viernes, 26 de enero de 2018

Sin Prejuicios


Todos en algún momento de nuestra vida, nos hemos sentido con el derecho de juzgar al otro de acuerdo con su vestimenta, su forma de actuar, su forma de hablar o de pensar. 

Estos prejuicios no son beneficiosos para nosotros ni para la otra persona, ya que limita la capacidad de goce de ambos. En nuestra sociedad existe una dificultad para poder aceptar al otro tal cual es sin criticarlo negativamente. Esta capacidad de juzgar la hemos aprendido a lo largo de la vida, ya sea en nuestra familia, en la educación formal o en el ámbito en el cual nos movemos. Pero una vez que alcanzamos la adultez, somos capaces de modificar estos pensamientos y conductas y reconvertirlos en acciones positivas. 

A continuación, te presentaremos, como evitar ser prejuicioso.
Prejuicio. Como lo dice la palabra, un prejuicio implica juzgar anticipadamente un hecho, una persona, una conducta. No debemos anticiparnos a lo que realmente es. Muchas veces, la primera impresión de una persona suele ser equivocada. Es importante, poder tener la capacidad de mantener una mentalidad abierta y flexible para poder evitar prejuicios equivocados.

Tiempo. Antes de emitir un comentario o de catalogar a una persona, debes tomarte el tiempo necesario para conocerla bien. Nos podemos sorprender positivamente si le damos la oportunidad. Observa con cierta distancia y trata de no actuar impulsivamente, para que la otra persona pueda actuar libremente y desenvolverse con naturalidad. Si no le damos la oportunidad, nunca sabremos si estábamos en lo cierto con lo que pensábamos.

Sinceridad. No des por hecho algo basado en suposiciones. Si tienes algún tipo de dudas en relación a ciertas situaciones, pregúntale directamente a la persona implicada. Sobre todo, si se trata de actitudes o reacciones. 

En ocasiones, lo que nosotros consideramos como un agravio, en realidad para la otra persona no lo es, por eso es necesario no dar por hecho ciertas cosas, sino consultar antes
.
Claridad. Debes tratar de evitar todas aquellas palabras que sean destructivas tanto para ti como para la otra persona. Debes tratar de pensar positivamente, mantenerte abierto ante la situación, para de este modo aceptar las diferencias y no juzgarlas. Nosotros no somos jueces de las demás personas, no somos ni mejores ni peores, somos distintos y por eso resulta importante aprender a convivir con la diversidad en lugar de criticarla
.
Prevenir. No hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti. Si no te gusta que te critiquen sin motivo, tú no hagas lo mismo. Cada uno tiene derecho a ser como quiere mientras que no haga daño a los demás. Respetar las distintas opiniones y las diferentes maneras de enfrentar la vida, es la clave fundamental.

Aprendemos más de las diferencias que de las igualdades.


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