jueves, 3 de mayo de 2018

Rebelión intelectual


Intelecto

La gran rebelión pendiente es la rebelión intelectual.

Todas las revoluciones auténticas, de hecho, empiezan con una rebelión:
la Toma de la Bastilla, el Octubre Rojo, el mayo del 68. 

La mayor parte de las rebeliones empiezan con una matanza, o un asesinato, o la destrucción de edificios notables o enseres valiosos. 

Muy pronto se convierten en revoluciones sangrientas, inhumanas. A veces el baño de sangre no se produce al inicio, sino al final. Es el caso del pobre Gandhi, que vio cómo su rebelión pacífica acababa en las brutales masacres que sucedieron a la partición de la India. 

Parece evidente que la única rebelión que no provoca una Némesis horrenda es la rebelión intelectual.

Rebelarse intelectualmente no es fácil. Lo que se rebela es el intelecto, una habilidad humana usualmente atrofiada. El pensamiento humano es semejante a una caja de herramientas y el intelecto es una de esas herramientas. 

Su uso experto es el resultado de un largo aprendizaje, asociado obviamente a la lectura. Leyendo se cultiva el intelecto, aunque esto no significa que leyendo disfrutemos más de la vida. No se cultiva el intelecto para ser felices, sino para ser libres.

Luego, si acaso, somos felices porque somos libres, pero no necesariamente.

Quien busque la felicidad, de hecho, no debe cultivar el intelecto. Los simples
de espíritu suelen disfrutar de la bienaventuranza.

La libertad de espíritu no es otra cosa que la libertad intelectual.

Es una forma de libertad sin pautas ni guión previo. 

Uno se libera intelectualmente cuando se libera.

De pronto, dice no y sabe porque lo dice. No a esto, y a esto, y a esto, y a lo otro.

Cada no es, a la vez, un sí. Los que osan liberarse de este modo parecen arrogantes.

¿Cómo se atreven a decir no cuando todos dicen sí? ¿Cómo se atreven a decir sí cuando todos dicen no? La liberación intelectual es incómoda, no favorece en absoluto el trato social.

El que se libera es un Cándido volteriano que provoca pequeñas catástrofes
a su alrededor. A nadie le gusta tratar con un liberado intelectual. Suscitan un
poco de prevención, de miedo o, incluso, de repugnancia. 

El liberado intelectual es un Gregor Samsa para el común de los mortales. 

Su presencia molesta, abruma,irrita, entorpece el normal discurrir de las cosas.


Trascendencia




Filosofía
Ese cambio fundamental puede realizarse cuestionándonos en torno a nosotros y al medio en el que vivimos: a) ¿Ese objetivo vale la pena?; b) ¿Es necesario?;
c) ¿Necesito cambiar del todo?

No obstante, hay momentos en que la confusión puede abrumarnos ante estas preguntas, por lo que Krishnamurti explica que cuando uno está confundido, se debe pausar todo tipo de actividad mental; de lo contrario, sólo comenzaremos a saturar a nuestra confusión:

Observa las actividades de la mente sin intentar cambiarlas o ponerles un fin, porque en el momento en que encuentres un final, regresarás a la dualidad de ‘yo, no-yo’. Es la mente la que no está consciente de sus propias actividades que alguien más introdujo, y de las cuales nos volvemos esclavos.

De modo que para liberarnos de este abrumo y realizar una transformación fundamental, es cuestión de comprender el proceso de nuestro propio pensamiento: ¿de dónde vino?, ¿con qué está relacionado?, ¿es funcional o útil?…

Una vez que seamos conscientes de ello, menciona Krishnamurti, nos damos cuenta de que la mente es:
quien crea el problema, mi ser mental es el resultado del tiempo, de la memoria, de la noción del ‘yo’, el cual siempre estará deseando ‘más’, por inmortalidad, por continuidad, por permanencia en el aquí y en el ahora. 

Pero es la incertidumbre en nosotros mismos lo que conlleva las manifestaciones externas de la ambición personal, el deseo de ser alguien, la actitud agresiva frente a la vida.

Así que al liberar esa angustia latente, el cambio radical y fundamental se realizará desde el interior y nos conectará con una lujuria por la vida, con una viveza en los vínculos, con una trascendencia de los bienes materiales:
Para tener la plenitud interna de la vida, la cual incluye a la muerte, la mente debe liberarse de sí misma desde el conocimiento. 

El conocimiento debe cesar para darle espacio a lo desconocido y al sentido materialista de la autorrealización.


La Soberanía Semántica

Se trata de asumir la dirección y la producción revolucionaria de las ideas y se trata de impedir su separación de la práctica. 

Se trata de ejercer la responsabilidad y el derecho de esculpir, con nuestros propios cinceles, -y a nuestro gusto- conceptos para la Batalla de las Ideas. 

Se trata de liberar los caudales expresivos; se trata de la libertad de expresión inteligente y transformadora sin ataduras de clase, sin hegemonías de silencio… sin la ideología de la clase dominante. 

Se trata, pues, de organizar las agendas al calor de nuestras luchas y no al servicio del temario depredador con que las oligarquías nos humillan y nos anestesian.  No se trata de hablar  -sólo- de lo que se “nos da la gana” sino de ordenar ideas sobre lo que se necesita. Resolver los problemas de la humanidad comenzando por casa.

Mientras las cabezas estén infestadas con las baratijas intelectuales que implantan los poderes burgueses en las cabezas de los pueblos, disfrazados de “gustos”, “tradiciones”, “noticieros” o “temas de actualidad”, reinará un sistema de presión económico-política inyectada con incertidumbres, chantajes y trastadas para la desinformación y la manipulación de la realidad. Si hubiese Soberanía Semántica se expresaría en confianza plena sobre las luchas de los trabajadores y no en confianza por el individualismo ni las payasadas de los “buenos muchachos” burgueses.

Sin Soberanía Semántica nos manosean el espíritu y nos lo prostituyen. Lo someten una depauperación de pensamiento y acción donde nos hacen irreconocibles y nos hacen ajenos a nuestras propias identidades. 

