jueves, 18 de enero de 2018

La Fuerza Que Dan Los Años


“Para cambiar de verdad, hay que cambiar de conducta y no solo la actitud”, es uno de los principios que conforman “El método” (Grijalbo) de estos dos psicoanalistas norteamericanos. Phil Stutz es psiquiatra y Barry Michels es licenciado en derecho y master en sociología. Se conocieron en Los Ángeles, donde llevan años practicando su metodología, que aseguran, ha servido a muchas personas, donde incluyen al mundo del espectáculo hollywoodiense.

Entre ambos acumulan 60 años de experiencias terapéuticas y es justamente, ese carrete el que les han permitido discernir cinco problemas esenciales, que afirman, son los que impiden a la gente vivir como desea. “La felicidad y la satisfacción que obtengas en la vida dependerán de hasta qué punto logres liberarte de esos problemas”, dicen. Lo que entregan en este libro es una guía de herramientas que funcionan en la acción y cuando se unen a ciertas fuerzas superiores, las que explican, provienen del “mundo superior” o espiritual, y son la base para resolver los problemas, pero sin caer en dogmas asfixiantes. “El primer paso es aprender a tener miedo sin la imagen mental del temido acontecimiento futuro”. Y más que centrarse en un problema, la atención debe estar puesta en la solución. “Es tomar a los problemas no como obstáculos sino como oportunidades para entrar en aquel mundo de posibilidades sin explotar”, expresan.

De esta manera, proponen sacar partido a cada problemática que se enfrenta en la vida diaria, mediante sus técnicas que describen como poderosas pero simples y las que cualquier persona, que quiera ser protagonista activo de su vida, puede echar mano. La idea es salir del dogma asfixiante de la psiquiatría tradicional y aprender a manejar el dolor, los miedos, superar fracasos y volver a hacer aquellas cosas que nos benefician en vez de abandonarlas.

Combatir el miedo “La inversión del deseo” es la que encabeza las enseñanzas y va acompañada de la fuerza superior, “La progresión”. En esta, abordan los excesos de comodidad en que se cae por el temor al sufrimiento y por lo que la capacidad de movimiento e interacción se restringen. “Elige algo que odies: viajar, conocer gente nueva, las reuniones familiares….¿cómo organizas tu vida para poder evitarlo? Imagínate que esas pautas son un lugar donde te escondes: es tu Zona de comodidad. ¿Qué sensación te produce?”, cuestionan. Los analistas describen que tener este tipo de conductas coartan las posibilidades de experimentar y además, cierran las motivaciones y lo que es peor, dicen, “no podrás estar del todo vivo”. Para salir de estos cuadros proponen la progresión y el negarse a vivir una vida limitada, superando el dolor, rechazo, el fracaso y hasta momentos breves de vergüenza y ansiedad.

Esta conducta que ejemplifican de no evitar nada e ir en pos de aspiraciones más altas, afirman, estaría bajo el alero de una fuerza superior de progresión, que daría paso para ir superándose en cada momento de la vida. La herramienta, entonces, que presentan es en otras palabras, la “búsqueda del dolor” o desear el dolor. “Has escogido tu deseo normal de evitar el dolor y le has dado la vuelta: lo has convertido en deseo de enfrentarte a él”, enfatizan. No es masoquismo sino armarse de coraje para enfrentar los dolores que sean necesarios. “¿Qué más puede suceder? Y si ocurre algo peor, también pasará y lo que es mejor, te liberará y éste empequeñecerá.” Para recordar qué hacer, describen los siguientes pasos: “Venga”, “Me encanta el dolor”, “El dolor me libera” y cuando se adquiere la seguridad en su manejo se habrá dominado el miedo al dolor. Aparecerá, señalan, la fortaleza, la valentía, la fuerza interior. “El miedo casi siempre está ligado a la imagen de algo horrible que sucede en el futuro. ¡Cómo diga lo que pienso, me despedirán’. ‘Si monto mi propia empresa, lo perderé todo’… cuanto más se convierta esta imagen futura en una fijación más nos paralizará y no podremos actuar hasta tener a certeza de que sí se producirá; pero esa certeza es imposible”, advierten.

Aunque resulte difícil admitirlo, sentencian Phil Stutz y Barry Michels, toda nuestra cultura se basa en la mentira de que se puede estar seguro del futuro. El adquirir y practicar esta herramienta servirá para ampliar el círculo profesional y social, ejercer la autoridad, superar fobias, desarrollar capacidades para las que es necesaria una implicación disciplinada a largo plazo y abrir nuevas perspectivas sobre la dinámica familiar. Las otras cuatro claves “El amor activo” está pensado cuando una persona nos enfurece y uno no se la puede quitar de la cabeza, se repite mentalmente lo que te hizo y se pasan fantasías de la venganza, todo eso es lo que los autores llaman el “laberinto que deja tu vida en suspenso mientras el mundo sigue adelante sin ti”. A su juicio el origen de este comportamiento se debe a una idea infantil de que la gente “te trate justamente y te niegas a seguir viviendo hasta que se haya hecho justicia, y como esto último rara vez ocurre, no sales de la trampa”, anotan. La herramienta, por tanto, está pensada en abrir el corazón hasta tal punto que permita abrazar sutilmente a la otra persona y enviarle todo el amor posible sin guardarse nada. La fuerza superior que está detrás de esta herramienta es la “efusión, que es la fuerza que lo acepta todo como es”. A esta, le sigue la tercera herramienta: “La autoridad interior” y que está pensada para enfrentar situaciones en las que cueste la expresión y la relación con los demás, “para esos momentos en que te bloqueas y te quedas rígido, incapaz de expresarte con naturalidad y espontaneidad”, explican. La herramienta permitiría vencer la inseguridad y ser tú mismo. Para ella, la fuerza interior que usa es la “Expresión personal”. Esta, dicen, nos permite revelarnos de forma veraz y auténtica, sin que nos importe la aprobación ajena. “En los adultos, esta fuerza queda sepultada en la Sombra. Conectándote con esta última, la herramienta te permite resucitar la fuerza y hacer que fluya a través de ti. Trabajo personal “El flujo de la gratitud” es la cuarta técnica para salir de las preocupaciones, desprecio hacia uno mismo o cualquier otra forma de pensamiento negativo. “Si es ocurre es que se ha apoderado de ti la Nube Negra, que limita lo que puedes hacer con tu vida y priva a tus seres queridos de lo mejor de ti”. La herramienta propone enumerar en silencio las cosas concretas que puedes agradecer, sobre todo las que normalmente se dan por sentadas. Se pueden incluir las “malas” y hay que hacerlo despacio para sentir la gratitud y dejar de pensar. La fuerza superior que jala es la “Fuente”. “Hay en el universo una fuerza superior a la que no solo no somos indiferentes, sino que nos creó y sigue estrechamente vinculada a nuestro bienestar. La experiencia de su poder avasallador disuelve cualquier negatividad, pero sin la gratitud no podemos percibir la Fuente”, anotan. Como sello de oro y para usar en caso de emergencia está la quinta herramienta “El Riesgo”, pues se deberá usar cuando ninguna de las anteriores se ha tomado en serio. Es la alarma que hace poner freno a la tontera humana, por llamarlo de alguna forma. Se usa contra la ilusión de poder conseguir por magia la solución a todos los problemas. Es decir, sin esfuerzo, trabajo ni dedicación. La herramienta es en pocas palabras: “Te ves a ti mismo en tu lecho de muerte. Este yo más viejo, al que ya se le ha acabado el tiempo, te grita que no desperdicies el presente”. La fuerza superior que llama es la “Fuerza de Voluntad”, 

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