sábado, 27 de enero de 2018

No Descartar Ninguna Alternativa


En un momento como el actual, consideramos imprescindible desarrollar caminos y maneras de hacer que permitan una vida digna para todos y todas.


Para ello es importante, en primer lugar, conocer, comprender y hacer reconocer las alternativas desarrolladas  en este sentido por quienes viven en la pobreza. 

 Además, debemos esforzarnos por  potenciar las redes de apoyo mutuo que existen en cada lugar, de manera que incluyan a las personas que viven en la pobreza. 

Por último, es necesario buscar alternativas ya existentes desarrolladas por otros grupos y movimientos que pueden ser útiles también para quienes viven en la pobreza, así como estar abiertos a explorar nuevos lugares, como pueden ser las zonas rurales.

Partimos de una concepción de lo que es una vida digna que va más allá del tener cubiertas las necesidades básicas, ya que consideramos que igualmente importante es poder desarrollarse en el ámbito de las relaciones, de manera que uno/a pueda sentirse en igualdad de condiciones y respetado/a por los demás. 

Esto facilitará a su vez la posibilidad de vivir sin miedo y tener autonomía. Además, para una vida digna es necesario ser capaz de cuidar a quienes lo necesitan en el entorno próximo, así como ser capaz de cuidarse uno/a mismo/a.

Es fundamental identificar cuál puede ser el motor de lucha que nos anime a continuar con ella pese a las dificultades. 

En el caso de las familias que viven en la pobreza, este motor son  quienes vienen por detrás, jóvenes y niños/as, para que ellos no tengan que vivir lo que han vivido sus mayores. 

En este sentido, es importante que los jóvenes y niños/as se preparen también para luchar, que recojan el  testigo y se apoyen en la experiencia y conocimiento de quienes les han  precedido, pero atreviéndose al mismo tiempo a buscar su propio camino en las circunstancias que les toquen vivir.


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