más llana ignorancia.

“Oscurantismo” también adquiere el sentido de hacer más intrincado el lenguaje, en este caso de las obras escritas. Por otro lado, en los siglos XIX y XX se tenía por oscuro a aquello que intelectualmente carecía de interés, que era puro “disfraz”.

Oscurantismo, en su sentido restrictivo, incluye la prohibición explícita del “pensamiento divergente”. Las cuestiones públicas -e incluso la moral de la vida privada- no estaban abiertas a debate. Un caso ejemplar de la prohibición es el uso político de la inquisición.

Gran parte de la literatura medieval es representativa de una época oscura, debido a su tendencia moralizante y el abordaje de temas religiosos. Esta resultaba un medio de conducir a las poblaciones a partir de la ejemplificación del Bien y el Mal. Se propiciaba un carácter sumiso.

La fuente principal de saber era la Biblia. El dogma es el eje del concepto del oscurantismo. Para los iluministas, por ejemplo, el dogma religioso tendría su cuota de irracionalidad. Es interesante pensar al oscurantismo, entonces, como aquello que no obedece a lo “racional”, cuando lo abarcamos en su sentido primario (política restrictiva).

Los dogmas establecían una jerarquización de origen “divino” que repercutía en las escalas sociales.


Dios como centro generaba la siguiente organización: el clero, por supuesto, en situación privilegiada, después los señores feudales y por último los siervos y granjeros: estos eran “instruidos” por los primeros.

Nuestra Arquitectura Mental


La mente no fue concebida originalmente para conocer la verdad sino para sobrevivir.

Cuando alguien sostiene que la ciencia tiene sus limitaciones, que su epistemología no es perfecta, abogando por un relativismo cognitivo, por el “nada se sabe seguro”, todo es opinión”, olvida que las limitaciones no son tanto de la ciencia en sí como de nuestros cerebros.

La mente es un órgano biológico más que una ventana a la realidad. Así pues, es lógico que no seamos capaces de comprender bien todos los descubrimientos de la ciencia, tanto reales como potenciales. Por ejemplo, decía Richard Feynman que quien afirme entender la física cuántica… en realidad es que no la entiende en absoluto.

Sencillamente, nuestra arquitectura mental no está diseñada para entender algo así, nuestras intuiciones sobre el espacio, el tiempo y la materia colisionan con la realidad, y debemos recurrir a herramientas extra-mentales para, al menos, operar con la realidad: por ejemplo, las matemáticas.

Si no entendemos qué ocurre, es normal, tenemos cerebros que no están diseñados para entenderlo.

Por eso no puede dejar de asombrarme que existan personas que consideren que la verdad no existe o que todo es relativo, u que es opinión subjetiva, tú tu verdad y yo la mía.

Me asombra porque ni siquiera están diseñados para entender las verdades de la ciencia, ¿cómo van a entender si existen o no aspectos ajenos a esas verdades? 

(Y si las hay, tengan por seguro que no nos incumben, se alejan tanto de nuestra realidad como especie que preocuparse por ellas es estéril, e invocarlas resulta ser una clara maniobra de distracción, como quien invoca al Espaghetti Volador para explicar los misterios que aún no han sido descubiertos.


Formación Humana


Formación Humana

La formación humana se relaciona con el desarrollo de actitudes y valores que impactan en el crecimiento personal y social del individuo. De esta manera, un sujeto formado desde la dimensión humana, actúa con esquemas de valores, coherentes, propositivos y propios.

Es un ser que reconoce su papel en la sociedad, en la institución para la que trabaja y en la familia; que quiere su cuerpo, sus espacios concretos de acción y comprende la diversidad cultural en la que está inmerso; es en consecuencia un sujeto en crecimiento.

La formación humana integral parte de la idea de desarrollar, equilibrada y armónicamente, diversas dimensiones del sujeto que lo lleven a formarse en lo intelectual, lo humano, lo social y lo profesional. 

Es decir, se debe propiciar que el sujeto desarrolle procesos informativos y formativos. Los primeros darán cuenta de marcos culturales, académicos y disciplinarios. Los formativos, se refieren al desarrollo de habilidades y a la integración de valores expresados en actitudes. 