El enemigo inocula sus idearios, su erudición, sus saberes y sus valores en nosotros para que creamos que son superiores, mejores y absolutos y, con ello, destruirnos nuestras agendas de combate. 

No esperemos misericordia y menos de las agendas impuestas para anular nuestro pensar libre y obligarnos a hablar y actuar exactamente como a ellos les place, les conviene y les enriquece. Al margen de los acuerdos o desacuerdos que se pueda tener con una u otra semántica revolucionaria no hay impedimento para que reconozcamos la urgencia de la emancipación semántica al calor de la lucha y esa es la clave.

En la industria de los “lavaderos de cerebros” destacan los fanatismos consumistas encadenados a las leyes del mercado burgués. Por eso importa conocer el calibre de las aberraciones de la moral burguesa que norma la calidad del pensamiento por el monto de lo que se paga. Nos lavan el cerebro no para el “libre pensamiento” sino para liberarse ellos de que pensemos libremente. 

Sometida la semántica luego de someter a la economía y a la política, caminamos al abismo de la peor crisis de miseria de pensamiento y despojo intelectual que hubiésemos imaginado… ellos quieren apagar el cerebro de los pueblos, que quede bien lavado y nos dispongamos a comprar y comprar todo lo que acumula en sus bodegas la crisis de sobreproducción que nos asfixiará hasta la eternidad si nos quedamos quietos.



La Dignidad De La Discrepancia

Filosofía
La  Dignidad De La Discrepancia
Giovanni Pico, nacido en Mirandola, cerca de Ferrara en 1463, fue uno de los filósofos más importantes del Renacimiento europeo y lo que hoy llamaríamos un niño prodigio. A los catorce años, mientras estudiaba en la Universidad de Bolonia publicó su primer libro. Luego, con objeto de leer los más importantes libros del conocimiento tradicional (Biblia, Corán, Cábala, Platón, etc.), aprendió, además de latín, griego, árabe, hebreo y caldeo. Su formación filosófica se completó con retórica y lógica matemáticas.

Su obra clave, escrita a los veinticuatro años, fueron las “Conclusiones philosophicae, cabalisticae et theologicae”, también conocidas como “Las 900 tesis”, o proposiciones recogidas de las más diferentes fuentes culturales, tanto de filósofos y teólogos latinos como árabes, hebreos, caldeos, pitagóricos, platónicos, aristotélicos, e incluso esotéricos, como Hermes Trimegisto.

Tras ser perseguido, condenado por herejía y absuelto se retiró a Florencia, donde murió joven, a los treinta y un años, en circunstancias misteriosas, cuando entraba Carlos VIII de Francia reivindicando su derecho a la corona de Nápoles.

Pico es uno de los más importantes defensores del sincretismo y del estudio comparativo de distintas tradiciones culturales. Se propuso llegar a un acuerdo entre las distintas religiones para llegar a una “paz filosófica”.

Las mencionadas 900 tesis iban precedidas de una introducción, conocida como “Discurso sobre la dignidad del hombre”, en donde se defiende el derecho a la discrepancia, el respeto a las creencias de los demás y el ideal de enriquecimiento de la vida a partir de los diferentes puntos de vista.

En este discurso cuenta cómo, cuando Dios formó al hombre, y puesto que no encontraba ningún modelo para hacerlo, le dio la libertad para que este tuviera la forma y función que deseara. Dice así:

“La naturaleza de las demás criaturas, la he dado de acuerdo a mi deseo. Pero tú no tendrás límites. Tú definirás tus propias limitantes, de acuerdo a tu libre albedrío. Te colocaré en el centro del universo, de manera que te sea más fácil dominar tus alrededores. No te he hecho ni mortal, ni inmortal. Ni de la tierra, ni del cielo. De tal manera, que tú podrás transformarte a ti mismo, en lo que desees.

Podrás descender a la forma más baja de existencia, como si fueras una bestia. 
O podrás, en cambio, renacer más allá del juicio de tu propia alma, entre los más altos espíritus, aquellos que son divinos”.


Transcurridos algo más de quinientos años de su muerte, siguen siendo sus enseñanzas tan vigentes e importantes como en su época. 

Otro nuevo Renacimiento, otro nuevo Humanismo son necesarios.


La Innovación

Innovar es estar vivo; innovar, también es aprender, y aún más, aprender a aprender;

Innovar es tener método, si puede ser propio, pero no importa que sea ajeno, si nos funciona; innovar es cercanía, proximidad, atención….;

Innovar es vivir el presente, el aquí y ahora, del presente hacia un futuro previsible, o no tanto, pero mirando hacia lo que queda por vivir;

Innovar es vivir la complejidad, llegar a las interrelaciones, comprenderlas, darles un sentido y trabajar con ellas; innovar es conocimiento para cada uno y para todos;
Innovar es estar preparados para lo bueno y también para aquello no tan bueno, y por tanto, anticiparse, planificar, adelantarse al no y dialogar con él;

Innovar remite a algo dinámico; innovar es grupo, es respeto, es positividad, es pensar en los otros, es pensar que los demás nos salvan;

Innovar es aprender de la acción misma, de nuestra vida;

Innovar es encontrar métodos alternativos; innovar es satisfacción y al tiempo, perfeccionismo, siempre queda algo por aprender, nunca hemos llegado; innovar es saber vivir y aprender del error;

Innovar es no perder el sentido global, pero saber que es más operativo y satisfactorio moverse en lo local; innovar es cooperar, conocerse a uno mismo para conocer mejor a los otros;

Innovar es saber recordar, tener memoria de lo que es del hoy y del futuro inmediato, y encontrar en los maestros la placidez de lo ya aprendido y que tantas veces olvidamos;

Innovar es buscarte la vida, emprender, atreverte; innovar es ser profesor y ser alumno, y hasta ser institución, es decir, ver las cosas desde ángulos diferentes;
Innovar es trabajar con tu día a día; innovar es puntualidad; innovar es imitar, aprender a imitar, y a repetir;

Innovar es superar puntualmente nuestros miedos, incluido el ya famoso “miedo a la libertad”;

Innovar es salir de la timidez;

Innovar es participar en la creación de conocimiento, si puede ser práctico y aplicado, mejor;

Innovar es saber por dónde empezar y por donde seguir;

Innovar es tener muy presente la experiencia, nuestra experiencia y todas las que podamos contemplar;

Innovar es reflexionar sobre lo que es aprender y enseñar; innovar es action-research, acción-investigación;

Innovar es estar informado de lo que interesa y lo que no; innovar es saber encontrar la “píldora” para romper el hielo;

Innovar es dejarnos llevar por la rosa de los vientos; innovar es divertirse;

Innovar es sentir nuestras necesidades, y también las de otros; innovar es pasar al mundo de la práctica;

Innovar es no perder nunca el sentido común; …………………….


