sábado, 10 de junio de 2017

Laberintos


No sabemos cómo ni por qué. Pero hay personas que nunca parecen tener problemas, personalidades que resuelven con éxito y tranquilidad sus asuntos cotidianos sin mayor dificultad. Ahora bien, hemos de admitirlo, hay problemas y problemas, y nunca será comparable lo que uno sufre con lo que otro simplemente, esconde.

Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias preocupaciones, pero lo que está claro es que no todos los afrontamos de igual modo. Hay quien no deja de poner en voz alta cada uno de sus asuntos, volcando en otros sus ansiedades, problemas y cavilaciones."No te puedes ni imaginar todo lo que tengo encima, es que todo me pasa a y no sé qué voy a hacer con mi vida". Estas expresiones las oímos habitualmente en boca de las personas que nos rodean, casi obligándonos a decir aquello de "Pues hombre, no te compliques tanto la vida".

Pero no es fácil. La existencia a veces nos pone duras pruebas y muchas piedras en el camino. Y hemos de tener claro un aspecto: somos nosotros mismos quienes hemos de aprender a hacerles frente. Solo nosotros deberemos encontrar las fuerzas y el ánimo suficiente para salir de nuestro laberinto. Te damos a continuación, unas pautas generales para ayudarte. Para tenderte este hilo de Ariadna con el cual, encontrar la salida.

Puede que tu problema tenga que ver con alguna o algunas personas en concreto. Alguien te ha decepcionado, alguien te ha hecho daño o ha surgido un inconveniente que no esperabas. Es algo habitual que ocurrirá no una sino varias veces a lo largo de nuestro ciclo vital. Así que lo primero que deberemos entender es que no podemos esperar que los demás cambien de pronto para adecuarse a tus necesidades o tus expectativas. No esperes que el mundo se ajuste a tus necesidades o tu punto de vista. El cambio para afrontar dicha preocupación debe partir de ti. 

Deberás esforzarte para cambiar algo, algo que en esencia debe aportarte más tranquilidad y felicidad. Y recuerda, todo cambio personal requiere esfuerzo y valentía.

En realidad, todo problema está a su vez formado por muchos otros más pequeños. ¿Tienes problemas en el trabajo? ¿Por qué ocurre? ¿Es insatisfacción personal, problemas con los jefes, los compañeros, el trabajo te genera demasiado estrés? Cuestiona cada elemento de tus preocupaciones y ve al fondo del asunto, a la raíz misma de lo que te causa tanta ansiedad. No veas solo dicho problema como un túnel del que no puedes asomar, un laberinto sin salida. Divídelo en partes pequeñas y afronta cada uno de ellas hasta llegar a la solución.

Lo más curioso es que, la mayoría de las veces nosotros mismos ya sabemos en realidad cuál es la solución a nuestro problema. Tal vez deba irme a otra provincia o a otro país en busca de un mejor trabajo. Tal vez deba dejar a mi pareja actual en vista de mi infelicidad. Tal vez deba cambiar de amigos. O tener un poco más de iniciativa en las cosas. 

La solución está en ti, y sin embargo, no te atreves a dar el paso. Y es que siempre cuesta, lo sabemos. Pero recuerda ante todo una cosa: que tienes derecho a ser feliz, y que para ello, todo esfuerzo merece la pena. Recuerda también que en realidad, no hay problemas. Solo soluciones que no nos gustan…



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