los cuentos infantiles o en los relatos de acontecimientos de nuestra
historia, pertenecen a situaciones pasadas “situaciones que ya fueron” es como
decir yo he sido tal o cual cosa o “en mi época no ocurrían estas cosas”, son
referencias al pasado que pueden tener alguna vigencia en nuestras evaluaciones
y que sin lugar a dudas constituyen un bien de gran valor en cuánto a
“lecciones de vida” en algún momento dado.
Sin llegar a desestimar los hechos del pasado que ya son parte de la
historia tanto a lo concerniente a lo que fuimos o hicimos como a los hechos
que por su trascendencia ya han sido rescatados y forman una parte esencial en
nuestra historia colectiva.
Lo que debemos tener bien claro es que nuestra vida se conjuga en tiempo
presente, es aquí, y ahora, con la implicancia de todos nosotros en los hechos
del día a día.
Si hemos tenido la oportunidad de ser considerados valiosos en los
hechos del pasado eso no nos exime de continuar aportando en el tiempo
presente, es más, diría que la experiencia acumulada enriquece nuestra vida y
puede ser un muy valioso instrumento de consulta y de evaluación para todos
aquellos que aún no han tenido ocasiones similares.
Los que estamos vivos podremos visitar los museos para admirar y valorar
lo que constituye “nuestro pasado” pero los museos pertenecen a “la vida que ya
fue” cuyas referencias personales podremos visitar y llevar flores en los
cementerios, cosa que está muy bien que así suceda, pero cuando comienza un
nuevo día deberemos decir “aquí estoy presente” pueden contar conmigo” nuestra
humanidad y su constante evolución así nos lo reclama.
Vale la pena vivir la vida, disfrutar de sus oportunidades es un deber y
un derecho que nos pertenece a todos y a cada uno, vivámosla en todos sus
extremos de punta a punta.
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