En los primeros minutos de este nuevo año, hablando en
comunicación digital con mis queridas hermanas Ana María y Rosario, surgieron
noticias referentes a los demás integrantes de nuestra familia y entre ellas
hablamos del hijo único de mi hermana Rosario, Daniel, un talentoso muchacho al
que veo muy poco, por la distancia que nos separan entre la ciudad de Montevideo,
donde viven ellos y la frontera entre Uruguay y Brasil, la ciudad de Santana Do Livramento, Brasil, donde vivimos nosotros.
Lo que viene al caso es que mi sobrino, Daniel, que ya ha
tenido una muy buena experiencia en Europa, posee ciertas características
físicas y al parecer también intelectuales que le resultan a ojos de su madre, Rosario,
muy similares a las que yo supe tener en mis años mozos.
Es por esta razón y
también por aquello de que “lo que se hereda no se roba” es que recordé a mi
abuela Rebustiana, ella fue quién me cuidó desde mi primera niñez, me proporcionó
su amor incondicional, compartiendo los mejores y más marcantes momentos de los
que tenga memoria.
Es por eso que comparto en forma muy escueta y sencilla esta
historia que seguramente les será de mucha utilidad para quienes no hayan tenido
la oportunidad de conocer.
Cuenta nuestra historia familiar que Isaías Castro, oriundo
de Las Islas Canarias, llegó a lo que es hoy la novena secc. Judicial de Cerro
Largo, por el entorno de finales del siglo XIX relacionándose sentimentalmente
con una indígena arachana llamada Cándida Acosta , fruto de esa unión es que
vino al mundo Rebustiana Castro, mi abuela materna.
En su juventud, nuestra abuela Rebustiana se relacionó con
un hombre de origen vasco navarro cuyo nombre fue Polonio Aristimuño con mucho
renombre en su tiempo por ser una persona
capaz de cruzar a nado el río negro que separaba los márgenes de los
departamentos de Cerro Largo y de Tacuarembó, de esa unión entre Polonio y Rebustiana, (los
que han tenido muchos otros hijos e hijas) es que ha nacido María Esther Aristimuño, nuestra madre.
Lo que pretendo decir, como un legado a las generaciones
futuras es que a través de Isaías Castro, y sobre todo de su compañera, Cándida
Acosta, tenemos un marcado componente indígena que se manifiesta en una innata independencia y en esa rebeldía natural contra todo atisbo de injusticia o
intento de marginación social.
Siempre es muy bueno tener noticias y mejor aun cuando
podemos reconocer el valioso aporte de tantas personas que como nuestra querida
abuela nos han brindado.
Hugo W Arostegui
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