En la práctica, el término habilidad es usado para denotar el potencial que un individuo tiene para adquirir y manejar nuevos conocimientos o destrezas. 

Las actitudes se pueden definir como una forma de predisposición relativamente estable de conducta que nos hace reaccionar ante determinados objetos, situaciones o conocimientos, de una manera concreta. 

Algunas actitudes son básicas y comunes a todos los individuos y a distintas etapas de su desarrollo, mientras que otras son diferenciadas dependiendo del nivel educativo y del contexto en el que se desenvuelvan. 

Los valores son entes abstractos que las personas consideran vitales para ellas y que se encuentran muy influenciados por la propia sociedad; definen juicios y actitudes, se refieren a lo que el individuo aprecia y reconoce, rechaza o desecha.

El valor, de cierta forma, es el hilo conductor que califica y da sentido a una actitud. Los valores son la parte que mueve a las decisiones y actividades del individuo en el ámbito que se desenvuelva.

La importancia de la formación humana consiste en propiciar en el individuo, una formación integral y armónica: intelectual, humana, social y profesional, para que desarrolle conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores necesarios para lograr:

a) La apropiación y desarrollo de valores humanos, sociales, culturales, artísticos, institucionales y ambientales.

b) Un pensamiento lógico, crítico y creativo.

c) El establecimiento de relaciones interpersonales y de grupo con tolerancia y respecto a la diversidad cultural.

d) Un óptimo desempeño fundado en conocimientos básicos e inclinación y aptitudes para la auto-formación permanente.

e) Tenga una vida armónica, exitosa y tranquila.



Entre El Sueño Y La Visión


El futuro siempre ha sido un tema de interés para los seres humanos, de ahí que en cada época se hable de profetas, oráculos, adivinos…y que también las personas (o por lo menos la mayoría de ellas) trabajen y planifiquen para el futuro.

Cuando nos imaginamos cómo serán las cosas dentro de un tiempo, podemos sentir alegría o bien tristeza; pero también podemos percatarnos de qué tan cerca o lejos estamos de alcanzar nuestros sueños o bien, podríamos tener una visión que más adelante nos permita ejecutar acciones y así lograr cosas increíbles.

Como todos tenemos o hemos tenido, pero algunos pueden confundir una cosa y otra; a continuación te diremos cuál es la diferencia entre sueño y visión.

Visión
La visión en este caso, no tiene nada que ver con el sentido de la vista; sino que se refiere al pensamiento y la previsión que nos permite más adelante ejecutar acciones por medio de las cuales podemos alcanzar nuestras metas.

La visión es siempre un programa o proyecto orientado hacia el futuro. Es una idea que se pretende hacer realidad. No se trata solamente de tener una idea sobre algo, sino también de lo que se espera que ese algo llegue a ser.

La visión es amiga de la expectativa, y para ella se requiere de imaginación y de conocimiento; tanto de uno mismo como del entorno.

Una persona con visión mira cualquier objeto exterior y se inspira. Cada visión tiene su propósito, un objetivo general; que es el de inspirar a quien la tiene.

La visión es el acto o poder de anticipar lo que será o puede llegar a ser algo más adelante. Tiene diversos nombres dependiendo del contexto, desde visión profética hasta visión empresarial.

Sueño
En este sentido, no nos estamos refiriendo a los sueños que se tienen al dormir; sino a aquellos que se tienen despiertos. Los sueños son imágenes, ideas y pensamientos que el individuo se forma en relación a su persona o a ciertas cosas que quisiera vivir, experimentar o alcanzar.

A diferencia de los visionarios, los soñadores (hay excepciones) no siempre intentan o se preocupan por realizar acciones que les permitan hacer sus sueños realidad. Se puede decir que un soñador es más pasivo que un visionario.

Los sueños no necesariamente son realistas, sin embargo, es común que las visiones sí lo sean. A diferencia de la visión, los sueños los tenemos todos; unos sueñan una cosa y otros sueñan otra, pero al final la frase “soñar despierto” no es ajena a ninguno de nosotros.