La cuestión está en aceptar que la vida es, como gustan de decir los orientales, como un río. Y los ríos no paran, sino que fluyen en su viaje hacia los mares, donde los mares siguen viviendo merced también a esas aguas dulces. 

Si la vida fluye, nosotros no podemos quedar parados, sino acompañarla, adelantarla si es posible, comprenderla un poco antes de que su fluir nos rebase, y para ello, innovar es saber conocer, “ver” y adelantarse, atreviéndose a modificar sustentablemente el curso del río.

Dar Lo Mejor De Sí


En los negocios, como en la vida, a veces las cosas no salen como estaban previstas. Uno piensa, crea, ejecuta, apuesta y el resultado puede ser el esperado o no. En ese proceso por crear, desde un negocio hasta relaciones personales, las personas depositan expectativas, sueños y muchas veces ilusiones. Es probable que en ese proceso cada uno dé todo de sí, intente entregar todo lo que esté a su alcance y puede que, incluso en ese escenario, no sea suficiente.

Cuando nuestras acciones no dependen únicamente de nosotros, sino también de otros, estos procesos tienden a ser tan complejos que a veces solo la perspectiva y el tiempo permiten comprenderlos. 

Cuando uno quería realmente algo es importante saber que se jugó todo por conseguirlo, tal vez es la única manera de apoyar la cabeza en la almohada con la tranquilidad suficiente de saber que hizo el intento.

Tanto en la vida como en los negocios hay un sinfín de variables que son imposibles de controlar y de manejar. Hay escenarios, sentimientos y expectativas que no necesariamente se corresponden con los nuestros. 

Si se da esa coincidencia muchas veces se consigue el éxito, pero muchas otras no, a pesar de que pensemos que todo estaba dado para que fuera de una manera, y nos frustramos o desilusionamos. 

En ese proceso negamos y buscamos torcer la historia, nos aferramos a nuestros principios, pero, sobre todo, a nuestra ilusión. El tiempo permite ver que a veces la ilusión era producto de nuestro sentir, de nuestro percibir y en esos matices tal vez habíamos obviado detalles que tiempo atrás podrían haber aclarado todo,

Cuando es, es, pero cuando no es, no es. Luego del intento, a veces es difícil soltar, dar vuelta la página, seguir adelante, pero una vez más el tiempo enseña que todo pasa por algo y que si uno tiene la capacidad de aprender de cada hecho, tal vez nada fue en vano.

Saber aceptar que no todo es como esperábamos nos permite superar los malos momentos, pero, sobre todo, nos permite aprender de lo vivido. 

Soltar nos permite continuar, valorar lo que hicimos y si no se dio, al menos lo intentamos. Aprender de lo vivido, no arrepentirse de haberlo intentado y siempre ver lo bueno sobre lo malo permite mirar hacia adelante con otro aliento. Porque nada asegura que en el futuro todo vaya a salir bien, pero sí que uno va a tener la tranquilidad de que el miedo a que algo salga mal jamás lo va a paralizar.

Todo pasa por algo, es cuestión de entender por qué pasó y aprender para el futuro. De ese modo no existe el fracaso, todo es aprendizaje.


La Prisión Del Tiempo


Filosofía
La Prisión Del Tiempo
En el agite de la vida "moderna", el hombre no distingue entre lo urgente y lo importante; quiere hacerlo todo rápido, ya, inmediatamente, ignorando que el auténtico tiempo de la rapidez no es el tiempo de los "afanes", las tensiones, la premura, la ansiedad, o el tiempo del llamado fast track (del camino veloz, rápido), propio de nuestro sistema productor de mercancías; sino "la rapidez (que no desconoce a la dilación), concebida como relación entre velocidad física y velocidad mental, y que involucra conceptos como movimiento, brevedad, tiempo, sucesión rápida de hechos, discurrir, razonamiento, rapidez y concisión de estilo y de pensamiento como agilidad, movilidad y desenvoltura, tal como lo plantea el escritor Ítalo Calvino".

Erich Fromm, desde su cosmovisión psicoanalítica, señala que en la sociedad industrial, el tiempo es el gobernante supremo. "El actual modo de producción exige que cada acto esté exactamente "programado", y no sólo en la banda de transmisión de la línea de ensamble sinfín sino que, en un sentido menos burdo, la mayor parte de nuestras actividades es gobernada por el tiempo. Además, éste no sólo es tiempo, sino que "el tiempo es dinero".

La máquina debe utilizarse al máximo; por ello la máquina le impone su ritmo al obrero.

Por medio de la máquina, el tiempo se volvió nuestro gobernante. Sólo en nuestras horas libres parece que tenemos cierta oportunidad de elegir. 

Sin embargo, generalmente organizamos nuestros ocios como programamos nuestro trabajo, o nos rebelamos contra la tiranía del tiempo siendo absolutamente perezosos. 

Al no hacer nada, excepto desobedecer las demandas del tiempo, tenemos la ilusión de que somos libres, cuando estamos, de hecho, sólo en libertad bajo palabra fuera de la prisión del tiempo"

Para salir de la "prisión del tiempo" se necesita conocer el tiempo, saber qué es; cuál es nuestro deber: "¿A qué vine al mundo?, ¿cuál es mi misión?, ¿cuál es mi objetivo en esta vida?". ¡Conocerse a sí mismo! "Sócrates pensaba que sin filosofía, el hombre y la ciudad no pueden llegar a conocerse a sí mismos y mucho menos a realizarse como debieran.

