jueves, 18 de enero de 2018

Inquietudes Humanas

Filosofía
Inquietudes Humanas
Ha de entenderse que la filosofía no es un cuerpo de doctrina de estándares ciertos e infalibles. Y ¿qué viene a ser la filosofía si no ofrece ningún tipo de conocimiento, ni contiene verdad alguna sobre el mundo o la realidad?
¿Cuál es la naturaleza de sus elucubraciones y de cómo le sirve al hombre en los asuntos de orden práctico?

Llama la atención en la actualidad el uso que se hace de la filosofía. A veces se tiñe del color de las necesidades e inquietudes humanas en el sentido de que sirve para paliar en algo el sufrimiento por la pérdida de un ser querido o por la angustia del desenlace que trae consigo una enfermedad terminal (un grupo de profesionales hace terapia emocional a un grupo de pacientes, con enseñanzas filosóficas, por ej.).  Nadie discute la utilización de la filosofía con fines positivos. Se corre el riesgo de un uso espurio y agresivo con intenciones de manipulación y engaño, como sucede en ocasiones.

No se sabe hasta dónde la proliferación de filosofías contribuye a la solución de problemas de vida. Sin embargo, se piensa que en la medida en que sugieran indicaciones útiles y se ajusten, en cada caso, a situaciones particulares pueden contribuir a la mejor comprensión de los procesos. No existe proyecto educativo, institucional, empresarial o político que no lleve por justificación una filosofía que traza el perfil de lo se quiere y de cómo conseguirlo. Una filosofía que señala los límites de lo que se puede y las restricciones a tener en cuenta para no incurrir en arbitrariedades o en acciones que desdigan de los propósitos. 

En estos casos la filosofía interviene para señalar los grandes y perentorios asuntos que atañen con el desarrollo libre y sin condicionamientos del individuo.
Lo clave está en observar que todo enunciado que se haga en términos filosóficos de por sí es problemático. 

La expresión “desarrollo libre y sin condicionamientos” plantea cuestiones de fondo sólo abordables desde la filosofía y respecto a las cuales debe hacer claridad sobre la naturaleza, el uso de esos conceptos y el significado que les damos. ¿En qué consiste el desarrollo libre del individuo? O de forma tradicional ¿está dotado el hombre de libre albedrío? Así, en cuanto a niveles de reflexión, se comprende mejor el papel de la filosofía. No basta con atribuirle a alguien un valor determinado —por ejemplo, la libertad— o hacer una declaración de intenciones en relación con ese valor.

Se trata de apuntalar mejor la cuestión y de dilucidar de qué se trata. Por ser un ejercicio racional y de compresión conceptual, que conlleva una crítica de las formas en que se puede incurrir en error, esta actividad de dilucidación no es cualquier cosa. 

Y porque en el caso de la libertad, que no se queda meramente en lo abstracto de una definición sino que tiene consideraciones prácticas, es de observar el llamado de Espinoza, que resume la calidad del problema, al decir: “Los hombres luchan por la servidumbre como si se tratara de la libertad”.


Una advertencia de ese tipo ha de estar asistida de una reflexión muy profunda del ser del hombre y de todas aquellas pasiones que afectan su condición, por lo que la filosofía además de dar claridad sobre las cuestiones, ayuda también a elegir el camino.

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