Diferencia entre visión y sueño
La visión muchas veces va de la mano con un plan que se piensa ejecutar en un futuro, mientras que un sueño es una idea o pensamiento que tenemos y que constituye un deseo de lo que se espera en un futuro.

Los soñadores suelen ser más pasivos que las visionarios.

Un sueño no necesariamente tiene que ser realistas, pero generalmente las visiones sí lo son.


martes, 6 de marzo de 2018

Opinar Con Criterio


Todo el mundo tiene opinión, pero, ¿cuántos criterio?, es el planteamiento de base que me acomete desde hace muchísimos años, cuestión nada fácil de explicar y menos aún de entender, pues hacerlo implica trascender los esquemas tradicionales a los que estamos acostumbrados, es decir, el sentir general.

Si recurrimos a nuestro DRAE, nos define la opinión como juicio que se forma de algo cuestionable, o concepto en que se tiene a alguien o algo. Más nos podría valer lo que se dice de opinión pública: estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados, definición que, en general, se asemeja más al concepto propio del término, ya que es compartido por una pluralidad de individuos que refuerzan, así, las opiniones de cada sujeto.

Podríamos considerar ya aquí un primer nivel de diferenciación entre ambos conceptos, quizá imperceptible para muchos pero en cambio tan sólido que marca una importante categorización. 

Mientras que la opinión se establece como reacción primera y básica ante un hecho determinado, y es por tanto deudora de una multiplicidad de factores, la mayor parte de ellos tan subjetivos como el individuo que opina, el criterio atiende, para su consideración, al conocimiento de la verdad en que pueda incurrir ese hecho, es decir, precisa, necesariamente, de una profundización en la realidad circunstancial del hecho, por encima, desde luego, de la engañosa apariencia o la simple subjetividad.

No entraremos en debates de mayor calado –innecesarios en esta ocasión y, además, fuera del alcance de nuestras profanas limitaciones–, como sería desentrañar el significado filosófico de ambos conceptos, es decir, profundizar en la doxa, o conocimiento fenoménico engañoso, que es tanto como decir opinión, y la episteme, o conocimiento científico metodológicamente establecido.

De modo que, según supongo y si no estoy equivocado, que podría perfectamente ser, hay una apreciable diferencia entre opinar y conocer qué se está diciendo. Sé, también, que lo más usual entre nosotros, pobres bípedos peludos sometidos al imperio de los sentidos, que son lo más a mano que tenemos, y algunos lo único, es hablar, aunque no se sepa de qué ni se espere siquiera a dejar explicarse al otro antes de echar la lengua a paseo.

Es verdad igualmente que si sólo habláramos de lo que en realidad conocemos deberíamos enmudecer por decreto-ley, de modo que toda esta argumentación que acabo de escribir quizá solamente sean palabras, opiniones, en suma, sin más sustento que mi propia subjetividad, y aunque podría traer aquí infinidad de ejemplos para tratar de defender estos puntos de vista, no lo haré, ya que no es mi cometido formar opinión, y mucho menos conocimiento epistemológico.


Mentalidad De Servicio


Existen distintas maneras de entender la vida. Todos somos conscientes de ello. Y esas maneras tienen mucho que ver con las diferentes men­ta­li­da­des que afloran y se ex­tienden en nuestra sociedad. 

Hay humanos que pasan la vida buscando el provecho propio, la ventaja que le ofrece el acontecer..., olvidando si las dichas ventajas perjudican a los demás… 

Y hay otros hu­manos, por el contrario, que cruzan por la vida intentando ser útiles, olvidándose de egoís­mos, rapiñas y co­rrup­te­las, y ayudando a los próximos y defendiendo al grupo, a la tribu, eligiendo lo mejor para la mayoría, aun a costa de renunciar a ventajas propias previsibles, o posibles. 

También existen quienes, al margen de las preocupaciones transcendentes, pasan por la vi­da ‘tirando palante’ sin pen­sar mucho en lo que hacen y porqué lo hacen... Y es que “de todo hay en la viña del señor”. Egoístas, altruistas, pancis­tas... Cada uno tiene una visión completa del acontecer, una concepción del mundo que le da sentido a sus comportamientos.