Por eso, la filosofía es necesaria". ¿Cómo conocerse a sí mismo? 

Ese conocimiento nos lo aporta el saber filosófico, el filosofar. 

"En la naturaleza todo está pensado, todo tiene una función. El ser humano cuando camina deja su huella. De lo único que somos dueños es de nuestro presente; no nos pertenece el pasado ni el futuro, ¡sólo el ahora!; cada instante presente es una realidad. ¡Quien descubre que el tiempo es su único presente, podrá salir de la cárcel del tiempo!".

En este "agite" se diluye la dimensión personal de interioridad, de donde brotan valores "como el silencio, el retiro, la reflexión, la intimidad, la vocación, que hoy han pasado a un segundo lugar en el marco de nuestras ciudades grises.

Nuestra era se caracteriza mucho más por la inmediatez, por el manejo avaro del tiempo como sinónimo de producción efectiva, por el ruido de las ciudades, por la estridencia de la música, por el tener. Georg Simmel, citado por Danilo Cruz Vélez, señala que "el fundamento sicológico del predominio de lo meramente intelectual en el habitante de la gran ciudad es la "intensificación de la vida nerviosa", causa de su desarraigado, con lo cual alude a un rasgo característico de su vida anímica: en ella, el curso de las impresiones oriundas del mundo exterior es inesperado, abrupto, atropellado y siempre cambiante, y produce por ello una aglomeración desordenada de imágenes que impide el establecimiento de relaciones firmes, claras y estables con la realidad".


Los Excesos Humanos


La soberbia es un exceso de estimación propia (pero si es excesiva muy probablemente es compensatoria, por lo tanto es falsa). 

La soberbia hace que uno sea su propio dios, su propia ley, su propio juez y su propia moral. Produce envanecimiento, engreimiento y la devaluación de los otros. La soberbia es la causa principal de la mayor parte de las dificultades humanas y el principal obstáculo para el verdadero crecimiento. Ésta es resultado de la perspectiva perfeccionista, porque de ella proviene el autorrechazo que yace bajo esta fachada de seguridad.

Contraria a la soberbia está la humildad, como “sentido de realidad”, que se puede definir como “reconocer nuestro justo valor”.  Implica valorar nuestro ser, es decir, apreciar el valor de ser, y no vanagloriarnos por nuestros logros, como tampoco devaluarnos por nuestros fracasos. 

Para Santa Teresa la humildad es “la verdad”. La persona que dice la verdad es veraz, y para ser veraz es necesario ser auténtico, honesto con uno mismo y con los demás. Por lo tanto ser humilde es admitir mis defectos y limitaciones, así como mis cualidades, con sinceridad, honradez, con rectitud y con integridad ante mí mismo y ante los demás. Renunciar a la aspiración de perfección, es encaminarnos a la virtud de la humildad. Al aceptar sus límites, al aceptarse imperfecto, no queda otro remedio que desarrollar la humildad.

La indigencia nos ayuda a encarnar virtudes como: humildad, compasión, caridad, fortaleza, fe y valentía. La humildad eleva al ser humano:” sólo el hombre grande se puede hacer pequeño”. Resulta muy difícil alejarnos de la soberbia y encarnar la humildad. Pero ¿cómo se puede encarnar humildad, cuando “La cultura se vuelve propulsora rígida del concepto del no límite, con su antropología, su psicología, sus objetivos de educación y sus terapias que lo invitan a la excelencia con una ética y espiritualidad en función de la perfección“? 

Ésta contradicción de la Cultura con su propia naturaleza, sólo logra enfermar al ser humano.

El Mito Ética Y Política

En ética y en política todos los avances pueden perderse rápidamente, en un abrir y cerrar de ojos, casi sin que nadie se aperciba de ello. Por lo tanto, estamos de acuerdo con Mongardini en que “mientras que en ciencia y en tecnología el avance acumulativo humano no sólo es posible sino que también real (es un hecho), en ética y en política es, en buena medida, un mito”.
Tzvetan Todorov 

En el epílogo Todorov identifica tres posibles amenazas que parecen confirmarse a medida que nos adentramos en este nuevo siglo.

La primera es el populismo, el nacionalismo (nosotros matizaríamos: nacionalismo excluyente), la política de la identidad excesiva, que reacciona contra —todo aspecto de— la globalización, contra la Unión Europea o contra el laicismo, crispándose sobre los valores identitarios o religiosos.

La segunda es la deriva moralizante, o la tentación del bien, donde la política imperial se pretende un medio para imponer el bien en el mundo entero; identifica un eje del mal, se autoproclaman los jefes de la misión y por fin el bien se impone por doquier.

La tercera amenaza es la deriva instrumental, que simplemente estriba en que los países democráticos olvidan los fines para centrarse en los medios.

El mejor ejemplo de eso es la atención exclusiva a la economía, al éxito, cuando la economía es sólo un medio para mejorar la vida de las sociedades
.

Estos tres problemas que enumera Todorov componen la perversión política que, sin duda, amenaza al siglo XXI, “ya que la multiplicidad de los procesos sociales, su aceleración y la diferenciación de los centros de poder social no permiten ni una visión unitaria ni la posibilidad de definir una dirección política de gobierno”.

miércoles, 2 de mayo de 2018

La Férrea Voluntad

Los griegos, hace muchos siglos, calificaron a la voluntad como una de las facultades clave para la humanidad. La voluntad nos permite ejecutar fielmente una decisión tomada en nuestro interior. Y nos abre el campo de la acción, campo que es de tremenda importancia para la vida diaria.

Hay gente que se hace muy buenos propósitos. Pero no tiene voluntad para llevarlos a cabo. Hay otros que tienen miles de ideas, pero carecen de la voluntad suficiente para materializarlas. Los hay que sueñan y nunca hacen nada, sólo idean, vislumbran, planean. Pero, bien lo dice el refrán: "Del dicho al hecho, hay mucho trecho".

