miércoles, 24 de enero de 2018

El Corset De Una “Constitución” Monárquica



El lendakari del Gobierno vasco, Iñigo Urkullu, no perdió la oportunidad ayer para sacar rédito de la situación en Cataluña y lanzar un mensaje «conciliador» entre el órdago lanzado por los secesionistas y la respuesta del Estado. 

No obstante, el foco de crítica estuvo puesto sobre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y no así sobre el presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, ni sobre su asalto a la ley. «Hay que abrir la puerta a una solución política negociadora», consideró en el Pleno de Política General celebrado en el Parlamento Vasco, «dado que ni la imposición, ni la vía judicial, y mucho menos, la vía penal, es la solución al conflicto» del proceso soberanista.

Porque la intención del político vasco es sacar «tajada» de la situación que se vive en Cataluña para posicionar sus reivindicaciones. Entre otras, establecer hoy el marco de negociaciones entre el Gobierno de Rajoy y su partido nacionalista en cuanto al traspaso de 37 transferencias para, a juicio de Urkullu, «zanjar el contencioso estatutario», que, a su juicio, lleva «sin resolverse 37 años». Y, sin rodeos, reclamó además que se defina al País Vasco como un Estado confederal que reconozca la nación vasca y se institucionalice la consulta legal a la ciudadanía. 

«Es preciso acordar con el Estado un nuevo estatus de autogobierno que sea expresión de la nacionalidad propia y diferenciada de Euskadi y que, desde la concordia, la convivencia, el respeto y el reconocimiento mutuo contenga un sistema recíproco de garantías», aseguró.

Esta «vía vasca» defendida por el lendakari no convenció ni al PP ni a EH Bildu, que no tardaron en salir a la palestra, aunque motivados por diferentes cuestiones. El principal partido de la oposición vasca cuestionó que Urkullu pueda lograr su propósito «con quienes mandan tropas a Cataluña». La portavoz, Maddalen Iriarte, acusó al PNV de demostrar que están cómodos «dentro de la sartén que maneja el PP» frente a lo que está ocurriendo en Cataluña, que ha logrado «reventar las costuras de un sistema que tiene gravísimas carencias democráticas y ha puesto contra las cuerdas las estructuras del Estado».

La respuesta del Partido Popular fue igual de tajante, pero respecto a la defensa de la unidad de España, y el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, advirtió a Urkullu de que su propuesta «conduce al mismo desierto que en Cataluña», y le instó a «sopesar las consecuencias de cambiar de compañero de viaje».



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