Resulta que, de alguna manera, las mentalidades proliferan, se extienden y, unas veces por imitación y otras por influencia natural, la verdad es que no siempre somos lo que espontáneamente nos sale ser, sino que nos comportamos como nos han dicho que debemos hacer, según lo que ‘se espera’ de nosotros, al modo ‘políticamente correcto’ y sin arriesgar mucho a la búsqueda de lo que es mejor entre lo posible. 

Y así tenemos una sociedad que camina hacia su propia perdición. Decía Demócrates que “todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”. Solamente podremos mejorar el mundo que nos ha tocado vivir si nuestra mentalidad nos mueve a la ayuda mutua, al colaboracionismo, a la tolerancia, al esfuerzo compartido y alentador, al caminar con los demás en la dirección del proyecto compartido.

Estamos viviendo una época en la que la clase política ha dilapidado el prestigio de la labor hecha con mentalidad de servicio por muchos de ellos, porque, en casos abundantísimos, ahora, estos responsables políticos han optado por una mentalidad de privilegio. Y así, la inmensa mayoría de los cargos electos, a cualquier nivel, no quieren dejar el statu quo alcanzado y, flacos de memoria, pronto olvidan los compromisos adquiridos durante las campañas electorales, dedicándose, no a la tarea de eficacia sino a la aproximación al beneficio propio o de los suyos.

Churchil decía que la di­fe­ren­cia entre un ‘político’ y un ‘hom­bre de Estado’ radicaba en que mientras que el ‘hom­bre de Estado’ miraba per­ma­nentemente a las pró­ximas generaciones, los ‘po­lí­ti­cos’ solo miraban a las si­guientes elecciones, cen­trando su labor en obtener apoyos y votos de nuevo para perpetuarse en el poder.

Durante la crisis de 1929, la llamada Gran Depresión, la secuencia seguida fue la siguiente: deterioro brutal de la economía, un crecimiento del paro aterrador, des­con­ten­to generalizado, cre­ci­mien­to de los populismos y autori­ta­ris­mos, cierre de filas de las economías más po­de­ro­sas, deterioro de la soli­da­ridad entre naciones… y ¡la guerra!, la más grande de cuantas habían conocido los tiempos: la Segunda Guerra Mundial.
 
Las guerras comienzan en las mentes de los hombres. En to­dos los casos. Y las actitudes personales derivan a mo­vi­mientos colectivos, que, en ocasiones, producen desgracias descomunales.

Aun a costa de que me tachen de utópico y ñoño, me permito recomendar a quienes lean este artículo, especialmente a quienes detentan poder, que, por el bien de todos, descartemos los egoísmos personales y las opciones interesadas por las pequeñas ventajas alcanzables. Solo así cabe esperar una opción manifiesta por la mentalidad de servicio.

Si somos capaces los humanos de, colectivamente, abandonar las mentalidades de privilegio que nos ofrecen los cargos, los puestos electos, los oportunismos, desde el más pequeño al más grande, sustituyendo el devenir por una mentalidad de servicio, razonada, razonable y solidaria, cabe esperar que se rompa la secuencia que vivió la humanidad tras la Gran Depresión; si no, estamos condenados a repetir el desastre. 



Egocentrismo


Egocentrismo y grandioso sentido de la propia valía.

El psicópata tiene una autoestima muy elevada, un gran narcisismo, un egocentrismo descomunal y una sensación omnipresente de que todo le es permitido. Es decir, se siente el “centro del universo” y cree que es un ser superior que debe regirse por sus propias normas. Se comprende que con esta percepción de sí mismo aparezca ante el observador como alguien sumamente arrogante, dominante y muy seguro en todo lo que dice. Es claro que busca poder controlar a los demás, y parece incapaz de comprender que otras personas tengan opiniones diferentes a las suyas.

En realidad, creen que sus capacidades les permitirán lograr cualquier cosa.
Falta de remordimiento o sentimiento de culpa
No experimentan ninguna preocupación por los efectos de sus actos en los demás y, en ocasiones, lo manifiestan claramente. Cuando aseguran que “lo sienten” no es más que por dar una buena imagen; sus palabras anteriores y posteriores y sus hechos suelen contradecir ese arrepentimiento. Junto a esto, encuentran todo tipo de excusas para explicar los desmanes que cometieron y, en muchas ocasiones, niegan en absoluto que ellos fueran los responsables o que tales acontecimientos que se imputan existieron en realidad.