Gracias a la voluntad, todo es posible. La aplicamos a un presentimiento y nace un proyecto. La aplicamos al proyecto y resulta una realidad. Ella es la fuerza generadora de lo memorable del hombre. Voluntad de vivir, voluntad, de hacer reales las cosas que deseamos.

Qué formidable es recordar a aquel muchacho emprendedor, a aquella linda muchacha, quienes, de estudiantes sencillos, comunes y corrientes o de empleados sin mayor importancia, nacieron a una vida independiente, feliz, llena de esfuerzos y satisfacciones. Mediante la voluntad, naturalmente.

Misteriosa fuerza que se engendra en nuestro psiquismo, la voluntad es una chispa, un deseo de hacer, una carga insólita que nos inclina a buscar aquello que deseamos ver frente a nosotros. Y en alto porcentaje, altísimo, quienes desean algo y ponen su parte de voluntad para encontrarlo, se salen con lo suyo.

Mediante la voluntad hallamos el camino que nos resuelve necesidades y ensueños. Voluntariamente nos entregamos a una rutina de trabajo para merecer una gratificación y voluntariamente repetimos una y otra vez algo que nos interesa, hasta que queda como lo deseamos. Esa inocente voluntad es la que vale: "Un gran talento está hecho de un diez por ciento de sapiencia y un noventa por ciento de insistencia".

Tengamos la extraña voluntad de cumplir con el deber diario y nos sorprenderemos como se fortalece para más amplios deberes. Quien no es grande en lo pequeño, difícilmente lo será en lo grande. Tengamos la extraña voluntad de hacer, día a día, algo más por nosotros mismo y por el prójimo. Necesitamos esa voluntad férrea.

Y obtendremos extraños e increíbles resultados.

El Ser Confiable


La confiabilidad es el principio que es la base del carácter, igualmente la base de las relaciones humanas y por ende del capital social.  Puede resumirse en ser previsible, como el sol que sale todos los días a la misma hora, ser confiable como un puente que sostiene una relación y permite la comunicación de las personas, ser constante como el tiempo.

La confianza es algo que se gana, que se demuestra con hechos, que hay que luchar todos los días, pero al mismo tiempo muy fácil de perder.

Las personas, las familias, los negocios la sociedad se construyen a partir de la confianza. Cada uno de nosotros

Las personas confiables se caracterizan por ser integras; es decir de una sola cara, honestas; es decir no mienten, cumplidas; es decir cumplen sus promesas, y leales es decir con constantes.

La confiabilidad nos permite construir en cada uno la valía en nosotros mismos, para llegar a ser personas de valor.

La confiabilidad es el comienzo de todo.

Conozco a una persona muy brillante, es muy bueno en lo que hace, pero tiene un gran problema, “no es confiable”, siempre que lo veo me dice; “Porque no me ayuda”, “Confíe en mi” y siempre me queda mal. Es muy complicado hacer algo con esta persona, debido a su falta de constancia, a que no cumple su palabra. No es una persona confiable.


Debemos aprender a ser confiables y ganarnos la confianza de los demás en cada momento de nuestras vidas.

Nuestros Pasos


Lentos, rápidos, pesados, suaves, torcidos, derechos… y algunos son tan marcados que la huella es profunda y aunque pasen lluvia o viento, de lugares lejanos no puede borrarse.

En ocasiones, cuando corremos, llevamos música y sólo escuchamos esa canción de fondo que suena, preparada de manera concienzuda para los momentos más difíciles. Música que a veces te aísla de todo lo que estás sintiendo, pero ¿qué ocurre cuando la música cesa? Cuando solo escuchas el sonido del aire, el palpitar del corazón y cómo tus pies avanzan. Buscan la posición perfecta o adecuada para pisar…

Empiezas a tomar conciencia del cuerpo, de tus músculos y si cierras los ojos por un segundo,  todo comienza a tener olores, que se impregnan en la ropa, en tu piel. Sientes la humedad de la naturaleza o la calidez del sol y el cuerpo deja paso a la mente, para que viaje a ese lugar al que sólo puedes ir tú.

Las fantasías más insólitas vives, los sueños más deseados vuelven y, de nuevo, recuperas a ese niño que a veces perdemos. Dejamos que la vida adulta que nos imponemos nos sature: evitamos los charcos y nos colocamos protección total para no quemarnos.

Planchamos nuestros pelos, usamos zapatillas ultra modernas, queremos las mejores tecnologías y aun así, la sonrisa no llega a nacer de dentro; sin embargo, en mitad de la naturaleza, donde no existe nada más que tú y ese paisaje hermoso que grita, te sorprendes a ti mismo sonriendo sin saber por qué, con la cara empapada de sudor, con la ropa llena de barro, con el alma mucho más limpia y una voz que te recuerda….“somos nuestros pasos”.

Tú decides como quieres pisar.


Dejar De Andar A Tientas


No siempre es fácil enfrentar los errores cometidos y buscar la manera de corregirlos, porque para poder hacerlo es necesario aceptarlos primero y eso a todos nos cuesta muchísimo.

Sin embargo, no hay nada peor en la vida que insistir en algo cuando a toda luz se puede ver que es inconveniente, absurdo, iluso, imposible o absolutamente errado.

Pero es mucho más grave aún querer convencerse y convencer a los demás de que todo está bien y marcha sobre ruedas, porque el poderoso ego que todos cargamos a cuestas, nos impide aceptar que nos equivocamos del medio a la mitad. 

Se diría que incluso nos lleva a perder la noción de lo que sucede, que una venda invisible cubre nuestros ojos, que escuchamos solo lo que suena conveniente y que la incapacidad de aceptar nuestros equívocos nos lleva a una especie de marasmo que nos inmoviliza física y moralmente.


¿Cómo corregirlo? Hay que asumir las equivocaciones, aceptar que no somos infalibles pero que sí estamos en capacidad de cambiar las cosas cuando así lo decidimos.

