lunes, 10 de abril de 2017

Congruencia


Del vocablo latino “congruens”, congruencia significa convenir, estar de acuerdo, tener coherencia entre dos elementos o cosas, ser lógico u oportuno.

Se empleó en principio en el ámbito religioso para designar a la gracia divina que sin destruir la libertad humana, obra sobre la persona. 

Luego fue extendida al plano de la matemática, para establecer que dos números enteros al ser divididos por el mismo número natural (m) poseen idéntico resto, o que dos expresiones algebraicas aparentemente distintas, tienen igual resultado
.
En este sentido coherencia significa igualdad, que se representa por tres rayas horizontales colocadas entre los dos números o expresiones algebraicas, y que puede aplicarse también a las figuras geométricas. Dos ángulos de igual medida son congruentes. 

Dos triángulos son congruentes si poseen los mismos ángulos, y las medidas de sus lados son iguales.

Solemos decir que una persona actúa con congruencia, que es congruente por caso, cuando obra en orden a los planes que se ha trazado oportunamente y que la llevarán a obtener el fin propuesto. Esto es lo mismo a decir que esa persona actúa en forma lógica. Es mucho más común escuchar hablar en términos de actuación lógica que en congruencia, aunque claro, es correcto si se expresa de esta última manera.

Un texto, un enunciado, una frase y otras formas escritas también pueden volverse congruentes entre sí si buscan y logran expresar las mismas ideas o sentimientos. Cuando se pierde esa congruencia a veces las formas de expresión se vuelven desordenadas, inentendibles y contradictorias ya que no siguen una línea o pensamiento general.

En las expresiones comunicacionales también se utiliza el término congruencia, para hacer referencia a aquellas ideas y pensamientos que guardan relación entre sí sin contradicciones.
En psicología, congruencia es armonía entre nuestras emociones, pensamientos y conducta. 

Somos congruentes cuando tenemos conciencia de que actuamos lo que sentimos y pensamos. Para ello es necesario saber cuál es nuestra identidad, cuáles son los aspectos que aún no tenemos bajo control, cuál es nuestra autonomía e independencia.

La congruencia no se obtiene de un momento para otro, se desarrolla desde la infancia hacia la adultez en un proceso de crecimiento donde se deja la dependencia e irresponsabilidad, para caminar hacia la independencia y responsabilidad; se reemplaza el respaldo externo por el propio respaldo caminando hacia la madurez intelectual, emocional y espiritual que se refleja en congruencia.

Una persona de actuación congruente es aquella que obra en vistas a la consecución de los fines que se ha propuesto, o sea, en forma lógica. Un ser humano de pensamiento congruente es aquel que elabora ideas coherentes, ordenadas y sistematizadas lógicamente.


Hugo W Arostegui




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