Falta de empatía
Si mantienen lazos con algunas personas, será por puro interés, no por sentir algo profundo hacia ellas; son, en realidad, como posesiones que tienen, seres que tienen la misión de proveerles de sus necesidades sin que hayan de recibir nada a cambio.

Mentiroso y manipulador
Mentir, engañar y manipular son talentos naturales para el psicópata. Cuando se demuestra su engaño, no siente apuro alguno; simplemente cambia su historia o retuerce los hechos para que se encajen de nuevo. “El resultado es un conjunto de oraciones contradictorias y un oyente completamente confuso”
.

En buena medida, las mentiras no pretenden ningún objetivo concreto, sólo demostrar su habilidad para engañar. La gente suele creer, cuando escucha al psicópata, que éste no se da cuenta de sus mentiras y, en ocasiones duda de su estado mental.

lunes, 5 de marzo de 2018

La Riqueza Interior



He escuchado decir que una de las tragedias más grandes que pueden ocurrir en esta vida es ver morir la riqueza interior de una persona sin haberse utilizado. Sin embargo, una tragedia mucho mayor es ver, sentir, palpar, oler su riqueza interior sin que esta se libere y expanda. 

Es probable que la mayoría de las personas en este planeta nunca descubran quiénes son en realidad, mientras que otras, únicamente, desarrollarán una parte de su verdadero yo, evitando que su vida simplemente transcurra. 

Sólo unos pocos tomarán la decisión de maximizar cada fibra de su ser y pondrán en ejercicio todas sus habilidades y conocimientos, sólo unos pocos harán con su vida algo más que dejar que simplemente pase. A esto lo llamamos vivir al máximo. Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de hacerlo. 

La pregunta es: ¿lo haremos?
1. La riqueza interior es duradera. La belleza externa dura muy poco pero la riqueza interior es inagotable. Con el transcurso del tiempo los años se anidarán en tu piel, en tu cabello, en tus manos, mientras que la riqueza interna si la practicas día a día será mayor y no se destruirá, sino que será más profunda y perfecta. 
2. Dejarás atrás el pasado. Cuando tomas la decisión de ejercitar tu riqueza interior, dejarás atrás el pasado. El pasado sólo es útil si es usado como una fuerza positiva en tu vida, si te impulsa a ser mejor persona. La clave es conseguir que los recuerdos no te obsesionen ni te destruyan, sino que te fortalezcan.
3. Harás un bien a los demás. A veces tu riqueza interior te llevará hacer un bien a otros, y ello te hará doblemente feliz. Es hermoso saber que con tu riqueza interior, estás ayudando a otras personas y contribuyendo a su felicidad. 
4. Tendrás una vida más plena. El saber que estás usando toda tu riqueza interior, extendiéndote a ti mismo hacía la cúspide de tu propia vida, produce una enorme satisfacción. Tus capacidades ya no están atrapadas dentro de ti, sino que están siendo desarrolladas y transmitidas. 
5. Vivirás con dirección. Todas las personas tienen escritas en su alma las coordenadas correctas que guiarán su vida. Tu riqueza interior te orienta y te advierte de cuál es el camino que debes elegir. Si decides liberar tu riqueza interior, tu vida tendrá dirección, tendrá objetivos y metas. No serás una hoja en manos del viento.
6. Vencerás tus límites. Ser mediocre es vivir por debajo del potencial conocido y verdadero. Descubrir que eres capaz de alcanzar mucho más de lo que tú piensas, te ayudará a recuperar la fe en ti mismo, a liberar todo tu potencial escondido y en consecuencia a actuar diferente la siguiente vez. 
7. Serás coherente contigo mismo. Cada persona tiene un tesoro que vive dentro de ella. El saber qué es y ejercitarlo impedirá que muera. Si eliges practicarlo,  demostrarás que no tienes miedo a ser quién eres porque tú eres, a fin de cuentas, tu riqueza interior.