La Intrepidez

Ser intrépido es algo que los niños tienen en su espíritu curioso.
Si somos intrépidos, nos atrevemos a enfrentarnos a los riesgos y los peligros más fácilmente. En la sociedad de hoy, hay muy pocos peligros verdaderos para el ser humano, y dichos peligros verdaderos deberían ser evitados a toda costa (como el peligro de muerte).
Sin embargo, hay otro tipo de “peligros” o “riesgos” que podemos afrontar, y principalmente los encontramos en el ámbito laboral o empresarial.
Gestionar el dinero es riesgoso, pero también lo es conducir un automóvil. Las personas no actúan por temor al fracaso y porque se dejan influenciar por la magnitud percibida de los riesgos involucrados.

Si tienes el valor de la intrepidez, actuarás a pesar de dichos obstáculos, y lograrás el éxito más fácilmente en tu vida.

Sobrevivencia


La rutina diaria y las luchas que el ser humano lleva a cabo por sobrevivir en esta sociedad del siglo XXI constituyen sin duda el punto central de nuestra existencia, y a lo que dedicamos principalmente la mayor parte de nuestro tiempo y donde empleamos más energía personal.

del hombre moderno. Calibrar las mismas y poder disponer de tiempo, por un lado, para dedicarnos a otras cuestiones que nos importan, y emplear los recursos adecuados para cada cosa es una cuestión difícil de conseguir y en ello estriba una buena parte de la felicidad y satisfacción personal que deseamos, aspiramos o añoramos.

 La vorágine de la sociedad moderna, que todo lo envuelve con sus prisas y sus objetivos inmediatos, nos dificulta la reflexión oportuna y a veces nos impide sentarnos en el camino para dilucidar si nuestra vida discurre por los derroteros que íntimamente queremos de verdad.

 Por otro lado, la sociedad de consumo brutal en la que nos relacionamos, impone unas servidumbres y ataduras que pocos son capaces de detectar y evitar. El hombre se convierte así en un objeto de consumo, dejando de ser un ciudadano socialmente responsable y consecuente con sus principios.

Este sistema de egoísmo embrutecedor donde para obtener reconocimiento social es preciso “tener” en vez de “ser”, esclaviza al hombre a centrar su existencia en acaparar bienes y prebendas materiales que, lejos de otorgarle felicidad y paz interior, le convierte en un candidato a la infelicidad, proclive al desequilibrio emocional y racional cuando sus perspectivas no se alcanzan y degeneran en frustración personal.

 A veces, y en muchos casos, esta frustración deriva en enfermedades mentales que comienzan por estados depresivos, convirtiéndose en esquizofrenias y neurosis varias (ansiedad, estrés, etc.) de las que apenas nos percatamos hasta que ya están patológicamente instaladas en nuestro interior.

 La búsqueda de la felicidad en las cosas externas y no en la paz y el equilibrio interior está conformando una sociedad más egoísta y más enferma, con lo que ello comporta en cuanto a las actitudes de las propias personas, que no reparan en el daño que puedan infringir a otros con tal de alcanzar sus objetivos materiales inmediatos.

 “La felicidad es íntima, no exterior; y por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”.
Henry Van Dyke


El Trabajo Dignifica


La dignidad del trabajo humano radica en que éste es realizado por una persona, que está llamada a realizarse en él. Ya que además de ser el medio legítimo de su manutención y la de su familia, debe ser el medio de desarrollo integral de la persona. 

No se llega al recto concepto del trabajo si no se tiene un recto concepto del hombre. Las personas no son cosas que se pueden simplemente utilizar y tirar.
Los bienes del mundo pertenecen a toda la familia humana. Normalmente una persona necesita trabajar en orden a tener una necesaria participación de los bienes. De aquí que cada persona puede comprender el trabajo, su propio trabajo, como una aportación al bien común.

El trabajo es fuente de derechos y obligaciones. Los derechos deben ser respetados y promovidos. Las obligaciones deben ser cumplidas con espíritu de responsabilidad y autoexigencia. Trabajar responsablemente no es un castigo, es la oportunidad de mejorar, de contribuir a la comunidad a la que pertenecemos y de cumplir con nuestra vocación.

Los pobres son, en muchos casos, el resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano, ya sea por la falta o por el abuso en las condiciones del mismo. Las consecuencias económicas y sociales del desempleo son graves. 

Las repercusiones para la familia y la persona son incalculables. La tasa de desempleo en el sector juvenil es tres veces mayor a la de los adultos y cada vez más jóvenes se ocupan en la informalidad o se vinculan al crimen organizado, situación que no puede dejarse de lado si pretendemos ser un país más competitivo.

Más allá de análisis económicos y técnicos debemos reconocer en cada persona y familia que sufren por la falta de empleo digno a un prójimo que sufre una de las calamidades más grandes: no poder llevar a casa lo necesario para vivir dignamente.



Derecho Y Justicia


Siempre el Derecho tiene que ser un vehículo para que se puedan encauzar las aspiraciones sociales. De manera que si el Derecho, en este caso, se interpretara como un conjunto normativo que sirviera de muro de contención a la aspiración social a la paz, pues se volvería un obstáculo. 

En ese sentido, lo que hay es que interpretar las normas jurídicas de manera tal que se pueda asegurar el mandato constitucional conforme al cual la paz es un derecho y un deber de todos los colombianos. En ese contexto es que hay que entender las recomendaciones del doctor Bustos.

Igual hay que tener en cuenta que a la Constitución ya está incorporado el Marco Jurídico para la Paz, que no es solo norma legal, es constitucional y que tendrá que desarrollarse por ley estatutaria.

Dentro de estas conversaciones pueden pactarse mecanismos transitorios, como lo puede ser la misma justicia transicional, que no va a ser permanente. Y en ella el único mecanismo de pena para algunos delitos no es la privativa de la libertad, hay otras.


Finalmente, en esto también hay que tener en cuenta el carácter político de muchos delitos y su conexidad con delitos comunes. Estos últimos tienen diferente tratamiento según tengan relación o no con los delitos políticos.

Hagamos Nuestra Parte


Si nuestros sueños se hicieran realidad... ¿Cómo sería nuestra vida en la actualidad?

En el fondo del corazón, todos soñamos, todos creemos que tenemos un don, que podemos ofrecer algo especial, que podemos amar de una manera única, que podemos comunicarnos y entendernos con los demás de un modo muy singular, que podemos mejorar este mundo.

Entonces... Sigamos confiados y poniendo todo para lograr lo que queremos en la vida.

Mantengamos vivas las aspiraciones y no dejemos todo en manos del destino.

“Hagamos nuestra parte del trabajo construyendo sobre los sueños, avanzando sobre las aspiraciones, sabiendo que los logros necesitan de mucho esfuerzo, de coraje, de tiempo, de aciertos y errores, de tristezas, de alegrías y esencialmente de la fe, que es ese llamado interior que te sacude y te levanta cuando bajo cualquier excusa comienzas a renunciar”.

Jhony Cachique Torres

Sociología Y Derecho


El Derecho ocupa un lugar de preeminencia en nuestras actuales sociedades industriales.

Cualquiera de las teorías sociológicas preocupadas por escudriñar en las entrañas de nuestros grupos, y en la evolución que han sufrido desde el alumbramiento de la modernidad tras las dos grandes revoluciones, industrial y francesa, reconoce el lugar de privilegio que el sistema jurídico ocupa como causa, si no suficiente, casi necesaria y, al menos, muy representativa, de lo acaecido hasta el momento.

No en vano, los padres fundadores de la sociología, en sus tres configuraciones más sobresalientes, DURKHEIM, WEBER y MARX se ocuparon con hondura y prolijidad de la materia jurídica como rasgo definitorio y caracterizador de la emergencia de las sociedades contemporáneas.


Ciertamente, tras esta admisión, las diferencias comienzan a enseñorearse del discurso científico, pero, hasta ese punto, la unanimidad, tan extraña en otros aspectos, es claramente constatable.

martes, 1 de mayo de 2018

Generadores De Cultura

El hombre es un "animal generador de cultura" con capacidad de pensar y estrategias para aprender ante situaciones nuevas que van más allá de su registro genético y el animal que ha recibido el "don de amar y ser amado".

Pero, sobre todo, el hombre es el "animal que se interroga", un interrogante que camina por la vida. El hombre es una pregunta que brota en cualquier momento existencial y surge el tan inquietante ¿por qué?: ¿por qué existe el mal? ¿Por qué estoy aquí en el mundo? ¿Qué hay más allá de la muerte? ¿Por qué existe el ser y no la nada? ¿Qué es el ser humano? ¿De dónde venimos? ¿A dónde voy? ¿Dónde alcanzar la auténtica felicidad...?

Lo importante debe ser suscitar preguntas últimas e interrogantes profundos, que ayuden a superar posturas superficiales, pragmáticas y evasivas. Séneca afirmaba que "no puedo decirte quiénes me irritan más, si los que quieren que no sepamos nada o los que ni siquiera nos dejan ignorar", y bien sabemos por experiencia propia que la vida posee ciertas incógnitas que ni el estudio ni el razonamiento, ni la experimentación ni las más grandes sabidurías humanas pueden desvelar. Y el ser humano tiene derecho a que nadie, en nombre de ningún poder ni autoridad científica, quiere desvelárselo.

Hoy, en nuestra sociedad, donde los valores de moda son el consumo, la insolidaridad, el hedonismo, la competencia más atroz, el materialismo, la adoración del cuerpo... parece que se arrinconan los grandes interrogantes vitales como absurdos y poco eficaces para la preparación técnico-profesional de los ciudadanos, pero ella misma abre la ventana para que busquen "sustitutos enfermos" que amenazan la misma estabilidad social y humana de la vida, porque los hombres que se niegan a ver más allá de las apariencias y se niegan a las creencias y a los mismos sueños atentan contra la misma dignidad del ser humano, que siempre ha soñado más allá de su propia pequeñez y ha mirado más allá de lo que simplemente palpa y toca. 

A fin de cuentas, solamente las preguntas existenciales, que enlazan con la búsqueda de sentido global último a la vida, son las que nos harán más humanos y más sedientos de perfección.


Vivir En Democracia


La libertad, la igualdad frente a la ley, la fraternidad y la búsqueda individual de la felicidad propia, la justicia y la solidaridad requirieron para alcanzarlas de luchas sangrientas, de confrontaciones armadas, de grandes construcciones políticas e ideológicas. Fue un paso extraordinario hacia la dignidad y el respeto del hombre.

El despotismo, el totalitarismo, el autoritarismo, los gobiernos de fuerza han dejado a lo largo de la historia de la humanidad un rastro de sangre y de injusticia. Muchas veces hemos escuchado que una dictadura buena es lo que necesita tal o cual país. Ese concepto está totalmente equivocado. Nadie necesita que lo manden de manera irracional para poder progresar. 

Los seres humanos racionales, conduciendo personas en un sistema de frenos y contrapesos con objetivos claros, son incalculablemente más positivos como gobernantes que los “comandantes” o los “generales” o los monarcas o los dictadores que ordenan exclusivamente sus voluntades.

El despotismo se transformó de monarquía en dictadura, de un régimen de persona en uno de partido único. Ambos renegaron de la democracia y de la soberanía del elector. En la monarquía el soberano era el rey, en el moderno despotismo el partido único, o un “comandante”, o “general” son los depositarios de toda soberanía y decisión. En la monarquía todo era del rey, en el despotismo moderno todo es del estado o sus instituciones. En el despotismo totalitario el individuo carece de soberanía y existe en función del estado.

El despotismo no es un asunto acabado y muchos lo exaltan como “la solución popular”. El despotismo es despotismo no importa el nombre que adopte, la bandera o los colores que luzca. El despotismo será siempre despotismo aunque lo niegue. El despotismo moderno lo es por sus objetivos, por sus propósitos, por las herramientas empleadas, por la supresión de toda libertad política, y de la propiedad de los medios de producción individuales así como de la libertad de pensar y de comunicar dicho pensamiento libremente.

El totalitarismo que ejerce una feroz dictadura de clase, que organiza un partido único para controlar la sociedad, que expropia o cierra los medios de comunicación colectiva incluyendo las redes sociales, la televisión y la radio internacionales es una nueva versión del despotismo, pero sigue siendo despotismo.

El despotismo de nuevo nombre y cara busca acabar la propiedad de las personas y los valores de libertad, igualdad frente a la ley, de justicia y solidaridad, democracia efectiva y movilidad social anteponiendo al estado y al liderazgo de su partido único al ser humano. El despotismo moderno no busca equilibrio social sino imponer sus conceptos y es tan despotismo como el de los siglo XVIII y XIX.


El ser humano está en pos de la libertad y de la búsqueda de la felicidad a cómo entiende la felicidad cada uno. El ser humano busca su beneficio y su realización. El estado que forja una red de seguridad social, que es árbitro y dicta leyes que procuran el equilibrio de las fuerzas y de los hombres es el camino que sigue la mayor parte de la humanidad a pesar de todos los traspiés sufridos y las dificultades vividas.

Nuestro deber ciudadano como hombres y mujeres libres es rechazar el despotismo totalitario no importa su cara, nombre, bandera u origen.

La Cultura De La Paz

La evolución de la humanidad está llena de guerras y conflictos y realmente no se puede explicar sin ellos.

Muchísimas veces nuestra alternativa personal para resolver un conflicto es la violencia y la imposición. Durante el proceso de la historia y en la vida cotidiana vemos continuamente que cuando un poder o alguien se impone a otro mediante la fuerza, este poder está predispuesto a que se vuelva a perder por el mismo sistema, por la fuerza.

Se acepta que la fuerza es el recurso , último o habitual cuando está interiorizado como parte de la cultura propia y de nuestra forma de hacer para obtener la razón. De esta forma se continúa dando ejemplo para perpetuar el mismo mecanismo de resolución de conflictos, la fuerza, y se está construyendo una sociedad violenta y en permanente amenaza, siempre en nombre de la razón y la verdad. Y cada vez que hay una imposición por la fuerza se dan muchos pasos hacia atrás en el progreso social, si no es que se destruye totalmente lo conseguido hasta ese momento.

Pero a pesar de esta realidad la mayoría de las personas continúan pensando que la violencia y la imposición no es el mejor camino para resolver los problemas y que una sociedad en paz sería muy deseable para el bienestar propio y para el progreso de la humanidad.. 

Para ello, para conseguir una sociedad en paz, como rasgo distintivo de la especie humana, tenemos la inteligencia que nos permitiría comprender y reflexionar sobre la realidad que nos rodea desde una perspectiva global, además de comunicarnos, asociarnos y utilizar la libertad para crear y construir una sociedad mejor.


También es cierto que la inteligencia se puede utilizar para todo lo contrario pero seria una inteligencia mal entendida en cuanto estas actuaciones van en contra del progreso de la misma humanidad.

Percibir Nuestros Talentos


Percibir nuestro interior requiere esfuerzo y atención, y a veces, incluso con mucho esfuerzo, no es fácil identificar el talento que nos caracteriza.

El talento puede aparecer después de muchos años y suele estar en el lugar menos esperado,  por ejemplo, en nuestras sesiones, trabajamos con personas que tienen habilidades en las cosas que creían que se les daban mal.

La mayor parte de las personas desconocen cuál es su talento. Descubrir tus talentos y conocerlos bien te permite encontrar tu lugar en el mundo tanto a nivel social como profesional, así como en el resto de áreas vitales.

Picasso solía decir que “la inspiración le llega siempre trabajando”, ningún estudio ni ninguna ciencia han podido resolver el misterio de la inspiración, por ello es preciso visualizar nuevas realidades, permanecer en escucha activa y dejar que la diosa Fortuna te visite.

El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para qué se vive
Fiódor Dostoievski

El proceso no es inmediato, necesitamos esfuerzo para lograr este objetivo, pero cada uno de nosotros tiene mil y más motivos para empezar el camino de descubrimiento de su proprio talento, por eso no existe el rendirse.

Novalis, poeta alemán del siglo XVIII, estaba enamorado de lo invisible, y llegó a considerar que había luz en la oscuridad. Según Bill Viola (2011), artista pionero en la utilización de nuevos medios de expresión:
“Lo conocido y lo desconocido están inmersos en un continuo baile dentro de nosotros y a nuestro alrededor… Lo que nos revelan nuestros sentidos sobre el mundo solo es la superficie de una realidad mucho más profunda y desconocida.

La ciencia nos ha enseñado que la mayor parte del cosmos resulta imperceptible para los reducidos anchos de banda de energía de los que disponen nuestros sentidos”.

“Conócete a ti mismo” es una expresión atribuido a Sócrates, quien recomienda prestar atención a la voz interior, la voz de la conciencia, del alma, conocerse uno mismo es muy complejo porque es algo que está cambiando todo el tiempo.

Para conocerse uno mismo tiene que haber libertad para mirar. La máxima socrática nos orienta a conocer nuestra verdadera esencia, más allá de la capa superficial de creencias con las que hemos construido el disfraz de nuestra personalidad.

No obstante, la palabra persona en griego significa máscara, así que necesitemos descubrir nuestro interior, donde reside la fuente de bienestar y dicha, es un proceso de autodescubrimiento y desarrollo personal.

En la mayoría de los casos, tener confianza en uno mismo, un estado de energía y alegría, claridad mental, felicidad interna, fe en ti mismo y en lo que tienes que hacer, es fundamental para que podamos desarrollar nuestros talentos.

Nunca es demasiado tarde para encontrar tu vocación, esto puede ocurrir a cualquier edad e implica un cambio total a favor de la motivación y el bienestar, un talento es lo que realmente te hace ser feliz, te hace un ser único.